La querella

9 de Julio de 2009 - 13:20:37 - Luis del Pino

Ayer se presentó la querella de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M contra el comisario Sánchez Manzano, contra su jefa de laboratorio y "contra el resto de personas que la instrucción determine", por los posibles delitos de encubrimiento, falso testimonio y omisión del deber de perseguir delitos.

Merece la pena leer completa la querella, porque el trabajo realizado por el abogado José María de Pablo es admirable. Incluso para aquéllos que no hayan seguido las investigaciones del 11-M, la querella relata con una claridad meridiana en qué consistieron las manipulaciones iniciales que viciaron desde el principio toda la instrucción sumarial del 11-M. De todos modos, esas otras personas que no cuenten con el tiempo necesario para leer la querella completa (aunque, insisto, merece la pena hacerlo), pueden quedarse con el excelente resumen realizado por Angela Martialay.

Ayer, en La Linterna, César Vidal entrevistó a Angeles Domínguez, la presidenta de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, que dejó claro que su asociación se ha visto obligada a iniciar esta ofensiva judicial en vista de que los poderes públicos están haciendo dejación de sus funciones, como resalta el editorial de Libertad Digital. Hoy, el periódico El Mundo informa en detalle acerca de esa querella, centrándose en las "pruebas perdidas" que las víctimas denuncian en su escrito. Y hoy también, en el programa La Mañana de Federico Jiménez Losantos, el abogado José María de Pablo ha estado hablando de los detalles de la querella, en la que quizá lo más llamativo sea cómo se demuestra palmariamente que el comisario Sánchez Manzano mintió ante el tribunal del 11-M.

Y, de la misma forma que merece la pena leer completa la querella, hoy es uno de esos días en que merece la pena leer y guardar el periódico El Mundo. Porque informa hoy también ese periódico de la vista que tuvo lugar ayer en relación con la demanda de protección al honor que el comisario Sánchez Manzano ha presentado contra El Mundo. Aportaron a la juez los abogados del periódico un escrito en el que queda patente que se incumplieron los protocolos marcados para atentado terrorista, así como un informe pericial que desmonta la historia sobre cómo se determinó, en las primeras horas del 12-M, el modo en que estaba programado el teléfono de la mochila de Vallecas (pregunta para iniciados: ¿a qué hora fueron tomadas las fotografías en que se ven todos los componentes de la mochila de Vallecas despiezados?).

Hemos recorrido un camino larguísimo hasta llegar aquí, pero parece que por fin vamos a poder empezar a escarbar en la realidad de los hechos inmediatamente posteriores al 11-M, a nada que la Justicia cumpla con la misión que tiene encomendada. Porque las cosas se están empezando a mover.

Por cierto: felicidades a todos los peones negros que tanto trabajo dedicaron a transcribir el juicio del 11-M, porque el fruto de su labor está siendo infinitamente más útil de lo que nadie hubiera supuesto.

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Tirar por elevación

7 de Julio de 2009 - 19:37:01 - Luis del Pino

Pues a lo mejor tienen razón los sindicatos policiales SUP y CEP. A lo mejor las querellas contra quienes nos hurtaron a los españoles el conocimiento de los verdaderos autores del 11-M deberían ir dirigidas no contra Sánchez Manzano, sino más arriba.
 
Pero no merece la pena discutir, porque la cosa tiene fácil solución: basta con que el que fuera responsable de los Tedax cuando el 11-M y su jefa de laboratorio se descarguen de responsabilidad, diciéndonos a todos cuatro cosas muy sencillas:
  1. Qué muestras se recogieron en los focos de explosión, dónde están los listados de esas muestras y quién les dio la orden de no adjuntar al sumario esos listados.
  2. Qué se hizo con esas muestras recogidas en los focos de explosión y dónde están.
  3. Quien les dio la orden de no enviar muestras de los focos de explosión al laboratorio de análisis químicos de la Policía Científica.
  4. Qué análisis se realizaron en el laboratorio de los Tedax, o en otras instalaciones, a las muestras recogidas en los focos de explosión, dónde están los originales de esos análisis y quién les dio la orden de no adjuntar al sumario del 11-M esos originales.
Las cosas son tan simples como eso. Tanto Sánchez Manzano como su subordinada han tenido multitud de ocasiones, primero durante la instrucción y luego durante el juicio, para actuar correctamente. Ahora tienen otra oportunidad más de responder a los interrogantes. Esperemos que la aprovechen. Nada nos gustaría más a todos los españoles.

Alternativamente, si alguno de los sindicatos policiales que recomiendan "tirar por elevación" dispone de algún dato que permita descargar de responsabilidad a Sánchez Manzano e identificar a aquellos superiores suyos que pudieran ser responsables de las posibles irregularidades, pues la solución es también muy sencilla: que pongan esos datos sobre la mesa.

