Pío Moa

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La falsificación del ayer envenena el mañana

28 de Marzo de 2008 - 09:31:38 - Pío Moa

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 (texto de la conferencia de Zaragoza, ligeramente retocado)
 
Les leeré un manifiesto publicado hace semanas en algunos medios:
 
“Diversos políticos y partidos propugnan una determinada visión de nuestro pasado mediante la llamada Ley de Memoria Histórica. Esta ley, por sí misma, constituye un ataque a las libertades públicas y a la cultura.
 
De modo implícito, pero inequívoco, la ley atribuye carácter democrático al Frente Popular. Hoy está plenamente documentado lo contrario. Dicho Frente se compuso, de hecho o de derecho, de agrupaciones marxistas radicales, stalinistas, anarquistas, racistas sabinianas, golpistas republicanas y nacionalistas catalanas, todas ellas ajenas a cualquier programa de libertad.
 
También está acreditado suficientemente que, ya antes de constituirse en Frente, los citados partidos organizaron o colaboraron en el asalto a la república en octubre de 1934, con propósito textual de guerra civil, fracasando tras causar 1.400 muertos en 26 provincias; y que, tras las anómalas elecciones de febrero de 1936, demolieron la legalidad, la separación de poderes y el derecho a la propiedad y a la vida, proceso revolucionario culminado en el intento de asesinar a líderes de la oposición, cumplido en uno de ellos. Esa destrucción de los elementos democráticos de la legalidad republicana hundió las bases de la convivencia nacional y causó la guerra y las conocidas atrocidades en los dos bandos y entre las propias izquierdas.
 
La Ley de Memoria Histórica alcanza extremos de perversión ética y legal  al igualar como “víctimas de la dictadura” a inocentes, cuyo paradigma podría ser Besteiro, y a asesinos y ladrones de las checas, cuyo modelo sería García Atadell. Así, la ley denigra a los inocentes y pretende que la sociedad recuerde y venere como mártires de la libertad a muchos de los peores criminales que ensombrecen nuestra historia. También erige en campeones de la libertad a las Brigadas Internacionales orientadas por Stalin, a los comunistas que en los años 40 intentaron reavivar la guerra civil o a los etarras que emprendieron en 1968 su carrera de asesinatos. ¿Cabe concebir mayor agravio a la moral, la memoria y la dignidad de nuestra democracia?
 
La falsificación del pasado corrompe y envenena el presente. Nos hallamos ante una adulteración de nuestra historia agravada por la pretensión de imponerla por ley, un abuso de poder acaso compatible con aquel Frente Popular, pero no con una democracia moderna. La sociedad no puede aceptarlo sin envilecerse: los pueblos que olvidan su historia se condenan a repetir lo peor de ella. Que el silencio no nos condene”.
 
El manifiesto está firmado por César Alonso de los Ríos (ensayista), Federico Jiménez Losantos (ensayista y periodista), José María Marco (historiador), Adolfo Prego (magistrado del Tribunal Supremo), Milagrosa Romero Samper (historiadora), Pedro Schwartz (catedrático Universidad), José Luis Orella (historiador), Ricardo de la Cierva (historiador), Jesús Palacios (historiador), Juan Carlos Girauta (ensayista), Sebastián Urbina (profesor de Filosofía del Derecho), César Vidal (historiador), Eugenio Togores (historiador), José Vilas Nogueira (catedrático Universidad ), y 7.640 firmas más, entre ellas la mía, que fui el redactor del documento.
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Paso a ampliar el contenido  del manifiesto. La versión izquierdista-separatista sobre la república y la guerra puede resumirse así: la república llegó democráticamente en abril de 1931 y desde el principio se vio acosada por conjuras de la derecha reaccionaria, que temía perder sus injustos privilegios. Sanjurjo encabezó el primer golpe contra el nuevo régimen, pero fue vencido. Luego surge un hecho inexplicable para esta versión, y es que, tras dos años de experiencias liberadoras y presuntamente favorables al pueblo, este vota muy mayoritariamente al centro derecha, en 1933. Pero en cualquier caso, el nuevo gobierno implanta una opresión y explotación tales que empujan a los catalanes y a los mineros asturianos a una rebelión, aplastada de forma brutal por el poder reaccionario. No obstante, en febrero del 36 ganan las elecciones las izquierdas, agrupadas en el Frente Popular, y a partir de ahí la conspiración militar y fascista se refuerza hasta desatar la guerra civil. El bando reaccionario, mandado por Franco, gana la guerra gracias al apoyo de las potencias fascistas, Alemania e Italia, e implanta una feroz dictadura durante casi cuarenta años. Luego, la transición democrática respetó en exceso al franquismo, etapa vergonzosa que debemos condenar sin paliativos y saltar sobre ella para enlazar nuestra democracia con el Frente Popular.
 
El punto de vista franquista puede resumirse, a su vez, de este modo: llegó la república mediante un golpe de estado y desde el principio se despeñó en una serie de convulsiones, de  ataques a la religión y a la unidad de España. Esa deriva pudo haberse corregido durante el segundo bienio, de derecha, pero la violencia izquierdista y separatista, en lugar de ceder, se incrementó hasta asaltar sangrientamente el poder en octubre del 34. Aunque el ataque fracasó, en febrero de 1936 volvieron al poder en unas elecciones signadas por una radicalización extrema, y enseguida abrieron un proceso de comunistización en el que, como admitía el antifranquista Madariaga, ni la propiedad ni la vida estaban seguras. Por ello se alzó un sector del ejército con vasto apoyo popular, fracasando a medias y dando origen a la guerra civil. Ganaron las fuerzas patrióticas y de orden, y crearon un régimen de democracia orgánica mucho más acorde con la idiosincrasia española, como prueba su duración y la escasa oposición que tuvo.  Por desgracia, la transición posterior a la muerte de Franco se realizó traicionando el legado del franquismo y, aunque el peligro comunista ha pasado a la historia,  nos hallamos ante una gravísima  amenaza separatista que nos empuja a una nueva crisis de convivencia nacional.
 
Las dos versiones tienen algo de verdad, pero parten, a mi juicio, de visiones en gran medida adulteradas de la historia reciente. La más peligrosa es la versión izquierdista, porque intenta imponerse desde el poder y fundamenta otras medidas antidemocráticas en curso, mientras que no parece haber riesgo de una vuelta al régimen anterior.     
 
Analicemos, pues, la versión izquierdista y separatista. La base de su historiografía,  de una multitud de iniciativas políticas actuales, de la llamada ley de memoria histórica y de movimientos emocionales diversos, consiste en la identificación del Frente Popular con la república, y la afirmación de que dicho Frente formó un gobierno legítimo y democrático. Dense cuenta de que esta cuestión constituye la clave del juicio sobre nuestra época: si la tesis mencionada corresponde a la realidad, entonces el franquismo ha de ser rechazado inapelablemente, y lo mismo la monarquía y la democracia que han derivado de ese régimen. De hecho, esta concepción se encuentra en la base de las maniobras actuales contra la Constitución. Sin embargo las cosas no son tan sencillas, como veremos.
 
La república llegó mediante un golpe de estado, es cierto, pero sus autores  fueron los monárquicos, no los republicanos. Tras ganar unas elecciones municipales y despreciar a sus propios votantes y programa, los monárquicos entregaron el poder a sus contrarios. Golpe de estado contra sí mismos explicable solo por una  quiebra moral muy profunda y casi sin precedentes. La república nació así con legitimidad suficiente y como un proyecto de democracia liberal. Pero ese proyecto sufrió un primero y salvaje desbordamiento en las jornadas de quemas de iglesias, bibliotecas y centros de enseñanza, apenas inaugurado el nuevo régimen. Lo más grave no fueron los hechos mismos, con ser gravísimos, sino la pretensión, por parte de la izquierda, de que las bandas de delincuentes incendiarios representaban al pueblo, más aún eran el mismo pueblo, con el cual se identificaban, claro está, las izquierdas y parte del mismo gobierno. Ello abrió una profunda brecha en la sociedad española y generó las primeras conspiraciones derechistas, que no surgieron al instaurarse el nuevo régimen, como se dice, sino a partir de actos como los mencionados. La brecha social se amplió con una Constitución no laica, sino anticatólica, contraria al sentimiento religioso mayoritario y a derechos elementales, reduciendo a los religiosos a ciudadanos de segunda y a la indigencia. Aun así, las conspiraciones derechistas contra la república no pasaron de marginales, como probó el golpe de Sanjurjo, falto de respaldo de la gran mayoría de la derecha y saldado con 10 muertos, casi todos rebeldes.
 
En solo dos años la experiencia de izquierdas, republicano-socialista, dirigida por Azaña quedó desprestigiada. Y no por la acción de las derechas, sino por el fallo de sus reformas, como la agraria, cuya ineptitud lamentaba Azaña; o la del ejército,  reforma  razonable pero aplicada con tal torpeza que multiplicó las tensiones, como admitió también el propio Azaña; o el estatuto catalán, que para el gobierno era la solución al problema y para los nacionalistas solo el primer paso de una escalada reivindicativa; asimismo el plan de extender la enseñanza quedó neutralizado por la persecución contra la educación religiosa. Finalmente, Azaña no recibió el golpe decisivo de las derechas, sino de las insurrecciones anarquistas, quince veces más mortíferas que el golpe de Sanjurjo,  en particular de la represión gubernamental de Casas Viejas.
 
Las violencias y desbarajustes de la etapa republicano-socialista motivaron la amplia victoria electoral del centro derecha en noviembre de 1933. Y entonces se produjo la quiebra --aunque todavía oculta-- de la república, al rechazar las izquierdas la votación popular. Azaña y sus correligionarios intentaron golpes de estado para impedir gobernar a los ganadores de las elecciones; los líderes del PSOE, el partido más masivo, apartaron al moderado Besteiro y  se volcaron en la preparación de una insurrección, concebida como guerra civil, para liquidar la república e imponer un régimen de tipo soviético; los nacionalistas catalanes y vascos emprendieron movimientos de rebeldía. Estas acciones llevaron a la insurrección de octubre del 34, que en Asturias, durante dos semanas, cuajó en guerra civil como había planificado el PSOE; pero en el resto del país la población no siguió a los revolucionarios ni a los nacionalistas catalanes. Ante la derrota, los jefes rebeldes pretendieron que el levantamiento había sido espontáneo, pero hoy sabemos con certeza que mentían. Y tampoco rectificaron sus actitudes. Lejos de ello, lanzaron una enorme campaña nacional e internacional contra la represión gubernamental en Asturias. Esa campaña utilizó la mentira de forma masiva y envenenó el ambiente popular, como había advertido Besteiro.
 
