Los enigmas del 11-M

Noviembre 2007


El Gobierno no busca la derrota de ETA

29 de Noviembre de 2007 - 13:34:36 - Regina Otaola - 15 comentarios

Estos días hemos asistido a la renuncia final del Gobierno a enmendar su errática política de negociación con los terroristas. Tenía una última oportunidad para adherirse al consenso contra ETA: respaldar a las víctimas del terrorismo y proceder, en consecuencia, a ilegalizar ANV y PCTV y a revocar la autorización del Congreso para dialogar con la banda.
 
Pero el Gobierno ha renunciado porque espera que ETA se contenga antes de las próximas Elecciones Generales, de modo que pueda vender a los ciudadanos que con la negociación se pueden evitar los atentados terroristas. No ha sido así, tampoco en esta legislatura, porque no podemos olvidar que ETA asesinó a dos personas hace apenas un año, pese a lo cual el Gobierno continuó negociando, y de hecho dejó que ANV se presentara a las elecciones municipales.
 
Ahora, los representantes políticos de los terroristas, los que los apoyan y amparan, siguen en los Ayuntamientos vascos ganando poder y zonas de influencia en la sociedad, a la que buscan desarticular con el discurso del odio y de la legitimidad del terrorismo. Todo ello con el visto bueno del Gobierno Vasco, y con la permisividad del Gobierno socialista.
 
Además, vemos todos los días cómo los profesionales juveniles de ETA actúan en las calles del País Vasco y Navarra, cómo continúa la extorsión a los empresarios y cómo los proetarras intentan sabotear el TAV, dentro de una estrategia que no obtiene respuesta por parte del Gobierno Vasco porque ni siquiera dos de los tres partidos que conforman el Ejecutivo apoyan la construcción de una infraestructura tan importante para el territorio.
 
En el PP seguiremos sosteniendo que sólo la aplicación de la Ley de Partidos podrá garantizar la democracia y la libertad en el País Vasco, porque sólo con la Ley de Partidos se puede expropiar a ETA-Batasuna de los feudos que controla, cuyos vecinos viven sometidos al yugo de la organización criminal.
 
Pero este Gobierno prefiere arremeter contra las víctimas del terrorismo en vez de aplicar el Estado de Derecho contra los terroristas. ¿Qué considera el presidente del Gobierno que le debe a ETA, “la Paz” o el Poder?

Cuestión de sentimientos

13 de Noviembre de 2007 - 09:05:21 - Regina Otaola - 33 comentarios

Si algo ha quedado claro tras la última Asamblea de la FEMP es que para el PSOE cumplir y hacer cumplir la Ley es una cuestión de sentimientos, aunque hablemos de un mandato constitucional recogido en sentencia firme y reciente por el Tribunal Supremo.
 
Esta actitud de falsa consideración hacia los sentimientos nacionalistas vuelve a poner sobre la mesa la debilidad de un Gobierno que se dice de España pero es incapaz de actuar en consecuencia en muchos lugares del territorio nacional, y abre la puerta a futuras y desmedidas expresiones de la sentimentalidad nacionalista, cuyas imposiciones ideológicas y su constante desprecio por todo lo que representa España no son desde luego respetuosas con lo que siente la mayoría de los españoles.
 
De este modo, en el País Vasco seguiremos asistiendo impunemente a la exhibiciones de sentimentalismo a favor del Plan Ibarretxe, de los presos etarras y de la cúpula de Batasuna en la cárcel, y en contra del TAV, de la Ley de Partidos o de la propia bandera española. Lo de menos será que los nacionalistas de distinto pelaje infrinjan la Ley porque, como reconocen habitualmente los propios separatistas, su pretensión de construir un Estado-nacional vasco es “cuestión de sentimientos”. Sentimientos de odio antiespañol, por supuesto, que es el cimiento es que se sustenta toda la ideología del nacionalismo vasco.
 
