Pío Moa

« El fulano y la democracia | Principal | Rushdie plantea un problema »

Libertad de expresión

8 de Septiembre de 2006 - 11:10:01 - Pío Moa

Compartir:
Menéame Tuenti

La democracia garantiza al fulano, y a tantos otros fulanos, la libertad de expresar lo que llevan dentro. La basura que llevan dentro, en estos casos. La democracia, que nada les debe –muy al contrario–, se lo permite.

Pero ellos, que no cesan de expresarse abusivamente en todos los medios y tratan de silenciar las voces críticas, en especial a la COPE, creen que, además del derecho a hablar, tienen un derecho especial sobre el dinero público, el dinero de todos los ciudadanos. Confunden, o quieren hacernos confundir, la libertad de expresión con la libertad para robarnos a todos. Su especialidad, por otra parte.

-------------

"Muchas gracias por su apoyo a la misión en el Líbano, señor Rajoy, y métase sus discursitos por donde le quepan", ha venido a contestar Zapo al líder de la oposición. El cual ha repetido la faena de la Constitución europea: una crítica severa al gobierno... para seguirle como un corderito acto seguido. O la de la estrepitosa ruptura de relaciones con Zapo... para rogarle enseguida, humildemente, un poquito de atención. Es la táctica de Rajoy, a quien Zapo tiene bien calado y domado.

A Rajoy no le faltan cualidades de buen político para una situación normal y con un gobierno mínimamente decente. Lástima que esas condiciones no se den.

----------------------

El problema del Líbano, a la vez simple y complejo: ¿van nuestras tropas a garantizar la paz o a garantizar la continuación de la guerra? En otras palabras, ¿van a desarmar a Hisbalá, o van a impedir su desarme? Zapo las envía para lo segundo, claramente, como envía a González a Irán, a asegurar el apoyo del gobierno español a los planes de los fundamentalistas.

En principio, si la franja sur del Líbano terminara ocupada por el ejército libanés, desplazando a los terroristas de Hisbalá, el problema se solucionaría. Pero Hisbalá condiciona decisivamente la política de Beirut, y su gente domina buena parte del ejército libanés. Ello, sin contar la influencia de Siria y de Irán. Un problema sin solución.

Comentarios (521)

« 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 »

501 Shermenegildo, día 9 de Septiembre de 2006 a las 10:00
" La subversión del orden democrático por una minoría autolegitimada

La visión bolchevique consideraba —considera— que la democra¬cia occidental carece de sentido y que, como mucho, tiene un valor instrumental en la medida en la que permite un margen de libertad propicio a la propagación de las ideas bolcheviques y una notable tolerancia a la hora de consentir los atentados dirigidos contra ella. En ese sentido, para Lenin el objetivo no era consolidar la democracia establecida a partir de la Revolución de febrero de 1917 sino aniquilarla dando paso a una dictadura controlada por el partido comunista. Para legitimar ese paso, se apoyaba en organizaciones que podían ser manipuladas con relativa facilidad y que dejaban notar su presencia en la calle aunque su representatividad fuera más que problemática.

Enfrentado con el resultado de las urnas —que siempre fue consi¬derablemente adverso a Lenin— el partido bolchevique lo despreció directamente acusándolo de no manifestar en realidad lo que el pueblo deseaba (y necesitaba) y erigiéndose como su sustituto. Como es fácil comprender, para lograr mantener un impulso que era contrario a la mayoría del pueblo al que decía representar, Lenin tenía que recurrir a un método concreto cuya necesidad indispensable no se escapó ni a él ni a sus seguidores: el terror."

¿Alguien puede creerse en serio que la URSS y toda la maquinaria de la KGB y sobre todo la Komintern que actuaba insidiosamente en occidente, introduciéndose en las universidades y en los medios de masas, se acabaron con la "implosión" de la URSS? Las ideas y el aparato mediático PERSISTEN, y tras el periodo post-caida del Muro vuelven. Creían que la Guerra Fría acabó, pero NO. Lo estamos viendo, siguen ahí ENVENENANDO mentes para hacer las sociedades más débiles, así podrán volver cuando la situación esté verdaderamente "podrida". Quizás usen otros noembres (verdes, IU ... etc pero no se han desecho ni se han ido, se disfrazaron y permanecen). Ojo, que "el fascismo" o el nazismo es parte de lo mismo y ambos nacieron del mismo germen, el marxismo. (hoy nazi es Batasuna y PNV y fascistas ERC, IU y el mismísimo PSOE (como lo fueron sus papás).
502 Shermenegildo, día 9 de Septiembre de 2006 a las 10:10
El largo camino hacia la revolución
1917 y 1930

