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A Asensio intentan hacerle "un Isco"

Se ha llegado a tal extremo de imbecilidad que hasta la ausencia de fichajes sonados por parte del Real Madrid es festejada por el periobarcelonismo como si de la Champions se tratara. Al parecer, La Sexta del Barça no consistirá tanto en ganarla, que eso, a fin de cuentas, sólo parece importarle al equipo blanco, sino en que Pogba se vaya finalmente al United y Gabriel Jesús elija al City. Lo que yo digo es que será indudablemente un palo muy duro para el Real Madrid que Gabriel Jesús se vaya con Guardiola pero que habrá que mirar hacia el futuro, tirar para adelante... e intentar sobrevivir sin él. Lo mismo puede aplicársele a Pogba: no es el once veces campeón de Europa quien tiene que seducir a Paul sino Raiola y él mismo quienes tienen que convencer a Zidane y a Florentino de que tiene sitio en el equipo: en el Madrid lo que importa es el club.

Hay quien insiste en ver en la aparente (porque Raiola sigue repitiendo que no hay nada hecho) imposibilidad de que Pogba vista de blanco el primer desencuentro de relevancia entre el presidente y el entrenador madridistas. Así que, al final, venga o no venga Pogba, el Real saldrá perdiendo mediáticamente hablando: si viene, porque se habrán gastado 120 millones de euros en un jugador que probablemente no los valga; si no viene, porque Florentino le habrá negado a Zidane una de sus peticiones. El asunto, y ya lo ha explicado un trillón de veces Sergio Valentín en Libertad Digital, es puramente económico; si el club blanco es un modelo de gestión imitado en todo el mundo y si se estudia incluso su modo de hacer las cosas en alguna Universidad (por supuesto de fuera de España, no conviene herir susceptibilidades) es porque ingresa más de lo que gasta y sólo gasta... cuando tiene que gastar. Aún está a tiempo Pogba de convencer al Madrid de que tiene que ir a por él.

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A por Pogba hasta que toque la campana

Mientras que el Barça sigue tratando de convencer a algún delantero suicida que ose compartir vestuario con Messi, Suárez y Neymar, el Real Madrid ya tiene al suyo, Álvaro Morata. Si la situación no pega un vuelco absoluto, Morata será el cuarto delantero de Zidane, quien ayer, tras la derrota ante el PSG, ya advirtió que el 4-4-2 era un esquema de emergencia, una anomalía con la cual afrontar la Supercopa de Europa ante el Sevilla pero que, en cuanto regresaran Cristiano y Bale, lo suyo volvería a ser el clásico 4-3-3. En el Madrid, como en el Barça, son habas contadas porque al principio de temporada sabes que los partidos gordos los jugarás con Keylor, Ramos, Pepe, Modric, Casemiro, Kroos y la BBC, "los nueve mismos cabrones de siempre" que diría John Toshack, así que, en realidad, sólo te quedan dos puestos por decidir. Vista así, la decisión deportiva de Morata es arriesgada y valiente, aunque más aún lo es la de Jesé, si al final decide quedarse.

De lo que se dio cuenta Luis Enrique el año pasado (y eso que ganó Liga y Copa) es de que no pudo dar todo el descanso que quiso a jugadores que, en los instantes decisivos de la temporada, acabaron notando tanto la fatiga física como la mental. Para los grandes es muy importante (pero muy difícil) tener a futbolistas que sepan interpretar (y asumir) correctamente un papel secundario y que cuando los necesite su entrenador den la cara y ofrezcan el nivel exigido. En el Madrid hay dos de esos, Nacho y Lucas Vázquez; y otro, Varane, ciertamente especial porque, siendo como es capitán de Francia y un jugador permanentemente tentado por otros clubes potentes, él prefiere seguir haciéndose, consciente de que acabará siendo por mucho tiempo el defensa central titular del equipo blanco.

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Spoiler: Mourinho ganará la batalla de Manchester

Uno de los regalos futbolísticos del verano que más ilusión nos había hecho era sin duda alguna el de poder presenciar el enfrentamiento chino entre José Mourinho y Pep Guardiola, que suponía el retorno del duelo entre los dos gallitos de los banquillos a nivel mundial, la reedición de aquellos choques míticos de la Liga española que a Del Bosque le gustaron tan poco y que a mí, como a otros muchos, nos parecieron tan apasionantes. Pero no, no hubo remake y, cuando todos nos las prometíamos tan felices, la lluvia anegó el cesped del estadio Nacional de China y nos quedamos compuestos y sin el espectáculo de poder ver, por ejemplo, si Guardiola y Mou se estrechaban finalmente la mano, qué caras ponían al hacerlo, las novedades de ambos equipos y si City y United empezaban ya a parecerse un poco a sus dos ideólogos.

