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30 de Agosto de 2008 - 09:59:31 - Pío Moa
2.- La respuesta del gobierno de Azaña a las insurrecciones anarquistas llegaba a límites por lo menos cercanos al terror, así cuando dio instrucciones para fusilar sobre la marcha a los apresados con armas. Esta actitud culminaría en la matanza de Casas Viejas.
3.- Las violencias subieron de punto cuando el PSOE, lanzado por el camino de la guerra civil, comenzó a matar a miembros de
4.- La contención de la CEDA estimuló realmente a los socialistas, convencidos de que la gran derecha era cobarde y sería fácilmente vencida. No podemos saber si una política más enérgica por parte de
4.- Aparte de la insurrección de octubre del 34, fue a partir de las elecciones de febrero de 1936 cuando el terror tomó un carácter más sistemático. En cinco meses cayeron unas 300 personas, probablemente más, bastantes en disturbios callejeros pero la mayor parte por atentados, organizados en su gran mayoría por las izquierdas (quizá unos 200 muertos). El dato más grave fue la colaboración del gobierno con los asesinos, que nunca eran eficazmente perseguidos por la policía y sí lo eran, en cambio, las derechas, fueran víctimas o culpables. La anterior debilidad de la ley dio paso a la destrucción de esta. La política izquierdista de terror culminó en el asesinato de Calvo Sotelo, verdadera declaración de guerra y demostración, exhibición más bien, de la completa ilegalidad del gobierno. Desde ese momento, el terror cundió masivamente, preparado a fondo por la propaganda y lo organismos ad hoc (chekas).
Pero basta poner en cuestión esas ideas para que todo el edificio construido sobre ellas se desplome como un castillo de naipes. En la realidad -- hoy perfectamente documentada--, las izquierdas, aparte de asesinarse a menudo entre ellas, representaban ideas totalitarias, antidemocráticas y contrarias también, desde luego, a los derechos y el progreso de los trabajadores. Por eso fueron ellas quienes primero desestabilizaron la legalidad republicana (desde los mismos comienzos del régimen), luego la asaltaron (en 1934) y finalmente la demolieron en un proceso revolucionario desde la calle y desde el poder, a partir de las anormales elecciones del 36. Las consecuencias debieran hacernos reflexionar a todos. Por desgracia la obcecación izquierdista persiste hoy, en la línea de los Prieto o Negrín. Nunca de Besteiro.
De El derrumbe de la república
“Los rebeldes, sin duda, iniciaron las atrocidades. Aspiraron a imponer su propia legalidad y lo consiguieron en numerosos pueblos, por unos días o unas horas, tiempo suficiente para aplicar una dosis del “terror plebeyo” que horrorizaba a Besteiro. En Cataluña cometieron tres asesinatos, en Vasconia otros tres, y cinco más en verias provincias. En Asturias, donde el poder revolucionario duró dos semanas, las víctimas fueron al menos 43 guardias civiles y de asalto, 34 religiosos y seminaristas, varios vecinos y un estudiante “fascistas”, técnicos de la industria, un magistrado jubilado del Supremo, etc. El total asciende a un mínimo de 85 y un máximo de 115. Los guardias sacrificados habrían aumentado en un centenar, de no haberlos salvado González Peña, si hemos de creer su testimonio.
Alguna prensa de derechas difundió relatos macabros de sacerdotes quemados vivos y otros semejantes que demostraron ser patrañas, aunque, en general, las informaciones sobre los asesinatos cometidos eran correctas. El sol, el 27 de octubre, decía: “Los episodios revolucionarios han sido, en general, terribles (…) Pero de eso al plus de sadismo que (…) quieren dar por cierto los incondicionales de la antirrepública, media una enorme distancia. No es lícito (…) el juego a que se vienen entregando (…) los periódicos monárquicos”. El debate criticaba a su vez, el día 28: “Algunos periódicos de izquierda se resistieron primero a informar (…) Ahora todo su empeño consiste en desvirtuar lo ocurrido, en restarle importancia. Se apoyan para ello en que algunas versiones circuladas al principio por Madrid eran falsas; pero ¿es que las comprobadas después con tiempo y medios no son bastante horrorosas?
