21 de Mayo de 2012 - 08:31:58 - Juan Manuel Rodríguez - 164 comentarios
Hubo otro Castilla realmente excepcional, previo a aquel del que más tarde saldrían Butragueño, Míchel, Sanchís y Martín Vázquez, que llegó incluso a disputar la final de Copa contra el Real Madrid, perdiéndola como era menester, y disputando después una eliminatoria recopera a cara de perro contra el West Ham United. Aquel equipo formó en la final irrepetible de 1980 con Agustín, Juanito, Castañeda, Herrero, Casimiro, Gallego, Bernal, Álvarez, Pineda, Paco y Cidón, y de todos es conocido que, pese a su soberbia calidad, sólo Agustín, Pineda y Gallego subieron al primer equipo, siendo únicamente el último de ellos titular indiscutible e internacional en varias ocasiones con España. Aún así, a Gallego le apodaron el soso debido a sus movimientos aparentemente cadenciosos, muy similares por cierto a los del actual seleccionador nacional, Vicente del Bosque. Con Ricardo sucedía que parecía que iba lento, sí, pero lo cierto y verdad es que el balón corría con él a una gran velocidad y, lo que era aún más determinante para el juego de su equipo, ofrecía siempre salidas coherentes a sus compañeros.
Los aficionados más jóvenes no lo recordarán pero yo sí: de Pineda –y eso que era un goleador estimable– se criticaban sus movimientos toscos en ataque, poco refinados para el paladar merengue, mientras que el público del estadio Santiago Bernabéu se mofaba directamente de Agustín y de sus cantadas, que nunca fueron tantas ni tan abultadas como cuenta la leyenda. Y estamos hablando, repito, de un Castilla que llegó a la final de Copa y jugó competición europea, ahí es nada. Vaya por delante que no sigo habitualmente al actual Castilla, este equipo de Jesé, Juanfran, Morata y Joselu que ayer puso una pica en el Ramón de Carranza y acaricia el ascenso a Segunda. Todo el mundo habla maravillas del juego de estos chicos y, por supuesto, del trabajo de Toril. Y, tal como era de esperar, se reclama desde ya la presencia de dos o tres canteranos en la plantilla que Mourinho redondee de cara a la próxima temporada.
Lo de "¡menos cartera y más cantera!" ya lo he oído yo un montón de veces. Lo que sucede es que los mismos que exigen la presencia de los chavales en el primer equipo eran los que hace años gritaban "¡uyyy!" en el campo cuando un defensa cedía el balón a Agustín. Del mismo modo que todos los caminos conducen a Roma, todos los vericuetos llevan a darle palos a Mourinho; no sé cómo es posible conectar lo que debería suponer una noticia satisfactoria para el madridismo como es una goleada del filial blanco en Cádiz con una crítica al entrenador que acaba de ganar la Liga más imponente de todos los tiempos. Pero hay quien lo ha hecho. Lo que yo dije ayer en twitter es que estos chavales juegan muy, muy, muy bien al fútbol y que Mourinho es muy, muy, muy, muy buen entrenador y que, por ahora, les saca un muy de ventaja. La próxima temporada será aún más dura y exigente que la que terminó hace unos días, que ha sido la más dura y exigente de los últimos tiempos. Que a nadie le quepa la menor duda de que si el mejor entrenador de fútbol del mundo observa en cualquiera de los chavales del Castilla la calidad mínima exigible para jugar con los mayores, tomará la decisión de subirle al primer equipo. Piano piano si va lontano. Salvo, claro, cuando se trata de atizar a Mourinho.
