24 de Mayo de 2012 - 12:12:57 - Juan Manuel Rodríguez - 181 comentarios
Bendito Roca. Benditos sus platos de ducha, sus sanitarios, sus grifos y sus espejos. Bendita la colección Victoria completa, los bidés, los inodoros, los rociadores y las mamparas. Nunca, jamás, una reforma en los baños estuvo tan justificada como la que nos consta (sí, sí, señor Freixa, nos consta) que se está llevando a cabo en el estadio Santiago Bernabéu. No me cabe la menor duda de que, viendo la que se está montando tras las sensatas declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre, a Enrique Cerezo, que pone campo, le empieza a pesar ya que el estadio Vicente Calderón pueda pasar a la historia (ojalá que no sea así) por el akelarre independentista que algunos parecen empeñados en organizar mañana más que por el partido de fútbol entre Athletic Club de Bilbao y Fútbol Club Barcelona.
Por cierto que la señora Aguirre dijo más cosas. Dijo, por ejemplo, que los señores Rosell y Urrutia podían rebajar varios grados la tensión apelando al sentido común y exigiendo que sus aficiones no se dejaran arrastrar por la pendiente. Urrutia ni siquiera ha dado señales de vida y, para lo que ha dicho, Rosell habría estado más guapo callado. Que el presidente del Barcelona, que es plenamente consciente de la utilización política de la final por parte de determinados sectores, apele a estas alturas a la libertad de expresión puede ser fruto de dos situaciones: o bien que sea un cobarde o bien que, en el fondo, comparta el fin último de la algarada. Lo habría tenido muy sencillito pidiendo cabeza, pero a la vista está que Sandro la ha perdido casi toda desde que ocupa la presidencia culé.
A mí, como diría el Rey Juan Carlos, me llena de orgullo y satisfacción que en un país en el que al pan se le suele llamar vino y al vino se le suele llamar pan, Esperanza Aguirre le ponga el nombre correcto a las cosas. Y me produce lástima y vergüenza la hipócrita reacción que se ha producido contra ella por gran parte de la clase política, incluídos por supuesto destacados miembros del Partido Popular, que han estado más ambiguos incluso que el presidente del Barcelona. Lo de Joan Gaspart, ex presidente culé y actualmente en la Federación Española de Fútbol, organizadora del acto, es pura y llanamente de traca. Lo dicho: bendito sea Roca, que Dios conserve intacta durante muchos años su capacidad para innovar en el apasionante mundo de los sanitarios. En el estadio Santiago Bernabéu no.
23 de Mayo de 2012 - 11:58:54 - Juan Manuel Rodríguez - 217 comentarios
El anuncio de la ampliación de contrato de José Mourinho como entrenador del Real Madrid por dos temporadas más, en concreto hasta junio del año 2016, me pilló asistiendo al acto fundacional de la Peña Porque Sí, una reunión de amigos claramente pro-Mou amadrinada por Esperanza Aguirre, quien, por cierto, provocó también ayer la reacción más airada que uno recuerda entre la clase política más hipócrita y mediocre de Europa por decir algo tan aplastantemente coherente como que si alguien no quiere jugar una competición no debe hacerlo, que este tipo de provocaciones orquestadas por los independentistas generan violencia, que la inmensa mayoría de aficionados de Athetic y Barça rechazan estos radicalismos o que si se ofende al Rey, al Príncipe, al himno nacional o a la bandera de España debe suspenderse la final de Copa y disputarse el partido a puerta cerrada.
Decía que la noticia de la ampliación de contrato de Mou me pilló a mí asistiendo a la puesta de largo de la Peña Porque Sí (la foto de familia, al final de este artículo) y supongo que al director del colegio de Lugano inscribiendo a sus hijos en la escuela de fútbol de Valdebebas. No es, por supuesto, esa una decisión del Real Madrid contra nadie sino a favor de consolidar una ambiciosísima idea, la de Mourinho, consistente en darle varias vueltas de tuerca a un club de fútbol que parecía adormilado y que, frente al monopolio mediático culé, aparecía también como peligrosamente acomplejado en algunas de sus actitudes. Siempre tuve claro el acierto que supuso la contratación de este entrenador y mis artículos apoyándole no forman parte de ningún circo mediático sino de la más pura y dura convicción personal. Y, por supuesto, nada tiene que ver mi respaldo a Mourinho con una Copa, una Liga o la décima Champions, que llegará, claro que llegará; sin títulos en su haber habría seguido opinando exactamente lo mismo.
