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Cristiano y la cruz de plomo del pipero

Cada cierto tiempo, y conicidiendo siempre con las duras, que son las maduras del resto, el madridismo más débil, lo que en el argot se ha dado en conocer como "madridismo pipero", quiere echar abajo el Bernabéu para construir un aparcamiento y, por supuesto, traspasar a su estrella del momento porque está acabada y ya no corre. Es ésta, y punto por punto además, la tesis que defiende el antimadridismo, de modo que sería razonable deducir que el pipero y el antimadridista compartieron alguna vez árbol genealógico. Si siguiéramos profundizando en esta teoría podríamos llegar a concluir que todo el mundo tiene raíces madridistas, también los antimadridistas, que quizás fueran expulsados del Paraíso hace muchísimo tiempo. Quién sabe.

La estrella que hoy pretende traspasar al fútbol chino el piperío se llama Cristiano Ronaldo. La saña con la que los piperos atacan a CR7 desde que llegó al Real Madrid es estable y, como decía, observa ligeros altibajos, dependientes siempre del número de títulos que gane el equipo. En el fondo, Cristiano representa mejor que ningún otro futbolista que haya pasado por aquí la humanización del Madrid; cuando sube, a Cristiano se le asesina por subir; cuando baja, se le mata por bajar. Si el Real Madrid gana muchos títulos no es por Cristiano, cuya contribución siempre es mejorable, pero si no los gana sí es por él y entonces vuelven a aparecer por el horizonte los honorables Inter de Shanghai y Beijing Gouoan con sus yuanes: mejor vender ahora a Cristiano, que aún puede sostenerse sobre las muletas, que no dentro de seis meses cuando ya sea un inválido.

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Lo que (a algunos) nos dice la experiencia

Una de las ventajas de ir cumpliendo años (más allá de la evidente, que es continuar vivo) es que todo empieza a sonarte y, aunque al principio no sabes cómo acabará la historia, cuando cumples la cincuentena sí lo sabes. A esto lo llamamos "experiencia". Los antimadridistas, por cierto, no extraen conclusiones de la suya, de su propia experiencia, que es amarga cual pepino amargo desde el Año de Nuestro Señor de 1902. Decía el poeta Laurence J. Peter que "sólo hay una cosa más dolorosa que aprender de la experiencia, y es no aprender de ella". Los antimadridistas se niegan en redondo a aprender de la experiencia; es más, la niegan, la esquivan y, como vulgares asaltacaminos, sobreviven gracias a pequeños golpes que van pegando, por aquí y por allá, de noche y embozados a la vuelta de la esquina. Su último triunfo, su último "as de oros", la derrota de ayer por la noche ante el Celta en el Bernabéu.

¿Qué nos dice la experiencia?... Pues lo que, en el plano estrictamente futbolístico, nos dice la experiencia no es otra cosa que cuando resulta verdaderamente peligroso el Real Madrid, que habitualmente es peligrosísimo, es en los momentos de dificultad y cuando se duda de él. A un chaval nacido en el siglo XXI, a un joven merengue que no haya visto a su equipo más que ganando, una detrás de otra, Copas y más Copas de Europa, Mundiales, Supercopas y Ligas, le parecerá sorprendente que el Real haya perdido dos partidos seguidos después de una racha de imbatibilidad de 9 meses. E incluso es posible que dude, más aún si mira a su alrededor y observa cómo madridistas mucho más veteranos, y que por lo tanto tienen en su poder la misma información que tengo yo, se rasgan las vestiduras y prevén el fin de los tiempos.

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Debate en la portería: Keylor, De Gea y Courtois

Anoche dije dos cosas en El Chiringuito y, para mi frustración, no se entendió ninguna de las dos: ¿Problema del emisor? ¿Avería en el aparato receptor?... Pues yo creo sinceramente que lo segundo. Sobre Keylor Navas dije que la única pregunta que tiene que hacerse el club Real Madrid (no la afición del Madrid, no, sino el club, los responsables del Real Madrid, quienes toman las decisiones) es si hay o no hay en el mundo algún portero mejor que el costarricense. Si la respuesta a esa pregunta es "no" se acabó el debate, así de simple; pero si la respuesta es "sí" y, además, existe una posibilidad real de fichar a uno de esos porteros... el Madrid tiene que explorarla. También dije que el debate sobre la portería no tiene absolutamente nada que ver con la derrota de Sevilla y añadí que no estoy hablando de prescindir de Keylor hoy, mañana por la tarde, pasado mañana, sino de hacerlo, en cualquier caso, al finalizar la temporada.

