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Los fantasmas vuelven a Ferrari

Perder frente a Mercedes el pasado Gran Premio de Italia, en el circuito de Monza, fue
un golpe del que Ferrari todavía no se ha recuperado, lo demuestran las dudas, si
quieren los fantasmas, que han vuelto al equipo. El sábado, en Singapur, Sebastian
Vettel falló en la calificación y perdió no solo la pole sino la primera línea para el
domingo, y en carrera la estrategia no funcionó, intentaron un undercar frente a
Hamilton y terminaron siendo víctimas de Verstappen, que sí consiguió adelantar al
alemán en la parada.
Ya hemos vivido esta escena de tensión, de nervios cuando Fernando Alonso lucía el
color rojo en su monoplaza y su mono, vivimos los errores en el muro, dudas en la pista
y una evolución irregular del monoplaza. En esta ocasión, yo creo sinceramente, que
Vettel cuenta con mejor coche del que tenía Fernando Alonso y el compañero de
equipo, Raikkonen, está más controlado. En cualquier caso, la distancia de más de
treinta puntos en la general entre Vettel y Lewis Hamilton se antoja demasiado abultada
para las pretensiones del piloto alemán de ganar el Mundial. Lo tenían, de hecho es
mayoritaria la opinión en el paddock de que el Ferrari es el mejor coche de la parrilla, es
verdad que sufren demasiado con el desgaste excesivo de los neumáticos pero las dudas
han llegado desde otros muchos frentes. Ahora solo les queda esperar el error o el
desfallecimiento del Mercedes o del propio Hamilton, que cada domingo ve más cerca
la quinta corona que le colocaría a la altura de un piloto de leyenda, Juan Manuel
Fangio.
Quedan seis carreras para que se termine el campeonato, seis finales en donde un solo
falló más de Ferrari le apearía definitivamente de la lucha por el Mundial
. Es la hora de
la verdad para un equipo que lleva más de diez años sin ganar un título Mundial. Y no
olvidemos, también es la hora de Sebastian Vettel al que este año hemos visto más
nervioso de lo habitual, con sus continuos berrinches, pero fallando cosas que el piloto
alemán no suele fallar. Ahora ya sólo les vale ganar.

Muy tarde para la remontada de Ducati

Con la del Gran Premio de San Marino, Ducati ha conseguido tres victorias consecutivas en la máxima categoría del Mundial de Motociclismo. Algo que no les ocurre todos los días si tenemos en cuenta que la última vez que lo consiguieron fue hace una década cuando el color rojo lo defendía el australiano Casey Stoner. Dovizioso ha despertado del letargo y ha conseguido imponerse no sólo a Marc Márquez, su rival a batir, sino sobre todo a Jorge Lorenzo que le había arrebatado su posición de número uno del equipo italiano en las últimas carreras poniendo en duda su buen hacer. Pero es demasiado tarde teniendo en cuenta además el rival al que se enfrentan, Marc Márquez. El de Cervera está solo en el equipo, porque desde que Dani Pedrosa anunciara su retira parece correr al ralentí y con ganas de que finalice la partida, pero Marc no necesita de nadie para consolidar su primera posición en el Mundial. Ganó al inicio de temporada, cuando el resto de escuderías dudaban, y ahora mantiene fijo su lugar en el podio. De hecho Márquez lleva diez carreras consecutivas subiéndose al podio, lejos queda aquel Márquez alocado y descontrolado del arranque de campeonato, por lo que el piloto español deja pocas opciones a sus rivales para recortar puntos de cara al campeonato.

Tras el GP de San Marino Ducati se presenta como la única alternativa a la Honda de Márquez. Yamaha sigue sin encontrar la evolución que las vuelva hacer competitivas y ni Valentino ni Viñales han conseguido hacer brillar al triple diapasón. Ni siquiera el aliento que suele darte el correr cerca de casa ha sido suficiente para que Valentino tenga algo que celebrar con los tifosi. Parece que Yamaha no tiene claro su proyecto de evolución y una vez que se han acabado los créditos que les dejó Lorenzo hay más dudas que certezas en el trabajo del equipo japonés.

