Los enigmas del 11-M

Noviembre 2008


Los socialistas se retratan en Legazpia

27 de Noviembre de 2008 - 11:59:43 - Regina Otaola - 6 comentarios

Resulta muy difícil confiar en la pretendida voluntad del Gobierno socialista de derrotar a los terroristas con todos los recursos del Estado de Derecho, cuando a estas alturas de curso aún no ha tomado ninguna medida para desalojar a los proetarras de las instituciones democráticas. Peor aún es la actitud de los socialistas guipuzcoanos, que van a participar el próximo lunes 1 de diciembre en un Pleno de las Juntas Generales (Parlamento foral) en la localidad de Legazpia, cuyo ayuntamiento gobiernan en minoría 3 miembros de la ilegalizada ANV.

Obviamente, el grupo juntero del PP no acudirá a este Pleno, por varias razones:

En primer lugar, el Ayuntamiento está gobernado por un partido ilegal, ANV, que busca destruir la democracia y legitima el terrorismo nacionalista de ETA. Asistir a una recepción oficial ofrecida por un alcalde batasuno es legitimar una situación política anormal, un gobierno municipal eregido sobre el terror.

En segundo lugar, el resto de grupos políticos parecen olvidar que ANV no ha tenido acceso a la institución foral de las Juntas Generales por sus vínculos estrechos con ETA-Batasuna. ¿Qué sentido tiene que ahora las Juntas pretendan celebrar un Pleno en un Ayuntamiento gobernado por los compañeros proetarras de aquellos? 

Al atender a la composición del Ayuntamiento de Legazpia, comprobamos además que de los 13 concejales sólo ¡3! son de ANV, frente a 3 del PNV, 3 de EA, 2 del PSE, 1 de EB y una edil no adscrita. Así de sencillo le resulta a ETA hacerse con "la mayoría" en ayuntamientos vascos, pese a que el resto de los partidos podrían marginar y restringir el acceso al poder de los proetarras. De hecho, la "moción ética" de PNV y PSE presentada después del asesinato de Isaías Carrasco prosperó gracias a la suma de los votos de PNV, EA y PSE (8), partidos que sin embargo rechazaron ir más allá con una moción de censura que hubiera acabado con el gobierno de ETA-Batasuna.

En este punto, resulta del todo inútil argumentar a los nacionalistas que la moción de censura es un mecanismo tan democrático como los demás, máxime en ayuntamientos como Legazpia donde PNV, EA y PSE suman 8 concejales de 13 frente a los 3 de ANV y, por tanto, representan una mayoría absoluta que casi triplica los apoyos de los proetarras en el municipio. En vano también contraponer este respeto casi sagrado a la lista más votada cuando es de ANV, con el escaso decoro que nacionalistas y socialistas han mostrado en toda España para arrebatar numerosos ayuntamientos a las listas más votadas del PP.

De los nacionalistas sólo podemos esperar sus habituales justificaciones para lavar la cara de los que legitiman el terrorismo, porque para ellos ANV es un partido ilegalizado injustamente, y tanto PNV como EA como EB como Aralar presentan la aplicación de la Ley de Partidos como "represión de los derechos políticos de los vascos" porque "no se pueden prohibir ideas", dicen.

Pero lo que no entendemos en el PP es la actitud de los socialistas vascos, porque aún sigue vigente la Ley de Partidos y porque se les llena la boca hablando de la deslegitimación de la violencia, pero luego legitiman a los representantes políticos de los terroristas con su presencia en Legazpia. El movimiento se demuestra andando, y lo cierto es que los socialistas dicen luchar contra el terrorismo pero luego aceptan a los representantes de los terroristas como interlocutores políticos. Nosotros lo que estamos pidiendo todos los días es que sean expulsados de las instituciones democráticas porque las corrompen, las controlan y las usan para apoyar la causa de ETA.

