Pío Moa

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(y III) Errores de hecho de César Vidal / ¿Años perdidos, los 40 y 50?

30 de Junio de 2011 - 00:12:46 - Pío Moa

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Los errores de método e interpretación señalados,  combinados con ciertos prejuicios, en especial anticatólicos, llevan a César Vidal a ciertos desenfoques:  

 

1. Decir que la Iglesia se constituyó como un estado dentro del estado es por lo menos una tesis muy aventurada. La Iglesia recibió seguramente demasiadas concesiones, pero fue también el principal valladar contra cualquier tentación totalitaria (que tampoco fue muy fuerte). Mezclar a Tolkien o a Chesterton con Franco me parece también harto arbitrario, máxime cuando se define al franquismo como “una visión que idealizaba el mundo rural, que odiaba la democracia liberal, que veía un peligroso enemigo en el capitalismo y que creía en un Estado poderosamente interventor y confesional que, limitando considerablemente las libertades individuales, mantuviera a la nación en una especie de Arcadia feliz”. Desde luego fue un estado confesional (como lo era la Constitución de Cádiz), con tolerancia para otras religiones. Y si fueran ciertos esos rasgos, España no se habría industrializado y urbanizado como lo hizo entonces, se ve que a Franco todo le salía mal. Pero basta leer sus proyectos ya en los años 40 para entender que se proponía crear una poderosa industria, evidentemente capitalista, y la impulsó por todos los medios. Y si la cosmovisión de Franco fue nefasta para la Historia de España, debe admitir César Vidal que lo fue de un modo muy peculiar: en ninguna época en al menos dos siglos alcanzó España una paz, estabilidad  y prosperidad mayores. Esto es un hecho comprobable por cualquier historiador. Calificarla de nefasta suena algo abusivo.

2. Como Marx, Franco no podía negar los avances capitalistas. No solo no los negaba, sino que los buscaba y bajo su régimen el capitalismo progresó a mayor ritmo que nunca antes o después. Basta ver los índices de crecimiento y el peso del estado en la economía.

3. Durante la década de los años cincuenta, la década en que los españoles siguieron pasando hambre porque los socialistas de camisa azul seguían practicando el intervencionismo económico y los obispos habían decidido que España no podía permitirse la libertad religiosa ni siquiera a cambio del Plan Marshall.

 a) En los primeros años 50 desaparecieron de las estadísticas los muertos por hambre (ya muy pocos desde años antes) porque, por primera vez en la historia de España, desapareció el hambre en el país. En 1953 se abandonó el racionamiento, como en Inglaterra, y eso que Inglaterra no sufrió el aislamiento, le fueron condonadas sus gigantescas deudas con Usa y recibió en cambio la parte del león del Plan Marshall.  Es obvio que estas cuestiones necesitan un reenfoque, porque están enormemente distorsionadas.

b) Hubo hambre en los años 40 (aunque pronto remitió a niveles parecidos a los republicanos), en gran medida inducida por la política británica y luego por el aislamiento impuesto por Stalin, Attlee, Roosevelt y Truman. El aislamiento perseguía arruinar a España para empujar a los españoles a rebelarse contra Franco y decidir indirectamente quién podía o no podía gobernar el país. Fue un auténtico crimen, máxime teniendo en cuenta lo mucho que los anglosajones debieron a la neutralidad mantenida por Franco. En cuanto a lo del Plan Marshall, César Vidal es muy libre de creer que esa fue la verdadera causa. Yo creo que fue un mero pretexto, pues la política general de aislamiento de España era muy clara.

4.  Es verdad (y lógico) que Franco no quería  que su régimen acabara con su muerte, aunque en sus últimos años parece haber pensado de otra manera, basta leer su Testamento político. Pero, cualquiera que fuese su intención, lo que cuenta para la historia son los resultados: dejó un país industrializado, próspero y reconciliado, hay que insistir en ello,  y fue eso, y no otra cosa, lo que hizo posible la democracia. Este es el balance histórico, dentro del cual las posibles intenciones de Franco tienen solo un interés secundario. No se puede pretender que Colón no descubrió América porque buscara y creyera haber descubierto las Indias. 

5.  Es verdad que la justicia no era independiente en cuestiones políticas (tampoco lo es actualmente, véase el proetarra Tribunal Constitucional, por ejemplo), aunque era más independiente que ahora en otras cuestiones. Naturalmente, si fuera independiente políticamente, su régimen sería liberal y ya sabemos que no lo fue (aunque tuvo muchos aspectos liberales).

7. El antiliberalismo de Franco fue manifiesto y temo que esa circunstancia explica no poco por qué muchos camisas azules acabaron en el PCE o en el PSOE. (¿Seguro que no evolucionaron bastantes camisas azules hacia el liberalismo? ¿Y por qué algunos totalitarios o de extrema izquierda han acabado a su vez como liberales?)  De hecho, muchas de las afirmaciones antiliberales de Franco podrían ser repetidas sin problemas por los mismísimos "indignantes" del 15-M  (¿Por qué no lo hacen? Franco nunca propugnó que la gente viviera del estado, como básicamente pretenden estos)  El odio hacia el liberalismo; la insistencia en que la democracia real es diferente de la liberal; el intervencionismo económico que convierte en el mal al capitalismo; la matraca de que el sistema capitalista es inmoral; la idolatría sindical hasta el punto de establecer un sistema de convenios colectivos que padecemos a día de hoy, no son aportes de la izquierda montaraz –aunque, por supuesto, los comparta– sino de un Franco nutrido por los principios sociales del fascismo de la Falange y de la doctrina social católica (César pinta aquí a un Franco que tiene mucho que ver con sus prejuicios y dogmas, pero muy poco con la realidad histórica)  Cuando uno contempla el contenido de las fuentes –unas fuentes que Moa parece desconocer gravemente– (Me temo que el problema radica en que César las interpreta mal, como vimos ayer)  cuesta no llegar a la conclusión de que dislates como la mal llamada memoria histórica quizá son sino un intento freudiano de matar al padre. No es un trastorno que los liberales padezcamos porque jamás podremos reconocer a Franco como padre ni asumirlo como modelo (nadie ha pretendido nunca tal cosa, que yo sepa). Fue nuestro enemigo declarado (Pero hay que reconocer que en la práctica fue  muy poco enemigo, como veremos luego).

6. El régimen de Franco puede ser asumido por el carlismo que, salvo en la cuestión dinástica, tuvo en él a uno de los mayores defensores de sus esencias. Puede ser asumido también por el fascismo de la Falange, que dejó una huella que perdura hasta hoy, por ejemplo, en una legislación laboral culpable de que España tenga la tasa de desempleo mayor del mundo libre. Puede ser asumido sin duda por un catolicismo –especialmente si no es democrático–  (….) El régimen de Franco puede incluso ser asumido por los partidarios de las dictaduras militares o por los que creen que la libertad es un bien menor siempre subordinado a otras realidades. De no ser por los complejos históricos, hasta podría ser asumido, siquiera parcialmente, por esa izquierda que ve en el liberalismo y la libertad económica el origen de todos los males. Sin embargo, el régimen de Franco no puede ni debe ser asumido jamás por el liberalismo.

Me parece que César Vidal prefiere, una vez más, el dogma a los hechos.

a)      Si la legislación falangista es culpable de la enorme tasa actual de desempleo en España, debiera molestarse en explicar cómo se alcanzó el pleno empleo en el franquismo

b)      Nunca la izquierda asumió a Franco, muy al contrario: fue y es su mayor enemiga. Y César Vidal parece unirse aquí a ella incluso con mayor radicalismo. Los presos políticos  de entonces eran, con  pocas excepciones, comunistas o terroristas, esto es, totalitarios. En las cárceles franquistas no hubo liberales: por el contrario, estos podían vivir, trabajar y publicar tranquilamente, dentro de algunas restricciones muy llevaderas y que nunca les empujaron a la rebelión o la subversión que intentaba la izquierda totalitaria. ¿No le dice esto nada a César Vidal?

c)      El liberalismo puede asumir mucho del franquismo, si por asumir se entiende reconocer y, en este caso, aplaudir o agradecer. Y repetiré qué cosas: derrotó a la revolución, no a la democracia; salvó al país de la guerra mundial; salvó la propiedad privada; instauró un régimen con un estado pequeño y poco costoso;  mantuvo un índice muy considerable de libertad personal; nunca fue, por todo ello, totalitario; salvó a España de una nueva guerra civil tras la guerra mundial (el maquis y no solo el maquis); dejó en marginal el analfabetismo y acabó con el hambre por primera vez en nuestra historia; desarrolló la enseñanza superior como nunca antes y amplió espectacularmente la clase media; industrializó el país; elevó la renta per cápita con rapidez nunca igualada antes o después; reconcilió a los españoles disolviendo los feroces odios sociales y políticos que hundieron la república (con aquellos odios, la transición habría sido imposible); el grado de libertad, incluso política, fue creciendo con rapidez en los años 60, como demuestra un repaso de la prensa y de los libros que se publicaban (en gran parte marxistas). Etc. ¿Cree César Vidal que todos estos logros no tienen importancia para un liberal, como para cualquier persona algo ponderada y razonable? ¿O que pueden desmentirse con algunas citas? Un liberal que no los tenga en cuenta solo puede ser un dogmático.

   Creo que esta discusión no es vana, como piensan algunos. Atañe a un problema básico de nuestra democracia actual, que es el reconocimiento de su raíz y origen. Un régimen que se obstina en cortar sus raíces, en negar su origen real, no puede ser estable y tenderá a la ruina. Como, por lo demás, estamos comprobando. Agradezco a César Vidal que haya dado pie a estas aclaraciones, más necesarias hoy que nunca, en un debate típicamente liberal.

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 Blog. No es cierto que España en 1959 fuera el país más pobre de Europa, ni que esa supuesta pobreza se debiera a la Falange. La política económica de Franco nunca la dictó la Falange. Llamada pomposamente autarquía,  no vino a ser otra cosa que la política económica tradicional, ultraproteccionista desde la Restauración, resumida en el Arancel Cambó, más la conveniencia de hacer de necesidad virtud, ante el aislamiento internacional. En 1960 se abolió el arancel Cambó que, en lugar de  facilitar la industrialización del país, la constreñía. Por otra parte, los años 40 y 50 distaron muchísimo de ser “años perdidos”. Véase: http://historia.libertaddigital.com/los-40-y-50-anos-perdidos-del-franquismo-1276239136.html

Comentarios (131)

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51 bocaveri, día 30 de Junio de 2011 a las 14:36
"Más claro, agua", y "a buen entendedor pocas palabras bastan", estos tan manidos refranes castellanos le traería yo a colación a César Vidal, después de leer esta réplica de Moa.
Sin duda, las tesis contrarias a D.Pío han quedado desmontadas y bien desmontadas, y con argumentos sólidos y entendibles.
Es usted genial, Don Pío. No deje de explicarnos nunca estas cosas, con tanta paciencia, por favor.
Efectivamente, es César Vidal quien tiene el problema con las fuentes, y no usted.
Por lo demás, coincido plenamente con TRUSKO, en su comentario.
Un cordial saludo.
52 Areta0, día 30 de Junio de 2011 a las 14:36
Como una vez dijo Federico:" La izquierda nos detesta y la derecha nos odia... somos el centrismo real". Sinceramente creo que aquí se está mostrando odio contra César Vidal bastante claro(hay comentarios que van directamente hacia lo personal). Insisto, su confesión religiosa no le desacredita. Por otra parte a mí tampoco me gusta Tolkien, ya podéis tacharme de anticatólico.
En cuanto a esa libertad personal que pudiera existir desde luego no fue totalmente plena, más bien limitada. Basta oír a Garci diciendo que buscaba un refugio en el cine porque al salir de este la situación no realmente buena, al margen de multas que podían aplicarte por cuestiones absolutamente minuciosas.
En cuanto a la cultura de los años 40 y 50 cabe destacar el cine de Berlanga y J.Bardem que llegaron a mostrar en muchas ocasiones la realidad de la época superando la censura.(Pío Moa llegó a denostar el cine de Berlanga de una manera bastante deplorable.)
53 Hegemon1, día 30 de Junio de 2011 a las 14:38
42# Gaditano:

Como siempre es muy fácil rebatirte io contestar a tus preguntas maliciosas.

