Hay épocas que invitan a acordarse de personas con las que puede no estarse de acuerdo en lo político pero de las que se respeta su integridad hasta las últimas consecuencias.
En una época en que, como ésta pero con salvajes armados por las calles, es esperable que se produzca un movimiento de centrifugación en ambos lados, Julián Besteiro fue capaz de criticar abiertamente las políticas y prácticas del partido socialista, el suyo, y del frente popular fue ignorado por ello, contribuyó decisivamente a la finalización de la guerra y fue indignamente tratado por Franco. No es el primero en España -recuérdese por ejemplo a Jovellanos- que sufre esa triste suerte: El premio a la integridad y a mantener la cabeza en su sitio es ser ignorado y maltratado tanto por supuestamente propios como por ajenos.
Es comprensible que en unos tiempos como los zapateriles se provoque una reacción fuerte y de sentido contrario; es igualmente comprensible que algunos oportunistas busquen una óptica de abogado y entiendan que la mejor manera de sobrevivir y medrar es quedarse en el medio. Naturalmente, al hacerlo así, olvidan que de la contraposición entre dos absurdos es imposible llegar a una postura razonable pero tampoco les importa: Van a lo suyo.
No son éstos tiempos fáciles, como no lo fueron los de Besteiro, para intentar darse el lujo de mantener la cabeza en su sitio y no dejarse arrastrar ni por los polos cada vez más alejados entre sí ni por la componenda oportunista gallardoniana o de centro reformista o como la quieran llamar.
Casi siempre me he sentido a gusto en estos foros y, de hecho, dejé de escribir durante un tiempo más por desmoralización y por ver que al final uno se hace mala sangre en una situación como ésta que por otra cosa. No he ocultado, cuando las he tenido, mis opiniones discordantes en temas que para algunos pueden ser muy queridos y tengo que decir que siempre he tenido el mismo respeto que el que he procurado dar.
Ahora, sin embargo, es algo distinto. Creo que el síndrome de la centrifugadora empieza a hacer mella también aquí y cada vez son más numerosas las posiciones ultramontanas que dan poco lugar a la discusión y al intercambio de pareceres.
En estas condiciones, creo que lo mejor que puedo hacer es desaparecer discretamente, al menos de forma temporal. No sé si en algún momento me animaré a la participación política activa y, si así fuera, puedo garantizar que no iba a ser ni con un PSOE zapateril, ni con un PP rajoyesco/gallardonesco ni con un UPyD, concebido como PSOE en el exilio. De los nazionalistas, ni mención. Como veréis, eso me deja pocas o ninguna alternativa en el panorama actual y espero, sin demasiada esperanza, que salga algún líder que corrija ese estado de cosas. La experiencia de Besteiro y tantos otros moderados no oportunistas no da mucho lugar al optimismo.
Suerte a los que os mantenéis en esa trinchera que, de momento, abandono guiándome por el principio de que los enemigos de los enemigos no siempre son amigos. A los que sí lo sois, mucha suerte y ánimo en el futuro.
La imbecilidad y la ausencia de principios siempre han sido una opción interpretativa pero, a medida que el tiempo pasa, esa interpretación va dejando agujeros cada vez mayores.
A poco que analicemos los hechos, no los discursos (aunque éstos sirvan ya hasta para conseguir un premio Nobel), vamos a encontrar una línea coherente pero, en contra de lo que afirma en sus discursos, esa línea no hay que buscarla en el discurso sostenido por la izquierda sino en en la locura antisistema.
¿Se nos ha vuelto islamófilo Zapatero? En absoluto; el islamismo radical puede ser visto como la máxima expresión antisistema y, en esa medida, es acogido por Zapatero.
¿Es una contradicción su "feminismo" con sus carantoñas con el Islam? Tampoco. Existe un tipo de feminismo denominado por Pérez Reverte "feminismo machista" que es también otra manifestación de los antisistema. Se trataría, por tanto, de defender unas cosas en unos sitios y otras en otros.
En temas como aborto, memoria histórica, etc. no sólo ataca creencias de la sociedad española más tradicionalista sino que tiene que afrontar incluso oposición interna. No importa. Zapatero no es de izquierdas.
Zapatero no se mueve con principios sino con cuñas. Busca en cada momento cuál puede ser la cuña más dañina para el conjunto del sistema.
