Pío Moa

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Modelos humanos

25 de Junio de 2006 - 07:49:45 - Pío Moa

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José Antonio propugnaba el ideal heroico de las órdenes militares: “mitad monje, mitad soldado”. Ideal inviable, pero no sin sentido en una época de profunda crisis de civilización, en particular de la democracia liberal, que a diestra y siniestra daban casi todos por periclitada. El error: considerar el liberalismo como un elemento accesorio y prescindible en la historia de Occidente.

El modelo socialista podría describirse como “mitad burócrata, mitad policía”. Burocracia y policía son necesarias, pero la doctrina los elevaba a modelos dominantes: el empresario innovador, creador de riqueza, quedaba rebajado a explotador, asimilado al delincuente, y debía ser sustituido por el burócrata distribuidor de la riqueza… una riqueza que él no crea. Y solo una policía omnipresente podría convencer a la población de las bondades de tal sistema, una vez pasada la euforia de la primera redistribución.

Comentarios (255)

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1 caius, día 25 de Junio de 2006 a las 08:18
Böhm-Bawerk sobre "La teoría de la explotación":

“He aquí las famosas palabras de Adam Smith en relación a este punto, recogidas luego por Ricardo: “El precio real de toda cosa, lo que toda cosa cuesta realmente, es el esfuerzo y el trabajo de su adquisición. Lo que la cosa vale realmente para el hombre que la ha adquirido y desea enajenarla o cambiarla por otra, es el esfuerzo y el trabajo que le ahorra y que puede desplazar a otras personas”.
Detengámonos un momento aquí. Adam Smith dice esto como su verdad fuera evidente, pero, ¿lo es, realmente? ¿Son realmente el valor y el esfuerzo conceptos tan coherentes que resulte evidente que el esfuerzo es la causa del valor? No creemos que una personal imparcial pueda afirmarlo. Que alguien se esfuerce en conseguir una cosa es un hecho, y que esa cosa valga el esfuerzo dedicado a ella, otro hecho diferente. La experiencia diaria demuestra que ambos hechos no coinciden, sin duda alguna. Una prueba son los innumerables esfuerzos estériles que a diario se realizan por falta de pericia técnica, por error de cálculo o, simplemente, por falta de fortuna.
… Finalmente algo indica que dichas palabras de A. Smith no pueden tener pretensiones de rigor científico: pues, con ser tan pocas las palabras, contienen una contradicción. Atribuyen el principio del valor real al esfuerzo que puede ahorrarse mediante la posesión de un bien y al que puede imponerse a otro. Pero se trata de dos cosas que no pueden identificarse entre sí. Bajo el régimen de la división del trabajo, el esfuerzo que una persona tendría que aplicar para adquirir un bien deseado es, generalmente, mucho mayor que el que aplica un obrero experto para fabricarlo. ¿De cuál de estos dos “esfuerzos” se pretende que determina el valor real de las cosas, del esfuerzo “ahorrado” o del “desplazado” a otros?.
… Carlos Marx murió sin poder culminar su obra sobre el capital. Pero las partes de ella aún inéditas se hallaron casi completas entre los papeles del autor. En ellas debía figurar… la clave de un problema, centro de los ataques contra su teoría de la explotación… el problema de armonizar la existencia, probada por la experiencia, de tasas iguales de ganancia del capital, con la ley del valor…
La gran prueba ha sido contraria a las conclusiones de la teoría marxista del valor y la plusvalía, y con ello puede considerarse que esa teoría ha llegado al principio de su fin”
2 Félix, día 25 de Junio de 2006 a las 08:22
Hay una diferencia entre el soldado y el policía. El soldado lucha por unos valores básicos en peligro, y su situación es muy peligrosa. El policía aplica a represión, desde una posición de total superiorida, a quienes infringen la ley.
Siempre me llamó la atención lo poco que tenían de soldados, pese a sus pretensiones, los "gudaris" de la ETA. Al asesinar desde una posición de total superioridad, por la espalda o mediante un coche bomba, certificaban que su vocación no es la del soldado, sino la del ´policía-burócrata que desearían ser. Es el anticipo de lo que harían si estuvieran en el poder: una policía desalmada.
3 valdeval, día 25 de Junio de 2006 a las 08:26
Estoy de acuerdo en que la Falange nació en una época cuando en toda Europa la democracia se tambaleaba, pero sus líderes pensaban que el problema no era que se tambalease la democracia, sino la civilización cristiana. La democracia era vista como parte del problema y no de la solución. Si el comunismo y otros movimientos revolucionarios amenazaban la civilización occidental se debía a la incapacidad de la democracia para resistirlos. Por lo tanto había que acabar también con la democracia para derrotar a la revolución y salvar la civilización. Ya lo había dicho Spengler: la civilización la salva un pelotón de soldados.
4 caius, día 25 de Junio de 2006 a las 08:30
Valdeval: ahí estaba el error: la democracia liberal puede tener muchos errores, pero básicamente es una manifestación histórica de la civilización occidental, y proviene de sus raíces cristianas. Por eso tiene tantas dificultades para desarrollarse en la cultura musulmana, por ejemplo. Si destruyes la democracia liberal, vuelves a la barbarie que querías impedir.
5 Flash, día 25 de Junio de 2006 a las 08:32
Existe un mito muy extendido sobre la debilidad intrínseca de las sociedades abiertas frente a los movimientos secta dependientes y dogmáticos.

Tal vez deberíamos apuntar mas bien a sociedades neo democráticas o semi liberales cuando hablemos de debilidades.
Dichas sociedades han aceptado el modelo liberal demócrata sin convencimiento, y sus instituciones son copias mas o menos vacías del modelo triunfante.

Pero la esencia de lo que significa el papel central del ciudadano en la sociedad no esta realmente interiorizado ni aceptado, mas allá de las formas y los gestos.

Son sociedades híbridas.
España es uno de estos casos.
Las instituciones existen, pero el verdadero cometido para el que deberían haber sido creadas, es en ocasiones un espejismo.

Justicia (Tribunal Constitucional, CGPJ, Fiscalia etc) la Prensa Independiente (contra poder ante el abuso) el defensor del pueblo etc etc etc....

Todas ellas se muestran en cada situación que se les requiere actuar como un fraude.

Sin embargo, cuando una democracia liberal, y sus ciudadanos han interiorizado los principios sencillos y sólidos de sus derechos individuales, amigo eso es otra cosa.

Esas sociedades, tan discutidoras y que aparentemente bordean el caos, cuando son atacadas, desde dentro por ideologías anti liberales o desde fuera por naciones anti liberales, han demostrado su fuerza.

