Pío Moa

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Los nacionalismos vasco y catalán comparados

26 de Abril de 2008 - 11:36:15 - Pío Moa

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 (Consideración al margen: ¿se han percatado ustedes de cómo el señor Rajoy lleva tiempo empleando como argumento, incluso como el principal, que él “está en plena forma para ser presidente”, que “quiere ser presidente”, que está decidido a ello y que lo haría muy bien, en suma? Argumentario  infantil y contraproducente,  alejamiento de la realidad y atisbo de una salud mental no tan en plena forma. La política, en cualquier caso, no se hace así. Rajoy ha sido un personaje nefasto que puede diluir al PP en la nada ideológica y llevarlo a la disgregación. Mientras, los Mayor Oreja, Aguirre y compañía, empeñados en disputar a los Arriolos y Sorayos los favores de Rajoy, en lugar de elaborar y establecer una alternativa.  No se han percatado aún de que Rajoy es Arriola y Soraya ¡Qué perspicacia y altura política! Dan por perdida la batalla antes de empezarla)

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Hace semanas el recogenueces Ibarreche fue a dar una conferencia en una universidad useña. Se levantaron protestas entre españoles de allá, que al final terminaron en nada. De lo que se trata es de aprovechar tales eventos para lanzar una campaña de información a la opinión pública, en este caso useña. He aquí el texto de una conferencia que di en centreos universitarios de  Varsovia y Cracovia, y que podría servir, probablemente. Pues la mayor parte de la gente, en la misma España, apenas sabe nada de las doctrinas e historia de estos nacionalismos, pese a su creciente peligro.
 
LOS NACIONALISMOS CATALÁN Y VASCO EN LA HISTORIA
 
 Razones  de su expansión
 
  Trataré aquí de sintetizar las ideas de estos movimientos, así como su actuación a través de ciertos sucesos clave que manifiestan su carácter y papel político. Tales nacionalismos se definen, lógicamente, en relación con España, tenida por el enemigo a derrotar en el nacionalismo vasco, y negada simplemente en el catalán. Son un fenómeno históricamente reciente, pues nació a finales del siglo XIX, cobró impulso con el "Desastre" de 1898 y desde entonces se configuró en Cataluña y en Vascongadas como un factor importante en la vida política española, excepto durante las dictaduras que ocupan casi la mitad del siglo.
   Estos movimientos derivan de los regionalismos, productos del Romanticismo del siglo XIX, con su exaltación de algunas tradiciones, del "espíritu popular" y de la Edad Media. Los regionalismos arraigaron en varias partes de España, pero sin tono antiespañol, y sólo en Cataluña y País Vasco derivaron en nacionalismos fuertes. ¿Por qué ocurrió así, y no prendió algo similar en Galicia --donde el nacionalismo ha tenido poco empuje--, o en Valencia, Baleares, Andalucía, Canarias, etc., donde el nacionalismo pudo haber explotado motivos lingüísticos u otros? Una explicación suele hallarse en el empuje industrial vasco y catalán. Sin embargo es obvio que el nacionalismo no tuvo nada que ver con las industrializaciones, ambas anteriores a él, y que las habrían perjudicado seriamente, al romper el mercado español. La burguesía catalana mostraba celo españolista en pro del mercado, y el nacionalismo vasco exaltó más bien una idealizada sociedad rural y bucólica. La industrialización influyó, pero lo hizo de modo indirecto, como un sentimiento de superioridad bien explotado por los nacionalistas. Como observa Cambó, "El rápido enriquecimiento de Cataluña (…) dio a los catalanes el orgullo de las riquezas improvisadas, cosa que les hizo propicios a la acción de nuestras propagandas"(1). Es decir, los nacionalismos fomentaron y explotaron ese sentimiento de orgullo, combinándolo con otro de victimismo, pero no fueron, desde luego, los causantes de aquella riqueza.
   Otra explicación podría estar en la memoria de los antiguos fueros. Pero en realidad de ellos quedaba en Cataluña, en el siglo XIX, poco más que un rescoldo sentimental, y su abolición por Felipe V había derivado algo más tarde en la recuperación económica catalana, al abrirle de lleno los mercados del resto de España y de América. En Vascongadas, la abolición de los fueros en 1876, a causa de la guerra carlista, también facilitó la expansión industrial vasca, y, como muestra Juaristi (2), la reivindicación foral tuvo escaso eco inmediato. No obstante, como motivo sentimental y político invocado a posteriori, no dejó de tener también cierta relevancia.
     Suele aludirse asimismo a las peculiaridades culturales e históricas, a los "hechos diferenciales". Pero esas diferencias preexistían de largo tiempo atrás, y también en otras regiones, y no habían dado pie a tales movimientos. El catalán o el vasco corrientes, aunque conscientes de esas diferencias, se sentían españoles. Como recuerda Cambó, todavía en 1898, "cuando salíamos del Círculo de la Lliga de Catalunya, encendidos de patriotismo catalán, nos sentíamos en la calle como extranjeros, como si no nos hallásemos en nuestra casa, porque no había nadie que compartiese nuestras aspiraciones"(3). Aún más expresivo resulta Sabino Arana, con sus imprecaciones y amenazas a los malos bizkaínos: "El yerro de los bizkaínos de fines del siglo pasado y del presente (…) es el españolismo". "Nuestros padres vertieron su sangre en Padura (se refiere a una supuesta batalla de hace once siglos) para salvar a Bizkaya de la dominación española, por la libertad de la raza, por la independencia nacional. Nosotros ¡miserables! hemos vendido el fruto de esa sangre a los hijos de sus enemigos y hemos escupido al sepulcro de nuestros padres. ¡No sabían los bizkaínos del siglo noveno que con la sangre que derramaban por la Patria, engendraban hijos que habían de hacerle traición!". "Vosotros, cansados de ser libres, habéis acatado la dominación extraña" "Si no queréis abandonar esos caminos por donde os llevan los enemigos de Bizkaya; si os obstináis en ayudar al verdugo de Bizkaya (…) ¡Que vuestros nietos os maldigan y os execren!". "¡Cuándo llegarán los bizkaínos a mirar como a enemigos a todos los que les hermanan con los que son extranjeros y enemigos naturales suyos!" Y así sucesivamente. Arana nunca defrauda.
    Observemos, además, que el ancestral sentimiento español de vascos y catalanes marca una diferencia clave con nacionalismos como los de Europa central, donde las minorías integradas en los imperios austríaco, turco o ruso, como los checos, los serbios, los búlgaros o los polacos nunca se sintieron austríacos, turcos o rusos. La integración del País Vasco o de Cataluña en España tampoco procede de invasiones o conquistas, como las de aquellos pueblos centroeuropeos, o la de Irlanda, Quebec, etc.
    Por tanto, los factores señalados no explican gran cosa. Los nacionalistas supieron aprovecharlos, pero no conducían de por sí a una idea de separación. La impresión de que existía un caldo de cultivo muy favorable a los nacionalismos en Cataluña y Vasconia es difícil de sostener. Los apóstoles de las nuevas ideas trataban de oponer el sentimiento vasco o catalán al sentimiento español, cuando antes la gente no encontraba esas cosas contrarias, y, en realidad, desarraigar o debilitar en parte importante de los vascos y los catalanes el sentimiento hispano, requirió un esfuerzo muy arduo y una habilidad muy notable. 
     La tarea exigía dirigentes capaces y entregados, y creo que en buena medida el éxito de ambos nacionalismos se debe precisamente a eso, a que encontraron sus profetas, sus líderes fervorosos e iluminados, consagrados en cuerpo y alma a una misión a su juicio redentora. No encontramos en el nacionalismo gallego u otros a personajes tan enérgicos y diestros como Arana, Prat de la Riba o Cambó. Una tradición ya larga explica la historia por causas materiales más o menos cuantificables, pero en cuanto indagamos los hechos topamos siempre con imponderables como el carácter de los dirigentes. Por ejemplo, sin Lenin resulta inimaginable la revolución rusa, socialista en un país agrario y sumamente atrasado, cuando la mayoría de los propios jefes bolcheviques vacilaba ante el golpe revolucionario, si es que no lo rechazaba. El caso interesa porque son precisamente los marxistas quienes más han insistido en la primacía de las llamadas "condiciones materiales" u “objetivas”.
    Tanto Arana en Vasconia como Prat de la Riba en Cataluña, muestran en sus escritos la convicción absorbente de haber descubierto una nueva luz destinada a alumbrar en lo sucesivo la marcha de los vascos y los catalanes. Cambó  resolvió siendo joven consagrar sus energías y su notable inteligencia a la causa nacionalista, al punto de renunciar al matrimonio en aras de ella. Ese espíritu exaltado lo sintetizará Prat de la Riba en su célebre frase: "La religión catalanista tiene por Dios a la patria". Arana deploraba "cuán difícil y penosa es la labor que nos hemos impuesto, de soltar la venda que ciega los ojos de los bizkaínos!", pero advirtió en su discurso de Larrazábal que, si fracasara, abandonaría Vizcaya, y "si tan triste caso llegara, juro (…) dejaros también un recuerdo que jamás se borre de la memoria de los hombres". No sabemos qué recuerdo sería, aunque en su intención debía de ser terrible. En cualquier caso no cabe dudar de su determinación.
  
