Los enigmas del 11-M

Octubre 2007


La coartada ideológica de la extorsión

30 de Octubre de 2007 - 13:15:14 - Regina Otaola - 11 comentarios

ETA siempre ha recurrido a la extorsión a los empresarios como parte de su estrategia terrorista, un elemento que les identifica con las organizaciones mafiosas, sólo que éstas no disfrazan sus últimos fines de “causa política”. Precisamente por esto, por la coartada ideológica que usan los terroristas para defender sus acciones ante la opinión pública, es por lo que pretenden diferenciarse de los criminales de otras organizaciones y obtener así réditos políticos e incluso ventajas penales a la hora de encarar la acción de la Justicia.
 
Durante toda la negociación política con ETA, el Gobierno ha preferido minimizar la importancia real de esta coacción constante a retirar la confianza en los terroristas y sus buenas intenciones, con la excusa de que el tono en que estaban escritas las cartas de las nuevas remesas posteriores al “alto el fuego permanente” había cambiado, y era menos agresivo. Como ponen de manifiesto de nuevo los empresarios vascos y navarros, en realidad la extorsión nunca fue interrumpida, y recibir una carta de ETA en casa siempre significa lo mismo: la organización terrorista reclama fondos para continuar con sus acciones violentas.
 
Mucho, demasiado, ha hecho el actual Gobierno socialista por blanquear la imagen de los asesinos, por disfrazar sus únicas intenciones y por tratar de hacer ver a los españoles que había una verdadera voluntad por parte de ETA de abandonar el terrorismo, cuando nunca los mensajes de la organización apuntaron en ese sentido. ETA se sentía legitimada para continuar con su “lucha armada” al principio de la negociación política, y gracias a que el Gobierno ha sido permisivo con sus medios durante todo este proceso ahora se siente más fuerte aún.
 
Los nacionalistas, por su parte, siempre han otorgado esa legitimidad política a las acciones terroristas, con la justificación de un “origen político del conflicto” del que surgiría ETA. Además, desde que Ibarretxe es lehendakari, el Gobierno Vasco destina cuantiosas partidas para el entorno proetarra que llegan a doblar la cantidad de lo que la organización terrorista recauda a través de las cartas de extorsión, lo que pone de manifiesto una vez más la nula voluntad del nacionalismo vasco por acabar con ETA.
 
La infamia es compartida en el momento actual por un Gobierno que ha hecho la vista gorda ante la amenaza terrorista a los empresarios durante toda su negociación política, para proceder poco después del fin del “alto el fuego permanente”, por boca del ministro de Justicia, a recomendar a los mismos empresarios que no cedieran a la extorsión. La presión política en este contexto ha sido clara: al minusvalorar el impacto real del chantaje económico, el Gobierno estaba pensando más en las necesidades financieras de ETA que en las de los empresarios, a los que también les ha pedido “comprensión” por su “proceso de paz” para que fueran discretos.
 
Definitivamente, ETA cuenta con la coartada ideológica perfecta para continuar con sus prácticas mafiosas, desde el instante en que el Gobierno socialista y el Gobierno Vasco se muestran tan comprensivos con sus necesidades financieras.
 

ANV o el uso de la "memoria histórica" para sortear la Ley de Partidos

25 de Octubre de 2007 - 12:40:44 - Regina Otaola - 15 comentarios

ETA ha revelado que ANV fue la marca propuesta por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para que la organización terrorista Batasuna pudiera concurrir a las últimas elecciones municipales y forales, lo cual encaja a la perfección en el esquema mental de un presidente del Gobierno que pretende reescribir la Historia reciente de España para situar la legitimidad de origen del actual sistema democrático en 1936.
 
Porque lo que el Gobierno dejó muy claro a ETA es que no podría presentarse a las elecciones con la marca de Batasuna, lo que también se hizo extensivo a las siglas ASB (Abertzale Sozialistak Batasuna, o “Unión de Nacionalsocialistas”) que incluían dicho término, pero sí abrió la puerta de los Ayuntamientos vascos y navarros a Acción Nacionalista Vasca, con la excusa de que en los estatutos de este partido fundado en tiempos de la II República se rechazaba la violencia.
 
