Pío Moa

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La Revolución industrial y el atraso español

30 de Septiembre de 2009 - 09:07:31 - Pío Moa

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Más o menos en paralelo con las revoluciones políticas, pero sin relación apreciable con ellas, brotaron en Gran Bretaña inventos e innovaciones técnicas que impulsarían la Revolución industrial, más bien una evolución qostenida que, al extenderse por Europa y Usa en el siglo siguiente, iba a transformar la producción fundamentalmente agraria de Europa occidental en fundamentalmente fabril, con el efecto, entre otros, de asentar en el mundo, durante cerca de dos siglos, una hegemonía material europea a un nivel de poder nunca antes alcanzado por otra civilización. Por ello he propuesto aquí llamar a la época de Edad de apogeo de Europa, aunque también podría llamarse Edad Industrial.

Básicamente, la revolución industrial consistió en el empleo de máquinas movidas por fuerzas no humanas ni animales, sobre todo el vapor. Aristóteles había indicado que la esclavitud desaparecería cuando la lanzadera del tejedor se moviera por sí misma, es decir, probablemente nunca. Pero ello empezó a ser posible en 1784, cuando el escocés James Watt patentó la máquina de vapor, y en 1787, dos años antes de la Revolución francesa, el inglés Cartwright patentó un telar mecánico a vapor que hacía exactamente lo que Aristóteles decía. Si consideramos el trabajo como una esclavitud, aquello parecía anunciar una edad dorada en la que el conocimiento y dominio de las fuerzas de la naturaleza haría que éstas trabajasen para el hombre y quedase superada la maldición bíblica "ganarás el pan con el sudor de la frente". Comenzaba la era de las fábricas que irían sustituyendo a los talleres manufactureros. 

La época final del siglo XVIII vio en Gran Bretaña una rápida sucesión de inventos y perfeccionamientos mecánicos que afectaron a la industria textil, a la metalurgia, la minería, los caminos y canales, y hacia finales de siglo se diseñaron las primeras locomotoras. Al parecer, en la España del siglo XVI Blasco de Garay había inventado una máquina de vapor para propulsar barcos, que en cualquier caso no llegó a aplicarse, y a principios del siglo siguiente Jerónimo de Ayanz, un prolífico inventor, habría patentado un ingenio a vapor para extraer el agua de las minas. Como fuere, ningún país de entonces estaba en condiciones de explotar los inventos plenamente y del modo acumulativo como se produjo finalmente en Gran Bretaña.

Los inventos británicos coincidieron con un maduro sistema financiero, préstamos a bajo interés (el 5%) y una ya densa red de comunicación de ideas y noticias, que permitieron convertir rápidamente las innovaciones en negocios productivos. Inglaterra disfrutaba, además, de una masa de capitales acumulados mediante el comercio y la explotación colonial, y de una economía unitaria, al revés que el resto del continente, donde las numerosas tarifas y peajes locales estorbaban el tráfico. Disponía también de minas de carbón, hierro y otros minerales imprescindibles, utilizables sin altos costes de transporte. No obstante, esas condiciones favorables no habrían dado lugar a la citada revolución sin la iniciativa y las ideas afortunadas de algunos hombres con espíritu de lucro y de dominio de la naturaleza, tal como Bacon había propuesto. Surgieron asociaciones como la Sociedad lunar, dedicada a discutir y difundir las nuevas técnicas entre otras cosas. Aunque las invenciones debieron poco propiamente a la ciencia, ya que se desarrollaron como mera tecnología empírica, sin mucha atención a principios generales, la actitud científica pesó de todas formas en ellas, y pronto se combinarían los dos factores, el científico y el empírico-técnico, para dar mayor impulso a la industria. Tales iniciativas dieron a Inglaterra una ventaja de principio que le permitió extender sus géneros, de buena calidad y baratos, por Europa y las colonias. Esa ventaja se acentuaría después de las guerras napoleónicas, cuando gran parte del continente sufrió devastaciones y sus flotas mercantes fueron destruidas por la armada inglesa.

Paradójicamente, las máquinas, lejos de eliminar el trabajo, lo multiplicaron y lo hicieron más penoso y sistemático. La mano de obra necesaria vino asegurada por el aumento de la población inglesa, que pasó de casi 6 millones a mediados del siglo a 11 millones hacia finales, una tasa de crecimiento superior a las europeas, debida a mejoras que aumentaron notablemente las cosechas; y a los enclosures o cercamientos, ya iniciados, como vimos, en la época de los Tudor, consistentes en la expulsión de los campesinos de las tierras comunales. En los siglos XVI y XVII, las expulsiones tenían por objeto dedicar el terreno a la cría lanar, pero en el XVIII buscaban rentabilizar los cultivos. A partir de 1760, los cercamientos cobraron el impulso definitivo, que en unas cuantas décadas privatizarían la práctica totalidad de las tierras comunales, de las que fueron desalojadas, a menudo violentamente, cientos de miles de familias que antes tenían en ellas sus medios para una precaria subsistencia y quedaban en la miseria, mientras los dueños de los latifundios capitalizaban la tierra e introducían mejores técnicas; fenómeno similar al del recorte de los resguardos indios y venta de tierras realengas en Hispanoamérica.
   
Nació de ahí un doble proceso de mayor productividad agraria y de disponibilidad de una masa de trabajadores para las nuevas industrias, en las que tenían que trabajar a menudo padres, madres y niños con salarios mínimos.Como gran parte de los trabajos requerían poca fuerza física, los niños podían hacerlos igual que los mayores, no obstante lo cual eran mucho peor pagados, por lo que el empleo de trabajo infantil cundió extraordinariamente. Perturbaciones adicionales fueron el hacinamiento de la gente en tugurios de los superpoblados suburbios de las ciudades. Estas plagas se desarrollarían más en el siglo XIX, producto no solo de la avidez de los propietarios, sino también de la falta de experiencia social ante las consecuencias inesperadas de un fenómeno histórico nuevo. Se ha debatido mucho sobre las causas de que la revolución industrial naciera en Gran Bretaña y no en otros países, lo que puede atribuirse a la combinación de condiciones generalmente favorables como las ya indicadas, con la intuición y dedicación de unos pocos hombres.

Pero los inventos y destrezas técnicas necesarias para utilizarlos se difundirían con rapidez por Europa, prueba de que las condiciones generales en muchos países europeos se parecían a las inglesas, aunque no hubiera surgido en ellos la chispa inicial. Y así, en el siglo XIX Bélgica (Valonia), Alemania (sobre todo el Ruhr) y con lentitud algo mayor Francia. Los tres países irían convirtiéndose en países industriales rivales de Gran Bretaña.

