Tirando a Fallar

Antes muerta que sencilla

15 de Junio de 2013 - 16:45:52 - Tirando a Fallar - comentarios

A las 00h del sábado 15 de junio, la ACB demostró una vez más que cada vez es una competición más injusta deportivamente hablando. A esa hora, y en plena efervescencia mediática por el triunfo del Real Madrid en Barcelona en el tercer encuentro de la final de la Liga Endesa, y con el debate de "si Mirotic es MVP o si Mirotic no da el nivel y por ocho puntos al final no se puede justificar su rendimiento ante el Barça", sobre la mesa, aquella nota de prensa cayó como una bomba. Como no podía ser menos, por otra parte. Así que además de injusta, también sabemos que es torpe mediáticamente hablando, porque mucha gente dejó de hablar del partido, y de si Mirotic sí o Mirotic no.

Con aquella comunicación, la ACB confirmaba que, como sucediera el año pasado, éste tampoco habrá ascensos deportivos. La puerta se le cierra al Club Baloncesto Atapuerca (el Ford Burgos, para entendernos), y al Lucentum Alicante. Ni los castellano-leoneses ni los levantinos han alcanzado los requisitos para ingresar en el selecto club de la ACB, dejando aquello de los méritos deportivos a la altura del betún. Eso, en una temporada en la que los dos semifinalistas de la Liga Endesa, CAI yGranca no jugarán la Euroliga la próxima temporada, algo que sí hará el Unicaja, noveno y fuera de play off por segundo año consecutivo, le hace a uno pensar, una vez más, si el baloncesto va por el camino correcto, o si esto puede ser otro capítulo de aquello que en su día llamamos "El Esperpento" (pincha aquí para leerlo).

Y es que el baloncesto sigue corriendo por el peligroso desfiladero del desapego, logrando que cada día más gente sienta cierta pereza cuando se le habla de nuestro deporte a nivel competitivo (especialmente cuando hablamos a nivel europeo, claro). Si a la maraña que supone el espectro televisivo y de horarios del baloncesto actual le sumamos el nulo aprecio que tiene el poseedor de los derechos televisivos en este país por mimar su producto (en el citado tercer partido de la final tuvimos dos ejemplos más, como no emitirlo por HD tras anunciarlo como tal, y posteriormente comenzar a ver el partido con más de medio minuto disputado… Pero esto ya no sorprende a nadie), le añadimos que el reglamento sigue favoreciendo a los entrenadores con mentalidad pequeña y dañina que siguen queriendo destruir este deporte antes que enamorar (total, todo vale por ganar), si además todo ello lo salpimentamos con que la liga regular cada vez es menos interesante y no se buscan alternativas para hacerla más atractiva (pincha aquí), y lo rehogamos con la actual crisis económica que vive el país, es complicado encontrar un postre más mortífero para esta comilona que conseguir que a los aficionados les importe un pimiento la competición. Y en esas estamos.

En esas estamos porque ya me dirán ustedes qué objetivo pueden tener los clubes de Adecco Oro en adelante, cuando saben que, aunque se gasten un dineral en lograr el ascenso, no van a conseguir realizarlo. Pues obviamente, los aficionados en Burgos y Alicante dirán: "oiga usted, yo no vuelvo a ilusionarme (ni a pagar) por esto, total, ¿Para qué? Ya más alto no vamos a llegar". ¿No será más bonito ilusionarse con un Burgos que ha vuelto a la 2ªB por si acaso puede volver a 2ª?

Y en esas estamos también porque Real Madrid y Barça, bien cubiertos por las secciones de fútbol (y que dure…), cada vez están más lejos del nivel de los demás, y eso permite que el Barça pueda sestear en la Liga Endesa durante toda la temporada, centrándose en la Euroliga, porque sabe que le da de sobra para llegar a la final. Por suerte, aún no se ha dado el último paso, que será el de algún equipo al que le importe un pimiento quedar el último o el penúltimo algún año porque, total qué mas da, no vamos a descender. Pero todo se andará, al tiempo.

Burgos ascendió hace varias semanas, y no ha podido en todo este tiempo alcanzar lo exigido para cumplir el sueño de la ACB. Parece que ahora sus opciones pasan por negociar la plaza con Valladolid, como ya pasara entre Alicante y Canarias hace un año. Pero aún más curioso es el caso del Lucentum, al que la ACB le ha concedido un tiempo más que suficiente (sic) de ¡¡Una semana!! Para poder demostrar que podía volver a la ACB. En resumidas cuentas, el cierre de la ACB es un proceso que ya ha comenzado. Posiblemente los 18 equipos sean una quimera a día de hoy, y la purga termine en varias temporadas con 16, o 14 equipos, jugando la máxima competición nacional. Ya se sabe que esto es lo que quieren los grandes, para seguir centrándose en la Euroliga, sólo faltaría.

Y ojo, antes de terminar me gustaría aclarar que creo que es necesario que exista un control económico en la ACB, para evitar situaciones indeseables que todos conocemos. Pero igualmente defiendo que la pantomima del presupuesto mínimo ya nadie se la cree, y que muchos clubes no lo cumplirían ni de lejos de no ser porque inflan sueldos de trabajadores (por ejemplo) para decir "sí, llegamos a los 4 millones de euros", cuando nadie traga con eso. La liga de las corbatas y los trajes de chaqueta está muy bien cuando se puede, pero sinceramente, y visto lo visto, me gustaría volver a la liga del jersey y el pantalón de pana, a aquellos dulces 80 en que la competición hacía justicia, en Europa jugaba quien se lo merecía, y en la ACB también. Quiero ponerme en la piel de las aficiones de Burgos y Alicante y no consigo ver nada positivo.

Estamos echando a la gente del baloncesto, y sólo si de una puñetera vez ACB y Federación Española (que también tiene buena parte de culpa en todo lo que está pasando) se ponen manos a la obra y verdaderamente en serio, encontraremos un camino mejor. Y además, la pinta calva, porque con la actual apuesta de Endesa, es el momento.

Y yo, pensando en La Catarsis (pincha aquí) mientras nuestra competición se muere.

Eso sí, vestida de chaqueta y corbata. Antes muerta que sencilla.

(Fotos: ACB y FEB)

——————————

José M. Puertas en twitter: @josempuertas

Por el bien del baloncesto

14 de Junio de 2013 - 18:04:47 - Tirando a Fallar - comentarios

Antes de nada he de decir que soy madridista, de los de toda la vida, de los que mamó baloncesto viendo a Corbalan y Brabender, de los que lloraron la muerte de Fernando Martín, y disfrutaron, efímeramente, con las diabluras de Petrovic o la clase infinita de Sabonis. Lo que voy a escribir no gustará a muchos, por supuesto, sobre todo a los aficionados del Barcelona y al gran número de antimadridistas que en nuestro deporte, quizá reflejo del futbol, son legión. Más de uno me tachará de forofo y querrá ver en ello la causa última de lo que a continuación escriba. Es por eso, por no engañar a nadie, que he querido dejar claro mis filias como también quiero dejar claro que no me considero un aficionado descerebrado y fanático. Dicho todo esto, voy al grano, creo que por el bien del baloncesto esta liga la debería ganar el Real Madrid.