¿qué criterio debemos utilizar para decir que un pais está "reconciliado?
Como psicoterapeuta jamás se me ocurriría definir como "reconciliada" a una familia en la que el pade ha sido fusilado-la cuestión no es si por haber matado a otro miembro de la familia o por sus opiniones comunistas o liberales, sino en el hecho en sí- la madre está alejada por la fuerza del domicilio familar, en el exilio, y los hijos viven atemorizados por temor a represalias al opinar sobre el resto de la familia.


Está calro que no se puede meter una en el amente de una pais entero pero se sabe, pro estadisticas y por como van las cosas en generla cómo respira ese pais. Creo que todos estamos de acuerdo, hasta usted, que muchas de aquellas familias que tuvieron, tanto en un bando como en otro un fusilado (supongo que se refiere a amabos bandos ¿no?) a la muerte de Franco y antes, no buscaban una venganza ni clamaban en las calles ni había acciones clandestibnas de quinta columna asesiannado aquellos que considerabnana asesinaos de sus familiares. ¿Dónde encunetra usted un malestar igual o un clamos en el puebloe spañol para decir que no habia reconciliación y que se buscaban otras formas diferentes que el conflicto acabado en el 39? Usted pregunta cómo se pueed saber hasta que punto se estaba reconciliado...y yo le pregunto...¿Hasta q
54 Urdin, día 30 de Junio de 2011 a las 14:42
Vamos a ver. No se si leerán esto pero quiero llamar la tención sobre un tópoco qu creo excesivo en el sentido de que el desastre del mercado laboral actual es culpa de Franco y y las políticas de protección social de la Falange. Como quien no distingue confunde, a quienes sostienen tal cosa y ven el mal del falangismo por todos lados me gustaría recordarles que el mal del sitema laboral actual es la protección social de la falange, a la que el estado liberal de la monarquía parlamentaria jamás renunció para no enajenar a las masas trabajadoras de los experimentos políticos de don Juan Carlos y Suarez más los demagógicos Pactos de la Moncloa cosa que a algunos parece olvidarseles. Sólo quería puntualizar el matíz. El olvido de ese "más los pactos de la Moncloa" lo que hace es desnaturalizar y falsificar el análisis histórico. Por que los Pactos de la Moncloa son los que vacían de contenido la política social de la Flange, política social que, además no era tan novedosa cuando en paises de tradición "liberal" como la Alemania de Bismarck son los conservadores quienes patrocinan esas políticas. Y a nadie en su sano juicio se le ocurre decir que las políticas de protección social de Bismarck son la causa del fracaso de la Industria alemana que antes bien sin imperio colonial que la respaldara y sin las ventajas comparativas de desprotección salarial de los obreros británicos sin embargo demostró ser un duro competidor en los mercados y como recordaba don Jaime Balmes un argumento capaz de explicar una cosa y su contraria es sencillamente un argumento falso o, dicho de otro modo, un sofisma.
55 Hegemon1, día 30 de Junio de 2011 a las 14:51
Sigo....y yo le pregunto ¿De la misma manera qué criterio sigue usted para saber si el pais NO estaba reconciliado? El estudio de la sociedad no lo hacen los sicoterapeutas, sino los sociologos y otras materias. ¿Hasta en esto se mete usted?

jejeje y dice usted obviando todo lo debatido hasta ahora:

Alguien pregunta a Moa, no sé si con mala uva, qué tuvo Franco entonces de no liberal. !Je,je!
Ahora resulta que todo se resume en el desarrollo económico evidente de los años posteriores del franquismo como medida de toda la bondad o maldad del regimen de Franco, porque a eso se reduce la argumentación de Moa.


Lo primero, no le contesto con mala uva, pero Franco de liberal no tuvo nada, o muy poco, salvo que se comportó como a muchos liberales les gustaria que se compoortaran algunos gobernantes; haciendo un Estado pequeño, en el progreso del pais, mejora de la educación y los niveles económicos...en fin, no se puede seguir contando lo mismo. Cesar Vidal y usted se han empeñado, con mala uva, en decir que los liberales no pueden asumir el franquismo, con mala uva siguen ustedes utilizando la falacia para atacar las argumentaciones del contrario ya que nadie asume nada de eso, menos como liberal. Moa, en el artíiculo de hoy, se lo explica pero usted, dentro de su mala uva y Fe, sigue con el ataque erróneo y malintencionado. De todas maneras lo tiene fácil, sin mala uva a esa persona y a usted les encomiendo que indiquen aquí lo que Franco no tenía de liberal, además del contenido de los discuros que bien ha indicado Vidal. Nosotros les podemos ayudar, es muy fácil. No pidan ustedes que encima tengamos que hacerles el debate, el suyo y el nuestro. Repito, Franco tiene mucho de NO liberal. Indiquen esas cualidades para desbancarnos.

De todas maneras, a un socialista humanista pacifista como usted ¿? poco le importa si Franco era liberal o no. Como dice Vidal, usted como socialista humanista pacifista, puede asumir perfectamente la tarea de Franco. jejejejeje...sin mala uva se lo digo.
56 pablocj, día 30 de Junio de 2011 a las 14:56
#Areta0

Siendo justos, comentarios con cierta mala intención hay en ambas posiciones, lo que pasa que en una de ellas hay muy poquita gente.
Pero el primero que se ha ido al terreno personal ha sido el propio CV, tratando de desprestigiar la obra de Pío Moa. Para atacar no hace falta proferir un insulto y decir como dijo CV que no invitó a Moa a su programa porque se preocupa mucho de la calidad de los libros del invitado, fue algo bastante ruin.
Por otra parte está el insulto constante a los católicos, qué quiere que le diga, si insultas a alguien, al menos no te quejes de que te respondan.
Las respuestas han sido bastante proporcionadas en general al insulto constante hacia los católicos. Y la respuesta del propio Moa, ha sido desproporcionada, pero por su mesura y falta de rencor.
El problema es que no os queréis enterar. ¿Quién ha dicho que las libertades fuesen plenas? ¿Lo son ahora?
57 pablocj, día 30 de Junio de 2011 a las 14:59
#53 Hegemon1

A lo que dices añadiría la Ley de Amnistía, la legalización del PC, la transición pacífica (salvo por la violencia de ETA)
De hecho, las rencillas saltan ahora 35 años después, gracias a las políticas de los antifranquistas.
58 Hegemon1, día 30 de Junio de 2011 a las 15:06
54# Urdian:

Es cierto lo que dices. Es que no se puede ir por las carreteras de este siglo, en estos tiempos, con un 600. En la época de Franco bien que servia, como servía el sistema laboral, si era de protección al trabajador en una economia en expansión y con apenas despidos. La culpa de que ahora se siga corriendo con el 600 franquista no es de Franco, a él le sevía, es de los que ahora se empeñan en seguir corriendo con ese coche cunado otros van con vehículos último modelo. Es cierto que el actual marco laboral es heredado de Franco, no se si de la falange. Como si Francia o Inglaterra no hubieran tenido en aquella época protección al despido como lo tenía Franco. Ellos evolucionaron a medidas más productivas, nosotros no. Creo que se lo oí decir a Pedro Schwart, en los últimos años del franquismo ya se tenían preparadas medidas para afrontar la decada de los 70 según los nuevos tiempos. Con la enfermedad del Dictador que dejaba las decisiones en el aire y con la incertidumbre de lo que fuera a pasar no se hicieron, ni las hizo Suarez a pesar de los avisos de sus asesores. No se si esas medidas eran muy liberales o no. Sólo se que no se tomaron por lo que digo. En una cosa tiene razón Vidal. Mucha de la legislación y el sistema actual viene del Franquismo y esta puede ser asumida por los partidos socialistas y las izquierdas y lo hacen de forma incosciente (¡¡o no!!) ya que son los sindicatos y partidos de izquierda que no quieren cambiar nada de lo que Franco hizo, como la Seguridad Social, etc.... Así nos va. Los grandes convenios colectivos vienen de aquella época. Antes servían, ahora ya no. La protección al despido, y su alto coste vienen de allí, y ahora es contraproducente porque nuestra economía no puede asumir esa legislación. Sirvió en su día, el merito es del Regimen. El demértio actual no es de Franco, es de los que han dilapidado y no han sabido evolucionar el sistema manteniendo el antiguo de hecho y atacándolo de palabra.
59 Hegemon1, día 30 de Junio de 2011 a las 15:07
57# pablocj:

Si está claro que no se puede tapar el sol con un dedo.
60 jkl127, día 30 de Junio de 2011 a las 15:12
Creo que CV se esta confundiendo en que cree que usted hace apología del franquismo al explicar sus logros positivos y hacerlo con tanta reiteración. No se da cuenta que su reiteración viene impuesta por la abrumadora matraca que el actual poder político (detentador de los criterios de lo que debe ser lo políticamente correcto) nos da continuamente a traves de la mayoria de medios que tiene a su alcance mediante los conocidos como "fondos de reptiles". Está confundiendo reiteración con hacer apología y al hacerlo esta (probablemente sin pretenderlo) comprando el lenguaje y el mensaje de los "políticamente correctos".
Creo por tanto que usted es un enemigo pequeño (sin pretender faltar) y contra quien debería haber disparado don Cesar es contra enemigos mayores, refutándoles con mayor persistencia y contundencia sus persistentes proclamas, por cierto como usted hace de manera incansable para deleite y concienciación de los que le leemos, aunque algunos esten confundiendo al interpretar lo que usted escribe.
Estoy practicamente de acuerdo con usted en todo lo que viene diciendo no solo en este debate, que usted ha planteado con mayor elegancia que D. César (tal vez sea así su forma de expresarse como de usted dicen algunos que es demasiado brusco, cosa que desde luego a mi no me parece). Pero si hay una cosa que quisiera puntualizar. Si el pais evolucionó durante el franquismo por la senda positiva que usted ha comentado (comentarios con los que, repito, yo estoy de acuerdo) fue tambien por que el pais no tuvo oportunidad de elegir otra via (como por ejemplo el desastre-Zapatero que ahora si ha elegido), y que la paz fue impuesta ("la paz de los cementerios" dejaba el régimen de Franco que se publicitara en su contra) por que no había posibilidad de discrepar, de hacerlo públicamente ni de crear medios para conseguir tales fines. Tal vez esta cuestión sea una de las razones para entender las razones del inicio de este debate.
61 Aiseus, día 30 de Junio de 2011 a las 16:00
Déjelo ya Don Pío. Ha ganado usted por goleada. Tenga compasión por el vencido y no lo machaque más, que el pobre Don César no sabe ya ni por dónde le caen las tortas. Ha ganado usted este debate con claridad, exhibiendo sólidos y certeros argumentos que su adversario (que ha quedado como Rufete en Lorca) no puede refutar.
A todas las razones que da usted para defender a Franco, yo añadiría otra (aunque reconozco que muy personal): Mi abuelo, que era un humilde jornalero andaluz (de los que se tenía que levantar antes del amanecer a trabajar, porque en sus tiempos no había PER) echaba pestes de la II República y hablaba maravillas de Franco. Cuando murió, entre sus papeles había una fotografía ecuestre de Franco. Y si mi abuelo (que era una de las personas más honradas que he conocido en mi vida) hablaba bien de Franco por algo sería.
62 Vidriera, día 30 de Junio de 2011 a las 16:38
# 52 Areta0
Fue D. César Vidal quien llevó el tema a lo personal , mejor dicho lo abrió con lo personal directamente y eso a algunos nos molestó porque lo que uno espera de la discusión entre dos historiadores es el cruce de citas , la apelación a autoridades , la exposición de hechos.Para lo que D. Cesar Vidal hizo igual nos daba que hubiera venido cualquier sociata de cuota y pesebre.
Después desbarró totalmente saliéndose (que novedad) por los tópicos mas rancios de la Leyenda negra y lo remató poniendo en la discusión el tema de la homosexualidad y la actitud de D.Pio ante ella que era tan pertinente a la discusión como hablar del reinado de Wamba a su propósito.
Por ultimo , y siendo muy posible y legítimo criticar a la Iglesia Católica de aquella época , se convirtió ( o se quitó el disfra de liberal) y a pesar de su anglomania y protestantismo "purificador"lo que ha dejado ver debajo de la capa de autobombo y egotismo es al mas rancio "comecuras" de cuando las Cortes de Cádiz.
Un saludo
63 Apolinar, día 30 de Junio de 2011 a las 17:02
# 61 Aiseus

Contundente argumento, Aiseus. En mi familia hay varios casos semejantes al de su abuelo. Y, si de gente honrada se trata, para mí tiene más crédito en estos asuntos que toda la prensa junta. Que cada cual dé credibilidad a las fuentes que juzgue creíbles.

Yo estoy convencido de que, además de a su talento, D. Pío ha obtenido éxito por reflejar la Historia que han vivido miles y miles de españoles. Gente normal y corriente que ha oído desde hace décadas infinidad de relatos tenebrosos sobre su propio pasado en los que nunca ha podido reconocerse. Prensa, cine, universidad, libros,... han denigrado sistemáticamente a los hombres y mujeres a quienes debemos el bienestar que hoy dilapidamos —y exigimos como si tuviéramos derecho a él por nuestra alta alcurnia o porque nos llamamos demócratas aunque nada serio hayamos hecho para serlo—. Por supuesto que en aquellos años se sufrió mucho y hubo injusticias, pero también hubo no pocas cosas que es de justicia recordar. D. Pío lo ha hecho y mucha gente por fin ha encontrado libros en los que encaja su propia historia y la de sus padres.
Que venga ahora determinado personal a desacreditarle me parece vergonzoso.
64 TheFlash, día 30 de Junio de 2011 a las 17:04

Moa ha estado muy elegante terminando con un agradecimiento a CV por estimular el debate. Muchos lectores interpretamos los primeros artículos de CV precisamente como una muestra de lo contrario. ..de una intencionalidad muy alejada a la que estimula el debate y más cercana de la que provoca la agria reyerta personal….pero bueno, bien está lo que bien acaba. Y el que ha enderezado el debate para su buen término ha sido Moa.

En cuanto al fondo del asunto se agradece igualmente la técnica del fileteo para aclarar el enredo y la confusión algo atropellada de CV.

Y Juan Carlos Rodríguez…que nos ha recordado también que se puede debatir con Moa sin simular ser un tribunal de Pol Pot…

Moa y Juan Carlos Rodríguez marcan la pauta de los buenos debates.
65 gaudiosa, día 30 de Junio de 2011 a las 17:14
Me gustaría añadir algunas cosas a las respuestas de Hegemon y pablocj a la pregunta de gaditano: “qué criterio debemos utilizar para decir que un pais está "reconciliado?;
-1º) las vivencias familiares, pues habiendo estado mi abuelo paterno, tras la Guerra, preso en el Dueso , condenado a 6 años, aunque fue excarcelado antes, su hermana, miliciana, y que permaneció exilada en Argentina hasta los años 60, los dos hermanos de mi abuela exilados en Francia, donde estuvieron internados en un campo de concentración, siendo uno de ellos acérrimo comunista que no quiso volver a España, en 1943, la mayor de mis tías, hermana de mi padre, se casó con un excombatiente den bando nacional. Eso creo que se puede llamar reconciliación.

2º) me voy a atrever a compartir con vosotros este testimonio que encontré en la red y que nos habla de momentos históricos muy duros, hace caer ciertos clichés y llena el corazón de esperanza pues vemos que el perdón y la solidaridad vencen al odio y al rencor y donde las diferencias ideológicas no impiden el respeto y el afecto entre las personas, entronca claramente con el tema de reconciliación de que hablamos.

Fue escrito en 2005 y creo que en este momento histórico en el que se está intentando despertar las viejas heridas y rencores, es oportuno divulgarlo a pesar de su longitud, si acaso el dueño del blog, lo considera demasiado extenso, pido de antemano disculpas y que lo borre.

“En 1936, mi padre, Joaquín Ataz Hernández, trabajaba como fogonero en la compañía de ferrocarriles Madrid-Zaragoza-Alicante (MZA). Era un oficio duro, hoy casi desaparecido, que consistía en alimentar la caldera de la locomotora de vapor con grandes briquetas de carbón mineral (entonces llamado “carbón de piedra”), a base de pala y músculos. Era Secretario del Sindicato ferroviario de UGT de Murcia, un sindicato poderoso porque tenía muchos afiliados, la mayoría personal de tracción y de talleres, gente decidida, y contaba con mayores recursos económicos que los demás sindicatos. Por este puesto, figuraba en la Ejecutiva del PSOE de Murcia.
Cuando se crearon los Tribunales Especiales Populares, por Decreto de agosto de 1936 (parto “genial” de mi paisano el Catedrático de Derecho Penal D. Mariano Ruiz-Funes), su partido socialista lo designó miembro del Jurado de este Tribunal que contaba con tres jueces de derecho (Magistrados) y 14 jueces de hecho (los designados por los partidos políticos del Frente Popular). El TP de Murcia, se constituyó el 2 o el 3 de septiembre, y el 4 ya estaba funcionando. Y los juicios también tenían que desarrollarse con la mayor rapidez. Por eso, llamaban a estos procedimientos “sumarísimos”.El 11 de septiembre, el Tribunal dictó sus primeras sentencias: De 27 procesados, condenó a muerte a 10, a 8 les impuso cadena perpetua, y, al resto, penas de muchos años de prisión. Los condenados a muerte fueron fusilados en el patio de la cárcel de Murcia, la mañana del domingo 13 de septiembre de 1.936. Pero este asesinato merece párrafo aparte.

Entre los condenados a muerte, estaba el primer Jefe provincial de la Falange murciana, Federico Servet Clemencín, varios falangistas de la provincia, otras personas cuyo delito era tener una posición económica acomodada y el Párroco de la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, D. Sotero González Lerma, en la que yo había sido bautizado. Años después, mi padre me dijo que en el poco tiempo que había actuado en el TP, sólo había votado con bola negra a favor de la pena de muerte solicitada por el Fiscal dos veces: una , la de Federico Servet, por orden expresa, tajante e inexorable de su partido y, otra, en un juicio posterior contra un miliciano de la FAI que había violado a una mujer y matado a un cabo y a un guardia de Asalto, cuando fueron a detenerlo, veredictos que fueron ratificados por la sección de Derecho del Tribunal. Mi padre conocía a Federico desde que eran muchachos, casi niños. No eran amigos, pero se caían bien y se respetaban. Por ello, cuando terminó el juicio, mi padre se acercó al que acababa de votar su muerte y empezó a decirle: “Federico, lo siento mucho...” Sin dejarle terminar, Federico le interrumpió: “No te preocupes, Joaquín, yo hubiera hecho lo mismo contigo, dame un cigarro”
Antes he calificado de asesinato el fusilamiento de Federico Servet y los otros condenados a muerte, porque los acontecimientos de aquel domingo, día 13 de septiembre de 1936, en plena Feria de Septiembre murciana (con corrida de toros por la tarde) me marcaron para toda la vida. Por la mañana, muy temprano, me despertó el ruido de muchos camiones, llenos de hombres y mujeres huertanos, de los que algunos hacían sonar las caracolas, como cuando avisaban de que venía la riada, y otros gritaban “U.H.P. la cabeza de Servet”. Esta muchedumbre, más la que iba entrando por otros accesos de la ciudad, se concentró ante la Cárcel Provincial, porque “alguien” había hecho correr el rumor de que el Gobierno iba a indultar a los condenados a muerte, “y el pueblo estaba dispuesto a tomarse la justicia por su mano” (reseña de los periódicos locales). De la Prisión avisaron al Gobernador Civil que la multitud iba a asaltarla y, para “resolver la situación”, la máxima autoridad provincial dispuso que se fusilara a los condenados allí mismo, en el patio de la cárcel, y que se abrieran las puertas para que el pueblo comprobara que se había cumplido la “justicia popular”. Estas órdenes se ejecutaron inmediatamente, a pesar de que el Gobernador sabía perfectamente que las sentencias no se habían aprobado por el Gobierno y que, de acuerdo con la legalidad vigente, cuando en las resoluciones de los Tribunales Populares figuraban penas de muerte, se remitía copia literal –por telegrama urgente- al Gobierno por conducto del Ministro de la Guerra, quien una vez vista la sentencia decretaba o no su conmutación. Por consiguiente, la ejecución fue completamente ilegal porque no contaba con el preceptivo “Enterado, cúmplase” y, en teoría, ¡sólo en teoría, claro!, alguna pena de muerte se podría haber conmutado por reclusión perpetua. Por eso, no hubo ejecución sino asesinato, y, además, el permitir la entrada de las hordas en la cárcel que profanaron, mutilaron y se ensañaron ferozmente con los cadáveres, es una dejación de autoridad que transforma, al que no reacciona como es su obligación, en un miserable y criminal de la peor especie.
Yo lo vi, cuando todavía no había cumplido nueve años, y, desde entonces, aborrecí al sistema político que azuzaba., alentaba o permitía esas atrocidades. Que la primera autoridad provincial, ceda ante la presión del populacho, si es que no la provocó con unos intencionados rumores, la deslegitima y convierte en un rufián de la peor especie a quien, teniendo el remedio en su mano, lo permite. Y no hay incontrolados que valgan. Han pasado casi 70 años y lo tengo retratado en mi mente como si lo estuviera viviendo otra vez: A media mañana de ese nefasto domingo, estaba yo jugando en la calle cuando vi y oí venir a un vociferante gentío, que parecía arrastrar algo con unas cuerdas de las que tiraban hombres y mujeres. Con la curiosidad y agilidad, propias de un niño, me acerqué y lo que vi me hizo vomitar y ponerme enfermo. Era un cuerpo sanguinolento, hecho jirones del choque con los adoquines del empedrado, que venían arrastrando desde la cárcel, a unos dos kilómetros desde donde yo estaba. Recuerdo que se adivinaba que estaba en ropa interior de felpa, con calzoncillos largos y camiseta de mangas largas. Cuando me recuperé me fui a casa llorando. Mi madre me consoló y cuando vino mi padre le preguntó qué cómo se toleraba que se cometieran esas salvajadas.
Casi no respondió porque estaba avergonzado y eso que, en aquel momento, no sabíamos, que al cadáver que yo había visto, el de Don Sotero González Lerma, cura párroco de la Iglesia del Carmen, le habían cortado los testículos, se los habían puesto en la boca, y las piltrafas que quedaban de su maltrecho cuerpo, las colgaron de una farola de brazo colocada en la pared de su Iglesia, las rociaron de gasolina y les pegaron fuego, después de que un “heroico” miliciano le cortara una oreja y se metiera en una taberna para que se la hicieran a la plancha y comérsela acompañada de un vaso de vino. Mi padre se dedicó en cuerpo y alma a librar de la injusticia de aquellos tiempos a todos los que pudo, y lo sé no sólo porque me lo dijera años después, sino porque tengo mi evidencia personal, por manifestaciones de los propios interesados, de que salvó la vida, amparó de la persecución y libró de la cárcel, a muchos perseguidos.

