9 de Febrero de 2012 - 13:22:36 - Juan Manuel Rodríguez - 117 comentarios
Cosas que creo: creo que, a lo largo de los 180 minutos de eliminatoria jugados, el Barcelona fue mejor que el Valencia y mereció pasar a la final de la Copa del Rey; también creo que en el minuto 17 del encuentro celebrado en Mestalla, el árbitro González González debió expulsar a Pinto por claras manos fuera del área y que, por lo tanto, habiéndose quedado en buena lógica con diez jugadores el equipo de Pep Guardiola, obligado a reorganizarse y teniendo que jugar durante 73 minutos con un futbolista menos y fuera de casa, esa acción determinó clarísimamente el devenir de la semifinal y hubo otra eliminatoria, más justa, que no sabemos cómo habría acabado de haberse disputado finalmente. Sinceramente, la expulsión de ayer de Feghouli, injusta a todas luces, no me pareció tan determinante como la no expulsión de Pinto puesto que el Valencia no aprovechó sus ocasiones y su superioridad, que también la hubo, y porque, como decía, todo llegaba "atado y bien atado" al partido del Camp Nou.
Enhorabuena a ambos finalistas, al Athletic Club de Bilbao y al Barcelona. Sobre el primero tengo que decir que estoy y no estoy de acuerdo con Javier Clemente, de quien comprendo que siga sangrando por la herida; estoy de acuerdo con él en que este equipo no ha ganado nada aún, pero no puedo estarlo en que no juegue mejor al fútbol ahora de lo que lo hizo, por ejemplo, con Caparrós, y eso que Joaquín hizo una gran labor; Bielsa le ha dado la vuelta al Athletic, convirtiéndolo en un equipo que juega bonito y al que es muy difícil ganar. Sobre el segundo tengo que decir que es muy difícil lograr lo que está logrando y que su afición debe disfrutar de un momento histórico. De esta Copa, sin embargo, me quedó con la heroicidad del Mirandés, que murió en la orilla de San Mamés pero intentando matar con sus propias armas.
Eso sobre los finalistas. Y ahora, sobre el escenario de la final, lo primero que tengo que decir es que para que un club ceda su estadio, y salvo que haya deseo expreso manifestado públicamente por parte de un tercero, tiene que producirse antes la petición de la federación. En el caso del estadio Santiago Bernabéu, propiedad del Real Madrid mientras no se demuestre lo contrario, el club ya se ha encargado de desactivar el runrún que inició Ander Herrera (¡gran pelotero!) alegando obras en la sillería y los cuartos de baño que, desafortunadamente para todos, coincidirán en el tiempo con la disputa de la final. Mejor eso, supongo, y también más diplomático, imagino, que tener que salir diciendo que el Bernabéu no se presta para que se le falte gravemente al respeto al jefe del Estado o se abuchee el himno nacional español. Otra utilidad del váter.
8 de Febrero de 2012 - 10:46:32 - Juan Manuel Rodríguez - 436 comentarios
La otra noche debí explicarme francamenta mal en Futboleros; por supuesto que no estaba pidiendo que se quitara Casillas para que se pusiera Pepe sino que deduzco, con lo complicado que resulta interpretar a un sector tan amplio y heterogéneo, que al madridismo le pondría a cien que el defensa central fuera uno de los capitanes del equipo; eso, y no que Iker dejara de ser capitán, era lo que yo quería decir realmente y no lo que pareció que decía. Y, ahora que sabemos la sanción a Contador y que conocemos que éste va a seguir compitiendo y muy probablemente no acuda a la justicia ordinaria para vengar tamaña afrenta, sí puedo referirme a la noticia adelantada hace poco más de 30 horas por Enrique Marqués y que no es otra que la decisión del Real Madrid de seguir contando la próxima temporada con Képler Laveran Lima Ferreira "si no la vuelve a liar".
