9 de Febrero de 2010 - 17:10:07 - Juan Manuel Rodríguez
No puedo quitarle la razón a Joan Laporta cuando asegura que se ha montado un circo alrededor del Fútbol Club Barcelona; sin embargo nadie podrá decir jamás que para levantar la carpa de este circo haya contribuido ni uno sólo de los operarios del Real Madrid, más bien al contrario, mientras que el barcelonismo tiene un amplísimo historial de contrataciones de acróbatas, contorsionistas, forzudos, hombres bala, trapecistas, tragasables, volatineros, titiriteros y, por supuesto, payasos. Este
Price es el heredero del que en su día, allá por enero del año 1980, organizó el Barcelona con la constitución de la Asociación Nacional de Arbitros de Fútbol Españoles, la famosa
ANAFE, a cuenta del presunto favoritismo de José Plaza Pedraz hacia el Real Madrid. Nicolás Casaus llegó a decir por aquel entonces que los árbitros estaban divididos "entre asociados e hijos de Plaza". Antes, Agustín Montal, que pasaba por moderado, pidió la cabeza de Plaza en bandeja de plata porque a Ricardo Melero se le había ocurrido la osadía de expulsar a Johan Cruyff.
Del
Price, José Luis Núñez pasó directamente al
Ringling. El Real Madrid, nuevamente indefenso ante la agresividad de un presidente culé, se vio en la obligación de declararle "persona non grata" después de que saliera diciendo que el Barcelona no tendría nunca en su plantilla a un jugador que fuera por ahí embarazando a las señoras, en clarísima referencia a Juanito. Así de bien se explicaba aquel caballero del fútbol español, europeo y mundial: "Yo, que hice las paces con De Carlos ante Tarradellas para defender los intereses del fútbol en general, vi luego desde el palco cómo un árbitro, Manuel Fandos, nos robaba el partido ante el Real Madrid, al no señalar todavía con el 0-0 en el marcador un clarísimo penalti de García Remón a Serrat". Por unas declaraciones similares a aquellas, el Comité de Competición castigó a Alfonso Cabeza con dieciséis meses de suspensión, pero Núñez escapó sin mancha. Luego volvería a la carga al afirmar que al Sporting le habían robado la Liga dos años consecutivos. Por supuesto que el ladrón no era otro que el Real Madrid.
Y del
Ringling, Joan Gaspart evolucionó hasta el
Cirque du Soleil el día que Losantos Omar le anuló un gol legal a Rivaldo en el estadio Santiago Bernabéu cuando el partido iba empatado a dos. Se habló del robo a 108.000 aficionados, de la manipulación de la Liga y de una conspiración para impedir que el Barcelona fuera campeón; Rivaldo, el futbolista afectado, llegó a hablar de la existencia de intereses para que el Real Madrid se hiciera con el título. Y son sólo algunos ejemplos que he rescatado de la hemeroteca sin tener que ponerme a bucear demasiado. Este circo actual es heredero directo de aquellos otros circos que el Barcelona institucional y popular se dedicó a levantar falsariamente con el único objeto de justificar sus propios errores. Y ahora, cuando el Barcelona borda el fútbol y las cosas marchan bien en la ciudad condal, la gente de Madrid exige también su carnaza. No puedo justificarlo aunque sí comprenderlo: son demasiados años aguantando a estos Tonetti.
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8 de Febrero de 2010 - 16:28:40 - Juan Manuel Rodríguez
A un colega mío de Santander le molestó mucho que Quique Sánchez Flores afirmara ayer que el árbitro había estado muy bien, y cuando le contesté que él se ponía todas las noches delante del micrófono para decir que al Real Madrid le ayudaban Victoriano y sus chicos me respondió que eso era "una broma". ¡Anda, una broma como la de Sánchez Flores!... Y cuando le recordé que él se dedicaba con denuedo a insultar a los madridistas, él me atacó llamándome demagogo. Se ha puesto de moda eso de llamarle a alguien demagogo cuando no le gusta lo que dice. A mí, por poner el caso que mejor conozco, me lo han llamado unas cuantas veces en el transcurso de la semana pasada, pero en mi ánimo no está en absoluto ganarme con halagos, ni de ninguna otra manera tampoco, el favor popular. A Miguel Angel Portugal, que venía de ser zarandeado por Mateu Lahoz en la Copa y rematado por González González en la Liga, no le sentó nada bien lo que dijo Quique y sacó los pies del tiesto. ¡Pero si sólo se trataba de una broma!
