Pío Moa

« Terroristas arrepentidos y el caso de Zapo | Principal | En el reino de la farsa »

¿Rendición o colaboración?

27 de Noviembre de 2006 - 20:41:56 - Pío Moa

Compartir:
Menéame Tuenti

Un espectáculo patético:  el PP y  tantos otros implorando a Zapo y su pandilla que no se rindan ante la ETA, y hasta ofreciéndole ayuda al efecto. Y recibiendo por respuesta un corte de mangas tras otro.  ¿No perciben aquellos la evidencia,  o su pusilanimidad les lleva a hacerse los ciegos y sordos? El gobierno no se rinde ante  los terroristas: COLABORA con ellos.

DESCRIPCIÓN: En los últimos tiempos de Aznar la ETA estaba acorralada en todos los frentes, el policial, el económico y el político. Y ello sin terrorismo de estado ni claudicación, simplemente aplicando la ley,  luego de corregir algunos errores cometidos al principio. Los pistoleros no lograban asesinar aunque lo intentaban una y otra vez, y  pagaban caro su empeño.

Tras la llegada de Zapo al poder, la ETA se ha repuesto en todos los órdenes: se ha rearmado copiosamente, se ha reaprovisionado económicamente, su influencia política es mayor que nunca.  Se siente muy cerca de la victoria final y lo exhibe con insolencia. No asesina porque se le ha prometido el logro  de sus principales objetivos, pero exhibe constantemente su capacidad de realizar atentados.  De acosados, los asesinos han vuelto a convertirse en acosadores. Todo esto lo deben de forma directa al gobierno, el colaborador más eficaz y "generoso" que haya tenido el terrorismo hasta hoy. Mientras, las víctimas más directas y sus asociaciones son hostigadas  y el estado de derecho y la independencia judicial arrastrados por el fango.

EXPLICACIÓN: Esto ocurre así porque ETA y el gobierno comparten "valores" y fines esenciales. Ambos están contra la Constitución y la nación española. Los dos creen, abierta o implícitamente, en el valor del asesinato como forma de hacer política.  Los dos están contra "los océanos de injusticia y pobreza" atribuidos a la derecha.

 Difieren en que el  gobierno, ilegal y golpista a fuer de anticonstitucional, pretende mantener  una leve apariencia de unidad, un  estado central residual, a fin de mantenerse indefinidamente en el poder en alianza con los nacionalismos. Ese objetivo no importa en absoluto a la ETA, que desea la secesión total y desprecia  sin disimulo a sus socios "gorrinos".

CLAVE DE LA SITUACIÓN. La ETA ha logrado una posición chantajista dominante: si Zapo y los suyos no ceden en toda la línea,  advierte, volverá a matar (ahora puede hacerlo cuando le dé la gana, lo ha demostrado con sus numerosos atentados sin víctimas mortales). Con lo cual hundiría la política del gobierno.

Zapo, claro, puede presionar con otro chantaje: si la ETA echa abajo su política, tendría que volver a entendérselas con el PP, volvería a  verse acorralada y posiblemente destruida en pocos años. Esto no es fácil de  imaginar, con un personaje como Rajoy a la cabeza, pero en principio no deja de ser una amenaza eficaz. Pues entre chantajistas anda el juego. A costa de la democracia y la unidad de España.

Comentarios (1483)

« 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 »

1 Guaje, día 27 de Noviembre de 2006 a las 20:45
Silvuplé, yo también he comprado el libro de Moa, que me parece espléndido porque con unos textos precisos con pies de foto aclara la historia. Eso sí es "memoria histórica" y no la que intenta imponer el gobierno totalitariamente. Las fotos, impresionantes, sí.
2 hidalgo, día 27 de Noviembre de 2006 a las 20:46
Por cierto, Moa, sigue dándole caña a Reig y su banda de historiadores progres. Son artículos muy clarificadores.
3 Gustavo, día 27 de Noviembre de 2006 a las 20:48
yo creo que el PSOE tiene pactos políticos con Batasuna. El PSOE ha pasado de luchar contra el terrorismo a colaborar políticamente con él.

Es el PSOE quién ha asumido el discurso de batasuna sobre la paz, rendir al estado, la democracia para una paz que ni siquiera es tal, ni si quiera se entregan las armas ni nada...

Esto demuestra la catadura moral de este gobierno: no tiene.

Prefiere humillar a las victimas del terrorismo y traicionar a sus muertos compañeros de partido para seguir en el poder con un apaño con batasuna en vez de defender los principios y convicciones de sus compañeros de partido asesinados por los terroristas.
4 RAJ, día 27 de Noviembre de 2006 a las 20:48
Para los que les guste contrastar las noticias que les llegan, para los “papas” de la vida, para que puedan seguir maldiciendo, en fin para todos.
http://www.nuevatelevision.es/seccion.asp?rg=601
Si este no saliera viene de aquí:
http://www.elmundo.es/elmundo/2006/11/27/espana/11...
5 lisandro, día 27 de Noviembre de 2006 a las 20:49
Y tanto, Hidalgo:

La república, en visión marxistoide
Pío Moa

Se excluyeron en primer lugar los comunistas, y en segundo lugar los anarquistas que, misteriosamente, aparecerán en la guerra transformados en adalides de la república, según la peculiar historiografía de estos caballeros. Aunque en un artículo breve solo es posible desarrollar de forma muy condensada una idea, resumo de nuevo: Reig y sus pares cultivan una historiografía de base marxista inequívoca, aun si a veces bastardeada o disimulada. El marxismo es una de tantas especulaciones arbitrarias producidas por el pensamiento utópico, si bien prestigiada por un fundamento científico, aunque frustrado: la teoría de la explotación capitalista, con la que Marx pensaba cimentar sólidamente su edificio teórico.

Vemos la falsedad de ese fundamento en el hecho de que sus predicciones han fallado o se han cumplido en los propios regímenes marxistas; pero la observamos de modo aún más conclusivo al comprobar las incoherencias y contradicciones lógicas del núcleo mismo de sus tesis. Esa incoherencia nunca han podido apreciarla nuestros lisenkos porque jamás se les ha ocurrido examinar la experiencia histórica, y menos aún las teorías que adoptaban con fe ciega.

Cualquier persona con sentido común –incluso algunos "pares" del camarada Reig, espero– entiende que una teoría así solo puede alumbrar monstruosidades tanto en su aplicación política como en su aplicación historiográfica. Ya señalé el absurdo clave en los estudios sobre historia reciente: la pretensión de que el Frente Popular representaba la libertad y la democracia, además de los "intereses" del proletariado o del pueblo. Esta barbaridad distorsiona de raíz las demás cuestiones: la república, las causas de la guerra, el terror en cada bando, el desarrollo del conflicto, el franquismo etc. Genera asimismo una perversión completa del lenguaje, presentando el totalitarismo revolucionario como la misma concreción de la libertad.

Y tiene además efectos políticos evidentes. Así, la actual involución desde el Pacto Antiterrorista y por las Libertades al Pacto Proterrorista y contra las Libertades, perversamente bautizado "proceso de paz", descansa en gran medida sobre una versión deformada del pasado, y pretende nada menos que establecer por ley la versión de un Frente Popular "democrático".

Veamos cómo trata Reig la primera cuestión: "La República no nació excluyente salvo para quienes decidieron excluirse desde su misma proclamación, no porque no fueran republicanos sino porque no eran demócratas". Muy bien. Precisemos ahora quiénes se excluyeron, ya que no lo hace nuestro insigne historiador profesional: se excluyeron en primer lugar los comunistas, y en segundo lugar los anarquistas que, misteriosamente, aparecerán en la guerra transformados en adalides de la república, según la peculiar historiografía de estos caballeros.

Prosigue Reig: "El concepto de la república era entonces simplemente sinónimo de democracia". Volvamos a concretar un poco, vista la alergia de Reig a salirse de la retórica general. La república era sinónimo de democracia para sus "padres espirituales", Ortega, Marañón y Pérez de Ayala, que tanta opinión pública republicana crearon; o para Alcalá-Zamora y Miguel Maura, auténticos organizadores del derrumbe de la monarquía. Pero no tanto para Azaña, que llegaba pidiendo una república para todos, pero con el poder monopolizado por sus afines políticos. Ni para el PSOE, que desde el primer momento expresó su intención de colaborar con la república "burguesa" solo provisionalmente (poco más de dos años en la práctica). ¿Por qué no repasa Reig las opiniones posteriores de los padres espirituales de la república? Estos maldijeron aquel régimen con palabras realmente amargas, muy ilustrativas de cómo sucumbió la democracia liberal a manos de la "estupidez y la canallería" –frase de Marañón– de esas izquierdas totalitarias o golpistas con quienes identifican la república nuestros finos historiadores progres. Omitir estos hechos cruciales impide, simplemente, entender nada de las desdichas de aquel régimen.

