12 de Octubre de 2008 - 13:30:12 - Luis del Pino
Que Rajoy está incapacitado para dirigir al Partido Popular hacia un triunfo electoral, es algo que sabemos ya hace tiempo. La metedura de pata de ayer, calificando al desfile del 12 de octubre de "coñazo", no es más que la plasmación simbólica de una sucesión de despropósitos que dura ya cuatro años y medio.
El Partido Popular ha iniciado ya en Navarra, como antes el Partido Socialista en Cataluña, el inevitable proceso de fragmentación territorial que los planes de confederalización de España exigen, sin que Rajoy pueda, sepa o quiera poner coto a la actitud entreguista de UPN. Se ve que Rajoy tan sólo tiene autoridad o carácter a la hora de sacudir a la Cope, de invitar a los liberales y conservadores a abandonar el Partido Popular o de depurar a todos aquéllos que siguen defendiendo los principios con los que el PP concurrió a las elecciones.
Para acabar echando a María San Gil del partido y neutralizar cualquier posibilidad de que Esperanza Aguirre pudiera presentar una candidatura alternativa, Rajoy sí tenía energías y no tuvo reparo en que su equipo recurriera a las más miserables maniobras. Para pararle los pies a Zapatero, para meter en cintura a Miguel Sanz, para plantar cara a los nacionalistas con todas las consecuencias, para movilizar a su electorado contra el proceso de transformación social puesto en marcha por el PSOE o para promover el respeto a los símbolos nacionales, Rajo no tiene ni fuerzas, ni ganas, ni voluntad. Todo es un coñazo a la hora defender lo que es bueno para España, pero para impedir que nadie pudiera amenazar su elección como presidente del PP sí que trabajó como una bestia y no vaciló en usar todas las armas a su alcance.
Ése es Rajoy: alguien de quien no podemos esperar que lidere o proponga ninguna iniciativa que permita desbaratar los planes del PSOE en materia territorial o social, pero que hará todo lo posible por evitar que otras personas que sí desean desbaratar esos planes puedan llegar a hacerse cargo del partido.
Lo malo del desliz de ayer no es que Rajoy dijera que el desfile del 12 de octubre es un coñazo. El que lo dijera es indiferente. Lo malo es que ese desliz indica a las claras que eso es lo que Rajoy piensa en su fuero interno acerca del desfile: que es un coñazo. Para Rajoy, ese desfile no es una forma simbólica de expresar el orgullo de sentirse español, no es una oportunidad de promover ese orgullo como antídoto frente al cáncer nacionalista que se está comiendo España. Para Rajoy, ese desfile es un puro tostón, una obligación, una tradición caduca y trasnochada que nada le dice y nada le inspira, y en la que no ve ninguna oportunidad de transmitir unos valores encarnados en un cierto contenido simbólico.
Si Artur Mas, o Carod-Rovira, o José Montilla, hubieran sido sorprendidos por los micrófonos calificando la ofenda floral a Rafael Casanova de coñazo, hubieran durado dos minutos en su cargo. Y, en caso de que no lo abandonaran por una razón u otra, el daño al imaginario colectivo del nacionalismo catalán sería suficientemente grande como para sumirnos en un duradero regocijo a todos aquéllos que deseamos que esos nacionalismos que desangran España sean definitivamente derrotados. No es necesaria mucha imaginación, por tanto, para comprender el regocijo que hoy deben de estar sintiendo aquéllos que desean el fin de España como nación.
Si el único partido que supuestamente defiende los valores constitucionales está dirigido por un sujeto para quien el desfile del 12 de octubre es un coñazo, tenemos la partida perdida.
Rajoy tiene que irse. Mejor ayer que mañana. Y, si no lo hace, me temo que son muchos los españoles que van a ahorrarse el coñazo de ir a votar a un partido que tan sólo demuestra mano dura para con sus propios electores y que está dirigido por un señor a quien defender los intereses de su país le aburre soberanamente.
P.D.: El próximo domingo 19 de octubre, a las 17:30, la Mesa por la Libertad Lingüística y la Asociación Gallega por la Libertad de Idioma han convocado en La Coruña una manifestación en contra de la imposición lingüística. La manifestación dará comienzo en el Obelisco y la marcha discurrirá hasta María Pita. La manifestación cuenta con la adhesión de varias otras organizaciones cívicas, como el Foro de Ermua, Convivencia Cívica Catalana y Coruña Liberal. Más información:
http://www.libertadlinguistica.com/147 comentarios
11 de Octubre de 2008 - 13:53:06 - Luis del Pino
Pues hoy se cumplen tres años desde que se abriera este blog, Gabriel, y me hubiera gustado poder conmemorarlo contigo en Alcalá, pero sigues en la UCI. Y Pilar, y tus hijos, y toda tu familia, continúan a tu lado día tras día viendo cómo, poco a poco, te recuperas. Y todos nosotros pensamos en ti y pedimos de corazón que vuelvas cuanto antes a dejarnos oír tu voz y a hacernos sentir tu presencia de ánimo y tu dignidad, que nos han dado fuerzas a lo largo de todo este tiempo.
