Pío Moa

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La persecución religiosa en España

2 de Abril de 2008 - 13:02:24 - Pío Moa

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Ayer, conferencia en Jerez patrocinada por las hermandades y cofradías de la ciudad, en el ciclo sobre II República y religiosidad popular. Lleno total, con mucha gente de pie y en el pasillo inmediato. Algunas intervenciones de izquierdistas, siempre interesantes (no capciosas, como varias de Zaragoza, aunque las preguntas capciosas suelen ser las mejores). La prensa, algo menos sectaria que en la ciudad de los Sitios. He aquí el texto de la conferencia. Ruego a los lectores que estén de acuerdo le den la máxima difusión, como a la de Zaragoza:

LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA EN ESPAÑA
 
Como es sabido, durante la guerra civil española se produjo una de las mayores persecuciones religiosas de todos los tiempos, marcada por muy numerosos actos de vesania y de crueldad extrema con fines explícitos de exterminio del clero y de los fieles más militantes, abarcando la matanza incluso a gente por el mero delito de ir a misa. Hubo además un programa deliberado de erradicación de cuanto recordase la religión cristiana: incendio de iglesias y monasterios,  destrucción de las cruces y lápidas con signos religiosos en los cementerios, destrozo o robo de objetos valiosos de culto, de bibliotecas valiosísimas, etc. Dada la enorme acumulación de cultura y arte debida a la Iglesia, la persecución causó daños invalorables al patrimonio histórico, artístico y bibliográfico de la nación.
 
Esta persecución no irrumpió como un rayo en un cielo sin nubes. Al contrario, fue preparada por un hostigamiento permanente desde el siglo XIX, que alcanzó su máxima intensidad durante la II República. La acción anticristiana comenzó, apenas llegado el nuevo régimen, con la célebre quema de conventos, bibliotecas, obras de arte y centros de enseñanza, protegida por la inhibición de la fuerza pública. Pero lo más grave no fueron los delitos mismos, con ser gravísimos, sino la autoidentificación casi unánime de las izquierdas con los delincuentes, a quienes otorgaron el título de “el pueblo”. Y como el pueblo es soberano, los delincuentes se convertían así en soberanos de la nueva situación. No creo exagerar en lo más mínimo, pues tal identificación constituye el prólogo de actos todavía peores. Luego las izquierdas rompieron las normas democráticas que decían representar, con una Constitución no laica sino anticatólica, la cual reducía a los clérigos a ciudadanos de segunda y permitía usar el poder, ilegítimamente, para asfixiar a la Iglesia, vulnerando de paso las libertades políticas.
 
Los años siguientes, sobre todo con ocasión de la insurrección de octubre de 1934 – verdadero comienzo de la guerra civil– y el triunfo del Frente Popular en febrero del 36, volvieron los incendios de templos y comenzó la matanza de clérigos, más de treinta en Asturias; y episodios significativos como el de los caramelos envenenados, cuando algunos agitadores soliviantaron a las masas con el cuento de que las monjas distribuían tales caramelos a los niños, provocando así un motín con algún muerto y heridos. La propaganda anticatólica cobró mayor virulencia. Es decir, la sangrienta persecución lanzada al reanudarse la guerra civil en julio de 1936 solo culminó una preparación de años. Poco después de la victoria del Frente Popular, el periódico satírico La traca publicó esta encuesta: “¿Qué haría usted con la gente de sotana?”. Vale la pena citarla como botón de muestra, pues incluye 345 respuestas del siguiente tenor: “Cocerlos como se cuecen los capachos; los prensaba y luego el jugo que soltaran lo quemaba, y con las cenizas y pólvora cañoneaba el palacio del Papa”. “Pelarlos, cocerlos, ponerlos en latas de conserva y mandarlos como alimento a las tropas italianas fascistas de Abisinia”. “Darles una buena paliza de quinientos palos a la salida del sol de cada día”.
 
“Lo que se hace con las uvas: a los buenos colgarlos, y a los malos pisotearlos hasta que no les quedara una gota de sangre”. “Castrarlos, hacerles tirar de un carretón, hacerlos en salsa y darlos a comer a Gil Robles y al ex ministro Salmón”. “Hacerles sufrir pasión y muerte, como Cristo, a ver si, como dignos representantes suyos, lo sufrían con aquella resignación del Nazareno. Si le imitaban en todo, entonces, después de muertos, sería cuando creería en ellos”. “¡Pobrecitos curas! Es tanto lo que les quiero, que uno a uno los haría colgar de la torre de mi pueblo para que no hicieran más crímenes, que bastantes han hecho ¡Canallas!”. “Ponerlos en los cables de luz eléctrica, rociarlos con gasolina, pegarles fuego y después hacer morcillas de ellos para alimento de las bestias”. “Castrarlos. Molerlos. Hervirlos. Hacerlos zurrapas. Echarlos a la estercolera”. 
 
Y así sucesivamente. Las respuestas venían de todo el país, con sus correspondientes firmas, lo que revela dos cosas: el profundo “envenenamiento de la conciencia de los trabajadores”, denunciado por el socialista Besteiro, y la sensación de impunidad que se iba adueñando de aquella gente. De ningún modo se trataba de desahogos grotescos y bravucones, pues actos muy similares se pondrían en práctica pocos meses después. Aquella propaganda incesante creó el ambiente para la gran matanza.
 
El anticatolicismo, no simple anticlericalismo, era el rasgo más propio de las izquierdas y los separatistas catalanes, su cemento de unión por encima de tantas rivalidades como los separaban hasta llevarlos a verdaderas guerras civiles entre ellos. No toda la izquierda, claro está, odiaba a la Iglesia con el mismo grado de intolerancia, pero incluso la más moderada veía con simpatía o indiferencia aquellas conductas y, en el mejor de los casos, se contentaba con abstenerse. Los más tradicionales comecuras eran las izquierdas republicanas, la Esquerra catalana y los anarquistas, mientras que socialistas y comunistas sostenían conceptos algo más pragmáticos que, desde luego, no excluyeron, llegado el momento, su participación de primera fila de la persecución.
                                      
***
 
Este hostigamiento brutal, antidemocrático y sistemático, inclinó al grueso de la Iglesia al bando nacional, que salió en su defensa, frente al revolucionario empeñado en exterminarla. No fue, con todo, una postura unánime. Algunos sacerdotes izquierdistas y bastantes otros separatistas vascos y catalanes trataron de disimular la masacre o justificarla con diversos argumentos y, en esa medida, contribuyeron a ella.
 
Me extenderé un momento sobre estos últimos: en Cataluña se dio el caso curioso de que la Esquerra, pese a su intenso jacobinismo, hiciera lo posible por salvar a los curas nacionalistas. Un informe al cardenal Gomá, guardado en su archivo y recientemente publicado por José Andrés-Gallego y A. M. Pazos, dice: “Ha llamado poderosamente la atención el hecho de que los sacerdotes militantes del catalanismo hayan salido todos indemnes, mientras sucumbían a centenares sus hermanos”. Cabe dudar de que todos los nacionalistas salieran indemnes, pero hubo una operación política para favorecerlos, excluyendo a los curas catalanes no nacionalistas. El propio Vidal i Barraquer pudo librarse, dejando abandonado, al parecer por un malentendido, a su obispo auxiliar, Manuel Borrás, asesinado poco después. El nacionalismo de Vidal, comenta Azaña, “llega a extremos chistosos. No ve con malos ojos la disolución de los jesuitas, pero estima que ha podido hacerse una excepción con los jesuitas de Cataluña, que son de otra manera, y, por supuesto, mejores”.
 
La solidaridad de los clérigos nacionalistas con los martirizados fue escasa, si acaso existió. Madariaga cita a una de sus “lumbreras”, como lo llama, acaso el mismo Vidal i Barraquer: “Los revolucionarios han destruido las iglesias, pero el clero había destruido primero a la Iglesia”. No se entiende cómo pudo ocurrir aquello. Los revolucionarios no solo destruyeron iglesias, sino que masacraron a los sacerdotes. ¿Por qué tenían que hacerlo si los sacerdotes habían servido tan bien a sus designios de arrasar la Iglesia? ¿No debieran haber premiado y felicitado, más bien, a aquel clero tan conveniente para ellos? Al final de estas retorcidas justificaciones queda, de un modo oscuro y contradictorio, la vieja pretensión de presentar a las víctimas como culpables. Posturas que seguimos viendo hoy en el fraile ideólogo Hilari Raguer, por ejemplo.
 
O en el clero nacionalista vasco. Buena parte de él se sentía estrechamente ligado al PNV, en el cual veía un defensor de la religiosidad de los vascos, considerados una especie de nuevo “pueblo elegido”. Quien quizá expresó mejor su insolidaridad radical fue el muy católico Irujo, ministro de Justicia en el Frente Popular, con una propuesta de decreto encaminada a mejorar la imagen de las izquierdas en el extranjero: “La pasión popular, confundiendo la significación de la Iglesia con la conducta de muchos de sus prosélitos, [hizo] imposible en estos últimos tiempos el ejercicio normal del derecho de libertad de conciencia y práctica del culto”. La matanza y destrucción sistemáticas quedaban reducidas, para ventaja de la propaganda de los perseguidores, a la simple eliminación del derecho al culto, atribuido, además, a una “confusión popular”. Las víctimas, por su “conducta”, habían merecido de algún modo el castigo.
 
Al revés que los nacionalistas de Álava y Navarra, los de Guipúzcoa y Vizcaya, creyendo en la victoria de los revolucionarios, optaron por éstos a cambio de un estatuto de autonomía, que se proponían conculcar aprovechando las circunstancias. Cuando los navarros ocuparon Guipúzcoa, la autoridad militar fusiló a 12 ó 14 sacerdotes nacionalistas por sus actividades políticas. El PNV y el clero adicto hicieron grandes protestas en la prensa extranjera y en el Vaticano, apoyándose en sectores “progresistas”, especialmente franceses, pese al carácter tradicionalmente muy reaccionario y antiliberal del nacionalismo vasco. Franco cortó los fusilamientos, pero el clero peneuvista persistió en su campaña para negarle el carácter de defensor de la Iglesia. En realidad, el clero separatista se desentendió de la suerte de los sacerdotes perseguidos, justificando de diversos modos su matanza.
 
El proyecto de decreto de Irujo señalaba, además: “Una parte de la Iglesia católica, concretamente la de Euzkadi, ha sabido en todo momento cumplir su misión religiosa con el máximo respeto al Poder civil (…) Por eso no ha sufrido el más leve roce con sus intereses”. Estas frases eran tan falsas como la anterior. En la zona bajo autoridad del PNV habían sido asesinados nada menos que 55 sacerdotes que, por ser ajenos al separatismo, no merecieron atención reivindicativa ni protesta del clero ni de los políticos sabinianos, tan clamorosos por los fusilados en Guipúzcoa. Otros muchos religiosos vascos fueron masacrados en el resto del país ante la misma fundamental indiferencia de los clérigos nacionalistas.
 
Desde luego, Irujo hizo aquí y allá algunas gestiones en favor de los perseguidos y algunas denuncias ocasionales. Por ellas ha recibido un reconocimiento algo excesivo, si las comparamos con su política básica de ocultación de la verdad, de connivencia con los perseguidores desde el gobierno, y de apoyo a la propaganda revolucionaria, todo ello sin protesta alguna de los religiosos peneuvistas, que yo sepa. Pues esta connivencia de hecho constituía la contrapartida de las vulneraciones del estatuto por el PNV, como exponía el lendacari Aguirre ante las protestas de las autoridades izquierdistas: “Euzkadi sirvió con su ejemplo de único argumento en el exterior, invocado tantas veces en la Sociedad de Naciones y por numerosos políticos, incluso comunistas, como la señora Ibárruri en sus mítines de propaganda exterior”. Los servicios prestados por el PNV y su clero al Frente Popular fueron muy estimables, pero las izquierdas creían excesivo el pago que por ellos se tomaban los sabinianos. Estos precedentes, creo,  ayudan a entender sucesos más recientes.
 
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La persecución, tan apasionada y sistemática, no respondía al odio político, pues la inmensa mayoría de las víctimas no pertenecía a partidos más o menos fascistas, de los que las izquierdas pudieran temer agresiones. Su utilidad desde el punto de vista bélico fue nula, y políticamente perjudicó en extremo a sus autores, al dejar en evidencia sus pretensiones de libertad, humanitarismo y cultura, y alimentó la desgana de Gran Bretaña, Usa y Francia por ayudar al Frente Popular, pese a los clamores "republicanos" y "democráticos" de éste. Esa aparente irracionalidad, unida a una crueldad tan extrema, ha obligado a buscar explicaciones al fenómeno, que a menudo han derivado a críticas a la Iglesia perseguida, y no tanto a sus perseguidores.
 