20 de Mayo de 2012 - 13:53:49 - Juan Manuel Rodríguez - 137 comentarios
"Ha sido el destino", dijo Didier Drogba, esa pantera marfileña de teflón, nada más acabar su experiencia del Allianz Arena. Acerca de la misma cuestión dijo una vez William Shakespeare, o quién sabe si el conde de Oxford, que el destino barajaba las cartas y nosotros las jugábamos después. Y eso es lo que hizo anoche Di Matteo, jugar sus dobles parejas contra el trío de Heynckes, que acabó en bancarrota al final de la sesión. Al Chelsea le dieron por muerto en las semifinales contra el Barcelona y, gracias precisamente a su resurrección del Camp Nou, los apostantes le convirtieron en el agonizante que llega milagrosamente a la mesa del quirófano con un debilísimo y fácilmente quebrable hilo de vida. Pero estos muertos ingleses que matamos cien veces gozaban de buena salud. El destino no sé, pero lo cierto es que Tymoschuk rozó la Copa cuando saltó al campo.
Y ahora vaya usted a explicarle a un aficionado del Chelsea que ha visto cómo su equipo acaba de conquistar la Copa de Europa de clubes por primera vez después de 107 años que Di Matteo ha jugado así o lo ha hecho asá. Me habría gustado ver a Ángel Cappa en Trafalgar Square tratando de explicarle a los blues la diferencia que hay entre jugar bien o hacerlo mal, el fútbol bueno y el malo. El Chelsea fue indudablemente el mejor porque supo jugar con acierto las cartas que previamente había barajado el destino y que indudablemente eran peores que las del Bayern del mismo modo que es peor una doble pareja que un trío de ases. ¿Que el Chelsea tuvo buena suerte?... Sinceramente no me parece que tuviera mejor suerte ayer que peor fortuna en otras ocasiones: Europa la debía una.
El jugador de la final ha sido indudablemente Drogba, politetrafluoroetileno de Abiyán, un jugador flexible, impermeable al paso del tiempo, capaz de soportar elevadísimas temperaturas futbolísticas, aislante a la presión, un gamo de teflón. En el polo opuesto, Robben; si Kaká quedó marcado tras las semifinales del estadio Santiago Bernabéu, al holandés debería sucederle tres cuartos de lo mismo si resulta que en una final de la Champions celebrada en su casa falla un penalti y luego elige esconderse en su búnker mental por el pánico a errar mientras Neuer –¡un portero Dios mío!– agarra él solito el toro por los cuernos. Y ahora que Valdano le saque la pizarra a Bryan Adams y le explique con flechitas de colores cómo se juega bien según él. We're Gonna Win. O el destino según Drogba.
18 de Mayo de 2012 - 12:30:04 - Juan Manuel Rodríguez - 384 comentarios
Historias de periodistas que no interesan absolutamente a nadie. No seré yo desde luego quien desacredite la información de Salvador Sostres porque este señor sea amigo de Joan Laporta o pueda tener una buena relación con el señor Guardiola, del mismo modo que tampoco desacreditaré la de Ramón Besa y Luis Martín, que completa la de Sostres, por las amistades que éstos puedan tener o dejar de tener en el club de sus amores. Las informaciones siempre son interesadas, los periodistas vivimos de ellas y el auténtico arte consiste precisamente en saber separar el grano de la paja distinguiendo qué vale y qué no, a qué cosas conviene dar pábulo y a qué cosas no en función del grado de amistad, la fiabilidad pasada o la complicidad que uno tenga con su "fuente".
Por eso me llama tanto la atención que haya quien trate de menospreciar la información de Sostres en aras de su buena relación con Laporta y con el señor Guardiola. ¿No debería ser al revés? ¿No se debería tener más en cuenta dicha información sabiendo, como sabemos, que Sostres se lleva muy bien con Laporta y con el señor Guardiola y que el ex presidente y el entrenador no esconden su estrechísima conexión?... Es probable que haya a quien no le guste el contenido de lo que dice Sostres (el Fútbol Club Barcelona, sin ir más lejos, ha anunciado que irá legalmente a por él) y quiera ver la mano negra de Laporta manejándolo todo por detrás de las bambalinas porque no coincida con la imagen idílica que del club culé se han forjado en su cabecita, pero lo importante en el "caso Calderón", por mucho que a los socios merengues les incomodara lo que sucedía en su club, no era buscar a quien filtró sino saber si eran ciertas o no las informaciones vertidas contra el ex presidente del Real Madrid, ¿o no?...
