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Enviado a las 07/04/2009 10:50:02
APELACIÓN A LA RESPONSABILIDAD
   

 

Por JUAN GOTI ORDEÑANA

Nos tiene acostumbrados este Gobierno a hechos bochornosos, y no me refiero a la fuga de Kosovo, que ha sido objeto de crítica de todo el mundo, sino a la reacción que ha tenido juntamente con la izquierda progre ante las palabras del Papa en su viaje a Camerún. Suele ser vergonzoso y ofensivo el lenguaje que se utiliza por los progres españoles, en temas que afectan a la Iglesia católica, pero en este caso se han pasado mucho. Hemos podido ver, cómo en lugar ofrecer una información objetiva y veraz de la visita que el Papa ha hecho al África católica, se ha pretendido ridiculizarlo con el cuento del condón, y con el envío, con gran dosis de demagogia, por parte del Gobierno español de 125.000 euros para proveer de preservativos a los pueblos que visitaba el Papa, como si ese fuera en estos tiempos el problema de España, y echando así una cortina de humo sobre el atormentado paro.

En primer lugar convendría saber lo que ha dijo el Papa y luego los resultados que ha tenido su enseñanza, precisamente, en muchos pueblos de África. Lo que dijo el Papa yendo hacia Camerún respondiendo a una pregunta de un periodista francés, y que se difundió por los noticiarios que informaron bien, fue que: «No se puede resolver el flagelo del SIDA con la distribución de preservativos: al contrario, el riesgo que se corre es el de aumentar el problema». Ciertamente, no se atuvo a lo políticamente correcto inventado por los progres, sino que habló sobre datos de una experiencia y de estudios científicos hechos en África, cuando dijo: que es mucho más efectivo para luchar contra el SIDA una educación sexual responsable, que potencie el papel del matrimonio y la familia, que la difusión del uso del preservativo y la destrucción de la familia tradicional, que, además, es a la que se recurre cuando una vida de despilfarro, como la que se ha promovido, hace quiebra, pues también en esta materia es efectiva la familia tradicional. Claro que esta doctrina está en contra de lo que tienen que predicar los profesores de la Enseñanza para la Ciudadanía, que en realidad promocionan una educación sexual, que camina hacia la promiscuidad.

Luego debemos recordar los movimientos de científicos, que ya están de vuelta de estas teorías progresistas. El mayor experto en epidemiología del SIDA, profesor en Harvard, Edward C. Green, después de grandes estudios sobre esta materia en África, manifiesta sin paliativos que «a mayor disponibilidad de preservativos, aumenta la tasa de contagio». Así que a pesar de tantas críticas, el criterio válido avalado por los científicos es el que el Papa aconsejó en Camerún. Entrado en algunos datos de los estudios, el citado experto en epidemiología del sida Edward C. Green, especialista en la integración de indígenas y en modernos sistemas de sanidad, y que ha sido director de numerosos proyectos de USAID, el pasado mes de abril publicaba en la revista de pensamiento «First Things», que el SIDA se ha reducido en Uganda, Kenia, Haiti, Zimbabwe, Tailandia y Camboya, y en zonas urbanas de Costa de Marfil, Etiopía, Zambia y Malawi. Y ¿cuál había sido el tratamiento? Sencillamente, el haber impulsado en la población la vuelta a las costumbres de la familia tradicional, reduciendo el número de parejas, y aumentando la fidelidad, la monogamia y la abstinencia.

Es una materia que se viene trabajando desde hace más de 20 años y se han lanzado programas como el trazado en 2004 en la revista médica «The Lancet», donde 140 expertos de 36 países proponían el método «ABC», es decir, («Abstinence», «Be faithfull» -sé fiel- y «Condom») comprometiéndose con una actuación uniforme. Del estudio se concluía que lo más seguro y eficaz eran los modos A y B, puesto que el condón no elimina el riesgo sino que lo sumo lo reduce. En otra ocasión con motivo de una entrevista en el «National Review Online», Edward Green reconoce que la mera distribución de preservativos, sin un cambio de comportamiento, puede aumentar el peligro de contagio de de SIDA, pues  «a mayor disponibilidad de preservativos, aumenta la tasa de contagio» por desidia de las personas. El preservativo no elimina el riesgo de contraer la infección, sino que solamente lo reduce, y «cuando se usa alguna tecnología para reducir un riesgo, como el preservativo, a menudo se pierden los beneficios asumiendo un mayor riesgo que si uno no usara esa tecnología», porque puede propiciar conductas irresponsables que incrementan el riesgo de contraer la enfermedad.

Hay una creencia generalizada que la Iglesia condena el preservativo por ser pecado, conste que eso es un error, pues el preservativo ni quita ni pone nada a los pecados sexuales. Lo que la Iglesia condena directamente, como se deduce de toda la enseñanza bíblica, es la fornicación y el adulterio, con independencia del uso de condones. Además, no sé por qué se ponen nerviosos los progres, pues esta enseñanza o precepto se dirige sólo a los fieles de la Iglesia, y a los que la escuchan libremente, a los demás no les afecta en nada, por lo que, a qué viene tanto enojo y enfado. En cuanto a los católicos, que es a quienes se dirige, lo que está prohibido son los pecados sexuales lo hagan con condón o sin él. El uso del preservativo únicamente puede afectar a una pequeña cantidad de católicos casados, a aquéllos que por estar enfermo el otro cónyuge con el SIDA u otra enfermedad contagiosa puede tener problema. Y a estos casos la moral cristiana da alguna solución, pues se puede aplicar la doctrina del mal menor que el cardenal Javier Lozano Barragán, siendo Presidente del Consejo Pontificio de Pastoral Sanitaria, exponía así: Si «en la legítima defensa de la propia vida se puede llegar incluso a matar al agresor. En el caso de un marido enfermo de SIDA, la esposa tiene derecho a que su cónyuge utilice el condón».

La doctrina de la Iglesia tiene recursos para los casos conflictivos, pero la proliferación de preservativos, por el peligro en general, es no sólo peligroso sino perjudicial, como dice el citado Edward C. Green y los expertos que investigan esta materia, lo más eficaz en África ha sido educar en abstinencia y la monogamia, como demuestra desde hace años el caso de Uganda y, recientemente, el de Kenia, países que han invertido en estos valores y han visto reducirse los contagios. Así sostienen que el modelo en la lucha contra el SIDA sigue siendo el ugandés, donde el Gobierno adoptó en los años 80 un programa que decía «quédate con tu pareja o sé fiel», y se ha reducido la enfermedad del  20% al 6%, con la vuelta a los valores de la familia.

