Pío Moa

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"Nueva historia de España" (VI) Poder y democracia / Paul, el futurista agudo

14 de Julio de 2010 - 08:54:51 - Pío Moa

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****Se oyen peticiones en el PP para  fichar al pulpo Paul (creo que se pronuncia “Paul” y no “Pol”) porque mira al futuro y, al revés que los jefecillos y jefecillas del partido, acierta. Incluso se habla de nombrarlo secretario general o al menos  consejero distinguido. Puesto que Zapo parece empeñado en entregar el poder a Rajoy, el PP  podría enterarse  por Paul de si la eventual presidencia rajoyana sería una catástrofe o quedaría solamente en desastre.

 

 

 

****Ya es definitivo: los senadores hablarán en catalán, valenciano, gallego y euskera. Parlotearán, querrá decir.  Además de ladrones son… ¿cómo se dice en lenguaje vulgar?... Ah, sí. Gilipollas. Esta es nuestra “clase política.

 

 

 

****Afirma Rajoy que Zapo ha engañado a todos. Exagera. A Rajoy no lo ha engañado. Rajoy ha colaborado, colabora,  en el engaño.

 

 

 

****Los mafiosos sindicales del metro deberían ser llevados ante el juez. No puede haber democracia con semejantes delincuentes imponiendo su ley, amenazando a sus compañeros y perjudicando a toda la población. Hay que quitar a los sindicatos la bula que tienen para chantajear y robar dinero público; robarlo, puesto que no dan cuenta de él. Es esa impunidad la que les permite actuar como matones. Pero los poderes públicos tienen la absoluta obligación de imponer la ley, pues de otro modo se ilegitiman, y en tal caso los ciudadanos deberían imponerla por su cuenta, también a los políticos. A estas situaciones nos está llevando la chusma dirigente.

 

 

 

****Blog: Me parece excelente que en los comentarios del blog se hable lo mismo de electricidad que de la Restauración, de la homosexualidad (el artículo de Marco, aparte mi discrepancia con él, me ha parecido muy bueno, en cuanto sirve para aclarar las respectivas posiciones: no comparto la crítica que le han hecho por haberlo escrito), del rock,  de los visigodos o del separatismo. Aunque sea imposible profundizar mucho, siempre queda algo y la discusión cobra interés y variedad.

   El término AC /DC, en jerga inglesa se utiliza o utilizaba (el slang cambia constantemente y varía de unos países a otros)  en el sentido de bisexual. Parece que el grupo no se puso el nombre con esa intención --quizá en Australia se desconocía incluso ese doble significado-- sino, como veo, por pura casualidad. Pero al menos en ciertos medios fue asociado a la bisexualidad, parece que contra su verdadero carácter. Un inglés, hace muchos años, me explicó que el nombre del grupo aludía a eso. El rock, de todas formas, siempre fue asociado a cierta concepción perversa de la sexualidad ("transgresora", decían).

 

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En torno a Nueva historia de España (VI). El poder y la democracia

 

P.-  Siguiendo con el poder, usted lleva en su libro la contraria nada menos que a Aristóteles y su división de los sistemas políticos en monarquía, aristocracia y democracia, con las correspondientes degradaciones

R.-  Se han hecho otras divisiones, por ejemplo en  Montesquieu, pero la de Aristóteles es la más clásica y sigue siéndolo, y se usa abundantemente para describir diversos sistemas políticos. El segundo caso, la aristocracia, es valorativo, al revés que los otros dos, que son meramente descriptivos, por lo cual es mejor la palabra oligarquía, poder de unos pocos, muy rara vez “los mejores”, que constituyen “la clase política”. Pero se trata de una división  claramente falsa. No existe el poder de uno o monarquía, ya que este necesita siempre un aparato político, una oligarquía en la que asentarse. Y viceversa: todos los regímenes son monarquías en el sentido de que siempre hay un individuo a la cabeza del estado. Se han ensayado sistemas de diarquía o de triarquía, pero no han funcionado: cuando hay varias cabezas en el poder, terminan peleándose y dividiendo a la sociedad. Por lo tanto, todos los sistemas son al mismo tiempo monarquías y oligarquías, necesariamente, y nunca existen de modo separado. Es imposible imaginar un monarca sin oligarquía o una oligarquía sin monarca.

 

P. ¿Y la democracia?

R.- También puede decirse que todos los regímenes son democráticos en mayor o menor medida, puesto que no podrían sostenerse largo tiempo sin un grado suficiente de consentimiento por parte de la masa de los gobernados. Por otra parte, la democracia en el sentido etimológico de la palabra, es decir, “poder del pueblo”, es un oxímoron, en realidad un imposible. El poder se ejerce siempre sobre la masa de la población, y la democracia no puede ejercerse sobre nadie. Además, el pueblo no es un ente homogéneo con una voluntad única, sino que está recorrido por una diversidad de tendencias, intereses y sentimientos, como ya quedó indicado, y este hecho es crucial para entender la política y la historia en todos los casos. Ni siquiera las mayorías son estables, porque sus ideas, preferencias y composición cambian con el tiempo. Por ello la palabra democracia en su significación literal es absurda. Lo que llamamos democracias son también monarquías y oligarquías necesariamente.

 

P. Así vistas las cosas, no habría modo de distinguir con claridad los diversos regímenes.

R. Una posible división, más racional, creo,  podría establecerse entre regímenes electivos y no electivos. Lo que caracteriza el régimen que llamamos democracia no es otra cosa que la posibilidad que tiene el pueblo de elegir entre los oligarcas y monarcas que se presentan para gobernar, y de limitar su gobierno en el tiempo. Esta es la plasmación más natural de las tesis de los brillantes escolásticos españoles del Siglo de Oro, en el sentido de que el poder viene de Dios, pero no directamente al monarca, sino a través del pueblo. La concepción electiva tiene sus problemas, pues viene a ser una especie de guerra civil larvada, pero mientras solo sea larvada puede ser también muy productiva. Volviendo al reino hispano-godo, la monarquía tradicional era electiva (dentro de la oligarquía, desde luego), pero el resultado eran continuas guerras civiles, por lo que se buscó una solución en la monarquía hereditaria e intocable, algo que solo se consiguió a medias. Pero debe tenerse en cuenta que en la política los objetivos siempre se consiguen solo a medias.  La elegibilidad significa la explicitación de partidos (explicitación, porque los partidos existen también en los regímenes no electivos, en forma de camarillas que pugnan oscuramente por el poder) y de derechos políticos (que también existen de forma implícita o limitada en los regímenes no electivos, por cuanto toda ley, aunque la haga el monarca, supone derechos políticos para la población). Otra cosa de los regímenes electivos es el concepto de que la soberanía no reside en el monarca, sino en el pueblo o nación, por lo menos indirectamente: las leyes pasan de  expresar la voluntad soberana del monarca a expresar la voluntad de una oligarquía elegida y en principio revocable.

 

P. De acuerdo con lo anterior, los elegidos tampoco representan nunca al pueblo, ya que este no tiene una sola voluntad.

R.- La idea de que hay una voluntad popular o nacional conduce directamente al totalitarismo, y produce un poder mucho más absolutista del que soñó jamás el monarca absoluto. Lo que acepta la llamada democracia es la regla de las mayorías, que las minorías aceptan sin rebelarse mientras se mantenga la ley y otras normas, como la separación de poderes. Realmente habría que cambiar las denominaciones corrientes, que seguimos empleando porque en alguna medida resultan útiles, pero al mismo tiempo son torpes y dan lugar a muchos equívocos. Solo en circunstancias excepcionales, como una guerra, llega a manifestarse una especie de “voluntad general”, que ni siquiera lo es entonces por completo, pero que puede tener una formulación política no totalitaria. Si volvemos sobre nuestra historia reciente, el Movimiento Nacional fue una exigencia de tiempos de guerra que aglutinaba con bastante firmeza a uno de los bandos de la guerra civil, algo que también intentó el Frente Popular sin conseguirlo. En ese sentido, la unificación política en el Movimiento fue una de las claves de la victoria de Franco y de la derrota de la revolución. El Movimiento siguió siendo muy efectivo ante los peligros de la guerra mundial y luego frente a la guerrilla, la  hostilidad y aislamiento internacional que sufrió el país. Pero una vez vencidas por el régimen aquellas situaciones, en los años 60 el Movimiento se fue anquilosando, incapaz no ya de dar respuesta a la creciente diversidad de intereses sociales, sino de mantener unidas a las propias familias del franquismo, que marchaban cada una por su lado. Los reformistas del régimen entendieron bien la situación, mientras que los continuistas, queriendo mantener una fórmula inaplicable a las nuevas circunstancias, demostraban su ineficacia e imposibilidad en el hecho de estar ellos mismos, los continuistas, cada vez más divididos entre sí. En la historia, una fórmula de éxito suele ser anulada por las propias condiciones que ella crea. Por eso la transición fue a su vez un éxito, aunque lo echara a perder en gran medida la irresponsabilidad de algunos dirigentes. 

