Mayo 2008
Diálogos al dictado de ETA
30 de Mayo de 2008 - 14:49:40 - Regina Otaola
El último comunicado de los terroristas vuelve a poner negro sobre blanco cuáles son las únicas motivaciones de ETA y sus exigencias para poner fin a la violencia, lo que de por sí invalida ya la primera pregunta de la consulta proyectada por Ibarretxe. Porque ETA vuelve a dejar claro que supedita su autodisolución al éxito de sus imposiciones políticas: "territorialidad" y "autodeterminación"; es decir, anexión de Navarra y provincias vasco-francesas y secesión de España. Estrictamente lo que busca el PNV de Ibarretxe.
Además, conviene recordar que, en lo que atañe a la consulta de Ibarretxe, el aval de ETA fue entregado en Loyola y que la pregunta del convocante referida a los terroristas es idéntica a la de Rodríguez Zapatero en el Congreso, cuando decidió recabar su autorización para poder hacer público lo que desde años antes mantenía en secreto: el proceso de negociación política con la banda. Al fin y al cabo, PNV y PSE han mantenido contactos públicos y privados con Batasuna para lograr una serie de acuerdos extraparlamentarios, que fueron plasmados en las actas de Loyola publicadas ya por diversos medios de comunicación y nunca desmentidas por nadie.
Luego lo del acuerdo previo entre todos los partidos políticos, como sugiere la segunda pregunta de la consulta de Ibarretxe, no es más que una burda ocultación de lo que ha venido sucediendo estos años, todas estas conversaciones secretas. Y acudir al Parlamento Vasco para lograr la aprobación del proyecto para habilitar "legalmente" la consulta solamente es un mero trámite estético. Trámite que funciona además como una nueva escenificación pública del disenso entre PNV y PSE, como la misma cita del lehendakari con Rodríguez Zapatero, pese a que todo está amarrado ya salvo los resultados electorales de las próximas autonómicas vascas, como asume Patxi López y explicita ahora ETA al reprochar a ambos partidos que "el juego que mantienen es vergonzoso. Ahora se pelean por las elecciones, en una ridícula disputa por ver quién consigue el sillón de Ajuria Enea".
Esta disputa, que en el fondo y en las formas es de cara a la galería, se compadece mal con las maniobras dilatorias conjuntas de PNV y PSE para evitar desalojar a ANV de los ayuntamientos. O con el apoyo de los socialistas a los Presupuestos que financian la campaña para la consulta. Sin embargo, y con ese pudor obsceno propio de los socialistas, ahora han decidido aplazar los acuerdos sobre la fusión de las cajas de ahorro vascas porque no sirven para apuntalar esa imagen de grupo de oposición crítico con el Gobierno Vasco, de que ahora precisa revestirse el PSE.
Pero, en todo caso, ETA no hace otra cosa ahora más que anunciar públicamente que se compromete a tutelar el proceso político que supondrá el colofón a la consulta de Ibarretxe, como ya tuteló el acuerdo o misa negra de Loyola entre PNV, PSE y Batasuna, en pie de igualdad con el Gobierno. De hecho, los asesinos entienden que es su "responsabilidad" y quieren que se les reconozca su "aportación": los últimos atentados cometidos por la banda, tanto como los 40 años de terrorismo al servicio de la "construcción nacional".
¿Y ahora qué? Le ha faltado a la organización terrorista anunciar que garantizará por todos los medios y "de manera inequívoca" las condiciones para el correcto desarrollo del proceso de "solución dialogada a la violencia", ofreciendo a sus propios miembros como apoderados "abertzales" para controlar las votaciones en los colegios electorales el día de la consulta. Pero también ese comunicado llegará, antes que tarde, y veremos entonces quiénes son sus firmantes.
Los puntos sobre las íes
28 de Mayo de 2008 - 20:19:09 - Regina Otaola
La Nación española, como "proyecto sugestivo de vida en común", tiene también que ofrecer libertad, justicia, seguridad, bienestar, prosperidad y acceso a la educación y a la cultura a todos los ciudadanos españoles y a los inmigrantes que se integren en nuestra sociedad. Las actuaciones de todos los Poderes públicos deben encaminarse a ello. Corresponde, en particular, al Estado garantizar efectivamente las condiciones indispensables para el ejercicio en toda España de los derechos de los ciudadanos y el cumplimiento por parte de los Poderes públicos de sus deberes frente a ellos. Si el proyecto nacional es atractivo, las fuerzas centrífugas pierden su sentido. Si el Estado de Derecho resplandece, para orgullo de la Nación, ésta no se debilita.
