Pío Moa

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La muerte del ateo

17 de Abril de 2009 - 08:18:33 - Pío Moa

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Una loa a la muerte

Columna publicada el 19-01-2003

No sólo Millán Astray dio, según parece, un viva a la muerte. También la alaba, por ejemplo, Tarrida del Mármol, destacado ácrata implicado en el terrorismo de finales del siglo XIX y principios del XX. Tarrida encontró a la muerte un valor, por así decir, revolucionario: "Comprendemos que ínterin no venga la igualdad social durante la vida, la dulce amiga lleva ya resuelto el problema sociológico (...) igualando bajo su rudo golpe a nobles y a plebeyos, a parias y a magnates".

Y encontraba otra buena razón de alabanza: "Cuando al cabo de un día pesaroso, el cuerpo fatigado descansa en brazos de Morfeo, es aquel sueño una delicia tal que al despertar y entrar de nuevo en posesión de nuestras penas, sentimos hondo pesar porque aquel feliz estado de reposo no se ha prolongado. ¡Loado sea el sueño! ¿Y la religión, que pretende eternizar el yo, quiere que se la llame consuelo? (...) La muerte es el sueño para no despertar. ¡Loada sea la muerte!".

Un tercer argumento: la muerte no sólo da fin a nuestros sufrimientos, sino que "preside las transformaciones incesantes de la materia, hace desaparecer los seres vetustos para dar origen a los nuevos, ella es el instrumento de la selección natural, fuente de todo progreso, ella es la dulce amiga que nos hace desaparecer del rudo combate cuando ya ansiamos (...) un reposo relativo".

Pero en cuanto a consuelo, el de la igualación del magnate y del paria es nulo. Al revés, lleva a un summum insoportable la desesperanza del paria. Finados sus días irreversiblemente, el paria habrá sufrido su vida miserable sin alternativa posible, mientras que el magnate habrá gozado de la suya, desde el enfoque materialista de Tarrida. El desconsuelo para el paria es absoluto, pero al magnate, ¡que le quiten lo bailao! La desesperación bien podría convertir al paria en instrumento de muerte: ¿pierde algo con suicidarse o con segar otras muchas vidas mediante una bomba?

Cabe objetar que, aunque Tarrida esté harto de su yo, a otros, incluso "parias", la destrucción del yo les angustia. Y que, aunque él desee el descanso eterno, la mayoría de la gente prefiere soportar todo el tiempo posible la dosis habitual de pesares y cansancio. A esta evidencia cabe objetar: ¿merece respeto esa gente ansiosa de vida, guiada por la irracionalidad y el instinto, incapaz de compartir ideas elementales como las que la razón dicta a Tarrida? ¿Merece mucho desvelo la vida de tales cobardes animalescos?

La loa de Tarrida descansa, en definitiva, sobre el carácter de la muerte como instrumento de progreso. Pero con ello se hunde por otra vía en las, para él, tinieblas de la religión y el misticismo. ¿Qué puede importarle a su yo, destinado a total desintegración, el progreso de posteriores generaciones? ¿Debería él aumentar sus pesares luchando y sacrificándose por ellas? ¿Puede haber un incentivo en la esperanza de ser recordado como un héroe? Vanidad ridícula, que no puede compensar ni en un átomo la vida de trabajos y miserias realmente pasada. Además, incluso ese consuelo vanidoso exige una fe: la de que la posteridad le vea como un héroe y no como un loco, un imbécil o un malvado, que también podría ocurrir.

La muerte, por otra parte, no sólo iguala al rico y al pobre: aun más desesperante resulta que iguale al bueno y al malo, por ejemplo al buen anarquista y al malvado burgués. El ácrata se justifica en la lucha por la justicia, o lo que él toma por tal, pero desde su materialismo, esa justicia se desvanece con la muerte, y su opción moral queda en nada. El único sentido de la acción anarquista, al final, consiste en una reacción resentida y desesperada por el hecho de no ser él magnate en vez de paria, de no poder dedicar su tiempo a disfrutar de los únicos bienes y la única vida posibles.

La muerte se mantiene ante nosotros como una esfinge tan indiferente a las loas como a las maldiciones, unas y otras por igual insignificantes. Pero la actitud adoptada hacia ella tiene efectos prácticos, al parecer. Por ejemplo, de encomiarla al modo como lo hace Tarrida, a convertirse en instrumento de ella contra sí mismo o contra otros, sólo hay un paso muy fácil.

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****La ultraderecha comparte, en general, las tesis populistas y en gran medida las socialistas contra el liberalismo económico (y político). Y es inútil que esas tesis, allí donde se han aplicado, han demostrado solo –y sin excepción– su capacidad de empobrecer y tiranizar a la gente. Unos creen que la voluntad de Dios es fomentar una pobreza "bien distribuida" –y ciertamente sirven a esa supuesta voluntad con muchas ganas, excepto cuando se trata de ellos mismos– y los otros, en nombre de la "Historia", vienen a hacer otro tanto. Insisten en aquello de que el liberalismo hace a "los pobres más pobres y los ricos más ricos", y tonterías por el estilo. Lo cierto es, a partir de los hechos, que las economías aproximadamente liberales (ninguna lo es hoy demasiado), han promovido una riqueza como nunca antes. Algunos argumentan con el caso del franquismo, pero la economía franquista fue también liberal en gran medida (basta ver la relación entre el PIB y el gasto estatal, mucho menos estatista que hoy).

Y, por supuesto, esas teorías suponen siempre que un grupo dicte las normas morales y políticas por encima y sin control de la masa de la población. Lo cual es muy coherente: por algo ilumina a ese grupo la voluntad de Dios o la de la Historia. A partir de ahí, apenas necesitan argumentar.

**** http://www.diarioya.es/content/pío-moa-dará-una-conferencia-sobre-la-etapa-histórica-de-franco

**** http://iglesia.libertaddigital.com/una-iglesia-alternativa-1276236480.html

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La chusma política


**** Pumpido acusa a la policía de no colaborar con él. Quizá sea porque él ha sido un eficaz colaborador de la ETA, junto con su gobierno, y ahí siguen todos ellos. Por ejemplo:
http://www.kriptus.com/foro/foro-ermua-comunicado-prensa-t15469.html

**** "El segundo violador del Eixample", juzgado por masturbarse en el metro

Pero ¿quién persigue a este hombre? ¿El gobierno fomentador del puterío? ¡Vamos! ¿A qué espera el gobierno para dar ejemplo masturbándose ante las cámaras? ¿Y Soraya? ¿Se va a quedar en tan poca cosa como sus posados para-porno? Por cierto, seguimos a la espera de que Rajoy pose en tanga. Mientras tanto seguiremos convencidos de que es un machista, por mucho que diga lo contrario. Obras son "amores".

**** Esperanza Aguirre: "Tenemos un sistema laboral obsoleto heredado del franquismo"

¡Vaya! También tenemos un sistema democrático heredado del franquismo, y que los politicastros llevan años desvirtuando y haciendo obsoleto, ¿no?

**** Feijóo ofrece un pacto a la oposición porque "Galicia no es del PP" 

Las mafias se reparten Galicia. Así entienden la democracia.

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Diálogos pastoriles

SULPICIO. Tranquilo, Mauricio, estamos de cháchara, no hay que ser tan riguroso...¡Hombre, aquí llega Fabricio! Fabricio, eres tartaja, chepa, tuerto, algo cojitranco y te faltan dos dedos en la mano izquierda... Nadie podrá dudar de que eres un hombre excepcional.

MAURICIO. No tanto, no tanto, Sulpicio, porque Fabricio dice ser, al mismo tiempo, mucho más inteligente y sensible que nosotros, de modo que eso compensa sus otras excepcionalidades y lo convierte en un tío vulgar y corriente.

FABRICIO. Vu...Vu...vuestro repugna...nante cach...cach..ondeo, mis q...queridos ami...gos, os defi... define como lo vi..les que so..sois. ¡Ya quisi...era yo ser un zo...zoquete que ni siente ni pa...padece, co...como vosotros, pero e...sa inteligencia y sen... sen...sibilidad no hacen más q...q...que agravar mis ma....les, la conci...ciencia de mis ta...taras (el transcriptor eliminará en adelante los tartamudeos, para hacer menos fatigoso al lector las palabras de Fabricio).

FELICIO. Hablábamos, caro Fabricio, del maravilloso florecer de nuestra querida villa de Porriño en todos los terrenos del saber, el arte y el pensamiento, y tú, no cabe duda, eres un buen ejemplo. Mas algo me preocupa, Fabricio, ¿no se vendrán abajo tantas flores por la crisis económica

FABRICIO. Para eso, Felicio y los demás, hay que entender ante todo la crisis. Para empezar, desde el punto de vista económico, un ser humano no difiere de una máquina o de un animal doméstico: todos consumen y emplean cantidades de energía, y a ello se reduce la cosa: a los mecanismos y ciclos de producción y consumo de energía.

FELICIO. ¡Pero eso es siniestro, oh Fabricio! ¿Dónde queda entonces la poesía, el romanticismo, la belleza de la vida?

FABRICIO. Quedan donde deben quedar. Un médico entiende y trata al hombre en calidad de portador de enfermedades, y no se preocupa de si su paciente disfruta con el olor de las cloacas, pongamos por caso.

MAURICIO. ¡Cómo, qué cosas dices! ... ¡Salicio, coño, deja de tocar la maldita zambomba...! El olor de las cloacas es poco saludable y trae enfermedades, así que...

FABRICIO. Tienes razón, está mal elegido el ejemplo, porque para el negocio de un médico vendría bien eso de las cloacas, digo yo, desde cierto punto de vista... En fin, fijaos en que muy pocos han previsto la crisis, y de los pocos que la han previsto casi ninguno la ha apreciado en toda su magnitud. ¿Qué deducís de ello?

SULPICIO. ¿Que la economía no es ciencia rigurosa?

FABRICIO. Quizá, quién sabe. Pero sigamos: las explicaciones de la crisis se dan entonces a toro pasado. De repente todo el mundo ve fallos por aquí y por allá, que antes no veía. Unos dicen que la crisis deriva de la excesiva intromisión de los gobiernos en la economía, otros, que del capitalismo salvaje y desregulado, del neoliberalismo y esas cosas. Pero yo digo que una explicación de los fallos no explica nada. Porque antes de la crisis hubo prosperidad, y si no explican bien esa prosperidad tampoco explicarán la crisis. Si las explicaciones de unos y de otros fueran ciertas, estaríamos en crisis permanente, fuera por la intervención del estado, según unos, o por el capitalismo salvaje, según otros.

