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Del Tottenham de Kane... al Barça de Leo Messi

Pep Guardiola y Mauricio Pochettino, iconos de Barça y Español respectivamente, acaban de tener un encontronazo verbal a propósito del fútbol del Tottenham, el equipo inglés que entrena el técnico argentino y que esta noche (parece que, por fin, lluviosa en Madrid) visita el estadio Santiago Bernabéu. Hace tiempo que Guardiola, refiriéndose a José Mourinho, dijo aquello de que, en la sala de prensa, el portugués era "el puto amo", pero no, de eso nada, el verdadero amo es Pep. Pep es el amo de las medias verdades, el amo de las pataditas por debajo de la mesa, el amo del vitriolo taimado. A Mourinho se le ve venir desde un kilómetro de distancia mientras que con Guardiola te cruzas cuando ya lo tienes encima y con la guardia baja. Eso le acaba de pasar a Pochettino.

La refriega de esta vez, ante la que Guardiola se ha mostrado, como siempre, sorprendidísimo e indignadísimo, vino a propósito del tratamiento despectivo y con aires de superioridad con el que el técnico del City se refirió al juego practicado por el Tottenham, que, para no aburrir demasiado, diré que simplificó hasta el ridículo referiéndose a él como "el equipo de Kane". Kane es, indiscutiblemente, el líder del equipo que entrena Pochettino, pero el Tottenham tiene más cosas, que a Guardiola se le olvidaron como también se le olvidaron, por ejemplo, en su día cuando se refirió al Real Madrid como "un equipo de atletas". Pochettino, claro, respondió y dijo algo que todo el mundo tiene en la cabeza: "Yo nunca dije que su Barça fuera el de Messi", y Guardiola, que es muy teatrero, fingió un cabezado del entrenador rival y se tiró al suelo: "Me ha decepcionado". Y a llorar.

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007 Mariano

Aún es demasiado pronto para saber si el Real Madrid marcará más o menos goles que la temporada pasada. La Liga es un tobogán que sube y baja, los equipos (y también, cómo no, los jugadores) atraviesan por eso que los técnicos definen gráficamente como "picos" de forma, y a todo esto hay que añadir que a Zidane le hurtaron injusta y arbitrariamente durante cuatro partidos al máximo goleador histórico del club y que aún no ha podido alinear junta a la BBC (en Getafe, de hecho, Cristiano y Benzema jugaron juntos por primera vez... ¡desde la final de Cardiff!). Pero, y teniendo por supuesto en cuenta todos estos factores, lo que hoy (cuando se han jugado 8 jornadas) se puede afirmar es que el vigente campeón español, europeo y mundial, el equipo de la "pegada", ha marcado dos goles menos que el Betis, cuatro menos que la Real Sociedad, seis menos que el Valencia y nueve menos que el actual líder de la competición, el Fútbol Club Barcelona.

Ocho partidos son ocho partidos, casi un cuarto del campeonato. Y, aunque aún no se puede hablar de una tendencia, tampoco se puede obviar el hecho de que al Madrid le cuesta mucho más marcar goles y encontrar el camino hacia la portería rival. El sufrimiento fuera de casa es terrible, no hay más que fijarse en el partido de Getafe, porque los equipos se cierran y juegan con la desesperación del Madrid, que está al límite inusitadamente pronto y con el Barça sorprendentemente lejos. Pero es que en casa, en el Bernabéu, los equipos se protegen aún más por detrás y, como ocurrió con Valencia, Levante o Betis, buscan el contragolpe. El Real toca, toca y toca, pero tampoco lo hace a una velocidad tal como para encontrar un espacio que simplemente no existe sobre el terreno de juego.

