Los enigmas del 11-M

Enero 2008


Recordar a las víctimas es mostrar el verdadero rostro de ETA

31 de Enero de 2008 - 13:02:23 - Regina Otaola - 5 comentarios

Este miércoles hemos recordado y honrado a Antonio Jiménez Becerril y a su esposa Ascensión García, asesinados por ETA hace ahora 10 años. También el pasado viernes homenajeamos a Gregorio Ordóñez, cuyo asesinato tuvo lugar hace 13 años. En ambos casos, se trata de concejales del PP que se implicaron en la derrota de ETA y en la defensa de las libertades. Y en ambos casos pagaron con su vida este compromiso político.
 
Nosotros no nos hemos olvidado de Antonio, de Ascensión, de Gregorio, de tantos y tantos otros concejales asesinados por la organización terrorista por oponerse a sus designios totalitarios con la palabra y la razón como única arma. Nunca podremos olvidarlos, porque su ejemplo nos impulsa a mantenernos firmes en nuestras convicciones y en nuestras posiciones, así como nos ayuda a tener muy claro cuáles son las razones de los terroristas, sus proyectos y sus intenciones también en la hora actual.
 
Porque ahora que el Gobierno parece tener prisa por ilegalizar a los representantes de ETA-Batasuna en las instituciones democráticas, hay que seguir insistiendo en que todos estos trámites ya habían sido resueltos en su día con la ingente labor desarrollada por el último Gobierno Aznar en el ámbito jurídico, amparada por la Ley de Partidos, que hacía imposible a los proetarras utilizar cualquier resquicio legal para colarse de rondón en los ayuntamientos o en el mismo Parlamento Vasco.
 
Pero como José Luis Rodríguez Zapatero necesitaba a ETA para escenificar el “proceso de paz”, del que se excluyó de primeras a las víctimas del terrorismo como si se trata de peligrosos elementos contrarios a la convivencia de los españoles, PCTV y ANV fueron sometidas a un auténtico lavado de imagen por parte de los socialistas, gozando de este modo de una legitimidad política otorgada por el propio Gobierno español.
 
En consecuencia, aunque ahora el PSOE busque denegarles dicha legitimidad política en este tiempo concreto de la negociación con los asesinos, mediante argumentos que hubieran debido impedir ya antes de las últimas municipales la presentación de sus candidaturas, hemos de recordar una vez más cómo la distancia del Gobierno respecto a los asesinados por ETA es producto directo de sus conversaciones con los terroristas, porque las víctimas le estropeaban a Rodríguez Zapatero la foto con los “hombres de paz” que fueron sus verdugos.
 
No hace tanto tiempo, realmente, desde que Rodríguez Zapatero motejaba de “foto del pasado” la imagen de Pilar Elías con Rosa Díez, contraponiéndola a la “foto de los nuevos tiempos” protagonizada por la abogada proetarra Jone Goirizelaia con la parlamentaria vasca del PSE, Gemma Zabaleta. Para nosotros, por el contrario, la memoria de los crímenes de ETA y de sus víctimas es esencial para seguir en el presente como personas libres y responsables, y no como pobres entes amnésicos que no recuerdan que los que hoy les sonríen pretendían matarles ayer, como es el caso de muchos socialistas en el País Vasco.
 
Por eso, conservar la memoria de las víctimas del terrorismo siempre significará, en parte, recordar lo que es ETA, lo que pretende la banda terrorista a través de las amenazas, la extorsión y los asesinatos, y por qué nunca podremos resignarnos a una paz sin vencedores y vencidos que no sería ni digna, ni justa, ni duradera.

Sin voluntad política para derrotar a ETA

21 de Enero de 2008 - 18:00:49 - Regina Otaola - 10 comentarios

A estas alturas de la legislatura parece una verdad de Perogrullo afirmar que sólo un Gobierno del PP permitirá la ilegalización de ANV y PCTV, por tratarse de partidos representantes de ETA en las instituciones democráticas del País Vasco y Navarra. Porque lo cierto es que el Gobierno socialista ha demorado tanto reactivar los mecanismos necesarios para prohibir estas organizaciones que ya es dudoso que sus previsibles candidaturas a las Elecciones Generales puedan ser proscritas.
 