Aunque no se lo confesara ni a sí mismo, las convicciones de mi padre se vieron muy afectadas por los crímenes, atropellos e injusticias que se cometieron en aquellos meses de 1936, de los que fue testigo de excepción, desconcertado y, lo que es peor, impotente para evitarlos en la mayoría de los casos, como le hubiera gustado, no solo por su hombría de bien sino porque su sentido común le decía que por aquél camino ni se iba a ganar la guerra, ni se merecía ganarla.

Ni que decir tiene que su puesto en el Tribunal Popular le pesaba como una losa de plomo y que estaba deseando salir de allí. Por eso, aprovechó la creación por el Ministerio de García Oliver, mediante Decreto de 26 de diciembre de 1936, de los Campos de Trabajo, también llamados de Concentración, que querían cambiar los principios penitenciarios vigentes hasta el momento, que eran los de la ejemplaridad del castigo y el control de todas las desviaciones frente al régimen republicano (se llegó hasta tipificar como delito, ¡con efectos retroactivos!, la “desafección”, creando los Tribunales Especiales de los Desafectos a la República), que intentaban encubrir, obviamente, la represión en la retaguardia queriendo justificarla y legitimarla con los instrumentos judiciales creados al efecto en el que primara la utilidad de los campos de trabajo,
66 catlo, día 30 de Junio de 2011 a las 17:19
No creo que este debate termine aquí. La cosa se relaja por ahora, pero el enfoque propuesto por Moa resulta ahora más incómodo que antes, pues ahora ha salido más fortalecido. Las campañas públicas de políticos y empresas en el ámbito de la comunicación dependen en buena medida de la aceptación mayoritaria de clichés ideológicos, es decir mucho dinero y poder dependen de que ciertas cosas no sean discutidas y estén asumidas por la plebe. Un cambio de perspectiva complica la planificación de campañas y la elaboración de discursos persuasivos. Hasta ahora el franquismo era un cómodo comodín discursivo tanto para la derecha como para la izquierda, pero a partir de ahora la cosa se complica.
Es parecido a lo que sucede con las dos décadas largas de ideología sobre el efecto invernadero. Todos los discursos lo aceptan, aunque se sepa que resulta muy discutible científicamente, porque hay mucho dinero y poder en juego.
Con lo del franquismo puede suceder algo similar,que, aunque se reconozca la validez del enfoque de Moa, se prefiera mantener el esquematismo salido de la transición. Es más, si ese esquematismo simplificador se considera útil desde el punto de vista de la mercadotecnia, será reforzado y crecerán los ataques hacia los enfoques que promueve Moa.
Así que el debate durará mucho tiempo.
67 Munzenbe, día 30 de Junio de 2011 a las 17:19
Para destrozar a César Vidal basta cotejar su libro de 1996 ("La guerra de Franco", Ed. Planeta) con cualquiera de sus libros sobre la Segunda República y la Guerra Civil posteriores a 2000 ("Checas de Madrid"; "Paracuellos-Katyn", "La guerra que ganó Franco", etc.). Repito (lo he puesto en dos o tres sitios, y nadie me hace ni caso) que en 1996 Vidal suscribía íntegramente la versión progre de la Historia del siglo XX. En sólo 3 o 4 años, se había pasado al extremo opuesto. ¿Por qué? ¿Puede un historiador serio dar un giro de 180 grados en tan poco tiempo? ¿Qué documentos secretos descubrió que le obligaran a desdecirse de esa forma espectacular? Y, sobre todo, ¿cómo pretende seguir posando de "historiador riguroso" después de una caída del caballo de ese calibre?

Y que no diga que también Moa ha evolucionado, porque cuando Moa era ultraizquierdista (hace 35 años) ni escribía nada, ni pretendía ejercer de árbitro de la cultura occidental, como sí hace CV.
68 gaudiosa, día 30 de Junio de 2011 a las 17:20
2)tanto para la sociedad como para el individuo recluido en particular, centrando sus principios de funcionamiento en el trato humano, la disciplina, la reparación social, la reforma individual, etc. El primer Campo de Trabajo que empezó a funcionar en el territorio no alzado, fue el de Totana (Murcia), a finales de abril de 1937. He leído que por el Campo de Trabajo de Totana pasaron casi dos mil hombres, la mayoría condenados por los Tribunales Populares de Murcia y Cartagena, a penas muy altas, cadena perpetua y reclusión de 30 años El trato dado por el personal del Campo a los condenados fue humanitario, bueno e indulgente, según constata la Causa General de Murcia, lo que, indudablemente, contribuyó a hacer más llevaderas las inevitables carencias y las precarias condiciones de vida en este tipo de establecimientos, sobre todo con una cruenta guerra en España. Desde luego, mi padre se esforzó en que fuera así.

Llegó el día 30 ó 31 de marzo, o el 1 de abril de 1939. No sé exactamente el día en que Totana se liberó a sí misma, porque allí no entraron tropas nacionales, pero el día antes, el mismo día o el día después, de que entrara en Murcia la Cuarta Brigada de Navarra, al mando de Don Camilo Alonso Vega, en Totana empezaron a repicar las campanas de todas sus Iglesias y a oírse cohetes, desde la mañana muy temprano. A mis hermanos y a mí nos despertaron estos insólitos sonidos y fuimos al dormitorio de nuestros padres, donde vimos a mi padre peinándose tranquilamente, mientras mi madre lloraba. Al preguntar yo qué pasaba mi padre nos dijo “Nada, hijos, que se ha acabado la guerra y yo tengo que irme de viaje por unos días”. Terminó de vestirse y se fue. Y los días se convirtieron en años.

Pronto empezaron a llegar noticias preocupantes para nosotros, procedían de Alicante en donde se decía que habían llegado las tropas nacionales cuando todavía quedaban muchas personas sin embarcar, por lo que algunos se habían suicidado y los demás habían sido apresados. Yo le pregunté a mi madre si sabía algo de papá y me dijo que había podido embarcar en el último instante y que iba rumbo a Méjico. A mí no me cuadraban muy bien las fechas, pero como era lo que quería oír, no insistí.

A los pocos días, vino una hermana de mi padre y nos llevó a todos a Alcantarilla, a la casa de mis abuelos, hasta que aquel otoño falleció inesperadamente mi abuelo de un infarto. Como éramos muchas bocas que alimentar, mi madre decidió que nos fuéramos a vivir a Murcia, a casa de una hermana suya. Empecé a trabajar de pinche en un bar, luego de aprendiz de carpintero y después de listero en un almacén de materiales de construcción.

Mientras tanto, uno de los favorecidos por mi padre ofreció que yo volviera a empezar el Bachiller y en mis ratos libres, llevara la cuenta de los cupones de las cartillas de racionamiento de la panadería que tenía. Aceptamos de todo corazón, sobre todo porque mi colocación en la panadería nos permitió mitigar el hambre insaciable que padecíamos.

Y ahora empieza mi testimonio como observador y sujeto directo de la parcela de la posguerra que viví personalmente y que nadie me la ha contado ni, mucho menos, manipulado. Quizá he sido muy prolijo en lo que llevo escrito, pero mi intención era dejar bien claro que yo fui uno de los niños de la guerra, hijo de un rojo muy significado, que jamás, nunca, sufrí la menor discriminación y que siempre fui tratado como un muchacho más de los de mi generación: sin ningún tipo de recriminaciones y, menos todavía, humillaciones o vejaciones.

Entre mis compañeros de bachillerato, que empecé en octubre de 1940, había una parte de hijos de asesinados (con o sin juicio, es decir de personas a las que les habían dado el típico “paseo”, hasta los ejecutados según sentencia, pasando por los oficiales de Marina y Guardias Civiles del Tercio de Albacete, que habían sido arrojados vivos al mar, de dos en dos, con una bala de cañón al cuello, en Cartagenadesde los barcos prisión “Río Sil”(10 asesinados cuando los llevaban al penal y 52 tirados al agua) y “España nº 3” (152 hombres que “…los llevaron a popa, amarrados de dos en dos y lastrados, fueron arrojados al agua”, informe del entonces Comandante Militar de Marina del puerto de Cartagena al Comandante General del Arsenal); otro grupo hijos de perseguidos con más o menos intensidad; otro grupo, el mayoritario, de hijos de profesionales, comerciantes y huertanos, que no habían tenido más intervención en la guerra que la obligada por las movilizaciones, y, finalmente, el grupo más pequeño: los que éramos hijos de los vencidos. Lógicamente, esta clasificación es puramente didáctica, sin que tuviera el menor reflejo en la realidad.

En los dos primeros cursos, 1940/1941 y 1941/1942, me hice muy popular entre mis compañeros. Estaba totalmente integrado y nunca hablábamos de política ni de la guerra recién acabada, aunque todos conocíamos perfectamente los antecedentes políticos de los familiares de los demás.

