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Recemos a San David por las piernas de Gareth Bale

A rezar. Cuando las selecciones raptan a los jugadores hay que ponerse a rezar. Reza más y más deprisa, por supuesto, aquel club que "aporta" mayor número de futbolistas: el Real Madrid tiene a 16 jugadores repartidos por el mundo, de modo que tiene que rezar bastante más que los demás. Un periodista me decía el otro día que a él le "faltaba Lucas Vázquez" con España; a mí sin embargo no, a mí me sobran todos los demás: Lucas está bien donde está, durmiendo en su camita y entrenando para el Madrid, que es el club que le paga. Mientras que el calendario no se haga con la cabeza sino con los pies, en claro guiño al deporte rey, no habrá nada que hacer. Y sé que esto que digo es políticamente incorrecto... pero me da igual. Deseo que a España le vaya bien, pero esta federación española tiene tanto que ver con la nación española como yo con el foxtrot. Lo dicho, a rezar.

El partido se juega en Gijón, fantástica ciudad con maravillosos aficionados, sí, pero con el único Ayuntamiento de España que apoyó en su día al movimiento anti Estado de Israel. Más allá de la tontuna, que demuestra la idiocia que nos consume, la noticia habría pasado inadvertida de no ser porque esta noche España juega... precisamente contra Israel. Dos horas antes del partido, nuestros visitantes tendrán que soportar que a las puertas del estadio se monte una manifestación en su contra; todo, como puede verse, muy edificante. De este sinsentido me advirtió hace ya bastante tiempo Mario Noya, que fue el primero en comentarlo en El Primer Palo. Lopetegui podría haber elegido cualquier ciudad, cualquiera, pero escogió Gijón; y, una vez metida la pata, el seleccionador podría haber mantenido allí la concentración para luego viajar directamente a París pero ha preferido regresar a Madrid para, desde aquí, volar el martes a Francia. Tan rematadamente mal lo ha hecho Julen que por un momento, aunque he de reconocer que breve, me ha recordado a Del Bosque.

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Lo que va de Cruyff a Mbappé

Ayer murió Agustí Montal, presidente del Barça e hijo a su vez de presidente del Barça, Agustín Montal Galobart. Montal hijo fue presidente del Barça durante 8 años, de 1969 a 1977, y su gestión ha sido injustamente olvidada porque, entre otras cosas, fue precisamente Montal quien arrancó a Cruyff de las garras del Ajax de Amsterdam. Mientras Montal y Van Praag acordaban el fichaje de Johan por 60 millones de pesetas, la federación holandesa torpedeaba la operación negándose a tramitar el tránsfer, que al final no tuvo más remedio que conceder. Con aquel fichaje, Montal junior cambió realmente la historia del club catalán. 60 millones de pesetas tuvieron la culpa, algo más de 300.000 euros al cambio actual. ¿Cuánto valdría hoy un Cruyff en plenitud?... Imposible saberlo, pero seguro que 300.000 euros no.

De repente hemos descubierto en España a Kylian Mbappé. Tan cierto es que tiene detalles que recuerdan al mejor Thierry Henry como que el chico es un proyecto de gran jugador, un crío de 18 años que está despertando casi al fútbol profesional. Su exhibición y la de sus compañeros del Mónaco ante el City de Guardiola resultó muy reconfortante porque, desde el punto de vista del espectador, lo que veías era a un grupo de chavales semidesconocidos divirtiéndose jugando (porque esto es un juego aunque a veces nos olvidemos de ello) y poniendo en un serio aprieto (tanto que acabaron eliminados) a futbolistas curtidos en mil batallas y contrastados a nivel mundial. Antes preguntaba cuánto costaría hoy un Cruyff. Imposible saberlo, más aún si tenemos en cuenta que el Mónaco ya está pidiendo 120 millones de euros por Mbappé.

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¿La mejor Liga del mundo?... Mira cómo me río

¿Por qué insistía tanto el Real Madrid en jugar el famoso partido contra el Celta de Vigo, el del viento huracanado, en tiempo y hora?... Pues por esto, amigos míos, por esto. Al final, la improvisación de la federación, la nula preparación de la Liga y la alcaldada de Abel Caballero las va a pagar, y todas juntas además, el equipo blanco "entre la penúltima y la última jornada de Liga", sin especificar tampoco demasiado no vaya a ser que los equipos quieran planificarse. O bien el equipo de Zidane llega con la Liga resuelta a esas fechas o, de lo contrario, tendrá un partido entre semana antes de recibir al Sevilla en el Bernabéu o antes de visitar al Málaga; en cualquiera de los casos, menos descanso para el actual líder y mayor relajación para su inmediato perseguidor: si no la gana el Madrid, otra Liga adulterada a la buchaca.