Porque, en el fondo, el duelo entre Mourinho y Guardiola siempre ha supuesto la traslación a los banquillos del que mantienen desde hace siete años Messi y Cristiano sobre el campo. El mundo del fútbol, como el de los toros, vive de esos enfrentamientos, que al final acaban reduciéndolo todo demasiado y dejando a un lado los imprescindibles matices: ni el bueno es tan bueno ni el malo tan malo como solemos pintarlos los periodistas, que en la simplificación nos movemos como pez en el agua. Desde ese punto de vista, la Premier no sólo ha sabido captar a dos de los enfants terribles más significados del deporte mundial sino que, por si ello fuera poco, los ha juntado además en la misma ciudad. Manchester dejará de ser una ciudad aburrida para convertirse en un parque de atracciones, con su Dragón Khan y todo.

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Un pequeño paso para Raiola, un gran paso para Pogba

El Real Madrid tiene a los mejores futbolistas del mundo (y este año, además, dos por posición) porque cuando un jugador le interesa de verdad va desde el principio con armas y bagajes a por él, sí, pero también porque al futbolista en cuestión le conviene recalar en el once veces campeón de Europa. Tiene que ser, para que nos entendamos, una atracción mutua porque, de lo contrario, la relación está condenada al fracaso. Robinho, por ejemplo, no comprendió que al firmar por el Real Madrid ya había alcanzado la cima del fútbol mundial; Özil tampoco. No hay ningún jugador por encima del club, ninguno; de ahí precisamente que cuando Cristiano dijo que no era feliz aquí, servidor firmase un artículo aquí mismo sugiriendo que lo mejor para todos era que el Real Madrid le liberase de su compromiso y le dejase volar; aquello, por cierto, me valió los más duros reproches por parte del madridismo y luego, pasado el tiempo, el propio Cristiano reconoció que se había equivocado con aquellas declaraciones.

Así que cuando una gran estrella del fútbol mundial quiere venir al Real Madrid... tiene que dar el primer paso. Zidane lo hizo, agotado del proyecto de la Juve; Ronaldo y Beckham también. Cristiano pidió al United que le pusiera precio y Bale amenazó con colgar las botas si no le dejaban cumplir con su sueño. El único que llegó aquí a regañadientes, quizás porque en su fuero interno jamás pensó que el Barça le iba a dejar marchar ni tampoco que Florentino Pérez fuera a ganar las elecciones, fue Luis Figo, pero, después de jugar en ambos equipos, el portugués es hoy uno de los embajadores del madridismo por el mundo. Todos los futbolistas anteriormente citados, desde Ronaldo hasta Cristiano, estaban prisioneros de la ambición por ser aún mejores jugadores de lo que ya eran y tenían además una potente cultura futbolística que les ayudaba a distinguir entre grandes clubes (United, Juve, Fútbol Club Barcelona...) y el mejor club.

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Lopetegui entra con el mal pie... de Villar

Julen Lopetegui entra con mal pie y tocado del ala en la selección, y no por él, que aún resulta una incógnita, sino por quien lo eligió para el puesto, Ángel Villar, que después de 28 interminables años en el cargo es una negativa certeza absolutamente para todo el mundo. Poco antes de nombrar a dedo al técnico vasco, Villar se jactaba en una reunión con los hombres y mujeres del "fulbol" de los palos de ciego que dábamos los periodistas a propósito del sustituto de Vicente del Bosque: "Mienten, y lo hacen porque no tienen ni idea"; le faltó una sonora y abracadabrante carcajada y, de fondo, el sonido de un rayo. Esas palabras me inducen a pensar que, como ha sucedido a lo largo de la historia con otros dictadores, lo que motivó realmente la elección de Lopetegui no fue su valía profesional sino el hecho de aparecer en las quinielas por detrás de Caparrós o de Jémez.

En el cónclave que organizaron Ángel con María, María con Villar y Villar con Ángel, Joaquín, que era el favoritísimo, entró Papa y salió Cardenal; quién sabe si el utrerano no sería hoy seleccionador si los medios de comunicación hubieramos hablado un pelín menos de él. Yo creo que el propio Caparrós, que no mentía cuando decía que nadie de la federación se había puesto en contacto con él, llegó a la conclusión de que tanta exposición mediática perjudicaba su candidatura, pero se dio cuenta demasiado tarde y, cuando quiso retirarse, el señorito del cortijo federativo ya estaba herido en su amor propio. Así que, incluso contra la opinión generalizada de su propia junta directiva, Villar cogió el miércoles por la noche el teléfono, llamó personalmente a Lopetegui y le dijo: "Tú eres mi hijo".