No hay mejor infantería en el mundo que la que se forma por ciudadanos libres convocados en la defensa de sus libertades. No hay soldado mas comprometido que el que cree, porque la conoce, que lucha por la libertad. La libertad no como ideal quimérico, no. La libertad que goza y ejerce.
6 dobra, día 25 de Junio de 2006 a las 08:35
Yo creo que ha habido mucha incomprensión entre la Iglesia católica y el liberalismo, y que en muchos aspectos se ha basado en equívocos. Recuerdo que la encíclica "Mit Brennnender sorge" contra los nazis reclamaba la primacía de los derechos y la libertad de los individuos sobre las imposiciones de un estado que pretendía absorber a la persona y dictar las normas éticas. En ese sentido estaba defendiendo posiciones liberales. Y ahora mismo es la Iglesia la que defiende las libertades frente a la Infame Alianza, eso me parece muy claro.
7 sobrarbe, día 25 de Junio de 2006 a las 08:39
¿Cuál es el problema de la Iglesia? Que no supo renunciar a ciertos privilegios de otras épocas, y que en los años 60 dio un enorme bandazo aproximándose a las posiciones comunistas. Hoy parece que van "centrándose" más. Pero tiene mucho que hacer todavía para disolver muchos prejuicios y acusaciones falsas que se le han hecho. Ayer comentaban algunos algo de los cátaros, y precisamente una de las leyendas fundamentales contra los católicos ha sido su apoyo a la represión de los cátaros. Pero casi nadie se preocupa de saber qué pensaban y qué hacían aquellos "angelitos" cátaros.
8 SilveriGarrell, día 25 de Junio de 2006 a las 08:40
Ciertamente, el Liberalismo en tiempos de José Antonio no podia ser prescindible en el mínimo grado que le tocaba como complemento molecular de toda politica honesta. Lo que ocurre es el movimiento del péndulo que los protagonistas políticos solo aprovechan para su éxito momentáneo sin mirar a las nuevas generaciones. El Liberalismo mínimo molecular es una puerta abierta al progreso, y donde hay progreso hay dosis de liberalismo. Ciertamente hasta una dosis demasiado alta de agua en las comidas puede ser letal, pues fatiga al corazon al aumentar el volumen líquido circulatorio. El Liberalismo mal dosificado es como una dieta inapropiada y la cosa aquí queda bien clara.
9 valdeval, día 25 de Junio de 2006 a las 08:45
De acuerdo, Caius, de acuerdo. Pero, hay que j.oderse: "La gran prueba ha sido contraria a las conclusiones de la teoría marxista del valor y la plusvalía, y con ello puede considerarse que esa teoría ha llegado al principio de su fin”
esto ¿cuándo lo decía Böhm-Bawerk? Creo que a principios del siglo XX o a finales del XIX, ¿no? ¿Impidió eso las experiencias soviéticas y comunistas en medio mundo? No. Lo cual revela cómo la historia la modelan factores nada racionales. El fracaso del socialismo estaba anunciado, y sin embargo, fue necesario que se pusiera en práctica, demostrara su terrible fracaso y se derramaran torrentes de sangre.
Y todavía el sistema gobierna sobre buena parte del mundo. Y todavía hay gente que no da por demostrado nada y quiere más "experiencias"...
10 valdeval, día 25 de Junio de 2006 a las 08:49
(5) Sí, Flash, pero hay elementos muy problemáticos en todo eso. En Francia o en Italia no fueron los ciudadanos demócratas los que lucharon contra el nazismo, sino los comunistas --eso sí, después de haber colaborado con los nazis hasta la invasión de Rusia--. Es decir, fueron los totalitarios de uno y otro signo los que dieron mayores muestras de heroísmo.
Y en España ha habido durante los años del socialismo una "deseducación democrática" que luego el PP no supo cambiar, y así estamos ahora, que la mayoría de la gente está mirando con ojos de besugo cómo se va cumpliendo el plan de la Infame Alianza de sociatas, terroristas y separatistas. Las cosas nunca son simples.
11 luigi, día 25 de Junio de 2006 a las 08:51
(10) Y en el franquismo, ¿qué demócratas lucharon contra el franquismo?
12 caius, día 25 de Junio de 2006 a las 08:56
El problema de la Iglesia en el contienente europeo es que aquí no se aplicó un liberalismo de estilo anglosajón, o no se desarrolló un liberalismo como el que nacía de la traidción española de los siglos XVI-XVII. En Europa continental predominó un liberalismo espurio, que empezó con la Revolución francesa, las matanzas de eclesiásticos, la "diosa Razón" y todo aquello. Porque no en balde la Revolución francesa fue la madre de los totalitarismos, al revés que el liberalismo anglosajón. Qué lástima que en España no se desarrollase una corriente propia, que se apoyase en el gran pensamiento español de aquellos dos siglos. Tal vez estemos aún a tiempo.
13 valdeval, día 25 de Junio de 2006 a las 09:00
(11) Luigi. No es lo mismo. El franquismo no fue un régimen totalitario, como el nazi o el comunista, sino autoritario, no sólo salvó al país de la revolución, sino también de la guerra mundial, y además la sociedad en el franquismo fue prosperando enormemente. Así que para un demócrata más valía esperar que las cosas fueran rodando por sí solas.
Porque además, también aquí quienes luchaban contra el franqusimo eran los totalitarios comunistas y terroristas, así que la alternativa era muy peligrosa, corrías el riesgo de fortalecer a los totalitarios por combatir a los autoritarios.
La lástima es que todo el capital político acumulado con la transición se esté viniendo abajo ahora.
14 Gelmirez, día 25 de Junio de 2006 a las 09:07
La diferencia entre un funcionario adepto del PP y un funcionario adepto del Psoe: el del PP es, primero, funcionario. El del Psoe es ,ante todo, socialista.....
15 Flash, día 25 de Junio de 2006 a las 09:12
Valdeval

La Francia de 1939 era casi todo menos un régimen demócrata liberal.
Su población iba a la deriva aun antes de la invasión.
Los movimientos socialistas y obreristas así como los neo fascistas, autoritarios o reaccionarios eran mayoritarios.
La población y sus representantes hacia tiempo que consideraban la democracia liberal como un estadio a superar o caduco.
De hecho, Francia es un buen ejemplo de cómo una sociedad ya no cree en los principios liberal demócratas y ha empezado su camino de servidumbre.
En cuanto a la liberación de Francia, bueno creo que esa medalla se la merece en gran parte un pequeño país que si creía en la libertad frente al totalitarismo. Esa actitud permitió a RU aguantar mucho y atacar después.

En cuanto al PP. En efecto, su actitud colaboradora en la perversión de las instituciones democráticas o su impulso de medidas anti liberales y democráticas, como la inmersión lingüística en Valencia, Baleares, o Galicia, demuestra que hay una derecha, que sufre de alergia a las sociedades abiertas, que no cree en sus principios, esa derecha tan bien representada por “Herrero de Miñon” y que a pesar de su expulsión del partido, ha sido tutor ideológico de muchos de los actuales lideres del PP, como Gallardon o Piqué, casi todos ellos vinculados al régimen franquista y con la neurosis de la mancha a borrar, que les hace tan proclives a valorar a la izquierda y nacionalistas como su quitamanchas particular.

De ahí, que siempre anime a la “abstención comprometida” que vota o se abstiene en función del candidato.
Es la única manera de ir limpiando el PP de elementos visceralmente contrarios a los principios liberales.
16 Gelmirez, día 25 de Junio de 2006 a las 09:26
Abstención activa: nunca he votado una lista que fuera encabezada por don Manuel Fraga Iribarne o don Alberto Ruiz Gallardon
17 Gelmirez, día 25 de Junio de 2006 a las 09:28
Abstencion activa: no he comprado un ejemplar de ABC desde que lo dirige Carcalejos (primera y segunda etapa)......
18 Quasimodo, día 25 de Junio de 2006 a las 09:29
A Valdeval.

- ¿A qué "Herrero de Miñón" te refieres?
- ¿A un señor diputado al Congreso por UCD, hijo de una señora maestra -Maestra Nacional-, que cuando se debatía en el Congreso -no sé si en comisión o en pleno- y alguien le puso como comparación frente a alguna subida -no sé si del sueldo de dipitado- de lo escaso del sueldo de éstos, le espetó: "No pretenderá usted reducirnos a la triste condición del maestro"?
- ¿Es a éste, o al asesor de nacionalistas vascos al que te refieres?.
¡Menuda tropa! ¡Menudos valores que portal el tal "señor ex diputado".
19 Flash, día 25 de Junio de 2006 a las 09:35
Gelmirez

Yo si he votado a Gallardon.
Me he dejado llevar por los argumentos aparentemente de carácter superior que se invocan en las elecciones.
Pero nunca mas....no pienso seguir apuntalando con mi voto carreras políticas personales que se diseñan en el desprecio a los valores liberales en los que creo.

Ha sido un error y no lo voy a repetir.
El PP, ( caso de que lo que palpo en el ámbiente sea real, y Gallardón y Piqué se vayan al guano) , tendrá que empezar a considerar seriamente modificar sus actitudes tendentes a despegarse de las reclamaciones de sus votantes.

