« La eficacia de la “solución policial” contra ETA | Principal | Federico: ahora toca recomenzar... y seguir molestando »
1 de Julio de 2009 - 13:05:45 - Regina Otaola
Este jueves, los representantes de todos los grupos políticos de las Juntas Generales de Guipúzcoa, menos los del PP, acudirán a la localidad de Cestona con motivo de la celebración de un Pleno itinerante, acto que responde a la tradición foral de la institución y que en esta ocasión dará para que los procuradores se den besos y abrazos… con el alcalde y los demás miembros de la corporación proetarra local.
De nuevo; y a una semana del asesinato de Eduardo Puelles, como si fuera lo más natural del mundo dar carta de naturaleza a un gobierno municipal de ANV que, por otra parte, ni siquiera tiene mayoría absoluta –PNV y EA podrían juntar sus votos y hacerse con la Alcaldía, pero ya sabemos que los nacionalistas siempre muestran un sacrosanto respeto por las mayorías electorales cuando la primera fuerza es Batasuna con cualquiera de sus marcas.
Lo más insólito de esta situación es que se va a producir justo después de que el Tribunal de Estrasburgo haya avalado con el criterio de “necesidad social” la Ley de Partidos que nació para vetar el acceso de los terroristas y sus voceros a las instituciones democráticas. Resulta que ni el Partido Socialista parece creer todavía en la legitimidad de la lucha antiterrorista por medios exclusivamente propios del Estado de Derecho, y necesita seguir prodigando sus carantoñas a todo lo que se autodenomine “izquierda”, como es el caso de ANV.
Nosotros no nos prestamos en el anterior pleno de Legazpia por las mismas razones, y conviene recordar que aquel día dejó algunas imágenes chocantes, sonrojantes, de los máximos representantes guipuzcoanos con el alcalde batasuno Sotero Plazaola dos días antes de que en la vecina localidad de Azpeitia ETA asesinara al empresario Ignacio Uría.
A qué estamos: ¿contra el terrorismo o “por la Paz”?
---
En Zaldibia, los representantes de Aralar que deberían proteger a los ciudadanos frente al permanente chantaje terrorista han decidido claudicar de la manera más bochornosa, aunque previsible, ante el grupo de matones que componen la lista ilegalizada de ANV. De hecho, Aralar ganó las elecciones municipales gracias a la Ley de Partidos, con una suma de votos levemente inferior a la de los votos nulos proetarras. El Pleno de constitución hubo de ser suspendido por los disturbios, y al alcalde electo de Aralar, Patxi Aierbe, no se le ocurrió otra cosa que proponer un referéndum local para dirimir quién gobernaría el pueblo, si los suyos o los batasunos, que rechazaron incluso esta graciosa concesión presuntamente democrática.
Pero se comienza por dar el brazo y ETA te acaba estrangulando, pues sólo la claudicación de los demócratas ante las tesis totalitarias de los terroristas pueden convertir en éxito el fracaso político de su estrategia violenta. Y los batasunos lo saben. Y por eso aumentan la coacción a medida que aumenta la cesión. Ahora deberá ser la Diputación la que, como en el caso de Ondarroa en Vizcaya o de Elduayen en Guipúzcoa, tenga que formar una gestora para gobernar el Ayuntamiento. Peor para los vecinos de Zaldibia, claro; aunque en Aralar tengan la impresión de que han mantenido incólumes sus particulares principios políticos. Acaban de perder toda legitimidad política ante el entorno de ETA. Perderán luego los votos que habían ganado precisamente por constituirse en alternativa no violenta a Batasuna. Al tiempo.