Pío Moa

« La irracionalidad del amor | Principal | Carlos I y Felipe II »

Una visión del siglo XVI

20 de Julio de 2009 - 08:42:30 - Pío Moa

Compartir:
Menéame Tuenti

De nuevo, espero sus aportaciones y críticas:

Se ha hecho tópica la descripción del siglo XVI español como época de ruina popular y bancarrotas del estado, tras la relativa prosperidad bajo los Reyes Católicos: hambre, pobreza, mendicidad, escaso comercio, una población despojada dominada por una oligarquía de grandes señores parásitos, cerriles, dueños de casi todo, y sobreabundancia de clérigos ignaros o corruptos y de hidalgos preocupados de su honor y de no trabajar. El mal habría nacido de la expulsión de los judíos, el sector supuestamente más culto y productivo, agravado en el siglo XVII por la expulsión de los moriscos, otro sector productivo, al revés que los cristianos viejos obsesionados por la limpieza de sangre y orgullosos de no saber leer ni conocer oficio práctico. Carlos I y Felipe II habrían desviado al país de su "natural" expansión por el norte de África, embarcándolo en aventuras internacionales que solo interesaban a ellos: Carlos, porque le atraía el Sacro Imperio y no España, a la cual habría usado como simple peón; y Felipe II por un tétrico fanatismo religioso. Así España, en particular Castilla, habría quedado pronto exhausta en guerras absurdas, mientras el resto de Europa se modernizaba y prosperaba.

Punto esencial del tópico es la Inquisición, que habría asfixiado la vida intelectual y hasta despoblado el país. "Un imperio amasado con oscurantismo y miseria", vino a resumir Azaña. Para unos, España constituyó una rémora para Europa entera y habría sido deseable su derrota por potencias más progresistas; según otros, el país se desvió del camino correcto y se volvió "anormal", "enfermo", como indicaba Ortega. Según quiénes, el "desvío" habría salido de la derrota de los comuneros, de la reconquista contra los ilustradísimos y tolerantes musulmanes, o del mismo Recaredo.

Estas versiones no suelen sustentarlas hoy los historiadores (a veces se traspasan al siguiente siglo), pero han calado en gran parte de la población, los políticos y los medios de masas. Manía algo cómica de muchos intelectuales, sobre todo después del "desastre del 98", es la de señalar los "errores" del pasado, la política que habían debido seguir Carlos y Felipe para satisfacer a sus acertados jueces, o acusar al siglo XVI de los males actuales. Manías indicativas de una decadencia intelectual cierta.

Para justificar tales juicios se han invocado indagaciones en archivos, testimonios de contemporáneos españoles y extranjeros, obras literarias como El Lazarillo, etc. Cualquier tendencia histórica general integra siempre factores de sentido contrario o dispersivo, y basta centrar la atención en estos para trazar un panorama de aspecto documentado, pero ilusorio (Ese método permite hoy sesudas historias que explican por qué Franco no pudo haber ganado la guerra civil o por qué no pudo haber dejado un país próspero y reconciliado: basta atender a mil detalles favorables a la tesis y pasar por alto la trama histórica dominante). Con respecto a la España del siglo XVI, un imperio construido con miseria e ignorancia habría sido tan imposible que el historiador H. Kamen ha concluido que no existió un Imperio español, que fue solo una especie de manejo del naciente capitalismo europeo que utilizó a España como instrumento.

Lo evidente es que España construyó un gigantesco imperio, en la mayor parte del cual se sigue hablando español, que exploró el inmenso océano Pacífico y puso en comunicación y comercio, por primera vez en la historia, a todos los continentes habitados, cuando las demás potencias europeas apenas iban más allá de la piratería. Y afrontó el expansionismo del Imperio otomano, Francia y el conjunto de potencias protestantes, cada uno de ellos superior materialmente a España; y si bien no alcanzó a derrotar por completo a ninguno de ellos, los venció una y otra vez, los contuvo y finalmente les marcó límites. Simultáneamente desplegó una cultura potente y original en literatura, pensamiento, arquitectura, música o pintura. Esta última recibió fuertes influencias de Flandes y de Italia, y contó con maestros como Juan de Juanes, Luis de Morales, Fernández Navarrete, Sánchez Coello, o Pacheco, que preludian a los grandes del siglo siguiente. El Greco, de origen griego y formado en Italia, pero españolizado, supo captar aspectos místicos y caballerescos del espíritu hispano del siglo.

La visión de un país económicamente menesteroso, lleno de parásitos, falto de gente capacitada en casi cualquier terreno, cruel y fanático pero impotente, es absurda, como apuntaba el ya citado Julián Marías: habría quebrado muy pronto como una caña seca.

