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Enviado a las 24/12/2011 18:06:53
FELIZ NAVIDAD

Mis mejores deseos para todos los blogueros de LD y un abrazo.

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Enviado a las 04/12/2011 18:02:55
Recortes

Se anda estos días habando de recortes. Sangre, sudor y lágrimas, como dijo Churchill, nos esperan pero el nuevo gobierno debe hacer que ese sufrimiento no caiga sobre los más débiles. Es muy fácil subir los impuestos, congelar las pensiones y bajar aún más el sueldo a los funcionarios pero, en mi humilde opinión, antes hay que tomar otras medias que ahorrarían miles de millones de euros al erario público y sin que los paganos habituales que somos la gente de a pie se resienta.

 

Veamos algunas medidas muy beneficiosas:

 

1. Las subvenciones deben desaparecer todas, tanto a partidos políticos como a la patronal y los sindicatos. Que se subvencionen con las cuotas de sus afiliados y si no, que desaparezcan (un gran alivio, en mucho casos).

Lo mismo para los artistas, titiriteros y demás. Las películas de Pajares y Esteso no serían obras de culto pero la gente iba a verlas y no necesitaban subvención.

 

2. Las ayudas a países en desarrollo  deben concederse, pero después de un exhaustivo estudio. Nada de dinero para dictaduras bananeras, proyectos para la prevención de los accidentes de tráfico en el desierto de Baratoka o estudios sobre la zoofilia en las islas del Índico.

 

3. El Senado debe suprimirse. No sirve para nada, salvo para gastar.

 

4. Las televisiones públicas (TVE y autonómicas) deben privatizarse. No tenemos porqué pagarlas (y son cientos de millones de euros). La mayoría de empresas públicas son igualmente inútiles (salvo AENA, las Loterías  y pocas más) y cuestan otros tantos cientos de millones de euros. O se privatizan o se suprimen.

 

5. Los gatos suntuosos (coches, comilonas, asesores y demás) pues reducirse hasta límites espartanos.

 

6. Las autonomías deben suprimirse o quedar reducidas a la mínima expresión. Y si se quejan los nacionalistas, pues ni p… caso.

 

7. Los ayuntamientos deben reducirse y fusionarse. Es absurdo que haya ayuntamientos de 200 habitantes cuyo gasto es más que el patrimonio de todos los vecinos juntos.

 

8. El fraude fiscal debe combatirse a fondo. Se reacudarían miles de millones de euros y sin subir los impuestos.

 

9. Los bancos y cajas que estén mal (recordemos que eso suele ser por mala gestión) pues que quiebren y punto, como dice Federico. Ni un duro para rescates.

 

10. En Educación y Sanidad hay que plantearse el copago, porque nada es gratis. Es frecuente ver, por ejemplo, en una farmacia, al pensionista de turno con catorce recetas o más (Por supuesto, todas de color rojo, o sea, gratis total). Uno es muy mal pensado, pero el tomarse catorce pastillas al día supone poder irse a  criar malvas en poco tiempo. Por supuesto, quien tenga una pensión por debajo de un mínimo debe seguir sin tener que aportar.

 

La educación debe ser gratuita en los niveles obligatorios, aunque esto también es revisable en función del nivel de renta de los padres del alumno. Pagar una matrícula de 200 o 300 euros a principio de curso no arruina a nadie y ayudaría a financiar la Enseñanza. Muchos de los que se quejarían son luego de ésos que es fácil encontrar en las tiendas de electrodomésticos comprándose una tele de 800 euros (allí no protestan, curioso).

En FP y Bachillerato (no obligatorios) debería pagarse matrícula, siempre que no se demuestre escasez de medios económicos). En la Universidad pública se paga y nadie se rasga las vestiduras (también hay becas para quien no puede costearse los estudios).

 

Después de todo esto que empiecen los recortes directos sobre los españoles de a pie. Si es que todavía es necesario, porque lo mismo ya se ha solucionado el problema.