MAURICIO. La crisis es la crisis, tío, es lo que hay que explicar ahora.

FABRICIO. No sé, no sé. ¿Podríamos pensar que debería haber un equilibrio entre regulación y desregulación, entre capitalismo privado y gastos del estado y que, cuando ese equilibrio se rompe, sobreviene la crisis?

MAURICIO. También podemos suponer que si los gobiernos hubieran intervenido menos, la prosperidad habría sido mayor y quizá no hubiera llegado ninguna crisis. O al revés, que de haber sido más voluminosa la intervención estatal, todo habría ido mucho mejor.

SULPICIO. Contra eso puede argüirse que en España las regiones más intervencionistas, es decir, las socialistas, son más pobres, con más paro, y estoy por decir que si no están peor es porque chupan de las otras.

FABRICIO. Bueno, Sulpi, pero en Galicia y Castilla-León ha mandado muchos años la derecha, y no son ningún emporio, de ellas puede decirse casi lo mismo que de Andalucía, Extremadura o Castilla-la Mancha....  

Comentarios (247)

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101 ignapas, día 17 de Abril de 2009 a las 17:05
Por bien elaboradas que estén, las supensiones de pagos terminan por jo.der a los proveedores.
102 manuelp, día 17 de Abril de 2009 a las 17:05
#99

Mejor hubiese sido que no se hubiese muerto don Alvaro de Bazán y designaran para el mando al inútil del Duque de Medina Sidonia.
103 ignapas, día 17 de Abril de 2009 a las 17:06
#Manuelp

Mejor otro Medina, Mariano, y les habría desaconsejado la salida.
104 ArrowEco, día 17 de Abril de 2009 a las 17:06
VV

El patetismo que están alcanzando algunos es de órdago. No me extraña que algunos rogelios pasen por aquí a divertirse un rato. De pena.
105 ignapas, día 17 de Abril de 2009 a las 17:09
El sentido del humor no está reñido con la excelencia intelectual.
106 manuelp, día 17 de Abril de 2009 a las 17:11
Cenutrillo

Claro, un pais no se puede volatilizar de la noche a la mañana, pero para sus acreedores es lo mismo, la bancarrota que la suspensión de pagos, hasta que les paguen lo que les deben, aunque para algunos pueda ser demasiado tarde.
107 ignapas, día 17 de Abril de 2009 a las 17:12
#106

Y mientras dura la suspensión de pagos, más de un acreedor necesita endeudarse para poder sobrevivir.
108 lead, día 17 de Abril de 2009 a las 17:16
[Acción frente a Intención. Creer en cualquier cosa ]

manuelp #67

Totalmente de acuerdo. Por eso Hayek dedicó su Camino de servidumbre "a los socialistas de todos los partidos".

El último párrafo de la cita de von Mises incluye una idea ya clásica desde que la acuñara Max Weber en La ética protestante del Capitalismo(*): una empresa capitalista se basa en el cálculo económico (algo imposible en el socialismo, como estableció von Mises, al no existir un sistema de precios libres que reflejen las preferencias de los consumidores). La observación del genial Goethe sobre la contabilidad por partida doble, muy atinada. Para iniciar a alguien en la Economía de Mercado debe reconocerse que las 1.000 páginas de La Acción Humana es un poco demasiado. La edición que yo tengo, de Unión Editorial, incluye un inapreciable "Estudio Preliminar" por el economista liberal español Jesús Huerta de Soto.

Sigo insistiendo en lo que ya he comentado en posts anteriores: aquí descubrimos la diferencia entre la Ilustración Escocesa(británica, en general) y la Francesa (con unas gotas de idealismo alemán), es decir Acción vs Intención, es decir, la Acción humana libre en una sociedad civil libre, protegida por el Estado, frente a la Intención de algunos iluminados de cambiar, de transformar la sociedad (dicen ellos) desde el Estado, siguiendo sus esclarecidos esquemas, sólo a ellos revelados desde su poderosa y extraordinaria razón (lo que vale desde las reducciones jesuíticas del Paraguay -que no fueron ni violentas ni depredadoras, sólo bienintencionadas- hasta el paraíso soviético de Stalin, pasando por Robespirre, Sant-Just y Lenin:

http://es.wikipedia.org/wiki/Louis_de_Saint-Just

Como dice Popper, algunos creen místicamente en la Razón, con lo que ésta se convierte en otro Dios más. O como decía Chesterton: "Cuando se deja de creer en Dios, se puede creer en cualquier cosa".

(*)Nota: Como ya aclarara el católico liberal Michael Novak y ampliara el español del Opus Rafael Termes, el capitalismo moderno, es decir, el liberalismo, también tiene poderosas raíces católicas:

http://www.liberalismo.org/articulo/147/15/tension...

109 topograf, día 17 de Abril de 2009 a las 17:17
Buenas tardes, con vuestro permiso.


Reconozco que soy un iluso, que pensamientos infantiles, como crío en vísperas de Reyes Magos, me vienen de vez en cuando a ésta majareta cabeza que soportan mis hombros. Me levanto, evacuo, y duchado, afeitado, primoroso y pletórico de optimismo me digo: hoy, estos lumbreras que tenemos por gobernantes nos van a dar el sorpresón del siglo; nos van a decir que tienen soluciones, formulas, iniciativas…, que son conscientes que están donde están, ganan lo que ganan, viven como viven y tienen los privilegios que tienen, para resolver los problemas y no para crearlos. Pero ¡quia!! hombre, apenas pongo la radio o abro el portátil, se me cae los palos del sombrajo: siguen y siguen machacando por los cuatro costados al pueblo que los sustentan, les amenaza con caóticos augurios, les impone medidas más y más represivas, les ahoga a base de impuestos abusivos, les da paro y les quita el pan, los hunde en una vergonzante escalada de autentica indigencia… y se quedan mirando sus saneadas cuentas corrientes. Tan panchos. Ellos a lo suyo: cada día una vuelta más al tornillo de éste garrote vil en al que nos tienen condenado.

Mientras tanto tú, no mires para ningún lado, que puede darte vergüenza de ti, de ellos y de todos; no respire, que el olor ha podrido, puede darte arqueadas y ponerlo todo perdido; no pienses, que puedes volverte loco si intentas entender algo: muérete ¡cojones!, a ver si se quedan solos con todo, y se matan entre ellos a mordiscos de rata rabiosa.

¿Veis, que rápido se cambia de estado de ánimos? Otro día hecho un trapo gracia a mis impuestos. Bien.

Sldos.
110 lead, día 17 de Abril de 2009 a las 17:38
[Ofrecer un producto o prestar un servicio de calidad] [Las Reducciones del Paraguay]

ArrowEco #70 dice:

Vale, salvo por lo de “lo que la sociedad civil no pueda hacer”. Eso no es correcto, debería haber dicho “lo que la iniciativa privada tenga capacidad de absorber” o algo así. Y lo veo justo, siempre que ese ente privado se adapte a los requisitos establecidos por las leyes, las cuales habrá de cumplir escrupulosamente. Porque no todo es ganar, hay que ofrecer un producto o prestar un servicio de calidad. Y al trabajador hay que remunerarle como se merece.

Plenamente de acuerdo; ni Schumpeter ( por nombrar a alguien más de la misma Escuela Austríaca) podría haberlo dico mejor:

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/schump...

(Atención a su concepto de "innovación" como motor del crecimiento que es lo que yo, en posts anteriores, denominaba "cambios tecnológicos").

NOTA 1: Al trabajador hay que remunerarle según se merece...por su contribución a la creación del producto o servicio ( es decir, pago según mérito).

NOTA 2: Eso de acabar conmigo suena a rematarme. Son los inconvenientes del directo. No pasa nada.

NOTA 3: Las "Reducciones del Paraguay" son un ejemplo de Estado teocrático, bienintencionado, por supuesto, pero que restringía la libertad de los indios a los que se tenía concentrados al considerárseles vulnerables, débiles e incapaces de vivir en libertad. En realidad, los jesuítas querían proteger a los indios de ser realmente esclavizados por los hacendados, situación real que entonces se daba. La situación, en aquella coyuntura histórica, tenía difícil situación por la dificultad de los indios de adaptarse a una sociedad moderna y de los blancos españoles de aceptarlos como iguales.

Un saludo
111 lead, día 17 de Abril de 2009 a las 17:41
Mi post #110 debe finalizar así:

La situación, en aquella coyuntura histórica, tenía difícil solución por la dificultad de los indios en adaptarse a una sociedad moderna y de los blancos españoles de aceptarlos como iguales.
112 manuelp, día 17 de Abril de 2009 a las 17:46
# 108 lead

Si, es la misma edición que yo tengo, la de Union Editorial de tapa dura.

Tengo que irme, siga ilustrando al cebollino teocrata este, a ver si aprende algo.

saludos
113 lead, día 17 de Abril de 2009 a las 17:48
[Cálculo económico]

Mi post #108 dice:

(algo imposible en el socialismo, como estableció von Mises, al no existir un sistema de precios libres que reflejen las preferencias de los consumidores).

Debe decir:

(algo imposible en el socialismo, como estableció von Mises, al no existir un sistema de precios libres que reflejen las preferencias de los consumidores por lo que se estará a ciegas a la hora de asignar los recursos de capital y mano de obra para realizar las inversiones para ampliar las fábricas existentes o crear nuevas).
114 lead, día 17 de Abril de 2009 a las 18:33
[Impuestas abusivos]

topograf #109

En los EEUU, se ha desatado la fiebre de cobrar impuestos por todo, hasta por pisar la calle, por parte de todas las Administraciones. La gente empieza a rebelarse; se multiplican los "tea parties", como los que dieron lugar a la Revolución Americana hace casi 250 años (que, recordemos, estalló por un asunto de impuestos):

... el gigantesco plan de estímulo de Obama no llega para tapar los problemas presupuestarios de las administraciones locales.
Una situación que ha llevado a numerosos estados a inflar la recaudación de impuestos aplicando una suerte de ingeniería fiscal que sorprende y asusta. Por ejemplo, según publica el diario The New York Times, en Winter Heaven (Florida), el ayuntamiento ha comenzado a cobrar impuestos a los conductores que tienen un accidente.
(...)
Otro ejemplo es el caso de Ohio, cuyo gobernador ha propuesto un presupuesto con más de 150 subidas de impuestos y nuevas tasas. Entre estas innovaciones se incluye la de multiplicar por cinco el coste de renovar la licencia de propiedad de cabezas de ganado. También han subido de manera indiscriminada las tasas de registro de vehículos, la de los certificados de nacimiento o la recogida de basuras. A los grandes propietarios, los vendedores de cigarrillos y los hospitales también se les aplicarán nuevos y costosos tributos.
(...)
Uno de los más sorprendentes es el que ha propuesto el alcalde de Washington, Adrian M. Fenty, que quiere cobrar 4,25 dólares al mes a los usuarios de la vía pública. Sí, el impuesto se llamará "streetlight user fee", que traducido significa "impuesto sobre el uso de la luz de la calle". La intención es la de sufragar los gastos de funcionamiento y mantenimiento del alumbrado público de la ciudad.
(...)
...toda ese gente descontenta con el plan de impulso a la economía y con la actual política fiscal, han anunciado movilizaciones y protestas por todo el país. Convocadas a través de Internet, los organizadores las llamaron "reuniones de té" o "Tea Parties". Un nombre que proviene de la "Boston Tea Party" de 1773, capitaneada por los norteamericanos descontentos con la política fiscal colonial de Gran Bretaña y que es recordada como un hito importante en el inicio de la lucha hacia la independencia.
(...)


http://libertaddigital.com/economia/estallido-fisc...