Pero lo que no podemos los españoles, lo que no pueden las víctimas del 11-M, es jugar a adivinos. A la luz de las declaraciones ante el juez instructor y ante el tribunal presidido por Gómez Bermúdez, la responsabilidad de aquellas decisiones inexplicables (como la de no enviar muestras de los focos de explosión al laboratorio de la Policía Científica) recae en Sánchez Manzano y en su jefa de laboratorio. De hecho, Sánchez Manzano ya se encargó de intentar endilgarle el marrón (sin excesivo éxito) a su subordinada durante el juicio.

Así que, con los datos conocidos a fecha de hoy, y en ausencia de datos adicionales, la vía elegida por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M no es que sea más o menos acertada: es que es la única posible. Quien crea que no es la vía correcta, está en su derecho de manifestar su discrepancia, como han hecho los dos sindicatos policiales, pero lo lógico sería entonces que, además de manifestar esa discrepancia, aportaran alguna información que permita orientar la iniciativa más apropiadamente.

¿No les parece a ustedes que sería lo más correcto?

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El fin del principio

6 de Julio de 2009 - 14:10:10 - Luis del Pino

La noticia de la querella que va a presentar la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M contra Sánchez Manzano y la jefa del laboratorio de los Tedax es la crónica de una querella anunciada. Si el juez Gómez Bermúdez hubiera estado a la altura de lo que de él se esperaba, si no se hubiera dejado enredar en aquel pacto infame de la sentencia del 11-M, lo normal es que el propio tribunal de la Audiencia Nacional hubiera deducido testimonio contra aquéllos que mintieron durante el juicio por la mayor masacre terrorista de nuestra Historia. En cuyo caso, varios de los presuntos responsables de la cadena de ocultaciones que ha permitido que sigamos sin conocer a los verdaderos autores del 11-M habrían tenido que dar cuenta mucho antes, en sede judicial, de sus actos.

Pero no fue así. Gómez Bermúdez y sus compañeros de tribunal no respetaron la promesa realizada a las víctimas del 11-M y se lavaron las manos en lo que a perseguir los posibles delitos de perjurio se refiere. A partir de ahí, la campaña de manipulación que se desató tras la sentencia, y que pretendía transmitir a la sociedad la idea de que el 11-M era un asunto cerrado y agotado, hizo que durante un tiempo fuera imposible pensar en que las víctimas pudieran pasar a la ofensiva.

Pero el goteo constante de nuevas informaciones sobre el 11-M después la sentencia y la publicación de un par de libros fundamentales ("La cuarta trama" y "Titadyn") han resultado cruciales para remover las adormiladas conciencias de la ciudadanía. Y para crear el caldo de cultivo que permite que, hoy, esa asociación que representa a centenares de víctimas del 11-M, pertrechada con una ingente panoplia argumental, alce la voz para transmitir dos mensajes muy claros. El primero, que seguimos sin saber quién cometió aquella masacre. Y el segundo, que seguimos sin saberlo por culpa de quienes, teniendo la obligación profesional, legal y moral de averiguar los hechos, contribuyeron por acción o por omisión a construir la más turbia trama de encubrimiento de nuestra historia democrática.

Si hubiera que identificar un momento fundamental, un momento crítico, que permitió dar la vuelta a las investigaciones del 11-M y comenzar la larga marcha que culmina en esta primera acción judicial de las víctimas contra los presuntos responsables del encubrimiento, ese momento sería aquél en que nos dimos cuenta de que todo el sumario del 11-M estaba basado en una gran mentira, porque estaba construido utilizando un conjunto de pruebas que habían aparecido fuera de los trenes. Fue entonces cuando nos percatamos de que nos habían hurtado las muestras de los trenes, de que nos habían ocultado los análisis de los focos de explosión, de que habían desguazado los vagones atacados, de que habían incinerado las pertenencias de las víctimas. En resumen: que habían hecho desaparecer el escenario completo del crimen y lo habían sustituido por un decorado de cartón piedra, poblado de personajes vestidos con caretas de Bin Laden, que enarbolaban cintas coránicas compradas en un mercadillo.

A partir de ahí, el objetivo de tapar el 11-M era ya imposible de conseguir, porque el engaño fundamental había quedado al descubierto. Y, una vez tras otra, todos los intentos por pasar página fueron estrellándose contra el muro del sentido común. Y todos aquellos que han intentado apuntalar de un modo u otro la mentira oficial, y todos aquellos que han intentado imponer pactos imposibles, han ido viéndose arrollados por los acontecimientos, por el goteo constante de nuevas revelaciones, por esa tozudez que sólo pueden manifestar los que saben que la verdad y la justicia están de su lado.

