El penúltimo raulista vivo
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Sobre Ancelotti

- Juan Manuel Rodríguez - 153 comentarios

Por supuesto que es cierto que los socios del Real Madrid son los dueños del club, claro que sí. Y su propiedad se traduce en el derecho que, al igual que sucede con los socios de Barcelona, Athletic y Osasuna, tienen para elegir cada cuatro años a sus dirigentes. Si el Real Madrid no se transformó hace mucho tiempo en una Sociedad Anónima Deportiva fue debido precisamente a la extraordinaria gestión económica, que garantiza su independencia y que permite al club esquivar las garras del primer magnate ruso o árabe que se presente a las puertas del estadio Santiago Bernabéu con afán de notoriedad y, aún así, seguir compitiendo en igualdad de condiciones. Creo que es un argumento demasiado infantil aducir que puesto que el Real Madrid es propiedad de sus socios y, según una encuesta del diario Marca, el 73% de ellos quieren que siga Carlo Ancelotti, el presidente del club blanco debería dejarle continuar en el cargo. Miento: ni un niño de cinco años se atrevería a tanto.

Si el motivo para que siga Ancelotti es lo que digan los socios encuestados por el diario Marca... ¿por qué motivo no siguió Mourinho?... Como Carlo, José también tenía contrato en vigor (y más amplio aún) y su gestión, según recuerdan hoy mismo mis compañeros en su periódico, recibió una nota de 6,68... ¿Entonces?... Ya sé, ya sé: a diferencia del último año de Mourinho, los jugadores siguen hoy a partir un piñón con el entrenador. Entonces, ¿Florentino tiene que hacer caso a los jugadores o no tiene que hacerles caso?... Mou estuvo tres años en el banquillo madridista y, como dije antes, sólo en el último se produjo una división con el entrenador. Pongamos por caso que Ancelotti sigue pero resulta que a mitad de la próxima temporada los fubolistas llegan a la conclusión de que ya no es el hombre adecuado, ¿qué hace el presidente? ¿Le cesa en enero? ¿O espera hasta junio para cumplir los deseos de la plantilla?...

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Mi homenaje a Xavi

- Juan Manuel Rodríguez - 218 comentarios

Nadie tiene que convencerme de la tremenda calidad futbolística que atesora Xavi, nadie. A mí me gustaba Xavi antes incluso de que gustara a muchos culés, cuando el jugador estaba en un tris de convertirse en otro Iván de la Peña porque en el club no contaban con él. Desde aquí, desde este blog, quien suscribe llegó a pedir para el futbolista del Barça el Balón de Oro posterior al Mundial de Sudáfrica, aquel que le cayó de rebote a Messi porque el argentino "ha sido, es y será el mejor futbolista" de todos los tiempos; ningún culé discutió aquel premio para Leo, yo sí, y lo discutí por Xavi. Por cierto que en aquella terna de posibles candidatos estaba también Iker Casillas y, aún así, yo pedí que se lo dieran a un jugador del máximo rival del Real Madrid. Claro que por aquellos días Xavi Hernández aún no se había exhibido como el profundo sectario que luego demostró ser.

Sólo un idiota le daría la espalda a la calidad futbolística de Xavi pero únicamente un pelota bienqueda obviaría las innumerables ocasiones en las que este chico habló con lengua de serpiente cuando se refirió al Madrid. Como en el periodismo deportivo español no hay demasiados idiotas pero sí muchos pelotas será difícil encontrar un artículo como éste, uno en el que se recuerde, por ejemplo, que Xavi sugirió al segundo entrenador de Vicente del Bosque que él jugaría más cómodo con un sistema que con otro y que el sistema preferido por el capitán azulgrana cuestionaba casualmente la presencia en el equipo titular de Xabi Alonso, reconocido defensor de José Mourinho mientras el portugués estuvo en el banquillo del Real Madrid. El periodismo deportivo, tan dispuesto a la hora de analizar todos y cada uno de los gestos de Cristiano, se puso en bloque de perfil ante la información que recogió sin malicia pero con la pulcritud de un notario mi compañero Vicente García... ¿Por qué?...