Ojalá fuera esta una broma infinita como la de David Foster Wallace. Ojalá aparecieran por aquí James Incandenza, óptico militar del gobierno; Avril, su mujer, llena de oscuras conexiones con la guerrilla de Quebec. Y sus tres hijos, Orin, pateador de fútbol americano; Mario, enano y poseedor de una sensibilidad prodigiosa, y el menor, Hal, promesa del tenis juvenil. Pero esto no es Enfield, Massachusetts, a cien millas de la Gran Concavidad. A mí me parece que no se deben gastar bromitas con las cosas de comer, de ahí que nunca haya creído en los complots de ningún tipo. El debate este del arbitraje y eso que Relaño ha bautizado como "villarato" por puro y simple interés comercial, me parece soez y con poca clase; no está a la altura del mejor club del siglo XX según la FIFA, aunque es cierto que el Real ha tenido que aguantar durante varios lustros la falacia esa del "¡Así, así, así gana el Madrid!", incluso cuando iba perdiendo.
Del mismo modo que el Barcelona no pudo evitar que el Real Madrid jugara mejor al fútbol por mucho que desde la ciudad condal (y también desde el club) se afirmara que Franco estaba detrás de los éxitos de Di Stéfano y compañía, ahora tampoco va a lograr el madridismo que su equipo juegue mejor que Messi, Xavi, Iniesta y Puyol por mucho que le echen la culpa al empedrado arbitral. Gracias a Dios, desde el Real Madrid no han picado el anzuelo y Raúl, Pellegrini y hoy mismo Kaká dicen que ellos no creen en manos negras y que si el Barcelona está ahí es por méritos propios. No puedo generalizar pero, si me dejo guiar por lo que aquí exponen los socios y aficionados del Real Madrid, se está perdiendo una ocasión histórica de demostrar con hechos lo que Indalecio Cisneros escribió con estas palabras: "enemigo en la contienda, cuando pierde da la mano, sin envidias ni rencores, como bueno y fiel hermano". Puede que suene un poco antiguo, ¿verdad?... Desgraciadamente lo es.
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7 de Febrero de 2010 - 13:51:30 - Juan Manuel Rodríguez
Un afamado periodista deportivo dejó escrito el otro día que Martin Hansson iba al Mundial gracias al favorcillo que le hizo a Francia concediendo un gol, el de Gallas, a todas luces ilegal puesto que venía precedido de la famosa mano de Henry. Y acababa: "Villar es presidente de la comisión de árbitros de la FIFA, su mano está tras la designación de Hansson. Con ella ha enviado otra vez la señal: hay que saber equivocarse". Dicho lo cual, el colega cogió el paraguas, cerró con llave el despacho y se fue a tomar un tentempié. Si al menos hubiera firmado con un seudónimo para evitar la vergüenza; por ejemplo: "Martin Hansson y la esencia del villarato", por "Garbancito", en honor al famoso torero. Pero quia, el susodicho periodista firmó con su nombre, Alfredo, y su primer apellido, Relaño. Y sigue dirigiendo el
As. Y continúa comentando partidos de fútbol por la tele. Y pasa por ser uno de los "popes" de esta profesión. ¿Una explicación?... El otro día me dijeron que las ventas del
Marca doblan en Madrid a las del
As: ¡Corre, corre, caballito, trota por la carretera!...