La decisión de Florentino Pérez, a quien aprovecho para darle desde aquí mi más sentido pésame por el fallecimiento de su señora esposa, supone también una declaración de intenciones y, por qué no decirlo, de independencia: por mucho a que determinados periodistas no les guste Mourinho y por más que grupos mediáticos tan potentes como PRISA hayan situado todos sus cañones apuntando hacia la cabeza del portugués, el Real Madrid Club de Fútbol adopta sus propias decisiones sin tener en cuenta más que sus necesidades e interpretando el sentir mayoritario de sus dueños, que siguen siendo los socios. Una buenísima noticia, sin duda; una noticia que nos habla de una institución oportunamente pertrechada tanto ideológica como tácticamente para la batalla que, a buen seguro, querrán seguir dando desde el Club de Admiradores de El Corazón Atormentado de Arthur Rimbaud. Antes no, pero ahora sí hay partido...
https://twitter.com/#!/juanma_rguez/media/slideshow?url=pic.twitter.com%2FyHrBW2uB
22 de Mayo de 2012 - 10:26:56 - Juan Manuel Rodríguez - 270 comentarios
Para esto querían la final de Copa en Madrid y más concretamente en el estadio Santiago Bernabéu. Por eso tanto empeño en que el Barcelona-Athletic del viernes que viene se disputara en el campo del Real Madrid. La capital de España como caja de resonancia de las veleidades independentistas. La utilización politiquera más repugnante de un evento deportivo del máximo nivel con el objetivo de salir en la foto. Vaya por delante que un país como el nuestro que consiente que la madre de Sandra Palo, violada en repetidas ocasiones y posteriormente atropellada y quemada viva, tenga que ir por ahí mendigando justicia, tiene las tragaderas lo suficientemente anchas como para consentir que se le enseñe el culo al Rey o que se pite al Príncipe y se haga mofa del himno nacional y la bandera.
Nada pasará si, tal y como parecen haber pedido algunos partidos nacionalistas, un partido de fútbol es utilizado para ridiculizar al heredero de la Corona, del mismo modo que nada sucedió cuando se faltó gravemente al respeto a su padre y aquella imagen dio varias veces la vuelta al mundo. No politiza, claro, quien critica que se insulte al Rey Juan Carlos sino quien, excluyendo a la mayoría de aficionados que no comparten en absoluto las fantasías independentistas, emplea un Barcelona-Athletic como palanca de sus reivindicaciones. De ahí que el spot que estos días ha hecho circular la fundación DENAES, y que comparto desde el minuto uno hasta el final, tenga tanto valor en un momento como el actual en el que todo parece darle igual a todo el mundo y en el que lo mismo dan ocho que ochenta.
Yo estoy con Esperanza Aguirre: si Bruce Springsteen no decide dar por sorpresa un concierto en el estadio Vicente Calderón de aquí a mañana, que esa es otra, y el partido se juega tal y como estaba previsto el viernes que viene, habría que suspenderlo si volvieran a pitarse el himno nacional y a arrastrarse por el suelo la bandera de España. Y que conste en acta que a mí El Mundo no me descubre absolutamente nada nuevo, pero me parecería bochornoso que dejáramos en manos de los más tontos de la clase un espectáculo como éste. Y ahora que venga Toni Freixa a preguntarnos si nos constan o no las obras del Bernabéu: haberlas haylas y, de no haberlas, habrían tenido que inventarlas. Que hablen Rosell y Urrutia. Que digan qué les parece que su partido vaya a ser empleado en estas cosas por los mismos de siempre. Que hablen o que callen para siempre.