Esta burda maniobra de ocultamiento fue secundada por el propio fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, que incluso se permitió declarar que “igual nos hemos pasado” al proscribir muchas de las candidaturas de la organización. ¿Qué arbitrario criterio jurídico siguió entonces el fiscal al solicitar al Tribunal Supremo la impugnación de dichas listas? Pues el del alto o medio o bajo grado de “contaminación” de las mismas… con miembros integrantes de la ilegal Batasuna.
 
El uso de la Justicia y de la Ley de Partidos al antojo del presidente del Gobierno, según sus tiempos en la negociación política con los terroristas, ha dejado maltrecho el Estado de Derecho y ha deslegitimado en consecuencia su acción contra el entorno de ETA. Incluso ahora duda el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, de que haya que proceder contra ANV, pese a todos los informes de las FSE que vinculan a esta organización con Batasuna y a las propias declaraciones de jueces del Tribunal Supremo en el sentido de que el fiscal general los ató de pies y manos al no pedir la aplicación de la Ley de Partidos contra ANV, lo que hubiera acarreado la impugnación de todas sus listas.
 
Pero lo más pintoresco de esta situación es constatar que según la “memoria histórica” del presidente del Gobierno cualquier organización de tiempos de la II República parece contar de antemano con una legitimidad democrática inapelable, lo que sumado a la Ley de Memoria Histórica que contempla hasta indemnizaciones para los familiares de etarras muertos durante la Dictadura haría de ANV algo más que una marca de ocasión para ETA: un partido político democrático y legal integrado por “hombres de paz”. De este modo, ni siquiera resultaría chocante una “alianza de progreso” entre PSE y ANV, a imitación de la que gobierna Cataluña, ya que el pedigrí democrático de ANV sería equivalente al de ERC.
 
Pero las pruebas indican que ANV es la continuadora de Batasuna, organización terrorista según la Unión Europea, pese a toda la cobertura ideológica que le pretenda brindar un presidente del Gobierno que parece instalado en el revanchismo guerracivilista. Y como tal debe ser considerada, para su ilegalización, a riesgo de volver a los oscuros tiempos en que la propia ETA gozaba de cierta legitimidad política por su presunta “lucha contra la Dictadura”.
 

Zapatero muestra su rostro más agresivo… contra el presidente de la AVT

22 de Octubre de 2007 - 14:48:06 - Regina Otaola - 15 comentarios

El presidente del Gobierno ha vuelto a mostrar su verdadero rostro al azuzar al abogado del Estado contra el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, a quien va a mandar a la Audiencia Nacional por un presunto delito de injurias. Se trata del mismo presidente del Gobierno que, el mismo día de la declaración del “alto el fuego permanente” por parte de los terroristas, prometía que a la hora de encarar el “proceso de paz” estaría siempre presente en su ánimo “la memoria de las víctimas”.
 
Ahora sabemos que José Luis Rodríguez Zapatero se refería con estas palabras a que no olvidaba que las víctimas del terrorismo y sus asociaciones, con su firme reclamación de Memoria, Dignidad y Justicia, podrían suponer un obstáculo a sus “infinitas ansias de paz”. En realidad lo hemos comprobado a lo largo de toda la negociación política del Gobierno con los terroristas, de la que se ha intentado apartar a las víctimas con injurias, calumnias y otra serie de maniobras encaminadas a desprestigiarlas y a marginarlas.
 
Así, hemos asistido a la creación de una institución como la del Alto Comisionado para las Víctimas del Terrorismo, presidida por Gregorio Peces-Barba, cuya única función ha consistido en intentar controlar y desactivar el movimiento que las propias víctimas han dado a luz sin necesidad de apoyo gubernamental, mientras servía a las necesidades de imagen del presidente del Gobierno durante su negociación política con ETA-Batasuna.
 
También hemos visto cómo se pretendía minar el prestigio de Francisco José Alcaraz antes de buscar su sustitución al frente de la AVT por otro candidato afín al Gobierno, maniobra que no tuvo efecto y no logró impedir la reelección de Alcaraz como presidente de la Asociación. Por eso ahora vuelve el presidente del Gobierno a arremeter contra el presidente de la AVT.
 
