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Libros de viajes
8 de Mayo de 2009 - 08:49:22 - Pío Moa
A mi juicio, el Viaje a la Alcarria es una pequeña obra maestra, el mejor libro de viajes que se haya escrito en los últimos siglos en España, donde no es un tipo de literatura muy frecuentado. Comprenderán que me alegre de que alguien compare con él mi Viaje por la Vía de la Plata, aunque se trata de dos libros de concepción muy diferente, excepto por el hecho de que son viajes a pie. Los otros libros de viajes del propio Cela quedan muy por debajo del de la Alcarria. Del Miño al Bidasoa llegó a aburrirme, y el del Pirineo de Lérida no conseguí terminarlo. Me han dicho que está muy bien Judíos, moros y cristianos, pero no he podido leerlo aún. Tuve un tiempo intención de andar las riberas mediterráneas desde Cádiz hasta el Peloponeso, un proyecto que no llegaron a permitirme las perras ni la salud (pocos años después del de la Vía de la Plata tuve que operarme de dos hernias discales). Los viajes a pie tienen un carácter muy distinto de los demás, como confirmarán quienes hayan hecho el camino de Santiago, que ha vuelto a ponerse de moda. Es la forma más primitivamente humana de viajar, y apenas puesto en marcha uno percibe cómo cambian la sensación del tiempo y tantas sensaciones más, propias de la vida corriente. Ello no ocurre en tal grado cuando uno viaja en compañía, por lo que es preferible andar en solitario, si puede soportarse (mucha gente no lo soporta, como tantos no soportan comer solos; cosa curiosa, porque mi gato Rodolfo también se empeña en ser acompañado mientras come). Cuando anduve (mejor que anduve) por la Vía de la Plata nadie lo hacía; ahora he podido comprobar que lo sigue mucha gente. Eso tiene sus ventajas, pero en cierto modo le quita aliciente.
Otro viaje:
http://findesemana.libertaddigital.com/en-las-mestas-1276232262.html
http://findesemana.libertaddigital.com/camino-de-nunomoral-1276232299.html
http://findesemana.libertaddigital.com/en-asegur-1276232373.html
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http://findesemana.libertaddigital.com/articulo.php/1276232472
http://findesemana.libertaddigital.com/la-senora-isabel-1276232506.html
http://findesemana.libertaddigital.com/a-san-blas-abogado-de-la-garganta-1276232536.html
http://findesemana.libertaddigital.com/adios-1276232571.html
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**** "La próxima visita será con dinamita", gritaban los mafiosos de sindicatos, de IU y del PSOE a Esperanza Aguirre. La nostalgia del terrorismo, ¡tienen tanto en común con él! La política hoy en España, cuando no es farsa, es actividad mafiosa.
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LA CELESTINA EN SU ÉPOCA
De 1499 data la primera edición conocida de La Celestina, o Tragicomedia de Calisto y Melibea y de la puta vieja Celestina, una cumbre de la literatura, no solo de la española. Quizá tuvo dos autores, pues el más conocido, Fernando de Rojas, dice haber ampliado una obra anterior que encontró en Salamanca, escrita con "agradable y dulce estilo" (lo cual suena a ironía, pues de dulce tiene muy poco) y la convirtió en primer acto de la Comedia de Calisto y Melibea, ampliándola luego y rebautizándola Tragicomedia.
El argumento viene a ser: Calisto encuentra por casualidad a Melibea y se enamora perdidamente de ella. Ambos son nobles, bellos e ingeniosos, pero ella le rechaza con duras frases. El mancebo parece volverse loco y amenaza matarse, pero su criado Sempronio le propone seducir a Melibea mediante los servicios de una vieja alcahueta llamada Celestina, antigua prostituta y hechicera que tiene en su casa un pequeño burdel con una ramera joven, Elicia, amiga de Sempronio. Este quiere compartir con Celestina las ganancias que extraerán a Calisto por la seducción de Melibea. A partir de ahí los hechos siguen una lógica marcada por las pasiones y caracteres de los protagonistas. Otro criado de Calisto, Pármeno, joven leal al señor, a quien previene en vano contra tales maquinaciones, es corrompido por Celestina, que le ofrece trato sexual con otra prostituta llamada Areúsa, y termina entrando en el negocio. Mediante tretas y magia, Celestina parece conseguir que Melibea se enamore de Calisto con la misma intensidad que este de ella, aunque en realidad la joven ya había mudado de actitud y aprovecha la ocasión que le brinda la alcahueta. A esta, aunque muy sagaz, la codicia le pierde. Los dos criados van de madrugada a su casa a reclamar su parte en la ganancia, y al negársela ella, la asesinan. Los gritos y estruendo llaman la atención de los guardias y, por huir, Pármeno y Sempronio saltan de una ventana y se descalabran, siendo capturados y decapitados por la mañana. Calisto ve su honor arruinado, pero ha quedado en acudir al huerto de Melibea la noche siguiente, y allí va con otros dos criados. En la Comediatras el encuentro se mata al caer de la escala con que había subido al muro del huerto; la Tragicomedia alarga y complica la trama suponiendo un mes de citas clandestinas, e introduce un intento de venganza de Elicia y Areúsa por la muerte de sus amantes Sempronio y Pármeno: las mozas encargan al rufián Centurio que mate a Calisto cuando este vaya a ver a Melibea. Centurio piensa engañarlas, concertando con unos amigos que alboroten y den pie a huir al noble enamorado y sus criados; pero el resultado será distinto. Calisto, creyendo que sus dos criados son atacados, deja a Melibea para socorrerles y con las prisas y la oscuridad cae de cabeza de lo alto del muro y se mata. Melibea, desesperada, sube a una torre de la casa y se tira de ella. La obra termina con la lamentación Pleberio, padre de Melibea, mientras la madre de esta, Alisa, parece que muere de la impresión.
En una obra literaria o más en general artística, hallamos al menos tres planos: el estético-moral, el social-histórico y el técnico. Los dos últimos, más concretables, suelen servir al análisis: la técnica artística, en este caso el género (tiene algo de novela y de obra teatral, sin ser una ni otra), los recursos literarios, las influencias, etc.; y el reflejo de los conflictos y peculiaridades de la sociedad en ese momento, enfoque muy en boga a partir del marxismo. Pero el valor real de una obra no depende ante todo de sus habilidades expresivas, pues quedaría en puro artificio, ni de su relación con la sociedad del momento, pues entonces apenas podría ser apreciada o entendida en otra sociedad o época. La Celestina, como gran obra literaria, traspasa las épocas y las sociedades. Rojas, consciente de ello, la considera un libro "jamás en nuestra castellana lengua visto ni oído", poniéndolo implícitamente por encima de los italianos al señalar que no procede de "las grandes herrerías de Milán", sino de "los claros ingenios de doctos varones castellanos". Y declara ufano cómo la sutileza y brillantez del trabajo da lugar a muchas interpretaciones, otro rasgo de una obra lograda.
La ética y la estética mantienen entre sí relaciones oscuras pero ciertas, no muy desemejantes de las existentes entre ética y religión. Los mitos, la propia Biblia con sus relatos de apariencia ambigua, congenian difícilmente con una exposición ordenada y precisa de reglas morales, y por algo la Iglesia no insistía en ponerla al alcance de todo el mundo, aunque divulgase sus relatos centrales. Los mismos Evangelios, de tan arduo cumplimiento incluso para quienes, generación tras generación, han tomado a su cargo predicarlos, dan pie, entre otras cosas, a la sátira anticlerical, presente asimismo en La Celestina. El ser humano vive en el ámbito moral como el pez en el agua, pero ese ámbito desborda su capacidad intelectiva: la promesa del demonio a Adán y Eva de conocer la ciencia del bien y el mal y ser como Dios, resultó vana, y el libro de Job avisa de esa limitación, a veces trágica. Ni el hombre más racional logra prever todas las consecuencias de sus actos, que al mismo tiempo se complican de modo inextricable con los actos y consecuencias ajenos. El autor presenta a La Celestina en tono convencional aludiendo a sus "muchas sentencias filosofales" y a su trama como edificación de mancebos, para mostrarles "los engaños que están encerrados en sirvientes y alcahuetas"; o, más concretamente, la da por "compuesta en reprehensión de los locos enamorados que, vencidos de su desordenado apetito, a sus amigas llaman y dicen ser su dios". De ahí pudo salir una colección de ejemplos moralistas más o menos tópicos o entretenidos. Pero el libro va mucho más allá, es una de las más profundas y complejas exposiciones literarias de la condición humana.
Parte del valor de La Celestina se encuentra en los caracteres de los personajes, tan individualizados y tratados con extraordinaria penetración psicológica; o en episodios como las últimas palabras de Melibea a su padre y la desesperación de este, en términos realmente conmovedores, aun si para el gusto actual puedan sonar algo retóricas. Otra escena de extraordinaria fuerza es la del último encuentro de los amantes. Melibea viene cantando quedamente en la oscuridad, y en ella el ansia de placer y el sentimiento poético van juntos: "Mira la luna, cuán clara se nos muestra. Mira las nubes cómo huyen. Oye la corriente de esta fuentecilla cuánto más suave murmullo lleva por entre las frescas hierbas. Escucha los altos cipreses cómo se dan paz unos ramos con otros por intercesión de un templadico viento que los menea. Mira sus quietas sombras, cuán oscuras están, y aparejadas para encubrir nuestro deleite". Su observación encierra un augurio que ella no puede imaginar, pues los cipreses suelen simbolizar la muerte, y a ella saludan cuando se "dan paz". La elevación poética parece truncarse con la reprensión a su criada Lucrecia, que, ayudando a quitar la armadura a Calisto, se arrima a él en demasía: "¿Tórnaste loca de placer? Déjamele, no me le despedaces". Y aún más cuando advierte a Calisto, mientras se rinde a él: "Tus honestas burlas me dan placer, tus deshonestas manos me fatigan cuando pasan de la razón. Deja estar mis ropas en su lugar", para obtener la zafia respuesta: "Quien quiere comer el ave, quita primero las plumas". Quizá hay ahí una parodia del amor cortés, pero zafiedad y elevación se complementan para crear un clima al mismo tiempo chocante y natural.
El relato roza a veces la pornografía, sin llegar a chabacano. La alternancia constante de lo trágico y lo cómico, lo poético y lo vulgar, la parodia y la reflexión moral, el lenguaje elevado y el soez, funciona de tal modo que ningún elemento destruye al otro, manteniendo un peculiar equilibrio. La mezcla de pasión física y nobleza de espíritu lleva a Melibea a apreciar en Calisto cualidades ilusorias, pero no por ello queda la joven por necia. Calisto parece más bien un apuesto chisgarabís encaprichado y de cierta bajeza (su recurso a Celestina lo define); su muerte, accidental y debida a un error de percepción o quizá a un hastío momentáneo tras satisfacer su deseo con Melibea, carece de tono heroico o romántico, en contraste con el final trágico de su amante.
Todos los personajes, salvo Melibea (y su familia, en principio) conciben el amor como un ansia egoísta de goce. "Todas las cosas son creadas a manera de contienda o batalla", explica Rojas en la el prólogo, y el ambiente de esa contienda es aquí sórdido, plagado de rivalidades, pendencias y engaños entre quienes se pretenden amigos o benefactores. Pero varios de los personajes, destacadamente Celestina, son ingeniosos, saben penetrar en la psique ajena, en sus puntos flacos, en los intereses verdaderos bajo la retórica; saben razonar y defender su propia causa y supuesta dignidad, invocando incluso la religión, y así invierten los valores en una constante ironía grotesca y cómica que construye un mundo al revés. Tiene en ello algo de común con la tragedia griega, cuyos protagonistas explican y justifican racionalmente sus motivos que, sin embargo, les llevan al desastre.
