El blog de Federico

La relativa muerte de las estrellas

12 de Febrero de 2012 - 23:42:20 - Federico Jiménez Losantos

Esta tarde, como tantos, he vuelto a ver El Guardaespaldas, la película de Lawrence Kasdan protagonizada por Kevin Costner que hizo de Whitney Houston una estrella. Ayer la encontraron muerta en la bañera de un hotel pero todos la consideraban ya perdida o echada a perder desde hace años. No parece fácil encontrar a alguien que, teniéndolo todo, muere tan sin nada. Pero no es difícil encontrarlo entre las estrellas de la canción. De hecho, Whitney ha vivido 21 años más que el selecto Club de las Estrellas Muertas a los 27, en el que ingresó hace sólo unos meses Amy Winehouse. La genial cantante británica se unía a Janis Joplin, Jimmy Hendrix, Brian Jones y Jim Morrison, entre otros muchos, ya inolvidables. Morir joven y dejar un hermoso cadáver es una garantía para la relativa inmortalidad del mundo del espectáculo. Desde Aquiles en La Ilíada hasta James Dean. Lo triste de la historia de W.H. es que ha vivido casi hasta la cincuentena y la hemos visto arrastrando la imagen y la voz que cautivaron al mundo por "los derribos de los cielos yertos / donde vomitan muerte los borrachos", como escribió otro muerto inmortal. La vimos, con su diógenes a cuestas, acarreando bolsas de basura de la calle a su casa, perdido su corazón por un sujeto del que nadie se acuerda –aunque, si vive, se acordará la televisión– y perdida su cabeza entre curas fallidas de la rehab de la que se reía Amy.

No recordaba que en El Guardaespaldas W.H. fuera una actriz tan horrible. Tampoco que, como tantas veces, la guapa es él: Kevin Costner. Quizás no lo recordaba dando esa exhibición como intérprete, porque él es, en definitiva, un actor, aquí extraordinario; y ella, en cambio, es sólo una estrella, que en la primera parte de la película nos convence sin dificultad de la estupidez abisal de las grandes figuras de su género. Sin embargo, hay algo en la canción de Dolly Parton que Costner se empeñó en que W.H grabara, siquiera para los créditos del film: I will always love you. Y no es posible cantar algo así sin talento, sin gracia, sin magia, sin duende.

Me he pasado el resto de la tarde en You Tube, buscando o encontrando la canción de esa canción, la voz de esa voz, el eco perdurable de esa vida. He aquí tres versiones maravillosas de la compositora Dolly Parton cantando su propia canción, uno de tantos éxitos en la voz de otro.

He aquí a las tres cantantes –su madre Cissy, su tía Dionne Warwick, y su madrina Aretha Franklin– que acunan el talento de W.H.

Porque lo tuvo, aunque en la película que se verá esta noche en todo el mundo nadie podrá advertirlo. Está en esas grabaciones de absurdos programas de TV en las más dispares y sorprendentes compañías.

Y está sobre todo en ese villancico que canta con su madre, y que hoy recordarán las mujeres cantantes de su familia, si alguna pudiera no serlo. Vuelvo al blog –en el que sólo escribiré sobre asuntos no políticos- para recordar la paradoja de las estrellas. Muchas de las que vemos en el cielo se apagaron hace millones de años, pero su luz no ha muerto para nosotros, o sólo con nosotros morirá. Nos maravilla como la memoria de lo ignoto, como el fulgor incomprensible de la vida.

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Un Gobierno instalado en el eclipse

8 de Enero de 2012 - 12:42:35 - Federico Jiménez Losantos

Reconozco que el nuevo Gobierno me tiene boquiabierto o, según la célebre expresión de Dinio, confundido. Ha hecho cosas horribles, como nombrar ministro de Justicia a Gallardón, el tío que más ha humillado y manipulado la Administración de Justicia contra un periodista que, por casualidad, era yo; pero, ojo, no era su primera puñalada desde los juzgados a la libertad de expresión. De hecho, su carrera política comenzó secuestrando dos veces Cambio 16 por publicar que un guardaespaldas de Fraga estaba buscado por pertenecer a la Triple A argentina. Tampoco cabe olvidar las campañas calumniosas de Cobo, o sea, de ARG, contra Aguirre, lo del espionaje de pega, la gestapillo de broma y las traiciones sin gracia a Mariano, como a Aznar antes y siempre, hasta que después de la derrota por la mínima de 2008 Rajoy se gallardonizó o lo fingió. Pero como en El Linchamiento hay muchas páginas dedicadas a esas y otras fechorías, a ellas me remito.

Por supuesto, si Gallardón lo hiciera bien como ministro, es decir, si cambiara por completo, lo aplaudiré, y por tres motivos: en primer lugar, porque nada necesita más España que una Justicia despolitizada e independiente, tarea que sólo puede emprenderse a fondo desde el Gobierno; en segundo lugar, porque a nadie querría parecerme menos que a ese Tiberio de la política y Nerón de la economía; y en tercer lugar, porque sería un placer elogiarlo con motivo y quedar como un señor. Lo tercero y lo segundo me importan poco. Lo primero, todo. Pero, de momento, Ambiciones no me ha permitido el placer de alabarlo. Sea porque Rajoy lo ha sometido a dieta de esclavitud moral, sea por el síndrome de deprivación mediática que aqueja a los pupilos prisaicos, lo único que ha anunciado Gallardón es que pretende que los tribunales funcionen en agosto. Donosa ocurrencia que ha dado para un día de titulares y que no creo que tenga detrás una idea o un proyecto serio. Yo me conformaría con que los juzgados funcionaran mejor diez meses, e incluso ocho, pero, por supuesto, me encantaría ver a la Justicia trabajando doce meses al año y, si es preciso, en turnos de mañana, tarde y noche... Falta que ARG nos diga cómo hacerlo sin multiplicar plantillas y gastos, porque un ministerio no es como un Ayuntamiento, que lo aguanta casi todo. Pero, insisto, si en Justicia, clave de cualquier cambio, Gallardón acierta, lo aplaudiré encantado. ¡Qué digo aplaudir! ¡Lo ovacionaré!

En realidad, estas Navidades he tenido que entrenar en el deporte del elogio. Un día, va y leo que han nombrado Fiscal General del Estado a Eduardo Torres-Dulce, sucesor –y negador– de Cándido (El Malo) Conde Pumpido, que entre sus muchas fechorías perpetró la de perseguir a nuestro cowboy de medianoche. De no leerlo en LD, no creerlo. Pero no ha sido la única grata sorpresa: en Interior, Fernández Díaz ha puesto al frente de la Policía a Ignacio Cosidó, veterano colaborador de LD y látigo de faisanes (al menos –pensé, egoísta– la Fiscalía y la Policía no me perseguirán tanto). Y más aguinaldos: García Margallo, habitual colaborador prisaico, ficha a María Claver, colaboradora de César, para Comunicación y Diplomacia, valga la redundancia. Y además, al que fue hombre de Aznar en Cuba. Más nombramientos dignos de elogio: los equipos de Economía, Hacienda y la Oficina Presupuestaria, por lo que cuentan mis recartes y cabrillos, son de primerísima; por ejemplo, los Nadal. Sólo falta que a José María Marco lo hagan algo Lassalle o Martínez Castro y que el grupo Libertad Digital siga siendo bodega de altos cargos, porque seguro que serán buenos; si no para nosotros, para nuestra amada y arruinada Nación. Y hay cantera de sobra.

