Efectivamente, en las elecciones de aquel año 1985, la ultraderecha francesa del Frente Nacional pasó del 0,5% al 10% de los votos. Pero, lejos de convertirse en un factor de desestabilización de los partidos conservadores tradicionales, la extrema derecha francesa, con un discurso fundamentalmente xenófobo, empezó a cosechar votos en las barriadas obreras de las ciudades más afectadas por la crisis económica, robándole así electores al Partido Comunista Francés e incluso al propio Partido Socialista. Para las elecciones de 1988 se volvió al sistema electoral mayoritario a doble vuelta, pero ya era tarde: el Frente Nacional había conseguido la visibilidad que antes no tenía y ya no la perdió.
Queriendo hacer daño a la derecha, el socialista Miterrand había puesto en marcha una dinámica que a lo que condujo fue al lento declive de los comunistas y socialistas en Francia, hasta llegar a la increíble humillación de las elecciones presidenciales de 2002, en las que el candidato del Partido Socialista, Lionel Jospin, quedó en tercera posición, por detrás del ultraderechista Jean Marie Le Pen. Miterrand quiso jugar a doctor Frankenstein y su criatura terminó por asestar una cuchillada al Partido Socialista.
En las últimas fechas, hemos conocido que el ayuntamiento de Vic ha aprobado, con los votos de CiU, PSC y ERC, una moción para prohibir el empadronamiento de inmigrantes en situación irregular. Esa moción ha provocado un considerable revuelo dentro y fuera de Cataluña, y ha abierto un debate, el de la regulación de la inmigración, que hasta ahora constituía una especie de tabú.
Para entender lo que está sucediendo en Vic, es necesario retroceder al año 2003, cuando un ex-dirigente de Fuerza Nueva llamado Josep Anglada presenta por primera vez a las elecciones municipales a una fuerza política denominada Plataforma per Catalunya. Esa Plataforma, con un discurso centrado en la oposición a la construcción de mezquitas, consiguió colarse aquel año en 5 ayuntamientos. Cuatro años después, en 2007, Plataforma per Catalunya volvía a presentarse a las municipales, con su mismo discurso xenófobo, y mejoraba espectacularmente sus resultados, consiguiendo 17 concejales en 9 municipios y logrando situarse como segunda fuerza política, entre otros lugares, en Vic, donde quedó por delante del propio Partido Socialista.
Plataforma per Catalunya es un partido con un ideario xenófobo e identitario, cuyo programa incluye propuestas como la expulsión inmediata de todos los inmigrantes ilegales, la inclusión del delito de inmigración ilegal en el Código Penal, la supresión del procedimiento de arraigo, la supresión de las regularizaciones extraordinarias de inmigrantes ilegales, la instauración de un permiso de residencia por puntos, la aplicación de tasas municipales especiales a los comercios extranjeros, la prohibición de la inmigración procedente de países musulmanes, el fomento de la repatriación de los musulmanes ya instalados, la expulsión de aquéllos que defiendan preceptos de la sharía opuestos a los Derechos Humanos, la prohibición del burka, etc., etc., etc.
Es decir, estamos ante un partido de ultraderecha xenófoba similar al Frente Nacional francés o similar a la Liga Norte italiana, con la que Plataforma per Catalunya mantiene, por cierto, relaciones.
Pero no se equivoquen ustedes: no estamos ante un partido de extrema derecha españolista, sino catalanista. Porque Plataforma per Catalunya defiende también, por ejemplo (y cito textualmente su programa electoral) que "las olas masivas de inmigración ilegal... constituyen una seria amenaza para la identidad y la cohesión social de Catalunya". O que exige también que (y vuelvo a citar textualmente) "los inmigrantes, para obtener los papeles, deberán superar un examen de conocimientos de la cultura y costumbres catalanas así como demostrar conocimientos del idioma de nuestro país para poder obtener los necesarios permisos para su estancia. Antes de pisar tierra catalana habrán de conocer nuestra lengua, costumbres, cultura y principios legales básicos del estado de derecho. Los aspirantes a entrar habrán de seguir este curso y pasar las pruebas en origen."
Es decir, nos encontramos ante una extrema derecha de naturaleza netamente catalana y que constituye una evolución natural de la ideología del sector más conservador del nacionalismo catalán.