 El antiespañolismo en Arana y en Prat de la Riba
 
 Los métodos para desespañolizar a catalanes y vascos se parecieron. Un ataque inclemente a España o a Castilla, más una historia de agravios y, simultáneamente, un halago desmesurado a lo autóctono: "Había que saber que éramos catalanes y que no éramos más que catalanes", dice Prat, para lo cual debían combinarse "los transportes de adoración" a Cataluña con el odio a los supuestos causantes de sus males, los castellanos, pese a que Castilla había dejado hacía mucho de representar un poder hegemónico o director en España. "La fuerza del amor a Cataluña, al chocar contra el obstáculo, se transformó en odio, y dejándose de odas y elegías a las cosas de la tierra, la musa catalana, con trágico vuelo, maldijo, imprecó, amenazó". Había que "resarcirse" de una supuesta "esclavitud pasada". "Tanto como exageramos la apología de lo nuestro, rebajamos y menospreciamos todo lo castellano, a tuertas y a derechas, sin medida". O, como observa más sobriamente Cambó, "El rápido progreso del catalanismo fue debido a una propaganda a base de algunas exageraciones y de algunas injusticias: esto ha pasado siempre y siempre pasará, porque los cambios en los sentimientos colectivos no se producen nunca a base de juicios serenos y palabras justas y mesuradas" (4).
    En resumen, escribe Prat: "Son grandes, totales, irreductibles, las diferencias que separan a Castilla y Cataluña, Cataluña y Galicia, Andalucía y Vasconia. Las separa, por no buscar nada más, lo que más separa, lo que hace a los hombres extranjeros unos de otros, lo que según decía San Agustín en los tiempos de la gran unidad romana, nos hace preferir a la compañía de un extranjero la de nuestro perro, que al fin y al cabo, más o menos, nos entiende: les separa la lengua". De creer a Prat, nadie entendía el español común fuera de Castilla, si acaso Andalucía o Canarias, y un catalán preferiría --o más bien debía preferir, de acuerdo con la nueva doctrina-- la compañía de su perro a la de un castellano, un gallego o un vasco. Su visión histórica resalta cuando opone "el gótico y el románico de nuestros monumentos" a "la Alhambra o la Giralda", como si a Cataluña la caracterizasen el gótico y el románico, y al resto de España la tradición árabe. Para él, "Bien mirados los hechos, no hay pueblos emigrados, ni bárbaros conquistadores, ni unidad católica, ni España, ni nada". Debía erradicarse lo que él llama la “monstruosa bifurcación de la conciencia catalana”, que hacía sentirse español al catalán. España no pasaba de ser un aparato estatal, sin sustancia de nación.
   Tanto Prat como Arana se consideraban católicos fervientes, pero Arana va más allá que Prat, y exclama indignado: "¡Católica España! Y ¡afirmarlo ahora que cualquiera (…) lee periódicos y libros! (…) No es posible, en breve espacio, mencionar siquiera concisamente los hechos pasados y presentes que prueban bien a las claras que España, como pueblo o nación, no ha sido antes jamás ni es hoy católica". 
     Arana decía ver en la mayoría de los españoles "el testimonio irrecusable de la teoría de Darwin, pues más que hombres semejan simios poco menos bestias que el gorila: no busquéis en sus rostros la expresión de la inteligencia humana ni de virtud alguna; su mirada solo revela idiotismo y brutalidad". Ante tan lamentable hecho, el inteligente y virtuoso Arana clamaba entre asombrado y furioso: "euskerianos y maketos ¿forman dos bandos contrarios? ¡Ca! Amigos son, se aman como hermanos, sin que haya quien pueda explicar esta unión de dos caracteres tan opuestos, de dos razas tan antagónicas". Estas frases condensan el programa aranista: sustituir la amistad y fraternidad por una dura hostilidad. Así advierte al vasco renuente a sus doctrinas: "si el maketo, penetrando en tu casa, te arrebata a tus hijos e hijas para quitar a aquellos su lozana vida y prostituir a éstas… entonces, no llores". La raza bizkaína,  "singular por sus bellas cualidades, pero más singular aún por no tener ningún punto de contacto o fraternidad ni con la raza española, ni con la francesa (…) ni con raza alguna del mundo", "la nación más noble y más libre del mundo", sufría   "humillada, pisoteada y escarnecida por España, esa nación enteca y miserable". Y fulminaba a sus paisanos: "Habéis mezclado vuestra sangre con la española o maketa, os habéis hermanado y confundido con la raza más vil y despreciable de Europa". En fin, "era antes vuestro carácter noble y altivo, a la vez que sencillo, franco y generoso; y hoy vais haciéndoos tan viles y pusilánimes, tan miserables, falsos y ruines como vuestros mismos dominadores", concluye con nobleza y generosidad peculiares. 
    No extrañará que Arana contestara con desprecio a los primeros tanteos fraternos del nacionalismo catalán: “Cataluña es española por su origen, por su naturaleza política, por su raza, por su lengua, por su carácter y por sus costumbres”. “Ustedes, los catalanes, saben perfectamente que Cataluña ha sido y es una región de España”. Por tanto, señala sin piedad: “Maketania comprende a Cataluña”, y para más claridad, “Maketo es el mote con que aquí se conoce a todo español, sea catalán, castellano, gallego o andaluz”. En consecuencia, aclaraba a lo nacionalistas catalanes, “jamás haremos causa común con las regiones españolas”. Naturalmente no excluía “entendernos en la acción definitiva” contra España, pero en todo caso, “jamás confundiremos nuestros derechos con los derechos de región extranjera alguna”.
       Así pues, si España no existía, según Prat, o era tan irrisoriamente inepta y ruin como decía creer Arana, la misión que ambos se atribuían debía haber resultado muy cómoda. Y muy difícil, en cambio, explicar dónde había estado durante siglos Cataluña, o cómo se había producido la supuesta sumisión de los vascos. Pero estas dificultades nunca les preocuparon mucho. Sea como fuere, el halago exaltado a un grupo social, combinado con el señalamiento de un enemigo culpable de todos los males, sugestiona fácilmente a mucha gente, si se insiste en ello con tenacidad *. Y así fue. 
   A estas campañas ayudó de forma decisiva el "desastre" del 98, como recordaba Cambó. Si en el terreno económico aquella derrota tuvo poco efecto, y el desarrollo español incluso se aceleró luego, supuso en cambio una profunda quiebra moral y psicológica, que dio alas a los movimientos radicales, desde el socialismo revolucionario y el anarquismo a los nacionalismos. Así fue posible que a los pocos años Prat asegurase, con alguna base: "Hoy ya, para muchos, España es sólo un nombre indicativo de una división geográfica".
 
    Los programas del nacionalismo vasco y el catalán
 
Aun con estas similitudes, y con un nivel intelectual no muy destacable en ambos naconalismos, existen fuertes diferencias entre el programa nacionalista de Prat y el de Arana. El primero anhelaba "más que la libertad para mi patria. Yo quisiera que Cataluña (…) comprendiera la gloria eterna que conquistará la nacionalidad que se ponga a la vanguardia del ejército de los pueblos oprimidos (…) Decidle que las naciones esclavas esperan, como la humanidad en otro tiempo, que venga el redentor que rompa sus cadenas. Haced que sea el genio de Cataluña el Mesías esperado de las naciones". Ello no le impedía proclamar al mismo tiempo una vocación imperialista, pues el imperialismo "es el período triunfal de un nacionalismo: del nacionalismo de un gran pueblo". Cataluña debía convertirse en el elemento hegemónico de un imperio ibérico extendido desde Lisboa al Ródano, para luego "expandirse sobre las tierras bárbaras".
   Claro que este programa, aparte de resultar ya anacrónico y, en su aspecto mesiánico, un tanto pintoresco, traería fuertes tensiones, quizá incluso bélicas, con Portugal y con Francia. Además, ¿qué autoridad moral podían tener los nacionalistas catalanes, tras proclamarse tan radicalmente distintos, para dirigir al resto de los españoles? Prat invoca “sentimientos de hermandad”, lo cual lo lleva por otro camino a la “monstruosa bifurcación” de la conciencia catalana que él quería eliminar. Y siendo tan diferentes y no habiendo recibido más que males de Castilla, ¿por qué no volcaban su entusiasmo fraternal con los franceses, en lugar de con los españoles? Por otra parte, ¿qué pasaría si el resto de España no aceptaba el liderazgo del nacionalismo catalán? Porque aunque Cataluña era la región con una economía más dinámica, no dejaba de ser una parte menor del país, y si veía al idioma español común como extranjero renunciaba al principal cauce de influencia. Sólo quedaba, en última instancia, intentar liderar y liberar a los llamados “países catalanes”, aunque los valencianos y baleares no mostrasen mucho entusiasmo al respecto.
    A Arana, desde luego, ni se le ocurría pensar en los catalanes como vanguardia de los "pueblos oprimidos" o de cualquier otra cosa. Su plan, al revés del de Prat, propugnaba el autoencierro para el "pueblo más noble y más libre del mundo". La mayor distinción de los vascos, sería, después de la raza, el vascuence, "broquel de nuestra raza, y contrafuerte de la religiosidad y moralidad de nuestro pueblo", pues "donde se pierde el uso del Euzkera, se gana en inmoralidad". Por eso, "Tanto están obligados los bizkaínos a hablar su lengua nacional como a no enseñársela a los maketos o españoles". Nada, pues, de moralizar por vía lingüística a los maketos: "Muchos son los euzkerianos que no saben euzkera. Malo es esto. Son varios los maketos que lo hablan. Esto es peor" "Si nuestros invasores aprendieran el euzkera, tendríamos que abandonar éste, archivando cuidadosamente su gramática y su diccionario, y dedicarnos a hablar el ruso, el noruego". Etc.  
    Con todo su entusiasmo por el vascuence, la lengua materna de Arana era el castellano. De ella renegó, aunque la escribiera con no mal estilo. Dada la dificultad del idioma vernáculo, no debió de llegar a dominarlo, como indica su creación de la palabra Euzkadi, juzgada por sus seguidores un hallazgo genial. Según el político nacionalista Eguileor "el anhelo" de la "raza más vieja de la tierra (…) se condensa maravillosamente en una sola palabra, la que no acertó a sacar durante cuarenta siglos nuestra raza del fondo de su alma, palabra mágica creada también por el genio inmortal de nuestro Maestro: ¡Euzkadi!". El filólogo vasco Jon Juaristi observa que el término es un dislate, compuesto de “una absurda raíz euzko,  extraída de euskera, euskal, etc., a la que Arana hace significar "vasco", y del sufijo colectivizador -ti /-di, usado sólo para vegetales. Euzkadi se traduciría literalmente por algo parecido a bosque de euzkos, cualquier cosa que ello sea". Ya Unamuno criticó la "grotesca y miserable ocurrencia" de un "menor de edad mental", que equivaldría a cambiar la palabra España por "Españoleda, al modo de pereda, robleda…" (5)
   Y lejos del imperio ibérico de Prat, enseñaba Arana: "Si a esa nación latina la viésemos despedazada por una conflagración intestina o una guerra internacional, nosotros lo celebraríamos con fruición y verdadero júbilo". Deseo lógico porque "aborrecemos a España no solamente por liberal, sino por cualquier lado que la miremos".
    Otra diferencia es que el nacionalismo vasco será siempre muy derechista, salvo pequeñas variedades, hasta que en los años 60 del siglo XX se asiente una rama de izquierdas, en torno a ETA. En cambio al nacionalismo catalán, también de derechas al comienzo, le nacería pronto un sector más izquierdista, violento y radical. Con el tiempo, el nacionalismo de Cambó encontraría "en el patriotismo español la ampliación natural y complemento necesario del patriotismo catalán", en expresión de Valls Taberner en 1934 (6). Por el contrario, la izquierda acentuaba el talante separatista o al menos exclusivista.
   También difería el estilo de las propagandas: bronco el de Arana, más solapado el de Prat, como él mismo advierte: "Evitábamos todavía usar abiertamente la nomenclatura propia, pero íbamos destruyendo las preocupaciones, los prejuicios y, con calculado oportunismo, insinuábamos en sueltos y artículos las nuevas doctrinas". En Prat y sus seguidores predominó un victimismo algo quejumbroso y sentimental, que conmemoraba derrotas históricas reales o supuestas, junto con un sentimiento de superioridad ultrajada. Este último sentimiento destacaba más en los sabinianos, con menos victimismo y mayor agresividad: Arana inició su predicación recordando nebulosas victorias bélicas o “glorias patrias” contra "el invasor español", y llamando con mucha claridad a renovar aquellas hazañas, aunque al mismo tiempo venía a privar a los vascos de otras glorias más demostrables, alcanzadas por ellos como parte de España y españoles.
    Las ideas de Prat y las de Arana sobre España y sobre sus respectivas regiones son el substrato permanente de ambos nacionalismos, aunque los años les hayan traído matices o aditamentos. Por ejemplo, invocar el racismo se volvió tan impopular después de la II Guerra Mundial, que el PNV suele evitarlo, pero ese componente sigue muy vivo bajo algunas apariencias externas. También ha sido la teorización de Prat la que ha dado al nacionalismo catalán su ambivalencia y vaivén entre la idea de dirigir al conjunto de España y la de retraerse en exclusiva a Cataluña o a los “països catalans”. 
  Pese a los éxitos nacionalistas, el sentimiento español era y es muy persistente, por basarse en una historia compartida de muchos siglos, en una profunda mezcla demográfica y cultural, en el tronco católico de su cultura, en una densa interrelación económica,   y en la conciencia de que la lengua común, pese a su origen castellano, no es patrimonio de ninguna región, pues todas han contribuido a darle forma. Además, la lengua común permite a las regiones comunicarse entre sí y ampliar a muchos países las relaciones y empresas de todo tipo. No extrañará que el propio Arana admita: "Hemos convencido a muchas inteligencias; hemos persuadido a pocos corazones. Lo cual demuestra, en último término, que ya no hay corazones en Euskeria. ¡Pobre Patria!". En cuanto a los nacionalistas catalanes, su flojera en varios momentos cruciales demostrará lo mucho que había de pose en sus maldiciones, imprecaciones y amenazas, que decía Prat.
   La consecuencia inmediata de estos nacionalismos es doble. Por una parte tienden a separar y crear hostilidad entre los vascos o los catalanes y el resto de los españoles, y por otra dividen a vascos y catalanes en "buenos" y "malos", según acepten o no sus doctrinas, al modo como ciertos falangistas usaban el mismo criterio para distinguir entre buenos y malos españoles. Los nacionalistas se proclaman automáticamente representantes del pueblo, piense lo que quiera la mayoría de él. Ello tiene, desde luego, poca relación con la democracia tal como normalmente se concibe. Con tal enfoque, las elecciones, por ejemplo, son un método aprovechable, pero nunca serán admitidas las votaciones adversas. Ocurre algo parecido con los comunistas, autoproclamados representantes del proletariado, voten lo que voten los obreros, y que utilizan las elecciones de modo similar.
     Estos nacionalismos no sólo alientan un sentimiento contra España, sino también contra el liberalismo: "antiespañol y antiliberal es lo que todo bizkaíno debe ser", adoctrinaba Arana, y el nacionalismo catalán fraguó en buena medida en círculos eclesiales que veían en el liberalismo una amenaza. Hubo también una raíz más o menos carlista., pues tanto en las Vascongadas como en Cataluña tuvo el carlismo fuerte influencia, y ante el triunfo liberal, algunos derivaron hacia el nacionalismo como una forma de salvar lo salvable del antiguo régimen. Sin embargo no debemos olvidar que el carlismo era muy españolista, y defendía los viejos fueros como propios de la unidad española, en contraste con el centralismo traído de Francia. Por lo demás, no hubo evolución nacionalista en Navarra, Álava y otras regiones y provincias donde el carlismo tenía profundas raíces.
   También influyó en el antiliberalismo la llegada de trabajadores de otras regiones, a menudo desarraigados e ignorantes, alejados de la religión por el debilitamiento o pérdida de lazos familiares, la explotación y   las condiciones de vida, con frecuencia miserables. En ellos prendieron las doctrinas socialistas y anarquistas que les prometían un mundo feliz y les señalaban un enemigo. Muchos vascos y catalanes de clase media veían en esa inmigración una fuente de inmoralidad, subversión y violencia, y, si bien se beneficiaban de ella, le oponían un pasado ideal de catolicidad y moralidad estrictas, aún persistentes en sus regiones, pero supuestamente perdidas en el resto de España. Buena parte del clero desempeñó un papel importante en el auge nacionalista en las dos comunidades.
     En Vasconia, el PNV mantuvo un intenso antiliberalismo, que, en una rama de él, la ETA, concluyó en un revolucionarismo de tipo marxista. En Cataluña la evolución siguió otro rumbo: el nacionalismo liderado por Cambó evolucionó lentamente hacia un regionalismo españolista, y sus contradictorias aspiraciones, imperialistas y emancipadoras de los "pueblos esclavos", derivaron hacia un liberalismo templado. También hubo en Arana una evolución españolista hacia el final de su vida, pero quedó neutralizada por sus seguidores. El nacionalismo catalán de izquierda, de irregular trayectoria, cuajará en 1931, al fusionarse tres partidos menores en la Esquerra Republicana de Catalunya. Al comenzar la República, la Esquerra desbancó al catalanismo de derecha, y acentuó su nacionalismo hasta, a veces, un separatismo abierto. La Esquerra tomó un tinte jacobino, un liberalismo inspirado en la Revolución francesa, exaltadamente anticatólico y muy distinto del liberalismo conservador, de raíces más bien anglosajonas, por simplificar de algún modo.
 
