Cuando Bush era el presidente de Estados Unidos, había una opinión general de que, por decirlo suavemente, no andaba sobrado de dotes intelectuales pero, cuando llegó el momento de buscar en quién apoyarse, buscó a Condoleeza Rice, persona ofensiva para los guardianes de las esencias de la izquierda no se sabe si por mujer, por negra o por brillante. Cualquiera de las tres cosas en alguien que no sea de los suyos habría bastado.
Cuando en España se empezó a temer que Zapatero estuviera aquejado del mismo mal que Bush, la opinión se confirmó cuando, en lugar de buscar a gente que tapase sus carencias, buscó a gente que no le hiciera sombra y se rodeó de los Blanco, Leires, Moratinos, Bibiana, Salgado y demás cuadrilla.
El PP actual no ha seguido a Bush sino a Zapatero. Ha dejado que se fueran o directamente ha echado a la gente con más valía (Zaplana, Acebes, Cascos, San Gil) y trata de machacar todo lo posible a los que han resistido y podrían hacer sombra a Mariano buscando "adhesiones inquebrantables" al viejo estilo.
La crisis permanente de la vieja AP de Fraga se saldó con la fuga de Verstrynge (ahora convertido en izquierdista de toda la vida) y el nombramiento de Hernández Mancha que también se ocupó más de buscar afectos dentro del partido que de otra cosa.
No sé si la figura de Rajoy se asemeja a la de Fraga o a la de Hernández Mancha en cuanto a su futuro político pero, si sigue mucho tiempo, se acabará diciendo de él, referido al PP, lo mismo que se decía de Santiago Carrillo: Que en 3 años había conseguido lo que no había hecho Franco en 40, es decir, liquidar el PCE.
Que los sindicatos españoles autodenominados de clase son una rama de la política es ampliamente conocido. Los criterios por los cuales se defiende una causa o se guarda un escandaloso silencio sobre otra (por ejemplo, véanse las diferencias de tratamiento de los casos Sintel y Marconi) son más transparentes de lo que les gustaría así como también lo son los motivos por los que se decide convocar o evitar una huelga general.
Cuestiones como el cobro por "asesoramiento" en EREs, recientemente publicada, o el hecho de que algunos de los sindicatos "de clase" tienen un grueso historial en incumplimientos con sus propios trabajadores no hacen más que certificar la primera impresión.
Puesto que el mundo no se compone mayoritariamente de profesionales altamente demandados y que pueden permitirse negociar individualmente, creo, en contra de la opinión de muchos otros, que la existencia de sindicatos no es disfuncional con el entorno laboral de nuestros días. Cosa distinta es si aplicamos el planteamiento a "estos" sindicatos y nos preguntamos si valen lo que cuestan y, más aún, si nos preguntamos a quién le valen y a quién le cuestan.
El sindicalismo "de clase" actual en España proviene de una de las múltiples chapuzas realizadas durante la época de la transición política y que ha dado lugar a una casta de privilegiados que defienden su medio de vida y cuyo interés por sus teóricos representados se condiciona por lo que "aconseje la jugada", como señalaba un ya ex-ministro.
Los dos mayores sindicatos actuales son, en buena parte, filiales de partidos políticos hasta el punto de que, al menos hasta hace pocos años, la militancia en un partido político implicaba la militancia simultánea en su sindicato como forma de, si era necesario, tener peso propio dentro del mismo. Cuando, en una situación de crisis económica sólo comparable con la actual, uno de los líderes decidió rebelarse y convocar una huelga general estando en el poder su partido, tal acción acabaría costándole el puesto y la desaparición de la vida política.
Los políticos, cuando comenzaron a funcionar legalmente los sindicatos, intentaron hacer una maniobra que les facilitase los movimientos y, al final, han generado unas estructuras elefantiásicas e inútiles de las que poco cabe esperar cuando de solucionar algo se trata. Las "soluciones" propuestas hoy mismo por el líder de UGT ya dicen bastante: Insistir en el error que ha llevado la cuenta bien por encima de los cuatro millones de parados y subiendo a gran velocidad.