21 de Mayo de 2012 - 08:31:58 - Juan Manuel Rodríguez - 203 comentarios
Hubo otro Castilla realmente excepcional, previo a aquel del que más tarde saldrían Butragueño, Míchel, Sanchís y Martín Vázquez, que llegó incluso a disputar la final de Copa contra el Real Madrid, perdiéndola como era menester, y disputando después una eliminatoria recopera a cara de perro contra el West Ham United. Aquel equipo formó en la final irrepetible de 1980 con Agustín, Juanito, Castañeda, Herrero, Casimiro, Gallego, Bernal, Álvarez, Pineda, Paco y Cidón, y de todos es conocido que, pese a su soberbia calidad, sólo Agustín, Pineda y Gallego subieron al primer equipo, siendo únicamente el último de ellos titular indiscutible e internacional en varias ocasiones con España. Aún así, a Gallego le apodaron el soso debido a sus movimientos aparentemente cadenciosos, muy similares por cierto a los del actual seleccionador nacional, Vicente del Bosque. Con Ricardo sucedía que parecía que iba lento, sí, pero lo cierto y verdad es que el balón corría con él a una gran velocidad y, lo que era aún más determinante para el juego de su equipo, ofrecía siempre salidas coherentes a sus compañeros.
Los aficionados más jóvenes no lo recordarán pero yo sí: de Pineda –y eso que era un goleador estimable– se criticaban sus movimientos toscos en ataque, poco refinados para el paladar merengue, mientras que el público del estadio Santiago Bernabéu se mofaba directamente de Agustín y de sus cantadas, que nunca fueron tantas ni tan abultadas como cuenta la leyenda. Y estamos hablando, repito, de un Castilla que llegó a la final de Copa y jugó competición europea, ahí es nada. Vaya por delante que no sigo habitualmente al actual Castilla, este equipo de Jesé, Juanfran, Morata y Joselu que ayer puso una pica en el Ramón de Carranza y acaricia el ascenso a Segunda. Todo el mundo habla maravillas del juego de estos chicos y, por supuesto, del trabajo de Toril. Y, tal como era de esperar, se reclama desde ya la presencia de dos o tres canteranos en la plantilla que Mourinho redondee de cara a la próxima temporada.
Lo de "¡menos cartera y más cantera!" ya lo he oído yo un montón de veces. Lo que sucede es que los mismos que exigen la presencia de los chavales en el primer equipo eran los que hace años gritaban "¡uyyy!" en el campo cuando un defensa cedía el balón a Agustín. Del mismo modo que todos los caminos conducen a Roma, todos los vericuetos llevan a darle palos a Mourinho; no sé cómo es posible conectar lo que debería suponer una noticia satisfactoria para el madridismo como es una goleada del filial blanco en Cádiz con una crítica al entrenador que acaba de ganar la Liga más imponente de todos los tiempos. Pero hay quien lo ha hecho. Lo que yo dije ayer en twitter es que estos chavales juegan muy, muy, muy bien al fútbol y que Mourinho es muy, muy, muy, muy buen entrenador y que, por ahora, les saca un muy de ventaja. La próxima temporada será aún más dura y exigente que la que terminó hace unos días, que ha sido la más dura y exigente de los últimos tiempos. Que a nadie le quepa la menor duda de que si el mejor entrenador de fútbol del mundo observa en cualquiera de los chavales del Castilla la calidad mínima exigible para jugar con los mayores, tomará la decisión de subirle al primer equipo. Piano piano si va lontano. Salvo, claro, cuando se trata de atizar a Mourinho.
20 de Mayo de 2012 - 13:53:49 - Juan Manuel Rodríguez - 137 comentarios
"Ha sido el destino", dijo Didier Drogba, esa pantera marfileña de teflón, nada más acabar su experiencia del Allianz Arena. Acerca de la misma cuestión dijo una vez William Shakespeare, o quién sabe si el conde de Oxford, que el destino barajaba las cartas y nosotros las jugábamos después. Y eso es lo que hizo anoche Di Matteo, jugar sus dobles parejas contra el trío de Heynckes, que acabó en bancarrota al final de la sesión. Al Chelsea le dieron por muerto en las semifinales contra el Barcelona y, gracias precisamente a su resurrección del Camp Nou, los apostantes le convirtieron en el agonizante que llega milagrosamente a la mesa del quirófano con un debilísimo y fácilmente quebrable hilo de vida. Pero estos muertos ingleses que matamos cien veces gozaban de buena salud. El destino no sé, pero lo cierto es que Tymoschuk rozó la Copa cuando saltó al campo.