Podemos considerar aquella insurrección el comienzo de la guerra civil justamente por eso, porque sus promotores no cambiaron nada esencial de las ideas que les habían llevado a sublevarse, y siguieron fomentando el clima de odio necesario para un enfrentamiento definitivo. Si entonces subsistió  la república se debió solo a que las derechas, Franco incluido, no replicaron con un contragolpe y defendieron la legalidad.
 
De todas formas la derrota izquierdista pudo haber estabilizado una democracia liberal, según el sentido inicial del régimen, pero los derrotados formaron pronto el llamado luego Frente Popular, irreconciliable con las derechas. En cuanto a estas, tras su victoria sufrieron divisiones y  los manejos del presidente conservador Alcalá-Zamora, el cual terminó expulsando a la derecha del poder de modo a duras penas legal. La crisis abocó a las elecciones de febrero del 36, que no pueden llamarse democráticas, tanto por las violencias, la huida de las autoridades y las irregularidades en los recuentos, también mencionadas por Azaña, como porque las votaciones reales nunca se publicaron. Durante años, los cálculos de los historiadores variaban en más de un millón de votos, hasta que las investigaciones de Javier Tusell, ya en 1971, proporcionaron cifras más fiables, con un empate aproximado entre derechas e izquierdas.
 
Así, el triunfo del Frente Popular no procedió de unas elecciones normales y no puede considerarse legítimo. Y su ilegitimidad de origen empeoró al momento con un doble proceso revolucionario. Desde la calle, las masas y partidos izquierdistas imponían su ley en una serie de liberaciones de presos, asesinatos, incendios, ocupaciones de tierras y mil desmanes más,  no perseguidos por el gobierno, que en cambio se cebaba contra las débiles réplicas de los grupúsculos falangistas. Y desde el poder,  el gobierno mismo procedió a demoler la legalidad republicana para sustituirla por un sistema al estilo del PRI mejicano, reduciendo a la derecha a una oposición impotente, pero que mantuviese una fachada de pluralismo democrático bajo el dominio real e irreversible de las izquierdas. A ese fin despojó arbitrariamente de escaños a las derechas, destituyó ilegalmente a Alcalá-Zamora y suprimió los restos de independencia judicial, sometiendo a los jueces al control de sindicatos y partidos revolucionarios; entre otros atentados a la legalidad. Las reiteradas peticiones de los líderes derechistas en las Cortes para que se cumpliera e hiciera cumplir la ley, una obligación sin la cual todo gobierno se vuelve una tiranía, fueron contestadas con burlas y amenazas de muerte. El asesinato del jefe de la oposición  Calvo Sotelo, realizado por fuerzas combinadas de seguridad del estado y milicianos socialistas, culminó el proceso y constituyó un diagnóstico preciso de la situación. De hecho, el proyecto de democracia liberal  había dejado de existir tras las elecciones de febrero.
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Podemos observar, en resumen, tres fases en la demolición de la república: una primera fase de desbordamiento del régimen durante el bienio republicano-socialista; una segunda fase de asalto armado de las izquierdas al poder durante el bienio de centro derecha; y una tercera de proceso revolucionario abierto y eliminación de la legalidad desde un gobierno salido de unas elecciones no democráticas. El Frente Popular, por tanto, no era ya la república, aunque por motivos propagandísticos usurpara su nombre durante la guerra civil y así se le siga identificando comunmente. Era, de manera precisa, lo contrario de la república, el embrión de un nuevo régimen. Solo una persistente propaganda, el “Himalaya de embustes” denunciado por Besteiro, impide aún a mucha gente percibir estos hechos, hoy perfectamente documentados.
Pero reitero que ni siquiera hace falta saber mucha historia para percatarse de la realidad, basta recurrir a un elemental sentido de la lógica. Figúrense, insisto, a los stalinistas, marxistas del PSOE, racistas del PNV, anarquistas, golpistas de Companys y de Azaña… ¡defendiendo la democracia todos juntos (y matándose de paso entre ellos)!  La falsedad es tan chocante, tan estridente como si se pretendiera hacer de Hitler un protector de los judíos. Y sin embargo este  formidable engaño se ha impuesto en gran parte de nuestra sociedad, generando a su vez falsedades en cadena, desenfocando de raíz la visión de nuestro pasado y orientando peligrosamente el porvenir.
 
Muchos creen esas fábulas por ignorancia pero, en mi opinión, sus promotores conocen bastante bien la realidad. No puede ser de otro modo, por cuanto algunos historiadores nos hemos aplicado en los últimos años a poner en claro los datos, su lógica y los documentos que demuestran inapelablemente el fraude histórico. Puesto que nuestras tesis contradicen de frente las más divulgadas hasta hace poco, debiera haberse suscitado un debate intelectual, pero, por cuanto a mí respecta, he topado con una cerrazón tal que ha llevado a Stanley Payne a preguntarse si realmente la democracia ha calado en la universidad española. Este cerrilismo ha cundido mucho más allá de la universidad por medio de ataques personales, hasta  la incitación al asesinato o el intento de meterme en la cárcel para “reeducarme”, a raíz de la publicación de Años de hierro. Otra postura defendía el conocido locutor Iñaqui Gabilondo en entrevista a un historiador stalinista llamado Espinosa, el cual, consecuente con su ideología, pedía la censura  oficial de mis libros; el locutor, en apariencia más moderado, prefería que la sociedad misma los rechazara, sin prohibiciones expresas. Desde luego, la forma mejor y más honrada de obtener ese rechazo sería precisamente un debate en profundidad, que dejara al desnudo mis supuestas falacias, pero no buscaba nada parecido nuestro buen Gabilondo: su método para alcanzar el deseado rechazo social consistía en combinar el ataque personal con el silenciamiento de mis tesis. El diario El País fue el primero en aplicar la censura y negarme el derecho de réplica, ejemplo seguido por la mayoría de los medios de masas. Podría extenderme,  pero lo dicho permite entender cómo la promoción de la falsedad histórica no obedece a ignorancia ni hay en ella la menor inocencia.
 
Entre las causas de esas posturas cabe percibir una comprensible debilidad humana: muchos intelectuales, políticos, periodistas e historiadores han seguido durante años, sin mayor crítica,  una corriente que parecía defender la libertad y facilitaba éxitos profesionales. Dar marcha atrás se vuelve difícil, por más que lo exija la honestidad intelectual. Con todo, es perceptible un cambio de la marea, que seguramente irá en ascenso en los años próximos, pues no se puede tapar el sol con una mano.
 
Más allá de implicaciones personales, la agresiva persistencia en errores  patentes se explica por la crisis ideológica de la izquierda, la cual ha debido abandonar el marxismo, ha asistido a la caída del muro de Berlín, ha puesto de relieve la sustancia de los famosos cien años de honradez, ha practicado el terrorismo desde el poder, etc. Estos graves tropiezos la han obligado a buscar otra fuente de legitimidad y la han encontrado en la historia: al identificarse con un Frente Popular pretendidamente democrático, las izquierdas  buscan ganar una legitimidad inmensamente superior a la de las derechas, las cuales descenderían del franquismo, supuesto asesino de aquella libertad. Se comprende bien la importancia de defender el mito.
 
Y se comprende asimismo que en esa defensa empleen métodos como los del Frente Popular e intenten imponer por ley una versión de la historia, como en los países totalitarios. Esa ley  se presenta  con el objetivo, en apariencia muy humano, de reivindicar la dignidad de las víctimas del franquismo, pero queda en evidencia al insultar a las víctimas inocentes y prestigiar a los criminales de las chekas o a los terroristas de la ETA. Ello no es una casualidad, sino consecuencia lógica de la gran mentira de base. Se ignora, además, que si bien la represión franquista de posguerra fue brutal, no lo fue más que las de tantas  otras posguerras en Europa y el resto del mundo, con la diferencia de que en España casi toda se realizó por medios legales y no por simples asesinatos sin juicio, y que muchos de los ajusticiados habían cometido crímenes sádicos durante la guerra, para verse luego abandonados por sus jefes, que huyeron al exterior sin preocuparse en lo más mínimo de ellos. En esta ley tampoco hallamos ignorancia o inocencia, sino una mezcla de hipocresía y de exhibición triunfante de querencias tiránicas, asentadas en el abuso del poder.
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Por lo tanto, y contra una masa de historiografía surgida en los últimos cuarenta años, la sublevación derechista de julio del 36 no combatió a un gobierno legítimo y democrático, sino a un proceso revolucionario. No destruyó ninguna democracia, sino que surgió a  causa de la previa destrucción de la democracia por las izquierdas. Esta conclusión terminará imponiéndose sin duda, a pesar de todas las resistencias intelectuales y políticas, porque corresponde claramente a los hechos, y determina una visión radicalmente distinta de nuestra historia posterior.
 
Si el Frente Popular, lejos de continuar la república, asaltó en 1934 su legalidad, base de la convivencia social entonces, y la hundió en 1936, causando así la guerra civil, ¿cuál podía ser el resultado? La mayoría de la derecha había desconfiado de la república, pero la había aceptado y hasta la había defendido en octubre de 34. Solo tras las elecciones de febrero del 36 llegó a creer que la democracia liberal nunca funcionaría en España. Y, desde luego, ningún régimen de libertades puede funcionar si uno o varios de los principales partidos rechazan sus reglas del juego, como ocurrió entonces. Por consiguiente, el radical enfrentamiento de unos y otros solo podía dar paso a una dictadura. La lucha se planteó entre una opción totalitaria de izquierdas y una autoritaria de derechas. Ganó la autoritaria, que se mantuvo por 36 años, y quienes menos derecho tienen a quejarse de ella son aquellos que la hicieron inevitable y habrían traído una tiranía mucho peor, si hubieran triunfado.
 
Importa mucho la diferencia entre autoritarismo y totalitarismo. El pensador polaco Leszek Kolakowski, antiguo stalinista, la exponía con bastante claridad cuando, para ilustrar a unos recalcitrantes laboristas ingleses, les hacía notar que él, tras conocer la España de Franco, había constatado en ella mucha más libertad que en los regímenes marxistas. Además, señalaba, Los españoles tienen las fronteras abiertas (…) y ningún régimen totalitario puede funcionar con las fronteras abiertas”. Observaciones parejas haría Solzhenitsin, despertando la ira extrema del mundillo autodenominado progresista. Julián Marías, en sus memorias, observa la misma diferencia: el franquismo no impedía mil actividades independientes de él, e incluso contrarias a él dentro de ciertos límites. Un profesor polaco me indicaba hace tiempo cómo en Polonia el disidente se veía expuesto, además de a la represión, a una total indigencia, pues quedaba excluido de cualquier empleo, al estar toda la economía en manos del estado, es decir, del partido. Nunca ocurrió algo así bajo el franquismo, el cual tampoco desarrolló, ni de lejos, los aparatos de control y vigilancia de la población propios de los totalitarismos. En realidad había mucha menos policía y varias veces menos presos incluso que en la democracia actual. Y tanto Besteiro como los llamados padres espirituales de la república, Ortega, Marañón y Pérez de Ayala y otros liberales, al paso que maldecían en los más indignados términos a las izquierdas por haber traído la catástrofe, aceptaron el franquismo como un mal menor, justificado por el servicio históricamente trascendental de haber librado al país de la revolución.
 