Y el foco quedó fijado sobre aquellos que habían participado, de un modo u otro, en ese engaño primigenio, en ese escamoteo de los trenes reventados. Sobre aquellos que permitieron o consiguieron que en el sumario del 11-M no conste ni un mísero listado de las muestras recogidas en cada foco de explosión, ni un mísero análisis del explosivo utilizado en los trenes, ni un mísero informe de reconstrucción de los artefactos que mataron a 192 españoles. Y era sólo cuestión de tiempo que las personas que resultaron heridas en los trenes de la muerte, o que perdieron a sus familiares en aquel atentado ignominioso, alzaran su dedo acusador para preguntarles: ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué has consentido que sigamos sin saber la verdad?

Yo no sé si el señor Sánchez Manzano y su jefa de laboratorio son los máximos responsables de que sigamos sin saber lo que pasó el 11-M. Lo dudo mucho. Pero está claro que tanto el uno como la otra tienen la obligación profesional, legal y moral de contar todo lo que saben. Y de decirnos dónde están las toneladas de restos recogidos en los trenes. Y de aclararnos qué análisis se realizaron el 11-M y los días sucesivos. Y de explicarnos por qué no se enviaron muestras de los focos para que el laboratorio de la Policía Científica determinara el explosivo. Y de contarnos por qué han callado durante estos cinco años, mientras las víctimas del atentado pedían justicia.

Y, si no lo hacen, entonces habremos de suponer que están asumiendo ellos la responsabilidad sobre esas decisiones iniciales con las que se convirtió en una trágica farsa lo que debía haber sido una investigación objetiva.

Cinco años han pasado desde aquel atentado cometido tres días antes de unas elecciones. Y en ese tiempo hemos visto de todo, porque cada cual ha ido retratándose de la forma que ha querido. Y nos hemos llevado muchas decepciones. Pero también es cierto que la labor ingrata y constante de muchas personas y de unos pocos medios de comunicación ha ido cambiando poco a poco la percepción social con respecto al 11-M. Y toda esa labor culmina hoy con la noticia que nos trae el periódico El Mundo en su portada.

Porque la querella de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M contra Sánchez Manzano y su jefa de laboratorio no representa en sí misma el final de las investigaciones, pero sí que representa el inicio de una nueva etapa, en la que podremos por fin ahondar en lo que sucedió entre bambalinas en aquellos tres días fatídicos en los que se decidió la Historia de España y en los que alguien impuso la voluntad descarnada de tapar lo sucedido en la peor tragedia de nuestra historia democrática. Como dijo Churchill, esto no es el principio del fin, pero sí que es el fin del principio.

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La perdiz, a la nariz

4 de Julio de 2009 - 09:10:01 - Luis del Pino

Dicen los entendidos que la perdiz hay que guisarla un poco pasadita, cuando ya empieza a exhalar un cierto olor a podrido: "La perdiz, a la nariz". Eso es, más o menos, lo que le ha ocurrido a Alberto Sáiz, a quien se podía haber sustituido de manera no traumática hace un par de meses, en el momento de finalizar su mandato, y a quien sin embargo se ha dejado macerar estas diez semanas al aire de los merlines, y de las patatas gallegas, y de las piscinas llenas de algas, y de las contrataciones de familiares, y de las sospechosas escuchas telefónicas, y de las dimisiones de subordinados en masa y de las escenas de agentes sometidos a la prueba del polígrafo.

Al final, los cocineros han decidido echar a Sáiz a la cazuela cuando el hedor ha alcanzado el nivel que tan especial evento gastronómico requiere. No todos los días se tiene la oportunidad de guisar al jefe de las perdices.

Técnicamente hablando, lo de Sáiz no ha sido ni un cese, ni una dimisión, sino una auténtica masacre. No es sólo que lo hayan echado: es que previamente lo han destruido a nivel personal y lo han humillado públicamente. ¿Realmente era necesario tanto ensañamiento?

Si hemos de hacer caso a la información publicada, Sáiz no tenía ya ningún apoyo: ni Zapatero, ni Chacón, ni Rubalcaba... pero parece claro que la operación para triturar a Sáiz ha estado dirigida por algunos miembros de la propia Casa, quizá lo que el dimitido director del CNI denominaba "el sector de Manglano". Recordemos que Sáiz acusó recientemente a ese sector de "no compartir el proyecto" de la Casa, aunque no hemos conseguido averiguar en qué consistía ese proyecto al que don Alberto hacía referencia.

