Pío Moa

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Todos unidos... para satisfacer a la ETA

8 de Marzo de 2008 - 14:14:36 - Pío Moa

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La ETA apenas ha realizado atentados mortales en los últimos tiempos. Quizá ello tenga que ver con su obvia conveniencia de facilitar a Zapo la victoria electoral y responda incluso a algún acuerdo entre ella y el gobierno. Pero, en fin, ha asestado el golpe como advertencia a los socialistas, a fin de que continúe el proceso “de paz” en cuanto gane las elecciones, como desean todos. Recordemos que durante todo el proceso de liquidación de la Constitución, la ETA no ha dejado de golpear en momentos oportunos, con o sin víctimas, como “recordatorios” al gobierno. Para los etarras, el PSOE es un grupo de “gorrinos”, y como tal los ha tratado, con notable éxito.
 
Y nuevamente la gallinácea (PP) o porcina (PSOE) “clase política” ha respondido de la mejor manera que la ETA hubiera podido desear. Zapo y Rajoy se han apresurado a dar el máximo eco al atentado, como si fuera el primero y no uno más de los cientos de asesinatos cometidos por la banda; han suspendido, alborotadísimos, la campaña electoral, y han repetido las mismas sandeces, la misma letanía vacua que llevan repitiendo como  orates desde hace  cosa de treinta años, la prueba más palpable de su incapacidad política: “La ETA va contra la democracia” (qué novedad: también  el PSOE, eso lo olvidan siempre, recuérdense sus continuos negocios con los asesinos, complicados con la corrupción y el GAL);  pero “está derrotada”, “dando coletazos”, “cada vez más débil”, “merece la condena de todos”, “venceremos” y todo el indecente bla-bla-bla acostumbrado.
 
¡Ah, y “todos unidos”! Derrotar a una banda de facinerosos exige que todo el pueblo español, todos los políticos y todos los partidos se unan como una piña. No que se aplique la ley a los delincuentes, sino que toda la sociedad española “se una”, aseguran los mismos políticos que no han cesado de dar oxígeno a la ETA con sus negocios conjuntos, y los que, diciendo que se oponen a esa política, les ayudan. Qué sensación de triunfo debe de invadir a los etarras: ¡tienen a España en un puño!
 
El Futurista ha vuelto a dar muestra de su absoluta falta de talla política al hablar de que los únicos culpables son los pistoleros. Una clave, señor Rajoy: el 11-M los culpables fueron los terroristas, pues el gobierno de Aznar jamás colaboró con ellos, y sin embargo las bandas de Zapo llamaron asesinos a Aznar y al PP, sitiaron y asediaron sus sedes, vulneraron el día de reflexión, les humillaron y atacaron de todas las formas posibles. Era injusto, peor que injusto, era una actitud guerracivilista, pero también ustedes manifestaron tal dosis de estupidez, tal ineptitud para aclarar nada, que millones de personas se quedaron con la convicción de que, efectivamente, ustedes eran los responsables del crimen.
 
Ahora, la situación es totalmente distinta. Los culpables no son solo los asesinos, como usted dice, sino también sus colaboradores. No tiene nada de injusto, nada de inoportuno políticamente, sino todo lo contrario, lo exige la justicia y la política, recordar que el gobierno ha estado durante cuatro años inmerso en un proceso de liquidación de la Constitución en compañía de los etarras y los separatistas. Usted, con una virtud de pandereta, se finge incapaz de distinguir los dos casos, quiere demostrar que usted no es como los que les llamaban a ustedes asesinos, y con esa ñoñería miente a los españoles y contribuye al progreso de la farsa. Ni más ni menos.  
 
Pachi López, uno de los más bajunos promotores de la política de Zapo,  se ha permitido humillarle a usted en el funeral por la última víctima. Usted, con sus oficiosidades y claudicaciones, se lo ha merecido.
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Un viejo artículo:

El feminista

Rodríguez ha explicado a Time: "Lo que despierta mi vena rebelde son 20 siglos de un sexo dominando a otro. Hablamos de esclavitud, feudalismo, explotación, pero la dominación más injusta es la de una mitad de la raza humana sobre la otra mitad". Se comprende que el buen Rodríguez esté afligido y furioso por tanta injusticia de las generaciones anteriores durante veinte siglos. ¿Y quién no? Así que vamos a darle una mala noticia primero, y una buena noticia final que quizá calmen su atribulado ánimo, tan rebelde que da miedo.
 