  

 

Comentarios (170)

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51 doiraje, día 14 de Julio de 2010 a las 14:27
#28 kufisto

Magnífica la cita que aportas. Muchas gracias por traerla aquí.

La respuesta a todo el dolor humano está en Cristo, en efecto. Pero para ello tuvo que dejarse matar, y de qué modo.

Sin embargo, el mal, el pecado, es un misterio en sí mismo. Pero también remite a Dios, pues nos hizo y nos quiso libres (para liberalismo, el de Dios, manuelp): libres para aceptarle, libres para rechazarle. Y le rechazamos... Tuvo que hacerse presente y dejarse matar por nosotros en la Persona de su Hijo para poder redimirnos de nuestra libertad pervertida. Y aún así, quiso mantenernos libres.
52 manuelp, día 14 de Julio de 2010 a las 14:28
# 50 Vendeano

Muy bien, quede así. Pero, para que conste, no comparto en absoluto su opinión sobre la falta de respetabilidad de los argumentos de Gibbon y sobre lo de la "onda" no se lo voy a negar terminantemente, pero tampoco, por ello, voy a dejar de creer en los muchos errores y abusos del clero, propios de todo colectivo humano.
53 manuelp, día 14 de Julio de 2010 a las 14:38
# 51

¡Hombre!, pues sus vicarios y seguidores - en su mayor parte- no parecen entusiasmarse gran cosa con el liberalismo.
Pero, dejémoslo estar, que no tengo ganas de enzarzarme tan pronto en otro rifirrafe como el de hace dos días y que me salga con otra rabotada.
54 doiraje, día 14 de Julio de 2010 a las 14:48
#39 egarense

Lo primero, tutéame, como antes. No me he vuelto ni más distinto ni más distante. Sigo sin ser de facebook, por eso no respondí a tu invitación. Tardo mucho en encajar las innovaciones tecnológicas, y esto de las redes sociales sigo sin asimilarlo. Los Tauro somos así de lentos para lo nuevo.

Es una suerte enorme que hayas conocido a un sacerdote con el que te sientas a gusto. Esta experiencia te va a hacer mucho bien, como ya estás comprobando. Yo he conocido a uno magnífico al que quiero un montón y que también me aprecia, el P. Guillermo; lo conocí en un blog. Por desgracia vive a 500 kms. de distancia, en Vigo.

Y mira por dónde, si tú eres sargento, yo soy legionario, pero de la Legión de las Almas Pequeñas, un movimiento espiritual católico surgido en Bélgica en los años sesenta. Enhorabuena por ese nombramiento; vívelo como una nueva vinculación con Cristo.

55 doiraje, día 14 de Julio de 2010 a las 14:52
#53 manuelp

No se me pique, buen hombre.
56 egarense, día 14 de Julio de 2010 a las 15:02
#54

Pues de tu. La mía es la Orden Militar Católica del Temple de Jerusalén. Comprendo lo de FB, pero a mi me sirve complemento, porque puedes hacer trabajos personales, es más íntimo, no tienes que sujetarte, a pesar de la tolerancia de don Pío, a un hilo o a una temática concreta... Puedes añadir fotos, etc...
57 doiraje, día 14 de Julio de 2010 a las 15:07
#56 egarense

Así mejor.
58 manuelp, día 14 de Julio de 2010 a las 15:10
kufisto

Pero no vaya a poner el capitulo V del libro V "El gran inquisidor", porque es devastador.
59 kufisto, día 14 de Julio de 2010 a las 15:11
Iván es el más religioso de los tres hermanos (cuatro, contando al bastardo); también el más honesto con sus ideas, entre otras cosas porque es el único que las tiene, los demás actúan a base de impulsos, de creencias, de maldad...

Creo que el personaje más logrado de Dostoievski es Iván Karamazov. Lo que en mi opinión viene a decir el autor es que la única salida para el hombre con ideas, para aquel que se hace preguntas y desea en contrar respuestas lógicas, tangibles, de ESTE mundo, es el suicidio.

La vida habría que vivirla, no intentar explicarla.
60 kufisto, día 14 de Julio de 2010 a las 15:13
manuelp,

veo que quiere que lo ponga. A mí también me parece definitivo.

Voy a buscarlo.

61 Vendeano, día 14 de Julio de 2010 a las 15:13
#52 manuelp

Aparte de que el efecto de "errores y abusos" puede llegar a ser beneficioso (vea Vd. la fábula apiaria de Mandeville), errores y abusos no son exclusivos de la institución Iglesia, pero sí que es exclusiva su atracción para ser vapuleada por su causa.

¿Porqué no se metió el Sr. Gibbon con la institución Estado? ¿Quizá porque su ego se identificaba con ese Mega-ego tan sabio y bondadoso, el único que puede "salvarnos" de nuestras carcas adherencias supersticiosas y religiosas?

¿Porqué cuando se intenta denigrar a la Iglesia se cita la Inquisición y no se habla, p.ej., de la institución Estado, tan caritativa y filantrópica a lo largo de su pacífica historia, como todos sabemos?

Hay cierto tipo de irreligiosos que son un poco como los ex-fumadores: no toleran a los fumadores. A mí me pasa que, como nunca he fumado, admito a los fumadores si no me hacen toser. Siendo agnóstico pero no irreligioso (me pesa que Gustavo Bueno no admita tal mezcla), creo que muchos ateos han sustituído una fe provechosa por otra perjudicial, y un Dios bondadoso por "la más fría de las bestias frias".
62 egarense, día 14 de Julio de 2010 a las 15:14
#59

Es más dura la vida para aquel que se hace preguntas y desea encontrar respuestas lógicas (para él), etc. Y algo de eso sabemos los que estamos en este blog. Pero no hay elección. Cuando llega a tu vida, es imposible volver atrás... Y aunque algunos lo consigan, finalmente vuelven a preguntarse y entoces es aún, mucho más doloroso...
63 Contable, día 14 de Julio de 2010 a las 15:17
Hegemon posiblemente ha aprendido Electricidad para los barcos, submarinos incluidos. Si lo ha estudiado en Gijón (Asturias), es normal.

En los barcos, y más cuanto más pequeño es el buque, la presencia de la corriente continua es muy importante. Los submarinos Diesel sumergidos tienen que moverse mediante baterías. Peor quien no comprenda las manías de la alterna, difícilmente podrá trastear en una vulgar emisora.

Pero los buques modernos ya son otra historia. El buque ese Queen no se qué que tienen los ingleses se mueve por hélices que van acopladas de bulbos que se pueden orientar en cualquier dirección. Además, otras hélices están colocadas en agujeros que atraviesan el casco cerca de la quilla en la zona próxima a la proa. El buque puede atracar y desatracar sin auxilio de remolcadores. Es más, un buque así será más maniobrable, y podrá eludir sucesos como el del Titanic. Al no precisar timón, la avería que posibilitó el hundimiento del Bismark, no puede existir tampoco. En caso de avería, se extrae el bulbo y se coloca otro en su lugar y el extraído se lleva a reparar sin más.

Por favor, Hegemon, no me digas que eres Doctor Ingeniero Naval (o Nabal) porque me puede dar un ataque de risa.