Lo que no entiendo de este Gobierno, con gente indeseable pero también con mucha gente respetable, es que haya elegido gobernar poco; y lo poco, contra sus votantes; y además, instalarse en el eclipse informativo. Lo primero y único que ha hecho Rajoy en público es recitar en un minuto y cuarenta segundos el nuevo Gobierno y, según dice la Vice, desaparecer del Congreso cinco semanas. Subir salvajemente los impuestos y no ir a las Cortes para explicarlo me humilla como ciudadano, me ofende como periodista y, sobre desagradable, me parece incomprensible.

El pasado jueves, seguí atentamente la rueda de prensa de la Portavoz y Vicepresidenta Sáenz de Santamaría, que, por acumulación de poder real, es más Vicetodo que cualquier Vice anterior, incluido Alfonso Guerra. Me interesaba, sobre todo, ver cómo explicaba el cambiazo en materia fiscal y económica; y también cómo escenificaba la estructura real de poder en el ámbito de las decisiones económicas. Explicar, no explicó nada, pero escenificar, lo escenificó absolutamente todo. Nunca un Dos se ha parecido tanto a un Uno. Recuérdese que el desvergonzado demagogo sevillano –me refiero esta vez a Guerra– tenía en Miguel Boyer no sólo a un virrey omnipotente en lo económico, sino en el codiciado puesto de hurí favorita del califa González. Ahora bien, cuando estalló la guerra, triunfó lo institucional –la legítima, decía Pedro J.– y Boyer se fue por lo de la Preysler y, sobre todo, porque Felipe no lo hizo Vicepresidente. Sin embargo, Guerra no triunfó del todo, porque nadie puede hacerlo teniendo a un césar por encima y Tigrekán II era mucho césar. Mariano Rubio y Solchaga, con el respaldo de Polanco, mantuvieron la economía a salvo del guerrismo. Y cuando Solchaga se desplomó en la Bolsa de Ibercorp tras arruinarnos en su campaña presidencial, Solbes fue un mero apósito, una simple cataplasma. Cuando se repitió el vendaje pasó lo sépticamente previsible: la herida se infectó. Y así estamos.

Con Aznar llegó Rato, cuyo poder –magnificado en el tiempo– era grande pero no autónomo, porque se limitaba al que le concedía Aznar. Barea primero y Montoro después frenaron la expansión natural de un político nato, o sea, con pocos escrúpulos y mucho talento. Pero, ay, como Solchaga y a lomos de la virtuosa salida de Aznar, financió su campaña presidencial con las reformas que dejó por hacer. Tampoco Aznar estaba ya para otra cosa que levantar su pedestal y bruñir su efigie, así que la economía quedó en las manos a que ha vuelto: las de Montoro. Que, pese a su aspecto de ingenuo profesor, ha acreditado astucia política para enterrar a cualquiera. Temo que a Guindos lo haya enterrado ya.

El problema es que el Santo Temor al Déficit de nuestros bisabuelos liberales, que sin duda padece Montoro, es menos vehemente que el temor a la defenestración. Y como Rajoy ha asumido de hecho la Vicepresidencia Económica, para ocultar el vacío en la despensa ha decidido llenarla de ratones. Ante un problema de tesorería, que es lo más verosímil, ha recurrido a lo más fácil: subir los impuestos directos, sobre el poco trabajo y el escaso capital, más incluso de lo que proponían los comunistas de IU. Malo es que el PP traicione su programa electoral. Horrible es que no crea en lo que en tiempos de Aznar, no tan lejanos y no menos montorizados, ya ha demostrado su eficacia: recortar el gasto público y bajar los impuestos. Sin embargo, uno tiene la impresión de que Montoro actúa como tesorero electoral de Arenas más que como el Don Cicuta del derroche de dinero público en las tres administraciones del Estado, casi todas en manos del PP. Y algo más que la impresión: la convicción de que Rajoy ha decidido pasar a la reserva o eclipsarse por completo sin explicar las razones que le han llevado a cambiar radicalmente su programa económico, que, por otra parte, es el del PP de toda la vida.

Ver un país que, como España, está al borde de la quiebra pero cuya casta política es incapaz de cerrar el infinito despilfarro de las televisiones públicas, pese a haber forjado en los años de ZP un duopolio televisivo que es incompatible con el pluralismo ideológico y la competencia empresarial, deprime a cualquiera. Que ni siquiera cuando perpetran una subida fiscal tan salvaje tengan la urbanidad de explicarla en las Cortes, ofende a todos. Y que la explicación de la Vicepresidenta sea que, puesto que el déficit es mayor que el que decía el PSOE (algo que se ha cansado de repetir el PP), hay que ser más de izquierdas que los de izquierdas y subir los impuestos directos a los ciudadanos –no los indirectos– manteniendo básicamente el gasto público, sólo demuestra que el Gobierno no tiene argumentos para hacer lo que hace, que es deshacer lo que iba a hacer. Y se le votó para eso.

Uno tiene la vieja impresión de que Mariano se aburre de nosotros. Y de Luis de Guindos. Y de su programa. Y de la obligación del Gobierno en un régimen democrático o que aspire a serlo de explicar sus decisiones. El eclipse de un líder omnímodo –el Gobierno demuestra hasta qué punto lo es Rajoy– acrecienta la sensación de Poder y seguramente su disfrute, pero no suple unas decisiones políticas que, además de decorosa y pulcramente democráticas, tienen que ser eficaces. Las que hasta ahora han tomado en Moncloa no son una cosa ni la otra. Son –o parecen– improvisaciones para salir del paso, no pasos en alguna dirección. Salvo, quizás, Despeñaperros. Y no es seguro que lleguen a Bailén.

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Piedras preciosas, joyas y pedruscos

31 de Diciembre de 2011 - 21:28:14 - Federico Jiménez Losantos

Adelanto mi propósito de escribir más de literatura y menos de política este año. O cierro el blog, por la evidente incapacidad en algunos de sus más conspicuos visitantes de ver más allá de su ombligo con la excusa del 11M, o trato de eludir ese parasitismo escribiendo sobre otros asuntos que salgan de lo previsible en materia política. Y si no, lo cerraré. El comportamiento de los aceites, aguas, acuosidades y aceitosidades me resulta insoportable. Ya sé que no es igual camuflar pruebas que seguirlas, buscarlas que borrarlas, pero, los unos por los otros, borran el blog y les da igual, ocupan matonescamente, por acumulación de mensajes, un espacio que no es suyo, echan a los que quisieran dar su opinión sobre más cosas y lo hacen con la pretensión de demostrarse a sí mismos que han triunfado aburriendo al adversario. Estúpida pretensión ante quien pretende lo mismo.