Entre ellas apenas trataré el bulo de que las iglesias y conventos servían de polvorines o de fortalezas desde donde curas y frailes disparaban contra "el pueblo". El evidente infundio continúa una larga tradición, iniciada en la primera mitad del siglo XIX, cuando los frailes fueron acusados de envenenar las fuentes públicas. Erraríamos al atribuir tales patrañas, por su tosquedad, a mentes incultas "del pueblo", pues, por extraño que suene, han sido divulgadas y más o menos creídas por intelectuales. Con ocasión de la magna pira de conventos, bibliotecas y escuelas a comienzos de la república, Rivas Cherif cuenta una frívola charla entre él y Azaña, en la que éste, "si se le argüía aduciendo la matanza de frailes del 34 del siglo pasado so pretexto de haber envenenado las aguas, decía que él no lo creía así; pero que si el pueblo lo aseguraba, era desde ese momento una verdad histórica irrebatible". En realidad, los bulos partían de círculos relativamente cultos y politizados, que los utilizaban para incitar a masas sugestionables, por lo común del lumpen. No se trata, pues, de una explicación, sino de una parte de la persecución misma. 
 
Madariaga hace una acusación en la línea de la “lumbrera” por él aludida: en la Iglesia predominaría un estilo rutinario, hipócrita y hueco,  sin apenas contenido espiritual, y un nivel cultural muy bajo. Pero el mismo autor se contradice, al menos en parte, al observar cómo las provincias de mayor cultura popular, donde el analfabetismo estaba erradicado, eran las muy clericales de Santander y, especialmente, Álava, “la provincia más devota de toda España”. No obstante, insiste: “Que la Iglesia española, un tiempo gloriosa y liberal, que con Vitoria y Suárez fundara el derecho internacional, y con Mariana definiera al príncipe democrático, viniese a degenerar hasta producir los curas guerrilleros y las monjitas místicas (...) La Iglesia española fue grande mientras se nutrió de la cultura de las grandes universidades del siglo XVI”. Pero ese hecho, aun en el caso de que fuese cierto, de ningún modo podría justificar la persecución. Además, aunque la Iglesia española tuvo parte muy importante en el despliegue intelectual del siglo XVI, y son extremadamente apreciables sus contribuciones a un pensamiento pre liberal, para su propio criterio, religioso y no directamente político, se trata de méritos derivados y no esenciales. Por otra parte, si bien la Iglesia no atravesaba su mejor momento en la II República, suponerla, entonces o en el siglo XIX, compuesta fundamentalmente por curas guerrilleros y monjitas místicas, distorsiona la realidad. La Iglesia mantenía numerosas publicaciones y trabajos de investigación muy variados, e instituciones culturales de primer orden, como la universidad de Deusto, donde se hallaba lo único parecido a una facultad de Economía en el país, cerrada sin mayor reparo por el gobierno de Azaña, tan afecto a la cultura. También se esforzaba la Iglesia en formar élites profesionales y políticas, y por contrarrestar intelectualmente las doctrinas laicistas y revolucionarias, como reconoce Martínez Barrio. Esfuerzo mejor o peor encaminado, pero en conjunto notable. Sin vivir una etapa de brillantez intelectual, tampoco estaba el clero tan decaído como se le achaca, ni mucho menos.
 
En cuanto a la presunción de una religiosidad formulista y hueca, choca con la evidencia de las víctimas, que muy a menudo aceptaron el tormento y la muerte antes que renegar de sus creencias, y lo hicieron perdonando expresamente a sus asesinos. Los célebres versos de Claudel sobre los miles de mártires "y ninguna apostasía" parecen bastante próximos a  la realidad. Pues, como una muestra más del extraño carácter, por así decir antipolítico, de la persecución, a menudo se ofrecía a las víctimas salvarse si hacían algún acto simbólico como pisotear un crucifijo o blasfemar. Sea cual sea el punto de vista con que se trate el hecho, está claro que la fe de los católicos no era superficial y formularia, al menos la de un sector amplio de ellos.
 
Y cualesquiera fueran los defectos culturales o espirituales de la Iglesia, resulta grotesco el intento de justificar o explicar por ellos la sanguinaria y obsesiva persecución a la que se libraron sus enemigos. Como si los nazis hubieran perseguido a los judíos acusándolos de no cumplir como era debido con su religión.
 
Otra acusación común destaca una supuesta enemistad de la Iglesia hacia la república. Este argumento ha calado profundamente, también en la derecha, y ha originado una abundante literatura sobre la cerrazón eclesial. J. Caro Baroja afirma: "El clero español dio unos cuantos diputados avanzados, otros reaccionarios. Pero en conjunto, al menos en el Norte, la campaña más sorda y necia contra la República se hizo en las sacristías, utilizando la amenaza, la idea de persecución, etc. (...) La retirada de los crucifijos de las escuelas, las leyes acerca de licencias para procesiones y otras sancionadas por las Constituyentes, los incendios de iglesias y conventos, dieron lugar a interpretaciones torcidas o equívocas, que irritaban a hombres y mujeres, según los cuales, los castigos de Dios eran inminentes. Todo quedaba englobado bajo la misma interdicción clerical: desde "bailar el agarrado" o ir en el "correcalles" a leer La Voz de Guipúzcoa”. Puede ser, pero todo ello no pasa de pintoresquismo inocente al lado de las propagandas y actos anticristianos, realmente violentos y agresivos. Y hechos como las quemas de conventos, bibliotecas y escuelas por los supuestos adalides de la cultura, o las leyes que vulneraban las libertades ciudadanas para reducir a los clérigos a ciudadanos de segunda y a la indigencia, no admitían la menor “interpretación torcida o equívoca”: su realidad e intención estaban clarísimos. 
 
A decir verdad, la acusación dicha tampoco encuentra respaldo en los hechos. La postura eclesial no fue homogénea. Las diferencia podrían personificarse en los cardenales Segura, por un lado, y Vidal i Barraquer por otro. El primero, impregnado del espíritu tradicional, pidió a los creyentes colaboración con las nuevas autoridades, sin dejar de recordar con gratitud a la monarquía. Aunque sus expresiones hacia la república no pasaban de frías, eran perfectamente legítimas en un sistema de libertades, y el gobierno le respondió con menos tolerancia de la que los republicanos habían disfrutado bajo la monarquía: le respondió con auténtico despotismo, resultando una colisión en la que Segura llevó las de perder. Vidal, próximo en algunos puntos a la democracia cristiana, prefería olvidar el pasado, aceptaba más abiertamente el espíritu del siglo y cerraba los ojos a muchas asperezas anticlericales, esperando que el tiempo las limase. Esta posición fue en parte auspiciada por el Vaticano –representado en Madrid por el mundano nuncio Tedeschini– y en el conjunto de España predominó la actitud intermedia de Ángel Herrera, con mucho peso en el episcopado y cofundador de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, de los diarios El debate y Ya y del partido de Acción Popular, embrión de la CEDA, en la cual influía ideológicamente.
 
La Iglesia adoptó, pues, una actitud respetuosa y contemporizadora, aunque, claro está, disgustada por las injurias que sufría no de la república, concebida inicialmente como democracia liberal, sino de los partidos izquierdistas, nada liberales ni demócratas, aunque no cesaran de invocar la libertad. La argucia de Azaña cuando alude  al peligro, puramente inventado, de un gobierno de obispos y abadesas, o explica la persecución por la supuesta "intransigencia, la ferocidad del todo o nada" que achaca a los católicos, falsea por completo la realidad. Ni siquiera cuando la tremenda agresión de la quemas de conventos en mayo del 31, respondieron el clero y los partidos católicos con la violencia o la subversión, que no habrían dejado de estar justificadas como legítima defensa.  La CEDA no sólo acató el nuevo régimen, sino que lo salvó literalmente en octubre de 1934, cuando lo asaltaron las propias izquierdas, como está hoy bien documentado. No fue la Iglesia la que hostigó a la república, sino las izquierdas de la república las que hostigaron sin tregua a la Iglesia.
 
***
 
Una tercera explicación afirma que la Iglesia se ganó la animadversión de amplias capas populares, de los pobres, por haberlos olvidado, por no haber atendido a sus necesidades. Pero esta acusación ignora dos cosas: que los autores de la persecución no fueron “los pobres”, sino unos partidos y políticos que decían hablar en nombre de ellos. La inmensa mayoría de los pobres no participó en las matanzas, y una gran parte de ellos siguieron sintiéndose cristianos. Y por otra parte la Iglesia no estaba tan alejada de los necesitados como se pretende. Sostenía, entre otras cosas,  una red muy considerable de asilos de ancianos y desvalidos, y de asistencia a enfermos, tanto más apreciable en una época en que apenas existía seguridad social, desarrollada más tarde, en época de Franco. Además dirigía centros de formación profesional y de enseñanza a obreros y jóvenes sin recursos, de ambos sexos, etc. Lo que hacía el clero en este orden, mucho o poco y desde luego no era poco, casi nadie más lo hacía. El argumento podría tener algún peso si el objetivo del exterminio hubieran sido las jerarquías eclesiásticas o los sacerdotes de los barrios y zonas acomodadas, pero no fue así. Los perseguidores detestaban especialmente las actividades eclesiásticas en las zonas populares, pues las veían como una intromisión en el campo proletario, que ellos creían monopolio suyo. Los curas y frailes dedicados a esas labores fueron también asesinados, a menudo con verdadero sadismo. Ya en mayo del 31 los incendios se dirigieron, significativamente, contra centros de formación profesional o escuelas salesianas y jesuitas para obreros, y Azaña quiso prohibir incluso la beneficencia eclesial.
 
Pese a estos hechos, la acusación permanece con fuerza, completada con la de haberse aliado la Iglesia tradicionalmente con los “ricos”, con los poderes “reaccionarios”, “explotadores”, con el “capitalismo”. Hace poco un ex sacerdote o ex seminarista pasado al socialismo, el historiador Santos Juliá, criticaba las beatificaciones de los mártires cristianos, asesinados muchos de ellos por socialistas, apoyándose en el intelectual católico francés Maritain, de quien citaba: "Es un sacrilegio horrible masacrar a sacerdotes –aunque fueran fascistas, son ministros de Cristo– por odio a la religión; y es un sacrilegio igualmente horrible masacrar a los pobres –aunque fueran marxistas, son cuerpo de Cristo– en nombre de la religión". Le repliqué en un artículo de Libertad Digital: “Un historiador con algún sentido crítico no puede emplear de ese modo la sentencia de Maritain oponiendo sacerdotes y "pobres". Los sacerdotes eran asesinados por el mero hecho de ser sacerdotes, pero, ¿de dónde saca Maritain que los pobres sufrían matanzas por serlo? Eso es propaganda stalinista, y su falsedad resalta no ya  para un historiador, sino para cualquier persona con sentido común. Ello aparte, los muertos por la represión de los nacionales durante la guerra ascendieron a unos 70.000, según los cálculos más solventes de Martín Rubio: ¿tan pocos pobres había en España? Como sabe todo el mundo, cayó entonces gente acomodada, de clase media y de escasos recursos, pero ninguno de estos últimos lo fue por su posición social, sino por considerársele enemigo político o por venganzas personales. Lo mismo vale para la represión del Frente Popular (unas 60.000 víctimas, más proporcionalmente que sus contrarios, al haberse ejercido sobre un territorio menor), la cual sacrificó también a numerosos obreros y campesinos desafectos. La persecución de los clérigos y monjas se emparenta cualitativamente con el Holocausto perpetrado por los nazis contra los judíos, pues en ambos casos las víctimas eran asesinadas simplemente por ser judíos o clérigos. Un historiador serio debe tener en cuenta otro detalle que Juliá también olvida, y que ayuda a explicar la evidente falsificación del intelectual francés: la preocupación de este por su país, pues le alarmaba la influencia alemana e italiana en España en detrimento de los intereses franceses, y por ello presentaba a Franco como un títere de Hitler. Pudo tratarse de una mentira inconsciente, pero desde luego faltaba a la verdad y escondía que, en cambio, el Frente Popular sí fue dominado por Stalin desde el envío del oro español a Rusia”.
 
