Los enigmas del 11-M

Marzo 2009


Marcha por la Vida

26 de Marzo de 2009 - 18:30:52 - Regina Otaola - 6 comentarios

Este domingo tendrá lugar en Madrid la Marcha por la Vida impulsada por un centenar de asociaciones cívicas que pretenden con la misma "rescatar para la sociedad civil el debate del aborto". Ya sólo por este objetivo merece la pena sumarse a los convocantes, puesto que en una sociedad plural no hay temas que puedan ser proscritos por decisión gubernamental.

Precisamente éste es el fundamento de cualquier sociedad democrática, la libertad de expresión sobre cuantos asuntos incumban a la opinión pública, y no es el del aborto uno de los menos acuciantes para los españoles, habida cuenta de las monstruosas cifras que esta práctica ha alcanzado en nuestra Nación de un tiempo a esta parte. Es obvio que para los católicos españoles el aborto es inmoral, un crimen contra el nasciturus y contra los propios designios de Dios, y por lo tanto la Iglesia tiene perfecto derecho a mostrar y demostrar su rechazo a ese proyecto. Pero también desde una perspectiva laica podemos considerar un error esta Ley, así como perniciosas las consecuencias derivadas de la visión socialista del aborto, significativamente para las adolescentes y sus familias.

En primer lugar, pues, creo no sólo legítimo sino plausible unirse a la Marcha por la Vida, porque tenemos tanto derecho a manifestar nuestra opinión sobre el aborto como los que defienden la postura contraria. En segundo lugar, considero muy pertinente que se produzca como reacción a una Ley gubernamental que ha despreciado toda opinión que no fuera la de los adictos a la doctrina oficial que emana del Ministerio de Igualdad. En tercer lugar, me parece que, como acostumbra, el Gobierno socialista nos está intentando colocar otra mala regulación envuelta en vistoso papel de regalo y presentada por la siempre sonriente ministra del ramo, Bibiana Aído, que presenta puerilmente el aborto como poco más o menos que un trance puntual de la sexualidad femenina.

En rigor, es absurdo declararse "proabortista" por cuanto nadie en su sano juicio puede estar a favor del aborto como se está a favor de la democracia o del reconocimiento legal de las uniones entre homosexuales. Por principio, hay que atender a cada caso, hay que acompañar a la mujer embarazada y hay que entender que, en casos extremos, como los de riesgo de vida para la madre, ésta podría decidir abortar. Por el contrario, las posturas proabortistas al uso resuelven la cuestión con el socorrido "que cada uno haga lo que quiera con su cuerpo", como si el embrión que crece dentro de las embarazadas fuese una especie de apéndice innecesario o incluso un tumor maligno.

Esta visión falaz del embarazo es la que trata de extender el Gobierno entre las adolescentes, a fin de que puedan resolver satisfactoriamente y sin pensarlo mucho sus posibles y muy comprensibles dilemas morales, pero lo que está en juego es el derecho a la vida, en primer término, y el Estado hace dejación de sus funciones cuando no protege el derecho a la vida de los que van a nacer, que son precisamente los más desprotegidos. Más que de prohibición, prefiero hablar de creación de condiciones para que las adolescentes y las mujeres que se quedan embarazadas no tengan que verse obligadas a abortar. Y entre estas condiciones figuran por supuesto las económicas, familiares, sociales, laborales, etc. Ojalá que la Marcha sea todo un éxito y logre mover al Gobierno a este tipo de consideraciones, soslayando las esgrimidas hasta la fecha.

No nos cansaremos

11 de Marzo de 2009 - 16:35:18 - Regina Otaola - 6 comentarios

Esta mañana he escuchado a un tertuliano decir que "se haga lo que se haga" las víctimas del 11M u otras víctimas del terrorismo "siempre pensarán que no se ha hecho justicia". Yo creo que eso no es así.