Además, recientemente hemos conocido la pretensión del Ministerio de Interior de recortar las ayudas a las asociaciones de víctimas, según el arbitrario criterio de decidir las subvenciones según el uso final a que sean destinadas, cuando está claro que todas estas organizaciones tienen como único fin la defensa de los derechos de las víctimas del terrorismo de ETA. Contrasta esta decisión con la cláusula del “cheque-terrorista” que preveía el Gobierno pagar a los terroristas, también incluida en el “proceso de paz”, o con las mismas ayudas a etarras que consagra la Ley de Memoria Histórica.   
 
Nosotros, en el PP, siempre hemos defendido a las víctimas del terrorismo porque ellas representan la Memoria de los “años de plomo” en que los terroristas se ensañaron con miles de ciudadanos, haciendo que decenas de miles de personas abandonaran sus hogares por la violencia etarra y la marginación del nacionalismo gobernante en el País Vasco. Por el contrario, el presidente del Gobierno equipara a los asesinados por ETA con los caídos en la Guerra Civil, en un nuevo intento por reconstruir una “memoria histórica” que legitimaría la “lucha armada” de los terroristas.
 
También sostenemos que las víctimas del terrorismo reclaman la Dignidad de quienes han sido objetivo preferente de ETA porque se oponían a sus designios totalitarios, y por ello defienden su derecho a participar en cualquier tipo de “proceso” cuyo fin sea acabar con ETA. Por el contrario, el Gobierno pretende marginar a las víctimas con la excusa de que su sufrimiento les impide aportar “serenidad” al “proceso a la carta” que el presidente del Gobierno ha confeccionado con la organización terrorista.
 
Y pensamos que cualquier tipo de “paz” a que pudiera conducir un diálogo con los terroristas debería consistir siempre en una paz “de vencedores y vencidos”, en la que prime la Justicia y no los intereses políticos del momento. Por el contrario, el presidente del Gobierno ha pretendido soslayar la legalidad y la legitimidad moral para continuar avanzando en el auténtico proceso político que ha decidido abrir de la mano de los terroristas para cambiar el marco jurídico del País Vasco.
 
Por eso, lo que precisamente pretende José Luis Rodríguez Zapatero con su acoso judicial al presidente de la AVT es, una vez más, imponer la Ley del Silencio a los discrepantes de su política favorable al diálogo y al acuerdo con los asesinos de cientos de nuestros compatriotas. Ante esta situación, ningún español puede permanecer callado por más tiempo, porque está en juego nuestra libertad y la propia democracia española tal como hoy la conocemos.
 
Porque no se puede seguir legitimando el discurso de ETA mientras se trata de silenciar a las víctimas del terrorismo, muchas de las cuales ni siquiera pueden hacer oír su voz porque los terroristas la acallaron con sus pistolas y sus bombas. Y, desde luego, de lo que no cabe duda es de que éste es el auténtico rostro de José Luis Rodríguez Zapatero: el de la crispación y el de la inquina contra las víctimas del terrorismo.
 
Por todo ello, el próximo 24 de noviembre será otra buena ocasión para arropar a las víctimas y al presidente de la AVT en las calles de Madrid y decirle bien alto al presidente del Gobierno: “Negociación, en mi nombre, no. Memoria, Dignidad y Justicia para las víctimas del terrorismo".
 

La dudosa “serenidad” de Z

19 de Octubre de 2007 - 15:32:59 - Regina Otaola - 18 comentarios

Resulta que el presidente del Gobierno pretende emplear ahora la manida estrategia de situarse como el “hombre sereno” frente al presunto “crispador” de la vida política nacional, que sería por supuesto Mariano Rajoy, jefe de la Oposición, del único partido que hace oposición en el Congreso a los designios del Gobierno. Esta estrategia se apoya en la negativa del presidente del Gobierno a dar cuentas a los españoles en el Parlamento de los asuntos principales que busca tratar el PP, porque alega el presidente del Gobierno que son “debates artificiales” y, sobre todo, que crispan a los ciudadanos.
 
Sorprende en este sentido cómo José Luis Rodríguez Zapatero, al que tanto le gusta dialogar con todos los representantes políticos de las fuerzas nacionalistas, incluidos los que se sitúan al margen de la Ley (Batasuna), se muestra incapaz de responder a las preguntas del jefe de la Oposición sobre asuntos como la unidad nacional, la defensa de los símbolos constitucionales, la aplicación del Estado de Derecho para proscribir a los representantes electorales de ETA (ANV), etc.
 