Lo primero que hicieron los políticos para amansar a los sindicatos fue soltarles una enorme cantidad de dinero tanto si les correspondía como si no. La "devolución del patrimonio sindical" no se devolvió a aquéllos a los que se había incautado durante la etapa franquista sino a los que eran ahora más relevantes y, por tanto, había que mantener contentos. Por ejemplo, CCOO no existía durante los inicios del franquismo y, por tanto, no sufrió ninguna incautación de patrimonio, a pesar de lo cual, recibió una sustanciosa parte de "devolución". Lo mismo puede decirse del sindicato patronal, CEOE, y gracias a la "devolución", es frecuente encontrar en muchas ciudades españolas que ambos tipos de sindicato comparten edificio por ser tal edificio una de las partes del patrimonio "devuelto".
Lo segundo que hicieron fue aprobar una ley que, para facilitar la creación de grandes sindicatos que permitieran la existencia de negociaciones macro, creaba el mecanismo de las elecciones sindicales merced al cual aquellos sindicatos que tengan más de un 10% de los votos totales obtienen la categoría de "más representativos", categoría que les faculta para negociar incluso en aquellos sectores donde su presencia sea escasa o nula.
Lo tercero fue permitir que las horas sindicales pudieran ser transferibles creando así la figura del "liberado" que, por acumulación de horas sindicales de otros, simplemente no trabaja y tiene todo el tiempo del mundo para funciones del sindicato, para asistir a manifestaciones o para lo que le venga en gana.
Lo cuarto que se ha hecho es algo que no se ha hecho: Aprobar una ley de huelga que impida comportamientos que sólo pueden calificarse de gangsteriles con los llamados piquetes "informativos" que, como su nombre indica, informal a aquél que quiere trabajar de que le van a romper la cabeza. No hablemos ya de sabotajes varios como los captados por algunas cámaras con ocasión de una huelga de limpiezas en el metro de Madrid.
Así es como se han creado esas mastodónticas estructuras burocráticas cuyo principal interés no es otro que su propia permanencia como una especie de onerosos pseudoministerios que, ahora, pretenden dar clase de cómo salir de una situación producida siguiendo exactamente sus recetas.
Una de las cosas negativas de que los sindicatos sean políticos es que están sujetos a una ideología y una de las cosas negativas de las ideologías es que son inmunes a la realidad.
Eso es lo que hay: Una olla podrida de intereses de políticos de primera y de segunda y, mientras tanto, la situación de los más de cuatro millones de parados es lo de menos.
En realidad, Rajoy ya lo dijo, aunque fue incapaz de rematar la faena, cuando dijo que para ser presidente se necesitaba algo más que ser español y tener 18 años.
La réplica que recibió de López Garrido refleja mucho más de la mentalidad de los zapaterinos que lo que ellos quisieran: "¿Qué quiere? ¿Que para ser presidente haya que pasar unas oposiciones a registrador de la propiedad?"
Los políticos y los publicitarios saben muy bien que el público busca figuras con las que identificarse y, por eso, tratan de que los políticos aparezcan como figuras campechanas del tipo del atávico "primo de Cuenca". Es por eso que los publicitarios dejaron a las amas de casa elegantes y sacaron el "a quién se lo dijo" y al "marido taxista" que aparece hecho un cerdo.
Hasta ahí nada nuevo. Los políticos han tenido que ejercer como "primos de Cuenca" pero no lo eran hasta que ha llegado Zapatero y su "troupe". Es muy fácil que el más "lumpen" de los españoles pueda identificarse con alguien a quien no ve por encima de su nivel ni en conocimientos ni en trabajo ni en principios y eso, por desgracia, engancha.
