‘Banshee’: Sexo y violencia (¿gratuitos?) entre los Amish

Jueves 7 de febrero de 2013 - Bárbara Ayuso - 2 Comentarios
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Minuto 1: el protagonista sale de la cárcel. Minuto 2: Tiene sexo con camarera. Minuto 3 : visita a su amigo el travesti futurista-peluquero-hacker. Minuto 4: sale airoso de un tiroteo y una gimnástica persecución. Minuto 5 y 6: Títulos de crédito. Minuto 7: Estamos en un poblado Amish.

A Banshee le sobran los siete minutos de arranque de su primer capítulo para dejar las cosas claras. Sin rodeos y sin pretextos: esto va a ir de acción, violencia y sexo. Aquí no vengan buscando grandes delirios argumentales, nos grita el subtexto. La nueve serie de Cinemax dispara a bocajarro, y es nada más (y nada menos) que lo que parece: un batiburrillo de estos tres ingredientes combinados en grandes dosis. ¿No les pica la curiosidad?

Nuestro macho alfa protagonista es Lucas Hood (Antony Starr) un revientanucas profesional que sale de la cárcel dispuesto a recuperar el botín que robó y a la chica que salvó del talego. Es un tipo hábil con las patadas voladoras, pero no parecía sospechar que, quince años después, ni una cosa ni la otra iban a estar esperándole con confeti y matasuegras. Gracias a su tenacidad (y a un travesti negro venido del futuro) consigue encontrar a la damisela, que se ha curado las penas en un pueblo remoto (Banshee) donde tiene una hipoteca, un marido sexualmente cumplidor, y un par de (insufribles) retoños. Lejos de retirarse cabizbajo a diseñar otro plan vital, nuestro héroe acaba convertido en el sheriff del pueblo, gracias a una cabriola del destino en la que no faltan los fiambres. Y allí que se queda, en este típico pueblo ignoto con los típicos problemas de la Pensilvania rural. A saber: un mafioso sádico y cruento que todo lo controla y una comunidad Amish que no parece especialmente alérgica a los conflictos. No tiene ni a la chica ni el dinero, pero oye, diversión no le va a faltar.

Todo esto viene remozado con profusión de vísceras, sopapos y cunnilingus, que esto es cable y tiene que notarse. Y si encima eres una network recién llegada y quieres impactar, pues dos tazas. ¿Sólo por eso? No, es que uno de los papás de Banshee es nada menos que Alan Ball, que ha hecho de la serie el patio de recreo particular de todos sus excesos. He oído muchos comentarios asegurando que para ver Banshee se hace necesaria la testosterona; pero como vienen de los mismos que presuponen que Sexo en Nueva York fascina a todo el género femenino, me van a permitir que obvie el argumento.

No les voy a engañar: los casi 60 minutos que dura la serie pasan volando. El ritmo es aceptable y las escenas de acción tienen ese punto bestia que entretiene sin pedirte nada. Puro divertimento visual. Pero sólo con esto no basta y, a la larga, ese argumento de aprobado raspado acaba haciendo mella en la serie. Los tiros y las escenas gore están bien, pero el desarrollo requiere algo más, aunque sea como nexo para enlazar jadeos y amputaciones.

Banshee quiere ser arriesgada, controvertida y atrevida, pero sólo lo es en apariencia y por la vía rápida. Si le quitamos el exceso visual, no encontramos mucho donde rascar. Sí, tiene escenas muy turbias (ojo al mafioso con una meretriz Amish) y cosas perversamente disfrutables, pero al final todo orbita en torno a unos protagonistas que son estereotipo puro y a una trama cogida por los pelos. Al final, cuando sólo tienes ganas de tetas y tortas, es inevitable acabar pensando cuánto de gratuito hay en la historia.

Como de costumbre, no me hagan mucho caso, porque la crítica la ha alabado y la cadena ya le ha asegurado una segunda temporada. Personalmente, siempre me quedará la duda de saber si hubiera sido así si hubiéramos visto Banshee a ciegas, sin saber que detrás de todo estaba – mi idolatrado- Allan Ball. De ser así, ¿habría sido enviada al sótano de las series B? Nunca lo sabremos.


2 Comments

  1. Iván's Gravatar Iván
    7 febrero, 2013 at 11:50 | Permalink

    Efectivamente, no te haré caso. Cuando me apetezca algo más profundo me leeré un libro de Kierkegaard.

  2. Kalle's Gravatar Kalle
    7 febrero, 2013 at 16:43 | Permalink

    Es una falta de respeto hacia los Amish. ¿Y qué dice Hillary Clinton sobre esto? ¿Y a la redactora le parece muy bien? Se agradece que indique el enlace a su opinión (la de la redactora) sobre aquel cortometraje contra Mahoma, seguro que también se parte de la risa, si no es que es una cobarde.

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