Quiero, en primer lugar, felicitar al Real Madrid por no dejarse chantajear y por adoptar sus propias decisiones independientemente de lo que diga, tanto a favor como en contra, la "opinión publicada"; seguro que habrá por ahí argumentos sólidos y bien hilados en contra de la continuidad de Pepe, pero observo otros de auténtico parvulario. Felicito, pues, al Real Madrid por no dejarse manipular, aunque creo que es conveniente que Mourinho hable con el jugador para que no se vuelvan a repetir escenas como las de Casquero. Quienes hoy ajustan la soga al cuello de Pepe, que son aproximadamente los mismos que pretenden crucificar a Mourinho antes de que le dé tiempo a ganar una Liga o una Champions y también los mismos que atosigan a Cristiano para ver si entra en una profunda e irrecuperable depresión, rieron las gracias de Vinnie Jones, Nobby Stiles, Stuart Pearce o el mismísimo Andoni Goicoetxea. Las lecciones de ética y de moralidad, por lo tanto, a darlas a la Universidad.
La cacería tiene indudablemente como principales objetivos al gran elefante blanco por un lado, que no es otro que Florentino Pérez, y al león africano por el otro, que es indudablemente José Mourinho; pero si, por casualidad, se pone a tiro un rinoceronte o un búfalo tampoco es cuestión de ponerle pegas: el búfalo es Pepe. Me gusta que el Real Madrid confíe en que el jugador no va a perder otra vez los estribos y me disgusta que filtre lo de "si no la vuelve a liar", más que nada porque ahora se hará todo lo posible para que acabe liándola y a F.P. y a J.M. no les quede otra que renunciar a tener en sus filas probablemente a uno de los cinco mejores defensas centrales del mundo. No me preocupa que a Pepe le llamen "asesino" por los campos de España (llevan 50 años insultando gravemente a todos los jugadores merengues, tanto los que se metían en líos como los que no) sino que le busquen las cosquillas. El Real Madrid ha cedido en parte a la presión, y eso no me gusta tanto porque este club no es una ONG, no va por ahí impartiendo lecciones de vida y está, como el resto de participantes en la Liga, sujeto al reglamento de la Federación Española. Los juicios paralelos son otra cosa.
7 de Febrero de 2012 - 14:32:08 - Juan Manuel Rodríguez - 200 comentarios
Alberto Contador se encuentra en una importante disyuntiva, un cruce de caminos que podría salirle bien o dejarle tocado para siempre. Si, como nos pide a todos el cuerpo empezando por él mismo, apuesta por ir con decisión a por sus Danglars, Mondego y Villefort, pasará a ser un héroe pero quedará inmediatamente marcado; si, por el contrario, decide agachar la cerviz y volver en serio a la competición tras los Juegos como si nada hubiera sucedido, lo hará sin un Tour, sin un Giro y con la losa de una sanción que todo el mundo considera injusta, poco cabal y absolutamente fuera de tono. Hasta el mismísimo conde de Montecristo tuvo que tener la suerte de cara después de que la pluma de Alejandro Dumas le hiciera caer en la peor de las desgracias, y se tropezó con el abate Faría cuando menos lo esperaba. Pero Dumas no conocía a McQuaid indudablemente.
A mi modo de ver, el auténtico quid de la cuestión reside precisamente en la no definición de dopaje; no existe un concepto claro y universal que deje meridianamente claro qué es y qué no es doping, de forma que todo es un inmenso y destartalado cajón de sastre que por un lado te permite absolver tranquilamente a un tenista francés que da positivo por cocaína y que aduce en su defensa que ésta llegó a su cuerpo accidentalmente después de besar a una señorita en un club nocturno, y por el otro castigar a un ciclista español que afirma haber tomado un filete que contenía clembuterol; es realmente fantástico porque, con respecto a Richard Gasquet, estos ganapanes no tuvieron empacho alguno a la hora de justificar su sentencia exculpatoria en el hecho de que las dosis de benzoylecgonina encontradas en su orina eran tan ínfimas que debieron entrar de forma incidental en el organismo del jugador, y ahora castigan a Contador por 50 picogramos de clembuterol. Un pico y una pala les daba yo a los del TAS.
Pero es que la no definición clara del doping, esa nebulosa generada a su alrededor y ese auténtico y algo macabro terror-pánico que tienen todos los deportistas a acudir a la "justicia ordinaria", como si los tribunales deportivos estuvieran al márgen de las leyes universales del hombre y uno tuviera que esperar en su casa y temblando de miedo a la voz de los supertacañones, es precisamente la que ahora les permite arruinar deportivamente y esquilmar económicamente al mejor ciclista mundial del momento sin que nadie se atreva a decir nada. La broma le puede costar a Contador cerca de 5 millones de euros, gran parte de los cuales irán probablemente destinados a nutrir, tal y como apuntaba esta mañana Federico Jiménez Losantos, a los señores del TAS de complejos vitamínicos en formas muy similares a las que suelen adoptar las latas de caviar y las botellas de Champagne. Dan ganas de colgar la bicicleta y, ya puestos, salir a la calle a emplumar a más de uno y más de dos después de haberles untado convenientemente de brea.