Cuando él habla de 20 siglos se refiere, claro está, al cristianismo. En el catecismo progre, el cristianismo tiene la culpa casi todos los males. Pues he aquí la mala noticia: lo que él considera desigualdad y opresión de la mujer por el hombre no ha durado veinte siglos, sino, probablemente, toda la historia humana. Incluso cabría decir sin injusticia que el cristianismo ha ayudado poderosamente a suavizar las relaciones entre ambos sexos: desde el "todos (y todas, claro) somos hijos de Dios" al "compañera te doy y no sierva", pasando, en el catolicismo, por la relevancia de la Virgen y de una multitud de santas, puede decirse que, en cuanto a esas opresiones, el cristianismo ha sido mucho más positivo que, por ejemplo, el islamismo, cuyas virtudes y necesidad de ser comprendido y apreciado por los malos cristianos no cesa Rodríguez de encomiar. Y sólo tiene que consultar Rodríguez los más antiguos documentos históricos (puede empezar por La Ilíada en relación con nuestra civilización) para ver que en las relaciones humanas, comprendidas las existentes entre mujeres y varones, siempre ha existido una veta muy dura y dolorosa.
 
En este sentido puede Rodríguez revolverse, y quizá deprimirse todavía más: "¡Progreso mío!, así que ahora resulta que la opresión de la mujer dura ya mucho más de veinte siglos. ¡Oh, no sé si tendré fuerzas para corregir tan extendido y duradero mal! ¡Acude a mí, Progreso, confórtame y ayúdame!". Pero puede también experimentar un cierto alivio: "Por lo menos algo se ha progresado en veinte siglos. ¿Y gracias al cristianismo, por lo menos en parte? Increíble, realmente. Tendré que consultar de nuevo el manual. Bueno, eso permite albergar alguna esperanza, de todas formas".
 
Y la buena noticia. A pesar de esa veta dura y dolorosa, veta inmensamente ancha y profunda en ocasiones, en general han predominado en la historia aspectos más soportables, incluso agradables, pues de otro modo la humanidad habría desaparecido mucho tiempo ha. Es más, y aquí viene la gran noticia que liberará a Rodríguez de sus cuitas y rebeldías, tan perturbadoras para la serenidad que siempre buscan las personas equilibradas: ¡nunca ha existido esa opresión de la mujer por el hombre! Asombroso, ¿verdad? Pero indudable. A lo largo de los siglos, y ahora mismo, muchas mujeres (y muchos hombres) han sufrido y sufren opresión. Hasta podemos afirmar que todos sufrimos opresión de algún tipo, en mayor o menor grado y en unos u otros momentos. La vida de la inmensa mayoría de los hombres y mujeres ha sido muy similar: oscura (muy pocas personas han "pasado a la historia", y así será siempre, por lógica, aunque, para un cristiano, todas estén presentes ante Dios), trabajosa, sometida a ignorancias y aciertos, a costumbres mejores o peores, a mil azares… y, dentro de ello, todos y todas han experimentado alegrías y sinsabores en mezcla muy desigual según las personas. Esto es importante: según las personas, no según las clases ni según los sexos.
 
Naturalmente, entre varones y mujeres siempre ha habido y siempre habrá diferencias físicas y anímicas muy considerables. Esto puede parecer muy triste a personajes de mentalidad mesiánica y estereotipada, pero la vida resultaría invivible sin esas diferencias. En todas las sociedades ha existido una especie de división del trabajo basada en esas diferencias naturales. Por ejemplo, el cuidado del hogar y la educación de los niños suele ser tarea fundamental, aunque no exclusivamente, femenina (la raíz del feminismo está en la aversión a esa tarea, tan opresiva en comparación con las divertidas y gratificantes actividades de que, según parece, siempre ha disfrutado el varón). Otras diferencias tienen rasgos más crudamente naturales. Otro ejemplo: mientras se ignoraron algunas normas de higiene y la existencia de los microbios, el parto fue un riesgo muy grave, además de doloroso, y el tiempo medio de vida era menor en las mujeres. Los avances en el conocimiento y la técnica, debidos a la actividad del varón –no siempre ha sido éste tan malvado con sus pobres compañeras–, ha cambiado bastante las cosas, y hoy en casi todas partes las mujeres viven más que los hombres.
 