Creo que somos legión los que votaremos a ESPE y la papeleta de Gallardon ira a las carpas del Retiro (FJL dixit)
20 filiberto, día 25 de Junio de 2006 a las 09:38
ZAPO.- Y digo yo, Robacabras, ¿qué andan haciendo esos tipos por ahí, dale que te pego, con eso del 11-M? ¿Es que no está ya clarísimo que no hay nada claro? ¿No lo tienen claro? ¿Por qué insisten, entonces? Aquello fueron los islámicos, hombre, o quienes fueran, da igual, gente víctima de los océanos de injusticia y de miseria que han traído al mundo entre los fachas y los curas, y esa gente como Bush o Blair, en fin, quienes fueran, pero nos han hecho un gran bien, han hecho un gran bien al progresismo. ¿A qué c.oño viene darle más vueltas?
ROBACABRAS.- Vienen a insinuar que detrás de todo está la policía, presidente.
ZAPO.- ¡Pues no me extrañaría nada, Robi! Eso pudo haberlo montado la policía de Acebes, te lo digo yo! Pero les salió el tiro por la culata, no esperaban ellos la rapidez de nuestra reacción. ¡Robi, aquellos días te portaste!
VICETIPLE.- Que no te enteras, Zapito, que lo que vienen a decir es que lo han montado policías de los nuestros, vamos que estaban infiltrados…
ZAPO.- ¡Ja,ja,ja,ja…! Esta sí que es grande… Quieren repetir lo del GAL, vamos, que lo montaron ellos y luego se las arreglaron para echarnos la culpas a nosotros…
CAMELONSO.- ¡Es que no hay por donde coger a estos fachas, presidente! ¡A nosotros, los de los cien años de honradez consiguieron endilgarnos lo del GAL! Son unos desalmados, y diré lo que creo: en España no hay justicia. Ahí, en la justicia, es donde tenemos que meter mano a fondo.
ZAPO.-¡Qué me vas a contar de la desvergüenza de estos fachas! ¡Me echaban en cara que me callase sobre el GAL y la corrupción cuando estaba como diputado. ¡Pero qué c.oño iba a decir, si todo era un montaje de esa banda de ladrones asesinos de mi abuelito! ¡Ellos sí que son unos asesinos! ¡Asnar, asesino! ¡Bush, asesino de civilizaciones!
TODOS.- ¡Asnar, asesino! ¡Bush, asesino!
CANTANTE CALVA.- Qué bien se le queda a una el cuerpo cuando se desahoga… Lástima que no lo podamos gritar por televisión…
CHOTACABRAS.- Bah, los nuestros ya lo gritan bastante. Os acordáis cuando aquellas manifestaciones…? Daba un gustirrrinín… como cuando me rasco la vulva, con eso os lo digo todo.
CORRUTO.- Y los c.abrones, que hipócritas, aplaudían con las orejas cada vez que el GAL se cargaba a uno de aquellos tipos…
ZAPO.- Eso es lo que más me cabrea, nos endilgaban a nosotros lo del GAL, y encima aplaudían con las orejas. ¿Por qué íbamos nosotros a matar etarras, nuestros camaradas en la lucha contra los océanos de injusticia y pobreza? Vamos a ver, ¿por qué íbamos a cargarnos a esta gente con la que sólo pensábamos en lograr la paz? Todavía no he visto al de los discursitos, la oveja rugidora, vamos…
CORRUTO.- Rajoy, presidente, Rajoy, que somos paisanos él y yo. En todas partes sale mala gente.
ZAPO.- Bueno, pues el tío ese. Todavía no me ha contestado ese tipejo a esta pregunta, tan sencillita: a ver, ¿por qué íbamos a cargarnos a los de ETA, cuando ellos y nosotros compartimos las ansias infinitas de paz? ¿Ein? ¡Y vamos a conseguir la paz, por mucho que nos salgan con la constitución, el estado de derecho, la ley y todas esas antiguallas.
ROBACABRAS.- Mira, Zapo, te digo que no hay problema con esto del 11-m. ¿Por qué nos enredaron con lo del GAL? Pues porque González fue tan tonto que p.uteó a Garzón después de darle cancha…
ZAPO.- Ese error no lo cometeremos nosotros, estate seguro.
ROBACABRAS.- Y luego el imbécil de Belloch no tiene mejor idea que retirarles la subvención a Amedo y a Domínguez…
ZAPO.- Por ahí tampoco habrá problemas, que los m.ierdas del PP, eso sí, nos dejaron las arcas bien llenas, y por dinero no va a ser. Pero me preocupa si habremos enterrado lo bastante hondo al franchute aquel… Al Montesco o como se llame…
ROBACABRAS.- ¿Montesquieu?
ZAPO.- Sí, debe ser ese, el de no sé qué separación de no sé qué hostias… Porque quedan por ahí jueces fachas, jueces que no son honrados, que les falta nuestra escuela de los cien años de honradez, y te dan un disgusto en cuanto te descuidas.
ROBACABRAS.- Ahí tienes al ma.riconazo ese en Euskadi, dándonos por el c.ulo un día sí y otro también.
VICETIPLE.- ¿Pero qué lenguaje es ese, Robi?
ROBACABRAS.- ¡j.oder, perdona! Es la perversión del lenguaje, ya dijo el otro día nuestro presi, que se te cuela a las primeras de cambio. Pero todo está bajo control, no os preocupéis. La mayoría de los jueces y abogados están, bien, el Tribunal Constitucional está bien, ya nos encargaremos de los otros.
ZAPO.- ¡Pues a ver si es verdad, c.oño, a ver si es verdad! Que luego vienen nuestros socios de ETA diciéndonos que a ver qué clase de jueces tenemos, y que qué pasa con nuestros compromisos…
ROBACABRAS.- Tranquilo, presi, es que son un poco tiquismiquis. Les detenemos alguna gente, por el paripé, ya sabes, sabiendo que pronto estarán en libertad y hechos unos héroes populares de la paz, y ellos se ponen a dar la tabarra… Pero nada, niñerías. En lo esencial estamos de acuerdo
ZAPO.- Sí, la paz llegará, eso seguro. Pero lo explotan esos fachas y los curas, y por culpa de ellos mis socios de la paz pueden hacerse una idea equivocada de mí, ¿comprendéis? Pueden pensar que yo soy una persona insolvente, que no cumple… Espero que lo del premio Nobel lo sigan teniendo muy en cuenta.
VICETIPLE.- Descuida Zapito, que a ti el Nobel no te lo quita ni san pedro. Ya estamos movilizando a nuestros aliados de las civilizaciones…


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21 Gelmirez, día 25 de Junio de 2006 a las 09:39
Inquietante aire de "repelente niño Vicente" y de "primero de la clase pelota del señor profesor" de los madrileños Herrero de Miñón y Ruiz Gallardón......
22 Beevor, día 25 de Junio de 2006 a las 09:41
España debe levantar el manto de silencio


ANTONY BEEVOR

EL PAÍS - Opinión - 25-06-2006
A lo largo de las últimas semanas, en la ciudad de Valencia ha resurgido un periodo de la historia española sin resolver, demostrándose una vez más que todas las naciones siguen siendo prisioneras de su pasado. La alcaldesa conservadora de la ciudad quiere crear un nuevo cementerio en un sitio en el que ya hay 5.039 cuerpos enterrados: los restos de izquierdistas asesinados después de la Guerra Civil. Sólo en Valencia murieron más de 26.000. En opinión de la izquierda, esto constituye una afrenta a la memoria de sus camaradas caídos, un intento por cubrir de cemento una fosa común política. Estalló una disputa tremenda que ahora ha llegado incluso a la Comisión de la Unión Europea.

La historia y el legado de la despiadada Guerra Civil española de 1936 a 1939, como pude aprender mientras escribía e investigaba durante la elaboración de un nuevo libro sobre el conflicto, siguen despertando grandes pasiones, y en ocasiones han llegado a causar más controversia que la II Guerra Mundial. Algunos historiadores mantienen que la dimensión internacional de la Guerra Civil -con Joseph Stalin apoyando a la República con armas y consejeros, y Adolf Hitler proporcionando apoyo aéreo para los nacionalistas- constituyó el acto de ronda inaugural de la II Guerra Mundial. Y en España la guerra sigue siendo causa de amargura y discordia, incluso hoy, más de tres décadas después de la muerte del general Francisco Franco, el último de los dictadores europeos que surgió de este periodo.

La raíz de la discordia es precisamente el éxito de la transformación española. Después de que Franco muriese en 1975, el mundo entero admiró el paso de España a una monarquía constitucional y a la democracia. Pero el proceso requirió que se llegase a lo que después se llamaría el pacto de olvido. Ningún general o torturador fue sometido a juicio. Ninguna comisión de la verdad analizó el pasado de España. El régimen murió en la cama junto con su fundador. Y eso representaba un problema para la izquierda. Nunca tuvo la ocasión de derrocar al régimen, ni de participar en la transformación española.

Hoy, el pacto de olvido debe romperse, aunque sólo sea para que todos los españoles -ciudadanos de la nación más moderna y con mayor proyección de futuro de la Unión Europea- puedan comprender cómo sucedió la tragedia. La peor opción sería un retorno a las divisiones propagandísticas del pasado, las de las Dos Españas, que demostraron ser irreconciliables y estar destinadas a destruirse mutuamente. Los falsos paralelos internacionales ayudaron a radicalizar España antes de la Guerra Civil. La sombra del levantamiento bolchevique en Rusia contribuyó a hacer aún más intransigente a la derecha española. Mientras tanto, los llamamientos a la revolución por parte de la izquierda, incluida una gran parte del Partido Socialista, se hicieron más intensos. Ambos bandos intentaron comparar Madrid con la Petrogrado revolucionaria de 1917. Este tipo de comparaciones engañosas no hicieron más que acentuar los miedos que llevaron tanto a la izquierda como a la derecha a adelantarse a sus adversarios y tomar ellos mismos el poder.

La honestidad intelectual fue la primera víctima de los agravios morales, unos agravios que se volvieron aún más acerbos para la izquierda tras la derrota de la República en 1939 a manos de Franco y los nacionalistas. Al final de la II Guerra Mundial, tras la derrota de los dos aliados principales de Franco, Adolf Hitler y Benito Mussolini, muchos esperaban que los aliados occidentales obligasen a España a celebrar unas elecciones libres. Pero el régimen franquista se salvó gracias a la neutralidad británica y al apoyo estadounidense, en un momento en que se estaban definiendo los nuevos bandos de la Guerra Fría.

