Los enigmas del 11-M

El polvorín italiano

29 de Mayo de 2012 - 19:36:16 - Luis del Pino - 6 comentarios

 

Con el foco puesto en el tema griego y en nuestros propios problemas, está pasando desapercibido lo que sucede en Italia, donde el movimiento indignado está adquiriendo tintes extremadamente violentos.

Allí, los episodios de violencia se han centrado, fundamentalmente, en las sedes y los trabajadores de Equitalia, la agencia tributaria del estado italiano. He aquí un breve repaso de lo que han sido estos últimos cinco meses:

9 de diciembre: Carta bomba contra un director de Equitalia, que perdió tres dedos.

12 de diciembre: Explosión delante de una oficina de Equitalia en Nápoles.

15 de diciembre: Desactivado artefacto delante de una oficina de Equitalia en Roma.

4 de enero: Amenaza de bomba contra una oficina de Equitalia en Perugia.

Enero-Abril: Oleada de cartas amenazantes (con pólvora, balas, polvos no identificados) dirigidas a oficinas y trabajadores de Equitalia en Caserta, Livorno, Ischia, Roma, Milán, Turin, Cosenza, Ivrea.

3 de mayo: Un hombre armado toma 12 rehenes en otra oficina de Equitalia en Bergamo.

7 de mayo: (Único ataque no relacionado con Equitalia) Tiroteado un directivo de Finmecanica por una autodenominada Federación Anarquista Informal.

9 de mayo: Desactivada una bomba en una oficina de Equitalia en Génova.

9 de mayo: Ocupación de una oficina de Equitalia en Sicilia por 200 trabajadores de Fiat, en protesta por un ERE.

11 de mayo: Agresión a inspectores de Equitalia en un pueblo cerca de Milán.

11 de mayo: Enfrentamientos violentos con la Policía delante de las oficinas de Equitalia en Nápoles.

11 de mayo: Paquete bomba contra una oficina de Equitalia en Roma.

11 de mayo: Suicidio a lo bonzo de un hombre acosado por las deudas y por Hacienda en Sicilia, lo que eleva a 30 los suicidios con motivo económico de los últimos meses.

12 de mayo: Ataque con bomba a otra oficina de Equitalia en Livorno.

13 de mayo: El gobierno anuncia que podría movilizar el ejército para proteger las oficinas de Equitalia.

Lavarse las manos

27 de Mayo de 2012 - 12:48:27 - Luis del Pino - 33 comentarios

 

Editorial del programa Sin Complejos del domingo 27/5/2012

"Lavarse las manos" es una expresión que hace referencia al acto de desentenderse de las consecuencias de alguna acción, renunciando a ser cómplice de la misma.

En principio, la frase no tiene en sí misma ninguna connotación negativa. Imagínense, por ejemplo, que estamos empleados en una agencia de publicidad y que nuestro jefe nos ordena que hagamos una campaña de acuerdo con una determinada idea que a él se le ha ocurrido y que es una perfecta idiotez. En esa situación, podríamos decirle a nuestro jefe: "Considero que te equivocas al plantear la campaña así, pero como eres mi jefe, la haré como ordenas. Ahora bien, yo me lavo las manos en cuanto al resultado".

En ese caso, no está en nuestra mano el evitar que algo se haga mal, y lo que hacemos es ejercer nuestro derecho al pataleo, utilizando la frase para dejar constancia de que la culpa no es nuestra: "me lavo las manos".

Sin embargo, la frase puede tener también, en ocasiones, una connotación peyorativa. Seguro que todos ustedes han pensado, al oír el inicio del editorial, en un personaje histórico, Poncio Pilatos, prefecto de Judea en tiempos de Tiberio. De acuerdo con el Evangelio según San Mateo, cuando Jesús es llevado ante su presencia y la turba le pide que lo crucifique, Pilatos intenta inicialmente negarse. Pero, al ver que el tumulto arreciaba, Pilatos tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: "Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros".

En este caso concreto, Poncio Pilatos está diciendo que él no se hace responsable de aquella muerte, pero hay una diferencia con respecto al ejemplo que poníamos antes. En el ejemplo anterior, era nuestro jefe quien nos ordenaba que hiciéramos algo incorrecto. La responsabilidad, por tanto, no era nuestra. Sin embargo, en el ejemplo de Pilatos, el prefecto romano podía perfectamente haber evitado aquella muerte: él era el que tenía el poder de decisión. A pesar de lo cual, decidió inhibirse y dejar que se crucificara a un hombre al que él mismo consideraba justo.

Es por eso que la frase "lavarse las manos" se utiliza a veces como crítica, aplicada a esos hipócritas que, pudiendo evitar un mal, prefieren desentenderse. Se trata de hipócritas que intentan limpiar su conciencia aduciendo que, al fin y al cabo, no son ellos los que causan el mal directamente: son otros los ejecutores de esa mala acción de la que ellos se desentienden. Pero esos hipócritas ocultan, claro está, que en su mano estaba haber parado los pies a los causantes directos del mal. En el imaginario colectivo queda que Poncio Pilatos fue tan responsable, o más, de la crucifixión de Jesús como los que le clavaron a la cruz. De hecho, seguro que pocos de Vds recuerdan el nombre de alguno de esos responsables religiosos judíos que exigieron a Pilatos que Jesús fuera crucificado. Sin embargo, el nombre de Pilatos es imposible de borrar de nuestra memoria.

Esta semana hemos conocido, a través del periódico El Mundo, que la Fiscalía ha pedido a la Audiencia Provincial de Madrid que rechace el recurso presentado por Jamal Zougham, el único condenado por poner una bomba el 11-M, contra la inadmisión de su querella dirigida a las dos testigos a causa de cuya declaración fue condenado.

La Fiscalía de la Audiencia Provincial, ignorando las múltiples evidencias de falso testimonio que el periódico El Mundo puso sobre la mesa, recurre a argumentos sonrojantes para cerrar cualquier posibilidad de revisar una sentencia, la del 11-M, a todas luces injusta y basada en pruebas y testimonios falaces.

