Pío Moa

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Pérdida del Imperio americano

10 de Octubre de 2009 - 08:55:05 - Pío Moa

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A ver qué les parece:

Otra consecuencia de la invasión francesa fue la pérdida por España de su imperio de América, debida al hundimiento de la potencia española y a la imposibilidad de mantener el anterior absolutismo después de Napoleón. Probablemente la independencia de las colonias habría ocurrido de cualquier modo más tarde, pero lo habría hecho de modo diferente y con efectos distintos.

Desde el descubrimiento por Colón, algo más de tres siglos antes, se habían sucedido muchas generaciones de gentes y la faz humana de América había cambiado de forma radical. Ya vimos que, dada la naturaleza y la pobre tecnología prehispánica, la población de entonces apenas llegaría a siete u ocho millones, y después siguió una curva parecida a la de la metrópoli, de crecimiento lento, con algún retroceso como el de España en siglo XVII, mientras que el XVIII registró un aumento más sostenido. Al alborear el XIX los habitantes debían de sumar entre once y trece millones, algo más que en la metrópoli. La medicina y la sanidad habían mejorado sensiblemente. En 1756 el médico inglés Jenner descubrió la vacuna contra la viruela, causante antaño de terrible mortandad, y en 1779 comenzó la vacunación en España y América. Carlos IV, que había perdido un hijo por esa enfermedad, y Godoy, ordenaron en 1804 una campaña masiva de vacunación por todo el imperio, la más completa del mundo en el siglo XIX. La dirigieron los médicos Francisco Javier Balmis y José Salvany, alicantino y barcelonés, y la incidencia de la plaga disminuyó rápidamente. Persistió en cambio la fiebre amarilla, transmitida también a España: su origen no fue descubierto hasta 1881, cuando el médico español (de Cuba) Carlos Finlay demostró su transmisión por los mosquitos y preparó el suero adecuado, aunque su aplicación sería lenta.

Rasgo muy destacable de aquel enorme imperio fue su estabilidad y paz interna a lo largo de tres siglos, con raras y menores pugnas civiles, por más que en el XVIII creciera el descontento por el tipo mercantilista de explotación colonial, y se produjeran algunas revueltas de cierta amplitud, como las mencionadas capítulos atrás y otras llamadas de comuneros. Las sociedades eran cultas al modo europeo, como ha señalado la historiadora Lourdes Díaz-Trechuelo. Tenían universidad 26 ciudades, con programas tanto escolásticos como más modernos e ilustrados. Las Sociedades Económicas de Amigos del País expandían "las luces", y existían escuelas técnicas como los colegios de minería de Lima y Méjico y academias náuticas en Buenos Aires y El Callao. La circulación de obras de Diderot, Voltaire, Rousseau –sobre todo Rousseau–, Montesquieu, el abate Raynal, etc., fomentaban entre la oligarquía criolla actitudes ilustradas, así como antiespañolas en cuanto resucitaban la Leyenda negra.

Los americanos, en general, eran fieles a la corona, exceptuando pequeños núcleos. Los criollos ostentaban la mayor parte de los cargos políticos, pero algunos aspiraban a monopolizarlos, y entre ellos iban arraigando ideas americanistas y antiespañolas, paradójicas por ser los criollos de origen hispano y porque se sentían demasiado por encima de los indios y los negros. De ahí que tuvieran temor de que los intentos separatistas abocasen a una lucha racial y que hubieran rehusado unirse a la rebelión de Tupac Amaru. En el siglo XVIII se habían acentuado los prejuicios sobre las "castas", es decir, las distintas mezclas de europeos e indios o negros, que sufrían una posición de inferioridad en un sistema más de prestigio social que de derechos, pero que afirmaba siempre a la primacía criolla. Tampoco los indios, mestizos, mulatos, etc., compartían el americanismo criollo, pues no esperaban de él nada bueno.

***

El primer promotor activo de la independencia de América fue el venezolano Francisco Miranda, llamado más tarde El Precursor, un personaje extraordinario, muy culto y con amplios intereses intelectuales, aventurero, mujeriego, hombre de mundo que apenas cesó de viajar e ilustrarse en toda su vida, militar primero en el ejército español y después en el revolucionario francés, buen conversador que trató a personajes de primer rango, desde George Washington a Catalina la Grande de Rusia, Napoleón o Wellesley, a revolucionarios franceses, reyes y políticos ingleses, prusianos y escandinavos. Cuando, bajo el mando de Gálvez, luchaba contra los británicos en la futura Usa, debió de apoderarse de él la idea de separar políticamente América de España, tarea a la que consagró el resto de su vida: su incesante actividad y viajes tuvieron entre sus objetivos el de conseguir apoyos y experiencia para tal fin. Soñaba con unir la América española y portuguesa en un imperio hereditario bautizado Gran Colombia en honor de Cristóbal Colón, gobernado por un "inca" (llamado así para atraer a los indios), pero de instituciones más bien liberales, aunque también pensó en fórmulas republicanas. Para difundir la idea creó en Londres, en 1798, la Logia de los Caballeros Racionales o Gran Reunión Americana, sociedad secreta a imitación de la masonería, en la que entrarían muchos de los líderes independentistas.