Tiene gracia Reig cuando amplía su anterior aserto informándonos de que hoy república y democracia ya no equivalen: "Por eso, nada menos que Santiago Carrillo genuino y natural republicano, declaró en plena transición que la cuestión ante el debate sobre la forma del Estado no era entonces monarquía o república". Esto se llama historiografía seria y profesional. ¡Genuino republicano Carrillo! ¡El jefe de las juventudes socialistas y luego de las comunistas (o socialistas unificadas), uno de los mayores enemigos de la legalidad republicana, un bolchevique dedicado en cuerpo y alma a destruir la república "burguesa" por medio de la guerra civil! Y que lo hizo de forma abierta, violenta, confesada, insistente, con todas las palabras: guerra civil. El descaro de Reig deja turulato a cualquiera. ¿O es tan iluso como para creer que estos hechos indudables pueden hoy ocultarse después de mis trabajos, entre otros? Pero, en definitiva, Reig profesa el mismo "republicanismo genuino" de Carrillo. No por casualidad ha ido a buscar ese ejemplo.

Con igual salero nos comunica el camarada: "Las izquierdas de 1976 aceptaron la monarquía, y los monárquicos de 1931 no aceptaron la república ni como forma ni como contenido, nunca, y coherentemente se pusieron a conspirar desde su misma proclamación despreciando la legalidad y la legitimidad republicana". La memoria, vivida y documental, parece fallar a Reig, así que procuraré refrescársela. En 1976 no todas las izquierdas aceptaron la monarquía. La rechazaron la ETA, el GRAPO y otros muchos. Y el resto de la izquierda, o el grueso de ella, más que aceptarla se resignó ante la imposibilidad de echarla abajo mediante la "ruptura". O la vio como una etapa pasajera. Ahora mismo esa izquierda está empeñada en liquidar la Constitución monárquica, en compañía de la ETA y los separatistas.

Y respecto a 1931, Reig tiene una visión sumamente extraña para un historiador. Fueron los monárquicos quienes entregaron, regalaron, el poder a los republicanos, como observaron Miguel Maura y otros. La legalidad del nuevo régimen procede de ahí, no de unas elecciones municipales perdidas, además, por los republicanos. ¿Por qué iban a conspirar los monárquicos "desde el primer momento" contra el nuevo régimen, aceptado por el propio Alfonso XIII, según señalaba Franco? Reig "olvida", como acostumbra, un pequeño detalle: la oleada de quemas de iglesias, bibliotecas, obras de arte y centros de enseñanza a los pocos días de llegado el nuevo régimen. Importa concretar el hecho, ya que aquellos actos criminales predeterminaron en buena medida el destino de la república, ilustrando a muchos sobre lo que cabía esperar del dominio izquierdista. Pues lo más grave no fueron los incendios en sí, sino la justificación y santificación de ellos por las izquierdas, declarándolos obra, no de unos delincuentes, sino del "pueblo". Entonces empezaron las conspiraciones monárquicas, por lo demás totalmente irrisorias. Mucho más importante fue la brecha que se abrió en la conciencia pública, pese a lo cual la gran mayoría de las derechas adoptó una posición legalista y pacífica. Posición contraria, repito, a la adoptada por comunistas y anarquistas, a quienes se unirían en muy pocos años los socialistas y los nacionalistas catalanes.

La república llegó, efectivamente, como una democracia liberal. Pero se vio enseguida desbordada por las izquierdas que inmediatamente le declararon la guerra (PCE, CNT), por las que acordaron apoyarla solo para intentar transformarla luego en dictadura socialista (PSOE), y por las que pretendieron monopolizar al régimen (azañistas y otros). Hubo una reacción monárquica muy escasa, y la pretensión de utilizarla como pretexto para justificar u ocultar los desafueros mesiánicos izquierdistas resulta grotesca. La extravagante aproximación de Reig a la república, a base de generalizaciones vacías, clamorosas omisiones y perversión del lenguaje quizá permita a los lectores hacerse una idea de cómo la "metodología" marxista transforma la evidencia histórica en un revoltijo de confusiones interesadas. Aun lo veremos más claro con su interpretación de Azaña.
6 antonio, día 27 de Noviembre de 2006 a las 20:51
Yo he regalado ya cinco ejemplares de "El iluminado de la Moncloa" a otros tantos amigos. Pero mi regalo de estas navidades será, desde luego, el de fotos de Moa sobre la república. Me parece bueno sobre todo para estudiantes y gente atareada que no tiene mucho tiempo o afición a leer.
7 Elena, día 27 de Noviembre de 2006 a las 20:52
Azbar: "He autorizado contactos con el entorno del Movimiento Vasco de Liberacion Nacional"
Aznar: "Por la paz y la esperanza daremos toda nuestra generosidad y nuestro perdon"
Rajoy: "Nuestro unico objetivo es la paz"
Presidente de Navarra: "El gobierno del PP busca la paz y en esa generosidad Navarra va a estar"
Aznar: "Hemos acercado todos los presos de las islas"
Rajoy: "No habra vencedores ni vencidos"

( No doy credito )
8 Elena, día 27 de Noviembre de 2006 a las 20:53
9 visitante, día 27 de Noviembre de 2006 a las 20:53
Yo creo que esto lo dice todo:

¿QUIÉNES SON LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO?

La Asociación Víctimas del Terrorismo se constituyó en 1981 para socorrer a los afectados más directos por esta barbarie, ante el abandono y marginación a que las relegaban tanto el Estado como muchos sectores de la sociedad española. Hoy suena increíble que una sociedad y un estado que se proclaman democráticos hayan podido despreciar a las víctimas directas del terror totalitario, y otorgar simétricamente un plus de crédito y prestigio a bandas de asesinos cuyo propósito declarado, nada oculto, consiste en destruir la democracia y la unidad de España. Sin embargo así ha sido. Durante muchos años la Asociación de Víctimas ha sufrido un talante oficial de sospecha, mirada desde determinados poderes públicos con abierto desagrado, y hasta privada de ayudas concedidas en cambio a asociaciones pintorescas, por no decir más.
El trabajo tenaz de la Asociación ha logrado ir cambiando tal estado de cosas. Ha impulsado medidas políticas, sociales y judiciales que han permitido mejorar la situación de las víctimas inmediatas, y con ello la calidad democrática de nuestra sociedad. Denunciando los crímenes ha conseguido diluir la demagogia que presentaba y aún presenta a los terroristas como luchadores por algún fin noble, mostrando su verdadera naturaleza de barbarie fanática y delincuente. Ha contribuido a probar, al compás de una larga experiencia, que las llamadas “soluciones políticas” eran en realidad soluciones mafiosas que no hacían otra cosa que legalizar el crimen y premiar a los criminales, a costa del estado de derecho y de la libertad y seguridad de los ciudadanos. Cuantos amamos la libertad tenemos una deuda contraída con esta Asociación.
Pero en la actualidad asistimos a un grave retroceso hacia el ambiente turbio que hizo necesario crear la Asociación. Desde diversos poderes y medios de masas los terroristas vuelven a ser presentados como interesados en la paz y en una causa política digna de reconocimiento; mientras, paralelamente, menudean las maniobras para dividir a las víctimas o negarles la condición de tales, o para desacreditarlas identificándolas con la “extrema derecha”, o para culparlas indirectamente de la pervivencia del terrorismo por exigir la más elemental justicia y defender las libertades.
Por esta razón, y por la deuda que todos tenemos contraída con ellos, todos debemos movilizarnos y manifestar nuestro firme apoyo a esta Asociación, a la democracia y al Estado de derecho, y nuestro enérgico rechazo a todas las maniobras de supuesta pacificación a costa de la libertad y de la unidad de España. Porque la víctima del terrorismo, en definitiva, es toda la sociedad… con la excepción de los recogenueces: los Zapatero, Ibarreche, Carod y sus partidos. Las cosas están llegando demasiado lejos, y sería un error mantener las supercherías. O entre todos detenemos esta deriva o todo lo adelantado desde la Transición se hundirá, por obra de demagogos irresponsables, volviendo al país a la inestabilidad, la involución democrática y propiciando con ello la violencia, so pretexto de conseguir lo que, con típica perversión del lenguaje, llaman “la paz”.
10 Javier, día 27 de Noviembre de 2006 a las 20:55
De verdad, un libro coj.onudo ese de las fotos de la república. Yo me pregunto por qué son tan incapaces los progres de reconocer sus errores cuando están quedando tan en evidencia.
11 Racionalista, día 27 de Noviembre de 2006 a las 20:55
si si si..., mucha AVT, mucha COPE, muchos principios, muchos valores, bla bla bla y muchas ostias ... pero el video de la web del PSOE dice lo que dice y sale de la boca de quien sale
12 Quasimodo, día 27 de Noviembre de 2006 a las 20:56
Gustavo #3

No es del todo cierto que el PSOE haya luchado antes contra el terrorismo. Más bien, se echó al monte (GAL) pera demostrarle a ETA que ellos también podían actuar de esa forma, porque la verdad es que terroristas mataron pocos, por no decir ninguno. Curiosamente, siempre eran víctimas colaterales. ¿No resulta raro?