Y, de hecho, cuando se analiza la evolución de voto en aquellos lugares donde esta Plataforma ha obtenido representación municipal, lo que se comprueba es que sus votos los ha cosechado, no entre los votantes del Partido Popular, sino entre el electorado de CIU y del PSC.
Así, por ejemplo, en Vic, la Plataforma per Catalunya quedó en segundo lugar en las elecciones municipales de 2007, pasando del 7% al 18% de los votos, a costa de CIU (que bajó del 38% al 31%) y a costa del PSC (que bajó del 19% al 15%). En Manresa, que es la ciudad catalana más grande en la que Plataforma per Catalunya ha obtenido representación, los votos que el PP perdió entre 2003 y 2007 fueron a parar, todos ellos, a Ciutadans, mientras que Plataforma per Catalunya se colaba en el ayuntamiento a costa de la bajada del PSC.
En Cataluña se está repitiendo, por tanto, la historia que ya se viviera en Francia en su día, con el ascenso de un partido de ultraderecha a costa, no de la derecha liberal conservadora representada en el PP, sino de formaciones de izquierda y del ala más conservadora del nacionalismo.
No es de extrañar, por tanto, que los partidos nacionalistas y el Partido Socialista hayan movido ficha en Vic en materia de inmigración. No lo hacen por convencimiento, sino por pura necesidad, para evitar que Plataforma per Catalunya siga absorbiendo sus votos hasta convertirse en la fuerza mayoritaria a nivel municipal.
Porque todos los gobiernos, pero especialmente el de José Luis Rodríguez Zapatero, han dejado pudrirse poco a poco el tema de la inmigración ilegal, y ahora una formación xenófoba catalanista se les está comiendo por las patas a CIU y al PSC.
En la actualidad, existen bastantes posibilidades de que Plataforma per Catalunya termine entrando en el Parlamento catalán, con lo cual las próximas elecciones autonómicas en Cataluña podrían terminar conduciendo a un parlamento extraordinariamente atomizado, con hasta ocho formaciones distintas, si incluimos al hipotético partido de Joan Laporta.
Sin quererlo, han despertado al monstruo, y ahora el monstruo, como ya sucediera con los socialistas franceses, amenaza con devorarlos.Si aceptamos, como sugería en el primer hilo de esta serie, que el 11-M fue un atentado meticulosamente preparado y en el que nadie dejaría nada al azar, entonces existe otra razón por la que cabría descartar la historia oficial de los colocadores de bombas que van por el tren dejando una carga temporizada. La razón ya la he comentado en alguna ocasión anterior: cualquiera que planificara un atentado en una línea de cercanías, forzosamente tendría en cuenta un suceso que no resulta infrecuente: que el tren quede detenido entre dos estaciones por cualquier incidencia en el servicio. A mí personalmente me ha sucedido con frecuencia.
Si tres terroristas fueran a colocar una bomba temporizada que va a estallar en breves minutos y de repente su tren se detiene entre dos estaciones, ¿qué harían? ¿Saltar por la ventana? Nadie se arriesgaría a algo así. Como mucho, podríamos pensar en bombas con doble sistema: un temporizador más un seguro que se accionaría antes de bajar del tren.
Pero, como decía en el hilo anterior, si uno ha planeado el atentado meticulosamente, entonces es que simplemente no tiene ningún sentido arriesgarse a una colocación sobre la marcha. Es mucho más sencillo y menos arriesgado colocar las bombas de antemano: o bien en la cabecera de estación, inmediatamente antes de la partida del tren, o bien en las playas o cocheras durante la noche.
Con respecto a la colocación anticipada durante la noche, he visto que algunos participantes del blog aducen, como objeción, que era imposible saber con antelación qué trenes iban a salir en cada momento. Pero me parece que, al plantear esa objeción, se está asumiendo como premisa algo que no tiene por qué ser cierto: que sólo se colocaron diez bombas (o doce, si aceptamos la existencia de las dos desactivadas en las estaciones). ¿Por qué sólo habría de haberse colocado ese número de bombas?
Si yo dispusiera de medios suficientes (y parece lógico suponer que eso es así en el caso de quienes prepararon el 11-M), lo que haría, si quiero hacer estallar cuatro trenes consecutivos y no sé el orden en que van a salir, es colocar artefactos en todos los trenes candidatos. Después, haría estallar sólo los cuatro que me interesaran. Tras el atentado, eliminaría de los trenes no atacados los artefactos previamente depositados. Es una solución fácil y limpia, porque nadie registraría nunca los trenes que no hubieran sido atacados, sino sólo aquellos en los que hubiera estallado al menos una bomba.
