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Objeción y desobediencia

23 de Julio de 2006 - 13:11:17 - Pío Moa

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«OBJECIÓN PEDAGÓGICA»

José Luis Hernández Huerta

Una buena parte de los profesores de todos los grados y niveles mejor preparados y con dilatada experiencia docente intuyeron lo que acarrearía la reforma del sistema estatal de enseñanza de 1990. Sin embargo, a ojos de los Padrinos de la Gran Reforma, aquéllos nada tenían que aportar, sus criterios no eran válidos por haber sido fraguados en una escuela tradicional, rancia y autoritaria, motivo por el cual sus voces fueron acalladas. Y los primeros informes internacionales sobre educación provenientes de los países donde desde hacía años se practicaba la nueva educación fueron simplemente ignorados, pues ponían en tela de juicio la idoneidad de ésta. Al tiempo, se puso en marcha una intensa labor propagandística a favor de la Gran Reforma; por la justicia social y el progreso fue la gran consigna lanzada. Sin duda, los Padrinos contaban con amigos y con recursos. Así, la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) nació con enorme alboroto y publicidad en medio del mutismo profesional o crítico más absoluto.

Dieciséis años después se ha demostrado que el esnobismo pedagógico no es un buen guía para acometer las reformas del sistema estatal de enseñanza, que las innovaciones educativas introducidas por la Gran Reforma son absurdas y que ésta no ha hecho otra cosa que extender la red de clientelas y afianzar las ya existentes.

La lógica y la razón llevan a pensar que los desafíos lanzados a la realidad tienen un límite, sobrepasado el cual ésta se clarifica, aparece en todo su esplendor, acabando por imponerse. Sin embargo, por alguna extraña razón, la actualidad de la educación española invita a pensar, si no lo radicalmente opuesto, sí que dicho límite aún no se conoce, ni siquiera se intuye.

La recientemente promulgada Ley Orgánica de Educación (LOE) es claro ejemplo de esto último, en la cual, una vez más, como en otras cuestiones de Estado, han primado, por encima de cualquier otra cosa, el populismo, la demagogia, el clientelismo y los intereses de partido o «tendencia». Parece ser que las alarmantes cifras, reveladoras de la miseria intelectual y espiritual en la que progresivamente se está sumiendo a las jóvenes generaciones, ofrecidas por los últimos informes que hacen referencia al estado del sistema estatal de enseñanza, son poca cosa para la secta pedagógica. La nueva Ley, lejos de solventar los problemas que la han motivado y, hasta cierto punto, legitimado, reincide en los errores de la Gran Reforma, potencia los destrozos que ésta ha provocado e introduce nuevos elementos que la convierten, posiblemente, en el mayor fraude de los últimos tiempos.

Asentadas desde hace tiempo en Europa las democracias liberales, y perdido el impulso inicial de las mismas, era preciso que los gobiernos de los estados miembros tomasen medidas encaminadas a perpetuarlas y refinarlas. Así lo han hecho saber las diferentes comisiones y organismos encargados de dirigir el proceso de unificación de Europa. Tal empeño es loable y necesario, ya que ningún sistema se sostiene por sí mismo, y menos aún el democrático, porque, debido a las amplias posibilidades de libertad que ofrece, requiere de una mayor y mejor preparación de los ciudadanos y de un más alto grado de civilización. En estos planes se ha otorgado a la escuela un papel protagonista, pues las autoridades son conscientes de que, en buena medida, al ser ésta el principal medio de socialización sistemática, el futuro de aquéllas se juega en las aulas. Por ello, para conseguir este objetivo parece apropiado proporcionar una formación sólida en materias de peso a las jóvenes generaciones y fomentar en éstas la responsabilidad, la disciplina y el esfuerzo, que son los pilares sobre los que se sustenta cualquier intento de convivir democráticamente, sin los cuales todo ensayo de libertad está abocado al fracaso.

El actual gobierno español se ha hecho eco de estas recomendaciones, y se ha tomado el asunto muy en serio, convirtiéndolo casi en una cuestión personal. Y decididamente ha adoptado medidas drásticas para garantizar la perdurabilidad del pacto constitucional de 1978. Desafortunadamente, el rumbo tomado ha sido el radicalmente opuesto. Así lo pone de manifiesto la LOE. Algunas de las disciplinas fundamentales han sido relegadas a un segundo plano, y las que aún disfrutan de tal status se han visto reducidas considerablemente, en beneficio de materias de escaso o nulo valor formativo real y de menor trascendencia. Las Humanidades han sido las más afectadas en las nuevas rebajas académicas, a pesar de su relevancia en el porvenir. Quizás la razón para cometer tal imprudencia haya sido que éstas carecen de visible aplicación práctica, que sólo responden a los intereses de una minoría. Nada más alejado de la realidad. Las Humanidades son la quintaesencia del Hombre, lo genuinamente humano, sin las cuales cualquier técnica o avance científico o tecnológico pierde su razón de ser, pues los medios se convierten en fines y éstos en nada; son las herramientas que los individuos requieren para generar pensamiento, para explorar los confines de la libertad, descubrir los límites efectivos de ésta y hacer un uso responsable de la misma; son el abono indispensable para que brote la tan ansiada creatividad y regrese la extrañada genialidad; son la lente de aumento necesaria para mantener una actitud crítica ante la realidad —discernir la verdad de la mentira— y valorar las cosas en su justa medida —estimar la bondad o maldad de algo—; son, en definitiva, el trampolín que permite a los individuos atreverse a utilizar su propia inteligencia. Pero el mayor valor de la Humanidades reside en que son las únicas que posibilitan que el individuo tome conciencia de dónde viene, entienda el presente, se proyecte hacia el futuro y se atreva con éste. Y erradicarlas de los planes de estudio significa ceder ante la comodidad proporcionada por el suicidio asistido.