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Benítez, Löw, Klopp, Emery, Míchel, Zidane... e incluso Ancelotti

- Juan Manuel Rodríguez - 158 comentarios

Anoche me confesaron que la continuidad de Ancelotti era "muy difícil, casi imposible". En el Real Madrid están profundamente preocupados por el desfondamiento del equipo en el tramo final de las dos últimas temporadas. A la anterior se le puso el broche de La Décima, la gran obsesión del madridismo, y el asunto quedó en parte mitigado por el milagroso cabezazo de Ramos en Lisboa, pero la actual acabará sin títulos relevantes (Liga o Copa de Europa, lo demás es conversación) que ingresar en la sala de trofeos más voraz del deporte profesional mundial, la del estadio Santiago Bernabéu. Si al final ese "muy difícil, casi imposible" que me dijeron ayer en referencia a la continuidad del actual entrenador diera un giro de 180 grados, Ancelotti se convertiría en el primer entrenador merengue del siglo XXI en continuar en su puesto tras un año en blanco.

A mí me gustan los proyectos deportivos a medio o largo plazo... pero me gustan siempre y en cualquier circunstancia. Perplejo, atónito, ensimismado, asisto al sonrojoso espectáculo de tener que leer a los mismos que despedazaron a José Mourinho porque un club como el Real Madrid no podía permitirse el lujo de cerrar una temporada sin títulos defendiendo ahora la continuidad de Ancelotti. Los mismos. Para sustituir a Ancelotti, que a estas horas del día sigue pareciendo lo más probable, el mejor colocado es Rafa Benítez. Y por detrás de Benítez aparecen los nombres de Löw y, muy distanciado, de Klopp. Hoy leo además que Emery, Michel, Zidane o Nuno estarían también en la "lista de la compra". Si Löw y Klopp aparecen por detrás de Benítez no es porque el madrileño convenza más sino porque el fichaje de los alemanes es tan difícil como la continuidad de Ancelotti: el primero, que siempre ha gustado a Florentino Pérez, es el seleccionador de la vigente campeona mundial mientras que el segundo podría haber cerrado su futuro profesional inmediato antes incluso de anunciar su marcha del Borussia Dortmund.

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Abraham Lincoln no conoció a los Tattaglia

- Juan Manuel Rodríguez - 240 comentarios

Han esperado los Tattaglia hasta comprobar que el equipo de fútbol del Real Madrid ya no puede ganar ni Liga ni Champions esta temporada para acusar a Florentino Pérez de "intrusivo", palabra que no recoge por ningún sitio el diccionario de la lengua española y por cuya razón me veo obligado a interpretar que de lo que pretenden acusar en realidad al presidente del Real Madrid es de "intrusismo", que sí existe, y cuya acepción es la siguiente: "Ejercicio de actividades profesionales por persona no autorizada para ello. Puede constituir delito". Al fondo a la derecha de esta acusación, que por supuesto no es nueva, se esconde el argumento, que ahora veremos si es o no es cierto, de que el club blanco ficha bien cuando en su organigrama aparece la figura física de un Director Deportivo y lo hace muy mal cuando carece de ella.

Lo primero que convendría decir es que si en el Real Madrid Club de Fútbol hay alguien autorizado para tomar decisiones y para fichar jugadores ése es sin lugar a dudas su presidente. Es, para que nos entendamos, como si yo acusara por ejemplo a Alfredo Relaño de intrusismo en la línea editorial del diario As, no tendría ningún sentido. Si en un periódico hay alguien con la autoridad suficiente para marcar la línea editorial, para decidir la portada o para otorgar credibilidad a una información y no a otra, ése es indudablemente su director. Es también sorprendente que vuelva la burra al trigo cuando acaba de confirmarse que el equipo de fútbol no va a ganar títulos importantes esta temporada y que, sin embargo, no se llamara la atención sobre la gravísima ausencia de un Director Deportivo con nombre y apellidos nada más conquistar el Real Madrid su décima Copa de Europa. O la Supercopa de Europa. O el Mundial de clubes. O la Copa. Y no hace tampoco tanto tiempo que se ganaron esos cuatro títulos, ¿no?...