Otros datos descartan la lúgubre versión hoy tan popular. A falta de cifras precisas, suele aceptarse que la población pasó de cinco-seis millones a principios de siglo a siete-ocho millones al final. La población, por tanto, habría crecido considerablemente, cosa imposible en medio de la miseria e ineptitud técnica. Ponderar ese aumento exige contrastarlo con las epidemias y hambres que plagaban recurrentemente a toda Europa. No se repitió una peste como la del siglo XIV, pero Inglaterra sufrió en el XVI nueve episodios graves, y algo parecido Francia y los demás países. Por supuesto, también en España, como las epidemias de 1507, 1557, 1580, y sobre todo la de 1596-1602. Seguramente esas plagas fueron las mayores causas de mortalidad masiva. Después vienen las hambrunas, que afectaban hasta a las regiones europeas más ricas, aunque posiblemente España las padeciera más, debido a su menor fertilidad general.

Las guerras, en cambio, dañaron poco a España, que se libró de las más mortíferas, las civiles de Alemania, Francia, Flandes o Inglaterra (si incluimos a Irlanda). Y las contiendas externas no parecen haber impuesto un fuerte tributo de sangre: debieron de ser más despobladoras las incursiones islámicas por Levante y Andalucía. Tampoco pesó mucho la emigración a las Indias, en torno a 150.000 personas, poco más de 1.000 al año. España recibió a su vez bastantes inmigrantes de más allá del Pirineo.

Vale la pena señalar hasta qué punto los testimonios contemporáneos suelen ser impresionistas y parciales (como hoy: piénsese en las cifras de bajas de la guerra civil del 36 circuladas durante décadas). Los testimonios, necesarios, deben acogerse, no obstante, con espíritu crítico. Si tomásemos al pie de la letra una multitud de quejas e informes del siglo XVI, concluiríamos que España hubo de acabarlo con la mitad de población que al principio. En el siglo XVIII, el marqués de la Ensenada atribuirá la "despoblación" del país a las guerras y la emigración a América. Pero España tenía la población que podía tener, pues su suelo, debe insistirse, tiene en general peor calidad y menos lluvias que detrás del Pirineo, y su parte húmeda es muy abrupta, condiciones determinantes cuando la agricultura era en todas partes la base de la economía.

Felipe II ordenó medidas novedosas en Europa, como un recuento y descripción del país municipio por municipio. Por desgracia no se completó, pero abarcó a 700 pueblos que no ofrecen señales de estar arruinados. Otro indicio son las pinturas de ciudades españolas que el rey encomendó al flamenco Antoon van der Wijngaerde (Antón de Viñas): se aprecian unas concentraciones urbanas considerables, monumentales y de notable belleza. Muchas de esas ciudades tenían estudios superiores. En ese siglo se fundaron las universidades de Valencia, Sevilla, Santiago de Compostela, Granada, Zaragoza y Oviedo, y otras luego desaparecidas como la de Oñate (la de Barcelona se fundó a mediados del siglo XV, y la Complutense a finales). La proporción de titulados universitarios, una de las más altas de Europa, indica lo mismo. La mayoría de las ciudades creció, y Sevilla se convirtió en una de las mayores de Europa. Obviamente, aquellas ciudades, como las universidades, las armadas, la organización militar, etc., no eran obra de analfabetos y gente alérgica al trabajo, ni tampoco de judíos o mudéjares. 

En este contexto general deben entenderse factores contradictorios como las crisis de subsistencias, las bancarrotas, la mendicidad, etc., que relativizan, pero no impiden la situación y tendencia global, esto es, el mayor esplendor político, bélico, de pensamiento, literario y artístico que haya vivido España en su dilatada existencia. 

Comentarios (222)

« 1 2 3 4 5 »

201 manuelp, día 20 de Julio de 2009 a las 23:45
# 200

24.R1A,D6T+
25.R2R

le toca
202 denebola, día 20 de Julio de 2009 a las 23:48

Me retiro caballeros. Hasta otro rato.
203 egarense, día 20 de Julio de 2009 a las 23:49
#197 denebola...
Entonces porque todos los que siguen una doctrina cierta no aman. Y porque hay amantes fuera de la doctrina cierta. Pero es que para amar a Dios, sobre todas las cosas no hace falta esa doctrina. Antes de esa doctrina había hombres y existía Dios. Dice la sabiduría antigua que Dios es el Uno, y se manifiesta como tres, El Padre, el Hijo y el Espiritu Santo (para entendernos), es trino en su manifestación. Le hablo cosas que son ciertas, pero ni siquiera entiendo. Ustedes confunden la personalidad del Cristo, con el Hijo como manifestación divina. Pero ese Hijo, es el mismo Dios, no Jesús. Dios solo puede haber uno, y aceptar esto ya cuesta, y no digamos entenderlo. Pero si ya hablamos de 2 dioses, aunque uno sea el Padre y el otro el hijo, ya si que...
E insisto en lo que dije un día. Si Jesús fuera como dicen, hubiera venido en el principio de los tiempos. Porque... El hombre que nació antes que Él. ¿Tuvo las mismas posibilidades de salvarse? No, para mí la religión es inspirada, pero no verdadera. ¿Quiere eso decir que hay que destruirla? De sobras sabe usted que yo no pienso así, todo lo contrario. Pero esa presunción de perfección, en su pecado lleva la penitencia...
204 kufisto, día 20 de Julio de 2009 a las 23:51
d7c+
205 egarense, día 20 de Julio de 2009 a las 23:53
Y por cierto, antes he dicho que a Dios no le importa lo que usted crea, para poder explicarme, pero es que ni siquiera le importa lo que haga. Sino, ¿por qué nos creó libres, o con libre albedrío? Dios sabe que acabaremos amando tarde o temprano, porque somos chispa divina, con lo cual, que puede preocuparle...
206 manuelp, día 20 de Julio de 2009 a las 23:54
r3d
207 denebola, día 20 de Julio de 2009 a las 23:55
Pero esa presunción de perfección, en su pecado lleva la penitencia...