Por supuesto que la víctima del terrorismo que ha resultado lesionada o ha perdido a un ser querido sentirá siempre que esa pérdida jamás podrá ser recompensada ni por un juicio justo ni por la indemnización que reciba. Eso creo que está claro.

Lo que ocurre es que la mayoría de las víctimas del 11M han afirmado públicamente que no se sienten amparadas por el Gobierno español, que se sienten olvidadas, y añado que todavía no se han aclarado muchas incógnitas o asuntos que no dejan de sorprendernos después del tiempo transcurrido desde la sentencia.

En definitiva, las víctimas piensan y sienten que no se ha hecho justicia y mientras eso piense una víctima del terrorismo, el resto de los mortales no podemos vivir tranquilamente porque ante la injusticia no podemos cerrar los ojos.

No se trata solamente de hacer actos a diestro y siniestro en su recuerdo, que más valdría hacer pocos, pero todos unidos como una piña. Se trata de trasladar a la sociedad el mensaje de que todos lloramos unidos a nuestras víctimas, y se trata por lo tanto de decirles a los terroristas que jamás se van a salir con la suya, que la democracia es capaz de derrotarlos y que los ciudadanos libres no nos cansaremos jamás de darles la batalla democrática.

Que no nos cansaremos hasta conocer a ciencia cierta quién ideó la masacre terrorista y con qué fin, hasta que sea juzgado y condenado por sus crímenes. Entonces y solo entonces, las víctimas sentirán que la Justicia les ha hecho justicia.

Terror puerta a puerta

6 de Marzo de 2009 - 13:27:50 - Regina Otaola - 9 comentarios

Hace poco más de un año la Corporación de Lizarza denunciaba la presión terrorista de los batasunos sobre los vecinos del pueblo, una presión que fue debilitándose gracias a que en ningún momento se les reconoció legitimidad a los que, una vez fracasado su intento de recabar firmas voluntarias en la Plaza de la Libertad, decidieron pasarse puerta a puerta por todas las casas para obtenerlas mediante coacción.

Ahora es en Mondragón donde los batasunos ejercen esa presión, pero la diferencia crucial con el caso de Lizarza es que la alcaldesa de este municipio, Ino Galparsoro, es una proetarra incapaz de condenar el asesinato de uno de sus vecinos, ¿cómo se va a pronunciar en contra de esta campaña intimidatoria? Porque lo cierto es que la impunidad de que gozan los que hace un año tenían que salir del pueblo para no ser linchados, ahora se hace patente ante la inacción política y el miedo –todavía tan presente- de una sociedad acobardada por haber sido abandonada a su suerte por quienes debieran, en primer término, protegerla de ETA.

Ahora es cuando, más que nunca, parece contrastar de manera sangrante el triunfo en escaños de la alternativa al nacionalismo vasco con la realidad del día a día en nuestra tierra. Los proetarras crean nuevas plataformas de "acción política" al servicio de ETA a tanta velocidad prácticamente como el PNV ha ido creando sociedades públicas y estructuras paralelas de Poder para ejercer su control omnímodo sobre toda la sociedad. Es con eso con lo que se debe acabar ahora: la impunidad de unos y el clientelismo de otros.

Porque sólo devolviendo a las instituciones vascas su legitimidad política y democrática los vecinos de Mondragón o Lizarza se verán amparados, legitimados y respaldados para quitar del portal de su casa el cartelón que esos rabiosos jóvenes al servicio del terrorismo de ETA andan pegando por puertas y calles. Pero para eso hay que echar a ANV de los ayuntamientos –ya expulsado el PCTV del Parlamento Vasco- y al PNV del Poder.

La oportunidad de los socialistas con el apoyo del PP es histórica, cierto: pero tanto para el triunfo como para el fracaso. Y el fracaso significaría la victoria de la estrategia terrorista de ETA ante la que el nacionalismo vasco se ha inhibido siempre en todos los municipios, y no sólo en Lizarza.

Y es esto lo que debemos cambiar ahora. Desde ya.

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