 Etapas en la historia de los nacionalismos
 
 Repasaré ahora, aunque muy someramente, la historia de estos nacionalismos, transcurrida a través de cinco etapas generales: el régimen liberal de la Restauración, hasta 1923, la dictadura de Primo, hasta 1930, poco después la República y la guerra, hasta 1939; luego la dictadura de Franco, hasta 1975,   y finalmente la democracia actual.
   La Restauración permitió el nacimiento, expresión y   organización de los nacionalismos. Entonces cobró protagonismo sobre todo la Lliga catalana, liderada por Cambó, con el programa de Prat de la Riba: dominar en Cataluña para convertir España en una confederación ibérica e impulsarla a un nuevo imperialismo. Pero el plan se mostró irrealizable. Lejos de dominar Cataluña, los nacionalistas se dividieron, y gran parte de la población apoyó a los anarquistas o a los republicanos, mientras que la participación en la política general española apareció pronto como una necesidad para la derechista Lliga, la cual influyó notablemente en la vida del país y   participó en gobiernos. Alfonso XIII llegó a ver en Cambó un posible salvador de la monarquía liberal.
      Con todo, el nacionalismo catalán jugó más bien como disolvente de la Restauración, desestabilizándola a veces, incluso en conjunción con grupos extremistas. Desde la crisis revolucionaria de 1917, el régimen sufrió un progresivo e imparable deterioro, acelerado por el desastre de Anual en Marruecos y el auge del terrorismo. Pero los enemigos de la Restauración, incluyendo al nacionalismo catalán, no ofrecían una verdadera alternativa a aquel régimen. Al final, como reconocerá Cambó, "se había destruido un artificio y no se había creado ni una realidad ni otro artificio que viniera a sustituirlo" (7).
    Por su parte el nacionalismo vasco desplegó por entonces su propaganda y organización,   desentendiéndose del resto de España. Su historia, en contraste con la del nacionalismo catalán, es más bien doméstica. Surgió en él una tendencia más autonomista, llamada "euzkalerriaca", que relegaba la secesión a un tiempo lejano, y otra más radical, llamada "sabiniana", pese a la última evolución españolista del fundador.
      En 1923 la situación del régimen se hizo insostenible. Según Cambó, "toda la sociedad española vivía en plena indisciplina ", y los gobiernos y partidos habían perdido el respeto de la población, porque no eran respetables. Fue la crisis definitiva, y dio entrada a una nueva época, la dictadura de Primo de Rivera. Esta dictadura, dice el líder catalanista, fue causada "por la incapacidad de los poderes constitucionales para cumplir su misión". Más concretamente: "La dictadura española nació en Barcelona, la creó el ambiente de Barcelona, donde la demagogia sindicalista tenía una intensidad y una cronicidad intolerables. Y ante la demagogia sindicalista fallaron todos los recursos normales del poder, todas las defensas normales de la sociedad" (8). Quedó de relieve, pues, que los grupos antiliberales, incluyendo a los nacionalistas, habían logrado hacer la vida imposible al régimen que les permitía desarrollarse, pero no alzar una alternativa frente a él.
      Siempre ha habido la convicción de que la Lliga catalanista impulsó o alentó el golpe de Primo. Pero después Cambó rehusó colaborar con la dictadura, aunque tampoco se le opuso, y el dictador reprimió los nacionalismos. Fue una represión suave, como la sufrida por otros partidos, salvo el comunista y en algunos casos el anarquismo. El PSOE colaboró con Primo. Éste admitió una amplia libertad de expresión, y no puso obstáculos a la publicación en catalán. Bajo la dictadura, se pasó de siete a diez diarios en catalán y aumentó considerablemente la publicación de libros en ese idioma. La célebre institución del "día de Sant Jordi", con el libro y la rosa, data también de la dictadura. En Madrid se produjo un movimiento de apoyo a la literatura y el idioma catalán. En el País Vasco fue proscrito el PNV, pero no la Comunión nacionalista, algo más moderada (9). 
     La resistencia u oposición nacionalista a la dictadura de Primo fue prácticamente nula, aunque hubo en Cataluña lo que algunos, exagerando mucho, han llamado "nacionalismo insurreccional", materializado en algún proyecto de atentado contra el rey, fácilmente desarticulado, y, sobre todo, en el suceso de Prats de Molló, preparado por Macià. Éste era un personaje apasionado y teatral, antiguo coronel muy españolista, convertido al secesionismo. Formó el partido Estat Catalá, y buscó apoyo en Moscú. Pero protestaron varios ricos catalanes emigrados en América, que le pasaban fondos, y el fogoso ex coronel hubo de distanciarse de los comunistas. Reclutó entonces un grupo de nacionalistas, anarquistas e italianos, a quienes concentró en noviembre de 1926 en Prats de Molló, cerca de la frontera,   con el supuesto fin de invadir Cataluña y arrastrar a la población a la lucha. Arrestados sin problema por los guardias franceses, el juicio subsiguiente en París sirvió para promover un gran escándalo contra la España "negra" e "inquisitorial". En conjunto puede decirse que el nacionalismo en Cataluña, o en el País Vasco, apenas molestó a la dictadura y ésta tampoco lo reprimió gran cosa.
  