Se están dando las condiciones para una "rebelión fiscal"...por lo menos en USA.
115 DeElea, día 17 de Abril de 2009 a las 18:39
Obsérvese que la crítica siempre termina en el mismo lugar, la cuestion es convertir al discrepante en socialista repito el mensaje de ayer:
Yo lo pregunto porque por lo general ante las criticas al Liberalismo comienzan a explicarme las cuestiones como si uno fuese o defendiese las teorías marxistas-comunistas, de bolcheviques y frente populistas y uno se queda perplejo como preguntándose ¿y por qué me cuentan esto, como si estuviese en contra?

efectivamente cuando uno se fija observa que es un “discurso” construido para señalar los defectos de quienes creen que las sociedades pueden ser construidas en laboratorios donde se recreen virtualmente todas las variantes posibles como si las sociedades humanas pudiesen desarrollarse en un ordenador como si fuesen el diseño de una presa y luego ensamblar los bloques a capón. En fin el socialismo científico y esas salvajadas de materialistas alterados.

Pero cuando el critico acepta bien parcialmente o bien totalmente estos postulados como ciertos respecto a las ciencias económicas no tiene sentido mantener las “discusión” en el mismo lance, ya superado.

Veamos los puntos:
1- “Ley de iniciativa: es detectar una necesidad en la sociedad y, por afán de lucro, fabricar un producto o brindar un servicio que satisfaga la necesidad. Lo negativo de esta ley es que quien lo haga podrá ponerle precio arbitrario.”

En fin esto es mas antiguo que los toros de guisando, y así los primeros fabricantes de carros, o de arados, o de barcas de remos podrían valernos de ejemplos. En cuanto a lo del precio arbitrario es muy relativo pues existen otras leyes distintas y enfrentadas en las sociedades humanas. No obstante es fácil deducir que el negocio del fabricante de carros sería con su aparición más próspero que el del fabricante de parihuelas.

2- “Ley de competencia: es la iniciativa de que otros comiencen a competir fabricando lo mismo que quien haya tenido la iniciativa. Se genera la competencia calidad/precio. Lo positivo es que se nivelan los precios del producto o servicio. Lo negativo es el exceso de producción y la baja calidad de algunos productos para competir en precio.

Es de suponer que fenicios y griegos conocían algo del tema, así como los proveedores de estos.

El que invento el torno de alfarero pudo vender mas barato que el que usase sus manos y otras herramientas, después le copiaron el sistema los demás y se acabo en cierta manera el chollo. Y al final el comerciante sabe donde comprar barato y donde comprar calidad, esto del mercado y las mercaderías es mas viejo que lo de las naves de Tarsis.

2- “Ley de mercado: está compuesta por dos leyes, la ley de oferta y la ley de demanda. Si en el mercado hay más oferta que demanda, se genera un proceso de depuración en donde queda en el mercado el que tenga mejor relación calidad/precio, y quien sea depurado, comenzará el ciclo de vuelta en otro rubro.”


Aquí es donde el pobre hombre de las Parihuelas se compró un torno de alfarero por que lleva bastante tiempo observando que se venden muchas vasijas……

En fin que de todo esto ha habido siempre y nadie sensato observa que de por si se deduzca nada malo de ello.

También es verdad que a lo largo de la historia ha habido, pueblos, civilizaciones, imperios, reinos que han intentado intervenir en una o en otra manera a veces fomentándolo otras frenándolo siendo evidente que se operaba sobre unos procesos en cierta manera naturales como se hace con otros muchos.

Lo que no había sucedido nunca hasta ese extremo tan terriblemente radical, como se sucedió del desarrollo de las teorías que llevaron a la revolución francesa. Y el hecho que unos locos (o no) decidan llevar hasta el extremo sus demenciales ideas llenando el mundo de tragedias, no es motivo para que tengamos que aceptar como correcto e intocable ahora precisamente todo lo contrario.

Pero en esto no hablo de grises como podría ser la socialdemocracia, sino de colores opuestos y brillantes como los de las vidrieras que iluminan los templos de la moral de la cristiandad, en las vidrieras de sus Iglesias y catedrales góticas.
116 DeElea, día 17 de Abril de 2009 a las 18:46
En todo esto se produce una graciosa anécdota. Por un lado los socialistas dicen que la culpa del capitalismo la tienen los Liberales (los burgueses) y los curas, y por el otro lado, los Liberales tachan a los curas de ser tan socialistas y totalitarios y contrarios al capitalismo como los socialistas. Con lo que si me apuran los únicos malos y responsables tanto del capitalismo como del totalitarismo al final van a ser los curas oiga.
Pero ocurre que las viejas alfombras cada día se venden peor en el mercadillo de las vanidades.
117 ArrowEco, día 17 de Abril de 2009 a las 18:50
VV

”[…] una empresa capitalista se basa en el cálculo económico (algo imposible en el socialismo, como estableció von Mises, al no existir un sistema de precios libres que reflejen las preferencias de los consumidores)”

Como siempre el bueno de Von Miseria llega con mucho retraso.

Antes de que un agricultor del Medievo se trasladar al mercado a vender sus hortalizas, ya había hecho un cálculo económico del precio final que iba a pedir por sus productos. La información a recabar era simple. Qué compra más la gente para alimentarse, por costumbre local o como consecuencia directa de su poder adquisitivo, lo que le llevaría a diversificar el tipo y la calidad de la oferta. Previamente habría cultivado consumiendo el mínimo de recursos al objeto de sacar la máxima rentabilidad posible. Descontaría a su ganancia los tributos, los cuales habrá que incorporar al precio final. Y así todo.

Vender innovación es un fraude, pero reconozco que como pícaros los liberales lo harían polvo. Los tontos son lo que compran la mercancía averiada y se gastan la pasta en libros para mediocres. Nunca habrían salido del baúl de los recuerdos si no fuera por esa nueva panda de embaucadores charlatanes, que no hace mucho tiempo eran comunistas.
118 ArrowEco, día 17 de Abril de 2009 a las 18:57
VV

Consituye un fraude vender innovación cuando no la hay, claro.
119 ArrowEco, día 17 de Abril de 2009 a las 19:00
VV

Del mismo modo, un barbero del Medievo habría realizado un estudio de mercado antes de abrir su modesta barbería, y es posible que algún judío de la zona le prestase lo necesario a la vista de que el negocio era viable. Nada nuevo bajo el sol.
120 DeElea, día 17 de Abril de 2009 a las 19:01
Dice por ahí el señor Von M.:

“El cálculo monetario es el instrumento básico para planear y actuar en una sociedad de libre empresa, gobernada e impulsada por el mercado y los precios. En ese marco se originó y fue depurado, a medida que se perfeccionaba el funcionamiento del mercado y se ampliaba el número de bienes que podían contratarse a cambio de dinero. Fue el cálculo económico el que confirió a la medida, al número y al cómputo el papel que desempeñan en nuestra civilización cuantitativa y calculadora. Las medidas de la física y de la química tienen sentido para la acción práctica sólo porque hay cálculo económico. Es el cálculo monetario el que hace que la aritmética sea un instrumento en la lucha por una vida mejor. Sólo él nos capacita para utilizar las conquistas de las experiencias de laboratorio para suprimir del modo más eficaz el malestar y el dolor.
El cálculo monetario alcanza su máxima perfección en la contabilidad de capital; indica al empresario cuál es el importe monetario de los medios de producción de que dispone y le permite confrontar dicha cifra con los resultados que tanto la acción humana como otros factores pueden haber provocado. Tal confrontación proporciona cumplida información acerca de las mutaciones que han registrado los negocios, así como la magnitud de tales cambios; resulta entonces posible apreciar los éxitos y los fracasos, las pérdidas y las ganancias. Con el único fin de denigrar y desprestigiar el sistema de libre empresa, se le califica de régimen capitalista, de capitalismo. Sin embargo, se trata de un término que le cuadra perfectamente, ya que destaca el rasgo más característico del sistema, su principal excelencia, es decir el papel que en él desempeña la noción de capital.
Hay gente a la que repugna el cálculo monetario. No quieren que el aldabonazo crítico de la razón les impida seguir soñando despiertos. La verdad les desasosiega; prefieren fantasear en torno a mundos de ilimitada abundancia; les molesta la existencia de un orden social tan ruin que todo lo computa en dólares y centavos. Califican de noble afán su descontento; porque ellos prefieren lo espiritual, lo bello y lo virtuoso a la grosera bajeza del materialismo burgués. En realidad, lo cierto es que la facultad razonadora de la mente, que cifra y computa, en modo alguno impide rendir culto a la belleza y a la virtud, a la sabiduría y a la verdad. Lo que no puede medrar en un medio de serena crítica son las románticas ensoñaciones. Lo que más atemoriza a los visionarios es una mente que calcula y pondera fríamente.
Nuestra civilización está inseparablemente ligada al cálculo económico y se hundirá tan pronto como renunciemos a tan inapreciable herramienta intelectual. Razón tenía Goethe cuando aseguraba que la contabilidad por partida doble era «uno de los descubrimientos más ingeniosos de la mente humana».”

¿Ah? ¿que dice el señor Von M, que los enemigos del liberalismo son los enemigos del “Cálculo”? me da igual el económico que otro, cuando uno es enemigo del “Calculo” imagino lo será de todos. También imagino que a su vez serán enemigos de las sumas y las restas, vamos de las matemáticas en general y como no de la razón.

