Pío Moa

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Señoritos

26 de Octubre de 2007 - 09:01:44 - Pío Moa

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Me comentaba Cristina Losada unas frases de Ignacio Sánchez Cámara sobre las numerosas personas que han pasado por la extrema izquierda en tiempos del franquismo y que han evolucionado en un sentido liberal. Como no se trata de nada confidencial ni personal, me permitiré comentarlo a su vez. El fenómeno ha sido realmente curioso: Federico Jiménez Losantos, Jon Juaristi, Teo Uriarte, en su momento Mario Onaindía, Javier Rubio, Cristina Losada o un servidor entre bastantes otros. Algunos de ellos entraron en el PSOE, donde –caso de Onaindía o Uriarte– estaban o están en el ala más razonable, aunque, me temo, condenada a la derrota como en otro tiempo la de Besteiro. Según Sánchez Cámara, estos que, en su opinión, se han pasado a la derecha, conservan un espíritu extremista que les hace, en definitiva, poco fiables.
 
Tengo la impresión de que el señor Sánchez, un apreciable y por lo general sensato columnista, refleja esa mentalidad extendida en las "derechas de toda la vida" que imaginan haber estado siempre en la razón frente a otros que han pasado de un extremo al otro y le resultan por ello advenedizos o competidores poco agradables, a quienes puede convenir utilizar en un momento dado y despedir en otro, pero siempre tener a cierta distancia. La mentalidad del señorito de derecha, en suma.
 
Creo que el señor Sánchez se equivoca. Los desastres del siglo XX en España han venido de la combinación del mesianismo de la izquierda con la extrema mediocridad intelectual y política de la derecha. Una derecha bastante más sensata que la izquierda, desde luego, pero sumamente oportunista, bastante "plasta" y de muy escaso valor moral, capaz de envolver al país en una capa de tedio y vaciedad. Una derecha que se reveló en todo su ser cuando despreció a sus propios votantes para entregar el poder a los republicanos. Como se revela ahora mismo en un PP sin nervio ni inspiración, llevado del ronzal por un personaje tan insignificante como Zapo.
 
Bajo el franquismo fuimos muchos los que nos equivocamos, pero hay una diferencia entre equivocarse arriesgándose y luchando y equivocarse chupando del bote (si bien no han dejado un momento de chupar, lo cual, para su mentalidad, constituye un éxito). Un sector de la derecha acertó al organizar la Transición, pero, como señalé del rey hace unos días, lo hizo por oportunismo, porque "tocaba", por adaptarse de modo casi instintivo a las circunstancias, sin verdaderas convicciones democráticas o de cualquier tipo, y por ello mismo dispuesto a ceder a la izquierda y al separatismo todos los aparatos ideológicos y culturales: de aquellos polvos, estos lodos.
 
En general, el señorito de derechas tiene el mezquino espíritu del aprovechado, poca experiencia de la vida, y nunca entendió muy bien lo que pasaba ni por qué la izquierda o los separatistas pensaban y actuaban como lo hacían. De ahí sus debilidades.
 
Hace poco tuve ocasión de aclarar algunas de estas ideas a otro intelectual de derecha, González Cuevas, en la revista de Gustavo Bueno El Catoblepas. El citado escritor temía la competencia –puramente imaginaria– que pudiéramos hacerle César Vidal o yo para ganarse los favores del PP… Por decirlo de otro modo, ¿es el liberalismo de derechas?, ¿cuánta derecha liberal existe en el país? En cuanto a mí, y creo que a otros muchos que procedemos de la extrema izquierda, nunca me he considerado afín a la derecha. Por lo menos a la de los señoritos.
 
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Rajoy se pregunta "quién gana" con la "irresponsable" Ley de Memoria Histórica.
Pregunta facilita. Ganan las izquierdas y los separatistas, y pierden España y la democracia. Tan mal defendidas por Rajoy, absorto en la apasionada contemplación del futuro.
 
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Herederos de García Atadell
 
Debemos insistir en ese hecho que revela en sí mismo todo el contenido moral y político de la Ley de falsificación histórica: con el pretexto de las víctimas, identifican a los inocentes con los asesinos y ladrones, a Peiró o Besteiro con García Atadell, paradigma del chequista.
 
Tan inconcebible bajeza solo pueden perpetrarla los herederos morales y políticos de García Atadell:
 
Juan Peiró y Agapito García Atadell
Pío Moa
 
Sin duda la mayor mancha del franquismo fue la represión de posguerra, en la que cayeron en torno a las 25.000 personas. En otro artículo me extendí sobre las circunstancias, desde luego distintas a como las presentan ahora los revanchistas, pero la cifra es, desde luego, impresionante, y testimonia un afán despiadado de castigo y venganza de los vencedores.
 
Tal represión fue posible en buena medida porque un gran número de los responsables y ejecutores del terror izquierdista cayeron en manos de los nacionales. La excepción fue Cataluña, donde la mayoría de ellos pudo huir por la frontera. Los jefes del Frente Popular se preocuparon de ponerse a salvo, y casi siempre lo consiguieron, sin dejar el menor preparativo de evasión u ocultamiento para los miles de sus seguidores complicados en el terror contra la derecha. Estos hechos no suelen mencionarse, pero tienen gran importancia. Prieto había señalado tras el asesinato de Calvo Sotelo: "será una batalla a muerte, porque cada uno de los bandos sabe que el adversario, si triunfa, no le dará cuartel". A ese extremo habían llegado los odios, y no, como creo haber probado, por culpa de la derecha, sino de una izquierda convencida de que había llegado la hora de su revolución. Sin duda alguna, la represión no habría sido menor de haber triunfado las izquierdas. Esto debe señalarse, porque a menudo se enfoca el problema como si el afán de venganza dominase sólo en uno de los bandos.

La represión franquista tuvo la particularidad de haberse ejercido, muy mayoritariamente, por vía judicial militar. Esto es poco común, porque los vencedores, preferían el ajuste de cuentas en la oscuridad, dejando para los jueces sólo a unos pocos vencidos. Así, en el castigo a la Comuna de París, Thiers hizo fusilar en masa a presuntos revolucionarios (precisamente, el ejemplo de Thiers, como medio para salvaguardar la paz social por varias generaciones, fue invocado en las Cortes españolas por Melquíades Álvarez y por Calvo Sotelo). Y al terminar la guerra mundial, no menos de 10.000 presuntos colaboracionistas, probablemente bastantes más, fueron eliminados extraoficialmente en Francia, y algo similar ocurrió en Italia.

La vía judicial, aunque mucho más onerosa en todos los sentidos, suponía en principio una mayor justicia, y una posibilidad de defensa para el acusado. Lo cual no significa que esa justicia no tuviera mucho de represalia, y que no cayeran en ella muchos inocentes. Un caso característico fue el de Juan Peiró, dirigente anarquista y ministro del Frente Popular durante seis meses, hasta la defenestración de Largo Caballero por una intriga de comunistas, prietistas y republicanos.

Peiró pertenece al escaso número de los dirigentes que se opusieron al terror, lo condenaron pública y reiteradamente, y procuraron salvar al mayor número posible de los perseguidos por las "patrullas de control" y por otros organismos de la CNT y del Frente Popular en Cataluña. Logró huir a Francia, pero allí fue detenido y entregado a los franquistas. No parecía temer mucho por su vida, pues su actitud moderada durante la guerra era bien conocida, e incluso le había valido amenazas de los suyos. En su juicio testificaron a su favor numerosas personas de derechas, incluyendo a militares y curas. No parecía haber base alguna para una condena a muerte, y sin embargo, esa fue la que se le impuso, debido a sus cargos políticos en el régimen revolucionario. Por supuesto, miles de penas capitales, muchas de ellas más motivadas que la de Peiró, habían sido conmutadas por cadena perpetua –que a su vez solía quedarse en seis u ocho años de prisión–, pero en el caso de este dirigente anarquista fue cumplida inexorablemente, por alguna razón poco clara, quizás por negarse a colaborar con la Falange, sostienen algunos no muy convincentemente.

Según me han comentado algunas personas, la mayor dureza e intransigencia en los tribunales solía provenir de militares burócratas ajenos a la vida del frente, mientras que a menudo eran los combatientes quienes mostraban mayor comprensión, negándose a que actos como los cometidos por ellos mismos, y bastante normales en el curso de la guerra, sirvieran como base para condenar a los acusados. Tales conductas han sido siempre comunes en circunstancias semejantes. Una circular eclesiástica señalaba cómo en los pueblos los más dados al castigo solían ser personas que apenas habían sufrido, o que tenían su parte de responsabilidad en crear el clima bélico inicial, por sus abusos contra los trabajadores.

Caso muy distinto del de Peiró fue el de García Atadell, aunque éste no resultara capturado al terminar la guerra, sino a finales de 1936. García, militante socialista de relevancia media, en el sector de Prieto, al parecer, montó al recomenzar la contienda una de las peores bandas terroristas de Madrid. Buñuel cuenta en sus memorias: "García no era más que un bandido, un canalla, pura y simplemente, que se proclamaba socialista. En los primeros meses de la guerra había creado en Madrid, con un pequeño grupo de asesinos, la siniestra Brigada del amanecer. Por la mañana temprano, penetraban por la fuerza en una casa burguesa, se llevaban a los hombres "de paseo", violaban a las mujeres y robaban cuanto caía al alcance de su mano. García, a quien los fascistas buscaban ávidamente, era una de las vergüenzas de la República". El chequista marchó a Marsella pretextando una labor de contraespionaje. Allí vendió parte del tesoro acumulado en sus fechorías, y embarcó rumbo a Suramérica. Buñuel, informado por un policía francés, transmitió los datos al embajador del Frente Popular en París, y sigue Buñuel: "El barco tenía que hacer escala en Santa Cruz de Tenerife, en poder de los franquistas. El embajador no vaciló en avisarlos a través de una Embajada neutral". Y así la gestión del cineasta permitió detener, juzgar y ejecutar a García Atadell.

Aunque no hay por qué dudar de la información de Buñuel, éste tergiversa deliberadamente los hechos cuando habla de "vergüenza de la República", como si ésta subsistiese desde el 19 de julio del 36, y como si se tratara de hechos más o menos aislados y repudiados por las izquierdas. Armadas las masas en dicho día por el gobierno Giral, la revolución aplastó lo poco que restaba de la república del 14 de abril, y los García Atadell proliferaron sin la menor oposición eficaz de los partidos, salvo algunas quejas o exhortaciones retóricas de Prieto y otros. En realidad era un terror al mismo tiempo oficial y anárquico, organizado por los partidos y por el mismo aparato del gobierno (como la checa de Fomento, una de las peores), y estimulado desde la prensa y la propaganda. García Atadell, al igual que tantos más, utilizaba los archivos oficiales para perseguir a sus víctimas, y recibió felicitaciones públicas por su celo antifascista. A pocos les preocupaban sus asesinatos y torturas, o sus robos de joyas y bienes diversos. Lo que ya no sentó tan bien fue su huida con el botín.