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Enviado a las 23/11/2008 18:10:03
LA SALA DE LOS DERECHOS HUMANOS

Por JUAN GOTI ORDEÑANA

Francamente resulta extraño que nos quieran meter ahora una nueva sala de los Derecho Humanos en el edificio que utiliza la ONU en Ginebra, y que fue en otro tiempo de la Sociedad de Naciones, porque ya en dicho edificio existe una Sala con este título, y decorado por un pintor español.  Por mediación de Salvador de Madariaga, el pintor español José María Sert y Badía se encargó de la ornamentación de la gran Sala del Consejo del Palacio de la Sociedad de Naciones en Ginebra (1935-1936), desarrollando una serie de alegorías de la Guerra y la Paz, del Progreso de la Humanidad, de la Justicia y del Derecho Internacional. ¿Qué pretende el Gobierno español con la nueva Sala de Barceló? ¿Ignorar y olvidar la obra de Sert? Más bien parece por una gran incultura, impericia e ignorancia de lo que tenemos en Ginebra, o a lo mejor se pretende matar la auténtica idea de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones que plasmó nuestro gran pintor Sert con un gran simbolismo.

Por las fotografías que se han publicado en los diversos medios, la nueva sala que se ha embadurnado de pintura y la antigua del pintor Sert no tienen ni punto de comparación. Difícilmente en los montones de pintura de Barceló se puede ver el simbolismo de los Derechos Humanos y menos una Alianza de Civilizaciones. Entonces ¿a qué responde ese gasto de 20 millones de Euros, que no quiero traducirlo en pesetas porque supone una barbaridad, cuando tenemos ya en Ginebra una magnífica creación artística sobre el mismo tema, y que no se va superar? ¿Gastos políticos de un Gobierno megalómano? No es el momento para tales gastos cuando los centros de Cáritas se llenan de gente que solicita lo elemental para comer. No es cierto que el arte no tiene valor, como decía el Ministro Moratinos. Tiene el que el público comprador quiera darle, pues el pintor puede valorar su trabajo en el precio que quiera, pero tendrá que guardarla en su propiedad o darla al precio que se le dé el comprador. Por tanto tiene el valor que la sociedad le dé. En este caso ¿de donde procede que la picardía, la ineptitud y la incultura califiquen esta obra como la Capilla Sixtina del siglo XXI? ¿Quién iba a soñar, como les ha pasado a algunos artistas, que el apoyar ciertas políticas era un oficio tan rentable? Es evidente que cuando no se alcanzan los fines pretendidos y no se simboliza la realidad, hay tapar y calificar con rimbombante epítetos.

Si nuestros políticos han estado en Ginebra ¿cómo no han visto la Sala dedicada a los Derechos Humanos decorada por José María Sert? Pintada en reconocimiento de la labor de la Escuela de Salamanca a favor de la paz mundial y los Derechos Humanos, parece que nadie ha advertido cómo éste pintor plasmó en el techo de la Sala del Consejo del Palacio de la Sociedad de Naciones en Ginebra, hoy Sede de la ONU, una gran alegoría utilizando, como era propio en él,  colores monócromos, sepias y dorados, y con  figuras colosales en las que los volúmenes se muestran con progresiva desnudez.

El plafón central es una alegoría de los continentes, donde cinco colosos  simbolizan las cinco partes del mundo, unidos con sus manos en un amplio espacio.  Esas cinco gigantescas figuras que destruyen un arco -símbolo de la guerra- representan  las consecuencias de las guerras, con su doble versión de vencedores y vencidos, mientras en los extremos avanzan las alegorías de la paz muerta y la paz resucitada.  En los laterales se representan los éxitos de la humanidad y las virtudes que los guían. En el centro del  plafón el Derecho Internacional de Francisco de Vitoria. Éste personaje forma la unión de la clave de la bóveda  alegórica de la sala, que como describe L. Pereña: «A sus pies, sabios españoles discuten, rodeados de alumnos, en la famosa Universidad de Salamanca, donde  enseñaban en el siglo XVI, los principios de la paz y fraternidad. El artista representa al maestro Francisco de Vitoria mostrando el camino a los juristas que, inspirados en su doctrina, formularon las normas de Derecho Internacional….  El objeto de exaltación tenía por fin honrar la figura del gran maestro Francisco de Vitoria desde su cátedra de Salamanca, fue el primero que formuló la noción del Orbis concibiendo el mundo como una unidad política que tiene el poder de hacer leyes aplicables a todas las naciones y a todos los hombres. En una época tan atormentada por los conflictos religiosos y las guerras de conquista, Vitoria afirmaba que “la diversidad de religión no era causa justa de guerra”, ni lo es tampoco “el deseo de ensanchar el imperio”, ni “la gloria o cualquier otra ventaja del príncipe”; que no existirán la paz y la concordia  entre los pueblos, hasta que la violencia no quede eliminada como arma de razón».

Es la Sala de la paz, donde la declaración de Vitoria sobre los derechos del hombre y de los pueblos aún resuena como en aquellas lecciones de Salamanca. Se recuerdan los principios jurídicos de su doctrina, que merecen ser contemplados despacio, pues dieron lugar al Derecho Internacional y a algo que no se ha afirmado tan claramente, a las bases y a la estructura de los Derechos  Humanos, hoy tan en boga. Cuando el maestro dictaba las Relecciones sobre el problema indiano, como ejercicio de las lecciones magistrales que los catedráticos tenían que dar cada año en la Universidad de Salamanca del siglo XVI, se enfrentaba con unos sucesos nuevos: el descubrimiento de un continente y el encuentro con otras culturas y unos pueblos desconocidos hasta entonces. Ante estos hechos presenta una pregunta fundamental: ¿Qué consideración jurídica hay que dar a todos los hombres y a todos pueblos?  Su respuesta que fue la vía clara para  llegar a los Derecho Humanos está plasmada en la Sala del Palacio de Ginebra.

Según dicen las crónicas, el martes se ha inaugurado otra sala en el mismo palacio de Ginebra que pomposamente califican de Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones. A los que hayan asistido a esa inauguración les rogaría sencillamente que visiten la sala de los Derechos Humanos de José María Sert, y que hagan una reflexión y un estudio comparativo entre una y otra pintura, con independencia del gasto que cada una haya tenido, examinando el simbolismo que han sabido plasmar uno y otro pintor.

 

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Enviado a las 12/11/2008 19:20:03
¿CÓMO SE INFORMA DE LAS NOTICIAS DE LA IGLESIA?