Sáiz despreciaba a ese sector: en el CNI abundan los "niños bien un poco fachas", cuentan que decía el hasta ahora director. Lo que pasa es que algunos de esos "niños bien" eran bastante más inteligentes que Sáiz. Éste cometió el error de ponerles entre la espada y la pared y al final es Sáiz quien ha perdido el órdago. Y los que se han encargado de macerarle antes de echarle a patadas, le han hecho pagar a conciencia cada una de las afrentas recibidas.

De todos modos, creo que nos equivocaríamos si pensáramos que todo se reduce a una mera cuestión de antipatías personales entre Sáiz y algunos de sus subordinados. La dimisión de Alberto Sáiz, como el nombramiento de su sucesor, no puede aislarse del resto de cambios que estamos viviendo y que parecen apuntar a movimientos más profundos. Resultan curiosos, por ejemplo, los paralelismos entre la defenestración del ministro Bermejo y la caída en desgracia de Sáiz.

Tanto en un caso como en el otro, la caída se produce a consecuencia de unos hechos que, analizados objetivamente, no pasan de ser anecdóticos. Las cacerías de Bermejo con Garzón no dejaban de ser meros divertimentos, infinitamente menos graves que algunos de los desmanes anteriores del personaje. En el caso de Sáiz, la caída se precipita debido a una serie de corruptelas más chuscas que otra cosa, cuando habría asuntos mucho más serios que echarle en cara a quien ha dirigido el CNI durante estos cinco años. Por ejemplo, la cadena de ocultaciones relacionada con el 11-M.

Tanto en el caso de Bermejo como en el de Sáiz, son una serie de filtraciones a los medios las que conducen a que sea cesado un personaje de carácter profundamente "crispador", sustituyéndolo por alguien de perfil aparentemente más "dialogante". No es para nada casual que Zapatero haya dicho que la labor del nuevo director del CNI será "pacificar" nuestros servicios de información, de la misma manera que Caamaño se hizo cargo de la tarea de pacificar una carrera judicial a la que Bermejo había puesto en pie de guerra.

¿Qué es lo que está pasando? Pues da toda la sensación de que el gobierno no cuenta ya con el poder necesario para sostener guerras de desgaste prolongadas, como la que los jueces amenazaron con declarar ante la chulería de Bermejo o como la que nuestros espías habían comenzado ante la prepotencia de Sáiz. El tiempo se agota y los recursos son cada vez más escasos, lo que está siendo aprovechado por aquéllos que hasta el momento no veían la forma de doblarle la mano al gobierno. Por decirlo en términos simples: que Zapatero está bizcochable, porque no tiene más remedio que limitar el número de frentes abiertos. O quizá lo que esté bizcochable sea el sistema en su conjunto, vaya usted a saber.

En cualquier caso, me da en la nariz, ya que hablamos de perdices y de usos culinarios, que alguien ha puesto plazo a la salida de Zapatero de Moncloa. El gobierno surgido al calor del 11-M empieza a desprender un cierto olor a podrido. Y todo el mundo tiene mucha prisa, para cerrar los asuntos pendientes antes de que en la olla comiencen a caer el aceite y el vinagre, y las cebollitas francesas, y la zanahoria cortada, y el vino, y los granitos de pimienta. Ah, y la hojita de laurel: "Recuerda que eres mortal", y todas esas cosas.

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Enlaces de interés

2 de Julio de 2009 - 09:47:43 - Luis del Pino

Ya están disponibles en Asturias Liberal los dos últimos artículos de la serie de Lucía Velasco sobre el supuesto viaje de transporte de los explosivos del 11-M, publicados . Entre las cuatro entregas se dibuja un panorama difícilmente rebatible: ese supuesto viaje jamás existió, al menos en la fecha y en la forma que nos contaron. Lo cual suscita alguna reflexión: ¿por qué tuvieron que inventarse ese viaje? ¿Y por qué precisamente en esa fecha? Y, sobre todo, ¿cuáles de los datos de ese inxistente viaje son reales, pero sin relación con el 11-M, y cuáles son directamente falsos?

El extraño viaje (III)

El extraño viaje (y IV)

A ese respecto, conviene recordar un artículo publicado por nuestro compañero Santiago Allica en Diario Liberal hace un par de meses: El comodín del público, sobre la personalidad de ese Jamal Ahmidan que nos dicen que realizó aquel viaje fantasma.



QSVTV ha elaborado un nuevo vídeo de corta duración sobre el 11-M, que os recomiendo ver:

No olvidar lo inolvidable



Y, por último, tres artículos que conviene no dejar pasar:

Dos comemierdas y tres perdices, de Víctor Llano, al hilo del asunto de la supuesta red de espionaje del CNI en Cuba.

