24 de Mayo de 2012 - 18:35:21 - Tirando a Fallar - 0 comentarios
El 1 de febrero de 2008, el baloncesto español vivió uno de sus grandes acontecimientos. Una fecha que quedará en la memoria colectiva de los aficionados al balón naranja en nuestro país, como el triunfo el 3 de septiembre de 2006 en el Mundial de Japón, o aquella victoria en 1982 sobre Estados Unidos en el Mundial de Colombia. En lo malo, el 3 de diciembre de 1989, quedó grabado a fuego en toda una generación de españoles: ese día falleció Fernando Martín, el primer gran valiente del baloncesto español.
Y es que el primer día del segundo mes de 2008, Pau Gasol era traspasado a Los Angeles Lakers, probablemente uno de los equipos más conocidos a nivel mundial en cualquier disciplina deportiva. Aquel desgarbado chico de Sant Boi de Llobregat que en el año 1999 no era decisivo en la selección española que fue Campeona del Mundo Junior en Lisboa, se acercaba a la cima de su carrera. Atrás quedaban seis temporadas y media en los Grizzlies de Memphis en las que el mayor de los Gasol llevó a la franquicia a los primeros playoffs de su historia, convirtiéndose en un auténtico referente en el estado de Tennessee, si bien sus últimos partidos en Memphis no fueron los mejores de su carrera. Pero Pau llegaba a Los Angeles, el sitio perfecto para relanzar una ya exitosa carrera.
Llegaba a unos Lakers que ya volvían a ser uno de los mejores equipos del Oeste, pero que con el español añadiéndose a los Kobe Bryant, Lamar Odom, o un todavía joven Andrew Bynum se convertían, automáticamente, en serios candidatos a cualquier cosa en el corto y medio plazo. La polémica por aquel traspaso, aún hoy colea en la NBA. Muchos opinan, no sin razón, que los Lakers fueron terriblemente reforzados a costa de unos Memphis Grizzlies que, bien es cierto, hoy día podrán presumir de haber conseguido a Marc Gasol en aquella operación.
Tres finales consecutivas
Y tan candidatos que fueron. Las tres primeras campañas de Pau Gasol en el equipo oro y púrpura concluyeron con los angelinos en la final de la NBA. Pau Gasol seguía rompiendo metas, y se convertía a las pocas semanas de ponerse a las órdenes de Phil Jackson en el primer español en jugar unas finales de NBA, ni más ni menos que contra los Boston Celtics, en una de las rivalidades más relatadas del mundo del deporte. Cierto es que la fiesta para el catalán no fue completa, y losverdes se llevaron el anillo en un sexto partido donde barrieron literalmente a los Lakers por un humillante 131-92.
Así las cosas, los primeros meses de Pau en California resultaron agridulces. Pero poco tardó en recuperar la sonrisa. En la temporada siguiente 2008-09, Gasol se proclamaba por primera vez campeón de la NBA, como miembro clave del famoso triángulo ofensivo de Phil Jackson ante los Orlando Magic. Dicha hazaña se repetiría un año más tarde en una venganza de siete partidos ante los Celtics de Boston. El 16 de los Lakers ya era un jugador para la historia de nuestro deporte, si es que no se había convertido ya antes en ello.
Así que al comenzar la temporada 2010-11 no cabía duda de que Pau Gasol formaba parte del mejor equipo del mundo, pese a que asistíamos por aquel entonces a los albores de los denominadosBeach boys de Miami que, con LeBron James, Dwayne Wade y Chris Bosh en el mismo equipo, amenazaban con asaltar dicho trono. Nadie, o casi, contaba con un invitado sorpresa llamado Dallas Mavericks que barrió, como dicen en Estados Unidos, a los Lakers y dio la sorpresa al derrotar a los Heat en la final, en lo que supuso la consagración definitiva de otro de los grandes del viejo continente, el teutón Dirk Nowitzki.
Y llegó la tempestad
La inesperada derrota por 4-0 ante los texanos en los playoffs desencadenó un vendaval en la franquicia del Staples Center. Más aún, tras la retirada de Phil Jackson de los banquillos. La paciencia no fue ni mucho menos algo de lo que hicieran gala los angelinos tras su fracaso, y la postemporada no pudo ser más convulsa. Con Kobe Bryant intocable, era necesario limpiar todo lo que oliera a tiempos pasados en la Avenida Figueroa. Así, y con objeto de juntar un Big three al estilo del de Miami Heat, los Lakers trataron a toda costa de unir a su megaestrella a otros dos pilares, Chris Paul y Dwight Howard. Y claro, Pau Gasol estaba en el centro de todas las miradas, junto a Lamar Odom. Tanto, que en una eterna noche nada más concluir el lockout, el internacional español fue virtualmente jugador de los Houston Rockets, aunque finalmente, ante las quejas de varias franquicias que veían a los Lakers muy reforzados con Chris Paul, la NBA intervino y detuvo el traspaso en una decisión nada habitual. Pau fue a entrenar como si nada hubiera ocurrido, pero Odom forzó el traspaso hacia Dallas Mavericks, a cambio de apenas nada. La fractura moral ya estaba hecha, los Lakers campeones, desmoronados, y Gasol ya era consciente de que su etapa angelina entraba en la recta final.
Sin embargo, y pese a que pudo ser traspasado en varios momentos de la vigente campaña, el ala pívot español sigue siendo a día de hoy jugador de los Lakers, algo que ya no pueden decir otros damnificados del 4-0 ante Dallas, como el propio Odom, o los veteranos Fisher o Walton, emblemas angelinos, muy especialmente el primero, en los últimos años.
Tras la reciente eliminación ante los Oklahoma City Thunder (4-1), y muy especialmente tras un error de Pau que resultó a la postre decisivo para el triunfo de los Thunder en Los Angeles en el cuarto partido de la serie, lo que sentenció definitivamente la temporada angelina, las voces críticas sobre el de Sant Boi han vuelto a dispararse. Pese a que Gasol, con su habitual señorío, sigue sin decir una palabra más alta que otra, es un secreto a voces que los Lakers van a tratar a toda costa de traspasar al español antes del comienzo de la próxima temporada. El verano va a ser largo, no cabe duda, pero lo único que cabe pensar es que el destino de Pau, ya con 32 años, sea lo más atractivo posible, y pueda volver a la pugna por el anillo de campeón de la NBA para poner el colofón a una carrera para el recuerdo. Sencillamente, el mejor jugador español de la historia merece un epílogo para recordar.
Suerte, Pau.
José M. Puertas en Twitter: @josempuertas
23 de Mayo de 2012 - 23:58:36 - Tirando a Fallar - 0 comentarios