Sean buenos o malos, mejores o peores, el resultado es el mismo: el blog se bloquea y se volatiliza. Hay algún zote notorio que debería fundar ya El Plural de la derecha –no El Singular sino El Único– y dejarnos en paz. También hay posts cuya burricie y sectarismo ruborizarían al lector más terne. Algunos sobre el haiku –no lo confundo con el trato humorístico del género, que ha sido gracioso, brillante y hasta desternillante– no son de bípedo implume sino de cuadrúpedo plume. Pero me resisto a abandonar un lugar al que también acude tanto talento. Veré qué hacer con el moderador.

Lecturas recomendadas entre año y año

Comienzo con una joya brevísima cuanto deslumbrante en Ed. Periférica (2011): Un inconveniente, de Mary Cholmondeley, una de las pioneras del feminismo anglosajón. Podríamos decir que es una nouvelle o novela corta de Jane Austen pero escrita por Henry James. Sin embargo, me pasa con esta autora como con Edith Wharton, discípula y amiga del gran novelista americano: me gusta más que el maestro. Leeré más de Cholmondeley, aunque lleve epílogos de Marta Sanz, que podría ser brillante si no se adornase tanto.

Pedrusco ciclópeo, pero pedrusco al fin, el de Eudora Welty Las batallas perdidas, en Impedimenta. Un plomazo que tal vez guste a un sector de incondicionales de Camino del Sur pero que aburriría hasta al incógnito vampiro sudista de César Vidal. Son 580 páginas que se me hicieron 5800 y de las que sólo saco un consuelo: ese Sur estúpida y conmovedoramente autocomplaciente ya no existe.Gone with the fresh wind!

Un reflejo antisudista de la negritud inteligente, aunque no salga de ahí, es una piedra semipreciosa de Charlotte Carter Arde Chicago (Ed. Siruela) que se sitúa en el 68 americano, el de Frisco y los hippies, el de Berkeley y Hair, pero también –y sobre todo aquí– el del asesinato de Luther King, los disturbios raciales y los crímenes de los Panteras negras. Es "el primer caso de la detective Cassandra Lisle", dice la editorial, pero más que detective es un personaje atractivo que participa de una realidad enloquecida, donde crimen, traición, corrupción, algo de sexo y mucho de asombro componen un relato en las antípodas de Eudora Welty: antes de darme cuenta, lo había terminado. Recomendable, pues, como digestivo.

Sobre todo tras leer Libertad de Jonathan Franzen (Seix Barral, 2011), que criticó hace poco Amorós elogiosamente en La Mañana) y Las correcciones (Seix Barral, 2002), libraco que tenía en casa intonso y que me llevé de vacaciones por si empezaba tan fabulosamente como Libertad y no descarrilaba a mitad del luengo relato. Afortunadamente, no es así. Las Correcciones, aunque también ayuna de edición y de cierta contención, me ha gustado mucho más. El conjunto justifica los meandros de un relato morosamente encharcado en los personajesviejos–escatología muy de la América actual– y no desfallece a mitad del libro, sino al revés: avanzado el volumen y gracias al personaje de Denise, flanqueado por sus hermanos Gary y el kunderiano Chip, alcanza momentos electrizantes. Creo que, en novela americana, no he disfrutado de imágenes y episodios narrativos de tanta calidad desde Años luz, de James Salter (que, por cierto, en una reciente lectura, también se me vino casi abajo al final).

Lo que me admira del Franzen de Las correcciones y echo en falta en Libertad es ese relato fluido, poderoso pero con unas imágenes líricas de tal calidad que uno no espera verlas engastadas tan certera, armoniosa y abundosamente en un novelón norteamericano actual. Hay excepciones: el ya citado James Salter; el Capote de El arpa de Hierba y algunos cuentos prodigiosos; o, sin engastes líricos, el primer tercio de Una mujer difícil de John Irving, que también se va arruinando a lo largo y anchísimo del relato. Pero si la lectura es mantenimiento y sorpresa, entretenimiento e iluminación, Las correcciones es muuuyyy recomendable. ¡Feliz 2012!

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Haikus de tres poetas japonesas para una mañana de Navidad

27 de Diciembre de 2011 - 21:18:52 - Federico Jiménez Losantos

Uno espera de la Navidad, como del Año Nuevo, mañanas de sol y calles desiertas. Las fiestas de Nochebuena y –sobre todo– Nochevieja son melancólicas adivinaciones de catástrofe. En cambio, las mañanas de sol después de las noches eufóricas y turbias son una fiesta para el espíritu. Yo he dedicado una de estas mañanas perfectas, solitarias a un libro muy breve de tres poetas o poetisas japonesas dedicadas al haiku: Suzuki Masajo, Kamegaya Chie y Nishguchi Hachiko, agavilladas en 70 haikus y senyrûs de mujer (Ed. Hiperión), título atroz que inhibe cualquier afán lector pero compensan los traductores: el benemérito Vicente Haya y Yurie Fujisawa.

¿Haikus en una mañana de Navidad? Sí, porque tras pasar una noche de noches, el mundo continúa como si no estuviéramos en él o como cuando ya no estemos. Y esa contemplación de la indiferente belleza del día es lo que ilumina la sombra que no vimos, que no habíamos encontrado dentro.

El haiku, memoria del instante, es también un conjuro contra la memoria. Si la poesía busca dar trascendencia a lo fugaz ("sólo lo fugitivo permanece y dura", dijo Quevedo), el haiku florece cuando todo ha pasado y todos se han ido, cuando alguien, uno, percibe la soledad serena y quebrada de las cosas, cuando en la piedra de los seres sólo quedan las grietas de la vida.

Este libro, que padece una llamativa, por no decir escandalosa, ausencia de prólogo, notas y datos biográficos es, pese al título, extraordinario. Lo son las tres poetas y los haikus seleccionados. Lo son también las disparidades dramáticas de sus vidas. Lo es la acendrada sinceridad de su obra solitaria.

Tras esta mañana de Navidad que me han procurado sus noventa páginas, me he adentrado en la red para ver qué pasaba con el prólogo que falta y las notas biográficas de las autoras que sólo aparecen en la contracubierta, bien que a la carrera y con una línea última capaz de ultimar a cualquiera que no sea un progre irredento: "Tres maneras de ser ignoradas como mujer en la cultura japonesa". ¿Qué significa eso de "ser ignoradas como mujer"? ¿Que todas las mujeres son ignoradas en Japón? ¿Qué hay japonesas ignoradas sólo por razones de sexo? ¿Pero cómo se puede ignorar como mujer a quien sólo se identifica como mujer? Me parece estar viendo a la feminista de guardia redactar penosamente estas banalidades que, al final, sólo desembocan en colocar nulidades en puestisueldos de pompa, derroche y desbaratamiento.