Ayer mismo, el periodista Xavier Bosch tenía la desfachatez de sugerir en Mundo Deportivo que lo mejor para todos (traducción: lo mejor para el Fútbol Club Barcelona) era que el partido se hubiera jugado hoy, 22 de marzo, con 16 jugadores del Madrid repartidos por medio mundo y Zidane entrenando a Casilla, Yáñez, Coentrao, Mariano, Lucas Vázquez, Benzema y Danilo, los únicos que se han quedado en casita. Ya tiene 7 el Madrid, aunque alinee a dos porteros; que los complete con 4 del Castilla y... ¡a jugar!... Eso sí, sin cambios. Y el Real Madrid puede darse con un canto en los dientes de que el artículo lo haya escrito Bosch y no Santi Nolla porque, de ser el director el inductor, lo mismo hasta le compraban la idea.

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La posverdad del Barça que se llevó por delante a Mourinho

Del mérito que tienen los competidores del Barça en Europa puede dar buena fe (y reciente, además) el París Saint Germain, al que Aytekin ha sacado a empellones del sorteo del pasado viernes: "¡niño, deja ya de joder con la pelota!". Ganar una Copa de Europa estando este Barça, que además de unos fantásticos jugadores goza del favor arbitral, es muy difícil; conquistar dos en tres años constituye un monumento al compromiso y a la resistencia ante la adversidad. Eso en Europa, en España ni les cuento. Ayer se supo que, mientras el Real Madrid bate todos los records positivos (lleva 49 partidos oficiales seguidos marcando goles y amenaza el registro del Bayern que se tiró 61), el Barça hace añicos todas y cada una de las marcas históricas negativas: en las primeras 28 jornadas de Liga, el equipo catalán aún no ha recibido ni un solo penalti en contra y ninguno de sus jugadores ha sido expulsado, cuestión ésta que no sucedía desde la temporada 1970-1971, hace casi medio siglo.

Del mismo modo que lo de Aytekin no fue normal, este nuevo dato tampoco lo es. No es normal que a un equipo no le piten penaltis en contra. No es normal que ninguno de sus jugadores sea nunca expulsado. No es normal. Ojo, no hablo de conspiraciones sino de una tendencia clara y objetiva: el Fútbol Club Barcelona es mejor tratado que el resto de participantes en las competiciones europea y nacional. Es un hecho. Son números. Y los números no se discuten. Del mismo modo, resulta harto improbable que a lo largo de 28 jornadas de Liga no se haya producido ninguna jugada merecedora de que se pite penalti contra el Barça u otra en la que un jugador culé haya debido salir del campo antes de tiempo. Esta tendencia arbitral, unida al ambiente irrespirable de las transmisiones, con un periodista saliendo con una bandera azulgrana antes de un partido, otro tildando de "sospechoso" que Zidane mantenga en el campo a Gareth Bale y el realizador haciendo de su capa un sayo, convierten el liderato del Madrid en algo extraordinariamente meritorio.

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¿Habrá spin-off de Aytekin?

Nada más acabar la remolcada del 6-1, la que ha provocado la queja oficial del PSG y la "nevera" (tengo mucho interés por comprobar, sin que se molesten conmigo algunos columnistas de Eurosport, cuántos partidos de Champions dirige el colegiado alemán de ahora en adelante y hasta que se juegue la final del 3 de junio) para Aytekin, Piqué, exultante por la "proeza", dijo que los hospitales iban a tener que contratar muchas enfermeras en diciembre porque esa noche mucha gente iba a hacer el amor en Barcelona. En la línea embarazosa emprendida por Gerard, a mí me gustaría añadir que habrá que estar igualmente al tanto no sólo del número de nacimientos que se produzcan por esas fechas sino también de los nombres que se les ponga a los niños: ¿Cuántos se llamarán Denis, en justo homenaje al auténtico héroe del partido?

Para la reproducción tuitera, empero, no hubo que esperar tanto, y esa misma madrugada, la del 8 al 9 de marzo, vinieron al mundo (al menos) quintillizos, los famosos "fakes". Un seguidor del Barça, por ejemplo, rendía sentido homenaje al colegiado alemán a quien, sin asomo de ironía por ningún sitio, le dedicaba el perfil "Aytekin", acompañándolo de un corazoncito: de bien nacidos es ser agradecidos. En el perfil de otro Deniz Aytekin puede leerse lo siguiente: "El árbitro que no permitía soñar con la remontada según Sport". Pero a mí el que más gracia me hace, y al que sigo, es Deniz Aytekito, "árbitro alemán, casero, más que las pizzas familiares. Aytekito un penalti y Aytedoy otro. Me gustan más los pines que un nublao".

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Guardiola... ¡al carrer!