Ahora que vuelve a insistirse en la represión franquista como si hubiera sido única, y se mencionan cifras como si la ejecución o encarcelamiento volvieran inocentes a cuantos los sufrieron, conviene recordar también, y comparar, casos como estos dos. No se puede identificar a un Peiró con un García Atadell, y quien lo hace, mencionando simplemente cifras abstractas, informa muy poco de los hechos, y mucho de su propia actitud personal o política. ¿Cuántos Peiró y cuántos García Atadell hubo? Tal vez sea imposible averiguarlo, y acaso no valga la pena. Fueron, desde luego, muchos miles los complicados en el terror izquierdista, y sus enemigos pudieron capturar a una elevada proporción de ellos. Aun así, tal represión constituyó el episodio más siniestro del franquismo. Pero ello no justifica a cierta historiografía y a ciertos políticos que, metiendo en el mismo saco a culpables y a inocentes, intentan justificar el terror izquierdista y darnos una idea falsa de la época, con fines políticos muy actuales.

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Solo una observación al anterior artículo: sí hay por qué dudar de la información de Buñuel, que pretende lavar la cara al terror del Frente Popular, una manera de colaborar con él.
Comentarios (44)
1 TheFlash, día 26 de Octubre de 2007 a las 09:34

D Pío

Excelente radiografía del ‘señorito’ de derechas de toda la vida, plasta e intelectualmente plano.
Eran estos los que hace 20 años te despedían en Génova 13 con asquito cuando se les alertaba de la ruta endemoniada de los nacionalismos, la inmersión lingüística etc.
Hasta hace bastante poco el calificativo ofensivo de ‘facha’ también se escupía en la sede del PP a quienes anunciaban la jibarización sistemática de derechos civiles en varias CCAA.
Que letanía. Estaban encantados de conocerse.
Alguien algún día deberá ocuparse seriamente de imprimir la colección de frivolidades suicidas paridas por la derecha de los ‘señoritos’ y sus responsabilidades subsidiarias en el actual estado de decrepitud del sistema democrático. Una crónica de todas las suplencias a la izquierda anti sistema en su labor de demolición anti liberal y anti nacional.
No se explica la decrepitud de los cimientos institucionales sin el papel fundamental de esa derecha. Faltarían piezas en el puzzle, variables en la ecuación, para conducirnos al triste panorama actual.

2 00001, día 26 de Octubre de 2007 a las 10:30
26 de octubre de 2007.San Evaristo.Viernes

Sr. Dn. Pío Moa Rodríguez
***Estimado cofrade:
¿Equivocarse?
***En lo que usted menciona hay dos clases de equivocaciones: poniendo bombas o secuestrando y militando en el renglón equivocado.
***Luego viene,si procede,perdón y olvido.
Dios le bendiga a usted y a los demás cofrades.
LEÓN NOEL
3 taraza, día 26 de Octubre de 2007 a las 10:32
Me parece un diagnóstico muy bueno, el del señorito de derechas.
Sólo así se explica que derecha e izquierda todavía tengan parecida expectativa de voto.
Si los señoritos de la derecha se pusiesen el traje de faena y sacrificio, la izquierda sería poco más que un nombre.
Decía Suárez que, aquellos, ellos, estarían en el poder 107 años. Cierto si aquellos dirigentes que venían del franquismo hubiesen continuado unidos.
No había color entre la preparación, la sabiduría y el aspecto de los que manejaban el cotarro entonces, y los que accedieron al poder en 1982.
Ni Felipe González ni Alfonso Guerra se lo creían.
Y hoy, todavía hoy, que el PSOE gane o pierda las elecciones no depende del PSOE, ni siquiera del cuerpo electoral, sino del PP.
Que tipos como Zapatero, Fernández de la Vega, Bermejo, y el tal López, portavoz, que vino del PC, estén en la cresta de la ola, es algo digno de estudio en las cátedras de sociología.
¡Vaya personal!
¡Señoritos del PP. como no bajéis a la arena, peor será luego!
4 alonso_4, día 26 de Octubre de 2007 a las 10:39
Señoritos, por decir algo

Al hilo del tema del día, copio y pego una noticia que habla de como piensan los "jefazos" de la Calle Génova:

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"NOS VAN A DAR LEÑA"

Un sector del PP considera poco oportuno el último libro de Aznar

Elsemanaldigital.com

Aznar ha levantado gran revuelo con su último libro, en el que una vez más no se muerde la lengua al hablar del nacionalismo y el terrorismo.

Algunos diputados mostraban este miércoles su temor de que las "Cartas a un joven español" del ex presidente del Gobierno no convengan al tono "moderado" necesario ante las elecciones.

25 de octubre de 2007. El Partido Popular ha decidido que ya vale de hacer siempre de poli malo con el Gobierno. Críticas al Ejecutivo en lo que queda de legislatura sí, pero sin crispación, que diría José Luis Rodríguez Zapatero. Creen en Génova que para ganar las elecciones necesitan imperiosamente al electorado de centro, y a ése no se le convence elevando el tono más que el contrincante, sino con un discurso "moderado".

Es por eso que algunos en el PP sufren estos días con la vuelta a la actualidad de José María Aznar. El ex presidente del Gobierno acaba de publicar el tercer y último libro de la trilogía que pactó con la editorial Planeta, Cartas a un joven español. En sus páginas, dirigidas de forma ficticia a un joven llamado Santiago -como el patrón de España-, el presidente de la FAES tira con bala contra los nacionalismos, la izquierda, el islamismo radical, la negociación con ETA o los matrimonios homosexuales. Esto es, contra los mismos puntos que han configurado el argumentario de la Oposición estos cuatro años, pero de una forma más directa.

"Ya verás la leña que nos van a dar a cuenta del libro", se lamentaba este miércoles en el Congreso un diputado popular. Y no se equivocaba. Desde hace un par de días, los periódicos de izquierdas vienen haciéndose eco de algunas de las frases más duras que el ex presidente utiliza en sus misivas. "Lo malo es que ese discurso tan duro" -añadía en corrillo otro parlamentario del PP- "nos lo atribuyen a todos los del Partido Popular y puede llegarnos a pasar factura". Si bien es cierto también que en el entorno de Rajoy no lo ven perjudicial para el candidato del PP, sino que consideran incluso que servirá para afianzar el discurso sobre la defensa de la unidad de España que va a abanderar estos meses.

Los más escépticos con esta última teoría entienden también que llueve sobre mojado. La semana pasada, Jaime Mayor Oreja afirmó en una entrevista que no tenía por qué condenar el régimen de Franco porque hubo mucha gente que lo apoyó. "Vale que lo pienses, pero no lo digas en alto, que sabes que se te van a echar encima y perjudicas al resto", dijo al referirse a esa entrevista publicada en la prensa un dirigente del partido.

El Partido Popular continuará estos meses caminando por la senda de la moderación. Sobre todo su presidente, Mariano Rajoy, que quiere imprimir ese tono a su campaña electoral. Antes de eso, el 5 de noviembre Aznar presentará su obra en sociedad, introducido por el historiador Stanley G. Payne, y su libro será otra vez noticia y -seguro- motivo de polémica.

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Bueno, esto el lo que piensan los "jefazos" de la Calle Génova.

Desde luego estoy convencido de que los votantes de a pié piensan lo contrario. Pero los "jefazos" cuentan con Rajoy, Soyaya y un gran aparato, y saben más.
5 taraza, día 26 de Octubre de 2007 a las 10:50
Se dice, y es cierto, que una empresa es lo que es su dirección. Cierto. No depende de los obreros sino de la gerencia/dirección/propiedad.
Mucho de eso puede trasladarse a los partidos políticos, que son, en cierto modo, empresas.
Varios se unen para conseguir un fin: aupar a algunos de sus correligionarios al Gobierno. Ese grupo, numeroso en el caso del PP, necesita una estructura para funcionar y coordinar acciones. Evidente.
En ese aspecto, tengo una predisposición contra Mariano Rajoy, como máximo dirigente.
Tiene el YO continuamente en su boca. "Yo" pienso, "yo" haré, "yo" derogaré esa ley... Mal asunto. Al menos de cara a la galería, da la impresión de ser señorito y excluyente.
El YO, YO, YO, en boca de un dirigente de un gran partido significa mucho. Mucho malo.
Aunque sean muchos los bien preparados y dispuestos a trabajar por la causa, creo que es muy difícil sacar la cabeza en un ambiente dominado férreamente por la dirección del partido.
El partido pierde, pero la Dirección sigue en los títulos. Que es casi lo único que, de verdad, importa a la Dirección: que sus nombres sigan en el candelero.
6 taraza, día 26 de Octubre de 2007 a las 11:03
En medio está la virtud, dicen.
Pues bien, entre el tono mansurrón de Rajoy, propenso a cualquier pacto con el PSOE, que mismamente parece mendigar un Ministerio, actitud que rechazamos enérgicamente muchos votantes del PP, entre ese tono y el incendiario para que el cielo y la tierra ardan, hay varios intermedios. Más cerca del manso, o más cerca de incendiario.
Para mis gusto, y sin leerlo, AZnar todavía está más cerca del manso.
A los dirigentes brumosos del PP habría que recordarles lo que dice un evangelio: "Quien ame su vida, la perderá; quien no tema perderla, la encontrará". O algo así. La idea es esa, y muy buena para la ocasión.
La Biblia es un excelente libro como guía de conducta humana.
7 IckeOoch, día 26 de Octubre de 2007 a las 12:01

Diego López Garrido. Señorito Don Diego (como se hacía llamar).

Anteayer, señorito de derechas.

Ayer, señorito de izquierdas (PC).

Hoy, señorito de izMierdas (PSOE).

Mañana, señorito de... (mañana se rellenarán las variables).

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Sí, hay señoritos y cacicones de muchas clases.
8 jlh, día 26 de Octubre de 2007 a las 12:17
Creo que un problema que tiene la derecha actualmente es que ha caído en la trampa de aceptar la terminología marxista como cierta.

Esto se traduce en que se consideran extremistas las opiniones que emitimos algunos derechistas, que no lo son en absoluto. Y las consideran extremistas incluso gente de derechas.

Por ejemplo, todo el mundo está de acuerdo en que condenar un genocidio y sus símbolos no es algo extremista, sino algo lógico y sensato. Pero si pides que se prohíban la estrella de cinco puntas y la hoz y el martillo sí eres considerado un extremista. Yo llevo años comentando entre mis amigos, familiares y conocidos que se deberían ilegalizar la estrella de cinco puntas y la hoz y el martillo, y casi todos coinciden en llamarme extremista por ello. Cuando nadie considera extremista prohibir la esvástica, como es lógico.

Pues esto mismo pasa con las opiniones de D. Federico, Cristina Losada, D. Pío, y tantos otros. Sus opiniones no son extremistas, pero la izquierda ha conseguido que sean vistas como extremistas incluso por alguna gente de derechas.