Pablo Laso ha demostrado que se puede llegar a lo más alto sin renunciar al buen juego / ACB Photo

Quizá sea un bicho raro, pero mientras los demás dicen que lo que verdaderamente importan son los resultados y lo que cuenta es como se llega al final de temporada, cuando se juegan los títulos, yo no estoy de acuerdo. Y lo digo ahora, antes de que acabe la liga, para que no se me acuse de ventajista.No sé cómo terminará el thriller que están protagonizando Real Madrid y Barcelona, pero como aficionado lo que quiero es disfrutar de mi equipo cada vez que lo vea jugar y, por supuesto, disfrutar de su juego el máximo número de partidos posible. Para ello, lógicamente hay que llegar a las finales y, una vez ahí, no es que me de igual ganar o perder, prefiero ganar, pero me doy por satisfecho. Al fin y al cabo, como suelo decir, al día siguiente me voy a levantar a la misma hora, ganen o pierdan, pero al menos habré disfrutado durante varios meses. ¿Pueden decir lo mismo los aficionados de todos los equipos?

Entonces, me preguntaran algunos, cual es el motivo por el que quiero que gane el Madrid, si con verlos en la final ya me doy por satisfecho. Pues tengo dos motivos, creo que razonados, en los que apoyarme, más allá de mi afición por el equipo blanco. A saber.

Por un lado me uno a la campaña, por así decir, iniciada por el compañero Jose Manuel Puertas con el significativo nombre de La catarsis (pincha aquí para leerlo) . Sinceramente, el hecho de llegar a las finales ya es motivo más que suficiente para pensar que otro baloncesto es posible. Que este deporte consiste en meter canastas, que cuantas más mejor y que el espectáculo no está reñido con los resultados, más bien al contrario, los últimos pueden, y deben, ser consecuencia de lo primero. Pero sobre todo que es importante para la pervivencia del baloncesto que ese espectáculo vuelva a reinar, si es que alguna vez lo hizo. Necesitamos entrenadores que tengan fe en sus jugadores, que apuesten por los mejores y den rienda suelta a su creatividad. Para mí, como digo, creo que Pablo Laso ya ha demostrado que sí se puede, pero soy consciente de que muchos otros no comulgan con esta idea. Piensan que si no hay títulos el espectáculo y la diversión no sirve de nada, que ver el Palacio de los Deportes vibrar con cada triple de Carroll, cada alley opp de Rudy o cada pase mágico del Chacho no es suficiente si las copas no acaban en la vitrina. Por eso creo que es necesario que gane el Real Madrid, para refrendar ese proyecto y terminar con el discurso resultadista y manido de que el ataque gana títulos pero la defensa gana campeonatos. Creo que lo dijo Chuck Daily, no sé si es cierto, pero sí sé que hizo un flaco favor al baloncesto.

La conexión Sergio Rodriguez-Rudy Fernandez bien merece un título / ACB Photo

El segundo motivo por el que creo que una victoria del Madrid sería buena, no es tanto por el baloncesto en sí, como por la competición española. Un campeonato de liga debería ser ganado por el mejor, pero no solo en el último mes, si no por el que haya sido el mejor a lo largo de todo el campeonato y haya demostrado querer serlo. Y el Barcelona ha estado sesteando, consciente o inconscientemente, durante toda la temporada programada faltando al respeto a la competición y a sus propios aficionados. No es de recibo que un equipo como este, con los jugadores y el entrenador que tienen, hayan perdido un tercio de los partidos jugados y en otros tantos aun ganando hayan perpetrado verdaderos atentados contra el buen gusto baloncestístico anotando poco más de veinte canastas en juego. Y no me vale la excusa de las lesiones en un equipo que se ha hecho, por el camino, con los servicios de Oleson y Mavrokefalidis y ha estado haciendo convocatorias durante todo el año por exceso de plantilla. En el mejor de los casos, si ganara los próximos dos partidos en el Palau, el Regal Barcelona se llevaría esta liga habiendo perdido, nada más y nada menos que trece partidos, mientras que su rival sólo habría besado la lona en siete ocasiones. Sinceramente, me molestaría mucho tener que dar la razón a aquellos que aseguran, en su mayoría desde sus atalayas futboleras, que la temporada regular no vale para nada, puesto que para mi no es así.

Una plantilla como la del Barcelona no puede arrastrarse como lo ha hecho durante gran parte de la competición / ACB Photo

Aun así, que nadie se engañe, tengo muy claro que el sistema de competición es el que es y que si gana el Barcelona será el justo ganador. La calidad de los componentes de su plantilla es más que contrastada y sólo superada por su competitividad a prueba de bombas aunque a lo largo de la temporada yo mismo haya puesto a esa plantilla frente a su realidad. De todas formas, por una vez no voy a decir aquello de que en los tres próximos partidos espero que gane el mejor sea cual sea, si no que, por el bien del baloncesto, espero que gane el Madrid.

—-

Teodoro Mateos en Twitter: @tmateoso

Florentino Pérez confirma en Tiempo Extra el fichaje de Salah Mejri

12 de Junio de 2013 - 04:24:29 - Tirando a Fallar - comentarios

El Presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, estuvo este martes en Tiempo Extra, el programa deportivo de medianoche presentado y dirigido por Vicente Azpitarte. Como no podía ser de otra forma, además del repaso a toda la actualidad del fútbol madridista, salieron a la palestra algunos asuntos relacionados con el baloncesto blanco.

De hecho, Pérez confirmó algo que viene siendo un secreto a voces durante las últimas semanas. El máximo dirigente madridista confirmó que "hay un principio de acuerdo con Salah Mejri", el pívot tunecino del Blusens Monbus, una de las auténticas revelaciones de la actual Liga Endesa.

En lo que al proyecto baloncestístico madridista se refiere, Pérez quiso destacar que "hemos jugado dos Final Four en tres años, la primera fuimos sin posibilidades de ganarla, pero este año ya hemos ido para ganarla". En la misma línea, el presidente del Real Madrid quiso destacar que "tenemos un equipo que es espectacular, que tiene un juego que a la gente le entusiasma".

Posteriormente, salieron a la palestra algunos nombres concretos, tales como el de Sergio Rodríguez al que Pérez calificó como "un lujo". Cuestionado por el liderazgo de Rudy Fernández, el dirigente blanco reconoció que "ha tenido bastantes dolores" así como que “es su primer año en el equipo” para justificar la irregularidad del balear esta campaña.

Finalmente, Florentino Pérez fue cuestionado sobre el proyecto de nuevo pabellón para el club blanco, ante lo que el dirigente blanco admitió que "ahora mismo no está en nuestra mente" y que sólo se lo plantearía “si algún día nos diera la locura y nos fuéramos a la NBA”.Florentino Pérez confirma en Tiempo Extra el fichaje de Salah Mejri

La Ref Cam, la última novedad en la WNBA

10 de Junio de 2013 - 14:19:35 - Tirando a Fallar - comentarios

Una vez más, la NBA, y en este caso su versión femenina, demuestra que va muchos pasos por delante en lo que se refiere a la venta del producto televisivo. Con el arranque de la WNBA, se ha puesto en marcha un experimento, la "Ref Cam", que está resultando impactante. Se trata de una cámara que porta uno de los árbitros y desde la que se ve el juego desde otro punto de vista muy particular.