Me resisto a transformar todo lo que está pasando en un partido entre los amigos de Laporta y los amigos de Rosell, por mucho que ambos se odien cordialmente. De lo que, entre otras cosas, habla Sostres en su artículo es de cómo se ha sentido en los últimos días el señor Guardiola, con quien mantiene una buena relación; de lo que hablan Besa y Martín en el suyo es de cómo se han sentido el señor Guardiola, Vilanova, Zubizarreta y hasta Rosell, con quienes seguramente también mantendrán una buena relación. Y probablemente tengan un poquito de razón todos, Sostres, Besa y Martín, aunque el resúmen de lo publicado no pueda ser más que uno: la transición entre el señor Guardiola y Vilanova ha sido un ejemplo de cómo no deben hacerse las cosas en una situación similar. Hay otra lección más: o todos los periodistas nos dejamos manipular por quien nos filtra o no nos dejamos manipular ninguno.
Moraleja: en clubes de la extraordinaria e inabarcable dimensión que tienen el Real Madrid o el Barcelona, mastodontes de 500 millones de euros en los que el simple vuelo de una pluma provoca un ruido semejante al de mil carros de combate M48 Patton disparando contra todo y contra todos, resulta absolutamente imprescindible que alguien con mucho carácter y que sepa mucho de fútbol asuma con autoridad el mando de las operaciones. De ahí, por ejemplo, que a Mourinho le moleste tanto algo tan aparentemente accesorio como que sus jugadores se dejen ver por twitter. De ahí, por ejemplo, que el señor Guardiola insistiera en la necesidad de mandar al exterior por parte de todos un mensaje unívoco. Al señor Guardiola, que llevaba galopando con maestría durante los últimos cuatro años y que lo ha sido todo y más en el Barcelona, ha ido a derribarle un seto con la meta a cincuenta metros; el tiempo nos dirá si el seto estaba allí puesto desde el inicio de la carrera o lo han colocado arteramente mientras él miraba hacia otro lado.
17 de Mayo de 2012 - 13:48:07 - Juan Manuel Rodríguez - 151 comentarios
A la vista está, y no me refiero por supuesto sólo al explosivo artículo que Salvador Sostres firmó ayer en El Mundo y que ya ha dado tres veces la vuelta a España, que a la transición entre el señor Guardiola y Tito Vilanova puede calificársela de todo menos de modélica y ejemplar. Inesperado, sin duda, muy inesperado, y más aún teniendo en cuenta que el señor Guardiola ha aupado, primero, y arropado, después, a su amigo Tito Vilanova hasta situarle exactamente donde se encuentra en la actualidad, y que el club azulgrana viene de vivir sin duda alguna su particular Edad de Oro. Sin ser, como sí presume públicamente de serlo Sostres, amigo del señor Guardiola, ya hubo quien detectó cosas extrañas en cómo se produjo la salida del señor Guardiola y cómo se hizo público el nombre de su sucesor.
El aún entrenador azulgrana comentó hace poco, tras provocar el lógico enfado merengue al decir más o menos lo que después diría Miguel Angel Lotina, que en Madrid tenían la piel muy fina. ¿Fina la piel en Madrid?... A mí la piel de un club que, pese a contar con un presupuesto cercano a los 500 millones de euros llevaba la friolera de tres años sin conquistar la Liga, se me antoja de auténtico pedernal al lado de la del Barcelona, ganador de casi todo durante ese mismo período de tiempo, que simplemente se desmorona en cuanto su entrenador dice adiós y su máximo rival deportivo recupera el tono competitivo. Porque no les quepa la menor duda de que todos esos factores (el adiós del señor Guardiola, el anuncio del nombramiento de Vilanova, las listas negras de jugadores...) están estrechamente relacionados con el regreso madridista.