Dichas condiciones, en cambio, diferían más en las naciones europeas que rodeaban a las del núcleo centrooccidental por el norte, el este y el sur, por lo que en ellas la industrialización fructificaría más difícil y tardíamente.Cabe preguntarse por qué España estuvo entre estas últimas, dado que, como hemos visto, su Ilustración y reformas institucionales y económicas, sin ser brillantes, estaban bien encaminadas y permitían esperar una incorporación no muy tardía de las novedades. La causa, como veremos, se encuentra probablemente en la invasión napoleónica, que rompió la evolución anterior y dejó el germen de desórdenes, desgarramiento social y guerras que llevaron al país a los niveles más profundos de su decadencia, en contraste con el apogeo de la Europa centro-occidental. 

***

También eran demasiado diferentes las condiciones fuera de Europa, salvo en Usa; e Hispanoamérica sufriría convulsiones parecidas a las españolas. Se ha debatido la causa de que la Revolución industrial no ocurriera en otras civilizaciones como en la inventiva China, pero este país, al igual que la España del siglo XVI, carecía del sistema financiero, el difundido entusiasmo por el lucro, el individualismo y espíritu de iniciativa y el sistema informativo necesarios, aun si no suficientes. Lo mismo pasaba en la India, que durante el siglo XIX se convirtió en colonia inglesa productora de materias primas para la metrópoli, la cual mantuvo una estricta separación racial y evitó en el subcontinente una industria que pudiera competir con la propia. Por lo que respecta al islam, continuaba estancado intelectual y científicamente, bajo estructuras despóticas no muy ilustradas. 

Durante el siglo XVII, la India había experimentado constante luchas entre el Imperio mogol, el más propiamente indio Maratha y el movimiento sij, grupo ecléctico entre el monoteísmo tomado del islam y las tradiciones hindúes. Las grandes compañías holandesa e inglesa instalaron y extendieron sus enclaves por las costas de la India y fueron reduciendo los de los portugueses. Los franceses fundaron su propia compañía, que se adueñó a su vez de zonas costeras. En el siglo de la Ilustración aumentaron las pugnas entre las tres potencias por la hegemonía comercial en la región. Los ingleses, estricta separación de los naturales. Los ingleses superaron en contiendas sucesivas a holandeses y franceses. Un talentoso y audaz aventurero inglés, Robert Clive, venció a los franceses y luego a los mogoles en 1765, haciéndose con Bengala y otras regiones, foco de la expansión inglesa por el subcontinente, que dejó solo pequeñas zonas a los otros europeos. La India había sufrido muchas más invasiones y divisiones internas que China, con cortos períodos de una unidad relativa y nunca completa. 

China, al contrario que la India, resultó un hueso demasiado duro de roer para los europeos: aunque estaba quedando atrasada con relación a Europa, era demasiado grande y centralizada, y hasta el siglo XIX no sufriría las mordeduras de las potencias europeas. A mediados del siglo XVII, cuando España comenzaba su decadencia, se había impuesto una dinastía manchú que mantendría largamente su dominio. El país, autosuficiente en muchos aspectos, se encerró más en sí mismo, reduciendo la relación con el exterior. Algo parecido ocurrió con Japón, que desde la persecución sufrida por los católicos convertidos por Francisco Javier, entró en el período Edo o Tokugawa, de paz y relativa prosperidad. Las principales ciudades japoneses y chinas en el siglo XVIII eran mayores que las europeas.

El islam se encontró en los siglos XVII y XVIII dividido en tres imperios, el otomano, el persa y el de los grandes mogoles de la India, creado por los mongoles musulmanes, aparte de algunos reinos menores, como Marruecos, que tomó forma como nación avanzado el siglo XVI con la dinastía Saadí, oponiéndose a los portugueses y a los turcos, y expandiéndose hacia el sur por el Sahara, si bien el control de los sultanes sobre la mayor parte del Marruecos actual era precario. En 1683, los turcos habían sido capaces de amenazar Viena, pero desde entonces dejaron de ser una amenaza seria para centroeuropa o en el Mediterráneo. Durante el siglo XVIII el Imperio otomano se vio corroído por tendencias disgregadoras, perdida su anterior habilidad administrativa y destrezas técnicas, y por la intervención creciente de los jenízaros en la política. Rusia, Persia y Austria le arrebataron algunos territorios, pero, con todo, siguió dominando desde el Danubio hasta el Sudán, y el sur de Arabia occidental, y desde Argelia hasta Mesopotamia, extensión equivalente a la mitad de toda Europa. El Imperio persa safávida cayó hacia 1720, a manos de los afganos, no sin haber consolidado un país muy peculiar dentro del islam, tanto por la lengua y la antigua cultura conservada como por la adopción definitiva de la modalidad religiosa chií frente a la sunní. Persia estuvo casi siempre en pugna con los imperios del oeste, en este caso el otomano, como lo había estado con el macedonio, el romano y el bizantino. Tras los safávidas gobernaron varias dinastías con una tónica general de decadencia. La decadencia afectaba también al Imperio mogol de la India, cada vez más débil frente a los europeos y finalmente a los ingleses. La conciencia de la división y el retraso frente al siglo ilustrado europeo dio lugar a proyectos reformistas frustrados entre los otomanos, y en Arabia nació el wahabismo, que trataba de volver a las primigenias raíces mahometanas.

***

La expansión de la Revolución industrial por varios países europeos se ha atribuido a la incidencia del protestantismo, como otros fenómenos económicos, pero, al igual que estos, tal teoría no parece muy sostenible, vistos los casos de Bélgica, del Ruhr en gran medida católico y luego Francia, más tarde el norte de Italia, etc. Sí debe guardar alguna relación con el cristianismo en general, aunque no resulta fácil explicitarla. Tuvo que ver con el espíritu de la Ilustración, la cual heredó el ánimo universalista cristiano (aunque ese ánimo lo tenía también el islam). En todo caso, no nació ni pudo nacer de la nada, y es fácil percibir su entronque con los procesos de la Edad de Expansión hasta finales del siglo XVIII.

Durante esa edad, Europa no superaba en poder material y demográfico a otras civilizaciones, no obstante lo cual unas pocas naciones europeas, más bien pequeñas y no muy pobladas, a menudo en lucha contra otras naciones europeas y el islam, habían descubierto la dimensión del mundo. Con embarcaciones precarias (una tormenta podía dispersar o hundir una flota y ahogar a miles de hombres), surcaron los mayores océanos, rodearon el planeta, descubrieron islas, continentes, culturas y civilizaciones antes más o menos aisladas e ignorantes del resto del mundo, establecieron larguísimas rutas comerciales, conquistaron vastos territorios y aplicaron a todo ello una curiosidad científica. No parece haber ninguna razón técnica que hubiera impedido a chinos o japoneses llegar a la costa opuesta del Pacífico (los polinesios realizaban navegaciones extraordinarias con embarcaciones primitivas) o dominar el comercio del Índico, o Siberia. Los islámicos, que dominaron por África y Asia entre el Atlántico y el Pacífico también habrían podido implantarse en América como lo hicieron en el entorno del Índico. Sin embargo no fue así.