Pero aquí el desastre procede, excepto en Melibea, de la insinceridad esencial de sus discursos: viven una farsa, y la argucia ingeniosa no les saca de una existencia mísera en cualquier sentido. Celestina, el gran modelo, lo aclara al seducir a Pármeno con la promesa de los favores de Areúsa. La finada madre de Pármeno, amiga y maestra de Celestina en sus artes, le había abandonado de niño y él se había criado un tiempo en casa de la misma Celestina; pero había conservado una inteligencia y honradez esencial. La alcahueta le cuenta hazañas de picaresca y brujería de su madre que disgustan al muchacho, el cual pregunta si las dos eran cómplices cuando la justicia había prendido a Celestina: "Juntas lo hicimos, juntas nos sintieron, juntas nos prendieron y acusaron, juntas nos dieron la pena esa vez". Algo sin importancia, indica Celestina, porque "cosas son que pasan por el mundo. Cada día verás quien peque y pague, si sales a ese mercado". "Verdad es –replica el mozo–; pero del pecado lo peor es la perseverancia; que así como el primer movimiento no está en la mano del hombre, así el primer yerro; donde dicen que "quien yerra y se enmienda...", etc.". La respuesta de Celestina da una clave de toda la obra. Dice para sí: "Lastimásteme, don loquillo. ¿A las verdades nos andamos? Pues ahora espera, que yo te tocaré donde te duela"; y, en voz alta, insiste: "Hijo, digo que sin aquella prendieron cuatro veces a tu madre, que Dios haya, sola. Y aun la una le levantaron que era bruja (...) Y mira en qué tan poco lo tuvo por su buen seso, que ni por eso dejó en delante de usar mejor su oficio. Esto ha venido por lo que decías del perseverar en lo que una vez se yerra. En todo tenía gracia; que en Dios y en mi conciencia...". La parodia es realmente magnífica. Nada más inconveniente en la vida que "andarse a las verdades". Como lamentará Pleberio ante el cadáver de su hija, el mundo parece "un laberinto de errores".
El valor de La Celestina es sin duda intemporal, como prueba la infinidad de glosas y explicaciones a ella dedicadas. Pero aquí interesa más bien lo temporal, es decir, su relación con la sociedad de su tiempo. Describir una sociedad, dadas sus mil variables manifestaciones, es prácticamente imposible salvo a muy gruesas pinceladas. En nuestro tiempo ha estado en boga, y aun no ha desaparecido, la interpretación a partir de la lucha de clases, y así se ha interpretado la hostilidad de Areúsa y Elicia a Melibea y Calisto, las trampas de Sempronio a su amo, etc.; pero existe una hostilidad de fondo entre casi todos los personajes, como parte del micromundo descrito. Por otra parte, suele ser peligroso describir una sociedad por su literatura, ya que esta tiende a tomar por asunto situaciones extremas o infrecuentes. Nada sería más erróneo que ver en La Celestina una descripción del ambiente general del país, extender a la vida social aquel egoísmo y resentimientos, o al conjunto del clero la afición a celestinas; como no era común que la pasión amorosa llevara a tales conductas. La literatura extrae de los extremos implicaciones psicológicas y morales en que todos pueden reconocerse, aun si llevan una vida real más calma. Precisamente en este punto resalta la mayor falla de verosimilitud de la Tragicomedia –hasta las obras de ficción más cuidadosas contienen elementos inverosímiles–: Calisto y Melibea pertenecían a la misma clase social, sus familias se conocían y no aparecen obstáculos a que sus amores se encauzasen al matrimonio, como normalmente ocurría, evitándose así la tragedia. Que ella afirme preferir ser "buena amiga que mala casada" no cambia nada en aquel contexto. Quizá sirva aquí el enigmático, acaso burlón, comentario de Helena en Troya: "Zeus nos dio mala suerte, a fin de que sirvamos a los hombres venideros de tema para sus relatos".
Por lo demás, el libro está escrito cuando Colón realizaba su tercer viajes a las Indias, estaba en marcha una reforma para elevar el nivel cultural y moral del clero, el final de la Reconquista desencadenaba la expulsión de los judíos y nuevos problemas internos (conversos y moriscos), y externos por la implicación en Italia, herencia asumida de Cataluña y comienzo de la larga serie de conflictos con Francia, la gran potencia europea del momento; nada de lo cual, como de otros muchos sucesos, refleja la obra. La vitalista sociedad española de la época estaba generando gran número de personajes extraordinarios en la política, las armas, las letras, el pensamiento, la navegación, el arte, etc. El propio autor de La Celestina y su obra entran plenamente en ese espíritu del tiempo: su supuesto pesimismo moral, más bien realismo, no revela una actitud desfalleciente, sino un vigor creativo fuera de lo común. En rigor, inaugura con la máxima brillantez el que será llamado Siglo de Oro, en realidad dos siglos entre finales del XV y finales del XVII. No parecen acertadas dos equiparaciones que hacen muchos críticos al interpretar la obra: a) el pensamiento de los personajes es el del autor –cosa más fácil de creer si tal pensamiento no concluyera tan mal–; b) el microcosmos de la trama reproduce a la sociedad en conjunto, un supuesto arbitrario, aunque muy difundido en el siglo XX.
La vida de Fernando de Rojas, en lo poco que sabemos de ella, proporciona indicios sobre el espíritu de su tiempo. Nació en la Puebla de Montalbán, en torno a 1474, y hacia los quince años de edad fue a estudiar a la universidad de Salamanca, que debía de contar con unos cinco o seis mil estudiantes. Allí pasaría una primera etapa obligatoria de tres años en la Facultad de Artes, con estudios de Aristóteles y sus comentaristas, de latín y retórica, y probablemente de escritores griegos y romanos (La Celestina, como otras obras de la época está repleta de referencias y erudición clásica, no menos que refranes populares). Después hubo de inscribirse en la prestigiada facultad de Derecho, otros seis años preceptivos de duros estudios, después de los cuales debía ocuparse un año o dos más como ayudante en la enseñanza dentro de la facultad. Así, habría recibido el título de bachiller no mucho antes de 1500, época en la que debió de entrar en aquella universidad otro personaje destacado de la época, Hernán Cortés. Sería en Salamanca, durante la última década del siglo, cuando conociera el primer acto de la Comedia, si realmente la escribió algún otro autor y no es un artificio para difuminar su propia autoría. No mucho más tarde se instaló en Talavera de la Reina, donde vivió hasta su muerte, en 1541. Parece haber disfrutado de una posición de hidalgo, próspera y sin problemas, llegó a alcalde de la ciudad, perteneció a una destacada cofradía mariana y en su testamento ordenó ser enterrado con hábito de San Francisco, en el convento de la Madre de Dios.
Lo que sabemos de él no autoriza versiones difundidas que atribuyen su supuesto nihilismo a no menos supuestas aflicciones ocultas de converso. No fue converso porque nunca fue judío, sino cristiano de tres generaciones atrás. Se casó con la hija de un converso, y su suegro sí tuvo algunos problemas con la Inquisición, pero no Rojas, como observa Peter E. Russell, al punto de que el suegro alegó a los inquisidores su parentesco con el autor de la Tragicomedia, dato indicativo de que este gozaba de prestigio ante la Inquisición. La idea de que los conversos estaban entonces muy inquietos generaliza en exceso: la mayoría, probablemente, se habían cristianizado en serio, y no faltaban entre ellos los partidarios de mano dura contra conversos judaizantes.
Por otra parte, el éxito de La Celestina fue inmediato y sin igual en la literatura española de esos siglos. Hasta mediados del siglo XVII hubo al menos 109 ediciones en castellano, algunas de ellas publicadas en Italia, Países Bajos o Francia; también 24 ediciones en francés, 19 en italiano, cinco en flamenco, dos en alemán, y otras. Ello plantea un problema: ¿cómo pudo ocurrir tal cosa en una sociedad descrita a menudo como rígida y de espíritu estrecho, máxime con un libro tan expuesto a interpretaciones contradictorias? Pues, en efecto, bastantes clérigos y laicos lo tacharon de inmoral, y esa impresión persiste en la crítica de hoy: el texto sería nihilista, materialista y ateoide, ajeno al cristianismo y a la noción de pecado. Todo lo cual, deducen, revelaría una cristianización social muy deficiente o inexistente en amplios ámbitos; o bien los verdaderos sentimientos de Rojas. Pero en tal caso la Inquisición se habría ocupado de censurar la obra, cuando lo cierto es que ni siquiera la incluyó en ningún índice de libros prohibidos hasta finales del siglo XVIII. Es obvio que la mayoría de sus lectores, aun si sorprendidos o algo escandalizados por la crudeza moral y los agudos discursos justificativos de los personajes, los entendían en relación con su catastrófico final. O, como lo calificaría Cervantes: "libro divino si encubriera más lo humano".
La obra expone asimismo la amplia difusión de la cultura humanista en los ámbitos cultos, y de rebote en los populares: debe mucho a autores latinos e italianos, especialmente a Terencio y a Petrarca. También se encuentra en ella familiaridad con la tradición española representada por el Arcipreste de Hita, particularmente en la alegre desvergüenza y moralidad ambigua de muchos trozos; salvo que el Arcipreste nunca abandona el tono festivo, mientras que Rojas conduce la farsa a la tragedia.
Comentarios (164)
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1 gaditano, día 8 de Mayo de 2009 a las 09:22
a los arrow y mescaleres
Los americanos preocupados por el antisemitismo de la "República" de España y El País.
EN UNA CARTA AL PRESIDENTE DE LA "REPÚBLICA" DE ESPAÑA
Congresistas de EEUU critican artículos y viñetas antisemitas en El País
Congresistas de EEUU han enviado una carta a Zapatero mostrando su preocupación por el creciente antisemitismo en España. También se refieren a El País, que publica "artículos y viñetas que transmiten estereotipos anti-israelíes". La carta va dirigida al primer ministro de "la República" de España.
Congreso de los EEUU. Archivo
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Carta a Zapatero (En inglés - PDF)
* Traducción al español de la carta
* Vídeo: Congresistas de EE.UU. Denuncian el antisemitismo de El País
*
El embajador de Israel sufrió insultos antisemitas tras el Madrid-Barça
*
Israel considera "vergonzoso" el informe de la ONU sobre Gaza
2009-05-07
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(Libertad Digital) Catorce congresistas de EEUU –10 demócratas y 4 republicanos– han enviado una carta al presidente del Gobierno pidiéndole que tome decisiones para frenar los "sentimientos antisemitas" que existen en España, algo que según estudios que citan es algo que ha ido en preocupante aumento. Además, cree necesario que el Gobierno español haga una "declaración pública" y tome "fuertes posiciones rechazando expresiones antisemitas".
Para demostrar la situación que se vive en España, los congresistas se basan en varios estudios realizados en los últimos años. Así, apuntan a uno del Pew Research Center de 2008 en el que se apunta que los sentimientos anti-judíos han crecido en Europa aunque subraya que "la situación es particularmente dramática en España donde las opiniones en contra se han doblado en los últimos tres años, pasando del 25% en 2005 al 46% en 2008". En otro estudio –el de la Anti Defamation League (ADL)– se apunta, entre otras cosas, que el 46% de los encuestados en España cree que los judíos siguen hablando demasiado sobre lo que les ocurrió durante el Holocausto.