Si se tratara del Real Madrid ya habríamos leído algún titular como el siguiente: "El fútbol se impuso al dinero". Pero no se trata del Madrid sino del Millonarios de Manchester, el City de Pep Guardiola. Un dato: entre el once de Jardim y el de Guardiola hay una distancia de 320 millones de euros; otro más: sólo De Bruyne costó más que todo el equipo titular monegasco junto. Pero el fútbol sólo se impone al dinero cuando se trata del Madrid. Ya lo hizo (a lo de imponerse me refiero) en el alocado partido de ida, donde el Mónaco no supo cerrar una eliminatoria que primero tuvo en la mano y luego pareció írsele. Y anoche le pasó por encima al City en una primera parte espectacular y repleta de llegadas y de juego directo y alegre. El 2-0 de los primeros 45 minutos supo a poco.

Más por dignidad que por fútbol, el City se fue para arriba en la segunda parte. Y marcó su golito: Sané en el minuto 71. Ese gol clasificaba al equipo inglés y, aún así, con más de 20 minutos por delante, Guardiola tuvo una reacción totalmente inesperada en un técnico de su prestigio: simplemente... no reaccionó. Guardiola no hizo nada, no movió ficha, no tomó decisiones, se quedó quieto. En el banquillo tenía a Zabaleta, a Otamendi y a Touré, pero, sin embargo, Guardiola no tomó decisión alguna y dejó que el Mónaco, que no podía hacer otra cosa, volviera a irse para arriba. El 3-1 se produjo en el minuto 77 y el primer cambio de Guardiola llegó... en el minuto 84. Impasible, y sobre todo sin la bala de Messi en el cargador, Pep se limitó a dejar pasar el tiempo mientras Jardim le comía la tostada.

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El Sevilla en el purgatorio

Un Mundial y dos Eurocopas seguidas nos han vuelto a todos un poco tontos, la verdad sea dicha. Antes no éramos así. Antes sufríamos más pero también respetábamos más a nuestro rivales. Ahora los respetamos, pero sólo de boquilla. Son las doce del mediodía del 15 de marzo de 2017, han pasado ya más de doce horas desde la eliminación del Sevilla en los octavos de final de la Champions, y aún estoy esperando a que alguien me diga por qué el séptimo clasificado de la Liga española es mejor equipo que el vigente campeón de la Premier. Al Sevilla no le han eliminado ni los astros ni la mala suerte, al Sevilla le ha eliminado un buen equipo de fútbol, el Leicester, al que aquí, en España, probablemente por desconocimiento y también porque ahora mismo nos encontramos en la edad del pavo, se le ha faltado gravemente al respeto.

Y aún hoy seguimos en las mismas. No hemos aprendido la lección. "El Leicester ha pasado pero el Sevilla es mejor". No, hombre, no; por definición, el mejor es el que gana y el peor es el que pierde. El Leicester ha sido mejor que el Sevilla en el global de la eliminatoria... ¡A ver si ahora va a resultar que no quiso meterle 4 en el Sánchez Pizjuán!... No le metió 4 en la ida porque, aún queriendolo, y mucho además, su rival tenía otra idea al respecto. Y volvemos con la misma cantinela: "¡Qué suerte va a tener ahora el que se enfrente con el Leicester!"... No se gana una Copa de Europa sintiéndose superior al rival o ninguneándolo. Llegar a octavos es un milagro, clasificarse para cuartos es un portento, jugar una semifinal es una gesta, disputar una final es una maravilla y ganarla un prodigio. Ahora cerremos todos los ojos e imaginemos sólo por un instante lo que supone ganar 11 Copas de Europa. Y abrámoslos de nuevo y reflexionemos sobre los carros de basura que se arrojan a diario sobre el Real Madrid.

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Khelaifi pasa a planta tras el sartenazo de Aytekin

No sé de dónde se sacó ayer Javier Tebas que el propietario del Paris Saint Germain no creía que el árbitro hubiera influido en la eliminación de su equipo. Nasser Al-Khelaifi, que ya ha pasado a planta tras permanecer 4 días en la UCI después del sartenazo que le pegó el increíble Aytekin, cargó contra los errores arbitrales en la misma zona mixta del Camp Nou, cuando el cadáver deportivo de sus chicos yacía aún caliente en el suelo y el juez de guardia aún no había dictaminado la hora exacta del fallecimiento, porque las causas eran de todos conocidas. Si el presidente de la Liga de Fútbol Profesional no se atreve a decir la verdad, o sea que al equipo parisino le robaron la cartera con nocturnidad, alevosía y premeditación, lo mejor que podría hacer es pasar palabra directamente.