Maritain, por cierto, tenía bastante influencia en el Vaticano, donde, según Sainz Rodríguez, “nos consideraban un pueblo al que se tiene seguro, en el que no existe peligro de que se aparte de la disciplina católica, pero al que no hay que prestar excesivas atenciones. En cambio, el elemento francés pesaba enormemente en el Vaticano”, e incluso “los asuntos españoles eran interpretados a través de lo que se decía en Francia”. Tengo la impresión de que Sainz no iba aquí del todo descaminado.
 
Terminaba mi artículo: “Juliá y tantos otros  desvirtúan la espeluznante persecución religiosa con argumentos especiosos, han pretendido durante años que la Iglesia pidiera perdón a sus torturadores y ahora se oponen a que honre a sus mártires. ¡Imaginemos que en Alemania se hiciese hoy algo semejante con los judíos! El envenenamiento de las conciencias prosigue, con las mismas falsedades de los años 30. Juliá y compañía no revelan el menor sentimiento por lo que entonces hizo el Frente Popular, y uno queda con la sospecha de que repetirían, si hubiera ocasión. Después de todo siguen demostrando una vocación en verdad fanática por defender a los pobres”.
 
Además, aunque la Iglesia se hubiera desentendido efectivamente de los pobres o los trabajadores, ello tampoco justifica en modo alguno la persecución. Al revés, sus enemigos deberían estar muy contentos de esa actitud.
 
Debemos atender a otra faceta de la acusación, muy próxima a la teoría marxista de la lucha de clases. Según ella, nada más natural que el compinchamiento de la Iglesia con los llamados explotadores, pues servía a estos para suministrar a los explotados el opio religioso que les hiciera resignarse, en lugar de rebelarse contra su triste situación. Esta doctrina incidía sobre algunos rasgos tradicionales del cristianismo, y no ha dejado de seducir a algunos sectores religiosos, que propugnaban el arrepentimiento por la identificación eclesial con los ricos y los poderosos. La Iglesia debía regenerarse para ganarse a los pobres, a los trabajadores manuales, a los desheredados del Tercer Mundo y, en el caso español, pedir perdón por haber apoyado en la guerra civil a quienes la estaban salvando del exterminio, en lugar de apoyar a sus exterminadores, los partidos llamados obreros del Frente Popular. Las víctimas de la persecución debían recibir así la suprema injuria de un olvido despectivo.
 
Se trata de un enfoque, ya digo, aproximadamente marxista, esto es, materialista, y creo que conducía a la Iglesia al suicidio teórico y práctico. Teórico porque le hacía renunciar o dejar en segundo término su legado espiritual, no materialista; y práctico porque los partidos marxistas quedaban como los auténticos defensores de la justicia social, de los pobres, mientras la Iglesia debía purgar su larguísima identificación con los opresores y solo muy a última hora reconocía su error y pretendía rectificar. Al estar la verdad, en lo esencial, al lado de aquellos partidos, el mensaje de la Iglesia se volvía redundante, quedaba a la defensiva o se diluía, y tal efecto tenía la célebre consigna de la cruz en una mano y la hoz y el martillo en la otra. El llamado diálogo con el marxismo, así planteado, benefició mucho a este y perjudicó a la Iglesia, en cuyo seno introdujo una notable confusión. En fin, hoy debiera estar bastante claro que los partidos autodenominados obreros nunca representaron nada parecido a unos “intereses históricos” del proletariado, que se combatieron y asesinaron entre sí y que nunca los pobres sacaron nada bueno de ellos.
 
***
 
En mi opinión hay tres factores que explican suficientemente la persecución y sus rasgos criminales. En primer lugar, la tradición jacobina. En España, mucha gente identificó el liberalismo con la invasión napoleónica y la Revolución francesa, identificación errónea en general, pero apropiada en el caso de la fracción de los liberales llamados exaltados, luego progresistas y republicanos. Para estos, en efecto, la Revolución francesa constituía el modelo, y un punto fundamental de ella consistía en el aplastamiento de la Iglesia, como había ocurrido en Francia y habían predicado algunos ilustrados, particularmente Voltaire: écrasez l´infâme! Esta concepción difería de la de la Revolución useña o de la experiencia inglesa, que no conocieron tales convulsiones y persecuciones; en la misma España, el liberalismo tenía corrientes moderadas y enlazaba con la tradición  intelectual española de los siglos XVI y XVII, eclesiástica en tan gran medida. Sin embargo el sector republicano, de estilo muy jacobino, propugnó la eliminación de la Iglesia, a la que presentaba como el obstáculo mayor a la modernización del país, a la razón y al progreso. Ese fue su objetivo esencial, causa de matanzas y quemas de iglesias ocasionales, así  como de  una copiosa propaganda. Debe destacarse que la literatura anticlerical en España nunca tuvo la altura intelectual de la francesa, y si destaca por algo es por su carácter soez y pedestre. No obstante, su persistencia y masividad le fueron ganando un influjo social considerable.
 
En segundo lugar, las nuevas corrientes revolucionarias, desde finales del siglo XIX, adoptaron un punto de vista parecido al de nuestros jacobinos. Los anarquistas miraban la creencia religiosa como un enemigo incluso mayor que el propio sistema capitalista, y desde muy pronto hizo objeto a la Iglesia de una hostilidad incondicional, mediante atentados con bombas y otras manifestaciones violentas. Probablemente fueron los más entusiastas incendiarios de templos (no los únicos, ni mucho menos). Los marxistas manifestaban una oposición menos frontal, pues daban la importancia decisiva al factor económico, al derrocamiento del sistema capitalista, después de lo cual la religión debía ir disolviéndose de forma natural, ayudada, eso sí, por la dictadura del partido, llamada del proletariado. No obstante, los marxistas creían necesario apoyar a los republicanos más radicales a fin de cumplir la “revolución burguesa”, preludio necesario  de la proletaria, y por tanto apoyaban su anticristianismo, participando, como ateos militantes, en la propaganda y el hostigamiento a la Iglesia, así como, a su debido tiempo, en las matanzas. Como señalé al principio, este era el único punto de coincidencia entre todos aquellos grupos, y su influjo sobre sectores de la población  no cesó de crecer en el primer tercio del siglo XX.
 
Estos dos factores, que se reforzaban, podían ser mantenidos relativamente a raya mientras persistiera la legalidad que convencionalmente llamamos burguesa, una legalidad no utópica o revolucionaria. Pues en una sociedad repleta de intereses, creencias, aspiraciones y sentimientos muy dispares, solo el mantenimiento de la ley garantiza una convivencia razonablemente pacífica, aun si con crisis naturales. Pero la república, nacida en principio como democracia liberal, sufrió desde muy pronto un proceso de derrumbe cada vez más agravado, que he descrito en tres fases: una fase de desbordamiento, de origen sobre todo izquierdista, durante el primer bienio (quema de conventos, insurrecciones anarquistas, golpe de Sanjurjo desde el otro lado, fracaso de algunas reformas razonables, pero aplicadas con ineptitud y transformadas en pura demagogia…). Una segunda fase de asalto de las izquierdas y los separatistas al poder que las urnas les habían arrebatado en 1933 (intentos de golpe de estado por Azaña y los republicanos, preparativos de guerra civil en pro de un sistema soviético por parte del PSOE, movimientos de rebeldía de los nacionalistas catalanes y vascos), culminada con la insurrección de octubre del 34, que dejó 1.400 muertos en solo dos semanas y en 26 provincias. Y una tercera fase al volver al poder las izquierdas agrupadas en el Frente Popular, tras las elecciones anómalas y no democráticas de febrero de 1936, para desatar de inmediato un movimiento revolucionario desde la calle, con cientos de asesinatos, incendios, ocupación de fincas etc., más la liquidación por el gobierno de la legalidad republicana, antes concebida como una democracia liberal.
 
Este proceso arruinó la convivencia social en España, acabó de quitar toda legitimidad al gobierno de izquierdas y motivó la rebelión de las derechas, reanudándose la guerra civil. Importa subrayar que la rebelión de julio de 1936 no fue un pronunciamiento militar al estilo de los del siglo XIX y algunos del XX (la gran mayoría de ellos, contra un tópico común, tuvo carácter izquierdista, es decir, exaltado, progresista o republicano), sino una verdadera sublevación de una parte muy amplia del pueblo en torno a un sector del ejército. Y que no ocurrió frente a un gobierno legítimo y democrático, como siguen pretendiendo diversas propagandas, sino contra un gobierno despótico y un proceso revolucionario. No sería la democracia, como a menudo se pretende, sino la revolución, la que saldría derrotada.
 
Fueron, pues, las izquierdas y los separatistas quienes hundieron la legalidad republicana, aunque persistieran luego en llamarse republicanos, un artificio de propaganda para retener una legitimidad ficticia y obtener apoyo exterior (solo lo obtendrían de Stalin, que convirtió al Frente Popular en protectorado suyo). La ruina del ideal demoliberal dejó una pugna entre dos ideales dictatoriales, el totalitario de las izquierdas y el autoritario de las derechas. Este último, muy preferible para cualquier demócrata, ganó la contienda, mantuvo a España fuera de la guerra mundial y facilitó un importante desarrollo económico y la disolución de los viejos odios de la república, para dar paso, son el tiempo y  de forma bastante normal, al actual sistema de libertades políticas. No me extenderé aquí sobre estos hechos, hoy suficientemente documentados.
 
La caída de la ley tiene siempre o casi siempre los mismos resultados: el desencadenamiento de los odios y las pasiones, y con ellos, de los crímenes. El levantamiento derechista fracasó al principio y quedó en posición casi desesperada, recurriendo al terror para asegurar su retaguardia, mientras que el Frente Popular, seguro de su victoria empleó el terror como aplicación de un programa de “limpieza” acariciado y preparado por su propaganda desde largo tiempo atrás.
 
A mi juicio, estos tres factores, es decir, las concepciones jacobinas, su reforzamiento por las ideas revolucionarias marxistas y anarquistas, y la destrucción de la legalidad republicana por el Frente Popular, explican suficientemente la matanza de religiosos y muchos otros fenómenos de la época. Podemos hablar del pensamiento utópico y mesiánico detrás de tales actos, pero aquí dejaremos ese aspecto de lado.
 
¿Cuáles fueron los fallos de la Iglesia en relación con todo este proceso? Como he indicado, no creo que fueran los que habitualmente se le achacan. La Iglesia perdió mucho terreno en la sociedad española durante aquellos decenios, como lo ha vuelto a perder ya desde antes de la transición democrática, y eso requerirá seguramente un análisis interno. Pero no abordaré esa cuestión, pues no enfoco el tema desde el punto de vista del creyente, sino del demócrata. Como tal, considero que la Iglesia tiene el mismo derecho a expresarse y organizarse que cualquier otra asociación, máxime teniendo en cuenta su extraordinaria relevancia en la historia y la cultura españolas. Y estoy convencido de que los ataques que ha venido sufriendo y que sufre hoy nuevamente, perjudican seriamente no solo a la Iglesia, sino a la democracia misma,  a la estabilidad de la sociedad y a la integridad del país. 
Comentarios (136)

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1 El_Criti, día 2 de Abril de 2008 a las 13:23
Enhorabuena por su éxito D.Pío.
2 denebola, día 2 de Abril de 2008 a las 14:08

Muy bueno D. Pío: aire fresco que renueva las habitaciones putefractas donde se repantiga la izquierda.
3 Vendeano, día 2 de Abril de 2008 a las 14:39
Don Pío, aún no he tenido tiempo de leer su comentario de hoy, pero supongo que no le importará que divulgue a través de su blog la siguiente iniciativa:

Ésta página pide a Mariano Rajoy que convoque un congreso abierto en el partido para que votantes, simpatizantes y militantes tengan la posibilidad de elegir un lider previsiblemente más capaz:

http://www.esperanza2012.com/cmr#cf2_field_5

Puedes mandarle una carta por correo ordinario a

D. Mariano Rajoy Brey
Partido Popular
calle Génova, 13
28004 Madrid

Carta a Mariano Rajoy
¿Quieres enviarle una carta a Mariano Rajoy pidiéndole que no se presente y haga un congreso abierto? Anímate, tal vez encuentre tiempo entre sus múltiples ocupaciones para leerla y reflexionar.