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Zizou Zentenario

Que el periodismo deportivo español es más resultadista que el José Mourinho más resultadista lo saben hasta en Honolulú. Sirva como ejemplo el nombramiento de Zinedine Zidane como entrenador del primer equipo del Real Madrid: ¡Todo lo que se dijo y se escribió de Zidane! ¡Y todo lo que se dijo y se escribió de Florentino Pérez por echar a Rafa Benítez y sentarle a él en el banquillo! No voy a repetirlo ahora porque para algo está la hemeroteca, pero lo más bonito que se dijo de Zizou fue que era un parche y algún colega mío de profesión dijo del presidente madridista que sufría una grave enfermedad mental. Si Leo Messi quería saber lo que son críticas de verdad, pero de las buenas, tendría que haber fichado por el Real Madrid.

Pero resulta que a Zidane no le fue mal, como habían previsto los agoreros, sino que empezó a irle francamente bien. El equipo empezó a ganar partidos, los jugadores se sentían felices con él y Zizou comenzó a esbozar algunas ideas que le iban a definir como técnico de primer nivel mundial: empezó a rotar de verdad, en serio, casi con violencia y dando minutos a todos y cada uno de sus jugadores. Estaba claro que el entrenador del Madrid tenía un plan a medio y largo plazo y, aún así, los enemigos de Florentino Pérez continuaron negándole el pan y la sal. Fue justo en ese preciso instante, cuando además de victorias en partidos el equipo empezó a ganar títulos, cuando del "parche" se pasó a "la flor": Zidane, que ya no era una burda imitación de Guardiola, un intento madridista de copiar la fórmula del éxito culé, empezó a tener suerte. El francés desactivó a los insultadores de un modo muy simple, reconociendo que sí, que él era un hombre muy afortunado y que no iba a pedir perdón por ello.

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Messi y la sombra alargada (y ancha) de Diego Maradona

Pongamos las cosas en su justo término. Da un poco de grima ver cómo se celebra en Argentina la clasificación (con más pena que gloria, en el último minuto y frente a un rival capitidisminuido) para el Mundial del año que viene. Y sorprenden (y sonrojan) los adjetivos calificativos que se le aplican a Leo Messi. Digo yo que en algún momento a lo largo de la inacabable fase de clasificación, que ha sido mediocre hasta decir basta, debía aparecer quien, en opinión de muchos, es el mejor futbolista que ha habido, hay y habrá jamás en el futuro. Si Argentina se ha clasificado con tantísimo sufrimiento ha sido, entre otros motivos, porque Messi no apareció... hasta el otro día. Que la bicampeona mundial se clasifique para Rusia-2018 es lo normal, lo trágico es que hubiera sido eliminada en un Grupo tan absolutamente mediocre.

Argentina juega mal al fútbol, muy mal, lo que no quiere decir en absoluto que no esté en disposición de proclamarse campeona del mundo. Jugando mal conquistó los Mundiales de 1978 y de 1986, el primero con ciertas connotaciones extradeportivas. En el segundo, el de Bilardo y Maradona, el entrenador y su líder supieron hacer de la necesidad una virtud y, enfrentados contra todo y contra todos, y especialmente contra la prensa de su país, emplearon esa soledad e incomprensión como palanca para salir adelante. Algo de eso hubo el otro día cuando, tras vencer a la humilde selección ecuatoriana, un equipo sin entrenador, con jugadores suplentes y sin posibilidad matemática alguna de estar en Rusia, se insultó a los periodistas más que se celebró la victoria. Claro que ni Messi es Maradona ni Sampaoli es tampoco Bilardo.

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La pregunta del millón de dólares sobre Piqué que no vale ni un céntimo de euro

Dentro de muchos años, cuando haya pasado la pesadilla y todos veamos a los Puigdemont, Junqueras y compañía como lo que son, unos pobres hombres, este capítulo de la historia de España se escribirá con letras de oro, en algunos casos, y molde de barro en otras. Con letras de oro se escribirá sin duda la participación de la Guardia Civil y la Policía Nacional, incondicionales a la hora de protegernos de la sinrazón y el fanatismo. Con letras de barro se escribirá la decisión de los responsables de los Mossos de Esquadra de alinearse con los insurrectos, y la intervención de algunos medios de incomunicación al servicio del agitprop secesionista. Y, descendiendo al terreno de lo deportivo, se hablará para bien del comunicado oficial del Elche a favor de la ley, la Constitución y el Estado de Derecho y también de la actuación de los responsables de la Unión Deportiva Las Palmas cuando, el 1 de octubre, se negaron a darle tres cuartos al pregonero culé.