En cualquier caso, los procedimientos de la Justicia deben ser respetados en tiempo y forma, y el PP así lo entiende y en consecuencia respeta, porque además no se trata de lentitud administrativa o de retraso de las FSE a la hora de entregar sus informes sobre las vinculaciones a ETA-Batasuna de ANV y PCTV, sino de mera falta de voluntad política de los socialistas, que hasta en cinco ocasiones han rechazado en el Congreso solicitar la ilegalización del brazo político de los terroristas pese a la vigencia de la Ley de Partidos.
 
Toda la política del Gobierno en esta legislatura ha consistido, en relación a la acción de la Justicia contra ETA, en suspender el Estado de Derecho mientras duraba la negociación política, a ratos. Para ello, ha utilizado diferentes tácticas, desde la inhibición a la hora de evitar que asesinos en serie como Iñaki De Juana salieran a la calle, hasta el intervencionismo más burdo protagonizado por el Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pumpido, que se ha permitido aleccionar a magistrados y fiscales sobre “la postura” que debían adoptar durante el “proceso” de negociación con terroristas: ponerse de perfil.
 
Así fue en su caso, respecto a ANV y PCTV, cuando no decidió someter a consideración del Tribunal Supremo, con los centenares de pruebas suministrados por las FSE en su día, la legalidad de dichas formaciones como tales por su posible (y visible) vinculación con ETA-Batasuna. Sólo se permitió a los jueces, “atados de pies y manos”, pronunciarse sobre una serie de listas de ANV y sobre todas las de la otra marca de ETA, ASB, y todas ellas fueron efectivamente prohibidas con el argumento de que servían de tapadera a los terroristas para entrar de nuevo en las instituciones.
 
Con estos antecedentes, lo de menos es cuándo se proceda a ilegalizar ANV y PCTV, y lo de más el hecho de que el PSOE esperará a ver los resultados del 9-M para decidir qué hace respecto a ETA. En el PP no existe ese dilema, y desde luego los españoles pueden confiar en que con Mariano Rajoy de presidente se procederá a liquidar el terrorismo de ETA de la única manera legal y legítima en democracia: a través de todos los recursos de que dispone el Estado de Derecho en la lucha contra los terroristas.
 
Ya se mostraron eficaces en el pasado, con los Gobiernos de Aznar y sus ministros del Interior Jaime Mayor Oreja, Mariano Rajoy y Ángel Acebes, y de hecho ha sido la política antiterrorista más exitosa que los españoles, y muy especialmente los vascos, hemos conocido hasta el momento en tres décadas de democracia. Desde el Pacto Antiterrorista y la Ley de Partidos, la colaboración internacional y la posición de la UE al incluir a varias organizaciones del entorno de ETA en sus listas de organizaciones terroristas, pasando por las operaciones policiales y la práctica erradicación del terrorismo callejero, hasta la ingente labor jurídica realizada para cerrar a los terroristas todo resquicio legal para participar en las instituciones y controlar la sociedad.
 
Todo ello, unido a la convicción de toda una sociedad de que se podía y debía derrotar a ETA sin dar nada a cambio a los terroristas, casi nos permitió acabar con la pesadilla hace no tanto. Ahora mismo, yo tengo la impresión de que no habrán de pasar muchos años para que los españoles podamos asistir definitivamente al fin del terrorismo etarra, pero es una esperanza fundada en la expectativa real de cambio de Gobierno. Porque el candidato José Luis Rodríguez Zapatero no lleva la derrota de ETA en su programa.

La importancia de dar testimonio de la negociación política del Gobierno con ETA

15 de Enero de 2008 - 10:06:49 - Regina Otaola - 6 comentarios

Este martes se presenta en Bilbao el libro de Alfonso Merlos, “Rendirse ante ETA”, en el cual el periodista de la COPE ofrece un minucioso repaso de la infame política de negociación con ETA del Gobierno socialista y del PSOE, en definitiva, que en secreto ya mantenía contactos en el País Vasco con el entorno de la banda desde años antes. Es buena la ocasión para que salga a la luz, ahora que la memoria de corto recorrido del presidente del Gobierno parece querer resituar su “error” en un punto aislado de esta legislatura, cuando lo que edulcoró como “proceso de paz” ha sido todo su proyecto político de 2004 a 2008, aunque los cimientos del mismo se establecieran en 2001, y cuando no está claro que lo haya abandonado por completo.