Incluso en la actualidad, mientras los viejos derechistas -los nostálgicos del franquismo- se niegan a admitir error alguno en la cruzada de Franco, la mayoría de los socialistas siguen negándose a reconocer que el gobierno de izquierdas del Frente Popularde 1936 fue cualquier cosa menos una víctima completamente inocente. Y porque nunca condenó a sus partidarios por intentar derrocar en 1934 al anterior Gobierno de derechas elegido legalmente. Algunos se niegan a reconocer incluso que las huelgas, los disturbios, la confiscación de tierras y la quema de iglesias contribuyeron al desmoronamiento de la ley y el orden en la primavera de 1936.

Hacia junio de ese año, España se había vuelto ingobernable, y el caos era tal que la derecha puede argumentar que el levantamiento militar habría tenido lugar en cualquier caso, dirigido no contra el gobierno electo, sino contra la falta de gobierno. Y efectivamente, Franco no dejó escapar la oportunidad de aplastar la democracia. Pero la irresponsabilidad de las facciones izquierdistas le brindó esa oportunidad. Los líderes más moderados de la República les habían advertido una y otra vez sobre las consecuencias de sus actos, pero se negaron a escuchar.

Tras la muerte de Franco, cuando ya habían desaparecido todas las amenazas de intervención militar, empezó a extenderse por España la sensación de insatisfacción y de injusticia. Sin duda es posible comprender el resentimiento de la izquierda. Había sufrido la humillación de la derrota en 1939 y de los largos años de dictadura. Después, cuando los socialistas llegaron al poder por primera vez en medio siglo, siguieron contemplando con amargura el manto de silencio bajo el que se ocultaba el pasado. Las víctimas derechistas de las masacres cometidas por la izquierda durante la guerra habían sido enterradas como mártires. Pero los cuerpos de los izquierdistas se descomponían en fosas anónimas.

El golpe más reciente a la unidad nacional de España tuvo poco que ver con la Guerra Civil, pero las viejas divisiones no tardaron en salir a la luz. Esto ocurrió después de los atentados en los trenes de Madrid del 11 de marzo de 2004 -el 11-S español-, en los que murieron 191 pasajeros y más de 400 fueron gravemente heridos. Fue una conmoción traumática, incluso para un país que soportaba desde hacía años los ataques del grupo terrorista vasco ETA, y los españoles se echaron a la calle en la manifestación contra el terrorismo más numerosa que se haya visto jamás en Europa. Hay que recordar que ETA siempre había insistido en que seguía en guerra con el Gobierno porque no se habían respetado los términos de rendición de las tropas vascas en la Guerra Civil.

La unidad de la cólera no duraría mucho. Las explosiones ocurrieron tres días antes de unas elecciones generales que se esperaba que ganase cómodamente el conservador Partido Popular del primer ministro José María Aznar. Unas horas después de los ataques, el Gobierno acusó a ETA, que sólo tres meses antes había intentado colocar bombas en trenes con destino a Madrid. Aznar, él mismo víctima de un atentado anterior de ETA, estaba convencido de que el grupo era el responsable. El hecho de que las fuentes de ETA lo negasen sólo contribuyó a aumentar su ira.

Pero la indignación de Aznar también era defensiva. Como aliado del presidente Bush, Aznar había enviado tropas a Irak a pesar de la aplastante oposición de la población a la guerra. De modo que se negaba a creer que la atrocidad de Madrid tuviese algo que ver con su política exterior. Además, había basado su campaña electoral en el éxito del Gobierno en la lucha contra ETA.

A lo largo del día siguiente más o menos, cada vez más pruebas apuntaban a los islamistas radicales. A pesar de ello, Aznar llegó al extremo de llamar personalmente a los directores de los periódicos para garantizarles que la responsable era ETA. Pero en poco tiempo no quedó la menor duda de que esta atrocidad terrorista había sido perpetrada por islamistas radicales, en nombre de Al Qaeda. Con sus negativas, a las que ya no se daba ningún crédito en el momento en que los españoles acudieron a las urnas, Aznar dividió al país y sirvió en bandeja una victoria a Al Qaeda. Una de las primeras cosas que anunció el nuevo Gobierno socialista fue la retirada de las tropas españolas de Irak.

La exasperación del país con Aznar también reforzó el eterno escepticismo de los españoles con respecto a los ejércitos y las guerras en el extranjero, que tiene sus orígenes en la caída del imperio español a finales del siglo XIX. Aznar reforzó el resentimiento al intentar utilizar las declaraciones de Osama Bin Laden de que España era una parte eterna del mundo islámico. Era una jugada peligrosa, aunque sólo fuera porque se corría el riesgo de perpetuar la vieja polarización entre islam y cristianismo, muy anterior a las manipuladas alternativas del fascismo y el comunismo, y que podía tomar su lugar una vez más.

En realidad, nadie en España salió ganando, salvo a muy corto plazo. Una vez más, la nación estaba profundamente dividida por su historia, una señal más de que a los españoles les cuesta mucho separar su identidad política del pasado nacional. El pasado septiembre, me sentí consternado cuando los periodistas españoles preguntaron si las divisiones actuales eran comparables a las que causaron la Guerra Civil. Lo que España necesita ahora es un pacto de recuerdo, no de olvido, pero debe enfocar la memoria de un modo completamente distinto: uno que evite los fantasmas propagandísticos del pasado que se alimentan a sí mismos; uno que reconozca libremente las peligrosas consecuencias de negarse a transigir. Los españoles tienen muchas y grandes virtudes, especialmente la generosidad, la imaginación, el sentido del humor, el valor, el orgullo y la determinación. Pero no suelen distinguirse por intentar comprender el punto de vista del adversario. Es un vicio infravalorado. La tragedia de la Guerra Civil es sin duda el recordatorio más fuerte del peligro de despreciarlo.

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23 SGAE y el nuevo vasallaje, día 25 de Junio de 2006 a las 10:00
SGAE

Me gustaría incidir sobre un dato que entre los críticos contra el “canon” de la SGAE (entre los que me encuentro con gran entusiasmo) no suelen reparar.

Y es el descomunal gasto que supondrá este robo institucionalizado, no solo para las personas de a pie, sino también para las administraciones del Estado.

¿Sabéis cuanto dinero tendrán que pagar las administraciones, comarcales, locales, provinciales, autonómicas y estatales, así como la administración de justicia, la Agencia tributaria etc... a Ramoncin&team por el canon?

Una fortuna.

Las administraciones mas ambiciosas tecnológicamente o que mas utilidad estén cosechando de las TIC, especialmente la administración de justicia y la AET van a tener que abonar casi el 100% por los soportes digitales, que jamás serán usados para editar música.

Una fortuna a repartirse entre los titiriteros, que ahora ya si, no tendrán necesidad de volver a componer o filmar (tal vez esto sea lo mejor después de todo)

Tampoco se puede olvidar que según datos de la UE, el 50% de los PC’s que se compran en UE, son demandados por las empresas.

Y yo me pregunto ¿Es razonable que cada vez que la Agencia tributaria compre un CD, o la administración de justicia compre un CD, o Asturiana de Zinc compre un CD, tengan que pagarle a Ramoncin&team una fortuna????

Y el PP (PATOSOS&PÁNFILOS) vota que si a semejante latrocinio....
ayyyyyyy

The Flash
24 Flash, día 25 de Junio de 2006 a las 10:03
Ramoncin, Sabina¡¡¡
Y ahora nos cantáis una de la revolución proletaria, ¿vale listos?
25 Un apunte, día 25 de Junio de 2006 a las 10:11
¿Moa citando a Jose Antonio? Ideales de Jose Antonio "no sin sentido"?
¿Moa en mitines de Alternativa Española (AES), la refundada ultraderecha nacional católica?
¿Moa como colaborador de la Fundación Francisco Franco?
¿Y todo esto, digo yo, qué tiene que ver con el liberalismo?
26 locarno, día 25 de Junio de 2006 a las 10:28
Beevor no es un historiador. Simplemente repite la propaganda izquierdista. No existe ese cementerio con restos de 5.000 izquierdistas asesinados.
27 liborio, día 25 de Junio de 2006 a las 10:31
LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA
Antony Beevor: una historia de mucha clase
Por Pío Moa
Aunque dista mucho de la verdad el aserto de que la historiografía británica sobre la República y la Guerra Civil supera a la española, debe reconocerse que hizo esfuerzos notables, y que deja atrás a la francesa, demasiado directamente marxista. Uno de los mejores libros ingleses, el de R. Robinson sobre los orígenes del franquismo, está casi olvidado, mientras se siguen citando como modélicos los muy superados de H. Thomas o G. Brenan.

Sobre algunas concepciones algo pintorescas de R. Carr ya he hablado en otra ocasión. En cuanto a P. Preston y sus alumnos, con ellos la historiografía británica en este campo ha sufrido un gran retroceso. Y el reciente libro de A. Beevor La guerra civil española no permite tampoco el optimismo.

