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[ REFRANERO LIBERAL (La columna de Vicemon)
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17/06/2008 13:27:30
NO SEA EL DIABLO...
He leído de arriba a abajo la sentencia que condena a Federico Jiménez Losantos por criticar la actitud de Gallardón respecto al 11-M. La he vuelto a leer. Y lo he hecho por tercera vez.
Habrá quien piense que estaba claro que yo iba a criticarla si era condenatoria. Me importa una hoja de rábano. Porque la verdad es que la sentencia no hay por donde cogerla. Y les aseguro que he leído muchas (pero que muchas); primero en el ámbito académico, y después en el profesional.
Ya no porque sea un ataque a la libertad de expresión, que lo es. No hay por donde cogerla principalmente por una cosa: pocas veces se leen sentencias en las que el fallo contradiga tan nítidamente sus propios antecedentes de hecho y fundamentos de derecho. Así de claro.
Vale; como imagino que lo están esperando, lo digo ya; y así puedo seguir escribiendo tranquilamente: Respeto el fallo judicial como no puede ser de otra forma en un estado de derecho, bla, bla, bla… ¿Ok? ¿Ya puedo seguir hablando de lo que me parece a mí esta sentencia? El acatamiento necesario no esta reñido con el sano derecho a valorar la misma.
¿Por qué la sentencia da más valor a los testimonios de Ángel Acebes ó Esperanza Aguirre que a los de Pedro J. Ramírez ó Luis Herrero? Se dirá que estos últimos poseen un marcado carácter de corporativismo y amistad con el querellado. ¿No? ¿Y no existe el carácter fieramente corporativista entre los miembros de una misma formación política? Sí; sí… Porque mucha disensión, pero a la hora de la verdad; se nos olvida lo que queremos. ¿No es así, Esperanza?
Losantos dirigió expresiones ciertamente "molestas, hirientes y desabridas" hacia el alcalde de Madrid. Yo no lo voy a negar. Pero profirió las expresiones que cualquier comunicador podría haber proferido (valga la redundancia) tras un titular tan tremendo como aquel de ABC que decía, y esto es historia: “Gallardón invita a su partido a obviar el 11-M y huir de la radicalización” ¿Serían estas expresiones molestas para las víctimas del terrorismo? ¿O no? La crítica de Jiménez Losantos es, para mí, a todas luces, merecida. Y veraz; ya que su señoría habla de veracidad…
Si no era cierto este titular… ¿Por qué no clamó Gallardón por un desmentido al diario que nos trae? ¿No puede plantearse eso Su Señoría?
Gallardón expresó un llamamiento a pasar página en el tema del 11-M. Esto es lo que interpretamos todos. Esto es lo que interpretaron todos los medios de comunicación. Y esto es lo que interpretaronsus propios conmilitones del PP; ahora tan olvidadizos.
¡Pero si basta ver la propia transcripción que la sentencia hace de las declaraciones del alcalde! ¿Cómo luego un fallo tan inconsecuente?
Que las expresiones fueran "molestas, hirientes y desabridas", nadie lo niega. Pero ello, que yo sepa, y lo aprendí en primero de carrera, viene amparado por el ejercicio de la libertad de expresión.
La juez no ha atendido a la jurisprudencia constitucional en esta materia, desde mi humilde punto de vista. La juez ha obviado además el contexto radiofónico en que las afirmaciones se realizaron. Y la juez, sobretodo, se ha olvidado de que unas injurias graves exigen, como poco, "un conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad". Y este, evidentemente, no es el caso.
Es un grave precedente que, pienso yo, alguien deberá arreglar. No sé si será la Audiencia Provincial de Madrid en apelación, o el Supremo en casación. Pero alguien deberá de arreglarlo. No sea el diablo que hayamos de acudir a Estrasburgo porque aquí, en España, no se nos protejan ya ni los más fundamentales derechos personales. No sea el diablo…
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Anda un amigo mío algo agitado en los últimos tiempos con el juicio político al Señor Jiménez Losantos. Mi amigo, de siempre en la izquierda ideológica,coquetea últimamente con el liberalismo, aunque es un coqueteo muy “sui generis”, la verdad. La prueba está en el ahínco con que defiende que el Señor Jiménez Losantos ha de ser condenado, que ha cometido terribles injurias, etc…
En un comentario a anterior artículo mío en este blog, realiza (quizá sin darse cuenta) una defensa de la censura que me parece antológica. Y como iba a rebatirle únicamente a él; he pensado que mejor elevar esa réplica a la categoría de artículo, en aras al enriquecimiento con este debate de aquel que lo quiera seguir.