De todos modos, me inclino más por una colocación en cabecera que durante la noche. Aunque, al hablar de cabecera, me parece que hay más posibilidades de que fuera en Chamartín y Guadalajara que en Alcalá, aunque sólo sea por la rapidez que se dieron en centrar nuestra atención sobre Alcalá de Henares después del atentado, con aquellos falsos avisos de bomba.
En cuanto al objetivo principal del atentado, ya he dicho alguna vez que en mi opinión nunca fue Atocha. Si quedamos en que el atentado tenía una tremenda importancia para quien lo planificó, lo lógico es que ese alguien quisiera maximizar sus efectos, eligiendo cuidadosamente el objetivo simbólico. Y Atocha no es (no era) símbolo de nada. Sin embargo, la estación de El Pozo sí. De hecho, la estación de El Pozo es la que juega el papel fundamental en la campaña de agitación posterior al 11-M. El propio Otegui usó la estación de El Pozo como argumento, preguntando retóricamente qué cómo podía alguien pensar que ETA atentaría contra la clase trabajadora, atacando "la cuna del comunismo español".
Algunas de las explicaciones iniciales (que saltaron a los medios con una rapidez pasmosa) hablaban de que los terroristas querían derrumbar la estación de Atocha haciendo coincidir la explosión de dos trenes en su interior. La verdad es que el argumento no puede ser más absurdo: una estación no se derrumba o se deja de derrumbar por el número de trenes que estallen en su interior, sino por el número de kilos de explosivo. Si hubieran querido derrumbar la estación de Atocha, habría bastado con usar un sólo tren y poner más bombas, o poner bombas más potentes. Ni siquiera habría hecho falta atacar trenes, si el objetivo principal fuera derrumbar la estación de Atocha: en esa estación sobran los lugares en los que los terroristas hubieran podido depositar dos docenas de artefactos.
Es precisamente esa tempranísima insistencia en tratar de desviar nuestra atención hacia Atocha como objetivo la que me lleva a dar aún más credibilidad a la hipótesis de que el objetivo principal era otro.
En cuanto al hecho de que todos los trenes estallaran estando parados (y como ya he dicho anteriormente en alguna otra ocasión), la ley de probabilidades está en contra de esa casualidad. Así que tenemos dos opciones: pensar que, de todos modos, es casualidad; o pensar que eso es lo que los terroristas querían exactamente. Y, de hecho, si admitimos la hipótesis de que la campaña de ocultación y la de agitación posteriores al 11-M guardan alguna relación con el propio atentado, entonces cuadra bastante el hecho de que los estallidos se produjeran en las estaciones: al estallar en estaciones, se facilitaba el levantamiento de cadáveres (hasta que no finalizara el cual no había posibilidad de iniciar ninguna campaña de agitación) y se facilitaba también el desguace y desaparición de los trenes atacados.
En cuanto a la activación de los artefactos, si admitimos que no es casual que todos los trenes estallaran en parada, entonces sólo hay una opción: accionamiento a distancia. Para el cual, como comentaba algún contertulio del foro, no es necesario ni siquiera estar presente en la estación. Con un emisor dotado de GPS, los terroristas sabrían en todo momento dónde se encontraba cada tren.
Por supuesto, me parecen perfectamente aceptables las opiniones contrarias expuestas por otros contertulios del blog. Como estamos hablando de deducciones, todas las puertas deben quedar abiertas hasta que dispongamos de pruebas convincentes."¡Por fin!", me dije yo, al escuchar la noticia. "¡Ya podemos dejar de preguntarnos quién cometió el atentado!".
"Es un poco extraño que semejante reivindicación tarde seis años en llegar", pensé para mis adentros, pero enseguida descarté semejante pensamiento derrotista, porque al fin y al cabo, como todo el mundo sabe, el correo tarda mucho en salir de las remotas y aisladas montañas de Afganistán donde estos terroristas se esconden.
Así que, ni corto ni perezoso, me dirigí a la web de la Cadena Ser para conocer los detalles de tan importante suceso.