Del señor Beevor conocía su relato de la batalla de Stalingrado, que, a falta de análisis estratégicos e ideológicos de cierto calado, me pareció un reportaje muy notable, si bien no podría juzgarlo a fondo, al no ser yo especialista en la materia. En cuanto a su libro actual, llama la atención su inicial declaración de principios: "La verdad fue la primera víctima de la guerra civil española, un conflicto que (…) ha generado una controversia más intensa y más polémica que cualquier otro conflicto moderno, segunda guerra mundial incluida. El historiador que, desde luego, no puede ser totalmente desapasionado, no debe ir más allá de comprender los sentimientos de los dos bandos, demostrar hipótesis previas y ampliar fronteras de lo que ya sabemos sobre la guerra civil. Los juicios morales deben quedar a la conciencia del lector".

Declaración notable porque el autor no la cumple. Los dos bandos son descritos según tópicos muy envejecidos y aceptados con total credulidad; tampoco queda claro qué hipótesis previas demuestra, y su dependencia de fuentes secundarias, salvo en algunos temas, le impide ampliar ninguna frontera. Los errores de detalle también abundan. La verdad sigue siendo víctima, si bien más del historiador que de la guerra misma.

Los errores de detalle se cuelan inevitablemente en cualquier libro, pero son secundarios, salvo cuando menudean o falsean mucho los sucesos. Harto más decisivos son los errores de enfoque, pues un enfoque distorsionado desvirtúa todo el relato y multiplica los errores de detalle. El distorsionado enfoque de Beevor, como el de Preston y tantos otros, consiste en ese marxismo diluido y ecléctico extendido en muchos medios académicos, y que no mejora la doctrina original. Ignoro si Beevor se dice marxista, supongo que no, pero esa ideología ha tenido tal influjo que ha contaminado hasta la historiografía conservadora.

Así, al explicar la España de principios de siglo, nuestro autor sostiene: "Tanto el partido liberal como el conservador representaban, con matices, los intereses de la nobleza, la Iglesia, los terratenientes, la propiedad campesina media y la burguesía administrativa, industrial y financiera, mientras que los minifundistas, pequeños propietarios agrícolas, arrendatarios y las clases medias de las ciudades podían poner sus esperanzas de mejora social en pequeños partidos republicanos y en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) (…) Los jornaleros del campo de Extremadura, Andalucía, La Mancha, y los proletarios industriales de las ciudades, sobre todo de Cataluña, se encuadraban mayoritariamente en la (…) CNT, el sindicato anarquista". Típico "análisis de clase" marxista que tanto hemos conocido y aplicado algunos. Que Beevor lo reproduzca a estas alturas sin el menor atisbo crítico sólo indica cómo la historiografía puede anquilosarse y degenerar en series de historietas.

El autor británico, puestos a eso, debiera empezar por preguntarse sobre el contenido de esos intereses de liberales y conservadores. Si lo hiciera, tendría que admitir que a la oligarquía por él descrita le interesaban las libertades políticas, las cuales permitían asociarse, hacer propaganda y concurrir a las elecciones a los demás partidos, incluidos los dispuestos a aplastar las libertades e imponer sus dictaduras tan pronto pudieran. Pues los partidos representantes, según nuestro autor, de la nobleza, la Iglesia, los financieros y demás eran quienes habían organizado el sistema liberal y constitucional de la Restauración.

Y, ya metidos en harina, el señor Beevor debiera aclararnos también los intereses de las clases medias y obreras, encarnados, afirma él alegremente, en el PSOE y la CNT. ¿Consistirían esos intereses en la abolición de las libertades burguesas y la instauración de dictaduras totalitarias ejercidas por castas omnipotentes en nombre del proletariado (PSOE), o de la emancipación general humana (CNT)? Pues eso perseguían unos y otros. También podría el autor británico meditar sobre enigmas como éste: ¿cómo llegó a haber cuatro partidos "representantes" de los intereses obreros, y que terminaron asesinándose entre ellos? Tras el derrumbe del marxismo y otras ideologías mesiánicas, parece exigible someter a algún examen crítico los dogmas "de clase", pero el señor Beevor parece seguir sintiéndose a sus anchas en ellos, como si nada hubiera pasado. Sobre tan arenosas concepciones construye su historia. No es buen comienzo.

Pero incluso en su terreno el autor revela un conocimiento precario de la realidad española cuando adjudica al PSOE los intereses de "los pequeños propietarios agrícolas" y "las clases medias urbanas", y atribuye a la CNT la del proletariado urbano y agrario. El PSOE, partido marxista siempre muy radicalizado –excepto durante la dictadura de Primo de Rivera–, se extendió entre los proletarios de Vascongadas, Asturias y Madrid, sobre todo. Mismo error en la atribución de 700.000 afiliados a la CNT en 1919, cifra propagandística como las de tiempos de la República (de un millón y un millón y medio, tanto para la UGT como para la CNT), manejadas por historiadores poco atentos. Si el señor Beevor se hubiera molestado en contrastarlas con la representación oficial de los congresos generales y otros datos, habría debido reducirlas a la mitad, y aún entonces mirarlas con desconfianza.

Ahora bien, la afiliación real o imaginaria de la CNT o la UGT tampoco significa, insisto, la representación de los "intereses" obreros (la dictadura totalitaria, en tal caso). Como tampoco los liberales y conservadores representaban a la oligarquía que supone el historiador: las libertades son un interés general, y no "de clase". Obviamente la cuestión de las libertades y la democracia, absolutamente crucial, a mi juicio, para entender el siglo XX español, carece de relevancia o la tiene secundaria en el análisis del señor Beevor. De referirse a su país quizá habría sido más cuidadoso, pero también abunda en la intelectualidad británica esa actitud arrogante frente a historias foráneas.

Otro error de enfoque subordinado al anterior aparece en las estadísticas seleccionadas sobre pobreza, analfabetismo, etc., aceptadas también sin crítica y olvidando algo elemental: tales cifras carecen de significado si no se las compara con la situación anterior y con la de otros países europeos de la época, ricos y pobres. Esas comparaciones indican que España se hallaba en posición desventajosa con respecto a los países ricos de Europa, pero no tan mala en el más amplio círculo de los pobres. También le habrían indicado que, bajo la liberal Restauración, España no estaba estancada. Tras las guerras napoleónicas el país había sufrido un retraso creciente con respecto a la dinámica Europa industrial, pero la Restauración permitía, por primera vez desde principios del siglo XIX, un progreso sostenido y acelerado.

Al exponer las estadísticas como lo hace, el autor sugiere que los "intereses" oligárquicos eran culpables de ellas, mientras que los partidos obreros o progresistas habrían logrado un crecimiento superior y la erradicación de diversas lacras sociales. Pero si se hubiera molestado en examinar las doctrinas de aquellos partidos obreros y demás, habría comprendido que sólo podían traer la convulsión social y dictaduras de un tipo u otro. Como ocurrió exactamente. La Restauración no era una democracia plena, pero sus libertades, por su propia existencia, empujaban hacia ella con gran fuerza. Y había en el mundo, incluida Europa, muy pocas democracias reconocibles como tales con la perspectiva actual.

La democracia no llegó a completarse, arguye el señor Beevor siguiendo un tópico archisobado, porque la oligarquía no habría emprendido reformas a fondo, por temor a perder sus privilegios. ¿Seguro? Algo de ello hubo, claro, pero ¿acaso las propias libertades políticas traídas, según Beevor, por los privilegiados no constituían un ataque permanente a sus privilegios? ¿Y por qué no examina el despistado historiador la conducta de los partidos del progreso? Pues esos partidos no hacían de sus objetivos totalitarios una referencia vaga, sino que pugnaban por ellos hostigando sin tregua al régimen de libertades, mediante insurrecciones, terrorismo y separatismos.

Como tantos intelectuales menospreciadores de las libertades burguesas, el historiador británico pasa por alto este factor decisivo, que convulsionó al sistema liberal hasta hundirlo. Se trataba de una oposición mesiánica, violenta y contraria a la libertad, de ningún modo partidos razonables y progresistas frustrados por el cerrilismo o por una inexistente tiranía de los liberales. Si al analizar las raíces de la guerra el historiador cae en tales distorsiones y omisiones, es fácil saber de antemano el resto de su relato.