"El advenimiento del siglo XX encontró a España en una situación peculiar. Por un lado, resultaba obvio que la restauración de la monarquía llevada a cabo en el último cuarto del siglo anterior había logrado importantes logros. No sólo los militares —a diferencia de lo sucedido desde la guerra de la Independencia— habían quedado apartados del poder político sino que además el régimen con el que se regía la nación era una monarquía constitucional que seguía muy de cerca el modelo británico y en la que progresivamente se había ido consolidando el reconocimiento de nuevos derechos como el de asociación —que permitiría la fundación de sindicatos— o el de sufragio universal. Si bien España era un país económicamente atrasado al compararlo con naciones como Gran Bretaña, Francia o Alemania, soportaba con holgura la comparación con Italia y superaba a otros países mediterráneos y de la Europa central y oriental. La referencia continuada a un atraso especialmente acusado en el contexto europeo resulta, por lo tanto, muy distante de la realidad histórica y, ciertamente, hay que reconocer a tenor de los datos que nos han llegado que España caminaba a un paso considerablemente digno por el camino del progreso si atendemos no a baremos actuales sino a los de las sociedades europeas de la época. El fracaso de una evolución pacífica vino determinado fundamentalmente por la decisión de determinadas fuerzas políticas de destruir el sistema parlamentario sin tener, al mismo tiempo, la capacidad para crear otro que no sólo fuera alternativo sino también viable y mejor.
Si la vida política giraba en torno a los dos grandes partidos de la Restauración —conservador y liberal— a los que cabía sumar los partidarios de un cambio dinástico carlista, no es menos cierto que a partir de finales del siglo XIX hicieron acto de presencia dos fuerzas —la izquierda y los nacionalismos— que estarían llamadas a tener un papel preponderante en la aniquilación de la monarquía parlamentaria y la instauración de la Segunda República.
En el caso de los denominados nacionalismos, el catalán presentaba una variedad de manifestaciones que iban desde un regionalismo que perseguía un trato preferencial para Cataluña y la extensión de su influencia sobre España a un claro independentismo con ambiciones expansionistas que soñaba con la sumisión de los antiguos territorios de la Corona de Aragón a Cataluña. En todos y cada uno de los casos, el nacionalismo catalán, reivindicador de privilegios territoriales, encajaba mal en un proceso modernizador de signo liberal y no puede sorprender que no sintiera reparos en acabar con un sistema político que se oponía a la consecución de sus metas.
Enormemente influido por el nacionalismo catalán pero procedente del carlismo, nació el nacionalismo vasco que presentaba además unas claras referencias teocráticas y racistas. Edificado —como el catalán— sobre una interpretación de la Historia de España más mítica que real, el nacionalismo vasco pretendía la independencia para preservar la pureza de la raza y de la práctica de la religión católica y, obviamente, interpretó las desgracias nacionales españolas como una forma de avanzar hacia su meta. En ese sentido, no deja de ser revelador que Sabino Arana, el fundador del Partido Nacionalista Vasco (PNV) se congratulara por la derrota española en la guerra de Cuba y Filipinas».
A pesar de que ambos nacionalismos acabarían teniendo un papel importante en la vida política de las regiones donde habían nacido, lo cierto es que su peso fue muy limitado durante años ya que no podía competir comparativamente con las fuerzas de izquierdas. Estas eran, por orden de importancia, los republicanos, los anarquistas y los socialistas. España había sufrido a finales del siglo XIX la experiencia decepcionante de la Primera República que había terminado en un clima de guerra civil y de descomposición nacional. Precisamente lo fallido del experimento y lo contradictorio de las posiciones que habían pretendido alimentarlo explican de sobra por qué el republicanismo quedó relegado a grupos muy reducidos de las clases medias que alimentaban, junto con el deseo de un cambio en la forma de Estado, un acentuado anticlericalismo. Poco más se puede decir que uniera a los republicanos, ya que en sus filas lo mismo militaban federalistas que partidarios de una administración centralista, regionalistas y unitaristas, conservadores y reformistas. Los republicanos no pasaron por alto, por lo tanto, que sus posibilidades de éxito requerían una erosión profunda del sistema existente —y no su democratización que hubiera operado precisamente en contra de sus objetivos al dotarlo de una mayor eficacia y legitimidad— y a ella se entregaron recurriendo en no pocas ocasiones a una demagogia que, en la actualidad, nos parece burda y agresiva."
503 Shermenegildo, día 9 de Septiembre de 2006 a las 10:15
Sigue:
"Los anarquistas derivaban su ideología del sector de la Internacional obrera que había seguido a Bakunin con preferencia a Karl Marx. Deseosos de llegar a una sociedad socialista y sin clases, los anarquistas eran partidarios de la denominada acción directa y no repudiaron en absoluto la práctica de atentados terroristas convencidos de que la muerte de monarcas y otros personajes identificados con el sistema que había que derribar no sólo resultaba legítima sino también políticamente práctica.
