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Enviado a las 01/06/2011 19:22:28
INDIGNADOS
Solo Amando de Miguel se ha acercado a la gravedad de la situación. Él sí ha atisbado la movida que le está preparando quien mueve los hilos de la sociedad al partido popular a medida que se acerque el momento de las elecciones generales. En un reciente programa de radio, el afamado sociólogo ha manifestado que él ve claramente que este movimiento de los indignados de la Puerta del Sol de Madrid, y de tantos otros sitios, es un montaje de la izquierda para perjudicar electoralmente al partido conservador. Amando de Miguel tiene toda la razón. Como sociólogo curtido en mil refriegas y triquiñuelas, a él no se la dan tan fácilmente. Él ha calibrado al milímetro el alcance de esta operación. Veamos. Si hacemos historia, nos damos cuenta de que durante el año 2003, con el partido popular en el poder, se produjo una gran movilización social para protestar por la guerra de Irak, en la que España no participó, como todos sabemos. El país marchaba admirablemente, rozábamos el pleno empleo, la economía se expandía a todo tren y el país era respetado internacionalmente. Bush invitaba a Aznar a su rancho, y en las Azores, Blair, Bush y Aznar decidieron llevar hacia delante la intervención armada para derrocar a Sadam Hussein, algo parecido a lo que se ha producido ahora con Gadafi, en Libia, si bien, entonces España reservó su participación a tareas humanitarias, cuando la guerra terminó. El país marchaba tan bien que nada ensombrecía la inminente victoria del partido popular en las siguientes elecciones generales de 2004. Las encuestas daban vencedor a Mariano Rajoy por un margen superior al 10%. Algo que también sucede ahora. No obstante, al llegar el momento de votar, se produjo el giro que todos recordamos. ¿Qué pudo suceder para que en cuestión de meses, el partido socialista fuera capaz de voltear la situación electoral hasta el punto de convertir lo que era derrota cantada en victoria sin paliativos? La clave la encontramos en la agitación social que tuvo lugar en esos meses. Manifestaciones, algaradas, tensión. Miles de personas apareciendo en la televisión a todas horas atribuyendo falsamente a Aznar la guerra de Irak y creando un clima social propicio para que en su seno se produjera una ebullición en el momento clave. La gente estaba muy movilizada, radicalizada, exacerbada. Y ello pese a que la situación interior era buena, como hemos visto. En medio de un clima cada vez más tenso, se fue produciendo la intervención machacona de Blanco, el secretario general socialista, en el sentido de que el partido popular mentía. Este mantra se repetía inmisericorde vez tras vez, en cada ocasión en que salía a hacer declaraciones. Cuando llegó el momento oportuno, Rubalcaba remachó la jugada, el 13 de marzo, día anterior a las elecciones, con su frase certera: “Los españoles se merecen un gobierno que no les mienta, que les diga siempre la verdad”. Esta fue la puntilla final. Al día siguiente, el resultado electoral fue una victoria inapelable del partido socialista, que hemos sufrido hasta la extenuación hasta la fecha. Creo que ahora se está produciendo la siembra de una semilla que podría dar lugar a una cosecha parecida. Este movimiento de los “indignados” es muy parecido al de la guerra de Irak. Tiene gancho, está integrado por gente muy sensibilizada, de izquierdas, muy tensionado, y dispuesto a aguantar lo que convenga para que triunfen sus tesis. Desprecia la verdad, la realidad, y mantiene su desafío a la legalidad. Y es perfectamente susceptible de ser manipulado por una mano experta en esprints de última hora. ¿Nos suena esa frase? Claro que si. Recordemos que la movilización de estos indignados ha empezado el 15 de mayo, una semana antes de las elecciones del 22. Unas semana antes solo. Es decir. Durante el esprint final de campaña. Y Zapatero nos ha hablado de que Rubalcaba es un esprinter capaz de ganar una carrera de 10 meses. Durante esta semana, el foco omnipresente de atención de los medios ha sido la movilización de la Puerta del Sol. Han estado ocupando horas y horas de retransmisión, hasta el punto de que se han producido conexiones en directo a todas horas, exactamente igual que los días previos al 14 de marzo de 2004. Solo ha faltado el ingrediente de alguien que condujera el movimiento hacia el punto conveniente. No se ha producido ahora, pero sin duda se producirá en su momento. ¿Hay quien lo dude? Realmente no hace falta ser muy listo para saber en qué dirección se van a mover los mensajes. Volvamos a recordar. Hace unos meses, el diario El País asestó una entrevista al líder del Partido popular, Mariano Rajoy. Esa entrevista arrancaba desde la primera página, a 4 columnas. Aludía al supuesto programa oculto del partido popular. Sucedía que Rajoy había manifestado que el camino que comenzaba el líder inglés Sr. Cameron le parecía correcto. El País manipuló esta idea hasta hacer ver que el sr. Rajoy tenía un programa oculto de recortes sociales. La previsible actuación de los responsables de agitación y propaganda del partido socialista va a ser a partir de ahora, hasta el día de las elecciones,  parecida a ésta. Se va a intentar manipular el mensaje de los “indignados” para que en vez de protestar contra el responsable de la situación, es decir, del partido socialista, se vuelva contra el partido popular, que nada tiene que ver en el asunto. ¿Y cómo? Pues atribuyendo la responsabilidad de la crisis a los banqueros, al capital, a los ricos, a la derecha. Y generando el miedo consiguiente a los recortes que va a traer el partido popular cuando gobierne, mediante ese programa oculto de recortes sociales. Vamos a asistir a una ceremonia de la confusión perfectamente orquestada, en la que el responsable del paro, de la falta de crédito, de las ejecuciones hipotecarias y desahucios, de la subida del precio del dinero  sea la voracidad de los bancos, y por extensión, el partido popular, el del capital, el de los banqueros. Y frente a esto, poco va a poder hacer este partido. Poco si no cambia la política de comunicación en la debida forma. A la cabeza del partido socialista, de su política de comunicación, de su frente de agitación y propaganda, está el viejo y experimentado señor Rubalcaba, eficazmente secundado por el señor Blanco. Si el partido popular quiere ganar las siguientes elecciones, tendrá que situar a un equipo capaz de hacer frente a estos dos magos de la comunicación. Confiemos en González Pons. En caso contrario, nos esperan 4 años más de crisis, ruina, miseria y destrucción moral y económica del país. Esperemos por el bien de todos que tenga en su mano la química suficiente para precipitar los elementos de que dispone Rubalcaba de forma que se conviertan en inocuos. Hasta ahora ha demostrado buenos oficios y maneras. Confiemos en que sigan siendo eficaces y recemos para que así sea. Dios tendrá mucho que poner de su parte para desactivar el maleficio.
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Enviado a las 06/10/2010 19:35:05
el señor Miret

El señor Miret.

Estamos en la Cataluña interior en el año de 1960. El señor Miret era rico. De buena familia, de las de Cervera de toda la vida, su patrimonio había crecido. Ahora pertenecía a la buena sociedad del lugar. En casa había una industria textil, de aquellas que existían entonces en las pequeñas localidades de la Cataluña interior.

Orgulloso de sus orígenes, el señor Miret era muy dado a seguir las buenas costumbres. Al pan pan, y al vino vino. Y sabe quién es de los suyos, y quién no. Y al que no es de los nuestros, ni agua. Ya se sabe: ni una mala palabra, ni una buena acción.

El señor Miret va a misa cada domingo, y es de los que rezan sus buenas oraciones.  Sentado en la zona reservada a los hombres, como manda la tradición, la cabeza ladeada, y ligeramente baja, va siguiendo el curso de la misa con atención. Cuando llega el momento, sacude su pecho con discretos golpes, de aquéllos que se dan para reconocer que se ha pecado durante la semana anterior, suplicando el perdón divino.

Al acabar la misa, da el brazo a su señora. Con medio paso delante de ella, va caminando a hacer el vermú del domingo. Todos saben que él cumple con todas las tradiciones. Él es uno más, pero muy distinguido  dentro de la buena sociedad del lugar.