Pero es que, además, José Luis Rodríguez Zapatero también elude hablar sobre la inmigración no controlada que ha alentado de manera decisiva el Gobierno que preside con su política de “papeles para todos”, y que perjudica en primer lugar a los inmigrados legales ya nacionalizados como españoles. Tampoco quiere dar explicaciones sinceras sobre la situación de nuestros militares en guerras en el extranjero, y se escuda en que están destinados en “misión de paz” aunque los contingentes de otras naciones europeas implicados en los mismos escenarios del Líbano y Afganistán declaren todo lo contrario: que están en esos países precisamente para sostener los gobiernos legales contra los ataques de los terroristas.
 
De hecho, el presidente del Gobierno es incapaz de ofrecer una visión real de los problemas que atañen a los españoles en la hora actual, y aparte de negar el desprestigio de España en el seno de la Unión Europea busca minimizar los efectos económicos de su desastrosa política económica y energética, su fracaso en materia de vivienda, la subida de las hipotecas y de la cesta de la compra, la pérdida adquisitiva de los salarios… porque el “hombre sereno” se refugia tras una sonrisa mientras acusa a la Oposición de querer crispar a los españoles.
 
La realidad es que los españoles están preocupados ante las malas previsiones económicas, la inmigración ilegal descontrolada, la ofensiva desatada por los socios nacionalistas del Gobierno contra la Soberanía Nacional española y los símbolos constitucionales, la amenaza creciente del terrorismo de ETA y la falta de liderazgo de José Luis Rodríguez Zapatero, a quien no le gusta hablar de estos temas porque le congelan la sonrisa. Por eso, en vez de ofrecer soluciones a los problemas reales de los ciudadanos el presidente del Gobierno se dedica a hacer oposición a la Oposición, aunque la responsabilidad de Gobierno sea únicamente suya.
 
Así que los españoles sólo podemos atenernos a la verdadera intención de "Z", que tiene como único objetivo presentar al PP como el crispador de la vida pública nacional, porque de lo contrario, de ser sincera esa sonrisa de serenidad, estaríamos ante la evidencia de que el presidente del Gobierno es un auténtico irresponsable que vive alejado por completo de la realidad.
 

Cuestión de credibilidad

17 de Octubre de 2007 - 14:08:26 - Regina Otaola - 17 comentarios

De nuevo ha acudido el lehendakari Ibarretxe a La Moncloa para transmitir al presidente del Gobierno que piensa convocar una “consulta ciudadana” (un referéndum para la secesión), y de nuevo ha sido recibido por un José Luis Rodríguez Zapatero que previamente ya había descartado la posibilidad legal de su celebración. Está claro que se trata por tanto de una nueva escenificación del desacuerdo entre ambos, porque la realidad demuestra que el presidente del Gobierno ha llegado a asumir la convocatoria de un futuro referéndum con el argumento de que “los vascos decidirán su propio futuro”, y lo ha hecho durante su negociación política con ETA-Batasuna.

Trata ahora Rodríguez Zapatero de aparentar firmeza al frente del “Gobierno de España” y recuerda cómo el Congreso ya rechazó en su día el Plan Ibarretxe, pero omite cómo logró que el Congreso admitiera a trámite un nuevo Estatuto de Cataluña presentándolo como reforma del anterior, para que de esta manera sólo hubiera de ser refrendado por los habitantes de Cataluña y no por el conjunto del Pueblo español. Por eso, cuando ahora el presidente del Gobierno vuelve a denigrar el Plan secesionista del lehendakari carece de credibilidad, porque ya ha cedido a las pretensiones de los nacionalistas catalanes y ha tratado además con terroristas sobre el futuro político del País Vasco.