Consciente del interés británico por Hispanoamérica, Miranda intrigó reiteradamente en Londres, cuyo gobierno le pagó una pensión considerándolo agente de su política; y buscó asimismo apoyo en Usa, donde había tendencias a apoyar la independencia del continente. En 1806 creyó madura la ocasión, reclutó en los barrios bajos de Nueva York un grupo de mercenarios y con ellos, en tres barcos y con ayuda de algunos británicos, intentó sublevar a los venezolanos. Pero estos le hicieron el vacío, y hubo de volver a Londres. Dos años después volvió a intentarlo, aprovechando que Inglaterra y España seguían en guerra y el gobierno inglés iba a enviar a Wellesley a atacar Hispanoamérica. Pero a los pocos meses el levantamiento español contra Napoleón, hizo que Londres buscara la alianza con España, frustrando de nuevo a Miranda.

En América, los acontecimientos siguieron un proceso similar al de la metrópoli: los intentos franceses de atraerse a los naturales fueron rechazados y los gobernadores y funcionarios proclives a obedecer a José I depuestos por juntas defensoras de la legitimidad de Fernando VII. Como en España, las juntas tenían un involuntario carácter revolucionario al actuar en la práctica como soberanas. Miranda, como haría otro futuro líder independentista, Simón Bolívar, vio una excelente ocasión para incluirse en las juntas y desviarlas hacia la secesión. Diversos enviados le hacían creer que los venezolanos apoyaban sus ideas y solo esperaban su liderazgo.

En 1810, la junta de Caracas se denominó "Suprema" y mantuvo oficialmente la lealtad a la corona, pero de forma que abría el camino a la secesión. Bolívar, uno de sus miembros, procuró en vano hacerla independentista. A él le agradaba más la revolución useña que la francesa, y según sus palabras había "adorado" a Napoleón hasta que se proclamó emperador y por tanto "un tirano hipócrita, oprobio de la libertad". No obstante, sus designios grandiosos no dejan de tener cierta impronta napoleónica. En 1805, estando en Roma, había hecho el célebre "juramento del Aventino": "Juro por el Dios de mis padres, juro por ellos, juro por mi honor y por la Patria, que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma hasta que no haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español". Las frases fueron recogidas muchos años después y probablemente fueron otras, pero el sentido debió de ser ese.

Ese año 1810 puede considerarse el del comienzo de las guerras de independencia: aparte de la intentona de Bolívar, el cura Manuel Hidalgo comenzó en Méjico la lucha armada, en Buenos Aires el cabildo depuso al virrey y tomó el poder; en Chile se produjeron movimientos semejantes, sublevaciones en Bogotá y Cartagena de Indias. Movimientos todavía confusos, pues bajo la defensa de la soberanía de Fernando VII se abría paso la tendencia a la ruptura con la metrópoli. Los independentistas supieron elegir el momento, cuando triunfaban las tropas francesas después de los primeros éxitos españoles, el desorden reinaba en toda la península y solo quedaba Cádiz como bastión libre de presencia napoleónica. Así, España no tenía posibilidad de enviar tropas a América, máxime al carecer de una escuadra potente, por lo que la oposición a la independencia solo podía venir de los propios americanos, como efectivamente ocurrió. Incluso cuando España pudo intervenir, más tarde, la mayoría de sus tropas serían asimismo americanas, dando a la lucha un acusado aire de guerras civiles.

***

Las guerras de América duraron 14 años, con tres etapas generales: hasta 1815, en que España apenas pudo enviar refuerzos; desde esa fecha, en que el fin de la contienda peninsular permitió trasladar contingentes de importancia a América; y desde 1819, cuando los independentistas gana posiciones hasta su victoria final, en 1824.

En la primera etapa, los secesionistas chocaron con las tropas virreinales y las poblaciones, mayoritariamente pro españolas. En Méjico, todavía Nueva España, el levantamiento del cura Hidalgo, en 1810, fue sofocado al año siguiente, e Hidalgo ejecutado como traidor. Tomó el relevo otro clérigo, Morelos, que resistió hasta 1815, cuando a su vez fue fusilado. Buenos Aires, en el Río de la Plata quedó de hecho independizado: en 1806 y 1807 sus milicias habían vencido sin ayuda de España dos intentos ingleses de apoderarse de la zona, y la población sentía confianza en sí misma. Por Chile surgió otra rebelión, en la que empezó a distinguirse otro líder de la independencia, Bernardo O'Higgins; pero allí el virrey pudo contraatacar.

Más complicación tuvieron los sucesos de Venezuela, donde en 1811 se proclamó la república independiente, y Miranda marchó de Londres a Caracas, adonde llegó con Bolívar. Pronto hubo alzamientos a favor de España, incluido uno de esclavos negros. El militar Domingo Monteverde llegó con 230 soldados e hizo retroceder a los rebeldes republicanos, cuyos líderes se llevaban mal entre sí. Puerto Cabello, defendido por Bolívar, cayó el 20 de julio de 1812, año de la Constitución de Cádiz, y Miranda se trasladó a La Guaira, capituló y esperó un barco inglés para volver a Londres. Bolívar, culpable de la pérdida de Puerto Cabello, también intentó escapar. En La Guaira acusó a Miranda de traidor, pero sus intenciones quedaron claras cuando lo apresó mientras dormía ("¡Bochinche, bochinche! ¡Esta gente no es capaz sino de bochinche!", clamó el desdichado preso), y lo entregó a Monteverde a cambio de un pasaporte para sí. Miranda fue trasladado a una prisión en Cádiz, donde fallecería cuatro años después, y Bolívar salió para Curazao con las bendiciones y gratitud algo ingenua de Monteverde.

