Los enigmas del 11-M

Junio 2009


La eficacia de la “solución policial” contra ETA

17 de Junio de 2009 - 14:02:56 - Regina Otaola - 2 comentarios

Hay asuntos que no por ser bien conocidos dejan de revestir gravedad, como es la denuncia de los agentes de la Ertzaintza de que sus mandos no les dejaban actuar contra ETA. Durante ese tiempo de inacción, ¿cuántos atentados ha perpetrado ETA y a cuántas personas ha asesinado?

Durante los gobiernos de Ibarretxe la tónica policial ha sido la de la inhibición ante el terrorismo, pero es que estamos hablando de una policía cuya única función en el actual marco jurídico era reemplazar a los agentes de las FSE que sí que hubieran cumplido con su misión, con su función esencial de proteger a los ciudadanos de sus agresores. Y esto lleva a preguntarnos con qué fin fue creada la Ertzaintza, aparte de para servir de guardia de corps a los altos dirigentes del PNV.

Aun y todo, esta auténtica policía de partido ha evolucionado según el criterio de que la función crea la herramienta, y como la función de cualquier cuerpo policial en el País Vasco es en primer lugar combatir el terrorismo los agentes de la Ertzaintza han ido paulatinamente adquiriendo conciencia de que son la herramienta fundamental para la derrota de ETA. Y ello pese a sus mandos superiores y a los responsables políticos de la Consejería de Interior. Y ello debido a que ETA no sólo no ha correspondido al PNV por sus desvelos conciliadores con los terroristas, sino que además cada vez que ha decidido golpear a los jeltzales lo ha hecho con atentados contra la Ertzaintza.

Al final, la consecuencia lógica de todo ello es la rebelión y la denuncia, aunque haya tenido que demorarse hasta la caída de Ibarretxe, Balza y el resto de los cargos de Interior de los últimos gobiernos de la CAV, máximos responsables de que la Policía que debe proteger a todos los vascos se dedicara a hacer la vista gorda ante la estrategia terrorista de ETA.

Ahora el sindicato de funcionarios Manos Limpias actúa contra Balza en los tribunales, pero el férreo control político de la Ertzaintza favorable a dejar las manos libres a los terroristas tiene unos cuantos responsables más, y con responsabilidades que debieran ser penales además de políticas. Porque todo esto ha servido a los intereses del PNV con creces, y responde a toda una visión política y a una estrategia de desestabilización institucional que resume todo lo que ha representado el ex lehendakari Ibarretxe en sus años en Ajuria Enea: la alianza de todos los separatistas (incluidos los terroristas) mediante el Pacto de Estella para perseguir conjuntamente el fin último del referéndum para la secesión.

La única ventaja, al cabo, de las declaraciones de los ertzainas a la televisión es que hacen público y notorio el carácter del régimen nacionalista que se nos ha tratado de imponer a los vascos. Y revelan también el craso error o el interés mezquino de quienes declaran pomposamente que por la vía policial nunca se podrá derrotar a los terroristas, a diferencia de lo que ha ocurrido y ocurre en cualquier otro país del mundo y en la propia España en cualquier otro momento.

No estaría de más que, primero, la Policía pudiera actuar contra ETA buscando pruebas, deteniendo terroristas y llevándolos ante la Justicia. Luego, los tribunales incluso podrían aplicar la Ley, y todo ello con el máximo respeto de la clase política avalando sus actuaciones.

Sí se quiere, se puede. Y esto es lo que el nuevo Gobierno Vasco debe ahora demostrar con hechos, tanto contra el pasado reciente de Ibarretxe y Balza como contra los cantos de sirena del diálogo con terroristas impulsado por el Gobierno socialista en la anterior legislatura.

Presencias y prohibiciones

10 de Junio de 2009 - 10:59:03 - Regina Otaola - 1 comentario

Hace tres días de las elecciones europeas y pronto dejarán de ser noticia, por eso no puedo dejar de denunciar un asunto que, a su manera, tiene mucho que ver con la actual Unión Europea, sus instituciones, sus tribunales de Justicia... Porque el pasado domingo, jornada electoral, los que estuvimos a pie de mesa en Lizarza con la intención de hacer respetar los más mínimos requisitos democráticos de unas elecciones, como digo, europeas, tuvimos que asistir impávidos -la procesión va por dentro- cómo una serie de individuos e individuas, condenados todos ellos por amenazas de muerte y agresiones a cargos electos en ese mismo pueblo, servían de interesados apoderados de la formación Iniciativa Internacionalista que presuntamente condena la violencia -supongo que "venga de donde venga", como siempre- y que el Tribunal Constitucional de España, contra el criterio del Tribunal Supremo, no consideró cercana a las tesis de ETA.