Además, el presidente del Gobierno, en su balance de la legislatura, se atreve incluso a declarar que fue su Ejecutivo el que dio por concluido el “proceso de paz”, no inmediatamente después del atentado de la T-4 sino meses después, cuando es público y notorio que fue la organización terrorista la que, después de que se hubiera levantado de la mesa el por entonces presidente del PNV, Josu Jon Imaz, decidió acabar con las negociaciones. En este punto los defensores de la “solución dialogada” del presidente del Gobierno afirmaron en su día que si el “proceso” acabó fue porque no se había realizado ninguna concesión política a ETA, pero lo que hay que destacar es que ahora, a dos meses de las Elecciones Generales, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero quiere convencernos de que fue el Gobierno quien decidió no seguir negociando, cuando realmente fue el último en levantarse de las mesas de negociación.

Y aunque se pretendiera hacer pasar esta nueva tergiversación de los hechos por otro “lapsus” del presidente, lo que no podemos olvidar es cómo los socialistas se callaron que ETA daba por finiquitado el “proceso de paz” hasta días después de las últimas Elecciones Municipales, prueba de que el Gobierno pagó el “precio político” de dejar a ANV-Batasuna presentar candidaturas, así como de que postergaron hacer público el anuncio de los terroristas para no perjudicar sus propios intereses electorales, estrechamente vinculados al éxito o fracaso del “proceso de paz”. Todos estos datos, estos hechos y los intentos de ocultación y negación de los mismos han jalonado la política presuntamente antiterrorista del Gobierno, que más que un error ha consistido en una auténtica estrategia desplegada sin escrúpulos para dejar fuera del sistema al PP, el único partido en el Congreso contrario a negociar con terroristas. Y el libro de Alfonso Merlos da cabida a muchos de los que han denunciado esta situación, a través de un recorrido cronológico de la legislatura que sirve desde luego para llenar hasta rebosar todas las lagunas del actual presidente del Gobierno.  

Por eso es tan importante este volumen de testimonios, y cada testimonio de aquí en adelante que haga memoria de lo que ha significado este Gobierno en materia antiterrorista: un auténtico obstáculo para acabar con ETA. En consecuencia, todos los que así lo vemos hemos de seguir denunciando con renovada insistencia de aquí al 9 de marzo, y aún después, la política sostenida por este Gobierno respecto a los terroristas, porque los españoles ya no podemos fiarnos de quien excarcela a criminales para encarcelarlos después, poniendo el Estado de Derecho al servicio de sus necesidades de imagen, ni de quien manipula las palabras para asignarles un significado distinto según la ocasión, trátese de “Paz” o de “Nación”, ni de quien decía atenerse al Pacto Antiterrorista mientras negociaba simultáneamente con los terroristas.

Los españoles, sencillamente, ya no podremos fiarnos nunca más del presidente José Luis Rodríguez Zapatero.

Doble lenguaje de la "izquierda abertzale"

7 de Enero de 2008 - 19:38:50 - Regina Otaola - 11 comentarios

Apenas ha pasado un día tras la detención de dos etarras por la Guardia Civil y en el País Vasco ya se oye hablar a los partidos políticos de… tortura. Como siempre, ANV-Batasuna da su particular interpretación de los hechos, como la da el Gara, que con tanta deferencia trata siempre a los terroristas. Pero EA, EB (¿Izquierda Unida?) y Aralar no han dejado pasar la oportunidad de rendir pleitesía a los postulados de la “izquierda abertzale” oficial (ETA-Batasuna), para la que una operación antiterrorista o un arresto tras un control policial forman parte siempre de “la represión del Estado español”.
 
Ahora urgen a la Guardia Civil a dar explicaciones sobre lo sucedido, cuando ya las ha dado en tiempo y forma a la autoridad competente, en este caso al juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo. Ninguna palabra de ánimo, en cualquier caso, a los agentes que se juegan la vida en la persecución de los terroristas; ninguna felicitación por cumplir de manera tan eficaz con su cometido, cumpliendo estrictamente la legalidad en todo momento. Para qué: eso no vende en el País Vasco, y estamos próximos a unas Elecciones Generales en las que todos estos grupos aspiran a concurrir unidos en un gran frente nacionalista –sí, también EB es “izquierda abertzale” y aspira a la “acumulación de fuerzas” que parece querer postergar el PNV hasta después de marzo.
 