6 de Febrero de 2012 - 17:27:51 - Juan Manuel Rodríguez - 315 comentarios
Entre los años 1844 y 1845, Alejandro Dumas padre escribió El conde de Montecristo, sin duda alguna mi novela de aventuras favorita y más aún si cabe desde que Televisión Española la emitiera por capitulos y de lunes a viernes a finales de los 60; sirva decir que cuando, de pascuas a ramos, me encuentro con don José Martín por El Corte Inglés de Castellana, soy incapaz de ver en él al fenomenal actor que fue y sin duda sigue siendo hoy sino a Edmond Dantés en persona, el hombre que se topó con la fortuna en una abominable celda del Castillo de If y, a través de ella, pudo culminar al fin su venganza y castigar a los culpables. Tengo para mí que Alberto Contador es nuestro particular y genuino conde de Montecristo, castigado sin pruebas, sancionado injustamente, arruinado deportivamente hablando porque así lo han decidido, fundamentalmente tarde, entre los señoritingos del TAS y los caballeretes del TIS.
Lo único que ahora debe hacer el pinteño, y no será esa en absoluto una tarea sencilla, es desenmascarar a Danglars y Mondego porque, si algo tengo claro de toda esta historia, es que el papel de Villefort se lo ha ganado con creces Pat McQuaid. Y que conste que el hecho de que Alberto sea compatriota tiene poco que ver (porque algo sí debo reconocer que tiene) en la indignación que me embarga desde que he conocido la noticia. Claro que si el sancionado fuera otro yo no estaría ahora dedicándole un artículo, pero ha habido antes que Contador otros ciclistas españoles castigados y servidor no ha sido capaz de negar la mayor; hoy sí, hoy la niego. Niego que la justicia sea justa cuando tiene dos años danzando de aquí para allá a un acusado. Niego que sea el acusado quien deba demostrar su inocencia y no al revés, o sea que sus acusadores aporten pruebas del delito.
Niego que a alguien se le pueda hundir por pura intuición y dejando por escrito en una sentencia inacabable que no existen pruebas de que el mejor ciclista del mundo se dopara. Niego que McQuaid y sus compinches estén en disposición de enjuiciar a alguien. Lo niego todo. La injusticia deportiva es un tremendo cachondeo y puede que el "caso Contador" sirva como palanca para desenmascarar a estos auténticos ganapanes. Yo creo a pies juntillas en la palabra de Alberto Contador y no me cabe de ningún modo en la cabeza que alguien pueda pensar que las dosis de clembuterol que le encontraron en la sangre a nuestro Dantés le sirvieran para ganar un Tour y un Giro. A lo mejor tendrían que empezar por ahí, definiendo qué es y qué no es doping. Aunque, bien pensado, si lo dejaran claro... ¿para qué servirían el TAS y el TIS?... Ya no tendrían sentido las figuras de Danglars, Mondego y Villefort, ¿no?...
5 de Febrero de 2012 - 14:00:04 - Juan Manuel Rodríguez - 376 comentarios
Sería fantástico poder hablar tranquilamente de fútbol alguno de estos días, de los 71 goles que lleva marcados hasta la fecha el Real Madrid y que suponen un record absoluto a estas alturas de la competición, de la indudable progresión que muestra el equipo de Mourinho con respecto al de la pasada campaña, del nivel de exigencia total al que le somete un Barcelona imperial y letal, seguramente el mejor de la historia azulgrana, de la solvencia con que los merengues resuelven partidos complicados en los que se pierden Ligas como el de ayer mismo en Getafe. Sería fantástico, y lo digo muy en serio, pero lo veo difícil, muy difícil, porque del otro lado, del lado del Club de admiradores de El corazón atormentado de Arthur Rimbaud, se permiten incluso el lujo de relevarse en sus moralinas y en sus moralejas mientras que nosotros (y ahí incluiré, aun sin su permiso, a los Gistau, Navajas, Jabois, Alcaide, Tenorio, Carbajosa...) somos menos y, como le ocurriera a Kirk Douglas en la magnífica Camino de la horca, estamos sometidos a estrecha vigilancia las 24 horas del día y ni el placer de una cabezadita se nos consiente, con la notabilísima diferencia a favor del señor Douglas de que mientras él era perseguido por la bellísima Virgina Mayo a nosotros nos observa el maléfico Carlos Boyero.