La mesiánica ideología feminista no cesa de ponderar la superioridad de la mujer actual sobre sus humilladas predecesoras, tanto más despreciables cuanto que no solían mostrar descontento con su intolerable posición; ni cesa de ensalzar la "conquista de actividades y puestos sociales antes reservados al varón" y otros logros parecidos. Con ello pasan por alto dos cosas: en primer lugar, que en la historia real esas actividades y puestos sociales han sido el fruto, no siempre agradable, de la actividad masculina dentro del reparto tradicional de papeles. Es decir, han sido creaciones masculinas, y no, como sobreentiende la ideología, acaparamiento masculino de algo previamente existente (ocurre lo que con ciertas teorías de la explotación tercermundista: dan por supuesto que la riqueza cae del cielo, pero que unos cuantos sinvergüenzas se la apropian, despojando a los demás). La entrada masiva de la mujer en ese mundo masculino ha tenido muchas causas, entre ellas las propia exigencias del desarrollo económico; o las guerras mundiales que obligaron a una movilización masiva de los hombres y a su sustitución por mujeres en el aparato productivo.
 
Y la otra cosa que ignoran alegremente esas ideologías es el precio de esa "conquista". La parte femenina aunque menos ostentosa que la masculina, daba estabilidad y continuidad cultural a la sociedad, y permitía encajar los conflictos creados por la mayor agresividad del macho. Todo eso peligra ahora. La incorporación de las mujeres a ese mundo creado por el varón tiene aspectos atractivos, pero sólo los tontos creen que todo el monte es orégano. Los mesiánicos siempre creen haber descubierto la fuente del mal (la opresión de la mujer, viene a decir Rodríguez) y, queriendo secarla, han provocado, por lo común, inundaciones.
 
Así que si nuestro buen presidente repasa la historia en general y la de las ideologías mesiánicas en particular, acaso termine viendo las cosas de otra manera. En resumen: las mujeres no tienen la menor necesidad de la hiperactividad salvífica de nuestro presidente. Esto quizá desilusione un poco a Rodríguez, dada su natural tendencia a las misiones esforzadas, pero tiene la ventaja de que le permitirá descansar. Y, algo casi tan importante, también dejará descansar un poco a la atribulada sociedad española.
Comentarios (207)

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201 jaime_ba, día 10 de Marzo de 2008 a las 00:31
#183: mescaler

"el PSOE no tiene NADA de radical. ABSOLUTAMENTE NADA. ¿O es que los diez millones de personas que les han votados son ultraizquierdistas? Sería un caso único en el mundo."

Está claro: en las elecciones de 1931 en Alemania no participaron más de 10 millones de personas; además todas ellas eran moderadas, ¿no?
202 Otero, día 10 de Marzo de 2008 a las 02:10
Está claro. Es la España que tenemos y nos merecemos.Felicidades al PSOE.

A Rajoy, por rajado, solo le queda llorar acompañado de su niña lo que no ha sido capaz de defender coo debiera.

Lo malo es quetodos notaremos las consecuencias.

Saludos
203 aesiña, día 10 de Marzo de 2008 a las 02:18
Pregunta Taraza que qué se puede negociar con ETA. Pues muchas cosas, como por ejemplo la victoria electoral.