Os dejamos un par de vídeos muy interesantes al respecto, uno con imágenes generales del juego, y otro con una falta técnica. Desde luego, ver una técnica desde esa perspectiva resulta espectacular. Que los disfrutéis.

———————-
Alejandro Diago en Twitter: @alejandrodiago

Nikola Mirotic: “Mi intención es jugar con España”

8 de Junio de 2013 - 23:55:41 - Tirando a Fallar - comentarios

Escucha aquí el programa de esta semana

Una semana más, el programa de esRadio, `Tirando a Fallar´, dirigido por Vicente Azpitarte, ha vuelto a repasar la actualidad del baloncesto. En plenos playoffs por el título tanto en la Liga Endesa como en la NBA, el MVP de la competición nacional, Nikola Mirotic, pasó por esRadio para valorar el momento de forma de los suyos y su futuro inmediato, como esa disyuntiva sobre si jugará o no con España a partir de este verano.

Os dejamos aquí la transcripción de la entrevista.

TaF: Bienvenido a Tirando a Fallar, aunque eso lo has hecho bastante poco este año…

NM: Bueno, algún fallo hubo, pero he intentado por supuesto que haya más aciertos y no puedo quejarme de la temporada que estoy haciendo individualmente.

TaF: Antes que nada, en este programa somos muy puntillosos con las pronunciaciones de los nombres, ¿Cómo se lee realmente Mirotic?

NM: (Risas) Pues… me podéis llamar de ambas formas (acentuando la primera "I", o acentuando la “O”), como queráis (risas).

TaF: Enhorabuena por el pase a la final. Sufristeis en el tercer partido ante el CAI, pero al final los maños demostraron estar cansados.

NM: Sabíamos que la serie contra el CAI iba a ser muy complicado, sobre todo el tercer partido en Zaragoza sabíamos que nos iba a costar, pues ellos juegan muy bien en casa. En la primera parte no estuvimos muy cómodos, y gracias a un gran Darden volvimos al partido antes del descanso después de ir 13 abajo. Luego nos pusimos las pilas en la segunda mitad y cerramos bien un partido que era muy complicado.

TaF: Da la sensación de que si sois capaces de correr y rebotear, es casi imposible que el Madrid pierda

NM: Es que ahí es donde nos encontramos más cómodos y disfrutamos mostrando nuestro mejor juego. Es cierto, cuando estamos bien en defensa y cogemos el rebote, eso nos permite correr, y tenemos gente capaz de anotar muchos puntos. Ahí estamos cómodos y disfrutamos, como en la segunda parte contra el CAI. Intentamos siempre jugar fieles a eso, aunque alguna vez hay que jugar más tranquilo, no puedes estar siempre corriendo porque al final te cansas en defensa. Pero todos sabemos que ese es nuestro estilo.

TaF: Hay que felicitarte por tu temporada a nivel individual, MVP de la liga incluido, la temporada del equipo está siendo muy buena, pero en un club como el Real Madrid casi se os va a exigir ganar la liga, ¿No?

NM: Sí, aquí todo el mundo sabe que estamos para luchar por los títulos, porque no valen los premios individuales sin ganar los del equipo. Hemos ganado la Supercopa, perdimos… bueno no ganamos la Copa del Rey y jugamos la final de la Euroliga que perdimos pese a una primera parte buenísima. Nos falta la liga, estamos jugando bien y llegamos en un buen momento, no va a ser fácil por supuesto pero está claro que queremos ganar y sabemos que es el último título del año y queremos ganarlo para nuestra afición.

TaF: Precisamente, ¿Dolió mucho esa forma de perder la Euroliga tras ganar por tantos puntos? Perdisteis fieles a vuestra forma de ser…

NM: Sí, fuimos el equipo que solemos ser, jugamos bien en ataque. Por supuesto que nos ha dolido. Poco a poco nos fuimos abajo y cuando ellos se pusieron 4-6 arriba ya parecía perdido el partido. Hay que tener en cuenta que perdimos con el campeón del año anterior (Olympiakos), pero dimos la cara y estuvimos muy cerca. Lo que puedo decir es que el año que viene volveremos a pelear por ese título.

TaF: Está claro que este Madrid de Laso engancha, pero, ¿Temes que de no ganar la liga pudiera temblar este proyecto Laso?

NM: No podemos pensar así. Hay que pensar en positivo, queremos ganar y confiamos en nuestro juego. Estamos haciendo una gran temporada a la que no hay que quitar mérito. Estuvimos cerca de ganar la Euroliga, en la Copa fue un gran partido que pudimos ganar ante el Barça, y ahora queda la liga en la que tenemos que pensar en darlo todo para ganarla.

TaF: Eres una pieza clave en el esquema de Laso, pero en ocasiones se han visto algunos roces entre vosotros, ¿Cómo es vuestra relación?

NM: Es muy buena, siempre nos hemos entendido bien. Es normal que alguna vez haya conflictos, sobre todo broncas de su parte hacia mí, pero es lógico porque soy un jugador joven y me tiene que corregir. Alguna vez ha habido un calentón pero es normal, pasa en cada entreno entre jugadores, o entre jugadores y el entrenador, es algo con lo que convivimos, pero no pasa nada, nuestra relación es muy buena.

TaF: Hablando de tu futuro tras la liga, hay que hablar de la selección, ¿Estás un poco cansado ya de la situación?

NM: Pues sinceramente, sí. Me gustaría saber algo más de mi futuro, saber qué va a pasar, pero es un tema que no depende de mí sino de muchas cosas. Depende de la Federación Española, de si podemos jugar Ibaka y yo… Ya veremos. Ahora mismo no sé cómo está evolucionando el tema, sé que se está trabajando para que podamos ir los dos. Estoy muy tranquilo y tomándomelo con paciencia. Ahora es momento para pensar en el equipo y no quiero pensar mucho en la selección ahora mismo.

TaF: ¿Puedes llegar a sentirte molesto por ser un segundo plato de Ibaka? Imaginamos que quieres garantizar tu futuro con la selección española, más allá de este año

NM: Yo lo que quiero dejar claro es que mi intención siempre fue jugar con España, y nadie pues decir lo contrario. Serge (Ibaka) es un grandísimo jugador al que no hay que quitarle mérito. Tras ganar el oro en el Europeo sub 20 en Bilbao, me sentí un poco desplazado como ya dije. Pero no pasa nada, seguí mi camino como jugador, y lo que sí es cierto es que no me gusta depender de nadie, sino sólo de mí mismo. Lo que quiero es saber mi futuro y que me digan las cosas claras. Cualquier decisión de la Federación Española la voy a respetar por supuesto, porque mi intención siempre fue jugar con la selección española.