Para hacer frente a las lagunas formativas generadas por el extrañamiento de las Humanidades en la formación de los muchachos, el gobierno, consciente de los riesgos que entraña tal vacío, ha decidido, a instancias de los adalides de lo politically correct, introducir en los currículos, bajo diversas denominaciones, la materia educación para la ciudadanía, que permitirá, según reza el Preámbulo de la LOE, profundizar en algunos aspectos relativos a nuestra vida en común, contribuyendo a formar a los nuevos ciudadanos. Esta materia se impartirá en la enseñanza primaria y en los dos grados de la media, con la finalidad de ofrecer a todos los estudiantes un espacio de reflexión, análisis y estudio acerca de las características fundamentales y funcionamiento de un régimen democrático, de los principios y derechos establecidos en la Constitución española y en los tratados y las declaraciones universales de los derechos humanos, así como de los valores comunes que constituyen el sustrato de la ciudadanía democrática en un contexto global (Ibid.), prestándose especial atención a la igualdad entre hombres y mujeres (Idem., arts. 18.3, 24.3, 25.4, 33.c).

Obviamente, a primera vista, nadie puede no adherirse a este conglomerado de consignas y dudar de la inocencia con que se ha planteado esta propuesta y de las buenas intenciones que la han alumbrado. Pero la cosa cambia sobremanera cuando se reflexiona someramente sobre el asunto. Esta innovación educativa, además de ser un sutil insulto a los tres mil años de cultura occidental y a la inteligencia de los individuos, representa una seria amenaza para las generaciones futuras, pues se las precipitará, como consecuencia de la suplantación de la filosofía por la educación para la ciudadanía, en un estado de hemiplejía moral y ética seguramente irreversible, ya que básicamente los únicos referentes de que dispondrán, para enjuiciar la bondad o maldad de las cosas, serán la Carta Magna, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y otros documentos de tipo similar que puedan ir apareciendo. Pero así no es posible comprender el funcionamiento de la Democracia, aprehender lo que ésta verdaderamente significa y estimar su valor real, muy por encima de constituciones, tratados y declaraciones, por muy universales que sean. Y es que estos documentos, a pesar de su inestimable valor y necesidad, son sencillamente la materialización del humanismo griego, del derecho romano, del derecho consuetudinario, de la filosofía del derecho moderna y del pensamiento político contemporáneo, adaptados a las circunstancias del momento; ¿cómo es posible, sin el más mínimo aditamento de estos ingredientes, que una persona juzgue algo si carece de cualquier referente con el que establecer comparación alguna o si desconoce las raíces éticas, cívicas y morales sobre las que se sustenta Occidente y, por ende, España? Tal concepción materialista de la democracia impide siquiera atisbar en la lejanía la utopía perseguida, sobre todo, por la filosofía del derecho moderna, que encierra un pensamiento mucho más rico, más variado, de horizontes más amplios y posibilidades casi infinitas. Una vez más, al perderse esto, los medios se convierten en fines y éstos en nada, y la nada terminará por demoler la civilización, lograda tras largos siglos de encuentros y encontronazos.

Asimismo, conviene recordar, de nuevo, algunos peligros que encierra tal propuesta. En primer lugar, existe la posibilidad de oficializar la idea de democracia, pues las directrices que guiarán la nueva área estarán dictadas por el propio gobierno, por el partido en el poder. En segundo término, se corre el riesgo de propiciar la aparición de dos categorías de ciudadano: de primera clase, que sería la que comulga, defiende y extiende la idea de democracia transmitida en la escuela, y de segunda, que englobaría al resto, que no la comparte. Estas ideas no resultan en absoluto descabelladas si se echa un vistazo a la Historia reciente: recuérdese que tanto en las dictaduras personales como en las denominadas democracias de nuevo cuño –léase repúblicas democráticas socialistas- del siglo XX la formación de nuevos ciudadanos ocupaba un lugar preeminente en los planes revolucionarios y de modernización del territorio geográfico y espiritual bajo su dominio. Quizás pronto se vean en quioscos y librerías, especializadas o no, un nuevo libro rojo, adaptado a nuestras circunstancias, que bien podría titularse Manual básico del buen ciudadano demócrata español del siglo XXI.

Esta medida se complementa con otra genial ocurrencia, que evidencia, entre otras cosas, que aún se confunde, interesadamente, educar para la democracia con educar democráticamente, cuando son cosas diametralmente opuestas. La primera significa preparar a los muchachos para la futura participación social como ciudadanos de pleno derecho y responsables para con los deberes que tendrán. La segunda implica trasplantar el mecanismo social de la democracia a las aulas; así, como sostiene Mercedes Ruiz Paz, el colegio deja de ser una institución que capacita a los chicos para participar en el futuro en una sociedad democrática, y pasa a ser una «democracia en sí misma». Recóndito en la Ley, quizás por vergüenza, el punto número cinco de la Disposición final primera establece que: (…) En los términos que establezcan las Administraciones educativas, las decisiones colectivas que adopten los alumnos, a partir del tercer curso de la educación secundaria obligatoria, con respecto a la asistencia a clase no tendrán la consideración de faltas de conducta ni serán objeto de sanción, cuando éstas hayan sido resultado del ejercicio de reunión y sean comunicadas previamente a la dirección del centro. De este modo, la educación obligatoria se convierte, en buena medida, en algo optativo, siempre y cuando una mayoría que aún no está preparada para ejercer la libertad sin tutelaje decrete que así deba ser, sin más incomodidades que un simple trámite burocrático. De seguir así el asunto, quizás los muchachos gocen en breve del derecho de sindicación y de los privilegios que otorga el ejercicio de liberado sindical, o que como contraprestación a los servicios prestados a la comunidad escolar se les concedan exenciones académicas aún mayores de las que ya disfrutan de por sí.