El anarquismo —que no estaba desprovisto de un sentido milenarista que acompañaba a algunos de sus predicadores— arraigó especialmente en el agro andaluz y también en la industria catalana donde hasta bien entrado el siglo XX fue la fuerza obrerista más importante. No se constituyó nunca como un partido político —no creían en la participación en la vida política ni siquiera cuando existían, como en España, cauces legales y parlamentarios— aunque sí creó la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT) que sería el sindicato más importante hasta la llegada de la dictadura de Primo de Rivera.
La última —y más importante— fuerza obrera fue el socialismo articulado en torno al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y a la Unión General de Trabajadores (UGT), el sindicato socialista. A diferencia de otros partidos socialistas europeos, que habían adoptado un sesgo parlamentario y reformista, el PSOE era convencidamente marxista y resueltamente entregado a la búsqueda de la revolución y de la implantación de la dictadura del proletariado. Su fundador, Pablo Iglesias, estaba muy influido por la visión del socialista francés Guesde que le escribía con cierta frecuencia y, sobre todo, le enviaba ejemplares de L’Egalité. Guesde representaba un marxismo más práctico que teórico que veía en la existencia de un partido socialista un instrumento ideal para erosionar los regímenes constitucionales valiéndose precisamente de las libertades que éstos respetaban, para hacer propaganda de sus ideas y, finalmente, encabezar una revolución que se viera coronada por la dictadura del proletariado. Los puntos de vista de Guesde iban a marcar de manera casi milimétrica la trayectoria política no sólo de Pablo Iglesias sino del socialismo español prácticamente hasta la muerte del general Franco.
El PSOE fue fundado el 2 de mayo de 1879, en el curso de una comida de fraternidad celebrada en una fonda de la calle de Tetuán en Madrid en el curso de la cual se acordó elegir una comisión para redactar el programa. Este era de un profundo dogmatismo marxista en lo que se refería al análisis de la sociedad pero que escasísimo contacto tenía con la realidad española donde el proletariado era minúsculo y la burguesía muy reducida numéricamente. Ambos segmentos sociales, de hecho muy lejos de representar la totalidad social, posiblemente no habrían llegado ni siquiera a ser una minoría cualificada dentro de la misma.
Este carácter dogmático del socialismo español, más atento a repetir visiones preconcebidas y a intentar encajar la realidad en ellas que a observar esa realidad e intentar mejorarla, iba pues a revelarse como uno de sus pecados de origen. No lo sería menos la aspiración a liquidar la sociedad actual —«destruir», según el lenguaje del programa— hasta llegar a una colectivista con propiedad estatal de los medios de producción y el señalamiento como objetivos que debían ser abatidos de sectores enteros como los empresarios, los militares, los partidos denominados burgueses o el clero.
La existencia del partido socialista fue políticamente insignificante hasta que a inicios de siglo acabó imponiéndose la necesidad de presentar candidaturas conjuntas con los republicanos. Así, en las elecciones legislativas de 1910, la creación de una conjunción republicano-socialista permitió a Pablo Iglesias convertirse en el primer diputado de la historia del socialismo español. Su trayectoria como diputado se iba a iniciar cuando el liberal Canalejas era presidente del Consejo de Ministros. No es éste el lugar para tratar una figura de esa talla pero poco puede dudarse de que aquel que se presentó como defensor de «una gran política democrática y expansiva» fue una de las últimas esperanzas reales —y no utópicas— de modernizar en profundidad la monarquía constitucional española. Canalejas logró trazar una política africana que, a pesar de la oposición de Gran Bretaña, Francia y Alemania, confirió seguridad a las posesiones españolas en el continente; abordó con valentía el problema religioso optando por una solución que lo apartara de posturas extremas escoradas hacia la derecha o hacia la izquierda; concibió la reforma del código civil español; se esforzó por integrar a los catalanistas en la reforma de la monarquía y, muy especialmente, dio lugar a una serie de medidas que se han denominado el «socialismo de Canalejas» y que buscaban articular las reformas suficientes para evitar que se desencadenara la revolución. Como indicaría el profesor Carlos Seco Serrano, Canalejas vino a iniciar «en España el arbitraje decidido y ecuánime, en los conflictos entre el Capital y el Trabajo».
504 Shermenegildo, día 9 de Septiembre de 2006 a las 10:19
Sigue:
"El papel de Pablo Iglesias en las Cortes fue muy limitado y no tanto por lo exiguo del peso que las urnas habían otorgado al partido socialista sino por su propio dogmatismo político. En repetidas ocasiones, Iglesias dio muestras de un desconocimiento profundo de la economía, de un desprecio por el sistema parlamentario y de una firme voluntad de erosionarlo para allanar el camino hacia la revolución y la dictadura del proletariado. Así, por ejemplo, el 7 de julio de 1910 ha pasado a la historia del parlamentarismo español como una jornada especialmente vergonzosa en el curso de la cual Iglesias no sólo realizó una cumplida exposición de la táctica que seguiría el partido que representaba sino que además dejó bien de manifiesto que estaba dispuesto a llegar al acto terrorista para lograr sus fines. Refiriéndose a la actitud de los socialistas afirmó que:
«estarán en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad [...] cuando ella no les permita reali¬zar sus aspiraciones».