"El terrorista suicida que mató a siete agentes de la CIA habla del 11-M en varios escritos", rezaba el titular. "Bueno", pensé yo, "yo también hablo del 11-M en varios escritos y eso no quiere decir que yo tenga nada que ver con el atentado". Supuse que el titular no estaba muy bien elegido, y decidí seguir leyendo.
"El terrorista suicida de al Qaeda, espía doble de la CIA que se inmoló en Afganistán matando a siete agentes de la inteligencia americana, ha reivindicado en varios escritos el atentado del 11-M en Madrid", decía el subtítulo. "¡Ah! ¡Esto se pone ya más interesante! O sea que quien ha reivindicado el atentado es el mismo tío que mató a siete agentes de la CIA hace pocos días. ¡Luego sí que hay reivindicación!". Pero el subtítulo me produjo una cierta sensación de incomodidad, porque se me empezaron a agolpar las preguntas. ¿Cuándo había reivindicado el 11-M ese sujeto? Digo yo que sería antes de morir, claro. Pero entonces, ¿por qué conocemos esa reivindicación después de muerto el tío? Y teniendo en cuenta que ese sujeto era agente triple de la CIA, de los servicios de información jordanos y de los talibanes, ¿por cuenta de cuál de sus tres jefes cometió el atentado del 11-M? Si lo hizo en nombre de los talibanes, ¿cómo pudo cometer el atentado del 11-M mientras estaba en nómina de los jordanos y la CIA? ¿Y por qué continuó en nómina después de cometido el 11-M? Y si el tío cometió el atentado del 11-M por cuenta de los talibanes, ¿por qué han esperado los talibanes a que ese tío se muera para reivindicar el atentado?... Se me estaban empezando a agolpar demasiadas preguntas en la cabeza, así que decidí seguir leyendo, seguro de que la noticia de la Ser me despejaría todas las dudas.
"Según consta en documentos distribuidos en los foros Yihadistas, a los que ha tenido acceso la Ser, Abu Dujana Al Khorasani, se llega a responsabilizar de la caída de Aznar. Los servicios secretos occidentales investigan si este terrorista puede ser el autor del comunicado de reivindicación del 11-M que llegó al diario ABC pocos días después del atentado."
Lejos de aclararme nada, aquello aumentó un poco más mi confusión. ¿Qué era lo que se supone que había reivindicado el tío: el atentado del 11-M o la "caída de Aznar"? Porque son dos cosas ligeramente distintas. De todos modos, la entradilla daba dos informaciones interesantes: que la "reivindicación" se había producido mediante unos "documentos" distribuidos en foros yihadistas y que "los servicios secretos occidentales" investigaban si el tío era el autor de la reivindicación que llegó al periódico ABC "pocos días después del atentado".
Así que, ni corto ni perezoso, me puse a buscar en Internet referencias en los medios extranjeros a esos documentos yihadistas y a esas hipótesis de los "servicios secretos occidentales". Y, para mi sorpresa, no encontré ninguna. La noticia sólo existía en otros medios nacionales, que se limitaban a hacerse eco de lo que la Ser había publicado.
"¡Sopla!", pensé. "Son documentos yihadistas a los que debe de haber tenido acceso la Cadena Ser y sólo la Cadena Ser. Y esos "servicios secretos occidentales" deben de haber informado a la Cadena Ser antes que al Washington Post, al Times de Londres o al Figaro de Paris". Me pareció un poco rarito, pero decidí seguir leyendo el cuerpo de la noticia para ver qué decían esos documentos yihadistas.
Y he de confesar que ahí es cuando mis esperanzas de que la Cadena Ser hubiera resuelto el 11-M se vinieron abajo. Porque en el cuerpo de la noticia, lo único que pude encontrar es que, en un documento (supuestamente) escrito por ese tío, se decía que "Gracias a dios, he seguido a Ben Laden, porque si no no hubiese esperado nunca la vuelta de los talibanes, la caída de Aznar, la perdida de Berlusconi y el derrocamiento de America en Iraq".
No podía dar crédito a lo que leía. ¿Eso era, según la Cadena Ser, "responsabilizarse de la caída de Aznar"? "¡Vaya estafa!", me dije. "Según eso, el tío se está responsabilizando también de la vuelta de los talibanes (que no se ha producido), de la pérdida de Berlusconi (que no ha perdido nada, que yo sepa) y del "derrocamiento de América en Irak" (que tampoco ha tenido lugar)".