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Habrás observado que no digo que digas locuras, ni que digas mentiras, pero eres un engreído y un faltón.

Y las leyes de Maxwell son las mismas en Madrid que en Gijón, Un Voltio es un Voltio en cualquier sitio, y un Dhallander es un Dhallander de igual modo.

Sé un poco más humilde, menos faltón, y no olvides que buenas formas y modales, abren puertas principales.

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Y como siempre he dicho, yo soy solo un humilde ciclista, y mi bicicleta funciona con corriente alterna, a 6 V, que proporciona una magneto que todo el mundo incorrectamente llama dinamo. Es decir, que funciona con corriente alterna, como las bicicletas de todo el mundo.
64 kufisto, día 14 de Julio de 2010 a las 15:19
Han pasado ya quince siglos desde que Cristo dijo: “No tardaré en volver. El día y la hora, nadie, ni el propio Hijo, las sabe”. Tales fueron sus palabras al desparecer, y la Humanidad le espera siempre con la misma fe, o acaso con fe más ardiente aún que hace quince siglos. Pero el Diablo no duerme; la duda comienza a corromper a la Humanidad, a deslizarse en la tradición de los milagros. En el Norte de Germania ha nacido una herejía terrible, que, precisamente, niega los milagros. Los fieles, sin embargo, creen con más fe en ellos. Se espera a Cristo, se quiere sufrir y morir como Él... Y he aquí que la Humanidad ha rogado tanto por espacio de tantos siglos, ha gritado tanto “¡Señor, dignáos, aparecérosnos!”, que Él ha querido, en su misericordia inagotable, bajar a la tierra.
Y he aquí que ha querido mostrarse, al menos un instante, a la multitud desgraciada, al pueblo sumido en el pecado, pero que le ama con amor de niño. El lugar de la acción es Sevilla; la época, la de la Inquisición, la de los cotidianos soberbios autos de fe, de terribles heresiarcas, ad majorem Dei gloriam.
No se trata de la venida prometida para la consumación de los siglos, de la aparición súbita de Cristo en todo el brillo de su gloria y su divinidad, “como un relámpago que brilla del Ocaso al Oriente”. No, hoy sólo ha querido hacerles a sus hijos una visita, y ha escogido el lugar y la hora en que llamean las hogueras. Ha vuelto a tomar la forma humana que revistió, hace quince siglos, por espacio de treinta años.
Aparece entre las cenizas de las hogueras, donde la víspera, el cardenal gran inquisidor, en presencia del rey, los magnates, los caballeros, los altos dignatarios de la Iglesia, las más encantadoras damas de la corte, el pueblo en masa, quemó a cien herejes. Cristo avanza hacia la multitud, callado, modesto, sin tratar de llamar la atención, pero todos le reconocen.
El pueblo, impelido por un irresistible impulso, se agolpa a su paso y le sigue. Él, lento, una sonrisa de piedad en los labios, continúa avanzando. El amor abrasa su alma; de sus ojos fluyen la Luz, la Ciencia, la Fuerza, en rayos ardientes, que inflaman de amor a los hombres. Él les tiende los brazos, les bendice. De Él, de sus ropas, emana una virtud curativa. Un viejo, ciego de nacimiento, sale a su encuentro y grita: “¡Señor, cúrame para que pueda verte!” Una escama se desprende de sus ojos, y ve. El pueblo derrama lágrimas de alegría y besa la tierra que Él pisa. Los niños tiran flores a sus pies y cantan Hosanna, y el pueblo exclama: “¡Es Él! ¡Tiene que ser Él! ¡No puede ser otro que Él!”
Cristo se detiene en el atrio de la catedral. Se oyen lamentos; unos jóvenes llevan en hombros a un pequeño ataúd blanco, abierto, en el que reposa, sobre flores, el cuerpo de una niña de diecisiete años, hija de un personaje de la ciudad.
—¡Él resucitará a tu hija! —le grita el pueblo a la desconsolada madre.
El sacerdote que ha salido a recibir el ataúd mira, con asombro, al desconocido y frunce el ceño.
Pero la madre profiere:
—¡Si eres Tú, resucita a mi hija!
Y se posterna ante Él. Se detiene el cortejo, los jóvenes dejan el ataúd sobre las losas. Él lo contempla, compasivo, y de nuevo pronuncia el Talipha kumi (Levántate, muchacha).
La muerta se incorpora, abre los ojos, se sonríe, mira sorprendida en torno suyo, sin soltar el ramo de rosas blancas que su madre había colocado entre sus manos. El pueblo, lleno de estupor, clama, llora.
En el mismo momento en que se detiene el cortejo, aparece en la plaza el cardenal gran inquisidor. Es un viejo de noventa años, alto, erguido, de una ascética delgadez. En sus ojos hundidos fulgura una llama que los años no han apagado. Ahora no luce los aparatosos ropajes de la víspera; el magnífico traje con que asistió a la cremación de los enemigos de la Iglesia ha sido reemplazado por un tosco hábito de fraile.
Sus siniestros colaboradores y los esbirros del Santo Oficio le siguen a respetuosa distancia. El cortejo fúnebre detenido, la muchedumbre agolpada ante la catedral le inquietan, y espía desde lejos. Lo ve todo: el ataúd a los pies del desconocido, la resurrección de la muerta... Sus espesas cejas blancas se fruncen, se aviva, fatídico, el brillo de sus ojos.
—¡Prendedle!— les ordena a sus esbirros, señalando a Cristo.
Y es tal su poder, tal la medrosa sumisión del pueblo ante él, que la multitud se aparta, al punto, silenciosa, y los esbirros prenden a Cristo y se lo llevan. Como un solo hombre, el pueblo se inclina al paso del anciano y recibe su bendición.
Los esbirros conducen al preso a la cárcel del Santo Oficio y le encierran en una angosta y oscura celda.
Muere el día, y una noche de luna una noche española, cálida y olorosa a limoneros y laureles, le sucede.
De pronto, en las tinieblas se abr la férrea puerta del calabozo y penetra el gran inquisidor en persona solo, alumbrándose con una linterna. La puerta se cierra tras él. E anciano se detiene a pocos pasos de umbral y, sin hablar palabra, con templa, durante cerca de dos minutos, al preso. Luego, avanza lenta mente, deja la linterna sobre la mesa y pregunta:
—¿Eres Tú, en efecto?
Pero, sin esperar la respuesta prosigue
—No hables, calla. ¿Qué podías decirme? Demasiado lo sé. No tienes derecho a añadir ni una sola palabra a lo que ya dijiste. ¿Porqué has venido a molestarnos?… Bien sabes que tu venida es inoportuna. Mas yo te aseguro que mañana mismo... No quiero saber si eres Él o sólo su apariencia; sea quien seas, mañana te condenaré; perecerás en la hoguera como el peor de los herejes. Verás cómo ese mismo pueblo que esta tarde te besaba los pies, se apresura, a una señal mía, a echar leña al fuego. Quizá nada de esto te sorprenda...
Y el anciano, mudo y pensativo sigue mirando al preso, acechando la expresión de su rostro, serena y suave.
—El Espíritu terrible e inteligente — añade, tras una larga pausa —, el Espíritu de la negación y de la nada, te habló en el desierto, y la Escrituras atestiguan que te “tentó”. No puede concebirse nada más profundo que lo que se te dijo e aquellas tres preguntas o, para emplear el lenguaje de la Escritura, en aquellas tres “tentaciones”. ¡Si ha habido algún milagro auténtico, evidente, ha sido el de las tres tentaciones! ¡El hecho de que tales preguntas hayan podido brotar de unos labios, es ya, por sí solo, un milagro! Supongamos que hubieran sido borradas del libro, que hubiera que inventarlas, que forjárselas de nuevo. Supongamos que, con ese objeto, se reuniesen todos los sabios de la tierra, los hombres de Estado, los príncipes de la Iglesia, los filósofos, los poetas, y que se les dijese: “Inventad tres preguntas que no sólo correspondan a la grandeza del momento, sino que contengan, en su triple interrogación, toda la historia de la Humanidad futura”, ¿crees que esa asamblea de todas las grandes inteligencias terrestres podría forjarse algo tan alto, tan formidable como las tres preguntas del inteligente y poderoso Espíritu? Esas tres preguntas, por sí solas, demuestran que quien te habló aquel día no era un espíritu humano, contingente, sino el Espíritu Eterno, Absoluto. Toda la historia ulterior de la Humanidad está predicha y condensada en ellas; son las tres formas en que se concretan todas las contradicciones de la historia de nuestra especie. Esto, entonces, aún no era evidente, el porvenir era aún desconocido; pero han pasado quince siglos y vemos que todo estaba previsto en la Triple Interrogación, que es nuestra historia.¿Quién tenía razón, di? ¿Tú o quien te interrogó?...
65 kufisto, día 14 de Julio de 2010 a las 15:21