Si pudiera, te diría que Dios escribe recto con renglones torcidos, y que detrás de cada suceso aparentemente sin sentido hay siempre un propósito. Muchas veces, viendo cómo todo parece desmoronarse, viendo cómo todos los esfuerzos parecen inútiles, uno se siente tentado de cuestionarse si merece la pena pelear por algo, si existe alguna posibilidad de vencer la enfermedad que parece habernos invadido a todos, a ti y a nosotros. Uno se pregunta, en los momentos de desánimo, si hay algo que pueda devolver la sensibilidad a esos nervios que parecen muertos y que hacen que nosotros y tú estemos postrados, luchando por recuperar la conciencia, tratando de despertar y de aferrarnos a esa lucha que parece que es lo único que queda de la vida.
Y, sin embargo, la curación, la nuestra y la tuya, van avanzando, superando cada crisis, devolviendo lentamente a los miembros la movilidad perdida, despertando poco a poco la conciencia de una sociedad y de un cuerpo que aún no se atreven a estar seguros de que todo volverá a ser como antes.
No te lo he dicho nunca, pero es tu serenidad y la de Pilar lo que más llama la atención en vosotros. Desprendéis una luz que resulta difícil de definir, la luz de quienes creen que existen cosas como la Justicia, y la Bondad, y la Esperanza. Una luz que solo pueden arrojar quienes, como vosotros, son capaces de conservar el alma limpia a pesar de todo el dolor y de la pena, y de continuar luchando a pesar de todos los sinsabores, los obstáculos y las amarguras. Una luz que ilumina a los que tienen la suerte de estar a vuestro lado. Y es esa luz la que todos aquí deseamos volver a ver en tus ojos.
Y por eso haríamos lo que fuera por acelerar tu curación. Pero no hay nada que podamos hacer, salvo intentar que sientas que estamos a tu lado.
En cierta ocasión le pregunté a un amigo por qué Dios permite el mal, estando en su mano el evitarlo. Me contestó que esa pregunta era errónea. "Al plantearla", me dijo, "estás pensando en un Dios ajeno al mundo, que contempla el mal que hacen los hombres desde una altura inaccesible y desdeñosa, cuando no es así."
"Mira", me dijo, "Dios no está fuera del mundo, sino en él. Dios está en cada inocente que sufre. Y cuando alguien hace daño a un hombre, el que sufre en ese hombre es el propio Dios."
Creo que no he conocido nunca a nadie que transmitiera como tú y Pilar ese concepto del Cristianismo como religión del amor. Un amor que lucha porque el mal no triunfe, sí, pero que es capaz, al mismo tiempo que odia el mal, de perdonar al que lo causa. Hace falta mucha hermosa inocencia para sentir así. Y es por eso que te necesitamos, Gabriel. Porque nosotros no somos, ni de lejos, tan capaces de amar como tú.
Necesitamos que te recuperes, Gabriel, y que estés a nuestro lado, para no correr el riesgo de terminar siendo como ellos, como los que han causado tu dolor y el de tanta otra buena gente. Para no perder de vista que detrás de cada malvado hay también un ser humano digno de lástima.
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10 de Octubre de 2008 - 09:59:22 - Luis del Pino
Hace tres días saltaba la noticia de que
14 de los 20 presuntos islamistas condenados por la Operación Nova habían sido absueltos por el Tribunal Supremo. Una nueva prueba de lo sólidas que son las instrucciones judiciales realizadas por Baltasar Garzón. Pero una nueva prueba, también, de lo sólidas que son las sentencias de algunos jueces de la Audiencia Nacional. O una nueva prueba, si lo prefieren ustedes, de que la Justicia española es, al menos en ciertos ámbitos, tan aleatoria que el propio concepto de Estado de Derecho deja de tener sentido.
Pero los números son mucho más escandalosos aún de lo que esa noticia dejaba traslucir. Porque lo que el otro día falló el Tribunal Supremo es el recurso de casación del
segundo de los juicios de la Operación Nova.
La Operación Nova fue iniciada por Garzón entre septiembre y noviembre de 2004. El 22 de febrero de 2007, la Audiencia Nacional juzgaba a los primeros ocho imputados, de los cuales fueron absueltos seis, según la sentencia dictada el 29 de marzo de ese año. Posteriormente, en junio de 2008, el Tribunal Supremo absolvió a Mohamed El Ouazzani, uno de los dos condenados por la Audiencia Nacional.
En cuanto al segundo de los juicios por la Operación Nova, llegaron a juicio en la Audiencia Nacional 30 acusados, de los cuales fueron absueltos 10 por el propio tribunal presidido por el juez Guevara. Ahora, el Tribunal Supremo ha absuelto a otros 14.
Tenemos, por tanto, que en los dos juicios de la Operación Nova se presentaron cargos contra 38 personas. De ellas, 22 fueron condenadas en primera instancia por la Audiencia Nacional. Finalmente, una vez vistos los recursos de casación en el Tribunal Supremo, sólo se han dictado 7 condenas: una por el primer juicio y seis por el segundo.
Así pues, el balance de la Operación Nova no son 14 absueltos de 20, sino 31 absoluciones de un total de 38 acusados. Y eso sin contar las personas, cuyo número desconocemos, que fueran detenidas en el curso de la instrucción judicial sin que al final se formulara acusación contra ellas en el juicio.