Les ruego reparen en este punto: si el franquismo derrotó a un proceso revolucionario, como efectivamente ocurrió, y no a la democracia, toda nuestra perspectiva sobre la historia y el presente derivado de ella debe cambiar. Por lo demás, no fue el único servicio. Franco también frustró el plan izquierdista de enlazar la guerra española con la europea y luego mantuvo a España fuera de la beligerancia, un hecho de consecuencias incalculablemente beneficiosas tanto para España, al librarla de invasiones y destrucciones que habrían dejado empequeñecidas las de la guerra civil, como para los Aliados, según supo apreciar Churchill. También derrotó el franquismo los intentos de volver a una nueva contienda entre españoles al terminar la mundial. Como he intentado exponer en el libro Años de hierro, se trató de servicios de valor inestimable para un país sometido durante tantas décadas a convulsiones causadas por sus políticos, tan a menudo demagogos y utopistas. Finalmente el país prosperó como nunca antes y los viejos odios de la república se diluyeron casi por completo.
 
Es muy necesario mencionar estos datos porque sin ellos no se explica la evolución posterior de España. Guste o no, el franquismo careció de oposición democrática significativa. Al llegar la transición los pocos centenares de presos políticos en las cárceles eran casi todos comunistas o terroristas, o las dos cosas.  Por lo tanto, una evolución política hacia las libertades solo podía venir  (o no venir) del propio régimen. Dentro de este cabe distinguir dos tendencias básicas: una entendía el franquismo, llamado democracia orgánica, como la superación tanto del comunismo como de la democracia liberal, y destinado por ello a perpetuarse; otra lo entendía como una respuesta excepcional a una crisis histórica  excepcional, una dictadura en el sentido romano, que antes o después debía dejar paso a una situación más acorde con el entorno del oeste europeo. En realidad, pese a no existir alternativa democrática viable mientras vivió Franco, los propios éxitos de la dictadura la encauzaban a una liberalización creciente. Y así, una vez agotado el régimen, y desde él, pudo hacerse la transición. De él salieron Juan Carlos, Adolfo Suárez, Torcuato Fernández Miranda, los procuradores en Cortes que votaron la reforma democrática, etc. Fue la derecha procedente del franquismo, no la oposición rupturista, quien organizó la evolución política. Lo cual significa que, contra un tópico extendido, pero vacuo, fue posible pasar con normalidad desde una dictadura autoritaria a un sistema de libertades. En cuanto al antifranquismo, agrupaba a comunistas, socialistas, separatistas, partidarios y practicantes del terrorismo, algunos democristianos, pacifistas, carlistas, etc., enjambre variopinto pero coincidente en un plan llamado de “ruptura democrática”, para pasar por encima de cuarenta años de historia y retomar el legado del Frente Popular. Los rupturistas perdieron entonces, por amplia votación popular,  frente a la reforma “de la ley a la ley”, pero vuelven hoy a la carga , treinta años después.
 
Otro efecto de esta distorsión de la historia ha sido el surgimiento de miles y miles de antifranquistas retrospectivos. Durante la dictadura los antifranquistas algo activos éramos muy pocos, además de totalitarios; ahora se han multiplicado y tratan de vencer a Franco, cuando no es posible ni hace falta. Pero si no pueden derrotarle, pueden en cambio destruir nuestro actual sistema de libertades. Si observamos los peligros sufridos por la democracia, veremos que provienen casi siempre de esos antifranquistas. De ellos ha surgido la corrupción rampante, el terrorismo y las connivencias y “diálogos” con él, el terrorismo desde el poder, el separatismo, las intrigas para enterrar a Montesquieu, es decir, para acabar con la separación de poderes, los ataques crecientes a la libertad de expresión, empezando por la libertad de las víctimas más directas del terror, los asaltos a sedes de partidos contrarios, manifestaciones tumultuosas y otros fenómenos parecidos, sin olvidar ciertas complicidades en el 23-F. Josu Ternera, Ibarreche, Carod Rovira, Rodríguez Zapatero, Juan Luis Cebrián, Carrillo, Alfonso Guerra, Roldán, Mas, De Juana Chaos, Rubalcaba y un largo etcétera, comparten ese sentimiento político mal meditado de aversión incondicional al régimen anterior. Comparten una visión negativa de la historia de España, como señalaba Julián Marías de los socialistas, y positiva del Frente Popular, durante el cual, tampoco debe olvidarse, el grito de “Viva España” llegó a considerarse subversivo. En fin, ni ahora ni antes fueron sinónimos antifranquismo y democratismo, y tiene la mayor importancia disolver también ese equívoco interesado. El antifranquismo ha funcionado, además, como una bula para mentir sin inhibiciones y para conductas en otro caso inadmisibles.
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¿Cómo ha sido posible una falsificación tan sistemática, y a menudo tan grotesca, de nuestro pasado? No lo entenderíamos sin tomar en cuenta la inhibición intelectual de la derecha. Esta –al igual que  gran parte de la izquierda--, procede del franquismo y, tras cosechar un gran éxito al organizar la transición frente a los partidarios de la ruptura, pasó a eludir la batalla de las ideas, juzgó que a los españoles no les interesaba su historia, sino su bolsillo y “mirar al futuro”. Ideas, o más bien falta de ellas,  expuestas recientemente por Rajoy, junto con un entusiasmo oficioso o servil por el idioma inglés. “Mirar al futuro” es una expresión demagógica, una de esas frases biensonantes que no significan nada.  Por desgracia o por suerte, el futuro permanece oscuro y las pitonisas fallan más de lo aceptable, aunque cobren caro. Con tal actitud, la derecha   ha atacado también a algunos intelectuales independientes que recordaban los hechos y ha reducido la política a niveles pedestres.
 
Pero, por supuesto, a los españoles nos interesa mucho conocer nuestro pasado, aunque solo fuera por el dicho de Cicerón: “si ignoras lo que ocurrió antes de que nacieras, siempre serás un niño”. Y, por cierto, percibimos un auténtico programa de infantilización de la sociedad, desde el enorme aparato del estado y desde la oposición derechista, como el que profetizaba Tocqueville:“Un poder inmenso y tutelar que se asemejaría a la autoridad paterna si, como ella, tuviera por objeto preparar a los hombres para la edad viril; pero, por el contrario, solo persigue fijarlos irrevocablemente en la infancia”. Pienso ahora en la nena angloparlante de Rajoy. Si la izquierda vive con una visión distorsionada de la historia de España, la derecha, poco lectora, ignora cada vez más el pasado.
 
Esa mentalidad derechista recuerda, por paradoja, a un marxismo en extremo vulgar, más tosco aún de lo que fue siempre el marxismo español. En plan revolucionario, Rajoy pretende que la gestión económica lo determina todo y que el pasado carece de relevancia actual. Se ha contagiado de la aversión izquierdista-separatista hacia la historia de España y aspira a una ciudadanía sin raíces, futurista, interesada exclusiva o muy preponderantemente en llenarse el bolsillo y aprender inglés. Pero cuando el PP rehúsa clarificar la historia reciente está cavando su propia fosa, pues por un lado deja libre a sus adversarios ese terreno crucial, y por otro demuestra cuánto teme ver confirmadas las horripilantes acusaciones que le hace la izquierda. De nada le sirve al PP afirmar que no existía como partido durante la dictadura, pues sin duda viene del franquismo, sociológica y a menudo personalmente. Así, pues, ¿qué futuro cabe esperar de un partido con un pasado tan negro como el que  se le achaca? Es natural que el PP no quiera ni acordarse de él, y no menos natural que sus contrarios se lo recuerden, no vaya a repetir en el futuro sus criminales inclinaciones fascistas. El pasado importa, vaya si importa, incluso más que algún punto de crecimiento económico, aunque no logren entenderlo los expertos del PP, extraños marxistas ultravulgares.
 
Pero no nos interesa tanto el destino del PP como el de la sociedad española, expuesta nuevamente a ser víctima de sus políticos. La renuncia de la derecha, ya con la UCD, a lo que los marxistas llamaban la lucha ideológica, centrada en amplia medida en la clarificación histórica, ha causado enormes males a la democracia. Consideremos, por ejemplo, el terrorismo de la ETA, auténtico motor de la radicalización separatista, de los odios a España y otras muchas demagogias.  El terrorismo, no lo olvidemos, ha tenido aquí durante el siglo XX un papel de mayor relevancia que en cualquier otro país europeo. Él socavó el sistema liberal de la Restauración hasta llevarlo a la crisis, luego convulsionó a la república, y ahora a la democracia. Pues bien, la ETA se ha beneficiado desde la transición de la llamada “solución política”, consistente en negociaciones al margen de la ley, al margen del estado de derecho y con la perspectiva de dar a los pistoleros partes sustanciales de sus exigencias, convirtiendo el asesinato en un modo privilegiado de hacer política. Y este tratamiento privilegiado se debió en gran medida al prestigio de los atentados de la ETA contra el régimen anterior. La gran mayoría de las izquierdas y sus prohombres no habiendo luchado realmente contra Franco o incluso habiendo colaborado con él, arrastraban un sentimiento de reverencia y de inferioridad moral hacia quienes sí habían luchado de verdad: ¡el historial etarra les merecía mucho respeto!
 
Solo en tiempos de Aznar, y por influencia de Mayor Oreja, empezó el gobierno a obrar conforme a la ley, aplicándola a los asesinos cada vez con menos vacilaciones. La nueva orientación rindió los mejores frutos, reforzó las libertades y sembró la alarma en los partidos dedicados a recoger las consabidas nueces. En un momento dado, el PSOE pareció sumarse a esa línea al proponer y firmar el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, una excelente noticia para toda España. Hoy sabemos que muy pronto los jefes socialistas comenzaron a traicionar lo firmado, hasta transformarlo literalmente en su inverso una vez llegados al poder: un Pacto con los terroristas y los separatistas contra las libertades y la Constitución. Pacto justificado implícitamente en la presunción de que la convivencia establecida en la transición carecería de legitimidad al proceder del franquismo, siendo la legitimidad real la procedente del Frente Popular. Tal inversión, y la involución política correspondiente, resumen la historia de estos últimos años, con sus estatutos enfocados a sustituir la nación española, base de la soberanía, por un conglomerado de pequeñas naciones al gusto de los demagogos regionales, con el acoso al poder judicial, a la Iglesia, a las víctimas del terrorismo, a la libertad de expresión, etc. Y, no en último lugar, con las campañas de adulteración de la historia, campañas nunca abandonadas desde la transición y reforzadas ahora. Esas campañas han creado el ambiente propicio a las demás maniobras involucionistas. La ley que justamente podemos llamar  de la adulteración histórica es  al mismo tiempo una carga de profundidad contra la monarquía y la democracia actuales, deslegitimadas por su origen. Hoy los partidos frentepopulistas se sienten  cerca de la victoria, con un presidente que no reconoce a España como su patria ni la considera nación, y se define como “rojo”, con toda su carga simbólica y política de intención totalitaria.
 