Si no el texto, el sentido de la primera pregunta es el siguiente: “Quieres presentarte al mundo con las manos vacías, anunciándoles a los hombres una libertad que su tontería y su maldad naturales no lo permiten comprender, una liberad espantosa, ¡pues para el hombre y para la sociedad no ha habido nunca nada tan espantoso como la libertad!, cuando, si convirtieses en panes todas esas piedras peladas esparcidas ante tu vista, verías a la Humanidad correr, en pos de ti, como un rebaño, agradecida, sumisa, temerosa tan sólo de que tu mano depusiera su ademán taumatúrgico y los panes se tornasen piedras.” Pero tú no quisiste privar al hombre de su libertad y repeliste la tentación; te horrorizaba la idea de comprar con panes la obediencia de la Humanidad, y contestaste que “no so1o de pan vive el hombre”, sin saber que el espíritu de la tierra, reclamando el pan de la tierra, había de alzarse contra ti, combatirte y vencerte, y que todos le seguirían, gritando: “¡Nos ha dado el fuego del cielo!” Pasarán siglos y la Humanidad proclamará, por boca de sus sabios, que no hay crímenes y, por consiguiente, no hay pecado; que so1o hay hambrientos. “Dales pan si quieres que sean virtuosos.” Esa será la divisa de los que se alzarán contra ti, el lema que inscribirán en su bandera; y tu templo será derribado y, en su lugar, se erigirá una nueva Torre de Babel, no más firme que la primera, el esfuerzo de cuya erección y mil años de sufrimientos podías haberles ahorrado a los hombres. Pues volverán a nosotros, al cabo de mil años de trabajo y dolor, y nos buscarán en los subterráneos, en las catacumbas donde estaremos escondidos — huyendo aún de la persecución, del martirio —, para gritarnos: “¡Pan! ¡Los que nos habían prometido el fuego del cielo no nos lo han dado!” Y nosotros acabaremos su Babel, dándoles pan, lo único de que tendrán necesidad. Y se lo daremos en tu nombre. Sabemos mentir. Sin nosotros, se morirían de hambre. Su ciencia no les mantendría. Mientras gocen de libertad les faltará el pan; pero acabarán por poner su libertad a nuestros pies, clamando: “¡Cadenas y pan!” Comprenderán que la libertad no es compatible con una justa repartición del pan terrestre entre todos los hombres, dado que nunca — ¡nunca! — sabrán repartírselo. Se convencerán también de que son indignos de la libertad; débiles, viciosos, necios, indómitos. Tú les prometiste el pan del cielo. ¿Crees que puede ofrecerse ese pan, en vez del de la tierra, siendo la raza humana lo vil, lo incorregiblemente vil que es? Con tu pan del cielo podrás atraer y seducir a miles de almas, a docenas de miles, pero ¿y los millones y las decenas de millones no bastante fuertes para preferir el pan del cielo al pan de la tierra? ¿Acaso eres tan sólo el Dios de los grandes? Los demás, esos granos de arena del mar; los demás, que son débiles, pero que te aman, ¿no son a tus ojos sino viles instrumentos en manos de los grandes?... Nosotros amamos a esos pobres seres, que acabarán, a pesar de su condición viciosa y rebelde, por dejarse dominar. Nos admirarán, seremos sus dioses, una vez sobre nuestros hombros la carga de su libertad, una vez que hayamos aceptado el cetro que — ¡tanto será el miedo que la libertad acabará por inspirarles! — nos ofrecerán. Y reinaremos en tu nombre, sin dejarte acercar a nosotros. Esta impostura, esta necesaria mentira, constituirá nuestra cruz.
Como ves, la primera de la tres preguntas encerraba el secreto del mundo. ¡Y tú la desdeñaste! Ponías la libertad por encima de todo, cuando, si hubieras consentido en tornar panes las piedras del desierto, hubieras satisfecho el eterno y unánime deseo de la Humanidad; le hubieras dado un amo. El más vivo afán del hombre libre es encontrar un ser ante quien inclinarse. Pero quiere inclinarse ante una fuerza incontestable, que pueda reunir a todos los hombres en una comunión de respeto; quiere que el objeto de su culto lo sea de un culto universal; quiere una religión común. Y esa necesidad de la comunidad en la adoración es, desde el principio de los siglos, el mayor tormento individual y colectivo del género humano. Por realizar esa quimera, los hombres se exterminan. Cada pueblo se ha creado un dios y le ha dicho a su vecino: “¡Adora a mi dios o te mato!” Y así ocurrirá hasta el fin del mundo; los dioses podrán desaparecer de la tierra, mas la Humanidad hará de nuevo por los ídolos lo que ha hecho por los dioses. Tú no ignorabas ese secreto fundamental de la naturaleza humana y, no obstante, rechazaste la única bandera que te hubiera asegurado la sumisión de todos los hombres: la bandera del pan terrestre; la rechazaste en nombre del pan celestial y de la libertad, y en nombre de la libertad seguiste obrando hasta tu muerte. No hay, te repito, un afán más vivo en el hombre que encontrar en quien delegar la libertad de que nace dotada tan miserable criatura. Sin embargo, para obtener la ofrenda de la libertad de los hombres, hay que darles la paz de la conciencia. El hombre se hubiera inclinado ante ti si le hubieras dado pan, porque el pan es una cosa incontestable; pero si, al mismo tiempo, otro se hubiera adueñado de la conciencia humana, el hombre hubiera dejado tu pan para seguirle. En eso, tenías razón; el secreto de la existencia humana consiste en la razón, en el motivo de la vida. Si el hombre no acierta a explicarse por qué debe vivir preferirá morir a continuar esta existencia sin objeto conocido, aunque disponga de una inmensa provisión de pan. Pero ¿de qué te sirvió el conocer esa verdad? En vez de coartar la libertad humana, le quitaste diques, olvidando, sin duda, que a la libertad de elegir entre el bien y el mal el hombre prefiere la paz, aunque sea la de la muerte. Nada tan caro para el hombre como el libre albedrío, y nada, también, que le haga sufrir tanto. Y, en vez de formar tu doctrina de principios sólidos que pudieran pacificar definitivamente la conciencia humana, la formaste de cuanto hay de extraordinario, vago, conjetural, de cuanto traspasa los límites de las fuerzas del hombre, a quien, ¡tú que diste la vida por él!, diríase que no amabas. Al quitarle diques a su libertad, introdujiste en el alma humana nuevos elementos de dolor. Querías ser amado con un libre amor, libremente seguido. Abolida la dura ley antigua, el hombre debía, sin trabas, sin más guía que tu ejemplo, elegir entre el bien y el mal. ¿,No se te alcanzaba que acabarías por desacatar incluso tu ejemplo y tu verdad, abrumado bajo la terrible carga de la libre elección, y que gritaría: “Si Él hubiera poseído la verdad, no hubiera dejado a sus hijos sumidos en una perplejidad tan horrible, envueltos en tales tinieblas?” Tú mismo preparaste tu ruina: no culpes a nadie. Si hubieras escuchado lo que se te proponía... Hay sobre la tierra tres únicas fuerzas capaces de someter para siempre la conciencia de esos seres débiles e indómitos — haciéndoles felices — : el milagro, el misterio y la autoridad. Y tú no quisiste valerte de ninguna. El Espíritu terrible te llevó a la almena del templo y te dijo: “¿Quieres saber si eres el Hijo de Dios? Déjate caer abajo, porque escrito está que los ángeles tomarte han en las manos.” Tú rechazaste la proposición, no te dejaste caer. Demostraste con ello el sublime orgullo de un dios; ¡pero los hombres, esos seres débiles, impotentes, no son dioses! Sabías que, sólo con intentar precipitarte, hubieras perdido la fe en tu Padre, y el gran Tentador hubiera visto, regocijadísimo, estrellarse tu cuerpo en la tierra que habías venido a salvar. Mas, dime, ¿hay muchos seres semejantes a ti? ¿Pudiste pensar un solo instante que los hombres serían capaces de comprender tu resistencia a aquella tentación? La naturaleza humana no es bastante fuerte para prescindir del milagro y contentarse con la libre elección del corazón, en esos instantes terribles en que las preguntas vitales exigen una respuesta. Sabías que tu heroico silencio sería perpetuado en los libros y resonaría en lo más remoto de los tiempos, en los más apartados rincones del mundo. Y esperabas que el hombre te imitaría y prescindiría de los milagros, como un dios, siendo así que, en su necesidad de milagros, los inventa y se inclina ante los prodigios de los magos y los encantamientos de los hechiceros, aunque sea hereje o ateo.
Cuando te dijeron, por mofa: “¡Baja de la cruz y creeremos en ti!”, no bajaste. Entonces, tampoco quisiste someter al hombre con el milagro, porque lo que deseaba de él era una creencia libre, no violentada por el prestigio de lo maravilloso; un amor espontáneo, no los transportes serviles de un esclavo aterrorizado. En esta ocasión, como en todas, obraste inspirándote en una idea del hombre demasiado elevada: ¡es esclavo, aunque haya sido creado rebelde! Han pasado quince siglos: ve y juzga. ¿A quién has elevado hasta ti? El hombre, créeme, es más débil y más vil de lo que tú pensabas. ¿Puede, acaso, hacer lo que tú hiciste? Le estimas demasiado y sientes por él demasiado poca piedad; le has exigido demasiado, tú que le amas más que a ti mismo. Debías estimarle menos y exigirle menos. Es débil y cobarde. El que hoy se subleve en todas partes contra nuestra autoridad y se enorgullezca de ello, no significa nada. Sus bravatas son hijas de una vanidad de escolar. Los hombres son siempre unos chiquillos: se sublevan contra el profesor y le echan del aula; pero la revuelta tendrá un término y les costará cara a los revoltosos. No importa que derriben templos y ensangrienten la tierra: tarde o temprano, comprenderán la inutilidad de una rebelión que no son capaces de sostener. Verterán estúpidas lágrimas; pero, al cabo, comprenderán que el que les ha creado rebeldes les ha hecho objeto de una burla y lo gritarán, desesperados. Y esta blasfemia acrecerá su miseria, pues la naturaleza humana, demasiado mezquina para soportar la blasfemia, se encarga ella misma de castigarla.
66 kufisto, día 14 de Julio de 2010 a las 15:23