De nuevo, a posar con ANV, de Regina Otaola, un análisis realmente impactante sobre la verdadera realidad en el País Vasco, que desmiente todas las declaraciones huecas de condena que hemos vuelto a oír después del último asesinato de ETA.

Farsa yihadista: representación en Marruecos, de Carlos Ruiz Miguel, donde se analiza el (por ahora) último episodio de intoxicación de nuestro vecino del sur, a cuenta del terrorismo integrista. El artículo debería ser de obligada lectura para todos aquellos que escriben, en los distintos medios de comunicación, sobre el fenómeno islamista. Más que nada, para ver si alguien aplica un poco de sentido crítico, antes de "repicar" informaciones que apestan por todos los lados.

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Aznar tenía razón

1 de Julio de 2009 - 14:26:03 - Luis del Pino

Dice ahora Iñaki Gabilondo que quien tenía razón era Aznar y no él. Que con ETA sólo se acaba con policías y con jueces.

El contenido de la declaración del señor Gabilondo no nos coge de sorpresa. Por supuesto que tenía razón Aznar. Como teníamos razón todos aquéllos que denunciamos desde el principio que negociar con asesinos era inmoral, mientras que desde el grupo de comunicación del señor Gabilondo se nos insultaba, se nos difamaba o se nos ninguneaba por oponernos a esa inmoral negociación.

Lo que sí nos sorprende es el hecho de que Gabilondo decida realizar esa declaración. Hace ya mucho tiempo que no creemos en la ingenuidad de determinadas personas.

Porque la diferencia entre un Gabilondo y aquéllos que nos opusimos en su día al falso "proceso de paz" de Zapatero no es una simple diferencia de opiniones, sino algo mucho más profundo. Si fuera una simple diferencia de opiniones, podría solventarse en el momento en que cambiara de opinión alguna de las dos partes enfrentadas (en este caso, al cambiar de opinión el señor Gabilondo). Pero la diferencia va, realmente, mucho más allá.

Para quienes nos opusimos a cualquier cesión ante ETA, esa oposición no era una cuestión opinable. Si nos oponíamos al "proceso de paz" no era porque hubiéramos decidido hacerlo: es que no teníamos otra opción que oponernos. Porque si uno parte del principio básico de rechazar la utilización de la violencia, entonces se ve obligado necesariamente a estar en contra de cualquier prebenda otorgada a cualquier asesino: nadie puede ser recompensado ni porque mate, ni porque deje de hacerlo. Lo contrario sería promover la utilización de la violencia, a base de premiarla.

¿La diferencia entonces se encuentra en los principios? ¿Es acaso que quienes nos oponíamos al "proceso de paz" tenemos una serie de principios que no coinciden con los que el señor Gabilondo tiene, lo que hace que lleguemos a distintas conclusiones? Pues ni siquiera eso. ¿Qué principios podrían existir, por ejemplo, que llevaran a justificar desde un punto de vista racional el difamar a las víctimas del terrorismo que se oponían a ese "proceso de paz"? No. La diferencia entre un Gabilondo y nosotros tampoco consiste en que partamos de distintos principios.

La diferencia es, en realidad, de carácter metodológico. Nosotros partimos de una serie de principios y, aplicándolos, definimos nuestras opiniones. Todo está subordinado a esos principios de origen. Incluso la consecución del poder no es más que un medio para defender esos principios. Por eso no tenemos ningún problema en mantener la coherencia.

Por el contrario, hay personas, como el señor Gabilondo o el señor Zapatero, para quienes todo, incluidos los principios, está subordinado a la consecución del poder. Sus opiniones en cada momento no se deducen necesariamente de nada, no derivan de ningún principio básico, sino que se eligen sobre la marcha, de acuerdo con las necesidades tácticas que cada situación concreta imponga. Por eso no tienen ningún reparo en cambiar de opinión. Y por eso sus opiniones no son fiables.

Ése es el motivo de que no nos cause ningún tipo de emoción, ni positiva ni negativa, que Gabilondo proclame ahora que Aznar tenía razón. Porque sabemos que eso no significa que Gabilondo se haya caído del caballo y haya llegado a la conclusión de que con la violencia no se transige. Esa declaración de Gabilondo se produce, simplemente, porque la jugada lo aconseja, porque la táctica política exige lanzar ese mensaje de supuesta dureza contra ETA. Y pasado mañana Gabilondo puede volver a cambiar de opinión, exactamente igual que ha cambiado ahora.

Así que a lo único a lo que nos mueve esa confesión de Gabilondo es a preguntarnos en qué consiste la jugada esta vez. ¿Por qué aconseja la jugada en este momento fingir mano dura contra ETA?

