Los enigmas del 11-M

Febrero 2008


ETA lanza su campaña "puerta a puerta" en Lizarza

19 de Febrero de 2008 - 19:01:07 - Regina Otaola - 20 comentarios

Desde la Corporación municipal de Lizarza hemos vuelto a denunciar la campaña organizada por ETA-Batasuna para recoger firmas en el pueblo y pedir la dimisión de los miembros del equipo de Gobierno. Y condenamos esta campaña porque los proetarras son muy libres para montar al aire libre el teatro que consideren, pero desde luego supone una estrategia de intimidación intolerable pasarse puerta por puerta para recabar las respuestas de los vecinos.
 
De hecho esta campaña iba a tener una duración de dos semanas, en las que los representantes de los terroristas en el pueblo pensaban cosechar cientos de firmas en las mesas que instalaron en la Plaza de la Libertad a tal fin. Pero la realidad de Lizarza es que han tardado dos meses en recabar las 400 firmas que dicen tener, dos meses en los que se han visto obligados a llamar puerta por puerta a los vecinos para sonsacarles un voto afirmativo a su propuesta.
 
Sabemos que la estrategia de presión de los terroristas pasa en este caso por deslegitimar al actual Gobierno democrático y legal de Lizarza, pero no van a conseguir sus objetivos. Nosotros vamos a seguir trabajando como hasta ahora, para devolver la libertad y la normalidad democrática a los habitantes de Lizarza. Porque los miembros de este equipo no vamos a renunciar a nuestra obligación democrática al frente del Ayuntamiento.
 
Porque además sabemos que ni los nacionalistas, ni por supuesto los proetarras, tienen legitimidad alguna para pedirnos la dimisión: los proetarras porque fueron ilegalizados, y los partidos nacionalistas porque fueron incapaces de presentar una candidatura a este Ayuntamiento, del que el anterior alcalde, Joseba Egibar, salió huyendo tras intentar repartirse el Poder con miembros de las candidaturas ilegalizadas.
 
Y junto a la connivencia de los nacionalistas vascos, de nuevo he de recordar que gracias a la política del Gobierno socialista los representantes de ETA-Batasuna han vuelto a enquistarse en las instituciones democráticas y a ejercer presión contra los cargos electos en todos aquellos municipios donde sus candidaturas fueron ilegalizadas, como en Lizarza.
 
Esperemos que tras el 9-M el nuevo Gobierno del PP ponga fin a estos apaños de los socialistas y los nacionalistas con los terroristas, que sólo han servido para reforzar a una ETA-Batasuna que de nuevo trata de hacerse presente en los municipios vascos por todos los medios. 

De la necesidad de “tensión” a la agresión física: reclamo para fascistas

14 de Febrero de 2008 - 18:37:56 - Regina Otaola - 17 comentarios

Ha sido el propio presidente del Gobierno quien ha desvelado involuntariamente la estrategia socialista para las próximas Elecciones Generales, aunque lo haya hecho a través de un eufemismo como es “que haya tensión”.
 
En realidad, la “tensión” se ha mantenido a lo largo de toda la legislatura porque el PP ha marcado en corto a un Gobierno socialista que ha pretendido reformar la Constitución de manera encubierta, al margen del Congreso y de la voluntad de los españoles, para favorecer un Estatuto federalista en Cataluña y la misma negociación política con los terroristas con el fin de acomodarlos en el sistema o nuevo régimen del visionario Z.
 
Pero lo que ahora parece reclamar el candidato socialista suena peligrosamente a lo que padecemos en el País Vasco cada vez que se aproxima una cita electoral: proclamas revanchistas, insultos, algaradas callejeras, agresiones a cargos electos y toda otra táctica que contribuya a generar “tensión” y propagar la sensación de que las calles están tomadas “por el Pueblo”.
 
Aunque a nadie debe extrañar que el propio presidente del Gobierno sea el primer hooligan de la Nación, pues si hacemos memoria todos somos capaces de recordar que llegó a La Moncloa mediante una campaña de agitación masiva en los medios y en las calles que le valió, mucho antes del 11-M, el merecido apodo de “Pancartero”.
 
La diferencia de esos tiempos, cuando el candidato socialista afirmaba que el PP no escuchaba “a la calle”, con los actuales, después de una legislatura en la que millones de personas se han manifestado en Madrid y en otros lugares de España en contra de la negociación con ETA, en defensa de la Familia, en apoyo a las víctimas o para reivindicar los símbolos nacionales, es que Rodríguez Zapatero echa de menos las escenificaciones de sus aliados nacionalistas y de sus gremios adictos de sindicalistas, actores y activistas antiglobalización.  
 
Por lo menos hasta ahora, porque ya empieza a notarse de nuevo el clima de presión, más que de “tensión”, que buscan crear los extremistas nacionalistas y los radicales de todo pelaje a los que tanto ha halagado Rodríguez Zapatero con sus pactos, con sus prebendas y su revanchismo guerracivilista, como a esos nacionalistas gallegos batasunizados que consideran legítimo agredir a María San Gil porque es “fascista”.
 