Creo que este párrafo (punto número 13 del texto de las enmiendas a la ponencia política del PP presentadas por Vidal Quadras y otros miembros de mi partido) condensa las reivindicaciones y anhelos de una mayoría de españoles, no sólo votantes del PP, que esperan de verdad que el Estado de Derecho garantice la libertad y la igualdad de todos ante la Ley en todos los lugares de la Nación española.
Pero las tres enmiendas atienden también a aspectos básicos del sistema democrático, como la separación de poderes, la regeneración de la vida política y la función pública, el respeto a la libertad de expresión y a las creencias religiosas de los españoles... y responden precisamente a una vocación de alternativa al actual Gobierno socialista, que ha cargado en la pasada legislatura contra la independencia judicial, los medios de comunicación opuestos a su política, la Iglesia, la familia tradicional, la libertad de enseñanza y la solidaridad entre los españoles de cualquier región.
La gestión de Rodríguez Zapatero ha sido, evidentemente, contraria a ese "proyecto sugestivo de vida en común" de que hablaba Ortega y Gasset, porque para el presidente del Gobierno la Nación española es "un concepto discutido y discutible", mientras que para sus aliados nacionalistas ni siquiera existe, o queda reducida a "Estado represor español".
En relación con ello, conviene tener en cuenta otro de los puntos (nº55) incluidos en las enmiendas, por lo que recomienda para hacer frente al constante desbordamiento del marco constitucional practicado por los nacionalistas:
En primer lugar, debería precisarse el significado y funcionamiento del Estado autonómico, sobre la base de considerarlo un Estado unitario de base nacional pero políticamente descentralizado, en el que las decisiones que afectan al conjunto deben prevalecer sobre las que interesan únicamente a los poderes públicos territoriales organizados por y desde la propia Constitución. En el Preámbulo habría que hacer referencia al proceso de formación de la unidad nacional, verdadera base de la pluralidad histórica española, lo que a su vez permitiría revisar el artículo 2º y suprimir la artificiosa distinción entre "nacionalidades" y "regiones". Tendría también que abordarse la reforma del sistema electoral del Congreso para asegurar el mantenimiento de una visión de conjunto, en garantía del interés general de España, al constituirse las mayorías parlamentarias. Al mismo tiempo, habría que reformar el Senado y sus relaciones con la Cámara Baja, para convertirlo en el órgano de participación de las Comunidades Autónomas en las decisiones del Estado.
Es decir, definir concretamente los conceptos básicos de España como Nación y del Estado unitario y descentralizado, y fijarlos en el acervo constitucional, en detrimento de la indefinición jurídica a la que nos aboca el presidente de Gobierno con sus trucos semánticos de prestidigitador burlón, y en detrimento asimismo del concepto de "nacionalidad" que Julián Marías, discípulo de Ortega y una de las mentes españolas más lúcidas y mejor amuebladas del siglo XX, llegó a calificar de "aberración semántica". ¿Cuál es mi nacionalidad? Española y País Vasco, según las dos acepciones recogidas en la Constitución vigente.
Además, el siguiente punto (nº56) concreta este afán de definición de conceptos básicos y de competencias del Estado:
Complementariamente, debería procederse a la culminación estable del sistema autonómico en la perspectiva del interés general, mediante la prohibición de que se incluyan declaraciones de derechos y deberes de los ciudadanos en los Estatutos de Autonomía, la redefinición de las competencias respectivas del Estado y las Comunidades Autónomas, la mejor regulación de los "hechos diferenciales" (incluyendo una mejor y más clara regulación de los derechos históricos de los territorios forales y los regímenes jurídicos civiles forales), la supresión de la posibilidad de seguir realizando en el futuro transferencias de competencias y el definitivo reconocimiento del actual status de Navarra.
De nuevo, frente a la indefinición que permite la libre interpretación de lo que son las Comunidades Autónomas por parte de socialistas y nacionalistas, el texto de las enmiendas pretende todo lo contrario: aclarar, fijar y reconocer la realidad del Estado autonómico, de manera definitiva y como culminación de un proceso integrador alentado por la Constitución de 1978.