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La MMM sentencia a Luis Enrique

- Juan Manuel Rodríguez - 156 comentarios

Luis Enrique acaba de ganar la Liga y es favorito claro para alzarse con los títulos de Copa y Champions y, pese a ello, no sólo no se ha confirmado su continuidad sino que revolotea en el ambiente la idea de que, pase lo que pase, con o sin triplete, el entrenador no seguirá. La pregunta es clara: ¿Por qué?... Lo primero que conviene decir es que en el club piensan, y yo comparto esa idea, que el Barça se ha proclamado campeón de Liga y es fácil que acabe ganando La Quinta y la Copa... a pesar de Luis Enrique, quien, allá por el mes de enero, tenía a la plantilla metida en un frenopático. Si Bartomeu no le echó entonces, y más aún tras caer en Anoeta, fue simple y llanamente porque, arrastrado por el aluvión judicial del "caso Neymar" y decidido, pese a todo, a presentar su candidatura a la presidencia, ya tenía decidido adelantar las elecciones. Y así fue: el Barça perdió con la Real Sociedad el 4 de enero y Bartomeu anunció elecciones anticipadas tres días después.

Por lo tanto a Bartomeu únicamente le podía salvar el milagro (el Barça estaba a 4 puntos del Madrid en la Liga) de que la pelotita entrase muchas veces, cuantas más mejor, entre los tres palitos y, para eso, era fundamental tranquilizar a Leo Messi, que quería cenarse a Luis Enrique. Que para esa labor de correo del zar se utilizase a Mascherano, como ayer dijo Petón en Fútbol es Radio, no es en realidad tan importante como constatar el hecho de que la cosa funcionó. Messi, que sigue sin hablarse con su entrenador, decidió ponerse a jugar al fútbol porque alguien le entregó en diferido la cabeza de Luis Enrique; el técnico, sabedor del cambalache urdido a sus espaldas, estuvo a punto de mandarlo todo al garete pero al final siguió a lo suyo, "liberó" a los tres de arriba y supo entonces claramente por qué Gerardo Martino, que había llegado al club por recomendación del entorno de Leo, decidió en otro mes de enero que él no iba a seguir en esas condiciones.

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La Novena del viejo Nocioni

- Juan Manuel Rodríguez - 194 comentarios

Thanasis vino con la primera Euroliga bajo el brazo, Vassilis con la segunda y Dimitris con la tercera. Cada vez que Olympia se quedaba embarazada, su marido, Vasileios Spanoulis, ganaba una Copa de Europa. La primera con el Panathinaikos, las otras dos con su actual equipo, el Olympiacos. Lo que empezó siendo una curiosidad, una broma, acabó convirtiéndose en un presagio hasta el punto que Mundo Deportivo llegó a titular así: "Spanoulis espera un hijo = Olympiacos campeón de Europa". Así que cuando la bellísima Olympia apareció po el Palacio de los Deportes embarazada de su cuarto retoño, que esta vez será una niña, todo el mundo dio enseguida por hecho que Spanoulis conquistaría su cuarta Euroliga. Más aún cuando papá eliminó él solito en semifinales al todopoderoso CSKA de Moscú, que venía a pasearse con su ejército rojo por Madrid, gracias a un ramalazo de postrera genialidad.

Pero los hermanos Angelopoulos, propietarios del club del Pireo, no contaban con el embarazo de Ana, la mujer de Sergio Rodríguez, que también apareció por el Palacio en la gran final. Se estableció entonces un curioso duelo, tanto o más importante que el establecido sobre la pista, entre Olympia, la veterana ganadora de tres Euroligas, y Ana, la rookie. Se notaba un montón que el realizador disfrutaba mostrándonos primero el plano de la griega y, justo a renglón seguido, el contraplano de la española, como si el verdadero partido no lo estuvieran jugando Nocioni, Hunter, Reyes o Printezis sino las mujeres del Chacho y de Spanoulis, como si los triples de Carroll o de Lojeski o las defensas de Petway o Ayón no importaran tanto como la influencia que en el juego pudieran tener los respectivos estados de buena esperanza de la mujer de uno y otro jugador. A Ana, la novata, no la tembló el pulso, y su marido y el resto de maridos que vestían de blanco ganaron la novena Copa de Europa.