Por JUAN GOTI ORDEÑANA

Quienquiera que observe las informaciones advertirá, sin gran dificultad, la distinta

medida que se usa para dar las noticias que afectan a la Iglesia. ¿Cuáles son las que se

seleccionan? Sin duda las de poco calado pero que sirven para acusar por un desliz o una

imprudencia, pero no se recogen las que son de verdadero calado y trascendencia para el

ejercicio de los derechos fundamentales. Vamos a ir viendo cómo se selecciona o se oculta

la información en la prensa.

No ha mucho leía en la prensa una noticia breve acusando a un sacerdote de Australia,

sin citar el nombre ni más información, de pederastia. Uno se pegunta ¿dónde se pudo

encontrar una noticia del otro lado del mundo y sin mayor especificación, y qué clase

interés tiene para nuestra ciudadanía? Y sin embargo, no se hacen eco de corruptor de

menores o paidófilo de Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, que señalaba Vargas Llosa

en un artículo.

Tenemos un hecho en Infiesto (Asturias) cerca de nosotros, y bastante chusco. Al

párroco de Coya se le arrojaron toda clase de improperios porque dijo en la Iglesia que dos

hermanas se habían manifestado su apostasía. La noticia se dio un día en la prensa con la

amenaza de acusar al párroco ante el juzgado porque había lesionado el derecho a la

intimidad de las dichas hermanas. Añadiendo que se estaba preparando ya el escrito por los

abogados de la agrupación «Sextaferia», y ya se hablaba de una probable condena de años

de cárcel. Y para no lesionar la intimidad de las hermanas, al párroco se le podía con el

título de su oficio y el nombre completo, sin salvaguardar su derecho a la intimidad que

también deberá tener, y de las señoras sólo las iniciales, por si acaso. Pero ¿dónde queda el

respeto a la intimidad de las dos hermanas cuando al día siguiente aparecían fotografiadas

las dos en la prensa? ¿Es que al día siguiente no había derecho a la intimidad? ¿Y cómo se

va a acusar al párroco si ellas mismas daban publicidad son fotografiadas en el periódico?

La ligereza e inanidad de la acusación es evidente. Porque las buenas señoras y la

prensa deberían saber que las personas son libres para pertenecer a la Iglesia o no, pero

también es libre la Iglesia para manifestar dentro de su comunidad quiénes son sus

miembros, y comunicar a sus fieles las que la han abandonado, si esto es manifiesto. Y con

este motivo está bien que se sepa que en el derecho de la Iglesia hay una situación jurídica

que se llama «excomunión», que suele sonar como una palabra terrible, pero se debe saber

su significado y forma de actuar. «Excomunión» etimológicamente significa «ex» fuera de,

«comunión» participación en la comunidad, por lo que «excomunión» significa sólo que

alguien esta fuera del grupo que constituye la comunidad eclesial. Esta «excomunión» se

puede producir de dos modos: ya porque ante una situación grave de pecado la Iglesia

aparta a uno de la comunión con demás fieles; o ya porque una persona se separa por su

volunta y cuenta de la comunión de los demás fieles. En ambos casos ¿la Iglesia no puede

notificar a los demás miembros de la comunidad cristiana que alguna persona está fuera de

la comunión de la Iglesia? No creo que las asociaciones no puedan comunicar a sus

miembros cuando a uno echan de la organización o se separa de ella. ¿Por qué entonces se

amenaza a un párroco cuando comunica a su comunidad de que unas personas han

decidido separarse de ella? Sobre todo, cuando se está haciendo tanta publicidad de los que

apostatan. Supongo que esto no ha sido problema del párroco, sino de los grupos que han

querido dar publicidad de que unas mujeres sencillas también quieren ser apóstatas.

Si éstas son las noticias que se seleccionan para su publicación, vamos a ver las que no

se seleccionan u ocultan. Que creo que para la convivencia social son mucho más

interesantes, al menos en mi opinión, y mucho más relacionadas con el ejercicio de

derechos fundamentales.

En algunos estados de la India, como el de Arisa, hay una gran persecución de los

cristianos y en menor medida a los musulmanes. Se ha quemado una catedral y muchas

iglesias, al tiempo que una gran población de creyentes está huyendo a otros estados para

evitar la muerte que les acecha. ¿Qué periódico está informando sobre esto? ¿Si se tratara

de una simple ONG no se estaría dando la noticia y hasta realizando algún reportaje? Pero

como es principalmente contra los cristianos no es noticia, aunque se estén lesionando

derechos fundamentales.

Pero todavía es más llamativo e interesante si se examina el fondo de esta persecución.

En un estado como la India, y con una religión tan abierta a recibir cualquier ideología

religiosa esto parece algo raro, por lo que se ocultan las cosas. Pero conviene reflexionar

cuales son las causas. Pues bien, la causa raíz de esta actitud está en la sociedad de clases

existente en esas regiones, y el cristianismo supone un gran trastrueque, porque los parias,

las personas de ínfimo nivel, si se convierten pasan a tener la dignidad y la libertad como

ser humano, que antes no tenían. Cuando un paria se convierte al cristianismo deja de ser

paria y viene a tener la dignidad de persona, igual que cualquiera otra clase social, y esto

no lo soportan las clases privilegiadas, y por ello ha comenzado esta cruel persecución, con

muchos mártires y quema de Iglesias. ¿No se trata de una noticia importante? ¿Es que no

se juega con el derecho más fundamental que defiende nuestra sociedad y que se ve

lesionado? ¿No será objeto de una noticia? ¿No debería ser tema de varios reportajes?

Y ¿cómo no seleccionar otra noticia pero que supone un interesante hecho social? Está

sucediendo en Kosovo. Un gran número de musulmanes se están convirtiendo al

cristianismo. En las parroquias no dan abasto, pues se bautizan más de veinte por semana.

Aquí también debemos preguntar el motivo Es una cosa curiosa, pues los islamitas son

muy reacios a cambiar de religión. El motivo es, según estudios sociológicos, porque se ha

despertado en esta comunidad el interés por volver a la religión de sus antepasados. Esta

región de Kosovo fue cristiana durante muchos siglos, desde que la Dalmacia conquistada

por Trajano y hecha provincia romana se hizo cristiana, y duró hasta que en el siglo XVI

los otomanos la conquistaron y según la costumbre y la ley musulmana consintieron que

los cristianos malvivieran en una situación muy precaria, como cuenta la novela de Nikos

Kazantzakis, «Cristo de Nuevo Crucificado», y terminaron ante tantas calamidades por

hacerse musulmanes para poder sobrevivir, pero ahora al encontrarse en libertad añoran la

religión de sus antepasados y están volviendo al cristianismo.

¿Qué prensa se ha hecho eco de esta información? ¿No son problemas del ejercicio del

derecho de libertad tan apreciado en esa sociedad? ¿No merecerían amplios reportajes?