Cuando, extrañado, pregunto a algunos compañeros que suelen leerle a diario el por qué del éxito de Relaño, siempre me responden lo siguiente: "escribe muy sencillo". Y es cierto. Pongamos por caso el artículo de Hansson al que antes hacía referencia; Relaño escribe que a la FIFA le interesaba que Francia estuviera en el Mundial y que por eso premia al hombre que se ventiló a Irlanda. Sencillito, ¿no?... El director del
As denuncia un complot de resonancias internacionales, una trama mafiosa urdida a base de complejos y no tan complejos entramados económico-deportivos; el director del
As denuncia... pero no aporta ni una prueba, ni una sola, de lo que dice. Yo no leo a Relaño por el mismo motivo que otros sí lo hacen: me parece demasiado sencillo. Anoche, haciendo
zapping, me topé con el gran Ángel González Ucelay poniendo en solfa a este periodista, y fueron precisamente sus certeras críticas las que me condujeron a la lectura del artículo. Para pope, Popeye.
Los periodistas deportivos nos llevamos las manos a la cabeza cuando a un loco de la vida se le ocurre arrojar una botella desde la grada o a la seguridad de un estadio se le pasa un borracho con una bengala. "¡Esto es inadmisible!", gritamos, "¡hay que acabar con los
hooligans, no se puede consentir, cualquier día pasará una desgracia!" Y no nos falta razón cuando decimos eso, pero... ¿qué pasa cuando el
hooligan está delante de un ordenador, un micrófono o una cámara de televisión?... Y lo que es peor, ¿qué pasa cuando un periodista decide iniciar una campaña porque puede beneficiarle comercialmente?... Pues cuando eso pasa, no pasa nada porque los demás (ya veo que Ucelay no) miramos hacia otro lado. Efectivamente, cualquier día sucederá una tragedia, y algunos periodistas no serán ajenos a ella. Llegados a este punto, me gustaría destacar la actitud señorial que tanto Pep Guardiola como Manuel Pellegrini tuvieron ayer con respecto al tema arbitral, doblemente responsable y contenida en el caso del entrenador chileno puesto que su equipo va 5 puntos por detrás del Barcelona. Y ahora quien quiera creerse más trolas que se las crea. Quedan pocas plazas en el autobús de la demagogia barata.
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6 de Febrero de 2010 - 11:38:08 - Juan Manuel Rodríguez
Cuando Pellegrini, con un partido absolutamente decidido y los tres puntos en la buchaca, decidió dejar compuesto y sin debut madridista en su tierra al canterano Mosquera, dije aquí mismo que a mí el asunto no me parecía en absoluto baladí. A Valdano tampoco; nada más acabar el encuentro, el director general le dejó en la taquilla al chileno un regalo envenenado. Si algo maneja bien Jorge son las palabras, de forma que daremos por bueno que dijo lo que que quiso decir y en el momento que a él le pareció más oportuno. Del ovillo de Mosquera hemos ido tirando poco a poco, muy lentamente, y el asunto ha escrito sus últimos capítulos con el increíble y repentino ascenso al entrenamiento del pasado miércoles de ocho jugadores de la cantera, y las posteriores declaraciones de don Manuel quitándose el muerto de encima: "la cantera no está dentro de mi trabajo".
El gesto (poco diplomático y carente de tacto) que Pellegrini tuvo con Mosquera sí tuvo al final, tal y como pronostiqué, su importancia. ¿Por qué?... Fácil: porque en ese club tiene importancia hasta la forma de regar el césped del estadio Santiago Bernabéu, de ahí que sea tan complicado ser el entrenador del Real Madrid. Yo no sé si la cantera entra o no entra dentro del trabajo de Pellegrini porque no he visto su contrato; es muy probable que haya firmado exclusivamente como responsable del primer equipo y que sea cierto que su trabajo empieza y acaba con los Casillas, Ronaldo, Ramos y compañía. Pero, incluso siendo eso así, Pellegrini no puede engordar más la pelota entrando en colisión con el hombre que defendió con más insistencia su candidatura al banquillo blanco. Florentino Pérez no le quería y Valdano le convenció de que era el hombre adecuado tras el enésimo "no" de Arsene Wenger.