La inquietud, la duda, la desgracia: he aquí el lote de los hombres por quienes diste tu sangre. Tu profeta dice que, en su visión simbólica, vio a todos los partícipes de la primera resurrección y que eran doce mil por cada generación. Su número no es corto, si se considera que supone una naturaleza más que humana el llevar tu cruz, el vivir largos años en el desierto, alimentándose de raíces y langostas; y puedes, en verdad, enorgullecerte de esos hijos de la libertad, del libre amor, estar satisfechos del voluntario y magnífico sacrificio de sí mismos, hecho en tu nombre. Pero no olvides que se trata só1o de algunos miles y, más que de hombres, de dioses. ¿Y el resto de la Humanidad? ¿Qué culpa tienen los demás, los débiles humanos, de no poseer la fuerza sobrenatural de los fuertes? ¿Qué culpa tiene el alma feble de no poder soportar el peso de algunos dones terribles? ¿Acaso viniste tan sólo por los elegidos? Si es así, lo importante no es la libertad ni el amor, sino el misterio, el impenetrable misterio. Y nosotros tenemos derecho a predicarles a los hombres que deben someterse a él sin razonar, aun contra los dictados de su conciencia. Y eso es lo que hemos hecho. Hemos corregido tu obra; la hemos basado en el “milagro”, el “misterio” y la “autoridad”. Y los hombres se han congratulado de verse de nuevo conducidos como un rebaño y libres, por fin, del don funesto que tantos sufrimientos les ha causado. Di, ¿hemos hecho bien? ¿Se nos puede acusar de no amar a la Humanidad? ¿No somos nosotros los únicos que tenemos conciencia de su flaqueza; nosotros que, en atención a su fragilidad, la hemos autorizado hasta para pecar, con tal que nos pida permiso? ¿Por qué callas? ¿Por qué te limitas a mirarme con tus dulces y penetrantes ojos? ¡No te amo y no quiero tu amor; prefiero tu cólera! ¿Y para qué ocultarte nada? Sé a quién le hablo. Conoces lo que voy a decirte, lo leo en tus ojos... Quizá quieras oír precisamente de mi boca nuestro secreto. Oye, pues: no estamos contigo, estamos con Él... ; nuestro secreto es ése. Hace mucho tiempo — ¡ocho siglos! — que no estamos contigo, sino con Él. Hace ocho siglos que recibimos de Él el don que tú, cuando te tentó por tercera vez mostrándote todos los reinos de la tierra, rechazaste indignado; nosotros aceptamos y, dueños de Roma y la espada de César, nos declaramos los amos del mundo. Sin embargo, nuestra conquista no ha acabado aún, está todavía en su etapa inicial, falta mucho para verla concluida; la tierra ha de sufrir aún durante mucho tiempo; pero nosotros conseguiremos nuestro objeto, seremos el César y, entonces, nos preocuparemos de la felicidad universal. Tú también pudiste haber tomado la espada de César; ¿por qué rechazaste tal don? Aceptándole, hubieras satisfecho todos los anhelos de los hombres sobre la tierra, les hubieras dado un amo, un depositario de su conciencia y, a la vez, un ser en torno a quien unirse, formando un inmenso hormiguero, ya que la necesidad de la unión universal es otro de los tres supremos tormentos de la Humanidad. La Humanidad siempre ha tendido a la unidad mundial. Cuanto más grandes y gloriosos, más sienten los pueblos ese anhelo. Los grandes conquistadores, los Tamerlan, los Gengis Kan que recorren la tierra como un huracán devastador, obedecen, de un modo inconsciente, a esa necesidad. Tomando la púrpura de César, hubieras fundado el imperio universal, que hubiera sido la paz del mundo. Pues, ¿quién debe reinar sobre los hombres sino el que es dueño de sus conciencias y tiene su pan en las manos?
Tomamos la espada de César y, al hacerlo, rompimos contigo y nos unimos a Él. Aún habrá siglos de libertinaje intelectual, de pedantería y de antropofagia —los hombres, luego de erigir, sin nosotros, su Torre de Babel, se entregarán a la antropofagia—; pero la bestia acabará por arrastrarse hasta nuestros pies, los lamerá y los regará con lágrimas de sangre. Y nosotros nos sentaremos sobre la bestia y levantaremos una copa en la que se leerá la palabra “Misterio”. Y entonces, sólo entonces, empezará para los hombres el reinado de la paz y de la dicha. Tú te de tus elegidos, pero son una mi noria: nosotros les daremos el re y la calma a todos. Y aun de esa minoría, aun de entre esos “fuertes” llamados a ser de los elegidos, ¡cuántos han acabado y acabarán por cansarse de esperar, cuán tos han empleado y emplearán contra ti las fuerzas de su espíritu y el ardor de su corazón en uso de la libertad de que te son deudores! Nosotros les daremos a todos la felicidad, concluiremos con las re vueltas y matanzas originadas por la libertad. Les convenceremos de que no serán verdaderamente libres, sino cuando nos hayan confiado su libertad. ¿Mentiremos? ¡No! Y bien sabrán ellos que no les engañamos, cansados de las dudas y de los terrores que la libertad lleva consigo. La independencia, el libre pensamiento y la ciencia llegarán a sumirles en tales tinieblas, a espantarlos con tales prodigios, a causar los con tales exigencias, que los menos suaves y dóciles se suicidarán; otros, también indóciles, pero débiles y violentos, se asesinarán, y otros —los más—, rebaño de cobardes y de miserables, gritarán a nuestros pies: “¡Sí, tenéis razón! Sólo vosotros poseéis su secreto y volvemos a vosotros! ¡Salvadnos de nosotros mismos!”
No se les ocultará que el pan —obtenido con su propio trabajo, sin milagro alguno— que reciben de nosotros se lo tomamos antes nosotros a ellos para repartírselo, y que no convertimos las piedras en panes. Pero, en verdad, más que el pan en sí, lo que les satisfará es que nosotros se lo demos. Pues verán que, si no convertimos las piedras en partes, tampoco los panes se convierten, vuelto el hombre a nosotros, en piedras. ¡Comprenderán, al cabo, el valor de la sumisión! Y mientras no lo comprendan, padecerán. ¿Quién, dime, quién ha puesto más de su parte para que dejen de padecer? ¿Quién ha dividido el rebaño y le ha dispersado por extraviados andurriales? Las ovejas se reunirán de nuevo, el rebaño volverá a la obediencia y ya nada le dividirá ni lo dispersará. Nosotros, entonces, les daremos a los hombres una felicidad en armonía con su débil naturaleza, una felicidad compuesta de pan y humildad. Sí, les predicaremos la humildad — no, como Tú, el orgullo . Les probaremos que son débiles niños, pero que la felicidad de los niños tiene particulares encantos. Se tornarán tímidos, no nos perderán nunca de vista y se estrecharán contra nosotros como polluelos que buscan el abrigo del ala materna. Nos temerán y nos admirarán. Les enorgullecerá el pensar la energía y el genio que habremos necesitado para domar a tanto rebelde. Les asustará nuestra cólera, y sus ojos, como los de los niños y los de las mujeres, serán fuentes de lágrimas. ¡Pero con que facilidad, a un gesto nuestro, pasarán del llanto a la risa, a la suave alegría de los niños! Les obligaremos, ¿qué duda cabe?, a trabajar; pero los organizaremos, para sus horas de ocio, una vida semejante a los juegos de los niños, mezcla de canciones, coros inocentes y danzas. Hasta les permitiremos pecar — ¡su naturaleza es tan flaca!—. Y, como les permitiremos pecar, nos amarán con un amor sencillo, infantil. Les diremos que todo pecado cometido con nuestro permiso será perdonado, y lo haremos por amor, pues, de sus pecados, el castigo será para nosotros y el placer para ellos. Y nos adorarán como a bienhechores. Nos lo dirán todo y, según su grado de obediencia, les permitiremos o les prohibiremos vivir con sus mujeres o sus amantes y les consentiremos o no les consentiremos tener hijos. Y nos obedecerán, muy contentos. Nos someterán los más penosos secretos de su conciencia, y nosotros decidiremos en todo y por todo; y ellos acatarán, alegres, nuestras sentencias, pues les ahorrarán el cruel trabajo de elegir y de determinarse libremente.
Todos los millones de seres humanos serán así, felices, salvo unos cien mil, salvo nosotros, los depositarios del secreto. Porque nosotros seremos desgraciados. Los felices se contarán por miles de millones, y habrá cien mil mártires del conocimiento, exclusivo y maldito, del bien y del mal. Morirán en paz. pronunciando tu nombre, y, más allá de la tumba, sólo verán la oscuridad de la muerte. Sin embargo, nos lo callaremos; embaucaremos a los hombres, por su bien, con la promesa de una eterna recompensa en el cielo, a sabiendas de que, si hay otro mundo, no ha sido, de seguro, creado para ellos. Se vaticina que volverás, rodeado de tus elegidos, y que vencerás; tus héroes sólo podrán envanecerse de haberse salvado a sí mismos, mientras que nosotros habremos salvado al mundo entero. Se dice que la fornicadora, sentada sobre la bestia y con la “copa del misterio” en las manos, será afrentada y que los débiles se sublevarán por vez postrera, desgarrarán su púrpura y desnudarán su cuerpo impuro. Pero yo me levantaré entonces y te mostraré los miles de millones de seres felices que no han conocido el pecado. Y nosotros que, por su bien, habremos asumido el peso de sus culpas, nos alzaremos ante ti, diciendo: “¡Júzganos, si puedes y te atreves!” No te temo. Yo también he estado en el desierto; yo también me he alimentado de langostas y raíces; yo también he bendecido la libertad que les diste a los hombres y he soñado con ser del número de los fuertes. Pero he renunciado a ese sueño, he renunciado a tu locura para sumarme al grupo de los que corrigen tu obra. He dejado a los orgullosos para acudir en socorro de los humildes.
Lo que te digo se realizará; nuestro imperio será un hecho.
Y te repito que mañana, a una señal mía, verás a un rebaño sumiso echar leña a la hoguera donde te haré morir, por haber venido a perturbarnos. ¿Quién más digno que Tú de la hoguera? Mañana te quemaré. Dixi.

