Pío Moa

« Franco y la guerra mundial: ante un necesario debate | Principal | Hispania y la Edad de Plata »

La falsificación del ayer envenena el mañana

28 de Marzo de 2008 - 09:31:38 - Pío Moa

Compartir:
Menéame Tuenti
 
 (texto de la conferencia de Zaragoza, ligeramente retocado)
 
Les leeré un manifiesto publicado hace semanas en algunos medios:
 
“Diversos políticos y partidos propugnan una determinada visión de nuestro pasado mediante la llamada Ley de Memoria Histórica. Esta ley, por sí misma, constituye un ataque a las libertades públicas y a la cultura.
 
De modo implícito, pero inequívoco, la ley atribuye carácter democrático al Frente Popular. Hoy está plenamente documentado lo contrario. Dicho Frente se compuso, de hecho o de derecho, de agrupaciones marxistas radicales, stalinistas, anarquistas, racistas sabinianas, golpistas republicanas y nacionalistas catalanas, todas ellas ajenas a cualquier programa de libertad.
 
También está acreditado suficientemente que, ya antes de constituirse en Frente, los citados partidos organizaron o colaboraron en el asalto a la república en octubre de 1934, con propósito textual de guerra civil, fracasando tras causar 1.400 muertos en 26 provincias; y que, tras las anómalas elecciones de febrero de 1936, demolieron la legalidad, la separación de poderes y el derecho a la propiedad y a la vida, proceso revolucionario culminado en el intento de asesinar a líderes de la oposición, cumplido en uno de ellos. Esa destrucción de los elementos democráticos de la legalidad republicana hundió las bases de la convivencia nacional y causó la guerra y las conocidas atrocidades en los dos bandos y entre las propias izquierdas.
 
La Ley de Memoria Histórica alcanza extremos de perversión ética y legal  al igualar como “víctimas de la dictadura” a inocentes, cuyo paradigma podría ser Besteiro, y a asesinos y ladrones de las checas, cuyo modelo sería García Atadell. Así, la ley denigra a los inocentes y pretende que la sociedad recuerde y venere como mártires de la libertad a muchos de los peores criminales que ensombrecen nuestra historia. También erige en campeones de la libertad a las Brigadas Internacionales orientadas por Stalin, a los comunistas que en los años 40 intentaron reavivar la guerra civil o a los etarras que emprendieron en 1968 su carrera de asesinatos. ¿Cabe concebir mayor agravio a la moral, la memoria y la dignidad de nuestra democracia?
 
La falsificación del pasado corrompe y envenena el presente. Nos hallamos ante una adulteración de nuestra historia agravada por la pretensión de imponerla por ley, un abuso de poder acaso compatible con aquel Frente Popular, pero no con una democracia moderna. La sociedad no puede aceptarlo sin envilecerse: los pueblos que olvidan su historia se condenan a repetir lo peor de ella. Que el silencio no nos condene”.
 
El manifiesto está firmado por César Alonso de los Ríos (ensayista), Federico Jiménez Losantos (ensayista y periodista), José María Marco (historiador), Adolfo Prego (magistrado del Tribunal Supremo), Milagrosa Romero Samper (historiadora), Pedro Schwartz (catedrático Universidad), José Luis Orella (historiador), Ricardo de la Cierva (historiador), Jesús Palacios (historiador), Juan Carlos Girauta (ensayista), Sebastián Urbina (profesor de Filosofía del Derecho), César Vidal (historiador), Eugenio Togores (historiador), José Vilas Nogueira (catedrático Universidad ), y 7.640 firmas más, entre ellas la mía, que fui el redactor del documento.
                                                                         ********
 
Paso a ampliar el contenido  del manifiesto. La versión izquierdista-separatista sobre la república y la guerra puede resumirse así: la república llegó democráticamente en abril de 1931 y desde el principio se vio acosada por conjuras de la derecha reaccionaria, que temía perder sus injustos privilegios. Sanjurjo encabezó el primer golpe contra el nuevo régimen, pero fue vencido. Luego surge un hecho inexplicable para esta versión, y es que, tras dos años de experiencias liberadoras y presuntamente favorables al pueblo, este vota muy mayoritariamente al centro derecha, en 1933. Pero en cualquier caso, el nuevo gobierno implanta una opresión y explotación tales que empujan a los catalanes y a los mineros asturianos a una rebelión, aplastada de forma brutal por el poder reaccionario. No obstante, en febrero del 36 ganan las elecciones las izquierdas, agrupadas en el Frente Popular, y a partir de ahí la conspiración militar y fascista se refuerza hasta desatar la guerra civil. El bando reaccionario, mandado por Franco, gana la guerra gracias al apoyo de las potencias fascistas, Alemania e Italia, e implanta una feroz dictadura durante casi cuarenta años. Luego, la transición democrática respetó en exceso al franquismo, etapa vergonzosa que debemos condenar sin paliativos y saltar sobre ella para enlazar nuestra democracia con el Frente Popular.
 
El punto de vista franquista puede resumirse, a su vez, de este modo: llegó la república mediante un golpe de estado y desde el principio se despeñó en una serie de convulsiones, de  ataques a la religión y a la unidad de España. Esa deriva pudo haberse corregido durante el segundo bienio, de derecha, pero la violencia izquierdista y separatista, en lugar de ceder, se incrementó hasta asaltar sangrientamente el poder en octubre del 34. Aunque el ataque fracasó, en febrero de 1936 volvieron al poder en unas elecciones signadas por una radicalización extrema, y enseguida abrieron un proceso de comunistización en el que, como admitía el antifranquista Madariaga, ni la propiedad ni la vida estaban seguras. Por ello se alzó un sector del ejército con vasto apoyo popular, fracasando a medias y dando origen a la guerra civil. Ganaron las fuerzas patrióticas y de orden, y crearon un régimen de democracia orgánica mucho más acorde con la idiosincrasia española, como prueba su duración y la escasa oposición que tuvo.  Por desgracia, la transición posterior a la muerte de Franco se realizó traicionando el legado del franquismo y, aunque el peligro comunista ha pasado a la historia,  nos hallamos ante una gravísima  amenaza separatista que nos empuja a una nueva crisis de convivencia nacional.
 
Las dos versiones tienen algo de verdad, pero parten, a mi juicio, de visiones en gran medida adulteradas de la historia reciente. La más peligrosa es la versión izquierdista, porque intenta imponerse desde el poder y fundamenta otras medidas antidemocráticas en curso, mientras que no parece haber riesgo de una vuelta al régimen anterior.     
 
Analicemos, pues, la versión izquierdista y separatista. La base de su historiografía,  de una multitud de iniciativas políticas actuales, de la llamada ley de memoria histórica y de movimientos emocionales diversos, consiste en la identificación del Frente Popular con la república, y la afirmación de que dicho Frente formó un gobierno legítimo y democrático. Dense cuenta de que esta cuestión constituye la clave del juicio sobre nuestra época: si la tesis mencionada corresponde a la realidad, entonces el franquismo ha de ser rechazado inapelablemente, y lo mismo la monarquía y la democracia que han derivado de ese régimen. De hecho, esta concepción se encuentra en la base de las maniobras actuales contra la Constitución. Sin embargo las cosas no son tan sencillas, como veremos.
 
La república llegó mediante un golpe de estado, es cierto, pero sus autores  fueron los monárquicos, no los republicanos. Tras ganar unas elecciones municipales y despreciar a sus propios votantes y programa, los monárquicos entregaron el poder a sus contrarios. Golpe de estado contra sí mismos explicable solo por una  quiebra moral muy profunda y casi sin precedentes. La república nació así con legitimidad suficiente y como un proyecto de democracia liberal. Pero ese proyecto sufrió un primero y salvaje desbordamiento en las jornadas de quemas de iglesias, bibliotecas y centros de enseñanza, apenas inaugurado el nuevo régimen. Lo más grave no fueron los hechos mismos, con ser gravísimos, sino la pretensión, por parte de la izquierda, de que las bandas de delincuentes incendiarios representaban al pueblo, más aún eran el mismo pueblo, con el cual se identificaban, claro está, las izquierdas y parte del mismo gobierno. Ello abrió una profunda brecha en la sociedad española y generó las primeras conspiraciones derechistas, que no surgieron al instaurarse el nuevo régimen, como se dice, sino a partir de actos como los mencionados. La brecha social se amplió con una Constitución no laica, sino anticatólica, contraria al sentimiento religioso mayoritario y a derechos elementales, reduciendo a los religiosos a ciudadanos de segunda y a la indigencia. Aun así, las conspiraciones derechistas contra la república no pasaron de marginales, como probó el golpe de Sanjurjo, falto de respaldo de la gran mayoría de la derecha y saldado con 10 muertos, casi todos rebeldes.
 
En solo dos años la experiencia de izquierdas, republicano-socialista, dirigida por Azaña quedó desprestigiada. Y no por la acción de las derechas, sino por el fallo de sus reformas, como la agraria, cuya ineptitud lamentaba Azaña; o la del ejército,  reforma  razonable pero aplicada con tal torpeza que multiplicó las tensiones, como admitió también el propio Azaña; o el estatuto catalán, que para el gobierno era la solución al problema y para los nacionalistas solo el primer paso de una escalada reivindicativa; asimismo el plan de extender la enseñanza quedó neutralizado por la persecución contra la educación religiosa. Finalmente, Azaña no recibió el golpe decisivo de las derechas, sino de las insurrecciones anarquistas, quince veces más mortíferas que el golpe de Sanjurjo,  en particular de la represión gubernamental de Casas Viejas.
 
Las violencias y desbarajustes de la etapa republicano-socialista motivaron la amplia victoria electoral del centro derecha en noviembre de 1933. Y entonces se produjo la quiebra --aunque todavía oculta-- de la república, al rechazar las izquierdas la votación popular. Azaña y sus correligionarios intentaron golpes de estado para impedir gobernar a los ganadores de las elecciones; los líderes del PSOE, el partido más masivo, apartaron al moderado Besteiro y  se volcaron en la preparación de una insurrección, concebida como guerra civil, para liquidar la república e imponer un régimen de tipo soviético; los nacionalistas catalanes y vascos emprendieron movimientos de rebeldía. Estas acciones llevaron a la insurrección de octubre del 34, que en Asturias, durante dos semanas, cuajó en guerra civil como había planificado el PSOE; pero en el resto del país la población no siguió a los revolucionarios ni a los nacionalistas catalanes. Ante la derrota, los jefes rebeldes pretendieron que el levantamiento había sido espontáneo, pero hoy sabemos con certeza que mentían. Y tampoco rectificaron sus actitudes. Lejos de ello, lanzaron una enorme campaña nacional e internacional contra la represión gubernamental en Asturias. Esa campaña utilizó la mentira de forma masiva y envenenó el ambiente popular, como había advertido Besteiro.
 
Podemos considerar aquella insurrección el comienzo de la guerra civil justamente por eso, porque sus promotores no cambiaron nada esencial de las ideas que les habían llevado a sublevarse, y siguieron fomentando el clima de odio necesario para un enfrentamiento definitivo. Si entonces subsistió  la república se debió solo a que las derechas, Franco incluido, no replicaron con un contragolpe y defendieron la legalidad.
 
