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Decálogo de las Finales NBA 2013

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Que después de una temporada regular apasionante hayamos visto unos Playoffs tan llenos de emoción, grandes momentos y sorpresas es fantástico. Que después de todo lo anterior hayamos asistido a unas Finales de la NBA tan apoteósicas como las que concluyeron el pasado jueves, no tiene precio. Está claro que Cronos, dueño y señor del tiempo, nos dejó lo mejor para última hora.

Miami Heat frente a San Antonio Spurs.Las Finales más competidas de los últimos años, en las que ha pasado de todo y para todos los gustos. En este decálogo repasamos lo mejor de 7 partidos que difícilmente serán olvidados:

  1. A la hora de la verdad, allí estuvoLeBron.

El mejor jugador de la NBA ha mostrado sus dos facetas en las series por el título: la altruista (en la que decide sacrificar su incidencia en los partidos para beneficiar a Miami Heat) y la individualista (en la que se juega todo balón que le llega a las manos buscando la gloria personal). Cuando ha sabido combinar ambas, LeBron ha sido imparable. Cuando se ha centrado en el plano individual, ha fracasado (11/26 en tiros de campo en el sexto partido, por ejemplo).

Estas Finales han servido para demostrar a los que aún no lo creían posible que LeBron James ha alcanzado la madurez deportiva. Ya no es el jugador únicamente centrado en engordar sus estadísticas personales de antaño. Ahora el ‘6’ de los Heat sabe perfectamente que un solo hombre es incapaz de ganar campeonatos y que la victoria debe llegar en comandita. No obstante, siempre ha de existir un líder que guíe a las tropas hacia la victoria y el liderazgo de James también ha madurado. Aunque a veces decae estrepitosamente, es un liderazgo sólido. El séptimo partido de las Finales es muestra de ello. A la hora de la verdad, el Rey no cede su trono al mejor postor, sino que lo ocupa con mayor clarividencia si cabe.

            2. La defensa gana campeonatos.

Miami no habría conquistado su segundo trofeo Larry O’Brien consecutivo de no ser por su empeño defensivo en los momentos precisos. Todos los triunfos de los hombres de Erik Spoelstra en las Finales se han cimentado desde atrás. En la mayoría de ocasiones, esta intensidad en la propia canasta sirvió para desplegar todo el potencial ofensivo de los Heat en el aro rival, con parciales que acabaron rompiendo los encuentros inevitablemente. El anillo comenzó a forjarse apretando los dientes y bajando el trasero.

                   3. Los triples de Danny Green.

Sin duda, el protagonista indiscutible de San Antonio Spurs en estas Finales. El ex jugador de Cleveland Cavaliers (y por tanto antiguo compañero de equipo de LeBron James) ya había mostrado anteriormente unas dotes triplistas bastante aceptables, pero su actuación en estas Finales no tiene parangón. 27 lanzamientos acertados desde más allá de la línea de tres puntos constituyen un récord histórico en la lucha por el título de la NBA.

La facilidad con la que Green ha convertido sus lanzamientos lejanos tuvo su culmen en el tercer encuentro de las Finales, cuando anotó 27 puntos gracias en buena medida a un 7/9 desde el triple. Sus dos últimos partidos dejaron mucho que desear, pero no ensombrecen una actuación espectacular y de nivel MVP.

                     4. El dúo dinámico Parker-Duncan.

Aunque en algunos encuentros desaparecieron en combate, estas Finales han encumbrado una vez más a Tony Parker y Tim Duncan. Tanto el base como el ala-pívot titular de los Spurs tuvieron sus momentos de gloria (primer partido para Parker; sexto y séptimo para Duncan) y mostraron que por su estupenda conexión sobre el parquet no pasan los años. Quizá éste haya sido el último baile entre las dos estrellas de San Antonio, pero menudo baile.

                        5. Los regresos triunfales de Dwyane Wade y Manu Ginóbili.

Ni el capitán de Miami Heat ni la tercera pata del Big Three de San Antonio son ya los jugadores explosivos que solían ser debido a sus problemas físicos, pero en estas Finales han dejado muy claro que por sus venas aún corre mucho talento baloncestístico.

Wade no ha resultado decisivo en todas las victorias de Miami, pero sí en las más importantes. La mejor cura posible para unos Playoffs en los que finalmente pudo más el hambre de victoria que el dolor. Como enuncia el dicho, "donde no manda capitán, no manda marinero" y en South Beach nada sería lo mismo sin un DwyaneWade capital para la consecución de los 3 anillos de los Heat.

Por otro lado, Ginóbili tuvo el partido que necesitaba desde hacía mucho tiempo en el quinto encuentro de las Finales, con 24 puntos (8/14 en tiros de campo) y 10 asistencias en su primer encuentro como titular de la temporada. Su Game 7, a pesar de algunos errores finales, también fue notable. Pase lo que pase con su carrera deportiva tras esta temporada, hay que quitarse el sombrero ante ‘Manudona’. 37 años, ganador de todo lo ganable en el mundo del baloncesto y aún entra a canasta con la misma ilusión que en sus días mozos en Bahía Blanca.