Valdano dijo hace 8 meses que en la cantera no había jugadores aptos para subir al primer equipo. Era aquel un mensaje muy duro para un club que se ha solido nutrir de futbolistas salidos de "La Fábrica". De todas formas, tampoco da la impresión, visto a primera vista, de que este primer proyecto del segundo Florentino vaya precisamente por ese camino, más bien todo lo contrario. Esta noche, por ejemplo, el Madrid recibe al Espanyol de Márquez, Baena, Víctor Ruiz, Dídac Vilà, Amat y Molina, seis chavales surgidos de la cantera. Puede que lo que en realidad quisiera decir Jorge allá por el mes de junio del año pasado es que el Real Madrid tenía que reorganizar el trabajo de la cantera de tal modo que a medio plazo fuera capaz de volver a subir jugadores al primer equipo. Probablemente Pellegrini se expresara mal al comentar ayer que la cantera no va con él: todo, lo firmado y lo que no se firmó, va con él. Pero su principal error ha sido abrir una brecha con respecto a su único mentor. Así que al final aquella circunstancia que carecía de importancia...
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4 de Febrero de 2010 - 18:21:05 - Juan Manuel Rodríguez
El valor se supone en la Legión pero en el fútbol la ambición hay que pagarla a tanto el título. Habrá quien crea que cuando un futbolista escala hasta las más altas cimas profesionales, y pongamos que en estos momentos estoy hablando del Real Madrid, será porque está dotado de una técnica individual muy superior a la del resto y es poseedor de una ambición inacabable (Séneca decía que "una ambición reaviva otra ambición") y a prueba de bombas, un hambre indestructible de victorias; quien deduzca eso está errado. Fútbol es fútbol, que diría Vujadin Boskov, otro clásico, aunque este mucho más reciente. Es difícil, aunque no del todo imposible, que un futbolista llegue al mejor club del siglo XX según la FIFA siendo un "tronco"; sin embargo, incluso el presidente del Real Madrid ha de agitar la ambición de sus superprofesionales y animarles a que cumplan con su obligación a base de pluses.
Florentino Pérez, que viene de realizar el mayor esfuerzo inversor del Real Madrid a lo largo de sus casi 108 años de historia, se ve obligado a motivar un poco más a sus cualificados trabajadores con una prima de 600.000 euros por la Champions, cuya final por cierto se juega en el estadio Santiago Bernabéu, y otros 350.000 por la Liga. Y ese gesto se observa desde fuera con absoluta normalidad. Siempre ha sido así y siempre seguirá siéndolo. Punto final. Así que la calidad como jugador de Cristiano Ronaldo, que llega al Madrid por la cantidad de dinero más alta jamás pagada por un futbolista, resulta incuestionable: Cristiano ficha por el Real porque se trata indudablemente de uno de los dos o tres mejores jugadores del mundo; pero sí se pone en tela de juicio su motivación para salir al campo a ganarlo todo. Por si acaso, otro 1.100.000 de euros de propina.
Podrá alegarse que todos los clubes del mundo hacen lo mismo, y quien eso afirme estará en lo cierto. También podrá decirse que el Real Madrid estaría en inferioridad de condiciones con respecto a sus competidores en el caso de que se negara en redondo a negociar con sus millonarios jugadores una prima suplementaria por cumplir con su trabajo, y no estará mintiendo quien eso argumente. Pero la transmisión en directo de la negociación del club con los Rothschild y la orgullosa publicación en letras de molde de sus pluses por ambición, justo a los pocos días de haber conocido el espeluznante dato de que ya hay en España más de cuatro millones de parados y cuando el Gobierno acaba de comunicarnos que deberemos estar activos hasta los 67 años si queremos cobrar íntegra nuestra pensión, me parece pornográfica y no debería haber sido emitida en horario infantil. Y ahora llámenme demagogo.