La gente, cuando vota, no busca modelos y menos aún si los ve inalcanzables; busca modelos de lo que cree que podría llegar a conseguir por la sencilla razón de que están donde están sin tener más méritos que ellos y, si es así ¿por qué no podrían ellos también estar ahí en algún momento?
Lo malo es que meter la papeleta en la urna con el mismo ánimo con el que se compra un boleto de la ONCE no tiene mucho recorrido pero eso no importa.
El más indigno y vago de los españoles votará a ZP porque lo identificará como uno de los suyos y lo peor: Tendrá razón.
EL PSOE PIERDE FACULTADES: SE LE SIGUEN ESCAPANDO VERDADES
En plena discusión del asunto Garoña, salió Pepiño Blanco y dijo que, a pesar del informe positivo del CSN, tenía que escuchar la opinión de Zapatero porque "tenía que armonizar los intereses generales con su programa electoral".
¿Acaso quiere el señor Blanco decir que el programa electoral del PSOE no tiene nada que ver con los intereses generales?
Al final, si se cierra Garoña no será por motivos técnicos ni porque no sea necesaria sino por el puro y simple capricho de un imbécil.
Tampoco tiene nada que ver la historia de derechas ni izquierdas y, si alguien lo duda, escuche quién dice qué acerca de la energía nuclear.
La energía es uno de los más claros factores de competitividad y en España es especialmente cara pero un capricho estúpido la convertirá todavía en más cara.
Espero, aunque tampoco tengo demasiada confianza en ello, que al menos le cueste la cabeza al sujeto que ha mostrado no tener en ella más que serrín y viejos clichés.
ARRIMAR EL HOMBRO A LA CRISIS Y EL TOCOMOCHO DEL PACTO ANTITERRORISTA
Son ya bastantes las ocasiones en que el PSOE, tanto en la campaña como antes de ella, ha acusado al PP de no arrimar el hombro para ayudar a solucionar la crisis.
Lo malo es que esto suena a "dejà vu" con ocasión del pacto antiterrorista.
Cuando Zapatero y su banda reclamaron el apoyo del PP so pretexto de que la política antiterrorista la dirigía el gobierno, no fue el PP quien destapó la trampa sino que fue Rosa Díez que señaló que el pacto antiterrorista llevaba una coletilla que indicaba que la unidad de acción debía darse "desde la unidad de diagnóstico" e incluso aclaró que esa coletilla la puso el PSOE porque no se fiaba de Aznar.
Naturalmente, ZP nunca quiso oir hablar de eso porque lo que quería era un cheque en blanco, que es lo mismo que busca ahora para sus despropósitos económicos.
¿Cómo quiere que arrime el hombro el PP cuando lo primero que le están diciendo es que sus propuestas son populistas, absurdas y contraproducentes? ¿Cómo quiere que arrime el hombro si la, para ZP, recién descubierta crisis no tiene nada que ver con España sino que es importada y desde el PP le están diciendo que no ha hecho nada salvo ejercer como heredero rico, o sea malgastar el dinero y hacer tonterías?
Ya vale de vender motos, señores del PSOE, y ya vale de silencios en temas en los que deberían ustedes saltar como un muelle, señores del PP.
El PSOE es muy hábil en la propaganda y toda la historia del "arrimar el hombro" así lo demuestra pero es difícil ser más inútil que el PP en romper las maniobras propagandísticas.
En la entrevista a Aznar en Telemadrid, cuando le pidieron un diagnóstico, en lugar de echar las campanas al vuelo se limitó a un escueto "Espero que esto marque un cambio de tendencia".
Cualquier análisis mínimamente racional de los resultados señala que no es momento de celebraciones y parece especialmente estúpida la celebración del aniversario de un congreso que -dicen- los resultados avalan.
