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Isco ya se ha ido

Yo lo entiendo todo. Entiendo que un futbolista defienda sus intereses ("la carrera de un jugador es corta") por encima de cualquier otra cosa. Entiendo también que si ese futbolista no tiene asegurada la titularidad (y eso, en el Real Madrid, es muy complicado) busque más minutos fuera. Y, por supuesto, entiendo que, ante esa tesitura, un jugador baje los brazos y deje de luchar. También hay que comprender al club, que está por encima de cualquier jugador, entrenador o presidente. Y, naturalmente, hay que apoyar al técnico, a quien, por lo demás, avalan su prestigio a nivel mundial y sus recientes éxitos al frente del primer equipo. Todos esos intereses son difícilmente encajables y cuando, como parece que ha sucedido con Isco, un futbolista está pensando en irse es simple y llanamente porque ya se ha ido.

Cuando veo un caso como éste siempre me acuerdo de mi amigo José Luis Morales. Ojo, no estoy comparando a los futbolistas sino las situaciones, que son similares. A Morales ("Moralesmanía") le volvieron loco y, al final, se marchó del Madrid. Se fue al Sporting de Gijón y se ganó, y muy bien además, la vida como jugador profesional... pero no en el mejor club de fútbol del mundo. "Del Madrid te tiene que sacar la Guardia Civil", me repite siempre Morales. Me parece que hubo un tiempo en el cual Isco también creyó eso mismo, que del Madrid tendrían que sacarle con los pies por delante, pero ya no lo piensa. Así, lo mejor para él es irse y, puesto que queda libre en junio de 2018, lo mejor para el Real Madrid es venderlo en verano. Porque, insisto, cuando un futbolista está pensando en irse... es porque ya se ha ido.

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"¡Era campo atrás!" o la partitura de una frustración

Desde el viernes llevaba el expertísimo público de Vitoria con la murga del campo atrás (que lo hubo) de Sergio Llull en el partido contra el Morabanc Andorra, desde el viernes. Ese cántico, que ha protagonizado la Copa del Rey en uno de los "templos" del baloncesto español, el pabellón multiusos Fernando Buesa Arena, no era más que la partitura de una frustración puesto que la afición del Baskonia interpretaba que no era lo mismo jugar en semifinales contra Colom, Stevic o Shermadini que hacerlo contra Ayón, Randolph o Doncic. Yo no tuve ocasión de verlo pero, por lo que cuenta Daniel Benavides, el cántico se trasladó hasta la final de la MiniCopa que jugaron (y ganaron por quinto año consecutivo) los niños del Real Madrid: críos de 13 años increpados desde la grada por el sabio público vitoriano, un lunar que, de paso, derriba ese extendidísimo mito de que el público del baloncesto es mejor y más educado que el del fútbol: denle tiempo.

Efectivamente la afición del Baskonia, que lo tenía todo preparado para festejar la Copa, tenía mucha razón al interpretar que probablemente encontraran más dificultades ante el Real Madrid que ante el equipo andorrano. En otra exhibición de coraje y de fe, algo que no se puede alquilar, el Real Madrid le dio la vuelta a las semifinales y, contra todo y contra todos, también por supuesto contra el novedoso cántico del campo atrás y el más tradicional de "¡así, así, así gana el Madrid!", se plantó en la gran final. Conviene recordar que Baskonia ganaba por 8 puntos (87-79) a falta de 3 minutos y 6 segundos para la finalización del partido; la grada dedujo que ahí no era necesario tirar del "¡era campo atrás!" porque todo iba razonablemente bien.

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¿Qué valors transmite Urdangarin?

Ayer, después de no sé cuántos años, se conoció al fin la sentencia de Iñaki Urdangarin por el caso Nóos: 6 años y 3 meses, en realidad una condenita si tenemos en cuenta que el fiscal pedía penas por el triple de tiempo. La sección Primera dice que Urdangarin llevó a cabo "una presión moral de entidad suficiente como para mover la voluntad de la autoridad y los funcionarios públicos", lo que, traducido al román paladino, no quiere decir sino que el condenado se aprovechó de su condición de yerno del rey Juan Carlos I para sacar tajada. Conviene recordar que, respetando por supuesto la presunción de inocencia, que en el caso que nos ocupa era presuncioncilla puesto que estaba todo clarinete, el Rey Felipe VI retiró el título de Duquesa de Palma a la Infanta Cristina, la Casa Real apartó a Urdangarin de su página web para "marcar distancias", el Ayuntamiento de Palma retiró la placa de la calle de los Duques de Palma y le pidió a Iñaki que no utilizara el título de duque, el municipio murciano de Mazarrón retiró el nombre del condenado de su callejero o el de Burgos hizo lo propio para sustituirlo por Adolfo Suárez.