Tales medidas no han de producir absoluta extrañeza si se atiende al proceso seguido para poner en marcha esta particular y sigilosa Revolución Cultural y Educativa, reflejo de la robusta idea de democracia que se maneja en España. Al igual que durante la Gran Reforma, han prevalecido el sectarismo y la censura por omisión. Recién formado el actual gobierno, se indujo a la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE) a un estado de coma irreversible mediante un procedimiento cuanto menos poco apropiado. Todo hacía pensar que la secta pedagógica tenía una nueva y clara idea de lo que debía ser el sistema estatal de enseñanza. Y así se ha demostrado, aunque con dos años de retraso. Muy pronto, el gobierno, guiado por un encomiable afán de diálogo y consenso, abrió un período de debate, durante el cual los diferentes grupos parlamentarios y de presión podrían manifestar su parecer para de este modo enriquecer la propuesta del primero. Para tal fin, los expertos contratados por el Ministerio de Educación y Ciencia se aprestaron para recabar información, y establecieron los cauces e instrumentos necesarios para que todas las voces, sin exclusión, fuesen oídas. Sin embargo, como otras tantas cosas, sin exclusión fue sometido a los procesos del relativismo, y, por ejemplo, algunas facultades de Pedagogía, pertenecientes al sector privado, no fueron invitadas a participar en dicho proceso, quizás debido a que la tarjeta de invitación se extravió por el camino. Fue el primer indicio de que el gobierno sólo estaba dispuesto a entablar diálogo y a negociar con su álter ego y con los grupos parlamentarios que se sentían solidarios con su causa. Los indicios pronto se convirtieron en certezas. Bajo el cínico y populista título Una educación de calidad para todos y entre todos. Propuestas para el debate, apareció el documento base para la reforma, para cuya redacción resultó que se habían omitido en gran medida las propuestas de un sector de la población en absoluto desdeñable. El diálogo se convirtió en monólogo, y el consenso en un pacto al estilo orwelliano. Los argumentos aducidos por las voces discrepantes de los postulados de la pedagogía liberticida fueron demolidos mediante una inteligente y brillante maniobra mediática, en la cual las descalificaciones fueron las sustitutas de las razones y las ocurrencias las de los criterios. Todo lo cual se ha podido ir comprobando fácilmente a través de la prensa, la radio y la televisión y de los sucesivos documentos y borradores de la LOE que han ido apareciendo. Parejo a esto se produjo un consciente apagón mediático generalizado acerca de las cuestiones sustantivas de la educación: en momento alguno la tribuna pública desvió su atención hacia los fundamentos, principios y fines de aquélla, es decir, se eludió la ardua y comprometida, pero imprescindible, tarea de dar razón de ser a la educación. Finalmente, la LOE, en sentido inverso al seguido con la Gran Reforma, ha sido aprobada el pasado 3 de mayo de 2006 con absoluto mutismo en medio de la algarabía montada por la reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña y de la embriaguez debida a la euforia provocada por el alto el fuego permanente anunciado por la banda terrorista ETA.

Sin duda, las prácticas aquí reseñadas son sumamente beneficiosas para los grupos políticos y sociales que pugnan por dejar su impronta en las nuevas generaciones. Y es que, mediante este proceder, la propaganda, la demagogia, el populismo y el proselitismo dogmático, sean del signo que fueren y respondan a las clientelas que respondan, hallan el terreno perfectamente dispuesto para colarse en el imaginario colectivo y realizar su función tranquila y pacientemente. En este caso, la secta pedagógica ha sido, una vez más, la gran beneficiaria de lo lucrativo de este asunto.

Ante tal cúmulo de despropósitos, quizás fuese conveniente retomar el ejemplo proporcionado por Lorenzo Milani en su famosa Carta a los jueces. Quizás, en definitiva, sea menester practicar responsable y consecuentemente la objeción pedagógica y la desobediencia educativa.

Comentarios (325)

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301 Kilgore, día 24 de Julio de 2006 a las 02:14
Nietzsche ha sido uno de los filósofos modernos más importantes, si no el que más.
Sus patadas contra la religión y la ética son colosales, necesarias y muy efectivas todavía hoy. Tan a menudo mal interpretado, como con esa supuesta escapatoria al nihilismo que era el "superhombre". La traducción literal del alemán no deja lugar a dudas: "más allá del hombre". Al fin y al cabo la consideraba casi una utopía, la salida más habitual para el nihilismo es la vuelta a atrás. Para entendernos, el ejemplo más habitual que se da hoy día es el reniego del cristianismo para abrazar el nacionalismo y/o socialismo (y derivados), que dada la ridiculización que les ha infringido el liberalismo en la práctica, son perféctamente entendibles más como religiones modernas que como teorías político-económicas. Ideologías basadas en falacias que se abrazan para soportar la implacabilidad del devenir, exáctamente igual que el cristianismo o el resto de religiones clásicas.
Se consideran "superhombres" a sí mismos, y ni siquiera están al nivel del nihilismo.