67 manuelp, día 14 de Julio de 2010 a las 15:24
# 59 kufisto

A mí, Iván Karamázov, no me gusta, me parece un pedante que quiere explicar lo que no se puede explicar. Me gusta más Aliosha que es una buena persona y el golfo de Dimitri tiene el gesto más magnífico de toda la novela cuando va a pedir perdón, humillándose, al capitán Snegiriov para que el pequeño hijo de este, Iliushenka, sienta orgullo de su padre, que ha perdido el honor.

No se mate escribiendo, aqui esta el capitulo y toda la novela.

http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/lit...
68 Contable, día 14 de Julio de 2010 a las 15:25
Ayer, el contertulio -Ro- en el comentario 117 hablaba del grupo musical AC/DC, y de lo influidos que están por la cosa eléctrica. Mentaba el título "The Jack".

Quiero añadir, que un Jack, también es un componente eléctrico, por lo cual esa canción también tiene una conexión con la Electricidad.

Aunque Jack también es una forma de John según creo.

Pero al llevar el artículo "The" delante, me temo que se refiere al componente eléctrico, no al nombre.

Por favor, no me digas también que eres Licenciado en Filología Inglesa, que me da...
69 kufisto, día 14 de Julio de 2010 a las 15:26
El inquisidor calla. Espera unos instantes la respuesta del preso. Aquel silencio le turba. El preso le ha oído, sin dejar de mirarle a los ojos, con una mirada fija y dulce, decidido evidentemente a no contestar nada. El anciano hubiera querido oír de sus labios una palabra, aunque hubiera sido la más amarga, la más terrible. Y he aquí que el preso se le acerca en silencio y da un beso en sus labios exangües de nonagenario. ¡A eso se reduce su respuesta! El anciano se estremece, sus labios tiemblan; se dirige a la puerta, la abre y dice: “¡Vete y no vuelvas nunca... , nunca! Y le deja salir a las tinieblas de la ciudad”. El preso se aleja.


FIN

70 manuelp, día 14 de Julio de 2010 a las 15:28
# 61 Vendeano

Bastante de acuerdo, pero es que, en la realidad, pasa que muchos de los fumadores nos "hacen toser" y eso es lo que cabrea.
71 Contable, día 14 de Julio de 2010 a las 15:30
Ahora sin coña, no digo que pongan al molusco Paul a dirigir el Estado, pero si colocan a un Ingeniero de Caminos como Florentino Pérez, seguro que se resuelvfe mejor la situación que con la colección de lerdos que el PSOE tiene haciendo el "perro del hortelano".