Este es el texto que te proponemos:

Estimado Mariano Rajoy:

Antes que nada, quiero agradecerte el esfuerzo que has hecho para que España tenga un gobierno capaz de resolver los problemas a los que nos enfrentamos. Creo sinceramente que hubieras sido un buen Presidente del Gobierno, y por eso te voté en las últimas elecciones generales.

Pero también creo que el objetivo del Partido Popular era impedir que Rodríguez Zapatero continuara con otros cuatro años de gobierno nefasto para nuestro país, y en este objetivo has fracasado.

Probablemente sea injusto, pero creo que no debes volver a presentarte como candidato a la presidencia del gobierno. Has convocado un congreso del partido para Junio. El mejor servicio que puedes hacer al Partido Popular, y me atrevería a decir que a España, es dejar paso en este congreso a otra persona capaz de derrotar al PSOE.

Con cuatro años por delante, hay tiempo para que un nuevo líder del Partido Popular construya un mensaje ilusionante, que consiga convencer a muchas más personas.

Como afiliado/votante del Partido Popular, te ruego que no te presentes a la reelección y hagas un congreso abierto del que pueda salir no solo un nuevo presidente del partido, sino el futuro Presidente del Gobierno.

Un cordial saludo,

{Nombre:} {Apellidos:}

DNI: {DNI:}

o bien a su dirección de correo electrónico:

mariano.rajoy@diputado.congreso.es

En la página citada al principio sale la carta y también permite mandarle el correo electrónico a través suyo.

¡ Si crees que es preciso que Rajoy comprenda la situación, DIVULGA ÉSTA INICIATIVA !




4 lluisv, día 2 de Abril de 2008 a las 14:41
¿Aire fresco? Yo más bien diría que es el mismo aire de siempre, rancio y viciado por falta de renovación.
No aporta nada nuevo. Simplemente, una deformación fantasmagórica de la realidad, muy a su estilo.

Para variar, podría hablar algún día acerca de los que sufrieron represalias (desde la pérdida del puesto de trabajo hasta acabar en una cuneta a la salida del pueblo) por el mero hecho de tener simpatías por las fuerzas de izquierda, aún sin haber participado en delito alguno. Claro que no se puede esperar tal cosa de un engendro que lleva su abyección a considerar que ser comunista justifica que te encierren en la cárcel.

Si se aplicara a si mismo el rigor que tolera en otros, todavía estaría en Alcalá-Meco.
5 El_Criti, día 2 de Abril de 2008 a las 14:45
“Un historiador con algún sentido crítico no puede emplear de ese modo la sentencia de Maritain oponiendo sacerdotes y "pobres". Los sacerdotes eran asesinados por el mero hecho de ser sacerdotes, pero, ¿de dónde saca Maritain que los pobres sufrían matanzas por serlo? Eso es propaganda stalinista, y su falsedad resalta no ya para un historiador, sino para cualquier persona con sentido común. Ello aparte, los muertos por la represión de los nacionales durante la guerra ascendieron a unos 70.000, según los cálculos más solventes de Martín Rubio: ¿tan pocos pobres había en España? Como sabe todo el mundo, cayó entonces gente acomodada, de clase media y de escasos recursos, pero ninguno de estos últimos lo fue por su posición social, sino por considerársele enemigo político o por venganzas personales. Lo mismo vale para la represión del Frente Popular (unas 60.000 víctimas, más proporcionalmente que sus contrarios, al haberse ejercido sobre un territorio menor), la cual sacrificó también a numerosos obreros y campesinos desafectos. La persecución de los clérigos y monjas se emparenta cualitativamente con el Holocausto perpetrado por los nazis contra los judíos, pues en ambos casos las víctimas eran asesinadas simplemente por ser judíos o clérigos. Un historiador serio debe tener en cuenta otro detalle que Juliá también olvida, y que ayuda a explicar la evidente falsificación del intelectual francés: la preocupación de este por su país, pues le alarmaba la influencia alemana e italiana en España en detrimento de los intereses franceses, y por ello presentaba a Franco como un títere de Hitler. Pudo tratarse de una mentira inconsciente, pero desde luego faltaba a la verdad y escondía que, en cambio, el Frente Popular sí fue dominado por Stalin desde el envío del oro español a Rusia”

PLAS PLAS PLAS! Excelente respuesta Don Pío

4# "Macabeo, engendro..." Creo que ya es hora de que álguien le advierta a este izquierdista totalitario de que aquí no están permitidas las calumnias y descalificaciones personales sobre el autor del blog. Si quiere participar en el blog, aprenda un poco de educación, maleducado.
6 vstavai, día 2 de Abril de 2008 a las 14:46
Este lluisvi me recuerda muchísimo a Ripollet i Bohigas, el alumno predilecto de Francesc Bofarull i Bofarull; y Mesca es talmente como la Aixa Modrejón Cogolludo.
7 RafaelSV, día 2 de Abril de 2008 a las 14:48
D. Pío. Me gustaría hacerle saber un incidente de pura y dura persecución religiosa ocurrido en el bando nacional. Yo soy miembro de la Iglesia Española Reformada Episcopal, que pertenece a la comunión de iglesias anglicana. Soy natural de Salamanca, donde ocurrió lo que le voy a contar. Quizás usted ya conozca este hecho, simplemente le escribo por si no es así. En los primeros meses de la guerra el pastor anglicano de Salamanca (presbítero de la mencionada iglesia) fue detenido por los nacionales, acusado de pertenecer a la masonería. Se llamaba Atilano Coco. La capilla anglicana de Salamanca fue saqueada, los himnarios, liturgias y Biblias en español (cosa que entonces los católico-romanos no tenían) fueron quemadas en una hoguera a la puerta de la Iglesia. Éste hombre había sido ordenado presbítero en Gran Bretaña, donde todos los pastores son masones; como usted sabe allí la masonería està presidida por el monarca. La esposa de D. Atilano Coco escribió a Unamuno, con quien D. Atilano había tenido o tenía amistad para que intercediera antes las nuevas autoridades. Se desconoce qué hizo Unamuno, si es que podía hacer algo. La carta de la esposa del pastor Coco a Unamuno se conserva expuesta en el museo Unamuno de Salamanca. Atilano Coco fue fusilado y parece que murió poco antes que don Miguel de Unamuno.
Yo aún tuve la oportunidad de conocer a Socorro Coco, sobrina de D. Atilano Coco, la cual murió en el año 2000, el marido de Socorro Coco, Antonio Andrés Puchades, fue pastor en la iglesia anglicana de Salamanca en los años 70 y 80; actualmente vive retirado en su ciudad natal, Valencia; y me honró en contarle entre mis amigos.
Creo que si cada bando está recordando a sus víctimas, esta víctima ha sido olvidada por la izquierda por ser religioso, por la derecha porque fue asesinado por el bando nacional.
Rafael S. V. Rivera
8 El_Criti, día 2 de Abril de 2008 a las 14:51
mescaler y lluisito son como la Albóndiga ( Maria Antonia Iglesias ) en cuanto a nivel de sectarismo. La pena es que se dediquen de forma sistemática a calumniar e insultar a D.Pío Moa...

Creo que álguien debería de advertirles que la libertad de expresión que se les concede para opinar y que se nos niega a nosotros en los foros izquierdistas, no comprende el derecho a calumniar e insultar al autor del blog.

En fin, ladran, luego D.Pío cabalga
9 vstavai, día 2 de Abril de 2008 a las 14:53
Lluisvi se ve que es un tipo muy viajado:

Querido y admirado profesor Bofarull i Bofarull:

No habiendo tenido la dicha de ser alumno suyo, no obstante me he sentido profundamente concernido por las ejemplares estocadas con que ha hecho usted prevalecer las razones y el talante carolingio que nos distingue sobre las expresiones, sin duda bien intencionadas, no digo que no, pero inevitablemente burdas, de los tales Carballeira O´Flanaghan, Aixa Modrejón Cogolludo y otros personajes por el estilo, que rezuman envidia malsana a Cataluña, aun si debemos apreciar su común y buen deseo de emanciparse de la repulsiva España. Yo, señor Bofarull i Bofarull, hago país, como usted, allí donde voy, y defiendo las esencias catalanas como nos recomendaba uno de los padres del nacionalismo catalán: “El nacionalismo catalán tiene por Dios a la Patria”. No más, pero tampoco menos, y lo digo declarándome ateo como lo es hoy día cualquier persona con dos dedos de frente.
Se lo digo porque en un viaje a Grecia que he hecho este verano he podido comprobar la profunda impronta de nuestro idioma y cultura en aquel alejado país del Mediterráneo, tal como el año pasado lo comprobé viajando por Suecia y Noruega. En dos palabras, señor Bofarull, nos conocen y nos admiran, tanto por nuestra cultura humanista y científica como por nuestra lucha heroica y ancestral por liberarnos del africano opresor españoleitor. Se lo comunico así, estimado señor Bofarull, porque es la verdad y porque entre nosotros, nacionalistas catalanes, no tenemos por qué disimular con falsas modestias lo que por otra parte es una evidencia.
Cómo olvidar la visita a Delfos, donde, con la habitual desfachatez o falta de tacto, nos incluyeron a varios catalanes con un grupo de españoles, como si fuéramos unos españoles más… Yo, se lo digo tal cual, no crucé una sola palabra con los españoleitors, y si me decían algo les contestaba en catalán bien cerrado, o me inventaba palabras para que no me entendieran, pues considero que hay que darles en las narices a nuestros opresores, mantener la lucha contra ellos en todos los niveles y en todas las ocasiones, sin darles un minuto de tregua. Pues, como le decía, el guía se empeñaba en hablarnos en castellano y yo, ya cabreado, me fui a él y le dije: “Oye, tío, que aquí algunos no somos españoles y queremos que nos hablen en catalán”. Se lo dije primero en inglés, pero al parecer no me entendía o no quería entenderme, así que no tuve más remedio que repetírselo en el jod.ido lenguaje de nuestros opresores. Bueno, pues no se lo podrá usted creer, pero el tío va y me dice: “¡Pues haberlo dicho antes, co.jones! Aquí en Grecia queremos mucho a los catalanes desde que vinieron hace siglos los almogávares a liberarnos, y siempre nos hemos sentido fascinados por vuestras grandes hazañas intelectuales y de todo. ¡Con deciros que a Jacinto Verdaguer y a Rovira y Virgili se les estudia cada vez más en nuestra enseñanza secundaria…” Pues a partir de ese momento el guía, Yorgos, explicaba las cosas primero en catalán, para nosotros, y después en castellano, para los charnegos y toda aquella gente.
Por cierto, venían también algunos vascos, y les sugerí que protestaran como yo, y que le exigiesen al guía que les diera las explicaciones en euskera, tuve que explicárselo también en el puñetero idioma español porque tampoco entendían el inglés. Y van los muy ca.brones descastados y se me ríen en las narices. Me di cuenta de que hay todavía mucho vasco absurdo y atrasado, desde luego están más atrasados que nosotros, lamentablemente: mucho tiro y mucha bomba, pero luego, nada. Entre ellos seguían hablando español como si tal cosa, solo soltaban de vez en cuando unas palabras en euskera, que a mí me sabían a gloria, aunque no las entendiera, pero por mucho que les decía que siguieran, volvían enseguida al castellano. Bastante atrasados, créame, y hasta sospecho que se cachondeaban de mí, y a través de mí, de los catalanes. Claro que también debemos comprenderlos, pues no tienen una cultura humanista y científica de nuestro nivel.
Pues, como le iba diciendo, nunca podré olvidar la estancia en Delfos, con las preciosas explicaciones que nos dio Yorgos a los catalanes (no faltaban algunos botiflers, pero a esos, ni caso, ya puede usted imaginarse). Enseguida congeniamos, y nos enseñó cosas que normalmente no se explican a los turistas, como el olivo del cual se ahorcó Alejandro Magno después de una borrachera monumental, o la roca desde la que se tiró un filósofo cantamañanas llamado Aristóteles, porque le deprimía el paisaje de Delfos, o la higuera de la cual hizo Julio César su bastón de mando, con el que mató a palos no recuerdo bien si a Sócrates o a Homero, por un asunto de cuernos, parece ser. Y así otras muchas cosas sumamente instructivas, en que no me extiendo porque lógicamente usted las conocerá mucho mejor que yo.
Le hice observar que aquellas gentes tenían unas costumbres algo bárbaras, y que seguramente les habría hecho mucho bien un mayor contacto con nuestro talante carolingio, pero, claro, en aquellos tiempos no era como ahora, que en un par de horas o menos sales de Barcelona y te colocas en Atenas. Viajar era más difícil y más arriesgado, además eran más pobres, y pocos podían pagarse un billete de Delfos a Cataluña. A mí me extrañó lo de Aristóteles, porque no veía yo cómo el paisaje de Delfos podía deprimir a nadie en su sano juicio. Seguramente al tío se le había reblandecido algo la mollera, de tanto filosofar. Era un paisaje bastante imponente, lo admito, no tanto como el de Montserrat, pero que no estaba mal tampoco, así que le dije a Yorgos, y le hizo mucha gracia, que si Aristóteles llega a venir a Montserrat, ya es que no se tira de una roca, es que se muere de un infarto con solo verlo. Por cierto que aproveché para hablarle largo y tendido de Montserrat, y Yorgos prometió que el año próximo se acercaría por allí. Porque si nosotros vamos a Grecia a soltar nuestros euros, que vengan ellos a Cataluña a soltar los suyos, vamos, digo yo. Ya ve usted cómo no desperdicio ocasión de hacer país.
Y aquí corto, admirado profesor, porque me doy cuenta de que me alargo demasiado y no quiero aburrirle. Me gustaría que hiciera usted circular este pequeño testimonio de patriotismo y de apoyo en su noble campaña de clarificación que podríamos titular “¡todos juntos contra el imperialismo español, pero no revueltos!”. Necesitamos auténticos líderes intelectuales como usted”.

b29

b29
10 lluisv, día 2 de Abril de 2008 a las 14:59
Bueno, que pongan normas en el foro y que las respeten todos. Mucha gente puede encontrar ofensivas las ocurrencias del macabeo, por no hablar de las de su camarilla.
Y lo de "macabeo" no es un insulto, es una referencia bíblica. Hace honor al pasado de Moa.