Un pobre balance. O tal vez no, según como se mire. Porque desde luego ha habido algunos que han obtenido un sustancioso (aunque inmaterial) beneficio gracias a la Operación Nova: ¿cuántas portadas de periódicos se han llenado con docenas de nombres de magrebíes detenidos por la Operación Nova, para tratar de reforzar en los españoles, de cara a la instrucción del 11-M, la sensación de lo peligrosos que son todos esos tíos con nombres árabes?
Pero no se preocupen ustedes: seguro que las asociaciones de derechos humanos patrocinadas por la izquierda española y las asociaciones de defensa de los derechos de los inmigrantes salen enseguida a protestar por el hecho de que en este país se detenga y se juzgue a decenas de personas por el simple motivo de llamarse Mohamed. Es imposible que sean tan hipócritas como para permanecer en silencio ante semejante escándalo de utilización racista de la Justicia con fines políticos.
P.D.: Por cierto, hay tres nombres entre los absueltos en los dos juicios celebrados por la Operación Nova que son de especial interés para el tema que nos ocupa en este blog: Mohamed El Ouazzani, Faisal Allouch y Abdelkrim Bensmail. Resulta curioso analizar el papel que cada uno de ellos ha jugado en la historia oficial de la instrucción del 11-M.
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7 de Octubre de 2008 - 10:30:08 - Luis del Pino
De repente, el 11-M vuelve a salir a escena. Después de meses sin hablar de él, son numerosas las noticias que ponen otra vez en primer plano, aunque de forma indirecta, la masacre de Madrid.
Así,
la agresiva entrevista de María Teresa Campos al presidente de la AVT (¿le dictan a esa mujer las preguntas por el auricular o su grosería es natural?) ha tenido el efecto de transmitir a la opinión pública la sensación de que el 11-M molesta, y mucho, a determinados sectores. "¿En qué beneficia decir que no han sido los islamistas?", preguntaba María Teresa. Evidentemente, se intentaba con esa pregunta sugerir que quien cuestiona la versión oficial del atentado de Madrid tiene algún interés espurio. Pero es la escenificación de la pregunta, es
el tono acosador con que era formulada, es la prepotencia con la que se presionaba al entrevistado, lo que terminaba transmitiendo, muy a pesar de María Teresa Campos, la sensación de que efectivamente existen intereses espurios, pero para que no se cuestione la versión oficial. No hay mejor herramienta de difusión de la bondad de una causa que la imagen del poderoso acosando al débil, así que agradezcamos a la Campos el favor.
Así también la noticia que ayer daba a conocer El Mundo, sobre los
intentos de censura del discurso del presidente de la AVT en la ONU. En realidad, no fue ningún funcionario de la ONU quien intentó en primer lugar eliminar de ese discurso las referencias al 11-M, sino que, ya en Madrid, antes de salir de viaje, fue José Luis Rodríguez Uribe, el sucesor de Gregorio Peces-Barba, quien primero trató de que se borraran esas referencias al atentado de Madrid del discurso que el presidente de la AVT iba a leer. Afortunadamente, las presiones no tuvieron éxito.
Pero hay otras noticias que también nos muestran el 11-M como en escorzo, con ángulos sorprendentes. Por ejemplo, las noticias relativas a las cuitas procesales a las que la Fiscalía se enfrenta
para poder condenar a los acusados de la Operación Nova, después de la doctrina acuñada por el Tribunal Supremo en el caso del 11-M. Según el Tribunal Supremo, no se puede condenar por integración en banda terrorista a quien simplemente tiene una ideología radical pero no ha llegado a tomar la decisión de "pasar a la acción", lo cual implicará que muchos de los acusados de la Operación Nova queden exculpados de ese tipo de cargos. El debate trasciende, de hecho, el propio asunto del terrorismo islámico, porque las mismas consideraciones pueden hacerse, por ejemplo, con respecto al terrorismo etarra. ¿Puede condenarse por integración en banda terrorista a alguien que simplemente vote a Batasuna? ¿Y a alguien que asista a un mitin de Batasuna? ¿Y a alguien que reparta panfletos de Batasuna? ¿Y a alguien que tenga un cargo orgánico en Batasuna? ¿Dónde está el límite que define cuándo alguien "ha decidido" pasar a la acción? Y, sobre todo, ¿cómo definimos el concepto de "pasar a la acción"?
El País, por su parte, se descuelga rescatando referencias a Basel Ghalyoun y dándole estopa al que actuó como abogado suyo durante el juicio del 11-M, sin que sepamos si esos ataques responden al papel que ese abogado jugó en la absolución de Ghalyoun, si se deben a su trabajo como acusación en las investigaciones por el rescate del pesquero Playa de Bakio o si existe algún otro tipo de motivo que justifique unas andanadas tan infantiles.
Si a eso le sumamos la sorprendente referencia que Fernando Lázaro hacía en El Mundo a que el encargado de pagar a los secuestradores del Playa de Bakio fue un miembro del CNI que era hermano de una de las víctimas del 11-M, o la inquietante noticia, difundida ayer, de que
parte del rescate pagado por ese pesquero podría haber ido a financiar a un grupo próximo a Al Qaeda, uno no puede evitar la sensación de que en estos momentos hay mucha gente cruzándose mensajes por debajo de la mesa. O preparando el terreno para algo.
Y la pregunta es: ¿a qué se debe ese cruce de mensajes? Y, sobre todo, ¿quién es el destinatario de los mismos?