En estos dos cursos estudié Religión, de la que yo no tenía la menor idea porque no había ido a la Iglesia nada más que cuando me llevaron a bautizar, con un padrino que según las normas canónicas no podía serlo ni, por supuesto, sabía el padrenuestro, ni había confesado ni comulgado jamás. La estudié con la misma intensidad que cualquier otra asignatura, pero aunque asistía a las Misas del Instituto, los domingos no iba, porque aunque me atraía la belleza del cristianismo y envidiaba a los creyentes, no me llegaba la fe. En el verano de 1942, preparé el 3º de Bachiller, que superé satisfactoriamente y en octubre de 1942, inicié el 4º curso que fue el que determinó mi conocimiento y mi incondicional adhesión intelectual a la doctrina de Jesús, también a la de José Antonio, pues desde el receloso acercamiento inicial a la doctrina y al magisterio vital de José Antonio llegué a identificarme totalmente con su pensamiento, por el camino de la inteligencia, que no por el de la fiebre emocional. Y es que su insuperable integración de los imperecederos valores morales con los de una exigible justicia social auténtica, pensé entonces, principios de 1943, y sigo pensando ahora, diciembre de 2005, que José Antonio fue un hombre irrepetible e inigualable que hizo de su vida un servicio y sacrificio permanente a España, como demostró con sus hechos además de con sus palabras.

Mi curiosidad se despertó cuando en la clase Formación del Espíritu Nacional, una “maría” como la de Educación Física, oí comentar que José Antonio, en su discurso fundacional, había considerado justo el nacimiento del socialismo. Me extrañó tanto este insólito reconocimiento del adversario, que me entregué con avidez a la lectura de sus Obras Completas. Me entusiasmé, me sedujeron y su testamento me conmovió hasta las entrañas. Había encontrado el norte de mi vida.

Tuve que sostener una grave lucha interior para asumir esta fulgurante revelación, porque de alguna manera sentía que estaba traicionando los ideales por los que mi padre había luchado, con la mayor honradez, toda su vida. Pero, gracias a Dios, pude comentarlo personalmente con él, porque como yo intuía no se había exiliado a México. La mañana que se marchó de casa se fue a la de un amigo de mi abuelo de absoluta confianza, que vivía en Totana. Estuvo oculto unos días y una noche tomó el tren de Granada- Murcia, se apeó en Alcantarilla, y se escondió en casa de sus padres, en las cámaras de esa casa de dos plantas que estaba al final del último patio. Allí estuvo como “topo” desde abril de 1939 hasta octubre de 1948, ¡Más de nueve años! A mí me lo dijo mi madre a finales de 1940 y a mis hermanos se lo íbamos descubriendo cuando iban siendo mayores.. Nadie fuera de la familia lo sabía y para no despertar sospechas, lo veíamos turnándonos los domingos. Yo hablé con él de todo lo divino y lo humano y mucho de política. Obviamente, le comenté mi descubrimiento de José Antonio, del que él sólo conocía que era hijo de Don Miguel Primo de Rivera, que era el fundador de la Falange y que Indalecio Prieto, su ídolo, lo apreciaba mucho, pero, naturalmente, no sabía nada de su doctrina.
Le hice leer el discurso del cine Madrid y su testamento y quedó impresionado por su altura intelectual y humana. Me dijo que sabía que su condena a muerte era inevitable porque lo había ordenado Moscú, y que Largo Caballero se había negado a canjearlo por su propio hijo porque los rusos se lo habían prohibido terminantemente.

Le planteé mi problema de conciencia y me contestó con la generosidad y nobleza que yo esperaba de él: “Mira, hijo, yo no tengo ninguna autoridad moral para aconsejarte en una materia en la que mis aciertos o errores, los estáis pagando vosotros, que estáis creciendo con faltas en lo más elemental y pasando auténtica hambre. Una persona sola, puede ir hasta donde le empujen sus ideales, sin límite, pero un hombre con mujer e hijos no debe comprometer la supervivencia de su familia. Haz lo que te dicte tu corazón, pero procura no comprometer a otros con tus decisiones y siempre, me oyes Pepe, siempre, actúa con honradez y coherencia”.
Libre de mi preocupación con la autorización del único hombre al que yo le reconocía autoridad sobre mí, me afilié al Frente de Juventudes a mediados de 1943. Nadie me dijo nada y sólo mis familiares más cercanos y algún íntimo amigo de mi padre, me preguntaron “¿ Por qué te has hecho falangista?. Por convicción, era mi lacónica contestación. Mientras cursaba el bachillerato, fui Jefe de Escuadra, de Falange y de Centuria. Asistí a los Campamentos Nacionales de Mandos del Frente de Juventudes, de Riaño y de Covaleda, y obtuve los títulos nacionales de Jefe de Falange y de Centuria. Adelanté otro curso, el 6º de bachillerato, y lo terminé en 1945, obteniendo la calificación de sobresaliente en el Examen de Estado y empezando la carrera de Derecho en la Universidad de Murcia, en octubre de 1945.
69 Munzenbe, día 30 de Junio de 2011 a las 17:24
Un ejemplo:

- "En Asturias [octubre de 1934] se produjeron, 1255 muertes, de las que 1051 correspondieron a
los revolucionarios [es decir, fueron muertos 1051 revolucionarios, como cabe
colegir de la frase posterior]. Mientras que los insurrectos asesinaron setenta
personas, los militares y las fuerzas del orden público comenzaron a realizar
fusilamientos ilegales en el cuartel de Pelayo, pasaron luego por las armas a
más de doscientos obreros, practicaron la tortura de manera sistemática y
autorizaron saqueos de la peor especie en poblaciones enteras. Contemplando el
episodio como una ocasión ideal para liquidar a sus adversarios políticos, las
derechas se valieron del mismo para realizar en toda España más de treinta mil
detenciones" (César VIDAL, "La guerra de Franco", Planeta, 1996, p. 38).

- "[En octubre de 1934] Las fuerzas gubernamentales dieron muerte a un máximo de
88 personas, de las que cuatro fueron fusiladas judicialmente. [...] Como puede
apreciarse, la propaganda exterior de las izquierdas sobre una terrible
represión desencadenada por las fuerzas de seguridad del Estado no se sostiene a
la luz de las cifras señaladas" (César VIDAL, "La guerra que ganó Franco",
Planeta-Agostini, 2007, p. 91).

¿A quién debo creer, al César Vidal de 1996 o al de 2007?

70 gaudiosa, día 30 de Junio de 2011 a las 17:25
3)Fui Delegado de Curso, de Facultad y en 1949, fui nombrado Jefe del SEU del Distrito Universitario de Murcia. Durante la carrera asistí a unos cursos en los que logré el título de Jefe de Campamento del SEU y estuve dos veranos en el Campamento de la Milicia Universitaria de Ronda, de donde salí Alférez de Complemento, en 1948. Estudié varios cursos con becas de la Universidad de Murcia y el SEU me facilitó los libros de la carrera por el sistema de préstamo, es decir para utilizarlos durante el curso y devolverlos al terminar éste. En 1950 terminé la carrera y fui como Jefe de la Escuadra de Murcia, a la peregrinación nacional que hizo el SEU, andando de Asís a Roma, con motivo del Año Santo de 1950.
Mi padre, harto ya de su encierro, decidió a finales de 1948, salir de él pasara lo que pasara. Le preparamos una documentación a su verdadero nombre, y su fotografía, pero imitando una cédula oficial, y una noche tomó el correo Cartagena-Madrid, en Alcantarilla, y se vino a trabajar, como encargado, a una tienda de lámparas eléctricas sita en la Puerta del Sol, al principio de Arenal. En ese centro de España, lo vieron muchos amigos y conocidos que, francamente contentos, le preguntaban donde había estado durante esos años. A todos les contestó que en México pero que acogiéndose a los indultos de Franco, había regresado a España. En esa tienda estuvo año y medio aproximadamente, y confiando en que no había pasado nada quiso volver a Murcia, para poder hacer la vida de familia que tanto había añorado en sus muchos años de soledad. Una vez más, uno de sus innumerables favorecidos le contrató como encargado de una fábrica de conservas en Alcantarilla, a donde todos los días iba y regresaba en autobús. Así estuvo más de un año y, naturalmente, sabiéndolo todo el mundo y sin que nadie se metiera con él.

Una tarde de octubre de 1951, cuando yo estaba terminando las prácticas de Alférez en el Regimiento Sevilla nº 40, de guarnición en Cartagena, dos primos carnales míos fueron a la Residencia de Oficiales donde yo vivía, para decirme que a mi padre lo habían detenido y que estaba en el Cuartel de la Guardia Civil de Alcantarilla. Inmediatamente me presenté en el pabellón del Coronel, pidiendo verlo por una cuestión urgentísima y muy grave para mí. Me recibió enseguida y le dije que habían venido a buscarme porque mi padre estaba gravísimamente enfermo. Me dio permiso y añadió que no me preocupara y que si no podía regresar para darme la licencia, me la haría llegar por el Gobierno Militar de Murcia. Cumplió como lo que era, un caballero, y me mandaron la cartilla militar con las prácticas de Alférez aprobadas, y mi licencia provisional.

Mis primos y yo nos volvimos en el taxi que los había llevado y entonces me informaron que un encargado al que había despedido mi padre porque lo sorprendió llevándose una gran cantidad de hojalata, lo había denunciado por su pasado político. En el cuartelillo de la Guardia Civil me recibieron amable y disciplinadamente, iba de uniforme y el comandante del puesto era Brigada, y pude hablar todo el tiempo que quise con mi padre. A la salida le pregunté al Brigada por la dirección del denunciante que, lógicamente, se negó a darme, pero de lo que si me informó es de que ellos sabían que mi padre había vuelto a Alcantarilla, que investigaron y al comprobar que no había iniciado ni reanudado ninguna relación política y que todo el mundo les decía que era una gran persona, lo dejaron en paz.

Al día siguiente, ya de paisano, fui a ver al Jefe del Frente de Juventudes del Distrito Universitario de Murcia, que era mi jefe directo, y le presenté mi dimisión irrevocable. No quería aceptarla de ninguna manera y telefoneó al Jefe Nacional del SEU, Jorge Jordana, y con el Delegado Nacional del Frente de Juventudes, José Antonio Elola, que tampoco querían admitirla. Hablé con ellos y les pedí que me quitaran la tentación de aprovechar mi cargo para luchar por mi padre, porque iba a hacer todo lo posible y lo imposible por conseguir su libertad. Tanto insistí que, al final, aceptaron a regañadientes mi dimisión, ofreciéndome toda la ayuda que ellos me pudieran prestar y aquel mismo día, sin que yo lo supiera, iniciaron los trámites para concederme el Víctor de Plata del SEU que, efectivamente me impusieron unos meses más tarde.

Del cuartelillo de la Guardia Civil de Alcantarilla llevaron a mi padre a la Cárcel Provincial de Murcia, en donde estuvo en prisión preventiva unos tres o cuatro meses que a nosotros nos parecieron eternos. Conseguimos su libertad provisional, le nombraron Defensor a un Teniente de Artillería que era Licenciado en Derecho, y se señaló fecha para el Consejo de Guerra. Lo convocaron para una mañana de la primavera de 1952, en el Cuartel de Artillería de Murcia, donde fuimos a acompañarlo los tres hermanos varones. Como sabíamos que el Fiscal Militar pedía pena de muerte, yo fui con un maletín para si se confirmaba, salir zumbando a Valencia para hablar con el Auditor, con el Capitán General de la Región o con quién fuera, de allí o de Madrid, porque a lo que no estaba dispuesto era volver a Murcia sin el indulto de mi padre.