Esa noticia se une a las filtraciones del periódico El País sobre la actitud de la Fiscalía en otro de los aspectos del 11-M que está bajo investigación: los restos de uno de los focos de explosión ocultados durante ocho años en un almacén de una empresa subcontratista de Renfe. Al parecer, según El País, la Fiscalía sería también partidaria de cerrar esas investigaciones.

Por si fuera poco, también hemos conocido que a la juez Coro Cillán, que se atrevió a iniciar diligencias para esclarecer algunos aspectos del 11-M, estarían pretendiendo empapelarla por su actuación en otro caso judicial. En España, jamás se empapela a ningún juez, salvo que se atreva, por lo que parece, a cuestionar la ideología de género dominante o a investigar el 11-M.

Cuando Eduardo Torres-Dulce accedió al cargo de Fiscal General del Estado, prometió actuar desde la independencia, pero ya hemos visto en qué se traduce su concepto de la misma: en no mover un dedo para investigar la masacre y en dejar que subordinados suyos actúen para cerrar cualquier vía de investigación que otros abran.

Como el prefecto romano, don Eduardo Torres-Dulce puede contar con el escudo de que son otros miembros de la Fiscalía, al fin y al cabo, los que toman las decisiones últimas. Pero se trata de subordinados suyos, por lo que estaría en su mano evitar unas actuaciones injustas que, sin embargo, no parecen importarle.

Como también estaría en su mano impulsar, motu proprio, la investigación de aquel atentado que continúa sin esclarecer. La Ley establece que la Fiscalía tiene la obligación de investigar de oficio los posibles delitos de los que tenga conocimiento, pero don Eduardo Torres-Dulce se lava las manos en la jofaina de la "cosa juzgada" y, como Pilatos, deja que sean otros (en este caso, los jueces que emitieron una sentencia del 11-M absolutamente inmoral y antijurídica) los que carguen con la culpa de algo que, sin embargo, el señor Torres-Dulce estaría en disposición de corregir.

Escudándose por abajo en sus subordinados y por arriba en la cosa juzgada, don Eduardo Torres-Dulce dejará que las víctimas del 11-M sigan sin tener justicia, que la sociedad española siga sin conocer la verdad y que las instituciones sigan arrastrando el descrédito de una sentencia que no ha hecho sino encubrir lo que todos sospechamos que fue un auténtico golpe de estado. Golpe de estado, por cierto, sin el cual España no se encontraría en la situación calamitosa en la que hoy se encuentra.

¿Cuál es el origen de esa expresión, "lavarse las manos"? Si se lo pregunto a Vds, la mayoría me responderá que la expresión viene, precisamente, de aquella escena en que Jesús es llevado a presencia de Poncio Pilatos, pero no es así. La expresión es muy anterior: por ejemplo, en el Libro de los Salmos - en el Antiguo Testamento - ya se recoge la frase "lavo mis manos en señal de inocencia".

Eso de lavarse físicamente para intentar borrar las huellas de las culpas morales es algo existente en todas las civilizaciones, y que parece estar hondamente arraigado en el subconsciente de los seres humanos.

En un experimento muy curioso realizado en la Universidad de Northwestern, en Estados Unidos, se tomaba a una serie de estudiantes y se los dividía en dos grupos. A los que componían el primero de ellos se les pedía que pensaran en algún comportamiento poco ético que hubieran tenido en el pasado, como por ejemplo traicionar a un amigo. A los estudiantes del segundo grupo, por el contrario, se les pedía que pensaran en algún comportamiento éticamente admirable que hubieran manifestado, como por ejemplo devolver una cartera con dinero que hubieran encontrado en la calle.

Al finalizar, a todos los estudiantes se les ofrecía un regalo, dándoles a elegir entre un bolígrafo y un botecito de desinfectante para las manos. Y en el experimento se constataba que la proporción de estudiantes que elegían el desinfectante para las manos era el doble entre los estudiantes que habían estado pensando en cosas inmorales que hubieran hecho, que entre los otros estudiantes.

Permítame decirle, don Eduardo Torres-Dulce, que no creo que haya desinfectante suficiente para que se pueda usted borrar de las manos el rastro de tanta injusticia como está usted permitiendo que se perpetre.

Las vísperas sicilianas

26 de Mayo de 2012 - 11:10:30 - Luis del Pino - 19 comentarios

 

Editorial del programa Sin Complejos del sábado 26/5/2012

A la muerte de Federico II, el papa Inocencio IV ofreció la corona de Nápoles y Sicilia a Carlos de Anjou, que fue proclamado rey en 1266.

Carlos de Anjou estableció un gobierno despótico, elevó la presión fiscal hasta extremos insoportables y llenó el reino de soldados y funcionarios de origen francés, que trataban a la población y a la nobleza locales con desprecio. Debido a ello, poco a poco fue aumentando el odio del pueblo siciliano hacia aquel rey extranjero.

El 30 de marzo de 1282, mientras se celebraba el lunes de Pascua y las campanas de las iglesias tañían llamando al oficio de vísperas, unos franceses borrachos comenzaron a molestar a una mujer casada delante de la iglesia del Espíritu Santo de Palermo. El marido acuchilló a uno de aquellos soldados y la pelea consiguiente hizo prender la mecha de una rebelión que estaba gestándose desde hacía años. Aquella revuelta recibiría posteriormente el nombre de "las vísperas sicilianas". Más de 2000 franceses fueron pasados a cuchillo aquel día solo en Palermo, y en los días posteriores la sublevación se extendió por toda la isla.

Los sicilianos terminaron ofreciendo la corona a Pedro III de Aragón, que sería proclamado rey de la isla en agosto de aquel año 1282.

El papa Martin IV, partidario de la Casa de Anjou, excomulgó a Pedro III de Aragón y le desposeyó de sus reinos de Aragón y Sicilia, llegando a predicar una cruzada contra él, lo que dio origen a la guerra entre Francia y Aragón.

