Pío Moa

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La ley natural

3 de Marzo de 2009 - 06:45:15 - Pío Moa

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Por ley natural se entienden unos principios impresos en la naturaleza humana, universalmente válidos y con arreglo a los cuales pueden juzgarse las leyes concretas. En su favor cabe decir que, si no hubiera esa ley o algo parecido, las normas tiránicas serían tan apropiadas y respetables como las contrarias, ya que no habría forma de comparar unas y otras. De hecho, la idea de la ley natural ha influido profundamente en todas las legislaciones occidentales, y una derivación de ella son los derechos humanos, que a su vez se consideran naturales.

La idea suele separarse de la de justicia natural, pero las dos cosas deben ir juntas, pues sin una justicia, la ley quedaría en nada. Quiero decir que la vulneración de la ley natural tendría su castigo, también de forma natural. De otro modo no sería una verdadera ley. A eso alude el dicho "en el pecado lleva la penitencia".

Una dificultad de esta concepción es que en la vida práctica y común vemos frecuentemente como se impone la injusticia, y cómo los injustos gozan a menudo de mejor suerte en este mundo que aquellos a quienes reconocemos más justos. Y si a veces tenemos también la impresión de que la justicia (o la verdad) termina imponiéndose, no es una impresión muy consoladora, porque significa que gran parte del tiempo triunfan la mentira y el abuso –el mal– ¡y precisamente el tiempo es lo que cuenta en la vida! Aparte de que lo que llamamos el triunfo final del bien nunca es final, solo da paso a nuevos males.

Las religiones suelen asumir que, aun en el mejor de los casos, la justicia nunca se cumple del todo, o se cumple muy poco, en este "valle de lágrimas", lo que suele ser un argumento para creer en otro mundo que compensaría la injusticia de este, restableciendo un equilibrio necesario para el funcionamiento del mundo y para su comprensión.

Sin embargo cabe observar que este mismo mundo en que vivimos no podría sostenerse si en él predominase la injusticia. De un modo u otro, aunque a veces sea difícil de percibir, la ley natural ha de restablecer constantemente el equilibrio, imponiendo, por ejemplo, un premio y un castigo también naturales, pues de otro modo el mundo –la sociedad– se derrumbaría. Pero esto es muy difícil de entender, pues tenemos constantemente la impresión de lo contrario, de que triunfa demasiado a menudo la "ley antinatural", vamos a llamarla así. No obstante, esa impresión nace a menudo del puro subjetivismo y de la propia injusticia en nuestro interior. Siempre hay algo que se nos escapa, como le pasaba a Job.

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****Al hilo del tema de ayer: "Cochero, no apresures los caballos" (Yamshchik, nie goni lashadiei)

http://www.youtube.com/watch?v=bMcB_u5uCAI

http://www.youtube.com/watch?v=6u76xjv42W8&feature=related

**** "Vuelco histórico en el País Vasco", nos cuenta El mundo. Como si Pachiló no fueran tan separatista y abyecto ante los asesinos como Ibarreche. Como si el PP no hubiera cambiado en la misma dirección. Hoy escribo en LD sobre la II Restauración: creo que Jorge Vilches nos ha dado una clave del cambio de la política pepera: hacia una confederación "unida" por la corona. Todos sus movimientos de los últimos años van, efectivamente, en esa dirección. Vuelco histórico, desde luego. 

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–Podríamos hablar, creo yo, del carácter bovino de la masa votante del PP.
–Y del carácter caprino de la del PSOE.
–Podría hacerse todo un análisis político sobre esos conceptos.
–Quizá, pero no dejan de ser conceptos algo toscos.
–No más que el de halcones y palomas.
–Pero solo nos acusarán de insultar a los votantes de uno y otro.
–Es curioso, probablemente en ningún país se insulta tanto como en España. Y en ninguno hay mayor susceptibilidad ante el insulto: cualquier cosa se considera tal.