"¿Esto es todo?", me dije. Seguí leyendo y encontré que, además, el tío había (supuestamente) escrito que "Al Qaeda ha conseguido esculpir sangre en el calendario occidental con atentados como el 11-M, el 7-J de Londres y el 11-S de Manhattan".
"¿Eso es la "reivindicación" que este tío hace, según la Cadena Ser?", me pregunté. "La frase podría perfectamente haber sido escrita literalmente por cualquier periodista español defensor de la versión oficial, y no creo que eso signifique que se están haciendo responsables del atentado." A partir de ahí, ya empecé a leer la noticia con otros ojos, porque me temía lo peor.
"La inteligencia estadounidense", continuaba el texto de la Cadena Ser, "describe a Abu Dujana Al Khorasani como uno de los últimos ideólogos de Al Qaeda. Lo califican de reputado yihadista, autor de cientos de escritos, de reivindicaciones de atentados y mano derecha del emir de Al Qaeda en Iraq."
¿Así lo califica la inteligencia estadounidense? ¿En serio? ¿De verdad que la inteligencia estadounidense dice que "uno de los últimos ideólogos de Al Qaeda" era agente doble suyo? ¿De verdad que la inteligencia estadounidense dice que "un reputado yihadista, autor de cientos de escritos, de reivindicaciones de atentados y mano derecha del emir de Al Qaeda en Irak" trabajaba como agente doble para la CIA? ¿Dicen eso? ¿Podría citarnos la Cadena Ser algún medio americano donde se afirme semejante cosa? Porque tendría su importancia que la inteligencia estadounidense afirmara esa barbaridad, ¿no creen? Más que nada, porque si afirmaran eso, habría mucha gente que no tendría otro remedio que continuar el razonamiento con otra pregunta obligada: ¿qué otros dirigentes de Al Qaeda son agentes dobles de la CIA?
Y si ese tío era, según la Cadena Ser, la "mano derecha del amir de Al Qaeda en Irak", ¿por qué no mencionó Irak para nada en el vídeo de reivindicación que grabó antes de su atentado contra los agentes de la CIA? ¿Se le olvidó? ¿Le daba vergüenza? ¿Quizá no quería pisarle la "exclusiva" a la Ser? Pero lo que ya es la monda es el siguiente párrafo:
"Tras la publicación de sus trabajos los servicios secretos occidentales, incluidos los españoles, investigan si el comunicado de reivindicación del 11-M que llegó al periódico ABC firmado por un tal Abu Dujana El Afgani, es también obra de este doble agente de la CIA."
Quizá el redactor de la noticia en la Cadena Ser no lo sepa, pero ese comunicado de "reivindicación del 11-M" que llegó al periódico ABC es el famoso fax enviado a ABC (y a Telemadrid, pero allí llegó en blanco) el día 3 de abril de 2004, mientras los "suicidas" de Leganés estaban rodeados en el piso de la C/ Carmen Martín Gaite.
Teniendo en cuenta que ese fax era un manuscrito y que la letra de ese manuscrito ha sido atribuida por la policía científica española a El Tunecino, ¿está sugiriendo la Cadena Ser que El Tunecino no murió en Leganés y en realidad era un agente doble de la CIA? ¿O lo que está sugiriendo es que el agente doble de la CIA le "dictó" a El Tunecino el texto del fax mientras el piso de Leganés estaba rodeado? ¿Exactamente cómo lo hizo? ¿Por teléfono? ¿Desde dónde llamó y a qué terminal? O, teniendo en cuenta que la persona que envió ese fax habló en español con la telefonista de Telemadrid, ¿será que el agente doble de la CIA hablaba español y estaba en Madrid el 3 de abril de 2004? ¿Qué xxxx es, exactamente, lo que pretenden decir con lo de que el agente doble podría ser "el autor" de ese fax?
Señores de la Cadena Ser: permítanme que les diga que, aunque ustedes lo ignoren, existe una importante diferencia entre hacer periodismo e intoxicar. Pero, puestos a intoxicar, yo les rogaría que al menos lo hicieran ustedes con un poco más de arte. Porque de verdad que resulta lastimoso leer algunas cosas.
Tanta suerte tuvo el tío, que no sólo no encontró nieve que le obstaculizara el camino, sino que tampoco tuvo que andar renqueando detrás de ningún quitanieves, ni de ningún camión, ni se encontró con ninguna caravana de coches colapsados. De Asturias a Madrid en un tiempo récord, atravesando el temporal.