Se inició el Consejo de Guerra con la Sala absolutamente llena de amigos y favorecidos de mi padre, por nosotros y algún otro allegado,
destacando entre todos el Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Murcia, Don Salvador Martínez-Moya, Subsecretario de Justicia en el gobierno Lerroux al que mi padre, jugándose el tipo, había conseguido que le conmutaran la pena de muerte por cadena perpetua, y que con su apasionada y lúcida intervención como testigo, contribuyó mucho a aclarar los hechos.

Declararon los testigos, todos personas de relieve en la sociedad murciana, detallando cada uno lo que mi padre había hecho por ellos. No hubo ningún testigo de la acusación, porque no los había, y tampoco compareció el denunciante. A pesar de todo, el Capitán jurídico que actuaba de fiscal ratificó su petición de pena de muerte, por lo que, de acuerdo con el Código de Justicia Miliar vigente en la época, todos los asistentes al juicio: los cinco miembros del Tribunal, el fiscal, el defensor, el reo y todo el público tuvimos que ponernos en pie, para oír la sacramental frase “En nombre de la Ley, solicito se imponga al acusado la pena de muerte”. No es agradable, desde luego. Después de informar el defensor, el presidente ordenó que se desalojara la Sala para que el Tribunal deliberara.

Salimos a la plaza de Armas del cuartel, y al cabo de una media hora, nos volvieron a llamar. El presidente dijo que se condenaba al acusado a la pena de 30 años de reclusión mayor, con aplicación automática de todos los indultos dictados hasta la fecha, por lo que quedaba en libertad desde ese momento. Desbordantes de alegría nos fuimos a celebrarlo.

Un poco tiempo más tarde, entré de pasante al bufete de Don Salvador Martínez-Moya, al que algo después que yo se incorporó el hijo mayor de Federico Servet, el Jefe Provincial de Falange asesinado en septiembre de 1936. Se llamaba Ramón y nos llevábamos muy bien. Nunca hablamos de nuestros padres, pero los dos sabíamos la relación que habían tenido. Mi hermano Paco había ingresado por oposición en el Cuerpo General de la Hacienda Pública,Escala Auxiliar, en abril de 1947, (viviendo todavía nuestro padre como topo). Años después, mi hermano Joaquín también ingresó por oposición en el Ayuntamiento de Murcia. Ninguno de los dos tuvo la menor dificultad ni el más mínimo rechazo para opositar.

En el verano de 1952, mi hermano Paco me dijo que habían convocado oposiciones para la Escala Técnica de su Cuerpo y me propuso que las preparáramos juntos. Así los hicimos y en 1953 las aprobamos los dos.. Al año siguiente me trasladaron a Murcia, me di de alta en el Colegio de Abogados y simultaneaba el ejercicio libre de la profesión, con mi puesto en la Delegación de Hacienda de Murcia.
Al parecer cumplí satisfactoriamente con lo que yo consideraba un puesto de servicio, pues fui elegido para el primer curso de Perfeccionamiento de Funcionarios de Hacienda, que se celebró en 1962.
. En 1964, me llamó a Madrid el entonces Subsecretario de Hacienda, Fernando Benzo, y me dijo que por los informes de mis superiores y por el resultado del cursillo, yo podía ser un buen Delegado de Hacienda, pero que si quería hacer carrera en el Ministerio tenía que salir de Murcia y, naturalmente, dejar el ejercicio libre de la abogacía porque a esos niveles era incompatible. Inmediatamente le contesté que tenía que consultarlo con mi mujer, porque entonces un Delegado no podía permanecer más de 10 años en una misma provincia, para no adquirir arraigo.
Acepté, y me nombraron Segundo Jefe de la Delegación de Hacienda de Córdoba, , me fueron nombrando Delegado en provincias cada vez más importantes, Cádiz, La Coruña y Sevilla. En 1974, siendo Ministro de Hacienda Antón Barrera de Irímo, me trajo a Madrid de Subdirector General. Debo destacar que ninguno de los Ministros de Hacienda que conocí era falangista, por lo que mis ascensos se me concedieron a pesar de yo sí serlo. En todos estos años seguí en contacto con mis camaradas. Fui fundador y primer presidente de la Agrupación de los Antiguos Miembros del Frente de Juventudes en Murcia. En Córdoba y Burgos, además de las visitas protocolarias a los Gobernadores y demás autoridades, me presenté a los respectivos Subjefes provinciales del Movimiento, porque los Jefes eran los Gobernadores poco o nada falangistas normalmente. En Cádiz formé parte del Consejo provincial de la Juventud, y en Sevilla me hicieron una entrevista para el periódico local del Movimiento, que se publicó en la doble página central, que mereció la felicitación de la Vieja Guardia sevillana porque “en estos tiempos (principios de 1973), es rarísimo que alguien se muestre orgulloso de su formación y de su militancia falangista”.

71 baudilio, día 30 de Junio de 2011 a las 17:28
#38 lannes18

Fue cuando el debate sobre el 'homosexualismo'. Si mal no recuerdo la cronología fue que saltó J.M. Marco, respuesta de Moa, dos plumillas que no han vuelto a aparecer en LD y cuyo nombre no recuerdo, nueva respuesta de Moa y ya después un artículo incendiario del "jefe". Bien al mismo día o al siguiente en el telediario que presenta Brandau en LD TV, este arrancó con un editorial de cierta fiereza contra Moa sin mencionarle, claro. El que solo viese la tele y no siguiese LD periódico se quedaría totalmente en blanco.
72 gaudiosa, día 30 de Junio de 2011 a las 17:32
4)Años después, mi hermano Paco también fue Delegado de Hacienda en Cuenca, Guadalajara, Ciudad Real y Albacete, en donde se jubiló porque los socialistas de Felipe González expropiaron, mejor dicho requisaron porque no hubo indemnización, a todos los funcionarios de España cinco años de su vida profesional, anticipando la edad de jubilación de los 70 a los 65 años. Con esta medida echaron a la calle a magníficos e insustituibles catedráticos, magistrados, y a alto personal de la Administración, cuya selección y preparación exige varios años. Luego rectificaron, claro, pero ya habían conseguido su objetivo de eliminar (ahora de los escalafones, en la guerra había sido peor porque los borraron de la vida) a los más “fascistas” porque eran los que más tiempo habían servido a España siendo Franco Jefe del Estado español. A mí no me afectó este despropósito porque estaba excedente.
Después de la muerte de Franco, observé que el Ministerio de Hacienda que siempre había sido muy profesional y con una reconocida solera de prestigio y eficacia, empezaba a politizarsey no porque, como después ocurrió, sobre todo con el partido socialista, que empezó a sustituir funcionarios por adictos ajenos al Ministerio, sin cesar a los primeros porque no podían, pero dejándolos sin funciones y nombrando paralelamente a su gente, con lo que el gasto público se duplicaba y labores muy especializadas, como la de los Abogados del Estado, se las encargaban a muchachos recién salidos de la Universidad e, incluso, sin título académico alguno. La politización de entonces, 1976, venía porque cuando el Dir. Gral, o el Subsecretario de turno, me encargaba un borrador de O. M., de Decreto o, alguna vez, formaba parte de una comisión interministerial para preparar un proyecto de Ley, como ocurrió con la Ley de Bases de las Haciendas Locales, en la que llevábamos trabajando varios meses dos funcionarios de Gobernación y dos de Hacienda, al llevar nuestros trabajos, nos daban las gracias pero nos decían que ya no servían porque habían cambiado los criterios políticos. ¡Y trabajar para la papelera nunca me ha gustado!

Pedí la excedencia voluntaria y, me contrataron de Director General en una empresa privada de promoción inmobiliaria, en la que me pagaban cuatro veces más que en el Ministerio. Pero aquello no me gustaba.

Me marché voluntariamente sin pedir ninguna indemnización porque era mi decisión, y, previo examen del Presidente del Banco y del Consejero-Director General, me contrataron como Jefe de los Servicios Jurídicos en el Banco Rural y Mediterráneo, banco que había sido de los Sindicatos Verticales y entonces pertenecía al Ministerio de Trabajo. Curiosamente en esta entidad, “fascista” por definición, estaba toda la plana mayor de la Federación Socialista Madrileña. Me tocó recuperar la deuda que tenían tres ex-ministros de Franco, que no eran importantes cuantitativamente porque los préstamos se habían solicitado y concedido para comprar sus viviendas. Negocié con ellos el plazo de pago, sin condonación de principal ni de intereses, y cumplieron rigurosamente, saldando por completo sus débitos. A uno de ellos, muy famoso y con fama infundada de hombre acaudalado, lo visité en su domicilio porque en aquel momento estaba enfermo, y también pagó hasta su última peseta. El Banco, por decisión política del que correspondiera, creo que fue Adolfo Suárez a propuesta de los Ministros de Hacienda y Trabajo, fue absorbido por el Banco Exterior de España, que era propiedad al cien por cien del Ministerio de Hacienda, a través de la Dirección General del Patrimonio del Estado. Todos los que quisimos nos integramos en el BEX, al poco tiempo me hicieron Subdirector General del Banco, jefe del área contenciosa, y ví como se recuperaban unos créditos concedidos a UCD, mediante la ejecución de unas garantías hipotecarias de unos pisos en la calle Arlabán, sede central de la UCD, y de otros en Cedaceros, que era la sede de Madrid del mismo partido. Los pisos se los quedó el BEX y en los de Cedaceros nos instalamos los Servicios Jurídicos del Banco, tanto el área consultiva a cargo de otro Subdirector General y la contenciosa de mi competencia. Aquí renegocié varios créditos sindicales de más de 500 millones de pesetas, pero al intentar ejecutarlos por incumplimiento, la superioridad recabó el expediente y yo nunca más supe “oficialmente” de ese asunto, aunque me enteré por fuera de lo que había pasado, pero el secreto profesional me impide ser más explícito.