De todas formas la derrota izquierdista pudo haber estabilizado una democracia liberal, según el sentido inicial del régimen, pero los derrotados formaron pronto el llamado luego Frente Popular, irreconciliable con las derechas. En cuanto a estas, tras su victoria sufrieron divisiones y  los manejos del presidente conservador Alcalá-Zamora, el cual terminó expulsando a la derecha del poder de modo a duras penas legal. La crisis abocó a las elecciones de febrero del 36, que no pueden llamarse democráticas, tanto por las violencias, la huida de las autoridades y las irregularidades en los recuentos, también mencionadas por Azaña, como porque las votaciones reales nunca se publicaron. Durante años, los cálculos de los historiadores variaban en más de un millón de votos, hasta que las investigaciones de Javier Tusell, ya en 1971, proporcionaron cifras más fiables, con un empate aproximado entre derechas e izquierdas.
 
Así, el triunfo del Frente Popular no procedió de unas elecciones normales y no puede considerarse legítimo. Y su ilegitimidad de origen empeoró al momento con un doble proceso revolucionario. Desde la calle, las masas y partidos izquierdistas imponían su ley en una serie de liberaciones de presos, asesinatos, incendios, ocupaciones de tierras y mil desmanes más,  no perseguidos por el gobierno, que en cambio se cebaba contra las débiles réplicas de los grupúsculos falangistas. Y desde el poder,  el gobierno mismo procedió a demoler la legalidad republicana para sustituirla por un sistema al estilo del PRI mejicano, reduciendo a la derecha a una oposición impotente, pero que mantuviese una fachada de pluralismo democrático bajo el dominio real e irreversible de las izquierdas. A ese fin despojó arbitrariamente de escaños a las derechas, destituyó ilegalmente a Alcalá-Zamora y suprimió los restos de independencia judicial, sometiendo a los jueces al control de sindicatos y partidos revolucionarios; entre otros atentados a la legalidad. Las reiteradas peticiones de los líderes derechistas en las Cortes para que se cumpliera e hiciera cumplir la ley, una obligación sin la cual todo gobierno se vuelve una tiranía, fueron contestadas con burlas y amenazas de muerte. El asesinato del jefe de la oposición  Calvo Sotelo, realizado por fuerzas combinadas de seguridad del estado y milicianos socialistas, culminó el proceso y constituyó un diagnóstico preciso de la situación. De hecho, el proyecto de democracia liberal  había dejado de existir tras las elecciones de febrero.
                                                                   ********* 
 
Podemos observar, en resumen, tres fases en la demolición de la república: una primera fase de desbordamiento del régimen durante el bienio republicano-socialista; una segunda fase de asalto armado de las izquierdas al poder durante el bienio de centro derecha; y una tercera de proceso revolucionario abierto y eliminación de la legalidad desde un gobierno salido de unas elecciones no democráticas. El Frente Popular, por tanto, no era ya la república, aunque por motivos propagandísticos usurpara su nombre durante la guerra civil y así se le siga identificando comunmente. Era, de manera precisa, lo contrario de la república, el embrión de un nuevo régimen. Solo una persistente propaganda, el “Himalaya de embustes” denunciado por Besteiro, impide aún a mucha gente percibir estos hechos, hoy perfectamente documentados.
Pero reitero que ni siquiera hace falta saber mucha historia para percatarse de la realidad, basta recurrir a un elemental sentido de la lógica. Figúrense, insisto, a los stalinistas, marxistas del PSOE, racistas del PNV, anarquistas, golpistas de Companys y de Azaña… ¡defendiendo la democracia todos juntos (y matándose de paso entre ellos)!  La falsedad es tan chocante, tan estridente como si se pretendiera hacer de Hitler un protector de los judíos. Y sin embargo este  formidable engaño se ha impuesto en gran parte de nuestra sociedad, generando a su vez falsedades en cadena, desenfocando de raíz la visión de nuestro pasado y orientando peligrosamente el porvenir.
 
Muchos creen esas fábulas por ignorancia pero, en mi opinión, sus promotores conocen bastante bien la realidad. No puede ser de otro modo, por cuanto algunos historiadores nos hemos aplicado en los últimos años a poner en claro los datos, su lógica y los documentos que demuestran inapelablemente el fraude histórico. Puesto que nuestras tesis contradicen de frente las más divulgadas hasta hace poco, debiera haberse suscitado un debate intelectual, pero, por cuanto a mí respecta, he topado con una cerrazón tal que ha llevado a Stanley Payne a preguntarse si realmente la democracia ha calado en la universidad española. Este cerrilismo ha cundido mucho más allá de la universidad por medio de ataques personales, hasta  la incitación al asesinato o el intento de meterme en la cárcel para “reeducarme”, a raíz de la publicación de Años de hierro. Otra postura defendía el conocido locutor Iñaqui Gabilondo en entrevista a un historiador stalinista llamado Espinosa, el cual, consecuente con su ideología, pedía la censura  oficial de mis libros; el locutor, en apariencia más moderado, prefería que la sociedad misma los rechazara, sin prohibiciones expresas. Desde luego, la forma mejor y más honrada de obtener ese rechazo sería precisamente un debate en profundidad, que dejara al desnudo mis supuestas falacias, pero no buscaba nada parecido nuestro buen Gabilondo: su método para alcanzar el deseado rechazo social consistía en combinar el ataque personal con el silenciamiento de mis tesis. El diario El País fue el primero en aplicar la censura y negarme el derecho de réplica, ejemplo seguido por la mayoría de los medios de masas. Podría extenderme,  pero lo dicho permite entender cómo la promoción de la falsedad histórica no obedece a ignorancia ni hay en ella la menor inocencia.
 
Entre las causas de esas posturas cabe percibir una comprensible debilidad humana: muchos intelectuales, políticos, periodistas e historiadores han seguido durante años, sin mayor crítica,  una corriente que parecía defender la libertad y facilitaba éxitos profesionales. Dar marcha atrás se vuelve difícil, por más que lo exija la honestidad intelectual. Con todo, es perceptible un cambio de la marea, que seguramente irá en ascenso en los años próximos, pues no se puede tapar el sol con una mano.
 
Más allá de implicaciones personales, la agresiva persistencia en errores  patentes se explica por la crisis ideológica de la izquierda, la cual ha debido abandonar el marxismo, ha asistido a la caída del muro de Berlín, ha puesto de relieve la sustancia de los famosos cien años de honradez, ha practicado el terrorismo desde el poder, etc. Estos graves tropiezos la han obligado a buscar otra fuente de legitimidad y la han encontrado en la historia: al identificarse con un Frente Popular pretendidamente democrático, las izquierdas  buscan ganar una legitimidad inmensamente superior a la de las derechas, las cuales descenderían del franquismo, supuesto asesino de aquella libertad. Se comprende bien la importancia de defender el mito.
 
Y se comprende asimismo que en esa defensa empleen métodos como los del Frente Popular e intenten imponer por ley una versión de la historia, como en los países totalitarios. Esa ley  se presenta  con el objetivo, en apariencia muy humano, de reivindicar la dignidad de las víctimas del franquismo, pero queda en evidencia al insultar a las víctimas inocentes y prestigiar a los criminales de las chekas o a los terroristas de la ETA. Ello no es una casualidad, sino consecuencia lógica de la gran mentira de base. Se ignora, además, que si bien la represión franquista de posguerra fue brutal, no lo fue más que las de tantas  otras posguerras en Europa y el resto del mundo, con la diferencia de que en España casi toda se realizó por medios legales y no por simples asesinatos sin juicio, y que muchos de los ajusticiados habían cometido crímenes sádicos durante la guerra, para verse luego abandonados por sus jefes, que huyeron al exterior sin preocuparse en lo más mínimo de ellos. En esta ley tampoco hallamos ignorancia o inocencia, sino una mezcla de hipocresía y de exhibición triunfante de querencias tiránicas, asentadas en el abuso del poder.
                                                                       **********
 
Por lo tanto, y contra una masa de historiografía surgida en los últimos cuarenta años, la sublevación derechista de julio del 36 no combatió a un gobierno legítimo y democrático, sino a un proceso revolucionario. No destruyó ninguna democracia, sino que surgió a  causa de la previa destrucción de la democracia por las izquierdas. Esta conclusión terminará imponiéndose sin duda, a pesar de todas las resistencias intelectuales y políticas, porque corresponde claramente a los hechos, y determina una visión radicalmente distinta de nuestra historia posterior.
 
Si el Frente Popular, lejos de continuar la república, asaltó en 1934 su legalidad, base de la convivencia social entonces, y la hundió en 1936, causando así la guerra civil, ¿cuál podía ser el resultado? La mayoría de la derecha había desconfiado de la república, pero la había aceptado y hasta la había defendido en octubre de 34. Solo tras las elecciones de febrero del 36 llegó a creer que la democracia liberal nunca funcionaría en España. Y, desde luego, ningún régimen de libertades puede funcionar si uno o varios de los principales partidos rechazan sus reglas del juego, como ocurrió entonces. Por consiguiente, el radical enfrentamiento de unos y otros solo podía dar paso a una dictadura. La lucha se planteó entre una opción totalitaria de izquierdas y una autoritaria de derechas. Ganó la autoritaria, que se mantuvo por 36 años, y quienes menos derecho tienen a quejarse de ella son aquellos que la hicieron inevitable y habrían traído una tiranía mucho peor, si hubieran triunfado.
 
Importa mucho la diferencia entre autoritarismo y totalitarismo. El pensador polaco Leszek Kolakowski, antiguo stalinista, la exponía con bastante claridad cuando, para ilustrar a unos recalcitrantes laboristas ingleses, les hacía notar que él, tras conocer la España de Franco, había constatado en ella mucha más libertad que en los regímenes marxistas. Además, señalaba, Los españoles tienen las fronteras abiertas (…) y ningún régimen totalitario puede funcionar con las fronteras abiertas”. Observaciones parejas haría Solzhenitsin, despertando la ira extrema del mundillo autodenominado progresista. Julián Marías, en sus memorias, observa la misma diferencia: el franquismo no impedía mil actividades independientes de él, e incluso contrarias a él dentro de ciertos límites. Un profesor polaco me indicaba hace tiempo cómo en Polonia el disidente se veía expuesto, además de a la represión, a una total indigencia, pues quedaba excluido de cualquier empleo, al estar toda la economía en manos del estado, es decir, del partido. Nunca ocurrió algo así bajo el franquismo, el cual tampoco desarrolló, ni de lejos, los aparatos de control y vigilancia de la población propios de los totalitarismos. En realidad había mucha menos policía y varias veces menos presos incluso que en la democracia actual. Y tanto Besteiro como los llamados padres espirituales de la república, Ortega, Marañón y Pérez de Ayala y otros liberales, al paso que maldecían en los más indignados términos a las izquierdas por haber traído la catástrofe, aceptaron el franquismo como un mal menor, justificado por el servicio históricamente trascendental de haber librado al país de la revolución.
 
Les ruego reparen en este punto: si el franquismo derrotó a un proceso revolucionario, como efectivamente ocurrió, y no a la democracia, toda nuestra perspectiva sobre la historia y el presente derivado de ella debe cambiar. Por lo demás, no fue el único servicio. Franco también frustró el plan izquierdista de enlazar la guerra española con la europea y luego mantuvo a España fuera de la beligerancia, un hecho de consecuencias incalculablemente beneficiosas tanto para España, al librarla de invasiones y destrucciones que habrían dejado empequeñecidas las de la guerra civil, como para los Aliados, según supo apreciar Churchill. También derrotó el franquismo los intentos de volver a una nueva contienda entre españoles al terminar la mundial. Como he intentado exponer en el libro Años de hierro, se trató de servicios de valor inestimable para un país sometido durante tantas décadas a convulsiones causadas por sus políticos, tan a menudo demagogos y utopistas. Finalmente el país prosperó como nunca antes y los viejos odios de la república se diluyeron casi por completo.
 