No me venga con esas. Yo no me he declarado perfecto y lo sabe de sobra. Las preguntas que usted plantea están respondidas en la propia doctrina. La presunción consiste precisamente en creer que es usted el primero en hacerse esas consideraciones, que cien generaciones han vivido voluntariamente engañadas o en conflicto con la lógica y la razón. No, no es así.

Disculpe que no le haga el resumen, pero es que ya me retiraba...Hasta mañana.

208 kufisto, día 20 de Julio de 2009 a las 23:56
a3t+
209 manuelp, día 20 de Julio de 2009 a las 23:57
c5c
210 kufisto, día 20 de Julio de 2009 a las 23:59
axc+
211 egarense, día 21 de Julio de 2009 a las 00:00
#207 denebola...
Sí, ya se despidió antes. Yo le deseo un buen descanso. Ya seguiremos otro día. Tenemos dos formas de entender la religión. Usted piensa que la suya es cierta. Yo creo que ninguna de las dos, ni la suya ni la mía, son la verdadera. Solo busco la verdad y a Dios, pero reconozco en usted lo mismo...
212 manuelp, día 21 de Julio de 2009 a las 00:01
r3a
213 kufisto, día 21 de Julio de 2009 a las 00:02
td1a+
214 manuelp, día 21 de Julio de 2009 a las 00:03
r4c
215 kufisto, día 21 de Julio de 2009 a las 00:06
d3a
216 manuelp, día 21 de Julio de 2009 a las 00:07
td1a
217 egarense, día 21 de Julio de 2009 a las 00:08
Os dejo con vuestra partida, ¡bendito ajedrez! y dejo el blog, hasta otro momento...
218 kufisto, día 21 de Julio de 2009 a las 00:09
p4t++ mate
219 manuelp, día 21 de Julio de 2009 a las 00:10
Si, pero han sido 9 movimientos desde que se rindió Byrne. Buenas noches.
220 kufisto, día 21 de Julio de 2009 a las 00:12
querido amigo
las partidas entre grandes maestros jamás se juegan hasta el mate
eso solo lo hacen los novatos
221 alruga, día 21 de Julio de 2009 a las 08:27
Ahora se han hecho públicas en el semanario italiano Léxpresso. Italia entera ha podido comprobar como el presidente de Gobierno realizaba cenas y orgías con muchachas jóvenes que cobraban sus servicios e incluso Patrizia D'Addario explica con todo lujo de detalles que durante una noche de amor el presidente del gobierno italiano le prometió ayudarla en un proyecto inmobiliario.

En la distancia uno no entiende como un presidente elegido democráticamente puede resistir a la publicación de estos escándalos. No puede entender como no hay una sublevación de la opinión pública que haga imposible la continuidad del presidente de gobierno y se realicen unas elecciones anticipadas.Pero no hay que mirar tan lejos para empezar a reflexionar sobre la calidad de la democracia en algunos países europeos en donde sus ciudadanos han aprendido a convivir con escándalos políticos, con episodios de corrupción y con tramas de intereses políticos, económicos y mediáticos que crean climas de opinión favorables a la impunidad de estos desmanes.

En España, la investigación de la trama Gürtel prosigue sin que ocurra cosa distinta del enroque del PP en sus posiciones de acusar a todo el mundo menos a los implicados en estos escándalos a los que el presidente del PP va a proteger hasta el límite de lo imposible. Ahora es la alcaldesa de Valencia a la que unos bolsos de mil euros le parecen regalos razonables y amenaza a la prensa por hacer el trabajo de que los cuidadnos conozcan el comportamiento ético de sus dirigentes.

Todavía se puede descender más bajo en el trayecto que mide la calidad de nuestra democracia, pero esta pendiente tiene muy mala pinta sobre todo porque hay muchos medios de comunicación que están dispuestos a justificar cualquier comportamiento de los “suyos”,.

222 jjvr, día 21 de Julio de 2009 a las 09:17
Hay que pasar página hombre.

Un saludo

« 1 2 3 4 5 »

En formato RSS© Copyright Libertad Digital SA. Juan Esplandiu 13, 28007 Madrid.
Tel: 91 409 4766 - Fax: 91 409 4899