En lo que respecta a nuestro deporte el desastre pudo haber sido mucho peor puesto que conviene recordar que Iñaki Urdangarin estuvo en un tris de convertirse en presidente del Comité Olímpico Español. Ex medallista olímpico y estrechamente vinculado con la realeza, algo que siempre fue del agrado del COE, Urdangarin sonó con insistencia para el cargo y, vista ahora aquella situación con la perspectiva que le da a uno el transcurrir del tiempo, quizás sea razonable interpretar que, al no poder sacar tajada también de aquello, Iñaki renunciara en su día a poner la cara... por la cara. Como Dios suele escribir a veces con los renglones torcidos, José María Echevarría y Arteche fue sustituido en 2005 por Alejandro Blanco, un excepcional presidente y una persona buena y honrada que está realizando una gran labor como cabeza visible de nuestro deporte olímpico. El COE se libró por muy poco pero, de haber sido elegido presidente, seguro que la fotografía de Urdangarín ya no aparecería colgada al lado de las de Alfonso de Borbón o Alfredo Goyeneche, duque de Cádiz y conde de Guaqui respectivamente.

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Luis Enrique, un cádaver a los postres

Y pudo ser mucho peor. Si Ter Stegen no hubiera estado realmente inspirado, sacando dos o tres balones que iban para adentro, el Barça habría salido del Parque de los Príncipes no sólo eliminado de la Champions sino definitivamente afectado para lo que resta de temporada. ¿O no lo está ya?... Por supuesto que mientras hay vida hay esperanza, pero la esperanza culé de clasificarse para cuartos de final reside en marcarle 5 goles al equipo de Emery y que éste no le haga ninguno. ¿Imposible?... No hay nada imposible. Imposible no, improbable sí. Otro gallo cantaría si el receptor del 4-0 no hubiera sido el Barça sino el Real Madrid, experto en épicas. Por lo demás, a los culés los ejecutó Di María, convertido en el ángel exterminador de París.

El ridículo durante el partido fue notable pero el bochorno posterior no le fue a la zaga. Según informó Susana Guasch, a Luis Enrique tuvieron que sujetarle entre tres personas para que no se fuera lanzado a por un periodista de la culé TV3. El periodista en cuestión hizo unas preguntas muy razonables y que venían totalmente a cuento, unas preguntas nada crispadas y que, en mi opinión, no buscaban hacer sangre, pero el amargado entrenador del Barça perdió definitivamente los nervios. Me parece que Luis Enrique es consciente de que ayer se puso punto final a su etapa como entrenador azulgrana y la primera paletada de tierra la echó sobre su tumba deportiva Busquets cuando, nada más acabar el partido, reconoció que el PSG les había sorprendido porque eso no era lo que habían preparado. Y, ¿qué habían preparado entonces?

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Si yo fuera el Rey no iría a la final

Ayer se supo oficialmente que el estadio Vicente Calderón albergará de nuevo la final de la Copa del Rey de fútbol. A esta decisión se ha llegado por descarte (Real Madrid y Athletic Club de Bilbao no podían ceder el Bernabéu y San Mamés por obras y concierto de Guns N'Roses respectivamente, y el Alavés no quería jugar en el Camp Nou) y porque los propietarios del Atlético de Madrid ofrecieron en su día su campo para que se jugase allí este partido. Los propietarios del Real Madrid, que siguen siendo sus socios, no quieren por muchos y variados motivos que en su campo vuelva a jugarse una final copera, pero los dueños del Atleti, que son los Gil y Cerezo, sí quieren: se acabó la discusión. O no, porque una parte de la afición colchonera tampoco quiere que la final se juegue allí, aunque no porque pueda pitarse el himno nacional e insultarse a Felipe VI sino porque el último partido que verá el Calderón será un Barcelona-Alavés.

En esto de la final de Copa hay una especie de protocolo que todos aceptamos íntimamente que, tarde o temprano, se va a producir; un protocolo en el que es imprescindible que llegue a la final el Barça o, en su defecto, el Athletic Club. Si llega el Barça es sabido que, a través de medios afines, se sugerirá que el partido se juegue en el Bernabéu; que luego se argumentará en favor de dicha sugerencia tanto la ubicación del campo como su capacidad e, incluso, el bien que hará a los comerciantes de la ciudad que la final se celebre en la capital; se sabe que el Real Madrid, que es público y notorio que no quiere ceder su campo, dará la callada por respuesta y que Joan Gaspart saltará a la palestra a decir un montón de bravuconadas; y, una vez confirmado el estadio, el último paso de este protocolo será debatir acerca de la necesidad de suspender el partido si se pita el himno nacional. Estamos ya en este punto.