El prólogo desaparecido y una breve selección

Como era de suponer en el que seguramente es el mejor conocedor y divulgador del haiku en España (v. prólogo de mi libro de haikus La otra vida), Vicente Haya escribió un prólogo del que se ha extractado esa contracubierta desmañada y convencional sobre las tres escritoras japonesas. No lo he encontrado en su web El alma del haiku, donde aparece una primera versión del último poema de Kamegaya Chie, Cáncer, y supongo –no se cita– una foto de ella misma en las postrimerías. Maravillosa imagen, por cierto. Pero el prólogo fantasma aparece en otra web dedicada al haiku: El reflejo de Uzume. El texto perdido e, internet mediante, hallado con las biografías de las tres escritoras lo he encontrado en uno de los tres blogs de Mercedes Pérez "Kotori", que tiene más, y en el que da muchas direcciones de amigos del haiku en España y alrededores.

Pero por los vericuetos de la edición hemos perdido de vista lo esencial: el haiku, según estas tres notabilísimas escritoras. De Suzuki Masajo me gustan los de la página 9, 11 y 13, el de la p. 17 ("Sopla el viento / de otoño. Mi amor / va dentro"), y lo que diríase una sola historia de amor contada en ocho haikus y senryûs, los de las páginas 19, 20, 21, 22, 23, 26, 27 y 33.

Noche de invierno.
Cosas que se reflejan
en el espejo: yo.

Un cojín para el esposo
que he tomado prestado.
Cielo nublado.

(el último verso es tal vez el kigu interior/exterior que echa en falta Haya)

Bola de arroz hervido.
Hasta al hombre que amo
le estoy mintiendo.

Esta esposa infiel
ha limpiado tu tumba
con mucho esmero.

Una estrella fugaz
para una mujer
que no sabe qué pedir.

De Kamegaya Chie los de las páginas 39, 40, 44, 47, 52, 53 y 55, el último.

En el espejo,
al cambiarme de ropa,
se podía ver la nieve.

Baño de luna.
Una sombra negra,
De pie, embelesada.

El relámpago
deslumbrante, y luego...
la negrura del cielo.

Tan vieja estoy...
Ni me inmuté al saber
que tengo cáncer.

Y de Nishiguchi Sachiko, sencilla y enigmática, moderna de puro antigua, me gustan sobre todo los de las pp. 59, 63, 69, 75, 83 y 84, 87, 88, 89 y 90.

Silencio en la montaña.
Sólo el ruido que yo hago
recogiendo helechos.

Crece de pronto
el ruido de la perforadora.
Llovizna en la aldea.

Se oye el canturreo
del pintor de paredes.
Otoño suave.

Traza el milano
un círculo. En su centro
recojo boniatos.

El río turbio
arrastra los regalos
del Día de Difuntos

Brisa en los árboles.
En el pie del bebé
el nombre de su madre.

Susuki en flor.
La esposa, con veinte años,
y desaparecida.

Dicen que otra familia
deja el pueblo.
Paulonia en flor.

Acaba el año.
Muchas ollas al fuego.
Comida de funeral.

Naturalmente, estos poemas no eximen de comprar el libro ni de tratar de ver la luz de la mañana al trasluz de la Navidad. Felices Pascuas.

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El ministro de Injusticia y el ministro del Faisán

21 de Diciembre de 2011 - 20:57:46 - Federico Jiménez Losantos

El recién nacido Gobierno de Mariano Rajoy tenía y tiene dos retos políticos esenciales para España. El más urgente es frenar la brutal caída del empleo –más de cinco millones de parados y camino de seis– y salir de una crisis que dura casi cinco años y en cuya segunda recesión hemos entrado este mismo mes de diciembre. En ese sentido, la presencia de Luis de Guindos y Montoro en Economía y Hacienda, respectivamente, es una garantía de ortodoxia y seriedad. En general, la imagen del nuevo Gobierno es aseada y solvente. Ninguno provoca entusiasmo pero tampoco agrede a la sensibilidad ciudadana. Por su gestión los conoceremos y valoraremos.

Hay dos excepciones, que debían abordar el reto más importante, si no más urgente, que tiene ante sí Mariano Rajoy: la despolitización de la Justicia, la limpieza de las cloacas de Interior y la investigación real del 11-M y el Caso Faisán, máxima expresión delictiva y delictuosa del arreglo del Gobierno del PSOE con la ETA en estas dos legislaturas. La elección, en ambos casos, no ha podido ser peor. Si Jorge Fernández en Interior garantiza la continuidad en todo y la limpieza de nada, Gallardón en Justicia es garantía de injusticia, de politización, de desprecio a las víctimas del 11-M y de incompatibilidad con la libertad de expresión. En mi libro El linchamiento cuento en detalle y a propósito de mi caso, que es el que mejor conozco, todas las fechorías liberticidas, cuando no ilegales (ahí están las fotos, el vídeo y las sentencias para demostrarlo) de un sujeto ayuno de escrúpulos y que ha perpetrado una de las más desvergonzadas manipulaciones políticas que haya padecido nunca la Administración de Justicia en España. Y los justiciables españoles, naturalmente. La zorra es la mejor amiga de las gallinas si se compara su relación con la de Gallardón y la Justicia.

Políticamente, lo esencial es que los dos ministerios clave para la regeneración de la vida pública son los dos grandes chascos del nuevo Gobierno, ya que los ministros encargados de la limpieza se han significado por desapego a la escoba y la fregona. En ese sentido, el cubil de Rubalcaba es el que más miedo da. Si Jorge Fernández Díaz limpia las cloacas de Interior y facilita a los tribunales la investigación del Caso Faisán estaremos ante un milagro no inferior al de Lourdes. Si insta a la Generalidad de Cataluña a que se cumplan las sentencias del Supremo sobre los derechos lingüísticos de los ciudadanos, la revelación será comparable a la más conocida de las de Fátima: la conversión de Rusia.

Pero Gallardón hace bueno a Jorge Fernández. De él cabe esperar infinitas genuflexiones ante la izquierda y ningún esfuerzo de saneamiento de las más altas instancias judiciales –Constitucional, Supremo y CGPJ–, corrompidos hasta el tuétano por la partitocracia. Nada me gustaría más que equivocarme y poder rectificar mi opinión, nacida de la experiencia de muchos años, sobre uno de los políticos más nefastos de las dos últimas décadas. En su mano está animar a la Justicia en la investigación del 11-M, pero en su trayectoria política sólo consta su ninguneo a las víctimas de la masacre y su abierta defensa de los fiscales y jueces que han perpetrado la mayor fechoría judicial de nuestra historia. Tiene ahora ocasión de demostrar lo que tanto repitió en el juicio contra mí: que nada le ofendía más que el que se pusiera en duda su preocupación por esclarecer el 11-M. Por supuesto, siendo alcalde de Madrid cuando la masacre no ha hecho nada por esclarecer la masacre y todo por "obviarla". Hasta ahora ha sido una pieza clave en el encubrimiento por parte del PP. Lo peor de lo peor.

