¿Somos una sociedad manipulable?
¿Qué entendemos por manipular? Veamos lo que dice el diccionario:
(Del lat. manipŭlus, manojo, unidad militar, y en b. lat. el ornamento sagrado).
1. tr. Operar con las manos o con cualquier instrumento.
2. tr. Trabajar demasiado algo, sobarlo, manosearlo.
3. tr. Intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares.
4. tr. coloq. Manejar alguien los negocios a su modo, o mezclarse en los ajenos.
El objeto directo “sociedad” no puede ser usado con las acepciones 1, 2, 3. Por lo que debemos entender que una manipulación es una actuación en la que se distorsiona la verdad o la justicia para sacar un provecho particular.
Se puede distorsionar la verdad si la gente
· No tiene muchas luces. Está claro que ese es nuestro caso, puede ser culpa de la LOGSE o de naturaleza humana, o posiblemente de lo segundo agravado por lo primero, pero el españolito medio es intelectualmente mediocre: Jose Luis Rodríguez, Jose Blanco, Moratinos, “Maria Elena” Álvarez, etc. son claros ejemplos.
· Tiene “resortes ocultos” que una vez activos impiden pensar libremente. Por ejemplo, una mujer puede ser consciente de lo criminal que es negociar con los terroristas, pero ser incapaz de votar al PP porque de pequeña estudió en un colegio de monjas o porque en la guerra civil su padre fue asesinado por gente del bando “nacional”. Un político manipulador, lejos de intentar convencer con argumentos podría recurrir a tratar de activar esos “resortes”, esas teclas que nos hacen actuar de una forma que posiblemente no puede justificarse con la razón. Un político mucho más manipulador establecería asignaturas en la educación obligatoria de los niños en las que se tratase de crear esos resortes, esas ideas que introducidas subliminalmente en la mente de los niños le darían un gran poder de manipulación.
· Recibe información que no es veraz. Si la totalidad de las grandes televisiones de ámbito nacional, y la práctica totalidad de las radios y prensa escrita difunden las consignas del gobierno, es relativamente sencillo hacer pasar por bueno lo malo, por aceptable lo inaceptable, por cierto lo falso. Aunque los medios de comunicación tuviesen posicionamientos políticos distribuidos de forma óptima, la manipulación sigue existiendo si una mentira es emitida y posteriormente amplificada por alguno de esos medios de comunicación.
Se puede distorsionar la justicia si se realizan actos injustos que quedan impunes. Un acto puede quedar impune si se desconoce que se ha realizado o si aún conociéndose que se ha realizado éste no recibe su justo castigo.
· Actos injustos de los que no se tiene conocimiento y que proporcionan un provecho particular. Podemos pensar en gobiernos que aprovechan su poder, su capacidad de influencia, para financiar a su partido político o para que dichos políticos se llenen los bolsillos. Filesa, Malesa, los fondos reservados de los GAL, etc. fueron la parte conocida de la corrupción propia del PSOE. ¿Cuánta corrupción quedó sin castigo?
· Actos injustos que quedan impunes, proporcionado de esta forma un provecho particular. Muchos eslabones de la cadena pueden fallar y hacer que un acto injusto quede impune, a pesar de ser conocido: leyes injustas, jueces corruptos, policías corruptos, policías dependientes de políticos corruptos, fiscales corruptos que no persiguen los delitos para favorecer al partido político de su ideología, etc. En casos particulares, como el proceso judicial del 11-M pueden darse simultáneamente muchos de los casos anteriores. Sabemos quién se benefició, pero está claro que no ha habido justicia. Otro ejemplo: dejar impunes actos de terrorismo para obtener una ventaja política es un acto de manipulación. Otro ejemplo, ofrecer ayudas económicas arbitrarias en época electoral para conseguir un mayor número de votos. Otro ejemplo: jueces que se olvidan de la justicia y actúan según las órdenes del partido político al que deben el cargo.
Para finalizar una última reflexión, obviamente para que haya manipulación hacen falta personas sin principios que manipulen.
Acabo como empecé, ¿somos una sociedad manipulable?