Si crees que Nietzsche, si viviera hoy día, diría exáctamente lo mismo que dijo hace más de un siglo, o que la interpretación de sus palabras no hay que actualizarlas conforme ha cambiado el mundo (el cristianismo no es ni representa lo mismo, ni mucho menos), es que andas algo perdido.
302 JBR, día 24 de Julio de 2006 a las 02:58
La letra muerta no educa a la mayoría. Los autodidactas son raros y además hay que disponer de tiempo o distraerlo de otras ocupaciones más placenteras.
El profesor o maestro de antaño, con una presencia física, tangible frente a los alumnos, que tenían la posibilidad de contrastar la prédica con la práctica en el aula y en la calle con los ciudadanos, desaparece con el monstruo de la televisión que trasmite todo lo contrario de lo que se legisla como deseable. En España nadie recuerda -no sé si sigue todavía- las imágenes por TVE Internacional, de tres matrimonios en otras tantas camas en el escenario, faltándose al respeto entre sí y al público hasta que el sorprendido e incauto televidente reaccionaba confuso y demoraba en apagar la máquina. Habrá quien piensa que por venir la enseñanza de un vehículo del estado, se garantizaba la calidad del espectáculo. Creo que gobernaba Aznar y después siguió con el sucesor. Dejé de mirar la televisión, así que desconozco por donde anda ahora.
Pero ese solo ejemplo basta para mostrar que las palabras grandilocuentes y rebuscadas para hablar de la educación no sirven de nada frente a los hechos; de los que sí debiera hablarse, uno por uno.
Qué aprendizaje puede sacar la gente que pasa la mayor parte del tiempo mirando la televisión o entra en algunos sitios de internet.
Los paletos aldeanos que no saben nada de educación, decían que el mejor maestro era el trabajo; y la ociosidad, la madre de todos los vicios. Con las leyes de protección a la infancia, los niños no deben trabajar hasta que cumplan los treinta y cuatro años.
303 papa, día 24 de Julio de 2006 a las 08:12
Fin de semana de protestas contra la guerra

En todo el mundo, manifestaciones "ridículas, grotescas y paletas", según diría Rajoy



Mariano Rajoy dijo el sábado que las protestas de la semana pasada contra los combates en el Líbano organiza fueron una manifestación "ridícula, grotesca, antigua y paleta", y las presentó como un aislado en la España de Zapatero. Durante el fin de semana, se han producido manifestaciones contra la ofensiva de Israel en el Líbano en otras ciudades del mundo, incluída Tel-Aviv, la capital económica del estado israelí. Lo "ridículo, grotesco, antiguo y paleto", según las palabras del líder derechista español se ha extendido por el mundo.



Tel Aviv
En Tel Aviv, la del sábado fue la tercera manifestación en Israel en contra de las acciones militares que el ejército de aquel país desarrolla en el Lñibano. Alrededor de un millar de personas portaban carteles y pancartas con consignas como "la guerra es un desastre". El viernes ya hubo otra manifestación en Haifa, ciudad que ha sufrido directamente los ataques de Hezbollah y donde murieron ocho personas, y el domingo de la semana pasada, una primera en Tel Aviv





Marchas en el Reino Unido.
Londres, tuvo una de las protestas más numerosas de Europa.Más de 10.000 personas tomaron parte en una manifestación que concluyó en Hyde Park, tras desfilar ante la embajada de EEUU. La coalición Detened la Guerra y la Asociación de Musulmanes de Gran Bretaña fueron las convocantes de la marcha londinense y de las que se hicieron también en ciudades como Manchester, Birmingham, Edimburgo, York y Glasgow.







París, por los derechos de palestinos y libaneses
En París, cerca de mil personas salieron a la calle para defender los derechos de palestinos y libaneses en el conflicto con Israel. Los manifestantes demandaron al gobierno francés que no se sume a la política estadounidense para Cercano Oriente y pidieron un alto el fuego.


En toda Europa
Amsterdam (en la foto), Estocolmo, las ciudades alemanas de Bremen, Duesseldorf y Fráncfort, entre otros puntos de Europa han vivido también este fin de semana protestas por los ataques de Israel contra el Líbano.
En ninguna de estas movilizaciones se registraron incidentes.







Sidney: 10.000 personas
Una de las muestras de rechazo más numerosa tuvo lugar en Sidney. Por las calles de la urbe australiana desfilaron unas 10.000 personas.


304 cirus, día 24 de Julio de 2006 a las 08:29
Para quien hasta hace poco se creía descendiente de ZEUS, descubrir así de pronto que desciende de un cátaro y además fugitivo, ha de resultar fustrante.
305 cirus, día 24 de Julio de 2006 a las 08:38
"Dios ha muerto"
Nietzsche