Para mí sí hay porteros mejores que Keylor. Uno de ellos es Neuer, intocable. Otro Oblak, intocable. Y hay otros dos, que son De Gea y Courtois, que, al parecer, son "tocables". Habrá madridistas que crean que Keylor es el mejor y que el Madrid no tiene que moverse; yo, por el contrario, creo que el Real tiene que estar en permanente movimiento y que sus éxitos pasados (y los futuros) no se deben a su filantropía sino a su nivel de superación y exigencia. El otro día, en Sevilla, Keylor pudo hacer más en el primer gol y el segundo también era evitable; esto lo sabe mejor que nadie él mismo y lo conoce el cuerpo técnico pero, insisto, el debate de la portería era muy anterior. ¿Es mejor portero De Gea que Keylor Navas? ¿Es mejor Courtois que Keylor?... No hay más que responder a esas dos preguntas, lo demás son zarandajas.

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¿Y la flor de Sampaoli?

Resulta muy curioso ese permanente uso torticero de las palabras, una doble vara de medir que sólo tiene como objetivo el desprecio continuo hacia el trabajo de Zidane y de sus jugadores. Por ejemplo: no he oído ni he leído a nadie hablando de la flor del Sevilla, que empató el partido en el minuto 85 gracias a un gol en propia puerta de Sergio Ramos y que lo ganó en el minuto 92 por mediación del recién aterrizado Jovetic. La flor, claro, no existe. No existe la flor del Sevilla del mismo modo que no existe la flor del Madrid, lo único que existe es el trabajo, el esfuerzo, el tesón, la insistencia hasta el minuto final. Existe la fe, existe la creencia de que puedes conseguir algo que los demás te dicen que es imposible. El Sevilla tuvo fe, el Sevilla insistió hasta el final, el Sevilla apretó hasta el último minuto y, fruto de todo ello, llegó el gol del empate y, en el último minuto, el gol de la victoria.

Ese desprecio implícito al trabajo de un entrenador que en menos de un año ha ganado Champions, Supercopa de Europa y Mundial de clubes y que tiene a su equipo primero en la clasificación a un punto del segundo y con un partido menos disputado también se deduce del elogio desmedido hacia Sampaoli, que perdió la final europea ante el Madrid y que acaba de ser eliminado de la Copa del Rey. Sampaoli es un grandísimo entrenador pero, desde que llegó a España, sólo le ha ganado un partido de cuatro a Zidane. Tengo la impresión de que, después de hacerlo con Simeone, el antimadridismo mediático ha tomado ahora como referente a Sampaoli, el nuevo Pep. Pero, hasta que llegó el gol en propia puerta de Ramos en el minuto 85, el Real Madrid de Zinedine Zidane le había pegado al Sevilla de Sampaoli un repaso táctico muy similar al del partido de ida de la Copa, el que acabó con un 3-0.

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Si Biri Biri supiera...

El estrafalario comunicado del Sevilla del viernes por la tarde pidiendo a la Liga que denunciara a Sergio Ramos ante el Comité de Competición "por sus gestos" en la Copa no era más que la constatación de que la barca del club andaluz la manejan, en el fondo, los ultras, los tristemente conocidos Biris Norte. El teórico presidente, Pepe Castro, se parapetó detrás de un comunicado sin sentido y que la LFP "archivó" convenientemente en la papelera puesto que, como bien sabe el Sevilla, nada es denunciable salvo que aparezca reflejado en el acta arbitral o, en su caso, medie denuncia por parte de un tercero o Competición decida entrar en el asunto de oficio. El árbitro no reflejó nada en el acta, Competición no entró por supuesto de oficio (la Liga se convertiría en O.K. Corral) y, para satisfacer a los violentos que insultaron a la madre, los hijos y la mujer de un futbolista, el Sevilla pidió que interviniera a alguien que no podía hacerlo.

La paparruchada del Sevilla tuvo otro efecto pernicioso más, el fundamental: al pedirle a la Liga en el primer párrafo que solicitara a Competición que sancionara a Ramos "por sus gestos", y por mucho que en el segundo solicitara el cese de los insultos, el club colocó claramente en la diana a Sergio como presunto autor de unas ofensas que jamás existieron. Es decir: el comunicado sacó de dudas a los confusos y, anoche, a Sergio Ramos le insultaron más que nunca en el Sánchez Pizjuán y los ultras disfrutaron como disfruta el gorrino en la charca. Pepe Castro se encuentra ahora en idéntica disyuntiva que se encontraron en su día Joan Laporta o Florentino Pérez; los presidentes de Barça y Real Madrid emprendieron el camino más difícil, el más doloroso incluso personalmente, pero Castro prefiere viajar sin guardaespaldas. Es un error.