Los congresistas también muestran en la carta –cuya autenticidad ha sido confirmada a Libertad Digital por fuentes de toda solvencia– su preocupación por la "continua retórica antisemita" en la prensa española "que sin duda afecta la percepción pública y contribuye a la intolerancia y a los actos llenos de odio". Particularmente, se refieren a un diario. Dicen que "aunque puede existir una legítima crítica hacia el Gobierno de Israel y sus políticas", El País publica constantemente artículos y viñetas que transmiten estereotipos anti-israelíes. Asimismo, apuntan a su preocupación por algunos informes que señalan que el Gobierno balear "utiliza fondos públicos para publicar material para niños que contienen sentimientos anti-israelíes".
Finalmente, los legisladores creen que el Gobierno de Zapatero –al que llaman Primer Ministro de la "República de España"– debería implementar leyes antidiscriminatorias que convierta el antisemitismo en un acto criminal, penalizar la negación del Holocausto y crear una fiscalía especial para situaciones de racismo, xenofobia y antisemitismo. Dicen que en un tiempo en el que el presidente Obama busca relaciones con sus aliados para promover la democracia, derechos humanos, libertad religiosa, es importante que España se una a EEUU para combatir el antisemitismo.
La carta está firmada por los congresistas Robert Wexler, Dan Burton, Eliot Engel, Alcee L. Hastings, Christopher H. Smith, Frank Wolf, Shelley Berkley, Ron Klein, Michael E. McMahon, Carolyn McCarthy, Doug Lamborn, James P. Moran, Steve Cohen y Janice Schakowsky.
2 manuelp, día 8 de Mayo de 2009 a las 09:32
Bueno, vistos los elogios a "Viaje a la Alcarria", tendré que leerlo, aunque a mi no me pareció tan aburrido "Viaje al Pirineo de Lérida", además creo que Moa elogió mucho a "La Colmena" y, a mí, no me parece gran cosa, a mucha distancia de "La familia de Pascual Duarte".
Hay otros libros de viaje interesantes, ahora digo dos, "Viaje al Asia Central" de Vámbery y "Viaje a Marruecos" de Charles de Foucauld.
En cuanto a viajar a pie sólo, es algo que nunca haría, primero porque me aburriría y segundo porque, desde que de pequeñito un perrazo lobo por poco me come, tengo fobia a encontrarme con perros, que abundan por los campos y caminos, en solitario, es algo instintivo que se me quedó grabado en el cerebro.
3 Sorel, día 8 de Mayo de 2009 a las 10:26
Buenos días.
CON LOS VOTOS DEL TRIPARTITO Y CIU
Aprobado el proyecto de ley que borra el castellano de las escuelas catalanas
La Comisión de Educación y Universidades del Parlamento catalán aprobó este jueves con los votos de PSOE, CiU, ERC e ICV el proyecto de la Ley de Educación, que supone la eliminación definitiva del castellano en la enseñanza catalana. Ya sólo falta su aprobación en el pleno.
http://www.libertaddigital.com/sociedad/aprobado-e...
"El hecho que se ofrezca a la generación nueva el crudo espectáculo de la disolución nacional, presentándola incluso como un remedio a una era de catástrofes, lo entendemos sólo como una provocación que nos hace la caducidad miserable de los traidores. Estos grupos que se disgregan y abandonan los compromisos de unidad merecen nuestro desprecio, y frente a ellos y contra ellos levantaremos la bandera de exterminio, amparados en el esfuerzo y el coraje que nos presta sentirnos herederos responsables de una voluntad nacional única".
R.L.R 1931
#148 manuelp
Obviamente no me considero un "superhombre", sólo un "hombre" sin ninguna clase de prefijo.
En la nota al comentario que realicé a DeElea señalaba la dificultad a la que se veía expuesta mi argumentación, ya que éste no acotaba históricamente su comentario. Frente a lo cual no me quedó más remedio que acudir a la generalización. Cosa que DeElea también empleó en sus sentencias.
4 Sorel, día 8 de Mayo de 2009 a las 10:45
Todo lo cual no es óbice, para afirmar rotundamente que la sociedad española en un porcentaje notable es vulgar, gritona, irrespetuosa y cerril.
No obstante, reconozco que un entorno socioeconómico estable atenúa e incluso elimina tales defectos.
5 manuelp, día 8 de Mayo de 2009 a las 10:46
Y "Naufragios y comentarios" de Alvar Nuñez Cabeza de Vaca es otro interesantisimo libro de viajes. Aunque no lo conozco más que por las referencias de Salvador de Madariaga, la "Historia verdadera de la conquista de la Nueva España" de Bernal Diaz del Castillo, creo que es otro estupendo libro de viajes y aventuras.
# 3 sorel
Pues al calificar al pueblo llano de "conjunto de garañones e ignorantes", se está usted situando por encima de él, es decir "super".
6 DeElea, día 8 de Mayo de 2009 a las 11:12
“En la nota al comentario que realicé a DeElea señalaba la dificultad a la que se veía expuesta mi argumentación, ya que éste no acotaba históricamente su comentario.
Oiga a mi no me haga responsable de sus “dificultades” que son suyas exclusivamente.
Pues para decir lo que quería decir y que se me entendiese no me era ni me es necesario aplicar esa pedante necesidad que reclama de “acotar históricamente” lo que digo.
Si usted lo necesita, hágalo, nadie se lo impide.
También me hace la siguiente observación:
“Por otro lado, generalmente los oligarcas y los plutócratas son lo mismo.”
Sí, efectivamente, pero “generalmente” no implica “absolutamente siempre” (por lo visto aquí no necesita acotación histórica) y en el contexto que lo señalaba la sutil diferencia sí se me hacia necesaria.
Con esto ocurre algo parecido a lo de mí generalización del “pueblo llano” que parece haberle molestado, que si bien no es “absolutamente cierta” (véanse las sociedades actuales) si es bastante general en cuanto a la historia de los hombres “comunes” se refiere. Norma tan general como la que dice que: normal y generalmente los Oligarcas son los Plutoclatras, que no siempre claro.
Por cierto ¿algo que comentar al mensaje que le puse después con la intención de ampliar su perspectiva?
http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado...
7 DeElea, día 8 de Mayo de 2009 a las 11:14
El de Cabeza de Vaca es tan ameno y cortito que se lee en un plis plas.
8 mescaler, día 8 de Mayo de 2009 a las 11:16
Caminante en un paisaje inmenso
JOSE ANTONIO MILLÁN
De algún punto de Africa brotó una marea viviente, que habría de extenderse por el mundo. Sus miembros (que éramos nosotros) remontaron sierras y atravesaron desiertos y selvas, vadearon ríos, o esperaron a que se secaran, cruzaron estrechos y brazos de mar aprovechando que conmociones telúricas los habían aproximado, pero retrocedieron ante el hielo, porque era una marea cálida. Luego aprendieron también a sobrevivir al frío, y las placas heladas fueron puentes que les franquearon la entrada a otros continentes. Su avance era una marcha de relevos, un flujo y reflujo de corrientes, porque los que caían eran sobrepasados por los siguientes, y la marea avanzó y cubrió el mundo.
Andando llegamos a los confines de la Tierra. Cuando los animales consintieron nuestro peso y nos llevaron allá donde queríamos, ya habíamos llegado. Cuando hicimos máquinas que nos arrastraran en su movimiento, ya habíamos llegado. Cuando una red de caminos conectó todos los puntos del globo, ya habíamos llegado. Llegamos andando.
Cuando la nobleza iba en carruajes y a lomos de bestias (los caballeros), nosotros andábamos. Y cuando los ejércitos cruzaban continentes, nosotros caminábamos como niños (los infantes). Y cuando los primeros automóviles avanzaron con su trepidación de juguete mecánico, nosotros, que íbamos a pie, nos hicimos a un lado. Hemos andado hasta ahora.
El balanceo de la marcha humana ha acunado intrauterinamente a los recién llegados. Los libros de pediatría recomiendan para mecer al niño un ritmo "similar al de la persona que anda". Cuando movemos la cuna, estamos remedando un paseo tranquilo: "duerme, niño", decimos en realidad, "que estamos en marcha".
Nuestra lengua, nuestra gramática está imbuida también del sentido del andar; las perífrasis verbales se construyen con verbos de marcha, aunque ya no nos demos cuenta: "no me voy a quedar así", "andas dándole vueltas a algo", "está camino de adivinarlo". Y sin embargo, ahora no vamos, sino que nos llevan; no andamos, sino que nos andan.
Las imágenes exóticas que intentan reflejar el tipismo (lo que podríamos llamar el estilo National Geographic) abundan en un tipo de escena. Plano muy general: una carretera o un camino; como fondo, las montañas del Atlas, la planicie de la estepa o el Kalahari: tanto da. El paisaje, grandioso, está desierto, salvo por una (a veces dos) figuritas humanas, empequeñecidas por la distancia, que avanzan por la ruta. Esta serpentea delante y detrás, o se aleja en una recta interminable. ¿De dónde viene ese caminante? ¿A dónde va? "Días y días de marcha", glosa el pie de foto, "lleva recorridos este tuareg [o bosquimano, o nativo, a escoger]. Un pequeño hato de provisiones, la ropa que lleva puesta, son todo su equipaje".
Esta escena juega con varios de nuestros fantasmas: la agorafobia (o temor de los espacios abiertos), la soledad, la presencia opresiva de la naturaleza, la falta de motivación del viaje (pues aparentemente carece de origen y destino), su alargamiento interminable, la escasez, el miedo. Pero el tuareg que va a la boda de su prima, para la que ha salido con un mes de antelación, o el bosquimano en expedición de caza, no están "perdidos en la inmensidad", sino que la habitan y se sirven de ella como medio para conseguir sus objetivos.
¡Lejos de nosotros la tentación de glorificar su dura vida! Pero reconozcamos que nuestras ganancias de tiempo en los desplazamientos se inscriben en un proceso que nos ha quitado todo el tiempo. Que nuestra acumulación de objetos y necesidades ha sustituido el hato de viaje por una montaña de enseres que nos sepulta e impide todo movimiento. Que nos hemos librado de la soledad a costa de la muchedumbre, de lo imprevisto a costa de renunciar a la sorpresa. Y, por último, que somos llevados, transportados, cogidos y depositados y hemos perdido todo control, todo sentido del proceso de tránsito.
Un viaje no es un recorrido por la línea más corta entre dos puntos; es otras cosas: la degustación de la distancia, de los detalles intermedios, la lenta modificación de las perspectivas (y de golpe, ¡mira!: se ha abierto el valle en una llanura); y al final el júbilo de la llegada. Por eso el viaje por excelencia es el viaje a pie, con la alternancia de las extremidades y el fuelle del pulmón comunicando energía; con ese ritmo ni fatigoso ni descansado que es el de la marcha, y su tiempo propio: un tiempo esencialmente liminar, lleno (de esfuerzo, de progresión) pero extrañamente vacío, que permite inscribir en su interior cualquier cosa. Por ejemplo, un relato.
9 jlh, día 8 de Mayo de 2009 a las 11:16
Don Pío, le recomiendo que practique Yoga, si tiene problemas de hernias discales. Bueno, tal vez ya lo practique, no lo sé, pero si no es así, se lo recomiendo.
Sobre lo de viajar solo, a mí me gusta mucho, pero es curioso que a mucha gente le extrañe que lo haga. Incluso hay amigos y amigas que se ofenden porque prefiera viajar solo a hacerlo con ellos/as. Oí decir a un señor que salió en la tele contando sus viajes y diciendo que le gustaba viajar solo que muchas veces le intentaban convencer de ir con grupos, y le decían “ven, que es un grupo muy majo”, a lo que él contestaba “estoy seguro de ello, pero es que el que no soy majo soy yo”. Desde entonces he copiado esa respuesta en alguna ocasión.