Toda esta larga exposición, quiere testimoniar de un modo directo, por las vivencias de mis hermanos y las mías propias, aunque Joaquín sea socialista (cosa que no entenderé nunca porque es inteligente y honrado)
que en contra de lo que ahora se escribe, los hijos de los “rojos” jamás fuimos discriminados por los “franquistas” y que los éxitos o los fracasos, dependían de uno mismo: de su trabajo, de su capacidad y de su dedicación. Que dentro de las limitaciones económicas propias de una nación devastada por la guerra, el Estado concedía las escasas ayudas que podía dar, a tirios y troyanos, sin distinción de colores. Que los niños de la guerra no tuvimos que reconciliarnos con nadie porque nunca estuvimos enfrentados. Que, por el contrario, se dieron de una forma callada y anónima, comportamientos de una generosidad y de una grandeza de alma, que ahora serían inconcebibles, pues, por ejemplo, cuando en el entierro de mi padre vi a Manolo Servet (amigo mío del Frente de Juventudes y compañero de trabajo en el Ayuntamiento de mi hermano Joaquín), segundo hijo de Federico, el condenado a muerte con la participación de mi padre, venir a darme un abrazo de pésame, tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para que no me brotaran las lágrimas. Que en el Frente de Juventudes nos enseñaron y enseñé, que la unidad de los hombres y de las tierras de España es innegociable; que el hombre es portador de valores eternos; que en casa del famélico no se pueden pregonar hipotéticos derechos porque antes hay que darle de comer con la dignidad que merece todo ser humano; que la justicia social es una obligación legalmente exigible por la comunidad, sin que la pueda sustituir ni la caridad que es una virtud y una exigencia moral, ni la solidaridad que es la traducción laica de la caridad, pero sin ser una virtud ni una exigencia moral, por lo que se queda en un mero globo de humo. Que, por lo menos, desde el año 1952 no había presos políticos en las cárceles por hechos ocurridos antes de 1 de abril de 1939, y que si después los hubo, serían por actos coetáneos o posteriores cometidos contra el Estado españolEl único caso que conozco directamente por el protagonista, de irracional e inhumana discriminación se produjo en Cehegin (Murcia) en septiembre de 1936. Un chico de 13 años, Antonio Corbalán Carreño, cuyo padre habían metido en la cárcel por “fascista” (tenía unas pocas tierras e iba a Misa los domingos), fue al Colegio donde había estudiado los dos primeros cursos de bachiller (requisado a los religiosos que lo habían fundado y convertido en público) y se encontró que en el tablón de anuncios del Centro, había una lista, en la que él figuraba, a los que se les denegaba la matrícula “por desafectos a la República”. Por increíble que parezca es verdad y el interesado, gracias a Dios, todavía vive y está dispuesto a confirmarlo. ¡Ah, lo que se denegaba no era una matrícula gratuita, sino el poder estudiar! O sea, que por ser hijo de “fascista” se le condenaba al analfabetismo.
Debo añadir, por último, que a mí tampoco nadie me utilizó como argumento de propaganda. Todos sabíamos y todos callábamos. Eran cuestiones personales que sólo afectaban a los implicados porque la guerra había terminado, por lo menos, para nosotros los jóvenes y para todos los hombres de buena voluntad. Es cierto que De Gaulle dijo que las guerras civiles son imperdonables porque cuando acaban, no empieza la paz, pero para mí es una verdad a medias, porque cuando una guerra civil es inevitable porque la mitad de su población no se resigna a morir a manos de la otra mitad, las heridas tardan mucho tiempo en restañarse, pero cuando antes se olvida el resentimiento, el revanchismo, el juego sucio, el sectarismo, antes se produce la convivencia y la paz social. . Los niños habíamos visto muchas cosas y todas las teníamos muy frescas en la memoria, pero si te educan hablándote de que cuando se produzca la “vuelta de la tortilla” los que ahora han vencido van a ver lo que es bueno, es evidente que el odio se acrecienta como una espuma inagotable. Pero si lo que te enseñan es que la Patria es de todos y no patrimonio exclusivo de ningún partido ni de ninguna persona; que la opresión de las personas y su explotación por el capital es una injusticia aberrante que no se puede tolerar de ninguna manera; que antes que murcianos, vascos, castellanos o catalanes, somos españoles. Si todos reconocemos que la convivencia no se puede producir por consenso ni por disposiciones en el Boletín Oficial del Estado, sino por la íntima convicción de que hay que analizar porqué ocurrió, lo que realmente pasó, si no olvidamos la verdad, la reconocemos y aceptamos en lo bueno y en lo malo, en lo que nos gusta y en lo que desearíamos que hubiera sido diferente y las asumimos porque es irreversible; el sentido común, el individual y el colectivo, nos llevarán al único camino posible para evitar la repetición de unos hechos tan abominables:el poner cada uno lo mejor que tenga dentro de sí, jugar limpio porque el juego sucio descompone y encoleriza, no negar la evidencia porque eso es un insulto y un agravio para el que escucha, terminar con el revanchismo y con el victimísmo… no pido santos, eso está fuera de nuestras manos Solo pido honradez y afán de servicio al bien común y, finalmente, lo que deseaba José Antonio como último remedio, que si “Dios no nos concede gobernantes capaces, por lo menos que sean honrados”.

73 catlo, día 30 de Junio de 2011 a las 17:39
72 gaudiosa

Impresionante testimonio. En él puedo reconocer otras historias semejantes.
74 lannes18, día 30 de Junio de 2011 a las 17:47
Gracias Baudilio, pensaba que habia sido ahora, por el tema este que estamos ahora tratando...
75 1132CPCF, día 30 de Junio de 2011 a las 17:48
IN MEMORIAM:
No olvidar lo inolvidable

José Aybar, jefe de la Policía Municipal de Baracaldo, citado en 'Interviú' como ultra
30 de Junio de 2011 - 09:10:13 - M.J. Grech

http://blogs.libertaddigital.com/in-memoriam/jose-...
76 manuelp, día 30 de Junio de 2011 a las 18:04
gaudiosa

Muy buen testimonio, que ya habia sido expuesto antaño en este blog. Solo una pega en plan "Pepito Grillo", cuando dice el autor:

Llegó el día 30 ó 31 de marzo, o el 1 de abril de 1939. No sé exactamente el día en que Totana se liberó a sí misma, porque allí no entraron tropas nacionales, pero el día antes, el mismo día o el día después, de que entrara en Murcia la Cuarta Brigada de Navarra, al mando de Don Camilo Alonso Vega,

La unidad era la IV Division de Navarra, perteneciente al cuerpo de ejercito de Navarra, al mando del general Solchaga, pues despues de finalizar la campaña el Norte (octubre de 1937) las brigadas navarras se convirtieron en divisiones.

http://www.requetes.com/divisionnavarra.html

http://www.requetes.com/planos.html

77 manuelp, día 30 de Junio de 2011 a las 18:11
78 Quixote, día 30 de Junio de 2011 a las 18:12
Es interesante la clasificación de los "enemigos de Franco" que a la sazón establece Don Álvaro Dors, en tres grandes categorías: a)beligerantes; b)purgantes y c)ignorantes.

César Vidal quedaría encuadrado, entre los purgantes, la mayoría "liberales", muchos de éllos apoyaron en mayor o menor medida a Franco y ahora sienten la "necesidad" -más bien el oportunismo político- de "limpiar sus concienca de clase política" al arbur de un en voga laicismo cutre antiespañol que trata de justificarse, a falta de mejores argumentos, atacando a Franco, e incluso a Felipe II o a los Reyes Católicos (manda huevos).
79 1132CPCF, día 30 de Junio de 2011 a las 18:13
... se veía venir,
D. Pío ha pasado la ITV de forma magistral, cum laude,
en cambio otros tendrán que volver y "alinear la dirección", sus vehículos no se mantienen "centrados"

80 solapado, día 30 de Junio de 2011 a las 18:26
#42 Gaditano

Lo del país "reconciliado" me lo llevo yo preguntando desde la primera vez que entré en este blog y se lo leí a Moa (lo repite bastante, como los otros mantras que usa). Nunca me he atrevido a preguntarlo por temor al griterío de los beocios. Pero claro, habrá que saber qué entiende Moa por reconciliado.
81 Quixote, día 30 de Junio de 2011 a las 18:33
Franco siempre mostró una mayor excelencia moral y política que sus enemigos, a los que perdonó de corazón e incluso pidió perdón en sus testamento político cuando declaraba "perdonar a cuantos se declararon sus enemigos".

Perdonaba como debe hacerlo un buen cristiano y defendió hasta la muerte a la Nación española, y sólo reconocía que a lo largo de su vida sus únicos enemigos habían sido los de España -nunca los masones, los socialistas, los republicanos o los anarquistas perdonaron a sus enemigos ni reconocieron expresamente en su testamento político su amor a España-.

Como se ha dicho, la esencia de lo político está en la discriminación del enemigo, en política todos no tienen por menos que tener enemigos; pero la declaración de no tener enemigos personales y el perdón hacia los enemigos políticos no puede conllevar el desconocimiento del enemigo político (toda sociedad con un componente ideológico tiene enemigos, también la Iglesia reconoce tener enemigos muy poderosos).

82 manuelp, día 30 de Junio de 2011 a las 18:37
# 80 solapado

Pues si con todas las veces que ha leído el "mantra" de Moa, no se ha enterado, me temo que el beocio es usted.

Beocio: necio, lerdo, bobo, estúpido, memo, mentecato, tonto.
83 Gogol, día 30 de Junio de 2011 a las 18:57
SÓLO UN MASTUERZO PUEDE MENOSPRECIAR A CHESTERTON.

Chesterton debatió con los mejores intelectuales de su época: George Bernard Shaw, H. G. Wells, Bertrand Russell, Clarence Darrow, etc.; y según las crónicas contemporáneas, Chesterton por lo general era el ganador de estos debates.

De poco sirve que empolvados liberales, socialistas, materialistas, protestantes, etc., traten hoy día de minusvalorarlo.

Su pensamiento y su escribir han sido alabados nada menos que por Ernest Hemingway, Graham Greene, Evelyn Waugh, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Karel Capek, Marshall McLuhan, Paul Claudel, Dorothy L. Sayers, Ágata Christie, Sigrid Undset, Ronald Knox, Kingsley Amis, W.H. Auden, Anthony Burgess, E.F. Schumacher, Neil Gaiman y Orson Wells, por mencionar unos pocos (que no lo sea por César Vidal resulta nada y menos que nada).
84 Areta0, día 30 de Junio de 2011 a las 20:01
En cuanto al tiempo de paz durante el franquismo remito al vídeo de los catedráticos sobre el concepto de paz http://videos.libertaddigital.tv/2011-06-09/los-ca... , sobre todo a partir del minuto 19:56.La paz de las dictaduras para quien las quiera.
85 payne, día 30 de Junio de 2011 a las 20:11
A la vista de los resultados provocados por el Sr. Vidal, le ruego al Sr. Jiménez Losantos que invite a algún otro "historiador" a que chinche una vez más, y nunca dejen de hacerlo, al Sr. Moa. Ha sido un placer leer las respuestas que éste les ha dado. ¡Qué maravilla!
86 manuelp, día 30 de Junio de 2011 a las 20:13
El Ateneo de Madrid albergará un acto de apoyo a Otegi

http://www.libertaddigital.com/nacional/2011-06-30...

Creo que Pio Moa, hace diez años no iba tan descaminado.

Si los socios son capaces de aceptar ovejunamente las cosas que a diario ocurren allí, significa que en el Ateneo no existe una cultura democrática ni valor intelectual alguno, a pesar de que algunos persistan con loable esfuerzo en actividades de cierto mérito. Azaña describió así el Ateneo de tiempos de la república: “una masa de socios anodinos, pobres diablos, torpes casi todos, pedantes algunos, grillados otros. Alguno se hace el comunista tremebundo”.
La descripción, por desgracia, sigue valiendo. Ese ambiente aleja a las personas intelectualmente más válidas y a otras muchas, hartas de tanta malignidad y estupidez como alberga la antaño “Docta Casa”. La cifra de socios no cesa de bajar. Una larga experiencia me ha demostrado que, en estas condiciones, a una mala junta de gobierno le sucede otra parecida. Carlos París es lo que los socios se merecen, y si le sustituyen ahora un grupo de trepillas, también se lo merecerán. Cuando la degradación rebasa ciertos límites, es muy difícil salir de ella. Me gustaría tener la receta para cambiar eso, pero no la tengo, y he de contentarme con la denuncia.


http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/ele...