Por su parte, no sorprende que el lehendakari continúe insistiendo en la convocatoria de su particular “consulta ciudadana”, porque éste es el único proyecto vigente del Gobierno tripartito que preside, del PNV batasunizado surgido del Pacto de Estella y del nacionalismo en su conjunto: lograr la secesión del País Vasco. Poco le importa ahora a Ibarretxe su propia palabra, cuando prometió que sólo impulsaría la “consulta” tras un “acuerdo político” previo entre todas las fuerzas políticas vascas y en “ausencia de violencia”, porque tanto el consenso con los demócratas como la presión que ETA ejerce sobre los representantes de la mitad de los vascos son aspectos que poco le importan al lehendakari, porque obstaculizan la realización de su proyecto personal, excluyente y totalitario.

En realidad, Ibarretxe no hace nada distinto ahora de lo que ha pretendido hacer desde la firma del Pacto de Estella con ETA-Batasuna, porque nunca ha abandonado realmente sus tratos con los terroristas y de hecho se encuentra encausado por esta misma razón. Pero en el escenario resultante tras la ruptura del “alto el fuego permanente” por parte de los terroristas el lehendakari ha visto una oportunidad para tratar de recomponer su maltrecho liderazgo, y se ha convertido en el verdadero relevista del Gobierno. Así, cuando los socialistas, con José Luis Rodríguez Zapatero al frente, pretenden hacernos creer que ya no hay negociación política con ETA-Batasuna, resulta que Ibarretxe recoge el testigo y se lanza de nuevo a su alocada huida hacia adelante, mientras le da al presidente del Gobierno la excusa perfecta para erigirse en defensor de la Constitución y de la legalidad vigente.

Pero lo cierto es que sabemos por el propio presidente del Gobierno que, de ganar las próximas elecciones, piensa retomar su negociación con los terroristas con el rótulo de “proceso de paz” o cualquier otro, como sabemos ya, por el vocero de Batasuna Pernando Barrena, que el terrorismo en todas sus manifestaciones proseguirá por lo menos hasta las Elecciones Generales. Lo que aún queda por ver es si el lehendakari Ibarretxe mantendrá su apuesta más allá de marzo o si, de ganar de nuevo el PSOE, procurará llegar a una alianza para sacar adelante ese Plan del que José Luis Rodríguez Zapatero dice renegar. A fin de cuentas, nacionalistas y socialistas ya se han prometido apoyo mutuo para sacar adelante los presupuestos en el Parlamento Vasco y en el Congreso, y no podemos olvidarnos de que también a las mesas de negociación política estaba sentado el PNV, junto al PSE y ETA-Batasuna.

La legitimidad nacionalista de la violencia

15 de Octubre de 2007 - 11:38:01 - Regina Otaola - 9 comentarios

Los disturbios de este viernes en San Sebastián dan cuenta por sí solos de la legitimidad nacionalista que ampara a los violentos. La violencia sale gratis, porque se imputa su origen no a los que han cometido efectivamente los actos de terrorismo callejero, sino a aquellos que les han servido de justificación, en este caso Falange Española, cuya manifestación había sido permitida por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, ¡menos mal que el Departamento de Interior vasco no se culpa a sí mismo por ordenar a la Ertzaintza reprimir a los violentos!
 
Lo que pretende con esta maniobra la Consejería de Interior es ocultar además su propia negligencia a la hora de impedir unos disturbios que estaban perfectamente pensados y organizados, a imitación de los que provocan los grupos antisistema en las reuniones del Foro de Davos y otras citas internacionales. Nosotros nos preguntamos, en consecuencia, quiénes son los inductores de estos actos de terrorismo callejero, ¿acaso Pernando Barrena, el último representante autorizado de Batasuna para amenazar a la sociedad con un “recrudecimiento de la violencia hasta marzo”? ¿O algunos de sus compañeros de organización terrorista recientemente encarcelados?
 
Luego resulta que es la Policía vasca la que está en el punto de mira por cumplir su deber, mientras los dirigentes nacionalistas se escudan ante ETA-Batasuna en que están obligados a cumplir la Ley de Partidos, aunque luego procuren subvertirla al ofrecer a ANV-Batasuna un trato privilegiado. Pero lo que interesa apuntar aquí es la forma en la que funcionan los mecanismos de culpabilización que aplican los nacionalistas desde el Poder: en vez de asumir su obligación y prohibir la concentración convocada por, entre otras organizaciones, ANV y la ilegal SEGI, la Consejería de Interior decide inhibirse hasta que se descontrolan los acontecimientos, y entonces procede a cargar las tintas contra los convocantes del acto que ha suscitado la reacción violenta.
 