Contrasta la decidida intervención del Elche con el silencio generalizado del resto de clubes de fútbol de Primera, Segunda y Segunda B. De los de Primera, sólo Barça y Gerona se han posicionado, y lo han hecho del lado de los golpistas. En Primera son 20 equipos y en Segunda 22, así que de los 42 equipos que integran las dos principales divisiones del fútbol profesional español sólo se han manifestado dos, y en contra de la Constitución, mientras que el resto, o sea los otros 40, se han puesto de perfil, como lleva haciendo por cierto con este espinoso asunto la inmensa mayoría del periodismo deportivo desde hace más de cuatro lustros. No es que esos 40 clubes no tengan opinión sino que el fútbol se ha vuelto profundamente egoísta, hasta el punto de que muchos tienen como primer mandamiento de su particular interpretación de las cosas el anteponer el interés de la selección al de la nación a la que dice representar.

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Gracias, Elche. Gracias, Unión Deportiva Las Palmas

Después de una manifestación como la de ayer en la españolísima ciudad de Barcelona, hoy toca resaltar la actitud, casi heróica entre tanto perfilismo, cuando no colaboracionismo puro y duro con los golpistas como en los casos del Fútbol Club Barcelona y el Gerona, de dos equipos, uno de Segunda B y otro de Primera División, el Elche y la Unión Deportiva Las Palmas. El comunicado que el Elche publicó a finales del mes de septiembre alineándose con la Constitución, la ley y el Estado de Derecho deja muy bien al equipo alicantino y, por contra, muy mal al resto, que, aunque pueda parecernos increíble, son todos los demás. Sólo por eso, por posicionarse contra estos facinerosos en un momento tan delicado para España, el Elche tiene ganado el cielo y algo menos importante y más mundano, mi corazón. Gracias, Elche, te estaremos eternamente agradecidos.

El 1-O, fiel a su propósito de acelerar el golpe contra la democracia española, el Fútbol Club Barcelona pretendió parar porque sí el partido liguero que debía jugar contra la Unión Deportiva Las Palmas. Los responsables del equipo canario estuvieron listos, los jugadores saltaron rápidamente al campo y su delegado sacó raudo el once inicial. No contentos con eso, los futbolistas salieron a jugar con una bandera de España bordada en la camiseta y la fecha del partido, 1 de octubre de 2017. El objetivo no era comercial sino indudablemente patriótico, pero me dicen que esa camiseta se ha disparado en el número de ventas, convirtiéndose en un éxito, como el texto del comunicado del Elche. Como en el caso de los alicantinos, los canarios también quisieron dejar clara su opinión; como en el caso del equipo del Elche, la Unión Deportiva Las Palmas se quedó tristemente sola, fané y descangallada, como en el tango.

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Iniesta, sigue de perfil que estás más guapo

En la escena inicial de una película que se llama Gandhi, se ve a Ben Kingsley, que es quien da vida al líder indio, cómodamente sentado en un tren. El director quiere que se sepa que esa escena transcurre en la Sudáfrica del año 1893. De repente pasa por delante un hombre blanco, ve a Gandhi tan tranquilo leyendo el periódico y desaparece. El mozo, que está colocando la ropa, mira hacia el protagonista de la película y en sus ojos ves rápidamente que se va a líar parda. Y, efectivamente, al poco vuelve el hombre blanco acompañado del revisor del tren. El revisor le dice: "¿Se puede saber qué haces en este vagón, negro?"... Y Gandhi responde: "Bueno, tengo billete. Un billete de Primera"... El revisor comprueba el billete y pregunta: "¿Cómo conseguiste el billete?", y Gandhi responde: "Lo conseguí por correo. Soy abogado y..." En ese momento, el hombre blanco que ha ido a buscar al revisor interrumpe a Gandhi y exclama: "¡En Sudáfrica no hay abogados de color, siéntate donde te corresponde!"... Entonces Gandhi busca en su chaqueta y saca una tarjeta de visita: "¿Ve usted?... Mohandas Gandhi, abogado. Voy a Pretoria a llevar un caso para una compañía comercial india"... El hombre interrumpe otra vez: "¿Es que no me ha oído?... No hay abogados de color en Sudáfrica"... Y entonces Gandhi remata: "Señor, yo me doctoré en Derecho en Londres y ejercí en el Tribunal de la Cancillería. Soy consecuentemente abogado, y puesto que soy a sus ojos de color podemos deducir que al menos hay un abogado de color en Sudáfrica".