Todavía más: no sólo no encontró ninguno de los problemas con los que cualquier conductor se ha tenido que enfrentar estos días, sino que se las arregló para que, cuando le hicieron una foto con un rádar por exceso de velocidad, su Toyota apareciera limpio y pulcro. Ni una mota en la carrocería, ni una mancha de barro en las llantas, después de atravesar el puerto del Escudo, que había estado cerrado por la nieve hasta una hora antes de pasar él.
Evidentemente, aquel viaje es una filfa. Pero de ese episodio de intoxicación podemos extraer varias conclusiones. Ya hemos hablado de ello muchas veces en el blog, pero no está de más recordarlo:
1) Que al sumario del 11-M se le adjuntaron documentos supuestamente oficiales (en este caso las multas) falsificados a posteriori del 11-M. Lo cual quiere decir, obviamente, que nada impide que haya otros documentos también falsificados a posteriori.
2) Puestos a hacer un montaje sobre un transporte de explosivos desde Asturias, podían haber optado por algo mucho más simple: ida y vuelta de Madrid a Asturias por el camino natural, la autovía de La Coruña. Sin embargo, se tomaron la molestia de montar todo el número del desvío por Burgos. Si tenemos en cuenta que aquel desvío sirvió para "vender" a la opinión pública la "coincidencia" con la caravana de explosivos de ETA que se interceptó en Cañaveras, parece obvio que esa "coincidencia" con el transporte de ETA era el cebo con el que hacer tragar a todo el mundo un transporte de explosivos inexistente. Pero, si admitimos eso, entonces tendremos que admitir también la posibilidad de que en el sumario del 11-M se introdujeran otras supuestas "pistas etarras" con el único fin de "hacer colar" otros aspectos falaces de la versión oficial.
3) Si admitimos que determinados "episodios" de la vida de ese responsable oficial del 11-M apodado El Chino son falsos (por ejemplo, el viaje a Asturias), tenemos entonces que poner en cuarentena el resto de episodios del relato oficial de sus andanzas, incluyendo la propia documentación oficial. De hecho, ya hemos demostrado muchísimas otras falsificaciones sobre la historia de El Chino en otros hilos del blog (véase la serie de hilos "Un cerebro llamado Jamal Ahmidan"), y ya hemos visto cómo su historia (incluyendo el propio viaje a Asturias) fue mutando sobre la marcha.
4) Si el viaje de aprovisionamiento de los explosivos es falso, entonces parece claro que esa falsificación se produce por uno de dos posibles motivos (no necesariamente excluyentes): para falsificar el origen de los explosivos o para falsificar el tipo de explosivo.
Valga eso como recordatorio de cosas que hemos comentado muchas veces en el blog.
En cuanto a otras discusiones que se han suscitado en los últimos días, conviene no perder de vista que el 11-M no era ningún objetivo en sí mismo: se trataba simplemente de un medio para otra cosa. Nadie asesina a 200 personas por deporte. A partir de ahí, se podrá elucubrar lo que se quiera sobre cuál era ese objetivo para conseguir el cual se utilizó como instrumento el 11-M. Pero algún objetivo tendría que haber. Y parece claro que el medio utilizado (el asesinato de 200 personas) apunta a un objetivo de gran importancia para quien decidió aquel atentado.
En consecuencia, si admitimos esas dos premisas (el atentado era un instrumento para un objetivo y ese objetivo tenía una gran importancia, dada la magnitud del atentado), entonces parece natural concluir que quien planificó la ejecución material no dejó nada al azar. Nadie deja margen para la improvisación cuando va a cometer un atentado masivo como aquél para conseguir un objetivo de vital importancia. Ni nadie pondría en riesgo, por supuesto, ese objetivo de vital importancia recurriendo a pedorros sin ninguna experiencia militar o terrorista para ejecutar el atentado.
Las hipótesis, por tanto, de tíos moviéndose por los trenes, pegando codazos a la gente y dejando bombas debajo de los asientos cuando quedan 10 minutos para que las bombas exploten son, desde mi humilde punto de vista, absurdas. No digo que sea imposible, y estoy dispuesto a aceptar ese tipo de versión si alguien proporciona la más mínima prueba de que es así. Pero lo considero altamente improbable, teniendo en cuenta lo que comentaba de que nadie dejaría nada al azar en un atentado así.