Quedaban así sentadas las bases de lo que iba a ser la actuación del socialismo español durante las siguientes décadas. Si podía obtener sus fines en el seno del sistema constitucional —sistema constitucional, no lo olvidemos, que tenía intención de destruir— así lo haría pero si sus objetivos no cabían en el marco legal, no dudaría en desbordarlo. Sin embargo, aún quedaba por llegar al punto principal de la intervención de Iglesias aquella mañana, aquel en el que anunciaba que los no estaban dispuestos —¡con un diputado en el Congreso!— a consentir que Maura regresara al poder y que para salirse con la suya no re¬conocerían límites éticos:
«Tal ha sido la indignación producida por la política del gobierno presidido por el señor Maura que los elementos proletarios, nosotros de quien se dice que no estimamos los intereses de nuestro país, amándolo de veras, sintiendo las desdichas de todos, hemos llegado al extremo de considerar que antes que su señoría suba al poder debemos llegar al ATENTADO PERSONAL».
El comentario dejaba bien claro hasta donde estaban dispuestos a llegar los socialistas pero, sobre todo, mostraba claramente el desprecio por la legalidad y la disposición a recurrir a la violencia terrorista de Iglesias si así lo consideraba pertinente. El día 22 de aquel mismo mes. Antonio Maura volvió a sufrir otro atentado —llegaría a ser objeto de veinte a lo largo de su carrera política— cuando se encontraba en la estación de Francia de la ciudad de Barcelona camino hacia Mallorca. En el curso de los años siguientes, tanto Iglesias como el PSOE y la UGT siguieron una política encaminada no a la reforma del sistema sino a su aniquilación mediante un acoso continuado. Con todo, si la oposición antisistema obtuvo sus primeros logros en 1910 con la conjunción republicano-socialista —un factor que tuvo enorme importancia, por ejemplo, para aniquilar todo el programa reformador de Canalejas— su primer logro importante se produjo con la revolución de 1917.
El origen de la revolución de 1917 puede retrotraerse al acuerdo de acción conjunta que la UGT socialista y la CNT anarquista habían concluido a mediados de 1916. El 20 de noviembre ambas organizaciones suscribieron un pacto de alianza que se tradujo el 18 de diciembre en un acuerdo para ir a la huelga general. La misma tuvo lugar pero no logró obligar al conde de Romanones, a la sazón presidente del Consejo de Ministros, a someterse a sus puntos de vista. La reacción de ambos sindicatos fue convocar una nueva reunión el 27 de marzo de 1917 en Madrid donde se acordó la publicación de un manifiesto conjunto. Lo que iba a producirse entonces iba a ser una dramática conjunción de acontecimientos que, por un lado, se manifestó en la imposibilidad del gobierno para controlar la situación y, por otro, en la unión de una serie de fuerzas dispuestas a rebasar el sistema constitucional sin ningún género dc escrúpulo legal. Así, a la alianza socialista-anarquista se sumaron las Juntas Militares de Defensa creadas por los militares a finales de 1916 con la finalidad de conseguir determinadas mejoras de ca¬rácter profesional y los catalanistas de Cambó que no estaban dispuestos a permitir que el gobierno de Romanones sacara adelante un proyecto de ley que, defendido por Santiago Alba, ministro de Hacienda, pretendía gravar los beneficios extraordinarios de guerra."
505 Shermenegildo, día 9 de Septiembre de 2006 a las 10:23
Sigue:
Frente a la alianza anarquista-socialista, la reacción del gobierno presidido por Romanones —que temía un estallido revolucionario, que conocía los antecedentes violentos de ambos colectivos y que ya tenía noticias de la manera en que el zar había sido derrocado en Rusia— fue suspender las garantías constitucionales, cerrar algunos centros obre¬ros y proceder a la detención de los firmantes del manifiesto. Segura¬mente, el gobierno había actuado con sensatez pero esta acción unida a la imposibilidad de imponer el proyecto de Alba derivó en una crisis que concluyó en la dimisión de Romanones y de su gabinete.
El propósito del catalanista Cambó consistía no sólo en defender los intereses de la alta burguesía catalana sino también en articular una alianza con partidos vascos y valencianos de tal manera que todo el sistema político constitucional saltara por los aires. En mayo, la acción de las Juntas de Defensa contribuyó enormemente a facilitar los proyectos de Cambó. A finales del citado mes, el gobierno, presidido ahora por García Prieto, decidió detener y encarcelar a la Junta central de los mi¬litares que no sólo buscaba mejoras económicas sino también reformas concretas. Las juntas de jefes y oficiales respondieron a la acción del gobierno con un manifiesto que significó el regreso a una situación aparentemente liquidada por el sistema constitucional de la Restaura¬ción: la participación del poder militar en la vida política.
El gobierno de García Prieto no se sintió con fuerza suficiente como para hacer frente a los militares y optó por la dimisión. Un nuevo go¬bierno conservador basado en las figuras de Dato y Sánchez Guerra aprobó el reglamento de las Juntas Militares y puso en libertad a la Junta Cen¬tral. La consecuencia inmediata de esa acción fue llegar a la conclusión de que el sistema era incapaz de mantenerse en pie y que había llegado a tal grado de descomposición que aquellos mismos que debían defenderlo de la subversión no habían dudado en utilizar el rebasamiento de la legalidad que caracterizaba a los movimientos anarquista y socialista.