A estas alturas está claro que está destrozando el país para décadas pero eso forma parte del guión. Tanto la desmembración previsible como la situación económica han sido cosas que han preocupado a gobiernos anteriores, socialistas incluso, y que luego habrán gestionado con más o menos acierto y con mayor o menor nivel de corrupción. No es el caso de Zapatero.
Algunos adolescentes pasan por una etapa descerebrada y ejercen como antisistema. Afortunadamente pocos de ellos permanecen en esa posición en su vida adulta. Tener a uno de ellos en el gobierno es como tener a un bombero pirómano.
Si se evalúa la figura de Zapatero como gestor, simplemente nos estamos equivocando y si se evalúa como representante de la izquierda (trampa en la que suele caer la derecha) también. No es ninguna de las dos cosas; es lisa y llanamente un antisistema.
Es posible que esto pueda sonar extraño pero os invito a que interpretéis las acciones (insisto, no los discursos) de Zapatero durante los últimos años bajo ese prisma y veréis como las cosas empiezan a encajar.
Estoy convencido de que las declaraciones y comportamiento delante de las cámaras tienen poco que ver con lo que ocurre cuando no hay cámaras delante.
Me habría encantado ver qué le han dicho los israelíes a Zapatero cuando no hay cámaras. En muchos foros está claro que no le dicen nada; simplemente lo desprecian como quedó en evidencia en la reunión en que simulaba mirar papeles sentado mientras todos los demás estaban charlando en un corro bastante animado.
Se decía que en la época de los señores feudales, entre ellos utilizaban el tuteo pero, cuando querían hacerle ver a alguien que no era de los suyos, utilizaban el "usted". Con Zapatero en Europa seguro que utilizan el "vuecencia" en las situaciones formales y el "eh, tú" en las informales.
Por cierto, a propósito del acontecimiento planetario, esta misma mañana me contaban un chiste muy bueno:
-Juanita...¡que tu marido te pone los cuernos con la del segundo!
-¡Qué vergüenza...con lo mal que lo hace!
Esa va a ser la sensación que vamos a tener los españoles con el "acontecimiento planetario".
A nadie se le escapa que vamos por mal camino. Ahora queda por saber si podremos volver a tiempo o, cuando lo hagamos, será para ir por otro todavía peor.
La tolerancia frente a la intolerancia no funciona. Un día puede ser admitir, en nombre de una supuesta respetabilidad igual para todas las "civilizaciones", la ablación del clítoris, el burka o masacres espantosas lejos de aquí. El problema crece cuando los tenemos aquí y quieren importar sus bárbaras costumbres y ya ni siquiera queda el hipócrita refugio de respetar que lo hagan "allí". Otro día puede ser una cesión frente a terroristas locales o foráneos y otro el ridículo de pagar el rescate de barcos que no van con bandera española a una banda de piratas que, como se han aprendido que aquí se respetan todos sus derechos, aunque ellos no lo hagan, siguen a lo suyo. ¿Qué decir de las bandas organizadas, de salvajes delincuentes juveniles protegidos de las consecuencias de sus actos?
Estamos, pues, en la vanguardia del papanatismo aunque eso sí, no estamos solos. Obama está dando muestras de que va a hacer bueno a Carter y Europa entera, con España a la cabeza, en nombre de la tolerancia está permitiendo que los bárbaros se la coman a pedazos.
Estamos, si se quiere, en dos crisis distintas: Una, la global, en la que estamos en la cabeza de un estúpido relativismo que lo único que hace es darles alas a los elementos más salvajes de este mundo. Hace casi horas, la ministra de Defensa decía que Afganistán requiere una solución política. Perfecto. Díganos ahora, señora ministra, con quién va a negociar qué. Puede que sólo por verla con el burka puesto merezca la pena el experimento.
La otra crisis es la particular: La situación actual recuerda demasiado a la preguerra del 36. En aquella situación, "republicano" no era, simplemente, no monárquico sino que era equivalente a ser de izquierdas porque, a la derecha, simplemente la anularon. En la situación actual, la derecha se ha anulado a sí misma y parece avergonzarse de lo que deberían ser sus propias señas de identidad adquiriendo las de la izquierda.