"Nietzsche ha muerto"
DIOS
Pues eso.
306 RAJ, día 24 de Julio de 2006 a las 08:47
#301# Kilgore.- Efectivamente, Nietzsche ha sido uno de los filósofos, modernos, más importantes. Por el momento, dejémoslo ahí. En mi opinión, comete un grave error en sus planteamientos, llevado, evidentemente, por el total nihilismo, en el que cree fervientemente, niega el mundo del espíritu en el ser humano, de ahí, que sin el hecho voluntario, en el ser humano, éste queda dentro de las teorías calvinistas, es decir, dentro de la predeterminación. En este punto, su nihilismo, viene a echarle una mano, desfigurando el panorama humano para que no se parezca, y así no nos recuerde la teoría antedicha. Pero el resultado final, es imposible, no es aceptable. ¿Un ser humano, sin espíritu, y encima, con una vida totalmente predestinada por los hechos, sin capacidad para actos voluntarios, y por lo tanto sin responsabilidad?. Es como, si en la aplicación de una fórmula matemática, nos saliera un resultado imposible, habrá que revisar toda la fórmula y su aplicación. En el fondo, según pienso, él mismo, es consciente de eso, y reacciona, con agresividad, contra lo “religioso” y la Teología, evidente responsable de lo espiritual, que persiste, cabezudamente, en negar. Creo que, es precisamente, esa tozudez, la que inclina al pensador que lo lee, a prever, contrariamente a sus intenciones, la existencia del mundo anímico.
307 RAJ, día 24 de Julio de 2006 a las 09:09
Es mas, me atrevería a decir (con cierta “timidez”), que sus teorías se convierten en una evidencia, por demostración al absurdo, de la existencia del mundo espiritual.
308 RAJ, día 24 de Julio de 2006 a las 10:14
Si aceptamos, la existencia del espíritu y aplicamos sus teorías, del voluntarismo libre, para que tuviera sentido, deberemos aceptar, o bien, la reencarnación, o bien, la existencia humana real, solo, en el plano espiritual, viendo el aspecto material del ser humano (su propia carne, huesos, etc.), como una prenda de “quita y pon” (de hecho, está comprobado, que cada cuatro años, el ser humano, cambia totalmente todas sus células), por eso, esta parte, es mortal, actuando, así, como un verdadero “reloj” biológico, mientras que el ser humano, sustancialmente, no es mortal. El hombre, en su búsqueda de la perfección, se “abrigaría” con células vivas (adoptando un cuerpo físico) y vendría a este plano físico a experimentar un “concepto”, un “sentimiento”, es decir, con un objetivo concreto, y por lo tanto, cabria esperar, que no corriera el riesgo, de no conseguirlo, así que se eliminaría, a sí mismo, la libre
Voluntariedad, autopredeterminándo su propia existencia terrenal. Todo ello, con el aditamento, de que no se puede amar, lo que no se comprende. Otro aspecto, que se desprende, de esta nueva forma de ver al ser humano, en un plano totalmente espiritual, es en si mismo, un objetivo, cual es la de desprenderse del aspecto físico, que tanto nos condiciona, aceptando que la perfección solo es posible en el plano espiritual. Así, de paso, explicaría, la “injusticia” que supone, el tener que tomar decisiones trascendentales, sin el conocimiento total, no ya de todas las variables, sino también, de sus consecuencias. Si nos encontramos, dentro de una habitación con innumerables puertas, a la hora de salir de esa habitación, nos encontraremos mas predispuestos, por azar, a salir por una puerta concreta, al margen de que sea la mas acertada ¿no constituye, esto, en sí mismo, una injusticia?, y mas, si tenemos en cuenta, que no sabemos que hay detrás de cada puerta. La única “solución aceptable”, que se me ocurre, es la de que no tenga importancia la puerta por la que salimos, sino que lo verdaderamente importante es la vivencia a alcanzar, y la confianza en que, previamente, no hemos colocado, en el lugar preciso para conseguir el objetivo deseado. Así, tendríamos que aceptar, como cierto, que, en nuestro camino, lo que no seamos capaces de comprender y, consecuentemente, amar, nos condena, a tener que vivirlo en primera persona. El final, la perfección, consistiría en una comunión de todos esos seres espirituales, en el conocimiento de todos y cada uno de los sentimientos. ¿Habéis observado, que una vivencia coincidente, es lo que mas une a dos personas?. Otra cuestión ¿sois conscientes de que en una situación de verdadero amor, se diluye, incluso y especialmente, el mas alto concepto de justicia, del que el ser humano está dotado?, ¿podemos dar por verdadero, que es el amor, el sentimiento supremo?.
Estos esbozos, carentes de análisis de muchísimos aspectos, no deberían llevarnos a la extracción de conclusiones de carácter práctico, puesto que el error está, en ese caso, asegurado.
309 RAJ, día 24 de Julio de 2006 a las 10:45
El, expuesto, concepto de reencarnación, o de negación de la mortalidad del ser humano espiritual, está recogido en todas la religiones habidas, como principio fundamental de todas ellas, también, reconocen todas ellas, de una forma mas o menos implícita o explicita, figurada o trascrita, la búsqueda de la perfección, y sobre todo la fe, necesaria para dejarnos llevar sin conocer, el por qué, ni el mundo de los sentimientos ¿acaso, el desconocimiento de los sentimientos, nos impide sentir?.
Debo reconocer, como simplista, mi planteamiento (el que hace lo que puede, no está obligado a mas), muy posiblemente, su desarrollo, sea mucho mas complejo.
310 RAJ, día 24 de Julio de 2006 a las 11:51
Enfoquemos el análisis, a partir de aquí, en el objetivo primario, es decir, a mi modo de ver, en el mundo de los sentimientos. ¿Por qué los sentimientos?, según lo veo yo, en el mundo espiritual, se conocen, pero no se “sienten” los sentimientos. Esto explicaría el proceso, y la “molestia”, de la adopción del aspecto y sus connotaciones físicos.
Aquí nos encontraremos con una dicotomía contradictoria, aparentemente insalvable, cual es la aparición de los llamados “sentimientos negativos”, sin lugar a dudas, fruto de la imperfección, ¿acaso son necesarios?, y en todo caso ¿por qué su existencia?. (Me perdonarán el salto “razonativo”, pero dada su extensión y por ser un asunto de vivencias subjetivas y en muchos casos personales, me obligan a hacerlo así). He llegado a la conclusión, de que el conocimiento de los sentimientos “llamados positivos”, solo se alcanza a través del conocimiento y desarrollo de los “sentimientos negativos”, es por eso, que son imprescindibles. Y he aquí la mencionada dicotomía, al crecer el conocimiento del sentimiento positivo, también y previamente, ha crecido el conocimiento del sentimiento negativo, y esto, hemos acordado, que es fruto de la imperfección, ¿es posible alcanzar la perfección, llevando en nuestro bagaje, la imperfección?. Claro que sí, ítem mas, podría resultar imprescindible, la perfección, debe llevar implícito, el conocimiento absoluto de sí misma, y ello no es posible sin el conocimiento de su antónimo. En llegando a este punto ¿debemos reconocer, en este mundo, la necesidad de la maldad?, esa necesidad ¿no dulcificaría o perdonaría la maldad?, es decir, si es necesaria ¿como perseguirla, castigarla o corregirla?, sencillamente por convicción y por que, al aumentar nuestro conocimiento del sentimiento positivo correspondiente, corregiremos esa imperfección, es decir, si sabemos que está mal, haremos el bien. Además, en una concepción global, puede, que no tenga importancia, el mal, ni sus efectos. Y entonces no necesitaríamos ni perseguir, ni castigar, ni corregir la maldad.
311 RAJ, día 24 de Julio de 2006 a las 11:58
Pero claro, en la imperfección en la que, por ahora, nos encontramos, no es aceptable, el no perseguir, castigar, condenar, y corregir la maldad, es por eso, que solo el desconocimiento de lo expuesto, nos pone a salvo de la maldad, y por tanto, es nuestra propia ignorancia, responsable de la maldad, la que también actúa, como “herramienta” para combatirla.
312 RAJ, día 24 de Julio de 2006 a las 12:08
Lo mejor de lo expuesto hasta ahora, de esta teoría, es que no importa si tengo razón o no, ya que tampoco lo podríamos evitar. Ni podemos evitar sentir, ni podemos evitar vivir, ni muy posiblemente podremos evitar llevar a cabo nuestros propios actos. Incluso la mas mínima duda podría estar predeterminada, el mas obsceno acto, la mas sublime acción, el mas leve pensamiento, nada escaparía de que, al menos, podamos pensar, en la autopredestinación. Y no, no puede establecerse ningún tipo de paralelismo con el calvinismo, o solamente en su principio, ya que, en este caso el hombre, es el responsable de su auto predestinación, por lo tanto libre en su decisión.
313 RAJ, día 24 de Julio de 2006 a las 12:22
Personalmente, creo que esto explica absolutamente todo. Pero debo reconocer, la posibilidad de que esas explicaciones, las haya llevado yo, de forma intencionada, a que “casen” de forma congruente. En realidad, todos nosotros, estamos encerrados en nuestro subjetivismo.
314 The Pink Panther, día 24 de Julio de 2006 a las 16:06
Parece ser que Nietzsche, a pesar de estar más muerto que Dios, no deja indiferente a nadie.
Kilgore, ¿que Nietzsche diría hoy algo distinto a lo que dijo? Supongo que, por la misma razón, esto podría decirse de toda la lista de pensadores habidos hasta ahora. Pero eso es sencillamente absurdo. Dijeron lo que dijeron y punto. A no ser que seas partidario de manipular lo que dejaron escrito. ¿Y qué es eso de reprocharle a quien haya dejado esos mensajes ahí que las interpretaciones que se harían hoy de esos textos serían otras? Si se ha limitado a citar textualmente, sin interpretar. (Por cierto, que las interpretaciones del pensamiento de N. no han dejado de "actualizarse" de década en década, y aún siguen.) Por otra parte, las críticas que N. dirije contra el cristianismo se basan en textos cristianos que, a día de hoy, permanecen idénticos.
En cuanto a lo expuesto más arriba por un tal fortissimo, quien parece que sabe llorar "lágrimas de sangre"(299), y que desde la autoridad que tal prodigio le otorga se despacha al pensador más complejo e importante de los últimos siglos con la sandez de que "el problema de N. es la figura paterna". Pues eso, que siga así. Este debe de ser uno de esos reformadores de la Universidad que tanto pululan por aquí, ¿verdad?
Y para qué hablar de RAJ y sus increíbles galimatías.
315 Kilgore, día 24 de Julio de 2006 a las 19:24
RAJ, no creo que negar "el mundo del espíritu" implique negar también la voluntariedad y afirmar la predeterminación de los actos humanos. Es, sencillamente, negar inventos imaginados por el hombre de los que no hay prueba ninguna.