TaF: Y si no, el plan B, Montenegro, tampoco tiene mal equipo ni mucho menos…

NM: No, no, Montenegro es un equipazo sin mí, o conmigo. No quiero hablar todavía de Montenegro porque siempre va a ser un plan B. Está claro que el plan A es España, siempre ha sido así. Pero como dije antes no depende sólo de mí, sino de otros. Pero es totalmente cierto que no me gusta ser segundo plato.

TaF: ¿Cómo está tu relación con los Bulls? Tienen tus derechos NBA y hay quien afirma que en la 2014/15 estarás ya allí

NM: Lo que está claro es que el año que viene voy a estar seguro en el Madrid, eso está clarísimo, tengo contrato en el Madrid. He tenido un par de reuniones con los Bulls durante el año y lo que veo es que están muy interesados y me quieren, pero lo veo un poco lejos aún, aunque el tiempo pasa muy rápido, aunque he leído que me quieren para 2014, sí. Estoy muy contento en el Madrid, mejorando como jugador y como persona. Tengo unos objetivos que me gustaría cumplir, como ganar una Euroliga y una Liga Endesa con el Madrid. La NBA está ahí y no se va a ir a ningún lado, por supuesto lo que quiero es que el tiempo que esté aquí esté feliz y disfrute a tope. Me siento como en casa y muy querido por los madridistas.

TaF: Y ya sabes que en Chicago entienden mucho de balcánicos con buena mano que pasaron por los Bulls

Sí, sí, por supuesto, conozco bien la historia de los Bulls y de los balcánicos que pasaron por allí.

Además de la Nikola Mirotic, también estuvo en TaF Rubén Perelló, el joven entrenador del Lucentum Alicante que ha conseguido ascender a la Liga Endesa. Y por supuesto, hubo tiempo para el repaso a la NBA, ya en plenas finales entre Miami Heat y San Antonio Spurs, y que se vivirán durante todo el mes de junio en esRadio (pincha aquí para obtener más información).

Escucha aquí el programa de esta semana

Drazen Petrovic, o cuando el baloncesto era nuestra vida

7 de Junio de 2013 - 15:37:59 - Tirando a Fallar - comentarios

Hay recuerdos que te golpean como una repentina sacudida emocional. Sin aviso previo. Te pillan indefenso, desprevenido. Me ha pasado hoy 7 de junio. Hace 20 años que murió Drazen Petrovic. 20 años ya. Pero si sólo tengo treintaytantos, pero si sólo era un jugador de baloncesto, ¿cómo puedo sentir tanta nostalgia?

Los chavales de hoy no lo entenderán. Su mundo de ipads, consolas, internet y NBA en HD no tiene nada que ver con la España de finales de los 80. Eran tiempos de tele y calle. De aquella tele no salía mierda, como ahora, salían sueños. Para mí y para muchos de mi generación, sueños de baloncesto. Hubo un tiempo no tan lejano que para muchos chavales el basket era lo primero. Jugábamos, con más pena que gloria, sin talento pero con ilusión, en el equipo del cole. Jugábamos en los recreos. Jugábamos al terminar las clases. Jugábamos los fines de semana. Jugábamos por la mañana. Jugábamos por la tarde. En el patio del colegio, en las canchas públicas, pocas y llenas de charcos de mi Santiago natal. No había un día sin balón.

Dormía en una habitación forrada con posters de Gigantes y con una minicanasta, por supuesto, encima de la puerta. Suspiraba por unas Converse Revolver, luego llegaron las Reebok Pump y las Jordan. La muñequera casi en el codo. No me perdía un partido de la liga, sí la de aquí, en horario de máxima audiencia y con máxima audiencia. Y la copa de Europa, y la Korak y la Recopa.

Los sábados por la tarde esperaba emocionado a Miguel, un amigo de la familia, para ir a ver al Obradoiro en el viejo pabellón de Sar. Cuánto sabía de baloncesto y cuánto le preguntaba. Después el lugar de Miguel lo ocupó mi padre. Él se hizo socio del Obradoiro por mí. Sabía que en el cemento de las gradas yo era feliz. El baloncesto era lo más importante para mí. Era mi vida. Y entonces llegó Petrovic, sacó la lengua y lo cambió todo. No habíamos visto nada igual, ni parecido. Ni Corbalán, ni Epi, ni Robinson, ni Galis, ni Fernando Martín… Ni siquiera aquellos extraterrestres de la NBA, tan lejanos entonces, que veíamos en Gigantes.

Petrovic era el mejor, ni más ni menos. El mejor. Recuerdo como si fuera ayer los 62 puntos que le cascó al Caserta en la final de la Recopa del 89 y a la mítica Yugoslavia del Europeo de Zagreb, ese mismo año. Sus contrataaques finalizados con 'bandeja' desde 6,25. Sus suspiros desde el tiro libre. Sus líos. Su furia. Su talento.

Él cambió el baloncesto. Él cambió nuestra vida.

-----

Raúl Vilas en Twitter: @raulvilas

Aquel 7 de Junio

7 de Junio de 2013 - 01:36:33 - Tirando a Fallar - comentarios

Recuerdo que aquel 7 de junio de 1993 fuimos mi señora y yo a pasar la tarde a casa de mis padres. Es raro porque era lunes y nunca solíamos ir entre semana, no sé qué demonios pintaríamos allí aquel día, quizás (dadas las fechas) nos hubieran pedido ayuda con su declaración de la renta, qué sé yo. Lo cierto es que llegamos y que, tras los besos, saludos y cortesías de rigor, mi madre en un momento dado me soltó, bueno ¿te has enterao, no?

Pues no, yo no me había enterado de nada. Yo había estado trabajando de espaldas al mundo, no había tenido tiempo de ver ni escuchar las noticias, hoy pasa cualquier cosa y nos coscamos casi al momento pero en aquel entonces Internet era poco más que una entelequia, sabíamos que existía porque nos lo decían los periódicos pero ni siquiera alcanzábamos a entender aún en qué consistía.Yo no sabía nada, así que puse mi mejor cara de sorpresa y me preparé para recibir una noticia inesperada, aún no sabía cuánto: pues que se ha matao Petrovic

Antes de continuar creo que debo hacerles dos aclaraciones: 1) Mi madre lo dijo así, tal cual, se ha matao, y reconozco que siempre me ha sorprendido que determinadas personas de determinada edad y (quizá también) determinada zona geográfica utilicen esa expresión para referirse a aquellos que mueren en accidente de tráfico, como si no fuera tal accidente sino una elección voluntaria, como si en vez de estrellarse se hubiera suicidado. Mi madre dijo que Petrovic se había matao como se lo he escuchado decir tantas otras veces de tantas otras personas, y sin embargo luego supimos que ni siquiera conducía él, que viajaba plácidamente dormido y muy probablemente ni siquiera se enteró de cómo se mató.