Volvemos al principio los enemigos del liberalismo son o los bestias que ni calculan ni ná de ná y aluego los marxistas que estos si calculan pero mal (hecho que es cierto).

¿Y donde metemos a los que acepten “calcular” y también los puntos que señalaba entes, que supuestamente son los básicos del liberalismo económico, y a pesar de todo continúen el la critica?

121 ArrowEco, día 17 de Abril de 2009 a las 19:10
VV

DeElea

Daría la risa si no fuera para echarse a llorar.
122 ArrowEco, día 17 de Abril de 2009 a las 19:16
VV

Podemos probar a no pagar impuestos nadie, a ver que pasa...
123 ArrowEco, día 17 de Abril de 2009 a las 19:23
VV

Creo que en el fondo echan de menos el anarquismo, que es lo suyo.
124 lead, día 17 de Abril de 2009 a las 19:39
[El Mercado, mecanismo de creación de riqueza]

DeElea #115 dice:

Lo que no había sucedido nunca hasta ese extremo tan terriblemente radical, como se sucedió del desarrollo de las teorías que llevaron a la revolución francesa. Y el hecho que unos locos (o no) decidan llevar hasta el extremo sus demenciales ideas llenando el mundo de tragedias, no es motivo para que tengamos que aceptar como correcto e intocable ahora precisamente todo lo contrario.

Adam Smith, los pensadores de la Ilustración Escocesa y los empiristas británicos, padres del liberalismo político y económico moderno, nada tienen que ver con la desastrosa Revolución Francesa y sus terribles excesos (el Terror, la Vendée, ...y, para colmo, un Dictador-Emperador que dice querer llevar la Ilustración a Europa matando y saqueando).

Acerca de tu reflexión sobre la antigüedad del mercado, de acuerdo: el mercado espontáneo (que tú llamas natural) es tan antiguo como la civilización Neolítica, cuando el hombre inventa la agricultura, con lo que produce excedente-después de satisfacer sus necesidades-, excedente que puede intercambiar en el mercado por otros productos.

Lo que hace Adam Smith, frente al intervencionismo mercantilista, los monopolios de comercio (como los del Imperio español, como señala en La riqueza...) o las ideas de los fisiócratas (la riqueza está en la tierra y en los recursos) es abogar por el mercado y el libre comercio como mecanismo de producción de la riqueza.

Hasta Adam Smith, nadie había teorizado sobre la compra-venta voluntaria en el mercado como el verdadero mecanismo de creación de riqueza. Es más, si tú vas a Carrefour o a Alcampo y le dices a alguien allí que con su acto de compra (junto con las decenas de millones de actos de compra-venta que en un día se producen en España) está contribuyendo a la creación de la riqueza del país, te llama majareta. Te dice que él está comprando y nada más.

Le tendrías que explicar que lo que compra ha sido producido antes, añadiendo valor, con el trabajo del productor, a una materia sin transformar (sea la semilla de un tomate, una vid, una vaca, la madera de un árbol, el petróleo, el silicio, el mineral de hierro, etc.); y el producto se le ha puesto a su disposición por la contribución de un mayorista, un transportista, un distribuidor, una aseguradora, un Banco, un sistema de carreteras o ferrocarriles, un sistema de telecomunicaciones, una red de electricidad, la empresa que construyó el Hipermercado con cemento, acero, ladrillos, azulejos, cables eléctricos, ascensores, etc. etc. etc.

Al final, la suma de los Valores Añadidos Brutos de todos los sectores económicos es el PIB (Producto Interior Bruto) del País.

Eso es como explicar a la gente que el Sol es el centro del sistema planetario y que la Tierra gira alrededor del Sol; el 80% (quizá me quede corto) te dirá que si crees que son idiotas, como si no vieran cada mañana salir el Sol por el Este y cada tarde ponerse por el Oeste. Es es Sol el que se mueve, te dirán. Si les nombras a Galileo, los de Madrid te dirán que es una calle; en otrops sitios, ni idea (¿un futbolista brasileño? ¿un cantante?).

Como decía Julián Marías, "es necesario explicar lo obvio". De forma más pesimista, George Orwell dijo a los intelectuales y políticos allá por los años 30:

"Nos hemos hundido a tal profundidad que volver a explicar lo obvio se ha convertido en el primer deber de los hombres inteligentes".

125 manuelp, día 17 de Abril de 2009 a las 19:39
Al agricultor del medievo citado por el teocrata, que tan bien sabia manejar sus asuntos hortícolas, supongo que como fruto de algún curso de economia escolástica impartido por el fraile del castillo del señor feudal, se le escapaba una cosa que le hubiese hecho ganar más maravedises y es el aumento de la productividad por medio de la division del trabajo.
Así que si hubiese contratado a algún villano, para que fuese cag.ando sus lechugas (forma barata de abono, ya que a Ricardo Corazón de León no se le ocurrió fundar un INI para producir fertilizantes), mientras él las escardaba, hubiese podido llevar al mercado el doble de lechugas, con el consiguiente aumento de la ganancia.
126 manuelp, día 17 de Abril de 2009 a las 19:48
# 120

Si acepta "calcular" y los puntos básicos del liberalismo económico, ¿en que se basa su continuación de la "crítica" oiga?
127 DeElea, día 17 de Abril de 2009 a las 19:53
Ahora bien aceptemos el “Calculo” y todos los conocimientos y herramientas económicas y aceptemos que en lo fundamental estamos de acuerdo con los postulados prácticos del liberalismo económico, como herramientas de trabajo.

Bien ya hemos preparado nuestra caja de herramientas económicas, también hemos preparado nuestra caja de herramientas políticas (en el liberalismo existen buenas y malas soluciones de estructura política, supongamos que hemos seleccionado las herramientas básicas) ahora entonces marchemos al meollo al corazón del sistema que es quien nos dirá como y para que usar esas herramientas, con que fines y con qué objetivos. Siendo esto como el cerebro con relación a las manos y los pies. Es aquí en el Liberalismo filosófico donde esta el fundamento de todo, de aquí saldrán los principios en los que se aplicarán luego las herramientas.

¿Y este motor y corazón de todo lo demás, este liberalismo filosófico de donde brota, cuales son sus fundamentos, cual su cosmovisión del mundo, cual su “religión” su filosofía y su historia, que mundo pretenden?

¿Se han preguntado alguna vez por que tanto los hunos como los otros sin definir claramente su filosofía, están sin embargo de acuerdo sin apenas disimulo en la eliminación de la religión y la moralidad cristiana de la vida publica (no hablo de las ridículas teocracias que usan a modo de fetiche para justificarse), igualándola a una más de las muchas religiones y morales existentes, reduciéndola siempre a la vida privada del individuo? ¿Por qué no puede la moralidad cristiana ser fundamento no solo de la moralidad del individuo sino de las sociedades y las “instituciones”? Esto nada tiene que ver con oscuras fantasías teocratitas mas propias de la propaganda antiespañola y anticatólica de siglos pasados que con las realidades de las sociedades actuales. No se habla del gobierno de curas y obispos ¡¡¡por favor!!! Se habla de la transmisión al individuo y a la sociedad de los valores y filosofia que guarda y protege la tradición Cristiana Católica, esto es fundamentalmente lo que se quiere trasmitir y no esas fantasías enfermas de anticlericales librepensadores.

Unos quieren construir las sociedades sobre el materialista y relativista modernismo, pero otros muchos no, en este sentido de ninguna manera son más liberales los primeros que los segundos. Solo que unos enseñan sus cartas claramente para que todos las vean y otros simplemente mueven la bolita con los cubiletes.
128 ArrowEco, día 17 de Abril de 2009 a las 19:56
VV

VV

#124

Si Adam Smith teorizó, es decir, escribió en un papelito lo que otros hacían, esto no supone per se innovación alguna en cuanto a la praxis mercantilista.

Si lo que nos quiere contar es que hay que hacer un esfuerzo didáctico en enseñar a la ciudadanía el funcionamiento básico de la economía, pues, vale, está bien.



129 manuelp, día 17 de Abril de 2009 a las 20:00
En la sociedad europea occidental, el cristianismo es una piedra angular y no se puede prescindir de él. Además hay que darle un trato preferente respecto a todas las otras religiones, pues es la que resume el acervo moral y cultural de Occidente.
Pero si sale un majara diciendo en pleno siglo XXI que las formas politicas de la sociedad de hoy tienen que ser las de las teocracias medievales, pues como que se parte uno.
130 DeElea, día 17 de Abril de 2009 a las 20:05
Dice D. Pío hoy:

“Pero en cuanto a consuelo, el de la igualación del magnate y del paria es nulo. Al revés, lleva a un summum insoportable la desesperanza del paria. Finados sus días irreversiblemente, el paria habrá sufrido su vida miserable sin alternativa posible, mientras que el magnate habrá gozado de la suya, desde el enfoque materialista de Tarrida. El desconsuelo para el paria es absoluto, pero al magnate, ¡que le quiten lo bailao! La desesperación bien podría convertir al paria en instrumento de muerte: ¿pierde algo con suicidarse o con segar otras muchas vidas mediante una bomba?”

¿O de intentar forrarse en el mercado como hizo el magnate bajo todos los trucos y trampas e ilegalidades que pueda? ¿Qué mal hace que no fuese a sufrir el siendo pasivo? ¿Qué leyes pueden construirse con sinceridad y que valor tienen esas leyes y todas las normas cuando los fundamentos de las sociedades y de la visión del mundo por el hombre se basan en todas estas filosofías de lo negativo?
131 ArrowEco, día 17 de Abril de 2009 a las 20:10
VV

Este se ha bebido cuatro cajas de elisir de Von Miseria seguidas. O eso o se cayó en la marmita del ponche cuando era pequeño...
132 IdeA, día 17 de Abril de 2009 a las 20:11
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Marxismo y liberalismo: dos caras de una moneda
Alejandro Peña Esclusa

Jueves, 23 de marzo de 2000

En su más reciente viaje a España, el presidente Chávez declaró que "el neoliberalismo es el camino al infierno". Días más tarde, el líder del Partido de los Trabajadores de Brasil, Luis Ignacio (Lula) da Silva, alentó a los nuevos gobiernos de Argentina y Chile a convertirse en "un muro de contención frente a la expansión del neoliberalismo", asegurando que "si hubiese un lugar en el mundo, donde haya un espacio para la izquierda, ese se llama América Latina".