Pink Panther, claro que podría decirse de todos los pensadores pasados, y con toda lógica. Hay personas que una vez acogen unas creencias no las sueltan jamás, pero otras están abiertas a los nuevos conocimientos, nuevos estímulos y contextos. Creo que Nietzsche era de esos.
Dijeron lo que dijeron, pero no "y punto". Eso sí que es absurdo. El que pretenda dar a entender que el cristianismo al que él se refería es el mismo de hoy, está manipulando sus escritos. Algunos textos cristianos permanecen idénticos, otros no; el cristianismo no es seguido de igual manera, ni tiene el mismo poder, etc. No representa lo mismo en definitiva. Y Nietzsche se basaba en todos los aspectos del cristianismo, no sólo en aquellos textos que a día de hoy no hayan cambiado.

Ya sé que las interpretaciones de Nietzsche han evolucionado con el tiempo. Además de ello, hay que tener en cuenta en qué tiempo vivió.

Yo no le he reprochado nada al que escribió los textos de Nietzsche. He hecho una afirmación condicional, que él tendría que aclarar.

Esos reproches que tú sí me has hecho a mí, pink panther, quejándote de que desacredite las adaptaciones literales de Nietzsche a la actualidad, utilizando afirmaciones absurdas, me permiten sospechar que te has sentido retratado dentro de los creyentes nacional/socialistas. Y jode eso de saberse incapaz hasta para el nihilismo. Mucho me temo que odiarías a muerte a Nietzsche si viviera hoy.