Por cierto, yo propondría otra carta a D. Mariano:


D. Mariano:

Un servidor, buen cristiano y mejor español, considera que su trayectoria al mando del PP ha finalizado. Se ha llevado dos fiascos y yo ya soy el hazmerreír de todos mis conocidos debido a mis convicciones políticas. Mano dura es lo que necesita España, y si vd. no puede, como ha quedado patentemente demostrado, a otros no les temblará el pulso para empuñar dignamente el mismo sable con el que el Caudillo defendió España y Europa del rojerío stalinista durante 40 prósperos años.
Déjese de hacerse el centrista acomplejado y váyase a su casa para no salir más de ella. Si persevera en su obstinación, aténgase a las conseciencias.

Firmado: Martínez del Facha.


ARRIBA ESPAÑA
11 vstavai, día 2 de Abril de 2008 a las 15:01
Aquí tienen otra carta de Ripollet i Bohígas, alias Lluisvi, que no para de viajar el hombre:

Apreciado y admirado señor Bofarull

Aproveché el último puente de la constitución (española, o sea… para qué hablar; pero hay que aprovechar lo que se pueda) y me fui unos días a Nueva York, tenía curiosidad por conocer la gran ciudad, que muchos dicen la capital del mundo, aunque yo no me lo creo, siempre les faltará, pues eso, les faltará el seny y esas cosas que tanto nos distinguen a los auténticos catalanes, pero digo yo que no hay que ser chovinista ni patriotero, hay que tener un espíritu amplio, cosmopolita, abierto a todos los horizontes y capaz de apreciar los méritos de los demás, un auténtico espíritu catalán, en suma… Así que allí me fui, tanto me habían hablado de la gran urbe… Y sí, todo lo que usted quiera, sus rascacielos y todo eso, su movimiento y tal, y la técnica y los restaurantes, se nota, se nota que allí hay algo, que corre el dinero… pero para qué le voy a contar, si usted habrá estado allí cientos de veces.
Lo que no me esperaba, en cambio, son los disgustos que iba a llevarme. Que no todo fueron disgustos, es verdad, porque allí, ya le digo, hay cosas bastante admirables, pero, seamos sinceros, bastante estropeadas por otras mucho menos dignas de estima, por no decir que son un verdadero asco. Me explico. Nada más llegar observo en el aeropuerto carteles en…¡español! ¡Ni uno en catalán! ¿Se da usted cuenta? ¡Ni uno en catalán! No daba crédito a mis ojos, y yo me preguntaba: “Pero esta gente, estos norteamericanos, ¿cómo pueden ser tan inconscientes? ¿Es que no les han enseñado un mínimo, lo que se dice un mínimo de historia? ¿Es que no saben que el español es el idioma de los que fueron a jod.er y destruir América, que la dejaron arrasada, liquidaron aquellas fabulosas civilizaciones de los indios y masacraron a la población o la esclavizaron, que no ha habido matanzas mayores en la historia, ni siquiera las de los nazis? ¿Es que no lo saben?”.
¡Pues si lo saben es como si no lo supieran! ¡Se hacen los locos! Le aseguro que estuve a punto de pegar un grito en medio del gentío y protestar por tanto ultraje “Spanish is a criminal idiom, is the idiom of the enslavers of the Catalonians and the Indians and the Americans people! Out the Spanish from America and from the Peninsula Iberican!, que ya sabe usted lo que significa, naturalmente, que echaran fuera el idioma de los esclavizadores de los catalanes, los indios y los americanos en general, pues hasta ahí podíamos llegar. Me contuve no sé cómo, haciendo de tripas corazón, pero me contuve, pensando que allí estaba solo y podrían interpretarme mal. Pero no me privé de ir diciendo a los policías y a los demás pasajeros que me acompañaban en el aeropuerto: “The catalonians people we are not Spanish”. Ya en un momento no pude contenerme, y grité: “Franco forbid the Catalonian idiom, he killed us if we speak Catalonian, Franco was a criminal!”, ya sabe usted, que el criminal Franco condenaba a muerte a los que hablasen catalán, lo grité tres veces, pero casi nadie me hacía caso, solo una viejecilla me vino a dar palmaditas en el hombro y me repetía “poor little things, poor little things!” En fin, tenía que haber reivindicado letreros en catalán pero con el enfado del momento ni se me ocurrió.
En fin, me acerqué a un bar y me tomé un whisky, aunque iba en ayunas, y la cosa se me fue pasando, pero cuando cojo el taxi para ir la ciudad, el taxista, un mulato del diablo, cubano me parece que era, se me pone a hablar en español, y yo le digo que por qué coj.ones me habla en ese jod.ido idioma, y va el tío y me dice que como en la maleta poner Barcelona en grandes letras (yo, ya se lo he dicho, procuro hacer país por todas partes que voy)… ¡Hay que j.oderse, el tío mi.erda ignorante creía que Barcelona estaba en España! Pero no te lo pierdas, todavía lo mejoró el fulano diciéndome, con una sonrisa: “Además tiene usted un aire de español que no hay quien se confunda”. Aquello ya fue el colmo. No le di de ho.stias porque era un tío grandullón y además yo estaba cansado del viaje y un poco abatido por aquel ambiente. Estábamos ya en marcha y estuve por decirle que parase y que me bajaba, pero, reflexioné, lo mismo iba a dar con otro taxista parecido, ya se sabe que los oficios más bajos y serviles los reservan aquí para estos hispanuchos, así que por no perder más tiempo le di la dirección del hotel, en inglés, y no volví a decirle palabra, aunque el tío quería hacerse el gracioso: “Cuando veo a un español, no se me despista. Buena gente, por lo menos los que yo he conocido, sí señor” ¿A quiénes habría conocido aquel bergante? Seguro que a otros mangantes como él. “Habla usted un inglés muy gracioso”, me dijo en otro momento, y al ver que yo no le respondía empezó a interesarse por mi salud, vamos, a fingir que se interesaba, por cachondearse, imagino: “¿Se siente usted mal?”, me insistía el maldito parlanchín. Al final decidió que yo debía de estar sordo y me dejó en paz.
Con este comienzo, ¿cómo quiere usted que yo pudiera apreciar en todo su esplendor las cosas buenas de la ciudad? Que las tiene, ya se lo indiqué, pero con tan pocos días apenas puede apreciarlas ya. En fin, creo que hay un movimiento por aquí en muchos sitios de “English only!”, que me parece acertadísimo y muy oportuno, porque si llegas y te encuentras con el mismo idioma opresor que en Cataluña es que ya empiezas amargándote.
Reciba usted un cordial saludo y un abrazo lleno de seny de su admirador
Jaume Ripollet i Bohígas

(Estas cartas muy instructivas ya las ha puesto Moa, pero vale la pena recordarlas)

b29
12 vstavai, día 2 de Abril de 2008 a las 15:02
Había otra carta de Ripollet sobre un viaje por Galicia, pero ahora no la encuentro, ya la buscaré luego.
De doña Aixa, otro-yo de don Mesca, ya buscaré también, es que queda retratado el tío.
13 lluisv, día 2 de Abril de 2008 a las 15:11
En cambio, lo vuestro es más fácil. Basta con comprar "El Jueves" y leerse las historietas de Martínez el Facha. Es que lo clava.

Una especie de jefecillo que a la hora de la verdad no da la cara y la "clase de tropa", fanatizada, ridícula y de escasas luces, y que acaban siempre mal.
14 denebola, día 2 de Abril de 2008 a las 15:20

luisillo hijo: el blog es de su propietario. Las normas serán las que él quiera. Si no te gusta, hay otros foros. Por ejemplo los de la ultraizquierda, donde serías bien recibido y adonde
a la mayoría de los aquí presentes no nos dejan participar. Incluso tú mismo podrías abrir uno propio. Sin duda sería una referencia intelectual para la blogosfera. Y es que una vez que uno se acostumbra al ambiente espeso y maloliente (será el vaho de la sangre de antaño, que se resiste) el aire fresco debe parecer tóxico. Lo comprendo luisillo, pero si estás más cómodo en la pocilga siniestra, como suele decirse ¡aire!
15 gorgias_, día 2 de Abril de 2008 a las 15:22


#Lluisv (continua)

¿Intentas decirme que Francia si era un reino cohesionado y por tanto si era una nación en tiempos de Carlomagno y en cambio la Hispania goda no lo era? ¿Puedes argumentar minimamente lo que dices? Si hubieses leido un poco lo que se dice sobre el tema te habrías dado cuenta que esas "leyes discriminatorias" de las que hablas se eliminan en tiempos de Leovigildo.

Si tu eres libre de elegir tu nacionalidad en contra de la ley yo soy libre de elegir tb. si pago impuestos o no. Si quieres un referendum sobre autodeterminación monta un partido a nivel nacional, gana las elecciones, reforma la constitución y entonces convocalo ¿Te suena la respuesta? Y si me dices que la independencia de Cataluña es un asunto que afecta fundamentalmente a los catalanes, yo te digo que pagar MIS impuestos es un asunto que me afecta fundamentalmente a MI, como es obvio hasta para ti.

Me da igual que le des la independencia solo a los municipios de ERC que a los de ERC+IU+PSC. El problema es que tendrias un mapita la mar de parcheado... jeje Y digo yo ¿Cuantos de tus correligionarios estan de acuerdo con una versión parcheada de tu Cataluña? Por curiosidad. Porque como es lógico en muchas zonas no ganaria el independentismo incluso siendo este mayoria.

#Mescalero (continuación)

Vaya parece que ya te quedaste sin fuelle. Lógico porque te habias metido tu solito en un berenjenal. Ya has dejado de contestar a lo que se te dice, parece. Ahora supongo que lo que te queda es decir Pio Moa dice sandeces PORQUE SI, porque yo lo digo y porque me conviene. Moa es un facha malo malisimo porque lo dice el Pais y punto..... jejeje

Por cierto aqui el unico que se inventa o reinventa la historia eres tú y sobre todo los que son como tú. Sois vosotros los que negais la evidencia porque no os conviene. Los que quereis cambiar los libros de historia para negar la existencia de Francia o España y convertir a Carlomagno en rey de nada o emperador de nada.