Y ahora vaya usted a explicarle a un aficionado del Chelsea que ha visto cómo su equipo acaba de conquistar la Copa de Europa de clubes por primera vez después de 107 años que Di Matteo ha jugado así o lo ha hecho asá. Me habría gustado ver a Ángel Cappa en Trafalgar Square tratando de explicarle a los blues la diferencia que hay entre jugar bien o hacerlo mal, el fútbol bueno y el malo. El Chelsea fue indudablemente el mejor porque supo jugar con acierto las cartas que previamente había barajado el destino y que indudablemente eran peores que las del Bayern del mismo modo que es peor una doble pareja que un trío de ases. ¿Que el Chelsea tuvo buena suerte?... Sinceramente no me parece que tuviera mejor suerte ayer que peor fortuna en otras ocasiones: Europa la debía una.
El jugador de la final ha sido indudablemente Drogba, politetrafluoroetileno de Abiyán, un jugador flexible, impermeable al paso del tiempo, capaz de soportar elevadísimas temperaturas futbolísticas, aislante a la presión, un gamo de teflón. En el polo opuesto, Robben; si Kaká quedó marcado tras las semifinales del estadio Santiago Bernabéu, al holandés debería sucederle tres cuartos de lo mismo si resulta que en una final de la Champions celebrada en su casa falla un penalti y luego elige esconderse en su búnker mental por el pánico a errar mientras Neuer –¡un portero Dios mío!– agarra él solito el toro por los cuernos. Y ahora que Valdano le saque la pizarra a Bryan Adams y le explique con flechitas de colores cómo se juega bien según él. We're Gonna Win. O el destino según Drogba.
18 de Mayo de 2012 - 12:30:04 - Juan Manuel Rodríguez - 384 comentarios
Historias de periodistas que no interesan absolutamente a nadie. No seré yo desde luego quien desacredite la información de Salvador Sostres porque este señor sea amigo de Joan Laporta o pueda tener una buena relación con el señor Guardiola, del mismo modo que tampoco desacreditaré la de Ramón Besa y Luis Martín, que completa la de Sostres, por las amistades que éstos puedan tener o dejar de tener en el club de sus amores. Las informaciones siempre son interesadas, los periodistas vivimos de ellas y el auténtico arte consiste precisamente en saber separar el grano de la paja distinguiendo qué vale y qué no, a qué cosas conviene dar pábulo y a qué cosas no en función del grado de amistad, la fiabilidad pasada o la complicidad que uno tenga con su "fuente".
Por eso me llama tanto la atención que haya quien trate de menospreciar la información de Sostres en aras de su buena relación con Laporta y con el señor Guardiola. ¿No debería ser al revés? ¿No se debería tener más en cuenta dicha información sabiendo, como sabemos, que Sostres se lleva muy bien con Laporta y con el señor Guardiola y que el ex presidente y el entrenador no esconden su estrechísima conexión?... Es probable que haya a quien no le guste el contenido de lo que dice Sostres (el Fútbol Club Barcelona, sin ir más lejos, ha anunciado que irá legalmente a por él) y quiera ver la mano negra de Laporta manejándolo todo por detrás de las bambalinas porque no coincida con la imagen idílica que del club culé se han forjado en su cabecita, pero lo importante en el "caso Calderón", por mucho que a los socios merengues les incomodara lo que sucedía en su club, no era buscar a quien filtró sino saber si eran ciertas o no las informaciones vertidas contra el ex presidente del Real Madrid, ¿o no?...
Me resisto a transformar todo lo que está pasando en un partido entre los amigos de Laporta y los amigos de Rosell, por mucho que ambos se odien cordialmente. De lo que, entre otras cosas, habla Sostres en su artículo es de cómo se ha sentido en los últimos días el señor Guardiola, con quien mantiene una buena relación; de lo que hablan Besa y Martín en el suyo es de cómo se han sentido el señor Guardiola, Vilanova, Zubizarreta y hasta Rosell, con quienes seguramente también mantendrán una buena relación. Y probablemente tengan un poquito de razón todos, Sostres, Besa y Martín, aunque el resúmen de lo publicado no pueda ser más que uno: la transición entre el señor Guardiola y Vilanova ha sido un ejemplo de cómo no deben hacerse las cosas en una situación similar. Hay otra lección más: o todos los periodistas nos dejamos manipular por quien nos filtra o no nos dejamos manipular ninguno.