Por otro lado, tu manera de despachar con un simple insulto lo que ha escrito RAJ, que su valor tiene, aunque no sea reconocido al nivel de Nietzsche, es otra muestra de un talante reaccionario de adoración a los popes y repulsión de los disidentes.
316 The Pink Panther, día 24 de Julio de 2006 a las 22:17
Kilgore, es tan absurdo como fantasear con la historia haciendo suposiciones sobre lo que hubiera ocurrido sin la existencia de Roma, la Revolución francesa o las guerras mundiales. ¿A dónde conduce eso? A ninguna parte, es absurdo. Por más que te empeñes Nietzsche no va a resucitar para cambiar sus palabras, así que no gastes tu tiempo en hacer suposiciones de ese tipo, salvo que quieras escribir una obra de ficción, que por otra parte podría no estar mal, pero no cambiaría ni una sola coma de lo que dejó escrito. Hay que atenerse a los textos tal y como se nos legaron, a eso me refería con lo de "y punto".
Insistes en el tema del cristianismo. N. hace una crítica profunda. Para él lo esencial no estaba en saber si el cristianismo era seguido de esta o aquella manera, ni si su poder temporal era poco o mucho. El va a los orígenes directamente y estudia las figuras de Jesús, de Pablo, etc, así como el medio en el que surgieron, y compara dos formas de valorar (nobles y esclavos) El lee lo que nos dice la Biblia y otros textos antiguos acerca de todo esto. Le importa poco el modo en que la Iglesia se ha ido adaptando a los cambios históricos, y afirma tajantemente, te guste o no, que, a pesar de esas adaptaciones, el veneno cristiano es el mismo.
Pero tengo una curiosidad, siguiéndote el juego, Kilgore. ¿Qué crees tú que diría hoy N. de la Iglesia cristiana? En mi opinión, tal vez no fuera tan agresivo con ella: la encontraría ¿ridícula? ¿Qué piensas tú?

En cuanto a la breve frase que le dedico a RAJ, es cierto que no le echo ninguna flor; pero ¿insulto? Yo no lo veo.
317 Kilgore, día 24 de Julio de 2006 a las 23:10
Absurdo es comparar la suposición de la no existencia de Roma con el ver que la filosofía de Nietzsche es hija de su tiempo, tomada literalmente.

Gasto mi tiempo en lo que me place, lógicamente no voy a seguir tus malintencionados consejos. Esto es, lo gasto en interpretar a Nietzsche con perspectiva, no como un credo. Que no es lo mismo que pretender que resucite ni otras tonterías que se te ocurren. Y como me atengo a los textos tal y como él los escribió, también interpreto las palabras con el significado que tenían en su tiempo.

No insisto en el tema del cristianismo, eres tú quien insiste en llevar la contraria a la lógica. No sólo va a los orígenes del cristianismo, también a su estado del momento, te guste o no. Es más, no hubiera escrito sobre el cristianismo si no hubiese sido tan preponderante en occidente, ni hubiese tenido el poder que tenía. Elementos muy menguados hoy, en parte gracias a él. Y en el estado del momento actual, ha sucedido que ha habido un trasvase de ideas, y de creyentes, del cristianismo al socialismo (cuidado con el "veneno cristiano"), y del sionismo (uno de los primeros nacionalismos) a los nacionalismos actuales. Ya en su tiempo estaba ocurriendo, pero aún no a nivel de masas.

En mi opinión hoy Nietzsche no sólo no sería tan agresivo con la cristiandad, sino que la relegaría a un papel más secundario en sus pensamientos.

¿No ves que lo que le dices a RAJ sea un insulto?

RAE:
insultar.
(Del lat. insultāre, saltar contra, ofender).
1. tr. Ofender a alguien provocándolo e irritándolo con palabras o acciones.

galimatías.
1. m. coloq. Lenguaje oscuro por la impropiedad de la frase o por la confusión de las ideas.
2. m. coloq. Confusión, desorden, lío.

Además del desprecio que da a entender el "y para qué hablar".

No, pero tú no has insultado, pink panther.
318 The Pink Panther, día 25 de Julio de 2006 a las 03:50
Vamos a ver Kilgore, creo que no estamos tan alejados. Te recuerdo que cuando tú dijiste: "si crees que N., si viviera hoy día, diría exactamente lo mismo que dijo hace más de un siglo..."(301), todavía no estabas hablando conmigo. Te dirigías a alguien que se había limitado a citar textualmente a N. y que no había dado ninguna interpretación. ¿Qué se desprendía de tu comentario, entonces? ¿Que los textos de N. no valen hoy por ser "hijos de su tiempo"? ¿Que aquel que quisiera citarlo no podría hacerlo literalmente, sino a través de suposiciones sobre lo que hubiera dicho N. ahora? Eso es más o menos lo que yo entendí, y lo encontré absurdo. Sin embargo, has dicho algo esta vez que me parece justo y que da a entender a las claras que no era esa tu intención: "como me atengo a los textos tal y como él los escribió, también interpreto las palabras con el significado que tenían en su tiempo". Por mí, aclarado este punto.
Sigo empeñado, por otra parte, en lo del cristianismo. No sería tan agresivo con él, de acuerdo; lo relegaría a un segundo plano, posiblemente; ¿pero lo aprobaría, lo desaprobaría, ni lo uno ni lo otro...? ¿Qué piensas? Yo no veo por qué dejaría de condenarlo.
El parentesco entre cristianismo y socialismo lo saca a la luz N. en más de una ocasión. Aquí también parece haber acuerdo. No obstante, por aquello que decíamos de las palabras, ese socialismo nada tiene que ver con el actual, si es que aún existe...
Ah, hay gente que se siente ofendida, provocada e irritada sin que haya sido necesariamente insultada; en cualquier caso, sería RAJ quien tendría que decirlo. Yo, en cambio, he sido llamado tonto por ti, y ni me siento ofendido, ni provocado, ni irritado. Un saludo.
319 Kilgore, día 25 de Julio de 2006 a las 08:35
Celebro que por fin hayas entendido lo que quería decir, y que no era absurdo. Quizás me debí extender más desde un principio, o quizás también debiste esforzarte más en comprender y menos en replicar.
Creo que Nietzsche criticaría el cristianismo también a día de hoy, pero con las importantes diferencias que he expuesto. El papel del cristianismo de ayer, lo cumple mejor el socialismo de hoy. Efectívamente, socialismo en la práctica apenas existe ya, como sistema socioeconómico, pero a nivel ideológico aún perdura a nivel masivo.
Observemos la gran similitud con el cristianismo. ¿Realmente han existido muchos verdaderos cristianos, si no fue en un corto periodo (el suficiente para que se dieran el batacazo, no más) en sus inicios? ¿Los "cristianos" seguían los evangelios realmente? ¿Abandonaban las riquezas, ponían la otra mejilla, etc?
No, al igual que los "socialistas" han acabado adoptando el capitalismo. Esa pretensión del todo para todos por igual (que es lo que perdura en la ideología), se convierte en la práctica en el todo a disposición de todos, pero sólo para los que puedan pagarlo, propio del liberalismo desde mucho antes.
Las pretendidas implementaciones más minuciosas de la utopía (Edad Media, estalinismo), han acabado siendo aberraciones casi contrapuestas a lo que se pretendía.
Eso no ha impedido que siga habiendo predicadores y sigan calando esas ideas. Antes, los sacerdotes; ahora, los sociatas y partidos de izquierda en general.
Claro que, al igual que el cristianismo, el socialismo de la época de Nietzsche no es, ni representa, lo mismo que el de ahora. Precisamente por eso tiene sentido que actualmente se centrase en el último y no en el primero.