Una vez libre, Bolívar volvió a la carga en diciembre por Cartagena de Indias, sublevada a su turno, presentándose como "escapado prodigiosamente" de Venezuela. Convenció a los cartageneros y logró entonces más éxitos. Para combatir el débil fervor independentista popular y abrir un foso entre los españoles y los criollos y demás americanos, decretó el 15 de junio de 1813 una guerra de exterminio: todos los españoles, aun si permanecían neutrales, serían pasados por las armas, salvo que se unieran a la rebelión. Los americanos serían perdonados incluso si se oponían a Bolívar. Para ahorrar munición, las víctimas serían a menudo acuchilladas. De ahí derivaron matanzas feroces que dieron al conflicto un carácter espeluznante. 

En octubre, Bolívar entraba en Caracas y proclamaba una segunda república, que, como la anterior, sería muy breve. La contienda tomó un tinte racial al rebelarse contra ella los "pardos", gente a medias blanca, acaudillados por el asturiano José Boves. Se trataba de los llaneros, pastores de los inmensos rebaños de la vasta sabana herbácea venezolana. Boves fue el primero en redimir a los esclavos e igualar a las castas, y devolvió a los republicanos su estilo de guerra a muerte. Pronto desalojó a Bolívar de Caracas, le persiguió y le obligo a huir a Jamaica en septiembre de 1814. El pelirrojo caudillo de los "pardos" murió en una última batalla, en diciembre, si bien los suyos vencieron a los bolivarianos, dando el golpe de gracia a la segunda república. Solo quedaban reductos rebeldes en la isla Margarita y en Cartagena.

Ese año, que marcó también el fin de la Guerra de independencia española, la rebelión de Morelos en Méjico marchaba a su fin y la de Chile era derrotada por tropas del virrey José de Abascal. Por contra, la de Buenos Aires se asentaba: dos años antes había llegado allí José de San Martín, experto militar formado en España, quien se dedicó a preparar un ejército rebelde en regla. Aparte del Río de la Plata solo quedaban dos o tres débiles núcleos insurgentes por el norte de Suramérica.

***

Apenas ocupado el trono, Fernando VII anunció, al modo de Jorge III en relación con las Trece colonias, que jamás consentiría la secesión americana. Había esperanzas, puesto que las rebeliones habían sido casi eliminadas con muy poca intervención de la metrópoli. Pero si Jorge había fracasado reinando sobre la primera potencia naval del mundo y gozando de una economía próspera, difícilmente triunfaría Fernando, a la cabeza de un país postrado y con solo restos de su marina, antaño poderosa; aparte de que sus pretensiones absolutistas solo podían agravar las divisiones en el Nuevo Mundo, como en la propia España: la experiencia de autogobierno de las juntas y las prédicas liberales no iban a ser fáciles de erradicar. No cabía ni pensar en enviar expediciones simultáneas a Venezuela y al Río de la Plata, de modo que en febrero de 1815 zarpaba de Cádiz una flota con 10.500 hombres al mando del general Pablo Morillo, para completar la pacificación de Venezuela y la posterior Colombia, entonces Nueva Granada. Comenzaba una nueva fase bélica.

Morillo tomó la isla Margarita y Cartagena, y sometió a juicio a los responsables de la guerra a muerte bolivariana. En ella habían participado numerosos criollos de clase alta, a muchos de los cuales hizo fusilar. Sin embargo la pacificación no se completó. En marzo de 1817, Bolívar volvió a desembarcar en Venezuela; tras algún éxito inicial, en diciembre la mayor parte de sus tropas reembarcaron. Surgieron rivales de Bolívar en el caudillaje, y la lucha continuó entre celos y rivalidades, sin conseguir gran cosa, pero Morillo, escaso de recursos e incapaz de obrar como los rebeldes, que sin ninguna inhibición imponían tributos y reclutas manu militari, tampoco dominaba la situación. En 1818, Bolívar –a quien llamaban "el Napoleón de las retiradas"– se vio reducido a la ciudad de Angostura, en el Orinoco. Allí, con optimismo, organizó a principios del año siguiente un congreso para proclamar la independencia de la Gran Colombia.

Y entonces recibió una alentadora noticia y refuerzos cruciales. Estos consistían en unos miles de soldados y oficiales ingleses; la noticia fue la consolidación de la independencia del Cono sur, gracias al ejército de San Martín, que había realizado la proeza de cruzar los Andes en 1817 y derrotar a los proespañoles en Chacabuco. Ante las divisiones entre los libertadores sureños O´Higgins había impuesto una especie de despotismo militar, y una segunda victoria en Maipú, en abril del año siguiente, había asegurado el cono sur como base desde la que avanzar hacia el norte y cooperar con Bolívar. Este, que se había distinguido más por su perseverancia y crueldad que por su talento bélico, concibió al saberlo un magnífico plan, que salvó para el futuro su nombre como estratega: relegó la conquista de Venezuela e intentó la de Nueva Granada, donde había menos tropas contrarias y un movimiento insurgente capitaneado por Francisco de Paula Santander. El plan imponía un penoso cruce de los Andes, empresa que sus enemigos no creían realizable en aquellas circunstancias, por lo que no tomaron prevenciones. Pero Bolívar realizó la hazaña, unió sus fuerzas con las de Nueva Granada, y el 7 de agosto de 1819 derrotaba a los proespañoles en Boyacá. No fue una gran batalla: 3.500 independentistas y 3.000 contrarios, con un total de bajas, entre ambos, de 300 entre muertos y heridos. No obstante, fue decisiva, porque abrió el camino a Bogotá. Bolívar atribuyó a sus ingleses el mérito principal de la victoria.