¿Tan mal ven las cosas en el Partido Socialista que están intentando una tímida marcha atrás, para reducir la sangría de votos?

¿O tal vez se trata de un mensaje en clave interna del PSOE, mediante el que el sector histórico le avisa a Zapatero de que no intente resucitar "el proceso", para evitar una catástrofe electoral?

¿O se trata de un movimiento más transversal, no circunscrito al PSOE? ¿Tal vez alguien ha decidido, en vista de que la crisis va a seguir ahondándose, reducir el nivel de crispación, antes de que el cabreo social se termine llevando por delante todo el chiringuito?

Teniendo en cuenta algunos cambios de actitud sorprendentes que se han producido recientemente en el otro extremo del espectro mediático, me inclino por la tercera respuesta. Las alarmas se han encendido y se está intentando por todas las vías una "descompresión" contrarreloj. Lo que pasa es que ese movimiento llega demasiado tarde. Han pateado demasiados culos en estos cinco años como para que ahora nos conformemos con meras declaraciones retóricas.

Por decirlo claramente: nos importa un comino lo que el señor Gabilondo opine sobre la forma de acabar con ETA. Lo que queremos es que se acabe con ETA ya. Y con los nacionalismos que le han ofrecido a ETA la cobertura ideológica. Y con el proceso de desestructuración del Estado. Y con las diferencias entre unos ciudadanos y otros. Porque estamos hasta las mismísimas narices.

Y si piensan ustedes seguir permitiendo que los asesinos gobiernen en 43 ayuntamientos y si piensan ustedes continuar con el proceso de destrucción constitucional, convalidando el estatuto catalán, ahórrense las declaraciones huecas, porque ya no sirven para absolutamente nada. Ustedes han conseguido que ese tipo de gestos sean ya perfectamente inútiles.

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Pues vaya porquería

29 de Junio de 2009 - 13:04:55 - Luis del Pino

Publica hoy Antonio Rubio en El Mundo una información que, de ser cierta, resulta muy ilustrativa sobre la manera en que funciona en España la Ley del Silencio. Cuenta el periódico que Rodolfo Ruiz, el que fuera jefe de la comisaría de Puente de Vallecas en el 11-M, posteriormente ascendido a jefe de la Brigada Provincial de Información de Madrid, cobra un sueldo de 2000 euros mensuales del CNI a través de una empresa interpuesta.

Recordemos que son dos las cuestiones por las que ha sido puesta en entredicho la labor profesional del comisario Rodolfo Ruiz, actualmente jubilado. Por un lado, su reprobable actuación en el llamado "caso Bono", cuando se detuvo ilegalmente a dos militantes del PP por una inexistente agresión al entonces ministro de Defensa, en aquella manifestación de enero de 2005 que dio comienzo a la Rebelión Cívica de la pasada legislatura. Con aquel auto de fe, con aquel escarmiento público en la persona de dos militantes del partido de la oposición, se pretendió yugular en su comienzo aquella rebelión social contra ETA, intentando presentar a los convocantes de esa manifestación como peligrosos ultraderechistas, capaces de agredir a un ministro.

Las investigaciones judiciales a raíz de la denuncia interpuesta por el PP madrileño revelaron que no sólo no había habido ninguna agresión física a ese mentiroso compulsivo llamado José Bono, sino que las diligencias policiales habían sido manipuladas para justificar la irregular detención de aquellos dos militantes del Partido Popular. En vista de que los funcionarios policiales que actuaban como instructor y secretario de las diligencias se negaban a avalar esa detención irregular, fueron sustituidos por orden de sus superiores, y las declaraciones de los escoltas del ministro fueron rehechas, para disponer de un soporte documental con el que empezar a volcar basura sobre el PP y sobre los convocantes de la manifestación.

Debido a aquel episodio, Rodolfo Ruiz, que entonces era jefe de la Brigada Provincial de Información de Madrid, fue condenado por la Audiencia Provincial, aunque posteriormente el Tribunal Supremo le absolvería, en una sorprendente sentencia que, a pesar de reconocer que las diligencias policiales habían sido manipuladas, declaraba que no había en esa manipulación ningún delito.

Por otro lado, la actuación de Rodolfo Ruiz también ha sido cuestionada debido al hecho de que es la persona que dirigía aquella comisaría en la que apareció, dieciocho horas después del atentado del 11-M, la famosa mochila de Vallecas, esa prueba que hoy sabemos que es falsa, pero que sirvió para dirigir rápidamente las investigaciones hacia la supuesta trama islamista con la que se ha encubierto a los verdaderos autores de la masacre. Nadie ha podido probar (ni nadie ha sostenido nunca) que Rodolfo Ruiz tenga algo que ver con la aparición de esa famosa mochila, pero él dirigía aquella comisaría en la que la mochila apareció, en circunstancias aún no aclaradas.