Moraleja: en clubes de la extraordinaria e inabarcable dimensión que tienen el Real Madrid o el Barcelona, mastodontes de 500 millones de euros en los que el simple vuelo de una pluma provoca un ruido semejante al de mil carros de combate M48 Patton disparando contra todo y contra todos, resulta absolutamente imprescindible que alguien con mucho carácter y que sepa mucho de fútbol asuma con autoridad el mando de las operaciones. De ahí, por ejemplo, que a Mourinho le moleste tanto algo tan aparentemente accesorio como que sus jugadores se dejen ver por twitter. De ahí, por ejemplo, que el señor Guardiola insistiera en la necesidad de mandar al exterior por parte de todos un mensaje unívoco. Al señor Guardiola, que llevaba galopando con maestría durante los últimos cuatro años y que lo ha sido todo y más en el Barcelona, ha ido a derribarle un seto con la meta a cincuenta metros; el tiempo nos dirá si el seto estaba allí puesto desde el inicio de la carrera o lo han colocado arteramente mientras él miraba hacia otro lado.
17 de Mayo de 2012 - 13:48:07 - Juan Manuel Rodríguez - 151 comentarios
A la vista está, y no me refiero por supuesto sólo al explosivo artículo que Salvador Sostres firmó ayer en El Mundo y que ya ha dado tres veces la vuelta a España, que a la transición entre el señor Guardiola y Tito Vilanova puede calificársela de todo menos de modélica y ejemplar. Inesperado, sin duda, muy inesperado, y más aún teniendo en cuenta que el señor Guardiola ha aupado, primero, y arropado, después, a su amigo Tito Vilanova hasta situarle exactamente donde se encuentra en la actualidad, y que el club azulgrana viene de vivir sin duda alguna su particular Edad de Oro. Sin ser, como sí presume públicamente de serlo Sostres, amigo del señor Guardiola, ya hubo quien detectó cosas extrañas en cómo se produjo la salida del señor Guardiola y cómo se hizo público el nombre de su sucesor.
El aún entrenador azulgrana comentó hace poco, tras provocar el lógico enfado merengue al decir más o menos lo que después diría Miguel Angel Lotina, que en Madrid tenían la piel muy fina. ¿Fina la piel en Madrid?... A mí la piel de un club que, pese a contar con un presupuesto cercano a los 500 millones de euros llevaba la friolera de tres años sin conquistar la Liga, se me antoja de auténtico pedernal al lado de la del Barcelona, ganador de casi todo durante ese mismo período de tiempo, que simplemente se desmorona en cuanto su entrenador dice adiós y su máximo rival deportivo recupera el tono competitivo. Porque no les quepa la menor duda de que todos esos factores (el adiós del señor Guardiola, el anuncio del nombramiento de Vilanova, las listas negras de jugadores...) están estrechamente relacionados con el regreso madridista.
No fui yo sino el idolatrado (por los azulgrana) Joan Laporta quien dijo el otro día que la elección de Vilanova era fruto del pánico que había generado la marcha del señor Guardiola. Y hoy vuelvo a reiterar que resulta verdaderamente inédito el desgaste al que el propio entorno culé está sometiendo a un proyecto, el de Tito, que ni siquiera ha sido presentado en sociedad como corresponde y que a este paso va a llegar desgastado, desinflado, tocado del ala al pistoletazo inicial. Ya tenía de por sí los cuernos suficientemente afilados el morlaco que le había tocado en el sorteo a Vilanova como para que encima le pongan llamas. Y, mientras tanto, Mourinho en Kuwait estrechándole la mano al jeque. A este paso igual es otro el que acaba inscribiendo a sus hijos en el colegio de Lugano. A las palomitas hay que añadir pipas.
16 de Mayo de 2012 - 12:17:36 - Juan Manuel Rodríguez - 203 comentarios
Suelo ser habitualmente criticado (que conste que también algo elogiado de vez en cuando) por escribir o decir cosas que casi nadie escribe o dice, pero hasta ahora no se me había afeado que expusiera una obviedad que cae por su propio peso: por supuesto que la Bota de Oro es un título extraoficial absolutamente objetivo mientras que el Balón de Oro no lo es; de hecho lo que aún está en discusión es a quien le entregarán en su día el Balón de Oro cuando acabe 2012, y no sólo porque reste por disputarse media temporada, mientras que acerca del receptor de la Bota de Oro no existe ninguna duda. A Mourinho no se le ocurre decir que Cristiano merece la Bota de Oro porque ese no es un galardón opinable: si tú marcas 50 goles y el siguiente de la lista 46 no hay dudas al respecto de quién ganará el título de máximo goleador europeo; lo que dice Mourinho, y por cierto comparto yo, es que Cristiano Ronaldo merece ganar este Balón de Oro. La próxima vez lo explicaré con manzanas y con peras.