Estos acontecimientos iniciaron la fase final de la guerra, con los éxitos rebeldes asegurados por otra rebelión en España: la del coronel Rafael de Riego, en enero de 1820, que impidió el envío de 20.000 soldados a América, en un momento crucial. Riego y otros, en lugar de cumplir las órdenes de embarco, se sublevaron exigiendo el retorno de la Constitución de Cádiz y recorrieron Andalucía para ganar a la población a su causa. No tuvieron éxito, cuando, al borde del fracaso, una nueva sublevación militar constitucionalista en Galicia se extendió por el país, y Fernando VII no tuvo más remedio que abandonar, por el momento, sus pretensiones absolutistas, el 10 de marzo.

El golpe de Riego aportó un auxilio inestimable a los independentistas. Morillo recibió instrucciones de pactar un armisticio con Bolívar, como así lo hizo, y fue sustituido por el general La Torre, de inferior talento. La Torre sufrió en abril de 1821 la derrota de Carabobo, la cual puso a Venezuela en manos de Bolívar. Al mismo tiempo los ejércitos del cono sur, embarcados en la recién creada flota chilena, mandada por lord Cochrane, audaz e inventivo marino escocés, marcharon sobre el Perú, provocando levantamientos. El 26 de julio de 1822, San Martín y Bolívar se encontraron en Guayaquil. Al parecer, sostuvieron una charla trivial, pero el mero hecho simbolizaba la victoria casi definitiva. Bolívar definió a sí mismo y a San Martín como los hombres más grandes de Suramérica.

También en Méjico tuvo la revuelta de Riego su efecto, tan fulminante como irónico: los secesionistas estaban al bode del colapso, pero su eficaz y pro absolutista enemigo, el militar Agustín de Itúrbide negoció con ellos para proclamar la independencia, al enterarse de la vuelta de la Constitución de Cádiz. Nació así el Ejército Trigarante, porque garantizaba la religión, la independencia y la unidad. Quisieron buscar un rey para el país, pero al fin Itúrbide se proclamó emperador de México, en 1822.

La contienda prosiguió en el Perú. El virrey Joaquín de la Pezuela sufrió un revés tras otro, hasta que una conspiración lo sustituyó por el general José de la Serna, el cual abandonó Lima y se instaló en Cuzco a mediados de 1821, y allí resistió aún tres años, esperando en vano refuerzos. Los dos bandos sufrieron procesos de descomposición, con paso de considerables tropas a las enemigas. A principios de 1824 gran parte del ejército prohispano se sublevó, como en Méjico, oponiéndose a la Constitución de Cádiz. La crisis derivó a finales de año a la última batalla importante de aquellas guerras, la de Ayacucho. Vencieron los independentistas de Antonio José de Sucre, el lugarteniente más fiel de Bolívar, habiendo sospechas de un desenlace preparado por connivencias masónicas. En los dos bandos lucharon bastantes extranjeros de diversos países de Europa, sobre todo ingleses. La capitulación de Ayacucho puso fin de hecho a la presencia española en América, exceptuando Cuba y Puerto Rico.

Aprovechando las guerras napoleónicas y luego las de Hispanoamérica, Usa invadió primero la Florida occidental, y después la oriental (la península propiamente dicha), esta so pretexto de combatir a los indios seminolas, que acogían a esclavos negros huidos del sur useño. En 1819 el gobierno de Washington ofreció a Fernando VII, y este aceptó, cinco millones de dólares por el territorio, ya ocupado. A continuación los indios seminolas fueron exterminados. La Doctrina de Monroe, establecida en 1823, significaba la decisión useña de erigirse en poder hegemónico en toda América.

Comentarios (92)

« 1 2 »

1 Altisido, día 10 de Octubre de 2009 a las 09:11
Hola a todos. Soy la tía Altisidora.

Hola Sr. Moa. Estoy totalmente de acuerdo con usted en lo que acaba de decir en el programa de Luis del Pino.
Saludos.
2 Altisido, día 10 de Octubre de 2009 a las 09:14
Por cierto. A ver si censura usted a los invasores que hacen el blog feo de leer porque vienen a insultar.
3 manuelp, día 10 de Octubre de 2009 a las 09:47
La independencia de la America española es un ejemplo de lo que dijo Moa hace unos dias sobre el juicio de Tocqueville de que los mismos principios habian producido resultados diametralmente opuestos en las dos Americas.
Contra el dogma marxista de que sin teoria revolucionaria no hay practica revolucionaria, se revela más bien cierto el dicho de Voltaire de que la palabra ha sido dada al hombre para enmascarar su pensamiento.
Fijense en el detalle expuesto por Moa de la conducta de "El Libertador" en Puerto Cabello traicionando y entregando a Miranda, vale más que cien tratados sobre su pensamiento.
4 tigrita, día 10 de Octubre de 2009 a las 09:55
Y a tigrita que le cae mal la tía altisidora esta ¿Por qué será?
5 jjvr, día 10 de Octubre de 2009 a las 10:21
.....no creo que le interese demasiado a nadie.
6 ArrowEco, día 10 de Octubre de 2009 a las 10:49
VV

El cabo asesinado en Afganistán pidió ser bautizado antes de morir

"Según dice ABC, Cabello pidió ser bautizado poco antes de morir, mientras agonizaba en el Hospital de Role 2. Cristo Ancor Cabello Santana pudo, eso sí, ver satisfecho su deseo de recibir el sacramento de bautismo antes de morir. El capellán de la base, que tenía prevista la ceremonia para esta misma semana, y también pudo otorgarle la confirmación en los momentos previos a su muerte.