Quizá tengamos una pista, precisamente, en el programa de María Teresa Campos. Fray Gerundio de Campazas era un personaje de ficción que se inventaba, para sus sermones, un maniqueo tonto, con el fin de rebatir sus argumentos a placer delante de sus feligreses. Hoy,
la Campos ha entrevistado al ministro Bermejo y ambos han rescatado al alimón al maniqueo preferido de los defensores de la versión oficial, para atizarle a gusto delante de las cámaras. "Hay gente", han venido a decir entrevistado y entrevistadora, haciendo referencia al presidente de la AVT, "que está empeñada en decir que el 11-M lo cometió ETA, lo cual es una barbaridad".
Parece, por tanto, que se intenta otra vez que la opinión pública identifique las críticas a la versión oficial del 11-M con una inexistente defensa de la participación de ETA en el atentado. Tratando de ocultar que, a estas alturas, lo que los críticos con la versión oficial nos tememos es que la masacre de Madrid no fue cometida ni por ETA, ni por el terrorismo islámico.
¿Qué tecla se ha pulsado, qué clave esconden los mensajes cruzados en las últimas semanas, para que de nuevo se ponga tanto empeño en centrar el foco en ETA, alejándolo de algún otro lugar?
¿Qué es, exactamente, lo que ha puesto nerviosos a quienes hasta el momento habían preferido recurrir a la táctica de tender sobre el 11-M un manto de silencio?
¿Por qué, de repente, el silencio y el ninguneo dejan de ser la estrategia más aconsejable y se vuelve a rescatar al maniqueo?
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5 de Octubre de 2008 - 13:54:21 - Luis del Pino
Ayer asistí a las Jornadas de Análisis y Diagnóstico de la Situación Sociopolítica de España organizadas por el Foro de Ermua. Intervinieron como ponentes Jaime Ignacio del Burgo, Manuel Pizarro, Juan Velarde, Julio Vanacloche, Alejo Vidal-Quadras, Roberto Blanco y José Manuel Otero Novas.
Tanto las ponencias como el debate posterior se dedicaron a valorar el problema del nacionalismo que aqueja a España, así como a tratar de identificar las posibles soluciones, incluyendo las de reforma institucional.
Sobre el nacimiento del nacionalismo en España, los ponentes señalaron cómo, en el caso catalán, por ejemplo, ese nacionalismo surge como reacción de la oligarquía del principado a la pérdida del mercado cubano y a la desaparición de los aranceles proteccionistas con los que habían estado esquilmando durante décadas al resto de la Nación: "cuando desaparecen los aranceles, surge el soberanismo", según acertada formulación de uno de los intervinientes.
Pero, más que en los orígenes del nacionalismo, el debate pretendía centrarse en las posibles soluciones a una crisis que cada vez se percibe como más profunda. Y en este sentido, permítanme que me fije especialmente en la ponencia de Alejo Vidal-Quadras, cuya maestría expositiva no hace falta que glose (¡es una delicia oír a este hombre!).
Señalaba Vidal-Quadras que la cuádruple crisis a la que nos enfrentamos (económica, moral, institucional y nacional) constituye una especie de "tormenta perfecta" que exige que identifiquemos claramente el problema y adoptemos con urgencia las medidas de reforma necesarias para atajarlo. "No es tiempo para oficinistas, sino para patriotas", afirmaba, refiriéndose al cortoplacismo romo y al desarme intelectual unilateral con que las cúpulas de los partidos nacionales parecen afrontar la acción política, frente a la pujanza de las tendencias centrífugas nacionalistas.
Para poder solucionar algo, aclaraba el ponente, es requisito imprescindible identificar el problema de manera precisa, sin engañarse en cuanto al origen del mismo. Y creo que no se puede formular el problema de manera más certera que como Vidal-Quadras lo hizo:
"Los nacionalistas no son el problema. Los nacionalistas son sólo la amenaza. El problema son los dos grandes partidos nacionales", que no quieren hacer frente a esa amenaza.
Identificada la amenaza, ¿cuál es la manera de acabar con ella? Proceder a una reforma de la Constitución que neutralice de forma definitiva el poder nacionalista y corrija los restantes desequilibrios que afectan al sistema. Ya hay una propuesta de reforma constitucional sobre la mesa, que en su día elaboraron el Foro de Ermua, DENAES, Convivencia Cívica Catalana y la Fundación Concordia.
Pero Vidal-Quadras es consciente de que esa reforma constitucional no puede llevarse a efecto sin antes resolver el verdadero problema: la falta de voluntad de los dos grandes partidos nacionales para hacer frente a la amenaza. "Mientras los dos grandes partidos nacionales sigan viendo a los nacionalistas como eventuales aliados, en lugar de como lo que son, enemigos de España, no hay nada que hacer".
¿Y cómo resolver el problema? Vidal-Quadras no rehuyó la pregunta fundamental, aún a sabiendas de que tratar de dar respuesta a esa pregunta puede levantar numerosas ampollas.
"Para resolver el problema de fondo, hay tres alternativas", señaló:
- Convencer a las actuales cúpulas de los dos partidos nacionales de que apliquen la solución correcta, lo cual es imposible, porque ni siquiera coinciden con nosotros en el diagnóstico del problema.