El hecho de que las Juntas de Defensa parecieran estar en condiciones de poner en jaque el aparato del Estado llevó a Cambó a reunir una asamblea de parlamentarios en Barcelona bajo la presidencia de su partido, la Lliga catalanista. Su intención era valerse de las fuerzas antisistema para forzar a una convocatoria de cortes que se tradujera en la redacción de una nueva constitución. El canto de muertos del sistema constitucional parecía inevitable y era entonado por todos sus enemigos: catalanistas, anarquistas, republicanos y socialistas. En el caso de estos últimos, se aceptó la participación en el gobierno con la finalidad expresa de acabar con la monarquía, liquidar la influencia del catolicismo de la vida nacional y eliminar a los partidos constitucionales. Además, para desencadenar la revolución, los socialistas llegaron a un acuerdo con los anarquistas que se tradujo en la división del país en tres regiones. Sin embargo, incluso dada la creciente debilidad del sistema parlamentario, pronto iba a quedar claro que sus enemigos —a pesar de su insistencia en que representaban la voluntad del pueblo— carecían del respaldo popular suficiente para liquidarlo.
El 19 de julio, tuvo lugar la disolución de la Asamblea de Parlamentarios. Sólo en Asturias consiguieron los revolucionarios prolongar durante algún tiempo la resistencia pero la suerte estaba echada. Mientras el comité de huelga —Saborit, Besteiro, Largo Caballero y Anguia¬no— era detenido, algunos dirigentes republicanos, como Lerroux, se escondían o ponían tierra por medio. Mientras tanto los catalanistas de Cambó habían reculado cínicamente. Estaban dispuestos a liquidar el sistema constitucional pero temían una revolución obrera de manera que rehusaron apoyar a los socialistas y anarquistas y, posteriormente, condenarían sus acciones. La reacción no resulta tan extraña si se tiene en cuenta que los socialistas habían trasladado alijos de armas y municiones —«yo transporté armas y municiones en Bilbao, yo personalmen¬te», diría Indalecio Prieto poco después en las cortes— con la intención de apoyar la revolución con las bocas de los fusiles. No iba a ser, por otra parte, la última vez que lo haría para derrocar un gobierno legítimamente nacido de las urnas. A pesar de todo, el castigo de la fracasada revolución no resultó riguroso e incluso se produjo una campaña a favor de la amnistía de lo revolucionarios y en noviembre de 1917 fueron elegidos concejales de Madrid los cuatro miembros del comité de huelga. Se trataba de una utilización del sistema constitucional para burlar la acción de la justicia que volvería a repetirse en febrero de 1918 cuando fueron elegidos diputados Indalecio Prieto, por Bilbao: Besteiro. por Madrid; Anguiano, por Valencia; Saborit, por Asturias y Largo Caballero por Barcelona."
506 Shermenegildo, día 9 de Septiembre de 2006 a las 10:28
Sigue;
"El resultado de la revolución de 1917 fue, posiblemente, mucho más relevante de lo que se ha pensado durante décadas. La derrota de anarquistas, socialistas, catalanistas, republicanos, y, sobre todo, la benevolencia con que fueron tratados por el sistema parlamentario, no se tradujeron en su integración en éste. Por el contrario, ambas circunstancias crearon en ellos la convicción de que eran extraordinariamente fuertes para acabar con el parlamentarismo y que éste, sin embargo. era débil y, por lo tanto, fácil de aniquilar. Para ello, la batalla no debía librarse en un parlamento fruto de unas urnas que no iban a dar el poder a las izquierdas porque éstas carecían del suficiente respaldo popular, sino en la calle, erosionando un sistema que, tarde o temprano, se desplomaría.
Excede con mucho los límites de nuestro estudio examinar los últimos años de la monarquía parlamentaria. Sin embargo, debe señalarse que el análisis llevado a cabo por los miembros de la visión antisistema pareció verse confirmado por los hechos. Hasta 1923, todos los intentos del sistema parlamentario de llevar a cabo las reformas que necesitaba la nación se vieron bloqueados en la calle por la acción de republicanos, socialistas, anarquistas y nacionalistas que no llegaron a plantear en ninguno de los casos una alternativa política realista y coherente sino que, únicamente, se dedicaron a desacreditar la monarquía constitucional y a apuntar a un futuro que sería luminoso simplemente porque en él amanecería la república, la dictadura del proletariado o la independencia de Cataluña.
La dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)—un intento de atajar los problemas de la nación partiendo de una idea concebida sobre la base de una magistratura de la antigua Roma— fue simplemente un paréntesis en el proceso revolucionario. De hecho, durante la misma la represión se cebó sobre los anarquistas pero el PSOE y la UGT fueron tratados con enorme benevolencia —siguiendo la política de Bismarck con el SPD alemán— y Largo Caballero, que fue consejero de Estado de la Dictadura, y otros veteranos socialistas llegaron a ocupar puestos de importancia en la administración del Estado. A pesar de todo, el final de la década vino marcado por la concreción de un sistema conspirativo que, a pesar de su base social minoritaria, acabaría teniendo éxito."
507 acracia ya, día 9 de Septiembre de 2006 a las 11:41
Buenos días, papa y su entendederá, jajajajajaja
Curioso, el que no entienda nada
Fernando, que no entiende que el Nazismo era Nacional Socialismo, pues sigue igual, que igual aciertas alguna vez