El joven militar español, de tan sólo 25 años, recibió el viernes la Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo, en un funeral celebrado en el cuartel de la Isleta, en Las Palmas de Gran Canaria. El Príncipe de Asturias se encargó, durante la ceremonia, de dar el pésame a los familiares del militar, que también recibieron la boina, la bandera y la medalla que se le concedió.

Las autoridades nacionales, regionales y locales saludaron a la familia, que recibió especialmente bien el apoyo de los que fueron compañeros del joven en el Regimiento Soria 9 en Fuerteventura, publica ABC.

El cuerpo fue sepultado con la concha bautismal con la que fue cristianizado en Herat. El capellán le comentó que su propósito era pedir una concha a Madrid para oficial el bautismo, pero Cabello le dijo que él mimo tenía una que había comprado cuando hizo el Camino de Santiago, dice ABC.

El cabo había tenido recientemente su segundo hijo hacía pocos meses. Tanto ella como los hijos residen actualmente en Caracas."


Pax Dominus sit semper tecum. Requiescat in pace.

7 mescaler, día 10 de Octubre de 2009 a las 11:08
#6 De "asesinado", nada. En Afganistán se está librando una guerra, y en las guerras, a veces, los vehículos pasan por encima de una mina, con los resultados previsibles.
8 jjvr, día 10 de Octubre de 2009 a las 11:13
Tan interesante como la noticia es el "tono" mayoritario de los comentaristas. Evidentemente aún son necesarias décadas de formación democrática en las masas progresistas


Los abogados creen que las escuchas se realizaron sin apoyo legal


http://www.publico.es/espana/259240/abogados/creen...

********
El Consejo General de la Abogacía Española (CGAE) cree que la grabación de las comunicaciones privadas entre presuntos implicados del caso Gürtel y varios de sus abogados suponen un atentado contra el Estado de Derecho ya que fueron realizadas "sin apoyo legal", "fuera de la legalidad vigente".

De esta forma se pronuncia el CGAE tras las denuncias de algunos abogados de los imputados por haber sido intervenidas conversaciones entre los letrados y sus clientes. El Consejo manifiesta su "absoluto rechazo" a la "violación del secreto profesional" que, en su opinión, se produjo en el marco de este caso y entiende que es "un gravísimo atentado" contra el Estado de Derecho.

Estos procedimientos —subrayan los abogados— están reservados a casos de terrorismo o en los que puede estar implicado el abogado y no pueden ser aplicados en cualquier circunstancia pues ponen en peligro el derecho a la defensa y suponen una ilegítima vulneración de derechos fundamentales.

Autorización de Garzón
El Consejo entiende que las grabaciones de las conversaciones entre Francisco Correa y su segundo abogado tenía que haberlas autorizado el juez Baltasar Garzón en un auto, tal y como lo hizo para intervenir las que mantuvo el presunto cerebro de la trama con su primer letrado, implicado en la causa.

Por ello, según el CGAE, la grabación de las comunicaciones han sido realizadas "fuera de la legalidad vigente" y deberían haber cesado o destruirse al hacerse cargo de la defensa un nuevo letrado.

De esta forma, según los abogados, no se tenían que haber incorporado en ningún caso las mismas al proceso, lo que supone un "vicio" que debe producir la nulidad del procesamiento. Por todo ello, el CGAE considera que estas prácticas "repugnan al sentido común y hacen que los ciudadanos pierdan la confianza en el Estado de Derecho".
********

Un saludo
9 jjvr, día 10 de Octubre de 2009 a las 11:51
#7

Hombre. para el que se supone que dirige el país, es decir Zapatero, y de acuerdo con lo que dicen sus medios afines:

http://www.publico.es/espana/259242/zapatero/asegu...

Zapatero insiste en que la misión afgana es de paz


la cosa está clara, es un asesinato.

Un saludo
10 manuelp, día 10 de Octubre de 2009 a las 11:59
La figura de Boves- se llamaba Jose Tomas Bobes y de la Iglesia y habia nacido en Oviedo el 18 de septiembre de 1982- ilustra como pocas las falacias de la supuesta "liberación" que supuso la independencia para los americanos.

Al mando de sus llaneros- hombres de la tierra, injertos del tallo español en la raiz india que formaban con sus caballos un sólo ser y se nutrían de carne apenas asada y sin sal, de miel silvestre y de leche ácida; que dormian sobre el suelo con la silla como almohada y armados con lanzas hechas con el hierro de las verjas, derrotó al traidor español Campo- Elias en la primera batalla de La Puerta (1 de febrero de 1914).

Como respuesta, el "liberal" Bolivar ordenó el fusilamiento de ochocientos leales a España en Caracas y La Guaira y bastantes más en Valencia .