10 mescaler, día 8 de Mayo de 2009 a las 11:18
Aunque lo recuerden frases hechas y se acuñe en refranes, hemos olvidado que andando se llega, literalmente, a cualquier sitio. Viajar significó siempre andar: andaban los protagonistas de las novelas del XVII, de Madrid a Segovia, de Zaragoza a Barcelona, y el ritmo del camino se proyecta en las historias y constituye las historias. Como responde el personaje de Cervantes a quien le pide una información: "que era largo de contar; pero que él se lo contaría si acaso iban un mesmo camino".
El personaje que está narrando algo y se detiene por cualquier circunstancia es animado con las mismas expresiones que se utilizarían para el que se ha parado en un camino, por ejemplo: ¡sigue adelante! Del que entretiene su relato con circunstancias laterales, se dice que da rodeos, o se desvía. Sí: relato y camino se hacen una misma cosa en la novela de los Siglos de Oro, y en nuestra lengua quedan los restos fósiles que lo testimonian.
Los viajes de los filósofos del XVIII eran a pie, y a pie cruzaban Europa, para acogerse al favor de un poderoso, o huir de las iras de un príncipe ofendido. La imagen del ser humano en marcha compendia la idea de libertad: no hay tiranía, no hay abuso para quien puede ponerse en pie e ir donde quiere. Por eso la infamia de cadenas, grilletes, y --todavía peor-- las mutilaciones que impiden específicamente ejercer ese derecho: cortar los dedos de los pies, seccionar los tendones del tobillo.
La revolución industrial se nutrió de esa corriente de cientos de millares de seres que además de su fuerza sólo tenían su movilidad. En las grandes urbes fabriles (como refleja Dickens en Hard Times) era normal que el obrero debiera caminar hasta dos horas para llegar a su puesto de trabajo... y dos más para regresar. Eso quienes tenían una ocupación: recuerda Sharon Stichter cómo a principios de siglo los obreros de Rhodesia caminaban más de mil kilómetros para buscar trabajo en las minas de Sudáfrica. Esa afluencia de mano de obra itinerante, en el fondo libre e incontrolada, hizo que pronto surgieran intentos de regularla: interceptar a los trabajadores, ofrecerles transporte y víveres hasta su destino, y de esa forma atarles con una deuda que su trabajo nunca conseguiría saldar del todo. El crédito y los intereses desvelan aquí su verdadera condición de grilletes contemporáneos.
Hubo que llegar hasta este siglo, para que renunciáramos por completo (por supuesto, en el mundo desarrollado) a hacer uso de nuestras piernas. Nuestros viajes son trayectos en que somos llevados, nuestros paseos, actividades terapéuticas, nuestros desplazamientos a pie, conexiones entre medios de transporte. Recientemente, incluso ha habido que recordar al mundo occidental que alguna vez marchamos a pie, y ha tenido que surgir una mística del desplazamiento que contrapese la realidad actual: la que tan bien encarna la obra de Bruce Chatwin.
En la actualidad, en nuestro mundo, el caminante por excelencia es el caminante urbano. Como para compensar siglos de penosa progresión tras los ganados, de marcha hasta las tierras de labor, nuestras actuales poblaciones rurales sólo dejan el sillín del tractor para sustituirlo por el de la motocicleta, el de la "mula mecánica" o el asiento del coche, pero raramente andarán. Las distancias, la ausencia de regulaciones en los caminos rústicos y la facilidad de aparcamiento han contribuido sin duda a extender este comportamiento.
Pero en la ciudad el desplazamiento bipedal cobra de nuevo un valor de supervivencia. Las grandes urbes del siglo pasado son espacios densos que optimizan en su compleja trama el contacto entre la actividad económica y la población. Con una proliferación que encuentra en los órganos del cuerpo su imagen y su metáfora (redes de arterias, arteriolas, capilares; vellosidades intestinales), la red de avenidas, calles, callejas e incluso pasajes interiores (como en París) pone en contacto un sinfín de industrias y servicios con sus proveedores y compradores. Los negocios llenan todos los espacios de la trama urbana, y además parasitan lugares de paso, como portales devenidos tiendecillas, o aceras que habitan vendedores ambulantes. Y la masa humana recorre esos vericuetos buscando algo que comprar, que vender, que coger, que robar. La busca es el oficio de esos incansables andarines de las obras de Dostoyevski, de Baroja o de Döblin: el incansable ir y venir por las calles haciendo contactos, activando los existentes, recogiendo información al azar, aprovechando las oportunidades allá donde surgen.
La gran ciudad contemporánea, esa trama sobreexplotada y exasperante, sigue siendo paradójicamente el reino del que marcha a pie: el caminante o, sencillamente la persona (valgan estos circunloquios para rechazar la etiqueta infamante peatón, que sólo tiene sentido desde el universo de quienes utilizan el coche). "El que anda", pues, tiene la ventaja de poder colarse por los intersticios de la espesa sopa de vehículos que llena las arterias ciudadanas: escurrirse entre coches aparcados, hacerse a un lado ágilmente para esquivar una embestida, cruzar por lugares no dispuestos para tal efecto. Desde la claudicación ante el automóvil (hace ya más de cuatro décadas) no hay ignominia que se haya ahorrado al no-cochista, por ejemplo: "pasos de peatones" colocados allá donde menos estorban al "tráfico rodado", aunque fuercen a los humanos a largos rodeos (o a exponerse a los depredadores subterráneos) para cruzar una simple calle.
No es raro, pues, que la actitud libre, ligeramente retadora, de la persona que cruza por donde quiere atraiga las iras de los conductores. Quien se haya quedado aislado en medio de las dos corrientes opuestas de una avenida, por no querer afrontar los riesgos del paso subterráneo, conoce el sabor agrio del rebufo en la nuca de los coches que pasan, del vértigo de los de delante. Conoce también las miradas, mezcla de estupefacción y hostilidad, con que los que conducen registran su existencia, y la condescendiencia sádica con que, aminorando por un instante la marcha, tras un gesto aquiescente apenas perceptible, dejan que el culpable alcance el seguro de la orilla opuesta.
Y sin embargo, el recorredor de ciudades a pie tiene al alcance todos los tesoros reservados a los que caminan en cualquier rincón del mundo. Hay ciudades planas y cuadriculadas, que ofrecen en su ritmo medido la sorpresa de un universo nuevo en cada manzana; y así es Nueva York, donde la sucesión de olores, lenguas e incluso alfabetos, cuenta una vez más que al andar la ciudad se está recorriendo el mundo. Hay ciudades heterogéneas y densas, porque se han ido haciendo de retazos y convulsiones; y así es París, donde coexisten amplitudes y sosiegos que remansan al caminante, con retorcimientos, laberintos y pasadizos en los que encuentra refugio. Hay ciudades donde la historia ha marcado tanto la topografía que un paseo por ellas es caminar por el tiempo, y uno reconoce imperceptiblemente cómo la subida que fatiga el corazón es promesa de refugio en la ciudadela elevada, o cómo las bajadas son más agradables porque conducen al puerto que es la llave del comercio y la riqueza; y así es Lisboa. Hay ciudades para perderse, como Fez, y otras (demasiadas) donde sólo lo logra el caminante muy experimentado. Hay ciudades amorfas, sin hitos, donde el extraño abandonado a su suerte en cualquier esquina jamás sabrá qué rumbo tomar, y así es Madrid; y otras polarizadas por la presencia dominante de una montaña, por el declive hacia el mar, y así es Barcelona, donde uno siempre sabe dónde está yendo.
En cualquiera de ellas caminar es apropiarse de la esencia del lugar: lamer con marcha lenta, como un pincel que se impregna, los adoquines, losas, placas de cemento, que constituyen su superficie; las paredes de granito, pintadas, enyesadas; los huecos que se abren en ellas y los atisbos de interiores umbríos, figuras agazapadas, a través de los vidrios, rejas, visillos, persianas, celosías; la proliferación de objetos que hoy ya se llaman "mobiliario urbano", y que además de sus funciones confesas sirven de soporte para toda una comunicación alternativa: carteles fijados a las farolas, anuncios personales pegados en los buzones, pintadas, grafitti; el rumor informe de voces que salen de ventanas o llenan los patios, y que sólo el paso quedo del andador de aceras permite discriminar: canciones musitadas que acompañan a las tediosas tareas domésticas, algún estallido de pasión, el ritmo repetido de quien intenta memorizar algo; los olores, que informan de la degradación de un barrio, de una industria oculta en un portalón, de que ha llegado la hora de la cena; las luces: el polvillo dorado de una calle que mira al oeste, las primeras farolas encendidas cuando en el cielo es aún de día, las ásperas auroras ciudadanas, cuando la luz gris se abre paso entre los edificios.
Este es el paisaje inmenso por el que el caminante urbano avanza solitario; éstos los frutos que recoge: la humanidad de hoy refractada en el millón de prismas que habita. Esa es la recompensa grande de que sólo disfrutan ya los esforzados, los libres, los herederos del bípedo vacilante que llegó a pie hasta la Patagonia.
[Publicado en Archipiélago, invierno de 1994]
http://jamillan.com/andar.htm
cc3
11 gaditano, día 8 de Mayo de 2009 a las 11:30
manuel p: ¿No has leido lo que Borrw cuenta sobre como enfrentarse a los perros en La Biblia? Creo recordar que sucede en Portugal: lo miras a los ojos fijamente sin retroceder o algo así...como me decía el inefable contable que podían haber hecho los indios aperreados por los alanos o mastines o dogos de los Conquistadores.
En cuanto a lo de caminar sólo: es un placer divino. Yo hice el camino desde Santiago a Finisterre el otoño pasado. me llevó cuatro días y tres noches: Santiago-Negreira, Negreira- Maroñas (aunque anduve más, desviándome hasta, Mazaricos a una casa rural, Maroñas-Cee y Cee-Finisterre, pasando por delante de la estatua de Cela en la playa de Langosteira.
Una experiencia que me ha hecho desear repetirla, lo que voy a hacer con un grupo de amigos y familiares dentro de diez días.
Es la percepción radicalmente diferente del tiempo y de la vida, la sensación de salir de la época presente y vivir en otra anterior, los sonidos y silencios, las aves,los animales, el paisaje, los peregrinos con los que uno entabla conversación o simplemente les desea Buen Camino.
De hecho le he recomendado hacer algo del camino a más de un cliente con ansiedad o depresión. En el plano más materialista dicen que el caminar hace que el cerebro segregue endorfinas del placer.Además de los aspectos más vivenciales.
Lo que más me sorprendió es la frugalidad con la que podía sostenerme, no tenía hambre, sólo de cansancio y de dolor por las ampollas, eso puede ser una cruz.
Don Pío Moa: Lamento que te operaras tus hernias discales. La inmensa mayoría de esas operaciones son innecesarias o contraproducentes. Hay un componente elevadísimo de factores psicosomáticos en los dolores de espalda. Te recomiendo la obra del Dr.John Sarno y sus colaboradores (Schechter y otros). Están traducidos en Editorial Sirio: La Mente Dividida y Libérese del Dolor de Espalda.
Sarno no es ningún curandero ni ningún practicante de medicina alternativa, sino un experto con una sólida formación médica ortodoxa que ha llegado a sus conclusiones y terapias tras tratar a cientos de pacientes en el respetable Hospital Rusk de Nueva York. Hay varios famosos que han recomendado sus tratamientos, desde la actriz Anne Bancroft al economista y periodista liberal John Stossel, cuyos artículos aparecen con frecuencia en Libertad Digital.