No fui yo sino el idolatrado (por los azulgrana) Joan Laporta quien dijo el otro día que la elección de Vilanova era fruto del pánico que había generado la marcha del señor Guardiola. Y hoy vuelvo a reiterar que resulta verdaderamente inédito el desgaste al que el propio entorno culé está sometiendo a un proyecto, el de Tito, que ni siquiera ha sido presentado en sociedad como corresponde y que a este paso va a llegar desgastado, desinflado, tocado del ala al pistoletazo inicial. Ya tenía de por sí los cuernos suficientemente afilados el morlaco que le había tocado en el sorteo a Vilanova como para que encima le pongan llamas. Y, mientras tanto, Mourinho en Kuwait estrechándole la mano al jeque. A este paso igual es otro el que acaba inscribiendo a sus hijos en el colegio de Lugano. A las palomitas hay que añadir pipas.
16 de Mayo de 2012 - 12:17:36 - Juan Manuel Rodríguez - 203 comentarios
Suelo ser habitualmente criticado (que conste que también algo elogiado de vez en cuando) por escribir o decir cosas que casi nadie escribe o dice, pero hasta ahora no se me había afeado que expusiera una obviedad que cae por su propio peso: por supuesto que la Bota de Oro es un título extraoficial absolutamente objetivo mientras que el Balón de Oro no lo es; de hecho lo que aún está en discusión es a quien le entregarán en su día el Balón de Oro cuando acabe 2012, y no sólo porque reste por disputarse media temporada, mientras que acerca del receptor de la Bota de Oro no existe ninguna duda. A Mourinho no se le ocurre decir que Cristiano merece la Bota de Oro porque ese no es un galardón opinable: si tú marcas 50 goles y el siguiente de la lista 46 no hay dudas al respecto de quién ganará el título de máximo goleador europeo; lo que dice Mourinho, y por cierto comparto yo, es que Cristiano Ronaldo merece ganar este Balón de Oro. La próxima vez lo explicaré con manzanas y con peras.
Aunque entiendo el trasfondo de lo que insinúa, no estoy sin embargo de acuerdo con Mou en que los 50 goles de Messi no hayan servido para nada. Marca publicaba el pasado 8 de febrero un informe según el cual el Barcelona estaría en ese momento a 12 puntos del líder de la clasificación sin los goles del argentino, mientras que el Madrid habría dejado de sumar sólo 2 puntos sin los goles de Cristiano. Por las redes sociales ha circulado también estos días otra clasificación, que ya advierto de antemano que no he tenido tiempo de verificar, que apunta a que el Rel Madrid habría seguido ganando el campeonato sin la participación goleadora de Cristiano mientras que el Barcelona habría caído a la sexta plaza sin Messi: los goles de Leo le han servido a su equipo para clasificarse directamente para la Champions en vez de tener que disputar la Europa League, y eso es mucho.
Y ahora me vienen a preguntar a mí, que soy autor de un blog llamado El Penúltimo Raulista Vivo y que tiene una tendencia madridista muy clara, con un tonito de reproche que si España acaba conquistando la Eurocopa yo no entregaría mis votos a Xavi para el Balón de Oro en lugar de dárselo a Cristiano cuando servidor, desde aquí mismo, ha reclamado para el centrocampista culé (y ahí están los artículos al respecto que lo acreditan) dicho galardón en reiteradas ocasiones; una cosa son las churras y otra las merinas, una cosa es que Xavi sea un lobo con piel de lobo y otra que no sea un extraordinario jugador de fútbol. Me encantaría ver al editor de Sport o al director de El Mundo Deportivo pidiendo desde sus respectivos periódicos el Balón de Oro para Cristiano para ver qué pasaba. Deseo que mi selección gane la Eurocopa pero el tiempo de Xavi ya pasó y dicho galardón se lo arrebató injustísimamente su compañero de equipo Messi. Y ahora ha llegado la hora de Cristiano.