Pero en un plano general, sociológico como suele decirse, y dejando aparte los individuos concretos, esa caracterización tiene bastante interés, diría yo. Bueno, lo digo.

**** Platón es una base fundamental de la filosofía de Occidente, del cristianismo y del pensamiento científico. Pero sus soluciones políticas, aunque explicables por el desastre a que abocó la democracia ateniense, son muy poco recomendables.  Sería un prodigio que acertase en todo.

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Hoy, en El economista:

MUSEO DE LOS HORRORES

Una señora exige que el Valle de los Caídos se convierta en Museo de los Horrores de la Guerra Civil. La cosa parece un poco desorbitada, porque el monumento lo es a la reconciliación... cierto que bajo la cruz, algo muy ofensivo para los herederos directos de quienes perpetraron la más sangrienta y sádica persecución religiosa que se recuerda desde la antigua Roma.

Pero la idea, dejando aparte el Valle de los Caídos, es bastante buena y la secundo. Podría hacerse un museo que recordase cómo planificó el PSOE la guerra civil, o el terrorismo organizado por este partido, o cómo ocurrieron las nada democráticas elecciones del Frente Popular y la oleada de asesinatos, incendios y robos que siguió, hasta que "media España que no se resignaba a morir" se levantó contra los revolucionarios. Pues fue exactamente así.

El museo recordaría, desde luego, las matanzas de los dos bandos, explicando bien el detalle clave de quiénes empezaron y empujaron al precipicio destruyendo la legalidad. Y el sadismo de aquellos ilustrados frentepopulistas, no igualado por sus contrarios. Y cómo se asesinaron también entre ellos y desataron dos guerras civiles en su propio campo, dentro de la guerra general. Recordaría los miles de iglesias y edificios quemados por aquellos "demócratas", las bibliotecas arrasadas, los museos y obras de arte destrozadas. Recordaría la inmensa corrupción en la compra de armas, o el gigantesco saqueo del patrimonio histórico y artístico del país organizado a conciencia por los socialistas; y las peleas entre ellos por el botín una vez perdieron la guerra. ¡Tantos horrores ejemplares podría rememorar ese museo!

La señora en cuestión, una tal Josefina Cuesta, es catedrática, de esas que han destruido el crédito de la universidad como sus antecesores liquidaron la legalidad republicana. Pero su idea no es mala, repito. La historia debe recordarse.

Comentarios (209)

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201 DeElea, día 3 de Marzo de 2009 a las 22:16
TEXTO 12a
Libro I República
(352ª-354ª)