Y si tan necesario me parece esta claridad en las definiciones y fijar además los límites al desarrollo del Estado Autonómico, y tan urgente en la hora actual, se debe a la coincidencia en el análisis con otro de los puntos de las enmiendas (nº46):
En Cataluña y el País Vasco, y en menor medida en Galicia, Canarias y Baleares, existen partidos nacionalistas claramente separatistas, y en algunos casos manifiestamente antidemocráticos (ANV, PCTV). Todos ellos –y en especial cuando han ejercido funciones de gobierno- han presionado sobre la organización constitucional para conseguir una indefinida apertura de sus ámbitos competenciales y una progresiva relación de bilateralidad con el propio Estado, antesala de la secesión. Con ello se pretende, como en el Estatuto catalán, establecer una especie de cosoberanía, inhabilitando al Estado para ejercer su función al servicio del conjunto de la Nación. En el País Vasco, tras el rechazo por el Congreso de la propuesta de "Estado libre asociado" en que consistía el primer Plan Ibarretxe, se ha anunciado la convocatoria de un referéndum de autodeterminación para octubre de 2008 sin que el Gobierno haya dado pista alguna de cómo atajará este desafío abiertamente anticonstitucional.
Éste es el análisis correcto de la presente coyuntura política, y mal haría el PP si pretendiera desenfocar la gravedad de la hora actual prestando atención a otras cuestiones. Es el desafío de la secesión, el vaciamiento del Estado para responder a la deslealtad de los nacionalistas, y la nula voluntad del Gobierno por responder adecuadamente al desbordamiento constitucional que pretenden los separatistas, con Ibarretxe a la cabeza y los representantes de ETA en las instituciones vascas, lo que debe ocupar y preocupar al PP como partido, ayer como hoy como mañana, porque son la Nación española y el Estado de Derecho democrático los que están en juego.
A los hechos contantes y sonantes remito a todos aquellos que creen exagerado este análisis: esta mañana el lehendakari Ibarretxe, tragándose el sapo de su promesa sobre la "ausencia de violencia", ha decidido aprobar un recurso legal para proceder a su dichosa consulta, una de cuyas dos preguntas reza tal como sigue:
¿Está usted de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia si previamente ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la violencia para siempre?
Pregunta que, por cierto, formuló en similares términos el presidente del Gobierno al Congreso de los diputados hace ahora 3 años, cuando decidió recabar su apoyo para negociar públicamente con ETA-Batasuna lo que llevaba negociando en secreto con los terroristas desde cuatro años antes. Recordemos las verificaciones del ministro del Interior al respecto, y las continuas declaraciones de dirigentes socialistas vascos cuando aseguran que "ahora no se dan las condiciones para el diálogo" y a renglón seguido afirman que volverían a dialogar con terroristas porque "sin diálogo nunca se acabará con ETA".
Esta afirmación, tan falsa como interesada, es la que marca la estrategia de Patxi López ante las próximas elecciones vascas, que busca explotar los deseos de paz de una sociedad para rentabilizarlos en votos, pero sólo contribuye por el contrario a apuntalar la estrategia terrorista de ETA de seguir amenazando, extorsionando y asesinando, ahora que ya vuelve a ser tratada como interlocutor político de un Gobierno español gracias a la legitimidad que le brindan discursos como los de Rodríguez Zapatero y López.
Por eso, el éxito del PP depende ahora más que nunca de saber centrar el debate en lo que importa, elegir a los más adecuados para defender la estrategia que, en consecuencia con nuestros principios, debemos saber desplegar, y proceder con firmeza y coraje a plantear nuestra alternativa a todos los españoles y al propio Partido Socialista, a quien no en vano se le reclama para un gran consenso nacional que permita garantizar la libertad y la igualdad de todos los españoles y frenar así la deriva constitucional que padecemos.
Estos son nuestros retos. Y estas enmiendas la vía adecuada para afrontarlos.
¿De qué va todo esto?
26 de Mayo de 2008 - 17:48:18 - Regina Otaola
Hay una serie de cuestiones que configuran el retrato completo de la actual crisis del PP, la más grave desde tiempos de la refundación del partido, como ha vuelto a pronosticar con acierto Jaime Mayor Oreja. Se trata de personas, ideas y estrategias, pero lo más relevante es que no se ha querido o no se ha podido encauzar el debate de manera ordenada y con transparencia, pero esto, ¿a quién es imputable?