Naturalmente, podría cambiar de costumbres. Desde mañana puede hacernos rectificar la opinión que tenemos sobre su acreditado odio a la libertad –empezó su carrera política en AP consiguiendo el secuestro de la revista Cambio 16– y su ilimitado afán de derroche, cuya prueba son los 8.000 millones de deuda del Ayuntamiento de Madrid, la mayor de España. Y repito, ojalá sea así. Mientras tanto, cabe la fundada sospecha de que el PP ha pactado tapar todas las fechorías del PSOE, hasta las más atroces: las policiales y judiciales del 11-M y del Faisán. Mientras Gallardón no haga Fiscal General del Estado a Juan Luis Cebrián podremos decir que estamos cerca de la Cheka. Si lo nombra, podremos decir que estamos dentro.

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Las cloacas del 11-M

7 de Diciembre de 2011 - 21:11:48 - Federico Jiménez Losantos

A la luz de lo publicado estos tres días por El Mundo acerca del origen y la manipulación policial de los testimonios de los tres rumanos que acarrearon la condena de 40.000 años de cárcel contra Zougam, es evidente que el único condenado por poner las bombas en los trenes fatídicos no ha tenido un juicio justo. Y que hay que juzgar a quien encaminó a jueces y fiscales en la dirección que convenía a sus jefes políticos: el Gobierno de Zapatero y Rubalcaba. Zougam no ha sido condenado por un tribunal, ha sido encerrado por él tras una sentencia, pero los que de verdad lo condenaron fueron los policías judiciales, a las órdenes de Rubalcaba, que concedieron credibilidad máxima a unos testigos que incluso para ellos mismos y otras instancias oficiales la tenían mínima. El superjefe de la policía judicial es JAG, el superpoli de Rubalcaba; y es el Gobierno del PSOE el que paga a una testigo rumana menos creíble que un político griego cincuenta mil euros amén de papeles legales para ella y su marido, al que se declara víctima para que cobre otro tanto. Y por si eso fuera poco, una empresa de seguridad (!!!) de un empresario íntimo de JAG que es el que organiza la cacería de Bermejo, Garzón y el propio JAG para organizar y supervisar el Gurtel, les da trabajo a los dos rumanos, la neotestigo y el veteromarido. ¿Alguien se atreve a decir que esto no apesta?

Los tres casos de los rumanos perdidos y hallados en los trenes apestan, en efecto, a cloaca. A las malditas cloacas de Interior que deben ser barridas, destruidas, trituradas y aventadas hasta las últimas cenizas. Ni la policía judicial ni los investigadores fiscales ayudan a los jueces, salvo que sean de su cuerda, y entonces ninguno de ellos ayuda a la justicia. Por supuesto, el acreditado corporativismo de los jueces y el poder desde hace décadas de estos malos policías tratarán de que no se lleve a cabo un juicio de revisión. Pero, por supuesto, sin ese juicio, cualquier país le podrá decir a España, es decir, a Rajoy, que tenemos un preso condenado a cuarenta mil años de cárcel y que lleva siete en una celda de aislamiento, pero que ha sido encarcelado de por vida por unas pruebas falsas fabricadas por la policía y admitidas por la fiscalía y los jueces a sabiendas de su fétido origen. Debería ser el nuevo ministro de Justicia el que instara a hacer justicia. Porque, insistamos una y mil veces, no se trata de política sino de justicia. Lo que aún no hemos tenido en el 11-M.

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'El linchamiento': libro, memoria y curiosidades

26 de Noviembre de 2011 - 15:25:48 - Federico Jiménez Losantos

El jueves 1 de Diciembre sale a la venta mi último libro: El linchamiento, cuyo subtítulo es "De la liquidación de la COPE a la aventura de esRadio". También podría haberse subtitulado "El estado comatoso de la libertad de expresión en España" o "El episodio de lucha ideológica más duro y decisivo de los años del zapaterismo", pero la lucha –en realidad, guerra de posiciones, con trincheras, alambradas y gas mostaza como incienso- tuvo lugar dentro y fuera de la COPE durante casi tres años; y, como el resultado de nuestra derrota fue el venturoso nacimiento de esRadio, un subtítulo explicativo resulta más claro aunque menos brillante o estrepitoso. Sin embargo, la aventura es una sola y casi intemporal: la de la libertad, tan enclenque, contra sus fornidos enemigos, y llega desde aquel "milagro de la COPE" que conté en De la Noche a la mañana, hasta el último capítulo de El linchamiento, que cuenta cosas de hace muy pocas semanas.

El Mundo pre-publica este domingo dos fragmentos de los que sólo conozco uno, el de la comida con Cañizares el otoño pasado en el Vaticano (uno de mis pasajes favoritos), pero veo que en LD Pablo Planas se ha adelantado un día –el vicio del periodismo es adelantarse- con el fragmento de un capítulo dedicado a lo que, visto desde hoy, resulta lo más sórdido de todo El Linchamiento: la venganza de los policías implicados en terribles irregularidades y presuntos delitos para manipular las pruebas del 11M. Y tras leer el adelanto de LD me toca hacer lo que me había prohibido: leer y escribir una sola palabra más sobre el libro que más me ha costado escribir en toda mi vida. Y he escrito –y me han costado- unos cuantos.

Aparentemente, lo que publica LD –fragmento de un capítulo mucho más amplio- es la fechoría menor de un personaje menor que no merecería una sola frase si no formara parte de algo mucho mayor y más siniestro: la amalgama de intereses políticos y periodísticos que utilizaron y utilizan la masacre del 11M para arrimarse a los encubridores y pasapáginas políticos de la masacre, que son toda la Izquierda y buena parte de la Derecha. La fórmula usada es la habitual: atacar a los que critican a los poderosos que quieren halagar. He leído en este blog que hace unos días Javier Algarra, Federico Quevedo y Enrique de Diego montaron un numerito ferocín en Intereconomía TV contra Pedro J. y contra mí, por un delito tremendo que lamentaría no haber cometido: no apoyar a Rajoy cuando, sobre los hombros y paellas de Camps, dio el cambiazo en Valencia tras la derrota del 2008. O sea, cuando echó a María San Gil, Ortega Lara, Acebes y Zaplana; y de milagro no echó a Esperanza Aguirre, aunque lo anunció en Elche, neopatria de Enrique De Diego: "que se vayan al partido liberal o al partido conservador", dijo.¡Como si el PP fuera otra cosa!

Desde entonces, en poco tiempo, ha llovido mucho, España se ha arruinado del todo y la catastrófica gestión económica del PSOE y la ruinosa campaña electoral de Rubalcaba, junto a la estrategia de invisibilidad de Rajoy en todos los asuntos delicados, singularmente en el debate electoral por TV –Faisán, corrupción, 11M, politización judicial, Estatuto catalán, apaño con la ETA- han llevado al PP a su segunda mayoría absoluta. Sin embargo, en el País Vasco, tan importante política y moralmente para el partido, no se olvide, de Miguel Ángel Blanco- el PP ha sufrido una catástrofe sin paliativos. Ni gana escaños ni deja de perder votos desde la ruin expulsión de María San Gil y la imposición de la línea zigzagueante de Basagoiti y Oyarzábal. Si el Trío Algarrobo -como lo llaman dentro de Intereconomía- hubiera esperado unos días a la salida de El Linchamiento, habría tenido más y mejor material para servir a las cloacas de Interior y a las zahúrdas de Génova. No obstante, espero que se valore su esfuerzo como y cuanto ellos quieren.

