Los enigmas del 11-M

Marzo 2008


Unidad sólo para derrotar a ETA

7 de Marzo de 2008 - 15:40:15 - Regina Otaola - 19 comentarios

Es verdad: ETA ha hecho irrupción en la campaña electoral asesinando al ex concejal del PSE en Mondragón Isaías Carrasco, pero sólo porque sabe que así se hace presente en Elecciones Generales, porque tiñe de luto la “fiesta de la Democracia” y porque, como todas las organizaciones terroristas, recuerda con un asesinato a la opinión pública que mata para negociar, que negocia matando, y que tiene causas políticas e ideológicas que pretende imponer a un Gobierno democrático, a toda la sociedad, a cambio de dejar sus asesinatos, su extorsión, su amenaza constante sobre los ciudadanos.
 
ETA busca dividir, es cierto, y sembrar la confusión entre las fuerzas políticas, y pretende hacer campaña matando, para decirle a los suyos que el Gobierno no ha cumplido con ETA, y que es legítimo boicotear las elecciones, y legítimo asesinar a los representantes socialistas. Todos los partidos se van a reunir para condenar este último atentado, pero desde luego la única “unidad” que podemos exigir los demócratas es por la derrota de ETA.
 
Unidad en el Congreso, pero no para el diálogo: unidad para revocar esa petición nefasta de autorización a todas las fuerzas que no firmaron el Pacto Antiterrorista. Unidad para combatir a ETA en todas sus manifestaciones, incluidas sus organizaciones políticas, juveniles, sindicales. Unidad para que las instituciones actúen coordinadamente en todos los frentes: legal, judicial, policial, penitenciario, político y social. Porque reunirse esporádicamente detrás de una pancarta para escenificar la mera “unidad en el sentimiento” no sirve para acabar con el terrorismo, que es fundamentalmente un problema político, de la legitimidad de la violencia para imponer ideas políticas.
 
Es verdad: ETA ha asesinado hoy a otro ciudadano por pretender representar una opción política no nacionalista en el País Vasco, y todos los españoles debemos mantenernos firmes en nuestras convicciones democráticas para lograr la derrota del terrorismo en nuestro país. Y además, los ciudadanos deben exigírselo a sus representantes políticos en el Gobierno, porque sólo mediante los instrumentos de la Democracia y el Estado de Derecho podremos acabar con las esperanzas de los asesinos de lograr sus objetivos políticos con el terrorismo.

La esperanza de un futuro en Libertad

3 de Marzo de 2008 - 19:14:29 - Regina Otaola - 5 comentarios

Después de una semana de agresiones vandálicas y manifestaciones callejeras de extremistas de toda condición, vuelve a extenderse la percepción de que existe en España un amplio sector de la juventud que se muestra claramente disconforme con el actual sistema democrático, aunque luego a la hora de la verdad no sean tantos como parecen los jóvenes que apuestan por la violencia como medio de imposición de la propia ideología.
 
Hay otros jóvenes españoles, la gran mayoría, muy diferentes entre sí pero de acuerdo en lo común: la democracia es un buen sistema que nos permite ser libres y tener los mismos derechos y oportunidades que nuestros compatriotas, homologados a los de los ciudadanos europeos y occidentales, y España es un país en el que merece la pena vivir por una serie de conceptos y tradiciones, desde las más frívolas a las más trascendentales.
 
A esos jóvenes quiero transmitir, y más directamente a los vascos, que el PP va a luchar por erradicar a ETA de las calles y municipios vascos, y va a lograr proteger la libertad de todos por igual, porque la banda terrorista puede ser derrotada. Ése es el reto del próximo Gobierno y de toda la sociedad española: recuperar el terreno a los extremistas violentos, acabar con el terrorismo, compartir un proyecto de progreso en libertad y ofrecer a la juventud una esperanza cabal para su futuro en nuestro país.
 
Porque ni el futuro de España ni el del País Vasco pueden estar ligados al terrorismo, al nacionalismo excluyente, ni por supuesto a este socialismo que se ha dedicado a hacer seguidismo de los extremistas nacionalistas. Esto ha supuesto que haya jóvenes que avalen la violencia y que consideran al adversario como un enemigo a batir, porque se les ha adoctrinado en el odio a la libertad y todo lo que representa, y se ven además incapaces de asumir la responsabilidad de ser y comportarse como adultos libres.
 
Los jóvenes deben comprender por qué ellos son el futuro y la esperanza activa de nuestra sociedad, y lo que significa actuar y tener un proyecto para desarrollar su capacidad como personas autónomas, y no autómatas, como adultos que son capaces de rebelarse contra la violencia, el totalitarismo y la imposición ideológica. Este es el reto que tiene ante sí la juventud vasca, la juventud española en general: asumir su futuro en libertad. Ésa es también la mejor esperanza que puedo transmitirles.
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