Pero el tortuoso proceso que ha padecido la ponencia política, por las reticencias de algunos que hablan en nombre de Rajoy a plasmar de manera nítida y cristalina la oposición del PP al independentismo y la ruptura constitucional, supone la aparición de una tendencia desconocida en el seno del partido, y que conste que este giro inexplicable sólo nos puede abocar al fracaso electoral, sobre todo en el País Vasco y Cataluña, pese a los que pretenden vender lo contrario.
Además, esta crisis ha revelado que no se está jugando limpio en el PP, porque la estratagema que llevó a presentar la ponencia que quería María solamente una vez que ella ya había renunciado a suscribirla sólo puede significar que, más que las ideas, se pretendía condenar la actitud de la presidenta del PP Vasco por querer mantener los principios por los que muchos nos jugamos la vida.
Al respecto, comienza a abundar la especie de que María se hace la víctima o pretende valerse de su situación personal para imponer su criterio, y se aduce que muchos otros cargos del PP y el PSE llevan escoltas y también luchan por la Libertad. Pero el hecho de ir escoltado no confiere por sí mismo la capacidad o la voluntad para defender unas convicciones políticas y defenderlas con firmeza.
Por eso María no es sólo un “referente moral”, que en política significa más bien poco porque también Gotzone Mora lo es y nadie parece quererla en su partido mientras saborean las mieles de la victoria -de la victoria electoral, no de la victoria sobre ETA. María San Gil es un referente político de primer orden, dentro y fuera del País Vasco, para propios y ajenos, y no por el hecho de que lleve escoltas, sino porque es la principal voz de la oposición a los planes independentistas de Ibarretxe, que han contado con la connivencia del PSE de Patxi López al apoyar los últimos Presupuestos del Gobierno Vasco (PNV-EA-EB, recuérdese: los que impiden desalojar a ANV de los ayuntamientos vascos y aprueban mociones acusando a
Además, se habla con desprecio de su defensa de los principios por encima de los resultados electorales, como si en política sí que valiera todo, como se dice que vale “en el amor y en la guerra”; como si en política los fines justificaran los medios, o como si los medios fueran fines en sí mismos y se pudiera hacer del pacto táctico con los nacionalistas el fin último de la política del PP para desbancar a los socialistas.
Creo sinceramente, lo vuelvo a repetir una vez más, que éste es un tremendo error estratégico, de bulto, máxime en la hora actual cuando las autonómicas vascas están a la vuelta de la esquina y los que parecen máximos candidatos a lehendakari, Ibarretxe y López, resulta que están encausados por el mismo delito: reunirse públicamente con Batasuna, organización ilegalizada por sus vínculos con ETA. Por no hablar de las otras reuniones con los terroristas, claro, en las que López también participó y acordó con ETA dibujar el nuevo mapa político e institucional del País Vasco y Navarra. Debería estar muy claro para el PP que, precisamente ahora, no es el momento más idóneo para buscar votos mediante la aproximación a las tesis de PNV y PSE.
Por lo tanto, mi convicción personal es que Rajoy ha querido creer en lo que le han dicho algunos de que el problema no era él, sino la presunta falta de “centrismo” del PP. Por eso se puede permitir prescindir de Acebes, Zaplana, San Gil u Ortega Lara, porque tiene fe en esos asesores que le han vendido el cuento de que estos nombres afean su imagen y le impiden ganar votos del “centro”, cuando en realidad sólo pretenden deshacerse de él llegado el momento. Alguno de ellos parece que ya lo da por amortizado, pero sin anunciar el sustituto.
En cualquier caso, para mí está claro que no se trata tanto de personas, que también, como de unos principios claros plasmados en un programa político y defendidos como alternativa al actual Gobierno. Un buen ejemplo son, a mi entender, las tres enmiendas a la totalidad presentadas por Vidal Quadras y otros cinco miembros del PP a la ponencia política que se debatirá en el Congreso de junio.
Seductores o excéntricos
20 de Mayo de 2008 - 18:08:56 - Regina Otaola
Parece que Ibarretxe no ha logrado todavía "seducir a España", como pedía Imaz, aunque tal vez sea yo la que equivoco los términos al asociar "España" al "Gobierno de España", de la misma manera que el lehendakari se equivoca al asociar la totalidad del "Pueblo Vasco" a su persona. En cualquier caso, ahora que hay en mi partido quienes abogan por el acercamiento a los nacionalistas como estrategia para "recuperar el centro de Aznar", cabe recordarles que ni el PNV ni CiU son los que eran antes de los Pactos de Estella y del Tinell, y nuestros votantes lo saben muy bien porque no nos hemos cansado de denunciarlo en la pasada legislatura.