Estamos ante un problema realmente serio. ¿De dónde nacen estos comportamientos? Echando la vista atrás constatamos que nunca existió aquí una izquierda democrática e identificada con su propio país, y de ahí las convulsiones y desventuras del siglo XX. Bajo la liberal Restauración --régimen con muchos defectos, pero también con grandes virtudes, ante todo sus amplias libertades, una cultura brillante y un progreso económico acumulativo-- las izquierdas practicaron el pistolerismo o lo apoyaron; sabotearon, en combinación o en concomitancia con los separatismos, al sistema que les permitía actuar y agitar libremente; organizaron revueltas y golpes hasta provocar la crisis que desembocó en la dictadura de Primo de Rivera. Las izquierdas solo se moderaron bajo la dictadura, bien colaborando con ella, como el PSOE, bien cejando en sus violencias, como los anarquistas o los separatistas. Pero todas volvieron a radicalizarse durante la república, hasta destruirla en el proceso antes descrito.
 
Al llegar la transición, los principales partidos de izquierda, el PCE y el PSOE, parecieron civilizarse al renunciar ambos a la doctrina que los había guiado a lo largo de su historia, el marxismo en diversas variantes. El marxismo ha sido, justamente, la ideología más totalitaria del siglo XX, y su abandono implicaba un reconocimiento de sus consecuencias nefastas. Sin embargo ese abandono ni nació ni se acompañó de un análisis en profundidad de la doctrina y de las conductas políticas a que había dado lugar. Fue un cambio dictado por la mera esperanza de acceder al poder, un cambio superficial, sin sustituir los principios anteriores por otros de mediana solvencia intelectual; y los viejos tópicos de la guerra y el franquismo permanecieron. 
 
El PCE, sometido a campañas de denuncia de su pasado desde la derecha y la izquierda, no pudo cosechar los frutos de su prestigio como único partido de oposición permanente al régimen de Franco, y por ello sufrió un declive acelerado. Por el contrario el PSOE, visto como una izquierda más aceptable, recibió ayudas morales, políticas y económicas hasta de la UCD y la extrema derecha alemana, y pudo presentarse como el partido de los “cien años de honradez”, patraña del mismo calibre que la democracia del Frente Popular, pero muy eficaz publicitariamente. Como marxista, el PSOE  había sido un partido totalitario y esa idea le había llevado a organizar la insurrección de 1917 o, con plena deliberación, la guerra civil en los años 30, amén de incontables actos terroristas, chekas y expolios, o la supeditación del Frente Popular a Stalin mediante la entrega de las reservas financieras españolas. Pero, al revés de lo ocurrido con el PCE, nadie se preocupó de traer a colación ese pasado sombrío, y mucho menos de analizarlo. Prevaleció, dentro y fuera del partido, la imagen autocomplaciente de los cien años famosos, que afianzó a los socialistas en la opinión pública. Y la vieja legitimación ideológica, ya inaceptable, se trasladó a una legitimación histórica sobre la base de la gigantesca falsificación ya examinada. En consecuencia, el PSOE continúa sin ser un partido democrático, y sí un muy grave peligro para la libertad y la unidad de España, como constatamos a cada paso.
 
Con ello no niego que haya izquierdistas demócratas. Siempre los ha habido, y su paradigma podría ser Julián Besteiro, posible modelo para una regeneración de la izquierda. Besteiro denunció en su día el tenaz “envenenamiento de la mente de los trabajadores” practicado por los otros líderes del PSOE, Largo Caballero y Prieto, y anunció proféticamente el baño de sangre al final de aquel camino. No obstante, la historia de Besteiro es también la de un fracaso: los otros líderes, mucho menos escrupulosos y mucho menos respetuosos con las reglas del juego, lograron marginarlo. Hoy asistimos a un proceso semejante, de especial incidencia, y no por casualidad, en las Vascongadas, con Gotzone Mora, Redondo Terreros, Rosa Díez y otros. Pocos, por desgracia, para lo que exige la situación, y sin apenas ejemplos en otras regiones, prueba del efecto avasallador de un aparato partidista atento en exclusiva a las ventajas del poder y del dinero público, a manejos “sin ninguna idea alta”, como decía Azaña de sus correligionarios. Y sin embargo, o más bien por eso mismo, es absolutamente urgente la formación de una izquierda democrática e identificada con España y no con fantasmas siniestros y utopías extravagantes. Mientras ello no ocurra, nuestra libre convivencia seguirá en vilo.
                                                                       **********
 
Ahora les sugiero considerar qué pasaría si todos abandonásemos la asombrosa pretensión de que el Frente Popular o el antifranquismo representaron la libertad. En tal caso podríamos valorar debidamente el hecho crucial de que el resultado de la guerra civil abrió el período de paz más largo, con diferencia, disfrutado por España en los dos siglos pasados y lo que va de este; una paz en lo esencial muy fructífera, pues ha convertido a España en un país reconciliado, próspero y relativamente potente, y por fin ha asentado una convivencia en libertad mucho más firme que cualquier etapa anterior, abriendo perspectivas excelentes para el porvenir. Consideremos asimismo que casi toda Europa occidental debe su democracia y su prosperidad ante todo a Usa, mientras que nosotros nos las debemos ante todo a nosotros mismos, motivo de satisfacción y confianza. La perfección no existe en los negocios humanos y no vamos a ignorar los rasgos negativos del período, pero los positivos pesan más, mucho más, y el balance difícilmente podría ser más favorable.
 
Y, por el contrario, la persistencia de aquellos mitos infundados nos lleva a mirar con pesadumbre nuestros logros, favorece las utopías baratas y las  tendencias disgregadoras y contrarias a las libertades,  fomenta entre nosotros conflictos innecesarios que nos hacen perder absurdamente nuestras energías, nos debilitan en todos los sentidos y ensombrecen nuestro porvenir. Los períodos de crecimiento acumulativo de nuestra sociedad se han visto rotos en varias ocasiones por tales fenómenos, y sería una locura despreciar la experiencia para repetir los errores. El falseamiento del ayer envenena el hoy y el mañana, sin duda alguna, y un pueblo que olvida el pasado o lo distorsiona, se expone a  repetir lo peor de él, en palabras de Santayana,  a caer “en una segunda infancia muy próxima a la imbecilidad senil”, como expresó Menéndez Pelayo.
Comentarios (100)

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51 Sherme, día 28 de Marzo de 2008 a las 18:54
43# "Si la derecha franquista realizó la trancisión democrática, se debió a las presiones que recibía de las fuerzas democráticas." Se nota que eres un crío de teta, majete. No tiés ni idea, monín. No lo viviste de 1ª mano, guapetón. NO HABÍA TAL OPOSICIÓN, y mucho menos "democrática" a no ser CUATRO niñatos con los pelos largos que corríamos delante de los grises y los fines de semana al guateque a ver si ligábamos un colín... sueñas o te hacen soñar.
52 sinrocom, día 28 de Marzo de 2008 a las 19:02
Hoy dia, si hubiera otro alzamiento, tambien estaria justificado por los historiadores del futuro, porque se produciria ante un gobierno ilegal que usa metodos terroristas para acceder al poder y rompe por completo los articulos mas importantes de la Constitucion, a la vez que usa el poder judicial y a sus jueces prevaricadores para obtener sus metas politicas antidemocraticas y ocultar los hechos verdaderos del mayor atentado terrorista cometido en Europa a traves del cual consiguio echar del poder al mejor partido y el mejor gobierno que hemos conocido en tiempos democraticos.
53 lluisv, día 28 de Marzo de 2008 a las 19:23
#51 Sherme:

Había algo más que cuatro niñatos. Conozco a algunos de los que entonces actuaban, no en la universidad ni corriendo delante de los grises, pero hacían lo que podían (secciones sindicales,...).

Y los del boicot a los tranvías en Barcelona no eran tampoco cuatro, a veces la gente se movía.

Los que respaldaban por convencimiento al régimen eran bastantes menos. Porque los que estaban con él por connivencia tardaron muy poco en cambiarse de chaqueta cuando vieron por donde soplaba el viento.
54 Sherme, día 28 de Marzo de 2008 a las 19:26
52# Perdona que discrepe, sinro. La situación actual, siendo preocupante, no es ni sombra de aquellos nefastos años. Solo desde febrero del 36 a julio hubieron 400 ASESINATOS políticos. El pistolerismo estaba a la orden del día. Las huelgas generales revolucionarias eran diarias. Las milicias de los partidos desfilaban y actuaban con total impunidad... el caos era absoluto... no es lo mismo.
55 lluisv, día 28 de Marzo de 2008 a las 19:30
#50:

Sólo tienes que ver la campaña de Madrid. Desviando el ataque para liberar el Alcázar (que podía haber resistido más tiempo, y tras la caída de la capital no hubiesen quedado asedianets) permitió que Madrid se preparase para la defensa, rechazando a sus fuerzas. La guerra podía haber terminado a principios del 37, ahorrando al país dos años adicionales de sufrimiento y muchos muertos, y no lo hizo.

Como planificador, Vicente Rojo era bastante más capaz que Franco. Eso, por lo menos, es lo que se reconoció en el extranjero. Desde la nada fue capaz de organizar el ejército republicano y darle un mínimo de consistencia.

La incapacidad de Franco la reconocían los generales alemanes. En ningún momento comprendió la doctrina de las penetraciones en profundidad y el uso de tanques.