Sería fantástico poder dejar de hablar de moral y de ética, no tener que aguantar sermones cada dos por tres, estupidas moralinas que no vienen a cuento, lecciones de baratillo sobre qué es el Real Madrid y quienes están o no están ungidos para poder entrenar o jugar en ese club "porque lo digo yo". Admiro al Javier Marías escritor y considero que es, en el sentido más positivo del término, un cuentista de mucho cuidado. Disfruté con Mañana en la batalla piensa en mí, Corazón tan blanco o Todas las almas, e incluso hubo una vez, hace ya mucho tiempo, que soñé que le concedían el premio Nobel de literatura; ahora no, ahora sueño despierto con que se lo entregan a Paul Auster, Martin Amis, Philip Roth, John Irving o Vila-Matas; para David Foster Wallace o Ryszard Kapuscinski, mal que me pese, ya es tarde, y a Tom Wolfe no creo que le tengan demasiado en cuenta. Del Marías articulista, incluso del que escribe sobre fútbol, simplemente paso, y el Marías versión antimourinhista que adoctrina desde el púlpito me da ardor de estómago.
Marías y otros como Marías llevan ajustándole la soga al cuello a Mourinho desde el preciso instante en que anunció que abandonaba el Inter de Milán. Hoy, en su artículo de El País, cita al actual John Carlin, al Carlin que un buen día decidió subirse al tren de la moda, al Carlin tecnócrata que eligió no llevar la contraria; el John Carlin de 2007 era, en mi opinión, mucho más justo y equilibrado, más libre también, y decía y escribía sobre Mourinho cosas radicalmente distintas a las actuales, rogándole incluso que viniera a España y mourinhizara un poquito al Barça; puede que ese fuera precisamente el "error" que cometió el portugués, no fichar por el equipo culé y hacerlo por el Real Madrid, de ahí que le sigan obligando a expiar sus culpas. Marías, Javier, el de Salvajes y Sentimentales, escribe fenomenal pero pontifica fatal y da las peores lecciones de madridismo a las que yo haya podido asistir jamás en mi vida, las que diferencian entre los aficionados buenos y los malos, los que están convocados para la gloria y los que no lo están, los estéticos y los antiéticos; y el agobio de este grupo aumenta paradójicamente, y la soga se ajusta más y más alrededor del cuello de Mou, coincidiendo precisamente con el incremento de los puntos con que el Real Madrid aventaja al equipo de Guardiola en la clasificación general. Y no hay motivo, la verdad. Llegará un día en que Mourinho se vaya y ellos puedan adoctrinar tranquilamente al primer caballero dispuesto a dejarse entrevistar en profundidad por Juan Cruz.
4 de Febrero de 2012 - 16:57:16 - Juan Manuel Rodríguez - 197 comentarios
Demoledor informe de Libertad Digital sobre la persecución de Prisa a José Mourinho. El otro día, en Futboleros, cité de memoria a José María Izquierdo porque recordaba vagamente que hubo algo de lo que dijo en su día que me sentó fatal, pero no tenía clara en la cabeza la idiotez esa del Aznaourinho Lupus. Lo de Martin Girard, el alias que utiliza Gonzalo Suárez, es también de auténtica traca, y no por sobradamente conocidas dejan de ser menos hirientes las habituales embestidas de Diego Torres en El País. No hay en todo el grupo ni una sóla voz disidente en lo que a Mourinho se refiere, ni una, y los cañones apuntan ordenadamente en la misma dirección. Y todo, tal y como dije también el otro día, porque Mou se cargó a Jorge Valdano, hoy reconvertido instantáneamente en comentarista de la Ser, la emisora del grupo.
