Los enigmas del 11-M

Diciembre 2007


Los españoles estamos obligados a movilizarnos contra el Terror

21 de Diciembre de 2007 - 10:19:27 - Regina Otaola - 23 comentarios

Ahora que los terroristas amenazan claramente con atentar “sea donde sea”, hay que recordar a los miembros de las fuerzas políticas, singularmente a los del PSOE, que ya no vale la mera escenificación de la pancarta y las condolencias a los familiares de las víctimas del terrorismo, porque lo que requiere la derrota definitiva de ETA es el acoso permanente a los que la apoyan, legitiman y financian.
 
Por eso es más necesario que nunca que, como ha perseguido la AVT durante toda la legislatura, los españoles seamos capaces de engrosar masivamente las filas de la rebelión cívica y democrática para poner de manifiesto nuestra voluntad de acabar con ETA sin ceder nada a cambio. Pero esta rebelión ya no depende de partidos ni de asociaciones; depende de cada uno de nosotros porque cada uno debe interiorizar la importancia de implicarse en el proyecto democrático que representa la Nación española.
 
Ya no basta abstenerse, ni tan sólo limitarse a votar, delegando la responsabilidad en los representantes políticos. Las circunstancias actuales son lo bastante graves como para que cada uno se plantee qué debe hacer, a qué debe atenerse, y qué debe promover en su entorno inmediato para lograr frenar la deriva antidemocrática en la que las peligrosas relaciones de este Gobierno con los nacionalistas están sumiendo al país.
 
Normalmente uno tiende a creer que su esfuerzo individual no mueve montañas, y que son las grandes organizaciones de masas las únicas que logran una repercusión significativa en la sociedad a través de sus acciones reflejadas por los medios de comunicación. Pero este pensamiento encubre a veces una voluntad de conformarse o resignarse por pereza o impotencia, cuando realmente con tenacidad y convicción todos podemos resultar influyentes en nuestro ámbito de actuación.
 
En el País Vasco somos muchos los que así pensamos, aunque no nos sentimos precisamente solos porque las difíciles circunstancias en las que nos movemos nos han llevado a organizarnos y, en mi caso, a engrosar las filas de un gran partido como el PP. Pero quiero insistir en la obligación compartida que tenemos los españoles de movilizarnos para plantar cara al Terror, porque la hora lo demanda y debemos ajustar cuentas con los que intentan robarnos la democracia y la Libertad.
 
Con la esperanza de que finalmente lo consigamos entre todos, no deseo despedirme sin antes desear a los lectores de Libertad Digital y a todos los que hacen este medio unas Felices fiestas de Navidad y Año Nuevo. Nos encontraremos de nuevo en el decisivo año 2008, ojalá que sea el último con José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno.

Identidades asesinas de los derechos democráticos

15 de Diciembre de 2007 - 17:21:39 - Regina Otaola - 15 comentarios

El último comunicado de la organización terrorista ETA no aporta nada nuevo respecto a sus intenciones, aunque los criminales hagan hincapié en que sus últimos asesinatos son consecuencia de la negativa del Gobierno a negociar con ellos sobre sus fines políticos. En realidad, ETA asesina para poder negociar, para poder seguir negociando con el Gobierno socialista, como se comprobó tras el atentado de hace un año en la T-4 de Barajas, que tuvo como contrapartida la legalización de ANV por omisión del Gobierno y de su fiscal general.
 
Esta nueva declaración no altera la estrategia terrorista de ETA, que ya durante 2007 intentó asesinar a miembros de las FSE, pero la banda criminal parece querer sacar pecho cuando añade que lo hará “sea donde sea”, ahora que el Gobierno francés ha vuelto a poner de manifiesto su inequívoca voluntad de perseguir sin cuartel a los etarras que se encuentren en su territorio.
 
Y mientras ETA afirma su identidad netamente asesina, el presidente del Gobierno se permitía el miércoles durante la sesión de control en el Congreso identificarse con los postulados del ex presidente del PNV, Josu Jon Imaz, al declarar que “la mejor convivencia democrática es el respeto a la pluralidad de identidades”, como si la democracia pudiera tener otros cimientos que no sean los derechos y libertades de las personas, de cada individuo.
 
A mí me gustaría recordarle al presidente del Gobierno que ante la amenaza terrorista y la obsesiva imposición identitaria que pretende el nacionalismo vasco, y que lo identifica en los fines con ETA, es la libertad de miles de personas la que está en juego, no la presunta identidad amenazada del Pueblo vasco como sostienen de continuo los dirigentes nacionalistas del PNV, actual apoyo del Gobierno socialista en el Congreso.
 