Afirma mi “colega” que el artículo 20 de la Constitución Española no ampara la libertad de opinión, sino únicamente el “derecho a comunicar o recibir libremente información veraz”. Ya vemos aquí, de entrada,su malicioso juego, divididos en dos frentes:
1)Se le olvida decir que en el mismo artículo, pero un poco más arriba (quizá tenga un agujero en su ejemplar de la Constitución, o sea uno de esos que pusieron en los buzones en el 78, y que ya anda algo raído; en cuyo caso estoy dispuesto a cederle uno amigablemente) se reconoce y protege el derecho, y pongo textualmente, “a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción” ¿Pero cómo omitir este trocito, “briboncete”? ¡Además, a un periodista como usted no le queda bien, hombre…!
2)Nos otorga mi “colega” el derecho a la información veraz. Ahí es donde parece moverse mi amigo cómodamente. Y…, como reza la opera… ¿Qué es la verdad? ¿Acaso es una ley? ¿es tu verdad? ¿O mi verdad lo es…? Lo malo es que luego sigue diciendo… ¡Crucifica! Y esto es lo que suele complacer a la izquierda y sus falacias. Dictar verdad, y el que no comulgue con ella; al paredón.
Continúa afirmando que su argumento es completamente liberal. ¿Y saben con que lo enlaza? Con sostener que las opiniones tiene que ser libres, pero en el ámbito de lo privado… Disculpe, hermano, pero… ¡Qué barbaridad! Ese argumento (se lo digo con cariño) tiene de liberal lo que yo de progre. ¡Y usted sabe bien cuanto es eso! Querer, y además afirmarlo literalmente (al menos he de reconocerle la sinceridad con la que muestra un argumento que la izquierda quiere aplicar pero vendiéndonos la cabra de la libertad), que las opiniones se restrinjan únicamente al ámbito privado; es volver a las etapas en las que se decía: “Hablar de política sólo en casa, eh…”
¿A qué queda reducido el derecho a dar opiniones libres que la Constitución consagra si se encierra en el ámbito de lo doméstico? (o en el bar, como dice usted…) ¿Quién reparte los salvoconductos para opinar, pues? Porque usted si que da a este blog el derecho a opinar (gracias…) Y esto no deja de ser un lugar público. Quizá con dos mil visitantes, mientras que la COPE tiene dos millones… Pero público al fin y al cabo.
Le ilustraré, ya que además usted siempre ha sido muy “internacionalista” (¡también afirmaron serlo el Che, Garibaldi, o el Batallón de San Patricio, oiga!) con el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuando afirma que: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”La lástima es que les faltó decir: “Este derecho únicamente se reconocerá cuando las opiniones sean vertidas en casita y en voz baja” ¿No, compañero?
Mire, no me voy a andar por las ramas: a la izquierda la libertad de expresión nunca la ha gustado. Y sobretodo le incomoda cuando se utiliza para decir cosas que no le gustan. Y ahora me corrijo a mi mismo: su argumento (el de esconder las opiniones bajo techo) no es marxista. Es cierto. Es leninista y estalinista. Porque Marx, desde una perspectiva teórica, expresa de manera muy clara una concepción libertaria y rechaza cualquier restricción a la libertad de expresión. Sostiene que es inadmisible que los gobiernos o la ley limiten ese derecho fundamental del espíritu humano. Y dice textualmente: “No se puede esperar que una rosa huela de la misma manera que una violeta; entonces ¿Por qué razón debería el espíritu humano, el valor más importante que poseemos, existir de una sola manera?” (Quien me hubiera dicho que iba yo, a usted, a citarle a Marx)
Por tanto una cosa es el enfoque original de Marx con su carga libertaria general, que en forma un tanto discutible mantuvo en gran parte de su desarrollo teórico (y esto sería otro largo debate), y otra distinta son Lenin y Stalin. Y toda la rancia izquierda gobernante y mediática que nos toca vivir. Para Marx, el socialismo no estaba divorciado de la libertad (a su forma, claro, ya que ahí estaba la “dictadura del proletariado”, aunque él la concibiera como una etapa de rápida transición) Lenin y Stalin, sin embargo, son los cultores de la dictadura permanente, en nombre de una clase primero, luego bajo la dirección del partido, y por último una simple dictadura totalitaria y personalista.