El sábado ha venido a casa del señor Miret una niña de 12 años. Se llama Carmen. Ha nacido en un pueblo cercano. Sus padres, empleados de la Renfe, apenas la pueden mantener. Han llegado hace algunos años a Cervera, procedentes del cercano Aragón. De habla castellana, no se habla en casa otra lengua que ésta, por ser ambos de humilde origen y corta formación. Ambos tienen que multiplicar sus labores para que los sueldos de miseria cubran sus mínimas necesidades.  A veces no se llega a todo.

La madre de Carmen cose. Y enseña a su hija a coser también. A la niña, por su duodécimo cumpleaños le ha regalado un dedal, para que vaya aprendiendo un oficio con el que mantenerse. Carmen no va a la escuela. No tiene tiempo, porque su trabajo es vital para la subsistencia familiar.

Justo ahora que parecía que la economía familiar daba un respiro, viene una hermana pequeña. Lo que faltaba. La madre no puede trabajar, pues ya tiene bastante con las hijas y la casa. Y Carmen ha de ponerse a ganar dinero.

Aprende a coser. Con el dedal, en ese primer día de aprendizaje, marcha a casa del señor Miret. Antes, su madre ya había hablado con él para que la acogiera y aceptara que trabajara para él.

El dedal es de aquellos que no son cerrados. Está abierto por la parte que da a la yema del dedo.

Cuando la aguja se desliza hacia allí, por la falta de experiencia de la niña al coger el dedal, se clava una vez y otra en el dedito de Carmen. Ella aguanta el dolor. No se queja. Es el trabajo.

El señor Miret le ha dado para practicar un cuello de pana. Es muy duro. Ella ha de coger el pespunte. Casi a cada puntada la aguja se desliza hacia la yema. Se clava una y otra vez en el dedo que está a punto de sangrar. Pero no se oyen ayes.

Después de un gran esfuerzo, el cuello está terminado. Miles de pinchazos han jalonado la prenda. Carmen está muy orgullosa de su trabajo. Cuando por fin lo puede entregar al señor Miret,  con una sonrisa de satisfacción, le dice:

-         Aquí tiene Sr. Miret. ¿Que le parece? ¿Está bien?

A lo que el señor Miret, con una fría mirada en sus ojos, y una expresión seca contesta:

-         No t’entén res. Parla’m en catalá, perqué si no, no t’entén res.

 

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Enviado a las 12/08/2010 09:22:08
SAN MANUEL BUENO, MARTIR

Unamuno era vasco de nacimiento, natural de Bilbao. Pero nadie como él supo describir la profundidad del alma castellana. Nadie.

Gustaba Unamuno de sus eternas paradojas, y ésta que acabo de decir era una de las mayores. Debe ser que, para comprender el alma castellana, hay que ser de la periferia.

Otra de las que señalaba él era la que se refería a la intrahistoria. Frente a quienes relataban la historia de los pueblos, y entre ellos, del español, como una sucesión de batallas, de guerras, de “hechos históricos,” a Unamuno le gustaba hablar de la vida pequeña de las gentes humildes, del pueblo, del sentir cotidiano de las gentes. No gustaba del gran acontecimiento, que a menudo se consumía en su realización, sino que se perdía en el sosegado análisis de la vida del común de las gentes.

Eso sí. Para su descripción, acudía Unamuno a lo mejor de la tradición cultural,  literaria, de la intrahistoria del pueblo. El análisis de la vida del espíritu castellano lo encuentra él en la vida descrita en las obras de los autores clásicos del Siglo de Oro de la lengua española. Bebe de las fuentes de Cervantes, Lope de Vega, y sobre todo, Calderón de la Barca.

Y es precisamente este autor, Calderón, quien habla del mito del sueño a que se reduce la vida, en su príncipe Segismundo, el encadenado por mor del horóscopo que consulta su padre, el rey de Polonia. Este mito, el de la vida como sueño, es el que le sirve a Unamuno para escribir su gran novela corta, cortísima, San Manuel Bueno, mártir.

Y aquí, dos paradojas más de nuestro autor. Una, que él, gran fabulador, no escribe novelas, sujetas a estrechas reglas de composición, sino nivolas, es decir, obras noveladas de estructura libre, propias de su invención.

Y otra, que siendo la novela una estructura larga, compleja, en donde suceden muchas cosas a los personajes, en su novelita no sucede nada. Es una novela de trama íntima, espiritual, en donde no sucede nada más que el diálogo entre la espiritualidad de unos, al lado o frente a la espiritualidad de otros, y en donde la compasión por la pureza de la vida espiritual de algún personaje, hace brotar lágrimas de pena o de dolor por su peripecia vital.

Ángela Carballino, la protagonista, nos narra la historia del cura de su pueblo, el santo varón Don Manuel Bueno. En una más de las paradojas de Unamuno, se trata de un santo que no cree en lo que predica. De alguien que da vida y alimenta la fe en los demás, a pesar de no tener él mismo esa fe.

De alguien que se vuelca en hechos, en buenas acciones, en rectitud, a pesar de no creer en la resurrección de la carne, y en la vida eterna.

Huir del pensar ocioso. Huir de la soledad. Ser incrédulo, pero dar fe a los demás. Y por encima de todo, mantener una santidad en las acciones que, sin andar proclamando la por ahí, resulte evidente de los propios hechos.

Ángela no duda de la santidad de su Don Manuel. No dudaba de ésta su madre, ni Lázaro, su hermano. Y Blasillo, que murió cogido de la mano de Don Manuel, el día del postrer acto religioso del cura, ya agonizante, estaba íntimamente convencido de que era don Manuel un mártir, un santo varón.

Sin embargo, Don Manuel no tenía fe en la resurrección de la carne, en la vida eterna, en la trascendencia del cielo y del infierno, en el Demonio. Don Manuel no creía. Pero  no podía permitir que nadie dudara de sus buenas acciones permanentes, en un ejercicio vital de una pureza inmaculada.

En el fondo del lago de Valverde, las noches de San Juan se oía sonar la campana de una villa antigua sumergida. Las almas de los santos, reunidas en comunión, tañían la campana de la iglesia en esa noche, las más corta del año. Esas mismas almas, acogieron como una más de su grupo a las de Don Manuel y Lázaro, para que formaran parte integrante de esa comunión de salvación, en ese cielo eterno que se refugiaba en el lago, depósito de almas, alimentado por los copos de las ideas que vertía el Cielo suavemente en los días de nevadas, para que se deshicieran blandamente sobre la superficie irisada de las aguas.

Las almas permanecen eternamente en esa comunión, sumergidas en el lago, y dan forma al paisaje al que contribuyen a regar con su humedad.

Ángela cree que Don Manuel y Lázaro se salvaron aunque no creyeran, porque su forma de santidad era la del ser incrédulo, es decir, la de la persona que, en su santidad, no puede dar el paso definitivo hacia la fe, pero que su incredulidad no era más que una forma más de santidad.

Y mientras ella vuelca en la nívea blancura del papel sus ideas, fronterizas entre la verdad y la ensoñación, entre lo vivido y lo imaginado, entre la realidad y el sueño, los copos de la nieve de las ideas que alimentan el alma de la intrahistoria del pueblo, van cuajando en la montaña, y se van deshaciendo en el lago.

A la postre, solo queda el poso de esa felicidad que reposa en las almas atendidas por el ejemplo del santo, y ese verdor que se descubre en la montaña, que se nutre de la humedad que procede de la nieve derretida en sus laderas.

La vida es sueño. Un sueño en que soñamos que estamos aquí, y en que vemos como todo  va sucediendo a nuestro alrededor. Sueño del que despertamos cuando nos acercamos a la muerte. Pero un sueño cuyo fruto es  el que crece en los árboles sembrados con el trabajo diario, y regado con el agua de la nieve derretida de las ideas que se ha depositado en nuestra alma, en nuestro espíritu, por la influencia de la obra de quienes nos han precedido, y de quienes nos han dado ejemplo antes, y que permanecen en comunión en el fondo de nuestro lago, y en los árboles de nuestras montañas, así como en las  estrellas.

Fruto que consiste en ser un ejemplo aunque el cielo sea la cúpula que cubre con su manto azul la montaña de Valverde, y el lago en que caen sus copos blancos  como la nieve.