Pongo un ejemplo: pedir que un asesino que ha asesinado a 25 personas (de juana) esté en la cárcel, no es extremista, sino justo. Pedir (o justificar) que ese asesino salga de la cárcel, sí es extremista. Sin embargo la idea que se extendió es que los extremistas éramos los que queríamos que el asesino estuviese en la cárcel, y los moderados los que pedían que saliese por unas difícilmente justificables “razones humanitarias”. De hecho un amigo con el que fui a la manifestación me dijo: “es cierto que nos estamos radicalizando, pero es que nos dan motivos”, a lo que le contesté lo que aquí escribo, que no nos estamos radicalizando en absoluto.

Conclusión 1: no es cierto en absoluto que D. Federico, Cristina Losada, D. Pío hayan pasado de la extrema izquierda al otro extremo. Es ahora cuando son moderados, aunque digan cosas políticamente incorrectas.

Conclusión 2: hay que lograr hacer ver a la gente (en especial a la de derechas) que las cosas que defendemos los derechistas no son extremistas, sino justas (léase lo que dice Alonso_4 al respecto, es un claro ejemplo de gente del PP considerando extremista algo que no lo es, que simplemente cuenta verdades (el último libro de Aznar)).
9 tigrita, día 26 de Octubre de 2007 a las 12:53
¿Liberalismo y capitalismo son sinónimos?. Es evidente que no, aúnque a veces se confunden.
El capitalismo es antiquísimo, viene acompañando al hombre desde sus inicios con el intercambio de mercancías entre las tribus nómadas y así ha ido evolucionando hasta nuestros días.
El liberalismo en cambio es totalmente distinto, tiene sus orígenes en la Ilustración, es malvado, y busca su beneficio personal por encima de todo, e intenta condicionarlo todo en su propio beneficio: Moral, economía, política, Religión, Dios etc. Y por si fuera poco ha sido el padre espiritual del marxismo por aquello del principio de acción-reacción.
10 sinrocom, día 26 de Octubre de 2007 a las 12:57
Ejemplo de señorito de izquierdas es el Zapo; y todo el sequito que lo rodea, incluidas la dama mayor del señoriteo... De la Vega.
Pero al menos, lo que diferencia a un señorito de derechas y otro de izquierdas, es que el de derechas, es mas bien un bobo simplon, pero el de izquierdas es un lobo endemoniado.
11 tigrita, día 26 de Octubre de 2007 a las 13:06
Democracia y oligopartitocracia: ¿Es lo mismo? Es evidente que no, aúnque los confundimos continuamente.
En la democracia son los ciudadanos quienes eligen a sus representantes y controlan la gestión del Gobierno.
En la oligopartitocracia son los jefes de los partidos y sus asesores quienen controlan el cotarro y los ciudadanos a decir amen y a votar cuando se lo manden y a quienes les digan que hay que votar.
12 Marcahis, día 26 de Octubre de 2007 a las 13:06
Pequeña reflexión sobre la reforma Constitucional.

Ya he dejado claro en otros artículos que la reforma constitucional que propone la Fundación Denaes me parece totalmente insuficiente y políticamente correcta. No voy a entrar aquí en detalles.
Mi pequeña reflexión es: si nuestros traidores políticos de todo signo no han sido capaces en treinta años de hacer cumplir algo tan simple como la ley de banderas (por poner sólo un ejemplo) o la oficialidad de la lengua española…¿cómo esperan hacer cumplir ahora esta nueva Constitución reformada si están demostrando que les importa un comino el hacer cumplir ni siquiera la actual? No sólo que les importa un comino, sino que incluso el PP es el primero que incumple seriamente la Constitución por ejemplo en materia lingüística.
Me hace gracia contemplar cómo los periodistas del régimen dicen que lo importante es que gane el PP para que esta reforma tenga posibilidades de hacerse.
Pero, ¿esto no es simplemente un reclamo electoral; no necesitaría también esta reforma el apoyo del PSOE? Y, aunque fuera como dicen, ¿no tendría entonces el PP que incluirla en su programa electoral? ¿no tendría el PP también que reclamar la aplicación del art.155 en las Vascongadas y Cataluña con el anuncio de sus referéndums?
Y, mientras, los partidos patrióticos, que sí aplicarían la Constitución, despreciados y marginados por todos los medios de comunicación con la COPE a la cabeza. ¿A qué juegan los obispos españoles con un protestante y un agnóstico a la cabeza de su emisora, mientras católicos como el presidente de Alternativa Española (que defiende la cultura de la vida como tantos otros partidos patrióticos, no como el PP) son escarnecidos por Jiménez Losantos (al que, sin embargo, aplaudo sus valientes críticas al Rey por su silencio ante tantas cosas) intentando burlarse de él preguntando si es familia de Blas Piñar (como si eso pudiera ser un delito o algo así).? Los obispos sabrán lo que hacen y los verdaderos intereses que tienen, pero desde luego Dios se lo demandará. Menos mal que en nuestra Santa Madre Iglesia aún hay verdaderos seguidores de Cristo que se apuntan al ostracismo y al posible martirio (como el anterior obispo de Pamplona que se mojó al decir cuáles eran los únicos partidos que aún defendían la cultura de la vida y los principios cristianos: Alternativa Española, Falange Española de las Jons y tradicionalistas carlistas.)
Y el pueblo está gregariamente adoctrinado y va por ahí gritando “libertad, libertad”. Libertad es la que tienen los enemigos de España en este régimen. Lo que hace falta es acabar con sus libertades, es decir: mano dura es lo que hace falta.
Resumiendo: no creo en absoluto que esto de la reforma electoral vaya a producir ningún fruto. Porque ni siquiera se hace cumplir la Constitución actual. Y, si no, al tiempo.
El teniente coronel Antonio Tejero (famoso por el 23-F) ya dijo años antes al ministerio de Defensa que se preguntaba si tenía que rendir honores a la ikurriña que acababa de ser legalizada, ya que era la bandera separatista que inventó el loco Sabino Arana y que era la que utilizaba ETA cuando mataba a los españoles. La respuesta del ministerio fue su traslado a Málaga. Ninguna respuesta con palabras.
Los militares que declaran su preocupación por los nuevos estatutos de autonomía actualmente son directamente destituidos.
Pues eso: que lo de la reforma constitucional es un reclamo del mismo régimen para apacentar al pueblo español que empieza a cabrearse.
Pero, ¿qué cabe esperar de un régimen que intenta procesar al presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo con el silencio cómplice de TODOS los partidos con representación parlamentaria?

Mi blog: http://blogs.libertaddigital.com/Marcahis/

13 sinrocom, día 26 de Octubre de 2007 a las 13:09
Tigrita.. dos mensajes, y ya apestas.
14 tigrita, día 26 de Octubre de 2007 a las 13:42
Hablando en términos económicos, ¿Cuando los Bancos Centrales inyectan liquidez a un sistema aumenta la inflación? Doña Carmen Tomás y don Alberto Recarte dicen que no, pero las patatas, la leche, el pan, el petroleo etc. dicen que sí. ¿A quien hay que hacer caso?
15 vstavai, día 26 de Octubre de 2007 a las 14:51
Así como hay una derecha que cree que tiene que hacerse perdonar por la izquierda, hay otra derecha, casposa y antidemocrática, como la del beato San Evaristo.Viernes, que cree que es ella la que puede perdonar, si le apetece.
16 taraza, día 26 de Octubre de 2007 a las 15:27
Y otra vez leo la soprendente interpretación de la palabra "liberalismo".
Cojo el Pequeño Larousse en color: "Doctrina de los partidarios de la libre empresa, que se opone al socialismo y al dirigismo; más particularmente, teoría según la cual el Estado no tiene que intervenir en las relaciones económicas que existen entre los individuos, clases o naciones. Por extensión, amplitud de miras".
Eso entiendo por liberalismo.
El porvenir de los ciudadanos libres, o no habrá ciudadanos libres.
17 taraza, día 26 de Octubre de 2007 a las 15:39
"Ciudadano" ya lleva consigo lo de "libre".
Un ciudadano no libre, no es ciudadano, sino un borrego; mejor, un esclavo.
Los ciudadanos son enemigos acérrimos del socialismo, nazismo, nacionalismo... enemigos de cualquier doctrina o movimiento que el poder pretenda utilizar para cambiar o dirigir la sociedad.
El fraile quiere cambiar la sociedad, pero con su palabra.
El socialista igualmente quiere cambiar la sociedad, aunque en sentido distinto.
El fraile no es peligroso, y el socialista tampoco, mientras no consiga el poder. Conseguido, resulta peligrosísimo, como se ha podido y puede comprobar.
18 bremon, día 26 de Octubre de 2007 a las 15:57
LO ACUSAN DE INVADIR SUS COMPETENCIAS
Los Fiscales censuran a Bermejo por su actuación en el caso de la ecuatoriana agredida ¿Y dos mil jueces quieren no depender del Sr. Bermejo?
Y el Gobierno haciendo gracias con la última letra del alfabeto.

CAOS DE LAS INFRAESTRUCTURAS EN BARCELONA
Se hunde parte de un andén de la estación de Bellvitge cerca de las obras del AVE
La culpa de Aznar, desde él nadie gobierna Barcelona. ¿Será cierto?

RAJOY LAMENTA LA SITUACIÓN EN EL TC
El PP presenta la recusación contra tres magistrados del Constitucional
Lo que hay que hacer es constituir al Constitucional en sumiso compañero de un rojo y así las sentencias las sabremos sin necesidad de que trabajen los jueces.
Esta es la LIBERTAD, la independencia roja. Esta es una españa (la E mayúscula no es necesaria) cojonuda.

EXIGE LA "DESAPARICIÓN" DE LA AUDIENCIA NACIONAL
El Parlamento Vasco pide la libertad de los dirigentes de Batasuna-ETA
¿Qué menos?

REPARTE DINERO COMO EN UN CUMPLEAÑOS.
Y los esquizofrénicos matan un dia si y otros, no muy lejanos también, a sus mismos progenitores, pero hay que ser solidarios con los separatistas.
Los precios y los impuestos suben sin cesar y el poder adquisitivo es como hace diez años atrás, pero antes es la demagogia con generosidad a siniestro, lo diestro no tiene derecho a existir en el cuerpo social. Estamos mancos.
De nuevo otros señoritos.
19 tigrita, día 26 de Octubre de 2007 a las 16:00
Liberalismo: Es una cosmovisión filosófico- político-económica del mundo, del hombre y de todo cuanto le rodea, que debe ponerse al servicio de los más espabilados para su uso y disfrute, y cuyas consecuencias son el hambre y la miseria de las tres cuartas partes de la humanidad.
El liberalismo según el presidente de Ecuador Correa, es pagarles el petróleo a un dolar y medio el barril, o sea lo mismo que le cuesta un café a taraza.
20 tigrita, día 26 de Octubre de 2007 a las 16:12
Y así se explica que en la fórmula 1, se puedan gastar toneladas de gasolina y neumáticos, forrarse con miles de millones y tener a los ecuatorianos, bolivarianos, argelinos, mejicanos, libios etc., en la miseria más absoluta.
21 cavewigh, día 26 de Octubre de 2007 a las 16:33
8-jlh

Yo no prohibiría la estrella roja, ni la hoz y el martillo, ni la svastica, ni "El Capital" ni "Mi Lucha", ni quitaría las estatuas de Franco, ni quemaría la momia de Lenin (ni la de Tutankhammon, puestos a eso). Todo ello es historia, y destruir, prohibir y ocultar no me parecen los mejores métodos para el avance de la sociedad.

