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Cuatro asesinatos y tres heridos graves que sobrevivieron: Irene, María Jesús y Rafael

A las 8:15 horas del 17 de octubre de 1981 la banda terrorista ETA asesinaba en Santurce (Vizcaya) al cabo primero de la Guardia Civil SANTIAGO GONZÁLEZ DE PAZ. El agente había salido de su domicilio, situado en la calle Pedro Icaza, y se disponía a subir a su vehículo, estacionado a pocos metros del portal, con la intención de dirigirse a su trabajo en el puerto, ya que pertenecía al cuerpo de especialistas fiscales de la Guardia Civil. Cuando acababa de entrar en el automóvil, tres terroristas se situaron en un lateral del mismo y tirotearon a Santiago.

El cabo pudo salir del coche y caminar algunos pasos dando tumbos antes de caer muerto en el suelo de la acera de enfrente. Había recibido tres impactos de bala, uno en la cabeza y dos en el pecho. En el lugar de los hechos se recogieron seis casquillos de bala del calibre 9 milímetros parabellum, marca SF. El cadáver de Santiago González fue trasladado al Hospital Civil de Bilbao, donde se le realizó la autopsia.

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López Treviño y el secuestro y asesinato de Martín Barrios: el árbol y las nueces del PNV

Hacia las ocho de la noche del sábado 18 de octubre de 1975 la banda terrorista ETA asesinaba en Zarauz al guardia civil MANUEL LÓPEZ TREVIÑO, que acababa de abandonar, vestido de paisano, el cuartel de la Benemérita en la localidad guipuzcoana para dirigirse a su domicilio. Varios miembros de la banda (dos o tres) le esperaban en la avenida de San Ignacio y le siguieron durante unos metros. Cuando estaban a la altura del chalé Villa Reineta, le dispararon por la espalda una ráfaga de metralleta. Alcanzado por tres balas en la cabeza, Manuel López Treviño falleció en el acto, mientras los pistoleros de la banda emprendían la huida en un vehículo.

Mientras algunos vecinos se dirigían al cuartel para dar aviso de lo que había sucedido, otros corrieron a la Casa de Misericordia a escasos metros del lugar del atentado para buscar a un médico. Una monja del asilo-hospital comprobó que el guardia civil no tenía pulso. El médico que llegó poco después certificó la muerte del agente López Treviño. Minutos después un joven y su novia paseaban por la avenida de San Ignacio. Se acercaron al corro de personas que se había formado alrededor del cadáver del guardia civil y el joven comprobó horrorizado que la persona que yacía en el suelo era su propio padre. Enseguida llegaron al lugar del atentado varios guardias civiles que pidieron al juez que ordenó el levantamiento del cadáver que el cuerpo del agente asesinado fuera trasladado al cuartel para instalar la capilla ardiente.

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Dionisio Herrero y Enrique Nieto, asesinado por los datos de una etarra empleada en el INE

El martes 19 de octubre de 1993, a las 8:30 de la mañana, tres miembros de la banda terrorista ETA asesinaban en Madrid al general de División del Ejército del Aire DIONISIO HERRERO ALBIÑANA y herían de gravedad al soldado Alberto Pasamontes Navarro, que actuaba como chófer del general. Los asesinos esperaron a que Dionisio Herrero saliera de su vivienda, en el número 101 de la calle Hermosilla, para montar en el vehículo oficial que habría de llevarle a su trabajo. Antes de que llegara a subir al coche, a escasos metros del portal de su casa, dos de los tres terroristas lo acribillaron a tiros.