También cabe recordar a los socialistas vascos, que se presentan como alternativa al PNV de Ibarretxe, Egibar y Olano, que ellos son los principales responsables junto al PNV de que ANV siga en ayuntamientos como Legazpia después del asesinato de Isaías Carrasco. Entonces no hicieron lo suficiente para expulsarlos vía moción de censura; no insistieron lo suficiente a partidos como PNV, EA y EB, con los que los socialistas comparten gobierno en diversos municipios y a cuyo Gobierno tripartito de la CAV acaban de aprobar los Presupuestos por cuarto año consecutivo. Ahora, los socialistas van a acudir como corderitos al matadero a que les brinde una recepción y les regale los oídos con un discurso un alcalde que no ha sido capaz de condenar los crímenes de ETA, porque de hecho su función política consiste en justificarlos.

Nosotros, desde luego, no nos vamos a prestar a ello. Nuestra decisión no afecta además a los legazpiarras, porque no se trata de un Pleno municipal donde se debata sobre sus intereses, sino de un Pleno extraordinario a petición de una anterior Corporación municipal. Si acaso, tal vez debiera servir para abrirles los ojos a muchos vecinos, que tienen gobernando en su Ayuntamiento a personas que defienden, apoyan y encubren los crímenes terroristas. Exactamente igual que en Mondragón, Pasajes, Oyárzun, Hernani...

Esta anomalía es producto de los chanchullos con ETA y la permisividad del Gobierno socialista con sus listas políticas durante las negociaciones del ‘proceso de paz’, pero creíamos acabada esta fase de claudicación. ¿Para cuándo va el Gobierno a disponer la disolución de estos ayuntamientos gobernados por proetarras? ¿Acaso espera reactivar el diálogo con ETA "si se dieran las condiciones" después de las elecciones vascas?

Los vascos ya somos soberanos

10 de Noviembre de 2008 - 18:27:23 - Regina Otaola - 12 comentarios

Andaba el PNV enredado con una nueva definición para sus pretensiones soberanistas, sobre todo después del bluf del 25 de octubre, cuando su presidente Iñigo Urkullu descubrió finalmente que no se trataba de inventarse nada nuevo, tan sólo de innovar. Así nació el nuevo concepto jeltzale para avanzar hacia la independencia: el "Concierto político", con el que a buen seguro nos martilleará el PNV desde televisiones y radios hasta el día de la auténtica consulta democrática -la de las próximas elecciones autonómicas en la CAV- y quizás también después.

Es impresionante la facilidad de los nacionalistas para crear y difundir eslóganes que ocultan en primer término lo que se quiere conseguir de verdad. Así se explica también, como respuesta ciudadana, la escasa afluencia que están registrando las consultas simulacro que el Ejecutivo tripartito de Ibarretxe y nacionalistas como Aralar siguen empeñados en convocar. Porque ni las bases nacionalistas más radicales esperan que el PNV lidere el "movimiento de liberación nacional" hacia la independencia, no se lo acaban de creer, mientras tampoco dan muestras de comprender las preguntas concretas que les formula el lehendakari en la dichosa papeleta de la consulta.

El concepto de Urkullu, sin embargo, posee la ventaja de contar con un precedente como el Concierto económico, que nada tiene que ver con lo que propugna el presidente jeltzale pero que sirve muy bien para los fines propagandísticos que persigue. ¿Qué representa el "Concierto político" que ahora impulsa Urkullu? Pues, para empezar, una denominación con más prestigio entre los vascos de la que podrá llegar a tener a estas alturas cualquier tipo de Plan, consulta o proceso liderado por un radical como Ibarretxe. Por lo mismo, supone una nueva falsificación histórica, una manera de encubrir los verdaderos propósitos del nacionalismo mediante el recurso a la transposición de un término como Concierto al ámbito político, para sugerir de este modo una nueva relación jurídico-política entre los vascos y España. Además, y como ya es costumbre entre los nacionalistas vascos, significa considerar la Constitución de 1978 y el propio Estatuto de Gernika como papel mojado, mientras parece buscarse en los remotos orígenes del Concierto económico una legitimidad pareja para el "político".

