Llega ‘Falcón’: la serie con todo para triunfar, salvo una cosa

Martes 11 de diciembre de 2012 - Bárbara Ayuso - 4 Comentarios
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Rápido, contesten: ¿Cuáles han sido Dos de las mejores series españolas actuales? Si han pensado en Crematorio y Qué fue de Jorge Sanz, además de coincidir conmigo, es probable que estén esperando con ganas el desembarco de la nueva serie de la factoría de las dos anteriores: Falcón, que estrena esta noche Canal+, a las 21:30. Y si aún no han tenido apetito, ya se lo despierto yo, porque el menú está diseñado para abrir boca y sentarles frente a la tele: basada en novela de éxito, actores internacionales, productores con renombre y los dos buenos antecedentes en la producción propia de la cadena. Tomen asiento.

La miniserie adapta las novelas de Robert Wilson (El ciego de Sevilla y Condenados al silencio), que abordan las investigaciones del inspector Javier Falcón, interpretado por Marton Csokas, -al que puede que recuerden con pelo planchado como el elfo Celeborn en El Señor de los anillos-. La acción transcurre en una Sevilla oscura y decadente, donde Falcón se enfrentará a la resolución de dos casos de asesinato, que como en todo buen filme negro, son mucho más de lo que se antojan en superficie. La intriga detectivesca trasciende el macabro crimen con el que arranca el capítulo, conformando una historia plagada de conexiones con la vida del detective, que ya aterriza atormentado y meditabundo en el primer fotograma.

Con Falcón, Canal + vuelve a arriesgarse con una ambiciosa propuesta (en co-producción con la alemana ZDF y la británica Sky Atlantic) que deja muy claras sus intenciones de convertirse en un producto cinematográfico de cuatro capítulos.

Conformada la ficha oficial, pasemos al terreno de las impresiones. Lo primero que deben saber es que el primer vistazo deja un sentimiento bastante contradictorio. Ante Falcón, uno no alberga dudas de calidad: la serie reluce – a pesar de su pretendida oscuridad- y seduce con el carácter propio de las cosas bien hechas. La ambientación es impecable, los actores están soberbios y la historia, sin ser un canto a la complicación, intriga lo suficiente como para querer saber qué más tiene que ofrecernos. En Falcón todo está cuidado al milímetro, engarzado con meticulosidad, como una pieza de orfebrería para la que se han escogido los mejores materiales, buscando la perfección en cada remate. Pero hay algo que no acaba de funcionar, y aunque nada sobra, pervive la sensación de que falta un queseyó.

Cuando la ví hace un mes, achaqué ese sentimiento contradictorio al descoloque monumental que me provocan los doblajes. No en vano, Falcón ha sido rodada en inglés, y ver a los protagonistas desenvolverse en la andalucísima Sevilla con unas voces falsas provoca un efecto de desconexión muy difícil de sobrellevar, al menos para mí. Si bien es cierto que gran parte del desapego que me generó el primer episodio se debió a eso, en justicia hay que reconocer que no fue lo único. Aunque arranca potente con el descarnado crimen, las presentaciones de los personajes provocan un progresivo decaimiento del interés, que la serie no recupera cuando debíamos estar bien despiertos para la presentación del meollo de la trama al final del episodio.

Aterricé en el segundo episodio con ganas renovadas, recordándome a mí misma cuántas series maravillosas me habría perdido si me hubiera fiado de sus pilotos. “Dale tiempo”, pensé. “No ha habido nada fuera de lugar en el primer episodio, la serie promete”, me repetí. Pero el pálpito de que algo no termina de encajar continuó también en la segunda parte, que para más inri, es la resolución del misterio [los capítulos 3 y 4 adaptan el segundo libro, y son un crimen distinto].

A un thriller se le pueden perdonar muchas cosas, salvo una: que, acabado el episodio, no te mueras de ganas de saber cómo continúa y estés dispuesto a rehipotecar tu casa por ver, aunque sea, un poquito más. Y eso es lo que le ocurre a Falcón: sí, la historia es (moderadamente) interesante, pero no acaba de implicarnos, ni de espabilar nuestra avidez por conocer quién mató al marchante de arte y qué oscura historia esconde. No te atrapa. Tampoco el pasado (y presente) turbulento de Javier Falcón estimula todo lo que debería, aunque poco pueda reprochársele a Csokas, al que le va como un guante el papel de genio con tendencia a la autodestrucción.

Además, la serie falla en cuestiones obvias de equilibrio: si en el primer episodio se acusa la falta de ritmo, en el segundo se abusa de la hipervelocidad a la hora de resolver el misterio. Las revelaciones se agolpan en las escenas, enmarañando y desenmarañando la historia con escaso tiempo para digerirla. Detecté a la perfección los momentos álgidos en los que Falcón debía conmoverme… pero me sentía (culpablemente) fría ante ellos.

Durante los próximos días, seguramente florecerán muchas críticas de los lectores de Robert Wilson, quejándose o alabando la adaptación de la novela. A pesar de que no me cuento entre ellos, me queda el sabor de que a pesar de ser un material cinematográficamente adaptable, la serie no ha sabido trasladar la emoción a la pantalla. Como ya he dicho, no hay reproche a su factura, ni a su ejecución. Tampoco a sus actores, escenarios o ambientaciones, que pasan con nota. Es como esos rostros de belleza objetiva a los que no les encuentras las pegas fisonómicas: perfecta proporción entre nariz y boca, labios carnosos, ojos vivos y centelleantes. Lo miras y lo vuelves a mirar y sigues sin saber qué falta. Porque no es nada físico: le falta alma.


4 Comments

  1. Gorkarena's Gravatar Gorkarena
    12 diciembre, 2012 at 18:37 | Permalink

    En Londres la serie se empezó a emitir hace ya un mes, por supuesto en inglés, y me pareció digna, la verdad. Presenta una Sevilla moderna y un poco pija. La trama enrevesada de coj… pero bueno, admisible. Me vine a España tras ver el tercer episodio (primero del segundo libro) que sí que me pareció confuso y me descolocó.

  2. Adolfo E. García Braun's Gravatar Adolfo E. García Braun
    13 diciembre, 2012 at 11:16 | Permalink

    Me ha pasado lo mismo que a ti. Empieza más o menos bien, pero no engancha. Para mí tiene la calidad del típico telefilme alemán ;)

    Lo peor: el doblaje al castellano…

  3. Franco's Gravatar Franco
    7 febrero, 2013 at 7:02 | Permalink

    Los actores son buenos, pero la adaptación de la serie, en especial en “Condenados al silencio” es paupérrima, extremadamente mala, faltan la mitad de los personajes, la historia no queda clara, entre otras cosas. No entiendo como Robert Wilson permite que se desmerezca de tal forma la saga de Javier Falcón. El libro es altamente recomendable.
    Saludos desde Mendoza, Argentina.

  4. permeret's Gravatar permeret
    3 enero, 2014 at 15:27 | Permalink

    Muy mala en canto a desarrollo. El actor, bien en su papel (quizá es uno de los papeles más fáciles el de poli atormentado) pero es lentísima, pobre, y no parece estar ubicada en nuestro país, parece más bien en un país del este. Falta agilidad. Imposible empatizar con nadie.Se pierde tanto en detalles insignificantes que entierran los importantes.
    A pesar de la indulgencia de la crítica en el artículo, sólo se me ocurre una palabra para definirla : tostón (por lo de pesado, claro).

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