y 2) Es posible que les sorprenda que mi madre, mujer ajena por completo a todo lo que signifique deporte, supiera en cambio quién era Petrovic (de hecho me sorprende incluso a mí mismo cuando lo recuerdo). Hoy mi madre tiene ochenta años, tiene la cabeza casi tan bien como entonces pero creo que si yo ahora le preguntara por jugadores de baloncesto en activo probablemente contestaría (no sin esfuerzo) que Pau Gasol… y ya está, y pare usted de contar. No creo que ni siquiera conozca a su hermano Marc ni a Navarro, Ricky, Rudy o Calde, no sabrá quiénes son Kobe Bryant o LeBron James, no tendrá ni remota idea de la existencia de Spanoulis, Diamantidis, Papaloukas o Teodosic pongamos por caso (ni falta que le hace, claro). Es más, creo que si yo le preguntara (cualquier día haré el experimento) dime mamá, ¿quién te parece a ti que ha sido el mejor jugador español de baloncesto de todos los tiempos?, contestaría sin pensárselo que Emiliano, por supuesto, quién va a ser. Es así, hubo un tiempo en este país en el que no todo era fútbol, en el que los deportistas de otras disciplinas eran conocidos incluso por el gran público ajeno a ese deporte (tanto más en el caso de Emiliano, ya que el Régimen necesitaba fabricar y vender héroes que nos hicieran olvidar nuestras miserias cotidianas). Hoy tenemos una selección de baloncesto campeona de casi todo pero a la gran mayoría de nuestros jugadores (fuera del círculo de aficionados al deporte, entiéndase) no les conoce ni la madre que los parió.

Y sin embargo mi madre sabía perfectamente quién era Petrovic, no es ya que lo supiera mi madre sino que en aquel entonces lo sabía casi todo dios, les gustara el baloncesto o no, les interesara el deporte o no. La burbuja baloncestera se acababa de pinchar en aquellos primeros noventa, se apreciaba ya claramente la cuesta abajo pero todavía vivíamos de las rentas de los felices ochenta, aquella década prodigiosa en la que el baloncesto se convirtió de repente en deporte de masas y algunos nos creímos (ingenuamente, estúpidamente) que sería así para siempre, más dura fue luego la caída. Petrovic fue un fruto (acaso el más sabroso) de aquellos años, DrazenPetrovic empezó a aparecer sutilmente en nuestras vidas a comienzos de los ochenta y así de entrada casi ni reparamos en él, Petrovic estaba ya en aquella selección yugoslava a la que ganamos en el Eurobasket de Nantes 83 y en aquella otra a la que volvimos a ganar en la semifinal de Los Ángeles 84, y créanme que apenas nos dimos cuenta de su existencia. Y sin embargo sólo harían falta unos pocos meses más para que irrumpiera ya para siempre en nuestras vidas…

La culpa la tuvo la Copa de Europa, aún a nadie se le había ocurrido llamarla Euroliga. Hoy el Madrid (sigamos las comparaciones odiosas) juega la Final de la máxima competición continental y me la ponen en un canal de tercera que no ve ni dios, en cambio en aquel entonces cualquier partido europeo del Madrid (o de quien fuera), cualquiera, constituía casi un acontecimiento nacional. Fue el Madrid a jugar a Zagreb, vino la Cibona a jugar aquí y en ambos enfrentamientos (nunca mejor dicho) descubrimos a un tipo que no es que fuera bueno ni extraordinario sino que era algo más, era lo siguiente: un prodigio, una cosa nunca vista en el baloncesto europeo, un genio, genio en el más estricto sentido de la palabra. Hasta pinta de genio tenía con aquella cara de niño malo, con aquellos rizos naturales casi a lo afro que luego poco a poco iría recortando con el tiempo. Alguien le apodó Mozart, o Amadeus si así lo prefieren, muy pocas veces un apodo estuvo mejor puesto. Hasta en su prematuro final.

Drazen era un genio capaz de convertir en oro cualquier cosa que tocara, capaz de convertir en triple cualquier tiro que lanzara. Drazen era más bien un dos que podía jugar (y a menudo lo hacía) de uno y que sabías de antemano que se iba a hacer el amo del cotarro desde el uno o desde el dos, tanto daba. Drazen era talento puro, no me atrevería a afirmar categóricamente que haya sido el mejor jugador europeo de la historia (no me suelen gustar ese tipo de afirmaciones que me obligarían a compararlo con Sabonis, quizás también con Nowitzki) pero sí me arriesgaría a afirmar que ha sido el jugador de mayor talento que ha dado nuestro continente en toda su historia. Drazen jugaba como los ángeles y metía puntos a chorros, sólo con eso le habría bastado ya más que de sobra para hacer historia. Pero para pasar de la historia a la leyenda no basta con ser muy bueno, hace falta un paso más, algo que ya sólo está en manos de los elegidos.

Llamémosle carisma si así lo quieren. O llamémosle chulería, si así lo prefieren. Drazen era chulo porque podía, Drazen era muy bueno y jamás perdía ni una sola oportunidad de restregarte en la cara lo bueno que era. Drazen hacía una cosa que jamás se había visto antes en nuestro deporte y que muy pocas veces se vio después, Drazen celebraba las canastas como si fueran goles (lo cual, dado su caudal de anotación, sucedía un montón de veces en cada partido), saltaba, brincaba, elevaba los brazos al cielo mientras volvía a territorio defensivo y así de paso aprovechaba para arengar a las masas si jugaba en campo propio y para restregártelo sin más si jugaba en campo ajeno. Drazen provocaba reacciones encontradas y tumultuarias a su paso, era idolatrado y odiado a partes iguales, a menudo era odiado por los mismos que le idolatraban e idolatrado por los mismos que le odiaban, muchos admiraban su talento pero odiaban su carácter como si pudiera disociarse una cosa de la otra, como si una cosa no fuera en cierto modo consecuencia de la otra (y viceversa). Drazen se hizo odiar por el madridismo así en Zagreb como en Madrid en aquella temporada 84/85 en la que aún quedaría la traca final, la mismísima Final de la competición, Madrid-Cibona en Atenas, en plena Semana Santa, la FIBA para estas cosas siempre tuvo el don de la oportunidad. Recuerdo que viajaba yo hacia el norte con unos amigos, recuerdo que me empeñé en parar en sabrá dios qué bar de carretera (aún no se había impuesto el concepto área de servicio) entre Burgos y Santander, recuerdo que me abalancé de bruces sobre el televisor esperando encontrarme un final igualado y fui a encontrarme con todo lo contrario, Cibona ganando de qué sé yo cuánto, de 15, de 20, Petrovic pasándose el balón por detrás de la espalda o entre las piernas ante la atribulada mirada del imberbe base madridista Paco Velasco (antiguo compañero mío de colegio, por cierto), luego supimos que mientras le toreaba iba repitiéndole una y otra vez, hala Madrid, hala Madrid, hala Madrid

Era así, cuando aquellos (aún) yugoslavos te ganaban era como si te ganaran dos veces, te abrumaban en el juego y al mismo tiempo te humillaban, te lo restregaban por la cara.DrazenPetrovic se convirtió en la bestia negra del Madrid, el enemigo público número uno no ya del madridismo baloncestero sino del madridismo en pleno (en aquel entonces ambos conceptos venían a ser lo mismo, dada la inmensa popularidad de nuestro deporte). En el Palacio de los Deportes se hizo frecuente escuchar un cántico que empezaba por sí sísí y que acababa por Petroví (así, en agudo, para que rimara), en medio dos palabras que no reproduciré aquí pero que no les resultará difícil imaginar. La temporada 85/86 fue más de lo mismo, la diferencia fue que esta vez el rival de la Cibona en la Final no fue el Madrid sino el Zalgiris, más de lo mismo en todos los sentidos, para la historia quedará el arrebato aquel de un Sabonis desquiciado que se cruzó toda la pista para agredir no a Petrovic sino a Nakic, punto y final, nuevo festival de Petrovic, nuevo título para la Cibona, nueva exhibición, nueva humillación.