En definitivas cuentas, lo único que nos ofrecen los nacionalistas vascos a fines de 2008 es un nuevo proyecto de ruptura con España, amparándose ahora en una tradición de autonomía fiscal reconocida por el Estado español en vez de hacerlo en un presunto derecho originario –luego innato, étnico- del Pueblo vasco a su independencia, como argumenta Ibarretxe y un buen número de sus seguidores de todos los partidos nacionalistas. Y lo que no parecen comprender los nacionalistas, ni siquiera aquellos más posibilistas como Urkullu, es que los vascos ya somos soberanos, ya que nuestra es la Soberanía Nacional española depositada en las Cortes y nos pertenece a nosotros como a cualquier otro español.

Ésta es la "soberanía compartida" real, éste es el ámbito de actuación política de los vascos, y sólo la obtusa mentalidad de nacionalistas como Ibarretxe puede pretender que a los vascos nos conviene más una soberanía restrictiva y excluyente sobre la CAV (y territorios anexionados) que una auténtica soberanía política sobre una gran nación como es España. Aunque ahora venga Urkullu con las rebajas preelectorales. O aunque Patxi López pretenda enmascarar esta realidad con sus guiños al electorado nacionalista a cuenta del "derecho a decidir de los vascos", el euskera o la pose "vasquista" del PSE.

Decididamente, hoy por hoy el único discurso en clara defensa de la Constitución y el Estatuto es el del PP, la única alternativa política que podría acabar con la hegemonía nacionalista. Y los denodados esfuerzos de los nacionalistas por edulcorar un mensaje cuyo fondo es sencillamente aberrante no hace más que subrayar esta necesidad de cambio real que necesitamos imperiosamente todos los vascos, y todos los españoles.

Obamarretxe, he can not

7 de Noviembre de 2008 - 12:10:07 - Regina Otaola - 3 comentarios

"El yes, we can lo inventamos los vascos hace muchos años: aquí hemos crecido diciendo eso de ‘querer es poder’." ¿Y quién es el mejor exponente de este tipo vasco voluntarista a más no poder, a la par que innovador en las formas de su voluntarismo? Pues no podía ser otro que Obamarretxe, el lehendakari de todos los vascos y las vascas... nacionalistas.

Ante un foro de empresarios a los que reclamó "coraje" ante la crisis, Obamarretxe se permitió también uno de los habituales juegos florales, tan queridos por los nacionalistas, en los que se mezclan conceptos económicos con otros más propios de la Biología: "la innovación y la internacionalización (representan) el signo que hay que añadir al ADN vasco para tener presencia en el mundo".  

Así que los vascos podemos presumir de un voluntarismo innato, que a buen seguro nos permitirá lograr todo aquello que se nos antoje, porque "querer es poder", porque "nosotros podemos, sí", porque éste es "un Pueblo en marcha" y además camina decidido hacia su autodeterminación nacional guiado por un vasco de puro pedigrí como Obamarretxe.

Es cierto que el lehendakari prometió irse a casa (Llodio) en caso de que no pudiera celebrar su consulta, pero querer es poder. Es cierto también que Obamarretxe prometió convocar su referéndum ilegal "en ausencia de violencia", pero da igual también: porque "los vascos podemos". Ya sólo nos queda añadir a nuestro ADN la innovación y la internacionalización para tener presencia en el mundo -presencia "propia", claro.

Sin embargo, esta euforia voluntarista, tan propia de los nacionalistas, choca frontalmente con los hechos. "ETA márchate, ése es el clamor de la sociedad. Ya es hora de que te enteres", solicita la portavoz de Obamarretxe, Miren Azkarate. Pero nada sucede: ETA no escucha, no desaparece, no abandona el terrorismo. ¿Acaso no se han enterado en el Gobierno Vasco de que los etarras también son tremendamente voluntaristas? O tal vez es que la portavoz del PNV cree en la capacidad del lehendakari para convertir sus deseos en realidad, como si fuese Dios creando el mundo con su palabra. 

¿Querer es poder? Entonces debe ser que el PNV no quiere poder acabar con ETA y que ETA sólo quiere poder poner de rodillas al Gobierno y al propio PNV para imponer su régimen de terror en las provincias vascas y Navarra. ¿Podrán, los terroristas? Sólo si lo quieren el PNV y el Gobierno socialista, si se les permite llevar a cabo otra negociación a tres con los terroristas. Y querer, "si se dieran las condiciones", quieren.