Es la misma estrategia que persiguen quienes buscan legitimar las protestas de ANV-Batasuna en contra de la Corporación municipal de Lizarza con la justificación de que es el PP el que crispa, el que origina esa reacción violenta como respuesta. En realidad, se trata de ocultar que en Lizarza se ha llegado a un punto en el que ningún partido político democrático parece tener derecho a presentar su candidatura, porque los proetarras consideran que es su feudo particular y que el Ayuntamiento les pertenece por derechos adquiridos de conquista.
 
Los nacionalistas también tratan de ocultar que el PNV se ha retirado de Lizarza por miedo o por connivencia en el reparto de zonas de influencia con ETA-Batasuna, lo que le ha llevado a desamparar a los vecinos de Lizarza para evitar, precisamente, ser acusados de crispar y violentar a los proetarras, y esquivar de esa manera cobarde la responsabilidad por los actos violentos que se pudieran producir como reacción. Nosotros desde luego nos sentimos legitimados para gobernar el Ayuntamiento, y además pensamos que sólo así podremos ir desactivando la coacción terrorista en el pueblo.
 
Por su parte, el PNV y los nacionalistas en su conjunto seguirán buscando razones para legitimar la violencia de ETA-Batasuna en todas sus manifestaciones, hablando de “origen político del conflicto” o de “represión de los derechos civiles” en el País Vasco, porque necesitan de la siniestra alianza con los proetarras para tratar de sacar adelante los planes de secesión del lehendakari Ibarretxe.
 
Mientras tanto, la violencia callejera persiste con una intensidad desconocida en los últimos tiempos del Gobierno de José María Aznar, y a día de hoy ni fiscal general ni ministro de Justicia o de Interior, ni desde luego el presidente del Gobierno entienden que hay suficientes indicios para ilegalizar ANV. Será porque no se han molestado en recabar los datos necesarios, o quizás es que coinciden con los nacionalistas en que los provocadores son siempre “los otros”.
 

Contra la propaganda socialista, argumentos y convicción

12 de Octubre de 2007 - 12:55:37 - Regina Otaola - 24 comentarios

Este miércoles ha visitado Lizarza el presidente de Nuevas Generaciones del PP, Nacho Uriarte, para presentar la campaña “Somos España”, una campaña que pretende animar a los españoles a sentirse orgullosos de su condición precisamente ahora, cuando los nacionalistas han desatado una ofensiva sin precedentes en estas tres últimas décadas contra la Constitución y los símbolos nacionales.
 
Por su parte, el PSOE sigue abusando de una propaganda agresiva, pero propia de una mentalidad infantiloide, para atacar a la oposición con la acusación de que usa el terrorismo como “arma electoral” o con el falso argumento de que pretende apropiarse de los símbolos comunes, como la bandera o la Monarquía.
 
Nosotros, ante el uso arbitrario que el Gobierno hace de la Justicia y de la propia Ley de Partidos (según sus tiempos en el “proceso” y sus necesidades electoralistas) denunciamos que ha sido el Gobierno el que ha utilizado políticamente la negociación con ETA en su propio interés, con la pretensión de consolidar la imagen de un presidente del Gobierno dialogante y “amante de la Paz”, cuando realmente se ha aliado con todos los que buscan socavar la Soberanía Nacional española, excluir al PP de la vida política y acabar con el actual sistema democrático.
 
Nosotros, cuando defendemos la Constitución de 1978, que consagra la unidad de España y la Monarquía parlamentaria como forma de Estado, lo hacemos por patriotismo, por supuesto, pero también por respeto a la Ley y al marco de convivencia en que los españoles nos encontramos cómodos, porque responde a nuestras expectativas de futuro y a la vez a la tradición democrática que hemos contribuido a asentar en estas tres últimas décadas. Porque la Monarquía simboliza la tradición histórica de la unidad de España, y porque defender España en la ahora actual significa defender que el Pueblo español es el sujeto soberano de la Nación, y no José Luis Rodríguez Zapatero.
 