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Real Madrid-Fenerbahce: el día que el baloncesto se impuso al dinero

- Juan Manuel Rodríguez - 305 comentarios

Nunca como ahora se ha hablado tanto del presupuesto de tal o cual club, y esta argucia argumental, esta cortina de humo dialéctica cuyo único objetivo es desviar la atención al objeto de eliminar tensión, cabe atribuírsela en exclusiva al Cholo Simeone, que ha convertido de repente esa distancia económica en una bandera cuya doctrina sigue a pies juntillas la yihad cholista sin pararse, por supuesto, a reflexionar ni siquiera medio segundo en ella. El presupuesto se arroja, según conviene, a la cara del "vecino rico", que es como se llama despectivamente desde el perioatletismo al Real Madrid, olvidando que ahora mismo hay en Primera un total de cuatro clubes representativos de la Comunidad de Madrid, y que si para el Atleti (150 millones de euros de presupuesto) el "vecino rico" es el Real (550), para Getafe (49) y Rayo Vallecano (12) lo es el Atleti.

El objetivo de Simeone no es otro que convencer a sus seguidores, a quienes tampoco les hace falta que les toquen demasiado las palmas para que se lancen a la pista de la demagogia, de que cuando el Madrid gana títulos lo hace por un simple aspecto crematístico, un componente inalcanzable para el Robin Hood de Madrid, a diferencia del romanticismo y la poesía que encierran por supuesto desde el primero hasta el último de los éxitos rojiblancos. Y digo yo que si hay algún "título" que encierra auténtica poesía ese debe ser el del Rayo Vallecano, un club que con un presupuesto diez veces menor al colchonero ha vuelto a conseguir holgadamente la permanencia en la máxima categoría del fútbol español. Si, como al parecer acabará sucediendo esta temporada, el Real Madrid no gana la Liga (¡hay que ver qué alto le ponen los antimadridistas el listón al equipo blanco!) le escupirán a la cara a Florentino Pérez su desastrosa gestión. Es algo que sólo funciona con el Madrid porque, por ejemplo, cuando el Barça se quedó en blanco la pasada campaña nadie se refirió a su elefantiásico presupuesto, muy similar al madridista.

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Morata, Moratazo, Moratón

- Juan Manuel Rodríguez - 158 comentarios

El miércoles, tras el gol de Morata para la Juve que supuso la eliminación del Real Madrid en semifinales de la Champions, un periodista italiano se giró y, juntando y oscilando de arriba abajo los dedos de su mano derecha, me preguntó: "¿Por qué dejasteis escapar a un futbolista tan fantásico como Morata?"... Yo le respondí: "Porque la Juve no es el Real Madrid". La Juve tiene tiempo, el Real Madrid carece de él. La Juve puede tirarse doce años sin jugar la final de la Copa de Europa, el Real Madrid no. La Juve puede poner en marcha el método científico de prueba y error sin que nadie le atosigue, al Real Madrid se llega probado de casa. La Juve tiene una prensa que se alegra con sus éxitos (¡tendría que haber grabado la reacción de todos cuando Alvarito marcó el 1-1) mientras que aquí, en Madrid, el Real sufre una prensa que saliva con sus fracasos, y cuanto más rotundos mejor.

El miércoles oí a Javier Ares diciendo en Onda Cero que Morata tuvo que irse porque Ancelotti tiene que poner como titular a Gareth Bale, que es algo tan temerario como si yo viniera ahora aquí a decir que Manu Carreño, por poner un ejemplo, se tuvo que ir de Onda Cero porque González Ferrari tenía que poner a Ares. Si tú sueltas eso por la radio, sin ninguna prueba que lo acredite, estás sugiriendo falsamente que Florentino Pérez hace las alineaciones y estás deslizando erróneamente que Carlo Ancelotti es un consentidor, todo de una sola tacada, dos pájaros de un tiro. Pues no. Como les ha ocurrido en el pasado a tantos y tantos chicos salidos de la cantera blanca, y como les ocurrirá a tantos y tantos chicos de la cantera blanca en el futuro, Morata tuvo que irse del Real Madrid por un motivo muy simple: quería jugar más al fútbol. Aquí, en el Madrid, tenía por delante al menos a tres delanteros mejores que él y que ejercían como tapón para su crecimiento como jugador.