Hace tan solo unas semanas, Mister Jim Dolan, dueño de los Knicks de Nueva York y de su compañía nodriza, Cablevision, ofreció un contrato en blanco a Todd Musberger, el agente de Phil Jackson, para que su representado entrenara a los Knicks. Ahora, oficialmente, el club neoyorquino niega esa oferta. La realidad es que el singular patrón quiere ir sobre seguro y no le apetece exponerse a un no rotundo del Maestro Zen.
De modo que el club de Nueva York ha iniciado ya el proceso de renovación de su entrenador actual, Mike Woodson, a quien desean quitar la etiqueta de interino y proponerle que sea el técnico que guíe al equipo hacia las verdes praderas de la victoria.
Hasta aquí todo correcto. Que los Knickerbockers propongan a Mr. Woodson para el cargo de entrenador jefe por delante de Phil Jackson es su absoluta potestad. Además, el entrenador Woodson cuenta con el apoyo inequívoco de los pesos pesados de la plantilla, tiene las bendiciones de los directivos del área técnica y, lo que es más importante, cuenta con el nihil obstat del gran jefe Dolan. Ni que decir tiene que Woodson también tiene el plácet de Isiah Thomas, el eterno consejero áulico del club quien, contrariamente a lo que se dice y se lee, sigue influyendo mucho en Mister Dolan y en el propio Woodson.
Sin embargo, hay un hecho que distorsiona, y además peligrosamente a mi juicio, lo que en circunstancias normales debería ser un proceso normal de renovación contractual en la liga NBA: una de tantas renovaciones de contrato; más o menos larga; más o menos dificultosa.
Resulta que los Knicks han hecho algo que no es infrecuente en el mundo del deporte profesional: tratar de que un empleado suyo cambie de representante. Pero lo que sí es infrecuente, y además resulta muy chocante, es el modo tan evidente en que los Knicks lo han hecho. No sólo han aconsejado a Mike Woodson que cambie de agente (hasta ahora le llevaban sus asuntos el veterano –y muy buen tipo, por cierto- Joe Glass y su hijo Keith), sino que le han recomendado que contrate los servicios de una influyente agencia, con base en California, llamada Creative Artist Agency (CAA en su acrónimo inglés).