Nadie se acuerda o no se quiere advertir en ello y, sin embargo, son problemas

profundamente humanos en los que se está jugando el derecho más antiguo de libertad

religiosa, que dio cauce para que todas las demás libertades pudieran ser consideradas en la

en la evolución de los derechos humanos

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Enviado a las 02/10/2008 17:53:46
COHERENCIA, AL MENOS, EN EL EJERCICIO DE OFICIO

 

 

Hay en la realidad social de estos tiempos muchas cosas difíciles de comprender, pero ninguna como la sin par salida del juez Garzón. Hablo de la providencia de 28 de agosto de 2008, por la que oficia a innumerables entidades públicas y privadas, para que informen a las personas que él envíe de las muertes violentas, desapariciones, enterramientos anónimos y exhumaciones presuntamente incontroladas hasta ahora, por lo que el jurista Horacio de la Oliva extrañado exclama: «Escribo porque, como ciudadano y como jurista, me parece que no debo pasar en silencio un episodio judicial de grave ilegalidad y de aún más grave tolerancia del abuso de poder».

 

Son muchas las razones por las que no tiene ni pies ni cabeza, desde el punto de vista procesal, esta pretensión del referido juez. Aunque es cierto, que si Garzón se siente historiador puede hacer una investigación sobre todos los hechos que se presumen en su providencia, y sobre cualesquiera otros de la historia. Pero que lo haga como una labor privada, de la que es libre toda persona que quiera entrar en este tipo de estudios, si es por su cuenta y riesgo, no con recursos del Estado, mandando a la Policía Judicial a recoger  datos, y, además, teniendo en cuenta, que las personas a quienes pregunte tienen plena libertad para facilitarle datos o no. Lo que no puede hacer es urgir mediante una actuación judicial y utilizando los medios públicos que le concede su función de juez.

 

 Pero parece que se ha propuesto llevar esta acción utilizando el derecho procesal, lo que constituye tal incoherencia que hace dudar del juez. Y por si fuera poco, a quien primero dirige el requerimiento es a la Conferencia Episcopal. Pero parece que se ha propuesto llevar esta acción utilizando el derecho procesal, lo que constituye tal incoherencia que hace dudar del juez. Y por si fuera poco, a quien primero dirige el requerimiento es a la Conferencia Episcopal Española, para que comunique a las parroquias que permitan el acceso a la Policía Judicial que él designe, con la finalidad de identificar las posibles víctimas desaparecidas a partir de cierta fecha, y lo hace en virtud de lo que el Centro Documental de la Memoria Historia informa en fecha 14 de agosto de 2008. Se ha dirigido a quien debe saber que por sus estatutos no tiene poder sobre las diócesis, que son independientes en sus actuaciones y mucho más en la administración de las parroquias. ¿Cómo esta ignorancia de un juez? ¿Es que no sabe que la Conferencia Episcopal Española no tiene facultades en esta materia? Item más, ¿es que no sabe que los registros de las parroquias no llevan libros de desaparecidos, sino sólo de las personas que se han enterrado en su cementerio? Y lógicamente éstos, los enterrados en el cementerio, no son los que le interesa requerir a las parroquias porque ya las tienen sus familias. ¿Qué puede buscar con esta petición de muertes violentas, desapariciones, enterramientos anónimos y exhumaciones presuntamente incontroladas, sino acusar a la Iglesia?

 

Además, el procedimiento judicial, con el que debe actuar un juez, tiene unos elementos precisos que no pueden faltar, como son los sujetos, el objeto, la competencia y un proceso por cauces claramente definidos, pues bien ninguno de estos elementos se cumplen en este caso.

 

En primer lugar, como enuncia la providencia, no hay ningún sujeto a quien incriminar, esto es, que pueda figurar como acusado, ya que en este caso han muerto todos los posibles acusados y no hay a quien citar en el juicio para que siente en el banquillo. O mejor dicho, si hay uno que es Santiago Carrillo sobre quien pesan las matanzas de Paracullos, hechos fáciles de probar, por lo que sí quiere, ahí tiene una persona a quien incriminar, porque estuvo implicado en estos crímenes. Y aun más, no hace mucho se presentó escrito de acusación contra él, como presuntamente implicada, por lo que se podía introducir una causa. Pero no, el mismo juez Garzón se negó a admitirla Y si negó a esta causa, cuando ahí están los crímenes. ¿Cómo va ahora a introducir una causa sin ningún acusado? Realmente produciría risa estas pretensiones, si no fuera que el Gobierno apoya su actitud, aduciendo la buena intención del juez para cerrar heridas históricas ¿Es que el Ejecutivo no lo ha intentado con su Ley de la Memoria Histórica para que venga ahora a incitar a un juez en lo que él está fracasando? Es deseable que desde el Estado no se confunda el ejercicio de la potestad jurisdiccional con un paliativo histórico-social.

 

En segundo lugar, hay un error no menos rechazado en el proceso como es la «inquisitio generalis», es decir, la falta de concreción del objeto. ¿Cómo no sabe un juez, que un proceso penal tiene que tener como objeto, incluso en su fase inicial de instrucción, un hecho delimitado con apariencia delictiva y merecedor de investigación, y que parezca que tiene una pena? El hecho puede ser simple, complejo o muy complejo pero siempre ha de estar delimitado y con apariencia delictiva. Y lo que aquí pretende el juez es una inquisición general sin fines claros. El proceso es un método de investigación con límites muy definidos, y que proporciona la posibilidad de que todas las partes puedan intervenir posicionándose como acusación o defensa. En este caso no sé si se ha hecho una petición de auxilio judicial, que acaso se ha hecho por algunos sectores, entonces debe limitarse a esa petición, pero repugna la amplitud que el juez propone.

 

En tercer lugar, a esto hay que añadir, que no puede ser objeto de instrucción este proceso, porque en 1978 hubo una amnistía general, que, según los técnicos, incluía todos los delitos anteriores, también los que se citan en esta providencia, y que fue para poder alcanzar el consenso que dio paso al actual sistema democrático, lo que imposibilita entrar en el estudio procesal de este tema.

 

Todavía hay algo más, la falta de competencia de la Audiencia Nacional en este tipo de asuntos. Su competencia es extraordinaria y por tanto tiene unos límites muy determinados entre los que no se incluye esta materia. Y si alguien quiere hablar de genocidio, que ningún buen jurista lo haría, es un tema que se sale de su competencia, y tendría que pasar a un tribunal muy especial que no existe en España.