En Moscú no han quitado todas las estatuas de Lenin, y sin embargo el aguila Romanoff está ya puesta en casi todas las torres del Kremlin. ¿Y por que no?.

Un saludo para todos.
22 jlh, día 26 de Octubre de 2007 a las 18:43
cavewigh: no es lo mismo la simbología que se puede considerar histórica, como la estatura del Lenin español que hay en Nuevos Ministerios, y que estoy de acuerdo en respetar, que la simbología actual. Es decir, un partido actual (o una persona individual) que lleva una hoz y un martillo, o una estrella de cinco puntas, está haciendo apología del genocidio. Yo creo que cuantas menos cosas se prohíban mejor, pero también es cierto que hay ideas que sí deben ser prohibidas, como es la exaltación del genocidio, pues pueden dar lugar a que se de otro genocidio.

Sobre la represión franquista, quiero contar mi experiencia familiar. Absolutamente todos mis familiares lucharon en el bando rojo (abuelos, y sus hermanos y primos), pues eran de Madrid y fueron alistados obligatoriamente. Al terminar la guerra tuvieron la obligación de presentarse a dar su nombre y decir donde habían luchado. Lo hicieron. Y no pasó más. Cada uno siguió con su vida, con su trabajo, y no tuvieron ningún problema con el franquismo, ni sufrieron ningún tipo de represión.

Esto es algo que no se suele contar y que, sin embargo, fue lo más normal.

Pero, una vez más, nos encontramos con que los socialistas han impuesto su versión de los hechos, incluso a la derecha.

Que a los nacional-socialistas se les juzgase por genocidio y crímenes contra la Humanidad después de la II GM nos parece muy bien a todos. Pero que después de la Guerra Civil se juzgase a socialistas por genocidio y crímenes contra la Humanidad se considera venganza y represión.

Es importante tener en cuenta para entender esto que entre los socialistas soviéticos y los comunistas chinos, y todos sus países satélites, se considera que han asesinado a más de 100 millones de seres humanos, y no ha sido juzgado nadie como responsable de esto (incluso se ha dado algún Premio Nobel de la Paz a alguno de sus responsables). Por tanto, ¿por qué juzgar por genocidio a los socialistas españoles, si a los socialistas (excepto a los socialistas nacionalistas alemanes) les sale gratis asesinar? Pues porque es justo que los asesinos paguen por sus asesinatos y los genocidas por sus genocidios. Y si se condenó a algún inocente, es algo lamentable, pero es mucho más lamentable que de los 100 millones de asesinatos realizados por la izquierda durante el siglo XX, sólo haya habido un país donde se les haya juzgado. Y encima se critica que en ese país se les haya juzgado.

También hay que tener en cuenta que cuando los socialistas españoles recibieron en el apoyo y la dirección de los socialistas soviéticos, los socialistas soviéticos ya habían asesinado a varios millones de seres humanos, y tenían los campos de concentración y las cámaras de gas a pleno rendimiento (inventadas estas por Lenin, por cierto, dándose la macabra coincidencia de que al jefe del psoe le llamaban el Lenin español ¿qué pensaría el Lenin español de las cámaras de gas inventadas por su maestro?). Por tanto, lo raro sería que los socialistas españoles no fuesen genocidas, con unos jefes así.
23 josecho6, día 26 de Octubre de 2007 a las 20:30
Realmente, tigrita, eres una pobre de espíritu en sentido en que Dostoievski la usaba, o sea, una decidida retrasada mental incapaz de pensamiento propio y libre, llena de prjuicios ridículos y manidos. El socialismo crea pobreza y vagancia, falta de iniciativa y culpabiliza de sus fracasos a la gente libre y capaz. El libre mercado crea riqueza donde no la hay, o quieres decir que el progreso occidental del último siglo ha salido de las chabolas americanas estú.pida?
24 Ronin, día 26 de Octubre de 2007 a las 20:36
Si se retiran las estatuas de Franco, las de Largo Caballero también. ¿O acaso ignora cavewight que este individuo al igual que otros dirigentes socialistas enardecía a las masas en sus discursos con la dictadura del proletariado y la revolución al más puro estilo bolchevique siendo responsable con sus arengas de muchos desmanes que cometieron sus partidarios?.
Este tipo hacía apología de la sangrienta revolución rusa, no lo olvide. A mí no me merece ningún respeto.
25 Ronin, día 26 de Octubre de 2007 a las 20:39
En vez de cavewigh quise decir jlh.
26 Pablo1, día 26 de Octubre de 2007 a las 20:42
Bueno, para ser justos, suscribo al 100% lo que dice Tigrita sobre la diferencia entre Democracia y Partitocracia.
Efectivamente, en España vivimos una absurda Partitocracia, en la que los designios de nuestra Nación dependen de la voluntad de, como máximo, 5 ó 6 personas.
27 cavewigh, día 26 de Octubre de 2007 a las 20:43
Amigo jlh,

Hay una diferencia entre presente y pasado, y en general son las acciones las que cuentan, no los simbolos. Un criminal, lleve la bandera que lleve, es un criminal, no un abanderado de ninguna causa por mucho que el lo diga y lo repita.

De todas maneras, yo evitaría signos que hoy puedan resultar ofensivos para una mayoría. Siempre hay alguien que pueda resultar ofendido, eso no se puede evitar, pero a mi entender el ciudadano medio es el que debe contar. Yo creo que ahora a este ciudadano medio no le ofendería ver a alguien que paseara por la calle con una estrella roja o con una svastika, cosas que a mi entender (y creo que al de muchos) son ya piezas de anticuario. Otra cosa es cuando un símbolo se usa como arma de conflicto. Por ejemplo, si hoy un grupo terrorista usara la hoz y el martillo (o la svastika) como simbolo en sus crímenes, alguien que usara una bandera con este símbolo estaría tomando partido en un conflicto actual, haciendo apología del terrorismo, y eso es un delito. Y contra eso, mano dura.

Yo no sabía que hubiera una estatua de Largo Caballero en Nuevos Ministerios. Pues bueno, no me gusta. Esa es mi elección. Pero, por otra parte, de momento (ya veremos lo borricos que se ponen con lo de la Memoria Histérica, y lo que pienso entonces) tampoco moveria un dedo por quitarla de ahí.

Tampoco me gusta que se quite el yugo y las flechas de las fachadas y portales que lo tienen. Y no por ninguna razón política de acuerdo o desacuerdo, sino porque fué un momento y una situación que es bueno recordar para apreciar e imitar lo bueno que tuvo y lamentar y evitar lo que tuvo de malo. Sin más. Aunque reconozco que uno en este caso no puede evitar pensar también un poco en eso de "a moro muerto, gran lanzada".

La actualidad de los simbolos es importante. Por ejemplo, el puño y la rosa es un símbolo nuevo, y ese es sin embargo el que hoy representa al Psoe de hoy y al de ayer. El antiguo, que fue sin embargo el de octubre del 34 o el de tiempo del frente popular no nos dice nada a nadie, y si viéramos a alguien lucirlo en una bandera o chapa, lo unico que pensariamos es que vaya tipo tan curioso (creo). Estoy también seguro de que Prim quitó todas las estatuas de Isabel II. Hoy puede haber a la vez calle de Prim y calle de la chata sin que la mayor parte de la gente sepa (ni le importe mucho) quien fue uno o la otra.

En 40 años si viviera, que lo veo más que dudoso, a lo mejor hasta puedo ver el hacha y la serpiente de los etarras sin revolverseme el estómago.

Y respecto a Mein Kampf y al Capital, quiero creer que la gente tiene el cerebro suficiente como para leer el uno sin sentir inmediatamente el deseo imperioso de exterminar hebreos, y el otro sin que le suba un hormigueo por el cuerpo por asaltar el palacio de invierno. De todas maneras, reconozco que en vista de lo que se está haciendo con la educación en España, ahí puedo estar equivocado.

En realidad, creo que la única discrepancia que tenemos es que yo creo que el comunismo está muerto y enterrado, y que tú identificas la estrella roja con el totalitarismo de izquierdas y progreta que, como vemos todos los días, goza aún por desgracia de muy buena salud.

Para acabar, y seguro que coincido en esto contigo, el símbolo que en cambio sí me parece muy importante es el que tiene los colores rojo y gualda. Ese sí. Siempre, pero hoy mas que nunca. Ese es el nuestro.

Un muy cordial saludo.
28 cavewigh, día 26 de Octubre de 2007 a las 20:53
Naturalmente, pienso con Ronin que Largo Caballero no era mejor que Franco. El "Lenin español" siempre me ha parecido un tipo lamentable, pero en fin, fue presidente de gobierno, o sea que a lo mejor le puede tocar estatua. Al fin y al cabo, Sabino Arana tiene calles ...

Ahora que lo pienso, me pregunto si hasta tragaría algún día con una estatua de Zapatero. No, no, definitivamente demasiado. Mucho-mucho-mucho demasiado. Este hombre me crispa.
29 denebola, día 26 de Octubre de 2007 a las 20:56

Buenas noches,

Es preciso apoyar la propuesta de reforma de la Constitución presentada por DENAES. Es preciso forzar al PP a que lleve en su programa una reforma a fondo de la Constitución. Es preciso abundar en los factores que con tanto acierto ha señalado Santiago Abascal: a) que la reforma de la Constitución tiene que ser apoyada por PP y PSOE y b) que el problema no es PSOE sino el terrorista que se ha hecho con el poder y sus ministros.

Es preciso hacer ver a los militantes socialistas que pueden dar la espalda al traidor de la Moncloa y seguir siendo socialistas, si es eso lo que desean.

Estamos en situación de emergencia nacional. Aunque no lo crean o aunque no lo sepan o aunque no les importe, los socialistas están en la misma situación.

El otro tema, siempre más o menos presente es el de las investigaciones sobre el 11-M. Se acerca el punto culminante (independientemente de la sentencia) en que se podrá afirmar con rotundidad lo que la simple ley de probabilidades ya autoriza a decir: que se trató de un golpe de Estado. Se dirá que la carga de la prueba está en los que acusan. Se puede responder que las acusaciones son ya tan sólidas que el silencio equivale a la admisión de la culpa.

Desde la perspectiva del 11-M como golpe de Estado lo que ha ocurrido, ocurre y lo que puede ocurrir
se vé con una luz distinta. Más clara y, por lo mismo, más tenebrosa.

Una vez más, el destino de España en manos del pueblo español. ¿Estaremos a la altura?
30 cavewigh, día 26 de Octubre de 2007 a las 20:59
29-Denebola

"Es preciso apoyar la propuesta de reforma de la Constitución presentada por DENAES"

¿Como se puede echar una manita?