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Hamilton deja a Vettel sin su victoria soñada

Todo estaba listo para el gran día de Ferrari, tenían la pole y la segunda posición de la
parrilla, el coche más rápido y a los tifosi, pero una vez más fallaron, o mejor dicho,
Mercedes les ganó la partida, y no en cualquier gran premio, en el de casa. Antes de que
el semáforo se apagara las apuestas eran claras, doblete de Ferrari, con los Mercedes
lejos. Pero si alguien ha demostrado en los últimos años que le cuesta aprovechar las
oportunidades, ese es el equipo del Cavallino Rampante. El más perjudicado sin duda
fue Sebastian Vettel, que acostumbrado a que su compañero de equipo Kimi Raikkonen
le facilite los adelantamientos, tuvo que batirse el cobre con Hamilton, su máximo
adversario, y perdió, vaya que si perdió. La posición la ganaba el inglés y el alemán, tras
trompear con el Ferrari, se vio relegado a la última plaza. Pese a todo terminó cuarto,
pero conociendo el ego de Vettel seguro que se fue herido, todos esperaban que ganara
en el circuito de casa y con todo el potencial a punto para superar a las flechas
plateadas, y fue él el que al final se vio superado.
Son carreras como estas en las que se decide un Mundial. Ferrari debía haber
aprovechado su superioridad de potencia en Monza, pero esta vez no falló el coche, sino
el piloto. Tampoco se mostró contento Kimi Raikkonen y no es para menos. Para una
vez que el finlandés tiene lejos a su compañero y que no tiene que claudicar con las
órdenes de equipo, los Mercedes le arrebataron la posibilidad de ganar después de más
de 100 grandes premio sin hacerlo. Bottas bordó su trabajo como escudero y Hamilton
el suyo como número uno, y no ha hecho más que reforzar su primera posición en la
general de pilotos. Nunca me imaginé que me alegraría tanto de que Hamilton ganara,
pero admito mi falta de sintonía con Vettel, no dudo de su calidad como piloto, pero me
despierta muchas dudas como persona, como compañero y me cuesta verle ganar con
esa prepotencia que pasea por el paddock.
Reconozco, y es una debilidad, que no hay nada que me moleste mas que ver a
Sebastian con sus dedos índices apuntando al cielo, bueno sí, creo que ver a Fernando
Alonso arrastrándose por las pistas y casi obligado a dejar la categoría
por falta de
oportunidades es más doloroso. Pero ese otro drama del que hablaremos cuando la
función del asturiano llegue, al menos en la F1, a su fin.

Spa le da un respiro a Ferrari

La lluvia les puso nerviosos el sábado durante la clasificación en la que perdieron su oportunidad de conseguir la pole. Una oportunidad que aprovechó, como siempre hacen, sus rivales de Mercedes que pronto vieron que el agua era el único elemento a su alcance para superar a los Ferrari, ligeramente superiores en el trazado belga.

Pero la lluvia se marchó el domingo y las cosas volvieron a su sitio. Ni una vuelta le hizo falta a Sebastian Vettel para colocarse a la cabeza de la carrera y así siguió hasta el final, sin opciones para el resto y sobre todo para Lewis Hamilton que pese a todo, no le fue demasiado mal. La pronta eliminación de Raikkonen por un pinchazo, consecuencia del accidente que provocó Hulkenberg en la primera curva, y que hizo volar a Alonso y dejó KO no sólo al piloto finlandés sino también al australiano Ricciardo le puso las cosas más fáciles al todavía líder del Mundial que sólo tuvo que protegerse de Max Verstappen.

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Se acabó la era Mercedes

Ya no son ni los más fuertes, ni los más rápidos, aunque siguen siendo los más listos. Ferrari ha demostrado durante la primera mitad del campeonato que lo han conseguido, han hallado la tecla que les ha colocado no ya al mismo nivel de Mercedes sino incluso por delante. Pero pese a ello, los del cavallino rampante siguen por detrás en la clasificación. El equipo de la flechas plateadas arrancó el campeonato con muchos problemas para adaptar los nuevos compuestos de Pirelli a su rendimiento, y el motor ya no tiene tanta capacidad de mejora como le hemos reconocido en anteriores temporadas. El modo fiesta ya no sirve para celebrar nada, si no más bien para salvar los muebles ante la mancha roja que les persigue.