Como cada día, el general Dionisio Herrero salió de su casa para dirigirse a su trabajo como director de Sanidad del Mando de Personal del Ejército del Aire. Vestido de paisano, había recorrido poco más de quince metros desde que salió del portal y estaba cruzando la calle de Alcántara cuando dos terroristas efectuaron varios disparos contra él, mientras un tercero los cubría desde cierta distancia. El general se dirigía al vehículo oficial, un Volkswagen Santana granate blindado, conducido por el soldado Alberto Pasamontes, de 23 años, y al que le faltaban dos semanas para licenciarse. A unos cinco metros del Santana, el cuerpo del general quedaba tendido en el suelo con media docena de impactos de bala, instantes antes de que uno de los tres asesinos se acercara para rematarlo con un séptimo tiro. En ese momento el soldado conductor, al darse cuenta de lo que estaba sucediendo, salió de su vehículo e intentó hacer frente a los terroristas con su arma reglamentaria, pero fue alcanzado por un disparo en el abdomen y se vio obligado a refugiarse en el coche blindado. Una vez dentro, uno de los terroristas se acercó y realizó hasta cinco disparos contra el parabrisas, a la altura de la cabeza de Alberto Pasamontes, con la intención de asesinarlo, pero el blindaje evitó que las balas lo alcanzaran. Tanto el general como el soldado fueron trasladados al Hospital Gregorio Marañón, pero el primero ingresó ya cadáver, sin que se pudiera hacer nada por salvar su vida. Presentaba "múltiples heridas en tórax, abdomen y miembros inferiores", según el certificado de defunción. El soldado Pasamontes, según el parte médico, ingresó "consciente y orientado y hemodinámicamente estable, presentando herida por arma de fuego" con orificio de entrada en el abdomen. El pronóstico fue muy grave y tardaría más de cien días en recuperarse del disparo, que le perforó el intestino delgado, el duodeno, el colon y el hígado.

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Cándido Cuña, acusado de ser confidente por vender pan a la Guardia Civil de Pasajes

El 20 de octubre de 1983, un día después de la aparición del cadáver del capitán de Farmacia Alberto Martín Barrios, la banda terrorista ETA asesinaba a tiros en Rentería (Guipúzcoa) al panadero CÁNDIDO CUÑA GONZÁLEZ.

Cándido estaba en el Bar Tres Cepas, un bar de la calle Zubiaurre al que iba habitualmente, jugando en la máquina tragaperras. En ese momento se encontraban en el local el hijo del dueño y la madre de éste. A las 18:45 dos terroristas le llamaron desde la puerta, y le dispararon a bocajarro. Algunas versiones hablaron de que, una vez en el suelo, fue rematado por otro disparo. En el lugar de lo hechos se recogieron dos casquillos del calibre 9 milímetros parabellum marca SF y una bala marca Geco. Dos de sus hijos, de 22 y 19 años, fueron de los primeros en llegar al lugar del crimen.

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El papel del entorno proetarra en el asesinato de Máximo Casado y tres víctimas más

A las seis y media de la tarde del domingo 22 de octubre de 1978 miembros de la banda terrorista ETA ametrallaron a cuatro guardias civiles que volvían andando al cuartel de Las Arenas de Guecho (Vizcaya) después de hacer un servicio de vigilancia, matando en el acto al sargento LUCIANO MATA CORRAL y al guardia LUIS CARLOS GANCEDO RON, e hiriendo gravemente a Andrés Silverio Martín, que fallecería cuatro días después, el 26 de octubre. También resultó herido el cuarto guardia civil, Carlos Troncoso Currito, que consiguió sobrevivir al atentado. El agente Troncoso tenía 26 años, estaba casado y era natural de Isla Cristina (Huelva).

Los guardias civiles habían ido, como todas las tardes que había partido oficial de fútbol en el campo de Gobelas, a realizar el habitual servicio de seguridad. Una vez que terminó el partido, el sargento y los tres guardias regresaron andando al cuartel por la calle Máximo Aguirre. Caminaban divididos en parejas, una por cada acera de la calle. La calle, en la zona residencial del barrio de Santa Ana, tenía árboles y la iluminación era escasa. No habían recorrido ni cincuenta metros cuando cuatro terroristas, que les estaban esperando parapetados detrás de una tapia de medio metro que separa el edificio de Telefónica de la calle Máximo Aguirre, en la acera de la derecha, abrieron fuego con metralletas y escopetas de caza cargadas con postas. Los dos guardias civiles que caminaban por esa acera derecha, Luciano Mata y Luis Carlos Gancedo, fueron alcanzados de lleno por los disparos. El sargento Mata murió en el acto y el agente Gancedo fallecería poco después, mientras era trasladado al Hospital Civil de Basurto. Simultáneamente, y casi sin tener tiempo de reaccionar, fueron ametrallados los otros dos guardias civiles, Andrés Silverio y Carlos Troncoso.