15 de Mayo de 2012 - 11:57:51 - Juan Manuel Rodríguez - 150 comentarios
Al primer plano del señor Guardiola mirando fijamente a Zubizarreta mientras éste repetía la trola oficialista de que el nombre de Vilanova había surgido del consenso entre la presidencia, la dirección deportiva y el entrenador saliente le faltó, a mi entender, un trocito chiquitito de la banda sonora de El bueno, el feo y el malo compuesta por Ennio Morricone. También pasó inadvertida en el momento de producirse esa reacción del señor Guardiola estrangulando con la mirada al bueno de Zubi, tal fue el impacto que provocó entre los presentes el anuncio del nombre del heredero que Rosell le hizo al cuello de su camisa, pero anoche tuve ocasión de ver repetida la jugada y no me cabe la menor duda de que es penalti y expulsión. Me imagino a Mourinho con un tanque de palomitas asistiendo, entre incrédulo y expectante, a lo que acontece en su máximo rival deportivo, roto por el eje por una Liga sin importancia.
Habitualmente uno se desgasta (salvo Mourinho que, según sus propias palabras, sufre cuando no entrena) cuando llega al banquillo y no antes. Pero con el caso de Vilanova, que pareció una magnífica opción en el minuto uno pero que a medida que van pasando los días ya no lo va pareciendo tanto, está sucediendo que su proyecto, aún desconocido salvo por los pequeños detalles que salpimentan aquí y allá los diarios barcelonistas, está sometido a tal presión que cuando Tito quiera explicarse ya le habrán llovido palos por todos sitios. ¿Por qué insiste el señor Guardiola en llevar una y otra vez la contraria a la versión oficial del club? ¿Cómo es posible que, siendo como son tan amigos, el señor Guardiola supiese que su hermano del alma se hacía cargo del banquillo el mismo día de la rueda de prensa de su adiós? ¿En qué cabeza cabe que Vilanova no le tuviera informado? ¿Le pidieron desde el Barcelona que no lo hiciera?... Las respuestas a todas esas preguntas tienen ahora mismo prioridad sobre ese 4-3-3 con el que, al parecer, quiere Tito que juegue su equipo, ¿no les parece?... La cara del señor Guardiola era un poema abracadabrante. A mí me dio miedo, a Zubi ni les cuento...
Cambiando de tercio... En la última jornada de Liga sucedieron muchas cosas y muy deprisa. Y una de ellas se produjo precisamente en el transcurso de la rueda de prensa de Miguel Angel Lotina posterior a la derrota del Villarreal que le condenaba a la Segunda División. Lotina, que pasa por ser un hombre serio y responsable, dijo que tenía en su pensamiento el hecho de que en los últimos tres o cuatro años venían sucediendo "cosas raras" en la Liga española. ¿Por qué dice eso Lotina?... Podrá parecer de Perogrullo pero Lotina dice eso porque puede; con esto quiero decir que si la LFP tuviera un reglamento sancionador como es debido no habría entrenador en España (y al final absolutamente todos caen en lo mismo) que dijera esas cosas y pudiera irse de rositas. Lotina dijo, más o menos, lo que ha dicho Mourinho en otras ocasiones, pero con él no vi que nadie se llevara las manos a la cabeza o procediera al oportuno rasgamiento de vestiduras, que es justo la diferencia que hay entre llevarse bien o mal con determinados periodistas.