Aunque entiendo el trasfondo de lo que insinúa, no estoy sin embargo de acuerdo con Mou en que los 50 goles de Messi no hayan servido para nada. Marca publicaba el pasado 8 de febrero un informe según el cual el Barcelona estaría en ese momento a 12 puntos del líder de la clasificación sin los goles del argentino, mientras que el Madrid habría dejado de sumar sólo 2 puntos sin los goles de Cristiano. Por las redes sociales ha circulado también estos días otra clasificación, que ya advierto de antemano que no he tenido tiempo de verificar, que apunta a que el Rel Madrid habría seguido ganando el campeonato sin la participación goleadora de Cristiano mientras que el Barcelona habría caído a la sexta plaza sin Messi: los goles de Leo le han servido a su equipo para clasificarse directamente para la Champions en vez de tener que disputar la Europa League, y eso es mucho.
Y ahora me vienen a preguntar a mí, que soy autor de un blog llamado El Penúltimo Raulista Vivo y que tiene una tendencia madridista muy clara, con un tonito de reproche que si España acaba conquistando la Eurocopa yo no entregaría mis votos a Xavi para el Balón de Oro en lugar de dárselo a Cristiano cuando servidor, desde aquí mismo, ha reclamado para el centrocampista culé (y ahí están los artículos al respecto que lo acreditan) dicho galardón en reiteradas ocasiones; una cosa son las churras y otra las merinas, una cosa es que Xavi sea un lobo con piel de lobo y otra que no sea un extraordinario jugador de fútbol. Me encantaría ver al editor de Sport o al director de El Mundo Deportivo pidiendo desde sus respectivos periódicos el Balón de Oro para Cristiano para ver qué pasaba. Deseo que mi selección gane la Eurocopa pero el tiempo de Xavi ya pasó y dicho galardón se lo arrebató injustísimamente su compañero de equipo Messi. Y ahora ha llegado la hora de Cristiano.
15 de Mayo de 2012 - 11:57:51 - Juan Manuel Rodríguez - 150 comentarios
Al primer plano del señor Guardiola mirando fijamente a Zubizarreta mientras éste repetía la trola oficialista de que el nombre de Vilanova había surgido del consenso entre la presidencia, la dirección deportiva y el entrenador saliente le faltó, a mi entender, un trocito chiquitito de la banda sonora de El bueno, el feo y el malo compuesta por Ennio Morricone. También pasó inadvertida en el momento de producirse esa reacción del señor Guardiola estrangulando con la mirada al bueno de Zubi, tal fue el impacto que provocó entre los presentes el anuncio del nombre del heredero que Rosell le hizo al cuello de su camisa, pero anoche tuve ocasión de ver repetida la jugada y no me cabe la menor duda de que es penalti y expulsión. Me imagino a Mourinho con un tanque de palomitas asistiendo, entre incrédulo y expectante, a lo que acontece en su máximo rival deportivo, roto por el eje por una Liga sin importancia.
Habitualmente uno se desgasta (salvo Mourinho que, según sus propias palabras, sufre cuando no entrena) cuando llega al banquillo y no antes. Pero con el caso de Vilanova, que pareció una magnífica opción en el minuto uno pero que a medida que van pasando los días ya no lo va pareciendo tanto, está sucediendo que su proyecto, aún desconocido salvo por los pequeños detalles que salpimentan aquí y allá los diarios barcelonistas, está sometido a tal presión que cuando Tito quiera explicarse ya le habrán llovido palos por todos sitios. ¿Por qué insiste el señor Guardiola en llevar una y otra vez la contraria a la versión oficial del club? ¿Cómo es posible que, siendo como son tan amigos, el señor Guardiola supiese que su hermano del alma se hacía cargo del banquillo el mismo día de la rueda de prensa de su adiós? ¿En qué cabeza cabe que Vilanova no le tuviera informado? ¿Le pidieron desde el Barcelona que no lo hiciera?... Las respuestas a todas esas preguntas tienen ahora mismo prioridad sobre ese 4-3-3 con el que, al parecer, quiere Tito que juegue su equipo, ¿no les parece?... La cara del señor Guardiola era un poema abracadabrante. A mí me dio miedo, a Zubi ni les cuento...
