Pío Moa

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Tesis sobre el terror durante la república

30 de Agosto de 2008 - 09:59:31 - Pío Moa

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1.- El terror no comenzó con la guerra civil, como a menudo se piensa, sino que acompañó a la república durante todos sus cinco años, a causa de la debilidad de la ley. Lo comenzaron los anarquistas  asesinando a sus  adversarios sindicales con la complicidad de las autoridades nacionalistas catalanas. Siguió la “quema de conventos”  (y bibliotecas y centros de enseñanza), que por su carácter violento, criminal e intimidatorio cabe  calificar de terroristas. Menudearon además los asaltos y actos de intimidación contra sedes y personas de derecha, clérigos, etc.  La práctica totalidad de estos actos provino de las izquierdas, aunque no siempre contra las derechas, pues desde muy pronto las rivalidades entre las izquierdas mismas causaron muertos.

 

2.- La respuesta del gobierno de Azaña a las insurrecciones anarquistas llegaba a límites por lo menos cercanos al terror, así cuando dio instrucciones para fusilar sobre la marcha a los apresados con armas. Esta actitud culminaría en la matanza de Casas Viejas.

 

3.- Las violencias subieron de punto cuando el PSOE, lanzado por el camino de la guerra civil, comenzó a matar a miembros de la CEDA y de la Falange, a partir de 1933. Ello exacerbó los ánimos de la derecha. Ante la serie de asesinatos sufridos a manos de los socialistas y la escasa protección del gobierno (entonces de centro derecha: siempre la debilidad de la ley),  la Falange replicó a su vez  con varios atentados. Tratándose de un partido muy pequeño, sus acciones no tenían consecuencias decisivas.  La poderosa  CEDA, en cambio,  se contuvo.
 
4.- La contención de la CEDA estimuló realmente a los socialistas, convencidos de que la gran derecha  era cobarde y sería fácilmente vencida. No podemos saber si una política más enérgica  por parte de la CEDA --no necesariamente contestando en el mismo terreno--  habría parado a tiempo a una izquierda que marchaba conscientemente a la guerra civil. Era un dilema sumamente  difícil.  Por lo común,  los agresores se ven estimulados y ayudados  por quienes “condenan la violencia venga de donde venga”, desarmando la legítima defensa. Según su punto de vista, y el de la izquierda, las derechas no tenían derecho a defenderse. 
 

4.- Aparte de la insurrección de octubre del 34, fue a partir de las elecciones de febrero de 1936 cuando  el terror tomó un carácter más sistemático. En cinco meses cayeron unas 300 personas, probablemente más, bastantes en disturbios callejeros pero la mayor parte por atentados, organizados  en su gran mayoría por las izquierdas (quizá unos 200 muertos). El dato más grave fue la colaboración del gobierno con los asesinos, que nunca eran eficazmente perseguidos por la policía y sí lo eran, en cambio, las derechas, fueran víctimas o culpables. La anterior debilidad de la ley dio paso a la destrucción de esta. La política izquierdista  de terror culminó en el asesinato de Calvo Sotelo, verdadera declaración de guerra y demostración, exhibición más bien,  de la completa ilegalidad del gobierno. Desde ese momento, el terror cundió masivamente,  preparado a fondo  por la propaganda y lo organismos ad hoc (chekas). 

 

6.- En general, las versiones izquierdistas sobre el terror parten de dos ideas centrales: a)  las izquierdas representaban “a los pobres y al progreso” y las derechas “a los explotadores y la reacción”; b) el gobierno del Frente Popular representaba a la república con toda legalidad. Por ello el terror de las derechas cargaría con todos los agravantes, y el de la izquierda con todos los atenuantes.