Ya en 1996, los Superiores Provinciales de la Compañía de Jesús en América Latina y el Caribe publicaron una carta denominada "El Neoliberalismo en América Latina", en donde denuncian los efectos de las medidas económicas aplicadas en los últimos años en el "empobrecimiento de millones de latinoamericanos".

Hasta Michel Camdessus, director general del Fondo Monetario Internacional, organismo de corte liberal que fija los lineamientos de la economía mundial, justo antes de abandonar el cargo en febrero pasado, se vio obligado a confesar --no sin antes recibir un tortazo en plena cara por parte de una activista que protestaba contra el FMI-- que existe una brecha creciente entre ricos y pobres dentro de cada nación y la que hay entre países ricos y pobres es "intolerable desde el punto de vista moral, un derroche desde el punto de vista económico y potencialmente explosiva desde el punto de vista social". En ese mismo momento, una coalición de Organizaciones No Gubernamentales acusaba al FMI y al Banco Mundial de ser los causantes de la pobreza de millones de personas por forzar sobre los países con dificultades económicas, programas neoliberales de ajustes fiscales, privatizaciones y reducción del gasto social.

Las acusaciones no se limitan a algunos organismos privados. A principios de marzo, una comisión de notables contratados por el Congreso de los Estados Unidos, elaboró un informe en donde se critica duramente las políticas del FMI y el Banco Mundial, y plantea que el FMI debe limitarse a prestar a naciones durante crisis financieras, dar información estadística, y asesorar gobiernos exclusivamente cuando ellos así lo soliciten.

Sin embargo, el evidente fracaso del liberalismo conlleva muchas veces la tentación de retornar al también fracasado socialismo, como en efecto proponen Lula y muchos otros líderes, incluso sacerdotes, conduciéndonos así al otro extremo del movimiento pendular que ha caracterizado a nuestros países durante el último siglo: de regímenes de izquierda oscilamos hacia dictaduras de derecha, lo cual nos hunde cada vez más en el subdesarrollo.

Irónicamente, como veremos a continuación, las raíces filosóficas de la derecha neoliberal son idénticas a las del izquierdismo marxista, y los modelos económicos que se derivan de ellos son muy similares. Y por eso, no es de extrañar que un detractor del liberalismo y declarado seguidor del marxista Antonio Gramsci, como Hugo Chávez, lleve a cabo un programa de ajustes aún más severo que el del Fondo Monetario Internacional; y que Janet Kelly, coordinadora de Políticas Públicas del IESA, conocido centro de estudios liberal, alabe la política monetaria del gobierno, como ocurrió a mediados de marzo.

Constituye un imperativo para el desarrollo y hasta para la supervivencia de nuestras naciones, desechar para siempre esos modelos gemelos y adoptar las filosofías y programas que han hecho grandes a los países industrializados.
133 IdeA, día 17 de Abril de 2009 a las 20:13
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Marxismo y liberalismo: dos caras de una moneda
Alejandro Peña Esclusa

-Bernard Mandeville, filósofo del liberalismo-

Para conocer las raíces filosóficas del liberalismo, es fundamental analizar la obra del holandés Bernard de Mandeville, quien nació en Rotterdam en 1670, pero vivió buena parte de su vida en Inglaterra.

Aunque estudió medicina, Mandeville, ávido lector, se convirtió en un famoso escritor. Era uno de los autores más leídos y célebres de su tiempo. Sus obras se vendían no solamente por ediciones, sino literalmente por docenas de ediciones.

Mandeville tuvo una influencia determinante en el pensamiento de los economistas y filósofos liberales como Adam Smith, David Hume y Jeremy Bentham. El economista Friederich Von Hayek aseguró que Mandeville inspiró el argumento de Adam Smith sobre el libre comercio, presentado en su célebre obra La Riqueza de las Naciones.

Mandeville plasma su concepción moral en una de sus obras, la Investigación sobre el Origen de la Virtud Moral, en donde asegura que el hombre es un simple animal y, como ocurre con estos, la moral no existe como algo preestablecido; es un mero invento de los gobernantes para aprovecharse de las clases dominadas. La forma de diseminar la concepción de la moral en la sociedad, dice Mandeville, es a través de trucos, engaños y adulaciones:

Los "sabios examinaron detenidamente las fortalezas y las flaquezas de nuestra naturaleza y sacaron la conclusión de que nadie es tan salvaje que no le ablanden las alabanzas, ni tan vil como para soportar pacientemente el desprecio, y concluyeron, con razón, que la adulación tiene que ser el argumento más eficaz que pueda usarse con las criaturas humanas. Poniendo, pues, en práctica esta hechicera máquina, ensalzaron las excelencias de nuestra naturaleza, colocándola por encima de la de otros animales... Después de haberse insinuado así en los corazones de los hombres, por medio de esta ladina adulación, empezaron a instruirles en las nociones del honor y la vergüenza, representando a uno como el más alto bien a que pueden aspirar los mortales y al otro como el peor de los males... Esta fue la manera como se domó al hombre salvaje, pues es evidente que los primeros rudimentos de moralidad introducidos por hábiles políticos... fueron maquinados principalmente con el fin de que los ambiciosos pudieran obtener el mayor beneficio posible y gobernar sobre gran número de individuos con toda facilidad y seguridad".

Mandeville expuso el corolario económico de su peculiar tesis en un poema titulado La fábula de las abejas, en donde compara la sociedad con un panal. Según él, las abejas progresan porque buscan denodadamente satisfacer sus vicios, placeres y pasiones, no porque quieran colaborar en satisfacer las necesidades del panal.

En su fábula, las abejas vivían con lujos y comodidades gracias al engaño, el raterismo, la falsificación, el juego, la corrupción, la estafa y todo tipo de vicios; pero en conjunto, todo, según él, era un paraíso, puesto que "el vicio nutría al ingenio, el cual, unido al tiempo y la industria, traía consigo las conveniencias de la vida". Es decir, que el vicio privado conllevaba el beneficio público. Un buen día, a las abejas se les ocurrió solicitar a los dioses liberarlas de los vicios, utilizando para ello argumentos de tipo moral. Los dioses aceptaron y al poco tiempo el panal se vio envuelto en una terrible hambruna y depresión económica, porque ya no había incentivos para el esfuerzo personal.

Esta tesis se convirtió en la filosofía fundamental del liberalismo inglés: dejar que las fuerzas espontáneas del individuo, aunque puedan ser estimuladas por el vicio, se conviertan en el principal motor de la economía, sin intervención alguna de la moral, ni de la religión, ni del Estado.
134 IdeA, día 17 de Abril de 2009 a las 20:14
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Marxismo y liberalismo: dos caras de una moneda
Alejandro Peña Esclusa

-Adam Smith, discípulo de Mandeville-

La filosofía moral del célebre economista inglés, Adam Smith, es menos explícita y más cuidadosamente elaborada, pero en esencia, es igual a la de Mandeville.

No llega a afirmar que la moral es un invento, un engaño de los poderosos para dominar a los demás, pero dice que no existe y que se forma arbitrariamente según la experiencia particular de cada sociedad. Para Smith, no existen verdades universales, válidas para todos los hombres y para todos los tiempos; no existe una concepción absoluta del bien y del mal; lo que hay son valores relativos que se aplican o no, conforme la sociedad los adopte a su real saber y entender.

En su Teoría de los Sentimientos Morales, Adam Smith dice: "La manera como se forman las reglas generales éticas, es descubriendo que en una gran variedad de casos un modo de conducta constantemente nos agrada de cierta manera, y que, de otro modo, con igual constancia, nos resulta desagradable. Empero, la razón no puede hacer que un objeto resulte por sí mismo agradable y desagradable; la razón sólo puede revelar que tal objeto es medio para obtener algo que sea placentero o no". En otro párrafo añade: "Nuestra observación constante de la conducta ajena, insensiblemente nos lleva a la formación de ciertas reglas generales relativas a lo que es debido y conveniente ya sea hacer o evitar... Así es como se forman las reglas generales de la moralidad. En última instancia están fundadas en la experiencia de lo que, en casos particulares, aprueban o reprueban nuestras facultades morales o nuestro sentido del mérito y de la conveniencia".

Nótese bien que Smith, al igual que su predecesor Mandeville, asegura que no existen ideas innatas respecto a la moral, pero encima opina que la razón humana no es capaz de discernir lo que es bueno y lo que es malo, sino que depende de una "facultad moral" para aprobar o reprobar la conducta general. Este aspecto llama poderosamente la atención, porque si la moral no existe per se, sino que se crea con la experiencia, ¿cómo es posible que exista una facultad moral para detectarla?.

Smith da la respuesta más adelante: "El placer y el dolor son los principales objetos del deseo y de la aversión; pero éstos no se distinguen racionalmente, sino que se distinguen por medio de un sentido inmediato y una emoción. Si la virtud, pues, es deseable por sí misma, y si, del mismo modo, el vicio es objeto de aversión, síguese que no puede ser la razón, sino el sentido inmediato y la emoción, lo que distingue esas diferentes cualidades".

Luego concluye: "Podría decirse, quizá, que aunque el principio de la aprobación no está fundado en un poder de percepción que sea en alguna manera análogo a los sentidos externos, aún podría estar fundado en algún sentimiento especial que respondiese a ese fin particular y ningún otro. Podría pretenderse que la aprobación y reprobación son un determinado sentir o emoción que surgen en la mente provocados por ciertos sujetos o acciones".

Sentimientos, emociones, percepciones y experiencias. No existe forma inteligible, pues, de discernir entre el bien y el mal, a no ser por un procedimiento un tanto mágico.

En la Teoría de los Sentimientos Morales, Smith admite la existencia de una filosofía cristiana, expresada entre otros por Santo Tomás de Aquino, y hasta la plantea: "la mente posee, con prioridad a toda ley, una noción de los distingos entre el bien y el mal, y esa noción procede de la razón", pero a seguidas intenta refutarla diciendo que esas cosas fueron "aceptadas en esa época en que la ciencia abstracta de la naturaleza humana estaba en pañales".

El corolario económico de Smith se parece mucho al de Mandeville y está expresado en La Riqueza de las Naciones: el Estado ni ninguna otra fuerza debe intervenir en la economía, pues la acción espontánea de las fuerzas individuales se encarga de motorizarla. Según Smith, el regulador de la economía es, como él la llama, una "mano mágica": la del mercado. Tan mágico como la facultad moral antes referida. Entonces, en la economía tampoco existe un criterio inteligible para determinar qué conviene al desarrollo nacional y qué no; hay que dejárselo todo al mercado.