   Los nacionalismos y la II República
 
La marcha del dictador, en 1930, provocó en toda España una carrera entre los grupos políticos por reorganizarse y conquistar posiciones. El movimiento principal fue la unidad en torno a la alternativa republicana, encabezada por los conservadores y ex monárquicos Alcalá-Zamora y Miguel Maura. La unidad tomó forma en el Pacto de San Sebastián, en agosto de 1930, suceso muy significativo, porque marca el comportamiento básico de ambos nacionalismos. El PNV permaneció al margen del Pacto, quizás por influjo del poco republicano obispo de Vitoria, Mateo Múgica. También se abstuvo Cambó, tras pronosticar a Ortega y Gasset que la república solo traería convulsiones.
   Quienes sí asistieron fueron tres grupos catalanistas de izquierda, entre ellos Estat Català, de Macià, y dieron lugar a un primer encontronazo. Un enviado nacionalista, Carrasco i Formiguera, planteó la autodeterminación de Cataluña en cuanto la república se instaurase. Maura trató de demostrar a los nacionalistas "algo que estoy seguro que tenían bien sabido: que por tal camino se iba derecho a la guerra civil" (10). El acuerdo final, un "pacto de caballeros", preveía la autonomía a través de las Cortes, previo referendum en la región. En realidad, los catalanistas no creían que del pacto saliera la república
   Sin embargo la república llegó, un tanto por sorpresa, en abril de 1931. Y de inmediato los nacionalistas vulneraron los acuerdos. Macià se había convertido en una especie de héroe popular, por efecto de una hábil propaganda, de redoblada eficacia en momentos de vuelco político. Su aventura en Prats de Molló no había tenido la menor repercusión en Cataluña, pero de pronto, dice Cambó, "Macià, a quien nadie tomaba en serio cuando hacía ridículas maniobras en Francia, se convirtió en un símbolo. La ida a Prats de Molló, que consistió en embarcar un día unas docenas de jóvenes uniformados en París, debidamente vigilados por la policía, para hacerse detener en Perpiñán, se presentaba como una gesta heroica a las cabezas calenturientas y las masas revoltosas" (11). Y fue Macià, cuyo partido se había unido a otros dos para formar la Esquerra, quien tomó el poder en Barcelona al caer la monarquía. Entonces, aprovechando el vacío de poder y la emocionalidad del momento, rompió el Pacto de San Sebastián y proclamó la República Catalana dentro de una imaginaria Federación Ibérica, se arrogó poderes de jefe de estado y nombró autoridades afectas. Tras nerviosas idas y venidas desde Madrid, el héroe de Prats de Molló renunció a la República Catalana, pero no a las medidas para imponer allí su poder efectivo. Prieto y otros sintieron el hecho como una grave deslealtad.
    Un apoyo fundamental del nuevo poder en Cataluña fue la anarquista CNT, a la cual, a cambio, le fue permitido aplicar una sangrienta persecución contra obreros de otras ideologías. Sin embargo la luna de miel entre la CNT y la Esquerra se trocaría en odio y persecuciones al mostrarse los ácratas inmanejables.
     Las primeras elecciones republicanas dieron una gran victoria a la Esquerra. La Lliga de Cambó sufrió una dura derrota, y aunque dos años después superará a la Esquerra en las elecciones generales, ya no tuvo ocasión de representar un papel decisivo en Cataluña.
   El nacionalismo vasco siguió entonces una vía contraria al catalán de izquierdas, en su mayoría jacobino y anticristiano. El PNV reforzó su clericalismo ante los ataques a la religión comenzados apenas instaurada la república. Ello le atrajo el voto de muchos vascos de convicciones católicas, pero no especialmente nacionalistas, que vieron en aquel partido una defensa de sus convicciones más eficaz que en la dispersa derecha tradicional.
    En el País Vasco la población se dividió en tres sectores, aproximadamente iguales: los nacionalistas, la derecha tradicional, muy a menudo carlista, y los socialistas, con grupos menores republicanos, ácratas, etc. El equilibrio entre los tres sectores permaneció estable en los años siguientes. En Cataluña hubo una división similar, entre el nacionalismo moderado y proespañol de la Lliga, el nacionalismo mucho más extremo de la Esquerra, y una masa de población ácrata. Los viejos partidos republicanos perdieron la mayor parte de su influjo, y los socialistas apenas lograron afianzarse. Entre los partidos menores, uno de ellos daría lugar al semitrotskista POUM.
 La República provocó, en suma, un auge repentino de los nacionalismos catalán y vasco, por razones que no analizaremos aquí, pero muy relacionados, evidentemente, con la emocionalidad del momento y el descalabro moral y político de las derechas tradicionales. A ese auge le correspondió en el resto de España el de los republicanos de izquierda y el del PSOE. Este último resultó el verdadero árbitro del régimen, por ser el partido más fuerte y estructurado, gracias, paradójicamente, a su anterior colaboración con Primo de Rivera. Fue también un período de expansión del anarquismo.
   La situación inicial de la república cambió en sólo dos años y medio. En las elecciones de noviembre de 1933 las nuevas derechas, agrupadas en la CEDA, más los republicanos moderados de Lerroux, ganaron ampliamente las elecciones. También la Lliga se rehízo y superó en diputados a la Esquerra. Pero la izquierda no aceptó la victoria derechista. Azaña y otros propiciaron un golpe de estado para impedir la reunión de las nuevas Cortes. La Esquerra, en retroceso frente a la Lliga, se colocó "en pie de guerra", como decía un editorial de su diario La Humanitat (12).
   En los meses siguientes el PSOE y la Esquerra organizaron un golpe de fuerza contra el poder legítimo. El golpe se produjo a principios de octubre de 1934, al entrar en el gobierno tres ministros de la CEDA. Ésta, como partido más votado, tenía derecho no ya a participar, sino a presidir el gobierno, pero hasta entonces había renunciado, por calmar las tensiones políticas. Sólo decidió gobernar cuando la situación se volvió crítica y preinsurreccional, y aun entonces lo hizo en tres ministerios secundarios y con políticos que tranquilizasen a las izquierdas. Sin embargo éstas pretextaron que la entrada de la CEDA constituía un "golpe fascista", cosa falsa como ellos sabían de sobra, y se lanzaron a una sangrienta rebelión, que, antes de fracasar, causó numerosos muertos, sobre todo en Asturias, y un número considerable en Barcelona, Madrid y otros lugares, hasta un total de más de 1.300. Para desencanto de la Esquerra, la casi totalidad de los catalanes ignoró sus apasionados llamamientos a las armas y apoyó de hecho la legalidad constitucional.
    Esa rebelión marcó la ruina de la república. Fue la ruptura del orden democrático y de la convivencia social, es decir, fue el comienzo de la guerra civil, como bien vio G. Brenan. Tras la derrota, la Esquerra y el PSOE pretendieron que se había tratado de una rebelión popular espontánea, en la que ellos habían desempeñado un papel secundario. Esa versión invertía la realidad, pues había sido la población la que espontáneamente había desoído el llamamiento bélico de los partidos. Hoy conocemos bastante bien los minuciosos preparativos insurreccionales de unos y otros. La Esquerra utilizó fraudulentamente las instituciones autonómicas para organizar una larga serie de acciones subversivas, y provocar entre la población un estado de ánimo propicio a la revuelta. También el PNV colaboró en las maniobras de desestabilización previas a octubre, formándose una extraña alianza práctica entre un partido en extremo clerical y otros dos en extremo antirreligiosos. Tal alianza se volvería a formarse en 1936, al reanudarse la guerra. Quedan pocas dudas, pues, de que la Esquerra contribuyó decisivamente a la destrucción del orden democrático y republicano, y que el PNV participó en esa destrucción en medida considerable. 
  Pese a su derrota de 1934, ni la Esquerra ni el PSOE cambiaron de modo significativo los planteamientos que les habían llevado a la rebelión. Al ganar el Frente Popular las elecciones de febrero del 36, los partidos de izquierda trataron de suprimir políticamente a la derecha, aunque cada uno con objetivos diferentes. Los republicanos de Azaña y los socialistas de Prieto querían reducir a la CEDA a la impotencia, a un papel testimonial y seudolegitimador del sistema, mientras los comunistas presionaban al gobierno para que aplastasen definitivamente a la derecha, lo que abriría las compuertas de la revolución. Por su parte, los socialistas de Largo Caballero veían en el Frente Popular una palanca para imponer cuanto antes la llamada dictadura proletaria. Estas actitudes se tradujeron en oleadas de asesinatos, asaltos a locales políticos y periódicos conservadores, quema de iglesias, desfiles intimidatorios de milicias, etc. Los líderes derechistas Gil-Robles y Calvo Sotelo fueron amenazados de muerte en pleno Parlamento cuando pidieron que el gobierno aplicase la ley y no permitiera la ley de la calle. Todo esto rompía la legalidad y la convivencia. Un sector del ejército fue preparando una rebelión. El 13 de julio, un equipo de policías y milicianos socialistas asesinó a Calvo Sotelo, escapando Gil-Robles por los pelos. Unos días después la derecha se sublevó, recomenzando la guerra. España quedó dividida en dos zonas, en las dos se vino abajo la república y las dos tuvieron que poner en pie sendos estados y ejércitos nuevos. El Frente Popular se proclamó republicano, por oportunismo político, pero nada tenía en común con la república del 14 de abril (13).
    