13 solidario, día 27 de Noviembre de 2006 a las 20:56
Da crédito, Elena. El PP cometió al principio algunos de esos errores que citas, y luego rectificó. El PSOE no es que haya incurrido en los mismos errores: es que los ha multiplicado por mil. ¿Vas entendiendo, cabecita de chorlito?
14 silvuplé, día 27 de Noviembre de 2006 a las 20:58
Aun con sus errores iniciales, el PP estaba por la paz y la libertad. El PSOE está contra la Constitución y por el triunfo de los terroristas. Voilà la difference
15 sobrarbe, día 27 de Noviembre de 2006 a las 20:59
Introducción del libro de Moa:

DOS ENFOQUES DE LA REPÚBLICA Y LA GUERRA CIVIL

Hay dos aproximaciones básicas a la república y la guerra civil. Una de ellas, la aquí expuesta, insiste en la cuestión de la democracia: las izquierdas impusieron una legalidad sectaria, y luego se sublevaron contra ella en octubre de 1934, después de que el pueblo diera la victoria a la derecha en las elecciones del año anterior. Ello hizo imposible la convivencia, sobre todo porque en 1936 ganaron en diputados –aunque no en votos— los mismos que se habían sublevado contra un gobierno democrático en 1934 o habían apoyado políticamente la sublevación. Todos los cuales volvieron a vulnerar la ley masivamente haciendo planear de nuevo una creciente amenaza revolucionaria sobre el país. En estas circunstancias, la derecha se vio obligada a rebelarse a su vez, casi a la desesperada. La convivencia se había hundido debido a las actitudes antidemocráticas de la izquierda, y la causa de la guerra civil no se encontraría en un peligro fascista, sino en el revolucionario.
La otra aproximación deja la democracia en un plano derivado o secundario, e incide ante todo en la cuestión “social” y económica: la crisis económica o la “injusticia social” como causa de la inestabilidad y la violencia laboral, el problema agrario, el “odio del pueblo” al ejército y al clero, el hambre etc. Este modo de pensar está muy extendido en la izquierda, y participa de él muy ampliamente la derecha. Entonces, los principales responsables de las lacras económicas y sociales del país eran las derechas, cuya resistencia feroz a las reformas propuestas por la izquierda para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores habría terminado cuajando en el levantamiento de julio de 1936. Habría, pues, en la guerra civil, un conflicto fundamental “de intereses de clase”, y la democracia, en definitiva, sería una cuestión “formal”, no muy relevante, cuyo contenido práctico estaba en dichos intereses. Unos partidos representarían los intereses de los obreros, o del pueblo, o de Cataluña o Euzkadi, etc.; y otros, los de la oligarquía reaccionaria, la pequeña o la media “burguesía”. Enfoque básicamente marxista, y mantenido, curiosamente, no sólo por las izquierdas, como he indicado. Ya casi nadie dice, claro está, que la democracia es un simple encubrimiento jurídico de la explotación capitalista, pero en cambio se sostienen las premisas que llevan a esa conclusión. De ahí parte toda la interpretación de los Tuñón de Lara, Preston, Jackson, Juliá y tantos otros, muy aceptada en amplios círculos académicos derechistas, horrorizados de pasar por “reaccionarios”.
Este enfoque “socioeconómico socioeconómica” es, desde luego, radicalmente antidemocrático. Pero eso no sería un defecto si no fuese, además, radicalmente falso. No existen partidos “de la oligarquía”, como tampoco “de la clase obrera” o “del pueblo”. Baste observar que había no menos de cuatro grupos que reclamaban la exclusiva de la representación del proletariado (el PSOE, la CNT, el PCE y el POUM, quizá alguno más), y que entre ellos, como es sabido, se persiguieron y asesinaron con la mayor brutalidad. O que al partido de la “oligarquía reaccionaria”, la CEDA, le votó una parte del pueblo mayor que a ningún otro partido, tanto en 1933 como en 1936. No es ahora cuestión de desarrollar estos temas, baste señalar que la historiografía cultivada mayoritariamente en los últimos treinta y tantos años en España y otros países está contaminada por ese enfoque, y no saldrá del atasco mientras no lo supere críticamente.
Un planteamiento más racional sería el siguiente: ante los problemas económicos y sociales característicos de una situación histórica, los partidos y los políticos ofrecen tales o cuales soluciones, cuya validez se revela por sus resultados, y no por metafísicas representatividades “de clase”. Conviene insistir en ello, porque el prejuicio de raíz marxista se sigue manteniendo con extraordinaria fuerza, incluso entre personas que se proclaman antimarxistas, y por supuesto no sólo en relación con la guerra civil. Es un prejuicio que lleva directamente a la destrucción de la democracia, porque la legitimidad de los partidos no estaría en las urnas o en la opinión pública, o en el mantenimiento de las libertades, sino en esas supuestas representatividades “de clase”.
Otro defecto grave de esa interpretación, en el plano académico, es que destruye el sentido crítico y el respeto a los hechos, los cuales se hacen entrar con calzador en el esquema. Por ejemplo, cualquier observador mínimamente objetivo percibe que las propuestas y soluciones aportadas por las izquierdas durante la república invocaban constantemente el interés de los trabajadores, pero no trajeron casi ningún beneficio a éstos. El paro y el hambre aumentaron con rapidez, y se paralizó la iniciativa privada, empeorando, en vez de mitigarse, los efectos de la depresión económica mundial. También es fácil observar el continuo ataque de las izquierdas a las libertades, pese a llenarse la boca de “democracia”. Azaña llegó a la política con la convicción de que sólo los republicanos de izquierda tenían “títulos” para gobernar, por lo cual intentó dos golpes de estado al perder las elecciones en 1933, y cuando volvió al gobierno, en 1936, anunció triunfalmente que el poder no saldría ya más de manos de los suyos. Pues bien, Azaña era uno de los políticos más moderados de las izquierdas, lo cual permite imaginar a los otros, y entender por qué la derecha hubo de sublevarse para no sucumbir (Hoy, conocido el resultado de la contienda, parecía predestinado el triunfo de los sublevados, pero no fue así: estuvieron muy cerca de ser completamente aplastados en las primeras semanas, y sin duda lo habrían sido si Franco no hubiera establecido el puente aéreo sobre el estrecho de Gibraltar). Hechos como éstos desmienten tanto la “representatividad popular” de aquellos partidos como el esquema “de clase”.
Las derechas se habían dejado arrebatar, desde 1930, la bandera de la democracia liberal, y en 1936 habían llegado a la conclusión de que la misma no podía funcionar en España. De ahí la prolongada dictadura posterior. Pero quien había saboteado violentamente la democracia y las libertades desde el comienzo mismo de la república habían sido las izquierdas, y las derechas habían defendido la legalidad republicana en octubre de 1934 frente a una intentona revolucionaria y separatista. El fracaso de las libertades no provino del “carácter del pueblo español”, como muchos concluyeron precipitadamente, sino del carácter mesiánico y totalitario de unas ideologías izquierdistas encubiertas con mucha fraseología de libertad.
Fue, pues, la actitud de los partidos ante los problemas de la época, y no los problemas “sociales” mismos, lo que causó el derrumbe de la república y la guerra civil. Cuando esto no se tiene lo bastante en cuenta, la historiografía se convierte en un venero de errores, conscientes o inconscientes.
Prescindimos de notas en este libro, por ser fundamentalmente una exposición de imágenes y por ser hoy bien conocidos los datos y las citas en él recogidos.
16 Quasimodo, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:01
Racionalista:

- ¿Sale también Mayor Oreja advirtiendo de que era una "tregua-trampa?

- ¡Pues también lo dijo!


Además, todos sabemos que esa negociación no llegó ni siquiera a empezar, porque en el primer contacto quedaron las cartas boca arriba, y a partir de ahí, guerra total a ETA Y A SU ENTORNO. ¡eso no saldrá en el famoso video del PSOE!

Parece mentira, pero cuando uno está dispuesto a dejarse convencer por cualquiera ¡lo consigue!


17 sobrarbe, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:03
La introducción del libro de Moa:

LA ESPAÑA QUE MARCHABA A LA GUERRA
El país al que llegó la república seguía siendo fundamentalmente campesino, con el 70% de la población en núcleos menores de 20.000 habitantes, y el valor de la producción agraria en torno al 60% del total. Vizcaya y Barcelona tenían una potente industria, menor Asturias, Madrid, Valencia, otras provincias vascas y catalanas, Santander y algunas otras; muy escasa la mayoría. Los desequilibrios regionales eran fuertes, destacando por su pobreza varias provincias andaluzas, las gallegas del interior, las canarias y las extremeñas: zonas de latifundio o de minifundio extremo, con mucho analfabetismo y malas comunicaciones, y donde el hambre era una realidad, aunque en rápido retroceso. Algo más de un cuarto de la población (no de la mitad, como a veces se dice) era analfabeta, pero había grandes diferencias entre Álava o Santander, provincias sin analfabetos, y Granada, donde pasaban seguramente del 60%. La mayor riqueza se apreciaba en zonas industriales como Barcelona o Vizcaya, de agricultura moderna, como Valencia, o en centros de servicios, como Madrid.
Aunque tenía zonas muy atrasadas, no era, desde luego, un país de lo que se ha dado en llamar Tercer Mundo, contaba con élites preparadas y emprendedoras, y se encontraba en rápida transformación modernizadora, muy acelerada en los años anteriores a la república, correspondientes a la dictadura -- muy poco dura-- de Primo de Rivera. En conjunto, España se situaba, en no mala posición, dentro del cinturón de países menos desarrollados de Europa, que se extendía desde Irlanda a Finlandia, pasando por el Mediterráneo y el este europeo, casi rodeando a los países más ricos del centro-norte-oeste del continente.
Las imprescindibles estadísticas económicas o sociológicas ayudan a entender una época, pero no recogen, ni de lejos, la inabarcable variedad e intensidad de la vida. Tendemos a comparar otros tiempos con los actuales, caracterizados por el consumo masivo. Casi todo el mundo desea un alto nivel de consumo, pero la vida no puede reducirse a ese índice. Así, nuestra sociedad es probablemente inferior a la de los años 20 y 30 en cuanto a cultura popular, entonces tan variada y sugestiva, y hoy recubierta con un tosco, a menudo soez, barniz homogeneizante hecho con modelos importados. Y en cultura superior, entendiendo por ella la creatividad intelectual y artística, la superioridad de entonces salta a la vista, aun si hoy se “consumen” más libros, conciertos o exposiciones de pintura, y se ha multiplicado la población universitaria.
Aquella España era un país vitalista, lleno de matices y contrastes en la música popular –incluyendo la muy popular zarzuela—, la gastronomía, las fiestas, que seguían el ciclo agrario, etc. En cuanto a las influencias exteriores, predominaba ampliamente la francesa, pero crecían la inglesa y la alemana, y llegaban el cine y las modas de Usa. Tal variedad favorecía la creatividad hispana.

Solo podemos dar aquí unas pinceladas de la sociedad de entonces, que ayuden a captar el trasfondo de los sucesos. Recurriremos a testimonios personales, subjetivos, desde luego, pero ilustrativos, en especial los de dos viajeros foráneos: el soviético Iliá Ehrenburg, que escribió un libro con el título sarcástico España, república de trabajadores, cuando, por primera vez en la historia, iban a cruzarse los destinos de Rusia y España; y el irlandés Walter Starkie, autor de Aventuras de un irlandés en España, donde recoge sus peripecias por el país tocando el violín para ganarse la vida, inspirado por el brillante estudio de Menéndez Pidal sobre los juglares medievales.
Retratar a España como una sociedad agraria tendría mucho de falso sin atender a su acelerado cambio hacia una sociedad urbana, desde principios de siglo y, sobre todo bajo la dictadura de Primo de Rivera. El pulso nacional latía en las grandes ciudades, especialmente Bilbao, Barcelona y Madrid, que atraían a masas de inmigrantes, haciéndose con ello avanzadas y representantes de grandes espacios del país. Las tres albergaban un poderoso movimiento obrerista, muy distinto el de Barcelona, predominantemente ácrata, del marxista de Bilbao y Madrid. Bilbao era la ciudad de la siderurgia y de los grandes bancos, con un paisaje industrial muy característico entre verdes montañas y abierto al mar, lluvioso, con la belleza abrupta de las aristas y el sonido del hierro, y un ambiente compañeril, inquieto y algo bronco. Ambiente perceptible también en las cuencas mineras y metalúrgicas de Asturias. Con su carácter esforzado y un tanto descuidado, su urbanización distaba de ser modélica.
La soleada Barcelona, centro de la industria textil, volcada al suave Mediterráneo, era la mejor urbanizada de las tres, con su famoso Ensanche, debido al plan Cerdá, una novedad en el urbanismo mundial impuesta desde Madrid a un renuente ayuntamiento barcelonés. A juicio de Josep Pla, “Barcelona ha sido siempre una ciudad muy erótica, y quizá sea ésta una de las claves de nuestra historia, tan llena de locura. Esta mezcla tan acusada de vida familiar y vida erótica es una de las características más típicas de Barcelona”.
Madrid, ciudad interior, situada en mitad de la península, tenía un carácter distinto. Siempre según Pla, bastantes madrileños “han estado en Barcelona y han regresado, si no enamorados, al menos llenos de interés. Muchos hablan de Barcelona con una punta de envidia y la ven como una ciudad de confort, de placer, de sensualidad, de vida fácil. Madrid quiso imitar a Barcelona, y bajo la dictadura el centro se transformó, se modernizó. Adquirió un aire absolutamente distinto de aquella ciudad residencial, burocrática y popular, con señoras de mantilla y mujeres de pueblo de mantón negro de Manila de hace trece años. ¡Ya verán los catalanes de lo que también somos capaces! –dijo la clase dirigente--. Este fue un brioso motor de progreso. Al cabo de unos cuantos años habían emergido por entre los techos bajos de color chocolate de Madrid, como hongos monstruosos, los rascacielos. La mediocre placidez de la Castellana y Recoletos se había convertido en una agitación activa y exigente. La transformación de los espíritus era muy visible”.
(sigue)
18 victor, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:05
vaya perla lo de hoy....

"..Esto ocurre así porque ETA y el gobierno comparten "valores" y fines esenciales. Ambos están contra la Constitución y la nación española. Los dos creen, abierta o implícitamente, en el valor del asesinato como forma de hacer política. Los dos están contra "los océanos de injusticia y pobreza" atribuidos a la derecha...."

Sr Moa,tarde o temprano le van a meter una querella.
Es de juzgado de gaurdia...

de verdad los aqui presentes creen eso¿¿
19 Flipaillo, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:06
¿Pero creeis que la gente es idiota? Durante el gobierno del PP hubo mas de 20 asesinatos de ETA, casi 200 asesinatos en Atocha y mucha mas kale borroka que ahora. El PP hizo tambien mas concesiones que ahora a ETA, con cientos de excarcelaciones que ahora no se han producido. Si alguien se cree que el tema "terrorismo" esta peor ahora que con el total desastre del PP, es que es idiota perdido. Y si, hay muchos, pero no todos lo somos. A pesar de ser anarquista, leyendo estas chorradas ultra-derechistas a veces hasta me dan ganas del votar al PSOE.
20 silvuplé, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:07
Lo que dice Moa es la verdad pura, simple y evidente. Zapo ha legalizado y premiado el asesinato como forma de hacer política. Contra la verdad no hay querella que valga.
21 ojiblu, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:08
vaya cacho ca.bron el mos este de los cojones
que sinverguenza,manipula mas que habla
22 darío, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:09
(18) De juzgado de guardia, en todo caso, es lo que está haciendo el gobierno. Sus chanchullos con los asesinos sí son de juzgado de guardia, y ya veremos si no terminan todos en la cárcel, como pasó con tantos del gobierno anterior sociata.
23 sobrarbe, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:10
Sigue la introducción de Moa:

"El ambiente de las tertulias –casi perdido hoy—prestaba un tinte peculiar a la vida española. Algunas tenían un alto nivel intelectual y la actividad literaria estaba muy ligada a esta clase de comunicación, tan de ágora, tan mediterránea. Starkie la ensalza: “Ninguna institución más característicamente española que la tertulia. A ella debe Madrid la reputación de ser la ciudad donde más se habla (…) En 1924 me hicieron miembro de varias tertulias de café, frecuentadas por hombres de letras. Al citarle este hecho a un amigo mío, inglés, me felicitó con tanta efusión como si me hubieran elegido miembro de un club londinense.
--¿Cómo son esos clubs de Madrid? –me preguntó.
-- Son salones bulliciosos. Salones incómodos donde se reúnen grupos de amigos alrededor de unas mesas para tomar café.
La tertulia posee inmensas ventajas sobre el club británico (…) Los madrileños, tan parecidos a los irlandeses, de los cuales el doctor Johnson observó elegantemente: “Son un pueblo justo: nunca hablan bien unos de otros”, se reúnen en tertulias. Con la excepción de Dublín, en ninguna ciudad de Europa se derrocha en la conversación tanta mordacidad como en Madrid (…) El extranjero que se arriesga a decir una palabra a favor de la dramática española es al momento rebatido:
--El teatro español no tiene nada que ver. No tenemos nada que enseñarle…”.
Cuando hasta pequeñas ciudades de provincia, como Orense, vivían una especie de esplendor intelectual, Madrid era el centro de la cultura española, y no extraña que las figuras más representativas de la llamada Generación del 98, allí asentada y la más conocida entre los grupos literarios del siglo XX, fueran tres vascos (Unamuno, Baroja y Maeztu), dos andaluces (los Machado), un gallego (Valle Inclán), un valenciano (Azorín) y un madrileño (Benavente). Había un fuerte interés por la cultura extranjera, y a su vez pensadores como Unamuno u Ortega ejercían influencia en Europa e Hispanoamérica, y se difundían en muchos países las obras de los mejores escritores españoles; surgía una poesía excelente, una gran pintura y una música notable y tomaba cuerpo la Escuela de Madrid de filosofía. Hablando de la Facultad de Filosofía y Letras, dirá Marías: “Era simplemente maravillosa, la mejor institución universitaria de la historia española, por lo menos después del Siglo de Oro (…) Enseñaban a la vez Ortega, Morente, Zubiri, Gaos, Besteiro, Menéndez Pidal, Gómez Moreno, Obermeier, Ibarra, Ballesteros, Pío Zabala, Américo Castro, Claudio Sánchez Albornoz, Asín Palacios, González Palencia, Ovejero (…) Pedro Salinas, Enrique Lafuente Ferrari, Montesinos, Lapesa (…) ¿Se podía renunciar a esto, a lo que probablemente era la mejor Facultad de Europa?”.
Ehrenburg, pese a su talento literario y dotes de observador, sufre el yugo de sus prejuicios ideológicos: “En otros tiempos, España dio al mundo sabios ilustres. Hoy, en las bibliotecas de las universidades no se ven más que traducciones. En las obras trabajan ingenieros alemanes, en la administración de los Bancos y en las sociedades anónimas hay técnicos ingleses y americanos. España tuvo arquitectos notabilísimos; la arquitectura española contemporánea asombra por su falta de vigor. Es difícil imaginar nada más chabacano que los palacios de los ricachos españoles. Los antiguos conquistadores se han convertido en héroes del Rif, con docenas de condecoraciones por cada desastre. En los cafés madrileños se imita cuidadosamente la última moda de París. ¿Quién podría reconocer en estos vástagos a los descendientes de Cervantes?”
Demasiado negativo. Las derrotas en el Rif habían terminado definitivamente, y de hecho, el país llevaba viviendo dos décadas de su mejor época cultural desde mediados del XVII. Ahí estaban sus pensadores y ensayistas Ortega, Unamuno, Marañón, Maeztu, Madariaga, o figuras destacadas en las vanguardias europeas: Picasso, Gris, Dalí, Buñuel, Miró, García Lorca, etc. El profesor Laín Entralgo señala “lo mucho que nuestra ciencia y nuestras letras --de Cajal a Fernando Castro o Miguel Catalán, de Valle Inclán y Machado a Lorca y Alberti, de Menéndez Pidal a Ortega, de Dámaso Santos a Xavier Zubiri, de Asín Palacios a García Gómez—habían llegado a ser.” Y las abundantes traducciones no eran mal síntoma.
Starkie lo vio distinto: “Madrid es una de las pocas ciudades donde el extranjero encuentra un equilibrado e imparcial punto de vista con respecto a los problemas europeos. Esto es debido principalmente al tremendo influjo de la moderna cultura europea en España. Examinando los numerosos puestos de libros, encuentro ediciones baratas de traducciones del inglés, francés, alemán y hasta de los más nuevos autores rusos”. Y recuerda el filósofo Julián Marías, joven por entonces: “nuestro país, por aquellas fechas, era probablemente el menos provinciano de Europa. Nuestros maestros se habían nutrido de la cultura europea con mayor amplitud que los de aquellos países que, por tener mayor densidad y riqueza, podían hacer el intento de atenerse a su propio ámbito, o al de su lengua. Seguía vigente un conocimiento muy difundido del francés, de la cultura francesa, pero en las minorías intelectuales era normal el alemán, en menor medida el inglés y el italiano. Las traducciones de los libros capitales de Alemania se habían hecho mucho antes que en los demás países de Europa. Brentano, Husserl, Scheler, Freud, luego Dilthey, andaban en todas las manos. Spengler había sido lectura difundidísima; Keyserling, demasiado olvidado hoy, era popular”
Con menos entusiasmo se expresa el antropólogo J. Caro Baroja, haciendo un juicio de los años 20 extensible a los 30: “Si las lecturas filosóficas del momento no me atrajeron nada o muy poco, las clases de filosofía de la universidad me produjeron menos interés”. “Todo lo que floreció con esplendor en aquella época en artes y letras, en política y costumbres, me produce aun hoy repugnancia o aversión”. “Fue la época en que alcanzó sus mayores triunfos el fascismo de Mussolini y en que se afianzó el stalinismo. Fue la época en que Inglaterra y Francia tuvieron los políticos más flojos que pueda imaginarse; fue cuando se hicieron por primera vez los infames bloques de arquitectura cubista y funcional; cuando la prosa española se convirtió en puro trabajo de marquetería o en gorgorito presuntuoso”.


5fc
24 Racionalista, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:11
Elena, yo te apoyo. El cachondeo es que mañana en la COPE se dira que la culpa es de las televisiones por mostrar el video. Las voces de Aznar, Rajoy... estas manipuladas, jejeje.


Tiene cojoness.
25 victor, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:11
20-silvuple.
B noches
estas viendo lo que has dicho,estas acusando a un partido politico legal de complice de asesinato?
es muy fuerte lo que dices
de verdad opinas que el resto de gente que no opina como tu no quiere la paz
saludos
26 Quasimodo, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:11
A propósito, ¿no habéis echado en falta a alguien en las manifestaciones de la AVT?

- ¿Había algún obispo vasco?

- ¿De otras diócesis?

Si hoy, desgraciadamente ocurriera un atentado en Vascongadas ¿podrían sus familiares celebrar un funeral sin salir por la puerta de atrás?

27 silvuplé, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:12
Ya saben ustedes que Zapo no se considera español. Su patria, dijo, es "la libertad". Se refería a la libertad de los etarras. A la libertad de De Juana y compinches.
28 prisa, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:13
Si el Felipismo impregno la sociedad de corruptela, mafias, escándalos, y desempleo, esperen a ver el Zapaterismo, y más si vuelven a ganar en el 2.008, con las dos autonomías más grandes y pobladas de ex España, Catalunya, y la Realidad Nacional.
Navarra en manos de radicales Imperialistas, y el animo anexionismo hacia los Valencianos que llevan escondidos los Mas, Pérez Carod, y otros. Pobres Valencianos…..y pobre de todos
29 felipe, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:13
Muy bueno el comentario de Starkie:

"La tertulia posee inmensas ventajas sobre el club británico (…) Los madrileños, tan parecidos a los irlandeses, de los cuales el doctor Johnson observó elegantemente: “Son un pueblo justo: nunca hablan bien unos de otros”, se reúnen en tertulias. Con la excepción de Dublín, en ninguna ciudad de Europa se derrocha en la conversación tanta mordacidad como en Madrid (…) El extranjero que se arriesga a decir una palabra a favor de la dramática española es al momento rebatido:
--El teatro español no tiene nada que ver. No tenemos nada que enseñarle…”.
30 ladediós, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:15
Lo de Zapo y su banda se llama alta traición en cualquier país civilizado. Algún día serán juzgados por ello.
31 sobrarbe, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:16
Continúo:
"Más sagaz parece el escritor soviético cuando caricaturiza: “Entre nosotros, el comunismo es imposible, no somos como los rusos. Nosotros somos individualistas. Así lo afirma cualquier abogadillo principiante. Pero esto no impide soñar [a los “individualistas”] obsesionados con una cosa: entrar cuanto antes al servicio del Estado. Todos los señoritos, o son empleados del Estado o unos fracasados que sueñan día y noche con el butacón de las oficinas ministeriales”. El espíritu emprendedor estaba poco extendido, si exceptuamos en parte a Vascongadas y Cataluña.
¡El “señorito”, parasitario, soberbio, inepto, figura característica! Acaso una degeneración aristocrática, achacable a cualquier persona de oficio no manual. Al señorito por excelencia, el andaluz, lo retrató un pintoresco viajero inglés del siglo XIX, G. Borrow: “Los andaluces se clase alta son, probablemente, los seres más necios y vanos de la especie humana, sin otros gustos que los goces sensuales, la ostentación en el vestir y las conversaciones obscenas. Su insolencia solo tiene igual en su bajeza y su prodigalidad en su avaricia. Las clases bajas son por lo general más corteses y, con seguridad, no más ignorantes”.
Pero cada región tenía su figura particular de “señorito”: Félix Lorenzo, Heliófilo, director de El Sol, señalaba al tipo bilbaíno: “Señoritos ociosos, hartos de millones adquiridos por la iniciativa y el esfuerzo ajeno; señoritos cuya única preocupación, aparte de ser católicos y monárquicos, consiste en pertenecer a muchos consejos de administración y en [no perder] las dietas que, sumadas a fin de año, valen más que el haber de un centenar de familias de obreros y empleados”. El republicano federalista E. Barriobero, da un toque más colorista del tipo catalán: “¡Qué distancia entre los nobles y los menestrales que formando una piña valerosa fueron a Oriente, y los que, antes del 18 de julio, para saciar su juvenil lujuria, tenían entre cuatro una mantenida y con frecuencia, al hacer el prorrateo, le descontaban el jornal correspondiente a los días que le había durado la menstruación. ¡Estos señoritos acabarán con Cataluña!”.
El mismo Ehrenburg describe: “Barcelona está cerca de la frontera y los pedantes locales no se cansan de vanagloriarse: “Nosotros no somos españoles, nosotros somos casi franceses”. Al anochecer, terminado el trabajo, el burgués pasea por las Ramblas, que son los bulevares elegantes de Barcelona. A veces, los huelguistas llegan con sus cánticos y sus pistolas hasta las Ramblas. Y entonces, como por encanto, se evapora el gentío de paseantes. Sólo quedan, frente a frente, las gorras y los tricornios. Una hora más tarde, los señoritos elegantes vuelven a su trajín. Se agolpan aquí hasta las tres de la noche. Según los francófilos locales, aquello es un verdadero Montmartre”. En Madrid, “el señorito sabe aburrirse de veras. Cuando bosteza siente uno escalofríos. Su expresión favorita es matar el rato. Matar el rato es una operación complicadísima, que exige una experiencia de muchos años, una tradición de siglos”.
Mucho mejor parece el pueblo llano al intelectual soviético: “La terraza de un gran café en la Gran Vía de Madrid. La una de la noche. Han terminado los espectáculos. El público empieza a reunirse; es el público que se llama distinguido: comerciantes, abogados, periodistas, señoritos. Alrededor de las mesitas revolotean los vendedores de periódicos, los limpiabotas y los mendigos. Una mujerona morena vende billetes de lotería. Otra mujer le trae un niño de pecho. La vendedora de lotería coge con tranquilidad una silla, se desabrocha la blusa y amamanta al niño. Es una mendiga. En las mesas se ven caballeros elegantes. Los camareros de los cafés de París se hubieran echado sobre la mendiga como una jauría furiosa. En Berlín, su comportamiento parecería tan inaudito que la someterían a un psiquiatra. Pero ¿aquí? Aquí la cosa parece lo más natural del mundo”. Y razona el escritor: “No hay que creer que este sentido democrático haya nacido de la burguesía. Aquí la pobreza no ha llegado todavía a ser un deshonor. El pobre de Francia se avergüenza de los agujeros de sus pantalones, del brillo hambriento de sus ojos, de pernoctar en un banco de los bulevares. En España, el pobre rebosa dignidad. Tiene hambre, pero es orgulloso. Él fue quien obligó al burgués a respetar sus andrajos”. “Conozco bien la pobreza humillada y envidiosa. En cambio, no encuentro palabras para cantar como se merece la pobreza noble de España”. Quizá por la tradición católica o las costumbres hidalgas, aunque Ehrenburg no opinaba así.
España, concluye, “es un gran país que supo conservar su ardor juvenil a pesar de los esfuerzos que hicieron por apagárselo los inquisidores, los parásitos, los Borbones, los caballeros de industria, los pasteleros, los ingleses, los matones, los mercenarios y los chulos blasonados”. Venía a coincidir con Ortega y Gasset, para quien “en España, lo que no ha hecho el pueblo ha quedado por hacer”. Véase, no obstante, al escéptico Josep Pla: “Todo lo que se ha hecho en España, poco o mucho, lo han hecho los caciques”.
Numerosos viajeros foráneos han visto a los españoles dignos, valerosos y alegres aun en medio de la pobreza. Otros los han tachado de fanáticos, intolerantes y haraganes. La crueldad española tiene una buena literatura detrás, pero también se ha apreciado su talante liberal e igualitario. En fin, algo de todo ello debe de haber, lo difícil es saber en qué proporción, que quizá varía también según las épocas. El llamado carácter nacional existe, sin duda: basta pasar de Francia a Inglaterra o de España a Francia para apreciarlo. Sólo que cuando esa evidencia quiere racionalizarse y precisarse, difícilmente se evita caer en el tópico insustancial o en la tontería.
32 sobrarbe, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:19
Y termino con la introducción a "La República que acabó en guerra civil". ¿A que es una descripción inmejorable? Todos los estudiantes debieran leerla, para enterarse un poco.