Respecto a Stalin, fue capaz de derrotar a los alemanes, rival algo más consistente que el ejército franquista. Claro que él no era un estratega, cuando dirigió las operaciones en plan "ni un paso atrás" cosechó derrota tras derrota. Por lo menos, tuvo el buen tino de fiarse de sus generales; la stavka, dirigida por Zukhov, le ganó la guerra.
56 Sherme, día 28 de Marzo de 2008 a las 19:30
53# anda, nada de esos "resistentes" conozco yo ... una mier pa tos ellos... si eso era "resistir" ...anda yaaa. No se pasaba de "rebordes" o requetebordes... Vamos la palmó Franco en la cama y la gente no salió a la calle a celebrarlo, es más horas y horas de cola para verlo en el féretro... menos lobos, caperucita.
57 riesgo, día 28 de Marzo de 2008 a las 19:36
Parece claro que las discrepancias son grandes entre lo que pensamos unos y otros
Por cierto ayer te dejaron un post Lluis que creo deberías contestar

"AFaroni dijo el día 27 de Marzo de 2008 a las 23:32:
A Lluisv

Vamos a ver. "Yo, simplemente defiendo el derecho a que los catalanes puedan decidir libremente el tipo de encaje que desean para Catalunya con España." Palabras textuales que más arriba has comentado. El mismo derecho que tendrías tú como catalán a decidir el futuro de cataluña, lo tengo yo para elegir el futuro de España. ¿Comprendes eso? ¿Entiendes que en España sois una minoria los que quereis disgregarla? ¿No os entra en la cabeza que jamás se permitirá que España desaparezca? Porque España, sin cataluña, ya no sería España.

Eso sí, entiendo que te defiendas en cuanto a la lengua, pero lo entiendo que la defiendas en cataluña, por que según la constitución la lengua oficial es el castellano y fuera de cataluña será la que debas hablar y ello no es coacción, es obligación y cumplimiento de la ley, o ¿ es que me coaccionan y limitan mi libertad cuando me obligan a circular a 120 km/h ? No. Es la ley, una cosa que favorece el orden de una comunidad.

Con el máximo respeto, este es un debate que no tendría que tener la trascendencia que tiene. Existen problemas que a los españoles (te incluyo a ti, si te parece bien claro) nos preocupan más como lo pueden ser el terrorismo, la educación, la seguridad y largo etc.

Me gustaría que me contestaras."
58 lluisv, día 28 de Marzo de 2008 a las 19:38
#49 pesimist:

En primavera de 1936, seminarios y parroquias funcionaban con normalidad. En algunas de ellas incluso de dedicaban a conspirar.

El asesinato de religiosos empezó a partir del Alzamiento. Y me permito recordarle un par de cositas:
- En el País Vasco, los "nacionales" también pasaron a algunos sacerdotes por las armas.
- En las zonas donde triunfó el alzamiento, los clérigos también se dedicaron a denunciar a presuntos militantes izquierdistas, la mayor parte de los cuales terminaban en una cuneta.

Respecto a la CNT/FAI, el movimiento anarquista no estaba integrado en el Frente Popular, dado que rechazaba el sistema en si. Eran muy reticentes a entrar en el gobierno, lo hicieron únicamente tras el golpe de estado. Por lo demás, esas formaciones eran fuertes en Catalunya y Andalucía, en el centro de España lo era más la UGT.

Cierto que existían milicias socialistas y comunistas. También estaban armados los falangistas y los carlistas. De hecho, los requetés llevaban tiempo preparándose para la lucha armada, de ahí que pudiesen acudir rápidamente a ponerse a las órdenes de Mola.

Sin ánimo de ofender, creo que el que debería pasar una buena temporada en Salamanca (en la universidad, no en los bares) es vuecencia.
59 vstavai, día 28 de Marzo de 2008 a las 19:45
Otro artículo de Moa:

Santos Juliá defiende a "los pobres"

Pío Moa

Para ser historiador, a Santos Juliá le falla mucho la memoria, empezando por la de su pasado clerical, que nunca menciona pese a ser un dato muy importante para entender su trayectoria, y aun más relevante cuando muestra tan poco interés en señalarlo, pues nos ayuda a entender algunas de sus actitudes intelectuales. Juliá, afectado por la crisis posconciliar, se pasó a la izquierda, hasta convertirse en historiador oficioso del PSOE y biógrafo de Azaña, siempre con su curiosa desmemoria, que le lleva a omitir datos significativos. Quizá por esta deficiencia, y no por mala intención, ensalza a personajes como Prieto, o pinta un Azaña inconciliable con los propios diarios del personaje.

Recientemente ha escrito contra la beatificación de numerosos mártires cristianos causados por el Frente Popular, muchos de ellos directamente por los socialistas, y lo ha hecho apoyándose en el intelectual católico francés Maritain: "Es un sacrilegio horrible masacrar a sacerdotes –aunque fueran fascistas, son ministros de Cristo– por odio a la religión; y es un sacrilegio igualmente horrible masacrar a los pobres –aunque fueran marxistas, son cuerpo de Cristo– en nombre de la religión". Pero un historiador con no más que un mediano sentido crítico no puede emplear de ese modo la sentencia de Maritain oponiendo sacerdotes y "pobres". Los sacerdotes eran asesinados por el mero hecho de ser sacerdotes, pero, ¿de dónde saca Maritain que los pobres sufrían matanzas por el hecho de serlo?

Esto es una sandez muy propia de la propaganda estalinista, y su falsedad salta a la vista no ya de un historiador, sino de cualquier persona con sentido común. Ello aparte, los muertos por el terror de los nacionales durante la guerra ascendieron a unos 70.000, según los cálculos más solventes de Martín Rubio: ¿tan poco pobres había en España? Como sabe todo el mundo, cayó entonces gente acomodada, de clase media y "pobres", pero ninguno de estos últimos lo fue por su posición social, sino por considerárseles enemigos políticos, por venganzas personales, etc. Lo mismo vale para el terror del Frente Popular (unas 60.000 víctimas, más proporcionalmente que sus contrarios, al haberse ejercido sobre un territorio menor), que sacrificó igualmente a gran número de pobres –obreros y campesinos– desafectos.

La persecución de los sacerdotes y muchas monjas, masacrados a menudo con sadismo increíble, se emparenta cualitativamente con el Holocausto perpetrado por los nazis contra los judíos, pues en ambos casos las víctimas eran asesinadas simplemente por ser judíos, o clérigos en el caso español.

Un historiador serio debe tener en cuenta otro detalle que Juliá también olvida, y que ayuda a explicar la evidente falsificación del intelectual francés: la preocupación por su país no dejaba de pesar en sus juicios, y él estaba alarmado por la influencia que pudieran lograr en España los alemanes e italianos en detrimento de los intereses franceses, y por ello trataba de convencer al Vaticano de que Franco era un títere de Hitler. Pudo tratarse de una mentira inconsciente, pero desde luego faltaba a la verdad, y escondía que, por el contrario, el Frente Popular sí fue dominado por Stalin de modo decisivo desde el envío a Rusia del oro español.

Casualmente, nuestro historiador no se pregunta por las causas de aquellos horrores, nada excepcionales en el siglo XX. Por poner un ejemplo, en Leningrado, una sola ciudad, murió el triple de gente que en toda la guerra española y en el mismo tiempo. Por poner otro, la guerra ruso-finlandesa igualó en solo tres meses el total de caídos en España entre los frentes y la retaguardia. Sin embargo, la cuestión de las causas de la guerra es la decisiva y definitoria para entender los sucesos.


Pues bien, Juliá y otros muchos profesionales a la lisenka mantienen la tesis de que los nacionales se sublevaron contra la democracia y el progreso de los "pobres", causando así la guerra y las atrocidades consiguientes. Una tesis en resuelta oposición a la evidencia misma: el Frente Popular se componía de los mayores enemigos concebibles de la democracia, y de ellos jamás sacaron los pobres otro beneficio que lo que Besteiro llamaba "envenenamiento de las conciencias". Fue el Frente Popular quien destruyó la legalidad republicana, arruinando las bases de la convivencia y ocasionando la guerra civil, que el PSOE venía intentando desde finales de 1933. Hay que insistir sin tregua en este dato perfectamente documentado, porque los lisenkos insisten con increíble pertinacia en difundir la propaganda estalinista como "memoria histórica".

Queda esto: los Santos Juliá desvirtúan la espeluznante persecución religiosa con argumentos especiosos, han pretendido durante años que la Iglesia pidiera perdón a sus torturadores y ahora se oponen a que honre a sus mártires. ¡Imaginemos que en Alemania se hiciese hoy algo semejante con los judíos! El envenenamiento de las conciencias prosigue, con las mismas falsedades de los años 30. Juliá y compañía no revelan el menor sentimiento por lo que entonces hizo el Frente Popular, y uno queda con la sospecha de que repetirían, si hubiera ocasión. Después de todo siguen demostrando una vocación en verdad fanática por la defensa de "los pobres".

60 lluisv, día 28 de Marzo de 2008 a las 19:52
#57 Riesgo

Gracias, no lo había visto. En fin, procedamos.

Se puede argumentar por qué no puede circularse a más de 120, y mucha gente piensa que es absurdo. En cambio, muchos que no tienen por lengua nativa el castellano piensan que es absurdo que no puedan dirigirse en su lengua a la administración central de su país, y nadie es capaz de oponerles un argumento racional.
Dicen que es porque la ley lo prescribe. Sin embargo, ¿en qué se basa esa ley? ¿Puede pasar algo malo si el estado usa más de una lengua? Ante esa posibilidad algunos se rasgan las vestiduras, pero lo cierto es que hay algunos países que reconocen más de una lengua oficial y no son más inestables por ese hecho.

Suiza o Bélgica no serían estados más sólidos si el único idioma oficial para todos fuese el alemán y el francés.

Respecto a la independencia, son los habitantes de un territorio los que deben decidir el encaje de ese territorio con los vecinos. Algunos dirán que, con ese argumento, cualquier aldea con cuatro gatos puede proclamar la independencia. Yo, francamente, la aceptaría, pero no conozco de ninguna aldea con cuatro gatos que haya planteado su secesiín. Debe ser que el independentismo es algo más sólido que un simple capricho pasajero.

Las fronteras de España han variado bastante a lo largo del tiempo. En su día, llegaron a incluir Portugal. Y no veo que España haya dejado de ser España por esas modificaciones.

Y respecto a decidir el futuro del país, es que ni siquiera piensan permitirlo. Algunos, en su delirio, incluso llegaron a aprobar una ley con la que iban a meter en la cárcel al que realizase consultas populares, tanto daba si el tema era la independencia o cualquier otra cosa. ¿Es eso democrática? Francamente, diría que no demasiado.
61 Sherme, día 28 de Marzo de 2008 a las 19:57
58# en el 59# te responde vstavai, con un artículo de Moa, mejor (y más civilizadamente) que podría hacer, desde luego, yo, Lluisitov.