Ayer leí un curiosísimo argumento para defender la actitud de Piqué, que como es conocido se exhibió el domingo pasado en un acto ilegal e inconstitucional, un acto suspendido por el Tribunal Constitucional y que atenta contra el Estado de derecho español, que me ha dejado patidifuso. El argumento no es otro que, rebuscando por Internet, al parecer en la Wikipedia Piqué aparece con la camiseta de la selección nacional española, lo que, según la teoria de este peculiar "abogado", demuestra a ciencia cierta que Piqué se siente español por los cuatro costados. Y yo digo lo que Richard Attenborough le hacía decir a Gandhi en su película: Pep Guardiola vistió 47 veces la camiseta de la selección nacional española de fútbol mientras que Xavi Hernández lo hizo en 133 ocasiones, y puesto que, nada más colgar las botas con España, ambos se han mostrado muy activos en cuanto a su propaganda secesionista y antiespañola, podemos deducir que al menos hay dos futbolistas que no se sentian en absoluto españoles mientras jugaban para España, que no con ella.

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El drama: de Margarita Gautier a Llorard Piqué

Me dicen que Gerard Piqué ofreció ayer por sorpresa una rueda de prensa. No he podido verla porque estaba jugando a la pocha, pero me han contado lo que ha dicho el jugador de Lopetegui, que no de España. Ha dicho varias cosas, por ejemplo: preguntado por Mati Prats sobre si él es independentista, Piqué se ha definido a sí mismo como una "figura global" y ha explicado que no puede decantarse de un lado o de otro porque, haciéndolo, perdería a la mitad de sus seguidores, supongo que refiriéndose a las redes sociales. ¿Cómo que no puedes decantarte de un lado o de otro, Piqué? ¿Cómo que no? ¿Os imagináis que el 23 de febrero de 1981, con el Congreso tomado por el teniente coronel Antonio Tejero Molina, le hubieran preguntado a un futbolista y éste hubiera dicho que no podía decantarse entre la democracia y los golpistas? Esto, Piqué, no va de España o Cataluña; esto va de Estado de derecho, ley y Constitución o imposición de unas ideas por la fuerza. Tú deberías estar con la ley y con aquellos catalanes, que por cierto son mayoría, que respetan la democracia y el estatuto de autonomía. Pero, claro, eso le habría supuesto perder un puñado de seguidores a una figura global como tú.

También ha dicho Piqué que entiende que haya muchos jugadores que no quieran hablar de política, y ha pasado a preguntarse: "¿Por qué no expresarse?"... Y yo, a mi vez, repregunto: "¿Acaso tú no lo haces?"... Aún así, tú no has hablado jamás, nunca en la vida, de política. No has dicho vía Twitter qué te parece que la empresa Oryzon haya abandonado Barcelona para venirse a Madrid para así optimizar su relación con sus clientes. Nunca he oído tu opinión sobre que Cataluña haya liderado la fuga de empresas en la primera mitad del año, con 405. Nunca he leído tu opinión acerca de que el Gobierno de Artur Mas pegara un tijeretazo de 1.500 millones a la sanidad pública catalana, ni te vi tampoco salir al paso de la constatación por parte del Colegio de Médicos de Cataluña de que, entre 2010 y 2016, se hubieran perdido 1.170 camas de agudos en la red pública. Jamás te oí criticar el 3, 4 o 5%, que uno ya no sabe hasta dónde llega la mordida. No te vi preocuparte por la gente de la calle, Piqué. Tú no has hablado nunca de política, no has ofrecido soluciones, lo único que has hecho es irte a depositar un papelajo en una urna de mentira, provocando así un daño irreparable a la imagen de la nación española y a la Comunidad autónoma que tanto dices defender.