En cualquier otro pais os tendrían por tontos o por locos, pero aqui con la mayoria de los medios apoyando a una progresía cutre y antiespañola teneis una voz que no os mereceis. La izquierda nunca podrá tragar que España no fuese una dictadura proletaria desde el principio. Que ellos no hayan hecho más que traer desgracias a este pais y que no hayan ganado nunca una guerra o se hayan salido con la suya. Por eso intentan rematar a Franco cuando ya lleva 30 años muerto. Siempre les faltó testiculina para echarlo vivo y claro eso escuece. Y claro hacen como los ingleses. A falta de webos, pues maledicencia. Es decir se inventan una "historia negra" de España, donde Hispania nunca existió, es un invento "facha" para nostalgicos o simplemente fué un compendio de desgracias y de turbas de campesinos oprimidas por una oligarquia de nobles intolerantes y fundamentalistas ayudados por un clero inquisitorial. Vamos mismamente las calumnias inglesas y francesas pero pasadas por el tamiz de la ignorancia y cobardia propias de la izquierda española.

Si señor así vais a conseguir mucho.....
16 Mandonio, día 2 de Abril de 2008 a las 15:39
Sr. D. Pío Moa:

Felicitándole por su constante e incansable actividad en defensa de la verdad histórica, y en particular por esta conferencia en Zaragoza, permítame hacerle un apunte a esta observación suya:

"... En España, mucha gente identificó el liberalismo con la invasión napoleónica y la Revolución francesa, identificación errónea en general, pero apropiada en el caso de la fracción de los liberales llamados exaltados, luego progresistas y republicanos. Para estos, en efecto, la Revolución francesa constituía el modelo, y un punto fundamental de ella consistía en el aplastamiento de la Iglesia, como había ocurrido en Francia

... Esta concepción difería de la de la Revolución useña o de la experiencia inglesa, que no conocieron tales convulsiones y persecuciones; en la misma España, el liberalismo tenía corrientes moderadas y enlazaba con la tradición intelectual española de los siglos XVI y XVII, eclesiástica en tan gran medida. "

Apunta usted que es apropiado identificar un tipo de liberalismo, el exaltado, con la Revolución Francesa y Napoleón, pero no el otro, el moderado.

Permítame señalarle que el llamado "liberalismo moderado" en el s. XIX era el exacto equivalente a lo que es el PP hoy en día: un partido que va a rebufo de los exaltados, los revolucionarios, y que acaba por ir admitiendo progresivamente todas las tesis de aquéllos, por disparatadas que puedan parecerles en un principio. No hubo nada en el partido moderado del s. XIX, ni lo hay en el PP del s. XXI que recuerde a la tradición escolástica española del Siglo de Oro.

Quienes se empeñan en ver en el liberalismo de corte anglosajón una corriente política "potable" e incluso aseverar que en España existe una tradición "liberal" (contradictio in terminis) aceptable que entronca con nuestros mejores autores de los s. XVI y XVII olvidan que la Inglaterra liberal de Hobbes y Locke fue el mayor enemigo de España durante esos siglos. Que Locke, el teórico fundador del liberalismo, escribió su obra fundamental, la Biblia del liberalismo, en apoyo del protestante Guillermo de Orange, enemigo jurado de España, y contra el rey católico inglés destronado, al que había apoyado España.

No puede, por tanto, inferirse, que existe un liberalismo en España que entronca con nuestros autores del s. XVI y XVII, cuando en esa época ambas escuelas, la inglesa liberal y la salmantina de inspiración tomista y escolástica, se declaraban fervientes defensoras de poderes políticos totalmente antitéticos.
17 Ronin, día 2 de Abril de 2008 a las 15:42
Pobrecitos, eran tan buenos los del Frente Popular...

http://www.youtube.com/watch?v=mMdZXw7zqIw&fea...

Recordemos que partidos lo componían y sus fines antes confesados pero ahora inconfesables:

PSOE, PCE, Izquierda Republicana, Unión republicana. UGT, FJS, Partido sindicalista y POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista)

http://revista.libertaddigital.com/articulo.php/12...
18 denebola, día 2 de Abril de 2008 a las 15:44
#15,gorgias_

luisillo ya ha disparado a Franco varias docenas de veces esta semana. De ahí obtiene la autoestima. Y más que eso, el afán misionero.
19 vstavai, día 2 de Abril de 2008 a las 15:58
Yo estoy convencido de que Lluisvi y mesca están a punto de derrotar a Franco, que fingió que se moría para no tener que enfrentarse a ellos.
20 vstavai, día 2 de Abril de 2008 a las 15:59
Franco vive escondido en un monasterio perdido del Pirineo, pero Mesca y Lluisvi le han detectado, y están a punto de acabar con él, atención.
21 vstavai, día 2 de Abril de 2008 a las 16:07
lluisvi y mesca son dos tíos mu viajaos y mu leídos, y eso se nota enseguida y marca una diferencia.
22 lluisv, día 2 de Abril de 2008 a las 16:16
En cambio, a vosotros no os sale una a derechas, y eso debe doler bastante. No sólo el PP pierde dos elecciones consecutivas, sino que encima parece como si se estuviesen planteando echar lastre.

Es algo que debe pasar. La extrema derecha española tiene protagonismo excesivo, tiene que ponerse al nivel de sus correligionarios del resto de Europa. Es decir, que pueden meter algo de ruído a base de un discurso nacionalista trasnochado y xenófobo, si quereis añadiéndole un tinte de catolicismo preconciliar para marcar el hecho diferencial español, pero únicamente aspiran a dar un susto a los partidos tradicionales cuando el electorado se cansa de ellos.

Es inevitable la aparición de un partido de centroderecha de corte liberal o conservador, pero sin residuos del pasado.

O sea, que se acabó decir que representais a media España. Os representais a vosotros mismos y poco más.
23 lluisv, día 2 de Abril de 2008 a las 16:23
#15:

Sigues confundido. Estás comparando la voluntad individual con la voluntad de una mayoría.

Estás en tu derecho a solicitar no pagar impuestos, como yo lo estoy en solicitar la independencia. Es más, hasta este punto no estamos violando ninguna ley, la libertad de expresión todavía se respeta, por lo menos sobre el papel. Simplemente, para variar una situación legal se requiere una mayoría. Hasta aquí creo que estamos de acuerdo.

En lo único que diferimos es el ámbito de decisión. Yo defiendo que el futuro de Catalunya debe decidirse en Catalunya y por sus ciudadanos. Nada más.
24 lluisv, día 2 de Abril de 2008 a las 16:25
#14:

Lo que tú digas, pero queda muy cutre exigir a los demás un respeto que tú no ofreces, por más propietario del blog que seas. Insisto, todavía no he visto las normas específicas y lo de "macabeo" (en su etimología aramea) es una definición del susodicho, no un insulto.
Prefiero ese nombre, por corto y fácil, a uno más europeizado del tipo "Moa Warhammer" o "Pío Martel".
25 vstavai, día 2 de Abril de 2008 a las 16:35
Se ve que sufres, lluisvi, como cuando ibas por Nueva York, pero consuélate, siempre encontrarás algún Yorgos que te ilustre y te anime.
26 vstavai, día 2 de Abril de 2008 a las 16:37
Lluisvi y mesca son dos tíos mu ilustraos, y se les nota en to. Empiezan a mostrar su sabiduría y asustan a cualquiera.
27 vstavai, día 2 de Abril de 2008 a las 16:40
Cataluña es independiente, como parte de un país independiente que es España, pero los catalufos tipo llusvi quieren separarla del resto para hacer de ella su finca particular. Llevan un siglo largo así, dale que te pego, han terminado por hacer un negocio de su aspiración.
28 mescaler, día 2 de Abril de 2008 a las 16:40
Initium sapientiae timor Domini, vstavai.
29 vstavai, día 2 de Abril de 2008 a las 16:43
CARTA ABIERTA DE UN CHARNEGO A UNOS CATALUFOS

Hace unos días, en un bar, oí cómo despotricaban tres de ustedes sobre muchos “charnegos” que habían venido a Cataluña porque en su país no tenían qué comer, y aquí se llenaron la barriga, y en vez de estar agradecidos se mostraban soberbios y descontentos. Como acababa de leer una encuesta entre escolares, en la que muchos de éstos no querían ser españoles porque sus maestros, ¡menudos maestros!, les decían que España era un país atrasado y pobre, sentí deseos de soltarles a ustedes unas cuantas verdades.



Me contuvieron dos realidades: en primer lugar, la dificultad de que nos entendamos, porque manejamos conceptos básicos distintos; y en segundo lugar la violenta agresividad que manifiestan muchos de ustedes contra la libertad de expresión ajena, siendo en este caso, además, varios contra uno. Pero si no podría esperar el mínimo de entendimiento civilizado, sí puedo exponer algunos datos útiles para tantas personas a quienes ustedes se empeñan en embrollar con sus disparates.


Mis padres vinieron a finales de los años 50 de una aldea de Orense a Barcelona, donde yo he nacido. Nunca tuvieron la menor idea de estar trasladándose de un país a otro, sino de una región a otra de un mismo país, de una misma nación. Entre ellos hablaban corrientemente gallego, pero tampoco tuvieron el menor problema para entenderse con los catalanes en el idioma común español. Y siempre se sintieron en su casa en Cataluña, tal como los catalanes se sienten en su casa en Galicia, o en Canarias o en Andalucía, aunque algunos de ellos --los catalufos o nacionalistas-- pongan gestitos ridículos haciéndose los extraños o los superiores. Y yo, nacido aquí, no voy a tolerar que me hagan sentir extranjero o agradecido, a mí o a mis padres.


Mis padres vinieron aquí porque en aquel entonces había en Galicia menos trabajo (no hambre ni mucho menos), y su mejora económica se la han labrado con su sudor, no la deben a ninguna limosna, y menos de gente como ustedes. Por el contrario, de gente como ustedes recibieron algún que otro desaire al que han sabido contestar con dignidad o, simplemente, haciéndoles el caso que en general merecen, es decir, ninguno.


Hace ya largo tiempo que el nivel de ingresos per capita se ha igualado bastante en España, y, quitando algunos matices, en cualquier región se vive con desahogo y de manera muy parecida (ustedes sostienen que es gracias al dinero que el estado le quita Cataluña, tiene gracia su soberbia). Barcelona prosperó mucho, y con ella toda Cataluña, y el resto de España, por el carácter emprendedor y pionero de muchas de sus gentes (la célebre industria conservera gallega debe mucho a los empresarios catalanes, por decir algo) y también por la protección que se le otorgó desde Madrid y por el mercado del conjunto del país. Es decir, hubo una simbiosis entre la industria barcelonesa y el resto.



Tanto deben otras regiones a Cataluña como a la inversa. Este hecho no borra otro menos agradable, y es que aquel proteccionismo excesivo desde Madrid frenó la competencia y dificultó la expansión industrial de otras regiones. Hasta que la abolición del Arancel Cambó --y Cambó era un nacionalista catalán--, a principios de los sesenta cambió el panorama y facilitó un gran avance en los niveles de producción y consumo de todo el país.


Yo distingo bien entre catalanes y catalufos, y entre Cataluña y Catalufia, y también constato la nefasta influencia de ustedes sobre los demás. Los catalufos –o nacionalistas, separatistas en el fondo --, no son los creadores de la riqueza catalana, sino los que han aprovechado esa riqueza, con mentalidad de nuevos ricos, para tratar de infundir al catalán de a pie una soberbia perfectamente idiota y un complejo de inferioridad a algunos venidos de otras regiones. Su técnica, la misma de los nazis, eficaz, pero miserable: el narcisismo por un lado (“somos superiores”, hoy no se atreven a decir que son una “raza superior”, como hacían antaño, pero se les entiende) y el victimismo por otro lado (“no podemos subir tanto como quisiéramos porque España o Castilla nos pone plomo en las alas y siempre nos está perjudicando”).


Tampoco han contribuido ustedes nada a las libertades de que todavía disfrutamos. En cambio nunca dejaron de parasitar la democracia con sus insidias, exigencias y rencores inútiles, con sus imposiciones chulescas, su bilis y sus ofensas contra sus compatriotas de otras regiones, unas veces agresivas, otras en plan hipócrita, sus pequeñas pero muy significativas violencias, sin descartar el terrorismo, con sus “diálogos”, como gustan llaman al compinchamiento con ETA, a ver qué nueces cosechan, y sobre todo con su incansable siembra de ese degradante victimismo y narcisismo del que hablaba.


Miren, catalufos: ustedes siempre han sido una plaga para Cataluña. Ustedes han contribuido mucho al resentimiento y las convulsiones del siglo XX. Unas veces se aliaban con los pistoleros anarquistas, otras se peleaban con ellos, pero siempre atacaban a las libertades. Ustedes atacaron el sistema liberal de la Restauración y ayudaron a destruirlo y a provocar la dictadura de Primo de Rivera, que tan bien acogida fue en Barcelona. Luego, ante la dictadura, ustedes no hicieron nada, quitando el irrisorio esperpento de Macià en Prats de Mollò.