Aznar sabe demasiado y no se quiso pillar los dedos y Rajoy sabe lo suficiente para no lanzarse con una moción de censura, a pesar de los triunfalismos fuera de contexto de los últimos días, aunque no bastante como para evitar el ridículo de pedirle a Zapatero que se someta a una cuestión de confianza. ¿Qué esperáis? ¿Que sea él quien se ponga la soga al cuello?
La culpa la tenían Jimenez Losantos y Pedro Jota; ahora, al parecer, también la tiene Rosa Díez.
¿Por qué no miran un poquito hacia dentro?
¿Por qué no analizan si REALMENTE los resultados avalan ese congreso tan fantástico que quieren conmemorar o es justo lo contrario?
Conociendo el paño, creo que es fácil de aventurar el tipo de oposición que nos espera y es el inspirado por la lògica arriolesca.
:España es sociológicamente de izquierdas y nuestra única oportunidad, como prueban estos resultados, está en evitar la movilización de la izquierda y para ello...perfil bajo.
La posibilidad de la denuncia, del puñetazo en la mesa y del "ya está bien" ni se les pasa por la cabeza.
No quiero proponerle a Rajoy que se vaya a ver a Sarkozy a que le diese una serie de lecciones porque, a lo mejor, lo único que conseguimos es que se nos escape con un pendón verbenero...aunque en ese terreno tiene un aspecto tan fogoso que sólo es comparable con el propio Zapatero.
En la entrevista a Aznar en Telemadrid, cuando le pidieron un diagnóstico, en lugar de echar las campanas al vuelo se limitó a un escueto "Espero que esto marque un cambio de tendencia". <p> Cualquier análisis mínimamente racional de los resultados señala que no es momento de celebraciones y parece especialmente estúpida la celebración del aniversario de un congreso que -dicen- los resultados avalan. <p> Aznar sabe demasiado y no se quiso pillar los dedos y Rajoy sabe lo suficiente para no lanzarse con una moción de censura, a pesar de los triunfalismos fuera de contexto de los últimos días, aunque no bastante como para evitar el ridículo de pedirle a Zapatero que se someta a una cuestión de confianza. ¿Qué esperáis? ¿Que sea él quien se ponga la soga al cuello? <p> La culpa la tenían Jimenez Losantos y Pedro Jota; ahora, al parecer, también la tiene Rosa Díez. <p> ¿Por qué no miran un poquito hacia dentro? <p> ¿Por qué no analizan si REALMENTE los resultados avalan ese congreso tan fantástico que quieren conmemorar o es justo lo contrario? <p> Conociendo el paño, creo que es fácil de aventurar el tipo de oposición que nos espera y es el inspirado por la lògica arriolesca.<p>:España es sociológicamente de izquierdas y nuestra única oportunidad, como prueban estos resultados, está en evitar la movilización de la izquierda y para ello...perfil bajo.<p> La posibilidad de la denuncia, del puñetazo en la mesa y del "ya está bien" ni se les pasa por la cabeza.<p> No quiero proponerle a Rajoy que se vaya a ver a Sarkozy a que le diese una serie de lecciones porque, a lo mejor, lo único que conseguimos es que se nos escape con un pendón verbenero...aunque en ese terreno tiene un aspecto tan fogoso que sólo es comparable con el propio Zapatero.
Ayer salió Aznar en Telemadrid y la comparación nos permitió ver, una vez más, las muchas e insuperables carencias que tiene Rajoy.
En un tono completamente reposado, dio un repaso a temas como la energía nuclear y el endeudamiento con una claridad en los argumentos que, de tenerla Rajoy, seguramente cambiarían mucho las cosas.
Sobre la deuda externa, un punto de reflexión:
La condonación de la deuda externa ha sido tradicionalmente uno de los iconos de la izquierda y ahora nos encontramos con que es la deuda española la que va subiendo a una velocidad de vértigo y, con ella, la desconfianza y los intereses. Está claro que eso lastra el futuro de España como país. ¿Se dan cuenta ahora éstos que tanto protestan con el efecto de la deuda externa? ¿Deberemos al cabo de un tiempo exigir la condonación de la deuda externa española?