 

 Como conclusión, D. Baltasar Garzón puede hacer como, también,  cualquier persona interesada por tener familiares entre esos muertos o desaparecidos, o por simple afición a estudios históricos, una investigación histórica de los fallecidos y desaparecidos, así como dedicarse a trabajar en las fosas comunes y tratar de identificarlos en cuanto resulte posible. Pero  debe costearse este trabajo por su cuenta o consiguiendo subvenciones de entidades y fundaciones para llevar a cabo sus pretensiones, pero no es legítimo que esto lo haga por medio de un proceso judicial y valiéndose de su categoría de juez, ni tampoco utilizando los medios

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Enviado a las 22/09/2008 11:40:02
sin titulo
Muy señores míos: Les envió otro artículo para su publicación en mi bolg. Uriarte   Muy cordialmente les saluda            Juan Goti
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Enviado a las 11/07/2008 18:50:01
SOBRE EL TALANTE DE PECES-BARBA

 

 

Por JUAN GOTI ORDEÑANA

 

Aunque no es extraño por toda la trayectoria que ha recorrido el profesor Peces-Barba, causa estupefacción la interpretación que hace de las relaciones Iglesia-Estado, uno de los Padres de la Constitución. Le aconsejaría que lea y estudie la magnífica lección que sobre esta materia ha tenido estos días el Cardenal Rouco Varela al entrar como Miembro en la Real Academia de Doctores. Sin afirmaciones extemporáneas y ateniéndose a la historia y al significado de los términos de la legislación ha hecho una brillante exposición de toda la problemática de las relaciones Iglesia-Estado, poniendo las bases para dialogar y tratar el tema.

Muy de otra forma es como se ha expresado el profesor y exrector de la Carlos III. Da la impresión que no domina el tema, y que recita lo que le prepara el equipo que tiene en la cátedra Fernando de los Ríos, que sí defiende, aunque con poca lógica, eso de que los acuerdos con la Iglesia católica son preconstitucionales porque fueron estudiados y acordados antes la Constitución. Pretende acusar ahora una irreal inconstitucionalidad de los acuerdos, lo que no hizo en su momento, cuando fueron aprobados, con Peces-Barba como uno de sus fautores, por el Parlamento con todos los requisitos de los tratados internacionales. ¿Y qué es lo que se acusa? La formalidad o la materia de fundo, pues es irrelevante cuándo se estudia y prepara un tema, lo decisivo será su aprobación. Si la formalidad, qué es lo que hay acusar, si se aprobó por el Parlamento con todos los requisitos para ese tipo de acuerdos. Y si se trata de la materia de fondo, que parece que es a lo que se refieren sus impugnadores, ¿por qué en 1992 elaboró Dionisio Llamazares, brazo derecho de Peces-Barba en esta materia y entonces director General de Asuntos Religiosos, los acuerdos con Evangélicos, Judíos y Musulmanes que son una reproducción de los acuerdos con la Iglesia Católica, y se aprobaron. ¿Y por qué no impugnan también estos acuerdos?

Tuve la oportunidad en otro artículo (LNE. 29/10/2007) de mostrar cómo Peces-Barba no sabía interpretar la objeción de conciencia del artículo 30 de la Constitución, objeción al servicio militar que se había introducido por expresa propuesta suya, pues bien, en esta ocasión también tengo que decir, por la interpretación que ha hecho estos días en el Seminario «Laicidad y Democracia» en su ponencia de «Laicidad, libertad de conciencia, pluralismo y pacto para la convivencia», que no conoce el contenido del artículo 16,3 CE a pesar de haber intervenido en su elaboración como Padre de la Constitución. Este artículo en ningún momento habla de un Estado laico, y mucho menos de la laicidad. La Constitución tiene que decir expresamente las cosas no sobreentenderlas para una interpretación tergiversada de algunas ideologías.

Si el profesor Peces Barba hace su interpretación diciendo que la Constitución afirma la laicidad, hay que concluir que no supo lo que copiaba cuando colaboró en la redacción de nuestra Carta Magna, pues la expresión: «ninguna confesión tendrá carácter estatal» (art. 16,3 CE), es una traducción literal de la Constitución alemana de Weimar, y en Alemania nadie cree que se afirme una laicidad. Esta expresión tenía justificación en aquel país porque las religiones admitidas eran del Estado, para las que tenía su Departamento de donde dependían, y con esta norma lo que se hizo fue dar libertad a las confesiones, para que en el futuro no dependieran de la Administración del Estado. En España no había tal problema y se debería haber encontrado otra fórmula que respondiera a su tradición, porque aquí nunca hubo Iglesias del Estado. Por tanto, lo que dice la Constitución en esta materia es que las confesiones son libres y que se rigen por sus propias normas sin ninguna dependencia del Estado. Y nada más.

¿Se puede dar mayor independencia a las confesiones? Si se hace una nueva ley de Libertad Religiosa, lo único que se puede intentar es filtrar limitaciones en su texto, sino se pretende llegar a que las confesiones dependan del Estado, o lo que parece más probable hacer de la laicidad una confesión que se imponga a todos los ciudadanos, desde donde el Partido del Gobierno domine la ideología de la sociedad. Lo que se intenta, ¿no será que se pretende imponer una ideología? En cuyo caso ¿cómo se puede negar o prohibir la objeción de conciencia?

Acusa además a la Iglesia de no aceptar al Estado como educador de la ciudadanía, y que «la única beligerancia que ve es la de la Iglesia católica contra el Estado». En verdad muestra una vista miope y unilateral que le incapacita para realizar tantas funciones como se le han encomendado. Antes se le confió aquel Comisariado de las Víctimas del terrorismo, y ahora llevar a cabo la laicización de la sociedad. Todos conocemos el fiasco que fue aquella misión, con una visión tan parcial de la realidad, a nadie se puede extrañar que el tiempo nos llevara a contemplar el fracaso a donde le condujo su escorada postura. Ahora ha emprendido la batalla para poner en manos del partido del Gobierno la enseñanza, no para ordenarla con una legislación adecuada, sino para adoctrinar en una laicidad inventada. Pero no puede ser que, a pesar de toda la fuerza con que cuenta, pueda llegar a imponerse en uno de los derechos humanos originarios, el derecho de las personas y en caso de menores de sus padres a elegir el sistema de educación que esté de acuerdo con sus convicciones (art. 27,3 CE).

A esta actitud de Peces-Barba y de su equipo, que quieren justificar la sinrazón del Gobierno de construir una sociedad laicista, sin duda se puede oponer una persona con toda razón. Una objeción de conciencia, que en otro tiempo tanto le gustó defender cuando se refería al servicio militar, ahora la niega cuando se refiere a la secularización de la sociedad mediante la enseñanza unilateral de un partido. ¿Quién puede dudar que cuando el Gobierno y su equipo transgreden una norma como la del artículo 27,3 de la Constitución necesariamente tiene que admitirse la objeción de conciencia?