Pero su inhibición, vergonzosa para ustedes, fue una bendición para Cataluña, que prosperó como nunca antes. Después, durante la II República, ustedes se alzaron contra la legalidad, trataron de lanzar a los catalanes a una aventura criminal, a una guerra civil, y los catalanes les rechazaron aquel 6 de octubre de 1934. Y cuando la guerra en 1936, ustedes presidieron el peor período de crímenes y robos que haya vivido Cataluña en toda su historia, y traicionaron de paso a sus propios aliados anarquistas, comunistas y socialistas.


Llegó la dictadura de Franco, a la que ustedes, catalufos, contribuyeron con sus provocaciones, traiciones y manejos, y nuevamente les faltaron a ustedes arrestos para luchar, y nuevamente Cataluña prosperó, sobre todo cuando se eliminó el famoso Arancel, que parecía proteger la industria catalana y en realidad la estorbaba, como estorbaba la de toda España. Si quitamos algún que otro gesto testimonial, solo muy al final del franquismo se unieron ustedes… con los comunistas y terroristas, así de demócratas eran. ¡Verdaderamente, señores! Su historia sería una deshonra para Cataluña si ustedes de verdad la representasen, como pretenden.


Ustedes no paran en su reivindicación del idioma catalán, y me parece muy bien, menos por dos cosas: que llenan ustedes este idioma con una propaganda y una literatura ínfimas, muy mal favor le hacen a la lengua; y porque oponen el catalán al llamado castellano, que es en realidad el español común, que nos une a todos y nos permite comunicarnos con cientos de millones de personas más. El idioma que también han ido formando tantos catalanes desde hace siglos. El idioma en que se ha escrito la mayor parte de la literatura catalana, muy posiblemente la de más valor. Ustedes se quejaban con razón de la mutilación que suponía excluir el catalán de la vida oficial bajo el franquismo (aunque bien poco hicieron por resistirla), y ahora imitan ustedes al franquismo a la inversa y mutilan una parte fundamental de la cultura catalana, so pretexto de que el español común no es idioma “propio de Cataluña”.


No, ustedes no representen a Cataluña ni a los catalanes: son más bien un desastre para ellos. La historia de ustedes, al contrario que la de Cataluña, es estéril y vergonzosa, y su habilidad principal ha sido la siembra de vientos que han terminado ya varias veces en tempestades. Me gustaría que reflexionasen, pero no soy optimista: persistirán en sus provocaciones, falsedades y violencias. Pero deben saber también que encontrarán una resistencia creciente.

30 gorgias_, día 2 de Abril de 2008 a las 17:00

#Lluis

Pues perdona de nuevo pero resulta que tu "mayoria" es una pequeña minoria en el conjunto de toda España. Y la voluntad individual es tan legitima como cualquier otra. ¿O resulta que solo son libres los pueblos pero no los individuos? Si los independentistas sois mayoria en una comarca, yo soy mayoria en mi casa. Y os digo una cosa es precisamente el "ambito de decisión" como tu dices el quid del asunto, no es algo baladí o anecdotico.

Cataluña no es ambito de decisión para nada porque segun tus mismos argumentos solo es una demarcación puramente geografica al igual
31 manuelp, día 2 de Abril de 2008 a las 17:02
Estupendo análisis don Pío. Lamentablemente tengo que constatar por propia experiencia lo difícil que es luchar contra este arraigadísimo sentimiento antirreligioso. En mi organización de UPyD me he ganado el antagonismo de varios miembros por defender esto que usted dice y opinar contra el "laicismo" que en realidad es anticatolicismo.
32 gorgias_, día 2 de Abril de 2008 a las 17:06

#30 continua...

(lo siento di a enviar antes de tiempo)

que lo es Cataluña o cualquier otro pais. Si hay que hacer un referendum de algo, hay que hacerlo a nivel de España y no de Cataluña, igual que tu no quieres decidir a nivel del Ampurdan o del barrio de Gracia sino de toda Cataluña.

Si la mayoria de españoles decidimos que Cataluña se separe, pues muy bien hasta otra. Pero eso de decir lo que uno hace sin contar con los vecinos no solamente es ilegal sino de una caradura sonrojante. Y creo que ya te lo ha explicado muy bien XLuis con un excelente paralelismo.

En cuanto al resto No Sabes/ No Contestas. Parece que ya no das más de si como Mescalero así que como callas supongo que otorgas y que al final vas a reconocer a España como un pais existente desde antes del primer milenio. Si no es así ya puedes seguir argumentando porque la discusión no ha acabado. Saludos.
33 alef, día 2 de Abril de 2008 a las 17:11
#22
"O sea,que se acabó decir que representais a media España.Os representais a vosotros mismos y poco más"

lluisv,tu, afortunadamente,no representas ni a la mitad de Catalunya.Haceis mucho ruido,eso es verdad,pero no por cuantía sino por cobertura mediática.
Por otra parte,como ya decía el otro día el Sr.Joan Valls,si alguién salió beneficiado en el franquismo fué Catalunya y Vascongadas.Ya se que eso es imcompatible con el discurso nacionalista,pero así es la realidad.Y,en el tema de la Lengua,estamos deacuerdo que a nivel instituciones la lengua era el castellano,pero que quieres que te diga,de persecución nada de nada...date una vuelta por los pueblos haber cuantos abueletes parlotean medianamente en castellano.Si,da igual,si por caso Franco hubiera prohibido el juego de las canicas,hoy estarías reivindicando el juego de las canicas como fet diferencial.
La verdad es que es cansino ese discurso,que si Franco por aquí que si Franco por allá.Que si fuera de nosotros sólo hay franquistas...Cuidado lluisv que éstas paranoias acaban en esquizofrenia y,cualquier dia de estos te vas a encontrar a Franco en la esquina de tu casa.
34 alef, día 2 de Abril de 2008 a las 17:43
Por cierto,lluisv,¿te has preguntado alguna vez por qué el diario Avui y el diario El Triangle tiene tan poca tirada? Pues,te lo digo yo:por la linea editorial ultranacionalista y,ya ves,en la biblioteca de mi ciudad creo que soy de los únicos que los lee,al menos,cuando voy,siempre están puestos en su estantería,el resto,como no vayas a primera hora ya no los pillas...ya ves,tenemos que ser los constitucionalistas quien le hechamos una ojeada.¡Vivir para ver!.
35 Pacitoo, día 2 de Abril de 2008 a las 18:35
Me permito transcribir este texto de Andalucia liberal que no tiene despredicio :
Iglesia y familia agredidas por los manipuladores de masas de diversas ideologias antes y ahora
Andalucía Liberal
Marañón y Ortega que las características de las masas son la ausencia de responsabilidad, la sustitución de la razón por la sugestión y su fácil manipulación por personalidades sin freno moral.



Iglesia y familia



Una de las características de las democracias inmaduras, o tal vez de los dirigentes inmaduros o con carácter más abiertamente psicopático, es el miedo instintivo a todos los poderes sociales.

Por ello, los tratarán de controlar, neutralizar, o, en su caso, destruir. Y no sólo los poderes institucionales: Justicia, Prensa etc., sino esos otros que surgen espontáneos y que son necesarios para el funcionamiento y desarrollo social: enseñanza, sanidad, religión y, sobre todo, la familia. La Iglesia y la familia son los más atacados, por ser donde se forjan los cimientos de la libertad individual y la conciencia moral: los dos antídotos que impiden el siempre regresivo paso de individuo a masa, y por ello dificultan su manipulación.

Ya refirieron Marañón y Ortega que las características de las masas son la ausencia de responsabilidad, la sustitución de la razón por la sugestión y su fácil manipulación por personalidades sin freno moral.

Los que organizan las propagandas ya cuentan con ello- diría-. Los constantes y obsesivos ataques a la Iglesia responderían a esta dinámica. Respecto a la familia, el combate es aún más profundo y silente: se destruye su concepto y estructura, se estimula su disolución y se cosifica a los hijos, se dificulta la concepción en favor del rendimiento laboral y se facilita el exterminio del hijo si está dentro de su madre, utilizando los mismos argumentos que durante el nazismo y la esclavitud.

http://www.andalucialiberal.com/20080302--iglesia-...
36 El_Criti, día 2 de Abril de 2008 a las 18:36
10 lluisv

No hace falta poner normas en un foro, cualquier persona medianamente coherente y moderada sabe que no se puede ir a un foro a insultar y calumniar gratuitamente al propietario del blog.

Que si engendro, que si Macabeo, que si los que escribimos aquí somos extrema derecha y demás calumnias y mofas.

Yo y la mayoría de españoles de lo que estamos hartos es que sea Cataluña quién decide lo que pasa en el resto de España. Así que haber cuando se modifica la ley electoral para restar poder a los necionalistos periféricos.

Y sobre compararnos con las viñetas de eljueves... EL jueves tuvo su momento de gloria ultrajando la imagen del jefe del estado, ahora no es más que un panfleto más izquierdista y por lo tanto quedará relegado al mismo nivel de humor que el que puede tener el gran wayoming o eva hache, es decir, el de progres de pacotilla.

En fin, están que trinan los necionalistas, será que su amiguito Zapo no puede llevar a cabo el cambio de régimen que tenía en mente :'(
37 El_Criti, día 2 de Abril de 2008 a las 18:38
Pues anda que no hay casas y casas de protección oficial construidas en la época del franquismo!! Hasta los extremistas de izquierdas arrancan las placas de las viviendas de protección oficial hechas en el franquismo.

Arrancan las placas no porque luchen contra el franquismo, sino para intentar ocultar que FRanco hizo políticas sociales y que gracias a él hoy día tenemos agua, que si no, estaríamos peor que en mitad del desierto!
38 El_Criti, día 2 de Abril de 2008 a las 20:03
2 de Abril de 2008 a las 20:00315El_Criti
Si Rajoy se cree que los que hablamos aquí somos unos obcecados que por cuestiones éticas o de principios y convicciones no podemos ayudar al PP porque no somos flexibles ( en la política los políticos siempre tienen que sacrificar ciertas cosas para obtener el poder y luego en el poder reivindicarlas -cosa que no hizo Aznar, por cierto- ) está equivocado.

No todo es la economía, de hecho Rajoy perdió las elecciones en 2004 con una situación económica impecable...

Sacrificando los principios y convicciones de la forma en que se está haciendo o con estas escenificaciones bananeras y esperpénticas de la Soraya, no se va a conseguir nada bueno para el PP. Se desilusionará a los votantes del PP, que serán desmovilizados, por contra la izquierda fácilmente movilizará a los suyos, via atentado o presentando las elecciones como un cambio de régimen...

Sólo hay una vía para ganar a Zapo: los principios y convicciones, insistir en ellos, insistir una y mil veces en la igualdad de los Españoles ante la ley, insistir en la derrota de ETA, insistir en una politica internacional occidental y no tercermundista,etc,etc.

Desconcierto y desasosiego. Desmovilizar a la derecha de esta forma es estúpido, porque la acción social de los votantes del PP es muy importante y porque además la izquierda no va a desmovilizarse porque controlan todos los medios de comunicación.

Esto es una empresa difícil y no vale apostar a empatar, hay que ir a por todas y Mariano Rajoy, después de lo de Soraya y su "equipito" le pido humildemente que recapacite y deje paso a otros. Rajoy, es una pena, pero la has cagado con lo de la Soraya, hay muchas mujeres mejores políticas que Soraya dentro del PP.
39 denebola, día 2 de Abril de 2008 a las 20:12
#38,El_Criti

El pp ya tomó su decisión. Desde mucho antes de las elecciones. El pp se ha convertido en un verdadero peligro para España, porque colabora de hecho con el psoe en el cambio de régimen dando a "esto" apariencia normalidad. El pp es el contrapeso que legitima el poder que aspira a despótico del psoe. El pp ha aceptado ese papel y con ello traiciona a varios millones de votantes. La derecha parece no tener remedio en España.