12 manuelp, día 8 de Mayo de 2009 a las 11:40
# 11 gaditano
Tambien dice eso de mirar a los perros a los ojos, Axel Munthe en "La historia de San Michele".
Pues que sepa, que los perros consideran la mirada directa un desafio, así que no le recomiendo hacerlo excepto si está dispuesto a enfrentarse con ellos.
Especialmente si se encuentra con un mastín español de ochenta kilos, cuidando un rebaño de ovejas, a las dos de la mañana, en plena dehesa extremeña, como me pasó a a mi (claro que tenia mi coche-refugio, si no, no lo cuento).
Mejor que andar el camino de Santiago, vayase a andar el valle de Ordesa, el cañon de Añisclo ó la garganta de Escuaín en Pirineos ó el macizo central , la garganta del Cares ó el macizo occidental de los Picos de Europa, el camino de Santiago parece una feria de lo lleno que está.
13 ArrowEco, día 8 de Mayo de 2009 a las 11:46
VV
Buenos días nos dé Dios.
DeElea
Juan Pablo Forner y Segarra y su "Preservativo contra el ateísmo", es de lo mejor que he leído en mucho tiempo. Sin duda un gran patriotra y un buen cristiano. Gracias.
14 manuelp, día 8 de Mayo de 2009 a las 11:50
# 11 gaditano
Y lo de la frugalidad es un error, así le dará la celebre "pájara", es decir se quedará sin reservas y se tendrá que parar, además de deshidratarse y consumir masa muscular.
Además, cada hora, debe parar diez minutos, para descansar, comer y beber. Ya lo hacian las legiones romanas en sus reglamentos de marcha, y todos lo ejércitos del mundo.
15 ArrowEco, día 8 de Mayo de 2009 a las 11:54
VV
El extremeño principia escribiendo...
"Todos los pueblos y naciones que ha habido hasta ahora sobre la tierra han experimentado en diversos tiempos y coyunturas los miserables efectos de la flaqueza y caduquez de las cosas humanas. Las dolencias y los achaques son tan naturales en las comunidades políticas, como en los hombres que las componen. Hay en éstos afectos, hay caprichos, hay ignorancia, hay errores; y sus establecimientos e institutos han de participar por necesidad de estas miserias inseparables de nuestra limitación. La propensión o disposición para las dolencias públicas existe intrínsecamente en la flaqueza de cada mortal; pero entonces se convierten en epidemia o enfermedad común cuando, propagándose un mismo error y comunicándose de unos a otros a modo de contagio, se arraiga universalmente en todos, o en la mayor parte, y obra en ellos los efectos consiguientes a la índole de la enfermedad. De aquí es que una numerosa nación puede convertirse fácilmente en una congregación de maníacos, siempre que la casualidad o la malicia logren asentar en el ánimo de sus individuos un error, una opinión, un capricho, una extravagancia con tal tenacidad, que los enfermos crean que su bien y su felicidad consiste en la dolencia misma que los aniquila. En los antiguos pueblos fue rara y de ligeras consecuencias esta enfermedad política, porque antes de la invención de la imprenta eran muy ceñidos los medios que podían adoptarse para propagar el contagio de las opiniones y errores. El arte de imprimir facilitó y multiplicó casi a un grado infinito los medios de la persuasión, y de esta facilidad nacieron las convulsiones furiosas que han sufrido varios estados de Europa en toda la continuación de los tres siglos últimos. Los primeros ímpetus se encarnizaron en la religión. El desenfreno de las conciencias trajo detrás de sí el amor a la licencia e independencia política. Entonces se engendró entre las heces de la impiedad y del orgullo personal una fantasma, que sus artífices dieron en llamar Filosofía, no siendo sino la destrucción de la verdadera filosofía; y propagado y arraigado este formidable espectro en la superficial depravación de un número de fanáticos, que dicen que derriban las aras para hacer libres a los hombres, hemos venido a tiempos en que el hablar de Dios se ha contado por delito en una nación célebre y se han contado por virtudes la rapiña, el fraude, la opresión, la calumnia, y la ferocidad.[...]"
16 ArrowEco, día 8 de Mayo de 2009 a las 11:57
17 tigrita, día 8 de Mayo de 2009 a las 11:57
Cela es un estilista de la lengua por lo cual del personaje sólo nos interesa la forma. Son novelas para insomes.
A tigrita le gusta más Jimenez Losantos, tiene más suspens.
18 tigrita, día 8 de Mayo de 2009 a las 12:01
En LD, dicen que las ayudas a la agricultura que concede la UE, se las quedan los nobles, los millonarios y los políticos. ¡No! Te las van a dar a ti Gaditi.
19 Sorel, día 8 de Mayo de 2009 a las 12:02
#DeElea
En relación a Chesterton, lo único que puedo decir tras leer "El hombre eterno" editado por Cristiandad y "La incredulidad del padre Brown", es que nos hallamos ante un verdadero genio literario. Destaca, sobre todo, un sentido del humor bastante especial.
Sin embargo, pese al objetivo proselitista del primero, debo reconocerle que sigo siendo un pagano de los pies a la cabeza.
El enlace que usted puso, lo echaré un vistazo inmediatamente.
Nota: LD estaba ayer por la tarde-noche literalmente "frito". No pude entrar en un buen rato.
20 jlh, día 8 de Mayo de 2009 a las 12:06
# 18 Sí, tigrita, en eso consiste el socialismo: en dar el dinero que roban al pueblo a través de los impuestos, a los ricos y a los políticos.
El liberalismo es propio de gente mala, que no quiere robar al pueblo, y quiere que se bajen los impuestos.
21 gaditano, día 8 de Mayo de 2009 a las 12:09
manuel p: !ah si tuviese tiempo para caminar por esos sitios!
Puede que el Camino hasta Santiago esté muy transitado, aunque conozco gente que lo ha hecho muchas veces y les entusiasma. Pero en todo caso de Santiago a Finisterre hay algo menos de gente, aunque va en aumento. En Octubre, cuando yo fui,era muy agradable ver a veces a algún peregrino que te adelantaba-yo era de marcha lenta- o cruzarse con alguno que volvía, lo que muchos menos hacen. Era una forma de soledad acompañada que uno podía romper o no a voluntad.
Hice casi todo el camino sólo salvo unas dos horas con unos australianos cincuentones con los que charlé agradablemente y me contaron sus historias y motivos para venirse y yo los míos.
En ningún momento tuve sensación de que hubiese mucha gente caminando, más bien lo contrario. Por las alturas despobladas que rodean Cee se siente mucha soledad. Por allí pasó Borrow cuando se hizo pasar por catalán y durmió-seguramente en un lugar llamado Hospital- en un "fallado" (desván)con su extravagante guía Sebastianillo, mientras los lugareños cuchicheban medrosamente historias sobre la Estadea, (la Santa Compaña).
Y por allí pasaron las tropas de Napoleón matando a los paisanos agrupados en la alarma en Puente Olveira y quemando Cee y Corcubión por dos veces, mientras los ingleses de la fragata Endymion poco pudieron hacer por impedirlo. Todo eso lo contó en su libro de "Voyages", en el tercer volumen, uno de sus oficiales, Basil Hall, a quien al parecer se debe el retrato más detallado de la vida privada y la manera de escribir de Sir Walter Scott.
Es verdad que cuanto más sabe uno de la historia de la región que visita más rica es la experiencia.Se ve lo invisible.
22 gaditano, día 8 de Mayo de 2009 a las 12:15
manuel P. No seas sabihondo. lo de cada diez minutos es una chorrada. Se para uno, según su forma física y muchos otros factores, de tarde en tarde. Yo sólo me paré con frecuencia en la bajada a Cee por el dolor de ampollas y tendones. Dicen que las subidas fatigan los pulmones y las bajadas los tendones. Para mí las bajadas eran mucho peores que las subidas. Paradojas del caminar.
Y no me dió ninguna pájara, simplemente constaté que cada noche, a pesar de que había comido muy frugalmente-bocadillos-durante la caminata nosentía necesidad de atracarme. puede que otros lo vivan de manera diferente. Cá uno es cá uno.
23 manuelp, día 8 de Mayo de 2009 a las 12:33
Gaditano
De sabihondo nada, ¿es que no hizo usted marchas en la mili?. Allá usted, luego se quedará hecho unos zorros y no podrá disfrutar del viaje.
Lo de la gente lo digo, no porque haya hecho yo el Camino, pero desde las ventanas de la habitacion del hotel de Ponferrada y en Astorga, veia unas caravanas de gente muy grandes.
Pues se necesita menos tiempo, mucho menos, para conocer los Pirineos, que para hacer el Camino. Además todo es "carne", es decir no se anda la mitad ó más por carreteras, todo es naturaleza pura.
24 gaditano, día 8 de Mayo de 2009 a las 12:33
perieimi: retomando la discusión de ayer sobre el asesinato de Alfaz del Pi:
Parece que se va confirmando que es una historia de incesto o al menos de pasión incestuosa:
"Investigan si la asesinada en Alfaz del Pi y su hermano tenían una relación
08.05.09 -
COLPISA
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La Guardia Civil apunta a que el crimen de Alfaz del Pi tuvo un móvil sexual. Según algunas fuentes, la joven asesinada, de 17 años, y su hermano, de 22, presunto autor del crimen, mantenían una relación. Un agente del instituto armado en el municipio declaró a este periódico: «Todo el pueblo en el mundo comenta que el chico estaba enamorado de su hermana». Amigos de ambos aseguran que él «estaba absolutamente obsesinado con Rocío».
Por su parte, el padre de ambos quedó en libertad sin cargos después de que el miércoles por la tarde su hijo indicara a la Guardia Civil el lugar donde ocultó el arma tras matar a su hermana mientras dormía. Padre e hijo fueron detenidos el martes, el primero por encubrimiento y el segundo por ser el presunto autor material del asesinato."
25 egarense, día 8 de Mayo de 2009 a las 12:38
Buenos días a todos...
Podríais ver esta película, se trata de un peregrinaje a Santiago, y da la sensación de que vas andando tú, igual os gusta. Os dejo el enlace y vosotros mismos...
http://www.filmaffinity.com/es/film628450.html
26 Oswald, día 8 de Mayo de 2009 a las 12:39
Por mi experiencia navarra y veraniega en el camino de Santiago, estando en una forma física aceptable no hace falta parar en al menos tres horas.
27 gaditano, día 8 de Mayo de 2009 a las 12:39
este manuel p todo lo lleva a sus obsesiones militares. Hice pocas marchas largas en la mili. nada especial.
Mucho más duro era subir con los esquís al hombro a las Guarramillas desde el puerto de Navacerrada de niño en los cincuenta y sesenta. Con un bocata y unas naranjas, oiga, hasta el final del día.!Y cómo se clavaban los esquís y sus cantos en los hombros!
No te preocupes, me encantan los Pirineos.
Pero desde Santiago a Finisterre salvo desde Cee al final, se anda muy poco por carreteras o están tan vacías que es como andar por el campo.
Te lo recomiendo.No es lo mismo ser caminante que peregrino. Es un matiz sutil, aunque uno sea un peregrino no creyente, pero importante.
28 Perieimi, día 8 de Mayo de 2009 a las 12:44
José Antonio Maravall,
El mundo social de “la Celestina”.
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras...