Al lado de esa vida intensa y llena de facetas, cundía una extrema politización, cuyos lados positivo y problemático observa el optimista Starkie: “Un crítico me dijo que España era un país de pandereta y nada más; añadiendo que, por tanto, era absurdo esperar de un pueblo semejante la menor capacidad para el estudio de los problemas del Estado y de gobierno, ni tampoco que se tomase interés por ellos. Si ese crítico pasase una noche en la Puerta del Sol tendría otra cosa muy distinta que contar. Jamás he visto un interés tan apasionado por la política… La dificultad de gobernar tal pueblo no reside en su apatía, sino en lo contrario: en su actitud pasional hacia la política”.
En efecto, bajo la restauración la masa del pueblo se desentendía de la política y, sobre todo en los últimos años, miraba a los profesionales de ella como “politicastros”, ineptos y demagogos, de los que se sintió liberado por Primo de Rivera. Pero al llegar la república cundió, probablemente por oscilación pendular y por influjo de lo que ocurría en Europa, la creencia supersticiosa de que la política lo arreglaría todo, si se seguían la recetas ideológicas que cada cual defendía. El liberalismo sonaba a cosa vieja, y los partidos y la prensa cultivaban inmoderadamente tales ilusiones.
Una cuestión de la mayor importancia en la época fue la religiosa. En su gran mayoría, los españoles se reconocían católicos, si bien poco practicante el grueso de ellos. Un sector creciente y activo se consideraba anticristiano y anticlerical, formando el núcleo militante de las izquierdas. El principal partido de éstas era el PSOE, gracias a su sindicato UGT, con entre 400.000 y 700.000 afiliados, según los momentos; otros tantos pertenecían a la anarcosindicalista CNT, aunque las cifras habituales elevan las cifras en los dos casos, exagerándolas hasta 1,5 millones. De los republicanos, ninguno llegaba, ni de lejos, al Partido Radical, de Lerroux, centrista y con más votos que todos los republicanos de izquierda juntos. El partido más votado en general fue la CEDA, de derecha católica y moderada. Los monárquicos alfonsinos y carlistas tenían mucho menos peso, mientras que los comunistas y falangistas o fascistas constituyeron minorías muy débiles hasta 1936. Existían potentes fuerzas nacionalistas o separatistas en Cataluña y Vascongadas.
En aquellos años el país se polarizó. Los revolucionarios consideraban a los conservadores un rebaño de necios y serviles manipulados por una oligarquía privilegiada y explotadora, una barrera para la liberación integral del ser humano; los conservadores veían en sus adversarios una masa embrutecida y embaucada por jefes sin escrúpulos, dominados por la envidia y el resentimiento, y lo bastante enloquecidos para sacrificar la civilización en aras de unas ambiciones quiméricas.
Caminando hacia su ocaso la república, anotaba el escritor Ramón Gómez de la Serna, alma de una célebre tertulia en el café Pombo: “Ya durante este año y el pasado mi predicación a los jóvenes ha intentado evitarles esa caída y prevenirles contra los ambiguos y los revolucionarios políticos”, predicación no muy efectiva, pues “he visto oscilar a muchos de los jóvenes, venir en compañías suspectas, probablemente sentir el empuje repugnante de la pistola en el bolsillo de atrás del pantalón…” Por eso, “A la musa de mis días, a mi mujer, se lo decía al volver de los sabáticos aquelarres: “Estoy por clausurar Pombo (…) ¿Qué se envuelve en la nube negra del invierno que avanza?”
En aquellos días, unos se entusiasmaban con la proximidad emancipadora de “la lucha final”, como decía el himno marxistas, que debía emancipar al género humano y erradicar la religión, la democracia motejada de burguesa y el sistema económico de la propiedad privada. Otros resolvieron salvar, si no la democracia, que en 1936 ya no existía, la civilización cristiana, por considerarla en inminente peligro de naufragio. En las elecciones de 1936, las opciones más moderadas apenas recibieron votos.
(Basado en la introducción del libro “El derrumbe de la República y la guerra civil” Pio Moa, ediciones Encuentro, Madrid, 2001.)



