El golpe de Estado estatutario
de José Luis Rodríguez Zapatero
José Antonio López Calle
Ensayo de análisis, denuncia y alerta ante el golpe de Estado
ejecutado a través del nuevo Estatuto catalán de 2006
contra la Nación española y la Constitución vigente
«Estarán [los socialistas] en la legalidad mientras la legalidad les permita adquirir lo que necesitan; fuera de la legalidad… cuando ella no les permita realizar sus aspiraciones.» (Pablo Iglesias, 7 de Julio de 1910.)
«Debemos, viendo la inclinación de este régimen por su señoría [se refiere a Maura, a la sazón Presidente del Gobierno], comprometernos para derribar ese régimen.» (Pablo Iglesias, 7 de Julio de 1910.)
«Estamos en esta Constitución y en ella seguiremos hasta cumplir la misión que nos hemos propuesto, y que ye he dicho que es…, la de derribar al Régimen.» (Pablo Iglesias, 12 de Julio de 1910.)
«No conozco en la historia la transformación de un régimen por medios legales.» (Largo Caballero, Diciembre de 1935.)
«Montesquieu ha muerto». Hay versiones según las cuales el autor de la frase añadió: «Montesquieu sigue muerto y bien muerto y nadie tiene intención de resucitarlo.» (Alfonso Guerra, 1985.)
«Apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento de Cataluña.» (José Luis Rodríguez Zapatero, 13 de Noviembre de 2003 en la campaña a las elecciones al Parlamento de Cataluña.)
«El de nación [en referencia a la definición constitucional de España como Nación] es un concepto discutible y discutido.» (José Luis Rodríguez Zapatero, 17 de Noviembre de 2004 en el Senado.)
«Para mí la patria es la libertad, la convivencia, la justicia, la solidaridad y la igualdad.» (José Luis Rodríguez Zapatero, 6 de Octubre de 2005 en el marco de la polémica sobre la inclusión del término nación en el Estatuto de Cataluña.)
«Cataluña tiene identidad nacional.» (José Luis Rodríguez Zapatero, 2 de Noviembre de 2005, en su Discurso como Presidente del Gobierno en el Debate de totalidad sobre la propuesta de reforma del Estatuto de Cataluña.)
Objetivo y plan de este ensayo
Nos proponemos, como ciudadanos españoles preocupados por la gravísima crisis nacional en que Rodríguez Zapatero ha sumido a España –cuyo fin tal como la conocemos desde hace cinco siglos puede estar cerca de su cumplimiento– y ante la cual estamos obligados, al menos, a pronunciarnos públicamente, a hacer un análisis de lo que ha ocurrido y está ocurriendo en torno al proceso de tramitación, discusión, aprobación, puesta en marcha y desarrollo del Estatuto catalán de 2006, desde sus inicios en 2003, sobre todo a partir de las elecciones autonómicas catalanas del Otoño de ese año, hasta el momento presente, como un proceso de golpe de Estado disfrazado de mera reforma estatutaria; un proceso golpista que está ya en su última fase, pero que aún no ha concluido. Esto es lo que falta por hacer y que hasta ahora no se ha hecho, al menos que sepamos. Si con ello contribuimos a la formación de un juicio más fundado sobre este asunto y a alertar a cuantos españoles se inquietan por el porvenir de España como Nación, nos daremos por satisfechos; y si no lo conseguimos, al menos habremos cumplido con nuestro deber como españoles.
Es cierto que ha habido autores, analistas políticos, muy pocos realmente, a los que mencionamos más adelante, que han descrito lo que está sucediendo en torno a la mal llamada reforma del Estatuto de Cataluña como un golpe de Estado, pero se han conformado con afirmarlo, lo que no es poco en vista de la indiferencia generalizada; se trata, no obstante, de declaraciones aisladas o de pasada que no se fundamentan en un estudio a fondo del asunto.
Nuestro plan es el siguiente. En la primera parte, nos esforzamos en ofrecer un panorama acerca de la situación política generada por el Estatuto catalán, lo que nos obligará a examinar los orígenes, preparativos y fases del proceso de golpe de Estado estatutario, en su primer capítulo, y a retratar la actitud de las principales instituciones no políticas o de la llamada sociedad civil, en el capítulo 2, y políticas, en el 3, concernidas ante lo que consideramos como el reto más inquietante que se le presenta a España en el presente y que ésta tiene que afrontar. Esta primera parte constituye un extenso exordio sobre el estado de la cuestión, que precede y sirve de preparación para acometer el análisis del proceso estatutario catalán como proceso de golpe de Estado en la segunda y tercera parte del ensayo, que conforman su núcleo.