- Cambiar a las actuales cúpulas dirigentes de los dos partidos nacionales, "lo cual, como se ha visto, es un camino lleno de peligros", dijo, en nada velada alusión a la forma en que se ha desarrollado el reciente congreso popular en Valencia.
- Y existe una tercera solución, "que no pienso explicitar aquí", señaló Alejo con ironía, "porque no me gusta vivir peligrosamente".
Aunque todos entendimos a qué se refería, otro de los ponentes que intervino con posterioridad, José Manuel Otero Novas, se encargó de formular esa tercera solución por nosotros: "Si los dos partidos nacionales no son capaces de ponerse de acuerdo para resolver la actual crisis nacional, los movimientos ciudadanos deberán pasar a la acción política". Más claro, agua.
Existe, y esto es cosecha mía, un divorcio cada vez mayor entre la opinión de buena parte de la ciudadanía y el lenguaje con el que se expresa la clase política. Tengo la sensación de que las cúpulas de los dos partidos nacionales han dejado completamente de escuchar hace ya mucho tiempo, y de que el problema no es otro que un problema de sordera. O de ceguera, tal vez. En un país con un 8% de voto nacionalista, los dos grandes partidos nacionales tienen secuestrado el voto del 92% restante de la población y aplican una política de hechos consumados que beneficia invariablemente a los objetivos nacionalistas de descomposición constitucional, sin importarles un bledo que no sea eso lo que quieren sus votantes.
Como señaló durante el debate Paco Caja, de Convivencia Cívica Catalana, la culpa de la situación no la tiene la ciudadanía, sino que la actual crisis no es sino la consecuencia del profundo fracaso, del demasiado comprensible desistimiento, de las elites que deberían representar a esa ciudadanía.
En fin, que el mensaje no puede estar más claro: existe un problema, se sabe cuál es y también se tiene identificada la solución. A partir de ahí, que cada uno haga lo que crea que debe hacer. Y el que tenga oídos para oír, que oiga. Aunque, como dice el refrán, no hay peor sordo que el que no quiere oír.
Los antiguos griegos lo expresaban de forma más poética: cuando los dioses quieren la perdición de alguien, lo que hacen es volverle ciego.
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2 de Octubre de 2008 - 20:18:59 - Luis del Pino
Rubalcaba ha conseguido
aumentar el presupuesto para fondos reservados en un 20% para este año de crisis. Por supuesto, cualquiera que piense que eso indica que la necesidad de comprar silencios va in crescendo sería un mal pensado.
La Audiencia Nacional ha decidido que la que fuera responsable de relaciones internacionales de ETA, Elena Beloki (a quien se puso en la calle el 1 de julio para someterse a un tratamiento de fertilidad, a pesar de estar condenada a 13 años por su pertenencia a ETA) siga en libertad. Por supuesto, cualquiera que piense que eso tiene que ver con posibles negociaciones que haya en marcha entre el Gobierno y ETA sería un mal pensado.
El Gobierno
ha condecorado por segunda vez en una semana al magistrado Gómez Bermúdez. Por supuesto, cualquiera que piense que eso puede ser una recompensa a los servicios prestados durante el juicio del 11-M sería un mal pensado.
¡Y yo no soy un mal pensado, hombre! Rubalcaba es un ministro honrado que jamás haría un mal uso de los fondos reservados. Y el Gobierno no está negociando con ETA. Y Gómez Bermúdez es un juez estupendo. Y todos estamos encantados de habernos conocido unos a otros.
Debe de ser que estoy de buen humor al saber que
ha sido desestimada la querella basura que personajes próximos al PSOE presentaron contra Francisco José Alcaraz. No todo iban a ser malas noticias, ¿verdad?
P.D.: Un abrazo muy fuerte desde aquí, Jose. Ya sé que no hace falta que te lo diga, pero hay muchísimos españoles que saben que todos estamos en deuda contigo. Y que hoy se alegran igual que yo.
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1 de Octubre de 2008 - 13:24:15 - Luis del Pino
Resulta curioso que la palabra "progresismo" haya terminado asociándose a iniciativas muchas veces tendentes a promover una cultura de la muerte. Por mucho que me esfuerzo, no consigo ver qué puede haber de progreso, de progresismo, en defender la libertad de matar a alguien, un no nacido, que no tiene la más mínima capacidad de defenderse.
No consigo ver, quizá porque soy muy lelo, qué puede haber de progreso en quemar o despedazar a un ser humano en ciernes, o en destruirlo en una trituradora industrial. O en utilizar sus restos para elaborar cosméticos.
No logro adivinar, tal vez porque no he reflexionado de forma correcta, por qué es más progresista convencer a una mujer con pocos medios económicos de que aborte, en lugar de ayudarla económicamente o atajar las injusticias sociales que hacen que no pueda disponer del dinero necesario para atender a su hijo.
No alcanzo a comprender, puede que por ser excesivamente cuadriculado, cómo puede una sociedad mantener la hipocresía de aceptar que se mate a alguien por tener síndrome de Down, siempre que se le pille antes de nacer, para luego organizar solidarias campañas dirigidas a integrar socialmente a los que, padeciendo ese síndrome, han conseguido sobrevivir al embarazo.
No soy capaz de encontrarle ninguna lógica al hecho de que a alguien se le pueda meter en la cárcel por destruir un huevo (un embrión) de águila real y, sin embargo, sí que se pueda destruir de manera generalizada embriones humanos. Si un embrión humano no es un ser humano, ¿por qué un embrión de águila real sí se considera un águila real?
