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Clásicos y novedades por las que Nueva York es la ciudad de los gigantes que acarician el cielo

Desde 1890 hasta 1973 Nueva York fue la ciudad en la que estaba el edificio más alto del mundo. Superada después por Chicago y más tarde por las megalópolis asiáticas y por los grandes proyectos alimentados de petrodólares, aún hoy es una de las urbes que más rascacielos acumula -la primera según cómo hagamos la clasificación- y, aunque sea de forma informal, yo creo que ostenta otras dos marcas: para lo bueno y para lo malo es aquella en la que estos edificios gigantes han tenido un impacto histórico, cultural y social más notable; y, por último, es seguramente la que más partido les saca desde el punto de vista del turismo.

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Altea: el Mediterráneo más selecto

Llegué a Altea a mitad de una mañana de invierno, pero de ese invierno suave, casi tropical, que tienen algunas zonas de Alicante: se podía ir en mangas de camisa por las empinadas calles de la parte vieja del pueblo, blancas de cal y aseadas como si acabase de pasar por allí el servicio de limpieza del palacio de Buckingham.

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Turismo sostenible: ¿la última falacia publicitaria?

Desde mi punto de vista el problema es sobre todo de los medios y de los departamentos de comunicación de las empresas, que necesitan cada cierto tiempo cambiar de discurso, ofrecer un nuevo leitmotiv con el que hacer campañas que suenen a novedad y, a poder ser, que les hagan subirse al barco de lo que esté de moda en cada momento.

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Los seis errores más irritantes de los hoteles que sería muy sencillo y nada caro solucionar

La Todos -especialmente los que viajamos por trabajo- nos alojamos en ocasiones en hoteles caros y en otras en establecimientos más económicos. Generalmente, el precio es un factor que nos dará una buena idea del confort general y la atención que vamos a recibir: no es lo mismo -no puede ser lo mismo- una suite de 500 euros la noche que una habitación individual de 50, incluso en un país como España que tiene hoteles de muy buen nivel y, generalmente, una gama media excelente, en no pocas ocasiones muy por encima de la media-alta de la mayor parte de los países europeos.

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Cork: quizá no sepas muy bien por qué, pero querrás quedarte

Desde lo alto del campanario de la Iglesia de Santa Ana se ve prácticamente todo Cork y se puede percibir su pasado -aún su presente en parte- de ciudad portuaria e industriosa. No es, desde allí, una de esas perlas de belleza perfecta, una de esas ciudades que parece de anticuario, pero los distintos barrios y como se van adaptando a los diferentes terrenos -allá siguiendo el perfil del río, acá subiendo por las colinas- dibujan un paisaje urbano que resulta muy interesante.

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