ESTE GOBIERNO MIENTE
508 papa, día 9 de Septiembre de 2006 a las 11:49
Atrápalo, dices:"Sólo se dedican a criticar a los demás, ponernos verdes, intentar asociarnos con el pasado franquista y nada más"

Y por otro lado dices también: "El relevo era buen momento... lástima que ZP sea lo peor que nos puede pasar... aunque sus secuaces... déjalos correr! (Pepe Blanco, Garrido... puff, Rubalcaba, Bono (sí, sí... no ha desaparecido)... es que menudo elenco!). ¡Si hasta Ibarra parece sensato delante de esta parafernalia!"

Lo segundo que es más que criticar a los demás y no defender la política de la oposición
509 papa, día 9 de Septiembre de 2006 a las 11:51
Mi entendedera bien, gracias.

Ya parece que se despereza la extrema derecha
510 papa, día 9 de Septiembre de 2006 a las 12:30
La que miente es la oposición.
511 papa, día 9 de Septiembre de 2006 a las 12:41
Pues parece que no se levanta la oposición... tanto tiempo en el ejercicio parece que ya se va acostumbrando.
512 acracia ya, día 9 de Septiembre de 2006 a las 12:41
Tu empanada mental bién, como siempre, papa.
No lees lo suficiente
Atrapalo, ya há expuesto sus criticas argumentadas al gobierno
de tí esperamos las argumentos a favor del gobierno
Los que nos presentas son falsos
pues este gobierno miente
y lo sabemos

11M ENTIRA
513 acracia ya, día 9 de Septiembre de 2006 a las 12:43
Algunos estamos ya en otro texto.
que siga bién tu empanada mental, papa, es divertido leerte desbarriar, sin argumentos.