El Pacto del Tinell prohíbe a sus firmantes llegar a cualquier tipo de pacto con el PP, y es que en realidad no se trata más que del Pacto de Estella ampliado a los socialistas, contando en ambos casos con la inestimable aquiescencia de ETA. Si el acuerdo frentista de los nacionalistas vascos con ETA supuso traicionar el "espíritu de Ermua", el acuerdo por escrito entre las fuerzas catalanas supuso abrazar la "tregua" para Cataluña (y por ende las tesis) de los terroristas después de Perpiñán.
Nosotros, los "inmovilistas" del PP, no hemos podido acercar o distanciar posturas de los nacionalistas en la pasada legislatura porque, básicamente, ellos jugaban al otro lado del muro construido para marginar a media España del Gobierno y de las decisiones relevantes sobre la Nación. Ahora parece que algunos pretenden culpar al PP del disenso con los demás partidos, como de la propia ruptura de la unidad en la lucha contra el terrorismo, pero ninguna de estas acusaciones se sostiene y se ha comprobado hasta la náusea en la pasada legislatura.
Dirán los apologetas del moderantismo en política, parafraseando a los socialistas vascos y al propio ex presidente del PNV, que hay que seducir a los nacionalistas, y ello con la burda justificación de pretender "modernizar España". A mí me lo han dicho en varios foros a cuenta de la izada de la bandera española en los ayuntamientos vascos, pero la realidad al final se impone y demuestra que todo este tipo de excusas antidemocráticas sólo sirven de coartada para que los nacionalistas "se sientan cómodos" y legitimados para incumplir la Ley.
Al alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, ha sido la Ley y no las artes de la seducción la que le ha obligado a izar la enseña nacional en la fachada del Ayuntamiento. Me imagino que el requerimiento habrá sido tan amable como el de Hacienda cuando nos impone hacer la declaración de la renta. Pero desde luego nunca podrá ser tan amable como el ruego o súplica a ANV registrado en los ayuntamientos vascos como "moción ética" por PNV y PSE, que matan así dos pájaros de un tiro porque demuestran su talante amable para con los proetarras (nacionalistas "de pura cepa", recuérdese) mientras evitan presentar una moción de censura que incomode a unos y a otros, a ETA-Batasuna y al propio PNV (EA-EB-Aralar).
Esta estrategia socialista que ha incrementado la ofensiva nacionalista aunque el voto útil haya recaído en el PSOE nos aboca directamente a la ilegalidad (nueva negociación con ETA o, en su defecto, con el propio Ibarretxe sobre los postulados del Pacto de Loyola) y a la propia negación de la Nación española como una democracia liberal protegida por un Estado de Derecho.
Pero lo que es mero y exitoso tacticismo político por parte del PSOE, creo que se convertiría en una auténtica estrategia suicida para el PP, porque cabe recordar que son los nacionalistas los que no están dispuestos a acercarse al PP, que para eso ya está el PSOE que además paga más y mejor a sus aliados separatistas por la ayuda prestada en la gobernabilidad del "Estado español" (ese ente represor según los aliados de Rodríguez Zapatero en el Congreso, en Galicia, en Cataluña y también en el País Vasco).
Además, se ha demostrado en pueblos como Lizarza que el PP puede y debe ocupar el espacio abandonado por el PNV y no por una mera cuestión de votos, sino porque es su obligación democrática frente a la deserción generalizada de los representantes políticos, que han abandonado a los vecinos de esos pueblos a la mafia terrorista de ANV-ETA.
En este sentido, si los ciudadanos, votantes (del PP o no), no ven claro que el PP es la opción que puede garantizar su protección, la de su vida, la de su hacienda, la de su misma libertad de expresión en lugares como Cataluña y el País Vasco, nuestro partido se verá abocado a una sangría electoral inevitable. Porque hoy en España lo que se echa en falta es la defensa de la Nación como garantía de las libertades públicas e individuales de todos los españoles, iguales ante la Ley y solidarios entre ellos.
Unidad sólo para derrotar a ETA (II)*
16 de Mayo de 2008 - 13:42:53 - Regina Otaola
María o el proyecto de una España en libertad
12 de Mayo de 2008 - 10:15:24 - Regina Otaola
No era una moción de censura (III): ¿qué piensan hacer ahora el PNV y sus socios?
9 de Mayo de 2008 - 12:25:59 - Regina Otaola
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