Los asuntos fundamentales del libro

Pero vayamos al libro y evitemos menudencias. Desde el primer capítulo, dedicado al ataque del Rey contra la COPE y contra mí, frenado por Aguirre y que publicó El País la última vez que tiró un millón de ejemplares, hasta el preacuerdo con Vocento para asociar Punto Radio y nuestra cadena este Septiembre, en El Linchamiento se habla mucho y con detalle de periodismo y política, guerras de medios y paces belicosas, del apocalipsis cotidiano que vive el mundo de la información y la opinión, mediatizado hasta la náusea por la casta dirigente. Las rocambolescas relaciones con Unedisa e Intereconomía –aparte del episodio sórdido pero minúsculo de la algarrobía– son, o eso creo yo, bastante entretenidas. Y los encontronazos con otros periodistas –desde Luis del Olmo, con el que yo empecé en la radio cuando era relativamente joven y parecía absolutamente un crío (una foto del libro lo demuestra), hasta el Ku-Klux-Klan de Prisa y de La Sexta, más los infinitos medios nacionalistas y gallardonistas– son, o me parecen, de lo más revelador. No hablo de la campaña permanente contra la COPE y especialmente contra mí en sus norias televisivas y asnos radiofónicos, porque estoy a dieta audiovisual de todo lo que altera gravemente la sensibilidad humana. Si alguien se anima, ya lo contará.

Hay aspectos del "linchamiento" infinitamente peores. El más grave es la utilización de la Justicia para conseguir lo que no lograba el Ku-Klux-Klan: acabar con nosotros y, si era posible, meternos en la cárcel. Puede verse en los capítulos dedicados a Gallardón, Cebrián y Zarzalejos, de los que acaso se tiene noticia, pero limitada, y en el penúltimo capítulo con las condenas de algunos jueces –casos de ERC, Fanlo y Ruiz– revocadas por otros jueces mucho más justos –en mi opinión, claro, pero creo que las sentencias judiciales lo demuestran–. Al final, me han absuelto de prácticamente todo lo que me habían condenado, salvo de lo más injusto e ilegal de todo: el caso Gallardón; pero nadie me compensará nunca por lo que me han juzgado, en rigor, linchado. El encubrimiento del 11M, que serpentea en todo el libro, de principio a fin, y la continua manipulación de la Justicia por políticos y medios de comunicación sin escrúpulos son los aspectos más sombríos del libro. Pero así fueron y como fueron los cuento.

Las intrigas clericales dentro y fuera de la COPE

Hay cosas en el libro mucho más divertidas, porque en estos años ha pasado de todo. Por ejemplo, las traiciones del PP son más esclarecedoras si las cuenta Nacho Villa; lo que seguimos sin saber sobre el 11M nadie lo puede relatar como Luis del Pino; la construcción, paso a paso pero a toda velocidad, de esRadio para el 7 a las 7 sólo podía contarla Javier Somalo; y nada habría cumplido mejor el papel del blog del Padre Bru, nuestro avieso inquisidor particular, como foro de la lucha entre dos ideas de la Iglesia o dos bandos del catolicismo español. Tampoco podría haber imaginado yo –creo que nadie– las sorprendentes y entrañables aportaciones del blog del exorcista Padre Fortea. Ni hasta la crisis de la COPE el periodismo había creado un nuevo género, gemelo del timo del tocomocho: la crónica "mitad real, mitad imaginada" del ex-cura Vidal en "Religion Digital". Pocas cosas más delirantes y más hilarantes he leído que la supuesta transcripción de la conversación de Bertone y Monteiro el día en que el Secretario de Estado vaticano llegó a Madrid dizque para decidir el destino de la COPE que, según Vidal, ya estaba decidido. El diálogo de un tío que no habla español y otro que lo entiende con dificultad comentando lo que yo digo a las seis de la mañana es una trola con ínfulas, una estafa periodística, pero, pasados tres o cuatro años, resulta mitad ruborizante, mitad desternillante.

Las razones de la campaña política contra la COPE, el papel decisivo del PP post-2008 y de Coronel de Palma, por qué me quedé cuando quería irme y por qué me fui tras recibir una gran oferta para que César y yo nos quedáramos, la razón acaso última de Rouco para ceder la plaza, el empeño de Barriocanal por evitar nuestra marcha, la traición y caída –al menos en el micrófono– de Nacho Villa, el infructuoso advenimiento de Burua, en fin, las mil y una peripecias trágicas y tragicómicas de estos últimos años creo que proporcionarán al lector de El linchamiento el entretenimiento que merece y que, de antemano, le agradezco. Hay cosas que parecen haber sucedido hace siglos y son de hace meses. Hay una radio en la que fuimos mucho, sufrimos mucho, pero de la que, en conjunto, guardo un recuerdo emocionado y agradecido, porque hicimos grandes cosas buenas que sólo podíamos hacer allí. Y hay una radio nueva, esRadio, que acaba de nacer pero que ya tiene mucha vida detrás y muchísima por delante. El amplio cuadernillo de fotos dedicado a los que cada día hacen y hacen posibles los programas de nuestra cadena ha quedado muy bien. El DVD que acompaña al libro, una hora que recoge los fragmentos más emotivos de mi último día en la COPE, los premios y discursos controvertidos o los juicios infames –grabaciones rescatadas por LDTV–, se lo recomiendo, aunque yo no lo haya querido ver. Bastante he tenido con vivirlo y contarlo: ¡seiscientas páginas!

Si no hay dificultades legales o técnicas, el mismo día 1, a las siete y siete de la tarde, Libertad Digital colgará un anexo documental con muchas más fotos que no cabían en el cuadernillo o sólo valían para internet y con las sentencias condenatorias y absolutorias de este calvario judicial de seis años al que he conseguido sobrevivir y que, en lo esencial, he podido relatar. En los peores momentos, que no han sido pocos, me ha ayudado mucho el apoyo de algunos seguidores habituales de este blog y se lo agradezco muy sinceramente. En realidad, leer LD, ver LDTV y escuchar esRadio es la mejor recompensa que este negrito de Alabama, en realidad blanquito y de Teruel, pudo soñar cuando estaba rodeado por los sayones del Ku-Klux-Klan. Aquel linchamiento triunfó a medias pero, al final, fracasó. Espero que El linchamiento tenga cierto éxito. Si no el autor, la historia lo merece.