Al lado de esa vida intensa y llena de facetas, cundía una extrema politización, cuyos lados positivo y problemático observa el optimista Starkie: “Un crítico me dijo que España era un país de pandereta y nada más; añadiendo que, por tanto, era absurdo esperar de un pueblo semejante la menor capacidad para el estudio de los problemas del Estado y de gobierno, ni tampoco que se tomase interés por ellos. Si ese crítico pasase una noche en la Puerta del Sol tendría otra cosa muy distinta que contar. Jamás he visto un interés tan apasionado por la política… La dificultad de gobernar tal pueblo no reside en su apatía, sino en lo contrario: en su actitud pasional hacia la política”.
En efecto, bajo la restauración la masa del pueblo se desentendía de la política y, sobre todo en los últimos años, miraba a los profesionales de ella como “politicastros”, ineptos y demagogos, de los que se sintió liberado por Primo de Rivera. Pero al llegar la república cundió, probablemente por oscilación pendular y por influjo de lo que ocurría en Europa, la creencia supersticiosa de que la política lo arreglaría todo, si se seguían la recetas ideológicas que cada cual defendía. El liberalismo sonaba a cosa vieja, y los partidos y la prensa cultivaban inmoderadamente tales ilusiones.
Una cuestión de la mayor importancia en la época fue la religiosa. En su gran mayoría, los españoles se reconocían católicos, si bien poco practicante el grueso de ellos. Un sector creciente y activo se consideraba anticristiano y anticlerical, formando el núcleo militante de las izquierdas. El principal partido de éstas era el PSOE, gracias a su sindicato UGT, con entre 400.000 y 700.000 afiliados, según los momentos; otros tantos pertenecían a la anarcosindicalista CNT, aunque las cifras habituales elevan las cifras en los dos casos, exagerándolas hasta 1,5 millones. De los republicanos, ninguno llegaba, ni de lejos, al Partido Radical, de Lerroux, centrista y con más votos que todos los republicanos de izquierda juntos. El partido más votado en general fue la CEDA, de derecha católica y moderada. Los monárquicos alfonsinos y carlistas tenían mucho menos peso, mientras que los comunistas y falangistas o fascistas constituyeron minorías muy débiles hasta 1936. Existían potentes fuerzas nacionalistas o separatistas en Cataluña y Vascongadas.
En aquellos años el país se polarizó. Los revolucionarios consideraban a los conservadores un rebaño de necios y serviles manipulados por una oligarquía privilegiada y explotadora, una barrera para la liberación integral del ser humano; los conservadores veían en sus adversarios una masa embrutecida y embaucada por jefes sin escrúpulos, dominados por la envidia y el resentimiento, y lo bastante enloquecidos para sacrificar la civilización en aras de unas ambiciones quiméricas.
Caminando hacia su ocaso la república, anotaba el escritor Ramón Gómez de la Serna, alma de una célebre tertulia en el café Pombo: “Ya durante este año y el pasado mi predicación a los jóvenes ha intentado evitarles esa caída y prevenirles contra los ambiguos y los revolucionarios políticos”, predicación no muy efectiva, pues “he visto oscilar a muchos de los jóvenes, venir en compañías suspectas, probablemente sentir el empuje repugnante de la pistola en el bolsillo de atrás del pantalón…” Por eso, “A la musa de mis días, a mi mujer, se lo decía al volver de los sabáticos aquelarres: “Estoy por clausurar Pombo (…) ¿Qué se envuelve en la nube negra del invierno que avanza?”
En aquellos días, unos se entusiasmaban con la proximidad emancipadora de “la lucha final”, como decía el himno marxistas, que debía emancipar al género humano y erradicar la religión, la democracia motejada de burguesa y el sistema económico de la propiedad privada. Otros resolvieron salvar, si no la democracia, que en 1936 ya no existía, la civilización cristiana, por considerarla en inminente peligro de naufragio. En las elecciones de 1936, las opciones más moderadas apenas recibieron votos.
(Basado en la introducción del libro “El derrumbe de la República y la guerra civil” Pio Moa, ediciones Encuentro, Madrid, 2001.)
33 RAJ, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:19
#11# Racionalista x los cullons.- Ya veo que le gusta contrastar noticias. Vuelvo a insistir que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo
http://www.elmundo.es/elmundo/2006/11/27/espana/11...
y http://www.nuevatelevision.es/seccion.asp?rg=601
34 silvuplé, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:21
Alberdi acusa a ZP de alta traición y del delito de rebeldía





Elsemanaldigital.com






Cristina Alberdi se despacha a gusto contra sus ex compañeros





Las críticas de la ex ministra felipista a Zapatero no tienen desperdicio. Cristina Alberdi le acusa de perjuro por vulnerar su juramento de "guardar y hacer guardar" la Constitución.

29 de julio de 2005. Esto ya son palabras mayores y paradójicamente llegan de una ex ministra del Gabinete de Felipe González; ex ministra y ex socialista, tras abandonar el PSOE en diciembre de 2003. Cristina Alberdi reconoce que le pone los "pelos de punta" procesos como el que se está siguiendo en Cataluña con la reforma del Estatuto y en particular el papel que está jugando el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

En un acto organizado en Laredo (Cantabria), que contó con la asistencia de unas 300 personas, Alberdi acusó a Zapatero, en relación a las reformas estatutarias que se están acometiendo, de haber "vulnerado" el juramento de "guardar y hacer guardar" la Constitución, algo que "no está haciendo", afirma. El Estatut es una "estafa política", asegura Alberdi, una advertencia que ya hizo en su momento al propio Zapatero, según ella misma ha desvelado.

Alberdi, que en la actualidad actúa de asesora sobre violencia de género para la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, cree que la reforma constitucional que propicia el Gobierno socialista se quiere hacer "por la puerta de atrás" con el objetivo de cambiar la estructura del Estado. La mayor "desgracia para este país" es que el Gobierno "está cogido por ERC", asegura. A su juicio, el PSOE "está muy pegado al poder", lo que ha llevado a que los nacionalismos "estén marcando la línea a seguir".

Así, la ex ministra acusa a Zapatero de "desacato" y de alta traición y apunta incluso que debería ser juzgado por un delito de "rebeldía". También le reprocha la "dejación de funciones" al negarse a instar a la ilegalización del PCTV y respecto a la supuesta negociación con ETA, afirma, sin titubeos, que "está teniendo lugar a pesar de que se diga lo contrario".

Pero la ex dirigente socialista también ha tenido críticas para el PP, al que reprocha su "irresponsabilidad" por haber apoyado la reforma del Estatuto valenciano. Alberdi quiso también citar a dos ex compañeros de partido, Manuel Chaves y Alfonso Guerra, que al igual que ella, han alertado sobre la inconstitucionalidad de las reformas institucionales impulsadas por el Gobierno socialista.
35 felipe, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:22
Deja que terminemos de leer la introducción esa, Sobrarbe.
36 silvuplé, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:24
Alta traición
20 de Septiembre de 2006 - 10:54:23 - Pío Moa
El actual e ilegal gobierno de España, quinta columna del fundamentalismo musulmán ("alianza de civilizaciones") y del terrorismo separatista ("proceso de paz", estatutos anticonstitucionales, etc.), está echando abajo la Constitución, reviviendo los odios de la guerra civil y arrasando el sistema de convivencia democrática construido en la Transición.

Por estas causas, muchos (Vidal Quadras, Cristina Alberdi, etc.) hablan, hablamos, de alta traición y de la necesidad de llegar a encausar por ese delito a estos gobernantes. Sin embargo, la alta traición se define técnicamente como cooperación o incitación a un enemigo exterior para que ataque a España por las armas. ¿Se da tal cosa?

Tanto la ETA o los grupos separatistas como el extremismo musulmán, incluyendo en él a Marruecos, constituyen dos auténticas potencias exteriores, aunque los miembros de los primeros sean españoles legalmente. Sus aspiraciones a disgregar España, a ocupar ciudades o regiones españolas, o a transformar el país en Al Andalus, consigna cada vez más en boga en el Islam radical y en el no tan radical, son manifiestas y no necesitan muchas aclaraciones. La colaboración del gobierno con esas potencias, tampoco, pues está a la vista de quien no quiera cerrar los ojos.

Falta solamente la incitación a las armas. Pero esta no es necesaria cuando el grupo traidor se halla en el poder. Entonces le basta ceder "pacíficamente" a las exigencias de los enemigos del país, a los enemigos de la democracia española. Y es precisamente lo que hace el gobierno, y justamente en nombre de la "paz". Lo cual no hace desaparecer las armas: estas se muestran, de momento, solo como chantaje: "si no hay rendición, no habrá paz".

Por tanto, opino, puede hablarse fundadamente de alta traición, y convendría emprender acciones sobre esa base.

Dejo para otra ocasión el análisis de las concepciones que han llevado a tal abyección a estos siniestros personajes. No son ningún secreto, pero constantemente encontramos que la evidencia es precisamente lo más difícil de percibir.
37 Quasimodo, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:27
Zapatero dijo:

- Las tropas españolas se retirarán de Irak, si antes de Septiembre -creo- Naciones Unidas no aprueban una resolución que reconozca la intervención en la guerra.

Moratinos dijo: ¡Según todos los contactos que he mantenido es seguro que NO HABRÁ RESOLUCIÓN DE LA ONU!

La verdad:

- HUBO RESOLUCIÓN DE LA ONU QUE RESPALDABA LA INTERVENCIÓN INTERNACIONAL EN IRAK.

HUBO UN BUQUE DE GUERRA EN EL GOLFO PÉRSICO EN LA ESCOLTA DE UN PORTAAVIONES NORTEAMERICANO, REALIZANDO LABORES MILITARES DE C O M B A T E

- Nuestros soldados huyeron de Iraq entere las burlas de polacos, ecuatorianos y otros hispanoamericanos encuadrados en eu División. ¡Vergonzoso!

Casi tan vergonzoso como sugerir que se hicieran practicas de tiro sobre un falangista enterrado vivo hasta el cuello, como parece que algún militar de los leales a la tan alabada II República hizo a los milicianos a los que mandaba por las sierras de León.

Cosas del talante
38 silvuplé, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:27
(25) "estas viendo lo que has dicho,estas acusando a un partido politico legal de complice de asesinato?
es muy fuerte lo que dices"

¿Muy fuerte? Más fuerte fue lo del GAL. Por no hablar de otros hechos algo más antiguos de ese partido político. ¿O es que has nacido hace cinco años? En fin, buenas noches tengan ustedes.
39 Liberator, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:28
Efectivamente, llamar proceso de rendición a la colaboración frentepopulista de ZP con todos los nacionalismos, es otra maricomplejada invención de Rajoy, nuestro Chamberlain.