Como consecuencia de esa forma de pensar, los liberales, una vez en el poder, intentan desmantelar el Estado y dejan la economía a la deriva, confiando en el "orden espontáneo". Sin embargo, como el interés individual no es siempre el de las mayorías y como no hay una ley moral que los guíe, la especulación financiera y monetaria, la apertura indiscriminada a la importación, el alza injustificada de las tasas de interés, y otras prácticas "espontáneas" basadas sólo en la ganancia y la ambición desmedidas, terminan por entregar el poder a los dueños de los grandes monopolios financieros internacionales, coincidentemente los mismos que propalan el libre cambio. Así, el productor nacional quiebra y el país va la bancarrota. Invariablemente, las mayorías cargan con las consecuencias de la crisis por medio del hambre, la pobreza, y el desempleo, como ha ocurrido en América Latina durante los últimos años.

La miseria provocada por este modelo, crea a su vez las condiciones para que un sector izquierdista desestabilice al Estado liberal, promoviendo el odio y la lucha de clases, que eventualmente tienen acogida en las masas resentidas por la injusticia. De esta manera, el péndulo se desplaza hacia la alternativa marxista.

Irónicamente, las fuerzas internacionales que promueven el liberalismo en nuestros países, no lo aplican en los suyos. Basta para comprobarlo tratar de exportar nuestros productos agrícolas a Europa y Estados Unidos. Nos encontraremos con barreras proteccionistas y subsidios a su producción, que a nosotros nos impiden implementar. Por eso, no es descabellado afirmar que las teorías económicas que nos venden desde el norte son a veces formas modernas de colonización, a través de las cuales nos mantienen dominados sin el uso de las armas.
135 egarense, día 17 de Abril de 2009 a las 20:15
#130 DeElea...
Sobre ese tema, supongo que cada uno lo ve según sus propias creencias. Para mí no existe ningún problema para explicarme el porqué, y las consecuencias. En definitiva creo en la justicia divina, y encuentro explicación a que unos nazcan siendo parias y otros siendo ricos. Para un católico es más complicado explicar como puede Dios ser justo, y permitir que unos nazcan en unas condiciones favorable, para salvarse, y llevar una vida más comoda, y otros no. Atendiendo a que para la Iglesia, solo se vive una vez.
Para el ateo seguramente tienen más sentido esas palabras. Logicamente cada uno actuará o sentirá según sus creencias como dije.
En todo caso, tenga uno las creencias que tengas, lo que hay que procurar, es que el paria, pueda llevar una vida digna, y el millonario, no pueda enriquecerse ilícitamente, y estimular que su dinero genera más riqueza y empleo...
136 IdeA, día 17 de Abril de 2009 a las 20:16
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Marxismo y liberalismo: dos caras de una moneda
Alejandro Peña Esclusa

-La filosofía moral marxista-

Marx presentó su concepción moral en diversos documentos, como el 18 Brumario de Luis Bonaparte (ver citas en la Bitblioteca de Venezuela Analítica) donde afirma que : "Sobre las condiciones sociales de existencia, se levanta toda una superestructura de sentimientos, ilusiones, formas de pensamiento y concepciones filosóficas particulares. La clase entera crea y plasma estos elementos sobre la base de las condiciones materiales y de las relaciones sociales correspondientes".

Coincidiendo casi textualmente con Mandeville, Marx afirma que la clase dominante crea una superestructura a su conveniencia: un tipo de religión, de moral, de estado, de sociedad, de familia, etc. Esta superestructura es un simple invento del hombre para dominar a los demás, no algo intrínseco a la naturaleza humana.

Uno de los más influyentes marxistas de este siglo, Antonio Gramsci, fundador del Partido Comunista Italiano, adopta la filosofía moral de Marx y añade una distinción entre lo que él llama la "sociedad civil" y la "sociedad política". La primera es "el conjunto de los organismos denominados privados que corresponden a la función de hegemonía que el grupo dominante ejerce sobre toda la sociedad"; es un campo de batalla intelectual donde las organizaciones triunfantes se apoderan de la dirección intelectual –es decir, de lo que se piensa—y de la dirección moral –es decir, lo que se valora-- y atraen hacia el grupo dirigente la adhesión de las clases subalternas. El grupo dirigente se adueña de la estructura ideológica, impone su manera de ver las cosas y crean una determinada cosmovisión en el pueblo. Para ello, utilizan la Iglesia, la escuela, los medios de comunicación, etcétera.

La segunda, la sociedad política, es el conjunto de organismos, que ejercen una función coercitiva y de dominio directo en el campo jurídico, político y militar; es decir, la que tiene los tribunales, la policía y las armas para mantener la adhesión del pueblo a su proyecto.

Cuando la sociedad civil y la sociedad política chocan, es decir, cuando el pueblo pierde la credibilidad en los conceptos emitidos por la estructura de dominio ideológico, sobrevienen las crisis.

Para conquistar el poder, Gramsci propone a los comunistas combatir en el campo ideológico cultural y ganarse el apoyo de las masas para que éstas rompan con la sociedad política: "para ello hay que tratar de despojarla de su prestigio espiritual, desmitificando los elementos de su cosmovisión mediante una crítica continua y corrosiva. Esta crítica debe sembrar la duda, el escepticismo y el desprestigio moral en relación a quienes dirigen. Debe destruir sus creencias y sus instituciones y debe corromper su moralidad". El objetivo final es lograr el desprestigio de la clase hegemónica, de la Iglesia, del ejército, de los intelectuales, de los profesores, de la empresa privada, de los gremios, de los medios de comunicación, de los sindicatos; en fin, destruir las instituciones.

Una vez conquistado el poder, para mantenerlo Gramsci promueve el control ideológico de la sociedad, del mismo modo en que antes, según él, lo había hecho el "Estado burgués"; creando una nueva religión, una nueva moral, un nuevo tipo de familia y de sociedad, etcétera. Como puede verse, Gramsci ataca ferozmente al Estado burgués, pero imita sus herramientas de dominación.

En cuanto a la economía, una vez en el poder, los marxistas acaban con la incentivo individual (que no es el vicio, como alega Mandeville, sino el progreso personal y familiar) y otorgan todo el poder al Estado controlado por los comunistas; pero, como el objetivo es simplemente la dominación y como no hay una ley moral que los guíe, el Estado termina convirtiéndose en una herramienta de poder y de riqueza personal para los líderes del politburó, en detrimento de las mayorías que sufren de hambre y de pobreza, como ocurrió en la Unión Soviética y como ocurre actualmente en Cuba.

Como puede verse, el resultado final de la economía marxista es igual al de la economía liberal. Y aprovechando el descontento de la población, el sector derechista subvierte el orden marxista. Así, el péndulo se desplaza de nuevo hacia el lado liberal. Es un círculo vicioso a través del cual se cambia de signo político, pero se ponen en práctica variantes del mismo modelo, con las terribles consecuencias políticas y sociales que ello acarrea.

No es de extrañar, por cierto, que connotados marxistas, incluso de buena fe, se vuelquen al liberalismo más radical; después de todo, la concepción filosófica es idéntica, sólo cambian las banderas.

Llama la atención que el marxismo muchas veces tenga apoyo de las mismas fuerzas internacionales que promueven el liberalismo. Después de todo, Marx era un empleado a sueldo del Museo Británico y el filósofo liberal inglés, Bertand Russell, fue quien promovió la Revolución Cultural de Mao Tse Tung, por citar sólo dos casos. Todo parece indicar son esas fuerzas las que mueven el péndulo a su antojo, para sacar provecho político y económico de nuestro subdesarrollo.
137 ArrowEco, día 17 de Abril de 2009 a las 20:18
VV

"No es de extrañar, por cierto, que connotados marxistas, incluso de buena fe, se vuelquen al liberalismo más radical; después de todo, la concepción filosófica es idéntica, sólo cambian las banderas."
138 IdeA, día 17 de Abril de 2009 a las 20:19
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Marxismo y liberalismo: dos caras de una moneda
Alejandro Peña Esclusa

-La ley moral natural cristiana-

Según la filosofía cristiana, expresada en este caso por Santo Tomás de Aquino, "el mundo es gobernado por la providencia divina, toda la comunidad del universo está regida por la razón de Dios. Y por consiguiente, la misma razón que gobierna todas las cosas tiene carácter de ley. Y ya que la razón divina no concibe nada en el tiempo, sino sólo en la eternidad, como se dice en el libro de los Proverbios (8, 23), de ahí se sigue que hemos de llamar eterna dicha ley".

"Entre las demás criaturas", continúa Santo Tomás, "el hombre está dirigido de un modo más excelente por la divina providencia, en cuanto él mismo cae bajo la dirección de la providencia, y a la vez dirige las cosas para su propio bien y el de los demás. De ahí que el hombre participa de la razón eterna, por lo cual se inclina naturalmente al debido orden de sus actos y de su fin. Y tal participación de la ley eterna en la criatura racional es lo que llamamos ley natural... La ley natural no es otra cosa que la luz de la inteligencia puesta en nosotros por Dios; por ella conocemos lo que es preciso hacer y lo que es preciso evitar ".

El Papa León XIII lo expresa de esta forma "La ley natural está inscrita y grabada en el alma de todos y cada uno de los hombres porque es la razón humana que ordena hacer el bien y prohibe pecar... Pero esta prescripción de la razón humana no podría tener fuerza de ley si no fuese la voz y el intérprete de una razón más alta".

Este enfoque moral no es exclusivamente cristiano, ya Platón en Grecia y Cicerón en Roma, mucho antes de Cristo, lo habían expresado a su manera: "Existe ciertamente una verdadera ley: la recta razón. Es conforme a la naturaleza, extendida a todos los hombres; es inmutable y eterna; sus órdenes imponen deber; sus prohibiciones apartan de la falta.. Es un sacrilegio sustituirla por una ley contraria; está prohibido dejar de aplicar una sola de sus disposiciones; en cuanto a abrogarla enteramente, nadie tiene la posibilidad de ello" (Cicerón).

La ley natural, contrario a la concepción liberal y a la de su hermana gemela marxista, es universal en sus preceptos y su autoridad se extiende a todos los hombres. Expresa la dignidad de la persona y determina la base de sus derechos y sus deberes. Aunque su aplicación varíe de acuerdo a las circunstancias: lugar, época, diversidad de cultura, etcétera, la ley natural es inmutable y permanente a través de las variaciones de la historia. Permanece como una norma que une entre sí a los hombres y les impone, por encima de las diferencias inevitables, principios comunes. No se la puede destruir ni arrancar del corazón del hombre.