Y Pio, hoy es el día para ver el DVD de Gloria Polo que te di. Para los demás, pueden verlo en www.gloriapolo.com (video). Es un consuelo, en un día negro como hoy, saber que la Luz existe. Y que pronto llegará Su hora.... para todos (solo que para algunos la Luz será fuego... eterno)
204 riesgo, día 10 de Marzo de 2008 a las 03:05
Los resultados son los que son, el Psoe se consolida en el gobierno por mandato popular, los nazionaslismos pierden terreno, era una de las razones para apoyar al Psoe de los socialistas y parece se ha cumplido

El PP aguanta el tirón pero no tienen tirón para ganar el gobierno

El nuevo parlamento seguira por donde acabó el anterior, por que Z volverá a escenificar que el sabe dialogar y hará pactos con todos los que se dejen comprar, y sabemos que todos tenemos un precio

Parece como si un guion preformado se fuera desarrollando, empezamos la transición entregando a los nazionaslistas privilegios para contrabalencear a la izquierda radical, por eso IU tiene más votos pero menos escaños que aquellos, ahora IU ya no és amenaza, y parece que tampoco debieran serlo los nazionalistas a tenor por los resultados, si contamos como partido nacional al Psoe nunca ha habido tantos escaños españolistas
Si como todos sospechamos Z tiene hoja de ruta con los etarras no servirán de nada por que trabajarán para seguir la senda dela confederación de pueblos de España en una republica federal ,que parece el modelo que territorial de Z, y de la banda de Perpiñan

Pero como Z dice una cosa, piensa la contraria, y hace otra , todo se puede esperar
205 riesgo, día 10 de Marzo de 2008 a las 06:13
La diferencia está en los diputados catalanes, que como sabemos no son propiamente el Psoe, sino confederados así que veremos en qué acaba esto, por que el pacto de Z con CIU que sería lo más normal para estabilizar la legislatura no será posible si no dan la generalidad a Mas, cosa que Montilla no creo que quiera, despues de sacar en Cataluña resultados que no se conocian desde el 82 no será fácil que renuncia a nada

En vascongadas son los mas votados también así que tienen algo que decir sobre la política de allí

Y desde luego el PP no ha conseguido lo que se pretendia, aquellos que dijeron que se salia a perder acertaron, lo que no sé es si por falta de gallardonismo, o por exceso, que eso serán siempre imterpretaciones personales
206 jaime_ba, día 10 de Marzo de 2008 a las 10:06
#203: aesiña.

Yo me bajé el mp3 del testimonio de la doctora Gloria Polo de la página tradicionalista http://www.statveritas.com.ar/ usando este vínculo:
http://www.statveritas.com.ar/Audio/
El_testimonio_de_la_Doctora_Polo(SV).zip

Soy fiel a la Iglesia Católica, Apostólica Romana. No soy "Lefevrista". Eso no impide que entienda perfectamente los motivos del card. Marcel Lefebvre para actuar como actuó, la situación actual de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X y la de la Iglesia.

Benedicto XVI sabe perfectamente que la FSSPX no es herética. Por eso ha dado libertad a la Iglesia Universal para celebrar la misa según el rito de S. Pío V siguiendo el Misal de Juan XXIII de 1963. Por eso está interesado en que se vaya abandonando paulatinamente la comunión en la mano en favor de la comunión de rodillas en la boca. Por eso está interesado que se haga, de una vez por todas, un interpretación recta, no torticera, de muchas de las ambiguas declaraciones del Concilio Vaticano II, que fue convocado como un concilio ecuménico y pastoral, no dogmático. Aunque, curiosamente, hizo varias declaraciones dogmáticas que no está claro si son dogmáticamente infalibles o no. Cosas del añorado Beato Juan XXIII.

La FSSPX y BXVI saben perfectamente que la FSSPX sólo puede entrar en la Iglesia en forma de prelatura personal. De lo contrario hay muchos interesados en acabar con ella, no siendo la orden de S. Ignacio la menos interesada. El motivo, desde luego, se me escapa.

En cualquier caso, la FSSPX sólo enseña doctrina verdadera. Y el testimonio de la dra. Polo, además de estrictamente ortodoxo, es lo más impresionante que oído en mi vida. No voy a decir que ha cambiado mi vida porque no es verdad. Pero que ahora rezo todos los días con mis hijos y antes no lo hacía sí que es cierto.