Las osadas exploraciones y conquistas transoceánicas europeas plantearon retos técnicos, políticos, religiosos, organizativos, la respuesta a los cuales fue moldeando la civilización y sentando bases para ulteriores avances; y a la vez fueron una manifestación de los movimientos espirituales e intelectuales que se sucedieron desde el Románico en oleadas acumulativas y al mismo tiempo rupturistas. Todas las civilizaciones han tenido etapas de mayor inquietud y brillo espiritual, intelectual, técnico, artístico, etc., con altibajos. Lo propio de Europa en los siglos que siguieron a su Edad de Supervivencia, fue un continuo ascenso en medio de contradicciones –y contiendasinternas, y la Revolución industrial, como las políticas, tienen su suelo en esa evolución previa. También intervino siempre una dosis de azar. Por ejemplo, podría especularse sobre cuál habría sido la historia si, en vez de tomar forma las tres Europas en el siglo XI, o la central y la occidental, se hubieran unido en un Imperio cristiano, como era el designio del Sacro Imperio Romano-Germánico, sin permitir la diferenciación nacional del oeste. y sus energías concentradas hacia el este y el sur, hacia Asia y África, de donde llegaban las mayores amenazas y promesas más tangibles, en lugar de hacia el Atlántico. Quizá en tal caso se hubiera establecido algo parecido al del Imperio bizantino, con identificación muy superior del poder político y el religioso, y una evolución más lenta y difícil en los aspectos científico y técnico, sin llegar a algo como la Revolución industrial.

Vista en perspectiva, la Revolución industrial viene a ser resultado de todo el largo proceso descrito, aunque, como en todos los procesos, el azar tuvo su parte.

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**** Zapo lleva a sus "góticas" hijas a un acto oficial e internacional donde, lógicamente las fotografían. Pero el tontaina pretende que no se publiquen las fotos y lo consigue con la servil agencia Efe. Ahí está el personaje, retratado. Afortunadamente vivimos en la época de Internet.

**** "Soñar con los pies en la tierra", dicen los golfos del PSOE. Soñar con la trola, el choriceo y el puterío sin fin. Pies y cabeza en el lodo. Los sueños de Monipodio

**** Blog: las victorias rusas sobre los alemanes se dieron en superioridad material, pero no tanta, ni mucho menos, como las victorias de los anglosajones, que necesitaban una superioridad abrumadora, y aun así estuvieron muchas veces en serio peligro.

**** Diputados de PSOE e IU se reunirán con terroristas de Hamas y el FPLP
"Merece la pena ir y hablar", aseguran. Y tanto, no hay nada como estar entre amigos.  


**** Dice Rajoy que representa la esperanza de millones de españoles. La falsa esperanza en la falsa alternativa.

Comentarios (73)

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52 HERNAN, día 30 de Septiembre de 2009 a las 17:46
...entonces el Dios de los ejércitos, movido por su ira vengadora, nos donó a Carlos Marx, para acabar con tamaña injusticia...

Es que así no hay forma...
53 Sorel, día 30 de Septiembre de 2009 a las 18:02
Evidentemente, una de las consecuencias de la Revolución Industrial fue el nacimiento y desarrollo de movimiento obrero.

Obreros que fueron engañados tanto por los llamados socialistas utópicos, como por los socialistas científicos.

Consecuencia: creación de la Asociación Internacional de Trabajadores o Primera Internacional, donde ya podemos encontrar, participando en ella, a uno de los personajes más siniestros y nocivos de la Historia, Karl Marx, y a su esbirro Engels.

Consecuencia: el exterminio de más de 100.000.000 de seres humanos en nombre de una utopía fantasmagórica.

Mi intención es señalar que el movimiento obrero, nacido de la mencionada revolución industrial, pudo haber tomado otras vías en consonancia con la doctrina social católica y no dejarse arrastrar por tipejos como Marx, Engels o el anarquista Bakunin.
54 jjvr, día 30 de Septiembre de 2009 a las 18:31
¿Posible arreglo en Honduras?


Vuelven los diputados zelayistas

El Congreso de Honduras denuncia un creciente tráfico de armas procedente de El Salvador


http://www.eldiarioexterior.com/articulo.asp?idart...

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El diputado del Partido Nacional y presidente de la Comisión de Seguridad y Narcotráfico del Congreso hondureño, Rodolfo Zelaya, denunció que se está produciendo un tráfico a gran escala de armas procedentes de El Salvador. Mientras, la vuelta a la Cámara legislativa de los miembros que apoyan al depuesto Manuel Zelaya parece indicar que la situación del país puede estar normalizándose.

Según la denuncia hecha en sede parlamentaria por Rodolfo Zelaya, las armas que están entrando de forma masiva en territorio de Honduras procedentes de El Salvador servirían para organizar grupos guerrilleros y terroristas. El diputado del Partido Nacional fundamentó sus afirmaciones en informes de Inteligencia militar y policial de varios países centroamericanos, así como declaraciones de miembros de comisiones de seguridad y narcotráfico de la región, según informó la prensa local hondureña.

Las armas estarían llegando al país centroamericano "para asesinar personalidades, para hacer guerrilla y actos terroristas ", dijo Zelaya. A esto añadió que "Honduras es víctima del narcotráfico, del crimen organizado, de los sicarios, de los terroristas y ahora somos víctimas de los guerrilleros". Los materiales objetos de este tráfico serían artefactos explosivos, detonadores, armas de gran calibre, municiones y "todo un arsenal".

Posible normalización

Diversos analistas están apuntando a una progresiva normalización de la situación en el país, de la que un primer indicio sería la vuelta de los diputados zelayistas al Congreso Nacional. Esta se produjo este lunes. Según lo publicado en diversos medios estadounidenses y hondureños, Estados Unidos estaría intentando conseguir un acuerdo que satisfaga las reclamaciones de las partes enfrentadas.
La propuesta de la Administración de Obama consistiría en mantener la celebración de las elecciones del 29 de noviembre previo retorno de Zelaya a la presidencia. Se trataría de una vuelta temporal, puesto que el acuerdo que negocia Estados Unidos contempla que el mandatario depuesto renunciara a su cargo unas horas o un día después de volver a asumirlo. Las partes en conflicto estarían estudiando esta propuesta para llegar a un acuerdo.
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Un saludo
55 jjvr, día 30 de Septiembre de 2009 a las 18:49
Otra versión del arreglo en Honduras