Para poner a la agencia CAA en perspectiva: esta mega compañía tiene en su cartera de clientes, entre otros artistas, deportistas y muchas otras gentes de bien, a nombres tan reconocibles como George Clooney, Meryl Streep, Brad Pitt, Sandra Bullock, Oprah Winfrey, Julia Roberts, Steven Spielberg, Will Smith, Novak Djokovic, LeBron James, Dwyane Wade, y al jugador de los Knicks, y líder nominal del equipo, Carmelo Anthony.
Además, CAA cuida también los intereses de Mark Warkentien (presidente ejecutivo) y de Allan Houston (manager general), las personas que toman decisiones deportivas en los Knicks. Lo cual, además de un conflicto de intereses flagrante, podría indicar una violación de las muy poderosas leyes antitrust estadounidenses. De hecho, Keith Glass decía el otro día que él y su padre no descartan llevar a los tribunales a CAA por presunta violación de las susodichas leyes antimonopolio. A priori, me parece que podrían tener un caso sólido en sus manos.
Desde la perspectiva del básquet europeo, todos estos asuntos de representación y de presuntos monopolios de las agencias de representación en los clubes se contemplan con otra mirada. O simplemente no se contemplan. En este Viejo Continente tenemos agentes que son a la vez propietarios de clubes, y tenemos también agencias que prestan dinero a determinados clubes en dudosa situación económica para luego monopolizar escuadras enteras con sus clientes: desde el primer jugador hasta el último utillero, pasando por el entrenador y por los gestores deportivos.
Semejantes conflictos de intereses son flagrantes e indiscutibles. Pero, lo que es todavía peor, dañan la credibilidad de las competiciones y las ponen bajo sospecha de manera irremediable. Sin embargo, el básquet europeo siempre ha tenido un enfoque muy laxo –o ni siquiera ha tenido enfoque- a la hora de abordar estos temas.
Pero me sorprende mucho que suceda esto en la siempre rígida, y casi siempre éticamente irreprochable, NBA de Mr. David Stern. Que una compañía con tantas ramificaciones como CAA pueda llegar a monopolizar las decisiones deportivas de un club como los Knicks, colocando en puestos estratégicos a sus representados, es algo relativamente nuevo en la Liga NBA. Pero el factor más relevante de toda esta historia es que la pulcritud ética que se le supone a un club de la NBA, en este caso a los Knicks de Nueva York, y por supuesto a la propia Liga NBA, queda manifiestamente en entredicho.

La cuestión aquí, repito, no es que Mike Wookdson merezca o no ser entrenador de los Knicks. La cuestión es que la creciente influencia de la agencia CAA en los Knicks de Nueva York ha hecho que ya se haya vetado, por ejemplo, la alternativa más lógica – y naturalmente la más deseada por los fans del equipo- para el banquillo de los Knickerbockers: Phil Jackson.
Ni que decir tiene que las razones que subyacen en esta decisión de los Knicks de echarse en brazos de CAA son variadas. Y, desafortunadamente, ninguna de ellas tiene que ver con el baloncesto: como, por otro lado, cabía esperar.
Esta historia de CAA y los Knicks trata, sobre todo, de dos ingredientes cada vez más frecuentes en el mundo del deporte profesional; dos elementos que están casi siempre presentes en el deporte moderno y que reducen al sufrido aficionado a ser un mero espectador: el poder y el dinero.
Para la gente de CAA, controlar los Knicks de Mr. James Dolan significa controlar el Madison Square Garden, que también es de Mr. James Dolan, claro. Y controlar el mítico Garden abre innumerables vías para los muchos, y buenos, clientes de la división de Show Business a los que representa la poderosa agencia.
El éxito del legendario equipo neoyorquino en la cancha se torna entonces secundario. Y mucho más secundario todavía se torna el hecho irrefutable de que, mediante esa penetración en todos los estamentos importantes de la Casa Knicks, la credibilidad de la competición NBA quede dañada de manera muy evidente.
Pero supongo que eso, para las buenas gentes de la CAA y de los Knicks, es un efecto meramente colateral.
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Miguel Ángel Paniagua (publicado en GIGANTES)
Miguel Ángel Paniagua en Twitter: @pantxopaniagua
22 de Mayo de 2012 - 20:28:22 - Tirando a Fallar - 1 comentario
El baloncesto es un deporte muy dado a remontadas espectaculares. Tras la reciente victoria del Olympiakos en la Euroliga ante el CSKA de Moscú, José Manuel Puertas nos recuerda algunas de las mejores remontadas de la historia de nuestro deporte. ¿Cuál es la que más te marcó a tí? ¡Cuéntanosla!
José M. Puertas en Twitter: @josempuertas
21 de Mayo de 2012 - 23:25:26 - Tirando a Fallar - 0 comentarios
Aunque en este caso sea una referencia al baloncesto, este concepto de la "mente dormida" (o genialidad, o nervio o iluminación o como queráis llamarlo) puede aplicarse a prácticamente cualquier actividad humana que se os ocurra. Hay personas que parecen tener una concepción del mundo hecha específicamente para una de esas actividades y la "masterización" de ellas la alcanzan de una manera prácticamente natural. El resto de mortales en algún momento podemos llegar a rozarlo por unos instantes, en contadas ocasiones a lo largo de nuestra vida. Cuando digo prácticamente natural no me refiero a "sin esfuerzo", si no a que parece que alcanzan su estado natural. Dos ejemplos prácticos, Mozart se esforzaba en crear composiciones maravillosas aunque le salían con total naturalidad; Magic montaba contraataques no solo efectivos y rápidos, sino estáticamente bellos de manera natural, aunque con un esfuerzo y entrenamiento obvios. Eso sí para que los genios "despierten” deben coincidir la fuente de su genio con la actividad a desempeñar. Y es que normalmente los genios en una actividad suelen ser auténticos zoquetes en cualquier otra cosa.
Esa mente dormida, como ya he dicho, está presente en casi cualquier persona. Cualquiera que haya jugado regularmente al baloncesto habrá tenido alguna tarde, pachanga o partido, "especial" ese en el que lo ves todo y todo te sale de manera totalmente inconsciente como si fuera un sueño, tiene otras definiciones, como la de entrar en la "zona". En cualquier caso hay muchos tipos de mente dormida, no solo es meter puntos o dominar, así que voy a exponer algunos de los casos más brillantes. Como advertencia, no es una lista de los mejores jugadores de todos los tiempos, aunque todos los que salen lo sean, hay jugadores que sin duda tuvieron mejores carreras o fueron simplemente mejores jugadores y no están. La lista es más los máximos exponentes de un tipo de genialidad.
Estas son solo algunas de las "cátedras" y sus dueños, hay más con sus respectivos maestros, pero eso lo dejo a vuestro criterio.
P.D.:

Claudio Rueda en Twitter: @claunchin
21 de Mayo de 2012 - 00:10:07 - Tirando a Fallar - 0 comentarios
El entrenador de los San Antonio Spurs sería nombrado seleccionador del equipo de baloncesto una vez terminasen los Juegos Olímpicos de Londres, según comentó Miguel Ángel Paniagua en Tirando a Fallar. Popovich sustituirá a Mike Kzryzewski, actual seleccionador del combinado norteamericano desde 2004.
TIRANDO A FALLAR
Estados Unidos podría tener nuevo seleccionador de baloncesto para después de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Según anunció el periodista de la Cadena COPE, Miguel Ángel Paniagua, en la tertulia sobre NBA en Tirando a Fallar, el elegido para ocupar el banquillo del USA Team sería Gregg Popovich, actual entrenador de los San Antonio Spurs y cuatro veces campeón dela NBA con la franquicia del estado de Texas en los años 1999, 2003, 2005 y 2007.
De confirmarse la primicia de Miguel Ángel Paniagua, esta no sería la primera vez que Popovich se pusiera al frente del equipo nacional de Estados Unidos. El entrenador de Indiana ya sabe lo que es formar parte del combinado norteamericano en torneos internacionales de gran calibre. Fue entrenador ayudante del equipo de EEUU en el Mundial de Indianápolis de 2002, en el que Estados Unidos fue sexto; en el Torneo de las Américas de 2003 y en los Juegos Olímpicos de Atenas de 2004, donde los norteamericanos se hicieron con la medalla de bronce.

KZRYZEWSKI, FIN A UNA ERA
Mike Kzryzewski pondrá punto y final a su trayectoria en el banquillo estadounidense al final de los Juegos Olímpicos de Londres. El entrenador dela Universidadde Duke se marcha con un palmarés de una medalla de oro en un Campeonato del Mundo (2010) y un Torneo Olímpico (2008). Además, también logró en 2006 la medalla de bronce con el equipo norteamericano.
19 de Mayo de 2012 - 22:33:09 - Tirando a Fallar - 0 comentarios
Escucha el programa de esta semana aquí
Uno de los iconos del baloncesto femenino español pasó por los micrófonos de esRadio. Queralt Casas fue la protagonista estrella de la edición semanal de Tirando a Fallar. Vicente Azpitarte y su equipo entrevistaron a la jugadora española que hizo la pretemporada con las Minnesota Lynx de la WNBA. Casas comentó su experiencia en Minnesota y cómo fue compartir vestuario con algunas de las mejores jugadoras del mundo. Además de la entrevista a la jugadora de Mann Filter Zaragoza, Tirando a Fallar analizó la última hora de los Playoffs de la Liga Endesa y la Euroliga de la mano del redactor de Euroleague.net, Javier Gancedo. Los Playoffs de la Adecco Oro también tuvieron su espacio de la mano del periodista de FEB.ES, Pablo Romero.
En la primera mitad del programa, los Playoffs de la NBA fueron los protagonistas de la tertulia sobre la mejor liga del planeta. El periodista de la Cadena COPE, Miguel Ángel Paniagua y el historiador del baloncesto, Antonio Rodríguez, analizaron las posibilidades de los jugadores españoles de cara a estas rondas finales de la NBA.
Escucha el programa de esta semana aquí
17 de Mayo de 2012 - 23:04:38 - Tirando a Fallar - 0 comentarios
Nadar y nadar para luego ahogarse en la orilla. Eso es lo que deben de estar pensando en Memphis y Denver después de haber caído eliminados en primera ronda, toda vez que tras ir 3-1 abajo en sus respectivas series lograron igualarlas a 3 para forzar el séptimo y definitivo encuentro.
El caso de Memphis es el más flagrante, por llamarlo de alguna forma. Tenían el séptimo en casa, lo cual siempre es una ventaja a tener en cuenta, y venían de reponerse de un -8 en Los Ángeles en el último cuarto del sexto partido. Con, a priori, todo a favor, desde el minuto uno se vio que algo no funcionaba. El partido empezó con un 6-5 en los primeros seis minutos, con tiros fallados desde todas las posiciones, lo cual dejaba bien a las claras que el encuentro sería una batalla en el fango. Y claro, para este tipo de labores los Clippers tienen a un par de veteranos que lo bordan, disfrutan y manejan a la perfección el arte de dar estopa y desquiciar al rival: Kenyon Martin y, sobre todo, Reggie Evans.