Es un testimonio muy claro. Sin tapujos. Al no creyente le irritará hasta el fondo del alma. Al creyente le removerá hasta el tuétano de los huesos.
207 luissigl, día 10 de Marzo de 2008 a las 15:35
Luis María García Labrador


Una teoría científica,
oportuna en estas fechas,
con trazas de verosímil
salta hoy a la palestra



Se ha extinguido cierta especie
congénere de la nuestra
por no acertar, según dicen
sesudos hombres de ciencia,
con el correcto camino,
con la vía más perfecta,
para perpetuarse viva
sobre este nuestro planeta,
porque se cuidó muy poco
de sus niños y sus féminas,
según muchos esqueletos,
ahora hallados, nos enseñan;
pues tienen fracturas tantas,
tan enormes, tan tremendas,
que causarían la muerte
a todo el que las sufriera.
Esas fracturas atroces
se ven en las osamentas
de hombres y de mujeres
y criaturas pequeñas,
lo que parece indicar
que a la caza de unas bestias
de peligrosa captura
por su talla, su fiereza,
sus magníficos reflejos,
su agilidad y su fuerza,
junto con los hombres iba
toda la tribu completa.
Pisotón, coz o trompazo
de cualquier bestia de aquellas
pudo aplastarle el tórax,
destrozarle la cabeza,
quebrantarle el espinazo,
o fracturarle ambas piernas
al cazador inexperto,
lento, escaso de fuerzas,
al fanfarrón arriesgado,
al que le faltó destreza,
o al que trató de ayudar
a su prole o su pareja;
que en los lances de la caza
suelen surgir las sorpresas.
Heridas todas letales
en cualquier tribu de aquellas,
sin medicinas, sin médicos
y acaso sin curanderas;
cuando el que muere es un hombre
es menos grave la pérdida
que cuando en el accidente
una mujer es la muerta.
Esto es para la tribu
una pérdida severa
pues se le seca una fuente
de entre las que la renuevan,
que en todas las especies
los hijos los traen las hembras;
así lo tiene dispuesto
la sabia naturaleza.
Los hombres y las mujeres
de la extinta especie aquella
eran altos, corpulentos,
dotados de mucha fuerza
y anatomía muy apta
para la supervivencia;
tanto que sobrevivieron
a la glaciación postrera,
y vivieron en Europa
cien mil años, larga época.
Hombre de Neandertal
lo denomina la ciencia.
Por entonces otra especie
(también homínidos eran)
entró por el sur de Europa
y se extendió por ella:
sus hombres eran más bajos,
sus mujeres más pequeñas
y también eran menores
los niveles de sus fuerzas;
el hombre de Cromañón,
nosotros, según la ciencia.
La vida en aquella especie,
que en Europa era nueva,
estaba organizada
de muy distinta manera;
también eran trogloditas,
pues vivían en cavernas,
pero niños y mujeres
se quedaban en la cueva,
menos expuestos al riesgo
de la caza y de las fieras,
mientras los hombres salían
en busca de subsistencias,
arrostraban los peligros
y soportaban las pérdidas,
que fueron tan lamentables
cual numerosas y ciertas,
pero para la especie,
sin duda, menos severas
que si sufrieran las bajas
los pequeños y las féminas.
Los hombres y las mujeres
repartieron las tareas
según las capacidades
de cada cual para hacerlas.
La mujer, más detallista,
más amiga de limpiezas,
de su hogar siempre ha cuidado
con femenil diligencia,
y ha protegido a los niños
de los peligros de afuera;
y frecuentemente ha sido,
de todo su hogar, la reina.
El hombre, de los detalles
muchas veces ni se entera,
pero en cambio está dotado,
desde siempre, con más fuerza,
con más decisión y bríos
para las duras faenas
entre las cuales, sin duda,
están la caza y la guerra.
En abastecer su casa,
y también en defenderla,
se ha jugado muchas veces
su integridad, su entereza,
apuesta en la que ha perdido
la vida con gran frecuencia.
El Hombre de Cromañón,
aunque no se diera cuenta,
arrinconó al Neandertal
durante su coexistencia;
la especie de los gigantes,
pese a su fortaleza,
con esa presión no pudo
e inició una decadencia
que la llevó a su extinción,
a su extinción completa;
en la lucha por la vida,
como esta experiencia enseña,
el detalle más pequeño
puede tener trascendencia.
descuidarlo es peligroso
incluso en la Edad de Piedra.
Los Cromañones, en cambio,
ya con menos competencia,
su evolución han seguido
en un proceso sin tregua
mientras corrían los siglos,
que muchos cientos ya cuentan.
Cambiaron el nomadeo
del que corre tras sus presas
para conseguir la carne
que era base de su dieta,
por la quietud y el sosiego
de quien se arraiga a la tierra,
se dedica a su cultivo
y recoge sus cosechas,
o se hicieron ganaderos
y en los prados, las estepas,
los encajonados valles,
las acotadas dehesas,
apacentaron rebaños
de pacíficas ovejas,
de docilísimos asnos,
de caballos y de yeguas.
Zahurdas y porquerizas
entre encinares dispersas,
además de gallineros,
sin olvidar las colmenas.
Construyeron edificios
para sus propias viviendas,
que al principio eran cabañas
hechas con bálago y piedra,
gracias a lo cual pudieron
abandonar la caverna.
Las cabañas agrupadas
constituyeron aldeas,
cada vez más abundantes,
más cómodas, más perfectas;
y surgieron las ciudades,
algunas grandes, inmensas,
que después, amuralladas,
fueron grandes fortalezas.
Fueron tornándose cómodas
al tiempo que muy complejas.
Son estas que ahora sufrimos
a nuestra medida hechas,
de las que escapan las gentes
en las vísperas de fiestas.
También las tribus crecieron
y se unieron entre ellas,
constituyeron naciones
separadas por fronteras;
promulgaron muchas leyes
con ínfulas de perfectas,
aunque en realidad resultan
en demasía complejas.
Todo esto iba ocurriendo
en evolución muy lenta,
mientras pasaban milenios
que se cuentan por centenas
y así hemos llegado
a esta época moderna.
Tácitamente unas veces,
otras de forma expresa,
los hombres y las mujeres
han seguido sus tendencias,
sus distintas vocaciones,
sus aficiones diversas,
siguiendo el largo proceso
que iniciado en la caverna
ininterrumpidamente
hasta nuestro tiempo llega;
tiempo tan contemporáneo
que no llegan a cuarenta
los años que nos separan
de la trascendental fecha
en la cual, de forma brusca,
repentina y por sorpresa
fue interrumpido el proceso
por revanchistas quimeras
nacidas de un feminismo
del que el hombre se aprovecha,
pues sin compromiso alguno
puede tener compañera,
ya de modo cotidiano,
ya de forma pasajera.
Sociedad de apoyos mutuos
que consigue dar la vuelta