En mi opinión, la ejecución del atentado fue perfecta, obra de profesionales con experiencia militar. Las chapuzas comienzan luego, cuando se pone en marcha la dinámica de encubrimiento y empiezan a actuar varios grupos descoordinados, sembrando cada uno sus propias "pistas" en el sumario naciente. Ahí es donde se produce el caos, hasta que muchas semanas después del atentado, con el nuevo gobierno ya en el poder, se pone en común una versión oficial "unificada", que no encaja ni a martillazos.
El punto de unión de esas diferentes versiones que terminaron por confluir a regañadientes es, precisamente, nuestro amigo de la nieve, El Chino. Él es el vértice en el que se hacen confluir la trama de espías de Virgen del Coro, la trama de confidentes asturianos, la trama de confidentes de la noche madrileña y la trama de camellos de Malasaña. Y es por eso, por ser el vértice obligado de "unión" de los diferentes puzzles, que esa pieza en concreto chirría tanto.
Sea como sea, el caso es que pudimos escuchar a diversas personas que colaboran con el grupo de Málaga (y con algún otro grupo andaluz de peones negros) explicar por qué habían decidido dedicarse a investigar la masacre del 11-M y a trabajar porque sepamos qué pasó aquel jueves negro. Philidor, Choya, Marcat, Santelmo y varios otros fueron explicando qué les había llevado a implicarse en una labor que poca gente entendía al principio y que mucha gente sigue sin entender.
Sin ánimo de interpretar los sentimientos de nadie, me atrevería a decir que había dos denominadores comunes en las distintas intervenciones: el sentimiento de horror por la masacre y la convicción de que no puede existir un verdadero régimen democrático si se encubre a los autores de un horror como aquél.
Sin embargo, tiene que existir algo más, porque esas dos características juntas no constituyen ningún factor diferenciador. El sentimiento de horror por la masacre fue compartido por muchísimos otros españoles (me atrevería a decir que por casi todos) y no por ello sintieron esos otros españoles ningún deseo de dedicarse a averiguar nada.
En cuanto a la segunda condición, hay muchos españoles que coincidirían con la afirmación abstracta ("no puede existir un verdadero régimen democrático si se encubre a los autores de un horror como aquél ") y no por eso se han dedicado a investigar el 11-M: unos (los que aún piensan que la versión oficial que nos contaron era correcta) porque creen honestamente que no se está encubriendo a nadie en el caso del 11-M; otros (los que saben que la versión oficial es falsa, pero desean que se sostenga) porque en realidad prefieren vivir en un régimen no plenamente democrático, siempre que el gobierno sea del tipo que a ellos les gusta; y otros, en fin, porque están íntimamente convencidos de que no vivimos en un régimen plenamente democrático, pero creen que no existe forma humana de cambiar ese hecho, por lo que prefieren inhibirse.
Por tanto, me atrevería a decir que las razones que impulsaron a una serie de personas a embarcarse en una tarea bastante ingrata, pero bastante necesaria, son múltiples: todas esas personas comparten, desde luego, el sentimiento de horror por la masacre y la convicción de que no puede existir un verdadero régimen democrático si se encubre a los autores de un horror como aquél. Pero comparten también al menos otras tres características: un acusado sentido crítico, para dilucidar por sí mismos qué tiene visos de verdad y qué no lo tiene; una clara convicción de que el requisito de vivir en un régimen de libertades es anterior a la cuestión de quién ocupa el gobierno o no lo ocupa (es decir, sitúan la libertad por encima de sus propias preferencias en materia de partidos, lo que equivale a desear la verdad caiga quien caiga) ; y un rechazo a conformarse o resignarse a la pérdida de libertad, que fuerza el deseo de hacer algo, lo que sea, para recuperar la libertad perdida.
Desde luego, me es imposible ser objetivo, pero ¡qué distintas serían las cosas en España, a todos los niveles, si hubiera muchas más personas como los peones negros, dispuestas a anteponer la libertad a sus propios intereses, dispuestas a trabajar para defender esa libertad, dotadas de la empatía necesaria para entender el sufrimiento ajeno y con la suficiente inteligencia como para someter a escrutinio aquello que les rodea, tratando de separar la verdad de la mentira!
Con unos cuantos miles de personas así, España sería un paraíso democrático.