“
Epílogo
Tenemos en La Celestina, como creemos haber puesto en claro a través de nuestro análisis, el modo de comportarse y, por detrás de ello, el modo de ser, histórica y socialmente condicionado, de los señores y de los criados, de los distinguidos y de los no distinguidos, de la clase ociosa dominante y de la subordinada, esto, es, de la sociedad urbana en sus aspectos más característicos, correspondientes a la fase de evolución que el autor de tan ilustre Tragicomedia pudo conocer en las ciudades castellanas a fines del siglo XV. En un momento de arranque, La Celestina nos dibuja, en la cultura española, la imagen de una sociedad secularizada, pragmatista, cuyos individuos, moralmente distanciados unos de otros, actúan egoístamente. Este distanciamiento, originado de las posibilidades técnicas de la economía dineraria, en las circunstancias de la nueva época significaría libertad. Pero desde bases tradicionales pudo apreciarse quizá nada más que como un desorden radical de la existencia humana.
Rojas, en esas condiciones, se propuso escribir una «moralidad» contra los males que la nueva situación podía traer consigo, como cualquiera otra arrastra los suyos. Al hacerlo así, rompiendo viejos moldes literarios, de cuya tradición, no obstante, acertó a aprovecharse con singular maestría, creaba una obra de arte del más alto valor. Siglos después, el historiador, sabiendo que sus páginas modestamente no añaden nada al arte, puede, sin embargo, considerarse satisfecho si ha logrado señalar la vinculación de aquella egregia obra con las circunstancias críticas de la sociedad española que contempló el otoño medieval. Pero él está obligado, además, a pensar que de esa crisis surgirían también aspectos positivamente muy valiosos, que iban a florecer en la larga época de la modernidad. En este sentido, La Celestina tal vez encierra el primer episodio en la lucha contra la enajenación que constituye el más hondo drama del hombre desde el Renacimiento a nuestros días. Se equivocan quienes creen que esa lucha es un fenómeno que tan sólo se da en los últimos ciento cincuenta años, aproximadamente; esto es, en la etapa del supercapitalismo industrial y de las consecuencias socio-culturales por él suscitadas. Desde el momento en que las energías del individualismo moderno despiertan, tanto en arte como en literatura, en economía, en política, en filosofía, el hombre se esfuerza denodadamente por hacerse dueño de su propio destino, por asegurarse, como pretenden hacerlo los personajes de Rojas, un área de autonomía en su vida personal, que es sólo suya. “
29 gaditano, día 8 de Mayo de 2009 a las 12:47
egarense: ahora ha salido una española sobre el Camino, pero dicen que es !ay! bastante mala.
En cuanto al número de libros ya hay estanterías enteras con literatura del Camino. Desigual, imagino, porque no he leido apenas nada. Ayer leí la reseña del libro de un presentador alemán que ha sido un éxito arrollador por media Europa. Se acaba de presentar la versión española.
Hape Kerkeling, "Bueno, me largo"
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicaci...
30 egarense, día 8 de Mayo de 2009 a las 12:51
#29 gaditano...
Esta película que os he señalado tampoco es una "obra maestra", pero se puede ver...
31 manuelp, día 8 de Mayo de 2009 a las 12:53
egarense
Hola. Pero ¿donde esta esa peli?. Por cierto las de batallas que recomendó, son flojas, he visto la de Tannenberg y lo unico interesante son las imagenes de epoca, el estudio de la batalla en si es flojisimo.
Oswald
Pues no sera la subida al puerto de Ibañeta desde Valcarlos ¿verdad?, ahi veia yo a la gente dar dos pasos y pararse.
gaditano
Desde el puerto de Navacerrada hasta el alto de Guarramillas ó Bola del Mundo, se tarda 1 hora tranquilamente, y nosotros lo subiamos cargados con veinte kilos de macuto, despues habia que continuar al cerro de Valdemartín, Cabeza de Hierro menor, Cabeza de Hierro mayor, loma de Pandasco, pico Asomate de Hoyos,loma de Bailanderos, pico de la Najarra y bajar a Miraflores de la Sierra. Pero claro, un superman como usted, eso lo haría, sin parar y sin apenas comer.
32 manuelp, día 8 de Mayo de 2009 a las 13:00
Pues a mi "La Celestina" no me gusta casi nada. Y como relato costumbrista de la sociedad de la época, me parece un rollo. Donde esté "El Buscón" de Quevedo que se quite lo de Calixto y Melibea.
33 ShinBeth, día 8 de Mayo de 2009 a las 13:02
buenos dias , sr gaditano
Dice Vd en #1
Los americanos preocupados por el antisemitismo de la "República" de España y El País.
primero enlazare a la carta en cuestion :
http://www.libertaddigital.com/fotos/noticias/cart...
Como ve , la firman catorce congresistas.
De los cuales 10 son democratas y 4 son republicanos.
los 10 democratas se componen por 6 miembros de credo mosaico , 3 catolicos romanos y un protestante.
los 4 republicanos se componen por un catolico y tres potestantes.
Asi que esta es una representacion de "los americanos"......
Llama la atencion que no encontraron a ningun congresista republicano de credo mosaico para firmarla.
34 ArrowEco, día 8 de Mayo de 2009 a las 13:23
VV
Una firma de un norteamericano es como un pedo de un español.
35 ArrowEco, día 8 de Mayo de 2009 a las 13:25
VV
De uno de verdad, claro, no de esta ralea atea y agnóstica que nos ridiculiza por el mundo.
36 Perieimi, día 8 de Mayo de 2009 a las 13:32
# 24
Las secuelas de l’Alfàs.- La Crónica Negra de Moa
¿Para qué tanta investigación e interrogatorios si FJL y FPA ya lo saben (EMHO)? ¡Ahorrémosle dinero al contribuyente!
Nunca he discutido que se pueda tratar de un crimen pasional inducido por una relación incestuosa. Lo que he cuestionado es que ciertos medios basura den pábulo a fabulas insostenibles por lo que argumentan o dicen conocer; y, de paso, vulneren el derecho a la presunción de inocencia del presunto homicida. No “presunto asesino” como dicen los lumbreras de la crónica. ¿Por qué se vulnera? Simplemente, porque el homicidio (imprudente) está menos castigado en nuestro CP que el asesinato (arts. 138 y ss.).
Todo esto con origen en los guardianes de la fe liberal. No se trata de un político ni de instancia pública alguna; es simplemente un particular al que la Constitución, de momento, le otorga algunos derechos. ¿Hay algún límite ante las audiencias y el dinero (que son lo mismo)?
Recuerdo lo que escribí ayer:
“Ahora es cuando interviene FJL y sentencia: “Un accidente en que tienes que armar la escopeta no se sostiene”, y el cronista –FPA- lo apoya: “Ahí tiene que haber alguna que otra historia que no ha trascendido..." Cronista, por cierto, no quiero desaprovechar la ocasión, que prestó toda su potencia inteligente a favor de la tesis de la inocencia de los padres de Madelaine McCann, Mady (la niña desaparecida en el Algarbe de Portugal hace ahora dos años), por supuesto amparándose en la “neutralidad” que le ofrecía una agencia de detectives española contratada por los “sospechosos” padres (Kate y Gerry).”
Y, distingo esto, de la desaparición de unos kilillos de “sustancias” de la comisaría de Sevilla.
Ejemplo de la vida misma. Hace años se encontró el cuerpo troceado de una mujer en un basurero. Desde el primer momento la línea de investigación giró en torno a la hipótesis de un crimen ritual. La telebasura de la época ofreció profusión de reportajes sobre todo tipo de sectas, nuestros hijos no estaban a salvo… Poco tiempo después, afortunadamente se detuvo al culpable que confesó haber troceado el cadáver porque no le cabía en las bolsas de basura para su transporte…
J. Marín/V. Zaragoza,
l'Alfàs del Pi/Benidorm
La titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Benidorm decretó ayer por la tarde prisión condicional y sin fianza para Ramón G., hermano de la menor Rocío G. M., asesinada el pasado 4 de abril con dos disparos de escopeta en su propia vivienda. Ramón G., de 22 años, que está acusado de homicidio y tenencia ilícita de armas, fue trasladado a última hora de la tarde de ayer al centro penitenciario de Villena en el que permanecerá hasta que salga el juicio. Pese a que lo normal hubiera sido su ingreso en la prisión de Fontcalent, habitual para los presos preventivos, fuentes cercanas al caso señalaron que su ingreso en Villena podría obedecer a la preservación de la seguridad del detenido, dada la naturaleza del crimen cometido.
Antes de que fuera decretado su ingreso en la cárcel, el acusado pasó el día junto a la juez del caso, el fiscal, su abogada, los investigadores de la Guardia Civil y agentes de la policía científica prestando declaración y reconstruyendo los hechos. El homicida confeso llegó al Palacio de Justicia de Benidorm a las 13.30 horas, esposado en el interior de un coche patrulla de la Benemérita, acompañado por otro coche patrulla y un tercero de la policía judicial.
Todo ello en medio de un gran revuelo mediático debido a la numerosa presencia de medios de comunicación nacionales, provinciales y locales. Medios de comunicación que, por orden del Tribunal Superior de Justicia, ayer no pudieron acceder al interior del Palacio de Justicia. Allí estuvo por espacio de cinco horas, la mayoría del tiempo respondiendo a las preguntas de la juez, que trataba de desmontar la tesis de accidentalidad que el acusado seguía esgrimiendo como causa de la muerte de su hermana.
Ramón abandonó las dependencias judiciales a las 18.30 horas de la tarde y se dirigió junto con los investigadores a la vivienda en la que se cometió el crimen. Llegó alrededor de un cuarto de hora más tarde y fue reconstruyendo cada uno de los pasos dados el día de autos.
El arma había sido del abuelo
Antes de entrar en la casa, explicó sus movimientos por el patio de la vivienda y condujo a la comisión judicial hasta un garaje contiguo, posiblemente el lugar donde estaba guardada la escopeta. El arma, según fuentes próximas a la familia, fue propiedad de su abuelo y no era repetidora. De hecho, cuando fe localizada en un campo el miércoles por la mañana, todavía tenía en su interior las vainas de los dos cartuchos percutidos que presuntamente acabaron con la vida de Rocío.
Nada más salir de la cochera, Ramón se dirigió al interior de la casa, en donde pormenorizó sus pasos hasta el momento de los disparos, que, según la versión que sigue manteniendo, fueron realizados de forma accidental, una versión que no comparten los investigadores, que consideran que se hicieron de forma deliberada.
A continuación, Ramón G. condujo a la comisión judicial de nuevo al lugar en el que se deshizo de la escopeta, y recreó cómo la ocultó en una tubería que luego cubrió con matorrales. A lo largo de toda la reconstrucción, un agente tomó decenas de fotografías y otro grabó con una videocámara las explicaciones y evoluciones del presunto asesino.
Una vez terminada esta diligencia, la comisión judicial junto con el detenido regresaron al juzgado de Benidorm, donde la juez dictó el auto de ingreso en prisión a petición del fiscal.
37 Oswald, día 8 de Mayo de 2009 a las 13:36
Pues sí, Manuelp: me subí el puerto de Ibañeta como un campeón saliendo de Saint Jean Pie de Port a eso de las 9 y media o 10 de la mañana y llegando a Roncesvalles a las 7 de la tarde más o menos, parando un par de horas en Valcarlos para comer. Y a parte de la comida, no recuerdo haber hecho más paradas que las necesarias para esperar de vez en cuando a mis dos compañeros, a los que dejaba rezagados (pa chulo yo). Estoy delgado, soy joven (entonces lo era dos años más que ahora), me gusta andar y entrené como es debido antes de comenzar el Camino. Aún así, algunas rampas de Ibañeta son casi mortales...pero así se disfruta más del camino y satisface más terminar la etapa. La solitaria boscosidad del puerto, protegiéndonos del sol de agosto y recreándonos los ojos y el espíritu (perdón por la cursilada), ayudó bastante.