En la segunda batalla de La Puerta, Boves aplastó al mismo Bolivar y le hizo huir de Caracas, acabándose la segunda república de Venezuela.
11 mescaler, día 10 de Octubre de 2009 a las 12:03
#10 Me imagino que nació un poco antes...
12 mescaler, día 10 de Octubre de 2009 a las 12:05
#10 Lo mismo digo de la primera batalla de La Puerta.
13 jjvr, día 10 de Octubre de 2009 a las 12:07
#10

....lo que yo digo, cuando el Sr. Moa publique su libro, habrá que mandarle urgentemente un ejemplar a Chávez. éste sin duda movilizará a sus intelectuales, y tendremos diversión garantizada.

Un saludo
14 Perieimi, día 10 de Octubre de 2009 a las 12:11
EMHO, habría que "meter" a Artigas (si se habla de San Martín); asentar con más claridad la divisoria entre monárquicos y republicanos federalistas.

Por cierto, Bolívar, según la medición que ofrece Marx -en pies-, medía 1,65 m escasos. Un dato del perfil de tirano-caudillo-banderas, el de la estatura, históricamente nada desdeñable.
15 manuelp, día 10 de Octubre de 2009 a las 12:11
# 11 y # 12

Perdón, Boves nació en 1782 y la primera batalla de La Puerta fue en 1814.
16 manuelp, día 10 de Octubre de 2009 a las 12:25
Y no hay ninguna duda de que si el general Morillo hubiese recibido las fuerzas expedicionarias que el levantamiento de Las Cabezas de San Juan impidió embarcar hubiese derrotado completamente a Bolívar.

La verdad es que la continuidad sin cambios de un régimen como el español bajo Fernando VII, era dificil y, en mi opinión, no deseable, pero si la independencia se hubiese dado al estilo inglés, con una institución análoga a la Commomwealth, hubiese sido muho mejor. Claro que para ello la primera condición es que hubiese habido en España un régimen análogo al ingles, cosa que no ocurría.
17 manuelp, día 10 de Octubre de 2009 a las 12:30
El amigo Artigas era

Capitán de Blandengues don José Artigas

http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Gervasio_Ar...

Claro que el término parece ser que significa otra cosa que lo que entendemos normalmente.

http://es.wikipedia.org/wiki/Blandengues
19 manuelp, día 10 de Octubre de 2009 a las 12:44
# 18

¡Jo!, pero es que ser de una unidad militar de "blandengues" tiene tela.
20 jjvr, día 10 de Octubre de 2009 a las 12:48
.....para despistar, supongo.
21 manuelp, día 10 de Octubre de 2009 a las 12:52
Tampoco parece haber ninguna duda de que la batalla de Ayacucho, fue una traición totalmente consciente por parte del virrey Laserna -por cierto antepasado de la madre del Che Guevara- y los generales españoles, Canterac, Monet y Valdés.
22 jjvr, día 10 de Octubre de 2009 a las 13:09
...sobre la intervención de hoy del Sr. Moa en el programa de Luis del Pino, me atrevería a decir que, EMHO, debería de preparar previamente el mensaje que quiere transmitir. Casi sería mejor que leyera un pequeño editorialillo, el dialogo, a veces corta y hace perder la continuidad.

Un saludo
23 JSN, día 10 de Octubre de 2009 a las 13:43
Historia objetiva si señor, como siempre. Eso de meterse con Bolivar es por algo? verdad?.
24 jjvr, día 10 de Octubre de 2009 a las 13:48
....todo es por algo y......nada es por nada.
25 jjvr, día 10 de Octubre de 2009 a las 14:11
....espero, inocentemente esperanzado tal vez, que los soldados bolivarianos de la red (SBR) que se asignen a este blog, tengan mayor nivel intelectual que los que habitualmente trabajan en Público.
26 kufisto, día 10 de Octubre de 2009 a las 14:48
BB

para la tiarra altisidora:

vete al blog de fede. tontorrona.
27 kufisto, día 10 de Octubre de 2009 a las 15:10
Comentario eliminado por los moderadores.
28 Perieimi, día 10 de Octubre de 2009 a las 15:11
...Y Lavalle. A la entrada de Montevideo hay una escultura de "elefantiásicos" apéndices dedicados al General, y el personal dice que son "los cuernos de Lavalle"
29 kufisto, día 10 de Octubre de 2009 a las 15:29
Comentario eliminado por los moderadores.
30 Askari, día 10 de Octubre de 2009 a las 15:31
Altisidora

No se si te has dado cuenta que este foro es el ultimo que queda por estos lares que da lustre al sitio libertaddigital.

Donde no aparece cada dos por tres el Vichinsky de turno censurando a la opinion politicamente no correcta.

El precio que pagamos es que a veces hay algun que otro insulto , pero me parece un precio muy bajo para la ventaja que supone el poder escribir aqui sin temer constantemente el baneo.