Es muy necesario mencionar estos datos porque sin ellos no se explica la evolución posterior de España. Guste o no, el franquismo careció de oposición democrática significativa. Al llegar la transición los pocos centenares de presos políticos en las cárceles eran casi todos comunistas o terroristas, o las dos cosas.  Por lo tanto, una evolución política hacia las libertades solo podía venir  (o no venir) del propio régimen. Dentro de este cabe distinguir dos tendencias básicas: una entendía el franquismo, llamado democracia orgánica, como la superación tanto del comunismo como de la democracia liberal, y destinado por ello a perpetuarse; otra lo entendía como una respuesta excepcional a una crisis histórica  excepcional, una dictadura en el sentido romano, que antes o después debía dejar paso a una situación más acorde con el entorno del oeste europeo. En realidad, pese a no existir alternativa democrática viable mientras vivió Franco, los propios éxitos de la dictadura la encauzaban a una liberalización creciente. Y así, una vez agotado el régimen, y desde él, pudo hacerse la transición. De él salieron Juan Carlos, Adolfo Suárez, Torcuato Fernández Miranda, los procuradores en Cortes que votaron la reforma democrática, etc. Fue la derecha procedente del franquismo, no la oposición rupturista, quien organizó la evolución política. Lo cual significa que, contra un tópico extendido, pero vacuo, fue posible pasar con normalidad desde una dictadura autoritaria a un sistema de libertades. En cuanto al antifranquismo, agrupaba a comunistas, socialistas, separatistas, partidarios y practicantes del terrorismo, algunos democristianos, pacifistas, carlistas, etc., enjambre variopinto pero coincidente en un plan llamado de “ruptura democrática”, para pasar por encima de cuarenta años de historia y retomar el legado del Frente Popular. Los rupturistas perdieron entonces, por amplia votación popular,  frente a la reforma “de la ley a la ley”, pero vuelven hoy a la carga , treinta años después.
 
Otro efecto de esta distorsión de la historia ha sido el surgimiento de miles y miles de antifranquistas retrospectivos. Durante la dictadura los antifranquistas algo activos éramos muy pocos, además de totalitarios; ahora se han multiplicado y tratan de vencer a Franco, cuando no es posible ni hace falta. Pero si no pueden derrotarle, pueden en cambio destruir nuestro actual sistema de libertades. Si observamos los peligros sufridos por la democracia, veremos que provienen casi siempre de esos antifranquistas. De ellos ha surgido la corrupción rampante, el terrorismo y las connivencias y “diálogos” con él, el terrorismo desde el poder, el separatismo, las intrigas para enterrar a Montesquieu, es decir, para acabar con la separación de poderes, los ataques crecientes a la libertad de expresión, empezando por la libertad de las víctimas más directas del terror, los asaltos a sedes de partidos contrarios, manifestaciones tumultuosas y otros fenómenos parecidos, sin olvidar ciertas complicidades en el 23-F. Josu Ternera, Ibarreche, Carod Rovira, Rodríguez Zapatero, Juan Luis Cebrián, Carrillo, Alfonso Guerra, Roldán, Mas, De Juana Chaos, Rubalcaba y un largo etcétera, comparten ese sentimiento político mal meditado de aversión incondicional al régimen anterior. Comparten una visión negativa de la historia de España, como señalaba Julián Marías de los socialistas, y positiva del Frente Popular, durante el cual, tampoco debe olvidarse, el grito de “Viva España” llegó a considerarse subversivo. En fin, ni ahora ni antes fueron sinónimos antifranquismo y democratismo, y tiene la mayor importancia disolver también ese equívoco interesado. El antifranquismo ha funcionado, además, como una bula para mentir sin inhibiciones y para conductas en otro caso inadmisibles.
                                                                               *********
 
¿Cómo ha sido posible una falsificación tan sistemática, y a menudo tan grotesca, de nuestro pasado? No lo entenderíamos sin tomar en cuenta la inhibición intelectual de la derecha. Esta –al igual que  gran parte de la izquierda--, procede del franquismo y, tras cosechar un gran éxito al organizar la transición frente a los partidarios de la ruptura, pasó a eludir la batalla de las ideas, juzgó que a los españoles no les interesaba su historia, sino su bolsillo y “mirar al futuro”. Ideas, o más bien falta de ellas,  expuestas recientemente por Rajoy, junto con un entusiasmo oficioso o servil por el idioma inglés. “Mirar al futuro” es una expresión demagógica, una de esas frases biensonantes que no significan nada.  Por desgracia o por suerte, el futuro permanece oscuro y las pitonisas fallan más de lo aceptable, aunque cobren caro. Con tal actitud, la derecha   ha atacado también a algunos intelectuales independientes que recordaban los hechos y ha reducido la política a niveles pedestres.
 
Pero, por supuesto, a los españoles nos interesa mucho conocer nuestro pasado, aunque solo fuera por el dicho de Cicerón: “si ignoras lo que ocurrió antes de que nacieras, siempre serás un niño”. Y, por cierto, percibimos un auténtico programa de infantilización de la sociedad, desde el enorme aparato del estado y desde la oposición derechista, como el que profetizaba Tocqueville:“Un poder inmenso y tutelar que se asemejaría a la autoridad paterna si, como ella, tuviera por objeto preparar a los hombres para la edad viril; pero, por el contrario, solo persigue fijarlos irrevocablemente en la infancia”. Pienso ahora en la nena angloparlante de Rajoy. Si la izquierda vive con una visión distorsionada de la historia de España, la derecha, poco lectora, ignora cada vez más el pasado.
 
Esa mentalidad derechista recuerda, por paradoja, a un marxismo en extremo vulgar, más tosco aún de lo que fue siempre el marxismo español. En plan revolucionario, Rajoy pretende que la gestión económica lo determina todo y que el pasado carece de relevancia actual. Se ha contagiado de la aversión izquierdista-separatista hacia la historia de España y aspira a una ciudadanía sin raíces, futurista, interesada exclusiva o muy preponderantemente en llenarse el bolsillo y aprender inglés. Pero cuando el PP rehúsa clarificar la historia reciente está cavando su propia fosa, pues por un lado deja libre a sus adversarios ese terreno crucial, y por otro demuestra cuánto teme ver confirmadas las horripilantes acusaciones que le hace la izquierda. De nada le sirve al PP afirmar que no existía como partido durante la dictadura, pues sin duda viene del franquismo, sociológica y a menudo personalmente. Así, pues, ¿qué futuro cabe esperar de un partido con un pasado tan negro como el que  se le achaca? Es natural que el PP no quiera ni acordarse de él, y no menos natural que sus contrarios se lo recuerden, no vaya a repetir en el futuro sus criminales inclinaciones fascistas. El pasado importa, vaya si importa, incluso más que algún punto de crecimiento económico, aunque no logren entenderlo los expertos del PP, extraños marxistas ultravulgares.
 
Pero no nos interesa tanto el destino del PP como el de la sociedad española, expuesta nuevamente a ser víctima de sus políticos. La renuncia de la derecha, ya con la UCD, a lo que los marxistas llamaban la lucha ideológica, centrada en amplia medida en la clarificación histórica, ha causado enormes males a la democracia. Consideremos, por ejemplo, el terrorismo de la ETA, auténtico motor de la radicalización separatista, de los odios a España y otras muchas demagogias.  El terrorismo, no lo olvidemos, ha tenido aquí durante el siglo XX un papel de mayor relevancia que en cualquier otro país europeo. Él socavó el sistema liberal de la Restauración hasta llevarlo a la crisis, luego convulsionó a la república, y ahora a la democracia. Pues bien, la ETA se ha beneficiado desde la transición de la llamada “solución política”, consistente en negociaciones al margen de la ley, al margen del estado de derecho y con la perspectiva de dar a los pistoleros partes sustanciales de sus exigencias, convirtiendo el asesinato en un modo privilegiado de hacer política. Y este tratamiento privilegiado se debió en gran medida al prestigio de los atentados de la ETA contra el régimen anterior. La gran mayoría de las izquierdas y sus prohombres no habiendo luchado realmente contra Franco o incluso habiendo colaborado con él, arrastraban un sentimiento de reverencia y de inferioridad moral hacia quienes sí habían luchado de verdad: ¡el historial etarra les merecía mucho respeto!
 
Solo en tiempos de Aznar, y por influencia de Mayor Oreja, empezó el gobierno a obrar conforme a la ley, aplicándola a los asesinos cada vez con menos vacilaciones. La nueva orientación rindió los mejores frutos, reforzó las libertades y sembró la alarma en los partidos dedicados a recoger las consabidas nueces. En un momento dado, el PSOE pareció sumarse a esa línea al proponer y firmar el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, una excelente noticia para toda España. Hoy sabemos que muy pronto los jefes socialistas comenzaron a traicionar lo firmado, hasta transformarlo literalmente en su inverso una vez llegados al poder: un Pacto con los terroristas y los separatistas contra las libertades y la Constitución. Pacto justificado implícitamente en la presunción de que la convivencia establecida en la transición carecería de legitimidad al proceder del franquismo, siendo la legitimidad real la procedente del Frente Popular. Tal inversión, y la involución política correspondiente, resumen la historia de estos últimos años, con sus estatutos enfocados a sustituir la nación española, base de la soberanía, por un conglomerado de pequeñas naciones al gusto de los demagogos regionales, con el acoso al poder judicial, a la Iglesia, a las víctimas del terrorismo, a la libertad de expresión, etc. Y, no en último lugar, con las campañas de adulteración de la historia, campañas nunca abandonadas desde la transición y reforzadas ahora. Esas campañas han creado el ambiente propicio a las demás maniobras involucionistas. La ley que justamente podemos llamar  de la adulteración histórica es  al mismo tiempo una carga de profundidad contra la monarquía y la democracia actuales, deslegitimadas por su origen. Hoy los partidos frentepopulistas se sienten  cerca de la victoria, con un presidente que no reconoce a España como su patria ni la considera nación, y se define como “rojo”, con toda su carga simbólica y política de intención totalitaria.
 
Estamos ante un problema realmente serio. ¿De dónde nacen estos comportamientos? Echando la vista atrás constatamos que nunca existió aquí una izquierda democrática e identificada con su propio país, y de ahí las convulsiones y desventuras del siglo XX. Bajo la liberal Restauración --régimen con muchos defectos, pero también con grandes virtudes, ante todo sus amplias libertades, una cultura brillante y un progreso económico acumulativo-- las izquierdas practicaron el pistolerismo o lo apoyaron; sabotearon, en combinación o en concomitancia con los separatismos, al sistema que les permitía actuar y agitar libremente; organizaron revueltas y golpes hasta provocar la crisis que desembocó en la dictadura de Primo de Rivera. Las izquierdas solo se moderaron bajo la dictadura, bien colaborando con ella, como el PSOE, bien cejando en sus violencias, como los anarquistas o los separatistas. Pero todas volvieron a radicalizarse durante la república, hasta destruirla en el proceso antes descrito.
 
Al llegar la transición, los principales partidos de izquierda, el PCE y el PSOE, parecieron civilizarse al renunciar ambos a la doctrina que los había guiado a lo largo de su historia, el marxismo en diversas variantes. El marxismo ha sido, justamente, la ideología más totalitaria del siglo XX, y su abandono implicaba un reconocimiento de sus consecuencias nefastas. Sin embargo ese abandono ni nació ni se acompañó de un análisis en profundidad de la doctrina y de las conductas políticas a que había dado lugar. Fue un cambio dictado por la mera esperanza de acceder al poder, un cambio superficial, sin sustituir los principios anteriores por otros de mediana solvencia intelectual; y los viejos tópicos de la guerra y el franquismo permanecieron. 
 