Un saludo
31 kabardin, día 26 de Octubre de 2007 a las 21:01
Los niños mal educados y caprichosos se comportan como pequeños tiranos,lo hacen,porque no conocen el valor de las cosas,no saben relacionar el esfuerzo con el resultado,creen que todo les es debido.Algo muy parecido pasa con los "señoritos" en cuestión,no tienen ni remota idea de lo que está en juego.Tampoco les importa demasiado,lo prioritario es blindar el cargo.

32 riesgo, día 26 de Octubre de 2007 a las 21:14
Es que el patio está como está, no hay por donde cojerlo, no sé yo si el ruedo político tiene opr donde cojerse en cualquier sociedad del mundo, o no hay más remedio por que no sabemos mejor forma de organizarnos
Pero el hecho és el que és, Rosa le dá calabazas Alberto, así que la opción se cierra aún más esperando no sé el qué, esperarán que los votantes Psoe escandalizados con los amigos de Zp les voten masivamente? ojala sea así, pero no lo creo
Así que cual és el papel de Rosa en el panorama nacional si no logra entenderse ni con Ciudadanos que son más de izquierda que de derechas
Lo cierto és lo cierto, no hay alternativa al club de perpiñan liderado por zETA que el PP de Mariano, y como siempre afirmo que no será lo mismo que gane Mariano a que gane zETA, que no será lo mismo Mariano en el gobierno que en la oposición, y que muchas veces caemos en la manipulación de los medios, o esperamos que Mariano no se haya enterado de tal cosa y hable tan comedidamente por el miedo de siempre, ser la diana fácil de todos los programas progres de la tele que son legión, o no?

Está bien que Pio dé caña, hoy por cierto no ha recordado que es el dia tal y el PP no ha apoyado como se esperaba a Alcaraz, habrá pasado algo que no conozco sobre el tema para que pare Pio su recordatorio?
33 denebola, día 26 de Octubre de 2007 a las 21:30
#30, cavewigh

Pues la forma más obvia es uniéndose a DENAES, y después participando en las Observatorios de la Nación. Los Observatorios se celebran en distintos puntos de España el último jueves de cada mes. Nos reunimos y hablamos. Formamos el germen de un proceso constituyente. De hecho, le puedo asegurar que algunos de los puntos recogidos en la reforma proceden directamente de las discusiones que gentes preocupadas estamos teniendo en los Observatorios.

Y si uno está dentro del PP, lo que ha de hacer es presionar en la misma dirección. A ver si Mariano despierta.

Saludos.
34 taraza, día 26 de Octubre de 2007 a las 21:41
José Luis Rodríguez Zapatero pasó de ser un desconocido a Secretario General del PSOE. Nada de particular.
Pero cuando empezó a ejercer, haciendo declaraciones, más me fui convenciendo de que un tipo así, cabeza hueca, descerebrado total, jamás llegaría a algo. Y menos a ser Presidente del Gobierno.
Naturalmente, un cargo de ese tipo da dinero, amistades y demás, pero no da seso, no llena cráneo si antes estaba vacío.
Las bombas de 11 M 2004 y la maligna utilización de sus efectos sobre el personal, auparon al Gobierno a ¡J.L.R.Z.!, ZETAPÉ, para más señas.
No creo que vuelva a tener tanta suerte. Porque si volviese a repetir, quedaría acreditado que esta sociedad está por debajo del mínimo necesario para ser algo o alguien.
35 cavewigh, día 26 de Octubre de 2007 a las 21:51
33-denebola.

Lo de DENAES ya llevaba un tiempo pensándolo, y me parece que a lo mejor me puede cuadrar.

Gracias, y me voy a la web www.nacionespanola.org a ver que veo.

un cordial saludo.
36 riesgo, día 26 de Octubre de 2007 a las 21:51

de nuevo recordemos:

"LA AVT CAMBIA EL FORMATO DEL ACTO DE LA REBELIÓN CÍVICA CONVOCADO PARA EL 24 DE NOVIEMBRE



Madrid, 24 de octubre de 2007.- La Junta Directiva de la Asociación Víctimas del Terrorismo ha decidido cambiar el formato del nuevo acto de la Rebelión Cívica previsto para el sábado 24 de noviembre. La gran acogida que ha tenido la convocatoria y las miles de peticiones que los ciudadanos han hecho llegar estos días a la asociación han obligado a cambiar la concentración por una gran manifestación.



Este nuevo e importante acto de la Rebelión Cívica comenzará a las 17:00 horas y recorrerá las calles de Santa Engracia y Génova, desde la Glorieta del Pintor Sorolla hasta la Plaza de Colón. En esta ocasión, la manifestación comenzará y finalizará con singulares actos en homenaje y recuerdo a todas las víctimas del terrorismo.



Como ya adelantó la AVT, las principales exigencias al Gobierno en esta nueva convocatoria son las siguientes:



Primera: Instar a la ilegalización de ANV y el PCTV. Y disolver de manera inmediata los ayuntamientos en los que gobierna ANV. Estos dos partidos siguen sin condenar los atentados de ETA.


Las víctimas consideramos indignante que los representantes políticos de los terroristas estén en las instituciones porque supone, entre otras cosas, una traición y un insulto para aquellos que han sido asesinados y heridos por defender la libertad y la democracia en España. El Gobierno ya cometió el gravísimo error de permitir la presencia de ANV en las últimas elecciones municipales y, como mínimo, debería tener presente la Ley de Partidos y rectificar su postura. Además, hay que tener en cuenta que la presencia de estos dos partidos en los ayuntamientos y el Parlamento vasco supone un claro riesgo para la seguridad de los españoles.



Segunda: Retirar la resolución aprobada en el Congreso de los Diputados que habilita al Gobierno a dialogar con ETA y recuperar el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo.


El Gobierno socialista no cumplió dicha resolución porque negoció antes y después de ésta sin que ETA dejara las armas, incluso con atentados, muertos y heridos. La actitud del Ejecutivo ha sido una traición en toda regla a las víctimas y a todos los españoles. Además, es necesario retirarla porque a ETA se la vence, no se la convence. El Ejecutivo debe ser valiente y volver al Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo, que situó a la banda terrorista contra las cuerdas.



El lema de la manifestación es “Por un futuro en libertad. Juntos, derrotemos a ETA”. La sociedad española tiene el derecho y la necesidad de vivir en libertad. Y es obligación y responsabilidad del Gobierno garantizar las medidas necesarias para derrotar a quienes nos coaccionan y chantajean mediante el asesinato, la extorsión y la actividad terrorista.



La AVT agradece los apoyos recibidos hasta el momento y vuelve a pedir que todos los ciudadanos de bien, colectivos y organizaciones ciudadanas, hagan suyo este nuevo acto de la REBELIÓN CÍVICA, la fomenten y difundan.



Más información en www.avt.org





Acude a la manifestación convocada por la AVT.

POR UN FUTURO EN LIBERTAD. JUNTOS, DERROTEMOS A ETA.

SÁBADO, 24 DE NOVIEMBRE A LAS 17:00 HORAS.

Memoria, Dignidad, Justicia."



37 jlh, día 26 de Octubre de 2007 a las 23:13
Ronin:

A mí Largo Caballero no sólo no me merece ningún respeto, sino que me repugna profundamente, como creo que se desprende del comentario que hago sobre que le llamaban el Lenin español y, por tanto, era discípulo del inventor de las cámaras de gas, y que, como socialista que fue durante la Guerra Civil, debería haber sido juzgado como responsable de genocidio y crímenes contra la Humanidad. Lo que digo es que las estatuas y los símbolos con una cierta antigüedad creo que deben considerarse parte de la historia y dejarse en su sitio. Por lo cual, creo que se debe dejar la estatua del Lenin español en su sitio, pero también que en ningún caso debería haberse retirado ninguna estatua de Franco. Y, desde luego, sería muy adecuado volver a poner en sus sitios originales las muchas estatuas de Franco que se han retirado (porque la de Madrid ha sido la última, pero han sido retiradas muchas más).

Cavewigh:

Efectivamente, estamos de acuerdo en casi todo.

La única discrepancia está en el valor que le damos al pasado. Yo soy “de la escuela de Pío Moa”, en el sentido de que creo que el pasado tiene una importancia enorme en el presente. Y creo que lo están demostrando los socialistas.

A nosotros nos puede dar igual ver estrellas rojas, pero lo que están haciendo es meter en el subconsciente de mucha gente joven (e ignorante gracias a su manipulación de la educación) que la estrella roja es algo no-deleznable. El siguiente paso es meterles en el subconsciente que la bandera americana sí es algo deleznable (algo en lo que están trabajando intensamente). Y, a partir, de ahí, pueden sacar unos frutos que no podemos llegar a imaginar (o sí, si pensamos en los 100 millones de seres humanos asesinados por el socialismo durante el siglo XX).

Un ejemplo práctico:
- Durante 2 años los socialistas estuvieron diciendo que Aznar era un asesino por apoyar la guerra de Irak.
- El día 11 de marzo de 2004 “alguien” hizo estallar bombas en unos trenes, provocando casi 200 muertos y 1.500 heridos.
- Entre el 11 y el 14 de marzo “alguien” (muy probablemente el mismo “alguien” de antes) relacionó el que Aznar fuese un asesino del primer punto, con los asesinatos del segundo punto.
- Resultado: el psoe ganó las elecciones.
Obsérvese la relación entre el psoe, el “alguien” que hizo estallar las bombas y organizó un golpe de estado entre el 11 y el 14 de marzo, y los que llevan camisetas con estrellas de cinco puntas, que cada vez están más de moda: todos trabajaron en una misma dirección, todos eran parte de un plan final ideado con mucha antelación.

Es por esto, que yo considero que hay que atajar las acciones en su raíz, que en asuntos políticos, puede ser evitando que se exhiban símbolos genocidas como la hoz y el martillo o la estrella de cinco puntas.