Ahora, el PP es el único partido en el Congreso, la cámara donde se expresa la voluntad del Pueblo español, que defiende el actual marco jurídico de convivencia, gravemente erosionado tras estos tres años y medio de legislatura. El único partido que defiende que se aplique la Ley en todos los rincones de España todo el rato, y no según le convenga a un presidente del Gobierno que gobierna a golpe de encuestas con la vista puesta en las próximas elecciones. El único que pretende que se respeten los símbolos nacionales, trátese de la Monarquía o de la bandera nacional, frente a los que los queman y a los que jalean, disculpan o minimizan estos actos.
 
Nosotros tenemos argumentos sólidos, porque somos gente de convicciones que no pensamos alterar según las modas, y además estos argumentos son compartidos por una inmensa mayoría de nuestros compatriotas, porque son de sentido común. Por eso es nuestra obligación saber explicarlos claramente y con convicción, para que los ciudadanos entiendan la imperiosa necesidad de un cambio que reconduzca a la Nación a la senda de la prosperidad y el progreso democrático, antes de que el presidente del Gobierno prosiga su tarea de demolición del Estado de Derecho en pos de construir su particular República socialista.
 
Hoy celebro el Día de la Hispanidad como acostumbro, junto a muchos de mis compañeros del PP vasco, en el cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo. Desde aquí quiero desear a todos los lectores de Libertad Digital que disfruten de este día, en la confianza de que muy pronto tendremos un Gobierno de la Nación que nos respete y que nos haga sentir orgullosos de ser españoles.
 

La única intención de los terroristas

9 de Octubre de 2007 - 18:00:18 - Regina Otaola - 15 comentarios

El último atentado de ETA demuestra una vez más que la organización terrorista jamás respetará la voluntad democrática de los vascos, ni por supuesto sus libertades y su derecho a vivir en paz. Porque este atentado ha sido dirigido contra un escolta, precisamente porque su trabajo consiste en proteger la vida de un cargo electo legal y democráticamente elegido, representante de todos los vecinos de su municipio.

Además, demuestra que la organización terrorista sigue pretendiendo causar muertos, y en esta situación de amenaza permanente que padecen los cargos electos del PSE y del PP en el País Vasco se vuelve más delirante si cabe la propuesta del lehendakari Ibarretxe de convocar una “consulta ciudadana” aunque ETA no abandone el terrorismo; lo que, además, supone por su parte faltar a la palabra dada cuando prometió que sólo se celebraría en “ausencia de violencia”. Pero todos los eufemismos empleados por los nacionalistas nunca nos harán olvidar que los únicos que emplean la violencia para participar en democracia son los terroristas, y sus colaboradores en las instituciones democráticas: ANV y PCTV (marcas de Batasuna).

Precisamente, uno de los voceros proetarras, Pernando Barrena, a quien todos los medios de comunicación y partidos políticos reconocen el título de “portavoz de Batasuna”, salió ya el fin de semana anunciando que (ETA) se tomaba las últimas detenciones de miembros de la Mesa Nacional como una “declaración de guerra”, suponemos que en contraposición al “proceso de paz” y a la actitud del Gobierno con los terroristas durante todo este tiempo. De esta manera, Barrena no hace otra cosa que justificar de antemano cualquier atentado, tras haber expuesto su “teoría” de que el Gobierno ha decidido “apostar por un nuevo ciclo de violencia”, equiparando la aplicación del Estado de Derecho con las acciones terroristas.

Ahora, queda por ver si el fiscal general del Estado mantiene su arbitrario criterio jurídico para instar a la prohibición de ANV y PCTV, según el cual procedería a actuar contra ambas organizaciones en caso de que no condenaran un atentado con muertos. La bomba lapa de hoy demuestra que ETA pretende causar muertos, ¿y desde cuándo se juzga una acción terrorista por su grado de destrucción, en vez de por sus intenciones? Además, o el fiscal general es realmente cándido, o pretende no enterarse de que este atentado no es un mero toque de atención al Gobierno para que vuelva a la mesa con ETA, sino un acto elaborado a partir de informaciones que, probablemente, hayan partido de miembros de ANV.

Porque ANV y el PCTV no son otra cosa que ETA-Batasuna: coinciden en los fines, colaboran en los medios y nunca condenarán la violencia terrorista, que legitiman, porque no pueden: sus miembros están sometidos a las directrices de ETA-Batasuna, y su declaración de intenciones ya la ha expuesto Barrena por ellos: el atentado es parte de un “conflicto político vasco” que el Gobierno no quiere resolver mediante una “solución dialogada”.