El PCE, sometido a campañas de denuncia de su pasado desde la derecha y la izquierda, no pudo cosechar los frutos de su prestigio como único partido de oposición permanente al régimen de Franco, y por ello sufrió un declive acelerado. Por el contrario el PSOE, visto como una izquierda más aceptable, recibió ayudas morales, políticas y económicas hasta de la UCD y la extrema derecha alemana, y pudo presentarse como el partido de los “cien años de honradez”, patraña del mismo calibre que la democracia del Frente Popular, pero muy eficaz publicitariamente. Como marxista, el PSOE  había sido un partido totalitario y esa idea le había llevado a organizar la insurrección de 1917 o, con plena deliberación, la guerra civil en los años 30, amén de incontables actos terroristas, chekas y expolios, o la supeditación del Frente Popular a Stalin mediante la entrega de las reservas financieras españolas. Pero, al revés de lo ocurrido con el PCE, nadie se preocupó de traer a colación ese pasado sombrío, y mucho menos de analizarlo. Prevaleció, dentro y fuera del partido, la imagen autocomplaciente de los cien años famosos, que afianzó a los socialistas en la opinión pública. Y la vieja legitimación ideológica, ya inaceptable, se trasladó a una legitimación histórica sobre la base de la gigantesca falsificación ya examinada. En consecuencia, el PSOE continúa sin ser un partido democrático, y sí un muy grave peligro para la libertad y la unidad de España, como constatamos a cada paso.
 
Con ello no niego que haya izquierdistas demócratas. Siempre los ha habido, y su paradigma podría ser Julián Besteiro, posible modelo para una regeneración de la izquierda. Besteiro denunció en su día el tenaz “envenenamiento de la mente de los trabajadores” practicado por los otros líderes del PSOE, Largo Caballero y Prieto, y anunció proféticamente el baño de sangre al final de aquel camino. No obstante, la historia de Besteiro es también la de un fracaso: los otros líderes, mucho menos escrupulosos y mucho menos respetuosos con las reglas del juego, lograron marginarlo. Hoy asistimos a un proceso semejante, de especial incidencia, y no por casualidad, en las Vascongadas, con Gotzone Mora, Redondo Terreros, Rosa Díez y otros. Pocos, por desgracia, para lo que exige la situación, y sin apenas ejemplos en otras regiones, prueba del efecto avasallador de un aparato partidista atento en exclusiva a las ventajas del poder y del dinero público, a manejos “sin ninguna idea alta”, como decía Azaña de sus correligionarios. Y sin embargo, o más bien por eso mismo, es absolutamente urgente la formación de una izquierda democrática e identificada con España y no con fantasmas siniestros y utopías extravagantes. Mientras ello no ocurra, nuestra libre convivencia seguirá en vilo.
                                                                       **********
 
Ahora les sugiero considerar qué pasaría si todos abandonásemos la asombrosa pretensión de que el Frente Popular o el antifranquismo representaron la libertad. En tal caso podríamos valorar debidamente el hecho crucial de que el resultado de la guerra civil abrió el período de paz más largo, con diferencia, disfrutado por España en los dos siglos pasados y lo que va de este; una paz en lo esencial muy fructífera, pues ha convertido a España en un país reconciliado, próspero y relativamente potente, y por fin ha asentado una convivencia en libertad mucho más firme que cualquier etapa anterior, abriendo perspectivas excelentes para el porvenir. Consideremos asimismo que casi toda Europa occidental debe su democracia y su prosperidad ante todo a Usa, mientras que nosotros nos las debemos ante todo a nosotros mismos, motivo de satisfacción y confianza. La perfección no existe en los negocios humanos y no vamos a ignorar los rasgos negativos del período, pero los positivos pesan más, mucho más, y el balance difícilmente podría ser más favorable.
 
Y, por el contrario, la persistencia de aquellos mitos infundados nos lleva a mirar con pesadumbre nuestros logros, favorece las utopías baratas y las  tendencias disgregadoras y contrarias a las libertades,  fomenta entre nosotros conflictos innecesarios que nos hacen perder absurdamente nuestras energías, nos debilitan en todos los sentidos y ensombrecen nuestro porvenir. Los períodos de crecimiento acumulativo de nuestra sociedad se han visto rotos en varias ocasiones por tales fenómenos, y sería una locura despreciar la experiencia para repetir los errores. El falseamiento del ayer envenena el hoy y el mañana, sin duda alguna, y un pueblo que olvida el pasado o lo distorsiona, se expone a  repetir lo peor de él, en palabras de Santayana,  a caer “en una segunda infancia muy próxima a la imbecilidad senil”, como expresó Menéndez Pelayo.
Comentarios (100)

« 1 2 »

1 Momia, día 28 de Marzo de 2008 a las 09:50
Los aliados dominaban el abastecimiento mercante en el Atlántico, vital para evitar hambrunas en España después de la Guerra Civil, y además amenazaban las Canarias; por contra el Eje con Hitler a la cabeza exigía a Franco la participación directa en la II Guerra Mundial y la opinión mayoritaria de la época era germanófila en nuestra Nación; Franco le pide a Hitler Marruecos, Argelia, Gibraltar, y cuantiosas ayudas económicas y militares, y al mismo tiempo negocia con Churchill la neutralidad; Hitler se irrita con Franco y en Octubre de 1940 le cita en Hendaya, Franco mantiene sus peticiones y decide enviar la División Azul a Rusia ante el temor de una invasión germana, los alemanas ya han invadido Francia y controlan el otro lado de los Pirineos.

Con la entrada de Estados Unidos en la Guerra, Franco precisa que para España hay tres frentes distintos: contra la Unión Soviética se posiciona a favor del Eje y envía decenas de miles de efectivos en la División Azul para luchar contra el comunismo; contra la invasión de las Filipinas por los japoneses también a favor del Eje; y en el frente europeo se declara neutral "en una guerra entra naciones amigas de España". Finalmente Hitler se irrita contra Franco y planea la invasión de España, Franco retira la División Azul y moviliza cerca de un millón de hombres en la Península; pero es demasiad para Hitler que es expulsado del norte de África por Estado Unidos e Inglaterra y derrotado en Rusia; Franco negocia créditos con Churchill para mantener la economía a flote y con Einsenhower decide mantener la neutralidad hasta el final de la contienda.

Lo cierto es que Franco estuvo a la altura de las circunstancias y la no intervención en la Guerra fue fundamental para la victoria Aliada y acabó por aislar a Hitler en cuanto Italia fue liberada.
2 lluisv, día 28 de Marzo de 2008 a las 10:02
Realmente, el macabeo no aporta nada nuevo.

Lo curioso es que alguien pueda creerse todavía lo del fraude en la elecciones del 36. Se convocaron de forma lícita, y el gobierno en funciones que las supervisó era el formado por la CEDA o los radicales de Lerroux, personajes que tampoco se cacacterizaban por su amplia trayectoria democrática. Este última, 30 años antes era partidario de quemar conventos y violar monjas, ahí es nada.
Muy hábiles tenían que ser los del Frente Popular, con el agravante que varios de sus líderes estaban en la cárcel, para conseguir orquestrar un fraude electoral de esas características, en particular en la España rural donde todavía tenía mucha influencia el caciquismo de la Restauración.
3 lluisv, día 28 de Marzo de 2008 a las 10:08
Momia:

Se ha discutido muchas veces lo fundamental que fue para los aliados la neutralidad de España.

Me parece totalmente falso. En una guerra moderna, el ejército español, mal dirigido y peor equipado, lo hubiese tenido muy mal. Los alemanes tuviero que distraer fuerzar para sostener a sus aliados italianos, bastante más fuertes que España, y aquí hubiesen tenido que hacer lo mismo.
Los miles de kilómetros de costa de España hubiesen permitido un desembarco aliado en cualquier parte del país, y hubiesen contado con la colaboración de los españoles que rechazaban a Franco. El ejército franquista, sin munición ni petróleo, y con armamento de 1938, lo hubiese tenido muy mal, y Hitler habría tenido que intervenir, debilitando más sus fuerzas.

Encima, España no tenía gran cosa de valor que ofrecer al führer. Al mineral español ya tenía acceso, y el tejido industrial estaba arruinado por la guerra. Puede que los alemanes hubiesen podido tomar Gibraltar, pero los aliados, con un desembarco en la costa atlántica del norte de África, no hubiesen tenido demasiados problemas para ocupar Ceuta y toda la parte española de Marruecos.
4 Momia, día 28 de Marzo de 2008 a las 10:31
El socialismo radical de Zapatero es un instrumento político ideológico de la masonería para destruir España, y debe ser definitivamente derrotado o la Nación española estará siempre en grave peligro, y la Democracia prostituida.

Se equivocan los vascos y los catalanes si creen que con Zapatero van a alcanzar mayores cotas de prosperidad y desarrollo, que al final es lo que cuenta; Zapatero como dictadorzuelo socialista -que es lo que es- al final lo único que persigue es un poder totalitario en un Estado socialista radical, donde el pluralismo político de ningún tipo tenga cabida; los nacionalismos serán engullidos y eliminados como cualquier otra ideología que se pueda oponer al poder totalitario del socialismo y la masonería.

5 Sherme, día 28 de Marzo de 2008 a las 10:35
Lluisitov: discutir tus tonterías es otra tontería, pero en fin...:

1) "En una guerra moderna, el ejército español, mal dirigido y peor equipado, lo hubiese tenido muy mal." ¿contra quién? ¿tan mal dirigido como para GANAR la guerra civil? ¿La G.C. qué fue una guerra púnica, no "moderna"?

2) "Los alemanes tuviero que distraer fuerzar para sostener a sus aliados italianos, bastante más fuertes que España, y aquí hubiesen tenido que hacer lo mismo." Es decir, SI FRANCO se hubiera unido a Hitler, como hizo Mussolini... pero NO LO HIZO, eso que nos salvamos los españolitos, de "a favor" o "de en contra", Franco", ¿o hubieras preferido que nos hubieran invadido "los yanquis"?

3)Parece que sí... "miles de kms de costa hubieran permitido que..." después de la guerra ¿qué españoles rechazaban a Franco AQUÍ? o fuera... ¿los que después de la IIGM vinieron con Carrillo por el Pirineo y los corrió en unos días? De haber ganado... ¿crees que los yanquis les hubieran dejado a los COMUNISTAS que se hubieran quedado aquí?

4) "El ejército franquista, sin munición ni petróleo, y con armamento de 1938, lo hubiese tenido muy mal, y Hitler habría tenido que intervenir, debilitando más sus fuerzas." Eso si los ALIADOS hubieran intentado INVADIRNOS , ¿no? una "guerra de agresión" a España para vencer a Hitler? Uhmmm... desde luego como "eXtratega" aliadófilo, no tiés precio...