Son precisamente los nacionalistas los que imponen los símbolos, el idioma y todos los demás requisitos que convienen a la tipología del vasco elaborada durante décadas por el nacionalismo creado por Sabino Arana, y este viernes tuvimos ocasión de comprobarlo en el Parlamento Vasco cuando el lehendakari Ibarretxe se atrevió a espetarle a la presidenta del PP Vasco, María San Gil, que “no representa al pueblo vasco por sus formas y su mala educación”.
 
Al margen de que los parlamentarios vascos del PP son representantes democráticos de los vascos en la misma medida en que lo es el lehendakari, de nuevo nos encontramos con la identidad uniforme que haría de los vascos un “Pueblo bien educado”, y cabría preguntarle a Ibarretxe, si estuviera dispuesto a dar cuenta de sus palabras, si considera que los terroristas forman entonces parte de este “Pueblo vasco” al que según él no representa San Gil.
 
Para nosotros, los demócratas, la persona es la unidad básica de cualquier sistema democrático, no la identidad. Quien desea construir un Estado en nombre de la identidad no es más que un fascista declarado. Y el presidente del Gobierno, al entrar en este peligroso proceso de identificación con el lenguaje y las ideas de los nacionalistas, sólo está haciendo el juego a los que quieren suplantar el vigente marco democrático por otro cuyos cimientos serían la sacrosanta identidad que marquen los nacionalistas, con la ayuda de ETA o sin ella.

Cada uno en su lugar

11 de Diciembre de 2007 - 19:12:06 - Regina Otaola - 6 comentarios

Llevamos dos días de rumores y desmentidos sobre la ilegalización de ANV, con las acostumbradas palabras ambiguas y vagas del presidente del Gobierno y de sus ministros de Justicia e Interior respecto a los indicios que buscan y no encuentran para demostrar la vinculación a ETA de los sucesores de Batasuna. En este sentido, la última sesión parlamentaria es la prueba más patente de la falta de voluntad del Gobierno socialista para acabar con ETA, porque parece que el presidente del Gobierno necesita a la organización terrorista para volver a escenificar un “proceso de paz” pasadas las Elecciones Generales que le permita fundar un nuevo régimen sobre las cenizas del presente sistema democrático.

ERC logró la tregua para Cataluña tras Perpiñán, a la que se sumó el Gobierno socialista tras el 14-M, pero ETA nunca concede algo a cambio de nada. Es evidente que lo que perseguía ERC era participar con los nacionalistas vascos y ETA-Batasuna en el proceso de desmantelamiento del sistema constitucional para lograr la secesión de Cataluña y del País Vasco. Pero, ¿qué prometió el PSOE a ETA a cambio del “alto el fuego permanente”? Ahora parece más evidente que nunca que la re-legalización de Batasuna, a través de las siglas de ANV, pero probablemente el Gobierno pactó con los terroristas muchas cosas más, que podrían concretarse de ganar el PSOE las próximas Generales.

Cabe preguntarse en cualquier caso por qué el PSOE ha creído necesario acompañar en este viaje a socios tan perjudiciales para la salud democrática de la Nación española, aparte de para mantenerse en el Poder de manera indefinida a costa de excluir al PP de toda posibilidad de ser alternativa en el Gobierno. Pero es que además parece que el motor de toda la estrategia socialista es básicamente el resentimiento personal del presidente del Gobierno contra España y todo lo que simboliza la Constitución de 1978 y el “espíritu de la Transición” que marcó el mayor consenso alcanzado por los españoles en toda su Historia.

Ahora solamente podemos encomendarnos a la próxima cita electoral, convertida por el Gobierno en un auténtico referéndum sobre el actual marco democrático de derechos y libertades, sin desesperar en ningún momento ante la posibilidad de que el PSOE pudiera volver a gobernar. Porque todas las dificultades no podrán apartarnos del camino recto a seguir a todos los que aún confiamos en la voluntad de convivencia de los españoles. Porque es la adversidad la que nos pone a prueba como demócratas y como personas, y la que finalmente muestra cómo es cada uno en realidad.

Sí: también en este caso el tiempo pondrá a cada uno en su lugar.  

¿En vísperas de un cambio en la política del Gobierno?