¿Tendrá algo que ver el "sabio pueblo español" y su decisión de colocar a un imbécil al frente y a un débil enfrente?
Probablemente lo mejor que se pueda ser con respecto a la política española es nihilista. En este sentido, recomiendo la lectura de El laberinto español de Gerald Brenan, que arranca bastante antes de la guerra civil, ésa utilizada como icono por todas las partes y de las que se sacan conclusiones tan contrapuestas.
Si alguien es monárquico, una terapia efectiva puede ser la lectura en el libro citado de las hazañas de los últimos Borbones, especialmente del abuelo del actual rey. Si es republicano, tal vez las Matanzas en el Madrid republicano de Felix Schlayer le hagan pensarse si realmente quiere tener algo que ver con esa gente. Tanto si es de derechas como si es de izquierdas, va a encontrar bastante material como para desear no tener nada que ver con la gente de principios del siglo pasado y sus comportamientos.
Aunque derechas e izquierdas traten de exhibir superioridad moral, las primeras por su apego a los valores más tradicionales y las segundas por su papel como liberadoras de los oprimidos, los hechos que siempre son tercos desmienten a unos y a otros aunque la superior habilidad en cuestión de propaganda por parte de la izquierda hace que hayan conseguido imponer en amplios sectores su particular visión.
El pasado de unos y otros no da para exhibir orgullo ni pedigree sino para tratar de hacer borrón y cuenta nueva y comportarse decentemente. Muchos creíamos que eso se había conseguido en 1977 pero siempre surgen dementes dispuestos a desenterrar una parte de la realidad. Al hacerlo, olvidan que, les guste o no, les van a enfrentar con la otra parte, igualmente siniestra, y de la que su ignorancia les hace sentirse orgullosos.
A medida que las sucesivas generaciones de políticos son más iletrados -da miedo pensar cómo será la próxima si se sigue por este camino- nos encontramos con que, si se quiere garantizar que en un asunto se actúa irracionalmente, basta con utilizar ese asunto como icono político. Algunos ejemplos:
Estar a favor de las centrales nucleares, hoy por hoy la forma más eficiente y limpia de generar energía, es de derechas y estar en contra es de izquierdas. Sin embargo, esto está cambiando en todo el mundo y, probablemente, fieles a las mejores prácticas del Ministerio de la Verdad orwelliano, no tardaremos en enterarnos de que realmente no ha habido ningún cambio.
La entrada en la OTAN fue objeto de todo tipo de crítica pero había que dar por buena la negativa a salir de ella a pesar de la frase de Felipe González si entramos en la OTAN por mayoría simple, saldremos de ella por mayoría simple.
Los trasvases son de derechas y las desaladoras son de izquierdas.
Dos guerras sucedidas en el mismo escenario pueden estar sucesivamente justificadas o no. Así, la participación española en la guerra del Golfo con soldados de reemplazo en 1991 es plenamente legítima pero no lo es el apoyo, aunque no hubiera participación directa en la guerra, a Estados Unidos tras los atentados del 11S. Sí es legítima la participación en Afganistán.
Un accidente aéreo requiere, probablemente con buenas razones, la crucifixión del entonces ministro pero se obstaculiza toda la investigación y se guardan los datos sobre un accidente o ataque sobre un helicóptero en Afganistán que también costó unas cuantas vidas de militares.
Las privatizaciones y las reformas laborales son buenas o malas dependiendo de quién las haga.
La contaminación generada por un barco es admisible o no dependiendo de quién esté en el poder.
Una subvención multimillonaria concedida a la empresa en que trabaja la propia hija, tras cambiar las normas para ello, puede ser una conducta admisible pero no lo es la situación de dudoso pago de unos trajes a cambio de favores políticos, caso que de confirmarse, debería costarle el puesto al afectado más por imbécil que por corrupto.