Debería saber el exretor de la Carlos III y el Gobierno, que lo que define a un Estado como democrático es la posibilidad de objetar ante una tropelía de las autoridades. Si se niega la objeción de conciencia se niega la democracia. Si contra una ley que contradice una norma enunciada y protegida por la Constitución se impide la objeción de conciencia estamos ante un Estado no democrático sino autoritario, ya que la nota más radical que define a un Estado como democrático es la existencia de la objeción de conciencia.

 

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Enviado a las 03/06/2008 20:50:01
ANTE LA REEDICIÓN DE UNA OBRA DE JIMÉNEZ LOZANO

POR JUAN GOTI ORDEÑANA

Todavía recuerdo a don José Jiménez Lozano, viniendo con frecuencia a la librería Sandoval que estaba debajo de mi casa en la plaza San Salvador de Valladolid. Llegaba despacio y con tranquilidad para ver y examinar los libros de las novedades que llegaban. En aquellos tiempos era el director de El Norte de Castilla, y entonces  empecé a escribir en su periódico. Siempre he admirado sus libros en un perfecto castellano, con una gran profundidad y con una visión de la actualidad que cincela en sus numerosas publicaciones. Ha ganado un montón de premios literarios: el Premio de Castilla y León (1988), el Premio Nacional de las Letras (1992), el Premio Luca de Tena de Periodismo (1994), la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (1998), el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes (2000) y, finalmente, el prestigioso Premio Cervantes (2002), que obtuvo después de una reñida – y polémica, debido a motivos más políticos que literarios – votación. Publica una media de dos libros por año, amén de las colaboraciones en periódicos y revistas.

Huye de la vorágine política, pero medita y contempla la sociedad desde su retiro castellano de Alcazarén, a pocos quilómetros de Valladolid. Y no deja nunca de sorprender con sus atinadas observaciones de la realidad que se mueve a su alrededor. Quiero glosar aquí un pensamiento suyo que se ha publicado en la Razón y que muestra como vive y da su criterio sobre la realidad de los problemas que vivimos.

 No deja de sorprender, para empezar, el comentario que hace con estupor: «Este país es un país donde siempre ocurre lo mismo». Y, dada la precisión que tiene en sus expresiones, afirma como con cierta incredulidad: «No pensé que estas cosas todavía estuvieran de actualidad». Por lo que se ha animado a reeditar un ensayo de 1978: «Los cementerios civiles», con algunas modificaciones para acomodarlo a las cuestiones de hogaño. Era una reflexión sobre la libertad de cultos, que en aquellos tiempos era de gran actualidad, y, cuando creía superada aquella mentalidad, resulta que con las manifestaciones de la Vicepresidenta viene a ser, con estos disparatados anuncios del Gobierno, un tema de máxima actualidad. De modo que, con unas correcciones oportunas, vuelve a ser una novedad, un libro actual, con objeto de participar en el debate Iglesia-Estado. Y claro, al introducirse en la discusión política el problema religioso, no puede menos de manifestar: «que está fuera de época ser antirreligioso».

Encuentra motivo para avisar y prevenir el mar de fondo que asoma en las declaraciones del Gobierno, que están alterando y trastornando la sociedad española: «Parece que se olvida lo dramático que ha sido en el pasado. Volvemos otra vez por esas esquinas, a los encontronazos entre Iglesia y Estado. Habría que recordar que la democracia no tiene ideología. Sólo tiene que resolver los problemas materiales».

Pero no parece entenderlo así el Gobierno, ya que anhela volver atrás con su Memoria histórica, y en esta materia Zapatero pretende ir por sus propios atajos. ¿Quien no le oyó gritar hace pocos meses en un mitin en plena campaña: «Yo soy laico»? Supongo que no sabía lo que decía, pues de diccionario no suele andar muy bien, por lo que no creo que quisiera decir que era laico, sino, más bien, lo que querría decir es que él era laicista, que son cosa muy distintas. Como ya va advirtiendo mucha gente últimamente, vamos a necesitar un diccionario de traducciones para entender a nuestro Gobierno. Laico, en sentido original y primario, significa: Fiel cristiano que cumple con sus obligaciones religiosas.

Y si se le quiere usar con un sentido profano, pero teniendo en cuenta que es un significado derivado e indebidamente usado, se ha de entender como lo hace Jiménez Lozano cuando dice que: «Laico es algo neutro, no está tintado por ninguna ideología; el laicismo es lo que está impregnado por cierto tinte antirreligioso. Por eso, cuando un Estado es laicista, no es laico, y es lógico que los cristianos, como cualquier confesión, quieran defenderse».

Y abundando en la indebida derivación que se ha hecho del término laico, insiste: «Ojalá fuera un país laico. Un Estado no debe meterse en lo que piensa la gente. Eso es lo que hacen las dictaduras. Se ve a través de la historia. No se puede imponer el laicismo, porque el Estado no será laicista, sino totalitario. España no es laica. Ahora mismo existe una confrontación con las cofradías. El Estado no puede tener una filosofía, porque esa es una realidad que no le compete. Francia, por ejemplo, nunca ha sido laicista, sino laica. Hay que distinguir el acuerdo religioso de las manifestaciones religiosas. La política debe ser neutral y no caer en un confesionalismo ateo».

Además, el laicismo que se propone el Gobierno meter en la sociedad, va contra los derechos fundamentales, porque como dice Jiménez Lozano: «Las personas deben tener su propia voluntad para elegir que le dejen el espacio. No es necesaria ninguna filosofía con tal o cual nombre, bien por intereses o por dominio, porque puede ser un foco de conflictos. Si se vive en paz, en calma, nunca habrá problemas, porque se conoce al otro, se le entiende, se ven sus costumbres, y eso evita los conflictos. España, en este aspecto, ha sido históricamente un país católico».

En conclusión, no se puede olvidar que ésta es una batalla en toda regla, que el objetivo inmediato del Gobierno se dirige contra el ámbito católico porque es el más visible, pero que no se va a parar ahí, se va a intentar barrer todo sentido religioso de la vida, y para ello se habla de crear una sociedad laica, y se va camino de ello con  enseñanzas de adoctrinamiento. Los que creen que esto es algo pasajero se equivocan, será mejor que pierdan toda esperanza de volver atrás los que entren por este sistema, como Dante al entrar en el infierno en su Divina Comedia. Una vez que se ponga en marcha ya se apunta la limitación de la libertad frente al Estado, para ello ya se ha empezado a conformar las conciencias de los jóvenes, aunque sea con cierta hipocresía, y con violencia de los mismos pensamientos. Hoy día el único escudo que se puede blandir frente a este Estado es la lucha con decisión por la libertad.