Por eso es responsabilidad de todos los demócratas que no puedan pactar de nuevo el futuro de los vascos y navarros con ETA. Queremos, podemos y, sobre todo, debemos impedirlo. Porque el voluntarismo nacionalista no nos aboca a la prosperidad, sino al más profundo estancamiento económico, social, cultural y político. Aunque Obamarretxe se nos ponga estupendo e innovador. 

¿No es capaz la Democracia de acabar con ETA?

3 de Noviembre de 2008 - 20:53:00 - Regina Otaola - 14 comentarios

De nuevo vuelve a ser noticia la situación de los miembros de la ilegalizada ANV, en esta ocasión por sus tretas para mantener los salarios que perciben de su actividad municipal e incrementar incluso sus retribuciones. Y yo me pregunto: ¿en qué cabeza cabe que en un Estado de Derecho democrático se permita a los representantes políticos de una banda terrorista seguir cobrando su sueldo del erario público?

Se le puede dar muchas vueltas a lo que prescribe la Ley de Partidos, pero lo cierto es que una vez probada la vinculación entre ANV y ETA la consecuencia más lógica sería la expulsión del Ayuntamiento de los miembros de la lista ilegalizada. Porque en el caso de los políticos de ETA, los demócratas nunca podremos convencernos y asumir con impotencia que la Democracia carece de los mecanismos suficientes para defender a los inocentes y proscribir a los criminales. Porque la desesperanza y la resignación no forman parte de nuestro comportamiento y por tanto no podemos permitir que los asesinos y sus delegados en los ayuntamientos gocen de un privilegio de impunidad frente a la Justicia, la Ley y la Democracia.

Por eso, ahora que el Gobierno Socialista parece dispuesto a luchar contra ETA con todos los recursos del Estado de Derecho, es necesario que actúe y tome cartas también en este asunto, que no es precisamente menor. Porque un Estado de Derecho no puede calificarse de tal y al mismo tiempo dejarse tomar el pelo, que es lo que está sucediendo en aquellos ayuntamientos gobernados por los miembros de la ilegalizada ANV, donde los proetarras se burlan todos los días del Poder Judicial, con luz y taquígrafos, porque siguen participando en los Plenos municipales y en las comisiones de sus ayuntamientos bajo el amplio paraguas de la denominación "izquierda abertzale".

Los ayuntamientos son la institución más próxima a los ciudadanos, y por tanto el escenario político más proclive a la participación de los vecinos; un escenario político que en todos los pueblos gobernados por los proetarras se reduce a la exhibición pública de la ideología separatista de los terroristas. Los ayuntamientos, como poder público, tienen la obligación asimismo de cumplir y hacer cumplir la Ley, porque representan el Estado de Derecho, un Estado de Derecho en el que la Ley nos reconoce como ciudadanos con iguales derechos y obligaciones. Esta regla básica es la que debería mover al gobierno de nuestra Nación a actuar sin más demora en la exclusión democrática de los proetarras, porque cada día que transcurre con ellos en sus escaños municipales es tiempo y dinero que gana ETA para mantener su estrategia terrorista.

Por mi parte, si algo tengo claro es que la Democracia se vale sola para derrotar a los terroristas. Esa es la esperanza que lleva a los demócratas a depositar su confianza en el Estado de Derecho, en un Estado de Derecho que debe estar siempre activo y vigilante para que se cumpla la Ley, empezando por los poderes públicos que lo conforman. Por eso no nos cansaremos de insistir en esta reclamación que es una exigencia de mínimos democráticos, como la propia Ley de Partidos tan denostada por los nacionalistas, a quienes sin embargo no afecta en absoluto, no les prohíbe nada ni les restringe ningún derecho político o de cualquier otro tipo. Porque los demócratas seguimos teniendo confianza en el Estado de Derecho y buscamos combatir a ETA y su entorno dentro de los límites rigurosos del Estado de Derecho. De esta convicción nació también el Pacto Antiterrorista. Y esa sigue siendo la línea a seguir.

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