Esta operación de acoso y derribo al actual técnico madridista cuenta, a lo que se ve, con poderosísimos miembros entre sus filas, y cuando digo esto no lo hago pensando precisamente en Carlos Boyero, el crítico de cine que un día llama "nazi" al portugués y otro saca a relucir su nombre después de una tragedia que acaba de costar más de 70 vidas; para elegante, pero elegante de verdad, el insultado Mourinho que no se fue al minuto siguiente a interponer contra él una demanda. Es tal este persistente calabobos que ayer mismo, sin venir a cuento ni por qué, Carmen Chacón hizo una gracieta a propósito de Messi y de Pepe, y hoy, en la contraportada de El Mundo, el alcalde de Cuenca le cuenta a Rafael J. Álvarez (¡qué tiempos los de la Cadena Rato!) que "el Barça es más ético".
Hay veces en que, viendo estas cosas, a uno le dan ganas de dejarse llevar por la corriente generalizada y apuntarse a las clases de deontología profesional que imparten unos y de filosofía que regalan otros, pero reconforta comprobar cómo muchos lectores de aquí y bastantes telespectadores de allá animan a continuar una batalla que va a ser ardua y difícil. El objetivo no es otro que cargarse a Mourinho supongo que para acceder más fácilmente a Florentino Pérez y poder aupar así al banquillo a un entrenador más maleable, más dócil, más políticamente correcto, más "valdanista" en suma. Me decepcionaría profundamente que el portugués cediera a la presión y optara por salir pitando a la Premier porque sé de buena tinta que el presidente del club no lo hará y confía en él ciegamente, aunque también resulta desalentador saber que esta situación no la curarán una Liga o una Champions y que el pulgar seguirá hacia abajo en cualquiera de los casos.
2 de Febrero de 2012 - 13:02:40 - Juan Manuel Rodríguez - 461 comentarios
Arde Valencia, y con razón, tras el abracadabrante arbitraje del señor González González, que dejó sin sancionar una clarísima mano de Pinto fuera del área; de haberlo hecho así, de haber cumplido con su trabajo castigando la salida a destiempo del portero culé, el Barcelona se habría tenido que quedar por fuerza con diez jugadores en el minuto 19 de partido y Guardiola debería haber reorganizado totalmente su equipo. Nada de lo que pasó después importa demasiado, al menos a mí no, ni tampoco interesa lo que pueda ocurrir en el partido de vuelta de la semana que viene, puesto que el árbitro se cargó las semifinales, así como suena, y de ahí justamente el lógico y natural enfado valencianista. Soldado, que suele hablar alto y claro, se encargó de poner los puntos sobre las íes.
Si Valencia está en plenas fallas cuando no hemos hecho sino arrancar tímidamente el mes de febrero no es tanto, según mi modesta opinión, por la gruesa metedura de pata de González al cuadrado sino por la relación "causa-efecto" que observan en el club ché entre las desafortunadísimas declaraciones de Sandro Rosell del martes por la mañana y la lamentable actuación arbitral del miércoles por la noche. Rosell, "modélico" en opinión de Pep, afirmó sin empacho que la cosa no pintaba bien para ellos pero que... había que esperar. Me parece razonable que Llorente, que se jugaba tres cuartos de la temporada ayer en Mestalla, incida en las declaraciones del presidente del Barcelona puesto que coinciden en el tiempo con el garrafal error que está a puntito de noquearles en la Copa.
Lo cierto es que empieza a desplomarse esa martingala de que el equipo catalán nunca habla de los árbitros. Lo han hecho, y muy recientemente además, Xavi, Messi, Rosell y, ayer mismo, inmediatamente después del partido, lo hizo nuevamente Guardiola. Fue también muy comentada la reacción de Pep, absolutamente fuera de sí, enloquecido tras el empate de su equipo. Onésimo, no yo, explicó en Futboleros que él interpretaba que el técnico culé se estaba quejando amargamente por el estado del césped, excesivamente alto en opinión del entrenador barcelonista. Supongo que ahora, con el Real Madrid siete puntos por encima en la Liga, empezaremos a ver al auténtico Josep Guardiola. Aunque la cosa empiece a pintar algo mejor para él, dicen en Valencia que debido a la gestión de Rosell.