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Tres asesinados el mismo día y los guardias civiles Eduardo Sobrino y Juan Carlos Trujillo

El 23 de octubre de 1980, en un lapso de tiempo de apenas catorce horas, la banda terrorista ETA asesinaba a tres personas en San Sebastián, Elgóibar y Amorebieta. Un día sangriento del año más sangriento de la banda, con casi un centenar de víctimas mortales.

El primero de ellos, el delegado de Telefónica en San Sebastián JUAN MANUEL GARCÍA CORDERO, fue secuestrado poco después de las siete de la mañana cuando salió de su domicilio en el barrio de Gros de la capital donostiarra para dirigirse a su trabajo en la delegación de Telefónica en el barrio de Amara. Al no llegar al mismo, sus compañeros se extrañaron, porque Juan Manuel era una persona muy puntual. El subdelegado de Telefónica llamó al domicilio de García Cordero y uno de los hijos le confirmó que su padre había salido a la hora habitual. A partir de ese momento saltaron las alarmas, se hicieron gestiones en distintos hospitales, por si hubiese ingresado en alguno de ellos, y comunicaron a la Policía su desaparición. A las 9:45 horas una llamada al diario Egin avisaba de que su cadáver estaba en el monte Ulía. Enseguida se localizó el vehículo de Juan Manuel García Cordero, cerca de su domicilio, por lo que se supuso que podría haber sido secuestrado nada más salir de casa. Una segunda llamada a las 13:15 horas, en nombre de los Comandos Autónomos Anticapitalistas y otra vez al diario Egin, daba datos más exactos de la localización. A las 14:30 horas del 23 de octubre de 1980 se encontraba en el monte Ulía de San Sebastián el cadáver del delegado de Telefónica en Guipúzcoa. El cuerpo de la víctima, que presentaba un disparo en la sien, había sido abandonado sentado junto a un tronco en un paraje rodeado de pinos, al final de un camino que parte de los restaurantes que existen en la zona.

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Tres miembros de la familia Garrido-Velasco y dos víctimas más asesinadas por ETA

A las 5:30 horas del 25 de octubre de 1978 fallecía en el Hospital Civil de Bilbao el policía nacional JOSÉ BENITO DÍAZ GARCÍA que había resultado herido de gravedad doce días antes, el 13 de octubre, en un atentado de la banda terrorista ETA en el que fallecieron sus compañeros Elías García González y Ramón Muiño Fernández. Varios miembros de la banda asesina les tendieron una emboscada cuando se dirigían al Sanatorio de Santa Marina a dar el relevo a otra dotación policial que custodiaba en el centro sanitario a un recluso de la prisión de Basauri. Inmediatamente José Díaz García fue trasladado al Hospital Civil de Bilbao, donde ingresó a las dos y media. Allí fue intervenido quirúrgicamente por espacio de cinco horas, para pasar posteriormente al pabellón de reanimación. Aunque no se facilitó parte médico de su estado, se informó que éste era de "extrema gravedad".

Después de producirse su fallecimiento, el cadáver fue trasladado al cuartel de la Policía Armada de Basauri, en cuyo patio central se ofició una misa a las diez de la mañana con asistencia de autoridades, familiares y compañeros. Posteriormente, en un avión Hércules del Ejército, que aterrizó en el aeropuerto de Sondica a las once y cuarto, se trasladaron sus restos mortales a Tenerife.