Los nacionalismos y la guerra civil
 
Como el golpe iniciado el 17 de julio dejó a los sublevados en pésima situación, las fuerzas izquierdistas y nacionalistas, dando por segura la victoria, comenzaron una pugna entre ellas por asegurarse cada una posiciones de poder frente a sus socios. Azaña narra en sus diarios cómo la Esquerra, nuevamente aliada con los anarquistas, usurpó los órganos del poder, rompiendo el estatuto e implantando algo muy próximo a la secesión: "Los abusos, rapacerías, locuras y fracasos de la Generalidad y consortes, aunque no en todos sus detalles de insolencia, han pasado al dominio público", escribe el 29 de julio del 37. Algunos nacionalistas han presentado estos actos como un modo de salvar la legalidad republicana, pretensión tan improbable como sus explicaciones, ya aludidas, sobre la rebelión de octubre de 1934.
        Al PNV se le presentó un dilema: apoyar a los rebeldes, católicos como él, o al Frente Popular, que había desatado la más sangrienta persecución contra el cristianismo desde el Imperio romano. Un sector del partido optó por los rebeldes, pero la mayoría, creyendo en la victoria del Frente Popular, aceptó el estatuto de autonomía ofrecido por éste. A continuación pasó por encima del estatuto con el mismo entusiasmo que la Esquerra. Lo reconocía el PNV, algo brutalmente, ante las protestas del gobierno, establecido en Valencia:   "Es ciertamente ocioso hablar de una legalidad, porque ésta ha sido superada, no solo en el terreno autonómico, sino en tantos aspectos distintos". Prieto, angustiado y furioso, escribía a Aguirre, presidente del gobierno de Vizcaya: "No llame usted con eufemismo abogadesco superación constitucional a lo que son vulneraciones constitucionales.", y criticaba "esos pujos a que se sienten ustedes tan inclinados de adquirir internacionalmente una personalidad como Estado". 
       Claro que las izquierdas también obtenían beneficios, como les recordaba el PNV:   el trato permitía mantener el culto en las iglesias vizcaínas, y "la República se ha valido en sus propagandas exteriores" de este hecho "para demostrar en frente de la propaganda tendenciosa extendida en el extranjero" que la persecución religiosa tenía poca enjundia. Llamar propaganda tendenciosa a la denuncia del asesinato masivo de clérigos y creyentes era sorprendente en un partido católico. Otro dato significativo: al ocupar Guipúzcoa, los rebeldes fusilaron a 14 sacerdotes por su actividad secesionista. El PNV desató al respecto una vasta campaña internacional de protestas y denuncias, apoyada por las izquierdas. Sin embargo también hubo en Vizcaya una cierta persecución religiosa, y cayeron allí 55 sacerdotes, aparte de otros cientos de curas vascos masacrados en el resto del país. Sobre todos ellos el PNV mantuvo notable discreción, en prueba de lealtad a sus aliados (14).
         Pero el PNV fue variando de actitud conforme percibía que el vencedor no iba a ser el Frente Popular. Cuando Franco tomó Bilbao, los nacionalistas garantizaron la entrega al enemigo de la industria pesada intacta, esencial para el esfuerzo de guerra. Los "gudaris"   impidieron a las izquierdas destruirla. Poco después, los dirigentes del partido trataron con Franco a través de los italianos, pidiendo una rendición por separado. Con ello dejaban en posición insostenible a los izquierdistas que habían defendido Vizcaya codo a codo con los nacionalistas. Y fueron más allá: indicaron a los fascistas italianos vías de ataque contra los asturianos y santanderinos, sus camaradas de armas de la víspera (15).
        En el Frente Popular terminaron imponiéndose las tesis disciplinarias y centralizadoras del Partido Comunista, el cual derribó del gobierno a Largo Caballero tras las jornadas de mayo de 1937, que constituyeron una pequeña guerra civil entre las mismas izquierdas. Perdieron la CNT y el POUM, cuyos militantes fueron perseguidos, a menudo torturados y asesinados por los comunistas. Pasó a gobernar Negrín, muy compenetrado con las posiciones de Stalin y del PCE, y el poder central, radicado entonces en Valencia, se afianzó en Cataluña. A las vulneraciones del estatuto catalán cometidas por la Esquerra sucedieron vulneraciones en sentido contrario por parte del gobierno de Negrín, y la Esquerra se refugió en una resistencia pasiva y resentida.
     Durante la batalla del Ebro, en otoño de 1938, los  nacionalistas catalanes y vascos, dando la guerra por perdida, recurrieron a Londres, a espaldas del gobierno y presentando como jefes de estado a sus líderes respectivos. Proponían crear un estado vasco y otro catalán o catalanoaragonés, bajo protección británica el primero, y francesa el otro. Se trataba de una traición en toda regla al régimen a cuyo lado se mantenían exteriormente, y no prosperó porque Londres hizo caso omiso a tales propuestas. También habían intentado tratos con los nazis (16).
       Desde el principio Negrín se había quejado a Azaña: "Aguirre no puede resistir que se hable de España. En Barcelona afectan no pronunciar siquiera su nombre. Yo no he sido nunca (…) españolista ni patriotero. Pero ante estas cosas, me indigno. Y si esas gentes van a descuartizar a España, prefiero a Franco. Con Franco ya nos las entenderemos nosotros, o nuestros hijos (…) Pero estos hombres son inaguantables. Acabarían por dar la razón a Franco" (17). El balance de la aportación de estos nacionalismos a la defensa del Frente Popular fue, con toda probabilidad, negativo.
 
       Durante el franquismo
 
  El final de la guerra condujo a un ocaso del PNV y la Esquerra. Como los demás partidos de la república, quedaron desprestigiados, debido, entre otras razones, a los odios mutuos, capaces de encender dos guerras civiles entre ellos, dentro de la guerra civil general. En Cataluña y Vasconia no existió resistencia nacionalista durante la etapa más dura del franquismo. Sólo los comunistas, y en menor grado algunos anarquistas, combatieron al nuevo régimen.
       Ya en los años sesenta, cuando el franquismo se había liberalizado notablemente, surgió en España el fenómeno del diálogo y colaboración entre comunistas y grupos influyentes de la Iglesia católica. Hecho históricamente nuevo, aunque el PNV se adelantara a él durante la guerra. Esa colaboración remozó algo al PNV e hizo surgir nuevos nacionalismos de orientación cristiana, muy comprensivos, y a veces muy próximos, a los totalitarismos de izquierdas. Sectores eclesiásticos jugaron un papel relevante en apoyo de los grupos comunistas y de la  ETA. En Cataluña, los nuevos nacionalistas, también muy vinculados a sectores eclesiásticos, aprovecharon la creciente tolerancia del régimen para practicar lo que, exagerando, llamarían luego "resistencia cultural". Resistencia molesta para el franquismo, aunque no demasiado, y en general consentida, salvo por golpes represivos menores. La preocupación básica del régimen eran los comunistas, mucho más efectivos y organizados, y el nacionalismo catalán se articuló en buena medida, ya en los años 70, en torno a la Asamblea de Cataluña, dirigida por el PSUC, la sección más stalinista del PCE, es decir, la más reacia a abandonar el leninismo.
      La colaboración de católicos y totalitarios marxistas, muy importante en el desarrollo político posterior de España, siguió un camino especial en el País Vasco. La resistencia del PNV al franquismo tuvo tan poca relevancia como la de los nacionalistas catalanes, pero en las Vascongadas dicha colaboración no siguió el modelo de Cataluña, pues resultó en la formación de ETA, ocurrida también en la época blanda de la dictadura. La ETA tenía una doble raíz, peneuvista (cristiana) y marxista, y optó enseguida por el terrorismo, como medio para provocar un incremento de la represión que movilizara a las masas, según la conocida espiral "acción-represión-más acción". La ETA gozó, hasta bien entrada la democracia, del apoyo, o al menos la simpatía, de casi toda la izquierda, de amplios grupos del clero, no solo en Vasconia --donde continúa--, y de la muy importante protección de hecho dispensada por el estado francés. El PNV, aunque renuente en unos momentos y temeroso en otros, vio en el terrorismo un instrumento útil para sus fines, y su política general al respecto puede definirse como de connivencia cautelosa. Este conjunto de circunstancias favorables ha hecho de la ETA un factor de considerable peso en la historia española reciente, que recuerda un poco a la del anarquismo en viejos tiempos.
     En suma, bajo el régimen de Franco los nacionalismos tradicionales fueron básicamente inoperantes, y sus raíces con el pasado se debilitaron grandemente. Los nuevos nacionalismos surgieron en buena medida de la colaboración cristiano-marxista, o tomaron de ella rasgos novedosos, incluyendo el terrorismo o el respaldo a éste. Novedad en parte, pues ya antes de la guerra el nacionalismo catalán apoyó en varios momentos al terrorismo ácrata, recibiendo a cambio el apoyo de la CNT en momentos decisivos como las elecciones de 1931 y 1936.
 
       En la democracia
 
Muerto Franco en 1975, los partidos se reorganizaron a toda prisa y, al calor del cambio, varios lograron fuerza de masas. Quedaron hundidos muchos grupos definitorios de la república, como los diversos partidos republicanos, la Esquerra o los anarquistas, y los comunistas y socialistas hubieron de abandonar sus postulados marxistas o leninistas. La transición democrática salió del propio franquismo, mediante la reforma, opuesta a la ruptura pretendida por la oposición. El nuevo poder ofreció a los nacionalistas estatutos muy superiores a los de la república, esperando diluir así sus rasgos secesionistas. Esa esperanza no se ha cumplido, y el problema se ha agravado progresivamente.
       Así, en el País Vasco existe hoy una situación próxima a la deseada por Sabino Arana, de creciente fractura y enemistad entre los "buenos vascos", dóciles a una intensa propaganda apenas replicada durante veinte años, y los demás vascos y españoles. Mucha gente se siente amenazada, habiéndose cometido cientos de asesinatos y viéndose forzados a emigrar decenas de miles de malos vascos. El terrorismo, en simbiosis apenas disimulada con la política del PNV (expresada en la célebre "recogida de nueces", de Arzallus), ha limitado fuertemente o anulado en la práctica las libertades y el estado de derecho.
       En cuanto a Cataluña, el objetivo de hacer de España un simple nombre geográfico ha avanzado. La propaganda nacionalista, no menos omnipresente que la del PNV en Vasconia, y flanqueada, aunque más ocasionalmente, por la violencia, ha difundido sentimientos de fractura que pueden conducir a serias crisis en los próximos años. Muchos nuevos nacionalistas, de origen más o menos democristiano, parecen más próximos a la tradición de la Esquerra que a la de la Lliga, como también lo están los dirigentes del Partido Socialista. Unos y otros han procurado imbuir a las nuevas generaciones una psicología victimista y exclusivista, minimizando o desacreditando el carácter y la tradición española de Cataluña, y aplicando una política similar a la del franquismo, aunque al revés: proscribir el español común de los ámbitos oficiales o reducirlo al máximo posible en la enseñanza, con el pretexto de que "el catalán es el idioma propio de Cataluña", que lo es, naturalmente, pero procurando presentar como "extranjero" al castellano, al cual han contribuido los catalanes con una abundante literatura, y es hablado normalmente por la mitad de la población. En ambas comunidades se ha construido un fuerte entramado de intereses económicos y políticos que neutralizan o amenguan la pluralidad y la libertad de los ciudadanos.
 
   Aunque una síntesis como ésta no permite entrar en detalles y matices, puede afirmarse, como resumen, que los nacionalismos vasco y catalán han crecido aprovechando las etapas de democracia o de libertades. Este hecho no significa que hayan contribuido a la libertad política en el conjunto de España o en sus respectivas comunidades, pues sus concepciones y teorías básicas lo hacían muy difícil. Más bien han fomentado la fractura y el resentimiento social, socavando al régimen de la Restauración primero, y luego a la República, mientras que bajo la actual democracia han establecido sistemas clientelares y aplicado políticas cuyo peligro para las libertades crece de año en año.
    Por otra parte, aunque han utilizado en su provecho el sistema de libertades, tampoco han ayudado a traerlo mediante una oposición seria a las dictaduras. En realidad, al socavar la Restauración y la legalidad republicana, contribuyeron poderosamente a traer las dictaduras de Primo y de Franco, y, una vez instaladas éstas, nunca les ofrecieron una resistencia digna de ese nombre. La excepción de la ETA, durante la época más suave del franquismo, no es tal, puesto que el objetivo de esta organización, de ideas abiertamente totalitarias, en ningún momento fue asentar la democracia, sino, por el contrario, destruirla, como por lo demás ha comprobado la historia.
     Desde un punto de vista histórico general cabe interpretar estos nacionalismos como intentos de invertir la tendencia unitaria española prevaleciente desde hace 500 años -- una vez superada la fragmentación impuesta por la invasión islámica--, y de establecer sistemas no democráticos. En cierto sentido los nacionalismos son un intento de vuelta a la Edad Media, que redundaría en una especie de balcanización de España. 

