Mensajes en la categoría Charlie Brooker

Hay series que esperas con ganas, incluso con ansia, y algunas con una pizca de miedo. Y hay otras, como Black Mirror, que servidora aguardaba con una mezcla extraña de todo ello. Porque, como ya dije, los tres capítulos de la primera temporada me parecieron de lo mejor del pasado año; tanto, que no sabía si quería aún más. En parte, por ese cobarde clásico del “déjalo tal cual está, no la vayas a cagar”, es cierto. Pero Charlie Brooker no es de los prudentes, y se lanzó a la segunda temporada tan pronto como crítica y público auparon la primera.

Mis reservas con respecto a una nueva hornada de capítulos no nacían sólo de lo mucho que me habían gustado The National Anthem, 15 Million Merits y The Entire History of you, sino también del temor a que con la extensión se vieran acentuados los defectos de la trilogía -que los tiene, crucifíquenme si quieren-. Sin ánimo de embarullar el asunto, resumiré diciendo que Black Mirror me encantó, pero más como experimento que como parábola alarmista. Me gusta su visión arriesgada de los peligros del mundo hipertecnologizado, su manera de llevarlo a cabo, y me absorben sin remedio las historias que utiliza Brooker para presentar su mensaje. Artísticamente es casi impecable, pero el problema está en esto último: la pretendida intelectualidad de la que reviste un mensaje que, discúlpenme el atrevimiento, me parece menos profundo de lo que pretende parecer. Por concluir, recurro de nuevo a la autocita, y repito que a pesar de todo Black Mirror me engancha más por lo que sugiere y deja en el aire que por lo que concluye; disfrutándola a rabiar como serie sugestiva y como excusa para la discusión de los dilemas éticos que plantea.

Dejaremos para otro momento las disquisiciones sociológicas que subyacen del relato de Brooker para centrarnos de lleno en lo que toca; la segunda temporada, cuyo primer episodio se emitió este lunes en Reino Unido. Antes de nada, una advertencia: creo firmemente que es importante llegar casi virgen a su visionado, para mantener la sorpresa y el suspense de la trama. Por ello, quedarán convenientemente avisados a partir de qué punto deberían dejar de leer, si no quieren descubrir detalles importantes de la historia que pueden chafarles el disfrute. Spoilers los justos, dicho queda.

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