10 de Diciembre de 2007 - 18:42:12 - Regina Otaola - 3 comentarios

Este martes el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero tendrá una nueva oportunidad para enmendar su errática política respecto a ETA, cuando el PP le inste a ilegalizar PCTV y ANV y ponga de nuevo sobre la mesa la necesidad de revocar la autorización para el diálogo con los terroristas que fue aprobada en el Congreso con el visto bueno de todos los partidos nacionalistas, y con la única oposición de los diputados del PP.
 
Poco o nada se puede ya esperar de un PSOE que ha jugado con fuego durante toda la legislatura con el único objetivo de excluir al PP de la vida parlamentaria y facilitar de este modo su permanencia indefinida en el Poder, pero aún así es obligado para los representantes populares volver a intentar una vez más la anulación de una política que ha servido únicamente para fortalecer a los terroristas, mientras debilitaba a los demócratas.
 
Por convicción democrática, el PP volverá a reclamar el consenso con el PSOE para articular una auténtica política antiterrorista, despreciada y abandonada de hecho por el Gobierno socialista durante toda la legislatura. Por eso y por la seguridad de que sólo entre los dos grandes partidos nacionales podrá lograrse la derrota de ETA sin contrapartidas políticas de ningún tipo.
 
No ha sido ésta una convicción personal de José Luis Rodríguez Zapatero, pese a que en su día prometió que nunca se pagaría “precio político” a una organización de criminales, aseveración luego tantas veces escuchada en boca del ministro del Interior, Alfredo Pérez-Rubalcaba, mientras se sucedían las reuniones de los delegados socialistas con los miembros ahora encarcelados de Batasuna.
 
Pero esperemos, aunque sólo sea por la más elemental necesidad de mantener la esperanza, que el Gobierno proceda a dar el primer paso este martes para desandar el tortuoso camino emprendido hace ya demasiado tiempo, un camino que ha conducido al presidente del Gobierno a tratar como interlocutores políticos a terroristas, y a desarrollar toda una campaña política en el seno de la Unión Europea en pro de re-legalizar a Batasuna como partido político.
 
Veremos por tanto si el Gobierno supera en el Congreso esta prueba de fuego, o si por el contrario decide mantener su política suicida de negociación tras desplegar una nueva cortina de humo.

Tributo a los defensores de la Constitución

6 de Diciembre de 2007 - 01:02:41 - Regina Otaola - 7 comentarios

Hoy también debería ser un día de fiesta y de celebración para todos los españoles, como lo es el 12 de octubre, porque la Constitución Española de 1978 está vigente y simboliza el mayor esfuerzo de convivencia realizado por los españoles en toda su ya larga Historia como Pueblo y como Nación.
 
Y si lo simboliza a la perfección es porque nunca antes se había permitido a los españoles constituirse como tal, como Sujeto de la Soberanía Nacional Española, aunque las Cortes de Cádiz, celebradas en 1812 en medio de la Guerra de la Independencia, apuntaran a tal fin.
 
Pero hoy España está de luto por la muerte de dos jóvenes guardias civiles que juraron en su día defender la Patria y la Constitución Española, esa misma Constitución que intentan vulnerar de continuo los terroristas asesinos de Raúl Centeno y Fernando Trapero, porque no conviene a sus fines totalitarios.
 
La Constitución Española de 1978 fue la culminación de las ansias democráticas de varias generaciones de españoles, pero si queremos mantener el espíritu de concordia que la hizo posible debemos trabajar todos los días para poner de manifiesto su relevancia y su plena validez como marco legal de una sociedad plural y democrática.
 
Todo lo contrario que persigue ETA con su estrategia del Terror, que busca someter a las personas a sus dictados totalitarios, al margen de los derechos que a los ciudadanos les reconoce la Ley y que ampara la Constitución; al margen de toda lógica democrática y toda consideración ética. El Terror es el medio y es el fin para ETA.
 
Por eso hoy debemos recordar y saber honrar la memoria de todos los guardias civiles asesinados por cumplir su obligación en defensa de nuestros derechos y libertades. Porque sin duda es alto el precio exigido a los que han puesto su vida al servicio de la defensa de la Constitución Española de 1978.
 
Hoy, al honrar la Constitución, también les rendimos tributo a ellos.