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Tano, Isco y 'Sport': que la realidad no te estropee una falsa noticia

Indignado, un buen amigo madridista me envió el sábado por la noche vía whatsapp la "captura" de la "noticia" del diario Sport acerca de la gravísima lesión sufrida por Tano, defensa mallorquín del Osasuna: rotura de tibia y peroné. Yo, que estaba viendo el partido en directo, tuve inmediatamente claras dos cosas: que la lesión era muy importante, hasta el punto de que iba a acabar con la temporada de Tano, y que había sido absolutamente fortuita, uno de esos lances desgraciados del juego que se producen cada cierto tiempo. Por medio, además, andaba Isco, que no es precisamente el prototipo de futbolista agresivo sino más bien todo lo contrario. Isco, y nunca mejor dicho, pasaba por allí, y seguro que ahora mismo cambiaría con los ojos cerrados no haber pujado por ese balón a cambio de que Tano siguiera sano.

En resumidas cuentas: a todos nos congeló el corazón la lesión de Tano y las caras de los jugadores (por ejemplo la de Marcelo, desencajado) eran la expresión viva de que, más allá de los colores y de la lógica competencia por los tres puntos, los futbolistas que estaban sobre el terreno de juego empatizaban fácilmente con el defensa osasunista, o sea que eran capaces de ponerse en su lugar. Pues bien, la "captura" que de la "noticia" del diario Sport me envió mi amigo rezaba lo siguiente: "Escalofriante lesión de Tano tras una entrada de Isco. La grada empezó a cantar "Isco, asesino" tras el choque con su jugador". Leyendo dicho titular, cualquiera que no hubiera visto el partido  y acudiera al periódico digital del diario deportivo catalán buscando información podía sacar la errónea impresión de que Isco había ido a cazar a Tano: objetivo cumplido. ¿A que es asqueroso?...

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Los Tattaglia vuelven a la carga

Efectivamente, tal y como apuntaba al comienzo de la semana que ahora acaba, el periodismo deportivo español ha mandado a galeras al Real Madrid por la provocación que supuso el que el líder de la Liga pretendiese jugar su partido contra el Celta o, llegado el caso, que el equipo local habilitase un campo alternativo en el cual poder disputar el encuentro, tal y como aparece reflejado en el reglamento de la Federación Española de Fútbol. Un minuto más, y el Real Madrid y Florentino Pérez, que ya sabemos que mató varias veces a Manolete, habrán sido los culpables de la eliminación del Celta en las semifinales coperas. Del Madrid, y de quienes hemos defendido que el club blanco explorara todas las posibilidades para jugar el partido, se ha dicho absolutamente de todo, incluso que no nos importaba poner en riesgo vidas humanas con tal de que el Real jugase contra los teóricos suplentes de Berizzo: ¡qué malos somos!...

En El Primer Palo tenemos una sección los viernes, la que comanda Richard Dees, la de Al infierno con los Tattaglia, que, en mi opinión, es tan necesaria como el aire que respiramos. Me supone, y Richard lo sabe, algún disgustillo que otro pero, al final, yo creo que el balance es muy positivo. Es sólo un granito de arena, un mosquito que se atreve a colocarse delante de la Brunete mediática antimadridista, pero me parece que es importante recoger la cantidad de burradas que se dicen del Real Madrid, de su entrenador, de algunos de sus jugadores (Morata e Isco, por ahora, se libran) y, especialmente, de su presidente, Florentino Pérez, "el tío que..." según Juan Antonio Alcalá, periodista de la Cadena Copser. Como yo oigo poca radio deportiva, cuando llega el viernes me encuentro con un pastel de idiocia y demagogia de un tamaño descomunal. Y, claro, me atraganto.

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El estadio Santiago Bernabéu no tiene campanario, señor Gaspart

La clave de todo el lío del aplazamiento del partido de Balaídos estaba en el adjetivo "profesional". Hablamos de fútbol profesional, jugado por profesionales, que lo son porque cobran dinero y porque la gente paga por verlos jugar; fútbol profesional regido por normas profesionales. En la cesión de un estadio, en concreto el Bernabéu, para la disputa de un partido, en el caso que nos ocupa la Copa del Rey, el concepto clave es "propiedad privada": "Los derechos de las personas y empresas de obtener, poseer, controlar, emplear y disponer de, y dejar en herencia, tierra, capital, cosas y otras formas de propiedad". El estadio Santiago Bernabéu es una propiedad privada cuyos dueños son los socios del Real Madrid. Sólo los socios del Real Madrid pueden decidir qué se hace y qué no se hace, a quién se le presta y a quién no, el campo en el que juega habitualmente su equipo. Y el cien por cien de los socios del Real Madrid no quieren que en su campo juegue una final de la Copa del Rey un equipo cuya afición disfruta pitando el himno nacional  e insultando al Rey de España.