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Enviado a las 11/08/2010 14:12:38
san manuel bueno
Unamuno era vasco de nacimiento, natural de Bilbao. Pero nadie como él supo describir la profundidad del alma castellana. Nadie. Gustaba Unamuno de sus eternas paradojas, y ésta que acabo de decir era una de las mayores. Debe ser que, para comprender el alma castellana, hay que ser de la periferia. Otra de las que señalaba él era la que se refería a la intrahistoria. Frente a quienes relataban la historia de los pueblos, y entre ellos, del español, como una sucesión de batallas, de guerras, de “hechos históricos,” a Unamuno le gustaba hablar de la vida pequeña de las gentes humildes, del pueblo, del sentir cotidiano de las gentes. No gustaba del gran acontecimiento, que a menudo se consumía en su realización, sino que se perdía en el sosegado análisis de la vida del común de las gentes. Eso sí. Para su descripción, acudía Unamuno a lo mejor de la tradición cultural,  literaria, de la intrahistoria del pueblo. El análisis de la vida del espíritu castellano lo encuentra él en la vida descrita en las obras de los autores clásicos del Siglo de Oro de la lengua española. Bebe de las fuentes de Cervantes, Lope de Vega, y sobre todo, Calderón de la Barca. Y es precisamente este autor, Calderón, quien habla del mito del sueño a que se reduce la vida, en su príncipe Segismundo, el encadenado por mor del horóscopo que consulta su padre, el rey de Polonia. Este mito, el de la vida como sueño, es el que le sirve a Unamuno para escribir su gran novela corta, cortísima, San Manuel Bueno, mártir. Y aquí, dos paradojas más de nuestro autor. Una, que él, gran fabulador, no escribe novelas, sujetas a estrechas reglas de composición, sino nivolas, es decir, obras noveladas de estructura libre, propias de su invención. Y otra, que siendo la novela una estructura larga, compleja, en donde suceden muchas cosas a los personajes, en su novelita no sucede nada. Es una novela de trama íntima, espiritual, en donde no sucede nada más que el diálogo entre la espiritualidad de unos, al lado o frente a la espiritualidad de otros, y en donde la compasión por la pureza de la vida espiritual de algún personaje, hace brotar lágrimas de pena o de dolor por su peripecia vital. Ángela Carballino, la protagonista, nos narra la historia del cura de su pueblo, el santo varón Don Manuel Bueno. En una más de las paradojas de Unamuno, se trata de un santo que no cree en lo que predica. De alguien que da vida y alimenta la fe en los demás, a pesar de no tener él mismo esa fe. De alguien que se vuelca en hechos, en buenas acciones, en rectitud, a pesar de no creer en la resurrección de la carne, y en la vida eterna. Huir del pensar ocioso. Huir de la soledad. Ser incrédulo, pero dar fe a los demás. Y por encima de todo, mantener una santidad en las acciones que, sin andar proclamando la por ahí, resulte evidente de los propios hechos. Ángel ano duda de la santidad de su Don Manuel. No dudaba de ésta su madre, ni Lázaro, su hermano. Y Blasillo, que murió cogido de la mano de Don Manuel, el día del postrer acto religioso del cura, ya agonizante, estaba íntimamente convencido de que era don Manuel un mártir, un santo varón. Sin embargo, Don Manuel no tenía fe en la resurrección de la carne, en la vida eterna, en la trascendencia del cielo y del infierno, en el Demonio. Don Manuel no creía. Pero no podía permitir que nadie dudara de sus buenas acciones permanentes, en un ejercicio vital de una pureza inmaculada. En el fondo del lago de Valverde, las noches de San Juan se oía sonar la campana de una villa antigua sumergida. Las almas de los santos, reunidas en comunión, tañían la campana de la iglesia en esa noche, las más corta del año. Esas mismas almas, acogieron como una más de su grupo a las de Don Manuel y Lázaro, para que formaran parte integrante de esa comunión de salvación, en ese cielo eterno que se refugiaba en el lago, depósito de almas, alimentado por los copos de las ideas que vertía el Cielo suavemente en los días de nevadas, para que se deshicieran blandamente sobre la superficie irisada de las aguas. Las almas permanecen eternamente en esa comunión, sumergidas en el lago, y dan forma al paisaje al que contribuyen a regar con su humedad. Ángela cree que Don Manuel y Lázaro se salvaron aunque no creyeran, porque su forma de santidad era la del ser incrédulo, es decir, la de la persona que, en su santidad, no puede dar el paso definitivo hacia la fe, pero que su incredulidad no era más que una forma más de santidad. Y mientras ella vuelca en la nívea blancura del papel sus ideas, fronterizas entre la verdad y la ensoñación, entre los vivido y lo imaginado, entre la realidad y el sueño, los copos de la nieve de las ideas que alimentan el alma de la intrahistoria del pueblo, van cuajando en la montaña, y se van deshaciendo en el lago. A la postre, solo queda el poso de esa felicidad que reposa en las almas atendidas por el ejemplo del santo, y ese verdor que se descubre en la montaña, que se nutre de la humedad que procede de la nieve derretida en sus laderas. La vida es sueño. Un sueño en que soñamos que estamos aquí, y en que vemos como todo va sucediendo a nuestro alrededor. Sueño del que despertamos cuando nos acercamos a la muerte. Pero un sueño cuyo fruto es el que crece en los árboles sembrados con el trabajo diario, y regado con el agua de la nieve derretida de las ideas que se ha depositado en nuestra alma, en nuestro espíritu, por la influencia de la obra de quienes nos han precedido, y de quienes nos han dado ejemplo antes, y que permanecen en comunión en el fondo de nuestro lago, y en los árboles de nuestras montañas, así como en las  estrellas. Fruto que consiste en ser un ejemplo aunque el cielo sea la cúpula que cubre con su manto azul la montaña de Valverde, y el lago en que caen sus copos blancos  como la nieve.
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Enviado a las 07/07/2010 13:09:15
MANIFESTACIÓN

El próximo día 10 de julio se va a celebrar en el barcelonés Paseo de Gracia la manifestación convocada por ómnium Cultural y varios cientos de organizaciones catalanas en contra de la sentencia del Tribunal Constitucional, y en defensa del texto originario del Estatut.

Los días previos están sirviendo para visualizar una vez más la tremenda división que subyace en la actuación de las fuerzas catalanas, cada una de ellas pendiente sólo de arrimar el ascua a su sardina, en vez de procurar la defensa del bien común.

Observamos cómo una organización tradicionalmente pastoreada y subvencionada por Convergencia, como lo es Ómnium Cultural, se niega a cambiar el lema propuesto inicialmente para que abriera la manifestación. Ello con el respaldo, no hay que decirlo, de CiU. Frente a esta postura, el PSC de Montilla opta por exigir que abra la convocatoria la Senyera, es decir, la bandera oficial de Cataluña, en la que naturalmente se envolvería él, y toda la plana mayor del establishment catalán.

Ómnium se ha cerrado en banda en defensa de su lema, mientras que el PSC no da su brazo a torcer, en defensa de su idea de marchar detrás de la Senyera.

¿Qué nos sugiere esto? Pues muy sencillo. El Estatut, cuando todavía no había empezado su andadura, no interesaba a nadie. Sólo en 7 % de los catalanes sentía alguna necesidad de tener un nuevo Estatut. Hablamos de los años previos al 2005.

Cuando se aprobó finalmente, la participación no llegó al mínimo del 50% comúnmente exigido para dar validez a los resultados de refrendos de esta naturaleza. Se quedó, por el contrario en un escueto 48,75%.

De esta participación tan escasa, sólo un 70% aprobó el redactado del texto. Por ello, los votos que recogió el Estatut a su favor, no superaron el 36% del Censo.

No cabe hablar de un sentir mayoritario a favor del Estatut, ni de un texto necesitado, ni de un deseo amplio del cuerpo social a favor de un mayor autogobierno, o de una autodeterminación o independencia. Estamos, por el contrario, ante la plasmación jurídica de una aspiración de las élites burguesas del poder establecido en Cataluña, deseosas de perpetuar ese poder, y de usufructuarlo en su favor, antes que de una legítima aspiración inaplazable del pueblo catalán.