5) "Encima, España no tenía gran cosa de valor que ofrecer al führer. Al mineral español ya tenía acceso, y el tejido industrial estaba arruinado por la guerra." Vaya... ¿y a los aliados sí? ¿No estaba Franco vendiéndoles mineral también a los ingleses? ¿no tenían los aliados acceso a los puertos en Portugal, por ejemplo? España era APETECIBLE para los dos. De ahí lo significativo (para NOSOTROS) el que Franco SUPIERA mantenerse "al margen" DE AMBOS.
6 vstavai, día 28 de Marzo de 2008 a las 10:49
¡Coño, así que las votaciones reales del Frente Popular no se publicaron hasta 1971! ¡Y les llaman elecciones democráticas! Ya sabemos lo que es la democracia para las izquierdas.
7 vstavai, día 28 de Marzo de 2008 a las 10:52
Este lluisvi tiene que leer Años de hierro, así se enteraría de algo. Pero me temo que es de los que no entienden bien lo que leen y son capaces de interpretarlo todo al revés. Para él la democracia es que en unas elecciones, apenas se conozcan los primeros resultados, las masas izquierdistas invadan las calles, pongan en libertad a los delincuentes, se espanten las autoridades que deben velar por el recuento de votos y los recuentes reales nunca se publiquen, esa es su democracia. Ni siquiera han leído a Azaña --o lo han interpretado al revés, y mira que Azaña es claro.
8 vstavai, día 28 de Marzo de 2008 a las 10:54
Este Momia, como todos los tontos, ha descubierto el secreto de todos los males: la masonería. Otros creían que eran los judíos, o la Iglesia católica, o "los fachas"... la guerra de los tontos, lo malo es que suele terminar a hostias de verdad.
9 lluisv, día 28 de Marzo de 2008 a las 11:09
#5 (Sherme):

(1) La guerra civil, a Franco, se la ganaron los alemanes, su material era superior (en cantidad y calidad) al soviético. Ingleses y americanos estaban bastante mejor equipados que los republicanos españoles, les respaldaba una economía superior y eran más numerosos. Acabaron con Alemania, rival más duro que España.

(2) La invasión yanki hubiese provocado pocos daños y nos habría librado parcialmente de los "años de hierro" de Moa. Por lo menos, hubiésemos tenido un régimen democrático en 1950 y ayudas del Plan Marshall en lugar de aislamiento y autarquía.

(3) Franco era aceptado por miedo, quién osaba hablar mal del régimen en público podía acabar muy mal. Había demostrado lo que podía hacer. En caso de invasión, la mayoría de la gente se hubiese quedado en su casa, no habría salido a dar su cara por un régimen que se hundía.

(4) Los aliados, al principio, buscaban para invadir los puntos débiles del enemigo (cosa bastante normal), para forzarle a distraer fuerzas de otros conflictos. Igual que invadieron el norte de África, Sicilia o Italia podían haber hecho lo mismo con España, la respuesta en Cádiz no hubiese sido mucho más fuerte que en Sicilia. En Dieppe ya se vio que, por entonces, los aliados no podían atacar por mar al Eje en sus puntos fuertes.

5) Franco tenía ganas de intervenir al lado de Hitler, pero a un precio. Hitler lo encontró caro. Eso es lo que pasó en Hendaya. Las demandas de Franco entraba en conflicto con otro aliado de Hitler, el régimen de Vichy. Hitler prefería la amistad de esos últimos, más valiosa para él.


En fin, seguid soñando. Aunque la propaganda oficial hablase de "caudillos invictos", en la guerra Franco no tenía nada que hacer. El régimen estaba preocupado por SU supervivencia no por la del país.
10 Sherme, día 28 de Marzo de 2008 a las 11:44
9# Por las mismas, 1) al Frente Popular LE PERDIERON la guerra LOS RUSOS. Los españoles ni estabamos... 3n el mismo párrafo: te falta decir .. y la dejaron KAPUT (a Alemania) y rota en dos 45 años de DICTADURA a la mitad que se quedó SOMETIDA a los rusos.
11 Sherme, día 28 de Marzo de 2008 a las 11:57
9# 2) ¿pocos daños? eso serían si hubieran venido de paseo... a poco que les hubieramos opuesto ... oye, si tanto te hubiera gustado que nos hubieran invadido ... ¿te gusta lo de Irak? ¿dónde vivían tus abuelos? ¿en Utah? ¿por eso parece tú un hijo de Utah?

3) ¿aceptado por miedo? No tenía NINGÚN partidario? ni siquiera la mitad? Los que habían demostrado lo que hacían y lo que les hubiera gustado seguir haciendo eran a los CRIMINALES del "otro lado"... por llevar corbata o ir a misa... o no tener las manos con callos... El "plan Marshal" lo tuvimos, para nosotros en exclusiva, un poquitín después y aún estia graznando por lo de las "bases".

4) Qué listos los americanos... entonces porqué les teneis tanta inquina ahora ... ¡si nos hubieran salvao del Paco pantanos! ¿no?

5) ¿qué Franco tenía ganas de intervenir? ¿pero no estaba muy ocupado "firmando condenas" de muerte? .. jo... tenía el hombre tiempo pa todo... sí la amistad con Vichy ..le convertía en aliado suyo ... poor eso los franceses "se unieron" con él ¿no?

Sigue soñando tú, melón con patas... pero la cosa FUE como FUE... no como tú quiseras que hubiera sido.
12 Momia, día 28 de Marzo de 2008 a las 12:12
Yo no entiendo muy bien que pinta vstavai en este foro con sus lamentables intervenciones, todo el día lamiéndole el trasero a Pío Moa, que flaco servicio le presta.
13 Momia, día 28 de Marzo de 2008 a las 12:13
El día 14 de diciembre de 1935 quedaba constituido, después de una prolongada crisis, el Gobierno presidido por Portela Valladares, grado 33 de la masonería, según recordó Gil Robles el 7 de enero de 1936 en Lugo, y con personalidad relevante en las logias extranjeras.

Formaban parte del nuevo Gobierno, además de los amigos directos de Alcalá Zamora y de Portela, personas muy destacadas en el campo derechista, como Martínez de Velasco, del Partido Agrario, y Pedro Rahola, de la Lliga catalana.
14 Momia, día 28 de Marzo de 2008 a las 12:17
La Revolución iba madurando sus proyectos.

Pocos días después de la subida de Portela, el jefe de la CEDA imprecaba a los derechistas que apoyaban al flamante bierno, con estas palabras:

«¿No habéis visto lo trágico del momento actual? ¿No sabéis que ese grupo de centro que se trata de fundar en los Gobiernos civiles va a ser una tabla tendida entre nosotros y la revolución?... ¿Son acaso medidas de protección de las derechas entregar Cataluña a Cambó, autorizar la publicación de los periódicos revolucionarios y repartiros entre vosotros los Gobiernos civiles?».

15 Momia, día 28 de Marzo de 2008 a las 12:25
«Con el movimiento de octubre -decía Largo Caballero- cumplimos mandatos de esta Internacional Socialista. Nosotros lo hemos hecho con las armas en la mano, en la calle, porque a la derecha no se le vence con verbalismos, con revoluciones platónicas, con manifiestos, con la acción parlamentaria, sino con la acción revolucionaria de las masas».

16 Sherme, día 28 de Marzo de 2008 a las 12:30
13# Así a bote pronto, pillo de la wiki (por 2ª vez): "En 1935, bajo el gobierno "derechista" (entrecomillo yo, pero procede de la wiki, ;-)) de Alejandro Lerroux, fue gobernador general de Cataluña (marzo-abril 1935) y ministro de la Gobernación en dos ocasiones. A finales de año, el presidente de la República Alcalá Zamora le encomendó la presidencia del Gobierno. El gobierno centrista que presidió ejerció sus funciones hasta la toma de posesión en febrero de 1936 del gobierno resultante de las elecciones generales." Pero, Momia... si era 33º y "le quitaron" el gobierno "los masones" del FP, para liar la que liaron ... si ya estaba "la masonería" en el poder... ¿para qué "arriesgarse"?

Para ti, muchacho "todos eran masones", hasta el sunsun corda.
17 Momia, día 28 de Marzo de 2008 a las 12:31
¿Hasta qué punto la Masonería sostenía a Largo Caballero? Las dos grandes obediencias masónicas de la época dirigían y manipulaban estratégicamente sus elementos para apoyar y encauzar el levantamiento revolucionario marxista.

«Gracias a la previsión de los masones -reconocía meses después la propia Masonería-, una gran parte de los mandos de la Guardia Civil y de Asalto estaban en manos de verdaderos republicanos al estallar la sublevación. Masones eran los que consiguieron que la mayor parte de nuestra Marina de guerra, se pusiera de parte del pueblo, desarmando a los jefes de la derecha...; masones son también la gran mayoría los que en la Prensa, en la Tribuna pública ante el micrófono mantienen el fuego sagrado de la causa; masones los que dirigen la victoria desde la retaguardia, masones los que en el extranjero luchan...»

18 mescaler, día 28 de Marzo de 2008 a las 12:34
Ay, Wikisherme, Wikisherme... :-)
19 Sherme, día 28 de Marzo de 2008 a las 12:40
18# Majete, si pones "Portela valladares en google la primera referencia que sale es precisamente la wiki y es justamente solo lo que me interesaba... por eso, he entrecomillado lo del "gobierno derechista de Lerroux", se nota cómo es la cosa... además sabía que tú, ATÚN del norte (me gusta más eso que "mescalerito BONITO") saldrías a cornear, que es lo tuyo. ¿cómo era aquelo... "cabestro"? No, torito revenío...
20 vstavai, día 28 de Marzo de 2008 a las 12:40
He aquí un artículo de Moa que retrata a la perfección a los mescas y los lluisvis:

14 de abril
Republicanos
Pío Moa

Al estudiar el pasado siempre me llamó la atención el carácter siniestro y absurdo de las dos repúblicas. Recoge Lerroux en algún escrito un dicho de la Restauración: “No todos los republicanos son canallas, pero casi todos los canallas son republicanos”. Lerroux fue uno de los republicanos más esforzados, fue quien convirtió el republicanismo en un movimiento de masas a principios del siglo XX, y tuvo ocasión de señalar en sus memorias las intrigas y odios feroces en su propio movimiento, sin excluir incitaciones a asesinarle. Tendencia a la algarabía, la maniobra ruin o la corrupción si llegaba la oportunidad.

Esa tradición pareció cambiar a principios de los años 30, cuando muchos de los principales escritores del país cobraron afición a la república, aportándole una especie de seriedad intelectual. Ortega y Gasset, uno de los más descollantes, quiso convertir a Cambó a la fe republicana, pero el catalán, buen conocedor del paño, le replicó que del nuevo régimen sólo podía esperarse una era de convulsiones. Ortega, furioso, se marchó dando un portazo, y poco después firmaba, con Marañón y Pérez de Ayala, un manifiesto antimonárquico que tuvo extraordinaria influencia sobre la opinión y valió a los tres el apelativo “Padres espirituales de la República”.

Vale la pena recoger las opiniones de dichos padres espirituales, sólo seis o siete años después, sobre el régimen que tanto habían ayudado a traer. Ortega criticaba ácidamente la frivolidad de los intelectuales extranjeros firmantes de adhesiones a una imaginaria democracia española de la que ignoraban casi todo. Pérez de Ayala escribía con dureza más directa contra los republicanos: “Cuanto se diga de los desalmados mentecatos que engendraron y luego nutrieron a sus pechos nuestra gran tragedia, todo me parecerá poco. Nunca pude concebir que hubieran sido capaces de tanto crimen, cobardía y bajeza”; “En octubre del 34 tuve la primera premonición de lo que verdaderamente era Azaña”.