El rey Felipe III de Francia invadió Cataluña con un ejército de más de 150.000 hombres, pero los aragoneses conseguirían, después de muchas vicisitudes, imponerse finalmente en 1285, tras la muerte del rey francés.

Según cuentan las crónicas, una de las batallas de aquella cruenta guerra tuvo lugar cuando el aragonés Pedro III, que se dirigía hacia Besalú acompañado de 60 caballeros y 200 almogávares, se topó con 400 caballeros franceses al mando del Conde de Nevers. El rey se lanzó contra el conde francés acompañado de su escudero, Guillermo Escrivá, y le dio tal golpe de maza al de Nevers que lo derribó del caballo, encargándose su escudero de rematarlo.

Un caballero francés se vino entonces contra ellos y mató al escudero del rey Pedro III, consiguiendo después cortarle a éste las riendas del caballo, pero cuatro almogávares acudieron en ayuda del rey y lograron volver a atarle las riendas y ponerlo en salvo.

La batalla prosiguió con una fiereza inusitada, hasta que finalmente los de Aragón consiguieron capturar la bandera francesa. Solo 80 de los 400 caballeros franceses sobrevivieron.

Fíjense ustedes en un detalle de la crónica: el Conde de Nevers, que mandaba el ejército francés, fue muerto muy al principio de la batalla, a pesar de lo cual los franceses siguieron combatiendo con denuedo y sólo se rindieron cuando su bandera cayó en manos enemigas. Es decir, el hecho de que el caballero al mando hubiera muerto no impidió que los caballeros franceses continuaran combatiendo mientras hubo una enseña que defender.

Los símbolos nacionales no son simples trapos ni músicas. Son símbolos. Como tales, representan al conjunto de los nacionales de un país o de las personas que se agrupan bajo esa enseña. Aunque alguien no se sienta identificado con su bandera o su himno, no por ello esa bandera o ese himno dejan de representarle.

Capturar la bandera en aquellas batallas medievales equivalía muchas veces, por eso, a someter a aquellos que bajo esa bandera luchaban. Dejar que la bandera fuera capturada por el enemigo equivalía a perder el honor, y por eso la captura de la enseña provocaba en muchas ocasiones una desmoralización inmediata y definitiva. Y por eso los caballeros se dejaban la vida en un combate feroz, para evitar que su bandera cayera en manos enemigas.

Hoy en día las cosas no son muy distintas, aunque las batallas no se libren ya con espada y fusil, sino con las armas de la propaganda. Cualquier ofensa a los símbolos nacionales de España es un insulto dirigido a todos los españoles a los que esos símbolos representan. Y los nacionalistas que pitan a nuestro himno, o que queman nuestra bandera, son perfectamente conscientes de ello: lo que buscan es ofender a España y al conjunto de los españoles.

Por eso es tan imperdonable la actitud de la gran mayoría de nuestra clase política, incapaz de defender esos símbolos nacionales y dispuesta siempre a que a los españoles nos ofenda cualquier majadero con ínfulas totalitarias. Tenemos una clase política siempre comprensiva, cuando no directamente cómplice, con quienes oprimen, desprecian o incluso asesinan a los españoles en cualquier punto de nuestra geografía nacional.

Y que quien renuncie a defendernos a los españoles sea el PSOE, que hace mucho tiempo que ha dejado de ser un partido español, lo doy casi por descontado. Pero dice muy poco de Rajoy, y de muchos otros caballeros del Partido Popular, que hayan dejado que sea una dama, Esperanza Aguirre, quien saliera a intentar defender nuestros símbolos. Y dice todavía menos de nuestro presidente de gobierno y de sus fieles escuderos que hayan dejado que esa dama sea gravemente insultada por los mismos que ofenden día sí y día también los símbolos que nos representan. Esperanza Aguirre ha demostrado estos días que, con sus virtudes y sus defectos, al menos es bastante más hombre que casi todos sus compañeros.

Lo que está claro, en cualquier caso, es que la mayoría de nuestros políticos, a izquierda y a derecha, no se sienten identificados con esos símbolos nacionales que, en cambio, sí que nos representan a los españoles.

Lo cual, por un lado, es terrible. Pero por otro lado es también una oportunidad: ya que nuestros políticos no quieren nada con nuestros símbolos, comencemos a utilizarlos para diferenciarnos de ellos y para denunciar a quienes han llevado a este país a la ruina más absoluta y al descrédito interior y exterior.

Si los caballeros no están a la altura, que sea el pueblo llano el que los sustituya. Hagamos que nuestros símbolos nacionales sean la bandera de esa labor de regeneración que tenemos que emprender, entre todos, para limpiar la clase política española.

La cartera vacía

20 de Mayo de 2012 - 12:39:09 - Luis del Pino - 82 comentarios

 

Editorial del programa Sin Complejos del domingo 20/5/2012

Que un hombre recupere su cartera cinco décadas después de haberla perdido no deja de tener su encanto.

James Simpson, de Cincinnati, había estado trabajando mientras cursaba el último año de universidad, para poder ahorrar el dinero suficiente para llevar a su novia a la fiesta de graduación. Sin embargo, cuando se presentó con su chica en la puerta del baile, se dio cuenta de que le habían robado la cartera del bolsillo de su smoking alquilado, con todo su dinero y con las entradas al baile que tanto le había costado comprar. Corría el año 1963.

Dice el refrán español que "lo que no se llevan los ladrones, aparece por los rincones", aunque lo cierto es que en los rincones aparecen también, a veces, las cosas que los ladrones se llevan.

Cuarenta y ocho años después de aquella fiesta de graduación, en abril de 2011, Simpson recibió una llamada de teléfono: unos obreros que trabajaban en la demolición de aquel edificio de la universidad habían encontrado su cartera. Estaba escondida en un hueco de una pared, donde probablemente la había depositado apresuradamente quien quiera que robara la cartera al pobre muchacho.