De alguna manera todo aquello fue el caldo de cultivo para un partido que creo que no olvidaré jamás (mientras el señor Alzheimer me lo permita), uno de esos que te marcan para toda la vida.Yugoslavia-URSS, Madrid, Palacio de los Deportes, semifinal del Mundial 1986. Aquellos yugoslavos que empezaron en tromba, aquel parcial inicial de 18 ó 20-0, qué sé yo, aquella portentosa exhibición ante la que los atribulados soviéticos poco más podían hacer que parar la hemorragia, último minuto, todavía Yugoslavia 9 arriba a apenas 50 segundos para el final… y el resto es historia: aquellos tres triples, aquellos dobles de un jovencísimo VladeDivac, aquella prórroga, aquel Palacio de Deportes enloquecido gritando casi al unísono Rusia, Rusia, Rusia (éramos así, nos costaba llamar a las cosas por su nombre, aquella era la Unión Soviética y para más inri estaba plagada de lituanos pero nosotros nunca supimos llamarle otra cosa que no fuera Rusia, años más tarde conseguimos por fin acostumbrarnos a decir Unión Soviética y justo entonces ésta desapareció y volvió a llamarse Rusia, qué cosas). Rusia (es decir, la Unión Soviética) ganó por fin aquel partido ante una grada enfervorizada, algún afamado pívot yugoslavo dijo luego a la prensa que ese público español bien merecería que los tanques rusos invadieran Madrid, para que supieran lo que se siente


Si no puedes vencer a tu enemigo únete a él, dicen. Aquel Real Madrid se aplicó con denuedo a la tarea de fichar a Petrovic, se tiró un par de años intentándolo, cuentan que el día que finalmente lo consiguió algunos periodistas se presentaron en el viejo pabellón de la Ciudad Deportiva haciéndose los tontos, esperaron a los jugadores a la salida del entrenamiento y les preguntaron su opinión sobre DrazenPetrovic (como si ésta necesitara ser preguntada), pues que es un tal y un cual, y un esto y un lo otro, y una vez que la canallesca tuvo ya la declaración que esperaba tener entonces ya sí espetaron al Romay de turno, pues que sepas que acaba de fichar por el Madrid; evidentemente el susodicho interlocutor reculaba de inmediato, a ver qué iba a hacer, en cualquier caso es un grandísimo jugador, el Madrid es un gran club que siempre quiere fichar a los mejores así que estaremos encantados de tenerle entre nosotros, seguro que una vez que le tengamos como compañero se olvidarán de un plumazo todas aquellas pequeñas rencillas que

Petrovic fichó por el Madrid y de inmediato, como por arte de magia, se produjo uno de esos milagros de la multiplicación de los panes y los peces que a veces suceden en nuestro deporte: el mismo madridismo que lo había odiado hasta la náusea y que le había llamado hijo de tal y de cual de repente lo acogió en su seno como a un hijo, acaso ese hijo que en el fondo siempre había deseado tener; y al mismo tiempo el antimadridismo de aquí y de allá, que siempre lo había considerado un ídolo, de repente pasó a tacharlo poco menos que de traidor a la causa por el mero hecho de haber fichado por el Madrid. Y aquellos que durante años echaron pestes de sus (presuntas) provocaciones y desplantes ahora pasaron a considerarlo lo más natural del mundo, y aquellos que habían festejado esas maneras durante tantos años ahora pasaron a etiquetarlo de provocador. Y es que estas cosas ya se sabe, son así.

Fue aquel 1988/1989 un año extraño, una temporada en cierto modo fascinante. La que empezó siendo Liga de Petrovic y acabó siendo recalificada como Liga de Neyro nos dejó unas cuantas actuaciones memorables, una inolvidable visita de los Celtics (McDonald’s mediante) y una final europea para la historia, una final de Recopa que ha generado a lo largo de los años mucha más literatura que tantas otras finales de la mismísima Copa de Europa. El genial Óscar Schmidt anotó 44 puntos para su Caserta que de nada sirvieron ante los 62 de Drazen, prodigiosa exhibición tanto más tratándose de una Final que el Madrid ganó por el escalofriante resultado de 117-113. A todo aquello debería haberle seguido una fiesta pero más bien pareció lo contrario: caras largas, gestos avinagrados y un mal rollo general que (cuentan que) explotó definitivamente en el vuelo de vuelta a Madrid. Sus compañeros no asimilaron bien aquello de que el título pareciera más de Drazen que del equipo, a su frente un Fernando Martín que se empeñó en hacer bueno durante todo el año aquel dicho de que dos gallos no caben en el mismo corral. Martín y Petrovic eran muy distintos pero también muy parecidos, demasiado: ambos eran líderes, ambos eran ganadores, ambos no conocían a nadie si había un resultado en juego, ambos eran capaces de casi todo con tal de ganar. Ambos se bebieron la vida a tragos y se atragantaron demasiado pronto, por desgracia no tardaríamos mucho en comprobarlo. Dos hombres y un destino.

En el verano de 1989 DrazenPetrovic, recién proclamado campeón de Europa con la mejor selección yugoslava que vieron los siglos (y que sería sólo el presagio de la que aún continuaría arrasando en los dos años siguientes), seguía aún teniendo contrato con el Madrid pero de repente empezó todo a torcerse, de buenas primeras empezó a rumorearse que se iría rumbo a Portland, que los Blazers (poseedores de sus derechos NBA) estaban deseosos de hacerse de una vez por todas con sus servicios. Comenzó así uno de esos típicos culebrones veraniegos, si tú dices digo yo digo diego, si tú dices Portland yo lo desmiento, desmentidos desde el Madrid y desde el propio círculo del jugador, así un día y otro y otro más hasta que de repente una mañana, sin previo aviso, sin mediar palabra, sencillamente desapareció. Desapareció para reaparecer finalmente un par de días más tarde al otro lado del charco, rodeado por todas las fuerzas vivas de la franquicia y por casi toda la prensa del Estado de Oregon y diciendo probablemente aquello tan socorrido que todo deportista que se precie suele decir en estos casos, éste es un sueño hecho realidad, toda la vida he sido de los Blazers, es algo que soñaba desde niño etc,etc. Ni que decir tiene que el madridismo en pleno se quedó con un palmo de narices, que de un día para otro pasó unánimemente del que no hombre, que no, cómo se va a ir, si tiene contrato, si está en el Madrid, si no ha nacido todavía un jugador que se quiera ir del Madrid, el club más grande del mundo, dónde va a estar mejor que aquí… al lo ves, si ya te lo decía yo, que este tío no es trigo limpio, que no era de fiar, como si no le conociéramos ya de sobra de cuando venía aquí con la Cibona, anda que a otros les podría engañar pero a mí no, yo bien que le calé desde el principio… Y es que (insisto) estas cosas ya se sabe, son así.