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3 de Febrero de 2010 - 12:42:17 - Juan Manuel Rodríguez
Tanta gente espera a Guti que resulta hasta cierto punto comprensible que haya quien, conducido por el apasionamiento del momento, quiera llevárselo de golpe y porrazo al Mundial después de una jugada genial. Yo, que ya no quiero desesperarme con él, doy por hecho que José María volverá a marcharse a comprar tabaco a las primeras de cambio y que, como le ocurría al Willy Christmas del
Tombuctú de Paul Auster, regresará dentro de seis meses para seguir con sus cosas. Con el Atlético de Madrid pasa algo similar; hay tanta gente esperándole que cuando logra eliminar al Celta de Vigo, un Segunda, de la Copa, todos gritan "¡al Mundial!", pero resulta que el día que el Málaga visita el estadio Vicente Calderón, los Ujfalusi, Perea, Jurado y Simao se marchan de repente a comprar tabaco. La pregunta del millón es ahora mismo la siguiente: ¿llegarán a tiempo los futbolistas del Atlético de Madrid para jugar las semifinales contra el Racing?... He ahí el dilema. Si yo fuera del Atleti no les esperaría.
Aunque el problema del Atlético de Madrid, y ya lo hemos comentado más de una vez y más de diez, no es la calidad de su plantilla, que también, sino el profundísimo letargo en el que anda inmersa la institución, empezando por supuesto por sus dirigentes. Enrique Cerezo y compañía están dormidos, que no durmiendo, y ya no reaccionan por nada ni por nadie. Sánchez Flores, que ha dado motivos suficientes con sus declaraciones para ser destituido al instante, sigue ahí, mucho más envejecido que cuando llegó hace tres meses; y García Pitarch, que es un auténtico desastre a la hora de fichar, continúa también en su puesto; y los jugadores que están destinados a tirar del carro desprecian olímpicamente y en público al club que les paga sin que se produzca la menor reacción por parte de nadie. Y en esta ocasión tengo que volver a referirme a Diego Forlán, un tipo modélico hasta hace dos días pero que, como le ha pasado a Xavi con el
Balón de Bronce, debe ser que no acaba de digerir la
Bota de Oro.
¿Cómo puede decir Forlán que el Atlético de Madrid no es un club grande? ¿Cómo puede decirlo sin que nadie le salte al cuello?... Eso no es admisible. Demos por hecho que le hayan llamado la atención en privado, cuestión esta que tampoco me creo; de ser así también estaría mal hecho porque la ofensa de Forlán se produjo en público. Si Forlán, quien por cierto cobra una nómina gigantesca de un club que para él es minúsculo, insultó delante de todos al equipo que le paga, la bronca de los propietarios o la rectificación del empleado han de producirse también delante de todos. ¿Por qué?... Muy sencillo: hoy hay un montón de seguidores colchoneros atados de pies y manos, huérfanos de defensa e impotentes por no poder soltarle cuatro frescas a la cara a un futbolista que ha sido mimado por todos desde el primer día que aterrizó en Madrid. El Atlético de Madrid es ahora mismo un club pequeño, sí, pero por sus dirigentes; aunque el sueldo de Forlán, que tiene una cara de cemento armado, es gigantesco. ¿Perderá también este tren Cerezo?... Yo no perdería mi tiempo esperándole en la estación.
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2 de Febrero de 2010 - 12:41:37 - Juan Manuel Rodríguez
No parece que la agresión de Palop, en el papel de Daniel Larusso, a Villa, o la entrada de Messi (por detrás y sin el balón en juego) a Diego Castro hayan generado ni la millonésima parte de la alarma social mundial que supuso la agresión de Cristiano Ronaldo a Mtiliga. Quedó dicho ayer que eso es debido única y exclusivamente a que Cristiano ha tenido el buen gusto de aceptar una oferta para jugar en el mejor (y también el más observado) club de fútbol del siglo XX según la FIFA. De la genialidad de Navas sí se habló un poquito más, comparándola incluso a la de Guti en Riazor, pero del topetazo de Messi y del fumikomi de Palop ni una palabra. Y si se exigió el ingreso inmediato de Cristiano en Lurigancho, yo creo que, en justa correspondencia, a Palop y a Messi tendrían que haberles buscado alojamiento en Santa Marta. Eso sí, llegaría un momento en que la Liga y la Federación tendrían que esperar los correspondientes permisos carcelarios para juntar veintidós jugadores.