     Pero basta poner en cuestión esas ideas para que todo el edificio construido sobre ellas se desplome como un castillo de naipes. En la realidad -- hoy perfectamente documentada--, las izquierdas, aparte de asesinarse a menudo entre ellas, representaban ideas totalitarias, antidemocráticas y contrarias también, desde luego, a los derechos y el progreso de los trabajadores. Por eso fueron ellas quienes  primero desestabilizaron la legalidad republicana (desde los mismos comienzos del régimen), luego la asaltaron (en 1934)  y finalmente la demolieron en un proceso revolucionario desde la calle y desde el poder, a partir de las anormales elecciones del 36. Las consecuencias debieran hacernos reflexionar a todos. Por desgracia la obcecación izquierdista persiste hoy, en la línea de los Prieto o Negrín. Nunca de Besteiro.

 

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De El derrumbe de la república

 

   “Los rebeldes, sin duda, iniciaron las atrocidades. Aspiraron a imponer su propia legalidad y lo consiguieron en numerosos pueblos, por unos días o unas horas, tiempo suficiente para aplicar una dosis del “terror plebeyo” que horrorizaba a Besteiro. En Cataluña cometieron tres asesinatos, en Vasconia otros tres, y cinco más en verias provincias. En Asturias, donde el poder revolucionario duró dos semanas, las víctimas fueron al menos 43 guardias civiles y de asalto, 34 religiosos y seminaristas, varios vecinos y un estudiante “fascistas”, técnicos de la industria, un magistrado jubilado del Supremo, etc. El total asciende a un mínimo de 85 y un máximo de 115. Los guardias sacrificados habrían aumentado en un centenar, de no haberlos salvado González Peña, si hemos de creer su testimonio.

   Alguna prensa de derechas difundió relatos macabros de sacerdotes quemados vivos y otros semejantes que demostraron ser patrañas, aunque, en general, las informaciones sobre los asesinatos cometidos eran correctas. El sol, el 27 de octubre, decía: “Los episodios revolucionarios han sido, en general, terribles (…) Pero de eso al plus de sadismo  que (…) quieren dar por cierto los incondicionales de la antirrepública, media una enorme distancia. No es lícito (…) el juego a que se vienen entregando (…) los periódicos monárquicos”. El debate  criticaba a su vez, el día 28: “Algunos periódicos de izquierda se resistieron primero a informar (…) Ahora todo su empeño consiste en desvirtuar lo ocurrido, en restarle importancia. Se apoyan para ello en que algunas versiones circuladas al principio por Madrid  eran falsas; pero ¿es que las comprobadas después con tiempo y medios no son bastante horrorosas?

   Con todo, las exageraciones de la derecha y de la izquierda no son equiparables. La mayor parte de la derecha renunció a las falsedades, una vez se comprobaron, y El debate, por ejemplo, expuso en sus reportajes rasgos simpáticos de los rebeldes, como su idealismo o su rechazo mayoritario del robo, su conducta humanitaria en ocasiones, facilitando auxilios a guardias heridos. También reiteró cómo la población  civil había sido, en general, respetada por los rebeldes, así como las monjas y las mujeres, y alertaba contra las noticias exageradas. Nada de eso se percibe en la campaña de la izquierda, que adoptó una actitud maciza, sin resquicio para la rectificación, no digamos para la simpatía. De hecho, hoy conservan algunos el mismo tono”.

 

NOTA: El terror desplegado por los revolucionarios fue más notable por cuanto en las dos semanas que duró su dominación sobre parte de Asturias debieron concentrar su atención en la propia lucha, lo que no  les impidió dedicarse también a  estas actividades, según programaban las instrucciones del PSOE para la guerra civil (reproducidas en lo fundamental en Los orígenes de la guerra civil). El terror se aplicaba sobre todo en retaguardia, y cuando la guerra se reanudó, en 1936, ya no encontró freno ni en cantidad ni en calidad (crueldad).

     Siempre llamó la atención el hecho de que personas tenidas  previamente por moderadas y pacíficas, contrarias a toda violencia, se desatasen con una crueldad espeluznante al caer la ley. Ello se debe a que en condiciones normales las declamaciones virtuosas no cuestan nada y a menudo esconden una notable agresividad y fanatismo acusatorio. El  ser humano lleva encima mucha trastienda, de la que a menudo no es del todo consciente, y la conducta aparentemente virtuosa de esas personas  se vuelve impredecible en condiciones extremas, cuando la ley no rige.