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El espejo de Lopetegui

Fue ayer, a eso de las tres menos veinte de la tarde, cuando los druidas de la federación española de fútbol, encabezados por Villaramix, desvelaron a la humanidad el resultado de la visión que había tenido al arúspice contratado para ver el futuro de España; hacia el mediodía, el arúspice había leído las entrañas de una gallina, y éstas le habían indicado que de Asteasu, en la provincia de Guipúzcoa, llegaría a lomos de un corcel blanco un hombre cuyas iniciales respondían a J.L.A. y que, para más señas, ya había trabajado con anterioridad para los druidas del "fulbol". Villaramix, que en esos momentos estaba preparando una pócima que le convirtiera en irresistible a ojos de la UEFA, pegó un brinco y exclamó: "¡Eureka, lo tengo... Lopetegui!". Así sea, dijo el arúspice. Lopetegui. Habemus lego.

Lopetegui es un seleccionador de consenso... sin consenso. Me explico: Villaramix y Jorge Pérez, que es el traidor de esta historia, no se hablan, y sin embargo ambos coincidían, incluso desde antes de que el arúspice leyera en las entrañas de una gallina el futuro de la selección nacional, que Julen podía ser el hombre adecuado para sustituir a Sor Del Bosque. Veremos. De la rueda de prensa del nuevo seleccionador y posterior "posado-robado" por casi todas las emisoras de radio (en EsRadio preferimos no perder el tiempo de los oyentes) no se puede extraer ninguna conclusión, ni buena ni mala: palabras de agradecimiento, frases huecas, abrazos, palmaditas... lo normal puesto que Julen acaba de aterrizar en el cargo. Algo bueno sí tiene de entrada el nuevo seleccionador y es que, entre los futbolistas del Barça y los del Madrid, Lopetegui luchará por todos, y no como Del Bosque que sólo lo hacía por los culés. O al menos eso espero.

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Raiola toma el dinero del United y corre

Anoche contaba Sergio Valentín en El Primer Palo que el Real Madrid había decidido abandonar la puja por Paul Pogba por una cuestión económica. Pensaba añadir "por una simple cuestión económica", pero el caso es que el fichaje del todocampista francés puede ser de todo menos simple: no es simple la cantidad de dinero que, al parecer, está dispuesto a poner el United de Mourinho por él: 120 millones de euros; tampoco es simple el representante del chico, el tristemente conocido Mino Raiola, una bomba de racimo humana; y, por último, no es simple el propio jugador. Si, tal y como anunciaba ayer por la noche L'Equipe, la operación está cerrada con el club inglés, Pogba se convertirá en las próximas horas en el fichaje más caro de la historia del fútbol, así que la cuestión no tiene nada de simple. Si Zidane se hubiera cerrado en banda por Pogba, Florentino Pérez habría tirado la casa blanca por él, pero tampoco es el caso.

Tal y como se está poniendo el fútbol, y con la Premier con más pasta fresca que nunca, el Real Madrid está inevitablemente abocado a detectar bolsas semiocultas de nuevos jugadores, futbolistas muy jóvenes y con gran proyección de futuro. Pero el caso es que también empiezan a pagarse cantidades astronómicas de dinero por futbolistas cada vez más tiernos: el United pagó 80 millones por Martial, que tiene 20 años, mientras que Renato Sanches, que parece confirmado que tiene 18, acaba de fichar por el Bayern por 35 millones más otros 45 en variables. Por Pogba, que tiene 23, está dispuesto a pagar 120 millones el United, y André Gomes, que tiene 22, podría salirle al propio Real Madrid por 60. Así las cosas, hay que apostar por los Martin Odegaard, Marco Asensio o Sergio Díaz, que tienen 55 años entre los tres.

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Del Bosque, Guardiola y el desertor Puyol

A Vicente del Bosque, que sigue en Babia, no se le ocurrió otra cosa que decir el otro día que Pep Guardiola podía ser un magnífico seleccionador nacional: "¿Por qué no un catalán?"... Un catalán por supuesto que sí, un catalán desde luego, pero ese catalán en concreto, ese catalán que reconoce que si él jugó con España fue porque no le quedaba más remedio, ese catalán que dijo en una rueda de prensa que él procedía de "ese país pequeñito de ahí arriba", ese catalán que apoya abiertamente el proceso secesionista e ilegal, ese catalán que ningunea a España cada vez que puede, el día de su presentación como nuevo entrenador del City sin ir más lejos, ese catalán jamás, ese catalán nunca. Cataluña es España y un catalán puede ser perfectamente presidente del Gobierno, pero... ¿Artur Mas? ¿En serio? ¿Mas presidente de España?... Entre la bondad y la estupidez más supina existe una frontera muy fina que Vicente del Bosque insiste en cruzar cada vez que puede.