Por nuestra parte, en el PP sólo podemos agradecer una vez más a la Guardia Civil que no ceje en sus desvelos por proteger los derechos y libertades de los vascos frente a los terroristas totalitarios, y son muchas más personas de lo que parece las que comparten la tranquilidad de saber que los GAR vigilan los movimientos de los etarras en el País Vasco. Más en estos momentos en los que banda busca sembrar el terror con comunicados amenazantes y la campaña de sus profesionales juveniles en la calle, y sobre todo después de un año en el que han visto caer asesinados a dos de sus compañeros: Raúl Centeno y Fernando Trapero.
 
Porque a nosotros no se nos olvida ni se nos olvidará nunca quiénes son las víctimas y quiénes sus torturadores. Quiénes los que protegen la democracia, el Estado de Derecho y la libertad en España, y quiénes los que sólo buscan socavar la constante y ejemplar tarea de las FSE en el País Vasco con sus burdas y retóricas insinuaciones sobre “torturas” y “represión”. Son los mismos, al fin y al cabo, que se esfuerzan más en deslegitimar la acción del Estado de Derecho contra ETA que en reforzarla, porque han quedado sometidos políticamente al silencio que les imponen las pistolas de esos terroristas por cuyo estado físico manifiestan sentir tanta preocupación.

Delirios totalitarios

3 de Enero de 2008 - 16:52:29 - Regina Otaola - 5 comentarios

Comenzamos el año 2008 de manera parecida a como acabó 2007: con la ofensiva de ETA en el País Vasco en todas sus expresiones (atentados, kale borroka, manifestaciones ilegales, comunicados amenazantes), la connivencia del Gobierno socialista con los nacionalistas más extremistas y la insistencia del lehendakari Ibarretxe en que éste será el año en que los vascos puedan decidir su futuro.

Para Ibarretxe, en realidad, lo de menos es el futuro de los vascos y lo de más su propia carrera política, vinculada de manera irreversible a la convocatoria de un referéndum que parte por la mitad a la sociedad vasca. Este hecho y el carácter visionario de sus discursos y propuestas lo emparentan con el presidente del Gobierno, quien a su vez depende para su supervivencia política de lo que suceda en las próximas Elecciones Generales.

Pero el desafío de Ibarretxe, que se mantiene como tal y con la fecha concreta del 25 de octubre para su realización gracias a la pasividad o la connivencia del Gobierno socialista, va más allá de todo lo imaginable en cualquier representante democrático cuando pretende contar con ETA-Batasuna para lograr la “acumulación de fuerzas” de cara a la “consulta ciudadana” que, sueña Ibarretxe, lo convertirá en el primer presidente de una República independiente euskaldún.

Sólo desde esta óptica se puede recurrir a la impostada e hipócrita declaración, ya convertida en latiguillo por el lehendakari y su leal portavoz, Miren Azkárate, de que ETA “nunca va a conseguir sus propósitos y a partir de ahí tampoco va a doblegar la voluntad de esta sociedad para seguir adelante, alcanzar la paz y para que al final se le dé la palabra y se pueda pronunciar en democracia.” ¡Acabáramos! O sea que ETA nunca va a conseguir lo que PNV-EA-EB le brindan en bandeja con la “consulta ciudadana” después de haberse sometido a sus designios tras el fallido “proceso de paz”.  

En realidad, las palabras de Ibarretxe fielmente reproducidas por su portavoz están dirigidas a los vascos, al PP y al PSOE, y al Gobierno socialista, y se podrían reformular de la siguiente manera: “Aunque ETA asesine, extorsione y ejerza toda clase de presiones contra los cargos electos y la propia sociedad, el Gobierno de Ibarretxe va a seguir en sus trece para convocar el referéndum de secesión que permitirá a los nacionalistas controlar definitivamente y de manera totalitaria el futuro de todos los vascos.”

Y, quizás sobra decirlo, en este viaje Ibarretxe prefiere ir de la mano de ETA-Batasuna, pero si no es posible afrontará solo su propio desafío. Porque, sigue soñando el lehendakari, una vez logradas sus pretensiones ETA-Batasuna ya no tendrá motivos para no regresar al seno de la gran familia nacionalista vasca, y será entonces, y sólo entonces, cuando se alcance la “paz” perseguida por los nacionalistas: la paz de los cementerios.

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