“Micheletti renuncia si Zelaya acepta arresto domiciliario”

http://www.latribuna.hn/web2.0/?p=46460

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TEGUCIGALPA.- El empresario hondureño Adolfo Facussé aseguró hoy que el presidente, Roberto Micheletti, acepta renunciar si el depuesto mandatario, Manuel Zelaya, fuera repuesto nominalmente en el cargo pero bajo arresto domiciliario y el Gabinete de ministros gobernara el país.
“El presidente Micheletti aceptó renunciar si el presidente Zelaya se sometía a juicio”, declaró Facussé a los periodistas, al explicar una propuesta que él planteó hace dos semanas, a título personal, en un intento por promover el diálogo sobre la crisis política que vive Honduras.
Según ese plan, Micheletti renuncia, “se instaura a Zelaya y en el mismo acto un juez le notifica” a éste las acusaciones que pesan en su contra por delitos políticos y comunes, le anuncia que “va a juicio y tiene casa por cárcel”, indicó el empresario.
“Básicamente, lo que estamos proponiendo es tener un presidente ‘de nombre’ y un Consejo de Ministros mandando en el período este que falta para las elecciones” del 29 de noviembre próximo, añadió.
Micheletti ha reiterado que está dispuesto a renunciar si Zelaya no asume la presidencia y se nombra a una tercera persona que asuma la Jefatura de Estado para agotar el mandato que vence en enero del año próximo.
En la propuesta de Facussé, “se limitan estrictamente las funciones del presidente Zelaya” para que no pueda destituir a los ministros, salirse del presupuesto o despedir, contratar y trasladar personal, entre otras acciones, apuntó el empresario.
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Un saludo
56 lead, día 30 de Septiembre de 2009 a las 19:18
[Las explicaciones, las claves, de porqué en Gran Bretaña]

Aborda hoy Pío Moa, dentro de la evolución de Europa que ha tratado en los hilos de los muy últimos meses, el momento crucial en que el mundo moderno da, por primera vez en la Historia, el gran y crucial salto desde el empleo obligado de la fuerza humana, como única fuente de energía mecánica (con la ayuda de los animales domésticos, y algo del viento y el agua), más el fuego, como fuente de la energía térmica, situación que prevalecía desde el Neolítico, al empleo de poderosas máquinas impulsadas por una energía mecánica procedente de un combustible fósil, el carbón: es la Revolución Industrial, en la segunada mitad del siglo XVIII, en la que la enorme energía térmica liberada en la combustión del carbón se transforma en energía mecánica mediante la máquina de vapor.

Moa esboza las posibles explicaciones, las claves (como se ha indicado en el blog) de que ese gran salto en la Historia de la Humanidad se dé en el Reino Unido (asunto ya tradicional en la historiografía económica). Mi opinión es que esas explicaciones o claves están implícitas o explícitas en los siguientes párrafos del texto de Moa:

(1) Más o menos en paralelo con las revoluciones políticas, pero sin relación apreciable con ellas, brotaron en Gran Bretaña inventos e innovaciones técnicas que impulsarían la Revolución industrial,

(2) No obstante, esas condiciones favorables no habrían dado lugar a la citada revolución sin la iniciativa y las ideas afortunadas de algunos hombres con espíritu de lucro y de dominio de la naturaleza, tal como Bacon había propuesto.

(3) Aunque las invenciones debieron poco propiamente a la ciencia, ya que se desarrollaron como mera tecnología empírica, sin mucha atención a principios generales, la actitud científica pesó de todas formas en ellas, y pronto se combinarían los dos factores, el científico y el empírico-técnico, para dar mayor impulso a la industria

(4) Nació de ahí un doble proceso de mayor productividad agraria y de disponibilidad de una masa de trabajadores para las nuevas industrias

(5) Pero los inventos y destrezas técnicas necesarias para utilizarlos se difundirían con rapidez por Europa, prueba de que las condiciones generales en muchos países europeos se parecían a las inglesas, aunque no hubiera surgido en ellos la chispa inicial.


Hagamos más explicitas esas claves:

(1) Sí creo que hay una clara relación con las revoluciones políticas; la Revolución Industrial es el momento en que la burguesía británica (terratenientes, grandes comerciantes, hombres de negocios), asegurado su poder político y social en la gran revolución burguesa de finales del XVII (la Revolución Gloriosa de 1688, con su Bill of Rights: la primera Revolución burguesa), puede llevar a cabo su proyecto económico, que se proyecta sobre el gran mercado colonial de su Imperio, una escala territorial que nadie, excepto España, tiene en esos momentos.

(2) Tenemos en este texto la referencia a los necesarios espíritu del capitalismo y espíritu científico que eclosionan en el Reino Unido en los siglos XVI y XVII (además de en otros países europeos, tanto protestantes -como señala Weber- como católicos-como le matizan Rafael Termes y H.M Robertson, situación que apunta Moa).

(3) Aunque, como se ha señalado en otras ocasiones en el blog, la Ciencia (cuyo espíritu se ha mantenido a lo largo de la Edad Media entre clérigos y religiosos) se hace autónoma a partir del siglo XVI (con episodios que manifiestan la dura batalla por la autonomía respecto de la religión, como la condena a Galileo). Aunque son varios los países donde se hace Ciencia, las figuras de Francis Bacon y, sobre todo, de Isaac Newton revelan la maduración que el nuevo espíritu científico empirista había alcanzado en las Islas Británicas. Ese espíritu empirista, cuya dimensión ingenieril (inventar cachivaches útiles para trabajar) es tan característica de los británicos (y de los anglosajones, en general).

(4) Con nuevos sistemas agrícolas, como "la rotación Norfolk" [*], el campo británico se hace más productivo lo que permite que aumenten las rentas de los terratenientes, terratenientes que, ya imbuídos del espíritu empresarial no aseguran sus rentas con títulos de Deuda del Estado (como hacían los timoratos y poco emprendedores terratanientes españoles con sus inmensas rentas) sino que se aprestan a invertir en los nuevos negocios que surgen en la nueva e inédita coyuntura:

http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_Norfolk

[*] En España, país grande territorialmente, cuando se producía una crisis de subsistencia por aumento de población, se talaban bosques, se roturaba la tierra, y a seguir con los métodos tradicionales: ni asomo de investigar en métodos más productivos (para qué, si hay tanto territorio).

(5) Los 4 apartados anteriores, confluyendo en un momento dado en un sólo país, creo que nos explican, nos dan las claves, porqué fue en el Reino Unido, especialmente en Inglaterra, donde se produjo ese gran salto en la Historia de la civilización, la Revolución Industrial, es decir:

** Una Revolución política y social burguesa, primera en la Historia

** Un gran mercado, el Imperio británico, al que surtir de nuevas y masivas producciones

** Espíritu empresarial correspondiente al moderno Capitalismo

** Cultivo de la Ciencia y actitud tecnológica para obtener nuevas máquinas y herramientas

** Mayor productividad agraria aumentando las rentas de la tierra

** Gran reserva de mano de obra que sale del campo

Y, completando lo anterior, como dice Moa:

Los inventos británicos coincidieron con un maduro sistema financiero, préstamos a bajo interés (el 5%) y una ya densa red de comunicación de ideas y noticias, que permitieron convertir rápidamente las innovaciones en negocios productivos. Inglaterra disfrutaba, además, de una masa de capitales acumulados mediante el comercio y la explotación colonial, y de una economía unitaria, al revés que el resto del continente, donde las numerosas tarifas y peajes locales estorbaban el tráfico. Disponía también de minas de carbón, hierro y otros minerales imprescindibles, utilizables sin altos costes de transporte.