Pero los fascistas son más bien los que asaltan sedes de partidos democráticos, en el País Vasco o en Madrid; los que niegan el derecho a la palabra en una universidad o en un mitin a pie de calle; los que amenazan con la muerte o la desean para algunos políticos y periodistas desde columnas de prensa o a viva voz. Y por supuesto fascistas son, por sus tácticas, por sus fines y por su ideología totalitaria los que han pretendido imponer una huega general a todos los vascos para arremeter contra el Estado de Derecho.
 
Ahora el candidato socialista puede matizar cuanto quiera sus palabras, pero lo cierto es que ha gobernado mediante la estrategia de la división y del enfrentamiento a lo largo de toda la legislatura, y cuando ésta ya agoniza, agotado, sin ideas y sin proyecto alguno para la España de los próximos años, sólo le queda el recurso de “que haya tensión” para ganar “como sea”.
 
¿Se traducirá de nuevo esta estrategia, como hace cuatro años, en el asalto a las sedes del PP el día de la jornada de reflexión?

Un Gobierno contra el Estado de Derecho

9 de Febrero de 2008 - 11:31:36 - Regina Otaola - 12 comentarios

ETA vuelve a atentar contra unos juzgados, lo que demuestra la inquina terrorista contra todo aquello que represente el Estado de Derecho en el País Vasco, en un momento en el que el Gobierno socialista y el juez Baltasar Garzón parecen haber decidido poner fin al paréntesis en el que sumieron la acción de la Justicia durante la negociación política con los terroristas.
 
Por eso, se interpreta la bomba contra los tribunales de Vergara como una respuesta de ETA a las últimas decisiones judiciales, como la de la suspensión de actividades de PCTV y ANV por su estrecha vinculación con ETA-Batasuna, como si se tratara de un nuevo formato de “diálogo” entre los terroristas y el Gobierno dentro de la escenificación de la ruptura de los contactos.
 
Lo cierto es que los socialistas aún pretenden mantener la ambigüedad que tan buenos resultados electorales les hizo cosechar en las últimas municipales en el País Vasco, porque parece haber indicios de recientes reuniones entre interlocutores socialistas y del entorno proetarra, como Rafa Díez Usabiaga, mientras el cabeza de lista al Congreso por el PSE guipuzcoano, Miguel Buen, se permite el lujo de mantener una opinión y la contraria con apenas unas horas de margen entre unas declaraciones y otras.
 
De hecho, ha quedado acreditado durante toda la legislatura, pero especialmente en los últimos meses, que el PSOE, desde el Gobierno hasta el último de sus representantes en el País Vasco, es capaz de sostener una política y la contraria en materia de terrorismo, ya que se presentan a las Generales mostrando su orgullo por la fracasada estrategia del “proceso de paz” y simultáneamente aseguran por activa y por pasiva que no volverán a dialogar con terroristas sobre sus pretensiones políticas.
 
En consecuencia, los españoles no sabemos a qué atenernos de cara a estas decisivas elecciones, porque el propio presidente del Gobierno y candidato socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, afirma que volvería a dialogar con ETA en caso de que se dieran las condiciones idóneas, aunque a la vez afirma que no dialogará con los terroristas porque no se dan esas condiciones.
 
Como ha quedado patente a lo largo del “proceso” que nunca se dieron realmente ninguna de las condiciones que el Gobierno presuntamente había establecido para mantener los contactos con los terroristas, lo que se desprende de la actitud de los socialistas es que están dispuestos “como sea” a volver a sentarse a la mesa con los etarras, porque lo de las “condiciones objetivas” es una burda justificación para tratar de ocultar que, cuando ellos lo decidan, retomarán los contactos con los criminales.  
 
Lo más grave de esta situación es que, precisamente, los socialistas en el Gobierno volverían a suspender la acción de la Justicia para dar cabida a las negociaciones cara a cara con los terroristas, con la impagable ayuda de jueces como Baltasar Garzón que refutan sus propios autos a conveniencia del particular “proceso de paz” del presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.
 
En esta tesitura, es lógico que etarras, proetarras y nacionalistas acusen al Gobierno de utilizar la Justicia en beneficio de sus propios intereses políticos, porque nunca antes se había deslegitimado tanto el Estado de Derecho en su acción contra ETA. Así, los nacionalistas protestan por la reciente condena del “caso Atutxa” o por el proceso abierto contra el lehendakari Ibarretxe, pero se trata de una nueva escenificación, porque saben tan bien como Patxi López y Rodolfo Ares que lo que hoy es delito, reunirse con ETA-Batasuna, mañana podría volver a ser un elemento esencial para la buena marcha del “proceso de paz”.  
 
Por eso, ETA atenta con una bomba contra los juzgados de Vergara, pero lo verdaderamente grave es que este Gobierno ha atentado contra los mismos cimientos del Estado de Derecho en España, al supeditarlo a las conveniencias de los terroristas en las conversaciones políticas con los delegados socialistas.
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