Esto, que lo entiende cualquiera que tenga dos dedos de frente, e incluso dedo y medio, no lo comprenden algunos directivos y ex directivos del Fútbol Club Barcelona, empeñados una y otra vez en jugar con el nombre del Bernabéu para, según parece, forzar al Madrid a decir que "no", dejando, según algunos, mal al club blanco. No, hombre, no; quien queda mal es aquel que consiente que aficionados suyos piten el himno nacional e insulten al Rey Felipe VI y no quien, sabedor de que eso va a ser así, se niega, por patriotismo y por decencia, a que en su campo sucedan esas y otras cosas peores. Joan Gaspart dice que si viviera Santiago Bernabéu dejaría el campo para que se jugara la final; yo, sin embargo, opino todo lo contrario. Pero como, desafortunadamente, no podemos consultar al presidente muerto habrá que hacerlo al vivo, y el presidente vivo tiene claro que en el Bernabéu no va a jugar el Barça. Al menos no este Barça secesionista y antiespañol.

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De la niña de Rajoy al familiar de Tebas

No puede ser una competición seria aquella que está presidida por alguien que no es serio. O, por mejor decir, y para que no se enfade conmigo mi amigo Juan Pablo Polvorinos, por alguien que es serio a veces y que otras veces no lo es. Me refiero, por supuesto, a la Liga de Fútbol Profesional y a su presidente, Javier Tebas. Tebas será un hacha en lo que a defender los derechos de televisión se refiere; lo será también a la hora de buscar recursos para los clubes humildes debajo de las piedras. Pero, con respecto al asunto del aplazamiento del partido de Balaídos, la Liga española ha evidenciado unas carencias lamentables. Se ha sabido que hay campos que están en una situación desastrosa, se ha conocido que hay estadios con un informe técnico negativo desde hace años y que no se ha hecho absolutamente nada y es público y notorio que hay un artículo, el 205, que se incumple con alegría, como si nada importase.

La intervención de Javier Tebas de ayer vuelve a dejarle muy mal a él, también a la competición que preside, y es claramente lesiva para uno de los clubes que integran la Liga, y no precisamente el menos importante de todos. Vamos a ver, ¿quién dijo, don Javier, que el temporal del norte de España fuera un chirimiri? ¿Quién? ¿Quién dijo, como usted ha afirmado, que el desprendimiento de parte de la cubierta de Balaídos se arreglaba en 3 minutos? ¿Quién lo dijo?... Usted no puede afirmar eso porque, si lo hace, está usted mintiendo. Nadie habló nunca de chirimiri ni nadie dijo que la cubierta pudiera arreglarse en 3 minutos. Se habló del temporal del sábado, que ya no era tal el domingo; y, desde el Real Madrid, humildemente, se preguntó si la zona dañada no podría ser reparada en 36 horas, y no en 3 minutos, que eran las horas que distaban entre la decisión de aplazar el partido adoptada por el alcalde de Vigo (que esa es otra) y el inicio del encuentro.

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Sí, Abel. Sí, bwana

Barra libre de demagogia barata contra el Real Madrid. Está tan interiorizado el antimadridismo, algunos lo tienen tan asumido, que damos por buenas algunas chorradas importantes y como, ya sea por miedo o por comodidad, la mayoría no dice nada, la vide sigue igual. Pondré un ejemplo: el lunes, a eso de las doce y media de la madrugada, oí al psicólogo Javier Urra decir en un programa de Radio Nacional de España algo así como que él sabía cual era el motivo del sufrimiento interior de Cristiano Ronaldo: "Sabe que Messi es mejor que él". Aplausos. Risas. No hubo confeti de milagro. Y luego, a eso de las nueve de la noche y en la misma emisora, oí al presentador del programa decir, a propósito del lío de la suspensión del partido de Balaídos, que el Real Madrid había presionado a la Liga para que se jugase y que el club blanco tenía que acatar "porque sí" lo que habían dicho primero los técnicos y refrendado después el alcalde.

Defíname "presión". ¿Presionar es defender tus derechos? ¿No puede el Real Madrid defender sus derechos si se siente perjudicado? ¿No puede hacerlo para no soliviantar (aún más) al antimadridismo? ¿No puede defender sus derechos para evitar que alguien interprete que presiona?... Defíname "presión", por favor. ¿Presionó a alguien el Cádiz cuando, advertido de que el Real Madrid podría haber cometido el error de alinear indebidamente a un jugador, solicitó, reglamento federativo en mano, que se eliminara al equipo blanco de la competición?... Pues no. Es más, aquel error del Madrid sirvió de choteo y chanza generalizados y fue utilizado para arremeter contra Florentino Pérez por la falta de organización de un club tan prestigioso e importante. El Cádiz defendió por aquel entonces sus derechos pero, al parecer, lo que hizo el sábado el Madrid al hacer lo propio con los suyos fue "presionar" a la Liga.

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