Respecto a lo de los insultos... El insulto no es algo que exista dependiendo de si se siente o no se siente, pese a que sea una expresión coloquial aquello de "sentirse insultado", que rigurosamente quiere decir "el insulto me molesta". La exposición de un supuesto defecto para atacar o despreciar (algo que en este caso era evidente), es un insulto, objetivamente. Lo que sí puede uno sentirse o no es irritado, y la provocación puede ser efectiva o no.
Sí, yo te insulté al afirmar que decías tonterías. Pero tú lo habías hecho previamente al calificar de absurdo lo que yo decía. No es que me hubiera irritado, pero no soy partidario de pasar por alto los desprecios. No soy ni "cristiano", ni "socialista".
320 The Pink Panther, día 25 de Julio de 2006 a las 15:51
Has dicho en otro mensaje que no te tomabas el pensamiento de Nietzsche como un credo, y me parece muy saludable por tu parte. Sin embargo, a veces me da la sensación de que insinúas que, si Nietzsche viviera y hablase hoy, estaría de tu parte. Si no es así, rectifico. Sólo me gustaría añadir, cosa que de seguro sabes, que Nietzsche no era un hombre de partido.
¿Estás molesto por algo? Un ejemplo personal con respecto a lo de los insultos, y que nada tiene que ver contigo. A mí, en este blog, en este blog en el que tú y yo ahora, de pronto, nos ponemos tan delicados, me llaman prácticamente cada vez que asomo "gorrino", "proterrorista", "antisemita", etc. ¿Qué es esto, un insulto, muchos insultos, un gran desprecio? En fin, yo sí soy partidario de pasar por alto semejantes disparates, y ello a pesar de poder afirmar contigo que ni soy "socialista", ni "cristiano".
321 Kilgore, día 26 de Julio de 2006 a las 01:52
No es que "estuviera de mi parte". Creo que estaríamos de acuerdo en muchas cosas, eso sí. Ya, Nietzsche no era un hombre de partido, ni religioso. Yo tampoco.

No estoy molesto.
Eso son insultos.
Respecto a ellos, creo que hay que seguir la misma política que con la violencia: válida en legítima defensa, inválida en cualquier otro caso.
322 J.Ignacio Orbe Zubeldía, día 3 de Agosto de 2006 a las 18:53
No me explico cómo se permite participar en este foro a un vástago de meretriz que se esconde bajo el seúdonimo de Hilketa,que para el que no lo sepa traducido del euskara significa asesino o "carnicero",asesinato y matanza.
323 Lo que hemos ganado los trabajadores con ZP y el PSOE, día 3 de Agosto de 2006 a las 19:38
En lo que ha cambiado la vida de un votante socialista desde que el PSOE lego al poder:

1ª.- Más inflacción.
2º.- Más caras las hipotecas, reducción de su poder adquisitivo.
3ª.- Más competencia para poder conseguir un trabajo por el exceso de inmigración.
4ª.- Más posibilidades de perdida del puesto de trabajo, por la ley de la oferta y la demanda, más la globalización.
5ª.- Reducción de la igualdad y posibilidades para desarrollarse laboral y profesionalmente en cualquier territorio nacional.
6ª.- Más regulaciones municipales, comunitarias y nacionales, que dificultan sus posibilidades de traslados profesionales.
7ª.- Más y peor televisión, más vulgaridad y retroceso social
8º.- Más inculturización Mejor manipulación, menos libertad.
9º.- Más violencia matrimonial, más mujeres muertas por la perdida de valores y leyes discrimnatorias.
10º.- Más violencia familiar y social.
11ª.- Más oidio histórico, más revanchismo.
12ª.- Más costos financieros de funcinarios, pensiones, reducciones de horas de trabajo, costos sanitarios y sociales. Todos ellos salen de nuestros bolsillos.
13ª.- Pago de las guerras por medio de los carburantes y materias primas etc.
14ª.- Los regalos y explendideces de ZP.

Pero la izquierda vampiresca y sangüijela, sigue contenta chupando del bote, en las manos de sus portecotores los nuevos capitalistas. El resto de la verdadera izquierda sigue gritando ¿"Vivan las caenas?, porque estas no nos las han quitado. Sólo nos libraremos de ellas cuando nos culturicemos objetivamente y no nos dejemos manipular por los medios de comunicación y la propaganda

Saludos cordiales desde Barcelona
324 Jak, día 19 de Noviembre de 2006 a las 19:33
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325 Guruchel, día 21 de Noviembre de 2006 a las 21:08
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