Lo lleva diciendo un monton de tiempo nuestro Wiston Churchill :Jaime Mayor Oreja. Desde hace tiempo vivimos ante una ofensiva nacionalista. ZP está dispuesto a repartirse el cotarro con ellos para perpetuarse en el poder.
Lo malo no es que el gobierno hable con ETA, lo malo es que si a los nacionalistas catalanes ZP les ha dado lo que querían en el Estatut, imagínense a ETA, con pistolas en la mesa ya vereis. s que de hecho ETA inició la tregua cuando vió todo lo que ZP esta dispuesto a ceder, al poco de aprobarse el Estatut.

Y ahora a Chamberlain le han plantado un vídeo en el que efectivamente Aznar estuvo dispuesto al diálogo sin vencedores ni vencidos. De tanto buscar el centro perdieron el Norte.

¿quien se va a tragar en la izquierda que ZP se va a rendir por nada? Hay que denunciar lo que va a obtener ZP, y lo que le va a dar ETA.

Que tonteria es esa de tregua trampa como el 98? No la trampa esla de ZP y ETA, y por supuesto que habra acuerdo de paz, la paz de los traidores y la de los que odian (a muerte ) a España: anexión de navarra y derecho a la autodeterminacion (futura dictadura abertzale), eso si con palabras equívocas y edulcoradas, que hay que hacer propaganda.
40 CG, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:29
Venga ya!!! ¿Alguien duda de la intención de Aznar y el PP de aniquilar, acorralar ETA? Ahora por 4 frases que dijeron en no sé qué contexto todo el mundo va a cambiar de opinión? Aznar la cagó diciendo "Movimiento de Liberación Nacional", pero nos vamos a quedar con eso? ¿Cuántas medidas tomó para ternminar con los asesinos? (muchas criticadas por el PSOE) ¿Cómo estaba ETA en 2004?
41 hilario, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:29
Lo del GAL no fue complicidad en el asesinato. Fueron asesinatos lisos y llanos, cometidos por el PSOE, bajo la dirección de la plana mayor del PSOE.
42 Quasimodo, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:30
Bueno, os dejo, tengo que hacer.

Hoy hay materia para rajar a gusto.

Buenas noches.

43 Galias, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:31
Cada día que pasa, me doy cuenta que los fachas estaís de más en este país; Todo dios pasa de vosotros, no pintaís nada y sois unos pringados; Hasta por vosotros acabaís con las teorías de Marx, porque los fachas ahora son los muertos de hambre, los proletas, los lumpen...
La gente con pasta, vota al PSOE y me preguntaís qué si soy clasista y es verdad, clasista soy ante tipos como Historiador, el pobre hijo de taxista y además facha, que está muy agradecido a Franco, porque su familia tenía una casa sindical...
Patéticos...
Bueno, que os den y haced más manifestación, que pareceís unos pringados bajo la lluvia y ningun medio os ha tratado.
J.oderos.
44 guille, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:39
Eso es cierto.
Multimillonarios como Ramoncín, Sabina, Javier Sardá y su hermanísima Rosa, Mari Tere Campos, el clan Bardem, etc, etc, etc., multimillonarios todos ellos, votan PSOE o izquierdas afines.

Muy revelador todo ello.
También parte de los ricachos y de los pijos universitarios este multiculturalismo (y filoislamismo) asfixiante y suicida.

Curiosamente, el pueblo llano, tal vez no tan instruido en las teorías de Noam Chomsky y sus palmeros, está hasta los co.jo.nes de tanta tontería propia de niñatos pijos de papá.
45 corrutos, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:40
El Nuevo Socialismo y el de Siempre……………….

El Felipismo se impregno de echacorvería, de inmundicia, de asesinatos, robos y expropiaciones a empresas, véase RUMASA y a la familia de esta, corruptela de los Hermanisimos Guerra, el B.O.E. Filesa, Time Export, Guerra del Golfo con soldados de reemplazo, los robos a Viudas y Huérfanos de la Guardia, Filesa, GAL, asesinatos 25, enterramientos en Cal viva. Un Gobierno donde se sentaron Ministros en el banquillo como:
José Barrionuevo, Ministro del Interior, acusado de secuestro, malversación de caudales públicos. Rafael Vera; Secretario de Estado para la Seguridad, autor y cómplice por secuestro y malversación de caudales. Ricardo García Damborenea, Secretario del PSOE en Vizcaya, cómplice de secuestro. Francisco Álvarez, Jefe de la Lucha Antiterrorista, cómplice de secuestro y malversación de caudales públicos. Miguel Planchuela, Jefe de la Brigada de Información en Bilbao, por malversación de caudales públicos. José Amedo, Subcomisario de policía. Julián Sancristobal, entonces Gobernador Civil de Vizcaya, condenado por secuestro y malversación de caudales públicos. Michel Domínguez, Policía Nacional, por cómplice de delito de secuestro. Lo más grave Mister “X” aún no ha pagado por tanto delito. Y Sociatas Memoria Histórica, Zapatero ahora presidente estaba en la bancada del Parlamento, sabia de las correrías Sociatas y sus “fechorías y Rodríguez Zapatero calentaba sillón en silencio como un puta. ¿A quien queréis embaucar ahora?, ¿De que vais por la vida? ¡¡¡sois el partido manchado de sangre y corrupción de siempre!!!
46 liberator, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:49
¿que se puede esperar de una derecha que se acompleja de serlo,
que colabora con la expulsión del castellano en las escuelas allá donde gobierna, (Valencia, Baleares, Galicia),
que ante la subida astronómica de la vivienda, tan sólo se le ocurre hablar de hacer no se cuantas viviendas sociales, en vez de acabar con el intervencionismo feudal en el mercado del suelo,
que se suma al mito del autogobierno en Andalucía y Galicia, cuando lo que hay que hacer es hablar de unidad nacional, porque las regiones más pobres son las que más van a perder con una España rota,
que se suma a la movida del 0,7% sin explicar que el Africa es un desastre y ni con el 7%,
que Israel esta rodeada de los mismos que queman embajadas pos unas inofensivas viñetas, y que así no hay forma de que haya paz,
que la inmigración sólo se palía si hay expulsiones de indocumentados,
que no rechaza el mito de la reinserción de los delincuentes, haciendo que tengamos el sistema legal más blandengue del mundo,
que hay que acabar con el aprobado general de nuestra escuela Logsiana,
que la Universidad es irreformable, a no ser que se les privatice a lo Thatcher,
que más gasto público significa más impuestos y menos empleo,
etc.:
Llevan 30 años perdidos, convertidos en un partido satélite del PSOE, porque giran alrededor de su discurso,
y quieren que les voten porque son más guapos o los otros muy malos, por eso tienen que formar tanto escándalo y crispación, y claro ahora que la democracia y el pais esta en juego, ¿quien los va a creer?


47 hispana, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:50
A don Pio Moa:

El articulo de hoy es muy bueno.
Como usted bien dice hay una clara colaboracion entre gobierno y eta, el tonto de la moncloa negocia con asesinos cosas que nosotros ni podemos imaginar, claro que como buen tonto que es cuando eta consiga lo que quiere le dara la patada y entonces se vera destronado del poder, pero el precio que pagaremos nosotros los Españoles sera muy alto.
Eta ahora mismo tiene el poder y no dude que lo utilizara cuando ella estime que ha llegado el momento.
Vivimos momentos de miedo, pero no dude que el desenlace de todo este proceso sera terrorifico.
Zapatero es un miserable traidor a la Patria.
Mocion de censura YA,¿ a que espera el pp para hacer su trabajo?, necesitamos un partido contundente que denuncie la traicion, las mentiras y las bajezas de este gobierno.
Este gobierno es anticonstitucional ya que esta saltandose a la torera la mayoria de los articulos de la constitucion y creo que eso es delito.
Zp, nosotros no nos rendimos, no somos cobardes y no traicionamos a la Patria, nunca podras realizar tus sueños infantiles, no te lo permitiremos, pensabas que tragariamos y que manipularnos seria pan comido, nunca pensastes que enfrente tendrias un pueblo con un par, pues ya ves aqui estamos somos muchos y tu caeras tenlo por seguro.
Luchare contra ti siempre.Traidor.
48 Españolazo, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:52
45.guille, lo has clavao.
49 hispana, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:57
46. Muy bien dando donde duele.

ese el el PSOE de antes.
El de ahora es mucho peor.
50 cepe, día 27 de Noviembre de 2006 a las 21:58
Rajoy afirma que "no es moral ni democrático" responder con un "vídeo insultante" a la manifestación de la AVT.

Las declaraciones de señores del PP ante la anterior tregua de ETA, ahora le parecen insultos a Rajoy.

No hay nada como ver el vídeo, escuchar lo que decían antes todos ustedes y lo que dicen ahora, para sentir ese insulto tremendo del PP a todos los españoles de bien. No se alegren demasiado, el víedo se lo van a pasar por los morros cada vez que ladre algún pepero.

Bien por el PSOE en esta ocasión.
Los peperos quedan claramente como cerdos a la vista de todo el mundo, víctimas de su propio discurso.

« 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 »

En formato RSS© Copyright Libertad Digital SA. Juan Esplandiu 13, 28007 Madrid.
Tel: 91 409 4766 - Fax: 91 409 4899