57 lead, día 30 de Septiembre de 2009 a las 19:34
[El ciudadano Zelaya, ex-Presidente de Honduras]

jjvr #54 y 55

Según un pequeño editorial de El Mundo de ayer bajo el título Micheletti huye hacia delante, "un informe presentado en el Congreso de los EEUU señala que la destitución de Zelaya fue legal, pero su expulsión del país no fue constitucional".

Es decir, separando los pasos del proceso, lo que dice realmente el informe es:

La destitución del Presidente Zelaya fue legal, pero la expulsión del ciudadano Zelaya del país no fue constitucional [*]

Es decir, si la decisión de la destitución de Zelaya la tomó el Tribunal Supremo, esa decisión es legal e inamovible. El ciudadano Zelaya no es ya el Presidente de Honduras, se ponga como se ponga Obama y demás.




[*] Según he leído, es inconstitucional, sin mediar un proceso judicial, privar a cualquier ciudadano honureño de su ciudaddanía y expulsarlo del país.
58 jjvr, día 30 de Septiembre de 2009 a las 20:01
#57 lead

En una entrevista en esRadio el otro día, un escritor hondureño cuyo nombre no recuerdo, dijo que lo habían echado para que no pasara como con Chávez en Venezuela cuando le dieron el golpe. Lo dejaron dentro y revirtió la situación.

De todos modos, las dos noticias de #54 y #55, con una toma simbólica del poder por parte de Zelaya y los americanos detrás parecen una solución verosímil y no traumática.

El Mundo está un poco pastelero últimamente.

Un saludo
59 lead, día 30 de Septiembre de 2009 a las 20:24
[Michetti no debe admitir que Zelaya es Presidente]

jjvr #58

La propuesta que reproduces en #54 dice:

Se trataría de una vuelta temporal, puesto que el acuerdo que negocia Estados Unidos contempla que el mandatario depuesto renunciara a su cargo unas horas o un día después de volver a asumirlo.

Si se acepta esa propuesta, se deja mal al Tribunal Supremo; si éste lo ha destituído, Zelaya no puede volver a la Presidencia ni por un segundo. Aparte de que, una vez repuesto en el cargo, ya se encargará él mismo y sus fieles, con apoyo de Chávez, Lula e Insulza, y con Obama haciendo de "tonto útil", de darle vuelta a la situación, como recuerda ese escritor hondureño que hizo Chávez.

Micheletti tiene razón (tu post #55):

Micheletti ha reiterado que está dispuesto a renunciar si Zelaya no asume la presidencia y se nombra a una tercera persona que asuma la Jefatura de Estado para agotar el mandato que vence en enero del año próximo.

Y todavía mejor:

“El presidente Micheletti aceptó renunciar si el presidente Zelaya se sometía a juicio”, (aunque, para ser precisos, Micheletti supongo que habrá dicho "el ex-Presidente Zelaya".
60 jjvr, día 30 de Septiembre de 2009 a las 20:45
#59 lead

El escritor hondureño es Cesar Indiano y aquí:

http://www.libertaddigital.tv/ldtv.php/beta/videop...

está la entrevista de que hablaba.

En cualquier caso lo que parece que toma forma es que:

1/ Zelaya no se va a perpetuar en el poder.

2/ Habrá elecciones el 29 de Noviembre y serán reconocidas por la "comunidad internacional"

3/ Zapatero ha hecho el canelo como siempre.

4/ Chávez ha fallado el "golpe"

Un saludo
61 DeElea, día 30 de Septiembre de 2009 a las 21:58
Desde un principio la “opinión publica” (los medios de comunicación) se decantaron rápidamente por declarar los sucedido en Honduras como un golpe de estado dado por los militares y tal y tal , lo que servia a su vez para justificar por anticipado la ya prevista actitud de las democracias liberales occidentales respecto a lo realmente sucedido en el país.

Pero ocurrió por suerte para los Hondureños que en sus instituciones existe alguna persona o personas que no se chupan el dedo, y en previsión de lo que podía suceder (como realmente ha sucedido) y encontrarse con el rechazo y demonización de los “exportadores de los sistemas demócrata-liberales”, mas preocupados por lo visto en otros intereses, supongo “comerciales”, que en la defensa de los valores que supuestamente dicen defender. Y decidieron entonces expulsar del país al tiranillo del sombrerillo en vez de detenerlo y juzgarlo dejando en patética evidencia las reacciones posteriores de la gran troupe de “legalistas demócratas” varios.

Así si las instituciones Hondureñas hubiesen detenido al ridículo pelele y tiranuelo para juzgarlo (que era lo propio) les hubiesen servido en bandeja una razón para extremar lo que ahora se traen entre manos. Eso sin mencionar los truculentos editoriales con los que nos hubiese regalado la prensa en general y la occidental en particular. Sin embargo ahora han quedado todos en evidencia ¡Lamentable!
62 DeElea, día 30 de Septiembre de 2009 a las 22:54
Porque la Revolución Industrial en realidad con qué fin se buscaba ¿con el de el bienestar de los pueblos? ¿O con el de la victoria comercial sobre los competidores? en esto los hechos históricos son testigo y faro.
Los descubrimientos técnicos y científicos son en si generalmente positivos y neutros, quedando su carga moral en el uso que se los pretenda dar. por ejemplo si estos descubrimientos técnicos son en realidad armas para una guerra aunque esta no sea mas que una guerra comercial, terminan siendo negativos, por que si el fin de la revolución industrial es ganar una guerra comercial eterna en la que los cañones son el “aumento de la producción” y el dominio mundial del comercio y de las rutas comerciales sin otro objetivo aparente que la “santa” libertad de lucrarse sobre y por encima de todo, prefiero por supuesto el viejo sistema tan humilde en ese sentido, donde se prefería la derrota en el campo de batalla y el deshonor a la miseria material como derrota., y eso sin tener en cuenta que el principal damnificado ha sido Europa (como queda patente hoy día) especialmente en las naciones que intentaron hacer sombra a los amigos puritanos y ese espíritu suyo tan comercial y especulador.