En un próximo artículo examinaré algunas consecuencias del "análisis de clase" beevoriano, por lo demás tan común.
28 Gelmirez, día 25 de Junio de 2006 a las 10:35
¿Qué opinión le merece al señor Moa la labor del hispanista francés Max Gallo? Yo lo tengo por hombre atinado al hablar de España y del régimen del General Franco.
29 liborio, día 25 de Junio de 2006 a las 10:35
LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA
Antony Beevor: una historia de mucha clase (y 2)
Por Pío Moa
El enfoque de la historia según los “intereses de clase” conduce inevitablemente a tomar partido, no por la verdad sino por esos imaginarios intereses. Pues ¿quién no se pondría del lado de los trabajadores oprimidos frente a los explotadores y reaccionarios? La falacia, ya lo vimos, lleva a despreciar la libertad y a achacar a los obreros interés en el totalitarismo, convirtiendo la historiografía en propaganda.

En ese sentido, el señor Beevor no defrauda: pese a su promesa de evitar juicios morales, no para de hacerlos contra los reaccionarios y la Iglesia, a quienes caricaturiza con los colores más negros, mientras justifica las peores tropelías de unas izquierdas en su mayoría totalitarias, pero "populares" a su poco crítico juicio. España misma es descrita como país "fanáticamente religioso, patria de la Inquisición y de los autos de fe". No está mal. Por ese camino podríamos definir a Inglaterra como patria de la piratería y el tráfico negrero, que tanto pesaron en la formación y prosperidad del país.

El autor inglés parece ignorar que, con todos sus horrores, la Inquisición causó unas 1.000 muertes en tres siglos, cifra que la policía política de cualquier dictadura progresista de los siglos XX y XXI alcanza fácilmente en meses o semanas. O que libró a España de la caza de brujas, que en el resto de Europa occidental llevó a la hoguera a cientos de miles de personas. En fin, no puede escribirse la historia con trucos de propaganda, y, la verdad, esperaba algo mejor del buen Beevor, después de haber leído otras cosas suyas.

Un aspecto de esta historiografía es su escaso respeto por los datos, tan a menudo engorrosos para la tesis preestablecida. Ya señalé en el artículo anterior la ligereza del libro con las cifras, y podríamos seguir muy largamente. Empieza por atribuir al ejército español en Marruecos 40.000 soldados (eran poco más de la mitad) y al protectorado mismo 50.000 kilómetros cuadrados (eran 27.000), o habla de un 45% de analfabetismo al llegar la República (26%, según fuentes más fiables), o repite los tópicos izquierdistas sobre la enseñanza, sin molestarse en señalar la evolución de los presupuestos al respecto durante la República, etcétera. Ofrece datos sorprendentes, como que la mitad de los soldados carecía de uniforme y muchos no sabían lo que era un fusil (el ejército estaba mal, debido a la reforma de Azaña, que había podado la excesiva floración de mandos pero en lo demás había sido desastrosa; aun así, el desbarajuste no llegaba a tanto, ni remotamente. Por decir algo, el número de fusiles cuadruplicaba el de soldados). En la página 75 estima en 100.000 los soldados españoles, y cuarenta páginas más adelante los eleva a 140.000. O habla de una "Rebelión de los generales", cuando la mayor parte de ellos quedaron en el lado izquierdista.

Su distribución de las fuerzas entre los dos bandos, en julio de 1936, es muy poco profesional comparada con la de los hermanos Salas Larrazábal. Menciona muy grosso modo la abrumadora superioridad naval y aérea de las izquierdas, que estuvo cerca de asegurarles la victoria, y olvida la industria de guerra, también casi toda en manos del Frente Popular, así como grandes extensiones cerealistas de La Mancha y Aragón. Cita, pero no valora adecuadamente, los recursos financieros, en principio decisivos y también poseídos por las izquierdas.

Podría haber citado el significativo dato de que los milicianos cobraban 10 pesetas diarias, veinte veces más que un soldado enemigo y más del doble que los profesionales de la Legión, pese a lo cual la moral de los nacionales siempre fue superior.

Aún choca más su afirmación de que la enorme ventaja militar, estratégica y económica de las izquierdas quedó "sobradamente compensada por la abundante ayuda externa que los sublevados recibieron enseguida: primero, los efectivos de las tribus del Rif; acto seguido, todo el apoyo militar naval y aéreo, logístico y técnico, que le prestaron Hitler y Mussolini; luego el respaldo de las grandes empresas norteamericanas y británicas (…) en tanto que el Portugal de Salazar ofrecía protección para el flanco izquierdo de su ejército y el Vaticano la bendición apostólica".

Sólo un militar muy obcecado por "intereses de clase" describiría así la situación. Desde el principio los dos bandos buscaron ayuda externa, y el de Franco se mostró más hábil (y mucho menos corrupto), pese a no poder ofrecer oro a cambio, sino tan sólo la remota esperanza de vencer. Y era en verdad remota, porque su enemigo, además de dicha superioridad, tenía las simpatías de las izquierdas europeas y del Gobierno francés, y aumentó pronto sus cuantiosas reservas financieras con el sistemático desvalijamiento de bienes particulares, del tesoro artístico español y hasta de las alhajas de los pobres depositadas en los montes de piedad (estos detalles no interesan a Beevor; lástima).

En cuanto al puente aéreo sobre el estrecho de Gibraltar, el señor Beevor asegura que "no debe exagerarse su importancia". Increíble. Pues fue nada menos que el factor que cambió la fatídica situación de los sublevados, permitiéndoles asentar y extender sus inseguros núcleos en Andalucía, unir las dos zonas de la rebelión y llevar municiones a las desesperadas tropas de Mola. Además, atribuye el puente aéreo, siguiendo el tópico, a los aviones italianos y alemanes. Pero la idea fue de Franco o de su círculo inmediato, y cuando los aviones italianos y alemanes entraron plenamente en juego había cumplido sus principales objetivos estratégicos con aviones fundamentalmente españoles. El de Beevor sólo puede ser un nuevo análisis "de clase".

De los bombardeos sobre Madrid sabemos, por cifras de la izquierda, que causaron 312 muertos a lo largo de tres semanas y en una ciudad de un millón de habitantes, pero el lector desprecavido de este libro pensaría en muchos miles, sobre todo niños. Y la batalla de Madrid, de haberla ganado Franco, habría terminado la guerra en cinco meses, pero al quedar en tablas se prolongó dos años y medio más. La causa fue la masiva intervención del demócrata Stalin, que provocó la llegada de tropas italianas y de la Legión Cóndor, así como la formación de ejércitos regulares de hasta un millón de hombres. No aparece aquí el historiador muy amante de la paz.

Cuando llega a Guernica admite que "las investigaciones más recientes sostienen que los muertos no pasaron de 300", en lugar de los 1.650 de la propaganda. Algo es algo, aunque ello no le impide afirmar, sin prueba alguna, que el objetivo del ataque fue "verificar los efectos del terror aéreo". En realidad, las investigaciones más recientes y detalladas, de Jesús Salas, prueban que los muertos fueron, como máximo, 126. Por supuesto, ni menciona las consecuencias militares del bombardeo, es decir, la traición del PNV a sus aliados, que llevaría a la catástrofe de las izquierdas en Santander. Como no da la menor información relevante sobre el "Pacto de Santoña", que culminó la traición del PNV: simplemente repite la vieja y desacreditada propaganda peneuvista. Y así sucesivamente, capítulo tras capítulo. Por el señor Beevor no pasa el tiempo, y todo lo que no coincide con sus prejuicios simplemente lo ignora.

Pero donde nuestro clasista autor se ceba es al tratar el terror o el "Gulag" de Franco. Dice muy serio: "En los diez últimos años se ha llevado a cabo en España un admirable trabajo de investigación histórica para tratar de establecer el número, la identidad y la condición de las víctimas de la guerra civil (…) En total se tiene constancia de más de 80.000 víctimas", cifra que él eleva a 200.000 pensando en las que presumiblemente –según él– faltan. Obviamente, Beevor no ha leído la crítica rigurosa de Martín Rubio a esos trabajos "admirables", en su mayoría panfletos partidistas donde entran personas caídas en combate, víctimas del terror entre las propias izquierdas u otras supuestas a partir de rumores. Nuestro autor considera una fuente fiable –y no puede extrañar– a personajes como Espinosa, un comunistoide fanático que ha exigido públicamente la censura inquisitorial contra mis libros. Así ya se puede historiar.

Y a tan admirables panfletos hace Beevor su pequeña contribución. Considera el terror de izquierdas como popular y espontáneo, justificándolo ya de partida y omitiendo el papel determinante de una obsesiva propaganda de odio mantenida año tras año, así como la bien demostrada organización del asesinato masivo desde el Gobierno y los partidos de izquierda. En cambio, atribuye los crímenes a "una furia exacerbada que parecía rebosar de un pozo centenario de humillaciones y atropellos, de la desesperación de gentes maceradas en el silencio temeroso y en el odio íntimo que, de pronto, ven desaparecer los viejos tabúes…"

30 liborio, día 25 de Junio de 2006 a las 10:36
Sigue del artículo anterior:

"Con esta literatura desvergonzada nuestro buen historiador continúa, precisamente, aquella propaganda de tan bestiales consecuencias. No extrañará que justifique la mayor matanza de la guerra, la de Paracuellos, como "una limpieza de retaguardia, destinada a impedir que los presos 'fascistas' fuesen liberados por las tropas de Franco". ¡Quién mandaría a los de Franco pensar en liberar a los presos "fascistas"! Presos con su parte de culpa, en definitiva, por aquel "pozo centenario de humillaciones y atropellos" y demás horrores.