Marañón expresa incluso más vívidamente sus sentimientos: “¡Qué gentes! Todo es en ellos latrocinio, locura, estupidez. Han hecho, hasta el final, una revolución en nombre de Caco y de caca”; “Bestial infamia de esta gentuza inmunda”; “Tendremos que estar varios años maldiciendo la estupidez y la canallería de estos cretinos criminales, y aún no habremos acabado. ¿Cómo poner peros, aunque los haya, a los del otro lado?”; “Horroriza pensar que esta cuadrilla hubiera podido hacerse dueña de España. Sin quererlo siento que estoy lleno de resquicios por donde me entra el odio, que nunca conocí. Y aun es mayor mi dolor por haber sido amigo de tales escarabajos”.

Y así sucesivamente. No menos significativas son las continuas invectivas de Azaña, rebosantes de amargura y despecho hacia los “botarates”, “incapaces” o “loquinarios” que, a su juicio –y los conocía bien–, componían los cuadros de mando del republicanismo. Las memorias de otros dirigentes de entonces tienen parecidos tonos.

En años recientes han proliferado las banderas de la Segunda República (la de la Primera fue la tradicional bicolor) en las violentas agitaciones callejeras presididas por el actual jefe del gobierno; y, al calor de la creciente crispación del país, parece retomar cierto auge el republicanismo. No tengo objeciones de principio contra una república, y sospecho que el propio entorno monárquico acabará trayéndola, como en 1931, pero tampoco deseo cambios arbitrarios que sólo pueden aumentar las tensiones. No pondría objeciones a un republicanismo capaz de criticar y condenar las dos experiencias republicanas anteriores pero observo lo contrario, la reivindicación de aquellos demenciales regímenes y de los “botarates” y “canallas” que, en opinión de distinguidos protagonistas de la época, llevaron al país al desastre.

Recuerdo una charla oída al azar en los aledaños de una manifestación: “Si ya tenemos democracia, ¿a qué viene enredar innecesariamente con lo de la república?”, decía uno. Y contestaba su interlocutor: “En España la república nunca ha traído democracia, sólo demagogia”. Seguimos en las mismas, parece.
21 vstavai, día 28 de Marzo de 2008 a las 12:42
Si hubieran invadido España los alemanes o los aliados, los lluisvis y los mescas les habrían apoyado, con tal de fastidiar a España. Pero entonces había muy pocos de ellos, ahora hay muchos más.
22 Sherme, día 28 de Marzo de 2008 a las 12:45
“botarates”, “incapaces” o “loquinarios” parece tan ACTUAL...
23 Sherme, día 28 de Marzo de 2008 a las 12:49
21# jejej sí .. como no quieren ser alemanes (nazis)... prefieren ser unos "hijos de Utah" a cualquier hora que se levanten... ;-)
24 Momia, día 28 de Marzo de 2008 a las 13:04
LA POLÍTICA MASÓNICA DE ZAPATERO.

http://iglesia.libertaddigital.com/articulo.php/12...
25 Momia, día 28 de Marzo de 2008 a las 13:11
LA MASONERÍA Y LA CONSTITUCIÓN EUROPEA.

http://www.solidaridad.net/articulo1794_enesp.htm
26 doiraje, día 28 de Marzo de 2008 a las 13:19
Excelente, D. Pío, una vez más. Y una vez más le pido que no ceje en su empeño. Nada hay más noble en la vida de un hombre, además de amar, que luchar por la verdad. Ud. es un paradigma de ello. De todo corazón, muchas gracias. Quiero que sepa que, desde mi circunstancia vital, comparto esta misma actitud y este mismo compromiso.

También le pido otra cosa, si me lo permite. En esta lucha, que es dura como pocas, no se llene de odio ni de rencor; ofrezca su sabiduría con el mismo amor con que se acerca a la verdad que tanto desea. Le van a hacer de todo -de hecho, ya se lo están haciendo-; que no le importe; piense en el servicio que está realizando a este país. De tener éxito, generaciones venideras, que ni Ud. ni yo conoceremos, se lo agradecerán. Y si las fuerzas de la ignorancia y la manipulación sean las que prevalezcan, nunca podrán derribar la dignidad de una vida como la suya.
27 Sherme, día 28 de Marzo de 2008 a las 13:35
24 25# de escritos de esos... hay la tira, Momiete. Que la Masonería está más "moderna" que otros, o que algunos de nuestros postulados lo sean... pues vale, pues sí, pues sí pos m´alegro. Pero de eso a "ir marcando el camino"... qué más quisiera hasta el ex-GM del GOdF... ahora, de "ilusión" también se vive. ¿sabes que en Francia, precisamente donde se cargaron esa "Constitución Europea" al votar NO, los argumentos en contra eran que esa "Constitución" era demasiado "vaticanista"? Ya ves, unos tanto y otros tampoco... o no hay como un roto para un descosío...
28 jlh, día 28 de Marzo de 2008 a las 15:22
Magnífica exposición de Don Pío. Digna de él. Enhorabuena.
29 jlh, día 28 de Marzo de 2008 a las 15:41
Dice Don Pío que “la versión izquierdista-separatista” dice que “luego, la transición democrática respetó en exceso al franquismo”.

Es cierto lo que dice Don Pío, y, por supuesto, es mentira que la transición democrática respetase en exceso el franquismo, y menos aún la izquierda, liderada por el país. Sirva de ejemplo el Editorial de el país publicado pocos días antes de las primeras elecciones, en 1977, titulado “Alianza Popular: las cenizas del franquismo”.

Llama a los políticos de AP “la vieja clase dirigente del franquismo”.

Y dice cosas como:

“El lanzamiento de Alianza Popular se hizo en torno a personalidades representativas y responsables de la última época de la dictadura” . Evidentemente, el país no quiere pasar página al franquismo, y quiere dejar muy claro que los dirigentes del PP pertenecieron a él. Aunque evita decir que Cebrián también perteneció al franquismo.

“Pero raya en lo increíble que el presidente del Gobierno que dio el «enterado» a los últimos cinco fusilamientos del franquismo, en un lúgubre recordatorio de la represión de postguerra a la que contribuyó personalmente como fiscal en Málaga, gobernador en León y director general de Seguridad, que el ministro de la Gobernación que fue incapaz de impedir el asesinato del almirante Carrero Blanco, sea invitado por los siete magníficos a cabalgar de nuevo con ellos. Arias … enconó el problema vasco. ” el país critica el fusilamiento de socialistas terroristas etarras, habla de la represión de la postguerra, acusa a Arias de ser el responsable del asesinato de Carrero Blanco por estar de ministro de Gobernación (igual en las lúgubre jornadas del 11 al 14 M el país y sus lacayos acusaron al PP de ser responsable del atentado del 11M), y responsabiliza a Arias del terrorismo socialista etarra (al que llama problema vasco), exculpando de él a los socialistas terroristas etarras.

“la burla más sangrienta de la propaganda de Alianza Popular es su presentación como saneadores de la moral pública” . el país critica la moralidad de AP, mientras defiende a socialistas etarras, marxistas, estalinistas, nacionalistas antiespañoles, y demás delincuetes de la política española de la época.

“Sus líderes no aportan nada nuevo, pero evocan los rencores de los españoles que encarcelaron durante años por defender la misma democracia a la que ahora tan abusivamente se apuntan. La sombra de la sangre que desde el poder vertieron es todavía demasiado extensa e insultante para un país joven y moderno, que no puede creer en la capacidad de unos gobernantes acostumbrados a responder a la violencia con violencia, y a la muerte con la muerte” . el país acusa a AP de encarcelar a demócratas durante el franquismo (una perfecta mentira, pues encarcelaban a terroristas socialistas de eta, a prosoviéticos del pce, y demás delincuentes antidemócratas, y en un número muy pequeño), así como de usar la violencia y de asesinar. Un espíritu muy poco conciliador, nada dispuesto a pasar página y mirar al futuro, y, lo más importante, basado en mentir sobre el pasado.

Es muy importante tener en cuenta que esto lo publicaba un el país dirigido por el ex – franquista Cebrián.
30 jlh, día 28 de Marzo de 2008 a las 15:44
Dice Don Pío “Lo cual significa que, contra un tópico extendido, pero vacuo, fue posible pasar con normalidad desde una dictadura autoritaria a un sistema de libertades. “

No fue tanta la normalidad. Un repaso de las hemerotecas de la época deja muy claro que se respetó la legalidad bastante poco, a favor de delincuetes comunes, terroristas socialistas, políticos antidemócratas, etc, pisoteando los derechos y libertades de mucha gente de bien que tenía “miedo a salir de noche” (título de una película de la época que reflejaba el auge de la delincuencia y el recorte de las libertades que habían existido en el franquismo, en aquel momento)
31 jlh, día 28 de Marzo de 2008 a las 15:46
Dice Don Pío: “la ETA se ha beneficiado desde la transición de la llamada “solución política””.

Este es uno de los mayores errores en los que se cree hoy en día. La realidad es exactamente la contraria: ha sido el psoe el que se ha beneficiado de la banda terrorista socialista eta, no eta del psoe. Pero, para que la banda terrorista socialista eta pudiese actuar como al psoe le convenía, el psoe se inventó la “solución política”, para así poder subvencionar a eta y darle privilegios que permitiesen a eta ejercer el terrorismo, como quería el psoe para destruir España, que es uno de los objetivos históricos del psoe.
32 jlh, día 28 de Marzo de 2008 a las 15:49
Dice Don Pío: “he topado con una cerrazón tal que ha llevado a Stanley Payne a preguntarse si realmente la democracia ha calado en la universidad española” .Pues por supuesto que no, la universidad española es plenamente casposa, roja y regre, formada por rojos mediocres apoltronados preocupados exclusivamente por su poltrona, que desprestigian nuestra universidad día a día.

Es muy significativo que antes un profesor de Universidad era alguien con prestigio, y hoy en día un profesor de Universidad es considerado como alguien incapaz de ganarse la vida en la empresa privada, que ha logrado ser enchufado para llevarse un sueldo del estado sin trabajar.
33 El_Criti, día 28 de Marzo de 2008 a las 15:55
Yo lo que me pregunto es porque todos esos progres que se echan las manos a la cabeza porque segun ellos el arte del toreo es una tortura no van a manifestarse frente a la embajada de Canada.

Y digo esto porque recientemente ha salido en los mass media imagenes de cazadores de focas atizando con hierros a focas en la cabeza y rajandolas para obtener su piel incluso aun no muertas estas.

Donde estan todos esos progres que se echan las manos a la cabeza y dicen que el arte del toreo es una tortura?

Yo creo que todos esos progres en vez de criticar cualquier cosa que se identifique con las costumbres y tradiciones españolas deberian de ir a manifestarse frente a la embajada de canada, si realmente quieren presentarse a la sociedad como algo mas que una panda de anti-españoles chiflados.
34 El_Criti, día 28 de Marzo de 2008 a las 15:57
Sobre el discurso de D. Pio Moa. Es muy recomendable su lectura, porque aunque el texto sea algo farragoso, da un repaso muy importante a lo que ha sucedido en España en las ultimas decadas y al falseamiento incluso via legal de nuestra historia.

De verdad, es una lectura altamente recomendable, si bien, es mucho mas comodo asistir a alguna de sus charlas, para aquellos que no les guste leer.
35 El_Criti, día 28 de Marzo de 2008 a las 16:18
Sobre lo dicho por lluisv:

(1) La guerra civil, a Franco, se la ganaron los alemanes, su material era superior (en cantidad y calidad) al soviético. Ingleses y americanos estaban bastante mejor equipados que los republicanos españoles, les respaldaba una economía superior y eran más numerosos. Acabaron con Alemania, rival más duro que España.