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Enviado a las 04/12/2011 18:02:54
Recortes

Se anda estos días habando de recortes. Sangre, sudor y lágrimas, como dijo Churchill, nos esperan pero el nuevo gobierno debe hacer que ese sufrimiento no caiga sobre los más débiles. Es muy fácil subir los impuestos, congelar las pensiones y bajar aún más el sueldo a los funcionarios pero, en mi humilde opinión, antes hay que tomar otras medias que ahorrarían miles de millones de euros al erario público y sin que los paganos habituales que somos la gente de a pie se resienta.

 

Veamos algunas medidas muy beneficiosas:

 

1. Las subvenciones deben desaparecer todas, tanto a partidos políticos como a la patronal y los sindicatos. Que se subvencionen con las cuotas de sus afiliados y si no, que desaparezcan (un gran alivio, en mucho casos).

Lo mismo para los artistas, titiriteros y demás. Las películas de Pajares y Esteso no serían obras de culto pero la gente iba a verlas y no necesitaban subvención.

 

2. Las ayudas a países en desarrollo  deben concederse, pero después de un exhaustivo estudio. Nada de dinero para dictaduras bananeras, proyectos para la prevención de los accidentes de tráfico en el desierto de Baratoka o estudios sobre la zoofilia en las islas del Índico.

 

3. El Senado debe suprimirse. No sirve para nada, salvo para gastar.

 

4. Las televisiones públicas (TVE y autonómicas) deben privatizarse. No tenemos porqué pagarlas (y son cientos de millones de euros). La mayoría de empresas públicas son igualmente inútiles (salvo AENA, las Loterías  y pocas más) y cuestan otros tantos cientos de millones de euros. O se privatizan o se suprimen.

 

5. Los gatos suntuosos (coches, comilonas, asesores y demás) pues reducirse hasta límites espartanos.

 

6. Las autonomías deben suprimirse o quedar reducidas a la mínima expresión. Y si se quejan los nacionalistas, pues ni p… caso.

 

7. Los ayuntamientos deben reducirse y fusionarse. Es absurdo que haya ayuntamientos de 200 habitantes cuyo gasto es más que el patrimonio de todos los vecinos juntos.

 

8. El fraude fiscal debe combatirse a fondo. Se reacudarían miles de millones de euros y sin subir los impuestos.

 

9. Los bancos y cajas que estén mal (recordemos que eso suele ser por mala gestión) pues que quiebren y punto, como dice Federico. Ni un duro para rescates.

 

10. En Educación y Sanidad hay que plantearse el copago, porque nada es gratis. Es frecuente ver, por ejemplo, en una farmacia, al pensionista de turno con catorce recetas o más (Por supuesto, todas de color rojo, o sea, gratis total). Uno es muy mal pensado, pero el tomarse catorce pastillas al día supone poder irse a  criar malvas en poco tiempo. Por supuesto, quien tenga una pensión por debajo de un mínimo debe seguir sin tener que aportar.

 

La educación debe ser gratuita en los niveles obligatorios, aunque esto también es revisable en función del nivel de renta de los padres del alumno. Pagar una matrícula de 200 o 300 euros a principio de curso no arruina a nadie y ayudaría a financiar la Enseñanza. Muchos de los que se quejarían son luego de ésos que es fácil encontrar en las tiendas de electrodomésticos comprándose una tele de 800 euros (allí no protestan, curioso).

En FP y Bachillerato (no obligatorios) debería pagarse matrícula, siempre que no se demuestre escasez de medios económicos). En la Universidad pública se paga y nadie se rasga las vestiduras (también hay becas para quien no puede costearse los estudios).

 

Después de todo esto que empiecen los recortes directos sobre los españoles de a pie. Si es que todavía es necesario, porque lo mismo ya se ha solucionado el problema.

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Enviado a las 01/12/2011 19:08:40
La eternidad en una hora

Ver el universo en un grano de arena, 

Y el Paraíso en una flor silvestre, 

Tener el infinito en la palma de la mano 

Y la eternidad en una hora 

William Blake (1757-1827).