Con todo, las exageraciones de la derecha y de la izquierda no son equiparables. La mayor parte de la derecha renunció a las falsedades, una vez se comprobaron, y El debate, por ejemplo, expuso en sus reportajes rasgos simpáticos de los rebeldes, como su idealismo o su rechazo mayoritario del robo, su conducta humanitaria en ocasiones, facilitando auxilios a guardias heridos. También reiteró cómo la población civil había sido, en general, respetada por los rebeldes, así como las monjas y las mujeres, y alertaba contra las noticias exageradas. Nada de eso se percibe en la campaña de la izquierda, que adoptó una actitud maciza, sin resquicio para la rectificación, no digamos para la simpatía. De hecho, hoy conservan algunos el mismo tono”.
NOTA: El terror desplegado por los revolucionarios fue más notable por cuanto en las dos semanas que duró su dominación sobre parte de Asturias debieron concentrar su atención en la propia lucha, lo que no les impidió dedicarse también a estas actividades, según programaban las instrucciones del PSOE para la guerra civil (reproducidas en lo fundamental en Los orígenes de la guerra civil). El terror se aplicaba sobre todo en retaguardia, y cuando la guerra se reanudó, en 1936, ya no encontró freno ni en cantidad ni en calidad (crueldad).
Siempre llamó la atención el hecho de que personas tenidas previamente por moderadas y pacíficas, contrarias a toda violencia, se desatasen con una crueldad espeluznante al caer la ley. Ello se debe a que en condiciones normales las declamaciones virtuosas no cuestan nada y a menudo esconden una notable agresividad y fanatismo acusatorio. El ser humano lleva encima mucha trastienda, de la que a menudo no es del todo consciente, y la conducta aparentemente virtuosa de esas personas se vuelve impredecible en condiciones extremas, cuando la ley no rige.
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Señala Aznar que el PNV busca la derrota de España valiéndose de la ETA. Muy cierto, aunque a él le costó mucho tiempo descubrirlo, debido a la ignorancia histórica de la derecha. Pero se queda a medias: también el PSOE busca los mismo: la derrota de España y de la constitución utilizando para ello a la ETA. Y Rajoy se le ha sumado en los hechos.
Ahí está Feijoo diciendo que negociará con el BNG poniendo sobre la mesa la constitución y los principios. Será para arrancar sus páginas y limpiarse con ellas el trasero cada vez que vayan al retrete, puesto que las negociaciones --chanchullos, propiamente-- podrían ser largas.
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El artículo de ayer "Un error, creo, de Julián Marías" iba acompañado en el título de otro error, pues decía "de Javier Marías", el snob e ignaro hijo novelista del filósofo. Pero en el texto quedaba claro, afortunadamente.
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De los Diarios de Arcadi Espada:
Por poco que hayas visto, oído y leído te habrá bastado para saber que el accidente de Barajas ha reunido todo lo que sabemos sobre el funcionamiento del periodismo moderno. Incluso de lo que no es periodismo, caso de la televisión. No la veo jamás, pero las noticias sobre su conducta entre los muertos son inquietantes. El profesor Antonio Juárez, español pero alemán desde hace muchos años, me escribía este párrafo después de haber visto la información de la cadena pública: «La falta de preparación técnica, profesional, psicológica, y de pudor de las muchachitas que la redacción de los informativos mandó al frente es tan obviamente indecente que ninguna televisión regional de Alemania o de Francia, en mi opinión ni siquiera de Italia, las contrataría, ni como estudiantes en prácticas para programas de televentas. La vestimenta primero, indecorosa para la situación; parecían quinceañeras recién salidas de la playa… Las preguntas: como me dijo una amiga alemana, que habla bien español, en quince minutos de programa especial de la TV alemana (de las 20.15 a las 20.30) aprendió más sobre el accidente, las razones, la compañía Spanair, el avión, etc. que en dos horas de propaganda escatológica de los informativos en directo de TVE.» Juárez me parece un hombre razonable y su opinión coincide con la de muchos otros. También con lo que yo sé sobre la preparación técnica, psicológica y moral de las muchachitas. Creo que, en efecto, las televentas ibéricas no tienen parangón en Europa.