Es evidente pues que quienes pretenden limitar, legislar, calificar o censurar la libertad de expresión no son seguidores de grandes pensadores, sino más bien de los grandes dictadores y déspotas de todas las latitudes. Ojala leyeran más, pensaran más, y de paso, hablaran menos.
Sin dejar de lado el que usted, al apoyar este juicio, apoya la intervención estatal en los medios de comunicación privados. Aunque me diga que no, sabe que indirectamente es eso lo que se está haciendo.
Afirma usted también que “la mayor parte de las acusaciones que el señor Jiménez Losantos difunde desde los micrófonos son, analizadas de forma aislada, susceptibles de constituir un delito de calumnias”Eso es rigurosamente falso. El delito de calumnias, tal y como lo recoge nuestro Código Penal (que esa es otra) en su artículo 205 es, “la imputación de un delito hecha con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad” Y que yo sepa, Don Federico no imputa delitos (y lo escucho a diario) Y que yo sepa, afirmar que el alcalde de Madrid (otro amante de la libertad…) no quería desde sus intereses políticos que se siguiese investigando la masacre del 11-M no es una imputación de delito.
Pero es más, querido, ni siquiera es una injuria. Una injuria habría sido decir que tiene seis amantes, cuatro hijos secretos, que es un golfo, un vividor y un caradura; y que además fuese mentira. Pero no es injuria opinar sobre su actuación política. Porque para eso, querido amigo, esta un comunicador; y para aguantarlo un político. Y si no, a salesiano…
¿Cuántas querellas debería poner el propio Don Federico viendo la 1, la 4, la 5 o la 6? ¿Cuántas escuchando a Gabilondos, Maria Antonias, Sopenas y demás amantes de la libertad? Encima hablando de él, que es otro periodista. Y eso sí que no es noticia. O no debería serlo. Y parece mentira que sea yo quien deba recordárselo. Al fin y al cabo yo no he estudiado periodismo, y usted sí.
¿Pues no oí hace unos días como la insoportable Maria Antonia Iglesias pedía prisión para Losantos? ¡Qué ganas tienen de que seamos Cuba! ¡Y al final lo van a conseguir!
¿Cuántas querellas debería poner la Iglesia Católica a los graciosillos de La Sexta y su “Salvados por la Iglesia”? Porque además ahí está medio Código Penal. El 205, el 208, el 209… Pero también el 525… Sí, sí; léalo.
Aquí solo se dilucida una cosa. Lo irreconciliable de dos posturas. La de los que amamos la libertad y nos da urticaria las cortapisas a la misma, y más si vienen del poder; y la de quienes tienen la boca llena de democracia pero no dejan de ser los de siempre: enemigos de lo libre, temerosos de la verdad, y progresía de tres al cuarto. Lo demás son zarandajas.
Dicho esto; gracias por su análisis (aunque para mí equivocado de cabo a rabo, argumentado y trabajado); y espero seguir contando con sus opiniones. Aquí, en mi casa, siempre habrá derecho de opinión. Quien sabe si por ello me veré también en un banquillo…
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TU QUOQUE, FILI MI... Ó el apoyo total a Federico.
En tres meses se ha venido abajo todo en mí. Mi poca confianza en la clase política; mis esperanzas en que la derecha política española estuviera a la altura de la derecha sociológica; y mi desmesurado optimismo acerca del futuro de nuestra Nación. Todo. El PP ya no es PP; el PSOE está feliz; la oposición ya no existe; y el proyecto de Zapatero y Gallardón sigue adelante, más fortalecido que nunca.
En los últimos días sólo quedaba intacta en mí la admiración por unos pocos políticos, a los que hacía apartados de este espíritu de conjura contra España y la Libertad.
Hasta ayer… Cuando un buen número de ellos (esperamos que las San Gil, Otaolas, y demás no nos abandonen también) quisieron nadar y guardar la ropa; y acercarse por senda estrecha al camino de la infamia.
Sólo puedo decir dos cosas, desde mi desolación; pero también desde mi determinación a seguir luchando, pese a los políticos, por España y la libertad:
1)Federico; donde esté la lucha por España, y por la libertad (también por la libertad de expresión, ese derecho individual básico cuyo intento de extirpación quisieron representar ayer sentándote en el banquillo) estaré yo. Por tanto, estoy contigo.