Notas

(1), F. Cambó, Memorias, Madrid, 1987, p. 41
(2) J. Juaristi, El bucle melancólico, Madrid, 1998, p. 52
(3) Cambó, Memorias, p. 38
(4) Ib., p. 41
(5) J. Juaristi, El bucle, p. 154. M. de Unamuno, en rev. Nuevo m
Comentarios (62)

« 1 2 »

1 denebola, día 26 de Abril de 2008 a las 12:22

Buenos días D. Pío:

Excelente texto. Para guardar y tener a mano. Ideas claras, bien expresadas y longitud no desmesurada, apta para (tratar de) ilustrar a tanto cerril que anda suelto.

En resumen: gracias.
2 punkcela, día 26 de Abril de 2008 a las 12:34
El año pasado cerró la fábrica en que trabajaba. No sé porque no tuvo mucha repercusión, bueno quizá porque estuvimos algo paradillos pero aún asi se hicieron manifestaciones que no salieron en ningun telediario. El caso es que llegó Villalar y un partido politico , ahora no recuerdo cual, pero de izquierdas era fijo (Villalar se eligió no por algun elemento de rigor historicio si o porque se celebra el dia de los COMUNeros y al coincidir las 5 primeras letras con cierta ideologia politica se han creido que tenía que ver y por eso lo han elegido), el caso es que ese grupo dejo a un representante del comite subir a leer un comunicado y al acabar nuestro representante, el personaje de ese partido se puso a dar las gracias y dio las gracias textualmente a : "nuestros compañeros de batasuna" Nos quedamos todos alucinados y nos fuimos yendo de alli: esto viena a colación de la siguiente noticia:
http://www.elconfidencialdigital.com/Articulo.aspx...
HAce años se detuvo aqui en valladolid a dos personas que habian formado un partido de nacionalismo castellano y las dos personas eran curiosamente ex miembros de la banda terrorista de ideologia socialista ETA. Es muy curioso que ETA se relacione tanto con los distintos nacionalismos.
3 TheFlash, día 26 de Abril de 2008 a las 12:44

Brillante Moa.

Tal vez encaja mejor ’huerta de vascos’ que ‘arboleda de euskos’ –por Euskadi-

En esto no termino de estar de acuerdo: ’ La Esquerra tomó un tinte jacobino, un liberalismo inspirado en la Revolución francesa’. La revolución francesa ha inspirado muchos movimientos, ninguno propiamente liberal y la Ezquerra no ha sido ni por asomo cercana al liberalismo, tal vez sí a otros aspectos del ‘terror’ de la Revolución francesa.

Sobre lo que hoy nos ocupa apremiantemente, la falta de hombres comprometidos, me quedo como muestra del deber de aquellos hombres con su febril delirio: ‘requirió un esfuerzo muy arduo y una habilidad muy notable’
Sin duda destruir España ha requerido una inversión colosal de energías. A la que nada se ha opuesto en estos años medianamente serio ni estructurado. Gandulería, fofez, intereses por participar en la compartimentación y concesión territorial para el posterior saqueo desde arriba etc. asociarse desde Madrit con aquellos cantonalismos, feudalismos etc. también asegura una posición ventajosa en el reparto general de beneficios.
Entre todos la mataron y ella sola se murió.
4 TheFlash, día 26 de Abril de 2008 a las 12:47
Coñ…¿Qué pasa? Si desparecen
ciertas palabras cortadas,
puede parecer que mantengo
lo contrario.
5 Sherme, día 26 de Abril de 2008 a las 13:10
No sé qué pasa pero todo
el texto aparece cortado
y en cursiva...

Creo que el propio D. Pío se
ha dejado algún carácter que
lo limita.
6 Sherme, día 26 de Abril de 2008 a las 13:13

Me parece que copiándolo entero el texto y pegándolo a word se puede leer
7 alonso_4, día 26 de Abril de 2008 a las 13:19
Conversaciones con gente del PP

Ante la polvareda y el desbarajuste que observa en el PP, visto desde fuera, hablé con un amiguete que está afiliado y esto casi desde que se inventó el PP (o antes).

Nuestro hombre está desesperado con la deriva que llevan, sobre todo por el tema de mimetizarse con los nacionalismos, y menos acordarse de la santa madre de Rajoy, Soraya y cía, lo que Vdes quieran. Que por ese camino no llegan al poder en 20 años, lo tiene muy claro.

Entonces ¿qué vas a hacer?, le pregunto. Respuesta: Nada, votar a los compromisarios ni lo pienses, que es lo mismo que votar a Rajoy. Darte de baja, ¿cómo voy a hacer una cosa así?. ¿Hablar con otros colegas?. Todos piensan lo mismo. Etc, etc. (El nihilismo en persona, pienso yo).

No es que Rajoy, Arriola y los demás tengan por tontos a los afiliados y a los votantes. Es que lo son, o al menos hacen todo lo posible por parecerlo. Siguen votándoles, aunque estén en las antípodas.

Lo que si admite es que la situación se está degradando rápidamente, Rajoy saldrá elegido, pero de poco le valdrá.

xxxxxxxxxxx

Hablo con otro, este sí que es de pata negra.

Ves esos que tanto protestan y maldicen?. En cuanto llegue el caso nos volverán a votar.

No se si lo diría por FJL ..
8 Criti, día 26 de Abril de 2008 a las 13:19
He de reconocer que no me he leido la conferencia, pero que tiene buena pinta y con mas detenimiento le echare un vistazo despues de comer.

PD: por cierto Pio, hoy he escuchado en la radio Intereconomia que se ha incorporado a la redaccion de la revista Epoca... Espero que eso no suponga su abandono de Libertad Digital y por otra parte y lo mas importante, que no le marquen desde epoca ninguna directriz politica a favor de ningun miembro o intereses de cierto colectivo dentro del PP. Me explico: los del grupo intereconomia llevan haciendo una campaña pro-Rajoy y anti-Esperanza Aguirre brutal y encima para colmo la web periodista digital, del mismo grupo los banners de publicidad muchas veces son pagados por la Alcaldia de Madrid ( Gallardon ) . Espero que entienda por donde van mis comentarios y confio en que preservara su independencia y buen criterio politico.

Un saludo, EL Critico.
9 Petro, día 26 de Abril de 2008 a las 13:25
¡¡Maravilloso, D. Pio!! Mil racias por colgarlo en la red. Ha sido convenientemente anunciado, impreso, pasado, difundido, comunicado, etc. Es estupendo, con sus citas, tan verdad. Es que la gente parece absurdo pero por lo general no tiene más que una muy somera y difusa idea de estas cosas.

Un saludo y de nuevo mil gracias
10 Criti, día 26 de Abril de 2008 a las 13:30
2 punkcela

Anotacion realmente importante la tuya. En ciertas regiones de España que nunca han tenido un sentimiento nacionalista, han surgido en muchas de esas regiones movimientos nacionalistas, al estilo "batasuna". No es raro ver a vascos o a gente cercana a la kale borroka impulsar o dar apoyo a esos partidos minoritarios antisistema como tierra comunera, cha en aragon y otros en distintas regiones de España.

La estrategia politica de los nacionalistas y del mundo cercano a ETA no es ya conseguir una mayoria social en el pais vasco a favor de la independencia, sino promover la aparicion de partidos separatistas, de extrema izquierda, de caracter violento o proterrorista.

Esto es muy importante, pues hay muchos grupos folkloricos por toda la geografia del estado que dicen que Aragon es una nacion, que Canarias es una nacion, etc,etc. En esos grupos te acabas encontrando a batasunos que ni si quiera son ciudadanos de la nacion que dicen defender.

Pero esto, como ya digo, es clave para desenmasacarar a estos partidos politicos y redes antisistema, que obviamente no surgen espontaneamente, sino como ariete contra la unidad de España creado y fomentado desde el separatismo vasco y catalan.

Es gente que dice defender su comunidad autonoma, frente a Madrid, que reclaman que la comunidad autonoma donde viven es una nacion,etc. Sencillamente, detras de ello, hay un mejunge de elementos de extrema izquierda antisistema o anarquistas en claro contubernio con separatistas vascos o de la kale borroka, actuando por todo el estado organizando grupos de kale borroka antisistema que se extienda por toda España.

No estaria mal que LD, o alguna television hiciera un reportaje de investigacion a fondo sobre quienes estan detras de esos partidos politicos y grupos folkloricos que salen en casi todas las CCAA diciendo que son una nacion. Posiblemente la mitad serian vascos y la otra mitad catalanes.

Saludos.
11 punkcela, día 26 de Abril de 2008 a las 13:41
Criti al leerte me acorde del nomb re dle partido eran Tierra Comunera creo. No sé si habreis leido el libro "Adios España" de Jesús Lainz, es buen libro pero muuy largo. El caso es que contaba creo, ahora no me acuerdo muy bien, que una de las ultimas ideas de Arana era algo parecido a esto de las autonomias con lo que el esperaba la desmembración de España. Creo que venía a ser algo así. Pues bueno ahora esa ultima idea de Arana se está convirtiendo en realidad. La gente que porta la bandera del PNV, que la ikurriña es eso la bandera del PNV se está saliendo con la suya.
12 Criti, día 26 de Abril de 2008 a las 13:51
Es que la idea que se desprende de la noticia y lo que me cuentas de Sabino Arana y del libro de Jesus Lainz, ya lo habia observado personalmente.

Te pones a indagar un poco y te encuentras en esos partidos, a gente de distinto pelaje: antisistemas, anarquistas, comunistas y finalmente nacionalistas vascos o cercanos a la kale borroka. Esta claro, que esos partidos que salen por todas las CCAA y dicen que son una nacion cada Comunidad autonoma, dentro de sus filas o en la militancia o en las bases tienen a gente cercana a batasuna. Y esto demuestra que efectivamente, esa es la estrategia, ante la imposibilidad de independizarse por su cuenta, lo que tratan es en cierta medida de balcanizar toda la nacion y debilitarla internamente frente al terrorismo de la ETA y frente a la ETA.

Pero esto es algo que nadie lo ha comentado y sin embargo costaria MUY poco probarlo o que alguna television o periodista hiciera una investigacion sobre estos grupos, se encontraria en las bases a demasiada "izquierda abertzale", sin ninguna duda.

Y esa es la estrategia, que da como resultado a grupos folkloricos al estilo batasuna que dicen que la comunidad autonoma de turno es una nacion y que estan oprimidos, etc,etc. Todo esto los peperillos en vez de girar al centro y hablar de la economia, deberian de explicarlo, sobre todo para la gente mas joven, que es la que estan captando estos movimientos-partidos politicos que han surgido en todas las CCAA diciendo que son una nacion.
13 jlh, día 26 de Abril de 2008 a las 14:15
El Criti y punkcela

Al hilo de lo que decís, quiero apuntar que los “okupas” suponen otro nido de apoyo a los terroristas socialistas etarras.