Gracias por vuestras respuestas, y un cordial saludo a ambos
38 tigrita, día 27 de Octubre de 2007 a las 08:46
26..Gracias Paablo1, pero no sólo es el votar, sino que les dejamos nosotros los ciudadanos, que con nuestros impuestos hagan lo que les venga en gana.
39 Sherme, día 27 de Octubre de 2007 a las 09:59
Del libro de D. José María Aznar "Cartas a un joven español":

La nación española (I)

Querido Santiago:

Como me hablas de España con una franqueza poco habitual, te voy a responder de la misma manera. En primer lugar, creo en una nación de ciudadanos libres e iguales ante la ley. En segundo lugar, creo que España es, no sólo una nación, sino una de las grandes naciones del mundo. Es éste un hecho independiente de la política del momento. La política de un gobierno puede ser más o menos ambiciosa en cuanto a la posición de España en la escena internacional. Como tú mismo dices, esa política puede ser más o menos consistente con la realidad de la nación española. Pero lo importante es saber que su historia, su contribución a la cultura, su idioma y su forma de entender el mundo han hecho de España algo que no podrá nunca dejar de ser: una de las naciones protagonistas de la historia de la humanidad.
Es cierto que algunos españoles mantienen unas posiciones extrañas respecto a nuestra historia. Como tú también haces alusión a este asunto, ya sabes a lo que me refiero. Durante muchos años han difundido una imagen oscura y tenebrosa de la herencia española. Se avergonzaban de un pasado centenario, renegaban de los valores y principios de sus antepasados, renunciaban a ver en la acción de éstos algo más que una historia rechazable, digna incluso de censura y de olvido.
Ya te lo he comentado: en la historia de España hay enfrentamientos, rupturas y acontecimientos sombríos. Como en todas. No hay ninguna excepción a esta regla. Pero también es cierto que es España mucho más que eso. Por eso estoy de acuerdo con Julián Marías, cuando, en su obra Ser español, advertía de los peligros de rechazar la historia propia y falsificarla. «Muchos», decía allí Marías, «parecen dispuestos a hacer almoneda de medio milenio de historia irreversible, inventar un pretérito que nunca existió y sustituir la realidad España por cualquier convención recién inventada». En efecto, la desconfianza ante la nación española conlleva dos peligros. En primer lugar, el peligro de aburrimiento, de apatía e indiferencia, no sólo ante el pasado, sino ante el futuro. Como si la historia de España hubiera cansado a los españoles. Y sobre eso, el peligro de las falsificaciones históricas, la manipulación del pasado histórico con fines simplemente instrumentales.
Frente a ello, es necesario reconocer la realidad histórica, la de la España real, con lo malo, pero también con lo bueno. España se dio a sí misma un objetivo que le llevó a desempeñar un papel fundamental, primero en Europa y luego en América. No sólo participó en la empresa occidental, sino que se situó en su vanguardia. Durante siglos, afrontó su responsabilidad y su liderazgo, y los españoles pasearon su lengua y sus costumbres por los cinco continentes. Como españoles, en nada de esto hay algo de qué avergonzarnos.
Posteriormente, esta gran tarea entró en crisis, como entraron en crisis en un momento u otro todos los países europeos y el proyecto que a cada uno le daba sentido. Pero los españoles interiorizaron el fracaso como algo propio, inherente a su naturaleza. Llegaron a creer que España era un problema, no que España tenía problemas. Lo peor de la leyenda negra no es su popularidad en el extranjero, sino que los propios españoles nos la creímos. Empezamos a preguntarnos qué es España, si es un problema, si es una anormalidad, incluso si existía. Y al hacerlo agravamos los problemas de la nación.
Toda mi vida, Santiago, he huido de explicaciones e interpretaciones simples sobre la realidad. Como todas las naciones con un largo recorrido histórico, en la historia de España hay momentos muy brillantes y acontecimientos muy discutibles. No podía ser de otra forma en la nación más antigua de Europa. Pero nunca se me ha contagiado pesimismo alguno sobre nuestro país, menos aún como una derivada de nuestro pasado común. De la lectura de los episodios de la historia española, no podemos dejar de concluir que los españoles tienen motivos justificados para contemplar la historia de su país sin complejos, porque la historia de España ofrece más motivos de satisfacción que de insatisfacción.
Siempre he defendido que España no constituye un problema, pero la visión que los españoles han tenido de sí mismos durante mucho tiempo sí constituyó un problema para España. Esta visión resulta peligrosa porque puede llevarse por delante los propios hechos históricos, sometidos a ocultación y falsificación. Para los españoles del siglo XXI no tiene mucho sentido renegar del Descubrimiento de América, de los Reyes Católicos o de la Restauración simplemente porque algunos personajes o determinadas consecuencias de ese pasado no nos gusten. Lo cierto es que, con sus luces y sus sombras, pertenecen a una historia común, sin la cual España no sería hoy lo que es, un país situado a la cabeza del mundo.
Los españoles podemos sentir un legítimo orgullo por su pasado. Menéndez Pidal, Unamuno, Ortega y Gasset, Sánchez Albornoz o Domínguez Ortiz, por citar sólo algunos, nos han mostrado con rotundidad que España es uno de los ejemplos más antiguos y acabados de gran nación europea, y una de las naciones que mayor influencia han tenido en la historia universal. Ante esta verdad indiscutible, es legítimo un orgullo tranquilo, sin aspavientos —como bien dices— pero sincero y seguro de sí mismo. Un orgullo que constituye, sin ninguna duda, la base intelectual y moral para una visión genuinamente liberal de España.
Los españoles pueden sentirse orgullosos de esta historia.
Historia que no se reduce al pasado, sino que está viva y presente en la cultura española, tan profunda, tan significativa. La cultura constituye el nexo entre el presente y el pasado, pues en ella se deposita la historia de nuestros padres, y gracias a ella se comunica a nuestros hijos. En la cultura, la historia se hace presente y nos muestra la verdad del pasado. La cultura española es la decantación de nuestro pasado. Por eso, la reivindicación de la historia es también la reivindicación de la verdad que la cultura nos ofrece.
A la verdad histórica se oponen varias fuerzas, de las que subrayaré dos. En primer lugar el relativismo y el pensamiento débil, que también afectan al reconocimiento de nuestro pasado histórico. Desde este punto de vista, se corre el peligro de rechazar una historia compleja y llena de matices, que explica qué somos nosotros. La cultura, y la historia, exigen una actitud inquieta y curiosa en el hombre, a la que el relativismo se opone al diluir las certezas y sobre todo las preguntas morales. También se opone a la verdad histórica el ideologismo de la izquierda, que somete los hechos a la ideología y convierte la historia en una extensión de las teorías e intereses actuales, como si la historia se moviera de acuerdo a nuestras preferencias filosóficas, cuando no a nuestros gustos estéticos.
Hay, Santiago, un cierto esnobismo muy propio de la izquierda española que le lleva a negar el hecho nacional. Parece que declararse español fuera de mal gusto, o los símbolos de la nación española pudieran estar o dejar de estar de moda. Es una frivolidad, y a veces algo mucho peor, muy propio de nuestra izquierda. Y te digo «nuestra» porque en ningún otro sitio ocurre este fenómeno. A nadie en la izquierda francesa o italiana o británica se le ocurre negar la existencia del hecho nacional británico, italiano o francés. Una de las cosas que más distinguen a España del resto de los países europeos es la existencia de esta izquierda que no se reconoce en un hecho tan simple como el de la propia nacionalidad.
El relativismo, el rechazo a la verdad histórica, acaba socavando el legado cultural. La ideología, la acomodación de la verdad histórica a los propios intereses ideológicos, lo socava también, manipulándolo. Creo que ni uno ni otro pueden dar razón de la historia y de la cultura española, que sólo es posible conocer, cuidar y difundir desde el escrupuloso respeto a la verdad de la historia pasada y a su legado cultural. Ese respeto proviene a su vez del amor por el pasado y del íntimo reconocimiento de lo que en nuestra identidad debemos a quienes antes de nosotros se proclamaron españoles. El orgullo del que antes te hablaba, como me hablas tú en tu carta, requiere humildad, porque se abstiene de cualquier tergiversación de la realidad, y templanza porque es un gesto de gratitud y de reconocimiento. No sé por qué hay gente a la que resulta tan difícil entender algo tan sencillo.
40 Sherme, día 27 de Octubre de 2007 a las 10:03
(2)

De nuestro legado cultural, creo que destacan por su importancia dos elementos. En primer lugar el castellano, la lengua española, que constituye la más grande aportación nacional al mundo. El castellano es la lengua común de todos los españoles y la Constitución no hace más que reconocer este hecho histórico y esencial. Es el punto de encuentro de aquellos españoles que también hablan otras lenguas, también españolas, y punto de encuentro con quienes lo hablan en otras partes del mundo. Como ha repetido varias veces Mario Vargas Llosa en relación con América y España, la historia y la lengua son los dos vínculos más fuertes que se pueden establecer entre comunidades y personas. No puedo estar más de acuerdo.
Él, como Garcilaso, Lope de Vega, Galdós o Cervantes, claro está, han llevado la literatura en español, y la literatura española, a todos los rincones de la tierra. Hay motivo más que suficiente para estar orgulloso de esta cultura y de esta lengua. Como también lo hay para confiar en la riqueza sustancial a la nación española. Se plasma en la pluralidad de lenguas que es la consecuencia lógica de la compleja construcción de España, de la espontaneidad con que el español ha convivido y respetado a la vez las demás lenguas de nuestro país, y de la profunda lealtad a sus tradiciones que ha sido propia de nuestros compatriotas. La convivencia armónica de todas ellas con el castellano como vinculo común es uno de los indudables logros de la nación española. Nadie debería poner en peligro este patrimonio tan diverso y tan rico.
Además, es necesario reconocer y reivindicar el patrimonio artístico, el conjunto de obras materiales que a lo largo de los siglos ha sido fruto del esfuerzo y de la invención de los españoles. Es otra destilación de la nación española porque en ellas se muestra la continuidad de un proyecto a lo largo de los siglos. Escritores y pensadores de todo el mundo han fijado su atención en Las Meninas, El Escorial, Los fusilamientos del 3 de mayo, el Guernica o la Sagrada Familia. En todos ellos late un proyecto, un mismo genio, una manera de entender las cosas que es propia de España.
Ambas cosas están íntimamente relacionadas. Quiero decir con esto, que España es una nación en el doble sentido del término, como ser histórico y como ser cultural. Ambas se encuentran inseparablemente unidas. Existe una cultura española porque existe una historia española que es, además, viva y pujante. El amor a la cultura es el amor a la historia de España. Como decía Marañón —un gran liberal, por cierto—, «amo tanto a España, porque la conozco». Nadie que conozca la historia de España a través de su cultura es capaz de despreciarla.
La cultura constituye, junto a la unidad política del Estado, la expresión más característica de la identidad española. Es lo que Azaña proclamó en tiempos aciagos: «Dentro de cincuenta años nadie se acordará de quiénes éramos Franco ni yo, pero todos sabrán quiénes fueron Velázquez o Goya». Yo, como él, pienso que lo más importante que hay en España es el Museo del Prado. Es el símbolo de la aportación de España a la cultura de la humanidad. Allí se condensa una cultura y una historia de luces y sombras, ya lo sé, pero una historia de la que el español del siglo XXI puede sentirse depositario orgulloso.
Pero también tienes razón al decirme que para hablar de nación no es suficiente con hablar de un pasado. El pasado tiene sentido únicamente en la medida en que es presente. De hecho, si te haces preguntas sobre la nación, Santiago, es porque te estás preguntando por los orígenes de tu presente, o mejor dicho del nuestro, del que compartimos como españoles. España no es sólo un sentimiento que viene de atrás y una historia que hemos hecho entre todos. Es una suma y síntesis de los españoles de hoy, un todo de trabajos y esfuerzos que se hace presente cada día.
Se ha escrito mucho acerca de la crisis actual de la nación española. El desconocimiento de la propia historia, el relativismo acerca de los principios y valores propios, el rechazo de una tradición cultural centenaria se asocian a los problemas diarios. Los problemas institucionales, económicos o sociales no están únicamente causados por la economía, por los problemas presentes y por la falta de escrúpulos de algunos políticos. Están causados también por la falta de seguridad como nación, la falta de ilusión, la escasa conciencia de ser depositarios de una herencia común.
Cierto que la historia reciente de España ha padecido, como decía Unamuno, demasiada codicia y poca ambición. ¿Existen peligros para la nación española actual? Sin duda. Pero más allá de ello, considero que el sentimiento nacional no está tan debilitado como parece. Existe una nación española que ha surgido con fuerza en ocasiones señaladas, pero suficientes para concluir que la nación española está presente, quizá distraída, pero no acabada. No dejes de leer a Julián Marías, que siempre nos recordó que «España es un país formidable, con una historia maravillosa de creación, de innovación, de continuidad de proyecto... Es el país más inteligible de Europa, pero lo que pasa es que la gente se empeña en no entenderlo». Vencer esa resistencia, esa ignorancia voluntaria, es la tarea de los españoles del presente.
Tú mismo, Santiago, recordarás algunos momentos en que la nación española ha resurgido con una fuerza que pocos esperaban. Te acuerdas sin duda de los días de la tortura y el martirio de Miguel Ángel Blanco, y ahora has visto de cerca, incluso tal vez has participado, en las manifestaciones contra la negociación con quienes lo asesinaron. En estos casos, los españoles se lanzaron a defender dos principios: España y la libertad. Lo hicieron en nombre de una historia en la que creen, y en nombre de un régimen de libertades en el que confían.
Ello muestra que una de las características esenciales de la nación española es precisamente su carácter de potencia. A lo largo de la historia, España ha dado muestras de un empuje y una energía que pertenecen a su carácter como algo propio.
En términos recientes, podemos recordar con admiración los años de la Transición. En mis años de gobierno, te puedo asegurar, porque lo viví en primera persona, que los avances conseguidos no fueron la consecuencia de unas ideas afortunadas o pasajeras. Fue posible por la apelación a la nación, a la sociedad viva, por la confianza depositada en un país y en su orgullo.
Me alegro, Santiago, que hayas tenido al menos la oportunidad de ser testigo de hechos tan importantes. En el futuro, todos los españoles —digo bien, todos— habrán de tenerlos en cuenta a la hora de calibrar y fijar su propia conducta.