14 de Mayo de 2012 - 11:17:42 - Juan Manuel Rodríguez - 254 comentarios
Rebobinemos. Volvamos hacia atrás en el tiempo, en concreto al 31 de mayo de 2010, hace ya de eso casi dos años. El Real Madrid, a través de Jorge Valdano que le había puesto literalmente a parir y que aquel día tuvo que tragarse un sapo verde del tamaño de Yao Ming, presentaba a José Mourinho como su nuevo entrenador para las cuatro próximas temporadas. Dejemos a un lado el montón de obstáculos internos que el técnico portugués se ha ido encontrando a medida que avanzaba su relación con el mejor club del siglo XX según la FIFA y vayamos directamente al problema externo fundamental: el Fútbol Club Barcelona. Cuando Mourinho llega al Real Madrid se encuentra la siguiente situación: un Barcelona que lo gana todo, un Messi en estado de gracia, una serie de jugadores explotando y un señor Guardiola exageradamente alabado por todos y que cuenta incluso con el "beneplácito moral" de trabajadores del club merengue como es sin ir más lejos el caso del propio Valdano, mucho más cercano a ese "modelo" que al propuesto por Mou. De locos.
El problema parecía irresoluble, y no tengo la menor duda de que con los valdanistas al frente lo habría seguido siendo durante muchísimos años. Pero Mourinho debió tomárselo con un reto personal y poco a poco, muy despacito, fue cocinando otro modelo, otra filosofía, otro concepto de club en el que, por supuesto, no tenían cabida aquellos que aplaudían los goles de Messi y se excitaban con los planteamientos del señor Guardiola. Mourinho se puso desde el primer día con la trisección del ángulo y... ¡Eureka!... Menos de dos años después de su presentación como nuevo entrenador del Real Madrid, y después de que se haya ido varias veces al Inter, al City, al United, a la selección de Portugal y al Chelsea, nos encontramos con un Real Madrid campeón de Copa y de Liga, un equipo que ha sumado 100 puntos y marcado 121 goles en el campeonato más exigente de la historia. Y nos encontramos con un Barcelona sin el señor Guardiola y... con Tito Vilanova.
Recuerdo perfectamente aquella rueda de prensa de Mourinho de finales del mes de mayo de 2010. En aquella ocasión dijo que lo bonito, bonito, bonito no era entrenar al Real Madrid sino ganar con el Real Madrid, y hay que decir que ha cumplido a rajatabla su palabra. Mourinho, claro, ha cometido equivocaciones a lo largo de estos dos años y volverá a cometerlas sin duda en el futuro, pero, tras la necesaria e imprescindible criba, el club, que sigue teniendo cosas que no le gustan, empieza a estar posicionado donde quería él desde el principio. Mou está ganando la batalla y los 121 goles que acaba de marcar su ultradefensivo equipo son 121 patadas en el bajo vientre a todos aquellos que se han dedicado a sembrar su estancia en España de cizaña, cotilleos de baja estofa y rumores de Segunda División. Y, por cierto, esto mismo lo habría dicho también con un Real Madrid subcampeón. Lo bonito, bonito, bonito es ganar con el Real Madrid, algo que hoy debe resultar muy feíto, feíto, feíto para algunos. Qué se le va a hacer.
12 de Mayo de 2012 - 19:35:49 - Juan Manuel Rodríguez - 200 comentarios
Definitivamente les vuelve locos. Me recuerda mucho a cuando Drazen Petrovic burlaba cómo y cuándo quería la vigilancia de López Iturriaga: ahora por aquí, ahora por allá, una asistencia, te saco la lengua, un triple, te escondo el balón, otro triple, te saco otra vez la lengua... Al final, Mendoza tuvo que fichar a Drazen para que mi tocayo no se volviera rematadamente loco. Aquí pasa igual; Mourinho es a Petrovic lo que el Club de Admiradores de El Corazón Atormentado de Arthur Rimbaud es a Iturriaga: ahora por aquí, ahora por allá, cuando piensas que voy a hablar yo lo hace Karanka, cuando crees que es Karanka quien va a hablar lo hago yo, cuando tienes claro que compareceremos los dos no lo hace ninguno y cuando apuestas lo que sea a que no aparecerá nadie... lo hace el cuerpo técnico en pleno. A lo mejor PRISA tendría que pensarse seriamente si contratar a Mourinho como presidente ejecutivo del grupo en lugar de Juan Luis Cebrián, quién sabe...