2)Cuando Julio César vio que, entre los conjurados, Bruto, su protegido, también empuñaba el puñal para asesinarlo, allá por el 44 a.C.; exclamó “tu quoque fili mi” Hoy, más de 2000 años después, sólo puedo decir: Ángel, Eduardo, Esperanza… “Tu quoque fili mi”
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“Al ingrato, con la punta del zapato” – dicen en mi pueblo.
Así es que, quienes tengan oídos para oír, que oigan, y que tomen cartas en el asunto, antes de que sea demasiado tarde; si es que no lo es ya, en las revueltas aguas de Génova 13.
Y es que no hay más que ingratitud en la conducta de Rajoy hacia los sufridos y fieles votantes del PP, que hemos aguantado las de Caín, para ver como se nos echa ahora a los pies de los caballos.
Los primeros días estaba atónito. En las siguientes semanas intranquilo, inquieto… Ahora ya estoy decepcionado, entristecido, abrumado, furioso y humillado.
Humillado, sí. Humillado, con mi voto en sus manos, para contribuir a la maniobra más extraña, rocambolesca y zafia de la derecha en la historia democrática de España.
Por muchos aspavientos, preguntas al aire y exclamaciones que nos hagamos; no llegaremos a expresar la incredulidad y desazón con la que asistimos a este espectáculo lamentable.
¿Cómo puede habérnosla clavado así Don Mariano Rajoy? ¿Cómo puede haber cambiado tan radicalmente después del 9 de marzo?
El compromiso con los votantes no sólo lo tiene el que gana. A él le hemos votado (10.300.000 personas) para que haga una oposición basada en lo que nos prometió que iba a hacer. Y después, ha cogido nuestros votos, y ha salido corriendo; para hacer justo lo contrario.
Jamás hubiese pensado esto. He de confesarlo. Y aunque alguna vez Rajoy ya apuntó maneras; nunca creí que nos iba a traicionar. A vendernos. Nunca. Por eso a los pocos días de las elecciones le apoyé manifestando que debía de seguir, cuando ya muchos querían quitarle la silla (por cierto; muchos de los que ahora se parapetan tras su frágil y deshonesto liderazgo)
Siempre pensé que este hombre era demasiado bueno. Demasiado noble. Demasiado honesto. Pero no. No es así… Me equivoqué. Profundamente.
Porque no es honesto dejar tirados a todos tus votantes para conseguir (iluso…) seguir viviendo del cuento, recoger el apoyo de los que siempre te han machacado sintiéndote así feliz; y pasarte al lado oscuro, creyendo que esto te llevará a la Moncloa. Al desguace es donde le va a llevar. ¿O piensa este señor que en las próximas elecciones El País y la Ser van a pedir el voto para él? ¿O cree que millones de votantes socialistas van a ir a darle su confianza? ¿Pero como se puede ser tan iluso y traidor a la vez?
Y todo a costa de renunciar a lo que sólo el PP defendía, y ahora ya no va a defender nadie. España, una; y libertad; siempre.
Alguien le ha dicho que así no ganará nunca. Y que ha de renunciar a esos principios. Y ni corto ni perezoso, así lo ha hecho. Eso es traición. Y con mi voto.
¿Cómo puede haber destrozado en poco más de dos meses lo que tantos años costó lograr?
¿Cómo puede haber tirado en tan poco tiempo a Zaplana y a Acebes; invitado a irse a Aguirre; y traicionado sin ningún escrúpulo a San Gil; además de a toda la gente que estos líderes incontestables van a arrastrar?
¿Cómo puede ser que ZP afirme que no tiene quejas de Rajoy mientras toda la base social de la derecha en España asiste atónita a esta tragedia?
¿Es normal que los medios de comunicación que siempre le han apoyado, a pesar de sus meteduras de pata, y que le han movilizado el voto; le desacrediten hoy; y sus enemigos de siempre, amén de enemigos de la libertad, le alaben sin cesar?
¿Cómo se puede dejar marchar a María San Gil, afirmando ésta demás que ha perdido su confianza en él; y no coger inmediatamente las maletas e irse a su casa? ¡A María San Gil! ¡Qué lo es todo en el PP como referencia moral! ¡Y de esta forma tan zafia!
¿No tenía que estar todo el PP donde estuviera María, señor González Pons? ¿Ya ha renunciado usted a formar parte pues de este proyecto, no?
¿Cómo puede ser que la renovación necesaria pase por Fraga y lo que hay que renovar sea San Gil? ¿Pero qué es esto?