El dueño del PSG es jeque y millonario... pero no es tonto. Al-Khelaifi tiene ojos en la cara y vio lo que vimos... casi todos. Ayer, por ejemplo, el programa Tiempo de Juego de la Cadena Cope preguntaba en una encuesta lo siguiente: "¿Qué es más escandaloso, lo de Aytekin y el Barça o lo de Mateu y el Real Madrid?"... Lo más escandaloso de largo es la encuesta en sí, que, para ser exacta, debería plantearse en los siguientes términos: "¿Qué es más escandaloso, lo de Aytekin y el Barça o lo del asalto al tren de Glasgow?"... Hoy Pablo Polo cuenta en Marca que, como era previsible, el PSG ha enviado una queja formal a la UEFA por el arbitraje perpetrado el miércoles. Insisto en que, al lado de Aytekin, Mateu es Heidi y Ovrebo su abuelito.

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A la hoguera con Mateu tras la ascensión a los altares de San Aytekin de Bavaria

Desde este domingo ya se puede volver a hablar otra vez de los árbitros en España. Es un alivio. Esa tradición histórica (a la de hablar del arbitraje me refiero) sólo se quebró tras la remolcada del Barça y, paradójicamente, supuso una tregua nacional encaminada a obviar una de las actuaciones arbitrales más calamitosas que uno recuerda. Ayer se dio nuevamente el banderazo de salida para poder criticar sin cortapisas al árbitro, en esta ocasión Mateu Lahoz, sin que ninguno de esos periodistas deportivos que se tiran todo el año hablando del árbitro pero que el otro dia miraron hacia otro lado, se rasguen las vestiduras. A Zidane y a Víctor, los entrenadores, y a los jugadores de ambas plantillas se les preguntó sólo por su actuación, y a mí se me ocurre preguntarme: "¿Por qué ahora sí?"... Y mi respuesta es: "Porque se trata del Real Madrid y de un arbitraje que, en apariencia, beneficia al equipo de Zidane".

Los ex árbitros que hablan de la actuación de los árbitros sólo responden a las preguntas que les hacen sobre determinadas jugadas. Por ejemplo: "¿Hubo penalti de Carvajal sobre Sanabria en el minuto 39?"... Si a esa pregunta el ex árbitro de turno responde que sí, que hubo penalti, a mí me gustaría repreguntarle qué es lo que hicieron sobre Álvaro Morata en los minutos 3 y 7 (en este último por dos veces, a la salida de dos saques de esquina distintos) del partido. Sabedores de que el Real Madrid (y a las pruebas de Ramos me remito) hace mucha pupa en las jugadas a balón parado, todo vale contra los jugadores del equipo blanco, todo. En esos minutos a los que me refiero hay tres agarrones nítidos sobre Morata, el tercero del cuello. Las imagenes son clarísimas en todas las jugadas, en todas, pero en la tercera hay un primer plano cristalino que, sin embargo, no mereció mayor comentario del narrador y los dos comentaristas habituales de los partidos del Real Madrid.

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El honor perdido de Deniz Aytekin

En España no paramos de hablar de los árbitros. Periodistas, jugadores, directivos... y ex árbitros. Sí porque, cuando cuelgan el silbato y puesto que en España, como decía, no paramos de hablar de los árbitros, los medios de comunicación incorporamos a nuestras plantillas a ex árbitros... ¿para qué?... Sorpréndanse: para hablar de la actuación de los árbitros. No sé cuál será la tradición en Francia, en Brasil o en Marruecos pero aquí, en España, nosotros, los españoles, no paramos de hablar continuamente de los árbitros. De ahí que me sorprenda tanto que, tras una de las actuaciones arbitrales más calamitosas que uno haya podido presenciar a lo largo del último siglo, aquellos que en el palco preguntan por los árbitros, aquellos que en sus radios debaten sobre los árbitros, aquellos que en sus periódicos analizan con gráficos y trazan las líneas del fuera de juego, hayan abierto, de repente, un paréntesis arbitral para salvaguardar el honor perdido de Deniz Aytekin.

Por un momento pensé que, a lo mejor, ese paréntesis se debía a que el beneficiado por semejante atrocidad arbitral había sido un equipo inscrito a su pesar en la Liga española, el Fútbol Club Barcelona. De ser así, ese paréntesis era un paréntesis cínico e hipócrita, un paréntesis que lo que nos venía a decir era lo siguiente: "Yo sólo hablo de los árbitros cuando me perjudican a mí". Pero rápidamente caí en la cuenta de que, por mirársele, al Real Madrid, equipo auténticamente español, se le mira incluso el contenido de las bolsas de pins, bolígrafos y llaveros que entrega a los colegiados al final de cada partido. En Francia no sé, pero aquí el periodismo deportivo español dedicó horas, días, portadas y debates a dicha circunstancia, y lo más curioso del asunto es que el Real Madrid había sido clarísimamente perjudicado por el árbitro, hasta el punto de que estuvo en un tris de perder el partido por su actuación, como le sucedió el miércoles al PSG.

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