Por su parte, los socialistas seguirán haciendo equilibrios en el vacío para buscar el apoyo del PNV a los Presupuestos del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, aunque ello suponga aprobar los Presupuestos del Gobierno tripartito en el País Vasco, con lo que incluyen: transferencias al entorno proetarra, ayudas a los familiares de terroristas encarcelados y financiación para el Plan Ibarretxe y sus derivaciones en “consulta ciudadana” y la propaganda que lleva aparejada, tanto en el País Vasco como en el extranjero, donde los nacionalistas buscan la “internacionalización” del “conflicto vasco” que definitivamente es, como saben los socialistas, un “conflicto de sentimientos”.  
 
A nosotros, mientras tanto, nos acusarán de “atizar con el palo de la bandera” a aquellos que se resisten a cumplir con la Ley, pero si acatar la legalidad vigente depende ahora mismo de sentimientos es que el PSOE ya ha puesto fecha de caducidad al actual régimen democrático. Veremos si lo reemplazan por un nuevo sistema basado única y exclusivamente en los buenos sentimientos, por ejemplo a la hora de pagar los impuestos, o si básicamente se disponen a imponernos un régimen socialista en que sólo habrá cabida para una clase de sentimientos: los de socialistas y sus socios nacionalistas.
 
Porque al final, como siempre, la actitud del PSOE sólo tiene la intención de hacer ver que los socialistas son tremendamente respetuosos con la pluralidad política, aunque ello sea producto de su actual necesidad de apoyo presupuestario, pase necesariamente por excluir al PP de la vida pública nacional y suponga además despreciar el sentimiento nacional mayoritario entre los españoles. El PP, por su parte, estaría según está visión en contra del respeto a dicha pluralidad, al buscar imponer la bandera española (el acatamiento de la Ley por parte de las instituciones democráticas), pero ya se sabe que la Derecha no tiene sentimientos. Son todos de la Izquierda y sus aliados antiespañoles.

Por una política antiterrorista contra ETA

6 de Noviembre de 2007 - 09:42:47 - Regina Otaola - 18 comentarios

“Nuestras normas y nuestras instituciones son la mejor protección que tienen los ciudadanos frente a la agresión del terror; por ello, esta respuesta es la que han tenido, tienen y tendrán, conforme a la Constitución y a las leyes, cuantos intenten alterar por la fuerza la libre convivencia de los españoles”, declaró el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tras conocer la reciente sentencia sobre los atentados terroristas del 11-M.
 
En el PP siempre hemos estado de acuerdo con esta máxima, porque forma parte de nuestras convicciones políticas mantener que contra los terroristas solo cabe la aplicación del Estado de Derecho. No hay atajos, como los GAL, porque contribuyen a reforzar la legitimidad de ETA y la de quienes los amparan con la excusa de un “contencioso vasco” que enfrentaría a dos bandos armados. Tampoco vale, por las mismas razones, entablar una negociación política sobre los fines de los terroristas.
 
Por eso sorprende la declaración del presidente del Gobierno cuando su programa estrella para toda la legislatura ha sido sostener, precisamente, que con los terroristas de ETA se podía y debía entablar un diálogo político para alcanzar “la Paz”. Nosotros en el PP sostenemos, como siempre hemos hecho, que el diálogo con los terroristas sólo da alas a sus pretensiones, porque entienden los criminales que con violencia pueden lograr un estatuto privilegiado de interlocutores políticos del que carecerían por los resultados obtenidos en las urnas.
 
En consecuencia, hemos reclamado a lo largo de toda la legislatura que el Gobierno desplegara una política antiterrorista eficaz contra ETA, lo que desde luego requiere deslegitimar el terrorismo como medio de acción política, y no es eso lo que se ha buscado con el término “proceso de paz”, ya que esta denominación sirve a ETA para legitimar sus crímenes al circunscribirlos a un presunto escenario de guerra conocido en estos lares como “conflicto político vasco”.
 
Al margen de la legitimidad de cualquier causa, el Estado de Derecho debe ser aplicado a los que utilizan los medios criminales para defender sus tesis, porque importa sólo que utilizaron esos medios para sembrar el terror. Muchas causas pueden ser legítimas, pero los medios terroristas nunca lo son. Por eso nos gustaría creer al presidente del Gobierno cuando dice ahora que a los terroristas se les va a aplicar el Estado de Derecho, independientemente de las causas que persigan, pero para ello debería dejar claro previamente que no hay “proceso de paz” que valga con una banda de criminales.
 
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