En el 36 era difícil pensar en una salida distinta de la que finalmente se produjo. Hoy, inmersos en una doble crisis, una propia y otra general en la que España está en vanguardia ¿cuál es la salida? Sólo una si se quiere evitar que este país, una vez más, se despeñe:
PP y PSOE deben alcanzar un consenso y éste debería tener varios puntos básicos:
Tirar por la ventana a sus respectivos líderes y a sus mariachi.
Cambio inmediato de sistema electoral hacia un sistema de listas abiertas y circunscripción única y/o mayoritario.
Imponer el respeto íntegro a la Constitución (ni siquiera es necesario modificarla).
Eliminar situaciones de privilegio nacidas de estatutos de autonomía o de conciertos económicos o similares.
Eliminar situaciones de corruptelas perpetuas y generalizadas como el PER.
Política clara de inmigración con una exigencia explícita de aprendizaje del español y de integración. Respeto a las costumbres de los inmigrantes siempre que éstas no sean atentatorias contra los derechos humanos en cuyo caso, sin perjuicio de otro tipo de penas, expulsión inmediata del país.
Evidentemente, esto no es una relación exhaustiva de los problemas en España; sin embargo, si se tocan éstos, probablemente se podrá ir solucionando el resto.
Los que recordamos los últimos años de los gobiernos de González, especialmente entre el 93 y el 96, podemos decir sin duda alguna que lo peor no era la corrupción: Lo peor era que no pasaba nada.
¿Te han pillado robando? No pasa nada. ¿Te han pillado incluso asesinando? No pasa nada; cárgate al periodista y compra al juez.
Zapatero es, en ese sentido, un alumno muy aventajado de González porque ha llegado a niveles más altos de "no pasa nada" con hechos en algunos terrenos más graves. Bien es verdad que la inutilidad de la oposición le acompaña.
¿Te han pillado mintiendo e incluso acusando a tus adversarios ¡¡¡¡TÚ PRECISAMENTE!!! de antipatriotas por hablar de crisis cuando no te interesaba? No pasa nada.
¿Te han pillado huyendo de una guerra y metiéndote en otra a la que no llamas guerra? No pasa nada.
¿Te han pillado chivándote a los asesinos de que la policía los perseguía? No pasa nada.
¿Han pillado a tu vicepresidente robando a manos llenas? No pasa nada.
¿Te han pillado eliminando las evidencias que te interesaban para seguir así acosando a tus contrarios? No pasa nada.
No son éstos los únicos casos y, de hecho, no cabrían en un post los casos de mentiras, robos e incumplimientos sin que pase nada pero en cualquier país civilizado una sola de estas cosas bastaría para echar a un gobierno a patadas. Aquí no pasa nada.
Este país no es que esté anestesiado; es que lo ha anestesiado el doctor Montes.
Posiblemente muchos recordaréis que cuando nació la Sexta (los amiguitos de Zapatero) se habían hecho con el fútbol pero emitían por TDT que estaba mucho menos extendida que ahora.
Su publicidad se basaba en "llamar al antenista". Al cabo de unas semanas, hicieron un acuerdo de emisión conjunta con Cuatro y a éstos no se les ocurrió mejor publicidad que decir que ya no era necesario llamar al antenista.
Sin duda, en ese momento en PRISA no sabían con quien se jugaba los garbanzos y estaban convencidos de que la faena, sucia donde las haya, les iba a salir gratis porque nadie se iba a atrever a enfrentarse con ellos.
Supongo que desde ese momento se habrán acordado más de una vez del antenista y de si no habría sido mejor permanecer en buenos términos con los nuevos favoritos del sátrapa monclovita.
Cuando Polanco murió, Cebrián creyó llegado su momento pero la soberbia es mala consejera y la vanidad, su prima hermana, lo es aún peor. Las cosas no han funcionado como creían y "sus amigos" les han atacado a fondo en la línea de flotación, es decir, en la caja.
Todavía tengo la esperanza de que PRISA decida desaparecer como una supernova y se lleve por delante a una gran parte de los que manejan el PSOE. España e incluso el propio PSOE ganarían con lo que sería un servicio, tal vez el único, que habría que agradecerles.
La alternativa es una extinción silenciosa como si nunca hubieran existido. Si la vanidad del académico le permite aceptar esta opción, tal vez, cual moderno Jorge Manrique componga unas "Coplas a la muerte de mi patrón".