La cartera contenía el carné de conducir de Simpson, varias fotografías, un mechón de pelo de su chica y las entradas para la fiesta de graduación, aunque el ladrón había sacado todo el dinero de la cartera antes de deshacerse de ella.

Evidentemente, la aparición de su cartera casi 50 años después no le iba ya a servir a Simpson de nada, pero un mensajero del pasado como ese le permitiría al menos recordar viejos tiempos.

Hace unos días hemos conocido que la Hacienda Foral navarra nos habría estado esquilmando al resto de los españoles desde hace casi dos décadas, aprovechando el IVA de los coches de exportación fabricados por en Navarra.

La técnica para timarnos a todos era bastante ingeniosa y se basaba en hacer operaciones triangulares con los vehículos destinados a Europa. Consistía en lo siguiente: los coches fabricados en Navarra y destinados a la exportación, en lugar de venderse directamente a otros países europeos, se vendían a otra empresa radicada en Barcelona, que era quien a su vez los exportaba.

De ese modo, la Hacienda Foral navarra se embolsaba el IVA correspondiente a los coches fabricados en su territorio. Pero claro, al ser vehículos enviados a países europeos, ese IVA tiene que ser reembolsado. Y, como la exportación final se hacía desde fuera de Navarra, quien se encargaba de reembolsar ese IVA era... ¡el estado central!

O sea, que Navarra cobraba el IVA y todos los españolitos, a escote, nos encargábamos de devolverlo. Por ese procedimiento, la Comunidad Foral de Navarra ha estado embolsándose, a costa de todos nosotros, más de 400 millones de euros al año.

Para que se hagan una idea, 400 millones de euros equivale el 80% de lo que Navarra pagó al Estado en 2010 por el famoso cupo, que ya es una estafa en sí mismo.

O, para que se percaten de la enormidad de la cifra, 400 millones de euros equivale al 2,2% del PIB de Navarra. Es decir, que si no fuera por esa estafa, el déficit de Navarra sería del 4,1%, en lugar del 1,9% declarado. En otras palabras: que todos los españoles estamos pagando a escote más de la mitad del déficit público de la Comunidad Foral de Navarra. Si no fuera por eso, Navarra sería una de las comunidades con mayor déficit público de España.

O si quieren se lo presento de una tercera forma: puesto que Navarra tiene seiscientos y pico mil habitantes, el resto de los españoles hemos estado transfiriendo a Navarra 620 euros anuales por cada habitante de esa comunidad - sea hombre, mujer o niño.

Por este motivo, Hacienda abrió el año pasado un expediente a la Comunidad Foral de Navarra, reclamándola 1700 millones de euros por los últimos cuatro ejercicios fiscales. Esos 1700 millones de euros supondrían incrementar en un 70%, de la noche a la mañana, la deuda de esa región española, con lo que Navarra pasaría a ser la comunidad con mayor deuda pública en términos relativos: un 22% de su PIB regional, por encima incluso de Cataluña.

Pero, y aquí viene lo más grave, al parecer el Gobierno del Partido Popular habría accedido, en una reciente reunión con el gobierno autonómico, a perdonar a Navarra esa deuda. Mientras nos suben los impuestos a los demás españoles, a la Comunidad Foral de Navarra se la perdona, con cargo a nuestro bolsillo, esa trampa fiscal.

O sea, que no solo se establece un convenio fiscal con Navarra claramente lesivo para los demás contribuyentes, que hace que se produzca una transferencia neta de renta desde otras comunidades más pobres hacia esa comunidad foral, sino que encima se buscan técnicas de ingeniería financiera para recuperar, en forma de IVA, la miseria de dinero que Navarra entrega al estado. Y, para colmo, cuando Hacienda detecta el fraude, llega un gobierno del Partido Popular y exime a Navarra de devolver lo que se ha embolsado de manera irregular.

¿Hasta cuándo va a estar nuestra clase política robándonos a los contribuyentes a cuenta del estado de las autonomías? ¿Hasta cuándo vamos a estar consintiendo las desigualdades fiscales entre unos españoles y otros a cuenta de unos derechos históricos que lo que son es una simple excusa para que algunos paguen menos y cobren más que los demás?

Cada vez que hay elecciones, siempre sale algún político a decir esa tontería de que los comicios son la fiesta de la democracia. Y los españoles nos vestimos con nuestro trajecito del domingo y nos vamos con los niños y la mujer a votar al colegio electoral.

Pero antes de llegar a la cabina de voto para celebrar esa fiesta de la democracia, ya nos han afanado los políticos la cartera para gastarse el dinero que tenemos, y el que no tenemos, en mantener la estafa de un estado autonómico mastodóntico, despilfarrador, injusto e insolidario, pensado únicamente para que vivan a nuestra costa 17 castas locales y una supercasta, que chanchullean a placer con el dinero que nos birlan.

A James Simpson le robaron su dinero, pero al menos recuperó su cartera 50 años después, con el mechoncito de pelo de su novia. Nosotros, no creo ni que lleguemos a recuperar la cartera vacía, porque nuestros políticos son capaces de haberla revendido.

Lobos con piel de cordero

19 de Mayo de 2012 - 11:54:16 - Luis del Pino - 10 comentarios

 

Editorial del programa Sin Complejos del sábado 19/5/2012

Lorenzo Bevilacqua, también conocido como Laurentius Abstemius, fue un escritor italiano del siglo XV, cuya obra principal es una recopilación de 100 fábulas latinas y griegas, denominada Hecatomythium.

Una de esas fábulas es la del lobo con piel de cordero, basada en otra fábula recopilada por un autor griego del siglo XII y falsamente atribuida a Esopo.