Para conocer la honradez profesional del autor nada mejor que su respuesta a una pregunta en La razón sobre el revisionismo: "Es bueno que se mantenga un debate sobre la guerra civil y cómo se formó aquel conflicto. Pero me parece que estos revisionistas hacen un flaco favor porque usan las fuentes de la vieja propaganda franquista (…) No se puede condescender con ciertas polémicas y con fuentes que no tienen crédito". Es decir, el debate es bueno, siempre que no se lleve a cabo. Y de paso no puede privarse de una última falsedad hablando de "la vieja propaganda franquista".

Por lo que respecta a César Vidal y a mí, principales revisionistas y bestias negras para estos señores, apenas usamos las fuentes franquistas, y sí, muy fundamentalmente, las de la izquierda. Son el señor Beevor y esos admirables investigadores quienes emplean como fuente la vieja propaganda del Frente Popular, cuyo mustio crédito intentan reverdecer. Sospecho que en vano.

Y hablando de La razón, no escribiré allí la serie de crítica anunciada la semana pasada, ni ninguna otra colaboración. Ya explicaré por qué. La serie saldrá en Libertad Digital todos los jueves, en la sección de Libros.
31 liborio, día 25 de Junio de 2006 a las 10:39
La "honradez" de estos señores:

"No menos indicativo fue un suceso que levantó densa polvareda a finales del verano de 2003: el hallazgo, en un barranco de Órgiva, Granada, de un osario durante la construcción de unas obras del ministerio de Fomento. De inmediato empezó a hablarse de una enorme fosa común “perfectamente documentada”, de “fusilamientos masivos”, de “exterminio de compatriotas por motivos ideológicos”. Un catedrático de Economía de la universidad de Granada caracterizó el barranco como “lugar de crímenes y de muertes” por donde “había corrido un río de sangre”. Supuestos testigos recordaban la llegada de camiones cargados de “hombres, mujeres y niños”, a quienes bajaban, mataban a tiros y hacían caer rodando a la zanja, echándoles luego cal viva, “y así un día y otro”. El catedrático calculó en 5.000 las víctimas, si bien la Asociación por la Memoria, algo menos sanguinaria, las rebajaba a la mitad. Se aumentó el dramatismo poniendo en la picota la “indiferencia” del gobierno Aznar, o hablando del “miedo” de los obreros a perder el trabajo si hablaban de los huesos hallados. Los de la “memoria” señalaban piadosamente que sólo buscaban “el respeto a las familias” de los fusilados, como si alguien les faltara a ese respeto.

El ayuntamiento resolvió homenajear a las víctimas y erigir un gran monumento recordatorio en medio de un parque a crear ex profeso. El dinero vendría aprovechando una orden oficial que subvencionaba a los ayuntamientos para “coordinar actuaciones de recuperación de la memoria histórica”. Se exigió la paralización de los trabajos de Fomento, y que los gastos de excavación entrasen en los presupuestos de la obra. En muchos periódicos, y en Internet corrían las noticias y comentarios.

Aquello venía a ser el Paracuellos de la izquierda, después de años de excavar y lanzar insinuaciones, peor sin encontrar más que algunos restos dispersos, de origen no siempre claro. El diario “El País” dedicó al acontecimiento una página el 1 de septiembre, ofreciendo además de lo ya reseñado, la siguiente información, como si la fuente mereciera alguna confianza: “Según datos de los socialistas, más de 500.000 personas sufrieron prisión y otras 150.000 murieron fusiladas”. Y para hincar más el aguijón en el gobierno de Aznar sugería el carácter fascistoide de éste al mencionar que había gastado 13.000 euros en recuperar cadáveres de la División Azul y honrar su memoria mediante un pequeño monumento (en realidad el gobierno recuperó restos de españoles de los dos bandos caídos en Rusia, y hubo otro pequeño monumento para los comunistas españoles muertos allí, que fueron muchos menos).

Se anunciaba, evidentemente, una ofensiva mediática de gran estilo. Pero el 2 de septiembre “El País” informaba, no a toda plana, sino en el lugar menos visible de una página muy interior: “Los restos óseos hallados el pasado sábado son, según los forenses, de origen animal”. De cabras y perros, en concreto. Así se vino abajo la operación. La derecha, prácticamente la pasó por alto, pero puede imaginarse la oleada de sarcasmos, insultos y comentarios moralmente aniquiladores si hubiera sido ella la autora del montaje. Durante muchos años seguiríamos oyéndolos.

Cito el caso no como prueba de que la derecha no cometiera atrocidades, pues ciertamente las cometió, sino como muestra de la explotación cínica de los sentimientos ligados a las víctimas del pasado para sacar tajada política actual. Un hecho muy desgraciado de los últimos años ha sido precisamente la sistemática recuperación de los rencores, que no de la memoria, por los partidos de la izquierda y separatistas. Y como insisten en esa vía y por desgracia logran hacer creer a mucha gente su propaganda, no queda más remedio que hacer un esfuerzo, aun si penoso, por restablecer la verdad histórica, único modo de combatir los odios.
32 Crónica, día 25 de Junio de 2006 a las 10:40
Este Beevor miente más que habla. y lo hace, como no, en EL PAIS, claro.
Se trata de otro de esos pseudohistpriadores, que tras publicar algún "best-seller" sobre el primer tema que les viene en gana, se dedican a opinar sobre cualquier cosa pretendiendo sentar cátedra, como si nadie más antes que ellos hubiese investigado sobradamente el asunto.
Ahí lo tienen con ese cuento de los cincomil asesinados de Valencia enterrados en una fosa común. Repitiendo la propaganda que les dictan desde Moncloa ZP y los suyos. Como los preston y demás de su calaña. Menos mal que Moa lo pone en su sitio en un momento.
Qué se les habrá perdido a estos hijos de la gran Bretaña por aquí. se ve que en su casa no tienen ni donde caerse muertos y vienen aquí a meter ruido y a difindir mentiras como esta de las fosas comunes. Y claro, los de EL PAIS dándole coba al cretino.
33 Javier, día 25 de Junio de 2006 a las 10:40
Filiberto, sigue.
34 Gelmirez, día 25 de Junio de 2006 a las 10:43
¿Xarxa? ¡¡Lejos....!!!
35 Gelmirez, día 25 de Junio de 2006 a las 10:47
Los historiadores anglosajones (a excepción de Stanley Payne) ni entienden ni aman a España
36 caius, día 25 de Junio de 2006 a las 10:49
Se ha puesto ya varias veces, pero merece citarse a menudo, porque encierra todo el espíritu del Frente Popular y de los Beevor de turno. Yo lo he copiado, y lo expongo a menudo por ahí:


Una buena muestra de la clase de “demócratas” a los que venció Franco:

"Un buen día se recibe en las brigadas pertenecientes al XXIII Cuerpo de Ejército (de mando comunista) una orden de éste para que cada Brigada mandase un pelotón o escuadra de gente probada como antifascista. Así se hace y se le dan instrucciones completas para que marchen a Turón, pueblecito de la Alpujarra granadina. Se les dice que hay que eliminar a fascistas para el bien de la causa. Llegan a Turón los designados y matan a 80 personas, entre las cuales la mayoría no tenían absolutamente por qué sufrir esa pena, pues no era desafecta y mucho menos peligrosa, dándose el caso de que los elementos de la CNT, del partido socialista y de otros sectores mataron a compañeros de sus propias organizaciones, ignorando que eran tales y creyendo que obraban en justicia, como les habían indicado sus superiores. También ha casos de violación de las hijas (que se ofrecían) para evitar que sus padres fuesen asesinados. Y lo más repugnante fue la forma de llevar a cabo dichos actos, en pleno día y ante todo el mundo, pasando una ola de terror trágico por toda aquella comarca. Se estaba construyendo una carretera y los muertos fueron enterrados en la zanja de la misma carretera". (Abad de Santillán, “Por qué perdimos la guerra”, p. 288)
Fijaos que el autor del informe, un anarquista, consideraba perfectamente normal asesinar a los "fascistas" y violar a sus hijas. Pero no le gustaba que hicieran lo mismo con ellos sus "camaradas de armas" comunistas. En cierto sentido, los comunistas no dejaron de ser justicieros a veces.