Seguramente que José María Ruiz Mateos lo haría infinitamente mejor, con menos medios, robando menos, y no tendría necesidad de colocar bombas en los trenes de Cercanías.
72 manuelp, día 14 de Julio de 2010 a las 15:30
# 63 Contable

buenas formas y modales, abren puertas principales.

¡Hombre!, no me sabía este refrán. Me gusta.
73 kufisto, día 14 de Julio de 2010 a las 15:33
manuelp,

No recordaba lo de Dimitri con el padre del niño. Tienes razón. Superior. Pero sigo viendo a Iván como el personaje clave de la novela y de la obra dostoyevskiana.

Es cortar y pegar. Si tuviera que escribirlo me volvía loco, como Torrance en "El Resplandor".

Por cierto, ¿has leído (no me sale el vd. sin tener delante a la persona, perdona, aunque si lo prefieres lo intentaré) lo de ése que ha escrito 80 páginas con la frase que es la puerta a la locura de Nicholson que teclea una y otra vez?

Lo ha publicado y es un éxito de ventas. Éste mundo está desquiciado.
74 Contable, día 14 de Julio de 2010 a las 15:38
El Sr Moa parece que le tiene más inquina a Rajoy de la que él mismo es acreedor.

En realidad Rajoy lo que pasa es que es demasido blando, demasiado educado, demasiado amable.

Y luego tiene a hienas tridoras en su propio partido y muy próximos a él, metiéndole palos en los radios. Como es el caso de Gallardón.

Pero los deseos de favorecer a Rosa Díez que tiene el Sr Moa, no debieran hacerle perder la objetividad. Además, el pesebre del que se debe nutrir Rosa Díez, es del mismo que comen Zapo y el PCE.

75 manuelp, día 14 de Julio de 2010 a las 15:41
# 73 kufisto

No me importa el tuteo, en un contexto de corrección, yo uso el usted por costumbre, pero me da igual.

Para mí sería dificil elegir el personaje clave de Dostoyevski, toca tantos registros psicológicos en sus novelas, el principe Miskhin de "El Idiota" ó Alexei de "El jugador". Pero creo que el núcleo de sus personales es lo "irracional" y lo "misterioso", justo lo contrario de Ivan Karamazov.

La tontería de ese libro no me extraña, se ha pagado un pastón por un cuadro que es un lienzo absolutamente blanco.
76 Contable, día 14 de Julio de 2010 a las 15:42

Y el enemigo a batir ya no es Rodríguez Zapatero (Zapo). Cada día que pasa se enreda más en sus propias trolas, y es absolutamente incapaz de hacer nada que no sea enredarlo todo aún más. R. Zapatero es hoy un cadáver politico que lleva tiempo hediendo.

El adversario a batir, es el responsable de haber colocado a este Memo como presidente del Gobierno, posibilitando por tanto los destrozos que las "geniales ideas" del de las Cejas ha hecho en la Nación. Y ese responsable no es otro que el PSOE, que es la entidad jurídica que ha coocado a Zapo allí. Y le mantiene alli´.

Pero bueno, como decía el Gilipuertas, la tierra no pertenece a nadie, pertenece al viento.
77 Contable, día 14 de Julio de 2010 a las 15:47

"La tierra no pertenece a nadie..."

http://www.youtube.com/watch?v=fk3MRN3P1EY

...entonces, los llamados paklestinos ¿qué reclaman? pueden ubicarse en donde viven sus hermanos musuilmanes en Mahoma, en Da-al-Islam. Y de paso, olvidarse de los judíos.
78 kufisto, día 14 de Julio de 2010 a las 15:48
manuelp,

pues yo a Iván lo veo como un Raskólnikov (creo que su traducción rusa es "cismático") sin problemas económicos. Un "titiritero", pero de los inteligentes.
79 Hegemon1, día 14 de Julio de 2010 a las 15:48
Contable:

Repito...ni pajolera idea. Con perdón y sin intención de faltar a nadie y menos a la verdad. Te pido que si no sabes de lo que hablas no abras la boca y menos para insultar y burlarse de lo que hagamos o dejemos de hacer en la Escuela de Gijón o de Madird o de Valencia (barrunto cierto complejillo de ciclista). Por cierto, en Gijón hay Navales, Capitanes de Barco, al lado de la mia Industriales. En navales se dan motores de barcos claro está y un amigo mio le he comentado lo que dices, te ha leído y se ha reido mucho. Eres buen comediante según me dijo él.

El jueguecito que te traes de burlas, chanzas y estupideces no me va. Aquí se acabó el tema contigo porque puertas principales a burradas no abrirás.
80 Contable, día 14 de Julio de 2010 a las 15:55
...la linde ya acabó, Hegemón.
81 Hegemon1, día 14 de Julio de 2010 a las 15:57
No puede terminar lo que nunca comenzó querido Contable.
82 manuelp, día 14 de Julio de 2010 a las 16:00
# 78 kufisto

El término ruso que yo conozco es "Raskolniki", que fueron los creyentes de la Iglesia Ortodoxa Rusa que se opusieron a las reformas del Patriarca de Moscú Nikón (a quien las malas lenguas atribuían la paternidad del zar Pedro I el Grande) en 1654.

http://ec.aciprensa.com/r/raskolniks.htm

Creo que Dostoyevski intenta dibujar en el personaje de Ivan al positivismo y ateismo imperantes en la "modernidad" del siglo XIX ruso , alejado de las raíces "auténticas" del pueblo. Creo que si hubiese vivido más, Dostoyevski hubiese acabado siendo un abanderado del misticismo paneslavista.
83 Contable, día 14 de Julio de 2010 a las 16:02
Manuelp:

Me alegro que te guste. Ese refrán tiene variantes. Pero en todas ellas lo que hace, es exlatar la Urbanidad.

Urbanidad que los guarros sarasas parecen no tener.
84 Hegemon1, día 14 de Julio de 2010 a las 16:02
¡¡Vaya Kufisto!!

Al final tendré que leer el libro y eso que soy reacio y tengo mal recuerdo de sus primeras 20 paginas. A las que pude llegar por engorroso, según mi parecer.
85 Sorel, día 14 de Julio de 2010 a las 16:04
Para el que quiera pasar el rato viendo y escuchando a la casta oligárquica parasitaria:

http://www.rtve.es/noticias/debate-estado-nacion/d...
86 kufisto, día 14 de Julio de 2010 a las 16:06
manuelp,

pudiera ser, y también que abrazara el socialismo para denunciar la injusticias de la revolución industrial, del capitalismo.

En todos sus grandes personajes hay algo de él, así que es complicado tener la certeza de hacia dónde habría dirigido sus simpatías, supongo que un poco de todo.
87 kufisto, día 14 de Julio de 2010 a las 16:09
Hegemon1,

es lo malo que tienen las novelas decimonónicas; son como locomotoras a las que les cuesta un mundo arrancar (y más a ojos nuestros, que si la conexión a internete se demora tres segundos nos volvemos locos), pero cuando lo hacen ya no hay quien las pare.

Tienes que leerlo, tranquilo y sin prisas.
88 manuelp, día 14 de Julio de 2010 a las 16:15
# 86

Socialista no creo que hubiese llegado a ser Dostoyevski ni por asomo, aparte de que cuando murió en 1881 no existía ninguna organización marxista en Rusia, la primera"Emancipación del trabajo" fue fundada en 1883. Además el ateísmo del socialismo no lo hubiese admitido nunca.
89 Contable, día 14 de Julio de 2010 a las 16:28
va esta página:

http://dvdvideosoft.com/

hay ahí un nutridos grupo de PGMs, todos gratis y legales, para hacer diabluras.

Yo empleo el Audio dub para trocear las casetes que paso al PC. El Video Dub para quitar los anuncios y para trocear las grabaciones que paso de VHS al PC. El 3grap para convertir entre formatos. y el YoutubeDownloader para coger peliculas de Youtube.

Así, se puede bajar la película de los Brotes Verdes de Zapatero, y visualizarla en el PC sin estar enganchado a internet. O convertir algo de Youtube en sonido mp3 a secas.