¿Dónde queda el apoyo sin fisuras a las víctimas del terrorismo; la clara oposición a los planes separatistas; y la defensa de un concepto de España sin complejos; frente al resto de opciones políticas que nos han privado siempre de estas ideas? ¿A dónde va ahora usted con ellos, Señor Rajoy? ¿A dónde?
Usted siga a toda costa sorprendiéndonos, para no causar recelos a los nacionalistas, ni a la progresía “prisaica”, ni al resto de enemigos de España. Los recelos los ha causado en nosotros. Más que recelo, rechazo. ¿O cuantos votos cree usted que tendría si hubiese elecciones este domingo? El mío no; desde luego. Y aunque imagino que ahora mismo le importa un bledo, quizá dentro de un tiempo no le importe tan poco.
Hagan algo quienes puedan. Déjense de componendas y salgan a la luz, quienes aún pueden mostrar una clara oposición a este proyecto de destrucción del PP, para poner fin desde dentro a esta locura.
Ya se sabe… “Al ingrato, con la punta del zapato”
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Hoy de nuevo estamos sin refrán; cómo nos pasó el día que ETA asesinó a Isaías Carrasco. Hoy no es día de refranes, sino de unirse de todo corazón al dolor de la familia de Juan Manuel Piñuel; y al de toda la Guardia Civil.
ETA sigue a la suya. Y no es extraño: no le ha ido mal.
Con un gobierno que se ha entregado a ella hasta límites insospechados; con una Casa Real que alaba lo que este gobierno hace, sea lo que sea; y con una oposición recién inventada que quiere participar del pastel aún a costa de perder los más básicos principios por los que tanta gente ha dado y sigue dando la vida (y si no que se lo pregunten a María San Gil y todos sus compañeros del PP Vasco); el terreno está más que abonado para que estos desalmados sigan teniendo confianza en conseguir sus perversos objetivos por sus malvados métodos.
Observo además con preocupación como la ciudadanía se ha tomado este nuevo asesinato. Con pasividad. Volvemos a aquellos tiempos en que, simplemente, España se resignaba.
Y digo yo: ¿No será por el hartazgo y el cansancio al que la clase política está sometiendo a los ciudadanos? ¿No será que la gente ya se ha dado cuenta de que los partidos, todos, utilizan sus sentimientos hasta las elecciones, para después actuar con un profundo desprecio al compromiso que por nuestros votos contrayeron con nosotros?
¿No será porqué los que de verdad han dado siempre el callo frente a la barbarie etarra y la complacencia nacionalista son los que se ven, inopinadamente, acorralados y dejados de lado?
¿A donde iremos a parar? ¿En quien podemos, hoy, desde el dolor, confiar?
No lo sé. Yo no lo sé.
Juan Manuel; servidor de España; ¡descanse en paz! Si le dejamos...
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ANTONIO HERRERO: "Genio y figura, hasta la sepultura..."
No por más extenderme diré nada que haga justicia a la grandeza de Antonio Herrero. No tengo tanta categoría en la palabra como para ello. Sólo contaré un breve recuerdo, a modo de homenaje:
Desde que tengo uso de razón recuerdo a mis padres durmiendo con sus pequeñas radios bajo de la almohada; en marcha toda la noche.
Esa costumbre la cogí yo, que desde bien pequeño devoré radio; y se convirtió en mi principal juguete, maestra e instructora.
Y esa radio era Antonio Herrero: con apenas 12 años recuerdo escucharlo con devoción en Antena 3. La etapa de COPE, entre mis 17 y 23 años; fue la de mi formación ideológica liberal, al ritmo de sus palabras y de las del grupo que el constituyó a su alrededor, y del que todavía hoy nos nutrimos; gracia a Dios (y a Antonio)
Hoy hace diez años que Antonio murió; tan originalmente como vivió. Hoy como cada día, le seguimos recordando.
Él comenzó la radio de noticia y opinión. Él izó la bandera de la defensa de la libertad y de España, que intentamos mantener erguida.
¿Qué refrán voy a aplicarte, Antonio? ¿Qué refrán, de no ser aquél de “Genio y figura, hasta la sepultura”?
Que sigas descansando en paz, Antonio; si es que te dejamos…
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En mi pueblo suelen decirle al que no quería algo y lo tuvo en demasía: “Si no quieres caldo, tres tazas…” Seguro que ustedes habrán oído este refrán en alguna de sus múltiples variantes. Pues bien, algo así me viene pasando en estas últimas fechas con esta derecha que nos ha tocado sufrir.