Seamos pues generosos y liberemos por fin de sus cadenas mediáticas a Cristiano, o bien seamos justos y encerrémoslos a todos porque aquí no existen los términos medios. ¿O es que acaso tatuarse el antebrazo, vestir como a uno le dé la gana o salir con Paris Hilton aparecen como agravantes en el reglamento sancionador de la federación?... Otra francamente buena es esa que circula por ahí a propósito de que los futbolistas del Real Madrid reciben consignas por parte del club. ¿Y quién no?... Se afirma eso de los jugadores madridistas pero no se dice absolutamente nada de los del Barcelona, el club que más tiempo y dinero ha invertido tradicionalmente en tratar de adoctrinar a sus futbolistas. ¿O es que alguien puede creerse de verdad que los últimos accesos verbales de Xavi, un tipo tradicionalmente serio y callado, se deben a que no ha hecho bien la digestión del Balón de Bronce?...
Joan Laporta sale diciendo que la presión sobre su equipo se debe a que "les revienta que el Barcelona viva un momento tan bueno y por eso presionan", y a renglón seguido sale Xavi afirmando que "en Madrid cuesta digerir que vayamos cinco puntos por delante". ¿Hay o no hay consigna?...Yo estoy de acuerdo con Del Nido: quien diga que el Barcelona está arriba por los árbitros es que tiene muy mala idea. Que es, por cierto, la misma o parecida mala idea que han tenido en uno u otro momento desde Barcelona, Sevilla o Valencia, por no extenderme mucho más, cuando han utilizado perversamente el asunto arbitral para atacar la superioridad deportiva del Real Madrid; es más, desde la ciudad condal aún se sigue utilizando la dictadura militar para justificar los éxitos de los Di Stéfano, Kopa, Puskas o Gento. Y Laporta tiene ahora la cara dura de decir que los demás presionan cuando él llegó a la presidencia con la tea encendida. O todos moros, o todos Cristiano.
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1 de Febrero de 2010 - 12:43:16 - Juan Manuel Rodríguez
Que levante la mano quien haya dudado alguna vez de la calidad futbolística de Guti. ¿Nadie?... A mí eso de la edad siempre me ha parecido una soberana idiotez. Pongamos por caso a Roberto Carlos, próximo a cumplir los 37 años; pues yo creo que Roberto podría ser perfectamente el lateral izquierdo titular de este Real Madrid. El problema de Guti no es la edad, aunque ya no sea un chavalín, ni tampoco su calidad futbolística; el problema de Guti es la cabeza. Y con esto no quiero decir en absoluto que esté mal de la "azotea": un tipo que se enfrenta solo a Aranzubía y que en vez de disparar, que es lo que habría hecho en su situación el 99 por ciento de los futbolistas del mundo, tiene el tiempo necesario para pensarlo todo, calcular, mirar por la escotilla a Benzema y pegarle un taconazo para que remate a puerta vacía, es todo lo contrario que un loco peligroso.
Guti, y ya se ha dicho mil quinientas veces, es un futbolista tan genial como irregular, un jugador ciclotímico que te soluciona un partido con una jugada como la del sábado o te lo estropea con una entrada por detrás sin balón o una discusión sin sentido. A Cristiano le queda todo el tiempo del mundo para aprender a tirar a tiempo de su cincha mental, pero a Guti no, Guti galopa libre y salvaje por esos campos de España; el problema es que a los entrenadores de fútbol (y a los seleccionadores, que cuentan con lo mejor de cada casa, con mayor motivo aún) no les gustan los jugadores libres y salvajes sino los que, pudiendo darles una calidad similar, siguen sus instrucciones al pie de la letra. Quien haya descubierto ahora a Guti por un taconazo es que ha estado perdido por el espacio los últimos quince años. Guti siempre ha sido muy bueno técnicamente, lo único que ha pasado es que todos y cada uno de sus entrenadores han colocado la genialidad sobre uno de los platillos de la balanza y el carácter indomable e incontenible sobre el otro, y al final han elegido "susto" en vez de "muerte".