 

 

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Enviado a las 09/05/2008 17:51:22
¿A QUÉ VIENE EL EXPULSAR A LOS CAPELLANES DE LOS HOSPITALES?

                  Por JUAN GOTI ORDEÑANA

Estamos oyendo a altos cargos socialitas levantar la voz hasta límites insospechados. Por una parte, la Vicepresidenta del Gobierno, públicamente, ha pedido al Fiscal General y a los Abogados del Estado que inicien un expediente para expulsar a los capellanes de los Comités de Ética de los Hospitales, para ello se ha servido del último acuerdo del convenio del Arzobispado y la Comunidad de Madrid. El cual no es más que, simplemente, el cumplimiento de la ley que hizo Ernest Luch allá por la década de los ochenta.

Por otra parte, al socaire de esta salida desacompasada, Álvaro Cuesta dice tener «repugnancia» frente a un acuerdo que tilda de «inquisitorial, fundamentalista e inconstitucional», y que tacha de «mentes podridas por el dogmatismo». ¡Para estos exabruptos no le hacía falta haber estudiado  Derecho! A un político le conviene argumentar no insultar. Da muestras de conocer el derecho por la explicación de dos horas en una tarde. Por respeto a quienes estimábamos a Álvaro Cuesta, cuando estudiaba en la Universidad, debería reflexionar lo que dice, porque nos avergüenza que no sepa lo que fue la Inquisición, menos lo que es el fundamentalismo. Fundamentalista es quien defiende sus ideas con denuestos no con razones. Y es fácil serlo desde el poder. Y no digamos lo de inconstitucional, que no es lanzar invectivas al aire, pues si tuviera que probar lo que ha dicho, vería que se ha dejado llevar por algún inconfesado prejuicio u odio.

Allá por los últimos años de la década de los ochenta, no recuerdo exactamente el año, vino invitado a la clausura de un curso de verano de la Universidad de Oviedo, en la Granda (Avilés), el recordado Ernest LLuch. Era una semana sobre derechos humanos que dirigió Peces Barba. Ernest Lluch, había cesado como Ministro de Sanidad y en aquel momento era Rector de la Universidad Menéndez y Pelayo de Santander. No estuvieron ni María Teresa de la Vega ni Álvaro Cuesta, fue una pena. Los estudios de aquella semana no habían sido de sanidad, sino de derechos humanos en general, pero Ernest Lluch, se sentía tan satisfecho y orgulloso de la Ley de Sanidad que había sacado, y en especial de la materia de la asistencia religiosa en los hospitales, que dedicó toda su alocución a elogiar la labor de la Iglesia en la atención de los enfermos y necesitados. Hizo tal glosa de la labor de los capellanes en los hospitales y de la Iglesia en la atención de los enfermos, que en verdad uno se pregunta ¿Estamos ante el mismo socialismo o esta tercera generación de socialistas es otra cosa?

Recuerdo cómo consideraba que una política social sanitaria avanzada, debía dedicarse a favorecer un modelo integral de asistencia sanitaria, y progresar en el método de ayuda clínica pastoral. ¡Cómo hablaba de una política de integración de la asistencia religiosa, y no de expulsión, de quienes representan la más alta humanización de la salud y del hombre desde su naturaleza trascendente!

Cada día que pasa se encuentra este Gobierno socialista más lejos de sus propias normas y antecedentes. El convenio de la Comunidad de Madrid no ha tenido otro referente que el firmado por los Ministros de Justicia y Sanidad y Consumo y el Presidente de la Conferencia Episcopal Española el 24 de julio de 1985. Un acuerdo sobre asistencia religiosa católica en centros hospitalarios públicos, publicado en el BOE de 21 de diciembre de 1985. El primer convenio del que el de ahora es una mera repetición fue firmado por el presidente socialista de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina, dato que los socialistas de la tercera generación no sólo han olvidado, sino que parece que quieren culpar a otros y, aun más, quieren por esa alienación freudiana que padecen acabar con sus antecedentes, y encauzar sus actuaciones contra los derechos humanos. Pues cada enfermo que sea cristiano no sólo tiene derecho a recibir asistencia de un sacerdote de su propia religión, sino, también, a que en las decisiones de la Comisión de Ética se tengan en cuenta sus creencias cuando se refieran a una decisión que afecte a su vida.

Esta actitud del partido socialista muestra bien a las claras, cuál es el camino que se quiere seguir propiciando con su propaganda: la muerte legal, la eutanasia que se avecina. Con la expulsión de los sacerdotes de los hospitales consideran que ya queda el terreno expedito para llegar sin limitación alguna a la cultura de la muerte. Hemos lamentado el holocausto de los judíos del siglo pasado, y conocen bien éstos lo que sucede el día después de que la eutanasia se convierta en práctica común.

Con este talante tenga todo ciudadano la convicción, que éstos políticos nos quieren notificar la claudicación de la ética de la medicina frente al materialismo, pragmatismo y utilitarismo de las políticas sanitarias que nos proponen para el futuro.

JUAN GOTI ORDEÑANA, es catedrático emérito de Uni
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Enviado a las 07/03/2008 20:45:52
A LOS CRISTIANOS POR EL SOCIALISMO

Por JUAN GOTI ORDEÑANA

Los cristianos, aunque sean del PSOE, no tomen esta invectiva del Gobierno a la Iglesia católica ligera, a pesar de la visita del Presidente al Nuncio. La ofensiva de Z va en serio, quiere emular las fiebres dictatoriales de los gobiernos de izquierda del siglo pasado. Su actitud no es nueva, sino una repetición de tantos políticos marxistas que han querido alcanzar una dominación del cuerpo y de la mente de las personas. A un dictador no le basta tener el poder político, tiene, también, necesidad de dominar las conciencias de los ciudadanos.

Ya lo ha dicho en sus diarios sermones el predicador don José Blanco, adverado por el Presidente: «que si ganan las elecciones nada será igual». No hay duda que hay muchos que viven pensando que son exasperaciones de un momento de irritación, porque se les ha torcido algo el camino hacia las elecciones. Eso es sólo el motivo para estos alardes, debajo hay unas declaraciones formales no sólo contra la Iglesia sino contra la razón más acreditada de la sociedad española. No hay ninguna duda que durante este Gobierno se ha expandido la moral pública del relativismo, y no sólo se ha introducido a través de los medios de publicidad sino que se quiere imponer como asignatura en los estudios. Se ha propiciado, por tanto, una confusión de lo moral con la norma política, y una identificación de la ley con lo moral, siendo una peligrosa arma de manipulación de las conciencias.