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Andrés Silverio Martín, guardia civil, y Lorenzo Mendizábal, carnicero

El 26 de octubre de 1978 fallecía en el Hospital Civil de Bilbao el guardia civil ANDRÉS SILVERIO MARTÍN, cuatro días después de haber sido tiroteado en Guecho junto a otros tres miembros de la Benemérita por varios miembros de la banda terrorista ETA que les tendieron una emboscada cuando volvían a pie después de prestar el habitual servicio de seguridad en el campo de fútbol de Gobelas. Como consecuencia del atentado murieron en el acto el sargento Luciano Mata y el agente Luis Carlos Gancedo, mientras que Andrés Silverio y Carlos Troncoso Currito resultaban heridos.

Los dos agentes heridos fueron evacuados en vehículos particulares al Hospital Civil de Bilbao. Carlos Troncoso presentaba impactos de bala en el tórax, pierna derecha y codo. Andrés Silverio sangraba abundantemente por un gran orificio en la cabeza, además de tener heridas en el codo, piernas y glúteos. Poco después de ingresar en el hospital, el agente Silverio entró en coma profundo. Fue intervenido quirúrgicamente pero en el parte médico hecho público el día 23 de octubre se señalaba que evolucionaba desfavorablemente "manteniendo un grado de coma con pocas posibilidades de recuperación". Murió tres días después, el 26 de octubre.

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Germán González López, fotógrafo, militante del PSOE y afiliado a UGT

A las cuatro de la tarde del sábado 27 de octubre de 1979 los Comandos Autónomos Anticapitalistas (CAA) asesinaban a tiros en la localidad de Villarreal de Urrechu (Guipúzcoa) al fotógrafo GERMÁN GONZÁLEZ LÓPEZ, afiliado a la Unión General de Trabajadores (UGT) y militante del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Era la primera víctima mortal de la banda terrorista ETA tras la aprobación en referéndum, dos días antes, del Estatuto de Autonomía, en cuya campaña a favor del "Sí" Germán había participado activamente con un coche y un megáfono. Por otra parte, era la segunda víctima de ETA bajo la marca de CAA.

Germán fue tiroteado a poca distancia por dos individuos cuando acababa de aparcar su vehículo en la plaza principal de Urrechu y se disponía a cerrar el maletero. Dos terroristas se acercaron a él por la espalda y uno de ellos le disparó varias veces. La víctima fue alcanzada por siete disparos en puntos vitales, falleciendo prácticamente en el acto. Los pistoleros que, hasta entonces, habían estado tranquilamente en un bar esperando la llegada de Germán, se dirigieron andando a un callejón cercano donde les esperaba un tercer terrorista a bordo de un vehículo. El coche había sido robado a punta de pistola a las dos y media de la tarde y a su propietario lo abandonaron, atado a un árbol y amordazado, en las proximidades de un caserío de Santa Bárbara, a unos dos kilómetros de Villarreal. Una llamada anónima a las cuatro y media de la tarde indicó dónde podían encontrar al dueño del vehículo.

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Julio César Sánchez, policía asesinado en Bilbao delante de sus cuatro hijos

A las 17:15 horas del 28 de octubre de 1986 ETA asesinaba en Bilbao al policía nacional JULIO CÉSAR SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, en presencia de sus cuatro hijos pequeños a los que acababa de recoger en el colegio y con los que se dirigía a su domicilio.

Para cometer el asesinato tres miembros del grupo Vizcaya de ETA secuestraron en Bilbao a un taxista. A bordo del taxi, conducido por uno de los terroristas, se acercaron hasta donde se encontraba Julio César Sánchez, a escasos metros del portal de su domicilio, con sus cuatro niños, dos de ellos agarrados de la mano. Uno de los terroristas se apeó del vehículo y le disparó un único tiro en la cabeza, provocándole la muerte en el acto. Los niños, horrorizados,  se echaron sobre el cuerpo de su padre gritando "¡Mi aita, mi aita!" (Diario 16, 29/10/86). Mes y medio antes, el 10 de septiembre, la banda terrorista ETA asesinó a María Dolores González Catarain, Yoyes, delante de su hijo de tres años.

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