87 Escali, día 30 de Junio de 2011 a las 20:28
gaudiosa, eres un pelma.

Consigues que un blog, que debe ser algo rápido y vivo, se convierta en un auténtico muermo.

Vete a escribir enciclopedias, hombre, que es lo tuyo. ¡Pelmazo!.
88 atwater, día 30 de Junio de 2011 a las 20:35
#67 Munzenbe

En efecto, es bastante llamativo el cambio. Pío Moa ha escrito libros enteros dedicados a explicar su enorme transición ideológica ("De un tiempo y un país"). No hemos visto algo así en César Vidal.
89 Gomorra, día 30 de Junio de 2011 a las 20:40
Años leyendo LD.
Mi primer mensaje.
Respuesta ejemplar de Moa.
Reposada y llena de contenido. Y sobre todo sin atacar ni descalificar a C. Vidal, como sí hizo este último.
Yo considereba a Moa como un personaje secundario dentro de LD, que los importantes, y me refiero a los artículos y escritos, eran FJL y CV. Todo lo que escribían para mí era la biblia, algunas cosas me gustan más que otras, pero la Biblia. Y a Moa aún gustándome le daba menos crédito e importancia.
Esta trifulca me ha cambiado los esquemas.
Pío Moa ha emergido como alguien realmente sabio e importante. Espero que todos esos comentarios sobre la posible expulsión de Moa sean solo rumores y así se queden.
FJL y CV siguen siendo dos de mis referentes.
Pero don Federico, no permita que los buenos, uno de los mejores, o sea, don Pío Moa, se tenga que buscar otra tribuna. Moa enriquece, ilustra y muchas veces apasiona cuando se le lee. Lo mismo que ud. Me gustaría tenerles como siempre en LD y que los dos sigan dando ejemplo al resto de medios.
90 doiraje, día 30 de Junio de 2011 a las 22:12
Se pregunta gaditano en #42, apelando a su condición de psicoterapeuta, qué es eso de una nación reconciliada, cuál es el criterio que permite verificar o establecer que existe la reconciliación en un colectivo.

No apelaré a mi condición de psicoterapeuta para responder a esta pregunta, aunque pueda apoyarme, sólo relativamente, en mi experiencia como profesional y como persona reconciliada con viejas heridas.

Lo primero que resulta obvio es señalar que una sociedad o una nación no es una realidad idéntica que un individuo, aunque sea cierto que son éstos los que componen aquéllas. Por favor, no caigamos en psicologismos, que es un error como otro cualquiera.

La reconciliación en personas tomadas individualmente exige cierta elaboración, por lo general bastante profunda y difícil de realizar, de experiencias negativas de toda índole. Como conocerá gaditano, no es tarea fácil llegar a ese estadio final de bienestar consigo mismo; hay que pelear con sentimientos y vivencias ambivalentes, mezclados de un modo en apariencia inextricable y que resulta sumamente doloroso ir desgranando. En muchas ocasiones, esta ardua labor se ha de realizar mientras perduran aquellas realidades perniciosas que provocaron el daño.

Pero, en cualquier caso, no hay plena reconciliación hasta que la propia persona no logra darse cuenta de que ella también ha jugado un papel más o menos activo en el daño sufrido. Como habrá de conocer gaditano, la propia persona que muestra su dolor por experiencias pasadas o actuales es la misma que mantiene esas mismas condiciones por las cuales las repite o actualiza ad eternum.

Esta dinámica puramente psicológica se complica cuando hablamos de grandes colectivos, como una nación o una cultura o civilización. En una relación humana podemos discernir lo que está bien y lo que está mal con no demasiada dificultad. Pero cuando hablamos de la historia de los pueblos, la discriminación no es tan fácil.

El criterio estriba de nuevo, como insiste hoy Moa muy acertadamente (lo siento, gaditano), en atenerse a los hechos para poder hacer una labor de análisis. La República nos llevó al abismo de una guerra civil. El nuevo régimen que surgió de la misma superó con creces aquellas profundidades abisales en las que nos sumimos. Y se superaron no sólo por cuestiones de mero desarrollismo económico (que también), sino porque el bando vencedor, además de vencer (cosa completamente necesaria dado el tipo de hecatombe social en que caímos), supo después permitir una vida en el que el criterio vencedor-vencido dejó de tener vigencia. Por supuesto, aquel que volviera a atacar violentamente en sus fundamentos aquel nuevo régimen, le volvería a ser aplicado esa vieja dinámica. Pero la inmensa mayoría del pueblo español, urbanos o campesinos, cultos o iletrados, en los cuarenta o en los setenta, no deseaban ya esas confrontaciones. Se podía vivir y hasta intentar ser feliz sin apelar a cuestionamientos maximalistas. Y esto es un signo de reconciliación.

Por esto puse el ejemplo de la canción de amor de Aute. Nadie se dió cuenta de la intención que subyacía. ¿Qué se cuenta en esa canción? Una pareja de adolescentes enamorados, en torno a 1959-60, se besan tímidamente, pero con evidente apasionamiento en un cine. El comportamiento de aquellos jóvenes le parece al encargado del establecimiento que ataca al pudor o a las buenas costumbres, o bien quiere evitar que se generalicen ciertas actitudes en su negocio. Al finalizar la proyección les espera un policía para pedirles la identificación. Es un acto intimidatorio ("No hagáis esto en público otra vez, o no así"), pero hasta el mismo policía sabe que son apenas unos críos que están decubriéndose a sí mismos. Por supuesto, los chicos, muy jóvenes, podrán seguir amándose. Sólo se les pide respeto en las formas y en las costumbres, pues la moral no corre peligro en ellos. Trabajan, estudian, comen juntos y cumplen con sus compromisos y horarios. No hay problema entonces. Esta historia de amor, tan banal, tan humilde, narrada y cantada con esta sencillez, es profundamente bella. Por esto gusta tanto incluso a generaciones muy posteriores, porque cualquiera puede verse identificado. Esto es reconciliación.

Los Zapatero de turno no han elaborado las viejas heridas, y siguen viéndose a sí mismos como vencidos aun cuando los vencedores hayan dejado de existir hace 35 años; siguen enterrando a su abuelo muerto, como si le siguieran ejecutando indefinidamente fantasmas de otra época. Son como esos jóvenes exhibicionistas que se besan de forma impúdica delante de todo el mundo para sentir que nada les frena, que son más libres que nadie. Y, sobre todo, siguen sintiéndose derrotados porque de hecho lo son, pues es la peor derrota seguir pensando que la culpa de su dolor es siempre de otro.
91 angell, día 30 de Junio de 2011 a las 22:20

Doiraje #90

Me descubro, caballero.

Un afectuoso saludo.
92 angell, día 30 de Junio de 2011 a las 22:42

Y también, que no se me olvide, mi agradecimiento a

baudilio #36 por la rapidez de reflejos. Es muy probable que tenga razón.
93 doiraje, día 30 de Junio de 2011 a las 22:46
#91 angell

Gracias.

Igualmente, reciba un afectuoso saludo.
94 gaudiosa, día 30 de Junio de 2011 a las 22:46
catlo 73, manuelp 76, 77, gracias!

por cierto manuelp, ignoraba que hubiera sido expuesto antaño en el blog el testimonio impresionante de Ataz. Lamento la reiteración, no obstante merece la pena pues es un testimonio que aclara muchas cosas.
95 gaudiosa, día 30 de Junio de 2011 a las 22:51
Escali 87, muchas gracias por tus comentarios llenos de anabilidad y cortesía.

Por cierto, no te vendria nada mal leer alguna enciclopedia pues tampoco parece que sepas que Gaudiosa es nombre de mujer, el nombre de la esposa de Pelayo, rey de Asturias.
96 atinasio, día 30 de Junio de 2011 a las 22:56
Hola, acabo de crear una cuenta atraído por esta nueva lección de Pío Moa. Nunca había escrito aquí pero la ocasión lo merece.
Quería aportar un dato que no se ha recordado (no me he leído los últimos mensajes, pero creo que no se ha dicho todavía) referente a los problemas económicos de los años 40.
Hablando del tema hace unos años con mi tío Emilio (en paz descanse), que vivió la guerra, me contó el estado en que quedó España al acabar ésta: la media España de la zona nacional estaba exhausta tras la contienda, pero su situación económica y sobretodo alimentaria era sostenible. En cambio, en gran parte de la zona roja la situación era caótica y extrema. Las penurias, la mala gestión de los recursos y, en ocasiones, los despilfarros, habían agotado totalmente los recursos alimentarios. Pongamos por ejemplo que en un pueblo había 20 vacas para alimentar a la población. La carne de los animales es un recurso alimentario, de gran efecto inmediato, pero cuyo aprovechamiento restringe otros recursos alimentarios a largo plazo derivados de los animales. Si se comen 5 vacas, la leche que darían esas cinco vacas ya no se podrá aprovechar. Además, el año próximo se tendrán 5 terneros menos. Lo que nunca puede hacerse es acabar con todas las vacas, ni comerse todo el trigo o todas las alubias sin reservar al menos las semillas mínimas para la cosecha próxima. Pues eso se hizo en la zona republicana de manera generalizada. Tanto fue así que el bando nacional llegó a realizar bombardeos de alimentos sobre la zona republicana, que produjeron un enorme efecto de desmoralización en una población que ya pasaba hambre y se veía abocada a una situación atroz.
Al acabar la contienda, la media España que ganó tuvo que repartir sus escasos alimentos con la otra media España que los había agotado casi por completo.
Ahí creo yo que comenzó la reconciliación, con el reparto cristiano de los alimentos.
Esos años fueron muy difíciles por el agotamiento extremo de recursos al que se había llegado.
Saludos a todos.
97 Trusko, día 30 de Junio de 2011 a las 23:01
Escali, el pelma eres tú. Si eres del colectivo estudiantil que tiene graves problemas para entender escritos (hace poco, otro informe PISA los ha dejado a los pies de los caballos), te los saltas y no los lees.

A mi me ha parecido impresionante el testimonio que ha puesto Gaudiosa. Sí, ha sido un testimonio largo que ha necesitado varios mensajes. Pero no hay problemas; se leer.
98 Eczeo, día 30 de Junio de 2011 a las 23:07
gaudiosa, muchas gracias por ese testimonio, que yo no conocía y, además de muy revelador, me ha emocionado.
99 pablocj, día 30 de Junio de 2011 a las 23:08
http://www.libertaddigital.com/opinion/jorge-vilch...

Don erre que erre sí que no se ha reconciliado...
Probablemente con su conocimiento académico, haya sido la única persona de España que haya identificado 15m con la derecha reaccionaria nostálgica del Franquismo. Claro, será por las banderas del águila que abundaban en la acampada y porque uno de los portavoces era Blas Piñar...Angelico...
100 Percy, día 30 de Junio de 2011 a las 23:13
Gogol me alegra que conozcas tan bien a autores británicos católicos. La lista es todavía más larga: Belloc, Maurice Baring, Roy Campbell, éste último especialmente significativo en este caso porque como católico (recibió el bautismo en Altea) vivió nuestra guerra civil y exaltó a Franco. De eso el bueno de Vidal no tiene ni condenada idea...

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