Más allá de la puesta en escena de Mourinho, que ha vuelto a ser excepcional y que ha pillado a todo el mundo en fuera de juego, el contenido de la misma ha servido para que sepamos lo que el entrenador y máximo responsable deportivo del club piensa acerca de uno de sus jugadores: Gonzalo Higuaín, que tiene estipulada en su contrato una cláusula de rescisión por 150.000.000 de euros, no va a ser vendido a nadie por 149.999.999 euros porque desde el Real Madrid se tiene claro que el futbolista argentino es indiscutiblemente uno de los mejores delanteros del mundo. Pocas veces se ha visto a Mourinho deshaciéndose en elogios de una forma tan desmedida hacia nadie; el piropo no impide que Higuaín haya disputado los minutos que ha disputado ni le asegura, por supuesto, un puesto de titular por delante de Benzema, pero es una declaración de intenciones rotunda, sin ambages y por derecho: el club está interesado en Gonzalo y no en Jorge. Son dos higuaines distintos.
Coincido con la nota que Mourinho le ha puesto a su plantilla: un 9. En algo más de 24 horas, el Real Madrid pueda hacer añicos el record histórico de puntos (el famoso "puntaje") de la Liga española, y ya ha superado en 10 (cuando aún falta un partido por disputarse) el registro de goles obtenido en su día por el mítico equipo dirigido por John Toshack. Hasta Johan Cruyff, que más que holandés parece gallego y nunca se sabe a ciencia cierta si está subiendo o está bajando aunque, en cualquiera de los casos, lo haga cobrando, acaba de comentar que el Real Madrid ha jugado muy bien esta temporada. Mou dice que los números son insuperables pero tengo la seguridad absoluta de que ya está trabajando para superarlos. Está claro que para lograr el 10 hay que ganar la décima, y también que la rueda de prensa de hace un rato es la primera piedra para conseguirlo; buenas noticias para el club blanco, que mañana se va de fiesta, y pésimas, desastrosas, muy malas para el director del colegio de Lugano: ¡qué se le va a hacer, otro curso escolar será!...
11 de Mayo de 2012 - 19:09:22 - Juan Manuel Rodríguez - 170 comentarios
Lo que, oída una de las últimas ruedas de prensa del señor Guardiola como primer entrenador del Barcelona, tengo que decir al respecto es que, más allá del lirismo habitual tan de moda últimamente, sigue sin aclarar (yo creo que adrede) si sus relaciones con Vilanova son mejores, peores o exactamente iguales a las que mantenían antes de que éste aceptara, de la noche a la mañana y sin previo aviso, el ofrecimiento de Zubizarreta (correo del zar Sandruscu) para ocupar la vacante dejada por su amigo del alma, su padrino en el Barça, el hombre que le llevó primero al filial en 2007 y después le alzó a lo más alto del escalafón de los entrenadores. Algo le olía a podrido a Hamlet en el estado de Dinamarca y algo me huele a mí a chamusquina en un proceso de sucesión que ha sido de todo menos modélico y que ha llevado al mismísimo Laporta a amenazar con su vuelta a los ruedos.
Vaya por delante que a mí el estado de la relación personal entre el señor Guardiola y Vilanova me parece irrelevante más allá del hecho de que uno es entrenador del Barcelona y el otro va a serlo en breve, que el primero dio la oportunidad profesional de su vida al segundo y que yo creo que éste último se ha dejado utlizar por Rosell para hacerle pupa al señor Guardiola. Dicen que al señor Guardiola no le sentó nada bien que el presidente del Barcelona hiciera público el nombre de su sucesor justo en la rueda de prensa prevista para anunciar su marcha, y yo creo que es humanamente comprensible que eso haya sido así y bastante razonable suponer que el rumor que circula por ahí de un distanciamiento entre quienes han sido hasta ahora amigos y residentes en la ciudad condal es antesala de una noticia que, tarde o temprano, conoceremos en profundidad y con datos y señales.