Nosotros pensamos que este Gobierno sí ha pretendido conceder, y además su presidente no renuncia a ello, una “solución dialogada” a la organización terrorista, para lo que ha necesitado hablar de un “proceso de paz” y llamar “izquierda abertzale” a los representantes electorales de ETA, e incluso ha llegado a admitir la existencia de un “conflicto político” ante los delegados terroristas en las mesas de negociación política.

Por eso, sigue siendo obligación de todos los demócratas no dar pábulo al lenguaje de los terroristas y de quienes los amparan y legitiman. No podrá haber “paz” en el País Vasco hasta que acabemos con ETA aplicando todos los recursos del Estado de Derecho, y nunca podrán los nacionalistas convencernos de que la solución al “conflicto político” en el País Vasco pasa por legalizar a los que utilizan las instituciones democráticas para servir a los fines totalitarios de ETA-Batasuna.

Por la participación democrática de los vecinos de Lizarza

1 de Octubre de 2007 - 17:04:52 - Regina Otaola - 41 comentarios

Este lunes hemos dado a conocer un bando de Alcaldía para transmitir a los vecinos de Lizarza nuestra voluntad de seguir trabajando por el bienestar de los habitantes del municipio, frente a los que tratan de hacerles creer que venimos a traer la discordia al pueblo. No somos nosotros los que tratamos de imponer nuestras decisiones por la fuerza, por lo que hemos trasladado a los vecinos nuestra disposición a atender sus demandas para la confección del Presupuesto municipal, a fin de desarrollar una gestión que responda a las necesidades de los vecinos de Lizarza.

En nuestro empeño por defender la Libertad y la igualdad de todos ante la Ley, tratamos de hacer ver a los habitantes de Lizarza que la decisión de que la bandera española ondee junto a la del municipio y a la ikurriña es un paso más en la recuperación de la normalidad democrática en el municipio, y no un abuso de poder. Además, vamos a seguir esforzándonos por mantener las fachadas y las calles de Lizarza libres de pintadas, de carteles con apología del terrorismo o de fotografías que presenten como “luchadores por la libertad” a aquellos que han hecho del terrorismo un medio de vida y de participación política en democracia, porque creemos que no es ése el modelo que debemos ofrecer a los jóvenes y a los niños del pueblo. Criar en el odio a las nuevas generaciones sólo podría traer más odio y más desolación a Lizarza.

Pensamos que los últimos acontecimientos vividos en el pueblo hacían más necesaria si cabe la promulgación de este bando, que ya empezamos a preparar antes incluso de las manifestaciones en contra de la Corporación municipal. Al respecto, sólo puedo expresar mi contrariedad ante el hecho de que dos manifestaciones convocadas por la misma organización (ANV-Batasuna) y con el mismo fin hayan merecido respuestas distintas desde la Audiencia Nacional, al margen de la tradicional inhibición de la Consejería del Interior dirigida por Javier Balza.

Además, hoy hemos anunciado la celebración de un homenaje en recuerdo de Ramiro Quintero, vecino de Lizarza asesinado por ETA, para el 2 de octubre de 2008, cuando se cumplirán 30 años de su muerte a manos de los terroristas. Nuestra voluntad de reparar moralmente a las víctimas sigue siendo inquebrantable, del mismo modo que pretendemos con nuestra acción de gobierno acabar con la ignominia impuesta en Lizarza por ETA y sus representantes de ANV-Batasuna mediante la Ley del Silencio.

Porque nosotros no queremos que el nombre de Lizarza quede asociado en el tiempo al terrorismo de ETA, para vergüenza de sus vecinos, de todos los que han habitado Lizarza antes y después de ETA. Lo que pretendemos precisamente es invertir los términos y que Lizarza sea en el futuro sinónimo de la lucha de los demócratas por la recuperación de las libertades en el País Vasco. A ese fin dedicamos todas nuestras energías los concejales y miembros del PP vasco, y de ese camino no nos van a apartar ni los terroristas ni quienes pretenden hacernos desistir de nuestros ideales con calumnias y acusaciones interesadas.

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