- EL bando republicano disponia de muchos mas fondos que el bando nacional. Que los alemanes tuvieran mejor armamento militar que los sovieticos es algo que no voy a discutir, ya que la industria armamentistica alemana de la epoca estaba en la vanguardia mundial.

(2) La invasión yanki hubiese provocado pocos daños y nos habría librado parcialmente de los "años de hierro" de Moa. Por lo menos, hubiésemos tenido un régimen democrático en 1950 y ayudas del Plan Marshall en lugar de aislamiento y autarquía.

- Los yankis les costo mucho intervenir en Europa como para haber intervenido directamente en España. Ademas los yankis no tenian ninguna necesidad de intervenir en España, porque España no estaba poniendo en peligro la estabilidad europea a pesar de ser una dictadura o dictablanda ( en la epoca tardia del franquismo )

(3) Franco era aceptado por miedo, quién osaba hablar mal del régimen en público podía acabar muy mal. Había demostrado lo que podía hacer. En caso de invasión, la mayoría de la gente se hubiese quedado en su casa, no habría salido a dar su cara por un régimen que se hundía.

Claro que habria gente que por miedo no se opusiera a Franco, pero no es menos cierto que para que una dictadura persista 40 años y mas bajo el contexto de victoria de los aliados sobre Alemania, el franquismo bien tendria que contar con un amplio respaldo popular.

(4) Los aliados, al principio, buscaban para invadir los puntos débiles del enemigo (cosa bastante normal), para forzarle a distraer fuerzas de otros conflictos. Igual que invadieron el norte de África, Sicilia o Italia podían haber hecho lo mismo con España, la respuesta en Cádiz no hubiese sido mucho más fuerte que en Sicilia. En Dieppe ya se vio que, por entonces, los aliados no podían atacar por mar al Eje en sus puntos fuertes.

- Si Franco se hubiera sumando a la guerra mundial y se hubiera alineado con los nazis, el desarrollo de la contienda habria sido muy distinto. Se hubiera imposibilitado geoestrategicamente la llegada de refuerzos y tropas americanas ya que Alemania habria controlado la zona occidental sin problemas estableciendo parte de su flota por aguas del cantabrico y no hubiera sido posible que los aliados hubieran hecho pinza sobre Alemania, la pinza Rusa por un lado y por el otro lado, el occidental las tropas aliadas. Cierto es, que España hubiera quedado arrasada, pero no es menos cierto de que si España se hubiera posicionado a favor de Hitler, el desarrollo de la contienda habria sido radicalmente distinto.

5) Franco tenía ganas de intervenir al lado de Hitler, pero a un precio. Hitler lo encontró caro. Eso es lo que pasó en Hendaya. Las demandas de Franco entraba en conflicto con otro aliado de Hitler, el régimen de Vichy. Hitler prefería la amistad de esos últimos, más valiosa para él.

- Esta claro que Hitler le pidio a Franco que asumiera su participacion en la contienda sin apenas contraprestaciones. La guerra de los nazis era una guerra imperialista y Franco vio que España no obtendria ningun beneficio implicandose en la contienda y se abstuvo de participar en la misma, ademas España estaba debilitada, ya que salia de un dura guerra civil interna. Fue Franco quien dijo no a Hitler, exigiendo contrapartidas importantes a cambio de participar en el conflicto, como Hitler se nego, Franco le dijo que no intervendria.

En fin, seguid soñando. Aunque la propaganda oficial hablase de "caudillos invictos", en la guerra Franco no tenía nada que hacer. El régimen estaba preocupado por SU supervivencia no por la del país.

- El regimen franquista lo que queria era la paz para España, si Franco se hubiera aliado a favor de uno u otro bando, España habria quedado totalmente arrasada. España no estaba en condiciones de inmiscuirse en una nueva guerra, esta de caracter global y mas sin contrapartidas.

Yo creo que si Franco hubiera apoyado a Hitler, Hitler hubiera podido desplegar mucho armamento militar por toda la peninsula Iberica y desde alli podria haber roto la pinza que le hacian los aliados por el este y oeste. Lo que pasa que si el nazismo hubiera ganado, quizas estariamos hablando aleman y no español.
36 lluisv, día 28 de Marzo de 2008 a las 16:21
#11 Sherme
(9) Y, ¿con qué crees que se le habrían opuesto? ¿Con el mismo vigor que la Francia de Vichy? En la Provenza todavía no se han recuperado de la devastación de la aviación yankee.

(3) Pues si, el franquismo impuso un régimen terrorista. Las consignas iniciales de los golpistas era imponer un régimen de terror, para impedir que la gente se les opusiese activamente. Respecto al "plan Marshall" exclusivo que mentas, no llega ni al chocolate del loro. Sólo había que comparar cómo se levantaron Inglaterra, Italia o Alemania, pese a haber sufrido mucha más devastación que España y partir con 6 años de retraso. En los "años de hierro", el régimen estaba aislado internacionalmente.

(4) Pues precisamente por eso. Hubiese costado muy poco, en 1945/46, darle un empujoncito a Franco para que se fuese del país y restablecer un régimen liberal democrático tras un periodo de tutela. Si fue posible desnazificar Alemania, también se hubiese podido eliminar al falangismo de España y silenciar a los cuatro amigos de los maquis que deseaban la revancha. Ahora mismo, los demócratas de toda España tendríamos un motivo para estar agradecidos a los americanos.

(5) Lo de las ganas de intervenir al lado de Hitler está documentado por estudiosos de la II Guerra Mundial bastante más solventes que Moa y sus tiralevitas. Si no quería intervernir, ya me dirás por qué se organizó la División Azul y, cuando en 1944 ya estaba claro quien iba a ganar, la retiraron apresuradamente. Que España entrase en guerra a su lado no le servía de mucho a Hitler, y bastaron algunas advertencias veladas de los aliados para que Franco se estuviese quietecito. Al parecer, también sabía de lo que era capaz su ejército.

Si no te gusta la realidad, no es culpa mía.
37 El_Criti, día 28 de Marzo de 2008 a las 16:53
(9) Y, ¿con qué crees que se le habrían opuesto? ¿Con el mismo vigor que la Francia de Vichy? En la Provenza todavía no se han recuperado de la devastación de la aviación yankee.

- Si España se hubiera posicionado a favor del bando nazi, estos pudieran haber desplegado tropas, navios y aviacion en suelo Español donde se hubiera imposibilitado la intervencion de los yankis en apoyo del resto de aliados.

(3) Pues si, el franquismo impuso un régimen terrorista. Las consignas iniciales de los golpistas era imponer un régimen de terror, para impedir que la gente se les opusiese activamente. Respecto al "plan Marshall" exclusivo que mentas, no llega ni al chocolate del loro. Sólo había que comparar cómo se levantaron Inglaterra, Italia o Alemania, pese a haber sufrido mucha más devastación que España y partir con 6 años de retraso. En los "años de hierro", el régimen estaba aislado internacionalmente.

- Un regimen terrorista mucho menos terrorista que el regimen que propugnaban las izquierdas de la epoca y mucho menos terrorista que la ETA. La represion fue mucho menor que la que se hubiera dado con la victoria de los revolucionarios, que ya se dio en las zonas controladas por el bando del frentepopular donde se asesinaban a los catolicos y a todo aquel sospechoso de no ser de izquierdas.

(4) Pues precisamente por eso. Hubiese costado muy poco, en 1945/46, darle un empujoncito a Franco para que se fuese del país y restablecer un régimen liberal democrático tras un periodo de tutela. Si fue posible desnazificar Alemania, también se hubiese podido eliminar al falangismo de España y silenciar a los cuatro amigos de los maquis que deseaban la revancha. Ahora mismo, los demócratas de toda España tendríamos un motivo para estar agradecidos a los americanos.

- Este es el unico punto en el que podria tener puntos de vista concordantes. Me explico: el franquismo como respuesta para frenar una revolucion de tipo comunista en España podria estar justificado, pero la perpetuacion del regimen franquista no. Hay que tener en cuenta situaciones analogas, de dictaduras como la de Fidel Castro, mucho mas ferrea que la dictablanda de los ultimos años del franquismo. Hay que explicar que fue la derecha social la que promovio la apertura y democratizacion de España. Y tambien hay que tener en cuenta que una vez ganada la guerra por los nacionales, habia miedo de que volviendo al sistema democratico en aquella epoca, las izquierdas hubieran vuelto al crimen, a llamamientos a la revolucion y persecucion de los no izquierdistas. Como ya ocurria en la etapa tardia de la II republica.

(5) Lo de las ganas de intervenir al lado de Hitler está documentado por estudiosos de la II Guerra Mundial bastante más solventes que Moa y sus tiralevitas. Si no quería intervernir, ya me dirás por qué se organizó la División Azul y, cuando en 1944 ya estaba claro quien iba a ganar, la retiraron apresuradamente. Que España entrase en guerra a su lado no le servía de mucho a Hitler, y bastaron algunas advertencias veladas de los aliados para que Franco se estuviese quietecito. Al parecer, también sabía de lo que era capaz su ejército.

- Mas alla de lo que puedan decir los historiadores, que no tiene porque ser la verdad ni tiene porque ser dogma de fe lo que ellos cuenten, España geoestrategicamente es una zona clave. Y no ya por el poder del ejercito español, que estaria mermado, sino por la situacion geoestrategica de España, la intervencion de España en la contienda habria supuesto muchos problemas para los aliados, si bien es cierto es que España, habiendo posicionado en uno u otro bando, habria sufrido demasiado, pues no hay nacion en el mundo que despues de una guerra civil guarde fuerzas para afrontar una guerra MUNDIAL.
38 vstavai, día 28 de Marzo de 2008 a las 17:35
La división azul demostró que en España había un espíritu de lucha, cosa que no existía en Italia ni en Francia. Cuando hay ese espíritu se consiguen o improvisan las armas, como se demostró en la guerra de la Independencia, y cuando no existe ese espíritu da igual todas las armas que se tengan. Franco invocó el ejemplo de los yugoslavos, a pesar de que eran comunistas. Tanto los alemanes como los aliados entendieron que meterse en España podía ser un asunto muy complicado, y por eso no entraron. Y si Franco tenía tantas ganas de entrar en la guerra, a ver por qué no entró. En Años de Hierro están las cartas intercambiadas entre Hitler y Franco sobre ese asunto, y Hitler deja bien claro que su "prioridad" era llevar a España a la guerra, así que ya pueden decir misa esos historiadores cantamañanas que dicen que a Hitler apenas le interesaba. Pero es lo mismo que con la guerra civil, esos historiadores no le pueden rebatir nada a Moa. Decir es fácil, demostrar es difícil, como decía uno. Moa demuestra y los anti Moa dicen, esa es la diferencia.
39 vstavai, día 28 de Marzo de 2008 a las 17:40
El libro de Moa deja bien clara otra cuestión: en Yalta todos estaban de acuerdo en echar a Franco. En Potsdam, los anglosajones recularon, y también De Gaulle, que antes hablaba de liquidar a Franco. ¿Por qué? Lo explica muy bien Moa: la invasión habría resultado muy complicada y degeneraría seguro en una nueva guerra civil. Los aliados ya tenían una guerra civil en Grecia, que les costaría muchísimo superar (los ingleses tuvieron que retirarse, por ruina financiera, y dejar el sitio a los norteamericanos o useños) Pero una guerra civil en España habría significado la ruina para los intentos de los anglosajones de asentar democracias en Europa occidental, ya lo dijo De Gaulle: la guerra civil en España significaría probablemente la guerra civil en Francia". Pero estas cosas no se las enseñaron a los tontiprogres, y como se niegan a aprender...
40 tigrita, día 28 de Marzo de 2008 a las 17:42
Franco aliado de Hitler y bien provisionado de armamento moderno, y profundo conocedor de la indiosincracia de los pueblos del Magreb, propuesto como General en Jefe, hubiera levantado en el norte de África un poderoso cuerpo de ejército que habría sido la tumba del engolado Pattón, el patoso Monti y demás recua de vanidades y uniformes de opereta.
41 vstavai, día 28 de Marzo de 2008 a las 17:44
La División Azul no la retiraron apresuradamente, sino poco a poco, en 1943, dejando una Legión Azul. Pero Stalin no declaró la guerra a Franco, ni tampoco los aliados anglosajones. Franco jugó ahí muy fuerte, pero salió con bien del trance, como siempre, pues siempre venció a sus enemigos, y dio a España el inmenso triunfo de no meterla en la guerra mundial, que era lo que querían los antifranquistas, exiliados y los falangistas. Con eso ahorró devastaciones increíbles al país, pero eso a los progres, tan sanguinarios y amantes de las tiranías totalitarias (la penúltima, la de Sadam), les importa un carajo.
42 lluisv, día 28 de Marzo de 2008 a las 17:48
#37:

(9) Alemania ya tenía un problema de dispersión de fuerzas. No le sobraban tropas, navíos ni aviación para mandar a España. Después de su derrota en la batalla de Inglaterra, la Luftwaffe apenas podía resistir la presión aliada en el continente. Las tropas ya las necesitaba desesperadamente para cubrir el frente soviético, las pérdidas del invierno de 1941/42 ya pusieron Alemania al borde de la derrota. ¿Navíos? Supongo que te referirás a submarinos, dado que la flota de superficie alemana ya había sido prácticamente barrida. Ahí si que les podía haber ido bien España, pero la batalla del Atlántico la perdieron por la mejora en los sistemas de convoy, la decodificación de las comunicaciones de los submarinos y los portaaviones de escolta, que daban cobertura aérea incluso en el Atlántico central. La aportación española a la guerra no hubiese podido resolver ninguno de estos problemas.

(3) De hecho, el número de muertos represaliados en el 36-39 es ligeramente superior en el bando nacional que en el republicano. Si en un bando asesinaban curas, en el otro a sindicalistas y militantes de izquierda, bastante más numerosos, aún en Salamanca, que los curas. Y antes del golpe del 36, la integridad física de los curas no peligraba. Y en cualquier caso, en la España de 1940 había más campos de concentración que libertad de expresión.

(4) Buena parte de la violencia que había en España a principios del 36 se debía a pistoleros falangistas y demás extremistas de derecha. Se habla del asesinato de Calvo Sotelo, pero no del del teniente Castillo, al que no se cargaron precisamente los anarcosindicalistas. En 1940, eran esos pistoleros de la derecha los que tenían el poder (y en el ideario falangista también figuraba la "revolución"), y lo que no querían hacer era dejarlo. De haber ganado la guerra la República es posible que en España se hubiese implantado un gobierno de corte marxista, pero en el 36 ese peligro no era tan evidente, de momento el gobierno del Frente Popular no había dado ningún paso en el camino de la revolución proletaria. Es más, el PCE era prácticamente insignificante, y había bastantes grupos dentro del Frente Popular que no comulgaban para nada con las ideas revolucionarias. Otra cosa es que luego Franco y sus allegados buscasen argumentos para justificar su conducta y que algunos se los hayan creído.

(5) La intervención de España al lado del Eje hubiese supuesto, a medio y largo plazo, tantos o más problemas para Alemania que para los aliados. Como bien dices, España salía de una guerra civil y carecía de medios para involucrarse en una de Mundial. Los españoles habrían sido espectadores de las luchas entre alemanes y angloamericanos en su suelo. Encima, España no podía aportar recursos industriales ni agrícolas, que es lo que necesitaba desesperadamente Hitler. Por lo demás, en 1942 controlaba los recursos de la mayor parte de Europa, lo que pudiese aportar España no era necesario. Y mucho menos si, encima, salia caro.
43 lluisv, día 28 de Marzo de 2008 a las 17:52
Y una cosa que me dejaba:

Si la derecha franquista realizó la trancisión democrática, se debió a las presiones que recibía de las fuerzas democráticas. La idea inicial era que Franco fuese sustituido por Carrero Blanco (un "duro" del régimen) y, liquidado éste, por una monarquía borbónica de corte autoritario que permitiese ejercer el poder a los mismos que lo hacían cuando Franco.
De ahí que nombrasen heredero de Franco a Juan Carlos en lugar de al padre de éste, que tenía que serlo por legitimidad dinástica. Se consideraba que Juan de Borbón tenía peligrosos contactos con los demócratas, mientras que su hijo había sido educado en España en los principios del Movimiento y parecía más manejable.
44 Ronin, día 28 de Marzo de 2008 a las 17:55
Algo que no terminan de digerir y asimilar los izquierdistas españoles es que la victoria de Franco fue aplaudida por muchos millones de españoles, incluso los que no eran "franquistas", que estaban hartos de las checas, las fosas (la última por ahora descubierta en Alcalá de Henares), la persecución política a todo aquel que fuera católico o no fuera ferviente partidario del Frente Popular y en suma de la dictadura bolchevique que se enseñoreó de la zona frentepopulista. Pues sí, los del Frente Popular (socialistas, comunistas, racistas sabinianos, independentistas catalanes) con su dictadura y su violencia, represión, robos y desmanes se hicieron tras tres años de guerra sumamente antipáticos a una gran parte de la población española que aplaudió con fervor la victoria de Franco porque sabía de sobra que una victoria de los frentepopulistas hubiera supuesto una dictadura mucho peor que la franquista.
Naturalmente los izquierdistas más radicales que quedaron en España lloraron mucho, pasaron miedo y también fueron perseguidos, lo raro hubiera sido lo contrario, pero la mayor parte de la población española se acomodó pronto al régimen y se mantuvo tranquila durante 36 años sin mayores problemas ni frustraciones.
Esto tan simple es algo que la izquierda actual establecida jamás asimilará, de ahí su afán por falsear la Historia lo máximo posible.
45 tigrita, día 28 de Marzo de 2008 a las 17:58
Y una vez cerrado el estrecho, la cosa se les hubiera puesto difícil a los aliados. Pero claro en el note de áfrica sólo estaba el asmático Rommel, a quien el polvo del desierto lo tenía eso: hecho polvo. Resumiendo; que sí Franco se pone al lado del Fürer y no se abre el frente ruso, podemos afirmar con rotundidad que la guerra para los aliados estaba perdida.
46 Momia, día 28 de Marzo de 2008 a las 18:09
47 lluisv, día 28 de Marzo de 2008 a las 18:15
Tigrita y demás:

El valor ante la superioridad de fuego del rival, sirve de poco. Un factor fundamental en las ofensivas soviéticas de 1944 fue la enorme potencia de fuego, artillería y tanques. Los alemanes podían intentar resistir todo lo que quisieran pero no podían vencer.

Por el aire, los bombardeos aliados estaban reduciendo la capacidad de producir armamento del Reich, mientras que oblibagan a destinar miles de piezas de artillería a la defensa antiaérea.

Franco, como general en jefe, no hubiese servido para nada. Y respecto a los pueblos del Magreb, en primer lugar hubiesen tenido que enseñarles a usar el armamento moderno, el ejército rojo ya tuvo algunos problemas al incorporar apresuradamente a campesinos semianalfabetos procedentes de Asia. Eso, sin contar que Patton estaba bastante más preparado para dirigir armas combinadas que Franco, un hombre con capacidad estratégica bastante limitada. Sólo hay que ver cómo perdió la batalla de Madrid.
48 alonso_4, día 28 de Marzo de 2008 a las 18:50
La falsificación del ayer envenena el mañana

Por razón de edad he tenido contacto con gente que vivió y sufrió la época terrible que Pío Moa hace muy bien en recordar ante la permanente superchería de progres y sociatas que con bastante éxito han engañado a propios y extraños.

Los hechos de entonces tienen bastante concomitancia con los actuales. Como ahora, la actuación más absolutamente "lamentable" fue las de las derechas, que son las que ganaron las elecciones de 1931 pero se dejaron arrebatar el triunfo por los revolucionarios, echaron al Rey porque ellos eran más "modernos" y eso era un lastre que les molestaba, pero luego no sabían qué hacer ni qué decir. En las elecciones del también 34 ganaron, pero no quisieron tomar medidas. ¿Cómo iban ellos a enfrentarse a la situación?. Aunque tuvieran los votos y los recursos del Estado. Porque lo que menos les importaba a tales golfos - y les sigue importando a los herederos de los Gil Robles y compañía - eran sus votantes ni los intereses de España.

Luego llegó la ruina total, el hambre y los crímenes a mansalba. Hasta que, afortunadamente, llegó Franco y con la colaboración de los buenos españoles, que eran la mayoría, terminó con todo aquello.

En este sentido considero muy acertado el comentario:

44Ronin dijo el día 28 de Marzo de 2008 a las 17:55:

Algo que no terminan de digerir y asimilar los izquierdistas españoles es que la victoria de Franco fue aplaudida por muchos millones de españoles, incluso los que no eran "franquistas", que estaban hartos de las checas, las fosas ..

Gran verdad, que por eso duele tanto.

Yo tuve conversaciones con gente ideológicamente de ambos bandos, incluso represaliados por el franquismo. Simpatizarían más o menos con el personaje, pero claro, TODOS estaban encantados de que por fin se hubiera puesto fin a tanta tragedia y poco a poco se fueran solventando los verdaderos problemas.

Porque de la democracia entonces no se acordaba nadie. Vino cuando la trajeron los herederos de Franco, a pesar de los chequistas y de los de la PSOE. Sí, esos que no querían elecciones, sino ponerse a mandar directamente porque eran más guapos.
49 pesimist, día 28 de Marzo de 2008 a las 18:51
@ lluisv,

¿ de qué España nos habla?

Lo de que los curas no corrían peligro en el 36 cuénteselo a loos que vieron sus iglesias quemadas ya en mayo de 1.931.

En relación con los asesinatos mayoritariamente de derechas, repase Ud. las actas del las Cortes donde Azaña y Prieto reconocen que la mayor parte de la violencia proviene de CNT- FAI.

En cuanto al peligro de revolución antes del Alzamiento, le recuerdo a Ud. que el PSOE, mayoritario en el Frente Popular, sólo dejó de ser marxista nominalmente, porque leninista en confundir estado y partido lo sigue siendo, en 1.979.

Documentese, mozalbete y no ofenda la inteligencia de los demás.

P.D. no se moleste en contestar porque yo no me voy a tomar la molestia de debatir con Ud., ya que creo que para aprender está Salamanca y no mi tiempo.
50 sinrocom, día 28 de Marzo de 2008 a las 18:53
Hablando de falsificador de historia, esta por aqui el lluisvito, que dice que Franco fue un hombre con capacidad estrategica bastante limitada, pues que se lo digan a los republicanos. y a Stalin y a los Lluisivitos de la epoca.

« 1 2 »

En formato RSS© Copyright Libertad Digital SA. Juan Esplandiu 13, 28007 Madrid.
Tel: 91 409 4766 - Fax: 91 409 4899