Nadie sabe con certeza el origen de la fábula. El Evangelio según San Mateo pone en boca de Jesús la frase "Cuidado con los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de cordero, pero que por dentro son lobos rapaces". Pero ignoramos si esa frase hace referencia a algún dicho popular o a alguna fábula anterior. Todas las atribuciones de esa fábula al griego Esopo son muchos siglos posteriores y, por tanto, dudosas.

Sea como sea, en la fábula de Lorenzo Bevilacqua un lobo se viste con una piel de cordero para mezclarse con el rebaño de ovejas, consiguiendo que el pastor lo encierre todos los días en el redil. Allí, el lobo se va comiendo cada noche una oveja, hasta que el pastor termina por descubrirlo y lo cuelga de un árbol, vestido todavía con su disfraz.

Al verlo, otros compañeros se acercan y le preguntan al ofendido pastor que por qué ha ahorcado a una oveja, a lo que el pastor responde: "La piel es la de la un cordero, pero su comportamiento era el de un lobo". El autor, Lorenzo Bevilaqua, añade la siguiente moraleja a la historia: a la gente no hay que juzgarla por su apariencia externa, sino por sus actos, porque muchos que se disfrazan con piel de cordero actúan, llegado el momento, como lobos.

Esta semana hemos sabido que UPyD ha decidido apoyar en Asturias al Partido Socialista para que se haga de nuevo con la presidencia de esa comunidad que ha gobernado durante 25 de los últimos 30 años. Una comunidad en la que la corrupción ha alcanzado niveles notables al calor de un pacto no escrito por el que el PSOE ocupaba la administración autonómica y el PP el ayuntamiento de Oviedo. Una corrupción que ha tenido su exponente más sonado en el llamado caso Renedo, que ha enfangado judicialmente la vida política asturiana.

Desde el principio, UPyD ha intentado presentarse como un partido comprometido con la regeneración política de España. Esa es la bandera que Rosa Díez ha tratado, y sigue tratando, de enarbolar, cultivando una imagen de formación política alejada de ese sistema partitocrático que nos ha llevado a la ruina.

Y, sin embargo, cuando ha llegado la hora de hacer valer su único escaño en el Parlamento asturiano, UPyD ha optado por dar continuidad a un modo de hacer política que representa lo peor de nuestros usos democráticos. Y lo ha hecho, además, dejando en la estacada a ese mismo partido, Foro Asturias, que prestó a UPyD su único diputado en el Congreso, para que pudiera tener grupo parlamentario propio.

No seré yo quien defienda la manera de actuar de Francisco Álvarez Cascos, que ha demostrado no saber hacer frente a la campaña de acoso y derribo que desde el PP y el PSOE emprendieron contra él, con irregularidades de voto y amañados pronunciamientos judiciales incluidos. Tampoco defenderé la actitud del PP, que ha demostrado preferir que gobierne en Asturias el PSOE, antes que permitir que Alvarez Cascos le haga la competencia entre su propio electorado.

Pero ante la situación de empate virtual y desgobierno a la que las últimas elecciones habían abocado al Principado de Asturias, UPyD tenía una salida honrosa y democráticamente irreprochable, compatible con su discurso de regeneración: abstenerse en la investidura de los candidatos a presidente y dejar que fueran los otros partidos los que se pusieran de acuerdo, so pena de tener que convocar nuevas elecciones.

Si hubiera hecho eso, UPyD habría podido seguir presentándose ante los electores como paladín de la regeneración. Pero tras su apoyo a un PSOE asturiano que ha demostrado con creces su capacidad de enfangar la vida pública, difícilmente podrá ya UPyD negar que forma parte del mismo sistema que dice combatir.

¿Qué sucedería mañana, después de unas hipotéticas elecciones generales que situaran a UPyD en posición de decidir el futuro gobierno de España? ¿Entregaría UPyD ese gobierno, utilizando una u otra excusa, al mismo Partido Socialista que nos ha llevado a la ruina?

UPyD ha jugado a vestirse con la piel de cordero de la regeneración democrática. Pero, como dice la fábula de Bevilacqua, a la gente hay que juzgarla por sus acciones, y no por su disfraz. Y lo cierto es que UPyD ha terminado entregando el gobierno, en Asturias, a los mismos lobos de siempre.

Dejad que los griegos decidan

15 de Mayo de 2012 - 12:10:22 - Luis del Pino - 68 comentarios

 

Fuimos pocos los que en su día criticamos el golpe palaciego que supuso instaurar un gobierno tecnocrático en Grecia. Pero teníamos razón

Al final, el gobierno tecnocrático griego solo ha servido para alejar aún más a la ciudadanía de su gobierno y dar alas a los extremistas

Las medidas económicas del gobierno tecnocrático han sido incapaces de reactivar la economía griega, cada vez más hundida en la pobreza

El resultado de las elecciones en Grecia demuestra que la gente rechaza el plan de ajuste, sean cuales sean las consecuencias de ese rechazo

Desoyendo el resultado electoral, vemos ahora intentos desesperados de formar un gobierno que continúe imponiendo en Grecia el ajuste

Extraña situación: Bruselas y la antigua clase política griega quieren obligan a los griegos a aceptar un plan de ajuste que rechazan

Extraños argumentos: "Rechazar nuestro plan de ajuste os dañaría, griegos, así que os lo impondremos por la fuerza, aunque no queráis"

¿Dónde queda la democracia en ese camino? ¿Quién se cree nadie que es para decidir en nombre de los griegos y contra la opinión de éstos?

Olvida todo el mundo que, a muchos griegos, quebrar o salir del euro ya no les importa un bledo, porque no les queda ya nada que perder

Su clase política les ha arruinado. ¿Cómo va ahora esa misma clase política a convencer a los griegos de que trabaja por su bien?

Muchos griegos piensan: si Bruselas y nuestros políticos ladrones nos quieren imponer su plan de ajuste es porque les conviene A ELLOS

Solo hay una salida: dejar que los griegos decidan su futuro. Quebrarán o saldrán del euro, pero serán ellos los que decidan libremente

La increíble y triste historia del 15-M menguante

13 de Mayo de 2012 - 11:31:41 - Luis del Pino - 30 comentarios

 

Editorial del programa Sin Complejos del domingo 13/5/2012

Este fin de semana se iniciaba la conmemoración del aniversario de las movilizaciones del 15-M, enormemente publicitada en las redes sociales y en los medios de comunicación afines.