La auténtica unidad antiterrorista

3 de Diciembre de 2007 - 15:18:32 - Regina Otaola - 8 comentarios

Todos los demócratas morimos un poco cada vez que la banda asesina etarra comete un atentado mortal, pero no perdemos la esperanza de poder derrotar a ETA. Por eso hoy también debemos unir nuestras fuerzas para que se adopten las medidas necesarias, pero no basta con la condena, hay que ir más allá. El Congreso no puede mantener una resolución que permite negociar con la banda. Las instituciones democráticas no pueden albergar a los que comparten la estrategia del Terror con ETA, en todas sus manifestaciones. Ni el sistema democrático se puede permitir partidos políticos que colaboran activamente con los terroristas, a los que legitiman, apoyan y encubren.
 
Si el gobierno está por la derrota de ETA, lo primero que debe hacer es derogar o anular esa resolución indigna que da cabida al diálogo con los que sólo negocian matando. Porque ahí radica toda la fuerza del terrorismo: en emplear el Terror para dominar a la sociedad, sin tener que someterse a la Ley y a lo que dicten las urnas. Dar legitimidad política a una organización criminal terrorista supone validar sus medios asesinos. Y en este sentido el Gobierno no ha querido rectificar hasta el momento. Por eso, ¿cómo pretende el presidente del Gobierno explicar a los familiares que ahora se va a actuar con contundencia contra ETA, mientras mantiene vigente la resolución para el “fin dialogado” del terrorismo?
 
Además, por mucho que el ministro de Justicia persista en no querer ver más que “indicios” de la subordinación de ANV y PCTV a ETA-Batasuna, lo cierto es que hace ya mucho tiempo que los proetarras se quitaron las caretas en las calles del País Vasco, y sobran pruebas de su vinculación con ETA-Batasuna. Buen ejemplo de ello es la campaña contra el TAV: ETA ordena el sabotaje y Batasuna se dedica a su promoción, mientras ANV realiza consultas ilegales o promueve acciones contrarias desde los ayuntamientos que controla. Todo el entramado político, como la propia trama civil de ETA imputada por el 18/98, sirve a los fines de los pistoleros porque trabajan para ellos dando difusión a su estrategia y extendiendo su control sobre la sociedad a través del Terror.
 
Por eso es tan importante mantener la unidad en el acoso contra ETA, sin fisuras: la unidad política que auspiciaba el Pacto Antiterrorista y la unidad en el ámbito legal que proporcionaba la Ley de Partidos. La unidad política en la condena de un atentado terrorista se da por supuesta, porque sólo PCTV y ANV legitima los asesinatos como parte del “contencioso vasco”. Pero este Gobierno debe precisamente por ello instar la ilegalización de los colaboradores de los terroristas, y revocar definitivamente la resolución que precisamente considera que hay un “conflicto político vasco” que genera “violencia”. La unidad legal ha sido hecha añicos con un sinfín de disertaciones sobre qué era o dejaba de ser “izquierda abertzale”, lo que ha posibilitado las reuniones de nacionalistas y socialistas con Batasuna, y la propia suspensión de la Ley de Partidos contra ANV y PCTV. 
 
En realidad, a estas alturas ya no sé cómo podríamos confiar los demócratas en que el Gobierno socialista va a apostar efectivamente por la derrota del terrorismo, porque nada de lo que hace pasa de la cosmética electoral y de la propaganda sobre la bondad de las intenciones de Z. Todavía estamos esperando, con las Elecciones Generales a la vuelta de la esquina, una auténtica declaración presidencial, acompañada de hechos, en la que Rodríguez Zapatero rectifique públicamente su política de negociación con ETA. Para ese consenso siempre ha estado tendida la mano de Mariano Rajoy, pero es que el Gobierno nunca ha buscado la unidad con el PP porque le obstaculizaba, entre otras muchas cosas, para pactar con todos los demás partidos en el Congreso la resolución para el diálogo con los terroristas. 
 
Ahora los demócratas convencidos de la necesidad de derrotar a ETA sólo podemos mostrar nuestras solidaridad a los miembros de la Guardia Civil y a los familiares de los asesinados, apoyar a las víctimas y confiar en la acción de la Justicia y en la fortaleza del Estado de Derecho contra ETA. Y el Gobierno, por su parte, sólo puede hacer lo que le venimos pidiendo muchos, no sólo el PP, desde que supimos de sus intenciones: que cese toda negociación política con los terroristas, porque son los primeros que no quieren paz, democracia y libertad. ¿Tendrá que esperar el Gobierno a marzo para atender la demanda de toda una sociedad?
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