Debería hacer más senderismo, por ejemplo por la Sierra de Madrid, pero nunca me decido. Soy el típico urbanita que siempre está soñando con excursiones campestres y montañeras de fin de semana y acaba todos los pu.tos domingos esquivando turistas en la Gran Vía.
38 ArrowEco, día 8 de Mayo de 2009 a las 13:39
VV
A vueltas con Platón
Platón escribió en el lib. V. de su República, que mientras no se uniesen la filosofía y la dominación de tal modo que, o gobernasen los filósofos, o filosofasen los que gobiernan, no serían jamás felices los hombres. Esta sentencia del filósofo más grave de la Antigüedad ha sido ponderada, repetida, y recomendada en todos tiempos como el documento más importante que se puede ofrecer a los que tienen en su arbitrio la suerte de los pueblos y la felicidad del linaje humano. Y no sin razón, porque en el juicio de Platón la filosofía no era otra cosa que el amor de la verdad y el ejercicio de la virtud; y es bien cierto que si en los que gobiernan se unen y abrazan estrechamente la virtud y la sabiduría, nada harán que no vaya ajustado a las reglas de la justicia y de la utilidad pública y privada. Empero si Platón hubiera podido adivinar que habían de venir tiempos en que la filosofía serviría de pretexto para extinguir el conocimiento y adoración de la Divinidad; para canonizar y solemnizar el ateísmo en festividades públicas; para autorizar la rapiña, la iniquidad, la violencia, la disolución, cimentando en estas bellas cualidades el edificio de una sociedad política; es muy creíble que aquel gravísimo varón hubiera cambiado los términos de su máxima, diciendo por ejemplo: «Entonces serán felices los pueblos cuando sus gobiernos encierren a los filósofos en las jaulas de locos, y tengan gran cuidado de que sus delirios no trasciendan a la crédula muchedumbre. Nada se propaga con más facilidad, que los errores que halagan las inclinaciones de la humana depravación. El contagio de los vicios es velocísimo; porque a ellos está ya dispuesto por su misma malicia el corazón del hombre. La falsa filosofía es indómita por su naturaleza, tiene todos los caracteres de la locura, ama la independencia, repugna todo freno, osadamente acomete a los que la resisten, se enciende en cólera furiosa y desaforada cuando ve que se ponen trabas a su charlatanería. Sus alumnos se creen nacidos para dar leyes a los hombres y aborrecen a los depositarios de las leyes. Crean dioses ridículos en su fantasía y piensan que solas sus fantásticas imaginaciones deben ser adoradas. Convierten sus vicios en máximas de virtud y pretenden que no debe haber otra virtud que las inspiraciones de sus vicios. Quieren vivir sin derecho y predican por derecho la licencia, el desacato y la sedición. Los príncipes, pues, y los soberanos procuren ser virtuosos, justos, benéficos, próvidos, templadamente sabios y doctos con maestría en aquellos artes que sirven para mantener próspera la paz y victoriosa la guerra; y, riéndose de las vanas bachillerías de los sofistas, envíenlos a las jaulas a que allí vivan en sus mundos, adoren sus dioses, dicten sus leyes, ejerzan sus virtudes y se hagan árbitros absolutos de las repúblicas que labren y compongan en las vaciedades de sus cerebros.»"
39 Oswald, día 8 de Mayo de 2009 a las 13:42
Sin embargo, Manuelp, tanto por forma como por contenido, la Celestina es mucho más asequible que El Buscón. Salvando las distancias, y usando términos de la literatura contemporánea, la diferencia entre la Celestina y el Buscón es la que hay entre el realismo y el vanguardismo surrealista.
40 ArrowEco, día 8 de Mayo de 2009 a las 13:45
VV
Jeje, me mondo con Forner ¡Qué tío!...
"¡Pobre Filosofía! La ciencia más útil; direlo sin reparo, más necesaria a las miserias de la vida, a las tinieblas del entendimiento, a las relajaciones de la voluntad; la ciencia que mejora al hombre cuanto cabe en la limitación de su ser, que le liga a su Criador con el vínculo de la adoración y gratitud, que establece la paz con el ejercicio de las virtudes, que esclarece la racionalidad con el conocimiento de verdades importantísimas; en una palabra, la ciencia que hace guerra a los errores y vicios, y cifra en sí la suma de la felicidad humana, guiándola a su perfección y manifestando a los ciegos mortales los misterios y usos de la común madre Naturaleza; esta ciencia, pues, adulterada torpemente en la inteligencia y desenfreno de ciertos espíritus turbulentos, frívolos y orgulloso, ha venido a riesgo de padecer eterno descrédito e ignominia por las atrocidades que en su nombre ha podido ejecutar la bárbara sofistería de sus corruptores. Filosofía llaman al ateísmo, filosofía al degüello, filosofía al latrocinio, filosofía a la calumnia, filosofía a la mentira y al engaño estudiado con perverso artificio para seducir las gentes y estimularlas al destrozo y mortandad recíproca. ¡Oh dulce, oh benéfica Filosofía! Monstruosidades tan bárbaras y horrendas no son hijas, no ciertamente, de la santidad de tus documentos. Tú eres una emanación de la inteligencia increada; un rayo de la verdad, de la virtud, de la sabiduría del Omnipotente. Tú pules en nosotros la participación de la Divinidad, acercándonos, cuanto es posible en una criatura, a la semejanza de este Ser inefable. ¿Cómo pues osan llamarse filósofos los que trabajan para alejar a los hombres del origen de la verdad, de la virtud y de la sabiduría? Reyes, príncipes, potestades de la tierra: no achaquéis precipitadamente a la filosofía los delirios que en su nombre ha sabido derramar el pérfido y astuto charlatanismo. Florezca, domine siempre la verdadera filosofía en los que mandan y en los que obedecen. Privarse de ella sería privarse de la antorcha que da luz a la racionalidad, para que no pierda el tino en el obscuro laberinto de la vida. Disciérnanse los locos de los filósofos; destrúyase la corrupción, no el recto uso. Sin el auxilio y luces de la verdadera filosofía, ¿cómo se podrá combatir la adulterina, la espuria, la sofística, la frenética? ¿Quién sino la filosofía alcanzara a conocer que no son parto suyo los monstruos que achaca a su nombre la raza de los recientes delirantes?"
41 gaditano, día 8 de Mayo de 2009 a las 13:47
perieimi: ¿y?
Todo eso que reproduce es lo que ya sabemos y ya es la propia guardia civil, los amigos y vecinos del pueblo los que están hablando de la relación que tenían estos hermanos.Todo eso no es "sólo" lo que diga Losantos o Abellán.
Homicida lo es si aceptamos su confesión de serlo, a los jueces les corresponde decidir si además es asesino.Es posible, mínimamente posible que no sea el homicida, pero a mí me parece que periemi en sus obsesiones antilosantianas desbarra hasta negar lo que todos tenemos delante de los ojos.
Lo que hagan los medios amarillistas con esta terribel historia es aparte.
manuel P: No puedo ni comentar apaciblemente mis caminatas por Galicia sin que vengas a sermonearme y recriminarme por no sé qué inquinas que me pareces tener.
Yo subía de chaval, bien a mi pesar a veces, por cierto, bajo la ventisca a las Guarramillas cargado con esquíes y bastones, bocata y naranjas, con mi familia.
Tú te pegabas unas marchas impresionantes en la mili por esa zona. ¿Y a mí qué? ¿Quién está haciendo alarde de superman? Precisamente yo me río de mi poca velocidad como peregrino...todos los demás, hombres y mujeres,holandeses, australianos,israelíes,españoles eran auténticos ferraris comparados conmigo yendo a Finisterre.
Shin Beth: ¿y a donde quieres ir a parar con lo de que no había judíos republicanos? Según se mire eso refuerza la advertencia.
Arrow: Insultas tu propia inteligencia cada vez que intentas insultar.Un maestro de la ventosidad posterior, léase pedo, eso eres.
42 Oswald, día 8 de Mayo de 2009 a las 13:47
Más sobre libros de viaje: los de José María Gironella no están mal.
43 ArrowEco, día 8 de Mayo de 2009 a las 13:50
VV
Tanto marxistoides como liberaluchos se podrán reconocer flagelados en sus escritos...
" En efecto, aunque en todos tiempos ha habido solemnísimos mentecatos que por querer usar demasiadamente de su razón, consiguieron perderla casi del todo, vendiendo por dogmas y principios infalibles, absurdos y despropósitos de calificada extravagancia; todavía estos menguados no llegaron nunca a tal grado de insensatez, que desconociesen enteramente los caracteres de su propio ser y las obligaciones fundamentales de la naturaleza humana. Hubo entre ellos quien dijo que era negra la nieve, y este tal no merecía otro convencimiento que metérsela por los ojos. Hubo quien estableció que el alma era una música, y este podía pasar por un filósofo muy alegre y de buen humor. Otro descubrió que los hombres primero eran gatos, mochuelos, murciélagos, lagartos, caimanes; y después que morían, volvían a convertirse en gallos, avestruces, lechuzas, micos, asnos (y el tal filosofastro merecía no haber desamparado jamás esta especie), finalmente en toda casta de pájaros, bestias, bichos y sabandijas; y este gracioso demente merecía haber vivido siempre en sociedad tan agradable. Otro enseñó que Dios es una hoguera, una especie de chimenea en que se calienta el universo y se pone en movimiento con la actividad del calor; y a este no hubiera sido mala humorada haberle hecho abrazarse con su Dios, para que gozase de esta suma felicidad. Otro dijo que los dioses eran una raza de poltrones que se holgaban con gran cachaza en unos espacios que él tenía bien registrados, sin que se cuidasen de las cosas humanas, ni se les diese un ardite del mundo ni de los que le habitan; y a este bastaría haberle puesto en un colegio de muchachos traviesos, donde no hubiera director, palmeta ni disciplina. En suma unos enseñaron que Dios era un puro aire; otros que un animal de extraordinaria catadura, cuyo cuerpo se componía de esferas y anillos, y cuyos miembros eran otros tantos cuantos son los orbes. Este hallaba la Divinidad en una materia increada, aquel en los astros, otros en todas las criaturas, haciéndolas porciones del Ser divino. La ceguedad suma en que cayó la razón humana con las tinieblas de la idolatría, borró de tal suerte las primitivas y verdaderas nociones del Criador, que ni los mismos que trataron de investigarle desprendiéndose de los errores vulgares y recibidos, pudieron ya hallar el rastro o hilo de oro que los guiase al grande y augusto descubrimiento. Palpaban sombras, caminaban sin luz en una región tenebrosísima, y embarazada con las espesas marañas que había brotado la ignorancia y el embrutecimiento de las gentes. ¿Qué mucho pues que no arribasen al término de sus indagaciones, si ni siquiera sabían por dónde habían de encaminar el rumbo? Y este error los llevó necesariamente a los despropósitos y portentos que imaginaron acerca del espíritu humano, de su última felicidad, de sus obligaciones intrínsecas, de los oficios morales, de la naturaleza y uso de sus virtudes. Estas ideas tienen tan íntimo enlace con el conocimiento de Dios, dependen tan estrechamente de la noción de la Divinidad, que si hay duda, perplejidad, incertidumbre, si se vacila, si se yerra en la noticia del Autor del hombre, se vacilará, se errará igualmente en determinar la verdadera constitución, oficios y fin de la naturaleza humana. Las cualidades racionales y morales del hombre son enteramente relativas a las cualidades de su Hacedor. En tanto es bueno el hombre, justo, benéfico, compasivo, magnánimo, próvido, sabio, prudente, racional en una palabra, en cuanto copia en sus obras los atributos de un Ser todo sabio, todo justo, todo bueno, que le dio por leyes la imitación y uso de sus mismos atributos. En ningún otro viviente se halla esta emulación de las cualidades de la Divinidad. El hombre, criatura única en quien se halla, no acertará a llenar los fines de su creación si no ajusta sus obras al ejemplar inefable de quien deriva su semejanza. Imposibilítese el conocimiento de Dios, se imposibilitará por necesidad el conocimiento de la naturaleza del hombre. Tal fue la desgracia de los filósofos antiguos. Deliraron en estos puntos importantísimos; no por malignidad, no por astucia y cautela depravada, con el horrendo fin de engañar al linaje mortal y dominarlo después de degollarlo; sino por la obscuridad del sujeto, ofuscado y perdido (digámoslo así) en la confusión de los absurdos del gentilismo. Pero la misma filosofía que los conducía a estas averiguaciones, como por un ímpetu o instinto del entendimiento, los desengañaba también de la futilidad de sus adivinanzas y los obligaba a confesar que sus conatos eran vanos, sus tentativas infructuosas, sus luces y su razón flacas e ineptas casi del todo para desenvolver y poner en claro misterios tan profundos. De aquí las sectas y la variedad interminable de opiniones; no satisfaciendo a la filosofía de los unos las conjeturas y dogmas de los otros, ni aun a los más desengañados de las sectas la doctrina solemne que se enseñaba en cada una. De suerte que en ellos la filosofía, ya que no aprovechó para el hallazgo de la verdad, sirvió para la manifestación de los errores, tanto vulgares como filosóficos. Sus conatos fueron loables, sus errores dignos de lástima, su moderación y su desengaño en esta parte constituyen el triunfo de la verdadera filosofía. Todos ellos (si se exceptúan tres o cuatro delirantes) convenían uniformemente en confesar la existencia de la Divinidad, la necesidad de una religión, el gobierno de la Providencia, la sujeción de las criaturas a las leyes de esta Providencia suprema; todos reconocían en esta Providencia el origen de las virtudes y obligaciones humanas; todos cimentaban en esta idea el edificio de las sociedades políticas, y establecieron en la religión el fundamento principal de las leyes y de los institutos civiles. Erraron estos filósofos, mas no por eso desmerecieron el nombre y dignidad de tales. Hizo entonces cuanto podía hacer la filosofía. Demostró las verdades genéricas y desconfió de los dogmas parciales y peculiares, no vendiéndolos sino como conjeturas que podían servir al cultivo de la razón."