También es cierto que a Guti le ha tocado jugar en el club de fútbol más escrutado del planeta. Como a Ronaldo. El sábado me preguntaba qué habría sucedido si Guti hubiera realizado una entrada parecida (por detrás y sin el balón en juego) a la que Messi le hizo a Diego Castro en El Molinón. Y el domingo volví a preguntarme qué habría pasado si Cristiano hubiera protagonizado una jugada similar a la de Palop con Villa. Alguien desde Sevilla pidió para el golazo de Negredo el mismo eco mediático que tuvo en los "medios de Madrid" el que marcó Benzema. O sea, lo bueno. Pero a renglón seguido olvidó pedir para la agresión de Palop idéntico tratamiento a la que tuvo la de Ronaldo. O sea, lo malo. Ya nadie se acordará mañana por la mañana de la jugada del portero sevillista, pero dentro de un año, y dentro de dos y dentro de tres buscarán a Cristiano para recordarle lo que hizo con Mtiliga. Es sin duda el peso de la púrpura madridista.
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31 de Enero de 2010 - 11:22:47 - Juan Manuel Rodríguez
Fibonacci no habría podido expresarlo mejor que Pellegrini. Efectivamente, la Liga sigue abierta hasta que las matemáticas no digan lo contrario. Lo que hoy dicen las matemáticas es que el Barcelona tiene 52 puntos y el Real Madrid 47, de forma que, con otros 54 todavía en juego, la Liga, tal y como apuntaba tan acertadamente don Manuel a la conclusión del partido de Riazor, sigue abierta. En lo que no puedo estar de acuerdo con el entrenador chileno es en que el partido contra este Deportivo, que no es precisamente el de Bebeto, no fuera una final, más aún tras la victoria de los azulgrana en El Molinón. Si el Madrid, fiel a su tradición de los últimos 18 años, no hubiera obtenido los tres puntos, la Liga, aunque matemáticamente posible, se habría puesto complicadísima. El Real jugó uno de sus mejores partidos de la temporada ante un rival debilitado por las bajas y que se equivocó yendo a buscarle; con espacios por delante y jugando al contragolpe, el Madrid fue letal.
Noto al madridismo del blog francamente excitado con la victoria de La Coruña por un doble motivo: el primero es que el equipo acaba con una mala racha que duraba casi veinte años, y el segundo es que el entrenador del Real Madrid que ha conseguido romper esa terrible maldición, cual Gandalf del balón, ha sido Pellegrini, de quien sigo pensando que está más despistado que Michael Knight en un Seat Panda; lo que hizo con el canterano Mosquera, veladamente criticado además por el propio Jorge Valdano, puede que no haga temblar los cimientos del estadio Santiago Bernabéu pero a mí sí me parece muy significativo del desconocimiento que del club sigue teniendo este caballero. Ojalá pudiera compartir la excitación de quienes aquí tienen el detalle de intervenir a diario e irme a festejar la victoria de Riazor a La Cibeles, pero a mí no me pagan para excitarme sino para analizar lo que observo. ¿Y qué veo?... Pues veo que ya estamos en febrero, que vuelve la Champions y que el Madrid da un pasito hacia adelante y otro hacia atrás. Eso es lo que veo.