Esa conmemoración se había visto precedida por un calentamiento en torno a los recortes educativos, con convocatoria de protestas incluida. Sin embargo, las cosas no han salido como esperaban los organizadores: el pasado jueves, solo unos pocos centenares de personas se dieron cita en Madrid para clamar contra esos recortes en educación. Y ayer, en el inicio del aniversario del 15-M, tan solo unas decenas de miles de personas, menos que hace un año, acudieron al llamamiento a tomar las plazas.

En Madrid, el número de manifestantes que secundó la consigna de movilizarse no superó los 25.000: suficiente para llenar la Puerta del Sol, pero menos incluso que hace doce meses, cuando dio comienzo lo que parecía que iba a ser un prometedor movimiento ciudadano.

Y la inmensa mayoría de los que ayer se manifestaron en la Puerta del Sol se disolvió sin más problemas en cuanto acabó el tiempo que la Delegación del Gobierno había fijado para la concentración. Un reducido contingente de unos pocos cientos de personas decidió permanecer en asamblea más allá del horario autorizado, pero ni siquiera consiguieron ponerse de acuerdo sobre si desafiar la prohibición de acampar.

A las cinco menos cuarto de la mañana, cuando las furgonetas de los antidisturbios han hecho acto de presencia en la Puerta del Sol para desalojar la plaza, había casi menos manifestantes que policías, con lo cual no le ha costado mucho a la fuerza pública desalojar a los escasos aspirantes a revolucionario que estaban preguntándose si plantar su tienda de campaña.

En resumen: un nuevo fiasco más de quienes aspiraban a liderar en la calle el descontento popular y que solo consiguen convocar protestas que en lugar de ir más, cada vez van a menos. Más que en vanguardia revolucionaria, han derivado en grupúsculo chocante y folclórico.

El malestar social en nuestro país es evidente, a pesar de lo cual los del 15-M son solo cuatro gatos mal contados, camino de convertirse en solo tres. Lo cual tiene delito: que en un país que marcha hacia los seis millones de parados, solo logren reunir a unos pocos miles de personas en las manifestaciones de protesta, indica que existe una desconexión absoluta entre lo que ellos plantean y las opiniones de los más afectados por la crisis.

O sea, que esos que les dicen a los políticos lo de "no nos representan" resulta que no tienen ni idea de cómo movilizar el hartazgo de la sociedad. Así que ellos sí que "no representan" a nadie.

¿Se han preguntado los organizadores del 15-M qué es lo que está fallando, por qué no consiguen movilizar a la muchísima gente que está sufriendo el impacto de una crisis económica brutal?

¿Por qué los parados no acuden en masa al llamamiento del 15-M? ¿Dónde están todos esos jubilados que no llegan a fin de mes? ¿Por qué se quedan en su casa los afectados por los recortes, o los estafados por las preferentes, o los amenazados de desahucio, o las personas que han visto cómo su sueldo se reducía a lo largo de los últimos meses?

Alguien en el 15-M debería darse de cuenta de que quizá lo que pasa es que la gente no es tonta. Y no le gusta que la utilicen. Quienes dirigen el 15-M desde sus decimonónicas asambleas de barrio y sus gastadas consignas de revolucionario cañí deberían entender que lo que un parado espera es que alguien se preocupe de su problema, no que trate de utilizarlo para defender todo tipo de causas que al parado le importan una higa. Y que lo que un jubilado espera es que alguien escuche sus cuitas, no que se aproveche de él para propugnar, por ejemplo, la escuela laica.

Lo que el 15-M debería entender, en definitiva, es que su visión sectaria de los problemas les ha hecho perder contacto con la realidad: si se dedican a mezclar la protesta por la situación económica y política con ataques a la Iglesia católica, con campañas en pro del lenguaje no sexista, con exaltaciones del laicismo, con descalificaciones de la enseñanza privada o con delirantes argumentos contra el liberalismo económico, no solo alejan de las protestas a una inmensa mayoría de los candidatos a llenarlas, sino que demuestran también que su visión de los problemas es tan parcial e infantil, que jamás podrán proponer soluciones que funcionen.

Para hablar con un lenguaje alejado de los problemas de la gente y para tratar de manipular a las personas ya tenemos a los políticos. No nos hace falta que venga nadie más. Por eso el 15-M está muerto. Murió de sectarismo, después de confundir la revolución con su escenografía y su ombligo con el centro del mundo.

Para que un movimiento de protesta en la calle tenga éxito, deberá actuar, en primer lugar, con honestidad, y dedicarse a servir de altavoz de los problemas reales de la gente.

Servir a la gente, en lugar de servirse de ella. Resulta sencillo, ¿verdad? Y, sin embargo, ¡con qué facilidad lo olvidan algunos!

Pero en el pecado llevan la penitencia. Podía haber sido y no fue. Una pena.

Ustedes mismos

12 de Mayo de 2012 - 11:37:07 - Luis del Pino - 22 comentarios

 

Editorial del programa Sin Complejos del sábado 12/5/2012

El domingo pasado se celebraron elecciones en Grecia, y los resultados han sido aún más catastróficos, para los partidos tradicionales, de lo que las encuestas preveían.

Después de cinco años de crisis económica e incompetencia política, un 25% de los griegos vive ya bajo el umbral de la pobreza. Unicef estima en más de 400.000 los menores que pasan hambre en el país heleno y el abandono de niños por parte de sus padres en manos de ONGs se ha disparado, ante la imposibilidad de darles de comer. El empleo infantil ha hecho su aparición, la criminalidad se ha multiplicado y los incidentes de carácter racista menudean en las zonas con mayor número de inmigrantes.