 
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Señala Aznar que el PNV busca la derrota de España valiéndose de la ETA. Muy cierto, aunque a él le costó mucho tiempo descubrirlo, debido a la ignorancia histórica de la derecha. Pero se queda a medias: también el PSOE  busca los mismo: la derrota de España y de la constitución utilizando para ello a la ETA. Y Rajoy se le ha sumado en los hechos.
   Ahí está Feijoo diciendo que negociará con el BNG poniendo sobre la mesa  la constitución y los principios. Será para arrancar sus páginas y limpiarse con ellas el trasero cada vez que vayan al  retrete, puesto que las negociaciones --chanchullos, propiamente--  podrían ser largas.

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El artículo de ayer "Un error, creo, de Julián Marías" iba acompañado en el título de otro error, pues decía "de Javier Marías", el snob e ignaro hijo novelista  del filósofo. Pero en el texto quedaba claro, afortunadamente.

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De los Diarios de Arcadi Espada:

Por poco que hayas visto, oído y leído te habrá bastado para saber que el accidente de Barajas ha reunido todo lo que sabemos sobre el funcionamiento del periodismo moderno. Incluso de lo que no es periodismo, caso de la televisión. No la veo jamás, pero las noticias sobre su conducta entre los muertos son inquietantes. El profesor Antonio Juárez, español pero alemán desde hace muchos años, me escribía este párrafo después de haber visto la información de la cadena pública: «La falta de preparación técnica, profesional, psicológica, y de pudor de las muchachitas que la redacción de los informativos mandó al frente es tan obviamente indecente que ninguna televisión regional de Alemania o de Francia, en mi opinión ni siquiera de Italia, las contrataría, ni como estudiantes en prácticas para programas de televentas. La vestimenta primero, indecorosa para la situación; parecían quinceañeras recién salidas de la playa… Las preguntas: como me dijo una amiga alemana, que habla bien español, en quince minutos de programa especial de la TV alemana
(de las 20.15 a las 20.30) aprendió más sobre el accidente, las razones, la compañía Spanair, el avión, etc. que en dos horas de propaganda escatológica de los informativos en directo de TVE.» Juárez me parece un hombre razonable y su opinión coincide con la de muchos otros. También con lo que yo sé sobre la preparación técnica, psicológica y moral de las muchachitas. Creo que, en efecto, las televentas ibéricas no tienen parangón en Europa.

 

Comentarios (57)

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51 Momia, día 30 de Agosto de 2008 a las 22:10
La izquierda es tan carca como la derecha -más diría yo-; la izquierda aún no ha superado el socialismo ni el terrorismo como formas de hacer política; yo creo que la derecha en una buena parte al menos sí ha superado el liberalismo -que efectivamente es de raíces masónicas inglesas y francesas-; además es innegable que la derecha produce casi siempre más progreso y riqueza que la izquierda; en cuanto al tema de la distribución de la riqueza es cierto que la derecha no es un buen ejemplo en general, pero la izquierda aún menos, en los países socialistas sólo vivien bien los del "politburó", los demás son unos pobres desgraciados.
52 Hegemon1, día 30 de Agosto de 2008 a las 22:15
Según el DRAE:

arca1.
1. adj. despect. carcunda. U. t. c. s.

carca2.
1. f. Am. Olla en que se cuece la chicha.

carca3.
(Del quechua karka).
1. f. Perú. Mugre, suciedad del cuerpo.

Y Cacundia:

carcunda.
(Del port. carcunda, designación de los absolutistas en las luchas políticas portuguesas de principios del siglo XIX).
1. adj. despect. carlista.
2. adj. despect. De actitudes retrógradas. U. t. c. s.