Al Madrid le fue fatal sin Petrovic pero al susodicho en Portland no le fue mucho mejor, más bien al contrario. Irte hoy a la NBA es casi como si te fueras a jugar al pueblo de al lado, en cambio en aquellos tiempos te ibas a la NBA y era como si te fueras a Marte. Portland además tenía un equipazo que nos sabíamos todos de memoria, Porter, Drexler, Kersey, Williams, Duckworth más el insigne Cliff Robinson de sexto hombre, más que suficiente para que Rick Adelman no necesitara hacer ningún experimento con el europeo aquel tan raro que le habían plantificado en el banquillo y que a saber quién demonios sería. Y le fue bien (a Adelman, me refiero), no diré yo que no, aquellos Blazers fueron finalistas de la Liga un año y finalistas de conferencia al año siguiente, pero con todo y con eso a los europeos (incluidos aquellos que más le habían aborrecido), a todos aquellos que sabíamos perfectamente de lo que era capaz se nos rompía el alma de verle allí partido tras partido pelándose el culo en aquel banquillo…

No hay mal que cien años dure (dicen), en su caso sólo duró dos. La temporada 91/92 ya fue buena y la temporada 92/93 (en medio una inolvidable plata olímpica, ya por fin no yugoslavo sino -sólo- croata) fue sencillamente extraordinaria. Petrovic había cambiado Portland por New Jersey y de repente los americanos (de USA) descubrieron como si hubiera nacido ayer a un maravilloso jugador al que los europeos llevábamos ya casi diez años admirando, de repente hasta Clyde Drexler (que no tenía por costumbre dar una voz más alta que otra) se quejó amargamente desde la otra esquina de la nación, cómo es posible que hayamos desaprovechado a un jugador así en Portland teniéndolo en el banquillo durante dos años seguidos, con lo bueno que es, con lo bien que nos habría venido su concurso, es que no me lo explico… Y se salió también en playoffs, y debió ser AllStar pero incomprensiblemente no lo fue, y sin embargo luego fue escogido en el tercer mejor quinteto de la Liga. Ya estaba donde siempre quiso estar, ya era una estrella absoluta en la meca del baloncesto, ya era el líder indiscutible de aquellos Nets. Y sin embargo…

Y sin embargo no debía ser oro todo lo que relucía. DrazenPetrovic nunca fue un chico fácil de llevar ni estaba precisamente acostumbrado a que nadie le dijera lo que tenía que hacer. Petrovic fue a caer en aquel vestuario de los Nets que era como una jaula de grillos y que incluía a personalidades tan peculiares como (por ejemplo) aquel insoportable (y extraordinario jugador, por otra parte) Derrick Coleman. El domador de toda aquella selva se llamaba Chuck Daly, traía un magnífico currículum de amansador de fieras en los ya lejanos Bad Boys de Detroit y de aglutinador de egos en el Dream Team, pero aquellos Nets acabarían siendo superiores a sus fuerzas. Cuentan que cierta aciaga noche, tras un partido cualquiera, un jugador pateó con todas sus fuerzas un bidón de bebida isotónica en dirección al coach, arruinándole de paso uno de sus costosos trajes. Cuentan que aquel jugador fuera de sí se llamaba DrazenPetrovic…

Fuera por lo que fuera, Drazen se dejó querer en aquella aciaga (aún no sabíamos que lo sería) primavera de 1993. Los armadores y demás magnates griegos (eran otros tiempos) estaban dispuestos a tirar la casa por la ventana para posibilitar su regreso a Europa, Panathinaikos y/o Olympiakos (supongo que aún con K por aquel entonces) pusieron ofertas absolutamente mareantes encima de su mesa, cifras astronómicas que los Nets dijeron no estar dispuestos a igualar de ningún modo. Muchos aseguraron que estaba ya prácticamente hecho y que Petrovic volvería a Europa, otros tantos dijeron que su único objetivo era tensar la cuerda para hacer subir la puja a los Nets (o a cualquier otra franquicia que estuviera dispuesta a pagar eso), se nos avecinaba un nuevo culebrón veraniego y mientras tanto Drazen continuaba concentrado con su selección, preparando ya en Alemania el Eurobasket que habría de celebrarse muy pocos días después, jugando amistosos como aquel tras cuya disputa rehusó volver con el equipo y prefirió hacerlo por carretera, en coche particular… Bueno ¿te has enterao, no? Pues que se ha matao Petrovic

Aquel 7 de junio de 1993 DrazenPetrovic tenía sólo 28 años, podía parecer mayor porque teníamos la sensación de llevar ya media vida siguiendo sus andanzas pero aún le faltaban cuatro meses y medio para cumplir los 29. En condiciones normales le habrían quedado no menos de seis o siete años al más alto nivel, en su punto óptimo de maduración, en Europa o en USA, donde fuera. Puede que no tenga ya mucho sentido a estas alturas pensar en lo que pudo haber sido y no fue, pero una cosa sí que está meridianamente clara: aquel 7 de junio de 1993 de alguna manera marcó un punto de inflexión en nuestro deporte y en nuestras vidas, hay un baloncesto antes de Petrovic y un baloncesto después de Petrovic, algo de este juego (quizá su parte más lúdica) se nos quedó con él en aquella carretera aunque entonces apenas fuéramos capaces de darnos cuenta. Aquel 7 de junio de 1993 murió un gran jugador y nació un mito, un mito que está más y más vivo cada día, que seguirá viviendo así que pasen veinte años y otros veinte y los que tengan que pasar, seguirá viviendo mientras sigan existiendo imágenes que nos permitan disfrutarlo, mientras aquellos que le vimos jugar sigamos aún aquí para contarlo.

Hasta la vista, Drazen.

———————————

José Díaz Tenorio en Twiiter: @Zaid5x5

Vive las Finales NBA 2013 con TaF

6 de Junio de 2013 - 23:29:38 - Tirando a Fallar - comentarios

Un año más, ya están aquí las retransmisiones de las Finales NBA. Si te animas durante cada partido a pasarte por esRadio, te aseguramos que no te arrepentirás… ¡Únete a la diversión y la emoción de 7 madrugadas de locura en esRadio con Tirando a Fallar y un montón de amigos!

Síguenos en twitter: @tirandoafallar

Oscar, Embajador del baloncesto

4 de Junio de 2013 - 23:26:18 - Tirando a Fallar - comentarios

Oscar lanzó un triple, uno de los miles y miles que anotó. Fue un descuido de Scottie Pippen, su marcador. Vuelve a recibir el balón y viendo que la marca es un poco más fuerte, prueba a lanzar desde más de siete metros, puesto que a sus 38 años, el cuerpo no le daba para irse de nadie. Vuelve a anotarlo. Siguiente ataque: Pippen espera ya más allá de los siete metros. Oscar, un paso más atrás, al filo de los ocho metros, vuelve a lanzar y vuelve a anotar. La cara de incredulidad del gran Scottie, no tenía precio. A partir de ahí, hubo defensa intensa y Oscar no pudo seguir con su serie. Pero ver a un tipo de esa edad, recibir y tirar, cada vez un paso más atrás, como si fuera un concurso, es de fábula. Oscar Bezerra Schmidt era de fábula jugando.