Como tampoco puedo hallarle ningún sentido a que la "progresía" actual defienda las mismas prácticas eugenésicas de eliminación de lo que ellos consideran "seres deficientes" que ya los nazis pusieron en práctica hace setenta años.
No entiendo que, en una época y una sociedad en las que las condiciones de desarrollo económico han alcanzado cotas nunca vistas; en las que existen medios de información como nunca antes y en las que los procedimientos anticonceptivos están al alcance de todo el mundo, se pueda invocar el "progreso" (¿progreso hacia dónde, exactamente?) para defender que se generalice aún más el aborto.
Se preguntaba el otro día la ministra Bibiana Aido que qué es lo que se ha hecho mal para que cada vez haya más embarazos de adolescentes. Y añadía que algo habría que hacer para remediarlo. Estoy de acuerdo. Pero en lo que parece que discrepamos es en la receta. A la señora ministra, en nombre de un progresismo que no consigo ver en qué consiste, parece que sólo se le ocurre facilitar aún más los abortos. No sé si se habrá dado cuenta de que eso no ataja el problema: los embarazos de adolescentes no son consecuencia de que haya una ley del aborto más o menos permisiva, así que modificar la ley del aborto no evitará que las adolescentes queden embarazadas.
El problema radica, de nuevo, en la errónea concepción de "progresismo". Se considera progresista que las relaciones sexuales entre adolescentes se generalicen. Y yo no consigo comprender (ya les digo que porque soy muy cortito) por qué el sexo sin amor representa un progreso con respecto al amor en sí, con o sin sexo.
Será que soy un ingenuo, pero creo que con que la "progresía" eliminara la asfixiante presión a la que somete a los adolescentes para que trivialicen el sexo, el problema de los embarazos no deseados se reduciría a la mínima expresión. ¿Qué tal si intentara usted enseñar a los adolescentes a valorar el amor y el sexo como dos cosas maravillosas que no hay que trivializar, doña Bibiana? ¿Qué tal si devuelven ustedes al sexo el amor que le han robado en nombre del "progresismo"? Creo que se sorprendería usted de los resultados.
En cualquier caso, ya sé que mis palabras no van a ninguna parte con ustedes. Porque a ustedes les importa un comino el problema de los embarazos de las adolescentes. No se trata más que de un argumento al que van a agarrarse en los próximos meses (¡qué más da que sea violentando las leyes de la lógica!) para defender su nueva ley de plazos para regular el aborto.
Así que algo habrá que hacer, además de quejarnos.
La plataforma Hazte Oír ha puesto en marcha una campaña bajo el lema "Derecho a vivir".
Éste es su manifiesto. Puedes informarte sobre la campaña, adherirte a la iniciativa y colaborar con ella visitando su página web, en la dirección
http://www.derechoavivir.org
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30 de Septiembre de 2008 - 13:09:28 - Luis del Pino
El episodio de Leganés es un pozo sin fondo, una enorme chistera de la que puede sacarse cualquier cosa que se desee. Muchas veces nos hemos preguntado por qué se hizo la increíble chapuza de juntar en Leganés a tres grupos de personas que nada tenían que ver los unos con los otros: (1) el grupo de delincuentes formado por Jamal Ahmidan, los hermanos Oulad y Abdenabi Kounjaa; (2) el grupo de personajes vinculados a la C/ Virgen del Coro (Serhane Farket y Asrih Rifaat) y (3) el argelino Allekema Lamari. Unir en la tragedia final de Leganés a esos tres grupos tan dispares parece un contrasentido. Y, sin embargo, en contra de lo que a primera vista parece, tal vez no sea una chapuza.
Lo que permite esa inverosímil asociación de los tres grupos es, precisamente, desviar el foco hacia un lado o hacia otro, según vaya interesando o según vayan cayendo piezas de la historia. Si las investigaciones periodísticas ponen de manifiesto que es imposible que tal o cual presunto suicida fuera el cerebro de nada, se puede recurrir a alguno de los otros grupos para extraer candidatos.
Es lo que intenta la Fiscalía, como denuncia hoy El Mundo, en su memoria de actividades correspondiente al año 2007: rescatar a El Tunecino como autor intelectual o principal ideólogo de la masacre.
Obviemos el hecho de que, si la Fiscalía tuviera razón, la masacre de Madrid habría sido organizada por un sujeto que vivía de una sustanciosa beca concedida por el propio gobierno español a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional (debe de ser que la costumbre española de financiar terroristas para que nos asesinen, como llevamos haciendo con ETA durante años, se ha trasladado a otros ámbitos ideológicos).
Lo importante no es la personalidad de El Tunecino, sino el hecho de que, de nuevo, se avecinen mutaciones en la versión oficial. A lo largo del tiempo, a la opinión pública española le han ido presentando distintos "cerebros" de la masacre, de manera sucesiva: Jamal Zougham; Jamal Ahmidan; El Tunecino; Mohamed El Egipcio; los hermanos Almallah; Mustafá Setmarian; los hermanos Chergui; otra vez Mohamed El Egipcio, junto con Yousef Belhadj y Hassan El Haski (cuando ya se acercaba el juicio); otra vez Jamal Ahmidan (cuando en el juicio se absolvió de la autoría intelectual a los anteriores); de nuevo El Tunecino...