ESo de "En primavera de 1936, seminarios y parroquias funcionaban con normalidad. En algunas de ellas incluso de dedicaban "a conspirar". a parte de MENTIRA .. vamos la época no era para estar " en normalidad" y menos a los que fueran a las iglesias... y lo de "conspirar"... vaya ... ¿tú qué has bebido para estar tan "envenenao"?
62 riesgo, día 28 de Marzo de 2008 a las 19:59
Creo LLuis que no tenemos el mismo concepto de lo que és democracia, al fín y a la postre se llaman democracias populares los regímenes totalitarios estalinistas, por un decir, y todos sabemos que de democraticos no tienen ni tuvieron nada
Por otro lado más alejado a los problemas de los ciudadanos que unos estatutos a la carta que los referendum han aprobado con una participación infima no puede haber, eso te parece democrático a tí?
63 riesgo, día 28 de Marzo de 2008 a las 20:02
Y para muestra un botón, la supuesta democracia de la segunda republica defendia que la soberanía de España era de los trabajadores, y se creo con una ley de prensa que abortaba cualquier libertad democrática que pudiera haber
64 vstavai, día 28 de Marzo de 2008 a las 20:17
Catalanes, vascos y gallegos han preferido casi siempre expresar su literatura y su cultura en el idioma común español que en el regional, es lógico, por otra parte. Así la literatura catalana, vasca o gallega en español común o castellano, es mucho más importante que en las lenguas vernáculas. Porque todos ellos se han sentido siempre españoles, pero debe reconocerse que últimamente hay mucho catalufo, por ejemplo, que llena de basura el digno idioma catalán
65 vstavai, día 28 de Marzo de 2008 a las 20:20
Los lluisvi y mesca, si pudieran volverían al trabajo de las chekas; y al final lluisvi toruraría y liquidaría a mesca, o a la inversa: si ensalza tanto al Frente Popular es por algo.
66 Sherme, día 28 de Marzo de 2008 a las 20:28
Una cosa para entendernos ... Lluisitov... para ti ¿quien tendría derecho a ese hipotético referendum para "la secesión" en cataluña, por ejemplo? ¿quién podría votar en él? o en el país vasco... (allí dicen que vasco es el "naZionanista", los de,más no son vascos .. o no son "buenos vascos"...).
Lo dicho para ti ¿quién podría votar eso en Catluña? ¿el "residente"? ¿el que lleve allí tanto tiempo? ¿el que hay nacido allí? ¿el quehable y escriba en catalán? ¿algún RH "distinto"?
67 Miguel_R, día 28 de Marzo de 2008 a las 20:43
Noticia de LD

Carod diseña una hoja de ruta para que Cataluña alcance la independencia en 2014

Este documento, que consta de 28 páginas y que mañana explicará en la casa Elizalde de Barcelona en una jornada de formación de Esquerra, avanza la pregunta que a su juicio debería realizarse en el año 2014: "¿Está de acuerdo en que la Generalitat inicie conversaciones con el Gobierno del Estado para que Cataluña recupere su soberanía y la adapte a la realidad actual?".

Esta pregunta se formularía en un primer referendo, al que seguirá posteriormente una segunda consulta, en una fecha por concretar y anunciada por el líder de ERC y vicepresidente catalán como "referendo sobre el acuerdo final".


Convocar primero un referéndum sobre la apertura de un proceso de negociación con el Estado y después otro sobre "el acuerdo alcanzado" es lo mismo que anunció Ibarretxe en septiembre de 2007. Los referenda autonómicos son legales desde 2006 gracias al PSOE y al PP, el primero mediante el estatuto catalán (artículos 29. 6 y 122) y el segundo mediante los artículos copiados de éste en el estatuto andaluz (78 y 111. 3). Los únicos serparatistas con hechos son el PSOE y el PP.

Si alguna vez Cataluña o el País Vasco llegan a separarse de España será gracias al PSOE y al PP, partidos que nunca explican sus verdaderos objetivos a los electores, sabedores de la impunidad de la que gozan gracias a las listas cerradas y bloqueadas. Los señores Ibarretxe y Carod no son más que peones de su estrategia destructora.

No nos equivoquemos. Si España deja de existir será porque así lo han querido más de 21 millones de personas que han votado al PPSOE el 9 de marzo, aunque no se hayan leído los estatutos catalán y andaluz ni, por supuesto, el PPSOE se los haya explicado. Ahora el PPSOE utilizará ese "aval ciudadano" para presionar al Tribunal Constitucional y que diga lo que la Constitución no dice.

Algunos denunciamos esta farsa antes de las elecciones. Hoy podemos afirmar con orgullo que no pertenecemos a esa mitad de ciudadanos que ha votado PPSOE, es decir, la desintegración de España y la división de los españoles.
68 TheFlash, día 28 de Marzo de 2008 a las 21:04
Soberbia síntesis D Pío.
69 Sherme, día 28 de Marzo de 2008 a las 21:05
67# Perdone ud, Miguelito_r, me da que es Ud tan sectario como Lluisitov, pero en la otra acera. No desvaríe Ud, a estas horas, oiga. Monsergas, las precisas, ni del Carod, que parece irse con el rabo entre las piernas, ni de salvapatrias como ud. y "los suyos" ¿quienes son, AES y sus 3000 votos?
70 tigrita, día 28 de Marzo de 2008 a las 21:05
Al fracasar el golpe, a Franco no le convenía una victoria rápida, porque hubiera dejado al ejército rojo intacto, era tener el enemigo en casa. Y en cuanto al manejo del armamento moderno, en la guerra civil no se emplearon precisamente el arco y la flecha. Esto sin olvidar que los ingenieros alemanes estaban muy adelantados en cuanto a provisionar al ejército de novísimas armas incluso la atómica.
71 Miguel_R, día 28 de Marzo de 2008 a las 21:15
A los hechos me remito: léase los artículos citados del estatuto catalán y andaluz para poder opinar con más fundamento. Las coincidencias entre los planes "Ibarreche" y "Rovireche" ahí están. Los proyectos de ley de referéndum también se están preparando.

No somos "salvapatrias" quienes defendemos la unidad de la Nación española y que la soberanía nacional reside en el pueblo español. Sólo defendemos lo que el pueblo español aprobó en 1978, que debe permanecer mientras no lo cambie el propio pueblo español, y no unos políticos traidores mediante estatutos anticonstitucionales.

Creo que no es usted el más indicado para acusar a los demás de sectarismo.
72 riesgo, día 28 de Marzo de 2008 a las 21:15
Ostras la bomba atómica en la guerra civil española, eso sí que es una primicia

Por otro lado Franco despues de vencer tuvo a todo el ejercito rojo en casa prisionero, y no le fué tan mal
73 riesgo, día 28 de Marzo de 2008 a las 21:16
El hecho cierto es que la republica se quedó con la mayoria de recursos materiales, comparado con lo que tenía el otro bando, eso lo sabemos todos, menos los que quieren olvidar que aún con eso no fueron capaces de vences, por qué será?
74 riesgo, día 28 de Marzo de 2008 a las 21:18
De hecho fué algo que siempre fuí incapaz de comprender, como no ganaron los buenos, yo creía que eran los republicanos, claro que no eran tan buenos, más bien eran bastante malos, al menos sus jefes demostraron serlo
75 riesgo, día 28 de Marzo de 2008 a las 21:19
Por que no hubo solo una guerra entre dos bandos, más bien fueron dos guerras, una entre los dos bandos y otra entre las diferentes facciones del frente popular, eso también parece claro, no?
76 El_Criti, día 28 de Marzo de 2008 a las 21:30
Sobre el coloquio que estabamos manteniendo lluisv y un servidor sobre la no participacion de España en la IIGM y sus consecuencias:

- Este es un tema en el que no estoy lo suficientemente ilustrado como para hablar de el con cierta propiedad, ahora bien, bajo mi punto de vista yo creo que si España hubiera entrado en dicha guerra y las maniobras del eje se hubieran dirigido a la invasion directa sobre Inglaterra, los aliados habrian perdido la guerra. Porque Inglaterra era la puerta de entrada de las tropas americanas en Europa, que luego desembarcaron en normandia, claro. Pero si se hubiera invadido inglaterra toda la potente flota naval inglesa habria quedado desarticulada.

El problema hubiera radicado en que las bombas nucleares de Hiroshima o Nagasaki pudieran haber caido en Madrid, Zaragoza o Bilbao.

De todas formas el debate tecnico sobre las repercusiones que hubiera tenido la participacion de España mas que por historiadores deberia de ser cometido por expertos militares.

Sobre el resto de comentarios de lluisv algunos podrian tener cierta consistencia, el unico problema que tiene este individuo es estar profundamente viciado su pensamiento en el odio a España y en las tesis independentistas catalanas.
77 Sherme, día 28 de Marzo de 2008 a las 22:08
71# Ni Ud acusarnos de querer o dejar que se haga ese referendum a los "engañados del "PPsoe". La UNIDAD de la nación no la defienden uds solitos por mucho que se lo crean.

Es más, miente Ud. (y que conste que yo voté No al estatuto de Andalucía nuevo) el artículo 78 dice:

Artículo 78. Consultas populares

Corresponde a la Junta de Andalucía la competencia exclusiva para el establecimiento del régimen jurídico, las modalidades, el procedimiento, la realización y la convocatoria por ella misma o por los entes locales en el ámbito de sus competencias de encuestas, audiencias públicas, foros de participación y cualquier otro instrumento de consulta popular, con la excepción del referéndum.

y el 11:

Artículo 111. Iniciativa legislativa

1. La iniciativa legislativa corresponde a los Diputados, en los términos previstos en el Reglamento del Parlamento, y al Consejo de Gobierno.

2. Una ley del Parlamento de Andalucía, en el marco de la ley orgánica prevista en el artículo 87.3 de la Constitución, regulará tanto el ejercicio de la iniciativa legislativa de los Ayuntamientos como la iniciativa legislativa popular.

3. La ley regulará las modalidades de consulta popular para asuntos de especial importancia para la Comunidad Autónoma en los términos previstos en el artículo 78.

O sea SALVO el referendum.
78 riesgo, día 28 de Marzo de 2008 a las 22:10
Pues no sería una mal comienzo de legislatura que el PP recordara lo que Pio titula hoy, la falsificación del ayer envenena el mañana, y como están por hacer un mañana mejor deberían empezar por eliminar la falsificación de la historia que sufrimos los españoles del hoy

Por que hoy tenemos perspectiva y datos suficientes para entrar en una análisis real de lo sucedido en nuestra historia reciente, memoria histórica para comenzar a construir nuesro futuro, dejando claro que el Psoe ha sido uno de los males de nuestra democracia, antes y ahora, necesitammos una izquierda moderna y no los herederos de semejante tropa, y ni que decir tiene de los hijos de los razistas catalufos y sabanistas
79 El_Criti, día 28 de Marzo de 2008 a las 22:14
El problema de lo que sucede en España no nace en Bilbao, ni en Barcelona.

Nace en Madrid, Sevilla, Zaragoza, etc.

Todos sabemos que los independentistas son una minoria y que de no ser por Zapo, Bono, Ibarra, Chaves y el PSOE y la izquierda en general, los independentistas estarian arrinconados.