Sobre la ley natural se construyen las normas morales que guían al ser humano en sus decisiones e incluso sirve de base a la ley civil que necesariamente debe adherirse a ella. Principios como "no matarás", "no robarás", "no harás a los demás lo que no te gusta que te hagan a ti", están inscritos en el alma del hombre, indistintamente de la experiencia particular de cualquier sociedad.

De la misma forma, la participación del hombre en la razón divina, lo faculta para acceder a las leyes de la física, la química, la biología, así como la ingeniería, con la cual se aplican estas disciplinas en la sociedad y de las cuales depende la vida moderna. No hay incoherencia alguna entre las leyes morales y las leyes físico químicas del universo.

-Economía y ley natural-

Un modelo económico acorde con la ley natural debe tener como primera prioridad al ser humano, y esto en dos aspectos: primero, porque la vida humana es sagrada y tiene un fin trascendente; por tanto, la economía debe asegurar la satisfacción de las necesidades básicas del hombre y elevar continuamente su dignidad.

Esto no tiene nada de "idealista" o "altruista"; no significa que los ricos regalen a los pobres todas sus pertenencias, aunque es deseable que compartan aquello que les sobre con los más necesitados; tampoco significa que el Estado reparta la riqueza en forma gratuita; simplemente consiste en crear las condiciones para que cada ser humano pueda acceder, con su propio trabajo y esfuerzo, a una vivienda digna, a la alimentación, la salud, el vestido, la educación, y a los servicios básicos.

Segundo, porque el ser humano es la principal fuente de riqueza, no por la labor manual que realiza, sino por su capacidad creativa que, concretada a través de la ciencia y la tecnología, transforma la materia prima inerte en riqueza verdadera. En este sentido, un modelo económico exitoso debe tener como una de sus principales metas elevar los niveles educativos y culturales de la sociedad, a fin de que el hombre pueda ser más útil y productivo.

Al negar a Dios, y al negar la participación del ser humano en la ley eterna, tanto el marxismo como el liberalismo lo reducen a una mera condición animal, despreciando su verdadero valor económico –la capacidad creativa que lo asemeja a Dios— y lo hace sujeto de la explotación, ya sea por el Estado, en el caso del marxismo, o por las fuerzas del mercado, en el caso del liberalismo.

Existe un compendio teórico para una economía basada en la ley natural; fue el llamado cameralismo y que, por intereses espurios, se dejó de enseñar a fines del siglo 19 y por eso no está contemplado en ningún pénsum universitario. Existen las obras, por ejemplo, de economistas como Federico List (Alemania) y Henry Carey (Estados Unidos), protagonistas del desarrollo industrial de sus respectivas naciones, quienes lograron llevar riqueza y beneficio material a las grandes mayorías.

En contadas oportunidades y por breve plazo, algunas variantes del cameralismo se han aplicado en este siglo; por ejemplo, el programa de reactivación económica de Roosevelt en medio de la depresión de los treinta, el Plan Marshal de reconstrucción de Europa luego de la Segunda Guerra Mundial, y el programa espacial de Kennedy en los sesenta.

Uno de nuestros objetivos es rescatar, actualizar y enriquecer ese compendio y presentarlo en la forma más pedagógica posible, a fin de deslastrarnos de una vez por todas de elaboraciones pseudo económicas que, por carecer de moral y por estar profundamente equivocadas, nos han mantenido en el circulo vicioso del subdesarrollo y la pobreza.
139 lead, día 17 de Abril de 2009 a las 20:21
[El "mercado" socialista]

ArrowEco #117:

Vale lo dicho en mi post #124. De acuerdo, el concepto de precio libre y mercado es tan antiguo como el mundo; el mercado es algo espontáneo. Por eso llama la atención que los socialistas se lo quisieran cargar, produciéndose los productos que los burócratas del Estado decidiesen y cuando lo decidiesen (después de reunir millones de datos de las empresas públicas y de las granjas colectivas en el llamado, en la URSS, Gosplan), no los que los consumiores demandasen.

Después lo producido, único en su género y a las calidades fijadas por la burocracia, se vendía a precios políticos, según el contenido "social" del producto. Así, el pan, como era un bien popular se vendía no a su costo (que no se conocía, pues no se sabía el precio de la harina ni el coste de amortización de las tahonas) sino a un precio asequiblemente bajo para toda la población...con lo que la gente, siendo tan barato, acaparaba aunque no le hiciera falta o por si acaso. Al final el pan desaparecía del "mercado" socialista, produciéndose desabastecimiento.

Si la burocracia de Breznev decide que ha llegado el momento de que los rusos, algunos rusos, tengan coche, conceden la exclusiva a la FIAT, produciéndose en Ciudad Togliatti los 124 y los 1430 con el nombre de Lada (de los que se ven todavía hoy a miles en Cuba, junto con los "haigas" americanos de los años 40 y 50). Se fija un precio político para cada modelo. Si las preferencias de los consumidores se inclinan por el Lada 124, habrá más demanda. Como no se ha aumentado la producción, el que quiera un Lada 124 tiene que esperar más meses (o pagar la correspondiente mordida al burócrata de la distribución de coches).

El Gosplan detecta esto; habrá que aumentar la producción de Ladas 124, ampliando las lineas de producción mediante las inversiones correspondiente. Pero ese año se ha decidido, por razones de propaganda política en la competencia con los EEUU, meter el acelerador en la carrera espacial, con las inversiones correspondientes. Como el Gosplan lo integra todo, la ampliación de la fabricación de Ladas 124 (o la producción de más mantequilla en las granjas colectivas) compite con la carrera espacial. Como la prioridad está en ésta, no se hace más Ladas 124 (ni se produce más mantequilla).

Pero, tranquilos: el precio del Lada 124 no sube por ello; estamos en un Estado socialistas. Los que quieran un Lada 124 (que habrán solicitado tras guardar una cola de varios días), en vez de esperar los habituales 6 meses, tendrán que esperar 18 meses.

El jugador madridista de origen ruso (y con madre española) Chechu Biriukov decía que la diferencia entre Moscú y Madrid es que, cuando aquí, quería un paquete de tabaco Marlboro, bajabas al estanco de la esquina y los comprabas, y allá eso no esa posible (sí, ibas al estanco para ver lo que había...si había; y comprabas de lo que había...si había). Algo así dijo también Solzhenitsin en su visita a España...y cómo le pusieron los señoritos progres, especialmente el ingeniero de Caminos y novelista Juan Benet.

Como se ve eso del mercado todo el mundo lo entiende, pero no todos los países le dejan que funcione; ¿por qué?, porque se les escapa a los burócratas de su control. Para ellos, mejor los mercados regulados...que dejan de ser mercados.
140 ArrowEco, día 17 de Abril de 2009 a las 20:21
VV

IdeA

De esta te echa Moa.
141 lead, día 17 de Abril de 2009 a las 20:37
[No es la benevolencia ni las buenas intenciones: es el negocio]

ArrowEco #128

No, lo que descubrió Adam Smith es que es el propio interés del individuo el que, mediante una venta o una compra, aumenta la riqueza: En sus propias palabras:

No es la benevolencia del carnicero, del panadero y del cervecero la que colocará la cena en mi mesa, sino su afán por el negocio y mi necesidad de tenerla

Por eso los países pobres que lo esperan todo de la benevolencia de los países ricos, de su ayuda (sin pagar por ella) no se desarrollan. Si no hay negocio mutuo, no hay creación de riqueza; habrá caridad, pero no creación de riquezaque beneficie a todos.
142 IdeA, día 17 de Abril de 2009 a las 20:43
ArrowEcho

No creo, seguirá con el espantajo de la ultraderecha, como un lugarcomunista cualquiera, como un troll de su propio blog.
143 ArrowEco, día 17 de Abril de 2009 a las 20:46
VV

#141 leadlag

¿No sé da cuenta que lo que dice que descubrió ese tal Smith es una perogrullada? Es decir, verdad o certeza que, por notoriament sabida, es necedad o simpleza decirla.

144 ArrowEco, día 17 de Abril de 2009 a las 20:50
VV

Idea #142

Es algo muy propio de regatistas de navegación a "veleta".
145 IdeA, día 17 de Abril de 2009 a las 20:53
ArrowEcho

Sí, como bien resaltas (y ya habíamos adverido otras veces):

"No es de extrañar, por cierto, que connotados marxistas, incluso de buena fe, se vuelquen al liberalismo más radical; después de todo, la concepción filosófica es idéntica, sólo cambian las banderas."
146 IdeA, día 17 de Abril de 2009 a las 20:56
145

advertido, en lugar de adverido
147 lead, día 17 de Abril de 2009 a las 21:06
[Explicar lo obvio]

ArrowEco #143

Quizá sea obvio ese descubrimiento (que no invento), pero repito lo que digo en mi #124:

Como decía Julián Marías, "es necesario explicar lo obvio". De forma más pesimista, George Orwell dijo a los intelectuales y políticos allá por los años 30:

"Nos hemos hundido a tal profundidad que volver a explicar lo obvio se ha convertido en el primer deber de los hombres inteligentes".


148 bacon, día 17 de Abril de 2009 a las 21:10
Los libros de historia podrán decir lo que quieran, hacernos creer que totalitarismos como el soviético cayeron hace casi veinte años y que, en consecuencia, vivimos en el mejor de los mundos: en un estado de bienestar en el que la gente ha dado la espalda a esos experimentos de ingeniería social que caracterizaron al siglo XX. El estalinismo ha muerto y ha triunfado un concepto de la libertad sin límites que nos vacunaría de volver al pasado. Si encima tenemos la suerte de vivir en la Europa posmoderna, le hemos dicho definitivamente adiós a esos tiempos de penuria y ciega obediencia a consignas de partido o líderes carismáticos. Pero una historiadora francesa de origen polaco, Alexandra Viatteau, se empeña en despertarnos de esos ensueños, del "no pasa nada" elevado a la categoría de dogma incuestionable. Mas si presentar este discurso en Francia se encuentra con el rechazo o la indiferencia, ¿qué podríamos decir de España, país instalado en la poshistoria salvo en lo referente a la mitificación de algunos acontecimientos sucedidos desde 1931?