Él siempre fue un tipo que al despedirse de Valladolid, a la ilustre edad de 37 años, tenía pánico a su retirada del baloncesto profesional. "Mi mujer me va a echar de casa, porque no sé hacer nada. Sólo jugar a baloncesto". Y estuvo ‘dándole’ hasta el 2003. Un fenómeno. Ver anotar a Oscar era como algo normal. Recuerdo que TVE montó un musical con todos los puntos que endosó a China, en los Juegos Olímpicos de Seúl, en la segunda jornada de competición. Anotó 44. Pero no era ningún asombro. Era algo tan natural. Cinco días después, a la selección Española, 55 puntos, que era y sigue siendo el récord de anotación individual en un partido de Juegos Olímpicos. Ganamos el partido, eso sí, 118-110 (no crean, que no hubo ninguna prórroga). Y teníamos muy claro lo que Oscar iba a hacer. Como lo tuvimos cuando el Real Madrid se enfrentó al Snaidero Caserta en la famosa final de la Recopa de 1989, yéndose a los 44. Lo que no suponíamos es que Petrovic se fuese a los 62 puntos. Pero es que Oscar era así.

Sus evoluciones sobre una pista, digamos que eran de modo videojuego. Él botaba con parsimonia, corría con parsimonia y tiraba con parsimonia. Y las metía todas, claro. Como en un videojuego. Reboteaba sin saltar mucho, por pura posición -eso sí, reboteaba mucho más de lo que la gente pueda pensar-, lanzaba ganchos en poste bajo…es de esa clase de tipos que seguro que probaba algo nuevo en el entrenamiento, y le salía.

En España lo seguimos con interés, porque cuando algo escuece, aquel mal que aflige el escozor, se tiende a seguirle, como acto masoquista inherente al ser humano. En el Mundial de España de 1986, algo preparado para poder llegar entre los grandes, al podium y a partir de ahí, el cielo era nuestro límite, este tipo de 2.04 de estatura, junto a sus ilustres compañeros que llegaron a componer la mejor generación de jugadores de la historia del baloncesto canarinho (los hermanos De Souza, Marcel y Maury, Israel Machado, Gerson Victalino, Serginho Guerra, Paulinho Vilas Boas…), nos dejaron fuera de la lucha por las medallas en una funesta tarde en Zaragoza. Y desde aquel partido, parecía que les poníamos a prueba para decir "claro, es que son muy buenos" y quitarnos malestar en nuestras conciencias hasta las semifinales. Aquello fue duro, pero Oscar fue archiconocido en este país a partir de entonces.

Decir aquí los números de Oscar, ¿qué quieren que les diga?, da pereza. Sí, lo confieso. Son tantos, que da pereza. Él vio cómo sus colegas de generación fueron envejeciendo…menos él. Y tuvo que empezar a sonreír a una nueva, que no eran ni de lejos, sus coetáneos. Ni Rolando Ferreira, ni Josuel Dos Santos, ni Rogerio Klafke, se les acercaban. Y aunque siguió a lo suyo, las metas deportivas ya no fueron las mismas. Como veréis, me baso mucho en su carrera con la selección. Primero, porque tan sólo en unas cuantas ocasiones frente al Barcelona y alguna frente a Estudiantes y Real Madrid, pudimos verle con su club amado club de Caserta. Y segundo, porque gracias al amor por la elástica de su nación, pudo alargar su carrera en Europa y en la Selección. New Jersey Nets tuvo verdadero interés en contratarlo en el verano del 84. Sin embargo, aquel condicionante de renunciar a jugar en el Equipo Nacional cuando uno disputaba la NBA (normativa FIBA de entonces), le hizo rechazar cuantas ofertas tuvo de la mejor liga del mundo.

En Valladolid, los de allí, nos pueden hablar de su humanidad, compañerismo y humildad. De momento, ya retirado, tuvimos la suerte de disfrutarlo en "Tirando a Fallar" (pincha aquí para leer o escuchar la entrevista). Siempre optimista, obviando casi por completo sus problemas de salud, lo que se le ocurre decir es que hoy día seguiría metiendo los mismos puntos. ¡Qué fenómeno! Su esposa no tiene por qué preocuparse. Su sonrisa y su mito, son el mejor embajador de nuestro deporte, predicándolo por todos los rincones del mundo. Al menos, le hará para no estar en casa.

———————————–

Antonio Rodríguez en twitter: @tonystorygnba

The Finals 2013, un año más con Tirando a Fallar

3 de Junio de 2013 - 17:13:13 - Tirando a Fallar - comentarios

Un año más, como todos desde las de 2005, Tirando a Fallar vuelve a dar las Finales NBA en esta temporada, gracias a la nueva apuesta de esRadio por nuestro deporte. Podremos escucharnos por FM (aquí los diales), en la TDT, en las aplicaciones de iphone o android de esRadio, en por internet en directo en el enlace http://esradio.libertaddigital.com/directo.html

Ya sabéis, espectáculo, buen humor, deporte en directo, conexión directa con los oyentes (por twitter, facebook, email, incluso por teléfono)… ¿Se puede pedir algo más para siete madrugadas de locura en este mes de junio?

Muchos pedíais excusa para estudiar por las noches para los exámenes, ¡Pues ya la tenéis! Y si no las puedes escuchar en directo, en www.tirandoafallar.com y en la fonoteca de esRadio tendrás los audios de los partidos para descargar al día siguiente.

Os recordamos el calendario de las Finales NBA y de retransmisiones en esRadio

Game 1: madrugada del jueves 6 al viernes de 7 de junio de 2o13, a partir de las 3:00h

Game 2: madrugada del domingo 9 al lunes 10 de junio de 2o13, a partir de las 2:00h

Game 3: madrugada del martes 11 al miércoles 12 de junio de 2o13, a partir de las 3:00h

Game 4: madrugada del jueves 13 al viernes de 14 de junio de 2o13, a partir de las 3:00h

Game 5: madrugada del domingo 16 al lunes 17 de junio de 2o13, a partir de las 2:00h *

Game 6: madrugada del martes 18 al miércoles 19 de junio de 2o13, a partir de las 3:00h *

Game 7: madrugada del jueves 20 al viernes de 21 de junio de 2o13, a partir de las 3:00h *

(* Si fuera necesario)

Y como aperitivo, de momento os dejamos este montaje con nuestra retransmisión del 7º partido de las finales de 2010, entre Los Angeles Lakers y Boston Celtics.

En formato RSS© Copyright Libertad Digital SA. Juan Esplandiu 13, 28007 Madrid.
Tel: 91 409 4766 - Fax: 91 409 4899