 

Estos versos del gran poeta y místico inglés William Blake nos pueden hacer reflexionar sobre la vida en todos sus aspectos, desde los más profundos  hasta los más mundanos. Si nos situamos en el plano trascendental, del poema se deduce el innato sentido de la unidad que impregna a todas las cosas. Lo pequeño es a lo grande como lo grande es a lo pequeño. Todos estamos unidos y lo que uno hace repercute a la larga en toda la Humanidad. De ahí la necesidad imperiosa que tenemos todos los seres humanos de evolucionar a mejor, eliminando egoísmos, prejuicios, miedo y dudas que nos separan de todos y también del Creador.

 

Pero también son aplicables estos versos a las cuestiones más de andar por casa e inclusive a la política y a la situación comatosa en que se encuentra nuestra España tras el rodillo apisonador del zapaterismo. Nuevos tiempos se aventuran; tiempos duros y de cambio, pero también de esperanza en la creencia de que cualquier cosa que se haga nunca será peor que ya lo visto.

 

No he votado al Partido Popular por razones que no vienen aquí al caso, pero me alegro sobremanera de que haya ganado; de hecho, lo habría votado a la mínima si hubiera sospechado por un momento que pudiera perder o solo ganar por mayoría simple. Y aquí volvemos al sentido de unidad. Más que nunca, y en estos tiempos es imprescindible que los españoles permanezcan unidos para superar los terribles momentos económicos que tenemos y que todavía padeceremos. Hay que arrimar el hombro entre todos, pues todos nos salvaremos o todos pereceremos.

 

Pero no sólo de pan vive el hombre. La Nación Española se halla sumida en un proceso de destrucción o fragmentación al que se ha de poner coto pero ya. Ha llegado el momento de decirles a los nacionalismos que para ellos también se acabó la fiesta, tanto económica como políticamente. Una Nación sólo será próspera si está unida; por eso esperemos que Mariano ponga freno a las ambiciones de los separatistas porque de lo contrario, tanto España como los propios territorios que intentan disgregarse se irán directamente a esparragar.

 

España sólo es posible si hay Libertad y la Libertad sólo es posible si existe España. Así lo afirma Federico Jiménez Losantos y así lo pensamos algunos de los que aquí escribimos. Estas dos palabras, España y Libertad, constituyen en sí mismas la unidad y hacen que la eternidad transcurra en una hora.

 

Si se fragmentan, el dolor durará muchos años. Tantos, que no veríamos el final feliz.

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Enviado a las 17/11/2011 17:16:41
Senado en blanco

En estos tiempos electorales siempre anda uno pensando a quien votar. Ya quisiera un servidor tenerlo claro, pero a estas alturas lo único cierto es que no voy a votar a la izquierda, primero porque no coincide con la ideología y segundo, porque ha demostrado con creces su ineptitud para las tareas de gobierno.

Sin embargo, hay un asunto que sí tengo decidido y es la negativa a votar a partido alguno para el Senado utilizando el simple procedimiento de no marcar crucecitas en la papeleta sepia. Y no por los partidos, que algo también, sino porque está uno convencido de la absoluta inutilidad de dicha Cámara (que más que cámara es frigorífico) salvo para detraer una importante cantidad de los presupuestos del Estado y, por tanto, de los bolsillos de los ciudadanos.

 

Ya se sabe que los votos en blancos son válidos pero no se traducen en sillones desocupados, sino que consolidan el poder de los grandes partidos; a no ser que se vote a algunas asociaciones políticas que precisamente propugnan dicho voto para luego dimitir si son elegidos y dejar vacíos esos escaños, mostrado su disconformidad con los políticos.

 

No, mi voto no va por ahí, sino que es una actitud simbólica de protesta ante la necesidad de suprimir esta Cámara que dicen Alta. En muchos países no existe (Suecia, Noruega, etc.) y en otros es mínima. Una de las pocas cosas buenas que hizo la Segunda República fue prescindir de este ente siempre prescindible, y más aún en tiempos de carestía económica.