Es por eso tal vez que estos otros párrafos de Spengler se adapten y se sigan tan coherentemente con los que puse esta mañana:

“Desde finales del siglo XVIII estas potencias materialistas y plebeyas han recurrido consecuentemente a medios bélicos por completo distintos, más adecuados a su pensamiento y a su experiencia. Junto a los ejércitos y a las flotas, destinados cada vez más a fines por completo ajenos a las naciones mismas y correspondientes sólo a los intereses financieros de grupos particulares (la denominación de «guerra del opio» ilustra esto drásticamente) se desarrollaron métodos de estrategia económica que condujeron, muchas veces «en plena paz» a batallas, victorias y acuerdos de paz puramente económicos. El soldado auténtico – un Moltke por ejemplo – despreciaba estos métodos y subestimaba seguramente su acción. En cambio, tanto mejor supieron apreciarlos los estadistas «modernos» quienes, de acuerdo con su origen y su disposición, pensaban en primer lugar económicamente y sólo después – quizás – políticamente. La disolución progresiva de la soberanía del Estado por el parlamentarismo ofrecía la posibilidad de aprovechar en este sentido los órganos del poder estatal. Así sucedió, sobre todo en Inglaterra, que a mediados del siglo XIX se había convertido por completo en una «nación de shopkeepers». La potencia enemiga no había de ser sometida militarmente, sino arruinada económicamente como competidora; pero conservada como consumidora de las mercaderías inglesas. Ésa ha sida la meta del imperialismo «liberal» librecambista desde Robert Peel. Napoleón concibió el bloqueo continental como un medio puramente militar porque no disponía de ningún otro contra Inglaterra. En el continente no hizo sino crear nuevas dinastías, mientras que Robert Peel fundaba colonias comerciales y plantaciones en sitios lejanos. Pero Inglaterra no emprendió la guerra de 1914 por Francia, ni siquiera por Bélgica, sino «por el weekend», para terminar, de ser posible y de una vez para siempre, con Alemania como competidora económica. En 1916 empezó, junto con la guerra militar, la guerra económica siendo que la misma debía ser continuar luego de que la primera llegara, necesariamente, a su fin. Desde ese momento, los objetivos de la guerra se buscaron cada vez más decididamente en esa dirección. El tratado de Versalles no habría de fundar una era de paz, sino regular de tal modo la distribución del poder que el objetivo propuesto pudiera ser asegurado en todo momento con nuevas exigencias y medidas. De aquí la entrega de las colonias y de la flota mercante; la confiscación de los depósitos bancarios, las propiedades y las patentes en todos los países; la secesión de regiones industriales como la Alta Silesia y el territorio del Sarre; la instauración de la república de la que se esperaba, con razón, la muerte de la industria a manos de las organizaciones obreras, omnipotentes ya; y por último, las reparaciones, que, al menos a juicio de Inglaterra, no debían significar una indemnización de guerra sino una carga permanente sobre la economía alemana hasta lograr su agotamiento.”
63 DeElea, día 30 de Septiembre de 2009 a las 23:29
Lead

Me temo que estos asuntos no se pueden resumir con estos dos eufemismos que suelta usted:

“** Mayor productividad agraria aumentando las rentas de la tierra

** Gran reserva de mano de obra que sale del campo”


Por que ciertamente en este sentido como señala el señor Moa, la cuestión no es tan asín de sencilla, simpática e ingeniosa, sino que su comprensión requiere de una explicación que se resiste al análisis de lo políticamente correcto. Así dice Moa:

“ Paradójicamente, las máquinas, lejos de eliminar el trabajo, lo multiplicaron y lo hicieron más penoso y sistemático. La mano de obra necesaria vino asegurada por el aumento de la población inglesa, que pasó de casi 6 millones a mediados del siglo a 11 millones hacia finales, una tasa de crecimiento superior a las europeas, debida a mejoras que aumentaron notablemente las cosechas; y a los enclosures o cercamientos, ya iniciados, como vimos, en la época de los Tudor, consistentes en la expulsión de los campesinos de las tierras comunales. En los siglos XVI y XVII, las expulsiones tenían por objeto dedicar el terreno a la cría lanar, pero en el XVIII buscaban rentabilizar los cultivos. A partir de 1760, los cercamientos cobraron el impulso definitivo, que en unas cuantas décadas privatizarían la práctica totalidad de las tierras comunales, de las que fueron desalojadas, a menudo violentamente, cientos de miles de familias que antes tenían en ellas sus medios para una precaria subsistencia y quedaban en la miseria, mientras los dueños de los latifundios capitalizaban la tierra e introducían mejores técnicas; fenómeno similar al del recorte de los resguardos indios y venta de tierras realengas en Hispanoamérica.

Nació de ahí un doble proceso de mayor productividad agraria y de disponibilidad de una masa de trabajadores para las nuevas industrias, en las que tenían que trabajar a menudo padres, madres y niños con salarios mínimos.”



Es evidente que esas expropiaciones y desamortizaciones se acometen para una mejor explotación y productividad de las tierras, lo que también queda claro que esa mejora de la productividad y de la renta no estaba destinada a los campesinos y población en general pues esas reformas se podían haber aplicado igualmente sin necesidad de expropiar esas tierras comunales para “vendérselas” a esos audaces “hombres de negocios”, claro que así tal vez por ser tantos a repartir la rentabilidad (que también es un factor ¿verdad?) bajaba esta.

En fin como hoy me ha dado por Spengler les pongo otro párrafo:

“Esta revolución, que duró más de un siglo, no tiene esencialmente nada que ver con la "economía». Constituye un largo período de descomposición de la vida total de una cultura, incluyendo a la cultura misma como cuerpo viviente. Se descompone la forma interior de la vida y, con ella, la fuerza de exteriorizarla por medio de obras creadoras – que, en conjunto, constituyen la historia de los Estados, las religiones y las artes – expresándola luego de haber alcanzado el punto máximo de sus posibilidades. El individuo, con su existencia privada, sigue la marcha de la totalidad. Su acción, su conducta, su voluntad, su pensamiento y su experiencia constituyen necesariamente un elemento, por mínimo que sea, de esta evolución. Si a esto lo confunde con meras cuestiones económicas, ello ya es un signo de la decadencia que se produce también en su interior; ya sea que lo advierta y lo reconozca, o no. Se sobreentiende que también las formas económicas son cultura en el mismo grado que los Estados, las religiones, los pensamientos y las artes. Pero de lo que hoy se habla no es de las formas de la vida económica, que nacen y se extinguen independientemente de la voluntad humana, sino del producto material de la actividad económica que hoy se equipara directamente con el sentido de la cultura y de la historia; siendo que su disminución se interpreta, de un modo completamente materialista y mecanicista, como «causa» y contenido de la catástrofe mundial.
El escenario de esta revolución de la vida, y al mismo tiempo su «territorio» y su expresión, es la gran ciudad, tal como ésta comienza a formarse en la declinación de todas las culturas. En este mundo de piedra y petrificante se aglomera cada vez más el pueblo desarraigado que le resulta sustraído al agro campesino. Es «masa» en un sentido espantoso; es arena humana informe con la que pueden, sin embargo, amasarse productos artificiales y, por tanto, efímeros, como los partidos políticos y las organizaciones diseñadas de acuerdo con programas e ideales, pero en los que se han extinguido las fuerzas del crecimiento natural – impregnado de tradición por la secuencia de las generaciones – y, sobre todo, se ha extinguido en ellos la fertilidad natural de toda vida, el instinto de la perduración de las familias y de las estirpes. La abundancia de hijos, el primer signo de una raza sana, se convierte en algo molesto y ridículo. Es éste el signo más grave del «egoísmo» de los hombres de las grandes ciudades; de estos átomos devenidos en independientes. Este egoísmo no es la antítesis del colectivismo actual; entre ambos no hay ninguna diferencia. Un montón de átomos no está más vivo que un átomo aislado. Es la antítesis del instinto de continuar viviendo en la sangre de los descendientes, en la preocupación creativa por los mismos y en la perduración de su nombre. En lugar de ello, surge en cantidades inverosímiles la inteligencia desnuda, como única maleza del empedrado urbano. Esta inteligencia ya no es la profunda y sobria sabiduría de las viejas estirpes campesinas que se mantiene auténtica mientras perduran las estirpes a las que pertenece. Por el contrario, es el mero espíritu cotidiano, el de los diarios, el de la literatura de ocasión y de los mítines; es el espíritu sin sangre que roe con su crítica todo lo que de cultura auténtica, brotada y crecida, queda aún vivo y en pie.”