Pero buena parte de la culpa la tienen los votantes. Cierto que aquí somos infinitamente más críticos que en la izquierda, que no votarían a otra cosa aunque se estuviesen muriendo de hambre, que prefieren perder la libertad propia con tal de vernos privados de la nuestra. Pero aún así todos estos votantes conscientemente traicionados han votado al pp con las peores consecuencias imaginables: que el pp ha perdido ganando. Y esa es la coartada que necesita para cortar todos los lazos con los presuntos principios que antaño tuvo (¿tuvo?) y precipitarse al centro, que como se sabe es donde está el sumidero. El mismo por donde se fue la ucd.

Lo repetiré tantas veces como sea preciso en los próximos años, cumpliendo así mi parte: la derecha debe abandonar al pp cuanto antes y reconstituirse en torno a partidos fundados sobre principios. O eso o el encaminamiento a una dictadura a la venezolana (en el mejor de los casos).
40 mescaler, día 2 de Abril de 2008 a las 20:18
Gorgias, lo más sensato será hacer referendos a nivel europeo.
España, como Península Ibérica, es decir, un territorio delimitado por los Pirineos y el mar, existe desde mucho antes que el primer milenio. Seguramente los fenicios ya reconocían esa entidad geográfica.
Como "país", España sólo existe desde comienzos del siglo XIX.
Saludos,
Mescalero
41 denebola, día 2 de Abril de 2008 a las 20:36
#40,mescaler

El lenguaje ha de representar la realidad. Es de muy mala educación obligar a las palabras a significar cosas distintas de las que significan. Es, también, la técnica básica de la propaganda de izquierdas.

La idea básica de esa propaganda consiste en hacer creer que España existe como nación desde hace poco más de un siglo y es más o menos contemporánea de "naciones" como Galicia y Cataluña. Pero el título de nación exige credenciales. A España le sobran. Ninguna de las nacioncitas de pret-a-porter las tienen.

A nadie se le reconocen credenciales sólo porque las proclame.

Saludos.
42 jlh, día 2 de Abril de 2008 a las 21:30
Magnífica exposición de Don Pío, como siempre.

Es cierto que los rojos persiguieron a la Iglesia Católica y a los católicos en España con ánimo de exterminarles, y fue el Generalísimo el que evitó que se produjese ese exterminio. Por eso es injustificable la actitud de la Iglesia Católica respecto al Generalísimo, pues, lejos de mostrarse agradecida hacia él, sólo unos años pocos después de ese intento de exterminio llenó España de curas rojos que colaboraron con el socialismo para fundar eta y otros grupos enemigos de España. Y el colmo de los agravios fue cuando el Papa amenazó con excomulgar al Generalísimo por firmar la pena de muerte de unos asesinos socialistas terroristas de eta, poco antes de su muerte. La Iglesia Católica se ha mostrado muy poco agradecida hacia aquél que tanto hizo por ella y sus fieles.

Y una de las cosas que ha hecho la Iglesia Católica, o, más correctamente, algunos miembros de ella, ha sido ayudar a los rojos a difundir las mentiras que en este texto desmiente Don Pío, y no sólo con su silencio cómplice, sino con la participación muy activa de curas y obispos vascos y catalanes (fundamentalmente).
43 mescaler, día 2 de Abril de 2008 a las 21:52
41, denebola

Es un grave error proyectar en el pasado realidades actuales. Ante el hecho comprobable de que España, en la actualidad, es una potencia de segunda fila, los nazionanistas españoles se consuelan recordando glorias pasadas. O buscando "credenciales" inverosímiles. A un yanqui le importa un pito que su nación sólo tenga dos siglos de existencia. A un español normal le resbala la antigüedad de la suya, le preocupan mucho más otros asuntos más acuciantes. Pero un nazionanista español, como don Quijote, vendará sus tierras para conseguir legajos y fósiles en los que supuestamente se afirme la antigüedad de su linaje.
Saludos,
Mescalero
44 gorgias_, día 2 de Abril de 2008 a las 22:33

#Mescalero

¿Y eso basandote en? ¿La constitución de Cadiz? ¿Me estas diciendo que en febrero de 1812 no habia españoles y justo en abril millones de ellos? Y supongo que entre ellos tenemos que incluir a cubanos y resto de americanos.

Vaya así que ahora te has olvidado de Carlos y demas "reyes de los francos" jejeje

Pues solo tienes que responder a la misma pregunta otra vez ya que has cambiado de opinión ¿Desde cuando existe Inglaterra y desde cuando existe Francia? Venga tengo curiosidad.

Y no voy a escribir más para que no tengas que leer mucho. Solo responde a esa simple pregunta, asi puedo situarme.

45 asturovi, día 2 de Abril de 2008 a las 22:50
Ante todo, quiero mostar mi solidaridad con El_Criti, alevosamente baneado en el Blog de Federico.
Sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas. Ahora resulta que Don Pío es mucho más liberal y respetusoso con la discrepancia y la libertad de expresión que el "liberalísimo" Federico.
Por cierto me ha llamado la atención un detalle: Mientras se amenaza con la expulsión cualquier "apoyo" favorable a la "extrema derecha", se admiten sin recato y rubor (salvo las opiniones discrepantes de otros blogeros, por supuesto), los apoyos a UPyD. ¿Por que será...?
A pesar de que evidentemente discrepo con El_Criti mostrarle mi apoyo ante una censura que yo consideró totalmente inadecuada (no había insultos, amenazas, ni otro tipo de incorrecciones o actuaciones incorrectas: sólo opiniones discrepantes).
El Blog se defiende afirmando que es su "propiedad privada" y que solo con el beneplácito del anfitrión se puede participar. Pero por lo visto para contar con esa aquiescencia, hay que ser plenamente coincidente (o quizás, solo ligeramente discrepante, "dentro de un orden") con el anfitrión.
Un anfitrión que sólo está dispuesto a invitar a los que piensan lo mismo que él me parece un pobre anfitrión
46 gorgias_, día 2 de Abril de 2008 a las 23:01


Aún estando de acuerdo con muchas de las cosas que dice FJL y siendo ademas habitual oyente de la COPE, no me ha gustado el blog de Federico cuando he ido a leerlo.

No sé da un poco de grima. Demasiado palmero sobandole el lomo sin ningun recato. Me recuerda demasiado al tipico blog de izquierdas. En general de todos los blogs de LD prefiero con mucho este, sin los arrebatos paranoides de LdP y sin las neuras y el almibar del de FJL.
47 denebola, día 2 de Abril de 2008 a las 23:50
#45,#46

Ciertamente, no creo que haya blog más liberal que éste. Hace un tiempo fuí expulsado de un blog de izquierdas y conté el sistema tan curioso que tienen allí. Los participantes conceden puntos, positivos o negativos, a los otros participantes. Para conceder puntos tienes que tener puntos. Los puntos los consigues diciendo cosas que agraden al resto de participantes. Si has conseguido puntos, es que eres del rebaño. Si no eres del rebaño, pierdes tus puntos y se te corta el acceso. Puedes conseguir puntos de otra forma: contando cosas interesantes ajenas a la política.

¿De qué extrañarse? Las izquierdas van muy por delante en la censura y ya tienen métodos automáticos para reforzar la moral de rebaño. El filtro de opiniones refuerza el vínculo lanar y el vínculo lanar es un excelente filtro de opiniones.

Habrá que agradecer a D. Pío su espíritu auténticamente democrático. Especialmente mescaler y luisillo deberían de agradecerlo. Bueno, mescaler que lo haga mañana, que esta noche está muy ocupado buscando las credenciales de las nacioncitas de pret-a-porter.

48 denebola, día 3 de Abril de 2008 a las 00:13
#43,mescaler

Comenzaré recordando un párrafo mío de ayer:

"Y para terminar, breve repaso al blog y cansancio de disquisiciones históricas y pretensiones de nacioncitas de pret-a-porter. Antes de eso, me gustaría una discusión seria donde se argumentase por qué la nacioncita A auténtica era la del siglo X, y no la del siglo XIV o la del XVIII. Que se explicase por qué la reivindicación del siglo P es más legítima que la reivindicación del siglo Q. Que se argumentase por qué los hombres y mujeres del siglo XIII o del XVII o de cualquier otro que se reclame como auténtico atesoraban el sentimiento nacional auténtico de la nacioncita de pret-a-porter."

Y ahora, por partes:

"Es un grave error proyectar en el pasado realidades actuales."

Más grave es pretender incrustar en el presente realidades dudosas procedentes de siglos pasados.

"Ante el hecho comprobable de que España, en la actualidad, es una potencia de segunda fila, los nazionanistas españoles se consuelan recordando glorias pasadas."

El que sea una potencia de segunda fila no altera ni su legitimidad histórica ni su legitimidad política: para los españoles y para el resto del mundo. Las glorias pasadas no hay que buscarlas: son patentes. Están a la vista en cualquiera de nuestras ciudades. Por otro lado, si España es una potencia de segunda fila las causas no habrá que buscarlas en la economía, sino en que muchos españoles están enfermos de tu mismo mal. Ya no creen en España. Son españoles defectuosos, castrados en lo más profundo de su conciencia. España era una nación muy pobre cuando se alzó a reina del mundo. El factor diferencial era antaño en la exaltación como lo es ahora en la humillación un factor puramente espiritual. La enfermedad de los españoles de hoy tiene muchos nombres. "mescaler" es uno de esos nombres.

"O buscando "credenciales" inverosímiles."
¿Cuales son esas credenciales inverosímiles? ¿Cual es la verosilimitud de las "credenciales" de los fascismos periféricos vasco, gallego y catalán?

"A un yanqui le importa un pito que su nación sólo tenga dos siglos de existencia. "
Parece que es los fascismos periféricos a los que les obsesiona la carencia de profundidad histórica. Si no les importase, dirían. "somos una nación porque queremos serlo... desde 1920"

"Pero un nazionanista español, como don Quijote, vendará sus tierras para conseguir legajos y fósiles en los que supuestamente se afirme la antigüedad de su linaje."

No hay nacionalistas españoles. Hay patriotas españoles y nacional-socialistas periféricos. Son ellos los que buscan legajos fósiles. Nuestras credenciales como digo son patentes.

Saludos.
49 lead, día 3 de Abril de 2008 a las 02:26
[Raíces Liberalismo español: Escuela de Salamanca]

Mandonio, en un interesante post, #16, pone objeciones a la caracterización de Pío Moa de los dos liberalismos que coexisten, inicialmente, en España:

= el exaltado (supuestamente entroncado con la corriente jacobina francesa) y

= el moderado ( cuyas raíces podrían situarse en la Escuela de Salamanca de los siglos XVI y XVII y, me parece a mí, más próximo al liberalismo girondino francés - la primera izquierda histórica- que entronca, a través de Montesquieu, que vivió tres años en Inglaterra, con la Revolución Gloriosa de 1688 en este país y la entronización de Guillermo de Orange, tras tener que admitir éste la supremacía del Parlamento como manifestación de la soberanía nacional).

El hecho cierto es que tanto la Constitución francesa revolucionaria de 1791, la Revolución Gloriosa inglesa de 100 años antes y las Cortes de Cádiz de 1812 instituyen Monarquías constitucionales con separación de poderes, lo que revela raíces comunes o algún elemento común (que creo es Montesquieu, también muy presente en la Revolución Americana de 1776 y su posterior Constitución republicana de 1787).

Sobre las Cortes de Cádiz y el liberalismo español que alumbra la Constitución de 1812, con las manifiestas raíces de la Escuela escolástica de Salamanca, adjunto link de Joaquín Varela:

http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras...

El argumento de Mandonio de que, hasta 1808, Inglaterra ha sido nuestra enemiga no anula el argumento de que puede haber habido préstamos intelectuales entre España y Gran Bretaña ( Escuela de Salamanca, de un lado, y el liberalismo inglés e la Ilustración escocesa, de otro), aunque, ciertamente, España siempre miró más, para nuestra desgracia, a Francia, con su arrogante racionalismo y su adoración por el poder absoluto -del rey o en nombre del pueblo, eso es lo de menos- (y desprecio por lo español: "¿qué debe la civilización a España?", se pregunta Voltaire, respondiendo, "Nada") frente al pragmatismo empirista y la desconfianza del poder típicos de los británicos.
50 Momia, día 3 de Abril de 2008 a las 02:37
Juan Pablo II, con la solemnidad de una canonización urbi et orbi, en mayo de 2003, expuso que la II República 1931-1936 fue una encarnizada y planificada persecución religiosa y preludio de una guerra 1936-1939 donde la Iglesia Católica fue terriblemente perseguida, y el catolicismo cosechó innumerables mártires -10.000 según recuento de la Conferencia Episcopal-.

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