La riqueza del país ha sido expoliada por una casta política compuesta por golfos, que llevaba décadas en el poder y que ha intentado, desde el inicio de la crisis, mantener su chiringuito por todos los medios, lo que ha obligado a cargar el coste del ajuste sobre las espaldas de los ciudadanos.

Falsificaron las cuentas, jugaron al gato y al ratón con las autoridades europeas en la negociación de cada reforma y cada ayuda. Y pretendieron resolver con cataplasmas lo que requería de una cirugía en toda regla.

Hasta que Bruselas se hartó, claro. Las autoridades europeas impusieron, en lo que constituye un auténtico golpe palaciego, un gobierno tecnocrático de concentración.

Pero la intervención de Grecia, lejos de resolver los problemas, los ha agravado más aún. Porque el gobierno tecnocrático, de nuevo, en lugar de reformar de raíz el sistema político y la administración del estado, ha aplicado ajustes aún más duros a los ciudadanos, agravando la recesión. El paro se ha disparado y las previsiones son que empeore aún más. El país está inmerso en una fortísima contracción económica.

Como consecuencia de todo ello, la clase media griega ha sido literalmente arrasada y empujada a la pobreza. Y la ira de la población ha crecido en proporción exponencial. Hace ya meses que los políticos más conocidos de Grecia no salen a la calle, porque se ha puesto de moda arrojarles yogur y huevos en todo acto público al que acuden.

¿Quién puede extrañarse, en ese clima cada vez más explosivo, de lo que ha ocurrido en las elecciones del pasado domingo? Los tres partidos tradicionales (conservador, socialista y comunista), que hace solo dos años y medio acaparaban el 85% del voto, han quedado reducidos al 40%. Es decir, más de la mitad de los electores ha huido de esos partidos tradicionales a los que perciben como causantes de su pobreza. Los partidos que se oponen a los recortes impuestos por Bruselas han conseguido una aplastante victoria en votos. Y en el parlamento han irrumpido con fuerza la extrema izquierda y la extrema derecha.

Ayer viernes fracasó el tercer intento de formar gobierno tras las elecciones, con lo que probablemente se anuncie en los próximos días la convocatoria de nuevos comicios para dentro de un mes. Y las encuestas existentes apuntan a que los partidos extremistas mejorarán aún más sus resultados, y a que esta vez sería el partido de extrema izquierda el vencedor de las elecciones.

En consecuencia, la salida de Grecia del euro es casi ineludible, con consecuencias en cadena para otros países periféricos (por ejemplo, nosotros) y para la estabilidad de la moneda común.

¿Pero saben ustedes qué es lo peor de la crisis griega? Pues que en España estamos repitiendo milimétricamente los errores cometidos en Grecia, aunque con un retraso de un par de años. La clase política española está intentando, desde que se desató la crisis, aplicar cataplasmas para mantener el actual reparto de poder y la actual estructura del estado, que es la responsable de nuestra ruina. Y, debido a la falta de dinero, tratan de que seamos los ciudadanos los que paguemos la factura de la crisis, lo cual nos está empujando a una recesión aún más profunda.

Las subidas de impuestos aprobadas por el gobierno de Rajoy no han servido para aumentar la recaudación. Por el contrario, los ingresos del estado han caído en 9000 millones al cierre del primer trimestre.

Con una rapidez extraordinaria, la situación económica de España se deteriora a ojos vista. Encadenamos ya 51 meses consecutivos de caída de la afiliación a la Seguridad Social, si analizamos la serie de datos desestacionalizados. Y la insumisión de las comunidades autónomas, la imposibilidad de cumplir los presupuestos aprobados y la debilidad de nuestro sistema financiero están sometiendo a nuevas presiones a la deuda española, con lo que es posible que Bruselas se vea obligada a intervenirnos más pronto que tarde. El hecho de que Grecia salga del euro a corto plazo no hará sino acelerar aún más el deterioro de nuestras cuentas y el consiguiente rescate.

Y cuando Bruselas nos intervenga y nos imponga un gobierno de coalición, con o sin presidente tecnocrático, no será para acabar con el chiringuito actual y reformar el estado autonómico. A Bruselas le da igual cómo queramos estructurar nuestro estado, así que se limitarán, como en Grecia, a imponer ajustes aún más duros a los ciudadanos, por la vía de la subida de impuestos y el despido de funcionarios.

Y cuando eso suceda así, la clase media española terminará de recorrer la senda del empobrecimiento por la que ya transita, y dentro de dos años nos encontraremos con una población encolerizada y presa de la desesperación, que entregará la llave del parlamento a los extremismos de uno y otro signo, como acaba de suceder en Grecia.

El Gobierno del PP tiene aún la oportunidad de corregir el rumbo. Pero el tiempo se está agotando. O se centralizan las competencias autonómicas, se acaba con el rozamiento interno provocado por los nacionalismos, se eliminan las diputaciones, se reduce a la mitad el número de ayuntamientos, se prescinde de los liberados sindicales, se cierran las empresas públicas improductivas y se acaba inmediatamente con el régimen de subvenciones y mamandurrias de todo tipo... o dentro de dos años no quedará nada del actual sistema y el régimen democrático empezará a correr serio peligro.

Evidentemente, esas reformas exigirían que la clase política española renunciara a buena parte de sus fuentes de ingresos y a buena parte de su poder. Pero es que el caso griego demuestra a las claras cuál es la disyuntiva existente: o renunciar a una parte de su poder ahora o perderlo absolutamente todo de aquí a dos años.

Así que: ustedes mismos, queridos políticos.

Los nuevos agotes

9 de Mayo de 2012 - 12:17:19 - Luis del Pino - 26 comentarios

 

Editorial del programa Sin Complejos del domingo 6/5/2012

Los agotes o cagotes constituyen un auténtico misterio histórico. Eran una minoría que habitaba en toda la costa oeste francesa, desde Bretaña hasta Burdeos, y en zonas del País Vasco y Navarra.