Lo más evidente es que las casas “okupadas” (= ayanadas) están llenas de pintadas a favor de eta (“gora eta”, “euskal presoak, esukal herria” y todo ese tipo de basura). Pero además, los “okupas” han servido de apoyo logístico a eta desde siempre, tal como dar cobijo a etarras, o guardar armas y explosivos. Esto ha salido muy poco en muy pocos medios de comunicación, y es extremadamente importante. Sin embargo la mayoría de los medios no lo cuentan, y se esfuerzan en dar una imagen “amable” (simpática, como les gusta a rajoy y los suyos) de los “okupas” proetarras.

Otra de las actividades de los “okupas” es montar “gaztetxes” o “casas de la juventud” en las Provincias Vascongadas y Navarra, con la excusa de usarlas para la “cultura”, pero que en la práctica se usan para reunión y almacenaje de la banda terrorista socialista “Segi” (ilegal y considerada banda terrorista por sentencia firme del Tribunal Supremo, antes “Jarrai”, es decir, las juventudes socialistas terroristas de la banda socialista terrorista eta).

Todas estas cosas son convenientemente silenciadas por la mayoría de los medios de comunicación, a pesar de ser públicas y estar perfectamente documentadas.
14 odafraja, día 26 de Abril de 2008 a las 14:16
DeElea las ventosidades las expulsa cada uno donde puede y cuando puede, por ejemplo su madre tuvo que esperar 9 meses para echarlo a usted.
15 alef, día 26 de Abril de 2008 a las 14:51
No puedo leer el texto bien,salen palabras cortadas.
16 taraza, día 26 de Abril de 2008 a las 15:23

Si, algunas palabras están cortadas.

De todas formas, D. Pío, no acabo de entender qué pretende con tanta ilustración, tanta pedagogía.

¿Cree usted, D. Pío, que por mucho que escriba y diga, usted y otros mil, sobre los nacionalismos, cambiará la centrifugación del Estado, programada por el PSOE?.
España, lo que se conocía hasta la fecha como España, ha muerto. No hay duda: ha muerto.
Su descomposición deriva hacia el nacimiento de otras 17 naciones enanas, cuyo nexo de unión está por concretar.
También se puede enfocar de otra manera: 17 naciones enanas, acabaron con una gran Nación llamada España.
Y esto es irreversible, salvo por la fuerza.
Irreversible.

Ley tal y tal.
Artículo 1 - La enseñanza pública se impartirá en el idioma oficial del Estado.
Artículo 2 - Todas las Administraciones Públicas de España y sus Organismos Oficiales utilizarán, en todo caso, el idioma oficial del Estado en sus escritos, comunicados y rótulos.


¡Qué menos que una ley como esta, para afirmar la unidad De ESpaña! ¡Qué menos!.

Bien. Los Diputados PP + PSOE suman 323, de los 350 del Congreso.
¿Cuántos de ellos estarían dispuestos a votar una ley de este tipo? ¿Cuántos? ¿140? ¿120? ¿100?

En este asunto, nacionalidades/autonomías y otras majaderías, el tiempo de las palabras ha pasado.
Pocas dudas, al respecto.




17 DeElea, día 26 de Abril de 2008 a las 15:25
“DeElea las ventosidades las expulsa cada uno donde puede y cuando puede, por ejemplo su madre tuvo que esperar 9 meses para echarlo a usted.”


Jajajajaja… Pero fue al medico no a un blog criatura…. Aquí no podemos hacer nada con sus problemas de gases y ventosidades intelectuales, pruebe entonces usted también en el medico… o en su casa con “Aero Red” así usted se aliviara y nosotros no tendremos que aguantar sus hedores.
18 vstavai, día 26 de Abril de 2008 a las 17:06
El taraza este parece bastante tonto.
19 vstavai, día 26 de Abril de 2008 a las 17:08
"En este asunto, nacionalidades/autonomías y otras majaderías, el tiempo de las palabras ha pasado.
Pocas dudas, al respecto"

A ver, Taraza, ¿qué vas a hacer? ¿empezar a hostias? Pues a ver, hombre, déjate de parlotear.
20 odafraja, día 26 de Abril de 2008 a las 18:08
No DeElea, su madre fue al veterinario. No tengo culpa de su cerrazón mental y su incapacidad para entender otros puntos de vista, me temo que sus problemas vienen de algún tipo de retraso mental o quizás de haber surgido de una raza incestuosa.
21 vstavai, día 26 de Abril de 2008 a las 18:15
Odafra, ¿por qué no dejas de retratarte? De verdad que no nos hace falta, ya nos hemos hecho una idea de ti.
22 Soren73, día 26 de Abril de 2008 a las 18:33
Criti,

Discúlpeme; interpreté mal su post.
23 odafraja, día 26 de Abril de 2008 a las 18:47
vstavai estoy seguro que por unos cuantos post te habrás hecho una idea de mi, esa es la profundidad de tus pensamientos.
24 DeElea, día 26 de Abril de 2008 a las 18:58
“….de haber surgido de una raza incestuosa.”

Y no pura y noble como las de los miembros del BNG, PNV, ANV, ERC y todos los nazionalsocialistas racistas étnicos folclóricos del lugar. Luego están los españoles que son africanos mientras que ellos son Uropeos ¿verdad Odafraja?

¡¡¡Ay!!! ¡Los Rhs y las leyendas raciales, cuantos gases producen…..! Y claro, luego los tíos vienen y se ventosean en público y encima se creen que suenan a música celestial y que son modernísimos pero en el fondo solo suena esto: Prrruuuuufffsssss


“Parturient montes, nascetur ridiculus Prrruuuufffs”




Otro ejemplo de la idea de raza en esta gentecilla:

Obsérvese como late el racismo étnico folclórico y paleto, subterráneo en el pensamiento del sabio Monteserrín:
“pero los humanos que viven en cualquier territorio son siempre de distinta raza”
“a la población la tienen que meter con calzador para que encaje en esa nación inexistente. Pero ni encaja ahora ni encajó hace un siglo, ni en la Edad Media ni en la antigüedad, porque la gente que ha vivido en cualquier territorio siempre ha estado mezclada”

Por que claro si todos fuesen de la misma raza, con el mismo RH eso ya sería otra cosa, pero claro así, ¡¡ala!! ¡¡Tos mezclaos!!! La raza catalana con la castellana, pues como va haber nación ni ná. En fin ¡¡¡viva el Burro catalán!! Y la ¡¡¡Gallina gorigori!!!
Los nuevos Sabinos Aranas son más sutiles, como el maestro Monteserrín.
25 odafraja, día 26 de Abril de 2008 a las 19:25
Nada, que ahora soy un nacionalista. A ver como te lo explico para que lo entiendas, me parecen igual de paletos los nacionalistas vascos, catalanes, gallegos, como los nacionalistas españoles. Por mucho que vivais hace 4 años, mentalmente, el sol ahora si se pone en España. El universo no gira alrededor del sentimiento nacional, vivimos en un mundo global y para competir en él no vale de gran cosa intentar explicarles a chinos o americanos que nos tienen que respetar, que hemos sido un imperio.
26 Criti, día 26 de Abril de 2008 a las 19:41
13 jlh

La ETA cada vez ha ido contando con menos simpatias desde la democracia. Por eso de alguna forma creo yo que tienen que montar estas redes, mediante partidos politicos, aprovechando el movimiento okupa, antisistema, etc, para ganar sino apoyo cierto respeto entre la sociedad.

Tambien no es menos cierto que todo el discurso este anti-sistema y antiespañol se esta propagando no ya mediante esos movimientos politicos tan folkloricos como izca o cha, ni ya mediante los movimientos okupas o punks o anarquistas, sino mediante un conglomerado de grupos de musica estrafalarios que estan siendo promocionados entre los mas jovenes, que desconocen la historia real del terrorismo separatista y la historia real sobre su propio pais.

16 taraza

En alemania, hace poco, la sociedad llego a la conclusion de que el sistema descentralizado estaba siendo mas perjudicial que beneficioso para el pais, y se cambio. Salvo la muerte, no hay nada irreversible.

Pero a eso se llegara cuando gobierne el PP y UPD tenga 5-6 escaños en el parlamento, IU este ya cercana a su desaparicion, como el resto de partidos comunistas europeos y el PSOE este en una posicion muy debilitada. Este escenario no se conseguira del dia a la mañana, pero en cuestion de 10 años se podria llegar a este escenario sin problemas.
27 Criti, día 26 de Abril de 2008 a las 19:43
25 odafraja

Nacionalista o no, lo que eres es un poco soez y maleducado. En fin, no entiendo como los de Libertad Digital no cuidan un poco el funcionamiento de los blogs, donde tenemos que asistir a las calumnias del clasico grupo de boicoteadores sobre los participantes del blog.
28 odafraja, día 26 de Abril de 2008 a las 19:46
Criti, le doy la razón, he sido soez y maleducado, en respuesta a DeElea, que lo fue previamente conmigo. No me gusta poner la otra mejilla y si me buscan me encuentran.
Y en realidad estoy de acuerdo en que esos comentarios merecen ser borrados, pero me temo que sólo me borran aquellos en los que expongo ideas diferentes a las del blogger, eso es libertad.
29 Criti, día 26 de Abril de 2008 a las 19:46
16 taraza

Es ridiculo pensar que 16 naciones van a acabar con la nacion Española. En primer lugar no hay mas que una nacion en el estado, que es la Española. Lo demas son entelequias politicas con nula aceptacion entre la sociedad, exceptuando pais vasco y cataluña, el resto de partidos politicos que reclaman que andalucia es una nacion, o que aragon, o que canarias o que asturias es una nacion son grupos folkloricos que en el mejor de los casos pueden aspirar a un ridiculo 10% de los votos.

Quien si puede acabar con la nacion Española y quien si esta dispuesto a ello es el PSOE, pues es el partido mayoritario y es quien esta diseñando esa hoja de ruta de balcanizacion de España, no las 17 entelequias ridiculas llamadas naciones defendidas por grupos antisistema y folkloricos tan cercanos a la "izquierda abertzale"
30 Sherme, día 26 de Abril de 2008 a las 19:48
probando probando
31 Sherme, día 26 de Abril de 2008 a las 19:49
probando
32 Sherme, día 26 de Abril de 2008 a las 19:51
probandooo. Parece que no hay manera. El tamaño de la fuente no cambia y el texto sale cortado
33 DeElea, día 26 de Abril de 2008 a las 19:56
¡¡¡Ah!!! Odafraja ¿Entonces reconoces que los gallegos, los catalanes y los vascos son de la misma raza que los castellanos o los murcianos y por lo cual todos son españoles como demuestra la historia y su propia cultura, cultura que los hace distintos por ejemplo de los Franceses. Con lo que el Español debe de ser la lengua oficial, lógicamente. ¿Es eso?
34 DeElea, día 26 de Abril de 2008 a las 19:59
Por cierto Odafraja ¿por qué no dices que insulto te he dicho yo?
35 odafraja, día 26 de Abril de 2008 a las 20:01
La lengua oficial en España es el español y en las nacionalidades históricas también es oficial la lengua propia (gallego, vasco, catalán). Yo soy gallego y como Galicia es parte de España, pues también soy español, es tan fácil como eso.
¿Así que la raza española?. Hombre, eres un ejemplo de coherencia, no existe el rh vasco, pero si el rh español.
36 DeElea, día 26 de Abril de 2008 a las 20:06
¿Sabes leer odafraja?