-E igualmente creo que, cuando se asienta en una sola persona, produce todo aquello que por su naturaleza ha de producir: lo deja impotente para obrar, en reyerta y discordia consigo mismo, y lo hace luego tan enemigo de sí mismo como de los justos. ¿no es esto?
-Sí.
- -¿Y no son justos, oh, amigo, tambien los dioses?
-Conforme -replicó.
-Por lo tanto, ¡oh, Trasímaco!, para los dioses el injusto será odioso; y el justo, amigo.
-Goza sin miedo - dijo- del banquete de tu argumentación para no indisponerme con éstos.
-Ea, pues -dije yo-, complétame el resto del banquete contestándome como lo hacías ahora; porque los justos se nos muestran como más discretos, mejores y más dotados para obrar, y los injustos, como incapaces para toda acción en común, y así, cuando decimos que siendo injustos hacen algo eficazmente en compañía, no decimos la verdad. En efecto, si fueran totalmente injustos no se perdonarían unos a otros; evidentemente hay en ellos cierta justicia que les impide hacerse injuria recíprocamente al mismo tiempo que van a hacerla a los demás, y por esta justicia consiguen lo que consiguen, y se lanzan a sus atropellos corrompidos sólo a medias por la injusticia, ya que los totalmente malvados y completamente injustos son también completamente impotentes para obrar. Así entiendo que es esto y no como tú en primer término sentaste. Y en cuanto a aquello de si los justos viven mejor que los injustos y son más felices que ellos, cosas que nos propusimos examinar después, habrá que probarlo. Tales se nos muestran ya desde ahora, me parece, en virtud de lo que llevamos dicho; no obstante, habrá que examinarlo mejor, porque la discusión no es sobre un asunto cualquiera, sino sobre el modo como se debe vivir.
-Examínalo, pues -dijo.
-Voy a examinarlo -repliqué-. Pero dime:¿el caballo tiene a tu parecer una operación propia?
-Sí.
-¿Considerarías como operación propia del caballo o de otro ser cualquiera aquella que sólo, o de mejor manera que por otros, pudiera hacerse por él?
-No entiendo --dijo.
-Sea esto: ¿puedes ver con otra cosa que con los ojos?
-No de cierto.
-¿O acaso oír con algo distinto de los oídos?
-De ningún modo.
-¿No podríamos, pues, decir que ésas son operaciones propias de ellos?
-Bien de cierto.
-¿Y qué? ¿Podrías cortar un sarmiento con una espada o con un trinchete?
-¿Cómo no?
-Pero con nada mejor, creo yo, que con una podadera fabricada a este efecto.
-Verdad.
-¿No pondremos, pues, esta operación como propia suya?
-La pondremos, de cierto.
-Ahora pienso que podrás entender mejor lo que últimamente preguntaba al informarme de si era operación propia de cada cosa aquello que realiza ella sola o ella mejor que las demás.
-Lo entiendo -dijo--, y me parece que ésa es, efectivamente, la operación propia de cada una.
-Bien ---dije-; ¿te parece que hay también una virtud en cada una de las cosas a que se atribuye una operación? Volvamos a los mismos ejemplos: ¿hay una operación propia de los ojos?
-La hay.
-Y así, ¿hay también una virtud en ellos?
-También una virtud.
-¿ Y que? ¿No había tambien una operación propia de los oídos?
-Sí.
-¿Y, por tanto, también una virtud?.
-¿Y no ocurrirá lo mismo con todas las otras cosas.
-Lo mismo.
-Bien está: ¿acaso los ojos podrán realizar bien su operación sin su propia virtud, con vicio en lugar de ella?
-¿Qué quieres decir? -preguntó- Acaso hablas de la ceguera en vez de la visión.
-De la virtud de ellos, sea cual sea ---dije yo-; porque todavía no pregunto esto, sino si se realizará bien su operación con su propia virtud y mal con el vicio contrario.
-Dices bien -respondió.
-¿Y del mismo modo los oídos privados de su virtud realizarán mal su propia operación?
-Bien de cierto.
-¿Ponemos, en fin, todas las demás cosas en la misma cuenta?
-Eso creo.
-Vamos, pues, adelante y atiende a esto otro: ¿hay una operación propia del alma que no puedes realizar sino por ella? Pongo por caso: el dirigir, el gobernar, el deliberar y todas las cosas de esta índole, ¿podríamos atribuírselas a algo que no sea el alma misma o diríamos que son propias de esta?
-De ella sólo,
-¿Y respecto de la vida? ¿No diremos que es operación del alma?
-Sin duda --dijo.
-¿No diremos, pues, que existe una virtud propia del alma?
-Lo diremos.
-¿Y acaso, oh, Trasímaco, el alma realizará bien sus operaciones privada de su propia virtud o será ello imposible?
-Imposible.
-Fuerza será, por tanto, que el alma mala dirija y gobierne mal y que la buena haga bien todas estas cosas.
-Fuerza será.
-¿Y no convinimos en que la justicia era vírtud del alma y la injusticia vicio?
-En eso convinimos, en efecto.
-Por tanto, el alma justa y el hombre justo bien vivirá bien; y el injusto mal.
-Así aparece conforme a tu argumento -dijo.
-Y, por otra parte, el que vive bien es feliz y dichoso, y el que vive mal, lo contrario.
-¿Cómo no?
202 DeElea, día 3 de Marzo de 2009 a las 22:19
TEXTO 13a
Libro I República
(354ª-357ª)

