Los enigmas del 11-M

Diciembre 2009


Nacionalismo manifiesto contra monseñor Munilla

16 de Diciembre de 2009 - 17:05:41 - Regina Otaola - 8 comentarios

Varias veces hemos hablado sobre el papel desarrollado por la Iglesia en el País Vasco, en general, y en Guipúzcoa en particular. Nos vuelve a tocar ante el vergonzante manifiesto de los 131 sacerdotes; no podemos callar ni como católicos ni como ciudadanos (tampoco como políticos).

Este manifiesto muestra de forma fehaciente, para el que no lo haya visto hasta ahora, cómo el nacionalismo ha ido tejiendo su tela de araña por todos los estamentos de la vida vasca, tanto el político, como el social, como el religioso. Ahora 131 sacerdotes, al parecer sin encomendarse ni a Dios (hace tiempo que no lo hacen) ni al diablo, sacan un manifiesto que vuelve a arremeter contra el nuevo obispo de San Sebastián monseñor Munilla sin que éste ni siquiera haya tomado posesión; y en clara desobediencia, además, al obispo en funciones, monseñor Uriarte, quien dijo públicamente (no sabemos si también privadamente) que había que reconocer a Munilla como legítimo pastor y recibirle como tal. Si los 131 también están en abierta oposición al Papa, entonces, ¿a quién obedecen? ¿Quién es su pastor? ¿Quién ha sido la cabeza pensante de este escrito infame que no hace otra cosa que remarcar las razones aportadas por los nacionalistas para arremeter contra monseñor Munilla?

Este manifiesto muestra también el daño que una parte de la Iglesia en el País Vasco ha hecho a la sociedad y a la Iglesia en general. Cuando en una sociedad tan religiosa como la vasca se escucha un día y otro desde el púlpito cómo se da el mismo trato de favor a las víctimas que a los verdugos, cómo no se condena claramente los asesinatos, cómo se niega el realizar un funeral por un asesinado, cómo se distingue en el trato entre "los nuestros" y "los otros", no nos podemos extrañar de que una parte de la sociedad haya seguido sus directrices y se dedique a mirar hacia otro lado, a no tener clara la diferencia entre un asesinado por ETA o uno que muere al ir a atracar... como hemos visto en una reciente encuesta realizada en Guipúzcoa, donde se valoraba ambas como muertes sin ninguna distinción. Se ha hecho tanta política nacionalista desde los púlpitos que el verdadero mensaje cristiano ha quedado relegado a unos pocos sacerdotes.

Estoy convencida que si por los jeltzales fuera, se crearía una iglesia vasca independiente y hecha a imagen y semejanza de, por ejemplo, monseñor Eguíbar. Pero no va a ser así. El nuevo obispo tiene la fuerza, la ilusión y la suficiente claridad de ideas como para no dejarse amedrentar por manifiestos, declaraciones o actitudes excluyentes. Sería bueno que el año nuevo 2010, junto con la esperanza, que nunca debe perderse, trajera también aires de cambio y libertad a la Iglesia en Guipúzcoa. Que así sea.

Apoyo a Hermann Tertsch

10 de Diciembre de 2009 - 18:42:16 - Regina Otaola - 3 comentarios

Nunca es mal momento para manifestar apoyo y trasladar mi solidaridad a ese ejemplar profesional del Periodismo que es Hermann Tertsch, aunque sea a cuenta de una agresión física que se produce no después de un insulto, sino de una dilatada campaña de insultos contra su persona por decir lo que dice y hacer lo que mejor sabe hacer: denunciar la violación de los derechos humanos, la sistemática restricción de las libertades civiles en España y las amenazas totalitarias en diversos países del mundo, que él detecta como pocos y pone de manifiesto con su labor periodística sin tapujos ni melindres ni, mucho menos, servilismo.

Por eso, junto al deseo de una pronta recuperación le quiero pedir encarecidamente a Hermann que continúe con su valiosa y valiente dedicación informativa, porque es imprescindible que siga denunciando la perversión de la Democracia a manos del Gobierno socialista y sus acólitos, y que siga ofreciendo ese testimonio vital de su experiencia en tantos países y con tantos disidentes que ha visto rebelarse contra la sumisión y el yugo del totalitarismo.

Porque los españoles estamos en la hora actual muy necesitados de coraje y de verdad.

Z el Redentor sale a la caza de malignos crucifijos

4 de Diciembre de 2009 - 12:32:01 - Regina Otaola - 8 comentarios

Quizás haya alguien en España que todavía no sepa lo que representa un crucifijo, símbolo del sacrificio de Cristo para la redención de la Humanidad de sus pecados, y puede que por ello le parezcan bien las nuevas medidas de este Gobierno que todos padecemos en contra de la libertad religiosa y de la propia tradición moral y cultural de la sociedad española. Yo, por mi parte, acabo de recordar cómo Gregorio Ordóñez instaba a los populares vascos a “salir de las catacumbas” donde el Nacionalismo pretendía encerrarnos de por vida en los años duros de la marginación política y el terrorismo etarra.

Ahora que de nuevo existe quien desde el Poder pretende arrojarnos a la cuasi clandestinidad a todos aquellos que no comulgamos con las ruedas de molino de un pretendido laicismo que no es tal, sino abierta afrenta a todo lo cristiano, los cristianos y también aquellos que todavía no se han dejado intoxicar por las falacias sucesivas del Gobierno debemos ser capaces de oponer nuestra razón y nuestras convicciones a ese irracionalismo sustentado por el odio.

Un odio que se traduce en retiradas de crucifijos mientras disculpa, cuando no alienta, a esos extremistas islámicos como Hamás que, por ejemplo, pretendían reinstaurar la pena de crucifixión en Palestina -para homosexuales y mujeres, claro: esos “colectivos” presuntamente defendidos por el Progresismo laicista aunque no se note demasiado en ninguno de los países islámicos con los que el presidente del Gobierno presume de mantener su “Alianza de las Civilizaciones”-.

Desde hoy, portaré una cruz bien visible como testimonio de fe y como rebelión frente a quienes pretenden doblegarnos en lo más íntimo. La visibilidad de nuestras convicciones sirve precisamente para hacer frente a quienes, desde la cómoda seguridad que les brinda el “ordeno y mando”, pretenden de nuevo arrastrarnos a un estamento de plebeyos para ejercer su despotismo iletrado en nombre de una sociedad que prometen feliz aunque no tenga guía moral alguna, ni sentido trascendente de la existencia, ni siquiera la ilusión de un mundo mejor en el que los seres humanos nos comportemos como hermanos y no como lobos.

Podrán suprimir los crucifijos de las escuelas pero se lo pondremos algo más difícil a la policía moral del Zapaterismo rampante, que a este paso pretenderá arrancarnos los crucifijos del cuello mientras promueve el hiyab entre las estudiantes españolas.

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