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En respuesta a 'Mundo Deportivo'

1) El pasado domingo, y con motivo del golpe de Estado perpetrado en Cataluña, hice la siguiente reflexión en Twitter: "De los 700 heridos de hoy tienen la culpa el Gobierno golpista de Puigdemont y, entre otros, el tuit de Llorard Piqué". Ipso facto, contra mí se abalanzó lo peor de cada casa, mezclando churras con merinas, merinas con Leicester, Leicester con Dorset y Dorset con Dorper, el rebaño completo al servicio de una mentirosa balada. Tengo para mí que, más que por el contenido real del tuit, estos piratas de las redes sociales fueron a por mí por mi condición de madridista y porque, de vez en cuando, salgo en la tele y eso es un imán para las mentes depravadas y perversas.

2) Borré ese tuit. Vamos, borré ese tuit como borro desde hace más de 5 años todos y cada uno de mis tuits, salvo aquellos que han tenido mucha repercusión o los que se refieren a artículos míos tanto en Libertad Digital como en Marca. La gente me pregunta que por qué borro mis tuits, y yo les respondo: "¿Porque quiero?"... Hay quien tiene Twitter sólo para ver y nunca publica nada. Hay quien tiene varias cuentas de Twitter y sólo publica desde una de ellas. Yo tengo Twitter como "almacén" de artículos y fotografías y, en peaje, soy muy activo en dicha red social aunque luego, como digo, borre todos mis tuits, también el del pasado domingo.

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Balada triste de Llorard Piqué

En junio del año pasado, y con motivo de la disputa de la Eurocopa de fútbol, dos aficionadas catalanas salieron a la calle vestidas con la camiseta de la selección nacional de fútbol para exigirle a Ada Colau que instalase pantallas gigantes para poder seguir la transmisión de los partidos de España. En la Meridiana de Barcelona, a la altura de la parada de metro de Fabra i Puig, un grupo de vándalos independentistas se abalanzó sobre las dos jóvenes, tiraron al suelo la carpa que habían levantado, agredieron a las indefensas mujeres y, orgullosos, huyeron del escenario del crimen. Aquellas chicas no fueron incitadas a salir a la calle por un Gobierno golpista, ningún futbolista internacional las pidió que se pusieran la provocativa camiseta ni tampoco la jerarquía eclesiástica catalana alentó su petición; aquellas chicas se sentían españolas y querían ver a su selección, de la que eran entusiastas seguidoras, sin las habituales trabas del ayuntamiento. No recuerdo que en aquella ocasión Llorard Piqué soltara una lagrimita por ellas ni criticara tampoco el acto vandálico de sus agresores, alguno de los cuales era del Barça.

Llorard Piqué, sí, Llorard Piqué. Lágrimas de cocodrilo de un futbolista internacional que, a través de una de sus redes sociales, alentó a otros catalanes al enfrentamiento con la policía nacional y la guardia civil. Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado no estaban allí por capricho sino por mandato judicial y para impedir que se llevara a cabo un acto ilegal y suspendido por el Tribunal Constitucional, pese a lo cual Llorard, bravucón como siempre, agitó a las masas. El resultado lo pudimos ver ayer. A la conclusión del partido entre el Barcelona y la Unión Deportiva Las Palmas, que a puntito estuvo de ser suspendido por el artículo 33 culé, llegó la balada triste de Llorard Piqué: "Si el seleccionador o los directivos quieren que me vaya, yo doy un paso al lado". No lo quieren ellos, Llorard, lo quiere España.

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