64 DeElea, día 30 de Septiembre de 2009 a las 23:45
No hace mucho comentaba de pasada algo sobre la obra de Sombart y sus estudios sobre el capitalismo. De los que imagino Weber no era ignorante. Bien pues aquí le dejo un interesante, serio y seguramente “polémico” texto (en mi opinión) donde en cierta manera se conjugan y se suceden las conclusiones de ambos autores en una sola y encadenada:

http://foster.20megsfree.com/422.htm

En fin Buenas noches

¡¡arriba España, arriba Honduras y arriba la Hispanidad!!

Y Que Dios las guarde.


65 lead, día 30 de Septiembre de 2009 a las 23:51
[La imprescindible mejora de las condiciones materiales]

DeElea #62

prefiero por supuesto el viejo sistema

El viejo sistema era el injusto Antiguo Régimen absolutista, con una base energética que no había variado en lo fundamental desde el Neolítico; como digo en mi post #56:

... el momento crucial en que el mundo moderno da, por primera vez en la Historia, el gran y crucial salto desde el empleo obligado de la fuerza humana, como única fuente de energía mecánica (con la ayuda de los animales domésticos, y algo del viento y el agua), más el fuego, como fuente de la energía térmica, situación que prevalecía desde el Neolítico, al empleo de poderosas máquinas impulsadas por una energía mecánica procedente de un combustible fósil, el carbón: es la Revolución Industrial, en la segunda mitad del siglo XVIII,

¿Estás queriendo decir, abominando de la Revolución Industrial, que mejor hubiera sido continuar con la sociedad estamental e injusta del Ancien Régime, con toda clase de privilegios para unos muy, muy pocos (privilegios que incluían no pagar impuestos), una sociedad caracterizada por la escasez para los más y la enfermedad para todos?

El texto de Spengler parece achacar la guerra al mundo moderno que surge de esa Revolución Industrial. Como si los 7.000 anteriores años de la Historia no hubieran sido una sucesión incesante de guerras y conflictos.

El mundo, que incorpora a su Economía, de forma continuada y cada vez más extendida, los inmensos avances científicos y tecnológicos que comienzan a hacerse realidad desde la Revolución Industrial, ciertamente no ha eliminado la guerra y el conflicto, y puede que nunca lo consiga. Pero ese mundo industrializado ha hecho realidad para miles de millones de seres humanos una vida más digna y más satisfactoria como nunca hubiera soñado antes.

Es cierto que las máquinas, la Ciencia y la Tecnología, mejorando nuestras condiciones materiales no nos darán por ellas mismas la felicidad; si hay alguien que lo cree, se equivoca. Pero también se equivoca quien desprecia la mejora de la condición material del ser humano, pues esa mejora (santos, ermitaños y ecologistas primitivistas a lo John Zerzan
aparte) es condición necesaria, aunque no suficiente, para una vida plena verdaderamente humana. Aunque no sólo, somos seres materiales que necesitamos vivienda, vestido, comida, energía, vencer a la enfermedad y prolongar nuestra vida.

El problema no está ni en la Ciencia, ni en la Tecnología ni en la Economía: todas esas disciplinas aportan soluciones. El problema está en el resentimiento, la envidia, la codicia y todas esas emociones irracionales que dificultan una vida ordenada en comunidad. De cómo mejorar esa vida en comunidad, de la libertad para poder desarrollar nuestros planes, del trabajo responsable, del respeto a la ley y del respeto de los poderes públicos a la sociedad a la que sirven (y que les paga el sueldo), de erradicar comportamientos parasitarios,... de eso es de lo que tenemos que preocuparnos y hablar.
66 lead, día 1 de Octubre de 2009 a las 00:10
[Invencion nº10 de Bach]

Hoy hemos hablado del genio humano que produjo inventos que, utilizándose masivamente en la nueva Revolución Industrial, acabó con el Antiguo Rágimen.

Veamos, oigamos otra clase de genio, de invención: la nº 10, de Juan Sebastián Bach, músico que representa la cima del Barroco musical, dentro del Antiguo Régimen (en esto el Antiguo Régimen fue insuperable):

Primero por un pianista normal:

http://www.youtube.com/watch?v=9YmmGIBAMe8

Ahora, por el que quizá fue el mejor intérprete de Bach, el gran Glenn Gould:

http://www.youtube.com/watch?v=7z9_OTYo3io&NR=...

67 lead, día 1 de Octubre de 2009 a las 00:24
[Invención nº13]

Ahora podemos comparar las dos interpretaciones de la Invención nº 13:

Cory Hall:

http://www.youtube.com/watch?v=376WmI74mxc&fea...

Glenn Gould:

http://www.youtube.com/watch?v=LgMkkR1iFYw&fea...

A mí me gusta más la interpretación de Gould, al igual que en el caso anterior (nº 10).
68 lead, día 1 de Octubre de 2009 a las 00:31
[Música para insomnes: la Invención nº 15, última de la serie]

Cory Hall:

http://www.youtube.com/watch?v=QbRWpdyQKUo&fea...


Gould:

http://www.youtube.com/watch?v=nXDGgk3IiQY&fea...
69 lead, día 1 de Octubre de 2009 a las 01:45
[Hechos acerca de la Revolución Industrial, de von Mises: la mejora de la vida de las masas]

[Supongo que Moa ya lo haya leído]

DeElea #62 y 63

El pasado 19 de Septiembre puse el enlace al siguiente trabajo de Ludwig von Mises en el Acton Institute:

Hechos acerca de la Revolución Industrial

http://www.institutoacton.com.ar/articulos/lmises/...

Creo que este trabajo es interesante a la vista de los párrafos 5º y 6º del texto de Moa de hoy.

Extracto lo siguiente de von Mises que me parece fundamental, en línea con mi post #65, especialmente el párrafo 3º por el final:

Los dueños de las fábricas no tenían facultad para obligar a nadie a aceptar un empleo fabril. Sólo podían contratar a los que estaban dispuestos a trabajar por los salarios que les ofrecían.