37 nóminem, día 25 de Junio de 2006 a las 10:52
(36) He ahí expuesto el espíritu del "burócrata y el policía". Una trampa burocrática, típicamente burocrática, para reprimir sin ningún riesgo a los desafectos. Aunque los desafectos eran "aliados".
38 Astur, día 25 de Junio de 2006 a las 10:58
Beevor es uno de esos supuestos "hispanistas", como Preston, Thomas, y otros, que tratan de hacerse un nombre a base de opinar sobre la historia reciente de España, y de paso llenarse la cartera sabiendo que las editriales y medios prisaicos les "venderán" sus libros entre un público adepto.
Lo peor es que se enriquecen a costa de sembrar mentiras sobre España y los españoles, como esta de las fosas comunes donde hay "miles" de fusilados en Valencia. Lógico que estos extranjeros encuentren el aplauso de los enemigos de España, de esa anti España que representa tan bien el diario de Polanco.
39 liborio, día 25 de Junio de 2006 a las 11:03
Cosas como ésta de Beevor debieran suscitar respuestas y protestas en todos los ámbitos. Pero aquí acostumbramos a quejarnos como plañideras, sin hacer nada efectivo.
40 Astur, día 25 de Junio de 2006 a las 11:04
Seguro que Piqué y Gallardón leen a Beevor fervorosamente. ¿Y para cuándo las obras completas de Beevor en el ABC?
Ni un ejemplar del ABc vendido. ni un libro de Beevor leido. Ni un voto para Piqué o Gallardón.
41 RAJ, día 25 de Junio de 2006 a las 11:05
Al mirar atrás, cometemos un error trascendental, cual es analizar el pasado con la mentalidad, conocimientos, e incluso con las terminaciones nerviosas del presente. Esta óptica, por fuerza, nos dará una visión distorsionada de lo estudiado. Tal distorsión, en elementos comprometidos, falseará las conclusiones, hasta el extremo de que, éstas, parezcan opuestas. Como ejemplo podríamos citar la esclavitud. Abolida hasta su casi total erradicación, en Europa por la Iglesia Católica Romana, pero por una razón, mas que posiblemente, económica, apareció, con virulencia con el descubrimiento del nuevo mundo. Pero debemos pensar al iniciar su estudio, en la capacidad social, mental, sentimental e incluso neuronal, del personal coetáneo con el problema. El hecho de que fueran, relativamente, pocos los adalides defensores de la libertad de los esclavos, suficientemente implicados, representará un dato a tener en cuenta. Lo cierto es que las soluciones no pueden, por definición, preceder al planteamiento de los problemas, y en este contexto, se empiezan a solucionar a partir de un punto de evolución social concreto, determinado, pero nunca de la noche a la mañana. A mi modo de ver, es erróneo decir “...época de profunda crisis de civilización, en particular de la democracia liberal, ...”, no en el concepto actual, pero, muy posiblemente, sí, en aquellos tiempos, por cuanto eran las primeras aplicaciones, descontando los intentos griegos, (ya perdidos en el tiempo, y que nunca llegaron a una concreción real ) de la teoría demócrata, a la sociedad real, por eso dan una visión difusa, como de crisis. Por otro lado, debemos aceptar la evolución de la propia Iglesia Católica, no en cuanto a su dogma, atemporal, pero si en cuanto a la interpretación de éste y sobre todo en sus relaciones mundanas con la sociedad. Por supuesto, la Iglesia, de por si, siempre ha sido conservadora en los aspectos citados, y ha puesto cuantas trabas a sido capaz, por evitar cualquier movimiento evolutivo de la sociedad, a la que mayoritariamente representaba y dominaba.
42 sobrarbe, día 25 de Junio de 2006 a las 11:10
No solo Piqué ha hundido al PP en Cataluña. Lo ha hundido también Rajoy. Y es probable que lo hunda también en Madrid.
En Madrid el PP tenía ganada la mayoría absoluta desde Álvarez del Manzano, a quien Gallardón perjudicó lo que pudo.
Gallardón tenía una triple ventaja:
--un voto cautivo de derecha que le votaba simplemente por evitar que ganara el PSOE
-- Unos enemigos en la izquierda (Simancas y compañía) que no valen nada
-- El apoyo encubierto o abierto de PRISA que en realidad lo tiene como agente dentro del PP.

Rajoy es incapaz de ver esto. Pero hay mucha gente de derechas absolutamente harta de Gallardón, que terminará por pensar que no hay diferencia esencial entre él y los sociatas, así que para qué votarle.
Como en Cataluña muchos piensan que no hay diferencia esencial entre Piqué y los nazionatas.
Rajoy no lo entiende... Es un águila.
43 hilario, día 25 de Junio de 2006 a las 11:11
Yo no creo que Piqué sea un estúpido. Sospecho que está haciendo el juego, conscientemente, a los nazionatas.
44 Gelmirez, día 25 de Junio de 2006 a las 11:13
Coincido totalmente con los comentarios 38 y 40 de Astur
45 galeno, día 25 de Junio de 2006 a las 11:16
"Por supuesto, la Iglesia, de por si, siempre ha sido conservadora en los aspectos citados, y ha puesto cuantas trabas a sido capaz, por evitar cualquier movimiento evolutivo de la sociedad, a la que mayoritariamente representaba y dominaba."

No lo creo. Unas veces sí, otras no, como siempre pasa. La Iglesia creó las universidades, conservó gran parte de la cultura grecolatina y extendió la enseñanza en la Edad Media y moderna. Su mecenazgo fue fundamental para el Renacimiento. Los ideales democráticos fueron desarrollándose dentro de ella, y fueron más bien los ataques tipo "revolución francesa" los que la llevaron, y no siempre, a reaccionar en forma cerrada.
Por poner otro ejemplo: fue el Vaticano, y después Franco, quienes más judíos salvaron en la guerra mundial. Eso no suele recordarse, y suele decirse al revés. En cambio los Aliados se desentendieron totalmente, y los rusos...
46 Flash, día 25 de Junio de 2006 a las 11:19
Sobrarbe

Mi impresiones que ese voto al que aludes y que se movilizaba con Álvarez del Manzano o Gallardon por sentido de la responsabilidad esta mas que harto del personaje.

Es complicado hacer adivinanzas, pero si todos los amigos en Barcelona, familiares etc...que votan PPC te dicen lo mismo, es decir que esta vez votaran a “Ciudadanos” o no votaran, pues lo que quieren es el discurso comprometido de Vidal-Quadras, ten por seguro que supone estar percibiendo en el ambiente algo real.

Lo mismo te digo de Madrid. El 6 el PP proclamará a Gallardon candidato. Pero yo lo que percibo entre las gentes que votan al PP desde hace mucho tiempo, es que con este se abstendrán. Cuantos? No sé...
Pero si lo oyes en diferentes sitios, por diferentes personas, aquí y allá, es que algo se esta instalando en el espíritu del sufrido votante.
47 Flash, día 25 de Junio de 2006 a las 11:35
el dinero del Estado????
Creia que era de los contribuyentes...
ufff....
48 Flash, día 25 de Junio de 2006 a las 11:36
has probado poner una ERRE en tu nick?
49 RAJ, día 25 de Junio de 2006 a las 11:43
#45# galeno.- Habrá observado, que no intento sacar conclusiones de tipo ético, la moral social, ha sido, con mucho, lo mas variable a través de los tiempos. He hablado de conservadora, que no de inmovilista. Pero reconozco que puede sacarse la conclusión, que Ud. apunta, de mi escrito, así que, quizá, debería haber expuesto, mas bien, que la Iglesia siempre ha ido a remolque de la sociedad. Este punto, es desde todos los ángulos, lo mas normal del mundo, por cuanto cualquier sociedad no puede “adelantar”, ideológicamente, a sus propios miembros.
50 NG, día 25 de Junio de 2006 a las 11:47
Problema profundo de España, somos los españoles.
Creo recordar el una frase que decia que:
el pecado capital del español es la envidia.
Y como esta suele estar acompañada de la pereza,
Para que trabajar, mejor es que me lo den,
o si hay que trabajar, lo menos posible.
Esto unido a la fiesta y a las juergas, y si no tengo
dinero pa'l cubata o la pastillita que me lo dé
el capitalista explotador.

Lo de la fiesta no es una broma.
Pues veo como en el colegio de los niños, un mes antes de:
Navidad, carnaval y fin de curso, ya empezamos
con reuniones para ver que se va hacer, que difraz,
y que no se que, etc.
Sin embargo para ver como va o progresa el niño,
solo a principio de curso para ver que se va a hacer,
y si e niño va mal, entoces te llaman.
Pero el niño, que no es tonto, ve lo importante que son las fiestas
pues llaman a mis padres para las fiestas, apenas para los estudios.
Y ese poso se queda en la personalidad del español adulto.

Y no estoy en contra de las fiestas, las cuales son importantes.

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