 

La única misión clara se encuentra en el artículo 155 de la Constitución, ése que nunca se ha aplicado y que prevé la adopción de medidas enérgicas frente a una Comunidad Autónoma que se “rebele”, siempre que se cuente con la aprobación de la mayoría absoluta del Senado. En la práctica política actual, el palacio de la Plaza de la Marina Española no sirve más que para retiro dorado de antiguos políticos y para releer y posiblemente modificar las leyes que luego vuelven al Congreso, el cual puede volver a dejarlas como antes. O sea, un sinsentido.

 

Ya sé que mi elección es una pequeña voz que clama en el desierto, pero ahí está. Si algún día se hiciera masiva, ello movería a nuestros representantes a estudiar el tema.

 

No lo harán, seguro.

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Enviado a las 10/11/2011 21:47:45
Mayor de edad, saber y gobierno

 

Un día como hoy de 1978, aquellos políticos de la transición tan sesudos ellos, establecieron que la mayoría de edad debía ser a los 18 años y no a los 21 como hasta entonces. Sinceramente creo que cometieron un error mayúsculo, en mi humilde opinión.

 

Un jovenzuelo de 18 años no es adulto aún salvo biológicamente, y lo digo por propia experiencia, pues tengo un hijo que en pocos meses los cumplirá. Es más, seguro que no se tiene como tal; basta verle jugar y hacer el bestia con su hermano pequeño para comprobar que es así. En esa época dorada que muchos añoran —un servidor, no pues a esa edad era un completo ignorante—, los jóvenes y jóvenas, que diría aquella, creen sabérselo todo y es precisamente entonces cuando todo ignoran; de hecho, Sócrates era bastante más viejo y seguía sin saber nada.

 

La madurez no se adquiere en una fecha determinada, pero es evidente que hay que poner una cifra. Quizás las chicas sean más maduras intelectualmente que los chicos, pero tampoco es cuestión de hacer distintas fechas; además para eso hay igualdad. Así pues, déjense los 20 o los 21 que no estaban tan mal; antes de esa edad quedan muchos rasgos de la adolescencia. Otra cosa es la edad a efectos legales para ciertas cosas. La mayoría de edad penal debería ser mucho antes de los 18, que ya se han visto las múltiples injusticias cometidas favoreciendo a menores que eran criminales de tomo y lomo. Y lo mismo en cuanto al alcohol, el tabaco y el sexo, pues no se va a esperar tanto. Además es que no esperan.

 

A mí me gustaba ser niño. Me gustó menos ser joven, porque empiezan las responsabilidades y también los desengaños. La edad adulta (a partir de los 25 o así) me agradó más y la que tengo ahora no me gusta nada, porque parece que uno anda ya de vuelta de casi todo y le llaman de “usted” y “caballero” (solo he llegado a mulero) en todos los sitios. Por eso, lo mejor es que la mayoría se establezca a los sesenta, pues a pesar de las experiencias vitales sigue habiendo aspectos en que uno no ha madurado. Sigo sin saber a quien votar, por ejemplo, lo que indica que posiblemente no sea aún un ciudadano completo.

 

Y si ello es así en mi caso, menos a los 18 que nadie sabe lo que quiere.  Hay algunos incluso que en eso del sufragio son ineptos hasta que se mueren.

 

Jo, que joven me iba a sentir.

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Enviado a las 08/11/2011 19:00:54
La invasión y la dispersión

Mi hijo tiene diecisiete años y está ahora estudiando Historia de España por primera vez en su vida de modo completo. Las maravillas de la LOGSE han conducido a este despropósito pero ya dice el refrán que nunca es tarde si la dicha es buena y, además, permite a este vuestro amigo ilustrarle y explicar a su vástago el pasado de nuestra Nación, lo que nos hace pasar momentos muy agradables a ambos, pues compartimos la afición por el tema.