No obstante, el sentimiento de un pueblo es algo muy susceptible y fácil de herir. Ahora, las llamadas a defender el orgullo del pueblo de Cataluña, ofendido una vez más por Madrid, es muy difícil que no tengan un amplio eco en el tejido social catalán. Y ello no porque haya un motivo real de agravio, que no lo hay. Sino porque la manipulación de los sentimientos patrióticos hacia la visualización de una herida causada por el enemigo madrileño, que ataca inmisericorde a la nación catalana, a la que no deja expresarse libremente, hace que el imaginario del eterno agravio sufrido se reavive y permanezca en las pupilas de los catalanes, ofuscando la realidad, y nublando el entendimiento, de forma que solo la realidad de la patria ofendida y reclamante de venganza sea  lo que aparezca de manera oficial.

Hay división en Cataluña. La hay entre partidos nacionalistas y no nacionalistas. La hay entre ciudadanos  y representantes. La hay entre la Cataluña oficial y la real. Entre la subvencionada y la que a duras penas llega a fin de mes, malviviendo entre penurias, y a caballo de las listas del paro, y la chapuza sumergida.

Parece que este lío del Estatut sirve muy bien a hacer real la idea de Groucho Marx, cuando decía que el político era experto en crear problemas donde no los había, en dar el diagnóstico equivocado, y en ofrecer una solución errónea.

La mitad de la población malvive en campos y ciudades, pendientes de si va a llegar a fin de mes. El paro aumenta cada día, la economía no crece, las perspectivas menguan, las empresas cierran, y los empresarios se marchan del país en busca de oportunidades en regiones extranjeras, desolados  ante la imposibilidad de defender sus negocios en España.

Pero aquí nos preocupamos por problemas que no interesan a la gente de la calle. Aquí indagamos en el ADN de muertos de un bando de la guerra, y puestos a crear riqueza, no se nos ocurre otra cosa que cargar al empresario con mas trámites e impuestos, a las familias con más trabas, mientras les quitamos las pocas ayudas que tienen, y contribuimos a la pobreza general mediante la facilitación hasta extremos inasumibles del aborto.

Hace falta un viento que barra toda esta escoria humana que, en forma de basura nos gobierna. Hace falta un huracán que limpie esta clase política nefasta, que disfraza la realidad de una crisis tremenda, con el fantasma de un agravio irreal, pretendido e inexistente.

Y hace falta que el cuerpo social entero del país se quite la venda de los ojos, de forma que llegue a ver que solo barriendo a toda esta putrefacta tribu que nos pastorea podemos llegar a tener algún futuro.

Salga el sol de nuevo para España, y únase Cataluña al carro común, por medio de políticos sensatos que digan pan al pan, y reconozcan la fuerza de la historia común.

En otro caso, el victimismo imperante nos va a arruinar, como lo hace ahora, a todos. Catalanes y al resto de españoles. Si hay Dios, que vele por España. Nos va a hacer mucha falta.

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Enviado a las 03/05/2010 17:36:14
LA REFORMA LABORAL

La encuesta de población activa del primer trimestre de 2010. Datos.

El mercado de trabajo en España. Tipos de contratos.

Indemnizaciones por despido.

La reforma laboral de 1997 del primer Gobierno Aznar.

La reforma propuesta por el Gobierno zapatero. El modelo austríaco.

 

 

El Ministerio de Trabajo ha desvelado el 30 de abril el dato de personas en situación de paro según la encuesta de población activa correspondiente al primer trimestre de 2010. El dato es escalofriante: a 31 de marzo, había en España 4.612.700 parados, equivalentes al 20,05% de la población activa. Es el peor dato de paro desde 1997. De esta manera, podemos observar que todo el empleo creado en la época brillante del presidente Aznar, mas el del primer cuatrienio socialista, se ha esfumado desde que empezó la crisis, ésa que no existía según nuestro ínclito presidente.

En Cataluña el dato es similar. Los parados ascienden a 676,200 que suponen el 17,91% de la población activa. En este primer trimestre del 2010, el paro ha registrado 33,100 personas más en Cataluña.

Por sectores, en cuanto al conjunto de España, observamos que de los menores de 25 años, el 40,9% está desempleado. Y de los mayores de 45, mas de un millón de personas, por primera vez en nuestra historia, concretamente, 1,038,500 , está sin empleo.

La situación en la provincia de Lleida no es mejor. El dato de la EPA de este trimestre sitúa el desempleo en 33,100, que equivalen al 14,61% de la población activa, con un incremento de 2600 personas en este trimestre.

Detrás de cada persona en paro, hay una historia de fracaso, de frustración, de familias en apuros, que no pueden llegar a fin de mes. El drama del paro es difícil de sobreestimar en cuanto a su profundidad y repercusión. No se trata de cifras. Se trata de seres humanos agredidos en su derecho al trabajo, en su derecho a vivir una vida digna en sociedad.

Y este drama humano inmenso tiene un responsable. El Sr. Zapatero. No hay otro. Él, con su política de negación de la crisis, y de la necesidad de acometer las profundas reformas estructurales que la economía necesita con urgencia en España, es el causante directo de este estado dramático de cosas.

No es el demagogo que anuncia que está al lado de los necesitados quien hace más para luchar contra el paro. No es quien se sitúa de boquilla a su lado, pero se niega a administrar la medicina necesaria porque sabe que va a amargar al paciente.

El político valiente que hace el diagnóstico correcto del mal, que diseña las medidas necesarias, y que aplica la medicina conveniente, aunque escueza, ese es el mejor amigo de los necesitados, de los parados, de los humildes. Quien frente al cáncer da un caramelo, o una aspirina, no lo es, por mucho que pregone lo contrario.

España padece una enfermedad muy grave, en forma de paro. Éste es solo la manifestación externa de un funcionamiento deplorable de la economía en general, y del mercado de trabajo en particular. Éste se caracteriza por una dualidad de formas de contratación. Los contratados con plenitud de derechos, es decir, los que disfrutan de un contrato de trabajo indefinido, y los contratados temporales en sus diversas modalidades, de fomento del empleo, de obra o servicio determinado, de interinidad, etc. que solo tienen unos derechos laborales de segundo orden.

Mientras los primeros presentan una permanencia en su puesto de trabajo envidiable, se puede decir que blindada, gracias a la indemnización de 45 días de salario por año trabajado, con un máximo de 42 mensualidades, los demás son despedidos sin indemnización o con unas indemnizaciones mínimas. Son estas personas contratadas por días, meses o semanas, las que engrosan las listas del paro, en una inmensa mayoría, sin excluir del todo al primer colectivo. La razón es obvia: Despedirlos no cuesta nada. En el peor de los casos, con esperar a la pronta extinción del contrato por finalización del plazo, hay suficiente para poner en la calle al trabajador. Y solamente en caso de contratos por obra o servicio determinado, amén del eventual por circunstancias de la producción, dan lugar a una mini indemnización de 8 días por año trabajado. El resto de contratos de duración determinada, como son los de interinidad, formativos o en prácticas, no dan lugar a indemnización.

Esta dualidad de formas de contratación, que viene motivada en gran parte por la férrea defensa que hacen los sindicatos de la indemnización de 45 días por despido improcedente vigente en caso de contratos indefinidos, y por la imposibilidad de las empresas de contratar haciendo frente a una posible indemnización de esa cuantía, provoca que, cuando la economía necesita prescindir de mano de obra porque disminuye la actividad y los pedidos no se venden, los empresarios reducen plantilla como vía para reducir costes, con carácter inmediato. Y claro está: la parte más débil, y la que sufre en primer término la reducción de puestos es la formada por contratos temporales, dado su menor coste y su mayor flexibilidad. Ésta y no  otra es la causa del vertiginoso aumento del paro en nuestro país. Y solo unos agentes sociales conscientes de este problema, y un gobierno que sepa diagnosticar adecuadamente la situación, sin dejarse llevar por complejos ideológicos y anteojeras políticas o demagógicas, serán capaces de sacar al país del atolladero social en que se halla.