Los Grizzlies, que prácticamente habían ido salvando "match-balls" uno tras otro a lo largo de la serie, no pudieron con el último. Bastante fue que consiguieron bajar el +10 de Clippers del segundo cuarto a un más que meritorio +1 al descanso. Incluso entraron al último y definitivo cuarto un punto arriba. Pero cuando mejor pintaba todo, el FedEx se llenó de barro. Y como se diría en estos casos, los "vecinos pobres" de LA, encabezados por Martin y Evans, disfrutaron como gorrinos. El parcial de 5-0 nada más empezar fue fundamental para que los Clippers cimentaran su ventaja. Tras ello, cuesta abajo y sin frenos para los Osos. Un cúmulo de despropósitos que acabó en el 82-72 final: Memphis gone fishin’. El oficio, eso que es fundamental en los Play-Offs y más aún en partidos decisivos, brilló por su ausencia en la ciudad de Elvis. Si a ello le sumas el lamentable partido de prácticamente todo el equipo (a excepción de Marc Gasol, Rudy Gay y un poco de Zach Randolph, aunque este último exclusivamente en labores reboteadoras), el resultado no podía haber sido otro.
Pero el problema no venía de hoy. Yo me remontaría al último cuarto del ya famoso primer partido de la serie. Los Grizzlies, continuando su gran final de temporada, estaban aplastando a los Clippers a poco de terminar el tercer período. 27 arriba para ser más exactos, desplegando además un extraordinario juego de equipo y estando acertadísimos de cara al aro. Sin embargo, el final de ese "partido inaugural" lo sabemos todos: pájara que entrará en la historia de la Liga por parte de los "Ositos" y remontada de los de LA para terminar llevándose el primer "asalto".
A partir de entonces, la secuencia de partidos se puede resumir de la siguiente manera:
Se había jugado con fuego en numerosas ocasiones, pero hasta ahora, y por suerte, no había habido "heridos". Hasta que en el último momento la llama terminó de arder y se acabó quemando hasta la mascota. Justo en el peor momento. Justo cuando se había hecho lo más difícil.
Tras la debacle del Game 1 quedó más que claro también que el juego vistoso y de perfecta armonía desplegado por Grizzlies en los tres primeros cuartos de la eliminatoria no volvería a verse jamás. La remontada, además de dejar patente lo que sería un gran agujero negro para Memphis en los partidos venideros (la dirección de juego en determinadas situaciones), marcó el camino a seguir para los Clippers: revolcarse en el barro, enturbiar los partidos cuanto más mejor como forma de sacar tajada a su menor talento en la pintura. Aprovechar lo que se tiene, que se podría llamar.
Y el resto de detalles por todos son conocidos. Prácticamente nadie de Memphis (Gasol y algunas rachas de Z-Bo) mantuvo el nivel de temporada regular. Al contrario, pues conforme avanzaba la serie muchos iban cada vez a peor. Por si alguno tenía dudas, aquí se puede ver la (odiosa) comparación entre los números de temporada regular y de Play-Offs del "roster" Grizzlie.
Otro detalle curioso para acabar con el comentario de esta serie: Reggie Evans, que está siendo fundamental para LAC en estos Play-Offs, estuvo a punto de ser cortado el pasado mes de Marzo. Lo que hubiera cambiado todo de haberse consumado ese despido...
La "intrahistoria" de la serie de Lakers y Nuggets es mucho más simple. Lakers, tras confirmar las excelentes sensaciones que dio en el final de temporada regular, donde jugó por primera ver en toda la campaña como un equipo, se puso con una cómoda renta de 2-0 (sobreponiéndose además a la sanción de Artest/Metta World Peace).
Sin embargo, los partidos de Denver cambiaron completamente la dinámica de la serie. Si bien tras perder el tercero los Lakers se repusieron y ganaron el agónico cuarto, las vibraciones ya no eran las mismas. Y todo se confirmó en el quinto encuentro, disputado en el Staples. Parecía que algunos jugadores de Lakers estaban de "mini-vacaciones" con el 3-1, esperando a Oklahoma, y que sólo Bryant parecía conocer que el pase no se había sellado aún y había que ganar un partido más. Tras casi remontar él solo el encuentro a base de triples, los Nuggets se llevaron la serie a Denver y barrieron de la pista a unos Lakers que ni comparecieron en el Pepsi Center, a excepción de un enfermo Kobe Bryant que se fue a 31 puntos (y a quien le habían tenido que poner suero ese mismo día ante la deshidratación que sufrió a causa de su virus intestinal).