1 de Febrero de 2012 - 11:27:59 - Juan Manuel Rodríguez - 289 comentarios
De mí, que no soy más que un modestísimo altavoz de mis propias ideas, un bafle sin la menor importancia que no se representa salvo a sí mismo y en ocasiones ni eso siquiera, no va a venir a cachondearse Pep Guardiola, no señor; vamos, ni Guardiola, ni Beenhakker, ni Toshack, ni Hiddink... Con esto quiero decir, sin que se interprete que estoy tratando de justificarme por nada, que cuando Guardiola no era más que un simple aprendiz de brujo con acné, servidor ya ponía como chupa de dómine a presidentes, entrenadores y jugadores del Real Madrid cuando lo consideraba oportuno, que he de reconocer que era en muchísimas ocasiones, probablemente más de las justas y necesarias. Hablar en términos de "altavoz" con el único objetivo de desprestigiar a quienes a ambos lados de la cara conservamos aún oídos en buen estado y hemos escuchado mil veces cómo presidentes, jugadores y entrenadores (él mismo) del Barcelona criticaban la actuación arbitral, sencillamente no cuela.
A mí no me paga el Real Madrid por escribir aquí sino Libertad Digital, a él sin embargo sí le paga el Barcelona por entrenar allí, de forma que el único altavoz claramente identificado es el señor Josep Guardiola. En el Estado español (o sea, en España) se entiende y se consiente absolutamente todo; es más, el nivel de lo que se entiende y consiente en el Estado español (o sea, en España) es tan elevado, que hay veces que pienso que es un país dormido, abducido, anestesiado. Lo que no se puede comprender en el Estado español (o sea, en España) por mucho que uno asista a la rueda de prensa vestido directamente con la camiseta azulgrana y la barretina en la cabeza es que por la mañana Sandro Rosell diga que esta temporada no pinta bien la cosa arbitral, por la tarde le pregunten por esas declaraciones a Guardiola y el entrenador del Barcelona diga que el comportamiento de su presidente siempre ha sido ejemplar y modélico. ¿Altavoces?...
Supongo que los árbitros beneficiarán unas veces a unos y otras a otros, pero en el Barcelona se tiraron medio siglo afirmando sin rubor que el Real Madrid Club de Fútbol estaba directamente conchabado con ellos. 50 años. Vete tú a hablarle ahora de altavoces a los socios y aficionados del Madrid que han tenido que soportar tamaña injusticia. Imagino que lo mejor sería que nadie hablara nunca de los árbitros, pero parece que eso es materialmente imposible; que lo hagan por lo tanto todos, que todos hablen de los arbitrajes, o que la federación habilite, con la anuencia de la Liga de Fútbol Profesional, un procedimiento que castigue a quienes hablen y premie a quienes no lo hagan. Pero Guardiola, que debe creerse más listo que nadie, piensa que ha inventado el método perfecto que consiste en hablar descaradamente de los árbitros y decir con más descaro aún que no lo hace. Y eso en el Estado español (o sea, en España) no se entiende del todo bien. Y eso que es un Estado comprensivo.
31 de Enero de 2012 - 12:34:44 - Juan Manuel Rodríguez - 253 comentarios
Ayer, mientras esperaba a mi buen amigo Juan Guerrero Burgos, abogado de pro y madridista sólo desde hace medio siglo, en La Paloma, un restaurante muy coqueto de la calle Jorge Juan, me dediqué a ojear embelesado un artículo de Ramón Besa, uno de los líderes espirituales de eso que en su día bauticé como el Club de Admiradores de El corazón atormentado de Arthur Rimbaud, para ver qué explicación daba al extrañísimo caso de una Liga, la nuestra en concreto, que contando entre sus veinte primeros equipos con el mejor de largo de la historia del fútbol universal tenía sin embargo a otro como líder, y destacado además, siete puntos por encima. Como esta situación les ha pillado en fuera de juego, no contaban con que este absurdo caso pudiera darse ni en mil años y el juez de línea no hace más que levantarles una y otra vez el banderín, algún razonamiento habrá que darle al hecho de que, siendo las dos de la madrugada y la noche cerrada, luzca sin embargo un sol radiante.
A lo que iba. La explicación de uno de los popes del arthurimbodismo aplicado al periodismo deportivo no era otra que enumerar la cantidad de cosas que el Barcelona había hecho mal hasta el momento, obviando las que seguramente debería haber hecho a la fuerza bien el Real Madrid, aunque fuera por pura casualidad, para estar ahí, en lo más alto de la clasificación. Créanme cuando les digo que el mecanismo del antimourinhismo, que es efectivamente una subespecie del antimadridismo, es más simple que el de un botijo, y sólo les diferencia el contenido: aguita fresca, a poder ser con un chorrito de anís, en el primero de los casos, y un impenetrable ladrillo en el segundo. La operación de acoso y derribo a Mourinho es aún más simple y algún día la explicaré como es debido.