Cambiando de tercio... En la última jornada de Liga sucedieron muchas cosas y muy deprisa. Y una de ellas se produjo precisamente en el transcurso de la rueda de prensa de Miguel Angel Lotina posterior a la derrota del Villarreal que le condenaba a la Segunda División. Lotina, que pasa por ser un hombre serio y responsable, dijo que tenía en su pensamiento el hecho de que en los últimos tres o cuatro años venían sucediendo "cosas raras" en la Liga española. ¿Por qué dice eso Lotina?... Podrá parecer de Perogrullo pero Lotina dice eso porque puede; con esto quiero decir que si la LFP tuviera un reglamento sancionador como es debido no habría entrenador en España (y al final absolutamente todos caen en lo mismo) que dijera esas cosas y pudiera irse de rositas. Lotina dijo, más o menos, lo que ha dicho Mourinho en otras ocasiones, pero con él no vi que nadie se llevara las manos a la cabeza o procediera al oportuno rasgamiento de vestiduras, que es justo la diferencia que hay entre llevarse bien o mal con determinados periodistas.
14 de Mayo de 2012 - 11:17:42 - Juan Manuel Rodríguez - 254 comentarios
Rebobinemos. Volvamos hacia atrás en el tiempo, en concreto al 31 de mayo de 2010, hace ya de eso casi dos años. El Real Madrid, a través de Jorge Valdano que le había puesto literalmente a parir y que aquel día tuvo que tragarse un sapo verde del tamaño de Yao Ming, presentaba a José Mourinho como su nuevo entrenador para las cuatro próximas temporadas. Dejemos a un lado el montón de obstáculos internos que el técnico portugués se ha ido encontrando a medida que avanzaba su relación con el mejor club del siglo XX según la FIFA y vayamos directamente al problema externo fundamental: el Fútbol Club Barcelona. Cuando Mourinho llega al Real Madrid se encuentra la siguiente situación: un Barcelona que lo gana todo, un Messi en estado de gracia, una serie de jugadores explotando y un señor Guardiola exageradamente alabado por todos y que cuenta incluso con el "beneplácito moral" de trabajadores del club merengue como es sin ir más lejos el caso del propio Valdano, mucho más cercano a ese "modelo" que al propuesto por Mou. De locos.
El problema parecía irresoluble, y no tengo la menor duda de que con los valdanistas al frente lo habría seguido siendo durante muchísimos años. Pero Mourinho debió tomárselo con un reto personal y poco a poco, muy despacito, fue cocinando otro modelo, otra filosofía, otro concepto de club en el que, por supuesto, no tenían cabida aquellos que aplaudían los goles de Messi y se excitaban con los planteamientos del señor Guardiola. Mourinho se puso desde el primer día con la trisección del ángulo y... ¡Eureka!... Menos de dos años después de su presentación como nuevo entrenador del Real Madrid, y después de que se haya ido varias veces al Inter, al City, al United, a la selección de Portugal y al Chelsea, nos encontramos con un Real Madrid campeón de Copa y de Liga, un equipo que ha sumado 100 puntos y marcado 121 goles en el campeonato más exigente de la historia. Y nos encontramos con un Barcelona sin el señor Guardiola y... con Tito Vilanova.
Recuerdo perfectamente aquella rueda de prensa de Mourinho de finales del mes de mayo de 2010. En aquella ocasión dijo que lo bonito, bonito, bonito no era entrenar al Real Madrid sino ganar con el Real Madrid, y hay que decir que ha cumplido a rajatabla su palabra. Mourinho, claro, ha cometido equivocaciones a lo largo de estos dos años y volverá a cometerlas sin duda en el futuro, pero, tras la necesaria e imprescindible criba, el club, que sigue teniendo cosas que no le gustan, empieza a estar posicionado donde quería él desde el principio. Mou está ganando la batalla y los 121 goles que acaba de marcar su ultradefensivo equipo son 121 patadas en el bajo vientre a todos aquellos que se han dedicado a sembrar su estancia en España de cizaña, cotilleos de baja estofa y rumores de Segunda División. Y, por cierto, esto mismo lo habría dicho también con un Real Madrid subcampeón. Lo bonito, bonito, bonito es ganar con el Real Madrid, algo que hoy debe resultar muy feíto, feíto, feíto para algunos. Qué se le va a hacer.