Ya expliqué en mi anterior artículo el desconcierto en el que me hallo sumido desde que el PP, tras perder las elecciones, ha sido llevado por Rajoy a una deriva absolutamente desconocida y, por supuesto, del todo diferente a lo que el mismo Don Mariano nos había vendido antes de la contienda electoral.
Pero como todavía ando incrédulo, quiero seguir dando esperanzas a esta pandilla de traidores de la base social de la derecha española. Y pensaba: ¡Bueno, ya sé que esta noticia de hoy no te gusta; pero espera…; démosles otra oportunidad…! ¡Bueno, esto será sólo una pájara momentánea…!
Pero no. Pasa un día y pasa otro y el PP se aleja sin remedio de lo que, al menos yo, entiendo ha de ser un partido nacional, único, liberal-conservador; y contrario a la progresía, el socialismo y los separatismos. Ese PP que se nos vendió en la campaña electoral y al que hoy Rajoy ha hecho desaparecer debajo de una alfombra.
¡Y cada día una, señores! Si no quieres caldo, tres tazas.
Podríamos hablar, por ejemplo, del cursi “gobierno en la sombra” de Rajoy. Un gobierno que no cuenta con Manuel Pizarro, al que se le utilizó para la campaña electoral; y que deja escapar a Eduardo Zaplana, el que, además de ser uno de los grandes liberales del PP, y venir respaldado por una brillante gestión en todos los ámbitos, recibe este pago por haber sido el defensor absoluto del PP durante los cuatro años de infamia que vivimos, y hacerle el trabajo sucio a Don Mariano. Sobre Zaplana, que en tantas ocasiones ha sido nuestra voz, hablaremos en un post especial.
Para seguir hablando de dicho equipo de magos; vemos emerger con fuerza a Beatriz Rodríguez Salmones. Sí, sí… La defensora del canon digital, han oído bien…
Recibe también su premio Don José Lassalle, autor del artículo “Liberalismo antipático” dentro de la campaña contra Aguirre.
Como ven, unos nombramientos en línea liberal. Creo estar soñando…
Así pues, mientras Manuel Pizarro, fichaje estrella de la campaña electoral, se volatiliza, Zaplana deja el escaño y Costa, a quien se encargó el programa electoral, tampoco aparece ya; vemos desembarcar a todos los sorayos del “liberalismo social”, articulistas de El País, pavoneadores de sus bodas civiles, y defensores de gravámenes totalitarios.
Vamos, lo que queríamos nosotros al dar nuestro voto a Rajoy. Don Mariano, usted puede hacer en su partido lo que quiera, si sus militantes se lo permiten; pero esto se avisa antes de las elecciones. Para dar estos giros, a Italia; porque lo contrario tiene un nombre: traición.
Podría seguir hablando sin fin. Pero me canso.
Podría seguir hablando del pretendido desplante del Señor Rajoy (y va otro más) a Esperanza Aguirre para el 2 de mayo; que se ha apresurado a desmentir (y va otra más) en tono mártir (eso sí, en una radio catalana…)
Por no hablar, y esto ya es más serio, de la labor de oposición que está haciendo el Señor Rajoy desde su posición privilegiada, y creo que vitalicia. ¿Pero dónde está usted, hombre? ¿Pero que ha hecho usted ante un tema tan grave como el del aceite de girasol? ¿Pero qué guerra le ha dado al gobierno con el desastre diplomático del Playa de Bakio? ¿Pero que hacen ustedes parados ante la vergonzosa afrenta que supone el trasvase a Barcelona? ¿Pero qué clase de oposición son ustedes? ¡Sólo con estos tres temas ustedes deberían de estar exigiendo dimisiones a mansalva; entre otras cosas!
Y no quiero hablar de la deriva que toma el PP en algunas comunidades (véase la página Web del PP gallego) mientras su dirección nacional debe estar buscando a Curro…
Yo no quería. Yo no quería conocer estas noticias. ¡Y para no querer, toma! Ya lo dicen en mi pueblo… Si no quieres caldo, tres tazas.
¿Cómo no voy a tener amigos progres que ya están pensando en votar al PP en las próximas elecciones? ¡Normal! Y encima andan diciéndome que así el PP es como ganará.
Yo no se si ganará. Lo dudo mucho. Pero si gana a costa de traicionar sus principios y de participar en la desmembración del Estado como convidado de piedra, que se trague su victoria con patatas. Con mi voto, no será.
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