El uso de aviones militares para asistir a mítines del propio partido es admisible si lo hacen los propios.
Se le puede hacer una huelga general a un gobierno que crea cinco millones de empleo pero no a otro que crea cinco millones de parados.
Basta con que alguien manifieste una posición para que otro adopte la contraria y el asunto pase a ser un icono político y desaparezca cualquier asomo de coherencia en la actuación. Ni que decir tiene que la banda de la porra de la izquierda, es decir, los sindicatos corruptos y subvencionados tienen mucho que ver en esto. Una vez que algo ha pasado a la categoría de icono político, siempre se puede tomar la calle y, por supuesto, si existe alguna respuesta contundente, la etiqueta de fascista es para el que responde en lugar de serlo para el que la provoca.
Ésta es la situación y no se va a modificar con una derecha acomplejada que ha comprado la moto de la superioridad moral de la izquierda. La derecha no puede sentirse orgullosa de su pasado pero, desde luego, la izquierda tampoco. Establecido eso, tiremos por la ventana el pasado, actuemos con coherencia y no admitamos ni una sola lección por parte de estos analfabetos.
Cuando empezaron a insistir en que el PP pidiera perdón por el franquismo, sólo Esperanza Aguirre replicó que el PSOE pidiera perdón por los crímenes de la Unión Soviética. Quizás a la señora Aguirre, lectora de Sara Mago, no se le puede pedir mucho más pero no hace falta irse tan lejos. En el caso que ejercería como fulminante para el inicio de la guerra civil, Calvo Sotelo fue asesinado por la escolta de Indalecio Prieto (socialista), Largo Caballero (socialista) fue conocido como el "Lenin español" por su empeño en dejar que España fuera manejada por Stalin, empeño que culminaría Juan Negrín (socialista). ¿Qué decir de Paracuellos, cuyo responsable máximo inició su infausta carrera política y genocida como socialista? ¿Y de la masacre del POUM y de los anarquistas?
El PSOE tiene a su espalda una larga historia de asesinatos masivos y corrupción. El PP no existía pero tratan de atribuirle el franquismo; aunque históricamente tal atribución es absurda, lo cierto es que por falta de otras opciones, el PP no es franquista pero todo franquista que busque una opción política no tiene otra real que el PP.
Si nos olvidamos de todo esto, mucho mejor. Si una de las partes insiste en no hacerlo, no se pueden tener complejos frente a esa parte. ¿Su ignorancia les lleva a proclamarse herederos de la República? De acuerdo. Hablemos de la República y de su conducta durante la misma pero no compremos motos con las ruedas cuadradas.
La actitud tomada por los dirigentes del PP recuerda mucho a la de los nazionalistas que, cuando les critican a ellos, dicen que se ofende a Cataluña.
Coincido en que lo mejor que tiene el PP son sus militantes y sus votantes pero, por desgracia, no se ven acompañados por sus dirigentes y alguna conclusión habría que sacar de ese hecho sobre la democracia interna
Para no echarle la culpa al pregonero, me gustaría señalar varios hechos:
1- La posición española en lo tocante a crisis y destrucción de empleo es la peor o de las peores de Europa
2- La debacle del partido socialista no ha tenido nada que ver en España con lo ocurrido en otros países con mucha mejor posición y expectativas que las nuestras.
Los resultados obtenidos, extrapolados a unas generales, significan una derrota electoral.
Éstos son los hechos. Si los dirigentes del PP quieren considerar su exigua victoria como un aval hacia ellos mismos, mal camino lleva el PP y lo lamentaremos muchos.
Lo que diga el pregonero es irrelevante ante los hechos y, sobre todo, que quede muy claro:
Criticar a los dirigentes del PP, su inutilidad en la oposición y su actitud de no querer ver no es una crítica al conjunto del PP sino precisamente a sus dirigentes.