Aqui a los que piden CENSURA a gritos les tenemos en francamente baja estima, lo siento.
31 kufisto, día 10 de Octubre de 2009 a las 15:33
Comentario eliminado por los moderadores.
32 kufisto, día 10 de Octubre de 2009 a las 15:37
Comentario eliminado por los moderadores.
33 kufisto, día 10 de Octubre de 2009 a las 15:40
Comentario eliminado por los moderadores.
34 kufisto, día 10 de Octubre de 2009 a las 15:44
Comentario eliminado por los moderadores.
35 kufisto, día 10 de Octubre de 2009 a las 15:47
Comentario eliminado por los moderadores.
36 kufisto, día 10 de Octubre de 2009 a las 15:49
Comentario eliminado por los moderadores.
37 kufisto, día 10 de Octubre de 2009 a las 15:53
Comentario eliminado por los moderadores.
38 kufisto, día 10 de Octubre de 2009 a las 16:10
Comentario eliminado por los moderadores.
39 kufisto, día 10 de Octubre de 2009 a las 16:30
Comentario eliminado por los moderadores.
40 kufisto, día 10 de Octubre de 2009 a las 16:40
BB

ya regresó míster typex del burguer king.

saludos
41 mescaler, día 10 de Octubre de 2009 a las 17:17
Lo que se ha censurado a kufisto era tan off-topic como los posts #6 de ArrowEco y #8 de jjvr. Sin embargo, a estos señores no les han borrado nada...

Y no había ningún insulto, además.
42 Altisido, día 10 de Octubre de 2009 a las 17:29
Hola. Soy la tía Altisidora.
Askari. Me refiero a meter en vereda a los kufistos que no hacen ninguna aportación y vienen aquí a rebajar en nivel hasta el de los blogs de público.
El sectarismo y la censura fue una “aportación” de los socialistas a la democracia cargándose la clave de Balbín y “el que se mueva no sale en la foto”. Ahora en los pocos sitios decentes que quedan yo también quiero que los míos, que son una parte muy pequeña de los medios de comunicación, hagan limpieza y no se dejen meter gentes que no vienen a hacer aportaciones de buena fé sino que quieren predominar también aquí a base de echar a las personas que no soportan el insulto constante como arma dialéctica. No pido censurar a los que educadamente dicen cosas diferentes.
Saludos
43 aviPep, día 10 de Octubre de 2009 a las 17:35
Hay comentarios audaces, sagaces y mendaces.
Los que saben utilizar el diccionario,no creo se vean metidos en los "comentarios eliminados".
Cuando el de tipex, lo utiliza se debe a que algun iletrado, o insultador de siempre, quiere abusar de la hospitalidad de Don Pio. Entonces el moderador, rapidamente y sin temblarle el pulso, elimina lo menos conveniente y inoportuno, para que la discusion transcurra por cauces intelectuales y no sean barriobajeros. Bien por el tipex y que no conceda bula de soeces a los que se creen audaces y son mendaces.
44 mescaler, día 10 de Octubre de 2009 a las 17:36
#43 No se lo cree ni usted...
45 mescaler, día 10 de Octubre de 2009 a las 17:39
#42 Tía Altisidora, en este blog los que insultan son los moaístas, y a ellos nunca les censuran...
46 Askari, día 10 de Octubre de 2009 a las 17:48
ahora si que alucino

Las alabanzas a Josif Dsungashvili por parte de tigrita no sucumben a la tijera del censor , sin embargo las alabanzas a las cualidades de Kathleen Turner por parte del compañero kufisto son elimininadas sin piedad.

La unica explicacion que tengo es que el nuevo becario censor es un imigrante saudi recien llegado de la Meca.
47 alterego, día 10 de Octubre de 2009 a las 17:48
Muy interesante el relato de la independencia de la América española.

Fue una guerra terrorista, en la que se buscó el exterminio de los proespañoles, no sólo en Venezuela sino también en Río de la Plata, y basada en traiciones como la de Artigas, Iturbide o Riego.

Lo que mal empieza...
48 mescaler, día 10 de Octubre de 2009 a las 17:53
#46 Es el habitual. Nunca ha demostrado ser ni justo ni inteligente.
49 manuelp, día 10 de Octubre de 2009 a las 17:58
Bueno, ya que ha aparecido un partícipe desconocido que parece que se duele de los ataques a Bolívar, aunque no da la más mínima explicación- ni siquiera a nivel tigrita-, pongo el final de la biografia de Salvador de Madariaga en las que se resumen sus caracteristicas. Que conste que Madariaga le atribuye a Bolivar una grandeza que yo disto de apreciar.