El sólo hecho de que se hayan presentado tantos "cerebros" diferentes debería ser motivo de escándalo, porque indica, en el mejor de los casos, que no se sabe quién fue el cerebro; en el peor de los casos, lo que indica es la intención deliberada de confundir a la opinión pública. Calificar en estas condiciones el juicio del 11-M, como ayer hizo Conde-Pumpido, de
"triunfo rotundo del Estado de Derecho", no es otra cosa que una broma siniestra para con las víctimas del atentado, de quienes la Justicia lleva cuatro años riéndose.
Pero la cuestión que querría plantear es la siguiente: ¿a qué se debe ese último cambio de foco ahora? ¿Por qué se rescata a El Tunecino de nuevo? ¿Qué tecla se ha tocado para que, de repente, vuelva a centrarse en Serhane Farket la responsabilidad de los hechos?
Como me decía ayer un buen amigo, da toda la sensación de que alguien ha tirado de un lado de la cuerda bastante más de lo debido. Y estamos asistiendo a las consecuencias de ese desequilibrio.
Algunos enlaces
QSVTV ha lanzado un nuevo vídeo, excelente, sobre los hechos de Leganés. Os recomiendo que lo veáis, y que lo compartáis con vuestros conocidos:
El teatro de Leganés.
Un interesante artículo de Ramón Pi en Diario del Siglo XXI, en el que reflexiona sobre la "losa de silencio" impuesta al 11-M, además de sobre otros asuntos de actualidad:
Asuntos pendientes.
Y otro artículo, esta vez de Joan Valls en Libertad Digital, en el que se reclama (en mi opinión, con toda la razón del mundo) que quienes pueden aportar algo de luz al 11-M lo hagan ya, sin más dilaciones:
Léame sus papeles del CNI, don José María.
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29 de Septiembre de 2008 - 10:37:48 - Luis del Pino
Muy interesante la entrevista a Mouhannad Almallah
que hoy publica Antonio Rubio en El Mundo. Tanto lo que dice, como lo que deja caer entre líneas, nos permite plantear una serie de preguntas que siguen sin responderse después de terminado el primer juicio del 11-M.
Afirma Almallah, para empezar, que los muertos de Leganés no tenían capacidad técnica para llevar a cabo el atentado. Nada más cierto. Uno de los argumentos más sonrojantes que se han utilizado para negar la participación de ETA en la masacre del 11-M es que "ETA estaba demasiado débil para cometer un atentado así". Y, sin embargo, los mismos que exculpan a ETA con ese argumento no tienen empacho en sostener que quien sí que tenía la capacidad de perpetrar la matanza es una panda de delincuentes comunes, que nunca habían puesto un petardo en un cajero. ¿Quién cometió realmente el atentado? ¿Quién tenía realmente la capacidad técnica, los recursos y la sangre fría necesarios para preparar y colocar los artefactos destinados a matar a 200 personas?
Insinúa a continuación Almallah que, entre los que se sentaron en el banquillo de la Casa de Campo, no sólo Antonio Toro, Emilio Suárez Trashorras y Rafá Zouhier colaboraban con la Policía. Según él, también había otros. En ese sentido, cabe recordar las sospechas de colaboración con nuestros propios servicios de información que recaen sobre El Dinamita, sobre Otman El Gnaoui, sobre Abdelmahid Bouchar, sobre Mohamed El Egipcio y, para qué nos vamos a andar con tonterías, sobre el propio Almallah. ¿Cuántos de los 29 imputados eran confidentes, colaboradores o incluso miembros de nuestros propios servicios de información? No lo sabemos, pero lo que está claro es que varios de los personajes clave, de los elementos centrales de la trama, "eran de los nuestros". ¿Cuál fue su papel en todo el asunto? ¿Se prestaron voluntariamente a construir, después del 11-M, una falsa trama islamista a la que responsabilizar del atentado? ¿O ayudaron antes del 11-M, voluntaria o involuntariamente, a tejer las cortinas de humo que luego haría falta utilizar?
Sobre El Chino, Almallah afirma que "podía estar conectado o dirigido por la propia Policía", según lo que otros acusados le dijeron. Ya hemos publicado en Libertad Digital, a este respecto, los datos que demuestran que, si no El Chino,
al menos su supuesta familia española sí que colaboraba con los servicios policiales. ¿En qué consistió, entonces, el papel desempeñado por esa familia española de uno de los presuntos suicidas de Leganés? ¿A qué se deben las numerosísimas contradicciones existentes en torno a la figura de ese presunto suicida?
Señala Almallah, hablando precisamente de los muertos de Leganés, que no tiene ningún sentido que esos "peligrosos islamistas" se suicidaran en aquel piso rodeado por la Policía, después de esperar "amablemente" a que se desalojaran ocho bloques de viviendas. Por supuesto que no tiene ningún sentido. Como tampoco lo tiene el que se
falsificara la carta de despedida de uno de esos suicidas, que se
falsificaran las llamadas telefónicas con las que nos dicen que esos presuntos suicidas se despidieron de sus familias o que se
falsificaran los faxes amenazantes enviados a Telemadrid y ABC en nombre de esos presuntos suicidas. Al igual que carece por completo de sentido que, entre los libros coránicos que aparecieron en el piso, se encontraran varios libros chiíes, cuando todos los muertos de ese piso pertenecían a otra rama del Islam: la sunní. Almallah no lo pregunta expresamente, pero yo sí lo voy a hacer: ¿quién organizó el teatro de Leganés para intentar convencernos de las intenciones suicidas de los allí encerrados?