El señor Guardiola confesó aquel viernes que se había equivocado dilatando tanto una decisión que tenía casi tomada allá por el mes de diciembre, aunque no quiso valorar si la actual junta directiva se confundió eligiendo a Vilanova (no porque no sea apto para el cargo, que eso lo dirá el tiempo, sino porque ha sido su alma gemela durante los últimos cinco años) consultándole a última hora a él. Hoy el señor Guardiola ha ido un poco más allá añadiendo que se enteró de que Tito había dado el "sí, quiero" y que iba a sustituirle a él al frente del Barcelona el mismo día que él dijo adiós: si aquí no hay algo que huele a podrido... Da la impresión desde fuera de que Rosell se ha puesto manos a la obra con objeto de deshacer una casa, la que levantó en su momento Laporta, y que lo va a hacer con pico y pala desde el primer minuto de partido. Rosell contra Laporta y, a lo que se ve, Vilanova contra el señor Guardiola. Tras la inmobiliaria, estalló ahora la burbuja fraternal. ¡Cuidado con los cascotes!...
10 de Mayo de 2012 - 12:26:27 - Juan Manuel Rodríguez - 216 comentarios
Dos zarpazos del tigre Falcao, dos genialidades del goleador colombiano, dos auténticos chicharros de los que hacen época y definen, por cierto, la categoría de un jugador, acabaron de golpe y porrazo con el sueño europeo del Athletic Club de Bilbao. Mi amigo Jaime Ugarte, que es muy del Athletic, me contaba que en la reciente final copera contra el Barcelona el capitán de los leones se dirigió a Puyol y le deseó lo siguiente: "Carles, que gane el peor"; aquel día ganó el mejor, lo mismo que anoche en Bucarest: el Atlético fue tan superior táctica, mental y fisicamente al equipo dirigido por Bielsa y Simeone supo maniatar tan bien a las estrellas del equipo rival que simple y llanamente no hubo final. El mérito de los madrileños es doble o triple porque del once inicial del equipo que ganó la otra Europa League con Quique Sánchez Flores al actual media un abismo, y ya se empieza a hablar de nuevo del desmantelamiento de la plantilla empezando, claro, por su goleador estrella.
Después de lo del domingo, que es tan importante o más para el Atleti que lo de ayer, empezará para los rojiblancos la auténtica pretemporada: retener a Falcao, atar a Diego, impedir que se mueva Courtois... Esa será por supuesto harina de otro costal y supongo que habrá que hacer encaje de bolillos, aunque lo que toca ahora es celebrar y, ya que estamos, lanzarle desde este humilde espacio una pregunta al establishment periodístico-deportivo español: ¿Cómo es posible que Real Madrid y Atlético de Madrid hayan derrotado al fútbol?... ¿Cómo han sido incapaces dos de los mejores equipos del mundo, léase Barcelona y Athletic Club, de darle sopas con honda a los equipos de la capital?... No sé ustedes pero la sensación que extraje yo de la previa del partido es que a la final de la Europa League iba el Atlético de Madrid como un corderillo al matadero, que no habría tigre capaz de derrotar a once leones hambrientos... Pues ya ven.
Por cierto que Marcelo Bielsa le negó ayer el saludo a Enrique Cerezo a la finalización del partido. Bielsa tiene fama de ser un personaje con rasgos genialoides, un tanto abstraído y reconcentrado en su propio mundo; no en vano al técnico argentino le apodan "loco". Tengo dos opciones: beneficio de la duda para Marcelo que, repasando aún en su cabeza el encuentro recién concluido, no vio al presidente del Atlético de Madrid o palito al técnico del Athletic por no digerir correctamente la derrota; he de confesar que la primera opción, la del mundo paralelo de Bielsa, no me parece demasiado creíble; y además me resulta imposible no pensar qué se estaría diciendo a estas horas de la tarde de José Mourinho en una situación similar. Al establishment, que anda en horas bajas, se le acumula el trabajo.