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8 de Diciembre de 2009 - 10:37:18 - Pío Moa
Pero a lo largo de los siglos siguientes, ese impulso decayó profundamente. El catolicismo español desde la segunda mitad del siglo XVII tiene en rigor muy poco que ver con el anterior. Los dogmas son los mismos, pero el impulso espiritual casi ha desaparecido y el anterior estilo abierto y combativo cedió a un anquilosamiento cultural con pretensiones de tutela clerical sobre la sociedad, intelectualmente pesado y sin ideas nuevas, sumido en una defensiva oscura, a menudo cerril… No habría sido la luz de ningún Trento. De modo correspondiente, la enseñanza superior cayó casi en picado y se creó una repulsión hacia “la peligrosa manía de discurrir” y hacia cualquier novedad. Esta es otra tradición católica española, que sigue manteniéndose en gran medida, y que no fue superada, sino todo lo contrario, después del Concilio Vaticano II, que en el ámbito hispano produjo monstruosidades como la “teología de la liberación”, cosa fina desde el propio nombre. Actualmente, la enseñanza religiosa apenas difiere del adoctrinamiento progre-socialista. Todo un síntoma.
Los que invocan algo parecido a la frase de Menéndez Pelayo suelen identificarse en realidad con la segunda tradición, y además ignoran los cambios históricos. Su mayor contribución teológico-filosófico-política es el descubrimiento de la clave del mal en la masonería. Pretender hoy que la esencia de España es el catolicismo, como si no pudieran ser españoles, o lo fueran solo de modo incompleto, quienes no profesaran esa religión, solo puede conducir a un mayor declive del catolicismo y a un mayor auge de las tendencias anticristianas. Y, por supuesto, a debilitar a España. Como el resto de Europa, España tiene en el cristianismo la raíz viva, o todavía viva, de su cultura, pero la cuestión no puede presentarse como en el siglo XVI, y los no creyentes, aunque reconozcamos el carácter católico de la cultura hispana, tenemos los mismos derechos políticos que los creyentes.
La Constitución actual es la primera en la historia de España que se hace por un consenso realmente amplio, y no podrá reemplazarse por otra con la misma base. En todo caso no debe permitirse que unas bandas de estafadores políticos la transformen a su gusto y por medio de hechos consumados, como está haciendo el gobierno en connivencia con separatistas y terroristas. Si esta inmensa fechoría se consiente, las bases de la convivencia quedan rotas, y por mucho que no reaccione una sociedad en gran parte degenerada por la telebasura y la corrupción aceptada, cualquier minoría adquiere legitimidad para recurrir a todos los medios a fin de imponerse. Después de todo, estamos ante el triunfo, en medida muy importante, de una de esas minorías que desde el principio decidió atacar con las armas esa Constitución que establece la unidad de España y las libertades, y, en esas condiciones, lo que es válido para ella lo es para cualquiera.
Ciertamente se trata de una Constitución sumamente defectuosa, lo que no es de extrañar a la vista de algunos de sus redactores, como Peces Barba o Herrero de Miñón. Una Constitución que confunde intereses y derechos, lastrada por concepciones socialdemócratas de implicaciones totalitarias y por las puertas abiertas a la fragmentación del país. La crisis política a la que está llevando a España el actual gobierno exige una reforma legal de aquella ley de leyes, y Vidal Quadras, el foro de Ermua y otros grupos están poniéndose en marcha al respecto. Una tarea imprescindible.
Para que la reforma cuaje es esencial crear una amplia opinión pública. Y a ello debemos contribuir todos en la medida de las fuerzas de cada cual. Se trata de una acción al mismo tiempo negativa, la denuncia del gobierno anticonstitucional y su infame alianza; y positiva, la reforma imprescindible para superar los numerosos déficits democráticos que arrastra España.
****Tiene razón la Cospe: son más importantes los hechos que los actos y los gestos. Que los liquidadores de la Constitución celebren esta es como un banquete de caníbales comiéndose alegremente a su víctima. Así que los del PP se han ausentado, y han hecho bien al no participar en la culpable merendola… Pero ¿han hecho bien, realmente? La explicación que da García Domínguez parece más cierta. No se han ausentado por poner en evidencia a los caníbales, sino porque son unos señoritos que tienen más que hacer que dedicarse a esos “coñazos”, que diría el futurista mayor.
****Entre los derechistas que no podían soportar la falta de libertades del franquismo e hicieron cuanto estuvo en sus manos por liquidar la dictadura desde dentro, se cuenta también Fraga, según él mismo ha admitido hace algún tiempo. Durante la transición fuimos percatándonos de hasta qué punto el franquismo había estado repleto de abnegados luchadores por la democracia: excepto Blas Piñar y cuatro más, todos laboraban por las libertades. Alguno preguntará: ¿y cómo no se vino abajo el régimen, sino que duró tanto y acabó por así decir de muerte natural, como el mismo Franco? O bien, ¿cómo es que esos duros, esos heroicos antifranquistas, siguieron disfrutando de cargos, prebendas y ventajas de todo tipo dentro de la dictadura? La respuesta a la primera pregunta es que ellos mismos no se daban cuenta, en vida de Franco, de cuán antifranquistas eran; y la respuesta a la segunda es que eran y siguieron siendo muy astutos: consiguieron que tampoco el régimen se diera cuentas de los peligrosísimos enemigos que tenía dentro. Eso es saber hacer bien las cosas. Ahora mismo Rajoy confiesa modestamente que en su familia nunca hubo un solo franquista.
Al hablar de la transición a la democracia conviene distinguir dos aspectos: las condiciones socioeconómicas, y el aprovechamiento político de ellas. Las condiciones sobre las que fue posible una evolución o reforma con pocos traumas, fueron creadas íntegramente por el franquismo, y se pueden resumir en tres puntos: una sociedad reconciliada, moderada y próspera. Sobre tan excelentes condiciones maniobraron los políticos. La primera parte de la maniobra (derrota del rupturismo) fue muy bien. A partir de ahí, cuando tantos iban descubriendo lo antifranquistas que habían sido, "ya el Perú empezó a joderse", como decía el personaje de Vargas Llosa. Su antifranquismo dio lugar a una Constitución chapucera, por así llamarla. Porque el reconocimiento de los indudables méritos democráticos y antifranquistas de esta gente, de su enorme astucia, no impide notar que eran y son algo chapuzas, también por así decirlo.
****Casas: "Cuando se trabaja, se obtienen frutos" Ella trabaja, sin duda. En desmantelar la Constitución. En desmantelar el más elemental sentido de la justicia. Trabaja junto con el gobierno anticonstitucional y colaborador del terrorismo. Y con los separatismos. Qué frutos saldrán de ahí.
****El golfo cardenal Sistach y sus cuates, contra Cataluña, contra España y contra la democracia.
****Blog: Como todo el mundo sabe, antes de la revolución industrial no había guerras ni matanzas ni explotación ni esclavitud... Pero llegó la revolución industrial, el liberalismo, y ¡ya ven ustedes!