 

Andamos ahora repasando la historia del Medievo, un tiempo convulso y complejo con multitud de reyes y reinos, guerras civiles y no tan civiles, hazañas de caballeros y fechorías de traidores. Pero sobre todo ello subyace un hecho que marca la diferencia de la Edad Media española con la de otros países europeos: La invasión islámica. Y de ella se va a tratar en este opúsculo.

 

Jamás se ha inflingido tanto daño como aquellos aciagos días del año 711 en los que se conquistó a sangre y fuego el territorio de la Nación hispánica, ya consolidada desde hacía siglos, y no por la invasión en sí, sino por las consecuencias que la misma produjo en la fragmentación de España y que se extienden hasta nuestros días.

 

La resistencia a la ocupación árabe originó la formación de diversos reinos cristianos, unidos por la religión, la cultura y la tradición, pero separados a veces por la distancia y el enemigo, y siempre por las ambiciones de poder. La reunificación llevada a cabo por los Reyes Católicos no fue completa pues los reinos medievales se mantuvieron con sus leyes y organismos propios, y este error se continuó en tiempos de los Austrias con sus virreinatos y su concepto de “Las Españas”, que no de España.

 

La centralización administrativa y política de los Borbones fue paliando el asunto, mas a finales del XIX el resurgimiento de los nacionalismos separatistas, resentidos por agravios inexistentes, volvió a plantar la semilla de la discordia. Tras el franquismo, la Transición cometió el gravísimo error de darles cancha con los resultados por todos conocidos, y hasta ahora. Véase el enorme problema creado por el Islam, aunque no fuera intencionado por su parte, si bien tampoco el resto de sus intenciones eran muy benéficas para nuestra civilización occidental, europea y cristiana.

 

Y, sin embargo, todos, desde los reyes medievales de antaño hasta los españoles de hoy, tan timoratos y correctos en su mayoría, sentían y sienten ese proyecto común en su interior con mayor o menor intensidad. Esperemos que en el futuro y, a la vista de los gloriosos fracasos cosechados con tanta diversidad, pluralidad y otras vaciedades surgidas de una de las peores etapas de nuestra Historia, el espíritu de unión renazca en los pobladores de la antigua Hispania, por otra parte la Nación más antigua del mundo.

 

Gloria a Don Pelayo. Viva España.

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Enviado a las 04/11/2011 20:08:03
El hombre de hojalata
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Enviado a las 02/11/2011 18:41:46
Buscando a Fede desesperadamente

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Pues andaba un servidor pensando que hace tiempo que no aparece por aquí. Las razones no son nada extraordinarias, básicamente el trabajo y las necesidades derivadas de atender a su familia como se merece. Por eso, cuando uno tiene algo de dinero (algo difícil en estos tiempos) y unos días libres, aprovecha para escaparse  a confines un poco más lejanos.

 Y ese breve periplo vacacional le ha llevado a este amigo vuestro —que lo es— a  marcharse por tierras de Teruel, donde el arte mudéjar y la gastronomía derivada del marrano conviven en una amalgama cuasi perfecta. Buenos ratos hemos pasado mi familia y yo estos días, pero solo voy a destacar uno que se sale de lo habitual.

 

Después de visitar el conjunto histórico de Albarracín, debía emprender el viaje de regreso a Madrid. Y héteme aquí que el camino de vuelta se podía hacer pasando por Orihuela del Tremedal, donde acaba la Sierra de Albarracín y casi comienza la ruta del Alto Tajo. Pero las razones de pasar por tan noble municipio eran básicamente conocer la localidad donde nació Federico Jiménez Losantos (que el corrector del Word se empeña pertinazmente en sustituir por “Lozanitos”) y de la que tanto habla el gran comunicador cuando se tercia la ocasión.

 

El pueblo es muy agradable, con una iglesia majestuosa y unas calles con casa de piedra que recuerdan tiempos señoriales. Los vecinos, muy amables, nos dieron indicaciones sobre su ilustre paisano pero él no estaba, o por lo menos, no le vimos.

 

En fin, otra vez será. A ver si me toca una visita a los estudios de esRadio y puedo saludarle. De momento aquí dejo una foto del pueblo, con un lugareño apostado frente a la fuente del Gallo, esperando a que dé la hora del almuerzo.