Tampoco existía la maldición de Riazor. El Real Madrid fue ayer netamente superior al Deportivo por primera vez en 19 años, de ahí que ganara el partido. Así de simple. Desde aquí le propongo a Florentino Pérez que le haga entrega a Pellegrini de una bonita placa conmemorativa. El problema es que el Madrid, que ayer sí estuvo, otras veces sin embargo no está o asoma la cabecita y luego se va, y así decididamente no se ganan la Liga o la
Champions, que era para lo que estaba confeccionado este nuevo y millonario equipo. El problema que yo veo es que ahora irrumpen de golpe en escena Inter, Bayern, Chelsea, Arsenal, Manchester y, por supuesto, Barcelona, y sigo pensando que este equipo no está preparado para aguntar semejante acometida. Querría equivocarme. Es más, ojalá me equivoque. Pero sigo sin verlo. La Liga y la Champions, como aseverarían
Pellegrinacci y el mismísimo Perogrullo, son matemáticamente posibles. Qué más da por tanto todo lo anterior si al fin y al cabo se ganó en Riazor, se acabó con la maldición, se espantaron las meigas... ¡Brindemos todos juntos porque esto carbura!... Vamos a por ti Arsenio...
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30 de Enero de 2010 - 17:46:06 - Juan Manuel Rodríguez
Hay mil ejemplos de que un entrenador de fútbol es capaz de transmitir el ardor guerrero a sus jugadores. De todos los que están en activo, probablemente Fabio Capello sea el más claro de esto que digo. Otra cosa no tendrán los equipos del italiano, y probablemente la ausencia de fútbol se prolongue más tiempo del que desearían los aficionados que pagan una entrada por ver un espectáculo, pero es innegable que sus jugadores forman en tortuga y se toman cada partido como si de la batalla de Alesia se tratara. El juego, como decía, es escaso, pero las visceras también tienen su clientela. Capello ganó de esa forma su segunda Liga con el Real Madrid, y hasta yo, que no soy devoto de Fabio, he de reconocer que goza de cierto prestigio entre la masa social merengue. Siempre que hay problemas, el demagogo de turno salta a la palestra para decir eso de "¡esto con Capello no pasaba!".
Sé que encontrar la combinación exacta puede llevarnos mucho tiempo, pero a una institución de la grandeza que tiene el Real Madrid hay que demandarle lo más difícil. El Madrid está en la obligación de jugar bien al fútbol y tener ese puntito de ambición y agresividad que poseen los equipos dirigidos por Capello. El historiador inglés Thomas Carlyle decía que el hombre ha nacido para luchar y que su vida no es sino una batalla desde el principio al fin; precisamente eso mismo le pasa al Madrid, un club que está permanentemente en el punto de mira de muchos y que, debido al nivel de exigencia que cabe pedirle, es raro que no se encuentre en el ojo de algún huracán. Y no resulta tampoco baladí el que desde Barcelona estén poniendo toda la carne en el asador a la hora de intentar desprestigiar a Cristiano Ronaldo contraponiendo su actitud diablesca con la del beato Lionel: de ahí que me guste tanto
CR9.
A lo que iba: la jornada 20 de la Liga se me antoja esencial. Si el Barcelona gana en Gijón y el Madrid pierde o empata en La Coruña, la distancia entre ambos equipos se irá a los 7 u 8 puntos. Si, por el contrario, el Barcelona pierde o empata en El Molinón y luego el Madrid es capaz de romper un maleficio que dura casi veinte años, la distancia entre el primero y el segundo se rebajará a los 2 ó 3 puntos. Quiero decir con todo esto que a mí, a diferencia de don Manuel Pellegrini, que es un auténtico caballero, un verdadero gentleman y que habla siempre con muchísima educación y muy bajito y muy despacito, sí me parece que el de hoy es un
match ball. Y voy más allá: independientemente de lo que ocurra este último sábado del mes de enero, yo creo que la actitud del entrenador de un Real Madrid que va por detrás de un Barcelona que ha acabado la primera vuelta de la Liga sin perder ni un partido (oiganme bien: ni uno) debe estar encaminada a transmitirles a sus futbolistas que este club tiene en la Liga treinta y ocho
match balls. A cambio, más autocomplacencia exenta del menor atisbo de crítica. Ojalá le salga al Madrid la jugada.
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