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Los resultados escondidos de las elecciones del 20N

22 de Noviembre de 2011 - 00:09:58 - Federico Jiménez Losantos

Hay números que muestran cosas y cosas que los números ocultan. Los de las elecciones generales del 20N revelan algo más que lo que ocultan, pero lo que tapan es casi tan importante como lo que han destapado. Veamos:

1.- La única fuerza político-criminal que gana de forma indiscutible es la ETA. Pero su legalización gracias a la vergonzosa tarea sociata y nacionalista en el Tribunal Constitucional se basa en un apaño político clamorosamente ilegal y totalmente ilegítimo. Y a principios de año la mayoría del TC va a cambiar, con lo que todo lo que no sea entregar las armas y someterse a la democracia –algo incompatible con el proyecto político totalitario etarra– es asegurar la vuelta a la clandestinidad. Y como, aparentemente el PP está aquí para durar, más les vale acabar con la tutela pistoleril o volver a lo de siempre: la ilegalidad. Con el agravante de que los que les han apoyado más –PSE-PSOE y PNV– son los que más han perdido. Y difícilmente repetirán, sobre todo en el caso del PSE, que ha perdido 5 de 9 escaños. Pero hay mecanismos legales sobrados para devolverlos al averno del que nunca debieron salir. Veremos quiénes son los ministros de Interior y de Justicia en el Gobierno Rajoy y tendremos claro el panorama.

2.- El partido socialista ha entrado en una guerra civil sin vencedor claro a largo plazo. El que parece más fuerte es PRISAlcaba, pero además de lo grotesco de ver a PRISA (que ha apoyado todos los disparates políticos, económicos e ideológicos del zapaterismo) atizándole ferozmente a ZP, el rubalcabismo sería una especie de gerontocracia golpista para la que todo el año sería 13M. Y esta vez Mariano no se va a dejar cercar. La guerra interna del PSOE es, en el fondo, el mejor resultado para Rajoy y el PP.

3.- El PP ha tenido un resultado muy malo en Cataluña y absolutamente catastrófico en el País Vasco. Las contemplaciones con nacionalistas y socialistas han tenido un saldo minúsculo, casi despreciable en Cataluña y unas consecuencias ruinosas en el País Vasco. Quedarse en los tres escaños que tenían y perder votos en términos absolutos, porque la defenestración de María San Gil y la línea de resistencia nacional típica del PP todavía les sigue acarreando pérdidas. Apoyar al PSE no ha servido ni siquiera para heredar los escaños perdidos por ellos. López ha perdido 5 de los 9 escaños que tenía. Y el PP no se ha llevado ninguno. La tradicional transferencia de voto PP-PSOE según quien estuviera o ganara en las generales se ha roto. EL PSE se ha ido al guano y el PP se ha quedado colgado de la brocha. Es un partido ideológicamente muerto y políticamente comatoso. Conseguida la Moncloa, o lo refunda Mariano o en las autonómicas vascas van a quedar para bedeles del Parlamento regional. Con perdón para los bedeles. Los Basagoiti, Oyarzábal, Alfonso Alonso y demás blanditos han cosechado el peor resultado del PP, con mucha diferencia. Y con tendencia a empeorar.

4.- Convergencia i Unió ha ganado por el desplome apocalíptico del PSC pero 16 escaños ya los consiguió Pujol en 1996 y con 150.000 votos más. O sea, que, menos lobos, Caperucita Calva. En cuanto eso de que ha ganado el pacto fiscal, además de una estafa política, es un imposible económico.

5.- Izquierda Unida sube en menor medida que baja el PSOE, aunque desde 1982 sean vasos comunicantes. Lo más escandaloso no es que haya millón y medio largo de comunistas y similares, sino que votaran al PSOE y con razón. Van a ser el partido de la violencia contra las urnas, con el único fruto de hacerle el trabajo sucio al PSOE y devolverle esos votos radicales.

6.- UPyD tiene un margen todavía muy grande de crecimiento, el de una Ley Electoral democrática y el del hundimiento del PSOE. En Madrid, su plaza fuerte, ya está en casi la mitad de los votos sociatas, pero debe aclarar su programa para seguir pescando. Y no sólo por la izquierda, ojo, sino por la derecha y los nuevos votantes. Tiene la ventaja de que es el único partido con un programa de regeneración de la democracia y defensa de la nación, pero le falta presencia en los medios y dar cancha a alguien más que Rosa Díez. Ha dado un estirón pero ahora comprobará que ya no le vale el traje.

7.- Aunque de forma poco elegante, con Aznar en Génova 13, Cospedal insistiera en que el PP ha tenido el mejor resultado de su historia, lo cierto es que frente a los quince escaños que ha perdido el PSOE con respecto a Almunia, el PP sólo ha ganado tres con respecto a Aznar en esas mismas elecciones del año 2000. La táctica de la invisibilidad tal vez le haya servido para ganar las elecciones –creo que lo hubiera hecho sin necesidad de disimular tanto– pero sólo ha ganado unos cientos de miles de votos cuando el PSOE ha perdido cuatro millones. Y ahora viene el desgaste inevitable de las reformas y, lo más grave, la hipoteca andaluza, con vencimiento en marzo. Que Arenas haya hablado de la necesidad de entenderse con los sindicatos es demagogia barata que no le dará votos en Andalucía y le costará apoyos al PP en toda España. Y los va a necesitar.

Hay más números escondidos y fenómenos raros en estas elecciones, cuya interpretación, pese a las apariencias, es de gran complejidad. Pero estos siete no están mal para empezar. Animo a los participantes del blog a que afinen sus dotes detectivescas. No es necesario dedicar dos de cada tres posts a injuriarse. Sobre todo porque se pierde el hilo del debate y no se gana nada. Aunque no sea la noche del 5 de Enero, por pedir, que no quede.

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Yo votaría UPPyD

18 de Noviembre de 2011 - 21:27:11 - Federico Jiménez Losantos

Dejando al margen la abstención, el voto nulo y en blanco, creo que entre los lectores de LD el voto liberal, sin duda mayoritario, oscila entre el PP y UPyD, con posible parada y fonda asturiana en el Foro de Alvarez Cascos. Yo vivo en mi propia casa esa división entre el apoyo al PP y a UPyD que también se advierte en todos los foros y blogs de nuestro periódico. Y no seré el único que cohabita con el deseo de infligir al PSOE una derrota aplastante, algo sólo al alcance del PP, y la necesidad de que el PP no se desvíe por los ribazos, terraplenes barbacanas y costaneras del pacto con los separatistas catalanes, olvidando la imprescindible regeneración del régimen.

Los dos argumentos son razonables: hay que aplastar al PSOE en las urnas y hay que evitar que el PP se abarragane con CiU y el propio PSOE. Yo no voy a pedir el voto para el PP ni para UPyD y, al mismo tiempo, lo pido para los dos. Si tuviera la mínima sospecha de que el PP no fuera a ganar por mayoría absoluta, lo votaría con una pinza de la ropa en la nariz. Pero como creo que la mayoría absolutísima ya no hay quien se la quite a Rajoy, votaré a Rosa Díez. Estoy pensando en votar al PP para el Senado y en convencer a la media familia reluctante a UPyD de que haga lo mismo. Pero creo que pocas veces los españoles han pensado tanto y han tenido tan decidido el voto. O sea, que tampoco hay que insistir en una papeleta que, necesariamente, debe participar con la de otro partido en la búsqueda de soluciones para nuestra pobre nación, nuestro arruinado Estado y nuestras atropelladas libertades.