                        6. Sophomore? Really?

La mejor noticia del duelo Heat-Spurs se llama Kawhi Leonard, mide 2 metros y tiene 21 años, aunque a veces aparente tener unos cuantos más en la cancha. El alero titular de San Antonio ha cuajado unas Finales espectaculares para un jugador de segundo año. No sólo destacan sus actitudes ofensivas (14.6 puntos por partido, quinto mejor promedio de un jugador menor de 22 años en unas Finales). Rebotea con la misma intensidad que un pívot y roba el balón con un descaro equiparable al de cualquier base. "Las manos de Kawhi", como diríaDaimiel, se han ganado de sobra el respeto, tanto con sus tiros lejanos y penetraciones como con su actividad extenuante en defensa.

Nos mentiríamos a nosotros mismos si obviáramos el inmenso futuro que puede atesorar Leonard, un joven introvertido y sereno fuera de las canchas. En definitiva, un hombre hecho y derecho a una edad en la que muchos jóvenes de su edad aún se chupan el dedo y piensan en las musarañas. Otro bendito descubrimiento de Popovich.

                          7. Los restantes nominados al Oscar al mejor actor secundario son…

Una de los alicientes más destacados de las Finales 2013 ha sido la profundidad de plantilla mostrada por los dos contendientes en la lucha por el anillo. Cuando los Big Three de Miami o San Antonio no han estado todo lo bien que se esperaba de ellos, otros han tomado responsabilidades. Y bastante bien, por cierto. Además de los ya mencionados Green y Leonard, jugadores como Gary Neal, Mike Miller, Ray Allen, Mario Chalmers, ShaneBattier o Chris Andersen han demostrado sus buenas dotes como complemento de las estrellas.

Casi todos los mencionados han hecho del triple su gran virtud, pero me gustaría destacar el caso de Andersen. ‘Birdman’, un jugador que siempre aparentó poder dar más de sí, ha triunfado en estas Finales gracias a una formidable defensa interior. Puede que el dato haya pasado desapercibido a algunos, pero Miami ha conseguido sus mejores parciales en los 7 encuentros de la final con Andersen en pista. El secreto debe estar en la cresta del que a buen seguro es uno de los jugadores NBA más tatuados de la historia.

                   8. La pintura marcó el camino a seguir.

El juego en la zona ha sido determinante para el devenir de Miami y San Antonio en las Finales. Tan sólo en los dos últimos partidos se rompió una dinámica que amenazaba con prolongarse durante toda la eliminatoria: el equipo que más puntos anotaba en la pintura conseguía la victoria parcial. Aunque estas Finales han sido la oda al triple por excelencia, los triunfos y las derrotas también se han dirimido susurrándole a los aros o alejándose abruptamente de ellos.

                     9. Dos técnicos muy tácticos.

Las Finales 2013 también han dejado para la posteridad un duelo muy interesante en los banquillos: el joven ErikSpoelstra contra el curtido en mil batallasGreggPopovich. Un anillo frente a cuatro. El alumno acabó superando al maestro, pero le costó lo suyo. Las variantes tácticas hicieron acto de presencia cuando fue necesario en un intento por sorprender al rival que funcionó a la perfección precisamente por lo inesperado de su utilización. La entrada en los quintetos titulares de Mike Miller en Miami y Manu Ginóbili en San Antonio dio sus frutos en forma de victorias, al igual que la cambiante gestión de las rotaciones por parte de ambos técnicos.

Spoelstra podrá sacar muchas cosas en claro de su enfrentamiento con Popovich en estas Finales y viceversa. Una contraposición de estilos (o eso dicen) muy didáctica.

                   10. Unas Finales genuinas.

La imposible canasta de Tony Parker sobre la bocina del primer partido. Los parciales descollantes de Miami en el segundo y cuarto encuentro. Los altos vuelos de ‘El Pájaro’ en defensa. El póster de LeBron James al pobre TiagoSplitter en el Game 2. Los triples de Danny Green y Gary Neal en el tercer encuentro. La intensidad deKawhi Leonard. Las lecciones de movimientos en la pintura de Tim Duncan. El pensativo Spoelstra a un lado y el lenguaraz Popovich a otro. Las vibrantes penetraciones a canasta de Manu Ginóbili en el quinto partido. El intermitente Chris Bosh y las apariciones vibrantes de Dwyane Wade.

El triple de un descalzo Mike Miller en el sexto. El recadito de Ray Allen a los operarios de la ya famosa cinta amarilla tras su triple decisivo, también en el sexto partido. LeBron James y sus ademanes de calvicie al descubierto cuando su cinta de pelo se perdió por la pista del American Airlines Arena.Los fallos decisivos. La rueda de prensa de Popovich tras el sexto encuentro. El segundo Game 7 de la década y todo lo que esto conlleva. LeBron y su descaro triplista en el séptimo. El gancho de Duncan que pudo ser y no fue. El aura de superioridad que acompañó a ambos equipos en ciertos momentos de la serie.Los tiros libres fallidos y las pérdidas de balón que ajusticiaron a los Spurs. El ‘SevenNationArmy’. La victoria y la derrota. El Este y el Oeste.

El éxtasis del American Airlines Arena y de sus héroes. La sincera felicitación de GreggPopovich a los jugadores de los Heat. La charla de Tim Duncan y LeBron James renovada seis años después con un abrazo.La última ceremonia de entrega de trofeos presidida por David Stern como comisionado de la NBA. La amargura de Duncan de camino al vestuario y en la sala de prensa.El cambio de parecer respecto a lo que parecía una bravuconada: el "no uno, no dos, no tres" de LeBron.

Simple y llanamente, las mejores Finales en mucho tiempo. El "I love this game" vuelve a estar de moda y a mucha honra.

Millán Cámara en Twitter:  @whereah

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