Lo que sí se ha podido probar, y la documentación correspondiente consta en el sumario del 11-M, es que Rodolfo Ruiz tuvo alguna otra intervención ciertamente peregrina durante la fase inicial de las investigaciones sobre el atentado de Madrid. En concreto, sabemos hoy que la documentación contable sobre la tienda de telefonía de Jamal Zougham (documentación que es de suponer que tendría interés para las investigaciones oficiales) fue llevada a esa comisaría de Puente de Vallecas que Rodolfo Ruiz dirigía, en lugar de ser entregada a la Brigada Provincial de Información de Madrid o a la Unidad Central de Inteligencia Exterior, que eran las dos unidades policiales que lideraban la investigación del 11-M.

Nadie ha explicado nunca por qué se llevó aquella documentación a Puente de Vallecas, ni cuál era el contenido exacto de aquel conjunto de documentos, ni en qué sentido avalaban o desmentían esos documentos los distintos aspectos de la versión oficial del atentado (por ejemplo, el asunto de la venta de las tarjetas telefónicas con las que supuestamente se montaron las bombas), ni con qué fecha fueron remitidos esos documentos desde la comisaría de Puente de Vallecas a las unidades encargadas de investigar la masacre.

Como digo, nadie ha probado nunca (y nadie sostiene, que yo sepa) que Rodolfo Ruiz sea responsable de ninguna manipulación en relación con las investigaciones del 11-M. Pero está claro que Rodolfo Ruiz ocupaba un puesto en el que forzosamente tuvo que tener conocimiento de datos que serían importantes para identificar quién y cómo puso en marcha esa campaña de manipulaciones que ha terminado conduciendo a que sigamos sin saber quiénes fueron los autores del 11-M.

Dicho en otras palabras: que Rodolfo Ruiz tendría muchas cosas que contar. Y al ver la noticia que hoy publica El Mundo, uno no puede sustraerse a la sospecha de que quizá sea ésa la razón por la que nuestro servicio de inteligencia le paga (si es que son ciertos los datos publicados) un sueldo mensual encubierto a ese ex-comisario.

Aunque hay que reconocer que la cuantía de ese sueldo resulta muy decepcionante. ¿Dos mil euros al mes, supuestamente, por el silencio de quien ocupaba un puesto clave durante aquellas horas cruciales en las que se puso en marcha la mayor manipulación de nuestra historia democrática? Pues me parece una auténtica miseria, la verdad.

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La CEP se querella contra el juez Del Olmo

27 de Junio de 2009 - 14:05:09 - Luis del Pino

La Confederación Española de Policía ha anunciado la próxima presentación de una querella contra el que fuera juez instructor del 11-M, Juan Del Olmo, y contra la entonces comisaria de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía, Ana Arias, por su actuación en el llamado "caso Parrilla".

Ya hemos comentado anteriormente en este blog el varapalo que la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid sobre el caso Parrilla supuso para el juez Del Olmo y para la Unidad de Asuntos Internos, al poner de manifiesto las irregularidades cometidas durante la instrucción de ese caso fantasma, con el que sólo se pretendía desprestigiar a dos policías y a un periodista de El Mundo. La sentencia de la Audiencia dejó también a los pies de los caballos a esos medios de comunicación que no dudaron en actuar como arietes dentro de una ofensiva de intoxicación que tanto recuerda, por lo coordinada, a la que se puso en marcha en relación con el famoso caso del "ácido bórico".

Nos quejábamos, al comentar esa sentencia de la Audiencia Provincial, de que no se hubiera deducido inmediatamente testimonio contra aquéllos que habrían podido manipular informes policiales con el fin de sostener las falsas acusaciones contra el inspector Parrilla, así que el anuncio de la CEP (el único sindicato que salió en su momento a defender a los policías inocentes tanto en el "caso del bórico" como en el "caso Parrilla") constituye una buena noticia. Tal vez tengamos, en el marco de ese proceso judicial, la posibilidad de que Del Olmo y la comisaria Arias nos expliquen a todos quién ordenó urdir ese montaje y quién lo coordinó con la correspondiente ofensiva mediática.

No tengo el gusto de conocer a la comisaria Arias, así que no puedo opinar sobre ella, pero el caso de Del Olmo sí me toca más la fibra sensible, tal vez porque durante mucho tiempo pensé que Juan Del Olmo era un juez bienintencionado, que simplemente estaba sobrepasado por las circunstancias. Pero su actuación en el caso Parrilla no demostró precisamente buena intención. La fianza impuesta al inspector Parrilla y a su compañero era tan desproporcionada, tan histriónica, que sólo puede explicarse por consideraciones extrajudiciales. Y la verdad es que tengo una inmensa curiosidad por saber qué consideraciones extrajudiciales fueron ésas, qué es lo que llevó a Del Olmo a cruzar esa línea que separa el simple deseo de no asumir una carga demasiado pesada, de la pura y dura colaboración con la injusticia.