El problema es que en España tenemos una izquierda que no cree en la nacion Española, o mejor dicho, que odia profundamente a la nacion Española, por ser tradicionalmente cristiana y por haber sido el unico pais del mundo que en guerra abierta vencio al comunismo. Por ser uno de los pocos paises europeos donde la izquierda no pudo llevar a cabo una revolucion violenta. Por eso odian España.

No, el problema no nace en Bilbao ni en Barcelona, el problema nace de una izquierda que odia profundamente a España y que usufructa el voto de los izquierdistas para utilizarlos para darle mayor voz y fuerza a los independentistas. Y esto es de lo que hay que avisar y denunciar de forma sistematica, porque hasta que los izquierdistas no se den cuenta de como la izquierda politica odia esta nacion y busca su desmantelamiento, no entenderan porque muchos ciudadanos de clase media-baja votamos al PP, porque el PP a pesar de sus defectos es el unico partido que no odia a su pais, si bien es cierto que ultimamente parece que compite con el PSOE por aprobar estatutos balcanizantes.
80 Sherme, día 28 de Marzo de 2008 a las 22:19
78# (sabinistas, supongo).

Por otro lado, hoy el PP no me tiene especialmente contento... he escuchado que parece ser que van a poner a Michavila y Costa de portavoces ... mi doy de baja ipso facto... el Costa es lo más nefasto que he visto en mi vida.. casi me voy de un acto del PP cuando él estaba hablando de insulso y negao que era... y el Michavila ha estado "missing", de "representante" de la Paulina Rubio, mientras estaban cayendo chuzos de punta .. para venir ahora a largarnos otro "Pacto por la Justicia" como el que hizo con el pri$o€... anda que... te vas a lucir Marianico...
81 Sherme, día 28 de Marzo de 2008 a las 22:23
79# estoy de acurdo contigo, Criti. Los "independentistas" (no son tal la mayoría, sino que son CHANTAJISTAS de la teta estatal) son solo "moscas cojoneras". El problema es el pri$o€, que vendería su alma con tal de seguir en la poltrona (y cobrando)
82 Sherme, día 28 de Marzo de 2008 a las 22:26
http://www.libertaddigital.com/opiniones/opinion_4...

¿Qué renovación?

Los votantes del PP tienen claro su ideario, sólo necesitan de una máquina política capaz de llevarlo a la práctica. Ése, y no otro, es el reto que tiene Rajoy.
83 Sherme, día 28 de Marzo de 2008 a las 22:28
Me voy a ver "el gato al agua" en INTERECONOMÍA por la TDT...
84 riesgo, día 28 de Marzo de 2008 a las 23:09
Desde luego Sherme, ya sabes que a mí hay que "entenderme"
85 riesgo, día 28 de Marzo de 2008 a las 23:10
"el problema nace de una izquierda que odia profundamente a España "
Totalmente de acuerdo, para ellos España puede ser, Suso lo dice, la suma de todos los nazionatas, sin más, es más, a poder ser con alguno de menos
86 cavewigh, día 28 de Marzo de 2008 a las 23:15
55-Lluisv

Por lo que pueda valer, coincido en tus apreciaciones sobre que Inglaterra en ningún caso podía ser destruída a corto plazo, una vez que la Luftwaffe demostró que no podía neutralizar a los Spitfire y Hurricane de la RAF. Mientras la caza inglesa estuviera en condiciones de luchar, y además concentrada en un espacio geográfico reducido, lo único que podría limitar la capacidad de la marina inglesa para hacer trizas un desembarco, los bombarderos en picado alemanes con sus bombas de 500 Kg, quedaba totalmente neutralizado. Alemania, simplemente, no podía desembarcar. Si Alemania hubiera conseguido el desembarco, hay que pensar que la situación hubiera sido desesperada para Inglaterra, que carecía casi completamente de armamento pesado perdido en la catástrofe de Francia. En esta situación, el apoyo de España, sin marina ni fuerza aérea de consideración, hubiera sido irrelevante.

Sin embargo, si la política de Alemania en su invasión de la Unión Soviética no hubiera sido la de presentarse como conquistadores, sino como liberadores del comunismo, otro gallo podría haber cantado. Stalin no apeló para la defensa de la Unión Soviética a la conciencia política del pueblo ruso, sino a su patriotismo. O sea que, aparte y por encima de Zhukov (gran militar y muy querido por el pueblo ruso como artífice-simbolo de la victoria), Chuikov (cuya resistencia con el 62 Ejército en Stalingrado propició el copo del VI Ejército alemán), Rokossovski y muchos otros, fueron los frontovniki rusos sin nombre que luchaban por la madre patria los que cavaron la tumba del invasor alemán. Seguramente, muchos de ellos no hubieran luchado de la misma manera por salvar el comunismo. En este sentido, conviene recordar que hubo un ejercito de liberación ruso (A. Vlasov) al que se dio permiso para operar en únicamente en Septiembre de 1944, o sea cuando la derrota era clara. ¿Que habría ocurrido si la política alemana hubiera sido de alianza con rusos anticomunistas en 1941?. ¿Cuantos Vlasovs hubiera habido?. Naturalmente, para ésto tampoco era necesaria España.

Respecto al tema de Franco y el Alcazar, mis apreciaciones, por lo que puedan valer, son:

1) No estoy seguro de cuanto tiempo más podrían haber resistido. De hecho las minas ya habían derribado una gran parte del edificio, y unos días antes de la liberación, la república lanzó un ataque (en presencia de Largo Caballero) que pensaban que iba a ser el ataque final. O sea, que muy bien no lo estarían pasando en el Alcázar.

2) La liberación del Alcázar creó una mística. Los soldados nacionales copados a partir de entonces siempre resistieron como leones porque confiaban en que se haría lo posible y lo imposible por liberarlos. En el bando republicano la más mínima amenaza de copo hacía que todo el mundo saliera de estampida, desbaratando el sistema de defensa.

3) Las fuerzas nacionales sobre Madrid me parece recordar que eran de menos de 20.000 soldados. Muy poco para la toma de una ciudad como Madrid, si ésta está decidida a defenderse. La lucha en un núcleo urbano no es como la lucha en campo abierto, donde la muy superior maniobrabilidad del ejército de Franco era decisiva.

Respecto a penetración en profundidad, uno de los ejemplos típicos de referencia es el avance del ejercito nacional por Aragón hasta Vinaroz tras la derrota de la ofensiva republicana en Teruel (22 Febrero-15 de Abril 1938). Un auténtico preludio de la blitzkrieg. O sea, que algo sabría Franco del tema. Al menos, sin duda conoció y autorizó la operación.

Y sobre los tanques ... ¿Que tanques dices? ¿Tenía Franco alguno en aquellos días, excepto de los de motor de alfalfa?. Y entonces ¿como diablos iba a ser un experto en su uso?. Creo que por aquel tiempo era precisamente cuando De Gaulle andaba escribiendo sobre la guerra motorizada libros que a nadie le importaban un pimiento (así le fué luego a Francia). De la misma manera podrías decir que Franco en durante la guerra civil era un ignorante en el uso de cohetes SAM.

Un cordial saludo a todos, y perdonad lo largo del post.
87 riesgo, día 28 de Marzo de 2008 a las 23:17
Por que los que aman a España son tachados de fascistas, eso está claro, lo de una grande y libre, que hubiera sido su lema de no haber sido Franco el que se lo adjudicó, les suena a lo que les suena, es la esquizofrenia de la izmierda española de hoy, y el PP parece se averguenza de lo que somos, como dijo Pio, la respuesta de Rajoy, en mi familia todos fueron republicanos, es bastante delatora, nadie puede reivindicar hoy el franquismo por que es tachado por fascista, cuando como ya he dicho muchas veces , si un dirigente socialista hubiera llevado a España donde la llevo Franco lo venerariamos todos y todos los dias, llegamos al esperpento de creer a la Chacón cuando afirmaba que era hija de FG su primera seguridad social, su alfabetización, le faltó decir, debemos a los socialistas, cuando creo que nunca estuvo mejor la educación que en aquellos años, dirán algunos que para una parte de españoles nada más, yo creo que era para todos los españoles, y lo demuestran los datos
88 riesgo, día 28 de Marzo de 2008 a las 23:21
cavewigh
largo?, conciso y muy bueno, o eso me parece a mí
Yo creo que Hitler hubiera llegado al petróleo antes por el camino del norte de Africa y quizas la bomba atómica la hubiera conseguido él
89 riesgo, día 28 de Marzo de 2008 a las 23:24
Con el abastecimiento de minerales por parte de Rusia, y el camino libre a los pozos de petróleo otro gallo le hubiera cantado a Hitlher, y sí Stalin apeló al patriotismo ruso para vencer a los alemanes, eso parece claro, no a la defensa del comunismo, que cuando vió los tanques cerca poco le debió importar, lo cierto es que estuvo sonado una larga temporada, pero no se fué de Moscú cosa que no hicieron los republicanos de aquí que se fueron de Madrid, el gobierno, nada más que pudo, eso parece tambien claro, no?
90 riesgo, día 28 de Marzo de 2008 a las 23:28
De hecho creo que la última carga de caballeria contra tanques, con victoria para los caballos, fué en España, creo que un tal Monasterio tuvo algo que ver, y la gran nevada, pero hablo de oidas
91 Miguel_R, día 28 de Marzo de 2008 a las 23:54
Lo que se exceptúa en el estatuto (y quien miente es Sherme por consigna, como siempre) es la AUTORIZACIÓN para la convocatoria del referéndum (artículo 149.1.32 de la Constitución). Esta autorización corresponde al Gobierno de la Nación.

Por otra parte, una "consulta popular" sobre asuntos de especial importancia para la Comunidad Autónoma (como por ejemplo, la "negociación" sobre la secesión) sólo puede referirse a un referéndum.

La traición del PPSOE ha quedado acreditada. Después que nadie se llame a engaño.
92 Miguel_R, día 29 de Marzo de 2008 a las 00:12
Más ejemplos:

Artículo 29.1.e) del nuevo Estatuto de Castilla y León (Ley Orgánica 14/2007), aprobado por el PPSOE:

"Como supremo representante de la Comunidad de Castilla y León, corresponde al Presidente de la Junta (...) proponer, por iniciativa propia o a solicitud de los ciudadanos, de conformidad con establecido en el presente Estatuto y en la legislación del Estado y de la Comunidad, la celebración de consultas populares en el ámbito de la Comunidad, sobre decisiones políticas relativas a materias que sean de la competencia de ésta."

¿Dónde se exceptúa el referéndum? Ahora vuelva usted con la consigna acusando de mentir a los demás.

93 cavewigh, día 29 de Marzo de 2008 a las 00:42
90-Riesgo

Algo he oído. Te refieres a la carga de la División de caballería del coronel Monasterio en la batalla de Teruel, Diciembre del 37. De todas maneras, creo que las tropas sobre las que cargaron eran fundamentalmente de infantería, aunque debían tener como 13 tanques T-26 (creo) rusos. Los caballos ganaron, y además con muy pocas bajas.