Recibe un fuerte abrazo,

JOSÉ MARÍA AZNAR

41 Sherme, día 27 de Octubre de 2007 a las 10:07
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La nación española (II)

Querido Santiago:

Me alegra saber que participaste en más de una de las grandes manifestaciones contra la negociación con ETA que han tenido lugar en España en los últimos tiempos. En el fondo, creo que fueron manifestaciones en defensa de la dignidad de la nación española. Dices que te parece que una parte sustancial de la nación española está adormilada, o ausente. Al hilo de eso, me gustaría que tuvieras en cuenta algunas cuestiones a propósito del presente de la nación. No hay que olvidar que en cuanto tal, ese presente nos remite a un pasado del que somos herederos y a un futuro hacia el que tenemos una responsabilidad. Pero ni el pasado ni el futuro excusan de cumplir en el presente con una tarea pendiente. Esta tarea es justamente despabilar una nación que se encuentra distraída, pero viva. Y ello será posible reconociendo tres aspectos esenciales.
En primer lugar, creo que España es un deber, una tarea a cumplir. Es lo que Ortega decía cuando afirmaba que había que estar a la altura de los tiempos. Este deber se manifiesta en el día a día, en el presente de la sociedad y sus instituciones. Por supuesto, es un deber proyectado hacia el futuro, pero es una tarea que es necesario llevar a cabo en cada momento. En cuanto deber, conlleva una responsabilidad: el hacerse cargo de la tarea, de su alcance y significado.
Ello no implica entender España como una faena ardua y desagradable. Al contrario. Tal vez te parezca una perspectiva difícil, pero no sólo es posible, sino que será probable tan pronto como convengas conmigo en que España, además de deber, es una pasión y un sentimiento hondo, tanto que resulta indiscernible de nuestro carácter individual. No se es español por horas o a tiempo parcial, aunque no siempre estemos pensando en España. (Bien es verdad, Santiago, que lo solemos hacer menos de lo necesario.) Como era de esperar, esta pasión ha rebrotado ocasionalmente en acontecimientos singulares, pero también tiene entidad suficiente como para que confiemos en un sentimiento que está ahí, latente, a la espera.
Piensa en ti mismo e intenta el ejercicio de discernir lo que en tu propia individualidad hay de español y luego de algo más, ajeno a lo primero. Comprenderás que se trata de un ejercicio estéril. El ser español lo impregna y lo incorpora todo, sin remedio. Así de poderosa es nuestra nación. Y si la nación española llegase a estar en peligro, sería tu propia entidad individual la que estaría en riesgo. Y cuando la nación ha estado en peligro en el pasado, la reacción de los españoles ha sido fulminante. Por eso, en contra de cualquier pesimismo, creo que el pueblo español tiene la suficiente vitalidad y conciencia de sí mismo para impulsar nuestro país hacia adelante, incluso en los momentos más delicados.
Ambas cosas, España como deber y España como pasión, son algo más que compatibles. Creo que constituyen el secreto de la historia de España, capaz de dar lo mejor de sí misma en empresas que pocas naciones se han atrevido a encarar y a afrontar el futuro con responsabilidad. Ello sólo es posible porque la nación española, también en el presente, es lo que Cambó afirmaba en un discurso que pronunció en el Congreso de los Diputados en octubre de 1918: España es una cosa viva.
España es también energía, inquietud y ambición. La clave está en la capacidad de despertar esta nación que a veces parece distraída, como tú mismo observas, pero que tiene una enorme capacidad de entusiasmo.
En los momentos más difíciles, en las épocas más complicadas de la historia de nuestro país, la solución de los problemas y el progreso de la nación han sido posibles por una verdad sencilla: España no es el problema, es la solución. Lo ha sido a lo largo de los siglos, y también lo será en el siglo que comienza. Tanto es así, que será la capacidad de hacer actual esta potencia presente de la nación española la que permita a España afrontar los retos del futuro.
Los últimos veinticinco años de constitucionalismo han proporcionado una estabilidad política y un progreso económico sin precedentes. Los datos sociales, económicos e institucionales demuestran que la visión liberal de España es la mejor concepción posible. No exenta de problemas, pero la única capaz de proporcionar la confianza para solucionarlos. Por eso resulta claro que si la nación es un pasado y una labor presente, también es un proyecto futuro.
Cuando te hablé de la libertad, dije que se trata de una tarea. Pues bien, en relación con la nación española, ocurre algo parecido. La nación no es un conjunto muerto de tradiciones o expresiones artísticas, ni un simple armazón institucional y político. La nación es ante todo actividad, vida, tarea pendiente. Una nación que no esté abierta hacia el futuro acabará muriendo en el presente, y arrastrará consigo todo su pasado. Una nación es un proyecto futuro. Y en relación con el futuro, quisiera recordar otros tres aspectos imprescindibles: España como vínculo generacional, España como proyecto capaz de generar una ilusión, y España como proyecto ambicioso.
En relación con lo primero, sabemos que nuestra generación ha recibido una herencia del pasado, que aspira a transmitir a nuestros descendientes. Así llegamos al verdadero significado humano del término: la nación es el vínculo de nuestros padres con nuestros hijos. Lo que hemos heredado de los primeros, aspiramos a que lo hereden futuras generaciones. Esta herencia, esta tradición histórica y política es lo que nos hace realmente humanos, lo que hace que seamos realmente capaces de elegir, lo que hace que la libertad de nuestros hijos sea real.
Por eso mismo, Santiago, ¿cómo no afrontar el futuro de los nuestros con ilusión? La nación no es algo abstracto, y su destino es el de nuestros hijos, como lo fue el nuestro para nuestros padres. Así como heredamos de los nuestros un legado que consideramos bueno para nosotros, mejorarlo y transmitirlo a nuestros descendientes es una tarea que sólo es posible desde la ilusión. Y como hablamos de una nación, que por naturaleza es una comunidad, la ilusión por el futuro de nuestros hijos es una ilusión colectiva. Todos participamos de un esfuerzo común, de una tarea que corresponde a todos. Sabes bien que uno de los peligros de la nación es la pérdida de ilusión. Tan pronto como esto ocurre, no sólo se resiente el presente, sino sobre todo el futuro. Frente a ello, la ilusión es la fe y la esperanza en el cumplimiento de una tarea trascendental.
Pero no basta con esto, Santiago. Hay que dar un paso más y atreverse a llegar más lejos: esa ilusión sólo es posible ante una tarea trascendente, algo que nos haga salir de nosotros mismos. El proyecto nacional es un proyecto ambicioso, que es lo que hace de él algo capaz de ilusionarnos. La ilusión aparece cuando se desafía nuestra ambición y cuando nosotros tenemos capacidad para afrontar un proyecto como ése. Por eso, además de proponernos un proyecto ambicioso, la nación pone en juego toda su potencia, que es mucha. Exige trabajo y esfuerzo, sin duda, pero también capacidad de realizarlo, capacidad que, desde luego, creo que España posee con creces.
42 Sherme, día 27 de Octubre de 2007 a las 10:16
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Dicho de otro modo: ante los retos que se nos presentan en el futuro, no están justificados ni la resignación ni el pesimismo. Los dos nos abocan a la decadencia. No hace falta tampoco una visión grandilocuente y exagerada de España para reivindicarla. Esas visiones suelen conducir a la retórica, como tú dices, aunque tampoco creo que debamos intentar zafarnos artificialmente de la emoción que produce el sentirse español, como son legítimas las satisfacciones que produce el deber cumplido. Precisamente, la visión liberal de la nación española es la que se sitúa entre dos extremos, y reivindica el patriotismo como conocimiento y reconocimiento de la historia de nuestro país.
En esto consiste, a mi juicio, el patriotismo. Es el sentimiento de orgullo ante la historia, y el saber que nada hay de qué avergonzarse por ser depositario de ella. El patriotismo es un sentimiento, pero también es una certeza racional acerca de una verdad histórica, de una labor presente y de un proyecto futuro. Y además, el patriotismo es apertura. Sin nada de qué avergonzarse, con la certeza de un proyecto que recibir y realizar, el patriotismo se abre necesariamente desde España a Occidente.
Venimos, Santiago, de una tradición consistente. A pesar de todas las dificultades, nunca ha llegado a romperse. La visión negativa y descorazonadora de la historia española no se impide con una visión grandilocuente y nacionalista. Considero ambas perspectivas un error en la comprensión de la historia. Frente a ambas, una visión liberal de España subraya la continuidad de un proyecto común que, con luces y con sombras, se deposita en las actuales generaciones, en la tuya y en la mía, a las que interpela a actuar para el futuro.
Por eso debemos contemplar la historia de España sin complejos. Más aún, un simple vistazo desapasionado nos muestra que hay más motivos de orgullo que de vergüenza. Es esto en lo que parecía estar pensando Azaña, cuando por encima de la crítica a la tradición y a la identificación partidaria con uno u otro acontecimiento, se identificaba simplemente como español. Es también en lo que seguramente pensaba Cánovas, cuando concebía la política como la continuación moderna y liberal de la historia de España. O Sagasta, o Canalejas, o Maura, del que ya te he hablado. Cada uno tenía una idea distinta de la política y del funcionamiento de las instituciones. Pero todos ellos coinciden en defender un proyecto futuro de España, en el que de una manera u otra todos tenemos cabida y todos los que respeten la ley son bienvenidos.
La deducción lógica de lo anterior es que la continuación de España como proyecto sólo es posible gracias a la alternancia pacífica en el poder de quienes comparten una misma idea nacional. Éste es el horizonte común de unos y otros. Por eso resulta preocupante la tendencia actual de la izquierda de nuestro país a avergonzarse de España. De entre todos, ha sido la izquierda la que más ha interiorizado la leyenda negra sobre nuestra historia y la que más la ha propagado irresponsablemente. Este rechazo de la propia naturaleza llega al extremo de unir los esfuerzos con aquellos que niegan la nación española en sus dos sentidos, el de la unidad y el de la libertad.
Un tal rechazo intelectual y teórico de sí mismo no puede no tener consecuencias prácticas y políticas. La consecuencia inmediata de avergonzarse de sí mismo es, en el plano internacional, el retraimiento y el retroceso. Si no se cree en sí mismo, Santiago, difícilmente se podrá aportar algo a los demás, y éstos difícilmente verán nada atractivo en quien se considera una nulidad. Winston Churchill decía, con toda la razón, que no hay política internacional posible si no está fundada en una sólida idea nacional. Y en cuanto al interior, las consecuencias no son menores: el debilitamiento de la idea nacional, de la cohesión, la solidaridad, las instituciones del país, la vuelta atrás, en suma.
El descreimiento en la nación supone una doble disolución: la desintegración nacional y la degeneración democrática. Respecto a la primera, surge una falsificación y una sustitución de la historia por mitos, por dogmas ideológicos pero escasamente veraces. Respecto a la segunda, cuando desaparece la conciencia de un pasado común y de un proyecto único, el presente institucional se resiente, puesto que en términos de sentido histórico deja de tener significado.
Por eso me gustaría advertirte aquí de los peligros que supone una mala concepción de lo que significa la nación. Es algo, Santiago, que muchas personas de mi generación han padecido, a veces incluso sin darse cuenta de ello con claridad. La nación no es un concepto discutido y discutible. Es una realidad política, social, histórica y sentimental. Me gustaría que tu generación, y tú mismo, os ahorrarais esta etapa, los muchos años que a algunos de mis coetáneos les ha costado librarse de fantasmas y de visiones falsas de la realidad española. En muy buena medida, no eran más que problemas heredados del pasado. La vida política presenta una diversidad de variables, de perspectivas y de circunstancias que enriquecen la propia acción. Esta diversidad es la que las Constituciones liberales reconocen y amparan. Ninguna política apura del todo el sentido de lo nacional. El constitucionalismo recupera esta visión nacional de España, una nación plural con un proyecto común.
En el punto de vista opuesto, el nacionalismo dice reivindicar el pluralismo, pero lo hace falsamente. En primer lugar, España no es una nación de naciones ni un Estado plurinacional. Es una nación, eso sí, con tradiciones, costumbres y lenguas diversas. Pero políticamente sólo hay una nación, que se llama España, y un único sujeto de la soberanía que somos nosotros, el pueblo español. No es la pluralidad lo que el nacionalismo reivindica. Su principal característica se reduce a defender unos supuestos derechos colectivos que anteponen a los derechos individuales. El nacionalismo simplifica y reduce la acción a una dimensión única, la defensa de la nación. Y lo hace siempre contra un enemigo al que considera culpable de sus males. Por eso, lo primero que hace cuando llega al poder es expulsar a ese enemigo imaginario de la vida pública. En el caso del terrorismo, se recurre directamente al asesinato. El nacionalismo ha sido uno de los peores enemigos del pluralismo, y se comporta respecto a la historia y la cultura como él piensa que se comportan con él. Encerrado en una obsesión esencialista, el nacionalismo es alérgico, cuando no contrario, al pluralismo.
El nacionalismo, Santiago, es una trampa en la que no hay que caer. Frente a él, el patriotismo constituye el sentimiento de pertenencia a una historia y a una tradición, así como la conciencia de un vínculo que une por encima de la diversidad. Diversos tipos de regionalismo integrador, como el fuerismo navarro, son buenos ejemplos de amor por la historia y la cultura propia al tiempo que conciencia de su pertenencia a una historia y a un proyecto comunes. El catalanismo, el vasquismo o el valencianismo leales a la españolidad no suponen un apego menor a la historia y cultura propia que el nacionalismo, pero se diferencian de él en su relación abierta y respetuosa hacia la idea común de España.
Si esto es así, el nacionalismo español también constituye un error. La característica esencial de la historia y la cultura españolas es su carácter universal. España tiene sentido en la medida en que su personalidad y sus intereses estén enraizados en aquello que comparte con el resto de Occidente. La mejor muestra de patriotismo, hoy en día, es la aportación y el concurso español a algunos de los grandes retos de la civilización occidental, en leal apoyo con nuestros aliados. Ésa es la auténtica tarea de mi generación, como lo va a ser de la tuya. Tal vez más de la tuya que de la mía.
Frente a fantasías ideológicas sin más entidad que la de la pura imaginación, considero que la verdad es sencilla. España es una realidad diversa y plural, que se ha conformado a lo largo de siglos mediante la aportación de muchos a un proyecto común. La historia no deja lugar a dudas, y la riqueza de la cultura española, tampoco. Sólo así podrá tener en el futuro un papel en el mundo, porque la historia española es precisamente la historia de una vocación de universalidad. Hacia el exterior, ha llevado su cultura a los rincones más alejados de la tierra. Esto fue lo que Juan Pablo II expresó en su visita a España en mayo de 2003. «Sólo así», dijo, «seréis capaces de aportar al mundo y a Europa la riqueza cultural de vuestra historia». La visión liberal de la nación española combina las dos facultades que el Santo Padre nos recordó: la conciencia y el orgullo por una historia rica, y la apertura de España a Occidente y al mundo entero.
43 Sherme, día 27 de Octubre de 2007 a las 10:20
(y 5)