Ni las demagogias, ni las falsas medicinas. Altura de miras, y saber aceptar los sacrificios que sean necesarios. En otro caso, el drama del paro seguirá presente en la sociedad española como un eterno invitado, pesado y deprimente.

Esta situación ya viene de antaño. No es nueva, y no la ha producido la democracia. Reamente proviene de la ley de relaciones laborales de 1944, que, con algunos retoques, se convirtió en el vigente estatuto de los trabajadores de 1980. Ahora bien, lo que en época de Franco, con un paro muy controlado, y una situación política caracterizada por la falta de libertades, que se compensaba con una sobreprotección laboral, era asumible, o tolerable, ya no lo es en democracia, y menos aún, en un mundo globalizado como el actual, que observa como los puestos de trabajo, y la actividad económica que no se crean o desarrollan en España, se producen en economías más abiertas, más baratas, o más tolerantes. Y si queremos competir, debemos asumir que en este mundo de competencia feroz, no sirve otra cosa que tener una legislación más abierta y flexible. Aunque cueste asumirlo. Pero es la verdad. Sí, es una mengua de derechos. Pero lo es para tener más trabajo, y más riqueza a largo plazo.

En 1997, el primer gobierno del señor Aznar ya era consciente de este problema, y propuso una solución que en su momento fue muy aplaudida, y que tuvo un notable éxito: Se creó el contrato indefinido de fomento del empleo, con una indemnización por despido de 33 días por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades, en lugar de la general hasta entonces, de 45 días por año, con un máximo de 42.

Este tipo de contrato se utilizó masivamente en los primeros años de su entrada en vigor, básicamente, aunque no solo, porque fue la vía para convertir en indefinidos miles y miles de contratos temporales, gracias a que en ese momento y forma contractual se concentraron todas las bonificaciones a la creación de puestos de trabajo, antes dispersas en mil y una formas poco eficientes. Y fue la base para crear casi 5.000.000, de puestos de trabajo desde 1997 hasta 2004. España era el país de Europa que más empleo creaba, y además, indefinido.

Su uso era fomentado porque concentraba las bonificaciones a la contratación, como decimos. No obstante, al estar restringido, mejor aún, prohibido su uso entre varones de 31 a 44 años, acabó por decaer, y hoy prácticamente no resulta de aplicación.

Aun así, esta nueva forma contractual, que entonces supuso toda una innovación en el letárgico mundo laboral español, es un ejemplo de cómo se deben hacer las cosas, si se quiere abrir una nueva vía para solucionar esta lacra del desempleo, que consume vidas y recursos, amén de lastrar las energías del país, y de traer miseria y depresión.

En el seno del diálogo social debe prosperar una serie de innovadoras medidas que doten de perspectivas nuevas al mercado de trabajo, que permitan afrontar la contratación de trabajadores por las empresas sin el miedo correlativo a arruinarse en caso de que la merma de la actividad económica haga afrontar reducciones de plantilla a la empresa.

EL MODELO AUSTRIACO. EJES DE LA REFORMA PREVISTA

En Austria, en el año 2002, mediante acuerdo social, se implantó un modelo de indemnización muy innovador. Consistía en suprimir la indemnización por despido, por una contribución de la empresa del 1,53% del salario, a un fondo del trabajador, que se va acumulando durante toda su vida laboral, y que se lleva de una empresa a otra en caso de cambiar de empleo, y que percibe de una vez en caso de jubilación. Es decir, se sustituye la indemnización por la capitalización de un ahorro mensual del 1,53% que se deposita en una cuenta del trabajador, que corre a cargo de la empresa y que solo se cobra en caso de despido, o en caso de jubilación, si no ha habido despido, pero que no se pierde.

El  éxito de este modelo austríaco en ese país es evidente. Baste con señalar que el paro allí es de solo el 5%. Es decir, el llamado paro estructural. Lo cual es tanto como decir que Austria disfruta de situación de pleno empleo.

El Gobierno propone en España un modelo híbrido, que parte del contrato de fomento del empleo, que tiene una indemnización de 33 días. De éstos, propone el Gobierno que 25 serían a cargo de la empresa y 8 a cargo del Estado, que haría frente a los mismos a través del FOGASA, es decir, lo pagarían las empresas, únicos entes cotizantes a tal organismo en la actualidad.

Evidentemente, ésta no es la solución que adoptó Austria de forma consensuada y que tan buenos frutos le ha dado. Este modelo que se propone en el documento de trabajo enviado por el Gobierno a los agentes sociales para su discusión y eventual pacto, supone un incremento de los costes empresariales, por cuanto al coste de la indemnización por despido ya vigente de 33 días, hay que añadir los 8 que paga el FOGASA, porque salen de cotizaciones empresariales en todo caso, aunque de momento se recurra al colchón financiero del que disfruta el Fondo en la actualidad, que se sitúa en 3.000 millones de euros. Cuando se agote este colchón, serán las empresas las que tendrán que afrontar este coste, y ello no irá en un aumento de la contratación sino en su desincentivación.

El año pasado, en el mes de junio, se estaba intentando la firma del acuerdo laboral, y en el seno de esas conversaciones entre sindicatos y empresarios, el Gobierno llegó a proponer la rebaja de 2 puntos en las cotizaciones a la Seguridad Social a cargo de las empresas. Esa rebaja, que fomentaría directamente la contratación, por la vía de una reducción de costes de la plantilla, unida a una adopción de un modelo como el austríaco, si que producirían un aumento de la contratación y una reducción del paro. Y se fomentaría el consumo y el gasto de los hogares, lo cual llevaría consigo un aumento de la actividad que iría en beneficio de empresas, trabajadores, y Estado, por vía de un aumento en la recaudación fiscal, dependiente del IVA que grava el consumo.

Al lado de todo lo anterior, el documento del gobierno recoge la necesidad de concentrar las bonificaciones en la mejora de la contratabilidad de los colectivos más desprotegidos en la actualidad,  como son los menores de 30 años y los mayores de 45. Así mismo, contiene la idea de potenciar las ETT, y la posibilidad de regulación permisiva de las agencias de colocación con ánimo de lucro. Y recoge finalmente el llamado modelo alemán de reducción de jornada y compatibilización con una prestación a cargo de la seguridad social, por las horas de reducción. Es decir, permite la prolongación del contrato de trabajo, a cambio de reducir el número de horas de su vigencia diaria o semanal, y ello compatible con la percepción de la correspondiente indemnización en caso de reducción de jornada.

Este documento de trabajo, de 12 de abril de este año, contiene un diagnóstico aceptable de la realidad del sector laboral de España. Sin pretender coincidir al 100 x 100 con el mismo, si es posible aceptar una buena parte de su contenido, así como de las medidas que propone, ninguna de las cuales es desacertada.

Si acaso, se puede achacar al mismo su cicatería al proponer la implantación del modelo austríaco, y una falta de voluntad política en implantarlo, con la debida rapidez y contundencia. Si estamos de acuerdo en que el mercado de trabajo solo se va a dinamizar si rebajamos el coste del despido, y aligeramos los costes generales de la contratación, y si estamos convencidos de que el principal problema de la economía española es el que deja traslucir el aumento del paro, que muestra ya una dimensión escandalosa, solo afrontando el problema con una disposición firme a adoptar las medidas traumáticas que sean necesarias se podrá poner punto final al paro endémico en España. Y si hay que aceptar recortes en los derechos tradicionales en el mercado laboral, pues se aceptan. En caso contrario, nos encaminamos hacia una situación filo-griega, en que por no aceptar recortes menores y consensuados, tendremos que asumir recortes graves e impuestos desde la Comisión Europea. No hay opción. Y lamentablemente, la política del Sr. Zapatero parece encaminar al país hacia la peor de las situaciones posibles, cercana a la quiebra del Estado, que hará necesaria en breve la intervención de Europa en nuestra economía. De ello es indicador la rebaja del Rating de la deuda de España, el aumento del déficit público en un 15% hasta el mes de marzo (9.800 millones de euros) y el descontrol general de la marcha de la economía. La incapacidad del gobierno para trazar un plan de reducción del gasto público, de reducción del déficit y de saneamiento de las cuentas públicas, así como el recurso sistemático a la presentación a bombo y platillo de planes ridículos de reducción de gastos, como el producido la pasada semana de 30 altos cargos para una mejora de 16.000.000 de euros en tres años, no hacen sino confirmar la certeza extendida entre los agentes económicos europeos de que este Presidente carece de la fuerza, determinación y voluntad de sacar a España de la crisis.