A Lewis Hamilton y a Valtteri Bottas les salva ese don natural que tiene Ferrari para fallar en los momentos decisivos y lo demostraron en Hungría. Ni la estrategia, ni las paradas en box estuvieron acertadas; fueron incapaces de sacar el máximo provecho de su monoplaza siendo este el mejor coche en pista.

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Hamilton, como caído del cielo

Del mismo modo que la lluvia puso patas arriba el gran premio de Vettel, Hamilton supo leer las nubes y aprovechar las dudas de los equipos para firmar una de las mejores remontadas que se han visto en la Fórmula 1. Incentivado por los problemas en la clasificación del sábado y con Vettel fuera de carrera, por un fallo casi de principiante, Hamilton vio el cielo abierto en su camino a la victoria; y no cualquier victoria. El piloto inglés buscaba en Alemania la revancha después de que Sebastian Vettel le arrebatara la primera posición en su casa, en el Gran Premio de Inglaterra, y se posicionara como nuevo líder del Mundial. La decimocuarta posición en parrilla no era un buen augurio para Hamilton que no sólo fue tocado por la varita de la buena suerte sino que se la ganó a pulso demostrando ser el piloto más sólido, rodando más rápido que la cabeza de carrera mientras remontaba posiciones sin descanso, consiguió ser cuarto apenas transcurridas diez vueltas. Aguantó los neumáticos como ningún otro piloto, sorteó la lluvia, mientras que otros se precipitaron al cambiar a gomas intermedias… y al final cruzó primero minutos antes de que la lluvia inundara casi, el circuito… Sin duda, la mejor cara del piloto inglés que una vez más han demostrado que se merece la ficha de más de 40 millones que ha firmado con Mercedes.

La mejor cara de una carrera, que como siempre tuvo su cruz. Una cruz, la de los españoles, que ya es una constante. Mientras Fernando Alonso lo intentó infructuosamente sorprendiendo con intermedios cuando empezó a chispear, Carlos Sainz hizo lo mismo pero en el último tramo de la carrera, y como consecuencia los dos se hundieron en la clasificación, incluso Alonso decidió no cruzar la línea de meta y poder así estrenar en el próximo gran premio nuevos componentes, que falta le hace.

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A este Márquez no hay quien lo pare

Desde que Marc Márquez recibiera su mayor rapapolvo por su temeraria conducción en
el GP de Argentina, el piloto leridano no ha hecho más que brillar, intentado y logrando
que olvidemos su peor versión. Él siempre está ahí, da igual el circuito, cómo esté la
competencia, su estado de forma o la puesta apunto de la moto, siempre es capaz de dar
algo más, algo distinto, y cuando no gana suele ser un fijo en el podio.

En Assen vimos porqué Marc, ahora mismo, es el mejor. En una carrera más típica de
los años ochenta que de la era dos mil, Marc fue la constante. Estuvo persiguiendo
como el que más a los líderes de carrera, a todos les adelantó pese a que casi se cae en
varias ocasiones lo que le obligó a remontar posiciones. Demostró, una vez más, su
control absoluto de la moto, no todos los pilotos pueden decir que sean ellos los que
controlan al cien por cien la moto y Márquez la tiene bien cogida la medida. Ya le
vimos en Cheste, la temporada pasada, salvar una caída que bien le valió un Mundial y
en Assen nos ha demostrado que perder el pie de la estribera a más de doscientos y en
plena lucha con un piloto es posible.

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Las serpientes italianas contra Lorenzo

Está claro que el fichaje de Jorge Lorenzo por Honda ha supuesto todo un golpe de efecto en el paddock de MotoGP, aunque más para unos que para otros. Ducati y Yamaha en general pero Valentino Rossi en particular no han tardado en predecir para la próxima temporada, cuando Lorenzo sea ya compañero de Márquez en Honda, las mayores de las catástrofes y enfrentamientos. Y todos, además, lo han hecho de una forma bastante barriobajera, cuchicheando por las esquinas sobre el difícil carácter de Jorge o la extrema competitividad de Marc.