11M ENTIRA
514 papa, día 9 de Septiembre de 2006 a las 12:46
A quien tiene que criticar o alabar es a la oposición.

No te engañes acracia, no son falsos. Los que mienten son los de la oposición

11-M ENTIRA DEL PP
515 josecho6, día 9 de Septiembre de 2006 a las 12:53
He leido hasta el aburrimiento las de "el liberalismo es pecado". Creo que ese señor teólogo, puede que obispo, tiene una pequeña empanada mental respecto al liberalismo. Es absurdo definir como pecado un modelo de organización social desde un punto de vista dogmático-teológico. Cristo nos dió el libre albedrío y lo demostró palpablemente cuando, rechazando las tres tentaciones de satanás (te alimentaré; te daré el poder sobre todo; todos te alabarán)demostró que el ser humano, habiendo sido dejado libre cuando se le expulsó del paraiso, seguía siendo libre y podía elegir entre subyugarse a las tentaciones del poder temporal y las riquezas o mantenerse por encima de ellas y modelarse a sí mismo y a su futuro como ser libre. Cristo mostró palpablemente que las cosas de Dios y de los hombres tienen el mismo valor mientras permanecemos en el mundo, debiendo ser separadas como el agua y el aceite (dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César). La Iglesia Católica es una muestra más del poder terrenal como otra cualquiera; utilizar sus dogmas para proscribir un modelo de organización social (terrenal-César-) es sencillamente ridículo.
516 acracia ya, día 9 de Septiembre de 2006 a las 12:58
papa dijo el día 9 de Septiembre de 2006 a las 12:46:
A quien tiene que criticar o alabar es a la oposición.

No te engañes acracia, no son falsos. Los que mienten son los de la oposición

11-M ENTIRA DEL PP


Pues mira que bién lo tienes papa, esplicanoslo y así te desharas del PP, que nos lo expique el Psoe, así termina con todos a los que quiere separar de la vida púbilca
Mira si lo tiene fácil

QUE NO PUEDES EXPLICAR NADA?

pues entonces la mentira es de este gobierno

ESTE GOBIERNO MIENTE
517 Zamarro, día 9 de Septiembre de 2006 a las 13:14
Papa 509 y otros mensajes.

Se le llena la boca hablando de la extrema derecha del PP. Del fascismo del PP.

Me han contado, visto y vivido por varias personas dignas de todo crédito, que algún tiempo después de terminada la guera, allá por 1947-1950, en la plaza mayor de la capital de provincias en la que vivían, sonaba el Cara al Sol por unos altavoces instalados en la torre del Ayuntamiento. En ese momento, todos los peatones que casualmente pasaban por allí tenían que pararse, ponerse firmes y hacer el saludo fascista. A más de uno, no pararse y cuadrarse, les costó que lo llevaran al cuartelillo de policía, y alguno de los parados que no levantaba el brazo se llevaba un par de bofetadas.

Recuerdo haber visto yo, haciendo una larga cola en la puerta del cine el domingo por la tarde, cómo gamberros y matones de barrio, gentuza de baja estofa, intentaban colarse para sacar entrada antes que los que llevabamos allí varias horas. Aparecían los grises dando bofetadas y en pocos segundos todo estaba tranquilo, en silencio y con la fila más derecha que una vela. Para los que intentaban colarse al cine, como para Papa, eran policías fascistas. Para mí, que estaba en la cola desde hacía dos horas pasando frío, me daba igual que fueran de la Gestapo o del Kgb. Quiero destacar que la cola no era para conseguir alimento, era para el cine.

Estas cosas ocurren en una sociedad bajo un gobierno de extrema derecha. No solamente eran historia en la transición, sino en los últimos años del franquismo.

Para Papa, las anécdotas que cuento, no difieren de la forma de hacer política del PP.