Por ello la situación solo puede empeorar.

La celebración ayer del día del trabajo, marcada por la mínima asistencia a las manifestaciones, junto con la retórica sindical de negativa tajante a asumir recortes en la legislación laboral, unido al mimo constante del presidente a las centrales mayoritarias, hacen presagiar que el problema del paro se va a enquistar en la sociedad española, y que cuando otro gobierno empuñe las riendas del país, el conflicto laboral-sindical estará servido. Pero claro, ello ya no será problema de Zapatero.

Éste no será su problema entonces, cierto. Pero si será él la causa directa de la mayor dificultad social en resolver esta lacra del desempleo, por mimar a los agentes más inmovilistas que existen, que no son otros que los sindicatos. Tan inmovilistas cuanto subvencionados. Tan mimados cuanto inútiles para defender de verdad a los trabajadores.

Menuda simbiosis. La parálisis sindical, con la inoperancia de Zapatero. Como para echarse a temblar.

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Enviado a las 15/03/2010 14:04:06
PACTO DE ESTADO. EL TRASFONDO

Señala una consultora privada este lunes que el Estado adelantó en 2009 la cantidad de 25.000 millones de euros a las comunidades autónomas en exceso, sobre la cantidad que realmente les habría tocado, de haber evaluado exactamente el importe de la recaudación realmente producida en el ejercicio. Es decir, se calculó por exceso el importe de ésta, en una cifra de 25.000 millones, que ahora las CC.AA, habrán de devolver a las arcas estatales.

Por otro lado, el plan de austeridad aprobado por el Consejo de Ministros del día 29 de enero, prevé llevar al Consejo de Politica Fiscal y Financiera, que está compuesto por representantes del Estado y de las CC.AA, la consecución de un pacto sobre el recorte del gasto público de las regiones, que se encuentra claramente desbocado. Ello forma parte del plan global de reducción del déficit que los técnicos del Departamento de Elena Salgado han elaborado, a requerimiento de los mercados, tras la bronca de que fue objeto nuestro sin par Zapatero, allá en la reunión de Davos, Suiza.

Como se recordará, en esta reunión, luego de una serie larga de artículos descalificatorios de su política fiscal y económica en la prensa de referencia extranjera, Zapatero compareció en esa bonita ciudad alpina para proclamar el mensaje de que España era un país serio, y de que se iban a acometer profundas reformas, y una reducción sustancial de déficit público, así como la reforma de las pensiones de jubilación y muerte y supervivencia.

Pues bien. Ha transcurrido un mes y medio desde que se presentó a bombo y platillo el plan de ajuste. Se ha constituido una comisión trilateral para negociar el pacto de Estado de Economía formada por Elena Salgado, Blanco, y Sebastián.. Se ha llevado la reforma de las pensiones al Pacto de Toledo. Y los sindicatos han salido a la calle en protesta por el retraso en la edad de jubilación, celebrando varias manifestaciones de rechazo al plan del gobierno, que parece haber encallado antes de haber nacido.

El Plan de Zapatero, de proclamar a los cuatro vientos que el Ejecutivo está haciendo esfuerzos para llegar a un pacto de Estado con todos los grupos, ha funcionado a la perfección, nuevamente.

Todos los telediarios han hecho la propaganda correspondiente, y a todas horas nos ha asaltado por la pequeña pantalla el esforzado grupo de tres, en el Palacio de Zurbano, en medio de sus innúmeros esfuerzos en pro de la consecución del ansiado pacto. Claro que el objetivo de Zapatero al crear la comisión Trilateral no era tanto conseguir el  Pacto, como vender que se intentaba, sobre todo si podía a continuación, echar la culpa al malvado PP de la falta de acuerdo. Ya se sabe. El Ejecutivo lo ha intentado por todos los medios a su alcance, pero con estos del PP que son tan de la derecha extrema, no se puede llegar a pacto alguno.

En el seno del Pacto del Palacio de Zurbano, se ha llegado al consenso de poner en marcha de forma inmediata la rebaja del IVA para obras de rehabilitación, que realmente hace años que ya existía, así como de facilitar el crédito a las pequeñas y medianas empresas a través del ICO, seleccionando una entidad financiera única que haga las veces de mediador entre el ICO y el mercado, para dar los créditos que se nutren de fondos de aquél.

Estas medidas son positivas, y gozan de consenso. Pero ¿alguien tiene la más mínima duda de que ésta no es la solución a la crisis?

La rehabilitación de viviendas para mejorar la eficiencia energética es positiva. Y la mejora en la financiación de las empresas, también. Pero la reactivación de la Banca Pública no parece que vaya a ser capaz de dar al mercado la financiación suficiente como para que el sector privado pueda volver a tirar de la economía.

Cuando el Ministerio de Economía lleve al Consejo de Política Fiscal y Financiera la reforma de la financiación consistente en la merma de ingresos vía reclamo de las cantidades indebidamente adelantadas de más, y su restitución al Estado, van a volver a crujir las cuadernas del Estado. A gastar se apuntan todos los institutos y estamentos.  Pero a apretarse el cinturón, por muy justificado que esté, no. Por ello, el momento de convocatoria de ese órgano, va a marcar un nuevo desencuentro de Zapatero con el país de verdad. Y ya van varios. Significativamente, los siguientes:

Con los sindicatos, que no dan su aprobación a la reforma de las pensiones.

Con el Partido Popular, que no da su aprobación a la subida del IVA.

Con el resto de partidos de derecha, que se niegan a avalar la política disparatada de Zapatero.

Con el resto de partidos de izquierda, que no secundan la política de recortes de gasto público que ha diseñado el Ejecutivo.

Con las Comunidades Autónomas, que no van a aprobar la reducción de ingresos por la vía de la devolución de los importes adelantados de más.

Con las Corporaciones locales, que necesitan más ingresos, y no los van a obtener de Zapatero, porque éste ha ya gastado el importe dos Planes “E”, y no hay dinero para más, mientras que los 35.000 millones en facturas pendientes de pago en las Corporaciones Locales, siguen y seguirán en lista de espera para atender su pago.

Con el Parlamento, que no se sabe si va a avalar el nuevo presupuesto restrictivo de Zapatero.

Con la sociedad, que cada vez ve más clara la inoperancia de este Gobierno, y en particular de su Presidente, en la lucha contra el paro.

Con el resto de Europa, que por vía de sus organismos económicos, cada vez desconfía más de la política de parcheos y ocurrencias zapaterescas.

Con la prensa seria internacional, que no cree los sucesivos anuncios y rectificaciones de nuestro Presidente.

Con las entidades de calificación crediticia, que se saben al dedillo la nula credibilidad de Zapatero en materia económica.

 

 

Esta es la realidad de los Pactos de Estado de Economía. Éste es el trasfondo global de la situación de nuestro Presidente y su partido.

Sin Pacto de Estado, sin apoyo sindical a su reforma de pensiones, sin apoyo internacional e interno a su política deslavazada, parece que el prestidigitador de la Moncloa tiene que sacarse un nuevo conejo de la chistera, a riesgo de que todo su andamiaje se le venga encima, en caso contrario.

Pero por muchos conejos que guarde en aquélla, ¿a quien pretende engañar ya? ¿A los cinco millones de parados reales?

¿A los más de dos millones de familias que tienen a todos sus miembros en paro? ¿Al 45% de jóvenes menores de 25 años que no tienen trabajo?

Debemos prepararnos, porque se avecina un golpe fuerte de timón. Zapatero no va a dar su brazo a torcer, sin presentar dura batalla. Seguro que dedica sus horas de Moncloa a imaginar estrategias para que la pérfida derecha no gane las próximas elecciones, que en buena lógica debe convocar ya, de forma tanto más inminente cuanto mas transparente se muestra su inoperancia.