Un liberal es todo lo contrario a atraso. Creo que Triguita no tiene los conceptos muy claros.
53 Momia, día 30 de Agosto de 2008 a las 22:18
Que Aznar ha sido con diferencia el mejor político de la llamada Transición lo sabe todo el mundo. ¿A qué viene ahora Fraga a meterle puyazos? Dice Manolo que tuvo dos grandes errores pero que prefiere no decirlos en público. Es evidente que todos los grandes políticos cometen no dos sino muchos errores, pero es el conjunto de su labor lo que hay que valorar, y en eso Aznar está a años luz de los demás; que la izquierda rabie cada vez que Aznar habla es una prueba irrefutable, que lo hagan los tontorrones de la derecha también.
54 kabardin, día 31 de Agosto de 2008 a las 00:01
En la carta enviada a D.Arcadi,el profesor Antonio Juárez terminaba diciendo:”Un país de mediocracia y de enchufes”.
Y tan es así,que siendo tan pocos y tan precariamente pertrechados les estamos(a los usufructúan el cotarro) ganado terreno semana a semana.
La misma mediocridad que para nuestra desgracia las administraciones exportan a la empresa privada,y a cualquier ámbito de creación que caiga bajo su zona de influencia.
Cierto que nuestros problemas necesitan una solución política,cirugía firme de tajos certeros y profundos(algo así como lo que hace el señor Espada cuando disecciona el periodismo)que eliminen las necrosis y favorezcan el drenaje.
Pero eso no es suficiente,no basta con extirpar el tumor,hay que eliminar las causas que lo provocan.
Es cuestión de supervivencia establecer una auténtica meritocracia, desterrar la corrupción y devolver a la función pública la dignidad que le concede estar al servicio de la ciudadanía.
55 Carmina, día 31 de Agosto de 2008 a las 03:44
Como de costumbre, Don Pío Moa, sus comentarios me hacen pensar, meditar y contrastar. Que fácil es hoy en día investigar lo que se lee y lo que se oye o ve a través del Internet. Recuerdo mis viajes a las bibliotecas y la cantidad de copias que tenia que hacer para asegurarme de que lo que me parecía cierto lo era. He tenido la fortuna de no dar nada por cierto hasta agotar los hechos y usted, como nadie, no da puntada sin hilo.
Aunque esto no tenga nada que ver con su tema, acabo de leer un comentario en Libertad Digital de Raúl Benoit, "Entre Obama y McCain" y me pregunto: ¿Como alguien tan carente de juicio escribe en Libertad Digital? Hay que estar ciego para no detectar las mentiras de los demócratas americanos tan parecidas a nuestra izquierda. Pero así piensan muchos y declaran sus tesis con todo convencimiento. ¿Será que los anormales somos nosotros? Si no fuera porque los hechos nos dan la razón, creo que cruzaríamos de posición para vivir más tranquilos. Al menos eso es lo que yo pienso.
56 Hegemon1, día 31 de Agosto de 2008 a las 09:40
Uno de los síntomas en que se detecta la salud de una democracia es cuando la población, el pueblo, no se deja guiar por los polñiticos sino que les marcan el camino no al revés. Se trata de evitar aquello que unos cantantes famosos dijeron en su día sobre votar no o si a la Constitución europea..."ellos sáben más que nosotros, habrá que ahcerles caso que ellos saben" o algo aprecido. ¡¡¡No!!!...ellos no saben sino que nostros debemos saber y conocer sus intenciones, no dejarnos llevar sino llevar nosotros a los polñiticos y no al revés. En España esto no ocurre, por lo menos en su totalidad.
57 manuelp, día 31 de Agosto de 2008 a las 11:41
Veo que no andaba muy descaminado cuando pensaba que el libro de cabecera de historia de Tigrita era "El Capital"; según dice en # 49, el liberalismo hoy,como el feudalismo antaño, representa un atraso.
?Verdad Tigrita que el capitalismo es la tesis, el socialismo la antitesis y la sociedad comunista sin clases la sintesis superadora?.
Sólo tiene usted un ligero "fallo" y es que esa contradicción entre capitalismo y socialismo se ha resuelto ya, sin que usted se entere, pero con el triunfo del capitalismo.

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