Que el cabeza de lista haya sido uno de los intelectuales españoles más proetarra que se recuerda en décadas de democracia es grave, aunque el Alto Tribunal no lo considere suficiente indicio de parentesco con los terroristas. Pero cuando además es perceptible la presencia física de los colaboradores de ETA en todas las mesas electorales del País Vasco, entonces es que las evidencias brillan tanto por sí mismas que sólo cabe pensar en la absoluta falta de incapacidad o de voluntad de la institución que se supone que vela por nuestros derechos constitucionales para cumplir con su función de perseguir a aquellos que violan nuestra Constitución flagrantemente. Si es por incapacidad, se debe entonces al influjo pernicioso que el Gobierno socialista ejerce en todas y cada una de las intituciones del país, a las que busca someter. Si es por falta de voluntad, entonces nos hallamos en un atolladero en lo que respecta a nuestros derechos y libertades, e indefensos ante los terroristas.

Es una vergüenza que los proetarras estén en las mesas como si fuera la cosa más natural cuando todos sabemos que apoyan la violencia. Sería bueno que los miembros del TC se hubieran dado una vuelta por los colegios electorales vascos para ver lo que estaba pasando y tener información de primera mano, solo para tener datos reales de la vida en esta Comunidad. Que ni desde España ni desde toda Europa se puede mirar para otro lado cuando está pasando lo que está pasando actualmente, todavía, en el País Vasco. 

Para más INRI, se permite a los proetarras estar en los colegios como si nada y, sin embargo, en las Juntas de Vizcaya, el PNV y demás nacionalistas votan a favor de prohibir la entrada de uniformados en la sede de Guernica –salvo en los casos "en que se requiera su presencia", claro, como por ejemplo en caso de secuestro de los señores junteros y similares-. ¿Cómo es posible que se prohíba en una institución democrática la entrada uniformada de cuerpos que han sufrido el zarpazo del terrorismo de forma tan bestial, precisamente por defender esas instituciones democráticas que ETA quiere socavar? De nuevo vemos claro hasta qué punto constituye un gesto hipócrita la intención de PNV y demás partidos nacionalistas cuando conmemoran un día de las víctimas del terrorismo, ¿a qué juegan? Son como sepulcros blanqueados.

De nuevo, la sociedad civil

1 de Junio de 2009 - 18:20:35 - Regina Otaola - 4 comentarios

La manifestación de este fin de semana en Palma ha demostrado una vez más la capacidad de la sociedad civil para levantar su voz en defensa de lo que cualquier persona puede considerar como su derecho más elemental: la libertad de usar su propia lengua, en su propia tierra, y el derecho a que sus propios hijos puedan recibir enseñanza asimismo en la lengua materna.

Esta libertad, tan elemental como digo a ojos de cualquiera, resulta violada sistemáticamente en España desde hace algunos años por quienes pretenden comportarse con el español y los españoles como si fueran invasores extranjeros. Y la tragedia resulta de que son nuestros propios compatriotas los que se ensañan con el castellano en la vida pública y, cada vez más, en la propia esfera privada de las personas.

De ahí que debamos celebrar que en el seno de la propia sociedad civil hayan surgido iniciativas como la del Círculo Balear con Jorge Campos a la cabeza, dispuestas como la Galicia Bilingüe de Gloria Lago a actuar en consecuencia con los principios y a denunciar rotundamente la actual discriminación del castellano en múltiples regiones de España, porque lo que denuncian es en primer lugar la represión de nuestro derecho reconocido constitucionalmente a la libertad lingüística.

Pero estar dispuesto a semejante denuncia significa además, en la España actual, enfrentarse a un tupido entramado de intereses y, por si fuera poco, a la ira violenta de los profesionales juveniles del insulto, la pintada, la provocación y la agresión física. Ya han reventado manifestaciones en Galicia, y este fin de semana han aparecido pintadas en la sede del Círculo Balear cuando todavía resonaban los ecos del éxito de una reunión cívica que, por encima y por debajo de las siglas de los partidos, congregó a varios miles de ciudadanos por una causa común.

Allí había personas de toda clase y condición unidas por la defensa de la libertad lingüística. Era la ciudadanía hecha clamor sin odio, sin revancha, sin insultos. Fueron los de siempre, los que dicen ser progresistas, y en aras de esa progresía se permiten todo lujo de furibundas acusaciones y embustes, los que lanzaron los improperios a unos ciudadanos que lo único que hacían era ejercer otro de sus derechos más elementales, como es el de manifestarse pacíficamente.

Es importante ver a las personas salir de casa para reivindicar aquello en lo que creen, para defender aquello a lo que creen tener derecho. Es importante que los ciudadanos ejerzan como tales no solo a la hora de depositar su voto sino también en los momentos que ellos consideren oportuno, porque se les está intentando imponer desde el Estado una conducta, una lengua, una cultura, una moral… En este como en otros casos, debemos movilizarnos para apelar a nuestros derechos y libertades, y el mensaje parece claro: tenemos una Constitución democrática y debe ser aplicada cada día, porque debe ser una guía y no un trofeo que se coloca en el estante de la biblioteca para mostrar a los invitados nuestra hazaña.

Por eso también es importante ver a un chico de 11 años defender su derecho a examinarse en la lengua común de su Nación, el español. Él, como con un atisbo de conciencia democrática, comprende algo que muchos españoles adultos han olvidado.

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