Por bajos que fuesen estos salarios, representaban, sin embargo, mucho más de lo que esos pobres podían ganar en cualquier otra actividad accesible para ellos.

Decir que las fábricas hicieron que las amas de casa abandonasen la crianza de sus hijos y las cocinas, y sacaron a los niños de sus juegos es tergiversar los hechos. Esas mujeres no tenían nada que cocinar ni qué dar de comer a sus hijos. Esos niños eran desposeídos y hambrientos. Su único refugio era la fábrica. Esta, los salvó de morir de hambre en el sentido estricto de la expresión.


Es deplorable que hayan existido estas condiciones. Pero si se quiere culpar a los responsables, no se debe mencionar a los propietarios de las fábricas, que animados por el egoísmo, por supuesto, y no por altruismo--hicieron todo lo que estuvo a su alcance por
eliminar esos males. Lo que los provocó fue el orden económico de la era pre-capitalista, el orden imperante en los viejos tiempos.



Más adelante dice von Mises sobre a quien van destinados los productos de esa nueva Economía que alumbra la Revolución Industrial:

...el sistema fabril, que inauguró una nueva modalidad de comercialización y producción. Su rasgo característico fue que las manufactureras no estaban destinadas ya a satisfacer el consumo de un puñado de ricos solamente, sino también el consumo de los que hasta entonces habían desempeñado un ínfimo papel como consumidores.

El objetivo del sistema fabril fue producir artículos baratos para los más. La fábrica clásica de los primeros días de la Revolución Industrial era la tejeduría de algodón. Pero los artículos de algodón que producía no tenían demanda entre los ricos. La gente acaudalada prefería la seda, el lino y la batista.

Siempre que la fábrica con sus métodos de producción en masa en los que se utilizaban máquinas accionadas por energía mecánica invadió un nuevo campo de la producción, lo hizo empezando con artículos baratos para las masas. Sólo en una etapa más avanzada las fábricas fueron dedicándose a producir artículos más refinados, y, por ende, más costosos, cuando el mejoramiento sin precedentes del nivel de vida de las masas acarreado por esas fábricas, hizo lucrativa la aplicación de los métodos de producción en masa a los artículos de mejor calidad.

Así, por ejemplo, por muchos años el calzado fabricado sólo lo adquirían los proletarios, mientras los consumidores más pudientes seguían optando por el calzado hecho a mano, los talleres de sudor de los que tanto se habla, no produjeron ropa para los ricos, sino para las personas de modestos recursos. Las damas y caballeros aristocráticos seguían prefiriendo los vestidos, y trajes a la medida.

El hecho sobresaliente de la Revolución Industrial es que inauguró una era de producción en masa para la demanda de las masas. Los asalariados ya no trabajan solamente para el bienestar de otros. Ellos mismos son los principales consumidores de los productos que salen de las fábricas. El gran comercio depende del consumo en masa.
70 bacon, día 1 de Octubre de 2009 a las 08:23
lead 69 (con perdón)
voy a hacer de abogado del diablo:
"Los dueños de las fábricas no tenían facultad para obligar a nadie a aceptar un empleo fabril. Sólo podían contratar a los que estaban dispuestos a trabajar por los salarios que les ofrecían."

Los traficantes de droga no obligan a nadie a comprarla y consumirla. Aun así, no se legaliza su autoridad.
Ley del aborto: no se obliga a nadie a abortar. Es lo que dicen los que están a favor. Ya lo sabemos. Siempre les contesto lo mismo ¿legalizamos el asesinato? Total, no se obligaría a nadie a matar.
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"Por bajos que fuesen estos salarios, representaban, sin embargo, mucho más de lo que esos pobres podían ganar en cualquier otra actividad accesible para ellos."

Para empezar, lo que ganan no es la magnitud de interés; ésta sería lo que pueden hacer con lo que ganan. El establecimiento de la fábrica sube los salarios, pero en poco tiempo lo hacen también los precios. Hace falta que todo el mundo necesite trabajar en la fábrica. Y no puede ser que baste con que en una familia trabaje uno, los salarios deberán ser suficientemente bajos como para que todos los miembros de una familia en situación de hacerlo busquen trabajar.
¿Ha leído La aldea perdida, de Armando Palacio Valdés?. Sus detractores dice, claro, que el bueno de D. Armando era un defensor del antiguo régimen, como si poner etiquetas fuese lo mismo que dar argumentos. Soy de una tierra donde ocurrió lo de la novela: llegaron las minas y los sueldos altos, todos quisieron trabajar en las minas. Dinero corriendo sin parar. Al cabo de unos años, la silicosis. De vez en cuando, algún muerto. En unas décadas, cierran las minas. Para entonces se había abandonado el campo por la mayoría. Despoblación, masas de trabajadores no cualificados huyendo a las ciudades para acabar trabajando de camareros.
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"El objetivo del sistema fabril fue producir artículos baratos para los más. La fábrica clásica de los primeros días de la Revolución Industrial era la tejeduría de algodón. Pero los artículos de algodón que producía no tenían demanda entre los ricos. La gente acaudalada prefería la seda, el lino y la batista."

Como sabe, la parte más difícil e importante en la moderna empresa no es producir un bien, sino convencer a la gente de que lo necesita. Era más fácil engañarse en los tiempos inmediatamente posteriores a la revolución indistrial; cada vez va resultando más difícil.

Hay una cosa en la que le doy toda la razón: nadie obliga a la gente a consumir cada vez más, y quien esté descontento con la actual situación debería empezar por no hacerlo.
71 egarense, día 1 de Octubre de 2009 a las 18:01
Hoy les presento dos vídeos. Uno es una escena de la película 1984, muy interesante, para comprender la mentalidad de la fuerza o fuerzas, que se han apoderado casi por completo del globo, y por tanto, probablemente sea nuestro futuro.
El otro es una intervención del congresista estadounidense Ron Paul, que habla sobre fondos, es algo antiguo pero lo presento como presentación valga la redundancia de este político del Partido Republicano, que parece hablar un lenguaje distinto. Para empezar es partidario de acabar con la FED, lo que seguramente acabará con él...

1984
http://www.youtube.com/watch?v=5wpQ5ltwuvw&fea...

RON PAUL
http://www.youtube.com/watch?v=_up6PUZz2Ss&fea...
72 egarense, día 1 de Octubre de 2009 a las 18:11
#70 Bacon...
Vea usted estos tres vídeos que revelan como funciona la industria hoy en día (le dejo el primer enlace) y luego me dice, hasta que punto estamos más o menos engañados ahora sobre consumo...
http://www.youtube.com/watch?v=2GqO917peIw&fea...
73 egarense, día 1 de Octubre de 2009 a las 18:26
Un ruso advierte sobre la realidad de la Unión Europea...

http://www.youtube.com/watch?v=Akwhyd9ozy0&fea...

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