En la segunda parte exploramos las diversas interpretaciones del proceso estatutario catalán y empezamos distinguiendo entre las definiciones no golpistas y golpistas del proceso de discusión, aprobación y puesta en marcha del Estatuto catalán. A las definiciones no golpistas dedicamos los apartados o capítulos 1 y 2; a su vez, entre las definiciones no golpistas, distinguimos dos posiciones generales: la que declara la plena constitucionalidad y legalidad de todo el proceso estatutario, posición defendida por el Gobierno de Rodríguez Zapatero y los socialistas, así como por sus socios los nacionalistas catalanes, que examinamos en el primer capítulo y que refutamos sistemáticamente en la tercera parte, aunque adelantamos pistas de esta refutación en los capítulos 2, 3 y 4 de esta segunda parte; y la que denuncia la ilegalidad, en mayor o en menor gado, del proceso estatutario catalán, pero sin llegar a calificarlo de golpe de Estado, posición que a su vez se ramifica en diversas tendencias que clasificamos, examinamos y valoramos críticamente en el segundo capítulo.
A su vez, la definición golpista del proceso estatutario catalán comprende dos secciones. En la primera o capítulo 3 del ensayo, después de rechazar las definiciones no golpistas del proceso estatutario catalán, no sin recoger las aportaciones valiosas de quienes impugnan la legalidad constitucional de éste, ensayamos la definición del proceso estatutario catalán como un golpe de Estado, precisamos el tipo de golpe de Estado de que se trata y lo cotejamos con otros, tanto en el contexto de la historia contemporánea de España como en un contexto internacional, para determinar y evaluar su magnitud política. En la segunda, desarrollada en el capítulo 4, examinamos su triple alcance en el orden político, cultural y económico.
La tercera parte es la parte crucial y culminante de este estudio, ya que allí exponemos un análisis sistemático de las pruebas del golpe de Estado estatutario, que clasificamos en pruebas materiales de éste, donde reunimos un conjunto de cuatro pruebas concatenadas, y pruebas formales o formal-procedimentales, que se despliegan como un conjunto de dos pruebas. El estudio finaliza con unas conclusiones en que extraeremos las consecuencias de todo orden, tanto políticas como penales, que se derivan de nuestro análisis del proceso estatutario catalán como un proceso de golpe de Estado.
Lo que el lector tiene ante sí es sólo la primera entrega del ensayo, que abarca la primera y segunda parte del mismo. La tercera parte y las conclusiones finales quedan para una segunda y última entrega.
I
España ante el desafío del golpe de Estado estatutario
Sin duda el acontecimiento político más grave en la España del presente, y uno de los más graves –dejando aparte, claro está, las guerras que han ensangrentado España– de los últimos doscientos años es la aprobación del Estatuto de Cataluña en las Cortes entre marzo y mayo de 2006, su refrendo en referéndum en Junio, su promulgación como Ley orgánica el 19 de Julio de ese mismo año y su inmediata puesta en práctica y desarrollo, lo que representa un golpe de Estado contra la Constitución y la Nación españolas alentado y orquestado por el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y del que son cómplices el Gobierno que preside, el Partido socialista y sus aliados los nacionalistas separatistas, y todos los diputados y senadores de cualesquiera partidos que han respaldado con su voto el Estatuto en el Parlamento catalán y en las Cortes Generales.
No es la primera vez que socialistas y nacionalistas secesionistas están unidos en un golpe de Estado; lo estuvieron en el organizado en el pacto de San Sebastián de Agosto de 1930; volvieron a estarlo en el golpe de Estado de Octubre de 1934; pero mientras entonces los secesionistas catalanes antiespañoles actuaban desde el poder y los socialistas desde la oposición, ahora unos y otros actúan, conformando una alianza, desde el poder, los unos desde los principales órganos del Estado, el Gobierno y las Cortes Generales, y los otros, desde la Generalidad, aliados con todas las ventajas que ofrece el disponer del control de los más importantes resortes del poder y de gran parte de los medios de comunicación nacionales, sobre todo televisivos, y regionales en Cataluña, para que triunfe un golpe contra la Constitución y la Nación española, que debilita a España y fortalece las aspiraciones independentistas de las oligarquías catalanas antiespañolas. En vista de esto, España no necesita tener enemigos exteriores; su principal enemigo está en su interior y es Rodríguez Zapatero, quien al promover proyectos que son la antesala de la secesión, como el nuevo Estatuto catalán («Apoyaré cualquier proyecto de nuevo Estatuto de Autonomía que apruebe el Parlamento de Cataluña»), amenaza la existencia misma de España como Nación para reducirla a una especie de confederación de naciones de súbditos desiguales en derechos, deberes y cargas. Después de esto, resultado de los pactos sin límites con las facciones nacionalistas antiespañolas, ya no cabe definir al PSOE dirigido por Rodríguez Zapatero como un partido político sino como una asociación facciosa, extremista y reaccionaria, subversora de la legalidad, del régimen constitucional y de la Nación española, a la que se despoja de su soberanía a partir del mismo acto de
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http://nodulo.org/ec/2010/n095p10.htm