Pues como se puede observar en mi mensaje, la distinción que hago con los franceses indica mi coherencia. claro que a lo mejor te pido mucho. ¿sabes pensar?
37 odafraja, día 26 de Abril de 2008 a las 20:07
DeElea dijo el día 26 de Abril de 2008 a las 11:29:
140#

Veras muchacho la gente normal acostumbra a soltar sus ventosidades en privado…. lejos del mundanal ruido. Las ventosidades en público avergüenzan más a las victimas del pedorro que al pedorro mismo.

Ten piedad que nos vas a matar a base de vergüenza ajena criatura.
38 DeElea, día 26 de Abril de 2008 a las 20:08
¿Lo vas captando o te lo traduzco al gaseoso?
39 odafraja, día 26 de Abril de 2008 a las 20:11
¿Y los portugueses también son una raza diferente, los italianos, los.....?
Desde luego sus teorías genéticas son merecedoras de ser compartidas con toda la humanidad. Usted divide las razas humanas en base a que un acuerdo político ponga una frontera, para que se lo publiquen en las revistas de divulgación científicas más importantes.
¿Un español que vive en Francia cambia de raza?¿Un brasileño con doble nacionalidad tiene dos razas?
40 DeElea, día 26 de Abril de 2008 a las 20:21
“Veras muchacho la gente normal acostumbra a soltar sus ventosidades en privado…. lejos del mundanal ruido. Las ventosidades en público avergüenzan más a las victimas del pedorro que al pedorro mismo.

Ten piedad que nos vas a matar a base de vergüenza ajena criatura.”


O sea que el que le digan a uno que se ha tirado una ventosidad, que lo mas cerca de un insulto sería el termino “Pedorro” se debe contestar insultando a la madre de uno. Así que te he llamado “pedorro” y tú me respondes insultando a mi madre Jajajajaja.

Yo en cambio con tu madre no me meto, no la he escuchado ninguna ventosidad intelectual.

¿Pero y si te tiras ventosidades intelectuales que culminan en este mensaje:

“Está claro que los simpson son un invento del propio Stalin para inculcar el comunismo en las sociedades occidentales, menos mal que algunos iluminados se han dado cuenta y nos avisan a los demás. Que decir de Rage Against The Machine, con sus melodías transmiten mensajes satánicos ocultos que atacan directamente al corazón del cristianismo. Chicos, que si vais por una autopista y vienen todos los coches de frente quizás no es por que sean todos idiotas y vosotros muy listos, es posible que os hayais equivocado.”

Que quieres que te llame Filosofo? ¡¡¡Anda ya no seas pedorro!!!
41 odafraja, día 26 de Abril de 2008 a las 20:26
Muy bien DeElea, pero ¿me podrías responder a la pregunta anterior?
De verdad me encantaría conocer más a fondo esa teoría tuya de las razas.
Imagino que para llegar a esa conclusión debes ser una mente privilegiada, un ciéntifico a la altura de los más grandes de la Historia, el Darwin español.
42 DeElea, día 26 de Abril de 2008 a las 20:37
EJERCICIO DE COMPRENSION DE TEXTO

MIRAD NIÑOS

“¡¡¡Ah!!! Odafraja ¿Entonces reconoces que los gallegos, los catalanes y los vascos son de la misma raza que los castellanos o los murcianos y por lo cual todos son españoles como demuestra la historia y su propia cultura, cultura que los hace distintos por ejemplo de los Franceses. Con lo que el Español debe de ser la lengua oficial, lógicamente. ¿Es eso?”

Veamos, Aquí, el Autor indica que todos los ciudadanos de España son de la misma raza y que catalanes, gallegos y vascos son iguales que castellanos o murcianos. Y lo remacha con esta frase:

“todos son españoles como demuestra la historia y su propia cultura, cultura que los hace distintos por ejemplo de los Franceses.”

Y ¿por que dice al autor que es la “Cultura” y la “historia” y no la raza lo que les hace distintos de los franceses? Pues lo hace queridos niños por que franceses y Españoles son de la misma raza.

Y no es que ninguna raza sea o tenga que ser mejor que otra, pero existen. Los “Asiáticos” o los “africanos” etc. Etc. Y a su vez dentro de estos pueblos existen naciones que siendo de la misma raza son histórica y culturalmente distintas. Como China de Japón

¿Lo habéis entendido niños?

¿Y tú Odafrajita mío, lo has entendido?
43 odafraja, día 26 de Abril de 2008 a las 20:43
DeElea dijo el día 26 de Abril de 2008 a las 19:56:
"¡¡¡Ah!!! Odafraja ¿Entonces reconoces que los gallegos, los catalanes y los vascos son de la misma raza que los castellanos o los murcianos y por lo cual todos son españoles"
Supongo que no llego al nivel intelectual de una mente preclara como la suya, pero creo leer que los gallegos, catalanes, vascos, castellanos o murcianos son de la misma raza y por lo cual son españoles.
Que invento este de los ordenadores que permiten copiar, pegar y recordar las tonterias que DeElea dice.
44 DeElea, día 26 de Abril de 2008 a las 20:57
Jajajajaja Pero que tipo más lamentable el mensaje es de este mismo hilo (tonto lahaba) el núm. 33 y lo puede leer todo el mundo y dice TEXTUALMENTE esto:

“¡¡¡Ah!!! Odafraja ¿Entonces reconoces que los gallegos, los catalanes y los vascos son de la misma raza que los castellanos o los murcianos y por lo cual todos son españoles como demuestra la historia y su propia cultura, cultura que los hace distintos por ejemplo de los Franceses. Con lo que el Español debe de ser la lengua oficial, lógicamente. ¿Es eso?”


Obsérvese el cinismo de cortar el texto por la mitad para intentar tergiversarlo. Esto (no tan patateramente) es la esencia del izquierdosismo.

Tente un poco de dignidad y amor propio Odafraja que estas quedando como un….. Pedorro.
45 odafraja, día 26 de Abril de 2008 a las 21:03
Que si hombre, que lo que aparece escrito son imaginaciones mías. Que lamentable ejercicio de incapacidad intelectual realizas intentando cambiar lo que dices.
Te recomendaría tratar de aprovechar tu tiempo, leer, culturizarte un poco, así podrás defender lo que piensas (bueno para ello deberás aprender antes a pensar por ti mismo) sin necesidad de faltarle al respeto a nadie.
Cultura también la hay gallega, vasca, catalana, la raza española me temo que aún no está clasificada, hasta que puedas demostrar tus sabias teorías.
Con lo cual me temo que eres un nacionalista español igual de patético que el resto de nacionalistas.
Imagino que también estarás en contra de que los niños aprendan inglés, que Europa trate de reforzar su posición internacional y demás. Sólo te preocupa que España vuelva a ser un imperio. Que la canción de los Nikkis era irónica, aunque me temo que la ironía precisa de un grado de inteligencia del que careces.
46 Criti, día 26 de Abril de 2008 a las 21:12
Entrevista a Pio Moa en www.lanacion.es, muy interesante.
47 DeElea, día 26 de Abril de 2008 a las 21:15
EJERCICIO DE COMPRENSION DE TEXTO

MIRAD NIÑOS

“¡¡¡Ah!!! Odafraja ¿Entonces reconoces que los gallegos, los catalanes y los vascos son de la misma raza que los castellanos o los murcianos y por lo cual todos son españoles como demuestra la historia y su propia cultura, cultura que los hace distintos por ejemplo de los Franceses. Con lo que el Español debe de ser la lengua oficial, lógicamente. ¿Es eso?”

Veamos, Aquí, el Autor indica que todos los ciudadanos de España son de la misma raza y que catalanes, gallegos y vascos son iguales que castellanos o murcianos. Y lo remacha con esta frase:

“todos son españoles como demuestra la historia y su propia cultura, cultura que los hace distintos por ejemplo de los Franceses.”

Y ¿por que dice al autor que es la “Cultura” y la “historia” y no la raza lo que les hace distintos de los franceses? Pues lo hace queridos niños por que franceses y Españoles son de la misma raza.

Y no es que ninguna raza sea o tenga que ser mejor que otra, pero existen. Los “Asiáticos” o los “africanos” etc. Etc. Y a su vez dentro de estos pueblos existen naciones que siendo de la misma raza son histórica y culturalmente distintas. Como China de Japón

¿Lo habéis entendido niños?

¿Y tú Odafrajita mío, lo has entendido?
48 DeElea, día 26 de Abril de 2008 a las 21:26
Veras Odafraja si yo fuese un tipejo como usted,ya hubiese puesto algo suyo fuera de contexto o interpretándolo como a mí me diese la gana, que es lo que hace usted de manera bastante vergonzante por cierto. Si usted no comprende lo que lee yo no tengo la culpa.

Pero lo que usted esta haciendo es no querer comprender adrede, y tergiversando a conciencia, que seria como si yo pusiese un texto fuera de su contexto real como por ejemplo este:


“odafraja, día 7 de Enero de 2008 a las 11:44
“Pero seamos serios, aquí la única raza superior es la gallega”


Solo que yo sé que esto esta fuera de contexto.
¿Nota usted la diferencia entre la decencia y la indecencia?
49 vstavai, día 26 de Abril de 2008 a las 22:31
El odafra, como el mesca, como algunos otros, son realmente analfabetos funcionales, y muy satisfechos de serlo. No acaban de entender lo que leen, confunden lo que leen con sus imaginaciones previas, y son incapaces de sintetizar o captar el conjunto de un texto, saliéndose todo el tiempo por peteneras. Qué le vamos a hacer, no dan más de sí.
50 Felipe_V, día 26 de Abril de 2008 a las 22:41
¡Dejaos de memeces y escuchad!

España no está muerta, hay que empezar a llamar a las cosas por su nombre.

El único nacionalismo que existe, es el español, "El Nacionalismo Español", por ser este él que posee una nación, España. Los mal llamados nacionalismos periféricos, puesto que ni tienen ni han tenido nunca una nación, no son más que "regionalismos", llenos de "regionalistas", y esto es lo que hay que divulgar y hacer entender.

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