Por cierto que hoy, tal y como estaba previsto en el guión, tras hablar Xavi y Messi de los árbitros parió finalmente la abuela y también lo ha hecho Sandro Rosell. El vicepresidente oyente del Barcelona tiene un claro concepto marxista (de Groucho, no de Karl) de lo que es tener principios, y los va cambiando según su propia conveniencia y dependiendo de cómo le vaya a él en la película. Este Rosell que ahora, en referencia al estamento arbitral, tiene la osadía de decir que la cosa no pinta bien, es el mismo que pone como ejemplo a la Premier cuando se trata de sancionar con cuatro partidos a un futbolista que le ha pegado a otro un pisotón pero obvia que en esa misma competición se castigó a otro jugador con ocho encuentros por insultos racistas. Está claro que el Real Madrid puede perder perfectamente esta Liga, y más aún después de haber conocido la conjura culé, pero lo que servidor está disfrutando viendo este espectáculo, eso ya no me lo quita nadie.
30 de Enero de 2012 - 12:11:14 - Juan Manuel Rodríguez - 246 comentarios
"Esta no es una manzana ordinaria, esta manzana tiene magia. Si la pruebas, todos tus deseos se convertirán en realidad. Piensa en lo que más deseas y muérdela" (La malvada bruja a Blancanieves en la extraordinaria versión de Walt Disney).
Por muy buenos que sean y muchas cosas que hayan hecho en el pasado, a los jugadores del Real Madrid se les suele alabar a ratos, dependiendo básicamente el elogio de lo realizado en el último partido. Mesut Özil está ahora disfrutando del suyo, de su rato, que, tal y como aparece reflejado en el Diccionario Ideológico de la Lengua Española de Julio Casares, será inevitablemente un "espacio de tiempo breve" y caerá en el más absoluto de los olvidos si, por poner un ejemplo, el futbolista alemán de ascendencia turca no tiene un buen día ante el Getafe o resulta que el rival lo hace simple y llanamente mejor que él. Yo, como todos, le he visto a Özil protagonizar partidazos, partiditos y partiduchos, pero cuando se le ha dado mal o regular no se me ha ocurrido decir que era un "bluf".
Özil es un pedazo de futbolista se mire por donde se mire. No sé si nos leerá mucho o poco a los periodistas el bueno de Mesut pero le prevengo desde este preciso instante de que, ahora que le toca el "rato bueno", será utilizado arteramente como ariete para derribar la pared fortificada del castillo en el que se ha visto obligado a encerrarse su entrenador. Todo lo que haya perdido el Real Madrid hasta ahora, que ha sido francamente muy poco, habrá sido culpa exclusiva de Mourinho por no alinearte a ti y únicamente a ti. Del mismo modo, la eliminación copera a manos (o, por mejor decir, a pies) del mejor equipo de fútbol de la historia según muchos especialistas, se deberá a que el portugués te dejó en el banquillo en el partido de ida disputado en el estadio Santiago Bernabéu: así está grabado sobre la piedra y así será, lo quiera él o no. No te lleves por ello demasiados berrinches.
Que te explique Emilio Butragueño cómo va la cosa. Ahora eres tú quien surfea sobre la ola del éxito y vuelves a ser aquel jugador poseedor de un talento extraordinario que dejara boquiabiertos a todos los aficionados durante el pasado Mundial, y a tu compañero Sahin le toca interpretar el papel de futbolista inadaptado y jugador irrecuperable por el que se pagó demasiado dinero. Es probable que cuando Sahin ponga en pie al Bernabéu, que lo pondrá, y disfrute de su rato, te toque a ti volver a ocupar el espacio que ahora mismo ocupa él. La última hora es que Mourinho maltrata a Albiol, y al ser Raúl de Villamarchante, en la provincia de Valencia, es más o menos fácilmente deducible que lo próximo será volver a incidir en la falta de respeto del portugués hacia el Reino de España, los españoles, la Carta Magna y el mismísimo Rey Juan Carlos I. Decide tú si muerdes o no muerdes esa reluciente manzana.