Utilizando la terminología acuñada por uno de los abogados de la acusación, me gustaría saber en qué momento "hizo crac" el juez Del Olmo.

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Nueva funcionalidad del blog

26 de Junio de 2009 - 12:48:27 - Luis del Pino

A partir de hoy, el blog de "Los enigmas del 11-M" dispone de nueva funcionalidad, para facilitar la participación de aquellos lectores que no dispongan de cuentas de investigación.

En lo sucesivo, cualquier persona que ya disponga de un nombre de usuario para participar genéricamente en los foros o en el resto de servicios de Libertad Digital podrá publicar también mensajes en el blog de "Los enigmas del 11-M". El nombre de usuario y contraseña que hay que utilizar son exactamente los mismos que para cualquier otro servicio de LD. Los mensajes publicados se procesarán mediante una cola de moderación, de forma similar a como sucede con los comentarios a las noticias. Dependiendo de la disponibilidad temporal de los moderadores, los mensajes pueden tardar más o menos en salir publicados, pero todos ellos serán procesados antes o después.

Tal como venía sucediendo hasta ahora, cualquier lector puede hacer llegar sus dudas o sugerencias a los moderadores a través de la dirección menigmas@libertaddigital.com.

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Lecturas recomendadas

24 de Junio de 2009 - 11:46:59 - Luis del Pino

En primer lugar, el último artículo de Gabriel Moris publicado en Libertad Digital, que lleva un título ciertamente certero: Les delata su silencio. En él, Gabriel hace una apelación a aquéllos que, teniendo información que pudiera ayudar a identificar a los verdaderos autores del 11-M, continúan callando por un motivo u otro. ¿Ha llegado quizá la hora de que alguien cumpla de una vez con su deber y empiece a contar lo poco o mucho que sabe?


En segundo lugar, una excelente serie de artículos sobre el (falso) viaje de transporte de los explosivos del 11-M, que nuestra compañera Lucía Velasco ha comenzado a publicar en Asturias Liberal:

El extraño viaje: Parte I
El extraño viaje: Parte II

Si ayer hablábamos de las peripecias judiciales de la plataforma de Peones Negros, hoy es obligado referirse a tantos miembros de la plataforma, como Lucía Velasco, que trabajan para poner orden en los datos hasta ahora conocidos sobre distintos aspectos de la masacre. ¿Puede alguien sostener seriamente, a la vista del excelente análisis de Lucía, que nos han contado la verdad en lo que se refiere a cómo se consiguieron y transportaron los explosivos del 11-M? Esta serie de artículos resulta, además, especialmente oportuna, por cuanto viene a complementar otras noticias sobre los explosivos que hemos conocido recientemente. Si el libro del perito Antonio Iglesias nos revela las irregularidades cometidas en los análisis de los explosivos, y si el estudio de nuestro compañero Carlos Sánchez de Roda ponía de manifiesto el escandaloso escamoteo de las muestras de las trenes, la serie de Lucía Velasco nos proporciona una apabullante serie de razones por las cuales podemos afirmar que el supuesto transporte de los explosivos no existió nunca. Por lo menos en la forma en que la versión oficial lo cuenta.

En tercer lugar, un acertado análisis de Salvador Ulayar sobre el actual momento en la lucha contra el terrorismo: Política de cartón piedra. Salvador se plantea la pregunta que a todos nos ronda la cabeza: ¿a qué están jugando gobierno y oposición? ¿Cuáles son los motivos para que ni siquiera los últimos asesinatos fuercen el desalojo de ANV de esos ayuntamientos a los que Zapatero les permitió volver? El artículo plantea una realidad indiscutible: teníamos razón quienes nos oponíamos al inmoral proceso de negociación con ETA. Y, sin embargo, desde instancias oficiales se continúa intentando desactivar a todos aquellos que lideraron la oposición a ese proceso de negociación. ¿Por qué?

En cuarto lugar, un llamamiento público que ha efectuado el sindicato Manos Limpias, para recaudar la fianza que el Tribunal Supremo le ha impuesto para poder continuar con la querella contra Garzón. Si alguno de los lectores quiere contribuir, puede hacerlo a través de la página web del sindicato.

Y, para terminar con un poco de humor, otro poema de Fray Josepho, tan genial como todos los suyos: Mariano, Viri y las derechas. Que lo disfruten.

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