Así las cosas, y con un ambiente más que enrarecido en Los Ángeles (rumores ya sobre la continuidad de Brown y de ciertos miembros de la plantilla), se acercaba el momento de la verdad para los Lakers. El equipo, que estaba prácticamente hundido mentalmente, tenía la buena nueva del fin de la suspensión de Artest, quien lógicamente sería titular en el partido en el que muchos se jugaban la temporada y parte de su futuro. Especialmente después de que Kobe rajara por la actitud mostrada por Pau Gasol y Andrew Bynum en el sexto encuentro, donde la intensidad brilló por su ausencia en el juego de los dos "siete pies", a la vez que se mostraba contento por el regreso de MWP: "es alguien en quien siempre confío, siempre lo da todo en la pista".
Ya sea por la necesidad, por el regreso de Artest o por ambas cosas, los Lakers salieron desde el minuto 1 al Staples con una inusual intensidad a los dos lados de la pista. Gasol mejoró, por ejemplo, en apenas minuto y medio los números de su horrible sexto encuentro. Parecía otro equipo.
Si bien les costó despegarse de los Nuggets, a mitad del tercer cuarto el marcador reflejaba un claro +16 para los angelinos. Tras ello, volvieron los fantasmas de meses anteriores. Después de una pájara digna de una subida al Tourmalet o al Alpe D’Huez, Denver igualó el partido e incluso se puso por delante al poco de comenzar el último cuarto. Saltaban todas las alarmas: en menos de 10 minutos de juego se había echado por alto todo el trabajo realizado a lo largo de todos los minutos anteriores. Pero ahí fue cuando, de nuevo, los de púrpura y oro se despertaron y volvieron a jugar como lo estaban haciendo antes de esos minutos aciagos. Tras varias grandes defensas (destacar la de Kobe a Ty Lawson, que había estado masacrando a los angelinos durante todo el partido) y gracias a la gran cantidad de rebotes ofensivos que sumaron la pareja Pau-Bynum (cogieron 20 en el partido) encauzaron el partido y consiguieron llevarse una serie que por momentos se les escapaba.
También resultó fundamental la inesperada explosión anotadora de Steve Blake desde el banco (19 puntos, con 5/6 en triples) y la forma en la que Kobe hizo jugar a sus compañeros (8 asistencias).
Volvemos pues a lo mismo: el oficio, el saber hacer y la veteranía en determinados momentos es clave en la postemporada. Aparte de preguntar a los Grizzlies, cuya ausencia de referente en este aspecto fue pagada con un precio muy alto, podemos echar un rápido vistazo a los Nuggets: su veterano más "influyente", Andre Miller, quien a sus 36 años sigue siendo vital para su equipo gracias a su inteligencia y saber estar en la pista, fue un verdadero termómetro de lo que ha sido la trayectoria de Denver en la serie. A saber: en las derrotas promedió 7.5 puntos por encuentro, mientras que en las tres victorias de su equipo se fue a los 16.3 puntos de promedio. Blanco y en botella, que se suele decir.
Pablo Lorente en Twitter: @_Matasanos_
16 de Mayo de 2012 - 23:34:51 - Tirando a Fallar - 0 comentarios

La semana pasada, el Comisionado de la Liga NBA, Mr. David Stern, aceptó, por fin, un hecho que prácticamente todo le mundo ya tenía muy claro: que el calendario de competición de esta temporada ha afectado, está afectando, a la salud de no pocos jugadores de la NBA.
Pero el señor David Stern nunca da una puntada sin hilo. Así que, al explicar a los periodistas la razón por la que la NBA diseñó este calendario tan brutal en esta mintemporada, justificó su implantación como un acto de servicio a la causa del básquet. Y, además, lanzó una pulla contra determinada gente que minimizó los resultados deportivos de la temporada 1998-1999, la última en la que hubo lockout antes de esta en la NBA: "Esta vez no queríamos que nadie nos dijera que esta iba a ser otra temporada con asterisco", dijo Stern.
Esto del asterisco todavía genera algún que otro sarpullido en las buenas gentes de San Antonio, incluso en las que no son especialmente fans del San Antonio: los Spurs fueron los campeones en aquel junio de 1999 y a nadie allá en El Álamo le gusta oír que aquel no fue un triunfo genuino de su querido equipo. Por cierto, lo de "temporada con asterisco" fue una frase acuñada por Phil Jackson, el célebre y peculiar entrenador de los Lakers de Los Ángeles.