Dice también en la entrevista que la Policía intentó convencerle de que incriminara a Zougham, declarando que Jamal Zougham y El Tunecino estaban relacionados. Llega a afirmar Almallah, explícitamente, que un Policía le dijo, ante sus reticencias, que "el falso testimonio no es delito". Se trata de una imputación gravísima y el nuevo juez encargado del caso del 11-M debería tomar cartas en el asunto, porque esa afirmación implica que alguien, desde nuestra propia Policía, pretendió orientar un testimonio para incriminar a un acusado, a sabiendas de que lo que se pedía que se declarara era falso. Que existía la necesidad de incriminar a Zougham por cualquier medio está claro: ¿cómo justificar ante la opinión pública que todos los detenidos del 13-M fueran puestos en libertad? Pero eso hace aumentar las sospechas sobre los contradictorios testimonios oculares que sitúan a Jamal Zougham en los trenes y que son lo único en lo que se ha basado su condena. ¿Alguien pidió explícitamente a alguno de esos testigos de los trenes, como sucedió con Almallah, que incriminara a Jamal Zougham?
El episodio de su afiliación al PSOE es el que menos aclara Mouhannad Almallah. Que nadie le pidiera dos avales para afiliarse al Partido Socialista es sencillamente increíble, y más en una federación socialista, la madrileña, donde las peleas a muerte entre los distintos sectores han impuesto, desde hace mucho tiempo, una serie de controles, orientados a intentar garantizar que ninguno de esos sectores en lucha altere el statu quo con una campaña de afiliaciones masivas. Esa afiliación al PSOE no fue otra cosa que el cebo que se utilizó en su día (recordemos que el asunto salta en torno al primer aniversario de la matanza) para colarnos a los hermanos Almallah como posibles cerebros del 11-M, en un momento en el que comenzaban a cristalizar las primeras dudas sobre las pruebas materiales del caso. Dice Almallah que fue el presidente de la Asociación de Musulmanes de Madrid quien sugirió, a él y a otras personas, que había que integrarse en la sociedad y afiliarse. Permítanme que exprese mis dudas sobre esta explicación y que plantee la última pregunta: ¿quién le sugirió, en realidad, a Mouhannad Almallah que se afiliara al PSOE y quién indicó a los responsables de la agrupación socialista de San Blas que autorizaran esa afiliación?
La respuesta a esa pregunta permitiría aclarar muchas incógnitas sobre la identidad de quienes han ido construyendo y reconstruyendo la mentira oficial, a medida que las circunstancias hacían aconsejables nuevas mutaciones.
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28 de Septiembre de 2008 - 10:54:56 - Luis del Pino
Hoy se celebra en Barcelona a las 11:00, empezando en la Plaza de Urquinaona y terminando en la de Sant Jaume, una manifestación contra la imposición lingüística en las escuelas. Se pretende, con el acto, mostrar el rechazo a la Ley de Educación de Cataluña y reclamar el bilingüismo en la enseñanza.
La manifestación, convocada por Ciudadanos/Partido de la Ciudadanía, cuenta con el respaldo del Partido Popular y de numerosas organizaciones cívicas y asociaciones: Asociación por la Tolerancia, Círculo Balear, Padres por la Libertad de Elección Lingüística del País Vasco, CADECA, Acción Cultural Miguel de Cervantes, Cives Iure, Asociación de Profesores por el Bilingüismo, Unión de Guardias Civiles, Galicia Bilingüe, Convivencia Cívica Catalana, Universitarios Liberal Demócratas, Foro España Hoy, Juventudes Liberales y Asocolombia.
La presentación del acto correrá a cargo del actor Toni Cantó y el manifiesto será leído por Arcadi Espada.
Que en España haya que manifestarse reclamando el derecho a estudiar en español sólo indica qué punto tan avanzado de descomposición ha alcanzado la gestión de los asuntos públicos en nuestro país. Cuando Convergencia y Unión perdió el gobierno catalán a manos del PSC, muchos ilusos pensaron (pensamos) que la presión nacionalista en Cataluña bajaría de nivel. No podíamos estar más equivocados. La sucursal catalana del PSOE ha elevado el listón, de la mano de sus socios de ERC, a cotas a las que jamás se hubiera atrevido a llegar CIU.
Aunque ese recrudecimiento de la presión nacionalista hubiera sido imposible, claro está, sin la aprobación de un nuevo estatuto catalán que tanto se empeñó en sacar adelante el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, siempre dispuesto a hacer exactamente lo contrario de lo que España necesita.
¿Servirá de algo manifestarse? Por supuesto que sí. Sólo la presencia cívica en la calle puede detener a quienes hace mucho tiempo que han perdido cualquier tipo de respeto a la legalidad. O se hace patente la oposición ciudadana a los desvaríos lingüísticos, o no habrá forma de que los catalanes, que viven inmersos en un bunker informativo, pueden enterarse de que existe otra Cataluña, distinta de la oficial, que no está dispuesta a dejarse arrebatar los mínimos derechos democráticos.
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