Miedo no sé pero preocupados parecen estar un rato. Ducati quiso prevenir a Márquez, a modo de confesión, que Jorge Lorenzo es un piloto difícil de llevar por sus exigencias y mal compañero, lo que seguro, según ellos, chocará de frente con su carácter y su trabajo. En Italia no sé pero en España eso se llama malmeter. Pero las confidencias no se quedan ahí. Valentino Rossi, que ahora corteja a Dani Pedrosa a la desesperada, se ha acordado de su amigo Márquez desvelando su supuesto malestar por el fichaje de Jorge, el que según el italiano Alberto Puig negoció a sus espaldas. Tanto Valentino como Ducati tienen razones para arremeter contra el futuro del mallorquín. Ducati algo rabiosa se resiste a admitir su error y falta de profesionalidad tras el despido forzoso que le impuso el equipo italiano a Lorenzo antes de ganar por primera vez y hacerlo en dos carreras consecutivas. Con Dovizioso por los suelos y Lorenzo ganando y en la competencia el próximo año el equipo italiano todavía se frota los ojos al ver cómo ha terminado todo. Valentino Rossi tampoco parece contento, no sólo suma un adversario más en Honda, el equipo a batir, sino que se ha quedado sin una pieza clave para evolucionar la Yamaha, qué buena falta le hace. En su lugar está coqueteando con Dani Pedrosa para que forme parte de su equipo Yamaha, necesita de su experiencia para hacer el trabajo que ni el parece estar haciendo, pero tampoco su compañero de equipo Maverick Viñales.

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No hay duda, Alonso ha hecho historia

¿Por qué uno de los mejores deportistas españoles parece tener que estar continuamente justificándose? Mi pregunta es, ¿qué estamos haciendo mal? Tras ganar las 24 Horas de Le Mans Fernando Alonso aseguró, "cuando puedo gano y cuando no lo intento, lo que nunca hago es rendirme". Y eso es precisamente lo que ha demostrado el piloto español durante una de las pruebas más exigentes y míticas del mundo del motor. Cuando tiene coche, porque la superioridad es tan manifiesta que es por eso que gana, y cuando no tiene coche, claro está, también es culpa suya porque no sabe elegir. No entiendo al típico aficionado que parece disfrutar con el fracaso ajeno, y no le pasa solo a Fernando. Cuántas veces hemos retirado a Rafa Nadal, o llamado gafe a Carlos Sainz o tirado piedras contra el piloto Jorge Lorenzo, todo un ídolo mundial.

Sí, Fernando corría las 24 Horas de Le Mans con el mejor coche, la mejor estructura, el mejor equipo, pero para los que no sepan cómo funciona una carrera de resistencia, eso no basta. Fiabilidad, compenetración y mucha suerte porque en 24 horas pueden pasar cientos de problemas, errores, lo pilotos pueden sufrir altibajos y eso, sobre todo de noche, te puede hacer perder la carrera.

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Alonso y su gran duda, ¿dejar la F1?

Su implicación con el Mundial de resistencia, su coqueteo con la Indy americana pueden convertirse para Fernando en algo más importante que un mero entretenimiento, y más después del abandono en Canadá. No ha sido un abandono cualquiera ya que se ha producido en una cita clave, los 300 gran premios de Fernando Alonso en la Fórmula 1, y en la semana en la que la prensa le ha preguntado de forma insistente por su posible retira de la F1 en busca de proyectos que le puedan llevar de nuevo a lo más alto del podio.

La verdad es que seguir así, sin un coche a la altura y sudando cada domingo por lograr como mucho un par de puntos, ha dejado de tener sentido para el piloto asturiano. Está claro que le apasiona este deporte, pero ha dejado de ser un chaval y lleva muchos años sin poder sacar ese extra que te da tener un coche ganador. Muchos años esperando y viendo como se frustra cada intento de volver y eso, seguro que está pasando factura a Alonso. Sigue siendo el mismo gran piloto que ganó los dos Mundiales consecutivos con Renault, y lo sabe, quizás por eso pese más ver pasar el tiempo sin tener un coche lo suficientemente competitivo como para ganar.

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