Supongo que lo afirma porque no distingue bien unas situaciones de otras, ya que sabemos que Papa es un usuario bien intencionado y que lo único que busca es la verdad y la manera de hacérnosla llegar.

La desafortunada consecuencia de ese error tan frecuente en Papa es que, involuntariamente, califica de fascistas o extremistas de derecha no solamente al PP, sus votantes y simpatizantes, sino a todo aquel que perciba las cosas bajo un punto de vista diferente al suyo.

Viniendo de un pariente de ZP, no tiene nada de extraño.
518 gallego, día 9 de Septiembre de 2006 a las 14:06
La crítica al comunismo hay que hacersela por su base, EL Capital, La teoría económica de Marx, que si bien contiene consideraciones que ya han pasado a la Economía como ciencia, y quien no lo vea no tiene ni idea, falla en algo elemental que es el concepto de valor, basado en la teoría de valor del economista ingles de principios del S XIX David Ricardo, por cierto descendiente de judios españoles, que iguala el precio no a las rentas, salarios o capital sino al tiempo empleado en fabricar el producto.

Lo que es válido en una economía agraria y comercial de bienes y materias primas, escenarios en los que se baso Ricardo para su teoría, no lo es para una economía como la del S XXI donde mercado financiero y productivo están separados, donde el conocimiento por parte de la oferta y la satisfacción de necesidad por parte de la demanda (utilidad marginal) definen el valor del servicio o producto.

La Teoría de MARX no contemplaba, obviamente, el surgimiento de la sociedad que tenemos ahora, su modelo que puede ser válido en una sociedad agraria o primitiva-industrial no lo es en las condiciones actuales.
519 atrapa, día 9 de Septiembre de 2006 a las 14:35
A Papa (508 y otros a continuación).

Efectivamente, y como ha aclarado sabiamente Zamarro, la crítica es al gobierno. Porque... te recuerdo... quien gobierna es el PSOE. Quien tiene el poder es el PSOE. Quien tiene la obligación de velar por los intereses de TODOS los españoles es el gobierno.
¿Criticar a la oposición? Por supuesto, si no hace lo que tiene que hacer: asegurarse de que el gobierno cumple con su deber, criticar lo que no le parezca bien y construir un programa para ser alternativa de gobierno. Este gobierno le está dando mucho trabajo al PP (porque hay mucho que criticar) -que por cierto, es la única oposición digna de tal nombre-... y aunque piense que el PP puede y debe hacerlo mejor como oposición, lo cierto es que lo votaré en las próximas elecciones, porque es muchísimo mejor que el PSOE, tiene mejor gente y desde luego no aboga por la destrucción del Estado de Derecho. Ningún gobierno democrático como el de este PSOE ha soliviantado tanto a la población en tan poco tiempo... NINGUNO.

Y yo también creo que miente.

Si crees que el PP miente... dinos en qué. ¿En el 11-M? No es descabellado... ¿lo investigamos? Por mi encantado... pero lo investigamos TODO, y BIEN. Lo de la Comisión del 11-M es una vergüenza política, un revanchismo y una maldad. Habrá mucho que hacer cuando caiga el PSOE... y lo que hay que plantearse es si habrá que machacar a la izquierda y sus destrozos (esa policía renegada, esos medios mentirosos, esos poderes especiales para el gobierno... y otras) o si habrá que ser conciliador. Veremos.

Vamos a otro blog?
520 Fernando, día 9 de Septiembre de 2006 a las 16:21
Vaya vaya vaya... asi que hoy hablamos de "fulanos" que utilizan la libertad de expresion para sacar la basura que llevan dentro. Eso he leido? Ha oido usted hablar del examen de conciencia? Y el dicho de la paja y la viga?
Por cierto, muy aleccionador el titular que acabo de leer en LibertadDigital, cita de Acebes: "No se puede distinguir entre terrorosistas sanos y terroristas psicopatas, el terrorismo tiene una sola cara". Uy uy caballero, ponga sus barbas a remojar, que lo mismo sus actuales compinches le pasan factura un dia de estos... le ocurrio hasta a Robespierre!
521 xabier, día 17 de Septiembre de 2006 a las 18:22
Pio Moa los democratas de verdad jamas te perdonaremos tu pertenencia a los asesinos de los GRAPO. viva la constitucion, viva la falange democratica, viva Expaña!!!

« 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 »

En formato RSS© Copyright Libertad Digital SA. Juan Esplandiu 13, 28007 Madrid.
Tel: 91 409 4766 - Fax: 91 409 4899