a unas pautas de conducta
cual la humanidad de añejas,
imponiendo primacías
tiránicas de las féminas
sobre hombres difamados,
sin que nadie tenga en cuenta
cómo han dado la cara,
que han perdido con frecuencia,
por abastecer sus casas
y también por defenderlas,
cosas ambas que han cumplido
con más o menos destreza;
muchos millones de ellos
han perecido en la brecha
sin volver la vista atrás,
sin darse nunca la vuelta.
Y exigen que lo aceptemos
con buen semblante y apriesa,
como si miles de siglos
con las conductas opuestas,
en los cerebros humanos
grabadas con gran firmeza,
en consciente y subconsciente,
pasaran sin dejar huella
y en sólo un tercio de siglo
mudar todo se pudiera.
Impacientes feministas,
tiempo al tiempo, con paciencia;
igualar a desiguales,
aunque injusto, se tolera
cuando una de las dos partes
con gallardía y nobleza











concede lo que le piden
por no andar siempre a la greña;
pero olvidad las revanchas,
que son malas consejeras.
¿Qué el hombre es un bicho malo?
desde Adán así se acepta,
y a menudo, como entonces,
es la mujer quien lo tienta;
mas si en vez de mejorar
del hombre torpes tendencias,
la mujer lo emula, y ambos,
insensatos, se despeñan,
hombre y mujer habrán hecho
unos panes como obleas;
pues si perverso es el hombre,
la mujer, también perversa,
con él de común acuerdo
se mete en la misma ciénaga,
para hundirse los dos juntos
en pecina verdinegra.
Los hombres y las mujeres,
ya en semejanza completa,
ahora somos tan iguales
cual los Neandertales eran.
¿Nos pasará lo que a ellos?
Vamos por la misma senda,
si al mismo sitio llegamos
lo verán futuras épocas.

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