Los argumentos de Míster Stern para justificar esta temporada de 66 partidos -
una auténtica barbaridad en la percepción tanto de los profesionales que integran la Liga como de la mayoría de los aficionados- se centra en la idea de que esos 66 partidos le han dado a este curso el rango de "temporada representativa". O, dicho de otro modo; en la siempre respetable argumentación del Comisionado, esos 66 partidos no justifican el asterisco; 50 partidos sí podrían llegar a justificarlo.
David Stern se apoya también en los aficionados irreductibles de la NBA para justificar su calendario: "Muchos fans me han dicho durante esta temporada que era maravilloso volver a casa cada tarde y tener a su disposición todos esos partidos en el League Pass: una suscripción que permite a los abonados ver por la tele, o por la Red, todos los partidos que deseen. Así que desde esa perspectiva, los aficionados de la NBA están muy contentos con nosotros".
Lo cual está fenomenal, dicho sea de paso. Toda liga, toda competición deportiva, tiene que cuidar de sus aficionados; sin ellos no habría nada. Pero, dicho esto, ¿qué pasa con los jugadores?; ¿alguien pensó en los entrenadores al diseñar un calendario tan brutal?
Los aficionados no tienen que jugar, ni tampoco que dirigir a un equipo en una temporada reducida por el lockout. Los técnicos se han quejado, y con toda la razón, de que con cuatro partidos a la semana, más los viajes, apenas han tenido tiempo de entrenar. Y aunque entre el aficionado medio de la NBA está bastante extendida la noción de que los jugadores de la NBA no entrenan, lo cierto es que sí lo hacen. Sobre todo, se trabajan mucho las defensas. En una temporada normal, los jugadores acaban asimilando los conceptos defensivos que les enseñan sus cuerpos técnicos mediante ejercicios y repeticiones en los entrenamientos entre partidos. Pues bien, eso se ha suplido este año -en al menos dos casos que conozco de primera mano- por sesiones de video.

Incluso equipos que han entrenado mucho más que la media durante esta temporada tan esquizofrénica -los Sixers de Filadelfia por ejemplo- han cambiado sus hábitos también. Doug Colilns que, como buen entrenador de la vieja escuela, cree firmemente en las bondades de la práctica y de la repetición, ha sido el técnico que más ha cambiado en este aspecto durante este curso. En vez de sus habituales entrenamientos, llenos de repeticiones hasta que sus hombres aprenden bien los conceptos, los Sixers han tenido sesiones de yoga de unos 30 minutos de duración. Fue justo al representar esa imagen en mi mente –imaginar a un equipo de Doug Collins hacienda yoga en vez de entrenando- cuando comprendí que esta temporada estaba siendo muy singular.
Ciertamente muy singular, sí. Hemos tenido 66 partidos condensados en un calendario de locos; estamos viviendo ahora series de playoffs con partidos "back-to-back" (dos partidos en dos noches consecutivas); nos asustamos ante una lista de bajas por infortunio absolutamente pasmosa: con lesiones que han afectado incluso a jugadores del equipo olímpico americano.
Pero Mister Stern, sin embargo, tiene la conciencia tranquila. Afirma haber hecho un buen servicio a su liga y también, por elevación, a la noble causa del baloncesto. Los aficionados se lo han pasado en grande con el League Pass, pero, sobre todo, al jugarse finalmente tantos partidos, nadie se atreverá a cuestionar el triunfo del equipo ganador del anillo llegado el mes de junio.
Pero, sobre todo, Mr. Stern tiene muy claro que ese equipo campeón no llevará un asterisco añadido a su nombre.
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Miguel Ángel Paniagua (publicado en GIGANTES)
Miguel Ángel Paniagua en Twitter (@pantxopaniagua)
15 de Mayo de 2012 - 21:27:25 - Tirando a Fallar - 0 comentarios
Llega la lucha por el título en la Liga Endesa, y es momento de hacer pronósticos, como suele gustarle a José Manuel Puertas para que luego le saquemos las vergüenzas. En este caso se atreve con con los play offs de la liga española, si bien es cierto que quizá no es su criterio el que impere… ¿Estás de acuerdo con lo que opina? ¿Cuál es tu porra? ¡Cuéntanosla!
José M. Puertas en Twitter: @josempuertas
14 de Mayo de 2012 - 22:56:04 - Tirando a Fallar - 1 comentario
Por Claudio Rueda
Han pasado cuatro años desde el estreno del Big Three en playoffs y puede que estemos ante su último año como tal. Así que veamos cómo llegaron y cómo están actualmente. Quiere la suerte que se enfrenten en primera ronda contra el mismo rival, los Atlanta Hawks, y que ambas series estén siendo duras para los Verdes. Si eso hace cuatro años era una sorpresa, hoy en día no.
PLANTILLA
2008: Obviamente el núcleo es prácticamente el mismo con la diferencia de que por aquel entonces contaban con Kendrick Perkins en el quinteto. Otra gran diferencia es el trato que tenía Rajon Rondo. En 2008 era una de las dudas del quinteto titular y hoy es uno de los mejores bases de toda la liga y líder de juego en el equipo. Otra gran diferencia viene, cómo no, en los secundarios. En el primer año del experimento, una de las grandes fortalezas de Boston era su corte de secundarios. Sam Cassell, Leon Powe (el Leon Powe joven y sano que parecía primo de Brandon Bass), Eddie House, James Posey, PJ Brown... incluso un infrautilizado Tony Allen. En otras palabras, artillería pesada.