Si queréis encontrar esta grabación, desde Youtube teclead "Zapatero Marley". Pero ojo, que muchos de los videos están contaminados por un zuimbido de fondo. Hay que localizar a los de sonido claro.
90 kufisto, día 14 de Julio de 2010 a las 16:30
manuelp,

hombre, a él lo detienen y casi lo ejecutan en su juventud por sus ideas izquierdistas...¿que su componente cristiano era muy fuerte? sí, pero con dudas; quién sabe, tal vez hubiera acabado donde empezó.

Es más, creo que sus mejores creaciones son aquellas contrarias a las ideas que creemos él apoyaba: Raskólnikov, Svidrigailov, Verjovenski, Stavroguin, Ivan Karamazov...para mí son superiores a Sonia, Dunia, Mishkin, Verjovenski padre, Schátov o Aliosha Karamázov, todos ellos y sus ideas extrapolables a las de Dostoyevsky.
91 sinrocom, día 14 de Julio de 2010 a las 16:38
Hostras que jabon. Rajoy ya ha aprendido la leccion.
92 manuelp, día 14 de Julio de 2010 a las 16:42
# 90 kufisto

Bueno, precisamente izquierdista no eran sus ideas.

Dostoyevski fue arrestado y encarcelado el 23 de abril de 1849 por formar parte de un grupo intelectual liberal llamado el Círculo Petrashevski bajo el cargo de conspirar contra el zar Nicolás I.

http://es.wikipedia.org/wiki/Fi%C3%B3dor_Dostoyevs...

De todas formas, al acabar de cumplir su condena, de izquierdista ya no tenia nada de nada.

Al final de su estadía en Kazajistán, Dostoyevski era ya un cristiano convencido. Se convirtió en un agudo crítico del nihilismo y del movimiento socialista de su época y, en parte, dedicó tiempo después sus libros Los endemoniados y Diario de un escritor a criticar las ideas socialistas.[23] Las críticas a estas ideas se fundamentaban en la creencia de que quienes las pregonaban no conocían al pueblo ruso y de que no era posible trasladar un sistema de ideas de origen europeo a la Rusia de entonces, de la misma forma en que no era posible adoptar las doctrinas de una institución occidental como la Iglesia Católica Romana a un pueblo esencialmente cristiano-ortodoxo. [24] Dostoyevski plasmaría estas convicciones en la descripción de Piotr Stepánovich para su novela Los endemoniados y en la redacción de las reflexiones del padre Zósima en Un religioso ruso, de Los hermanos Karamázov.

del mismo enlace de la wiki.

Esos personajes que menciona los creó para encarnar en ellos lo contrario de lo que defendía y el "mal".

Ahora me voy a ver si no hay medusas como ayer, ya contestaré luego.
93 egarense, día 14 de Julio de 2010 a las 16:43
Por lo que ustedes dicen Fedia era víctima de sus propias contradicciones. Por un lado se sentía inclinado a la iglesia y por otro lado no conseguía entender la vida a través de la doctrina. Y es que hay quién solo necesita lo que pueda recibir en misa, y otros que necesitan profundizar más.

A Cristo se le lleva en el corazón, luego no hay porque desesperarse si parece que no está donde debiera estar. Lo lleva uno consigo, y eso es lo que Fedia no sabía...
94 kufisto, día 14 de Julio de 2010 a las 16:58
manuelp,

no por tí, pero j0der que manía de llamar "Los endemoniados" a "Demonios". Hay una diferencia; supongo que será porque el primer capítulo lo encabeza con unos versículos de la Biblia donde Jesús expulsa a los "demonios" de unos "endemoniados"; van a dar con unos cerdos y toda la piara se tira por un precipicio.

El título original, en ruso, es "Biesi", esto es, "Demonios", para mí su mejor obra.

Es curioso el hecho de que sus personajes más logrados sean aquellos contrarios a sus ideas.


egarense 93,

te felicito por tenerlo todo tan claro. Me alegro por tí.

Ahora tengo que salir, un saludo para todos.

95 Contable, día 14 de Julio de 2010 a las 17:00

Queen Mary II

Propulsion

The vessel is powered by four Wärtsilä diesel engines, supplemented by two gas turbines. With a total output of 118MW, the power plant develops 157,000hp.

Propulsion is carried out by four 20MW MerMaid podded propulsion units, two fixed and two azimuthing through 360°. They incorporate an electric AC motor that directly drives a fixed-pitch propeller with highly skewed blades for low noise and vibration.

--- --- original arriba, traducido abajo

Propulsión

El buque está propulsado por cuatro motores diesel Wärtsilä, complementado por dos turbinas de gas. Con una potencia total de 118MW, la central eléctrica desarrolla 157.000 caballos de fuerza.

La Propulsión se lleva a cabo por cuatro unidades-bulbo de propulsión de 20MW MerMaid, 2 fijas y otras 2 orientables hasta 360 °. En ellos se incorpora un motor eléctrico de corriente alterna que mueve directamente una hélice de paso fijo con hojas muy sesgada de bajo ruido y vibraciones.

http://www.ship-technology.com/projects/queen_mary...

--- ---

Para que se ría tu “amigo”…

…pero por algo.
96 sinrocom, día 14 de Julio de 2010 a las 17:02
Pareceis crios. lenhes... con lo interesante que esta la funcion del circo de las Cortes.
97 lead, día 14 de Julio de 2010 a las 17:03
[Celtíberos, hispanorromanos o españoles: indómitos, indisciplinados, orgullosos, igualitarios]

manuelp en #1, a mi pregunta en #114 del hilo anterior: "¿de dónde vienen las tendencias populares y antiaristocratizantes españolas?", esas de "aquí, nadie es más que nadie" o "del Rey abajo, ninguno", dice:

Desde luego del reino visigodo de Toledo, no

Pues, aceptando esa respuesta, me vuelvo a la segunda parte de mi pregunta en #114:

¿de las tribus anteriores, con unos episodios tan peculiares como Sagunto y Numancia [*], que los vemos después en el comportamiento de nuestros Tercios (como tú [manuelp] destacabas ayer, con esa peculiaridad de no rendirse nunca), en la Guerra de la Independencia, en los "últimos de Filipinas" y hasta en nuestra Guerra Civil (Alcázar de Toledo, santuario de Sª Mª de la Cabeza, etc.) y en los frentes en los que estuvo la División Azul en Rusia?

Desde luego, desde hace más de 2.000 años somos diferentes a los habitantes de la península itálica y del hexágono francés, aunque la común dominación romana uniformase muchos aspectos; pero las tropas hispanas en las Legiones romanas eran diferentes. Algo hay en nosotros de indómito e indisciplinado, de popular, de orgulloso e igualitario que quizá lo haya dado las más inhóspitas condiciones materiales de la Península respecto de las más suaves condiciones de Francia e Italia

[*] La Galia, esa Galia de los francos celtas irreductibles del comic de Astérix y Obélix, fue conquistada por Julio César en 7 años:

http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_las_Galias

La conquista de la Península Ibérica, reduciendo a las tribus celtas e iberas, les llevó 201 años a esos mismos romanos que redujeron las Galias en un pispas:

http://es.wikipedia.org/wiki/Conquista_de_Hispania


98 egarense, día 14 de Julio de 2010 a las 17:04
#94

Yo también tengo que partir dentro de poco para ir al trabajo, en cuanto a si tengo claras las cosas, no se crea amigo, es solo una opinión, pero ya saben que me encanta que no estén de acuerdo conmigo...
99 Contable, día 14 de Julio de 2010 a las 17:15
Va una foto del Queen Mary II, dotado hace pocos años, donde se aprecian los bulbos dotados de eficientes y enormes motores de Corriente Alterna, algunos orientables. También se aprecian los agujeros cerca de la proa con las hélices transversales que permiten más agilidad aún.

Con este sistema de propulsión, no hacen falta remolcadores, y se puede prescindir del timón.


http://www.roblightbody.com/liners/qm2/QM2-plan.jp...

¡Cosas que pasan!

...a reir...
100 Contable, día 14 de Julio de 2010 a las 17:17
Efectivamente, sinRo, en las Cortes está cayendo pedrisco.

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