Ésa es la amenaza real sobre la cabeza de Zapatero hoy. Desde luego, por el lado del PP rajoyesco no cabe esperar ninguna.
CUANDO EL NOBEL SE TRANSFORMA EN UNA TRAMPA PARA OSOS
Obama ya tiene su Nobel. Inmerecido y estúpido pero ya lo tiene ¿o no es tan estúpido?
Cuando el Nobel se concede como premio a una trayectoria, puede ser una equivocación (caso de Rigoberta Menchú y su falsificación) o puede realmente tener sentido.
Cuando se concede a alguien que no ha demostrado NADA, salvo un bastante penoso discurso ¿es una equivocación o se pretende atarle las manos?
Por ejemplo ¿todo un Nobel de la Paz será capaz de aumentar las tropas en Afganistán si ve que es la única manera real de acabar el conflicto? ¿un Nobel de la Paz será capaz de tener una postura firme frente a las nuevas y locas potencias nucleares, especialmente Irán o hará más discursos? ¿Mantendrá ese casi abierto desprecio que tradicionalmente Estados Unidos ha mantenido frente a la ONU donde toda corrupción tiene su asiento? ¿Mantendrá una posición de firmeza frente a las dictaduras centro y sudamericanas y contendrá a sujetos como Chávez?
Quizás no ha sido un error. Es posible que sea mucho peor.
En plena negociación con la ETA, hubo una situación en que los pistoleros se reían a carcajadas de Zapatero diciendo "este tío pretende que le den el premio Nobel de la paz".
Después de esperpentos como la concesión de tal premio a Obama, sólo podemos entristecernos porque otros anteriores, con muchísimos más méritos, quedan forzosamente devaluados (por ejemplo, Nelson Mandela, también el primer presidente negro de su país) y además preguntarnos: ¿Y por qué no?
Según se cuenta, uno de los principales argumentos ha sido un discurso (no una acción ni un logro, un discurso) en El Cairo en el que confundió el culo con las témporas y se puso a hablar al mismo tiempo de Al-Andalus, sin saber lo que era, y de la Inquisición.
Si el mérito se debe al desarme ¿por qué no le dieron el premio a Ronald Reagan que fue quien consiguió elevando la apuesta que se abandonase definitivamente la escalada? Me vale también Gorbachov que, en esa situación, digamos que fue su pareja de baile.
El que a alguien le den un premio otrora con una gran importancia y que su principal mérito sea el piquito de oro pero no haya realidades detrás desacredita totalmente al premio hasta el extremo de que ya podemos decir sin ruborizarnos ¿y por qué no a Zapatero? El ridículo ya está hecho.
La telebasura necesita carnaza. Estoy seguro de que Jesús Neira se pensaría mucho si actuaría de la misma forma de haber conocido la repugnante reacción de la presunta víctima de maltrato pero no es ése el asunto.
Neira tenía todos los mimbres para haberse convertido en un héroe de la dictadura de lo políticamente correcto pero cometió un error: Aceptar un cargo de Esperanza Aguirre y, a partir de ese momento, se convierte en una pieza a abatir.
Un comentario en televisión, en absoluto desacertado, sobre si a Zapatero lo que le molestaba era el sobrepeso de sus niñas y lo mal que quedaban en la foto ha bastado como excusa para ir a por él. Por añadidura, una denuncia de amenazas a una juez; yo creía que una amenaza era decirle a alguien que se le iba a romper la cabeza o similar pero jamás se me ocurriría considerar como una amenaza el que alguien avisase que iba a presentar una denuncia.
El circo ha comenzado: Los dictadores tenían un héroe pero lo tienen que convertir en villano. Repugnante el circo político y mediático.
DE ACUERDO CON EL SINDICALISTA...DURANTE 3 SEGUNDOS
El presidente tiene que irse a su puta casa. Estamos de acuerdo. Eso sí: Cuando aclaró, tras una pausa de unos 3 segundos en que todos quedamos esperanzados pensando que se refería a Zapatero, que hablaba del "presidente del Banco de España" dejó claro, utilizando sus propios términos, que no tiene ni puta idea porque el Banco de España no tiene presidente sino gobernador.
Por cierto, y si "el presidente del Banco de España tiene que irse a su puta casa" ¿dónde se tiene que ir toda la banda de parásitos sindicalistas vendidos al gobierno?