Alexandra Viatteau ha publicado un libro, La société infantile (éditions Hora Decima, 2007), en la que se atreve a comparar el totalitarismo de la URSS, pues es una especialista en la historia de ese país y de la Polonia comunista, con las actitudes mentales extendidas en nuestra sociedad occidental posmoderna. El panorama presentado por la autora, en el que no sería difícil ver a España como alumna aventajada, nos presenta a una sociedad que se deja llevar por el visceralismo de las emociones colectivas y evita las cuestiones de fondo. En muchas ocasiones todo intento de raciocinio recibe como respuesta el grito o el insulto. Es muy característico de una sociedad infantil cuya existencia debe bastante a un sistema que pretende ser educativo aunque no eduque precisamente en la responsabilidad. A este respecto, Viattaeu denuncia que la enseñanza se está convirtiendo en un ejercicio de relaciones humanas más que de transmisión de saberes, los profesores son más "acompañantes" o de "apoyo" que educadores; y lo peor es que los conocimientos no se construyen alrededor del saber sino de la discusión permanente. Por lo demás, hemos llegado al extremo de que todo comunicador que se precie, debe exhibir nutridas dosis de ironía o de provocación, y sería capaz de justificar sus gesticulaciones o insultos en nombre de la justicia o de un mundo mejor. ¿Y qué decir del mundo de la creación artística, el de los “subversivos subvencionados”, en expresión de Viatteau? Esos creadores imponen sus gustos en la creencia de que no existe la verdad, aunque por lo visto tampoco la inteligencia o el buen gusto. Vivimos tiempos de un narcismo colectivo, y cuando hay narcisismo impera el tribalismo, segura antesala del odio. Sin embargo, no todo es perceptible en el mundo de lo “políticamente correcto” porque un neolenguaje, no muy diferente al del 1984 orwelliano, sirve para ocultar la realidad.



¿Cómo hemos llegado a esta situación de “totalitarismo blando”, una expresión que agradaría a un Tocqueville, denunciador de la tiranía de la mayoría? Viatteau nos recuerda que es el resultado del hedonismo libertario de mayo del 68. Los años han puesto al descubierto que más que una rebeldía, aquel movimiento era una nueva forma de conformismo materialista y cínico. Con todo, la profesora franco-polaca insiste en buscar relaciones de la situación actual con la época soviética. Por ejemplo, Lenin era un especialista en la manipulación de las masas y un fustigador de la moral burguesa. Stalin calificaba a los psicólogos de “ingenieros de almas”, y hoy en día algunos dogmas del psicoanálisis están contribuyendo, según Viatteau, a la fabricación de un nuevo tipo de hombre totalitario. Pero quizás un modelo para nuestro tiempo sería el de Wilhem Reich, predicador de la liberación sexual y militante comunista, en el que las ansias liberadoras pasaban sobre todo por escapar de la prisión del cuerpo y dar riendas sueltas a los deseos. Todo lo contrario de la idea aristótelica de que la libertad verdadera pasa por un hombre dueño de sí mismo y de sus impulsos. Quizá los “bohemios burgueses” de nuestro tiempo sean un buen ejemplo de que el marxismo o el leninismo no han muerto por completo, pese a que la bandera roja fuera arriada del Kremlin.



Libros como el de Alexandra Viatteau nos pueden parecer un tanto desordenados en su aluvión de interesantes ideas y reflexiones, pero tienen el indudable mérito de llamar la atención sobre un totalitarismo de nuevo cuño, “un fascismo interiorizado y voluntario”, en expresión de su autora.



Antonio R. Rubio Plo, Historiador y Analista de Relaciones Internacionales

Análisis Digital, 7 de marzo de 2008
149 DeElea, día 17 de Abril de 2009 a las 21:15
Pues me temo que en mi opinión no son justos con D. Pío, ustedes en el fondo, aunque no les convenza el motivo, saben por qué….

Sin ir más lejos esto asunto que llevamos comentado estos días en el blog, para la anestesiada sociedad actual, debe ser poco más que una infecta herejía.

Al menos D. Pío ha decidido cargar con otra herejía moderna como Federico J. Losantos ha hecho también a su manera. ¿Qué es poco? Vale ¿Qué en otras cosas andan equivocados, o eso creo? Vale. Pero nadie es perfecto, ni se tomo Zamora en una hora. Cuando parecía que se ponían manos a la obra para la desmantelacion de España, la panda de traidores que nos desgobiernan (ala nazionalista) ellos alzaron su voz de condena en defensa de la patria junto a otros muchos españoles y esto que puede parecer poco, para mí ya es mucho.

150 bacon, día 17 de Abril de 2009 a las 21:16
SECULARIZACIÓN Y NIHILISMO. El cáncer cultural de nuestro tiempo
Resulta difícil dar con una reflexión sobre la cultura europea que escape al lugar común del proceso de secularización occidental, que tanto encandila al progrerío. Este simplismo deja insatisfecho al lector mínimamente inquieto. Por otro lado, el español del año 2007 intuye que bajo la piel de cordero del movimiento laicista local se esconde un lobo que teme, y con razón, peligroso. Y es que la disyuntiva cultural del siglo XXI no es secularización o religiosidad; la cosa parece ir por otro lado.



Massimo Borghesi aborda este supuesto proceso de secularización occidental en Secularización y nihilismo. "Supuesto", sí, porque sólo lo es en apariencia. Para Borghesi, Occidente no está perdiendo su religiosidad, sino transformando ésta en un tipo de creencia bien particular:

Caracterizada por la New Age, la nueva era asume el rostro de la "era de acuario", cuya llegada marca el declive de la "era de Piscis", la era cristiana que ha durado dos mil años. La llegada del nuevo milenio se carga así de expectativas escatológicas; un nuevo "eón" va a acontecer (pág. 40).

El relativismo, el hedonismo, la apología multicultural que observamos a nuestro alrededor esconden toda una filosofía de la historia, el progreso y el hombre. Se trata de una religión ideológica en toda regla... que se presenta como la superación alegre y despreocupada de cualquier tipo de creencia pasada; "una religiosidad etérea y ligera, informe, que, lejos de abrir lo humano hacia Dios, entendido como 'otro', es, más bien, el elemento llamado a 'cerrar' el mundo, a hacer soportable la existencia finita en la 'era del vacio'. Se establece así un extraño círculo entre religiosidad y nihilismo" (pág. 41).
Para Borghesi, no estamos ante un abandono de la religiosidad, sino ante una mutación, una perversión de la misma. No asistimos al triunfo de Voltaire, sino a la "consolidación de un pensamiento 'religioso' parasitario respecto al horizonte abierto por el cristianismo, que contiene su propio modelo de caída y redención" (pág. 55).

Esta nueva pseudorreligión tiene como característica el rechazo tanto de la fe como de la razón, y se lleva por delante tanto el cristianismo como la Ilustración. Funciona como una creencia oscurantista en sentido pleno. Es un cáncer cultural en toda regla.

Este cáncer tiene sus propios dogmas, que se presentan como no dogmáticos pero que poseen toda la fuerza de la creencia, incluso de la superstición. Apología gay, hipersexualidad, multiculturalismo o legalidad internacional se manejan como dogmas incuestionables e incuestionados. Ninguno de ellos se sostiene racionalmente, y ése es precisamente el problema: buscando librar al hombre de la religión, el postmodernismo le ha liberado también de la razón y convertido en un manojo de ilusiones vacías, emociones instantáneas y anhelos nunca satisfechos susceptible de ser manipulado e instrumentalizado por una nueva religión que se presenta como una no religión.

La crisis del cristianismo es la crisis de la razón y el triunfo de la pseudorreligión. Borghesi estudia en profundidad la relación entre cristianismo y cultura, empezando por esa feliz coincidencia entre el pensamiento griego y la revelación cristiana. A despecho de lo que cuentan los intelectuales de salón o de barra de bar, lo cierto es que durante dos mil años reflexión filosófica y teológica han ido de la mano; incluso en Nietzsche o Marx, Dios es una constante, aunque lo que se pretenda sea combatirlo sin cuartel. Para ellos, la relación con Dios puede ser problemática y polémica, pero siempre seria; en ella se pone en juego el hombre, que sufre, lucha, gana o pierde, pero siempre poniendo la vida en ello. Pocas cosas hay más serias.

Por el contrario, el nihilismo contemporáneo afirma que hay que huir del mundo, desagradable valle de lágrimas para una cultura que sólo acepta llorar de alegría. Dios está fuera de lugar porque es demasiado serio. Y a la negación de este mundo demasiado serio y arduo le sigue la creación de uno virtual. Se abomina del esfuerzo, el sacrificio, la lucha, la esperanza, la fe en el futuro, y el pasotismo, el hedonismo, el pacifismo, la fe en lo instantáneo campan a sus anchas. He aquí un mundo virtual para un hombre que no soporta el mundo real. La principal víctima de ello no es Dios, ni lo es el mundo; es el hombre, que queda mutilado, capado, disminuido en su humanidad.

La apología de lo simplemente estético o lo lúdico –"el fulgor de los colores y el fragor de los sonidos" (pág. 131)– esconde la desesperanza, el pesimismo, la degradación del hombre a sujeto pasivo sin futuro ni ilusión. Para no rendir cuentas, crea nuevos dioses, desdivinizados, a la manera que se estilaba en los últimos tiempos del Imperio Romano. "El momento actual oscila entre paganismo y gnosis, entre idolatría y rechazo de la teodicea" (pág. 139). Para no creer en nada, se crean divinidades sociopolíticas o culturales indoloras, desde la democracia o el diálogo hasta los derechos humanos y el multiculturalismo.

Secularización y nihilismo es un certero análisis filosófico de la cultura occidental, de las contradicciones suicidas de la sociedad contemporánea; y, más allá de eso, un llamamiento a volver la cara hacia una ilustración cristiana que tiene de religión tanto como de filosofía. Así, Borghesi propone la recuperación del diálogo entre fe y razón como fundamento de una cultura cristiana.

El punto de partida de Borghesi es el mismo que el de Benedicto XVI y el de Juan Pablo II: Europa vive una crisis religiosa porque vive una crisis intelectual sin precedentes. También comparten punto de llegada: la recuperación del cristianismo en el Viejo Continente será sólo posible desde la recuperación del prestigio de la razón, de la reflexión racional.

En estas páginas, Borghesi aborda la gran cuestión del momento: en el siglo XXI el humanismo caminará de la mano del cristianismo o perecerá a manos de la religión civil o del salvajismo yihadista. Como en los tiempos más oscuros de la historia europea, el saber y la razón filosófica parecen destinados a sobrevivir tras los muros de los monasterios, sean éstos cuales sean en la centuria presente.

MASSIMO BORGHESI: SECULARIZACIÓN Y NIHILISMO. CRISTIANISMO Y CULTURA CONTEMPORÁNEA. Encuentro (Madrid), 2007, 245 páginas.

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