Y que sucederá si ganan las elecciones, lo están diciendo: nos llegará el frente nacional-socialista, con la pretensión ya iniciada de conquistar la totalidad de la ideología política que bulle en los entresijos del Gobierno. Pero nada de esto es nuevo, pondrá en orden de batalla a todas sus huestes laicistas para hacer realidad las ínfulas salvadoras de Z. Volverá a la tradición pagana de la unión de lo político y lo religioso en manos del poder político, intento que se ha repetido innumerables veces en la historia, con ello podrá configurar las formas de vida en la que los resortes del poder estén presentes en cada una de las acciones del español, aparentemente libre y liberado de toda esclavitud del pasado, pero privado de su pensar y actuar libre en la sociedad presente.

Las pretensiones de este Gobierno no es acallar a los obispos, esto es accidental, simplemente para que sirva de advertencia, pues bien sabe Z que tienen el legítimo derecho a hablar y que, además, han dicho algo muy coherente con su estilo de manifestarse durante muchos años. Lo que pretende es, algo que han hecho muchos gobiernos socialistas en Europa y en la actualidad en China, establecer una iglesia nacional al servicio del poder socialista y bajo su férrea mano, sirviéndose para imponer una religión socialista. No es extraño que sueñe con el islamismo porque éstos están ciegamente sometidos al poder político, y a lo mejor, hasta piensa en un Sultanato donde puede imponer un poder absoluto.

No puede soportar el ejercicio del realismo al que nos han invitado los obispos, y su propuesta como un ejercicio de autenticidad. Z y sus corifeos socialistas no perdonarán a los obispos que hayan denunciado el riesgo de una religión sustitutoria, civil, positivista, que tenga como cabeza visible a un señor que con sonreír cree imponer su ideología.

¿Es que todavía no sabe esta sociedad que bajo la Z quienes salen más perjudicados son los trabajadores, y las personas más débiles? ¿Cómo no se sabe que está destruyendo la libertad, la justicia, la igualdad y la solidaridad bajo la acción de un partido tomado por una pandilla de arribistas y pre-totalitarios?

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Enviado a las 01/03/2008 19:52:12
ESLOGAN PARA UNA CAMPAÑA

 

Por JUAN GOTI ORDEÑANA

Me ha causado gran sorpresa el eslogan de la próxima campaña del PSOE: «Motivos para creer». Resulta que un partido político laico tiene que recurrir a la fe para ganar las elecciones. ¡Es algo digno de admiración! Cuando pretendidamente se promueve el laicismo en argumentos científicos y sus dirigentes se declaran laicistas, en momento de apuro recurren a la fe.

 A lo mejor la retahíla de declaraciones contra la Iglesia después de la concentración a favor de la familia del 30 de diciembre, era porque querían  competir en materia de fe, emulando la doctrina de Gramsci: de que ellos también tienen una fe frente al cristianismo. Y no se trata de una peregrina interpretación, porque hubo quien recurrió a la Biblia y su a disposición de dar lecciones de fe al Papa. Por lo que al salirnos con un eslogan pidiendo no sólo el voto sino también fe, tiene más fondo de lo que se puede pensar. Ahora bien la fe cristiana tiene su fundamento en la predicación de una persona, Jesucristo, que expuso una doctrina de verdad, amor, paz y entrega desinteresada al prójimo, y enseñarnos: «Yo he venido al mundo para dar testimonio de la verdad; todo el que es de la verdad oye mi voz» (Jn. 18, 37), y dio testimonio de su palabra con su muerte en la cruz.

Aquí tenemos el testimonio de los socialistas en estos cuatro años, y los motivos por los que nos piden la fe, que no aparecen claros como los del cristianismo. Debe tratarse de hechos convincentes, que constituyan entrega por el bien de los demás hasta el sacrificio. Vamos, por tanto, a examinar los hechos que nos ofrece el PSOE para exigirnos fe: Se inició su actuación con una trasgresión del día de reflexión, lo que en democracia supone un grave delito, aunque en este caso no haya llegado a los tribunales.

Se siguió con una ilusoria negociación con Eta-Batasuna, contra la opinión de la mayoría de los ciudadanos. Tratos que han sido un túnel oscuro no aclarado en ningún momento, ni ante pueblo, ni siquiera ante sus representantes, cuando deberían ser con luz y taquígrafos. Y en esta materia no sólo se ha ocultado, sino que Zapatero confesó impunemente hace poco a Pedro J. Ramírez, en el reportaje de El Mundo, haber mentido cuando dijo que las negociaciones con los etarras habían quedado rotas, o suspendidas. Amen de negociar con un Otegi que era hombre de paz, y privilegiar a De Juana Chaos queriendo mostrar que estaba a punto de morir de hambre...

Aun hay más. ¿Se puede creer a quien confunde la realidad con la ilusión, como cuando el día anterior al atentado de la T-4 de Barajas, nos aseguró que los contactos con ETA iban por buen camino y estaban casi solucionados? ¿A quien en materia económica asegura que tenemos una situación envidiable la mejor de Europa, y a los pocos días hay un crack económico? ¿A quien habla que tenemos una fantástica situación de empleo, y a penas decirlo se revela que ésta ha caído, hasta una situación de alarma, con dos millones de parados? ¿A quien por boca de la Ministra de Cultura dice que el dinero del erario público no es de nadie y como tal lo gastan? Idea que confirma Zapatero con la oferta de 400 euros si le votan.

¿Y qué decir del 11-M? En la Comisión del Parlamento estaba clarísimo para el Presidente, porque no salió nada. Pero se ha llegado a la decisión de la Audiencia, y quien lea la sentencia encontrará que no hay un hecho probado, y se ha resulto con el argumento del: «¡Vale ya!». Todo el Gobierno, en particular el ministro de Justicia, la vicepresidenta y otros altos cargos políticos, como el Fiscal General, han despreciado y acosado, cuando no insultado, a las víctimas del terrorismo, pero ahora dicen que siempre las han tratado con cuidado exquisito.

Como ciudadano no estoy dispuesto a depositar actos de fe: exijo un programa que responda a la realidad de España, porque es una necesidad, y  ante esta exigencia de fe recuerdo a Unamuno: «Lo que mata es la mentira y el error, y hay mentiras que tiemblan de reconocerse tales, mentiras que temen encontrarse a solas consigo mismas. Hay gentes que vislumbrando que viven de mentiras, rehuyen examinarlas, y repiten: ¡no quiero pensar en eso! ¿No quieres pensar en eso?, ¡pues estás perdido!».

                JUAN GOTI ORDEÑANA, es catedrático emérito de Universidad

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