Ortega, en La España invertebrada, escribe algo que tiene mucho de cierto acerca de los problemas de nuestra nación: «El Estado carece de autoridad positiva para hacer frente a las fuerzas de la disgregación». No siempre me siento identificado con el pesimismo de Ortega sobre España, pero sí con lo que se deduce de esta afirmación. Ha sido la debilidad de las instituciones lo que ha constituido un problema para España, y no España en sí. La mayor parte de los problemas que identificamos con el «problema nacional», son, de hecho, problemas de unas instituciones que no han podido adquirir la solidez y la continuidad necesarias. En el fondo, nos encontramos con la incapacidad para lograr las dos misiones del Estado liberal; la integración nacional y la integridad democrática.
En nuestra época, nación y libertad se reclaman mutuamente. En relación con la primera, las instituciones deben garantizar la pervivencia y la proyección nacional; en relación con la segunda, eso sólo será posible desde la integridad de sus instituciones. Pero ambas van íntimamente relacionadas. Cuando las instituciones pierden el sentido nacional de su existencia, corren el peligro de convertirse en instrumentos al servicio de unos pocos. Cuando esto ocurre, aparecen las irregularidades, las sospechas. La corrupción, en definitiva, no es más que la puesta de las instituciones nacionales al servicio de intereses privados. Y por lo general, no va aislada, sino que se acompaña de otros riesgos irresponsables, de los que ya te hablé, como el cortoplacismo o la demagogia.
Quienes nos hemos dedicado a la política sabemos perfectamente el poder de las instituciones, su capacidad para impulsar o hacer retroceder un proyecto común. La salud de una nación depende de la calidad, de la responsabilidad, si lo prefieres, de sus instituciones. Pero también es cierto que la nación en el presente debe tener una actitud determinada ante las instituciones. Con esto quiero decir que existe una responsabilidad institucional ante la nación, y una responsabilidad de la nación ante sus instituciones. La nación como proyecto sugestivo de vida en común, que afirma Ortega, exige la tarea y la concurrencia de todos.
Cuando digo todos, me refiero también a la llegada de personas que buscan cobijo y buenas oportunidades en España. En Estados Unidos, esto es algo muy antiguo, pero no aquí, como no lo es en muchos otros países europeos. De ser un viejo país de emigrantes, España ha pasado a ser un país nuevo de inmigración. España ha pasado de tener los clásicos problemas de un país pobre a tener los problemas de un país desarrollado. La inmigración es uno de los datos que nos muestran lo mucho que ha cambiado España. Por primera vez, hay un gran número de personas que han querido ser españoles.
A mucha gente esto le parece un problema. Ahora bien, no hay que olvidar nunca que los problemas de los países pobres son más difíciles de resolver que los de los paises desarrollados. La llegada de inmigrantes es un reto importante, pero España como nación moderna y consistente tiene una capacidad para gestionar y solucionar problemas como hacía mucho tiempo que no poseía. Considero además que esto es posible por dos razones: el reconocimiento de la propia personalidad y su sistema constitucional. Es, Santiago, lo que he venido definiendo como visión liberal de España. Y si no creemos en España, ¿en virtud de qué vamos a intentar integrar a nadie en una entidad que no existe?
De hecho, hay que evitar los enfoques colectivos, en los que se disuelve la responsabilidad, para tratar a cada inmigrante como una persona que ha decidido iniciar una nueva vida en otro país, tal vez con otra cultura y otras costumbres. Con un enfoque liberal, cada inmigrante asume la responsabilidad de aceptar y cumplir las normas del país de acogida. Ésa es la base de la integración y de la aportación de estos nuevos o futuros españoles al país en el que se han instalado. Así es como una nación se enriquece con la llegada de personas de fuera. En cambio, si se trata a estos inmigrantes como un colectivo, acabarán condenados al gueto del subsidio y del desprecio, disfrazados de solidaridad y multiculturalismo.
La visión liberal de España permite que los nuevos españoles se inserten en una historia que empieza a ser la suya y que se traduce en una cultura, en una educación, en un idioma. Y esta aportación cultural es recogida y encarnada en un régimen de libertades análogo al del resto de naciones europeas. Hacia sí misma, la nación española ha sabido preservar la diversidad; hacia el exterior, siempre ha sido generosa. Me resulta difícil entender, querido Santiago, cómo hay personas a las que les cuesta trabajo sentirse orgullosas de ser españolas.

Recibe un fuerte abrazo,

JOSÉ MARÍA AZNAR



44 taraza, día 27 de Octubre de 2007 a las 10:32
¡Pues vaya manía, la de colocar en este blog, copias de libros!
Yo creía que estaba para exponer opiniones propias.
Un libro está al alcance de cualquiera que tenga dinero.
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