No se puede votar a los dos partidos que pueden ayudar, con los partidos regionales no separatistas, a sepultar por muchos años al PSOE porque no hay papeletas de UPPyD, que es lo que votaría yo, pero lo esencial es que, tras contar el resultado electoral en nuestro programa especial en esRadio y LDTV desde las 19:45 del 20N, nos dediquemos desde las seis del 21N a trabajar en la medida de nuestras posibilidades para salir de la ruina y abandonar la deriva separatista, corrupta y liberticida de España, que tiene en la independencia del Poder Judicial un reto aún mayor que el de la Economía. No hay que votar y hacer política un día cada cuatro años, sino todos los días y en cuatro frentes: libertad, igualdad, propiedad y, de nuevo, libertad, que siempre será poca. En eso estamos, para defenderlo nacimos y en ello seguiremos. De nuestro compromiso pueden estar seguros los lectores, oyentes y televidentes o veedores del grupo de Libertad Digital; y once años lo atestiguan. Pero la libertad es una conquista diaria y la corrupción, que es otra forma de tiranía, acecha en todos los países y todas las instituciones. Nunca triunfará del todo, porque la naturaleza humana no es angelical, bien al contrario. Y tal vez por ser poco menos que imposible, los liberales padecemos una pasión fatal, inextinguible, por la libertad. Votemos lo que votemos. O no votemos.

PD. Bienvenida a Libertad Digital, Zoe Valdés. Queremos acompañarte pronto a votar en Cuba, a sabiendas de que votar en libertad es siempre necesario pero nunca suficiente.

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La balada de Jaime y Silvia

7 de Noviembre de 2011 - 07:15:15 - Federico Jiménez Losantos

Esta semana, La Otra Crónica del diario "El Mundo" dedica una página a la historia de amor de Jaime Bayly con Silvia Núñez del Arco, su jovencísima esposa, con la que ha tenido una niña llamada Zoe, y a la feroz indignación del ex-novio de Jaime, Luis Corbacho, su productor durante ocho años y que en su blog pone verdes a Jaime y Silvia, pero en términos tan crudos que escandalizarían a programas punteros de la telebasura española. Ya sé que parece imposible, pero creo que no exagero en absoluto.

He entrevistado varias veces a Jaime cuando ha venido a presentar novelas suyas en España, tanto en "La Linterna" como en "La Mañana" de la COPE; y, más despacio, en mi programa semanal en Libertad Digital TV, hará unos tres años. Tiene algunos libros sensacionales y otros más leves y que podríamos llamar de paso, pero siempre cabe esperar de él un golpe de genio, porque lo tiene. Eso, en literatura. En televisión es, sencillamente, el mejor presentador y entrevistador que yo he visto a ambos lados del charco. Cuando estuvo en mi programa y pasó unos días en Madrid, fuimos a cenar con mi mujer y Luis y éste me causó una excelente impresión. Confieso que me ha sorprendido su ferocidad contra Jaime, pero en historias de amor y sexo, con el añadido del escaparate y el ejemplo del propio Bayly, que no es lo que se dice un amante discreto, qué sabe nadie.

Ya había comentado en la Crónica Rosa la impresión que me había producido la presencia de Silvia en el programa de Jaime, que a este paso se llamará pronto Baylys porque en agosto aparecía una vez a la semana, como mínimo, y el clima que creaba la pareja terrible, sobre todo cuando ella trataba de quedarse con su programa era divertidísimo. Pero ojo, no estamos ante un titiritero al modo español. Cualquier día, a propósito de la penúltima fechoría de Castro o el Gorila Rojo, Jaime puede dar el mejor mitin político liberal en lengua española. Sobre la marcha, como es natural, sin papeles ni preparación alguna, pero impecable e implacable en la defensa de las libertades. Las necesita todas, porque un bisexual casado y con dos hijas mayores, que vive con un novio ocho años y que se casa con una cría de poco más de veinte años y que parece tener poco más de quince debe procurarse un escudo legal todo lo fuerte que pueda. Y siempre será poco. Pero en todas sus estaciones y estadías sexuales o narcóticas Bayly ha defendido siempre la causa de la libertad. Y eso, en Iberoamérica, no es fácil. Y hacerlo tan brillantemente, muy difícil.

Acabo de terminar mi libro sobre la liquidación de la COPE y la aventura de esRadio, así que ya puedo emprender algunas lecturas que no había podido emprender por razones técnicas. El último día en Miami, traté de comprar la recentísima novela de Silvia "Hay una chica en mi sopa" (Planeta) pero la información que Jaime dio en su programa no era cierta. En cuanto a la calidad de la novela, tan autobiográfica como la primera, seguro que sí; pero en Books and Books no está a la venta, seguro que no. Las pediré las dos por Amazon.

Pero lo sorprendente de Silvia Núñez del Arco es que, como Jaime, es un monstruo de la televisión. Está junto al mejor maestro, pero tiene recursos propios y compone un personaje que, como el de Jaime, es de verdad y de teatro, cursi y disparatado, formal y desvergonzado, una síntesis delirante entre La casa de la Pradera y el Día del Orgullo Gay. En este Agosto que empleé en recuperarme del curso agotador, en cosas que cuento en el libro y, sobre todo, en terminar de escribirlo, ver cada noche a Jaime, con la esperanza de que también apareciera Silvia, ha sido un verdadero placer, no exento de efectos salutíferos; como cuando mi madre me ponía por la noche vicks vaporub: era oler el ungüento y estaba curado.

Las dos últimas novelas de Jaime "Morirás mañana" y "El misterio de Alma Rossi" (Alfaguara) están dedicadas a un personaje que es y no puede ser Silvia. En realidad, es una versión limeña y alucinatoria de la balada de Bonnie y Clyde. Cuando lea las dos novelas de Silvia sabré si estamos ante un "délire a deux" o ante un juguete para divertirse con los prejuicios del prójimo y conjurar la soledad de la estrella de televisión, que a juzgar por Bayly es peor que la del corredor de fondo, la del portero ante el penalti y la del político ante la derrota. Pero la vida es mientras. Y estos dos parecen dispuestos a vivirla juntos. Fatalidad en la sorpresa.

Voy a poner varios enlaces a vídeos de Jaime y Silvia: cuando la presenta, cuando le pide tener un hijo, cuando anuncia que se casan, cuando ha terminado el libro, cuando está embarazada y también cuando quiere ser la estrella del show de su marido, que probablemente es el grado máximo de intimidad que se permitiría Alma Rossi, no sé si Silvia Núñez del Arco, no sé si Jaime Bayly. Aprovechen para verlos, por si acaso.

VIDEO: Jaime Bayly presenta a Silvia (1/4)

 

VIDEO: Jaime Bayly presenta a Silvia (2/4)

 

VIDEO: Jaime Bayly presenta a Silvia (3/4)

 

VIDEO: Jaime Bayly presenta a Silvia (4/4)

 

VÍDEO: Jaime Bayly y Silvia

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