El ex seleccionador, que permaneció en pie y en silencio en el palco del deshonor mientras se humillaba a su Rey y se pitaba el himno nacional, se refirió a Guardiola, que es catalán, pero no, por ejemplo, de Carles Puyol, que también lo es. Ya sé que, una vez colgadas las botas, la carrera profesional de Puyol no está yendo por ahí de momento, pero el concepto sigue siendo el mismo. Sor Vicente tuvo unas palabras elogiosas ("es el mejor del mundo") hacia un entrenador de fútbol que se ha destacado claramente por ser un enemigo declarado de España, olvidando que el mejor seleccionador español tiene que ser antes que nada uno que ame a su país: la nación por encima de la selección y no al revés. Pep Guardiola sabrá muchísimo de fútbol pero no quiere a España y piensa que Cataluña debe independizarse, pero eso a un supervisor de nubes no le importa demasiado.

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El ser o no ser de Paul Pogba

Hay quien, fiel a su tradición, trata de enfrentar a las primeras de cambio de esta nueva temporada a Florentino Pérez y a Zinedine Zidane, no sea que al Real Madrid le vuelva a ir bien un año más y acabe ganando La Duodécima. El asunto de presunta disputa entre ambos sería esta vez Paul Pogba, un magnífico jugador que pertenece a la Juventus de Turín y por el que el Manchester United de mi Jose Mourinho estaría dispuesto a abonar unos no menos magníficos 125 millones de euros. En El Primer Palo de ayer, Juan Pablo Polvorinos, el último higuainista vivo sobre la faz de la tierra, sostenía que si la Juve estaba dispuesta a pagar 95 millones por Gonzalo es porque los valía, y tiene razón: si los pagan es porque los vale pero... ¿los vale?... Ya me entienden. Yo creo que, por mucho que los paguen, no los vale. ¿Vale 125 millones Pogba?... Si los acaban pagando, que eso lo tengo que ver con mis propios ojos, será que los vale, pero... ¿de verdad los vale?... Yo creo que no.

A ver cómo funciona esto: entonces si Florentino trae a Pogba, por el que hay un club que está dispuesto a pagar la mayor cantidad de dinero jamás abonada por un jugador a lo largo de toda la historia del fútbol mundial, es porque hace caso a Zidane, pero si no lo trae... ¿es porque no le hace caso y Zizou es un monigote?... Yo elevaría un pelín el listón argumental, no vaya a ser que los lectores se piensen que les tomamos por imbéciles. A Florentino Pérez le "crujieron" en su día por gastarse 95 millones por Cristiano, 99 por Bale, 80 por James e incluso 42 por Modric, que según alguno de estos gurús de medio pelo iba a ser menos importante para el Real que Song para el Barça: ¿y ahora la prueba del algodón de que el presidente del club blanco confía en su entrenador va a ser que pague 125 millones por Pogba?... Son, son, para que tú la bailes; son, son, para cantarlas al viento.

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Blatter, el hombre de las bolas calientes

Hace ahora justo un mes que Joseph Blatter salió denunciando la existencia de "bolas calientes" en algunas competiciones internacionales. Todas las pistas conducían directamente a la Champions porque el inhabilitado presidente de la FIFA acusaba a la UEFA de su archienemigo y también inhabilitado Michel Platini pero exculpaba, por supuesto, a la organización que él mismo había presidido hasta hacía bien poco. Aquellas declaraciones de Blatter pasaron sin pena ni gloria, del mismo modo que nadie hizo caso, por mucho que servidor insistió en que alguien con mando en plaza indagara en la conversación entre Villar y Rosell, la del "qué más quieres que te dé, Sandro, si ya te lo he dado todo", o repreguntase al ex vicepresidente culé Alfonso Godall qué quería decir con aquello del "saldo arbitral favorable". Tampoco se hizo caso de lo dicho por Simeone hace ahora un año: "La Liga está peligrosamente preparada para el Real Madrid".

Las palabras de Blatter pasaron, como decía, sin pena ni gloria, y eso provocó mucha indignación entre un amplio sector del periobarcelonismo y del perioatletismo que veía cómo se le escapaba ante sus ojos la suculenta posibilidad de manchar de algún modo (más) la consecución de La Undécima, que ha hecho un daño irreparable. Lo que yo digo es muy simple: investíguese todo, absolutamente todo; investíguese todo hasta el fondo, afecte a quien afecte e independientemente del color de la camiseta; investíguese todo caiga quien caiga. Investíguese si es cierto que Villar le dijo a Rosell en un céntrico hotel madrileño que ya no le podía dar más. Investíguese qué quiso decir Godall con aquello de que el trato arbitral había mejorado mucho con la llegada a la presidencia del Barça de Joan Laporta. Investíguese por qué dijo Simeone que la Liga estaba preparada para el Madrid. Investíguese también, por supuesto, lo dicho por Blatter. Ahora bien, lo que me llama la atención es que quien abomina del villarato y pasa por alto la denuncia sin pruebas de Simeone... defienda de repente el platinato porque cree que le beneficia a él.

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