EPÍLOGO
LA RENUNCIA PÓSTUMA
Bolívar se adelantó hacia la barra de la Historia y dijo:
Comparezco ante vosotros para presentaros la primera de mis renuncias que hago con toda el alma. Desde aquí, sólo con toda el alma se puede hablar. Vengo a presentaros mi renuncia como Libertador.
No os asombráis. Lo esperaba. A la distancia a que me veis, cede el asombro. Pero aquellos que me acompañaron en la tierra y cuyas vidas corporales se entrenzaron con la mía habrían abierto ojos, no ya de asombro, sino de espanto al oírme lo que para ellos hubiera sonado como una blasfemia contra mí mismo. «Libertador» fue siempre mi título de gloria más excelso. «O libertador o muerto», dijo mi hermana una vez. Hoy, ante vosotros, renuncio a ser Libertador porque quiero vivir.
Quiero vivir como se vive en la Historia —con luz de verdad. Desde•estas alturas, ya libre del barro mortal que en la tierra empaña el espíritu, veo que ese título de Libertador que grabé con la espada en la carne de cinco naciones pesa hoy sobre mi ser perenne y le impide elevarse con toda su talla sobre el fondo real de las cosas verdaderas. No. Yo no soy Libertador, ni lo fui jamás.
¿Quién daría lo que no posee? Para libertaros, hubiera tenido que ser libre yo, pero, ¿cómo daros la libertad si yo no la tenía? Y diréis: ¿pero no eras tú pudiente, noble? Noble, pudiente, sí; pero libre, no. La libertad es un don del cielo que no es dado sino a muy pocos poseer. Yo no nací entre esos elegidos. Mi cuna se meció entre las cadenas doradas del privilegio. Nací esclavo de la pasión de mando, menos libre, como hombre, que los negros que yo mismo llamaba «mi esclavitud», siendo así que era yo más esclavo de ellos que ellos de mí.
Toda mi vida fue esclavo de mis pasiones. No os hablaré de la más escandalosa, al fin y al cabo la más venial; sólo, de pasada, os recordaré que desde el día en que entré en Quito viví atado a una mujer con cadena de rosas sin que ni las espinas que ocultaba me la hicieran menos llevadera. Pero padecí otras que me tiranizaron mucho más. Fui cruel. No lo neguéis. Ya desde aquí, ¿para qué me serviría vuestro piadoso disimulo? Fui cruel con los españoles, y tanto, que un día exclamé: «Después de haber hecho el Nerón contra los españoles, me basta de sangre.» Fui cruel con los indios, y porque se cruzaron en mi camino los de Pasto, los hice exterminar.
Fui ambicioso; y para satisfacer mi ambición, no vacilé en desgarrar, apenas seca su tinta, constituciones que había jurado respetar; ni me tembló la mano al vaciar los hogares de su juventud por la recluta forzosa ni al desolar los campos y las ciudades con los horrores de la guerra. Crucé los Andes sobre una hecatombe y tomé a Guayaquil sobre otra.
Esclavo de mis pasiones, ¿cómo hubiera podido libertaros? Así pues, no os liberté. Desgarré con la espada una tradición trisecular que entretejía vuestras díscolas libertades en un cañamazo social donde la Historia había bordado un gran diseño hispano-indio. Pero la espada no teje ni borda, y cuando quise rehacer en tres años lo que España había hecho en tres siglos, la abigarrada maraña de hilachas humanas de aquel diseño roto, transfigurada en hidra demagógica, me devoró el corazón y me arrojó a la sepultura.
Ciento veinte años han transcurrido, y ¡qué años! Si un espíritu maligno me los hubiera revelado cuando juré en el Monte Sacro, cuando declaré la guerra a España, cuando hundí la cabeza entre las manos para ocultar mi vergüenza en Puerto Cabello, cuando triunfé en Boyacá y en Carabobo, cuando vi al fin Colombia hecha y derecha y el Perú rendido a mis pies, creédmelo, si hubiera entonces visto estos cien años repletos de Obandos, de Gamarras, de Páezes, forrados de constituciones de papel y de asambleas de viento, las cárceles, los proscritos, las dictaduras... quizá...
Pero no. No me hubiera echado atrás. Porque no hubiera estado
en mí el hacerlo. Verdad, mil veces verdad que no os he libertado. La
esencia de la libertad estriba precisamente en que nadie puede liber
tar a nadie más que a sí mismo. Pero verdad también que cuando os
decía que era vuestro Libertador lo creía sinceramente. Porque había
llegado el momento en que la Historia exigía vuestra emancipación; y
tanto la tierra como la sangre como el espíritu clamaban por vuestra
separación de España. Al día le hacía falta el hombre. El hombre fui
yo. ¿Quién me designó para aquel destino histórico? Mi ambición.
Entre mí y vosotros, pues, se forjó una sólida cadena de servicio mutuo; yo os emancipaba de España a vosotros; vosotros me emancipabais a mí de mi ambición y de esa pasión de mando que mandaba en mí. Así como la naturaleza se aprovecha del deleite del individuo para asegurar la especie, así la Historia se aprovechó de mi ambición para resolver el nudo del Imperio hispanico.
Vedme, pues, aquí en mi dimensión real, despojado por mi propio ser póstumo del título de Libertador que me otorgasteis. Ni yo Libertador, ni Cortés Conquistador, ni Colón Descubridor; ninguno de los tres protagonistas de esta trilogía del Nuevo Mundo es lo que parece ser. Los tres pisamos las tablas de la Historia con el pie firme de los creadores de su propia estirpe, ávidos de fama y de gloria. Los tres fuimos meros instrumentos de Algo que ni aun ahora nos ha sido dado penetrar. Colón no supo que descubría América; Cortés no supo que creaba la República mejicana; yo no soñé que el alma en pena del tirano Aguirre que ardía en fuegos fatuos sobre las llanuras de Venezuela os tiranizaría al verterse en mar de petróleo estéril sobre vuestros valles antaño fértiles. El hombre propone y Dios dispone, dice un refrán, nuestro como español. Ni Colón se descubrió a sí mismo, ni Cortés se conquistó a sí mismo, ni yo me liberté a mí mismo; ni este que ha querido explicarnos a los tres sería capaz de explicarse a sí mismo ni de vislumbrar cómo repercutirá en la Historia el tríptico de tragedias que ha trazado con nuestras vidas.

50 manuelp, día 10 de Octubre de 2009 a las 18:01
# 46 Askari

Perdone, pero me parece que no es el contenido de los comentarios lo que ha inducido a los moderadores a eliminar esos posts, sino más bien su carácter totalmente fuera de la temática del blog.

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