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No pronunciarás el nombre de Messi en vano

Hace tiempo que caló entre el barcelonismo la peculiar idea de que Leo es un pequeño diosecillo. Tanto elogio desmedido, tanto halago, tanta vaselina periodística, tanta cremita por la espalda y tanto masaje no podían caer en saco roto. Al iluso Gratacós (Gratacrack a partir de ahora) se le ocurrió pronunciar ayer el nombre de Messi en vano... y fue fulminantemente cesado en el tiempo récord de 5 horas. De Messi no puede hablar ahora mismo nadie en el club catalán salvo Bartomeu y Luis Enrique, y ambos para decir generalidades; y, por supuesto, la plantilla, siempre y cuando sea para decir que Messi es eso, un pequeño diosecillo al que se va a adorar cada cuanto al Camp Nou. La diferencia de esta etapa con cualquier otra es que Leo jamás estuvo antes a menos de un año de convertirse en agente libre y poder, por lo tanto, negociar con el club que le dé la gana. También el Real Madrid, ¿por qué no?...

El cese de Gratacrack no hace más que poner negro sobre blanco lo que comentaba aquí mismo el otro día: Leo Messi es el dueño total y absoluto de un club con más de cien años de historia. ¿A quién se le ocurre decir que Iniesta, Neymar o Suárez hacen mejor jugador a Messi? ¿En qué cabeza cabe que alguien de dentro del Barça sugiera la peligrosísima idea de que Leo es el mejor futbolista que ha habido, hay y habrá en el futuro pero que la plantilla la componen veintitantos jugadores? A raíz de semejante herejía, ¿podría llegar a interpretar cualquiera de los Messi que se ha enfriado el interés del Barça por alcanzar cuanto antes un acuerdo?... ¡A la hoguera con Gratacrack! ¡Que le corten cuanto antes la cabeza!

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Messi y el sentido común

En 2013, con motivo del asunto, Leo Messi se tomó la molestia de bajar a la tierra para reprender al directivo Javier Faus, que por aquel entonces jugaba a ser vicepresidente económico del Fútbol Club Barcelona. El asunto, claro, no era otro que la enésima renovación, ampliación y/o mejora del contrato del jugador argentino. En 2015, Faus pasó a mejor vida deportiva sin que ni siquiera el mismísimo José María Bartomeu, que juega a ser presidente, pudiera echarle una mano: los Messi le habían puesto la cruz y no quedaba más remedio que entregar su cabeza recién cortada y servida en una bandeja de plata. Pero Messi ha ido perfeccionando su método de comunicación con los seres humanos que juegan a ser directivos del Barça y ya ni siquiera hace falta que salte él a la palestra, lo hacen otros en su lugar.

Cuando, nada más llegar en 2014, Luis Enrique dijo aquello tan bucólico y tan irreal de "en mis equipos el líder soy yo", Messi le mandó por delante a uno de sus mensajeros del miedo (Mascherano en aquella ocasión) para hacerle entrar en razón. Y, por si al asturiano, que quería jugar a ser entrenador, no le quedó suficientemente claro, al día siguiente de un partido de Liga en Anoeta, Leo demostró el ruido que era capaz de organizar con un simple gesto, el de no asistir a un entrenamiento por culpa de una gastroenteritis. La gastroenteritis de Messi se contagió primero al técnico, luego a la directiva, más tarde a la afición y después a toda la ciudad de Barcelona, llegando incluso a la Generalidad. A quien le huele ahora la cabeza a pólvora es a Óscar Grau, aún hoy (no se sabe por cuánto tiempo) director ejecutivo del club catalán, que el otro día dijo las que probablemente hayan sido sus últimas palabras: "Con la renovación de Messi, cabeza fría y sentido común".

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El selfie del Madrid vs el vídeo de Iniesta con sudadera

Parece que fueron los jugadores (ni siquiera el club) quienes, en el avión que les trasladó desde Villarreal hasta Barcelona, decidieron que no irían a la gala de la FIFA. Podría haber sido peor: con los motores rugiendo y los nominados y directivos ya en el interior del avión, con la azafata explicando las normas internacionales de seguridad y el vuelo autorizado por la torre de control, Gerard Piqué decide que no, que no se viaja, que él ya se perdió la cabalgata de Reyes y no se pierde más. Porque, según esas mismas fuentes que aseguran que fueron los jugadores quienes decidieron que no se viajaba, fue Piqué, el president in pectore, quien llevó la voz cantante en todo este asunto. El Barça no viajó no porque Bartomeu no quiso que viajara sino porque a los futbolistas no les dio la gana.