44 gaditano, día 8 de Mayo de 2009 a las 13:50
manuel p: confirmas mi penosa impresión sobre tu mal gusto al rechazar la Celestina,un texto de un sabor moderno inusual en la literatura de la época. Y que conste que Quevedo, a pesar de su antisemitismo, también está muy bien.
Sólo faltaría.
45 Perieimi, día 8 de Mayo de 2009 a las 13:50
Para todos.- Ruego se exijan un poco más, y sean más escrupulosos citando autores y fuentes de los rollos que digerimos.
Por ejemplo, a quien corresponda:
--¿De dónde sale la Carta de JOCHEMAMÍN de Franquito?; ¿del bolsillo de la librea de Castiella?
46 Oswald, día 8 de Mayo de 2009 a las 13:50
Y actualmente estoy leyendo la biografía de Magallanes escrita por S. Zweig, que no deja de ser también un libro de viajes. Muy interesante.
Aquello sí que era viajar y no las mari.conadas de ahora.
47 manuelp, día 8 de Mayo de 2009 a las 13:51
# 37 Oswald
Pues yo nunca le encontré placer especial a pegarme una caminata por una carretera. En mi epoca montañera, las aproximaciones a los puntos de partida las haciamos siempre que podiamos en coche. Cuando no podiamos nos teniamos que aguantar. Recuerdo una marcha desde Arenas de San Pedro hasta el Nogal del Barranco, que es el punto de arranque de la pista para llegar a los Galayos, que fue un horror, kilometros y kilometros de asfalto.
48 ArrowEco, día 8 de Mayo de 2009 a las 13:54
VV
#41 Viniendo de tí, gadititi, me lo tomo como un cumplido. Pero no pienses por ello que mi concepto de tí es mejor que el que tengo de un asno.
49 ArrowEco, día 8 de Mayo de 2009 a las 13:56
VV
Gadititi debe estar comiéndose las pezuñas...
"Estaba reservado para nuestra sapientísima edad engendrar una casta de charlatanes, que uniendo la perversidad al orgullo, y la astucia a la sofistería, tentasen la heroica y utilísima empresa de colocar a los hombres en la clase de las bestias, ahogando y extinguiendo en ellos el origen primordial de donde derivan sus virtudes, esto es, toda idea de Dios, de religión, de inmortalidad, de sujeción a las leyes de un Criador omnipotente, y de remuneraciones futuras. Estas nociones, como esenciales a nuestro ser, han sido perennes y universales en el género humano. Filósofos e ignorantes, sabios e idiotas, pueblos cultos y bárbaros, gentes feroces y suaves; todos los hombres; todos los pueblos han reconocido prácticamente estas verdades; y en todos ellos, sin excepción ni limitación, ha perseverado indeleble este carácter principal de la racionalidad; manifestandose en esta experiencia de todos los siglos y épocas, que le es tan esencial al hombre el adorar a un Dios y obedecer sus leyes, como tomar el alimento para conservar su porción corpórea. En la misma filosofía antigua, que tanto desbarró en esta materia, se tuvo por un escándalo intolerable, que dos o tres insensatos que osaban apellidarse filósofos, negasen abiertamente la existencia de Dios y la moralidad esencial de las acciones humanas. Ni los legisladores de aquellos siglos creyeron que podrían durar largo tiempo las formas de gobierno que establecían, si no las apoyaban en el firmísimo cimiento de la religión; cimiento inalterable de suyo, y que sin fuerza ni acción exterior sustenta la práctica de las virtudes, cuya inspiración es independiente de las leyes civiles y de todo establecimiento facticio. Así lo creyó la antigüedad toda, así lo han creído los salvajes mismos, los hombres que viven con más inmediación a la especie de los brutos, bastándoles el conservar algún rastro o viso de racionalidad, para que en este punto no se desmintiesen del genuino carácter de su ser. Pero he aquí los grandes progresos de nuestros tiempos y los admirables descubrimientos de su cacareada y ponderada filosofía. Cuando ya por el mundo todo casi universalmente está propagada y conocida la verdadera idea de Dios, descifrado el conocimiento de sus atributos, demostradas las obligaciones de la parte racional del hombre, disipado el caos en que se perdió miserablemente toda la filosofía antigua; cuando ya un niño que apenas habla o una vieja idiota, un aldeano tosco saben más de Dios y de las virtudes en la mayor parte de la tierra, que supieron en los mejores tiempos de Grecia el gran Sócrates, el divino Platón, el sutil Aristóteles, el austero Zenón, y toda la turba de aquellos hombres perspicacísimos que crearon las ciencias, dieron sistema a las artes, ennoblecieron el entendimiento y dictaron a toda su posteridad los principios y extensión de la sabiduría; cuando, merced a la divina institución del cristianismo, ha logrado la filosofía mayor seguridad y evidencia en los puntos más arduos e inextricables (cuales lo son todos los pertenecientes a la Divinidad y al hombre), de suerte que un niño de diez años demuestra hoy con más facilidad una verdad moral, que el más profundo físico una operación de cualquiera de los elementos; cuando el mundo en fin posee la verdadera filosofía derramada universalmente en toda clase de gentes, sabias y no sabias; ved aquí que sale a luz, o por mejor decir a tinieblas, una raza de filosofistas que cerrando los ojos a la evidencia, y ahogando en sí mismos el convencimiento irresistible de la verdad, se empeñan en desbaratar la estructura de la naturaleza humana y reducirla al antiguo caos, no ya queriéndola idólatra y supersticiosa, sino atea y ajena de toda moralidad, para labrar así, según ellos dicen, la verdadera felicidad del hombre, desconocida hasta que ellos han venido al mundo para descubrirla y enseñarla. Fácil es ver en esta presunción un acceso de locura, que debiera antes curarse que impugnarse. Pero la confianza de los médicos dejó crecer a tal punto el mal, que ya el remedio está en las impugnaciones; bien así como en el cauterio la detención de la gangrena, que en sus principios pudiera cortarse con medicamentos menos dolorosos. El contagio se apoderó de todo un cuerpo político; y, amagados los demás del peligro de su propagación, conviene oponer preservativos vigorosos que emboten su fuerza y progresos; y no hay que creer que el hierro y el fuego pueden bastar solos por sí para remediarle en su raíz. La violencia oprime, no desengaña. Si logra amansar los ímpetus de la frenética multitud y reducirla a alguna apariencia de juicio, medrosa de la mano que la amenaza, no hay que creerla por eso sana y tranquila. Su mal está en la cabeza; en los errores y opiniones licenciosas con que la malicia pérfida de los sofistas ha sabido halagar sus inclinaciones y desenfreno. Es menester pues, tanto para curar la dolencia en su raíz, como para precaver el contagio, dar a conocer la espantosa corrupción que abrigan dentro de sí aquellas opiniones. Es menester, como quien diseca un cadáver, poner a la vista los estragos que causa su ponzoña en el cuerpo político y le lleva a la muerte. Es menester que el cuchillo anatómico de la razón abra las entrañas a los tales errores, descubra su podredumbre, y manifieste la eficacia de su mortífera actividad, para que se conozca que donde quiera que muerdan ocasionarán el delirio de los hombres y la muerte de la sociedad, no solo política, pero humana. En suma, un error no se cura sino demostrando con evidencia que es error. Conocida la verdad es imposible que los hombres rehúsen admitirla; porque no es tan suma y exquisita su depravación, que generalmente hablando antepongan el placer bestial de los vicios al convencimiento y testimonio de sus conciencias. Para que las sociedades subsistan, basta que los hombres respeten los dogmas y máximas fundamentales en que están cimentadas, aunque en las costumbres privadas no correspondan siempre las obras a la creencia. Un delito, una trampa, una usurpación, una ofensa hallan su reparo en los tribunales, y bajo la tutela del magistrado viven unidos y pacíficos los individuos en medio de sus desavenencias y disturbios. No así cuando los errores tocan en los cimientos primordiales de la sociedad, considerada en sí. Quitad a los hombres las ideas de la religión y virtud, extinguid en ellos las nociones de su mutua benevolencia, quedará disuelta la sociedad, porque faltará el apoyo de la justicia y de las obligaciones humanas. La desavenencia será entonces general, y los disturbios horrendos y sanguinarios. Lidiarán brutalmente entre sí hasta que, o cansados, o desengañados, vuelvan a reconocer la racionalidad de que neciamente se desposeyeron."
50 manuelp, día 8 de Mayo de 2009 a las 13:56
gaditano
Esas marchas no eran en la mili, eran de sport.
Perdóneme, no era mi intención sermonearle ni recriminarle, creo que ha empezado usted, pero ¿para que perder el tiempo?, disculpe que no volveré a dirigirme a usted. Chao.
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