Hubo despues dos cargas posteriores, una de la brigada de caballería polaca Pomorska en Septiembre de 1939 contra los tanques de la 3ª División blindada alemana, donde la caballería fue totalmente aniquilada, y otra del regimiento de caballería italiano Saboya contra dos batallones de infantería soviéticos en agosto de 1942. Los italianos ganaron con una gran gallardía.

Un cordial saludo.
94 Sherme, día 29 de Marzo de 2008 a las 00:58
91-92# ¿la "consigna" de quién? Retuerce ud los artículos y yo le he puesto la LITERALIDAD del de Andalucía. (Al que voté NO, por otras muchas razones dijeran lo que dijeran tanto el PP como el p$o€).

¿Cree ud que el estatuto de Castilla y León lo redactaron para "separarse" los del PPsoe, como ud los llama por ese artículo? Oiga, se reservan consultas "de especial interés de SU comunidad" y punto redondo. Nada de referendumes secesionistas, de los que, además estoy seguro que la inmensa mayoría de votantes (bueno, mejor digo "una mayoría") del pri$o€ NO QUERRÍA ni oír hablar (aunque fuera en las últimas, o, sobre todo, si vieran que son las últimas). Estos se alían con la bicha... pero de eso a tirarse con ellos al río.. oiga, no ... que se caigan ellos. Tienen esa inmensa capacidad de TRAICIÓN a los propios y a los "extraños" (que se lo pregunten a Mas...) la izmierda es asín...
95 riesgo, día 29 de Marzo de 2008 a las 01:22
Gracias por la puntualización ,cavewigh, a esa me refería
96 Sherme, día 29 de Marzo de 2008 a las 03:25
Vya tela lo ha que ha largado el gordo piloso Enrique de Diego en el programa de intereconomía radio (http://www.intereconomia.com/streaming ) "El pais de las maravillas de hoy 29-03-08 a la 1,30h con uno de AES... sobre Luis del Pino, "el cantamañanas" ( se refiere a FJL), "Pedro Jeta", Bueno buebo.. Alcaraz, Acebes, Zaplana ... este tío ha perdido la chaveta... que si conspiranoias y demás... vamos no ha dejao a nadie sin su insulto(¡ y dice que los demás insultan!) y descalificando a todos los del PP... a ratos creía que estaba escuchando lo peor de la SER... por cierto con uno de AES de contertulio que también la largado lo suyo...

http://www.intereconomia.com/streaming/ DescargasPage.aspx?NombreFichero =intereconomiaradio__El Pais de las Maravillas_0100_20080329.asf&Titulo=INTERECONOMIA RADIO&carpetayear=2008

No creo que funcione el enlace... buscadlo en el otro en el día de hoy...
97 Sherme, día 29 de Marzo de 2008 a las 03:39
Ha estado de contertulia en ese programa una tal Amelia ¿Queról? que dice ser ex-peón negro. El de AES es un tal Carlos Martínez Caba, que también se ha despachado a gusto... por cierto, tiene tanto "predicamento" el hombre que en un plataforma por el derecho a la vida siguiendo una propuesta italiana de firmar "una moratoria por el aborto" dicha plataforma ha conseguido la increible cantidad de ... ¡ 1.300 firmas! manda narices el "discursito" que deben tener en AES... no firman ni ellos...

Ea, buenas noches, que dentro de un rato he de salir de viaje... buf.. ni me ha dejado dormirme el nota este...
98 Sherme, día 29 de Marzo de 2008 a las 06:19
Diario Clarín
Fantástico negocio marxista

Los negocios de los marxistas son mucho mejores que los de nosotros, los derechistas, porque ellos obtienen enormes cantidades de plata sin poner nada y, en cambio, nosotros siempre debemos primero aportar bastante para conseguir algo.


Por Hermógenes Pérez de Arce

Los negocios de los marxistas son mucho mejores que los de nosotros, los derechistas, porque ellos obtienen enormes cantidades de plata sin poner nada y, en cambio, nosotros siempre debemos primero aportar bastante para conseguir algo. Tal vez por eso haya demasiados izquierdistas.

Un memorable negocio que han hecho en Chile ha sido el del diario Clarín. Comenzó en los años 50, cuando el director del periódico estatal, Darío Sainte-Marie ("Volpone"), dejó su cargo, pero no sin antes hacerse dueño de una imprenta, en la que no demoró en sacar otro diario, Clarín. Lo dedicó a injuriar y calumniar a la derecha, lo cual fue decisivo para hacer a Allende presidente en 1970, con sólo 39.000 votos sobre Alessandri.

Allende, ya en el Gobierno, quiso el diario para sí. Entonces se presentó en la casa de "Volpone", en 1971, según relata Román Alegría, ex director de Clarín, "con su ventolera de GAP, Fiat 125 y metralletas", y le dijo: "Conmigo no vas a hacer lo que has hecho con Ibáñez y Frei. Te hago matar, culpo al imperialismo, te declaro héroe nacional, te rindo honores de general en el cementerio y hablo en tus funerales. Ya lo sabes". La viuda de "Volpone" lo corrobora. Según ella, Allende le dijo: "Carmencita, se va a ver muy bien de negro... Yo pongo a Darío en una cureña con una bandera chilena y hacemos como que la derecha lo mató y lo llevamos de la calle Dieciocho al cementerio".

Sainte-Marie entonces huyó, cediendo el diario al representante de negocios de Allende, Víctor Pey, por una suma que la viuda de "Volpone" califica de irrisoria. Después, el Gobierno militar recuperó Clarín para todos los chilenos. Pero los marxistas volvieron al poder junto con Aylwin, en 1990, e hicieron valer su "derecho de propiedad".

El Estado tuvo que pagar entonces indemnizaciones a diestra y siniestra: a los testaferros de Allende, accionistas del diario: 237 millones de pesos a uno, 901 millones a otro, 2.917 millones a un tercero. Pero después la sucesión de "Volpone" reclamó, y el generoso Estado chileno también le pagó: 1.668 millones. La cosa no terminó ahí, pues el representante de negocios de Allende, Víctor Pey, también exhibía títulos como accionista y reclamaba para sí la propiedad de Clarín. Astuto, cedió sus derechos a la "Fundación Allende", creada en España por el inefable marxista Joan Garcés, y ambos demandaron al Estado chileno en Estados Unidos, ante el Ciadi, que protege a los inversionistas extranjeros, haciéndose pasar por tales. Piden apenas 517 millones de dólares.

Bueno. Con el partido de Allende en el Gobierno hace 18 años (y encabezándolo hace ocho), uno puede imaginarse el entusiasmo con que se nos defiende de la Fundación Allende. Los pronósticos son negativos. Chile deberá seguir pagando, pero ahora mucho más. Y ya ha gastado más de 10 millones de dólares en las costas del juicio en EE.UU.

Por supuesto, éstos son peanuts para la Concertación, que ya se ha soplado 1.600 millones de dólares indemnizando al terrorismo marxista, otro tanto parchando el Transantiago, unos 1.200 millones más en EFE (ferrocarriles) y así sucesivamente.

Pero la genialidad debe ser premiada. Y por eso la de quien ideó esta trama, que ha generado tan millonarios como interminables pagos, se ha hecho acreedora a que su titular tenga una estatua junto a la sede presidencial de La Moneda.

¡Chilenos, cerebros lavados todos, aplaudan y no dejen de aplaudir!


© AIPE

Hermógenes Pérez de Arce, es analista político chileno
99 Miguel_R, día 29 de Marzo de 2008 a las 06:49
#94

"Retuerce ud los artículos y yo le he puesto la LITERALIDAD del de Andalucía. (Al que voté NO, por otras muchas razones dijeran lo que dijeran tanto el PP como el p$o€)."

No retuerzo ningún artículo. El estatuto andaluz, como el catalán, el aragonés o el de Castilla y León, excepcionan sólo la autorización del referéndum, porque así lo exige explícitamente el artículo 149.1.32 de la Constitución. Si usted ha votado no al estatuto andaluz, entonces no se entienden sus intentos de rebajar la gravedad de lo aquí denunciado, cuando no de negar directamente la realidad de las cosas.

"¿Cree ud que el estatuto de Castilla y León lo redactaron para "separarse" los del PPsoe, como ud los llama por ese artículo?"

Demagogia pura y dura. No lo redactaron para "separarse", sino para legalizar el estatuto catalán copiando artículos de éste en otros estatutos. Pero la realidad es terca y en 1978 los españoles votamos los artículos 1 y 2 de la Constitución, referido a la indivisible unidad de la Nación española y al pueblo español como sujeto único de la soberanía, así como el 168, que prescribe un referéndum obligatorio en toda España en caso de que pretendan modificarse dichos artículos. Eso no hay partido ni secta que lo mueva.

"Oiga, se reservan consultas "de especial interés de SU comunidad" y punto redondo. Nada de referendumes secesionistas"

Manipula usted. El referéndum que ha anunciado Carod para 2014, a imitación de lo que ya hiciera Ibarreche en septiembre pasado, es sobre si los catalanes autorizan un "proceso de negociación" con el Estado que desemboque en una nueva soberanía catalana. Este primer referéndum es el que PPSOE han legalizado mediante las reformas de los estatutos. Se supone que en caso afirmativo, se abriría ese "proceso de negociación", que desembocaría en un segundo referéndum secesionista. Llegado ese momento, el PPSOE se limitaría a explicar que existe un "conflicto" y que la única salida sería, entonces sí, acudir a la reforma constitucional. Todo ello ligado al fin definitivo de ETA, a modo de vaselina para que "entre" mejor.

¿Quién le ha dicho a usted que yo haya votado a AES o al Sursum Corda? Quienes siguen consignas son siempre quienes encasillan a los demás.
100 tereruta, día 31 de Marzo de 2008 a las 03:17
Que razón tiene Moa un pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla...
zETAp le dice a Rajoy en el debate que el P$o€ es el eje vertebrador de la democracia en España y Rajoy se queda conforme...que triste, l partido cuyo fundador cuando fue elegido diputado amenazó de muerte al presidente de las cortes.El partido del estalinista Largo, el partido de las checas, el partido de Gonzalez que dejo de ser marxista en el 89, el partido de los GAL, de FILESA de Roldán, de Mariano Rubio de los pufos en la cruz roja. El partido con ex-ministro del interior encarcelado. El de Arenillas y su delicado paladar (todo sea por el pueblo). Ese partido al que defienden los antifranquistas ad-hoc como Cebrian. El partido de los 100 años de honradez... que más se puede decir vertebrados, joidos y por supuesto demócratas....

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