2012: El Big Three sigue ahí, bastante más renqueante, pero sus componentes aún son fiables. La gran diferencia en ese núcleo son los galones de Rajon. Hoy por hoy se puede considerar el mejor jugador de la plantilla, el motor que los hace funcionar. Pero donde de verdad se nota es en los secundarios, especialmente en la rotación interior: si antes había una buena mezcla de veteranos y jóvenes con futuro, hoy tenemos a un joven con el corazón roto (Jeff Green, mejórate pronto y a ver si te sacan toda la horchata de la sangre), Brandon Bass, el cual se puede decir que es una versión mejorada de Leon Powe; Greg Stiesmsma y Ryan Hollins... es decir, morralla; en los puestos exteriores la experiencia de los House, Posey y Cassell se ha cambiado por jóvenes como Avery Bradley, que parece que promete, Pietrus, Pavlovic, Daniels y, éste sí, el veterano Keyon Dooling.
ENTRENADOR
2008: Aunque en ambos casos el entrenador jefe sigue siendo el mismo, Glenn Doc Rivers, de nuevo la gran diferencia viene en los secundarios, en aquella temporada de anillo Clifford Ray y sobre todo Tim Thibbodeau, consiguieron estructurar la mejor defensa de la liga y un ataque coral y equilibrado, todo ello mezclado magistralmente por Rivers y mantenido en la pista por gente como Cassell, Brown o Pierce. Es innegable que no sólo tenían una plantilla espectacular, sino que el coaching staff no se quedaba atrás.

2012: Además de Doc, del anillo de 2008, en el banquillo céltico quedan Armond Hill, Kevin Eastman, Mike Longabardi y Jamie Young. Pero han perdido a las dos estrellas Thibbs y Ray, y eso se nota. Tyronne Lue es un inexperto y no puede asumir la carga dejada por ambos y el que haya menos veteranos en plantilla (especialmente notable es la baja de Sam Cassell, todo un entrenador en pista) influye sobremanera. Con esto no estoy diciendo que sea una bacanal y el caos, sino que simplemente que no hay un control tan preciso en el campo y se puede tender más a la dispersión.
OBJETIVOS
2008: Anillo. Cualquier otra cosa mala sería, KG, Sugar Ray, Silverado... Necesitaban el anillo... e hicieron una temporada regular que reforzaba sus pretensiones ganando 66 partidos y dominando como se les presuponía. De un año para otro entraron junto a Spurs y Pistons en el club de las mejores defensas de la década.

2012: Si le preguntas a cualquier jugador o integrante de la franquicia te dirán lo mismo, el objetivo es el anillo. La realidad es más prosaica: ya no son los claros dominadores de su conferencia. De hecho, han pasado una regular season bastante dura. Y las perspectivas de playoffs, pese a ser un poco mejores tras la plaga de lesiones de los Chicago Bulls, sigue siendo como máximo la final de la Conferencia Este. Aunque nunca se sabe...
RIVALES
2008: En teoría ellos eran el rival a batir, pero desde luego los Cleveland Cavalier y sobre todo los Detroit Pistons no se lo iban a poner fácil. Aunque la gran sorpresa saltó ante unos jóvenes Hawks, que forzaron un séptimo partido en primera ronda. Y aquí se vio una constante durante toda la postemporada en el TD Garden, un fortín, las visitas, una lotería. Siete partidos les costó deshacerse de los Cavs de LeBron James, al que durante gran parte de la serie mantuvieron en unos porcentajes bajísimos y pese a su tremendo séptimo partido fueron eliminados. Pistons y Lakers, ya en la Final, no fueron tan duros, pese a ser mejores equipos. Supongo que lo que hicieron fue coger carrerilla.

2012: En un principio se diría que Boston debería estar muy por debajo de Chicago y Miami, pero tras las lesiones de los Bulls, el único equipo que parece ser netamente superior son los Heat. Antes de encontrarse a los Super Friends tendrán que superar a unos inconsistentes Sixers. Más allá de llegar a la final del Este sería territorio regalado.

Salvo en determinados aspectos, estos Celtics se han mantenido bastante bien y, aunque parece que el ciclo se acaba aquí, Rondo, Bradley y el enorme espacio salarial que dejaran Allen y Kevin Garnett les otorgan una gran capacidad de maniobra.