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¿Qué ha hecho Guardiola con mi Bayern?

- Juan Manuel Rodríguez - 568 comentarios

Me imagino la cara de perplejidad de Uli Hoeness, quien por cierto acaba de estrenar nuevo régimen penitenciario y ahora sólo tiene que dormir en la cárcel de Landsberg am Lech, en la que cumple condena por evasión de impuestos, al escuchar tras los barrotes de su celda las respuestas del entrenador del Bayern de Múnich, a quien él trajo después de poner de patitas en la calle a Jupp Heynckes, que acababa de ganar Champions, Bundesliga y Copa, diciendo eso de que él nunca pensó en la remontada ante el Barça. Si Pep Guardiola, que era el técnico del equipo rival, no pensó en la remontada "en ningún momento", ¿quién lo hizo? ¿Y en qué pensó entoces Pep durante el partido? ¿En la independencia de Cataluña? ¿En la cría y explotación del caracol? ¿En la regata Oxford-Cambridge? ¿En qué?...

¿Dónde está mi Bayern? ¿Qué han hecho con él? ¿Dónde está el temible equipo bávaro que engullía jarras y más jarras de cerveza mientras reía a carcajadas, comía chucrut y salchichas y amenazaba a los rivales con las peores plagas de la tierra si se les ocurría visitar Múnich?... En dos años el Bayern no sólo parece haber renunciado a su tradicional estilo de juego de aplastamiento, el que le convirtió en uno de los tres grandes de Europa junto a Real Madrid y Milan, sino que incluso en sus declaraciones parece un equipo amanerado y flojeras, muy blandito. No hace tanto tiempo que Salihamidzic advertía al equipo blanco que se iba a "cagar en los pantalones", ahora Müller dice que está "on fire"... ¿"On fire"? ¿Qué es eso de "on fire"? ¿Dónde quedó el carismático subanestrujenbajen de toda la vida? ¿Qué ha hecho Guardiola con mi Bayern?... Que me lo devuelva.

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Estrangulado por la bufanda antimadridista

- Juan Manuel Rodríguez - 181 comentarios

El partido de Champions League disputado el pasado martes en Turín entre la Juventus y el Real Madrid fue la segunda emisión más vista del año con 8.976.000 espectadores y un 45,4% de cuota de pantalla. Habrá quien diga que el éxito de la transmisión se debió al gran despliegue ofrecido por TVE o, incluso, quien afirme que eso es debido a que la Juve tiene muchos hinchas e incontables peñas en nuestro país, aunque yo, sinceramente, me inclino por pensar que todo se debió a la participación en dicho evento del equipo ganador de diez Copas de Europa hasta la fecha. Esta teoría mía, probablemente ingenua, quizás un poco alocada y seguramente poco informada, quedaría más reforzada aún si además tenemos en cuenta el dato de que la emisión más vista del año (9.407.000 espectadores) fue el derbi madrileño de cuartos de final, un partido de fútbol en el que casualmente también pasaba por allí un equipo que suele vestir de blanco.

Para que nos hagamos una idea aproximada de la bicoca que para la televisión, la pública y las otras, supone ofrecer partidos del Real Madrid, daré otro dato más: la segunda emisión más vista de la semana del 4 al 10 de mayo fue el partido de Europa League disputado entre el Sevilla y la Fiorentina con 2.919.000 espectadores, a más de seis millones del Juve-Real, y un 16,8% de cuota de pantalla. Así las cosas y puestos en esta tesitura, uno creería que la televisión (y la radio) pública debería estar obligada a tratar al Real Madrid Club de Fútbol al menos con el mismo respeto que al resto de clubes por un doble motivo muy sencillo: porque, al ser sufragada por todos, la objetividad y pulcritud en los comentarios resulta innegociable y también porque cuidando al Real Madrid, que es garantía segura de espectadores, es probable que la tele fuera vista por más gente y su déficit, que en 2014 fue de cien millones de euros, se viera reducido en años posteriores y, como consecuencia de lo anterior, los españoles no nos viéramos obligados a destinar tanto dinero de nuestros impuestos al sostenimiento de la Corporación de Radio y Televisión Española y pudiéramos dedicar más, por ejemplo, a hospitales o escuelas. Pues no.

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