Llegados a este punto cabe preguntarse qué pinta ahí José María Bartomeu. Es posible que la explicación de este motín a bordo contente a un número indeterminado de socios que verán con buenos ojos que se deje compuesto y sin novia al Real Madrid en su fiesta homenaje, que es en lo que se convirtió al fin y a la postre la gala suiza, pero esta refriega con la FIFA únicamente perjudica al Barça, a la imagen del Barça por el mundo, a esa imagen por la que debería velar precisamente Bartomeu. El selfie que se hicieron entre Eva Longoria, Cristiano, Ramos, Marcelo, Kroos y Modric podría haber sido hábilmente mitigado por la presencia de Piqué, Suárez e Iniesta; así, la fiesta no habría sido tanta fiesta, pero renunciando a acudir la fiesta se convirtió en un fiestón por todo lo alto.

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A Piqué ya sólo le queda Franco

Simeone dijo el otro día que Carrasco no quería jugar por la derecha y se quedó tan pancho. Bueno, tan pancho no se quedó en realidad porque Yannick, que se había convertido en el Saúl de la temporada pasada, un futbolista crucial para el equipo y que ha progresado muchísimo de la mano del Cholo, lleva unos días desaparecido en combate debido a una misteriosa baja. Nadie acierta a explicar si Carrasco es baja por lesión o porque el chico, crecido por su incipiente protagonismo, ha sacado los pies del tiesto. En cualquiera de los casos, ese "Carrasco no quiere jugar por la derecha" denota un par de cosas: hartazgo del entrenador con el jugador, al que habrá tratado de convencer con buenas palabras, y lo que es más peligroso para el Atleti, una falta de control de Simeone con ese futbolista en concreto.

¿Alguien se imagina lo que se habría dicho de Zidane si éste hubiera comentado en público que Bale no quería jugar por la derecha?... Pero Simeone sigue blindado mediáticamente hablando hasta el punto que aquellas declaraciones pasaron sin pena ni gloria: "¿Carrasco?... Está de baja". Se acabó. Tampoco parece que Luis Enrique sea capaz de controlar a Piqué, ese rayo que no cesa (en las malas) y que, alcanzado el cénit de la chulería y los malos modos, es incluso capaz de retar como un muflón al presidente de la Liga de Fútbol Profesional. ¿Qué será lo siguiente? ¿Sacará Piqué la chaira de la faltriquera? ¿Visitará por la noche y con un pasamontañas la casa del jefe de los árbitros? ¿Cual será la próxima víctima de ese prodigio de equilibrio y temple llamado Gerard Piqué? ¿A qué nuevo espectáculo bochornoso nos someterá a todos?...

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Piqué presidente

Capello dijo el otro día que él sabía por qué Guardiola había comentando por sorpresa en la NBC que su adiós como entrenador estaba próximo: "Quiere ser presidente del Barcelona". Y, al poco, preguntado el propio Guardiola por la afirmación de Capello, éste respondió lo siguiente: "Nunca seré presidente del Barça", y añadió: "Para eso ya está Piqué". Es cierto que la palabra de Guardiola cotiza a la baja y que ya casi nadie se fía de alguien que, por ejemplo, aseguró que jamás hablaría de los árbitros para ponerse a hablar inmediatamente de los árbitros o que, sin ir más lejos, afirmó no saber nada del Bayern cuando ya habían acordado traicionar a Heynckes y el precontrato estaba firmado. ¿Será verdad que no quiere ser presidente?

Pero lo llamativo de esta afirmación de Guardiola, que ya veremos si es cierta o no, es que Pep metió en la ecuación presidencial a Piqué del mismo modo que Capello le metió a él. Últimamente tengo la sensación de que la futura presidencia del Barça es un "paquete" que Guardiola y Piqué se pasan el uno al otro como si el puesto fuera poco menos que hereditario. Cuando Piqué habla ya no se le enjuicia tanto como futbolista sino como futuro presidente, y no hay más que prestarle un poquito de atención para darse cuenta de lo extraordinario presidente del Barça que sería Piqué... para el Real Madrid. Pero, salvo que a Pep o a Gerard les siente mal que el socio intervenga en sus negociaciones, en su día habrá que pasar por las urnas, ese engorroso asunto llamado "democracia".

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