-Y así, el justo es dichoso; y el injusto, desgraciado.
-Sea ---dijo.
-Por otro lado, no conviene ser desgraciado dichoso.
-¿Qué duda tiene?
-Por tanto, bendito Trasímaco, jamás es la injusticia más provechosa que la justicia.
-Banquetéate con todo eso, ¡oh Sócrates!, - en las fiestas Bendidias ---dijo.
-Banquete que tú me has preparado, ¡oh, Trasímaco- --observé yo-, pues te aplacaste conmigo y cesaste en tu enfado. Mezquino va a ser, sin embargo, no por tu culpa, sino por la mía; y es que, así como los golosos gustan siempre con arrebato del manjar que en cada momento se les sirve sin haber gozado debidamente del anterior, así me parece que yo, sin averiguar lo que primeramente considerábamos, qué cosa sea lo justo, me desprendí del asunto y me lancé a investigar acerca de ello, si era vicio e ignorancia o discreción y virtud; y presentándose luego un nuevo aserto, que la injusticia es más provechosa que la justicia, no me retraje de pasar a él, dejando el otro, de modo que ahora me acontece no saber nada como resultado de la discusión. Porque no sabiendo lo que es lo justo, difícil es que sepa si es virtud o no y si el que la posee es desgraciado o dichoso.
203 DeElea, día 3 de Marzo de 2009 a las 22:21
El que lo quiera descubrir que siga con el libro segundo. A mi ya se me ha pasado el impulso… es que una cita lleva a otra y es difícil parar. Disculpen.
204 sorel, día 3 de Marzo de 2009 a las 22:21
Buenas noches caballeros. Me despido por hoy.

Un saludo.
205 DeElea, día 4 de Marzo de 2009 a las 01:38
Je je, ha estado bien eso de “hoy toca tirarse los "platones"” algo como liarse a “Platonazos” que suena como si nos sacudiésemos con los tomos de sus obras sin soltarlas a modo de mazas. Sin embargo otros días los tomos los utilizamos como armas arrojadizas y nos liamos a Kantazos como antiguamente los crios de distintos pueblos o “villorrios”.

Un saludo.
206 DeElea, día 4 de Marzo de 2009 a las 01:44
Por cierto mesca sabes por qué me das más pena que asco, por que tengo en mi corazón que Dios le ha cogido simpatía a “esos locos españoles” y Guarda a España para que no deje nunca de haberlos.

Por cierto Arrow creo que Sorel esta encantado con el asunto de la oración, no te olvides mañana de recordársela.
207 lead, día 4 de Marzo de 2009 a las 01:54
[Aldea gala]

(Me reincorporo al blog para leer los posts de esa tarde)

gracian #186

Es cierto que lo de Astérix es irritante por su falsedad; pero esa es la habilidad de los franceses: vender bien lo suyo, sea verdadero o falso, eximio o aberrante.

Julio César completó la conquista de las Galias en 3 años. Llevó 219 años a las mejores legiones romanas doblegar y conquistar Hispania. Pero los franceses venden por el mundo los comics de Astérix como chuurros. Lo que no estoy tan seguro es que los no franceses se crean el cuento.
208 Otero, día 4 de Marzo de 2009 a las 15:39
A las trubus galas le costó bastante unirse contra Roma.

La realidad fué que Vercengistori se murió aclamado en Roma como general romano.

Cosas veredes....!

Saludos
209 Otero, día 4 de Marzo de 2009 a las 15:43
"Vercengitoris": El que fué capaz de unir a las tribus galas en contra de roma..

Hoy en día, los franceses tienen centralizado el estado con capital en París.

Aquí volvemos al tribalismo y a los taifas. Es lo que hay, quizá lo que nos merecemos.

Saludos

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