 

P.D. La casa de Federico no sale en la foto. Ante todo, discreción.

 

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Enviado a las 20/10/2011 13:56:50
Hora sexta, hora sacra

Es innegable que España a lo largo de su historia ha producido grandes inventos que son aportaciones encomiables a la ciencia y a la tecnología mundial. Tres son, en la opinión de un servidor los principales hallazgos patrios: Las rosquillas del Santo, variables en función de cada pueblo o ciudad (verbigratia, en Madrid las rosquillas son de San Isidro, noble varón de la Iglesia); el botijo, al que habría que dedicarle un extenso tratado que excede de las humildes pretensiones de este artículo; y la siesta, a la que nos dedicaremos hoy.

El reposo postprandial (que dirían los cursis) tiene su origen en la regla de San Benito, que destinaba al descanso y silencio el período posterior al mediodía, la “hora sexta” romana.  Posteriormente, ese tiempo se trasladó a después de la comida, ya que la panza llena conlleva un aporte mayor de sangre a la zona gástrica y mesentérica, disminuyendo de este modo el riego sanguíneo del cerebro, lo que se traduce en la típica soñaera que nos acontece después de la pitanza.

 

Durante siglos, los bárbaros extranjeros (sobre todo, los anglosajones) veían con malos ojos esta hispánica costumbre y la achacaban a la desidia o a la pereza. Sin embargo, parece ser que un congreso médico anglosajón estudió el asunto y llegó a la conclusión de que la siesta ofrecía innumerables beneficios para el organismo, tanto a nivel cerebral como cardíaco y empezó a recomendarse que todo aquel que pudiera se echase un “cliso” (expresión típica de Murcia) de media a una hora después de las comidas.

 

Por ello, tal hora debe considerarse cuasi sagrada por la bondad que supone para la economía del organismo hacer un alto en mitad de la jornada. Mas, ¡ay! existen ciertos factores hoy en día que imposibilitan cada vez más el disfrute de ese momento casi místico y que ponen en peligro tan salutífera costumbre.

 

Así, es frecuente recibir a esas horas una llamada de teléfono en la que un amable señor o una simpática señorita nos interrumpen en nuestro éxtasis para interesarse en nuestra conexión a Internet, justo cuando estamos totalmente desconectados.

 

    Holaaaaa, ¿puedo hablar con Don Anacleto Mochales?

    Puede hablar pero no mucho, porque soy yo y no tengo ganas en este momento

    Ya verá como sí, Don Anacleto, Tengo para usted una oferta inmejorable para sus llamadas de teléfono y su conexión a Internet.

    Mire usted, la mejor oferta que me puede hacer ahora mismo es no llamar. ¡Pum! y cortamos la comunicaçao.

 

Pero el mal ya está hecho. Después de acordarse de todos los antepasados y también de la progenie del interlocutor volvemos a echarnos, pero ya se ha chafado el asunto. Han destruido el mejor momento del día.

 

Un servidor ha solucionado esto desviando el teléfono fijo al móvil y luego apagando este último. Así, al encenderlos de nuevo, sabe si ha recibido alguna llamada importante. Pero surge otro problema añadido: el portero automático que trae nuevas agresiones a la siesta en forma de carteros comerciales, señores que llaman preguntado por Mariví (yo no me llamo Mariví) o por Espiridión Tipanluisa (que tampoco) y representantes de empresas del gas o eléctricas. Más de una vez ha pensado este que escribe arrancar los cables del dicho artefacto que de portero automático tiene muy poco, porque ni guarda la puerta ni tampoco es automático, ya que entonces debería anular el timbre y preguntar quién es para saber si nos pasa recado o, por el contrario, decide dejarnos reposar

 

No, señores, no. Hora sexta, hora sacra. Que la vida ya es lo suficientemente chunga para que encima nos estropeen esos gloriosos momentos en que el gran Morfeo tiene a bien tenernos en sus brazos.

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