Por ello, saque brillo a su coraza Rajoy, porque le va a hacer falta. Y preparémonos todos para la nueva época de confrontación que, a cuenta de que viene la derecha más extrema, vamos a vivir en breve. El país va a volver a tensionarse hasta el extremo, de nuevo.

Ya lo dijo Aznar. Nunca nadie había hecho tanto daño en menos tiempo como Zapatero. Lo malo es que aún no hemos tocado fondo de su maldad.

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Enviado a las 11/03/2010 21:05:36
11-M
Hoy se cumplen 6 aos de la masacre de los trenes de Atocha. El da 11 de marzo de 2004 fueron vilmente asesinadas, para cambiar el Gobierno y la Historia de Espaa, 191 personas y cerca de 1500 fueron cruelmente heridas y mutiladas. Se trata de la mayor masacre terrorista producida en Europa en toda su historia. La importancia de este atentado, su terrible impacto en la vida de tantas y tantas vctimas hace que, pase el tiempo que pase, la principal prioridad de todo Gobierno decente, del Poder Judicial, y de todos los medios del Estado, sea asegurarse de que los culpables de esa masacre son juzgados y condenados, y pagan por sus crmenes de acuerdo con la Ley. La dignidad de la vctimas que confan en el Estado como monopolio de la violencia organizada y del poder de juzgar y hacer cumplir las sentencias, exige que cueste lo que cueste, no descansemos hasta que no quede sombra de duda de que todos y cada uno de los culpables del atentado son juzgados y pagan por sus crmenes. Una sociedad que renuncia a la justicia, que no castiga o busca incansablemente castigar a los culpables, no merece el calificativo de sociedad. Se trata ms bien de un grupo selvtico, regido por la Ley de la Jungla, en que es ms coherente gobernarse por la Ley del Talin, del ojo por ojo, que por leyes justas, aplicadas por jueces equitativos y ponderados. Por todo lo anterior, en un da como hoy, para poder mirarnos a un espejo y no apartar los ojos, necesitamos tener la certeza de todos los poderes pblicos organizan todos los medios para rendir el homenaje debido a las vctimas de ese cruel atentado, pero tambin, para perseguir hasta sus ltimas consecuencias a los verdaderos culpables, sean quienes sean. Hoy se han celebrado los consabidos y cada vez ms deslucidos actos de homenaje a las vctimas. Pero ms parece que molesten que no que se les est rindiendo el sentido homenaje que merecen. Falta la sinceridad honda del tributo a que son acreedoras estos cientos de personas que han dado involuntariamente lo mejor de si mismas, esto es, su vida, para que algunos pudieran conseguir sus objetivos de ndole poltica. Por otro lado, nos hallamos ante un recorrido de los procesos policiales, y judiciales del 11-m en que resulta muy difcil negar la sensacin de que se quiere mirar para otro lado, que se han dejado las investigaciones a medias, de que ya nos conformamos con la parte de verdad que nos han servido, y de que la sociedad est fatigada con el proceso del 11-m y que ya renuncia a investigar ms. La sociedad, o una parte de ella, pero muy importante, al menos. Pero no toda. Hay un reducto de medios para quienes la bsqueda de la verdad sigue siendo prioritaria, pase lo que pase. Significativamente, Libertad Digital, y en particular, su editor Federico Jimnez Losantos, as como Luis del Pino, y todo el valioso grupo de Peones Negros, adems del ncleo del diario el Mundo, han mantenido viva la llama de las investigaciones de la verdad de lo ocurrido. De la autntica, no de la que nos cuentan. Es muy difcil mantener viva esta ilusin de que la verdad resplandezca por fin. Y es una tarea ardua. Pero las revelaciones sucesivas van aclarando de forma sostenida y persistente cada vez ms aspectos, aunque parciales todava, de lo ocurrido. Pero, ms all de los resultados, algunos concluyentes, otros solo indiciarios de las investigaciones que se van realizando, importa y mucho, mantener encendida la llama de la bsqueda incansable de la verdad. Lo exigen las vctimas, que son lo mejor de la sociedad. Lo pide la decencia. Lo necesita imperiosamente toda la sociedad espaola, aunque, inmersa en la modorra del pan y circo, a veces se conforme con la versin envuelta en celofn de la telebasura. Pero la sociedad espaola, aunque a veces parezca dormitar en un sueo melanclico y ensimismado, del que le cuesta despertarse, en realidad sigue siendo la sociedad viva que en modo alguno ha perdido su fibra moral, su esencia ms profunda que entronca con la gran epopeya hispnica de hace ya algunos siglos. Pero la intrahistoria, esas aguas profundas que permanecen con pocos cambios en el fondo del mar, esa esencia que no cambia y que resume y petrifica el carcter de lo castizo espaol, esa esencia permanece y exige por los ms sagrado de la historia de Espaa, que, aunque sea lo ltimo que se sepa y se haga, los culpables de esta vil crueldad, sean quienes sean, paguen por sus culpas en la crcel, y si es posible, hasta el fin de sus das.
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Enviado a las 07/03/2010 20:51:06
Aborto

Esta mañana se ha celebrado una manifestación en defensa de la vida y en contra de la ley del aborto en muchas ciudades españolas, entre ellas Lleida.

A la manifestación que ha tenido lugar en esta ciudad acudí junto con unos cuantos amigos. Familias con niños, abuelos, gente más joven. El grupo era variopinto.

Gorras rojas, con el símbolo del derecho a vivir, decoraban la mañana, y le daban, junto con las banderas encarnadas, un tinte a manifestación sindical, de aquellas de la UGT contra el patrono.

La manifestación celebrada en Madrid ha sido un gran éxito de participación, al igual que la que se ha desarrollado en muchas otras ciudades, pero no así la de Lleida, que ha convocado a unos cientos de personas.

Hoy en día, el derecho a la vida de los indefensos, parece que no interesa a nadie. Los medios de comunicación, ausentes. Los organismos oficiales, sin presencia. La sociedad civil, missing. El que hasta hoy ha sido un delito, y lo es aun en el 95 % de los países, por chocar frontalmente contra el derecho a la vida de todas las personas, también de aquellas que aún están en el claustro materno, ya no sirve para que la gente salga masivamente a manifestar su rechazo contra el exterminio indiscriminado y por dinero de cientos de miles de seres indefensos al año solo en España.

Nuestro país, hasta hace poco santuario de la ortodoxia cristiana, que entronca con lo mejor de la doctrina tradicional de los derechos humanos, que ha dado lugar a la civilización occidental, ahora es capital del aborto libre internacional.

Venid a España a abortar, que es más fácil y seguro, venid, que aquí se pondrán de vuestro lado los organismos públicos. Venid, que aquí hallareis complicidad y auxilio.

No es cuestión de ponerse tremendos. Nada ganamos con ello. Tampoco con traer a colación episodios históricos que pueden servir de ejemplo. Pero si de algo caben pocas dudas es de que por este camino, la sociedad occidental tiene los días contados.

El vivir por encima de nuestras posibilidades, el renunciar a una ética de esfuerzo, la máxima de la vida indolora, el disfrute eterno y sin haberlo ganado, el crimen indisimulado, el aborto legal y masivo, todo ello configura un cuadro que no por visto es menos lamentable.

El médico no cura, sino que practica abortos de seres perfectamente viables sin justificación. Y a eso lo llamamos derecho.

El médico no cura a los enfermos mayores y les deja morir, o les auxilia en ello. Y a eso lo llamamos derecho a morir. Eutanasia, para ahorrar costes al estado de bienestar.

El estado tiene el monopolio de la violencia, pero tolera que acampen violentos en sus aledaños, y no los persigue hasta corregir esta disfunción. Les comprende porque son seres marginales. Y a eso lo llamamos derecho a desahogarse. En uno de estos desahogos, la diputada Rosa Díez fue objeto de una agresión cuando se disponía a dar una conferencia en la Universidad de Barcelona.

¿Como es posible que la sociedad no se rebele contra todas estas atrocidades?

¿Donde está la fibra moral que haga ver a la sociedad que está cavando muy honda su tumba si no ve que no puede permitir todas estas tropelías?