Los agotes carecían de cualquier derecho político o social ; tenían prohibido mezclarse con el resto de la población; se les obligaba a menudo a vivir en guetos separados, alejados del centro urbano; no podían entrar en las iglesias por la puerta principal, sino por una puerta lateral, y durante los oficios religiosos se los mantenía separados de los restantes fieles mediante una valla. En muchos lugares, los agotes tenían prohibido ejercer cualquier profesión que no fuera la de carpintero o cordelero, y estaban obligados a vestir ropas especiales o a llevar colgada una pata de ganso o de pato, para identificarlos como agotes.

En general, el contacto con los agotes se consideraba indeseable. En las iglesias, se usaba una pila de agua bendita separada para los agotes. En misa, el sacerdote les daba la comunión sosteniendo la Sagrada Forma con una cuchara, para no tocar su boca. En muchos pueblos, los agotes tenían prohibido caminar descalzos por la calle o beber de la misma copa que alguien que no fuera agote. Por supuesto, los matrimonios entre agotes y no agotes eran impensables. Al morir, los agotes eran enterrados en cementerios separados o en secciones separadas del cementerio.

En muchos sentidos, los agotes eran el equivalente, en la costa del Golfo de Vizcaya, a los parias de la India.

¿Y qué era lo que diferenciaba a los agotes del resto de la población, querrán saber ustedes? Pues la respuesta es: nada de nada. No tenían ni la más mínima diferencia con sus vecinos; ¡por eso constituyen un misterio histórico! Étnicamente, no eran distintos del resto de la población; su idioma era el mismo que el de los otros habitantes de la zona donde vivían y su religión era la de todo el mundo.

Compartían raza, religión y lengua con el resto de la población. Entonces... ¿cómo podía saberse quién era agote y quién no lo era? Pues muy sencillo: según la familia a la que pertenecieras. En muchos pueblos franceses, a los niños se les hacía memorizar poesías con los apellidos de las familias de agotes, para que supieran desde pequeños quiénes eran los vecinos malditos.

Ya desde el siglo XVI, las autoridades eclesiásticas y políticas intentaron remediar la situación de los agotes. El Papa León X publicó una bula en 1514 ordenando que fueran tratados como cualquier otro creyente; diez años después, Carlos V ordenó también que cesara en su reino cualquier discriminación contra los agotes. Pero la población y el clero locales hicieron caso omiso de esas órdenes en muchos lugares de Francia y de Navarra, continuando la discriminación de esa minoría.

En 1709, el navarro Juan de Goyeneche, que fue tesorero de Isabel de Farnesio, fundó en Madrid el pueblo de Nuevo Baztán, trayéndose a numerosos agotes navarros, en lo que se cree que fue un intento de liberarlos de la discriminación que sufrían. En Francia, esa discriminación contra los agotes sólo finalizaría con la Revolución Francesa.

La historia de los agotes resulta curiosa por lo que tiene de misterio y porque plantea claramente que, en cualquier sociedad, las costumbres absurdas pueden pervivir durante siglos y más siglos, sin que nadie sepa citar una sola razón lógica para que pervivan. La marginación de los agotes era una costumbre que nadie sabía explicar, pero que todo el mundo aplicaba a rajatabla.

Viene todo esto a cuento de que la crisis económica ha desatado en España un debate que hace solo un par de años hubiera sido impensable: el del necesario desmantelamiento del estado autonómico.

Desde hace tres décadas y media, los españoles estamos presos en una situación absolutamente delirante e inexplicable, en la que se nos fríe a impuestos para mantener a los nacionalistas, en la que se nos multa por rotular un establecimiento en nuestro propio idioma, en la que se nos niega el derecho a enseñar en español a nuestros hijos, en la que se nos obliga a convivir con una banda ultranacionalista que nos asesina selectiva o indiscriminadamente, en la que tenemos que aguantar insultos y desplantes continuos, en la que se nos impide expresar nuestro orgullo nacional, en la que se queman y menosprecian nuestros símbolos...

Como si fuéramos agotes, los españoles somos apestados dentro de nuestro propio país, privados de derechos de los que, sin embargo, los nacionalistas gozan.

Con una diferencia: los agotes eran una minoría, mientras que en España es la minoría la que nos impone a los demás la discriminación.

Y lo gracioso es que, como en el caso de los agotes, nadie sería capaz de citar ninguna razón lógica para que tengamos que aguantar semejante trato. No hay ningún argumento racional que justifique que el 92% de los españoles tengamos que dejarnos humillar y arruinar con el fin de contentar a ese 8% de nacionalistas que, de todos modos, jamás van a darse por satisfechos. No hay ningún argumento racional que justifique que tengamos que soportar que nos prohíban usar nuestro propio idioma en nuestro propio país. No hay ningún argumento racional que dicte que tengamos que avergonzarnos por ser españoles.

Como los agotes, aguantamos la vulneración de nuestros derechos por simple inercia, porque así se lleva haciendo treinta y cinco años.

Así que, puesto que se trata de simple inercia, ¿qué tal si detenemos el rumbo suicida del vehículo autonómico y empezamos a vivir con normalidad nuestra vida?

¿Qué tal si esa inmensa mayoría que somos los españoles nos empezamos a sacudir el yugo de la discriminación y ponemos en su sitio a quienes nos discriminan y a quienes consienten esa diferencia de trato?

Yo es que, personalmente, estoy harto de vivir como un agote sin que haya un buen motivo para ello. ¿Y ustedes?

Libros Sin Complejos

8 de Mayo de 2012 - 17:58:57 - Luis del Pino - 9 comentarios

 

Cuatro libros electrónicos Sin Complejos, para leer en el Kindle, en el iPad o en el ordenador.

 

Sindicación

En formato RSS© Copyright Libertad Digital SA. Juan Esplandiu 13, 28007 Madrid.
Tel: 91 409 4766 - Fax: 91 409 4899