Las sociedades tienen varias etapas, como todos los seres vivos. Nacen, se desarrollan, crecen y mueren.

La base del desarrollo armónico de la sociedad es el conjunto de sus valores morales y éticos. Si nuestra civilización occidental es la muestra más acabada de orden político que ha conocido la Historia, es solo por eso. Porque, al lado de su vertiente capitalista, ha fundado su existencia sobre la base del respeto a los derechos humanos, es decir, sobre la base del humanismo cristiano. Todos nacemos en igualdad de dignidad, y con los mismos derechos y obligaciones, sin que pueda prevalecer discriminación por razón de sexo, raza, creencia etc.

Reconocemos el derecho a la vida, y un sinfín de derechos más. Pero al mismo tiempo, estamos negando el derecho a vivir al recién concebido.

Esto es un crimen sin lugar a dudas. Pero es algo más. Es una tremenda necedad. Supone caminar en dirección a la desaparición de nuestra sociedad, sin prisa, pero sin pausa.

Sin nacimientos, no hay infancia, no hay trabajo a medio plazo, no hay economía, no hay pensiones, ni padres ni madres, ni familia, ni educación, ni sociedad ni futuro. Y si uno sacrifica en su útero al nuevo ser, de qué no va a ser capaz el día de mañana, por muchas justificaciones que tenga ese acto y mucho derecho que sea? ¿De que se distingue de quien mata al vecino? ¿De que se distingue de quien golpea al marido o la mujer o a los hijos? ¿Y como vamos a oponernos a la pena de muerte si matamos a seres indefensos? ¿Y por qué no masacrar a judíos, homosexuales, gitanos, inmigrantes, viejos? Si nadie tiene la dignidad para vivir, desde el mismo momento en que hay vida, ¿por qué no poner un límite temporal a la vida, una vez superado el cual, nadie tiene derecho a prolongarla más allá?

Lo nazis sacrificaron a millones de seres humanos de raza judía por el terrible delito de ser de esa raza y religión. Los comunistas, en la unión soviética masacraron a millones de ellos por el delito de ser tibios. ¿Ahora mataremos a los inmigrantes porque no hay trabajo? ¿A los gitanos por su color de pelo? ¿A los de Murcia por su origen? ¿O a los de Castilla porque hablan español?

Los toros tienen derecho a no sufrir, y los vamos a prohibir en Cataluña, la tierra de la cultura, el oasis del seny. Pero otorgamos derechos a los animales y se los negamos a los nascituri.

El ético señor Zapatero nos ha proclamado el derecho superior a la vida del criminal De Juana Chaos, que, cuando hacía huelga de hambre el pobrecito, no podíamos tolerar que muriera en prisión, pobre. Y le dejamos marchar a disfrutar con su novia a San Sebastián. Pero cuando se trata de defender el derecho a vivir de los concebidos, entonces decimos que solo son seres vivos, pero no humanos. (Bibiana dixit)

Cuando una cosa se ve con claridad luminosa, decía el maestro Descartes, inventor del cartesianismo y de la gráfica cartesiana, esa de ordenadas y abscisas es que es cierta. Y de lo que es cierto, no podemos dudar. Tan cierto como que la razón puede darnos certeza de la realidad, y de que hay un orden moral racional, que nos conduce al bien, y otro que nos lleva al mal, es que , por el camino equivocado de llamar derecho a lo que es un crimen, no vamos a llegar a ningún lado. A ninguno que valga la pena. Si que fomentamos la ética indolora, y si que aliviamos la conciencia de quien aborte y la cartera de quien lo provoque. Pero la fibra moral de la sociedad se resiente tanto, que de ésta, no se recupera. Llegarán tiempos diferentes a los de ahora. Solo es cuestión de saber cuando. Y serán tiempos que tendrán sabor amargo.

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Enviado a las 04/03/2010 12:00:01
MASCARADA

Este fin de semana Cataluña ha tocado la independencia con la punta de sus dedos. Ha estado a punto de conseguir su sueño tan perseguido durante décadas. Se ha vuelto a celebrar la consulta sobre la independencia que promueve la Esquerra republicana de Cataluña, y ¡ay!, ¡por poco no se logra!

Bueno, lo de por poco, es un decir. Resulta que solo un 21% de los convocados a la mascarada identitaria ha ido a las urnas, y eso que eran llamados los mayores de 16 años. ¡Que cosas! Después del constante bombardeo efectuado por los medios de que dispone la Generalitat, es decir, TV·3 y acólitos y Cataluña Radio, y afines, más periódicos y demás, solo un magro 21% ha acudido a la llamada de la Patria. ¡Que decepción!

Ahora que podíamos ser independientes de esa pérfida España, convocamos el referéndum, y el personal pasa olímpicamente de acudir. ¡Es que no hay derecho!

Como tampoco lo hay a que se procure salvar a la patria catalana, fundando una nueva organización del estado catalán, no en provincias, esa astracanada española, sino en las modernas veguerías, que es una cosa que mola mogollón, tan catalana ella, y el personal se lo toma a cachondeo, lo denigra,  y solo ve gastos, donde los próceres de la patria, con el dinero de los demás, ven la reencarnación de la esencia histórica catalana. ¡Desagradecidos!

¿Y que decir de las corridas de toros, esos pobres animales perseguidos por los fieros españoles? Ahora que intentamos prohibirlas para diferenciarnos de la antigua y degradada y sangrienta España, y resulta que por todas partes en el país salen defensores del “correbous”, moderna versión autóctona del más castizo encierro de Pamplona. ¡Es que así no se puede!

 

De hecho somos unos incomprendidos los catalanes. Cuando promovemos la compra de productos etiquetados solo en catalán, no queremos boicotear los productos españoles, claro que no. Y cuando prohibimos la rotulación de los comercios, cartas en restaurantes y facturas entre otros, solo en español, no es por prohibir el español, no, que va. Es solo por promocionar el idioma del país. El que hablan los que han venido de más allá del Ebro no es nuestro. Ni los que lo hablan tampoco. Si a veces los dejamos que piensen que sí, que son catalanes de adopción, es por disimular, para que no se note demasiado, y que siga la fiesta. Al fin y al cabo, votan, consumen, y no conviene que se enfaden demasiado. ¿A quien venderíamos si no?

Claro que para eso está la oportuna multa, previa delación anónima, en caso de que existan rótulos puestos solo en español. ¡Pero hoy existe eso en España, eso que era propio de los nazis? Pues si. En esta España nuestra, en un rincón de la misma, en la civilizada Cataluña, si. Aquí existe una organización dedicada a investigar, denunciar y perseguir, previa la oportuna delación, a quien ose rotular solo en el idioma común, aquél que, según la constitución todos tienen del deber de conocer y el derecho a usar. ¿ Derecho a usar? ¿Y te pueden multar por ello?

 

Bendita España, bendita Cataluña, que permitís que, en medio de la más grave crisis económica del siglo desde el crac del 29 se hable de corridas, veguerías, multas por rotular en español, y se organicen referenda para ver si seguimos en España o no. Claro que luego vienen las encuestas y dicen que los políticos son el problema más grave del país. No es extraño, después de ver que, allí donde hay paz, siembran guerra, y si progreso, retraso. Donde riqueza, pobreza, y donde orden, caos.

¿Que tal, digo yo, si la sociedad tomara el timón de su futuro, se plantara, y les dijera a estos salvapatrias que ya está bien, que así no vamos a ningún lado, y que, o hay rectificación y nuevo rumbo, o aquí no se salva nadie?

 

Y sobre todo, la crisis, el desgobierno y el descontrol en esta parte de España que es Cataluña, son especialmente notorios. Aquí, ver como los temas de la agenda política son los que he mencionado, y no la salida de la crisis, produce entre vergüenza ajena y hastío. El esperpento es de tal calibre que clama al cielo. Pero eso sí. Tacita a tacita, se va arrojando al desván de la historia todo lo que huela a español. Así, en poco tiempo, todas las huellas de lo hispánico serán meros recuerdos. Despierta España, porque si no, en breve espacio, tu permanencia en Cataluña será cosa del pasado.

 

 

 

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